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ANÁLISIS DEL DELITO DE FRAUDE PROCESAL

Definiciones.

Antes de entrar al tema fraude procesal, chequemos algunas definiciones. El


artículo 374 del Código Penal Italiano define al fraude procesal de la siguiente
manera:
“El perito que, en la ejecución de un dictamen pericial, o el que, en el curso de un
proceso civil, administrativo o penal, o anterior a este último, cambien
artificiosamente el estado de lugares, de cosas o de personas, con el fin de engañar
al juez en una diligencia de inspección o de reconstrucción judiciales, serán
castigados, si el hecho no estuviere previsto como infracción por alguna disposición
legal especial, con reclusión de seis meses a tres años”.

“El que por cualquier medio fraudulento induce a error a un funcionario o servidor
público para obtener resolución contraria a la ley, será reprimido con pena privativa
de la libertad no menor de dos ni mayor de cuatro años…”

“Al que para obtener un beneficio indebido para sí o para otro, simule un acto
jurídico, un acto o escrito judicial o altere elementos de prueba y los presente en
juicio, o realice cualquier otro acto tendiente a inducir a error a la autoridad judicial
o administrativa, con el fin de obtener sentencia, resolución o acto administrativo
contrario a la ley, se le impondrán de seis meses a seis años de prisión y de
cincuenta a doscientos cincuenta días multa. Si el beneficio es de carácter
económico, se impondrán las penas previstas para el delito de fraude.
Este delito se perseguirá por querella, salvo que la cuantía o monto exceda de cinco
mil veces el salario mínimo general vigente en el Distrito Federal, al momento de
realizarse el hecho”.

Cabe tener presente el siguiente criterio jurisprudencial:


“FRAUDE PROCESAL, DELITO, PREVISTO EN EL ARTÍCULO 416 DEL CÓDIGO
PENAL. CUÁNDO SE CONSUMA. El delito de fraude procesal en la hipótesis de
cuando el sujeto activo realiza cualquier acto procesal con el objeto de lograr una
resolución judicial de la que derive un beneficio indebido para sí, se configura sin
que necesariamente exista una resolución judicial, incluso que efectivamente se
obtenga un beneficio indebido, pues basta con que el acuerdo emitido dentro del
proceso tenga como propósito otorgarle dicho beneficio de manera indebida.
Ciertamente, se advierte que en el tipo penal en estudio, la intención del legislador
fue la de proteger el buen desarrollo de la administración de justicia; por lo que se
exige que las actuaciones derivadas del procedimiento judicial estén apegadas a
las leyes y se resuelva a favor de quien legalmente tiene la razón, por ende, si el
activo realiza actos tendientes a inducir a error a la autoridad judicial para que se
pronuncie de determinada forma, de la que puede derivarse un beneficio indebido
para sí, entonces, tales actos procesales son por sí mismos suficientes para que se
configure el delito de fraude procesal, porque, como ya se afirmó, no es necesario
que exista una sentencia que resuelva el fondo del asunto, ya que ni siquiera es
necesario que se dicte una sentencia para que el delito se consume, sino que es
suficiente con que el sujeto activo obtenga cualquier acuerdo dentro del proceso y
que de ello se pueda derivar un beneficio indebido para sí, con la consiguiente
afectación de la contraparte”.

Fraude procesal significa falsedad en una actuación procesal (judicial o


administrativa) y para que sea conducta punible se requiere que quien pueda inducir
al error a una autoridad tenga el deber jurídico de decir la verdad o de presentar los
hechos en forma verídica.

Es decir, que el fraude procesal es realizado por cualquier persona, que interesada
en resolver un asunto jurídico que se está conociendo en alguna institución judicial,
provoque un error a través de informaciones falsas para obtener un beneficio en
consecuencia de esa información, la cual no habría sido obtenida si la información
brindada hubiera sido la verídica.
El fraude procesal tiene por finalidad inducir al error al juez en un procedimiento
judicial. No podemos confundir el fraude procesal con la estafa procesal. El fraude
procesal es un delito contra la administración de la justicia, mientras que la estafa
procesal es un delito contra el patrimonio de una persona.Lo que se protege con el
fraude procesal es la eficacia de la administración pública, para que ésta pueda
garantizar una protección legal a los intereses jurídicos que deben ser resueltos.

