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UNA VIDA EN EL ALTAR

Genesis 22:1-19
INTRODUCCIÓN
La mejor manera de entender este pasaje es teniendo un entendimiento
adecuado de lo que es adoración bíblica.
El centro de la adoración no es la presencia o el poder o la alabanza, sino
que, el centro de la adoración es, en realidad, el sacrificio. (2Cro. 7:12)
El nivel de sinceridad del sacrificio esta determinado por que es lo que traes
para sacrificar. (Mal 1:6-9)
El sacrificio en el templo de Israel hacia recordar a las personas la carga
pesada de su pecado, recordar la santidad de Dios, como recordatorio que
hay una deuda que pagar de los pecadores hacia Dios.
Un comentador bíblico de este pasaje hace referencia a los sacrificios que se
dan en ese tiempo:
“En el antiguo oriente medio el dios que provee fertilidad demanda una
porción de lo que se produce, y puede ser animales, cerebros o niños” –
texto: Fenicios y Colonias Púnicas por Cártagos en Norafrica.
Ahora, sabemos que el Deuteronomio y el Levítico prohíben el sacrificio
humano, pero Abraham no tenía esos libros, estos fueron dados a Moisés.
Hemos estado viendo la vida de Abraham, el padre de la fe, que no fue la
más perfecta, pero Dios, que es perfecto, fue haciendo la buena obra en ella.
Abraham fue probado varias veces y como ya hemos visto en muchas de
ellas cayó, pero conforme pasaba el tiempo Dios fue fortaleciendo su fe y su
confianza en él.
Pero la más grande prueba en la vida de Abraham estaba por venir.
Estas pruebas que Dios pone en nuestros caminos no son tentaciones, sino
exámenes de fe hacia nuestro corazón.
I. LLAMADO DE DIOS DE SACRIFICAR A ISAAC
(v. 1-2) Dios ordena a Abraham a sacrificar a su propio hijo, fue una orden
directa, sin ningún preámbulo.
Definitivamente, para entender este pasaje y lo que conllevo hacer esto, hay
que ponerse en la piel de Abraham.
El Señor le manda sacrificar a Isaac, su único hijo con Sara, el hijo de la
promesa, a quien amaba, debía ofrecerlo como holocausto a su Dios y con
sus propias manos.
El hecho de ponerse a pensarlo y salir camino a Moriah debió ser difícil y lo
pudo tener muchos sentimientos encontrados.
II. LA RESPUESTA DE ABRAHAM
(v. 3-5) Abraham había emprendido el viaje al lugar que Dios le dijo y fueron
tres días en los que de seguro estuvo pensando y meditando en esto que Dios
le estaba pidiendo.
Es posible que cualquier otro hubiera discutido con Dios y hubiera puesto
“peros”, recordemos que Abraham hizo esto cuando Sodoma y Gomorra iban
a ser destruidas, él intercedió por ellos, aun siendo merecedores de ese
castigo.
Pero ahora, la actitud de Abraham producto de su fe en Dios era otra, esa fe
lo había llevado a obedecer sin objeción, aun tratándose de su propio hijo no
tuvo reclamo alguno.
(v. 5) “…iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.” Todo lo
contrario, la fe de Abraham lo llevo a confiar en Dios de tal manera que les
dijo eso a sus siervos; él sabía que de una u otra forma la promesa de Dios
de que él tendría una gran descendencia se cumpliría.
(v. 6-9) De camino al lugar del sacrificio una triste escena ocurre, Isaac le
pregunta a su padre acerca del cordero para el holocausto, esto debió calar
más hondo aquel cuchillo que atravesaría el corazón de Isaac.
Abraham sin intención responde diciendo “Dios se proveerá de cordero
para el holocausto, hijo mío.” El Espíritu Santo, por boca de Abraham,
parece anunciar al Cordero de Dios, que Jehová ha provisto y quita el pecado
del mundo.
Abraham edifica el altar a Jehová para el sacrificio de su hijo, lo cual debió
ser muy duro, posiblemente no hubiese podido soportar humanamente tal
carga si no hubiese sido por la convicción de que estaba obedeciendo a Dios.
También debemos aceptar el hecho de que en algún momento Abraham le
dio la noticia a su hijo Isaac, que aproximadamente debió estar en sus 20-25
años ¡Isaac, tú eres el cordero que Dios ha provisto!
