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La experiencia sarrollé el hábito de abordar este

homosexual tipo de textos siempre con la es-


pada desenvainada y, en un mo-
mento dado, simplemente los
sustituí por otro tipo de lecturas .
uando una guarda en su me- Es en este contexto que hace al-
C moria la experencia adoles-
cente de haberse sumergido
gunas semanas recibí la llamada
de Laura Lecuona, coordinadora
clandestinamente en los libros de editorial de Paidós, para presen-
psicología en busca de "explicacio- tar un nuevo libro sobre La expe-
nes" sobre su "peculiar" vida amo- riencia homosexual, escrito por una
rosa, no es raro que una haya brillante psicoterapeuta . "¿Será
desarrollado una suspicacia inten- ésta una nueva oportunidad para
sa y duradera respecto a los libros la vendetta histórica?"- me pre-
sobre el tema de la homosexualidad gunté a mí misma . "No" -me
escritos por cualquiera de los "ex- respondí a mí misma- "si está
pertos" de las "ciencias del compor- mi querida Laura Lecuona de por
tamiento". Si esto ocurrió hace más medio ." Ante el escepticismo que
de veinte años, es muy probable le sugería mi silencio profundo por
que las alternativas que esa expe- el teléfono, Laura se apresta a ase-
riencia planteara fueran : 1) o resig- gurarme: "ya verás que éste es un
narse a vivir en silencio en calidad libro diferente" . Mis prejuicios co-
de víctima de un desarreglo hormo- menzaron a desvanecerse cuando
nal, de un tropiezo en la orientación me mencionó el nombre de la au-
psico-sexual o simplemente de una tora, a quien yo había conocido
broma pesada del destino ; 2) o dar- años atrás, ante todo como una
les una oportunidad a los choques flautista sorprendente . Y fue la lec-
eléctricos de "corregir" nuestra con- tura misma del libro la que me con-
dición de "error de la naturaleza" ; venció de que, en efecto, se trataba
3) o salir a buscar las respuestas a de "un libro diferente" . Lo que qui-
ese "escabroso" tema en el terreno siera hacer entonces es esbozar bre-
de la literatura, la historia, la antro- vemente por lo menos algunos de
pología, o de los espacios que abrió los elementos del libro de Marina
el movimiento feminista para el Castañeda que, yo creo, renuevan
debate y la politización del tema de significativamente el debate en tor-
la sexualidad . no a "la experiencia homosexual" .
Habiendo sobrevivido a la ex- Como sabemos, miles -literal-
periencia por "la tercera vía", de- mente miles- de libros se publi-

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caron a lo largo del último siglo citas y someterse a examen para


sobre al tema de la homosexuali- saber si se trata, o no, de una pre-
dad por parte de las autoridades gunta válida ."
psiquiátricas y psicoterapéuticas . Al establecer que han sido la
A partir de finales del siglo xix, en fuerza histórica del paradigma de
que la medicina comenzó a reem- la heterosexualidad y el prejuicio
plazar a la iglesia como formadora -y no los "fundamentos científi-
de opinión pública en torno al cos"- los que han patologizado
tema de la sexualidad, psicólogos, a la disidencia sexual, la autora
médicos y sexólogos iniciaron una introduce la cultura del reconoci-
disputa -irresuelta hasta la fecha, miento de la diversidad sexual
como también sabemos- en tor- (que el arco iris de la portada pro-
no a "las causas" de la homosexua- pone) como su campo de re-
lidad . flexión. Mi lectura del itinerario
Marina Castañeda les da un de este libro es, en pocas palabras,
contexto histórico a estos alegatos, una persistente invitación a una
hace su revisión crítica y pregunta nueva comprensión de la diversi-
de entrada : "¿Por qué es tan ne- dad sexual ; una que descentra
cesario conocer las razones de la desde múltiples perspectivas a la
homosexualidad? Después de heterosexualidad como fuente de
todo, ningún heterosexual se pre- evaluación y origen de las defini-
gunta por qué lo es, y al indagar ciones, para colocarla como una
la historia de un paciente, a nin- forma más de las expresiones
gún psicólogo o psicoanalista se sexuales, a su vez "diversa", en
le ocurriría averiguar las raíces his- efecto y por definición, de las "di-
tóricas de su heterosexualidad . Las versas" .
causas de una u otra orientación Quizás uno de los efectos más
sexual sólo vienen al caso cuando nefastos de la patologización de la
ésta se percibe como anormalidad disidencia sexual, más allá de las
o deficiencia . Una persona saluda- atrocidades "terapéuticas" que se
ble rara vez se pregunta por qué han cometido bajo su auspicio, ha
está sana, pero una persona enfer- sido la desautorización, tanto en la
ma se pregunta continuamente por esfera "privada" como en la "pú-
qué lo está . De modo que la inte- blica", de las voces de las lesbianas
rrogante no es sencilla : está carga- y homosexuales . En ese sentido, no
da de presuposiciones sobre la es casual que uno de los primeros
homosexualidad -y probables pasos que el movimiento contem-
culpas- que deben hacerse explí- poráneo por el derecho a la di-

