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La Mar, Amanecer

Amanecer de austero sol, austera luz sobre la mar, y un mar que agita sin cesar, su ser,
un ser que llora su pasión, que arranca y rompe sin razón, su blanco y frágil corazón, sin ver,
que el cielo arranca con sus manos gota, gota sus entrañas sus horizontes, más humanos,
que como un manto paternal cubre sus más profundos causes, oh dulce origen su final.

Atardecer de rojo sol penumbra y luz sobre la mar y mi ser llora su pasión, de ser,
de ser tan débil y fugaz y a la vez anhelar un mar de eterna dicha y santa paz, tal vez,
tal vez me estrelle sin cesar y bese las costas del mal desgarrando mi corazón,
pero este cielo estar ahí, secando todos mis engaños, volviendo mi semblante a ti.

Anochecer de dulce paz tranquila mar que ha de implorar que ruega por poder volar, y ver,
la tierra como lame el sol, la vida desde el cielo azul, para poder reconocer,
las cosas tal y como son, sin ilusiones sin engaños desde el regazo de tu amor.

Solo así se puede amar solo así se ha de esperar ese nuevo amanecer
esa dicha sin final sin más culpa ni dolor sin más llanto ni despojos,
y es que el sol no sabe que no está el cielo ante sus ojos, no lo necesita ver,
yace postrado de hinojos dentro de su corazón
aguardando que el buen sol bañe todo su interior.

Y solo así se puede amar, solo así se ha de esperar,


con el alma desgarrada entre la gloria y la nada,
queriendo partir sin marchar queriendo irse sin partir viendo solo del amor,
viviendo solo del amor, muriendo de un amor eterno, con la mirada en el Señor.