Para que exista el fraude procesal es necesario que haya una actuación judicial o
administrativa ante los correspondientes funcionarios y que dentro de estos deba
resolverse algún asunto jurídico.

Según el funcionario u organismo que las conoce y la clase de situación jurídica


objeto del trámite respectivo, las actuaciones procesales serán de diferente
naturaleza. Hay que enfatizar que en toda actuación procesal deben existir partes o
interesados en una gestión oficial.

El fraude procesal significa inducir al error en los procesos judiciales o


administrativos, es la forma más común de desvirtuar el bien jurídico de la
administración de la justicia, desviarla de su verdadera función que es la protección
de las relaciones jurídicas. Lo mismo pasa con la falsa denuncia y el falso
testimonio.

La función del juez para la solución de asuntos jurídicos conforme a su conocimiento


y decisión, debe basarse en la correcta valoración de los hechos frente a la
normatividad respectiva, es decir que siempre tiene que evaluar una realidad
presente o pasada con base en la verdad aportada al proceso. Esto quiere decir,
que el fraude procesal no puede tipificarse con las solas mentiras y distorsiones de
la verdad que son normales en los litigios judiciales, sino que dichas actuaciones
deben estar apoyadas en pruebas falsas capaces de influir al juez a dictar una
sentencia errónea. Por el hecho de que en un litigio se realicen falsos perjurios o
falsos testimonios tampoco quiere decir que se está cometiendo el delito de estafa.
FRAUDE PROCESAL EN PERÚ.
En la legislación peruana el fraude procesal aparece contemplado en el código
penal en el artículo 416, dentro de los delitos contra la administración pública, y se
encuentra redactado de la siguiente manera: “El que, por cualquier medio
fraudulento, induce a error a un funcionario para obtener resolución contraria a la
ley, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de dos ni mayor de
cuatro años.”
Lo que entiende la legislación peruana por fraude procesal es la comisión de
maniobras delictivas para inducir al engaño a través de falsificaciones,
suplantaciones o tergiversaciones de los procedimientos judiciales establecidos.
Son diversos los puntos a analizar de este artículo, la figura del fraude procesal está
concebida de manera similar a como está tipificada en el código penal Colombiano,
pero en el código peruano, se remiten expresamente a que las maniobras van
dirigidas a la obtención de resolución contraria a la ley, mientras que en legislación
colombiana, busca ser más específica y amplia, al referirse no solo a resolución,
sino que amplía a sentencias y actos administrativos.
Podemos notar también que con en el marco de la legislación Colombiana, la pena
o sanción por la comisión de esta conducta punible es mayor que la impuesta por la
legislación peruana, ya que en esta se habla de pena privativa de libertad por un
tiempo no menor de 2 ni mayor de 4 años, mientras que en la legislación colombiana
se encuentra no solo con esta pena privativa de libertad por un lapso de tiempo
mayor, sino que se contempla también una sanción pecuniaria con la multa, y una
inhabilidad para ejercer funciones públicas.

FRAUDE PROCESAL EN MEXICO.


En la legislación mexicana el capítulo de Fraude Procesal fue añadido por la LVIII
Legislatura mexiquense, avaló el dictamen por el que se adiciona el capítulo de
Fraude Procesal al Código Penal del Estado de México. Este delito está tipificado
de la siguiente manera. “Quien simule actos jurídicos o un acto o escrito judicial,
altere condiciones de trabajo, elementos de prueba o escritos oficiales y los
presente o exhiba en los procedimientos jurisdiccionales, con el propósito de
provocar o inducir una resolución judicial o administrativa de la que derive un
beneficio o un perjuicio indebido para sí o para otro, con independencia de la
obtención del resultado será sancionado con pena de uno a seis años de prisión y
multa de 50 a 250 días.”