Para el sacrificio el cordero debía de ser atado, es decir, que Isaac tuvo que
dar su consentimiento y cooperar para el sacrificio, en ese momento Isaac
debió ser consolado de la misma manera que Abraham, por la fe y sin queja
alguna entregarse como ofrenda.
(v. 10) El momento de la prueba final había llegado, y en medio del dolor
Abraham permaneció en confiando en Dios, empuña el cuchillo y extiende
su mano para dar el golpe final. He aquí un acto de fe y obediencia que
merece ser un espectáculo para Dios, los ángeles y los hombres.
El libro de hebreos nos introduce mejor a la mente de Abraham (Heb. 11:17-
19)
Evidentemente frente a esta gran prueba Abraham mantuvo la fe, confió en
Dios y no le negó a su único hijo, sino que obedeció depositando su confianza
en Dios y su promesa.
III. DIOS DETIENE A ABRAHAM (v. 11-12)
El Ángel de Jehová irrumpe en la escena en la que Abraham sin duda alguna
estaba decidido a obedecer.
El sacrificio virtualmente ya estaba ofrecido, pues la intención, el propósito
de hacerlo, se manifestaron con toda sinceridad y perfección en el corazón
de Abraham.
Esta respuesta de Dios viene de haber visto que realmente Abraham teme a
Dios, ya no es aquel hombre que actuaba primero y pensaba después.
Abraham ya no era dominado por el miedo frente a las circunstancias sino
por su fe y su dependencia a Dios.
IV. EL SUSTITUTO (v. 13)
En realidad, no era intención de Dios que Isaac fuera realmente sacrificado,
aunque, en el tiempo oportuno, sería derramada por el pecado una sangre
más noble que la de los animales, la sangre del unigénito Hijo de Dios.
O como dice Pedro (1P 1:19) “sino con la sangre preciosa de Cristo, como
de un cordero sin mancha y sin contaminación,”
Este hecho solo era una sombra de lo que acontecería muchos cientos de años
después.
La tierra de Moriah es la actual Jerusalén y en uno de sus montes está situado
el Gólgota, aquel calvario donde finalmente el Hijo de Dios pondría su vida
como ofrenda por el pecado de muchos.
Solo que esta vez el Padre Dios si quebrantará a su único y amado hijo
Jesucristo en aquella cruz y su sacrificio será completo.
“… tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.”
Aquel carnero trabado en un zarzal representa a Jesús, el cordero dado como
substituto de los hombres. Y finalmente, Dios mismo proveyó el cordero, su
cordero limpio y perfecto, que es su hijo y nuestro Señor Jesucristo.
V. DIOS MUESTRA SU GRACIA
Gracias a Dios por Jesucristo, porque el proveyó a su Hijo para librarnos de
la condenación del pecado. (Rom 8:32) “El que no escatimó ni a su propio
Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros…”
Fue un alto precio el que pago Dios, el amado hijo único de Dios a cambio
de los pecadores. Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros.
(v. 14-19) “por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único
hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas
del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia
poseerá las puertas de sus enemigos.”
El Señor reafirmo su promesa a Abraham, no fue porque no la vaya a
cumplir, sino como un acto de deleite ante la obediencia que mostro
Abraham en la prueba.
Realmente, el Señor se alegra de la fidelidad de sus siervos y se goza de ellos.
(v. 18) “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por
cuanto obedeciste a mi voz.”
En Jesús que es la descendencia de Abraham mediante su simiente Isaac, es
por el cual todas las naciones serán benditas. (Gal. 3:7-9)
Finalmente, Abraham puso su confianza en Dios a pesar de la prueba, no se
aferro a su hijo, sino que lo entregó, sabiendo que Dios es poderoso y que
siempre cumple lo que promete.
La respuesta correcta ante Dios departe del creyente debe ser sacrificio
(1Pedro 2:5).
• Lo más querido en esta tierra es nuestro “Isaac”, ¿Eres capaz de
entregarlo en las manos de Dios y renunciar a ello para que Dios sea
el que reine en tu corazón? O simplemente dirías ¡Esto es demasiado¡
• ¿Es el centro de tu adoración el sacrificio?
José Augusto Alvarado Zabaleta