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La utilidad de la meditación como modalidad terapéutica

Meditar, en el enfoque oriental, es la realización de una actividad que conduce al individuo a


un estado de una elevada tranquilidad mental o de no pensamiento; y a otras vivencias que
tienen implicaciones de carácter espiritual. La meditación ha sido desarrollada y transmitida
por las tradiciones religiosas y espirituales del Asia, y su práctica está extendida por todo el
Oriente.

Las ciencias médicas y psicológicas del Occidente han enfocado raramente sus investigaciones
teóricas y la atención clínica en la espiritualidad. La relativa inatención de los aspectos
espirituales humanos puede tener su raíz en los precedentes históricos de la profesión. En su
necesidad de diferenciarse de la filosofía y la religión, la dimensión de espiritualidad quedó
fuera de sus fronteras.

Los métodos de meditación concentrativa fijan la mente sobre un objeto particular, como la
respiración o un mantram e intentan excluir todo otro pensamiento de la conciencia. Este tipo
de meditación está prescrito en los Sutras Yogas y en el Budismo.

La concentración implica la supresión del funcionamiento mental ordinario, restringe la


atención a un punto e induce estados de observación caracterizados por tranquilidad y deleite
(estados de éxtasis).
El Budismo, sin embargo, también introdujo la práctica de las técnicas de meditación de
percepción de la naturaleza interna, cuyo fin es penetrar en la naturaleza del funcionamiento
psíquico y no alcanzar estados de éxtasis. Esta forma de meditación es un entrenamiento en
estar alerta, en el cual la atención se enfoca hacia las emociones, los pensamientos y las
sensaciones exactamente que ocurren, sin elaboración, preferencia, selección, comentarios,
censura, enjuiciamiento o interpretación. Es un proceso de expansión de la atención hacia
tantos acontecimientos mentales y físicos como sea posible.

Distintos tipos de meditación pueden tener efectos muy diferentes sobre el practicante, y por
tanto, pueden tener muy diversas aplicaciones clínicas. Zhang et al. confirman esto en un
estudio para investigar el estado funcional de la corteza cerebral durante la meditación, con
potenciales evocados visuales, en practicantes de diferentes formas de meditación del Qigong.
Los resultados mostraron que la meditación puede tener efectos facilitadores o inhibidores
sobre la corteza visual, en dependencia de los métodos practicados por diferentes individuos.

Se debe también señalar qué efectos diferentes pueden estar asociados con distintos estadíos
de la práctica meditativa, es decir, los practicantes a largo plazo pueden experimentar
diferentes estados fisiológicos, cognitivos y psicológicos, y distintos cambios que los novicios.

Durante las últimas décadas se ha producido un creciente movimiento de integración de las


ciencias de la salud y los enfoques del Oriente, y un creciente interés en el uso potencial de las
prácticas meditativas.3 Se puede observar la interpenetración de la filosofía oriental en
prácticas de salud con la utilización del yoga, la medicina holística, la acupuntura, los ejercicios
de relajación, la visualización y otras técnicas dedicadas a conducir el poder de la actividad
mental para atacar problemas somáticos de salud.

La meditación es un fenómeno multidimensional que puede ser útil en un marco clínico y en


una variedad de formas. Está asociada con estados de relajación fisiológica que pueden ser
utilizados para aliviar el estrés, la ansiedad y otros síntomas físicos, además de que produce
cambios cognitivos que pueden ser aplicados en la autoobservación y el manejo conductual y
para la comprensión de los patrones cognitivos limitantes o autodestructivos.
Generalidades de la meditación

Muchas formas de meditación implican un tipo de retiro de la atención del mundo exterior y
de los patrones usuales de la actividad perceptual, cognitiva, emocional y motora, lo cual se
ejectua en un estado de quietud interna y externa. Hay, sin embargo, formas de meditación
que utilizan música, movimientos o contemplación visual o auditiva de objetos físicos o
procesos (por ejemplo, mirar fijamente la llama de una vela, observar o escuchar una corriente
de agua o las olas del mar, etcétera.