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versidad sexual identificó como radigmático de lo que significa for-


indispensable para conquistar su mar parte de una sociedad y,
capacidad de ser escuchado por simultánemente, vivir al margen
el resto de la sociedad haya sido el de ella", con sus ventajas y des-
de impugnar y deconstruir la no- ventajas, y en función de la crea-
ción de que la homosexualidad ción de cultura y la producción de
era un "trastorno", una "enfer- conocimiento sobre la sociedad .
medad" . Como socialmente se asume
La decisión de la autora de cons- automáticamente que todo mun-
truir el contenido de este libro a do es, "por naturaleza", hetero-
partir de la investigación y de la sexual, muchos jóvenes gays
exploración del universo subjetivo crecen con frecuencia como espías
de lesbianas y homosexuales de involuntarios de un mundo que
carne y hueso revierte una prácti- presupone que somos "como to-
ca de años, en la que los "especia- dos los demás", que nos educa de
listas" se dieron a la tarea de acuerdo a convenciones y tradi-
hablar por ellos y de "explicar" su ciones que, en última instancia,
existencia . Convertidos en el nos excluirán y que nos enseña,
transcurso del último siglo en ob- por lo general, a despreciar a las
jetos de estudio, el trabajo de personas en que nos convertire-
Marina Castañeda convierte a las mos . "Mientras que los hetero-
lesbianas y homosexuales en su- sexuales no tienen por qué hacerse
jetos autorizados para nombrar la preguntas sobre su heterosexuali-
realidad, capaces de describir el dad," señala la autora, "pues la
mundo . Es a través de la valida- perciben como lo natural y algo
ción de su "experiencia de la ho- dado desde siempre", los gays y
mosexualidad" que el libro explora lesbianas se enfrentan al reto de
los efectos del aislamiento y la construir una narrativa sobre su
invisibilidad social, "las vicisitu- vida que le dé sentido y congruen-
des del clóset", el papel de la cia, en un ambiente hostil que los
amistad y la sexualidad en las re- invisibiliza y los distorsiona . Es
laciones homosexuales y lo que quizás este desafío el que brilla en
son -o pueden ser- las familias el epígrafe de Marcel Proust que
de elección . inaugura el libro : "Aquello que no
Otra contribución notable del tuvimos que descifrar, que escla-
libro me parece el señalamiento recer por esfuerzo propio, aque-
que hace la autora de los gays y llo que ya era claro desde antes,
lesbianas como "un ejemplo pa- no nos pertenece" . Y es posible-