Como podemos analizar este artículo contempla para la comisión de la conducta


penal 3 acciones, la primera, simular ya sean actos jurídicos o actos o escritos
judiciales. La segunda conducta que plantea el tipo es la de alterar condiciones de
trabajo, elementos de prueba o escritos oficiales. Y la tercera conducta, es la de
presentar o exhibir estos en procedimientos jurisdiccionales. Además encontramos
la presencia de un elemento subjetivo que es que quien realice esta conducta debe
tener un propósito de provocar o inducir una resolución judicial o administrativa de
la que derive un beneficio o un perjuicio indebido para sí o para otro. Cabe destacar
que con la última frase de este artículo se puede notar que no es necesaria la
obtención de un resultado para que se consume el delito.

Con respecto a la tipificación de este delito comparándolo con nuestra legislación,


encontramos que tiene acciones específicas para el tipo, y que plantea
específicamente la simulación de actos jurídicos o escritos judiciales, que podrían
dejar por fuera maniobras que no sean estas pero que si pudieran ser consideradas
como fraudulentas.

FRAUDE PROCESAL EN ITALIA.

Por ultimo entraremos a analizar la figura del fraude procesal en el país Italiano.
Esta figura se encuentra contemplada en el artículo 374 de su código penal, y
establece lo siguiente. “El perito que, en la ejecución de un dictamen pericial, o el
que, en el curso de un proceso civil, administrativo o penal, o anterior a este último,
cambien artificiosamente el estado de lugares, de cosas o de personas, con el fin
de engañar al juez en una diligencia de inspección o de reconstrucción judiciales,
serán castigados, si el hecho no estuviere previsto como infracción por alguna
disposición legal especial, con reclusión de seis meses a tres años”.

Como podemos observar, en este caso y a diferencia de nuestra legislación este


delito tiene un sujeto activo calificado, ya que se refiere solo a un perito - que es
entendido o experto en determinada materia- y además posee una circunstancia de
tiempo, ya que el delito debe ser cometido bien sea llevando a cabo la ejecución de
un dictamen pericial o en el curso de un proceso, ya sea este civil, administrativo o
penal, o incluso contempla la posibilidad que se configure el tipo cuando las
maniobras fraudulentas se cometan antes de un proceso penal.

Encontramos además que posee un elemento subjetivo como en los demás


artículos estudiados, que es el fin de engañar al juez.
a) Tipo objetivo
“El que por cualquier medio fraudulento induzca en error a un servidor público para
obtener sentencia, resolución o acto administrativo contrario a la ley”[1]
b) Clasificación del tipo
• Tipo de mera conducta, es decir, que se agota con la acción descrita en el
tipo, por lo que no se exige que haya un resultado, en este caso que se realicen las
maniobras fraudulentas dirigidas a provocar el error del funcionario.
• Tipo de lesión.
• Tipo mono-ofensivo, el bien jurídico que protege es la recta y eficaz impartición
de justicia.
• Tipo de conducta permanente, dado que los efectos de las maniobras puede
continuar posteriormente a la consumación del delito y de acuerdo a lo establecido
por el TC: “Lo anterior, porque aunque el funcionario puede permanecer
indefinidamente en error, al estar convencido que la decisión que tomó era la
jurídicamente viable y la más justa de acuerdo con la realidad a él presentada, para
todos los efectos jurídicos sean sustanciales o procesales, debe haber un límite a
ese error, y este límite no puede ser otro que la misma ejecutoria de la resolución o
acto administrativo contrario a la ley, cuya expedición se buscaba, si allí termina la
actuación del funcionario, o con los actos necesarios posteriores para la ejecución
de aquélla, pues de lo contrario, la acción penal se tornaría en imprescriptible, lo
cual riñe con el mandato constitucional al respecto.”[2]

c) Sujeto activo: indeterminado y mono subjetivo.


d) Sujeto pasivo: Estatal.

e) Conducta.
Verbo rector: Inducir.
Elemento especial subjetivo: Obtener una resolución, sentencia o acto
administrativo.
Elemento especial normativo: La sentencia, resolución o acto administrativo
contrario a la ley.
f) Fraude procesal en actuación notarial.
“El delito de fraude procesal solo se materializa cuando se realiza en una actuación
judicial o administrativa, pero no notarial, pues los notarios no administran justicia ni
tampoco tienen la calidad de autoridades administrativas.