Goleman divide la meditación en 2 categorías principales: métodos de concentración y


técnicas de percepción de la naturaleza interna (TPNI).
Efectos biológicos y psicológicos de la meditación

Delmonte utilizando mediciones de lactato en sangre, flujo sanguíneo, niveles hormonales,


fenilalanina en plasma y metabolitos neurotransmisores, concluyó que no hay una fuerte
evidencia de que la meditación esté asociada con un estado especial o con efectos
característicos a un nivel bioquímico. Sin embargo, más recientemente, Elías y Wilson
plantearon que la técnica concentrativa "meditación trascendental" (MT), está asociada con
cambios en la secreción y liberación de varias hormonas pituitarias que mimetizan los efectos
del neurotransmisor inhibitorio ácido gamma aminobutírico.

Otro estudio indicó que la práctica de la meditación budista dhammakaya (una TPNI), produce
cambios bioquímicos y fisiológicos, y reduce el tiempo de reacción. Se encontró que después
de la meditación, los niveles de cortisol sérico estaban significativamente reducidos, el nivel de
proteínas séricas incrementado significa-tivamente, y las presiones sistólica y diastólica y la
frecuencia del pulso, significativamente reducidas. La capacidad vital respiratoria y la
ventilación voluntaria máxima estaban mucho más bajas después de la meditación que antes.
Se produjo también una gran disminución en el tiempo de reacción.

Los resultados de un estudio realizado por Massion et al.14 son compatibles con la hipótesis
de que la práctica regular de la meditación de alerta (otra TPNI), está asociada con un
incrmento de los niveles fisiológicos de melatonina. Es posible que esta sustancia esté
relacionada con una variedad de funciones biológicas importantes para el mantenimiento de la
salud y la prevención de enfermedades, incluyendo el cáncer de mama y de próstata.

Harte et al.15 encontraron que después de la meditación se produce una elevación


significativa de los niveles plasmáticos de la hormona liberadora de la corticotropina (HLC), sin
diferencias significativas con la elevación que se produce de esta hormona después de una
carrera, lo cual indica que el ejercicio físico no es un requisito esencial para la liberación de la
HLC.

En el estudio de los procesos psicológicos, una medida de la coherencia perceptual y cognitiva


es el «campo de independencia»: la habilidad de separar estímulos
«blancos» dentro de un fondo de elevada estimulación. Fergusson16,17 estudió
el campo de independencia en estudiantes de arte y observó que los que practicaban MT
tendieron a obtener puntajes superiores en las pruebas, que los no meditadores.

Dhume y Dhume18 concluyen en su estudio sobre el efecto de la meditación yoga en el control


muscular para mantener el equilibrio, que esta forma de meditación es de mérito para lograr
concentración en actividades, tanto mentales como físicas.
Efectos de la meditación sobre el envejecimiento y la salud
La investigación psicológica muestra que la MT produce un estado de «alerta
reposado»,19 el cual se ha propuesto que optimiza la eficiencia de los innumerables
mecanismos intrínsecos autorreparadores del cuerpo.20 La subsecuente normalización de los
desequilibrios fisiológicos acumulados pudiera entonces ayudar a mantener una buena salud y
a prolongar la vida útil.

