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DIA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL, 10 DE OCTUBRE

El Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el 10 de octubre, tiene como objetivo
sensibilizar y acrecentar la conciencia del público en torno a los problemas de salud mental.
Esta celebración año tras año es promovida por la Federación Mundial para la Salud Mental
(WFMH) y respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y pretende mejorar la
calidad de vida y defender los derechos de los más de 450 millones de personas que viven en el
mundo con una enfermedad mental.

La conmemoración promueve un debate más franco en torno a los trastornos mentales, y


psicosociales, como sobre las inversiones en servicios de prevención y tratamiento, en los países
en vías de desarrollo, como el Perú.

La salud física y la mental están imbricadas. Según señala la propia Federación Mundial,
“muchas personas que tiene graves problemas de salud mental obtienen peores resultados de
salud que el resto de la población y además, las personas que viven con enfermedades físicas de
larga duración también tienen más problemas de salud mental”. Y es que “la mente y el cuerpo
están unidos. Hay un vínculo entre la salud mental y física”. Existe una necesidad real de hacer
frente a los problemas de salud mental de las personas aquejadas de enfermedades físicas
crónicas, así como de prestar asistencia física a las personas con trastornos mentales mediante
un proceso continuo e integrado.

La dimensión positiva de la salud mental se destaca en la definición de salud que figura en la


Constitución de la OMS: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y
no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».

La salud mental no es sólo la ausencia de trastornos mentales. Se define como un estado de


bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las
tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de
contribuir en el desarrollo de su comunidad.

En la mayoría de los países, sobre todo en los de ingresos bajos y medios, los servicios de salud
mental adolecen de una grave escasez de recursos, tanto humanos como económicos. La
mayoría de los recursos de atención sanitaria disponibles se destinan actualmente a la atención y
el tratamiento especializados de los enfermos mentales y, en menor medida, a la promoción y
prevención primaria, como para establecer un sistema integrado de salud mental. En lugar de
proporcionar atención en grandes hospitales psiquiátricos, los países deberían integrar la salud
mental en la asistencia primaria, ofrecer atención de salud mental en los hospitales generales y
crear servicios comunitarios de salud mental.

Son escasos los fondos disponibles para la promoción de la salud mental, expresión amplia que
abarca toda una serie de estrategias destinadas a lograr resultados positivos en materia de salud
mental. El desarrollo de los recursos y las capacidades de la persona y la mejora de la situación
socioeconómica figuran entre los objetivos de esas estrategias.

La promoción de la salud mental requiere que se adopten medidas multisectoriales, en las que
participen diversos sectores del gobierno y organizaciones no gubernamentales o comunitarias.
El principal fin ha es promover la salud mental durante todo el ciclo vital, para garantizar a los
niños comunidades saludables en la vida y evitar trastornos mentales en la edad adulta y la
vejez.

El Día de la Salud Mental, ha sido establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS),
con el propósito de cambiar nuestra forma de ver a las personas que padecen enfermedades
mentales.
En todo el mundo hay unos 400 millones de personas que sufren trastornos mentales,
neurológicos u otro tipo de problemas relacionados con el abuso de alcohol y drogas; violencia
en diferentes modalidades, como la violencia social que es mas frecuente; la corrupción; la
desintegración familiar; tecno estrés y otros .

Algunas de las enfermedades mentales más comunes son la depresión, esquizofrenia,


Alzheimer, epilepsia, alcoholismo, depresión, entre otras.

Cuando se habla de trastornos mentales, se hace referencia al pensamiento humano y todas sus
funciones, las cuales pueden desmoronarse, como un castillo de arena y verse afectadas por
diferentes enfermedades que pueden aparecer en cualquier momento de la vida, desde la niñez
hasta la vejez. Es importante saber que ninguna persona es inmune a los trastornos mentales, no
importa en que país viva, o cual sea su condición socioeconómica.

En los países desarrollados, las personas con discapacidad mental, a pesar de que hoy en día
cuentan con más apoyos y programas de rehabilitación para integrarlos a la vida social, luchan
todos los días por salir adelante en medio de todo el rechazo y estigmatización al que se
enfrentan. Por otra parte, en los países en desarrollo, la pobreza, el desempleo, autoempleo,
abandono y la marginación, son los denominadores comunes que enmarcan las enfermedades
mentales, y aunque cada vez hay más y mejores tratamientos para la enfermedad mental, en
estos países se tiene poco acceso a servicios de salud mental públicos.

La Organización Mundial de la Salud, trabaja para lograr una mejora de la calidad de vida de las
personas que tienen una enfermedad mental, así como de sus familiares y de todas las personas
de su entorno. De igual manera, su objetivo es que la atención médica llegue cada día a más
personas y que sean conscientes de aquellos que padecen enfermedades mentales, que necesitan
menos exclusión, menos discriminación y más ayuda para poder desarrollarse y vivir con
dignidad, en mejores condiciones de vida.

La salud mental no es sólo problema de unos pocos (un 12% de la población mundial) si no que
es un problema que concierne a todos y cada uno de nosotros. No solo el que padece la
enfermedad es el que sufre las consecuencias, sus familiares sufren igualmente los efectos de
estas patologías, así como la comunidad en general.

Aunque la atención internacional está aumentando para los temas de salud mental, falta mucho
por hacer, ya que ningún país es inmune a los trastornos mentales y sus repercusiones en
términos psicológicos, sociales y económicos son muy altos.

A nivel mundial, 400 millones de personas sufren trastornos mentales o neurológicos, o


problemas psicosociales, como aquellos relacionados con adicciones diversas, suicidios,
homicidios, son vidas potencialmente perdidas, que se afectan con trastornos mentales que no
solo elevan las tasas de morbilidad, sino de también de mortalidad por enfermedad mental. De
cada cuatro personas que pasa a los servicios de salud en busca de ayuda, al menos uno es
afectado por trastornos mentales, que son a menudo no diagnosticados y por lo tanto no son
tratados, según señala la Organización Panamericana de la Salud.