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Una interpretación de Bestiario de Julio Cortázar

Antes de hacer un análisis o interpretación de las obras de Cortázar es casi obligatorio


conocer un poco de su biografía para así entender mejor su estilo literario, donde
ajusta la realidad a la imaginación, por lo que suele enmarcársele en el llamado
realismo fantástico o realismo mágico. Julio Cortázar, escritor argentino de marcada
trascendencia en el mundo de la literatura, no imaginó nunca darle sosiego a sus
neurosis a través de la escritura de cuentos. Hurgar en su plato de comida para
verificar la presencia de cucarachas le abrió un camino de ficción que le dio origen a
su obra Bestiario. Imitando la Edad Media, regresa a la escritura de bestiarios en el
siglo XX, con la propuesta surrealista de recrear el mundo de lo monstruoso y lo
absurdo. Su aparente lesión mental hace suponer que para crear una obra de tal
envergadura, no se necesita estar muy cuerdo sino conservar un imaginario de lo
irreal (un tigre conviviendo en casa) dentro del mundo posible (un hogar, una familia)
ubicando su obra dentro del género fantástico.

El cuento Bestiario presenta una cotidianeidad anormal. Una familia se encuentra


encerrada en una casa que cumple la función de “zoológico humano” en el cual los
habitantes viven juntos porque no hay opción. Al parecer, todos son herederos de la
casa y su estadía en ella obedece a una obligación. Desde afuera, alguien acecha,
vigila. Se trata de un tigre que atemoriza a la familia Funes. Cualquier movimiento o
actividad como almorzar o trasladarse de una habitación a otra, causa ansiedad. Nadie
sabe por qué ni para qué está él entre estas personas. Tampoco se advierte acerca de
su peligro, ni se denuncia su existencia. En este contexto cabe preguntarse: ¿quién es
la bestia, el ser humano o el propio animal?

La intervención del tigre en la familia Funes puede tener varios significados o


connotaciones. Acá, se intentará hacer una aproximación de una de ellas. Según
Cirlot (1992) en el diccionario de símbolos, el tigre representa la ira y la crueldad. En
China, simboliza la oscuridad y la luna nueva, lo que a su vez se identifica con la
tenebrosidad del alma, igual que el león en las culturas africanas y occidentales. De
igual manera, tigre y dragón, son vistos en dos estados distintos: como fieras salvajes
o como fieras domadas. Es por ello que en el derecho y en la milicia, ambas especies
se acercan a la alegoría de la fuerza y el valor militar. Aunque en Bestiario no se
describe cómo es este tigre, es fácil imaginar al clásico tigre amarillo, el del color
solar, quien ocupa la tierra y manda a los otros tigres, imponiéndose sobre las otras
bestias. Según Cirlot, esta simbología animal se encuentra en el centro como el
emperador en el centro de la China en medio del mundo.

Se podría decir que el tigre en Bestiario es un personaje clave, tal vez el más
importante, puesto que llega a poner “orden” en un grupo familiar que no obedece a
las normas establecidas por la sociedad occidental. La familia Funes parece romper
con el “orden natural” de las cosas puesto que entre ellos, a pesar de compartir cierto
gusto por la lectura, hay rencillas aun siendo hermanos (Rema, Luis y Nene). Rema
demuestra especial afecto a su sobrino Nino, lo cual despierta incomodidad y celos en
su hermano Nene, por lo cual se podría pensar que entre los miembros de la familia
existe una relación incestuosa. El tigre da fin a esta aparente relación incestuosa
comiéndose a Nene, lo cual genera tranquilidad en Rema. Además, Nene es quien
acecha este hogar, por lo que podría ser catalogado como la bestia y solo el tigre es
quien tiene la potestad para ello; aunque el tigre lo hace por instinto, Nene lo hace por
su concepción de dominación y deseo de poder. Se dilucida acá una intención crítica
de Cortázar frente a la cultura dominante del hombre, la distinción animal-hombre y
la descomposición familiar.

El personaje de Rema es otro elemento importante en el relato. Su obsesión por los


caracoles la acerca -en una suerte de proyección- a Cortázar quien en la realidad
padeció episodios de neurosis. Tanto es su fijación por los caracoles que no logra
darse por enterada o no muestra interés por la muerte de Nene. Aunque al principio
Rema rechaza a los insectos, esta comienza a familiarizarse con ellos a través de la
contemplación lo cual le permite evadirse de la realidad. No en vano al caracol se le
asocia con la continua transformación y la evolución constante. Algunos pueblos de
la cultura ancestral han relacionado al caracol con el nacer y la concepción, gracias a
la protección que simboliza su concha. Se pudiera entonces asociar esto al fin de una
etapa irregular donde Rema se sentía dominada por el yugo de su hermano y el
comienzo de otra donde se presume que puede llegar la paz.

Las características de estos personajes permiten pensar que Cortázar ha querido,


además, poner en tela de juicio la concepción que culturalmente se tiene de la familia.
Se entiende esta como una alianza entre personas que conviven con intereses y
afectos en común donde la solidaridad, la colaboración y la empatía son las premisas
para su funcionamiento. En Bestiario, las diferencias entre los miembros del grupo
familiar no son saldadas por ellos mismos en consenso. Debe llegar un externo, el
tigre, el que mira desde afuera, para acabar con una de las razones de los celos y las
disputas y así recobrar “el orden”. Se interpreta acá cómo los animales (en este caso
el tigre) constituyen el exterior de la civilización, la otra mirada y los miedos que se
combinan con el de los humanos para desestabilizar su realidad. Se podría figurar la
casa de los Funes como el zoológico de bestias humanas, por sus conductas y
comportamientos, custodiados y cuidados por el tigre.

Finalmente, se puede admirar lo magistral del ingenio de Cortázar en su obra


Bestiario, donde logra que el lector se mantenga necesariamente involucrado con la
lectura para que pueda captar y entender lo leído. El lector debe lidiar con las
diferentes maneras que tiene Cortázar para mostrar su rechazo contra los estereotipos
y las conductas previsibles, reflejadas en la irrupción constante de lo inesperado e
inexplicable en un mundo ficticio pero plagado de realidades ocultas en las mentes y
corazones de quien le lee.

Cirlot (1992) Diccionario de los símbolos. Barcelona: Labor.