Una investigación21 mostró un nivel menor de envejecimiento haciendo un estudio en


residentes de hogares de ancianos, participantes del Programa de Meditación Trascendental
de Maharishi Mahesh Yogi22 !el cual se ofrece como una vía de autorrealización, no como una
modalidad terapéutica, y a finales de los años 80 tenía alrededor de 2 millones de
participantes en todo el mundo.15! Después de un período experimental de 3 meses, el grupo
de MT tuvo una mejoría significativa en relación con 3 mediciones de flexibilidad cognitiva, la
fluidez de palabras, la presión sanguínea sistólica, las mediciones autorreferidas de flexibilidad
conductual, el envejecimiento y la frecuencia de la necesidad de atención de la salud mental
(esta última medición se realizó a los 18 meses). Pero el hallazgo más sorprendente fue que
todos los miembros del grupo de MT estaban todavía vivos 3 años después de que la práctica
comenzara, en contraste con otros 2 grupos de ancianos que realizaron otros tratamientos (un
procedimiento de pensamiento activo y un programa de relajación), y con el índice de
sobrevivencia del 62,5 % para el resto de los residentes de los hogares de ancianos.

Otras investigaciones indican que el programa de MT mejora la salud y han mostrado mejoría
en el asma bronquial,23 disminución de la presión sanguínea en hipertensos,24,25
disminución de los niveles de colesterol en personas normales y en pacientes
hipercolesterolémicos26 y disminución del insomnio.27

Orme-Johnson15 realizó un estudio de terreno a gran escala de los efectos del programa de
MT sobre la salud en general. Hizo un análisis de alrededor de 2 000 miembros del programa
en 5 años y encontró que la práctica regular de la MT produce una tendencia a disminuir
significativamente la necesidad de utilizar los servicios médicos y quirúrgicos, no así los
obstétricos. Estos servicios se refieren tanto a las consultas externas como a los ingresos y se
incluye la
atención a las enfermedades intestinales; de la nariz, garganta y pulmones; corazón y vasos
sanguíneos; aparatos genital y urinario; daños (accidentes, heridas, fracturas óseas, daños
internos de la cabeza) y envenenamientos; tumores benignos y malignos; huesos y músculos;
condiciones definidas de enfermedad (convulsiones, dolor toráxico y dolor abdominal); todas
las alteraciones mentales; sistema nervioso; irregularidades del metabolismo; todas las
enfermedades infecciosas; piel; problemas congénitos; sangre y otros.

En un estudio28 de pacientes con enfermedad arterial coronaria diagnosticada, se observó que


después de 8 meses de aplicación del programa de MT, el grupo experimental tuvo un
incremento del 14,7 % en la tolerancia al ejercicio, un aumento del 11,7 % en la carga de
trabajo máximo y un retraso del 18 % en el comienzo de la depresión del segmento ST, entre
otros efectos.

Deepak et al.29 estudiaron a un grupo de pacientes que sufrían de epilepsia y eran resistentes
a las drogas. Después de 1 año de práctica meditativa regular (20 minutos al día), mostraron
una significativa reducción en la frecuencia y duración de las crisis, un incremento en la
frecuencia dominante de fondo del EEG, una reducción en la intensidad espectral media del
segmento de 0,7-7,7 Hz y un incremento de la intensidad espectral media en el segmento de 8-
12 Hz del EEG. Todos los cambios fueron estadísticamente significativos. Los pacientes
controles no mostraron cambios significativos en la frecuencia y duración de las crisis durante
el período de observación de 1 año. Los resultados indicaron que la práctica de meditación
continuada es de ayuda sustancial en la mejoría del cuadro clínico electroencefalográfico de
epilépticos resistentes a las drogas.

Pnajwani et al.30 encontraron que la práctica de la meditación Sahaja yoga, en pacientes


epilépticos, produce cambios significativos en los valores de la resisten cia galvánica de la piel,
el lactato sanguíneo y el ácido vinil mandélico urinario, que indican una reducción del estrés, lo
cual puede ser la causa de la mejoría clínica de estos pacientes.

La fibromialgia es una enfermedad crónica caracterizada por dolor ampliamente propagado,


fatiga, disturbios del sueño y resistencia al tratamiento. Kaplan et al.31 realizaron un estudio
con el propósito de evaluar la efectividad de un programa de reducción del estrés basado en la
meditación, sobre la fibromialgia. Los hallazgos preliminares sugirieron que la meditación era
efectiva para los pacientes con esta enfermedad.

