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Castillo (2012) realizo una tesis con el objetivo de examinar la diversidad de sensibilidad

de distintas cerpas der F. psychrophilum frente a la infección por sus fagos y deducir
posibles factores que intervienen en dicho evento. De los fagos obtenidos, el aislado 6H
presento el rango de hospedero más amplio infectando 8 de las 46 cepas de F.
psychrophilum aisladas en diferentes países: Chile, Dinamarca y USA. El rango de
hospedero de los fagos aislados en Chile y en Dinamarca fue evaluado contra 49 cepas de
F. psychrophilum, provenientes de Chile, Dinamarca y USA. Los resultados mostraron
un rango de hospedero muy estrecho para los fagos aislados en Chile. Por el contrario,
los fagos aislados en Dinamarca mostraron un rango de hospedero más amplio infectando
un 70% de todas las cepas probadas. Nuestras observaciones sugieren que la sensibilidad
y resistencia a bacteriófagos está relacionada con varias propiedades, entre las que la
presencia del pro-fago 6H podría ser un factor determinante.

Bacteriófagos
Los bacteriófagos (también llamados fagos -del griego φαγητόν (phagētón), «alimento,
ingestión») son virus que infectan exclusivamente a bacterias. Al igual que los virus que
infectan células eucariotas (Gutiérrez et al 2012)
Son los organismos más abundantes en la tierra - alrededor de 100 mil millones de
partículas virales se pueden encontrar en un litro de agua. Desempeñan un papel
fundamental en la dinámica del océano, debido a la eliminación diaria del 20% al 40% de
la población total de bacterias en la tierra (GLOBAL AQUACULTURE ADVOCATE
2010)
Estructura de los bacteriófagos
Los fagos están constituidos por una cubierta proteica o cápside en cuyo interior está
contenido su material genético, que puede ser ADN o ARN de simple o doble cadena,
circular o lineal (en el 95% de los fagos conocidos es ADN de doble cadena), de 5.000 a
500.000 pares de bases. El tamaño de los fagos oscila entre 20 y 200 nm
aproximadamente. (Gutiérrez et al 2012)
Bacteriófagos y su aplicación en fago terapia
En los últimos tiempos ha resurgido la posibilidad de uso terapéutico de fagos para tratar
infecciones (terapia fágica). Conocida desde hace tiempo, se ha utilizado en los países del
este de Europa aunque su implantación en el resto del mundo no ha sido tan exitosa. La
terapia fágica se basa en encontrar el fago capaz de lisar 8y por lo tanto eliminar) una
bacteria concreta, lo cual sería de gran valor para el tratamiento de infecciones bacterianas
resistentes (FIBAO 2013).

Las bacterias patógenas deberán estar identificados claramente. El tratamiento no es


efectivo en infecciones mixtas. La estabilidad podría verse afectada durante el uso de
algunas sustancias químicas. Los efectos podrían verse afectadas por el grado de la
progresión de la enfermedad o la accesibilidad de la bacteria objetivo. La persistencia en
los sistemas de acuícolas no ha sido evaluada (GLOBAL AQUACULTURE
ADVOCATE 2010).