Así lo reiteró la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, al indicar que ese
punible implica la pretensión de obtener sentencia, resolución o acto administrativo,
decisiones que no competen al notario.

En cuanto el ilícito de falsedad ideológica en documento privado, la corporación


explicó que es de peligro abstracto, en el que el legislador presume la posibilidad
de daño para el bien jurídico tutelado, por ende, no requiere su lesión efectiva.

Además, el fallo explicó que, en el evento en que el tipo penal se modifica durante
el juicio, el plazo de prescripción de la acción se cuenta desde la fecha en la que el
llamamiento a este adquirió ejecutoria.
Finalmente, precisó que aunque las normas civiles, comerciales y notariales
contemplen mecanismos para que los herederos ignorados no queden por fuera de
la sucesión o posteriormente ingresen a esta bienes no denunciados, ello no impide
la comisión de la estafa.”[3]

g) Prescripción del delito de fraude procesal.


Sobre la prescripción del Fraude Procesal ha existido gran controversia. Lo anterior,
en la medida que este tipo penal plantea una encrucijada entre el principio
constitucional de prohibición de imprescriptibilidad de los delitos y el carácter de
delito permanente de este tipo penal.

II. Fraude a resolución judicial o administrativa de policía


a) Tipo objetivo.
“El que por cualquier medio se sustraiga al cumplimiento de obligación impuesta en
resolución judicial.”[8]
h) Clasificación del tipo.
• Tipo de mera conducta, es decir, que se agota con la acción descrita en el
tipo, por lo que no se exige que haya un resultado, en este caso que se realice la
amenaza independientemente de que el testigo la acoja o no.
• Tipo de lesión.
• Tipo mono-ofensivo, el bien jurídico que protege es la recta y eficaz impartición
de justicia.
• Tipo de conducta instantánea.
i) Sujeto activo: indeterminado y mono subjetivo.
j) Sujeto pasivo: Estado.
k) Conducta.
Verbo rector: Sustraerse.
Elemento especial subjetivo: Voluntad expresa de no cumplir con la decisión judicial
o administrativa de manera fraudulenta.
A continuación, pasaremos a definir los elementos objetivos del fraude procesal,
estos son: el empleo de medios fraudulentos en procesos judiciales o
administrativos y provocar un error en un funcionario.

Estos elementos según la legislación, están constituidos por una conducta


engañosa que tiende a provocar un error a un funcionario sobre el cual se realiza la
conducta fraudulenta.

III. Elementos objetivos.


Los elementos objetivos del fraude procesal son:
A) El Empleo de Medios Fraudulentos en Procesos Judiciales o Administrativos.
Tenemos que aclarar que dicha norma no específica quien puede, en el delito de
fraude procesal ser sujeto activo, pero como es lógico interpretar, nosotros
entendemos que puede ser sujeto activo toda persona que tenga un interés en la
decisión del asunto jurídico que se esté conociendo.

Cualquier persona puede incurrir en el delito de fraude procesal, siempre y cuando


esté obligado por su calidad en una actuación procesal a decir la verdad; debemos
tener pendiente que quienes no están obligados por la Ley a decir la verdad, no
incurren en fraude procesal, porque “nadie está obligado a declarar contra sí mismo”

Es decir que el inculpado, en un juicio penal, no comete fraude procesal si engaña


al juez sobre su participación en los hechos que se le incriminan.

El empleo de medios fraudulentos en una actuación judicial se caracteriza por


presentar a la autoridad, las cosas o hechos, diferentes de como pasaron realmente,
es decir, contrarios a la verdad.Para que los mismos se califiquen de fraude procesal
se necesita que puedan incidir en la decisión administrativa o judicial. El fraude
procesal debe basarse siempre en situaciones o hechos que como hemos
mencionado antes puedan influir en la decisión del Juez.
El empleo de medios fraudulentos puede consistir en la manifestación de
testimonios falsos, peritajes carentes de veracidad, alteración de registros contables
entre otros.

Usar fraude en actuación procesal, es presentar a la autoridad o funcionario, un


medio de información sobre los respectivos hechos, contrarios a la verdad y con
capacidad de inducirlo en error con relación al asunto jurídico que debe resolver.