Más aún, se ha reportado que la práctica de la MT reduce significativamente las muertes


violentas !homicidios, suicidios y muertes por accidentes del tránsito!, y las ausencias al
trabajo por huelgas.32

Se puede concluir hasta aquí que, considerando la estrecha relación existente entre los
procesos psíquicos y los orgánicos, una mente alterada crónicamente puede producir
afectaciones negativas en los mecanismos homeostáticos del organismo, dando lugar a, o
facilitando, la aparición de enfermedades somáticas.

En este sentido, se pudiera hipotetizar que la meditación puede ayudar al tratamiento y la


prevención de las enfermedades somáticas, y favorecer el restablecimiento y la corrección de
los procesos mentales y de los mecanismos homeostáticos orgánicos.

Además, en el caso de pacientes con afecciones somáticas incurables, la práctica meditativa


sistemática pudiera ayudar a que el sujeto enfrente su situación de una manera más serena y
sin miedo.

Falta mucho aún por aprender cómo los métodos meditativos pueden ser más útiles, pues los
efectos terapéuticos de diferentes técnicas de meditación pueden variar grandemente.

La utilidad de la meditación como modalidad terapéutica. Parte II


Pedro Pablo Arias Capdet

Resumen: Se realiza una revisión de la literatura médica sobre la utilidad de la aplicación de la


meditación en la psicoterapia, con el objetivo de proporcionar un conocimiento actualizado
acerca de los criterios de especialistas sobre la compatibilidad de estas prácticas. Se informa
que durante las últimas décadas se ha producido un creciente interés en el uso potencial de las
técnicas meditativas en las ciencias de la salud, lo cual se ha manifestado con gran fuerza en el
campo de la psicoterapia. No obstante, existen confluencias y divergencias entre los diferentes
autores, como consecuencia del análisis comparativo de los objetivos, los efectos y la utilidad
terapéutica de la meditación y la psicoterapia. Queda en evidencia que los psicoterapeutas
deberán continuar sus investigaciones para aprender la utilidad de las diferentes técnicas de
meditación.

Descriptores DeCS: MEDITACION/métodos; PSICOTERAPIA/métodos.


Un número creciente de occidentales contemporáneos ya no saben si necesitan ayuda
espiritual o psicológica. Mientras que la psicoterapia, por ejemplo, es vista como un medio de
quitar los obstáculos que están en el camino de la felicidad personal. Las disciplinas
espirituales, como la meditación, son frecuentemente seguidas por aquéllos que anhelan
alguna cosa que inexplicablemente está más allá de los deberes y satisfacciones de la vida
religiosa, moral y social.1

Scott Peck, un psiquiatra que ha escrito varios libros sobre las dimensiones espirituales de la
vida, expresó que los psiquiatras están "mal equipados" para tratar con la afección o la salud
religioso-espiritual, lo cual provoca "errores de diagnóstico accidentales y desvastadores,
errores de tratamiento no poco frecuentes, una reputación pobre creciente, investigación y
teoría inadecuadas y una limitación del propio desarrollo personal".2

Durante las últimas décadas, no obstante, se viene produciendo un creciente movimiento de


integración de las ciencias de la salud y las prácticas orientales, y un creciente interés en el uso
potencial de las técnicas meditativas, lo cual se ha manifestado con gran fuerza en el campo de
la psicoterapia.3

Esto ha dado origen a un diálogo fértil y se consideran las confluencias y divergencias de las
tradiciones de las prácticas contemplativas y la psicoterapia occidental.4 Han surgido
cuestionamientos acerca de si estos 2 métodos del crecimiento humano son compatibles.