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mente a partir de esa misma cer- que interrogamos las suposiciones


teza que Pier Paolo Pasolini escri- más básicas sobre nuestra visión
bía en sus notas autobiográficas : del mundo .
"Aquéllos que, como yo, han te- En este sentido es que Marina
nido por destino no amar según Castañeda nos asegura que no
las normas, terminan por sobre- todo está perdido cuando uno lle-
valorar el problema del amor . Un ga sin el "instructivo" adecuado
hombre normal tal vez pueda para la vida -o con la vida equi-
resignarse -qué palabra tan te- vocada para el instructivo hetero-
rrible- a la castidad o a las oca- sexual . "Precisamente porque no
siones perdidas ; pero en mí, la existen reglas del juego ni mode-
dificultad de amar ha transforma- los obligatorios", anota la autora,
do en obsesión la necesidad de "los homosexuales tienen cierta li-
amar" . bertad de movimiento que es poco
Se puede decir entonces, en tér- común en la heterosexualidad . . .
minos generales, que la gente gay Desligados de los compromisos
se apropia de su identidad perso- convencionales del matrimonio y
nal y colectiva a base de conten- la familia, pueden reinventar con-
der con las realidades que nos tinuamente su estilo de vida y
asfixian y de explicitar las que as- renegociar las reglas de sus rela-
piramos a construir, en un escena- ciones. Todo esto permite que los
rio donde pocas cosas están dadas homosexuales generen visiones al-
por sentadas . ternativas de la sociedad, y expe-
Diversos autores, desde Peter rimenten con nuevas modalidades
Berger y Thomas Luckmann hasta del amor, la sexualidad, la amistad
Monique Wittig, han señalado ya y la familia" .
cómo toda visión del mundo está En su creativa búsqueda de los
construida socialmente y, en ese aspectos edificantes de "la expe-
sentido, es una "conspiración", en riencia homosexual", Castañeda
la que una realidad histórica con- también nos recuerda otro de los
creta se da por sentada como uni- rasgos distintivos de la cultura gay:
versal . Con frecuencia, esta visión el humor; y cita a Arthur Koestler,
particular de la realidad, investida quien también relaciona la creati-
de verdad universal, nos impide vidad y la capacidad de ejercer la
concebir nuevas formas de vivir y ironía con la facultad para mover-
de organizar la sociedad . Y es ge- se y expresarse en dos o más nive-
neralmente sólo cuando nos mo- les a la vez . Importantes autoras de
vemos de un mundo social a otro la teoría feminista, por su parte,

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han expuesto el humor gay como La antropóloga Esther Newton,


una comprensión profunda de la por su parte, pone en duda la pre-
teoría del género . La "perspecti- sunta integridad ontológica de
va de género", con frecuencia re- cada uno de los llamados "sexos
sumida como "la búsqueda de la opuestos" . Newton sugiere que el
igualdad de derechos y oportuni- travestismo, intepretado desde
dades para hombres y mujeres", el discurso de la heterosexualidad
surge originalmente de la crítica como una imitación, como un in-
radical a la representación arbitra- tento de "representar" al género
ria de la "femineidad" y la "mas- femenino, no es más que una pa-
culinidad", y al sistema de valores rodia de la noción misma de que
y prácticas discriminatorias que exista un "original", al establecer
conlleva . un juego entre la anatomía del
El uso oficial y reducido de la represenante y el género .
noción del "género" ha eclipsado En pocas palabras, es a veces
pues la riqueza de su contenido sólo desde estos espacios de juego
original, mientras que en la comu- de la cultura gay que se entiende
nidad gay subsiste su crítica, más cabalmente que el género ES un
arraigada posiblemente en el co- simulacro . (O en más pocas pala-
nocimiento vivencia¡ que en la ela- bras, que todas somos, en última
boración teórica de quien vive instancia, "vestidas", pues -o
transgrediendo las limitaciones, "vestidos" para el caso.)
cada vez más evidentes, de los ro- Para terminar, y como "madre
les "masculino" y "femenino" . de familia", me gustaría retomar
Así, Judith Butler señala, por la cuestión de las nuevas experien-
ejemplo, que existen, como parte cias de la familia que han genera-
de la cultura de la resistencia ho- do las lesbianas y homosexuales .
mosexual, toda una serie de prác- "No cabe duda", afirma Casta-
ticas gestuales y verbales que han ñeda en su prefacio, "de que las
convertido en tema de juego "lo instituciones tradicionales del
normal", "lo natural", al colocarlo matrimonio y la familia atravie-
en contextos paródicos y resaltar san por una crisis, así como la
el carácter de representación, de relación entre los sexos y la de-
performance, de los comportamien- finición misma del amor. Muchos
tos de la sexualidad (supuestamen- de nosotros nos hemos hecho pre-
te) "verdadera" y "original" . (Lo guntas sobre formas alternativas
que muchas veces llamamos, sim- para la pareja . Otros hemos ex-
plemente, "j otear" .) plorado diferentes formas de co-