El segundo elemento constitutivo del Fraude procesal como veremos a


continuación, es el resultado de los medios fraudulentos utilizados para provocar
errores.

B) Tendiente a inducir al error en una autoridad. Como mencionamos más arriba,


este elemento es consecuencia del medio fraudulento utilizado por el agente. Se
debe tomar en cuenta la relación causal y el momento consumativo del delito.

Es así porque la falla del funcionario debe basarse en valorar los hechos
presentados fraudulentamente por el agente y porque según la norma, el delito
queda consumado, no con el resultado de la sentencia o resolución contrario a la
Ley, sino cuando la autoridad es inducida a cometer un error. Es decir que el fraude
procesal queda consumado cuando el funcionario ha sido inducido en error, aunque
no se produzca el resultado querido, que es la decisión errónea dictada por el juez.

Inducir en error significa provocar en el respectivo sujeto, un juicio falso o contrario


a la realidad sobre el asunto objeto de valoración intelectual.

El fraude procesal se considera hecho desde el instante en que el sujeto en una


actuación procesal, utiliza medios fraudulentos, aunque el error que comete el
funcionario se produzca con posterioridad.
El juez está obligado a buscar y examinar si existe algún tipo de error, es decir, que
tiene que descubrir el error donde exista y para esto empleara su inteligencia y
capacidad legal para resolver los asuntos judiciales que se presenten.

IV. Elementos subjetivos.


Y el elemento subjetivo del Fraude Procesal, como habíamos mencionado
anteriormente, se constituye por la intención del autor de conseguir sentencia o
resolución contraria a la ley.

La falta o error, debe materializarse a través de una resolución judicial, no basta con
que se mantenga en la cabeza de la autoridad.

Es importante destacar, que el fraude existe sólo cuando el sujeto tiene


conocimiento y conciencia de que actúo dolosamente para inducir al error y conducir
mediante error a una autoridad oficial. Sin embargo, cuando el agente actúa de
buena fe y sin darse cuenta ha inducido a error a una autoridad, entonces no será
penalmente responsable.

Cuando el agente se vale de pruebas falsas para demostrar ante un juez una
pretensión que considera legítima, la culpabilidad queda excluida, porque aunque
el agente ha actuado con una prueba falsa lo ha hecho consciente de que realiza
ante la administración de justicia una reclamación justa y lo que se decide no es
contrario a la ley. Aquí no hay ilicitud en el fin.

El término para la prescripción del fraude procesal debe contarse a partir del último
acto de inducción en error. La acción penal se extingue por el paso de cinco años a
partir del momento consumativo.

El fraude procesal no exige que se produzca el resultado querido por el agente, sino
que es suficiente con que se considere consumado por la inducción de error en una
autoridad.
Finalmente, el fraude procesal no puede ser confundido con las estafas que se
realizan en los procedimientos judiciales. En los procedimientos judiciales hay
estafa cuando un abogado o litigante finge un proceso para constreñir a la
contraparte a una entrega de dinero. También puede haber estafa en los
procedimientos judiciales cuando una persona simula un accidente e inicia
reclamaciones para obtener la reparación correspondiente de su asegurador.

Sentado lo anterior, en principio cabe señalar, las resoluciones judiciales se


identifican como la exteriorización de los actos procesales de los Jueces y tribunales
mediante los cuales atienden a las necesidades de desarrollo de un proceso y a la
decisión de un determinado litigio; es decir, a la amplia gama de decisiones que
puede emitir el órgano jurisdiccional, mismas que se clasifican tradicionalmente en
decretos; que son simples determinaciones de trámite, en autos, que son los que
dictan los Jueces durante la sustanciación del juicio y en sentencias, que son las
que deciden el fondo del asunto planteado ante la autoridad judicial5.