La meditación en la psicoterapia
Varios autores ven la utilidad de la aplicación de la meditación y el misticismo en la
psicoterapia y en la psicología occidental. Por ejemplo, Carpenter5 escribe que la meditación y
las tradiciones esotéricas tienen mucho que aportar a la psicoterapia: Delkman 6 arguye que la
psicología occidental tiene mucho que aprender de las tradiciones de las ciencias místicas, las
cuales sostienen que las causas centrales del sufrimiento humano se originan en la ignorancia
de nuestra verdadera naturaleza y Dubs7 considera que el crecimiento psicológico y espiritual
están ligados, quizás secuencial y evolutivamente.

Existen de hecho evidencias que la meditación está comenzando a ser "gentilmente"


introducida en la práctica de la psicoterapia.8-10

Un elemento importante que se tiene en cuenta para la eficiencia del aprovechamiento del
tiempo del terapeuta, es que la meditación es como una forma de autotratamiento, de
introspección, que se ejecuta fuera de la sesión terapéutica, por lo cual los pacientes pagan
con su tiempo, no con el tiempo del terapeuta.9

A diferencia de la meditación, la psicoterapia puede ser lo más efectivo y rápido para las
personas que buscan aliviarse de síntomas que interfieren con el trabajo y la carrera
profesional, la intimidad, la sexualidad y el placer,11 para el fortalecimiento del ego, la
exploración de los conflictos inconscientes, los temas de las relaciones, la aflicción, las
habilidades de comunicación, los temores y las fobias, especialmente cuando la preocupación
con cualquiera de estos asuntos es la causa de tanta ansiedad que no se puede llevar a cabo la
meditación.11,12

Por su parte, la práctica meditativa tiene la capacidad de ayudar a hacer al paciente más
confiado en sí mismo y menos absorto con la transferencia al terapeuta. La meditación puede
en algunos casos ser útil para promover el ajuste social, el cambio conductual y el desarrollo
del ego, mediante la generación de un estado de alerta y de paz interior que conduce a una
mayor eficiencia en el trabajo, apertura a sentimientos y satisfacción en la vida diaria. Además
la meditación puede capacitar al paciente a enfocar las emociones con imparcialidad,
aceptación y bondad apacible, para transmutar la neurosis hacia una senda espiritual y
vivenciar una libertad interior más allá de cualquier estructura de identidad.12,13

Odanjnyk14 escribe que la meditación conduce a un incremento de la autoconciencia de los


estados mentales y emocionales, a un control sobre los instintos y las reacciones compulsivas,
al insight de la verdadera naturaleza de uno mismo, a la exploración de temas religiosos, de
imágenes y sentimientos, y a una expansión de la conciencia del ego hacia una conciencia más
universal.

Haciendo una comparación entre los objetivos de psicoterapia y la meditación, Kutz y otros10
dicen que tanto la psicoterapia como la meditación asumen que la comprensión del dolor de
uno y de las defensas contra ese dolor pueden aliviar el sufrimiento y promover el crecimiento
psicológico. Bradwejn y otros15 son más radicales al escribir que la finalidad de la meditación
es irreconciliable con el de la psicoterapia, la cual facilita el desarrollo de un ego coherente, y
Bogart12 piensa que lo que persigue la meditación es evocar las potencialidades superiores de
la conciencia, las experiencias de una dimensión más allá de las estructuras cognitivas y las
invenciones del yo, que la psicoterapia convencional sólo busca modificar.

A partir del análisis de los efectos de la meditación y la psicoterapia, de la utilidad de éstas y de


la comparación de objetivos generales de ambas técnicas, Kutz y otros10 dicen que la
meditación puede ser un detonante de la terapia porque observando y categorizando los
sucesos mentales, la meditación proporciona insight de cómo se crean los esquemas mentales,
da lugar a un mayor sentido de la responsabilidad y lo lleva a uno a salir de las limitaciones
conceptuales y las reacciones y conductas estereotipadas. De este modo, la meditación
estimula el deseo de profundizar en la autocomprensión mediante la terapia y mejora la
capacidad de ésta porque involucra a los pacientes más profundamente en el proceso de
autoexploración y proporciona abundante material para la exploración en las sesiones de
terapia.