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municación y de compromiso, que mujeres lesbianas a la experien-


nos brinden relaciones más ínti- cia de la maternidad y a la crea-
mas e igualitarias, pero que a la ción de familias alternativas, pese
vez preserven nuestra libertad a la ausencia de apoyos legales y
individual. . . ¿Qué formas puede a los vigorosos prejuicios socia-
tomar la pareja cuando el matri- les al respecto .
monio no es ya el único modelo No puede dejar de mencionar-
posible? ¿Qué otras posibilidades se hoy en día que, en el clima de
hay para el amor, la amistad y el confusión e incertidumbre que
sexo entre dos personas? . . . Todos está marcando la transición al
estos temas se han vuelto crucia- nuevo milenio, estas nuevas "ex-
les para todo mundo ." periencias homosexuales" han
En efecto, la reconstrucción del desatado el pánico de la oposi-
mundo de la(s) familia(s) es un ción conservadora, que ha seña-
debate que hoy tiene una resonan- lado la creciente visibilidad
cia emocional entre los gays y desculpabilizada y feliz de gays y
lesbianas que antes no tenía . La lesbianas como una amenaza a
epidemia del sida, que ha afecta- los "valores familiares" y nos ha
do de una manera especial a los identificado como los responsa-
hombres homosexuales, nos ha bles de la "desintegración fami-
acercado, tanto a la enfermedad y liar" . Ciertamente, vivimos un
a la muerte, como a la solidaridad momento histórico en el que la
y a la fuerza de nuestras familias familia nuclear tradicional, enca-
de elección -pese a que éstas to- bezada por dos personas del
davía carecen de realidad legal, lo "sexo opuesto", se empieza a aso-
cual ha tenido consecuencias per- ciar públicamente con graves pro-
sonales devastadoras para mu- blemas morales, como el abuso
chos/as . sexual infantil, la violación den-
Por otra parte, las nuevas tec- tro del matrimonio, la violencia
nologías reproductivas, el acceso doméstica en general, y muchas
a la inseminación asistida (que no otras formas de desigualdades e
"artificial"), la gestación de una injusticias . (Y tampoco debemos
nueva cultura reproductiva y de olvidar que hace ya más de me-
una nueva reflexión social sobre dio siglo se nos había advertido
el significado de la maternidad/ también que "todo lo nuclear
paternidad como un fenómeno tiende a explotar" .)
eminentemente social, nos han En este contexto, sigue vigente
llevado a un número creciente de la necesidad de fortalecer un mo-

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vimiento social que continúe entendiéndose como el problema


abriendo espacios para el ejerci- periférico de un grupo reducido de
cio digno de la sexualidad en toda degenerados, que merece una do-
su riqueza y su diversidad . Un sis adicional de simpatía y toleran-
reto ineludible será sin duda re- cia, sino como una pregunta central
novarnos intelectualmente, recu- en torno a cómo entendemos el ejer-
perar nuestra memoria histórica cicio de la ciudadanía, la justicia
y poner a prueba nuestra imagi- social, los derechos humanos y la
nación y nuestra audacia política . convivencia democrática .
Otro reto será rehabilitar una cul- Tengo también la convicción de
tura sexual en la que continúa que un libro "diferente", como
instaurada "la hipocresía como vi- éste, resultará una herramienta
sión compartida del mundo" invaluable en este proceso .
(Monsiváis dixit) .
Estoy convencida de que la via-
bilidad política de un movimiento Claudia Hinojosa
social por el derecho a la diversi-
dad sexual dependerá de nuestra Marina Castañeda, La experiencia ho-
capacidad de convencer al resto de mosexual / Para comprender la homo-
la sociedad de que "la experiencia sexualidad desde dentro y desde fuera,
homosexual" ya no puede seguir Paidós / Contextos, México, 1999 .

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