V. Acreditamiento del delito.

Ahora bien, la figura típica denominada fraude procesal requiere para su


actualización que el sujeto activo altere, falsee o simule documentos o actos con la
finalidad de provocar una resolución judicial o administrativa, entendiendo por
resolución cualquier pronunciamiento que acepte o desestime una pretensión de
alguien con interés que insta ante una autoridad que decide. Es decir, la
característica especial del fraude procesal incide fundamentalmente en que la
simulación que realiza el activo tendiente a inducir a la autoridad en el sentido de
que, de acuerdo con las normas jurídicas que resulten aplicables, emite el
pronunciamiento respectivo, se encuentra dentro del marco legal, y el delincuente
obtiene con ello una ventaja indebida con el consiguiente perjuicio para el ofendido.
Además, de una interpretación correcta del tipo penal que nos ocupa, debe
estimarse que aquella figura típica no requiere para su actualización que la
resolución judicial constituya una sentencia en la que se definan las pretensiones
de las partes, sino de cualquier determinación judicial, llámese decreto, auto o
sentencia, que provoque un beneficio para el activo y un perjuicio para un tercero.

En ese contexto, la resolución judicial o administrativa a que alude el cuerpo del


delito de fraude procesal previsto y sancionado en el artículo 310 del Código Penal
para el Distrito Federal, debe entenderse como cualquier pronunciamiento que
acepte o desestime una pretensión de alguien que con interés solicitó a una
autoridad que decide.

Con el solo ejercicio de cualquier acción que provoque una determinación judicial
que por ejemplo pudiera consistir en la orden de suspender la audiencia de remate,
con el solo actuar del inculpado se provocó una resolución judicial que a la postre
le benefició, pues logró que no fuera celebrada la primera almoneda en un juicio de
que se trate y por ende que no se sacara a remate el inmueble propiedad del
inconforme, es evidente que, en la especie existen elementos de prueba suficientes
con los cuales se acredita hasta el momento el cuerpo del delito de fraude procesal
que se examina.

En efecto, el inculpado al promover cualquier acción, para seguir con el ejemplo,


una tercería excluyente de dominio dentro de un juicio ejecutivo mercantil, provoca
que el Juez del conocimiento, emitiera un auto en el que ordenó la suspensión de
la audiencia de remate que se encontraba fijada, ello hasta en tanto se resolviera el
fondo de dicha tercería, proceder que hace patente la actualización de uno de los
elementos del cuerpo del delito de fraude procesal, pues al incoarse la tercería con
base en un contrato de compraventa en el que aparece como vendedor el inculpado,
se provocó una resolución judicial en la que además de aceptar la pretensión del
actor, esto es, dar trámite a la tercería multicitada, se suspendió la ejecución en el
juicio mercantil, lo cual a la postre se vio reflejado en un beneficio para el inculpado.
En ese orden de ideas, si en la especie existen hasta el momento elementos de
prueba suficientes con los cuales se demuestra que el inculpado simuló un acto
jurídico y que con el mismo se provocó una resolución judicial mediante la cual
obtuvo un beneficio y a la vez un perjuicio a la ofendida, resulta correcto determinar
del Juez del conocimiento en el caso concreto se encuentra acreditado en esta
etapa procesal el cuerpo del delito de fraude procesal previsto y sancionado en el
artículo 416 del Código Penal Peruano.

Por otra parte, el fraude procesal tipificado por el artículo 416 del Código Penal,
habida cuenta de que de la redacción de éste se desprende que para su
configuración se requiere que mediante la simulación de los actos jurídicos o la
alteración de los elementos de prueba se obtenga resolución que implique perjuicio
de alguien o beneficio indebido, y así fue señalado en la exposición de motivos del
aludido cuerpo de leyes, en donde, al referirse a tal ilícito, se indica que deberá
abarcar los siguientes requisitos: Simulación de actos jurídicos o alteración de
elementos de prueba; para obtener una resolución judicial; y de la que derive el
perjuicio de alguien o un beneficio indebido.

Hay un cuestionamiento que surte del artículo 416 del C.P., que se hace ver de la
siguiente manera:

1.- Sí para tener por acreditado el cuerpo del delito de fraude procesal es necesario
que exista una sentencia que resuelva el fondo del asunto, respecto del cual ha
habido la simulación o alteración de documentos.