Varios autores coinciden en la posibilidad de combinar la meditación y la psicoterapia.9,12,16


Sin embargo, Wolman17 sostiene que la combinación de la meditación y la terapia, es
redundante.

Algunos autores consideran que no se debe aplicar la meditación sin una evaluación previa del
paciente. Por ejemplo, Corton16 previene que antes de combinar la terapia y la meditación,
deben ser cuidadosamente considerados los niveles de desarrollo de los pacientes. Bogart12
concuerda con la importancia de determinar el estado de desarrollo del individuo antes de
prescribir la meditación como un auxiliar de la terapia y en escoger un método apropiado.
Indica que la meditación puede ofrecer la posibilidad de un desarrollo más allá de lo que la
terapia puede alcanzar, pero procede con mayor efectividad cuando ciertos asuntos egoicos
tales como la autoestima, la subsistencia, la intimidad y la sexualidad están resueltos, al
menos, en alguna medida.18,19

Al margen de este análisis preliminar, no se puede negar que la meditación tiene una serie de
efectos terapéuticos, preventivos y rehabilitadores que ameritan ser considerados.

Brooks y Scarano8 estudiaron la efectividad de la meditación trascendental (MT) en el


tratamiento de la "adaptación pos—Vietnam", y concluye que es una modalidad de
tratamiento útil. Después de 3 meses de meditación, los sujetos tratados mostraron
reducciones significativas de la depresión, la ansiedad, el adormecimiento emocional, el
consumo de alcohol, los problemas familiares, las dificultades para encontrar trabajo, el
insomnio y otros síntomas de desajuste del estrés postraumático.

El grupo de sujetos que recibió tratamiento de psicoterapia en el mismo estudio, no mostró


mejoría significativa en ninguna de las mediciones. En adición, la habituación de la respuesta
de la resistencia de la piel a un sonido fuerte (una medición fisiológica de reacción del estrés),
fue más rápida en el grupo de MT, en las mediciones posexperimentales con relación a las
preexperimentales, mientras que no se observó ningún cambio en el grupo de psicoterapia, lo
que indica una recuperación más rápida del estrés en los meditadores.

Childs20 encontró que el uso de la MT en jóvenes delincuentes estaba asociada con la


aparición de un sentimiento de autorrealización, la disminución de la ansiedad y del uso de
drogas, y de mejoría en la conducta y las relaciones interpersonales. Dice21 observó que la MT
promovía la mejoría del concepto de sí mismo y el locus interno de control. Lesh 22 demostró
que la meditación puede incrementar una empatía adecuada en los terapeutas, al igual que la
apertura a su propia vivencia interior. Keefe23 considera que la meditación conduce a una
mayor conciencia de los sentimientos, una elevación de la percepción interpersonal y un
incremento de la concentración en el presente, con lo cual se refuerza la efectividad de los
terapeutas.

Goleman24 afirma que la meditación es aplicable como una vía de descondicionamiento en


casos de ansiedad general o difusa pero no en el tratamiento de temores específicos. Desde su
punto de vista, las respuestas de los meditadores a las situaciones estresantes pueden ser más
adaptativas, debido a que se incrementa la habilidad para desprenderse del estrés más que
para mantenerse estresados crónicamente o ansiosos después que la situación estresante ha
pasado.25

Sin embargo, el punto de vista de que la meditación conduce a la reducción de la ansiedad es


un punto de desacuerdo para algunos. Boswell y Murray26 sostienen que las autorreferencias
y las mediciones conductuales de ansiedad no están más disminuidas después de la
meditación que después de los controles apropiados... "Los resultados no sostienen que la
meditación sea un método efectivo para reducir la ansiedad".

En un estudio27 para determinar la efectividad de un programa de reducción del estrés,


basado en la meditación de alerta, en pacientes con problemas de ansiedad, se concluyó que
este tipo de meditación puede reducir efectivamente los síntomas de ansiedad y pánico, y
puede ayudar a mantener estas reducciones en pacientes con ansiedad generalizada, pánico
generalizado o pánico con agorafobia.

