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Una educación sana

La semana pasada escribí que mis hijos eran niños


homeschool, y para algunos de los lectores fue increíble y me
preguntaron en mis redes sociales sobre la educación, es por
eso que aquí escribiré algunas líneas sobre ella.

México es un país hermoso, lleno de cultura y arte, lleno de


folklore y costumbres, con sus comidas exquisitas y sus rituales
llenos de alegría y símbolos; me encanta mi país. Pero si algo
debemos criticar es la mala educación que últimamente
tenemos en cuestión de lectura y escritura, en la búsqueda
científica y en algo que muchos le dan la vuelta; la educación,
no está al alcance de todos, aunque no les guste a algunos
darse cuenta de esto.

La educación formal está impregnada por muchísimas plazas


de profesores barcos y aviadores, es decir, algunos que sólo
van a presentarse porque tienen una plaza y otros que ni se
presentan sólo para cobrar, el Sindicato está impregnado de
gente que busca cómo sangrar las arcas de la educación y
muchas de las escuelas están raquíticas en cuanto a profesores
y mobiliario.

Podríamos pensar, ¡pero esto no me compete! ¡Este trabajo es


del gobierno! Y eso es en realidad falso, pues la educación es
trabajo de todos.
Nuestros niños, no aprenden las cosas que deberían aprender;
y hablaré de los niños de la frontera porque aquí vivo
actualmente, los niños de las escuelas particulares tienen un
nivel académico bajísimo, y esto no es por ellos, es porque no
dedicamos el tiempo necesario para ver los programas, niños
que mañana serán los jóvenes universitarios que no saben
distinguir un “que o qué” a un “k”.

No es posible que los niños de la frontera no salgan del verbo


“to be” en inglés, o que no lean, y lo segundo podríamos culpar
a los malos hábitos que los padres tienen, pero también los
maestros, los niños son esponjas y no sólo maman educación
en casa, sino también en la escuela, ven y repiten, por eso el
dicho aquel “la palabra guía, el ejemplo arrastra”, los niños
repiten lo que ven y por ende repiten lo que hacemos,
¿quiénes? Los adultos.

En la educación no sólo falta la buena lectura y escritura, sino


la comprensión lectora, no sólo en los niños, sino en los mismos
profesores (y no generalizo), pero si nos diéramos cuenta que
la educación sana las comunidades, sana el entorno social, la
cultura, las creencias, ¡la vida pues! Posiblemente
cambiaríamos hábitos… posiblemente.

Una educación sana nos hará retomar los valores sociales, la


ética, el amor a las artes, a las costumbres, a la vida en general,
por eso el término “sana” es un término con mucho poder, pues
no sólo habla de sanidad interna, sino externa. Los padres,
profesores, administradores de escuela, la misma SEP,
deberíamos replantearnos ¿qué estamos haciendo, soldados
(obreros) o creadores? Creo firmemente que una educación
sana nos librará de políticos corruptos, de gente tranza, de
personas que quieren traficar para lastimar al pueblo, creo que
una educación sana, sanará al pueblo.

Termino con palabras de Nelson Mandela “La educación es el


arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.
La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a
través de la educación que la hija de un campesino puede llegar
a ser médico, que el hijo de un minero puede llegar a ser cabeza
de la mina, que el descendiente de unos labriegos puede llegar
a ser el presidente de una gran nación. No es lo que nos viene
dado, sino la capacidad de valorar lo mejor que tenemos lo que
distingue a una persona de otra.”

Espero que podamos educarnos, y mientras pasa Camina


conmigo, será un viaje educativo.

Marco Antonio Meza-Flores


Teólogo y psicoterapeuta