Como se anticipó, con cualquier determinación dentro de un proceso en la que el


sujeto activo haya obtenido un beneficio indebido, se tendrá por acreditado el cuerpo
del delito de fraude procesal, sin necesidad de que ésta sea la sentencia en la que
se decida el fondo del asunto.
Así, el tema para tener por acreditado el delito de fraude procesal es necesario que
exista una sentencia que resuelva el fondo del asunto planteado ante la autoridad,
o bien, cualquier determinación dentro de un proceso en el que el sujeto activo haya
obtenido un beneficio indebido y el consiguiente perjuicio a su contraparte.

Como se señaló, al analizar el artículo 416 del Código Penal que dice en lo que
interesa:
"ARTÍCULO 416 “El que por cualquier medio fraudulento induce a error a un
funcionario o servidor público para obtener resolución contraria a la ley, será
reprimido con pena privativa de la libertad no menor de dos ni mayor de cuatro
años…”

De esta transcripción se puede advertir, en lo que interesa, que incurre en el delito


de fraude procesal aquel que mediante la alteración o simulación de documentos o
actos obtenga una resolución judicial de la que derive un beneficio o un perjuicio
indebido.

Ahora bien, como ya se precisó que por resolución judicial se entiende aquella
determinación que emite un juzgador en el desarrollo de un proceso que fue
sometido a su conocimiento, o bien, al decidir sobre el conflicto planteado en el
fondo; por lo que, constituyen una resolución aquellas determinaciones procesales
que se plasman en los autos del procedimiento durante su sustanciación o bien la
decisión que dirima el conflicto planteado a la cual se le conoce también como
sentencia6.

De los artículos transcritos se desprende que el legislador, prevé que las


resoluciones judiciales son las sentencias que resuelven el fondo del asunto y los
autos que deciden sobre cualquier otro aspecto del trámite.
Por tanto, debe entenderse que la resolución judicial es el género de las
determinaciones que emite un juzgador en el desarrollo de un proceso que fue
sometido a su conocimiento, en el que se encuentran comprendidos distintos tipos,
entre ellos, los autos y las sentencias.

Asimismo, debe precisarse que la figura típica denominada fraude procesal, que
prevé el Código Penal, requiere para su actualización que el sujeto activo altere o
simule cualquier elemento de prueba con la finalidad de provocar una resolución
judicial o administrativa con la que obtenga un beneficio o un perjuicio indebidos.

De lo anterior se tiene que la conducta sancionada por el tipo penal es precisamente


la alteración o simulación de documentos o actos y que éstos sean utilizados como
elementos de prueba en un proceso; sin embargo, prevé que el delito sólo se
configurará si se obtiene un beneficio indebido y en consecuencia un perjuicio para
la contraparte, esto, mediante una resolución ya sea judicial o administrativa.

Es importante destacar que de los textos transcritos se desprende que el legislador


se refiere a resoluciones judiciales, mas no así a sentencias, por lo que de la
literalidad de dichos preceptos se puede válidamente inferir que su intención fue la
de precisar que si bien para tener por acreditado tal delito, es necesario que se
materialice un beneficio y el consiguiente perjuicio indebidos, dicha materialización
no necesariamente debe manifestarse mediante una sentencia que resuelva el
fondo del conflicto planteado ante una autoridad; toda vez que, de interpretarse que
el tipo penal se refiere únicamente a una sentencia de fondo, sería restringir la tutela
jurídica del tipo penal y, el valor tutelado por la norma quedaría al descubierto, pues
un perjuicio o un beneficio procesal puede obtenerse con cualquier tipo de
resolución dictada dentro del juicio, ya que literalmente la "resolución judicial" es un
término genérico que comprende una gama de actuaciones judiciales.

En consecuencia, si bien el tipo penal requiere para su actualización que el sujeto


activo obtenga un beneficio indebido mediante una resolución judicial o
administrativa, lo cierto es que de una interpretación de los artículos a estudio se
tiene que para tener por actualizado el delito de fraude procesal basta con que el
activo obtenga dicho beneficio mediante cualquier tipo de resolución; es decir, no
requiere necesariamente que el beneficio o el perjuicio se obtengan mediante la
sentencia que resuelva el fondo del asunto.

Ahora bien, es importante tomar en consideración que el delito de fraude procesal


se encuentra dentro de los delitos cometidos por particulares ante el Ministerio
Público, Autoridad Judicial o Administrativa, es decir, es ese el bien jurídico tutelado;
por tanto, no debe perderse de vista que el objeto del legislador al prever tales
conductas como delictivas es garantizar la correcta administración de justicia y, en
consecuencia, el fin primordial es evitar que por medios ilícitos se obtenga un
beneficio indebido dentro de un proceso instado por quien con interés ha sometido
un conflicto a la consideración de una autoridad competente; por lo que aquel que
obtuvo un beneficio indebido mediante una resolución de cualquier tipo, aun cuando
no sea la resolución de fondo, incurre en tal delito, dado que afecta la correcta
administración de justicia, lesionando el bien jurídico que tutela.

Luego, puede válidamente concluirse que para tener por acreditado el delito de
fraude procesal es suficiente con que exista una determinación emitida por una
autoridad competente en la que con fundamento en las normas que rigen el
procedimiento que se sigue, el sujeto activo haya obtenido un beneficio indebido,
con la consiguiente afectación a la contraparte.

Cabe destacar que lo aquí analizado se refiere únicamente al tipo de resolución que
se requiere para tener por acreditado el tipo penal; sin embargo, no debe perderse
de vista que al momento de tener por acreditado el cuerpo del delito de fraude
procesal es necesario determinar que la resolución obtenida dentro del juicio
respecto del que se han utilizado los medios probatorios que han sido alterados o
simulados, en efecto haya concedido un beneficio indebido al sujeto activo y el
consecuente perjuicio a la contraparte.
V. ANÁLISIS DOGMÁTICO DEL DELITO DE FRAUDE PROCESAL.

CONCEPTO “El que por cualquier medio fraudulento induce a error a un funcionario
o servidor público para obtener resolución contraria a la ley,
NATURALEZA
JURÍDICA Ubicado en el Capítulo III sección I Delitos contra la función
jurisdiccional, articulo 416, del C.P.

CLASIFICACIÓN
DEL DELITO En función de su gravedad Es considerado un delito
En orden a la conducta del agente Por acción
Por el resultado De carácter formal
Por el daño que causa Delito de peligro
Por su duración Es instantáneo
Por el elemento interno Delito doloso
En función a su estructura Delito compuesto
En relación con el número de actos integrantes de la acción típica
Unisubsistente

Por su forma de persecución Se persigue por querella y de oficio


En función a su materia A la materia común
Clasificación legal Den el titulo 21.
Referencias:
1 Profesor de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Derecho, PUCP
Especialidad en materia Penal.
2 LÓPEZ BETANCOURT, Eduardo, Derecho Procesal Penal, UIRE Editores,
México 2002, p162.
3 Código Penal para el Distrito Federal, editorial ISEL, 2011, p86.
4 Registro No. 169881, Localización: Novena Época, Instancia: Tribunales
Colegiados de Circuito,
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, XXVII, Abril de 2008,
Página: 2370, Tesis:
I.6o.P.109 P, Tesis Aislada, Materia(s): Penal, que a la letra dice: “FRAUDE
PROCESAL, DELITO,
PREVISTO EN EL ARTÍCULO 310 DEL CÓDIGO PENAL PARA EL DISTRITO
FEDERAL. CUÁNDO SE
CONSUMA”.
5 Diccionario Jurídico Temático de Derecho Procesal, segunda edición, volumen 4,
del Colegio de Profesores de Derecho Procesal de la Facultad de Derecho de la
Universidad Nacional Autónoma de México, página 239, Editorial Oxford.
6 Sirve de apoyo a lo anterior, la tesis de la Tercera Sala de esta Suprema Corte de
Justicia de la Nación, publicada en la página mil ciento noventa y tres, Tomo XLI,
de la Quinta Época del
Semanario Judicial de la Federación, cuyo rubro y texto son: "RESOLUCIÓN
JUDICIAL.-Jurídicamente, lo que constituye una resolución judicial, ya sea auto,
interlocutoria o sentencia definitiva, es la parte resolutiva y no la considerativa de la
misma, por lo que si aquélla es legal y el propio interesado así lo reconoce, nada
importa que el considerando correspondiente que la rige, sea erróneo o legal,
puesto que, por sí sólo, no establece una situación de derecho."