De manera similar, Miller y otros28 concluyeron que la meditación de alerta puede tener
efectos beneficiosos a largo plazo en el tratamiento de personas con diagnóstico de
alteraciones ansiosas, a partir de un estudio de seguimiento durante 3 años, de un grupo de
pacientes a los que se les había aplicado una intervención intensiva de reducción del estrés, de
8 semanas de duración, basada en esta técnica meditativa.

Weinstein y Smith29 hicieron una comparación entre la relajación de contracción isómetrica


(una variante de la relajación progresiva) y la meditación, en sujetos ansiosos, y mostraron que
la meditación parece ser más apropiada en individuos que ya poseen habilidades de relajación
bien desarrolladas (a un nivel de inmediatez), para tratar la ansiedad.

Hasta aquí queda puesto en evidencia que las investigaciones sobre los beneficios de la
meditación en la psicoterapia están aún comenzando, lo cual se manifiesta en la inexistencia
de criterios bien definidos acerca de la efectividad de los diferentes métodos meditativos para
distintos requerimientos terapéuticos.

A este respecto, Bogart12 opina que los terapeutas occidentales necesitarán experimentar
para aprender cómo los métodos meditativos les pueden ser más útiles, pues los efectos
terapéuticos de diferentes técnicas de meditación pueden variar grandemente. Los métodos
de concentración pueden llevar al paciente a sentir un equilibrio interior, calma y una razón de
ser que trasciende el flujo continuo de pensamiento y emociones, que inspira confianza. La
meditación de percepción de la naturaleza interna puede proporcionar insight transformador
de patrones maladaptativos de la actividad mental y emocional. Y agrega este autor, que el
uso de la meditación cobra sentido principalmente en un tipo de terapia que deliberadamente
se sobrentienda a sí misma como de carácter contemplativo o transpersonal.

Se puede agregar que las prácticas orientales buscan lograr en las personas un estado de salud
psicológica que, según Atwood y Maltin,30 se define como: "la habilidad de vivir en armonía
con uno mismo y la naturaleza, comprender la relación de uno con el Universo, mostrar
tolerancia y compasión hacia el prójimo, soportar las penas y el sufrimiento sin desintegración
mental, apreciar la no violencia, cuidar por el bienestar de todos los seres conscientes y ver un
significado y un propósito en la vida que le permita a uno llegar a edad avanzada o a enfrentar
la muerte con serenidad y sin miedo".

Por lo tanto, para ser consecuentes, toda escuela psicoterapéutica que tenga este mismo
propósito armoniza en amplio grado con las prácticas meditativas.

Para finalizar, sería interesante preguntarse si las prácticas místicas del Oriente también
pudieran considerarse como verdaderas escuelas psicoterapéuticas, pero con un enfoque
diferente de la vida.

Especialista de I Grado en Fisiología Normal y Patológica. Laboratorio de Estudios Psicosociales


de la Salud (LEPS) del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS). Ciudad de La
Habana.
SUMMARY: A review of the medical literature on the usefulness of applying meditation in
pshychoterapy was made aimed at providing an update knowledge about the criteria of
specialist on the compatibility of these practices. It is reported that during the last decades
there has been an increasing interest in the potential use of meditation techniques in health
sciences, which has been strongly manifested in the field of psychotherapy. However, there
are similar and different points of view among the authors as a result of the comparative
analysis of the objectives, the effects and the therapeutic utility of meditation and
psychotherapy. It is demonstrated that psychotherapists should continue their investigations
to learn about the usefulness of the different meditation technique.

Subject headings: MEDITATION/methods; PSYCHOTHERAPY/methods.

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Dr. Pedro Pablo Arias Capdet. Lombillo No. 904 entre Bellavista y Panorama, Alturas del
Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba