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Sor Juana Inés de la Cruz

C O O R D I N A D A POR
JULIO ORTEGA
AULA ATLÁNTICA es un lugar para el encuentro de todas
las orillas de la lengua: América Latina, el Caribe, España,
Estados Unidos. Compilados por especialistas universitarios,
estos libros -clásicos, modernos, contemporáneos- suman Primero sueño
una colección que provee a estudiantes, maestros y lectores
de títulos y perspectivas capaces de renovar el gusto por la Y OTROS E S C R I T O S
lectura compartida de nuestro territorio franco:
las imaginaciones creativas más intensas PRÓLOGO, B I B L I O G R A F Í A Y NOTAS DE
y afortunadas del idioma. E L E N A D E L RÍO P A R R A

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA


Primero sueño

Primero Sueño, que así intituló y compuso la Madre Juana


Inés de la Cruz, imitando a Góngora

PIRAMIDAL, funesta, de la tierra


nacida sombra, al Cielo encaminaba
de vanos obeliscos punta altiva,
escalar pretendiendo las Estrellas;
5 si bien sus luces bellas
—exentas1 siempre, siempre rutilantes-
la tenebrosa guerra
que con negros vapores le intimaba
la pavorosa sombra fugitiva
10 burlaban tan distantes,
que su atezado ceño
al superior convexo2 aun no llegaba
del orbe de la Diosa
que tres veces hermosa
15 con tres hermosos rostros 3 ser ostenta,

1. Libres. 2. El sistema tolomeico se componía de once cielos concéntricos


cuyo centro era la Tierra. 3. La diosa Diana se identifica con la luna que
tiene tres fases.

PRIMERO SUEÑO [39]


quedando sólo dueño 45 ser vistas aun temiendo en la tiniebla,
del aire que empañaba aves sin pluma aladas:
con el aliento denso que exhalaba; aquellas tres oficiosas, digo,
y en la quietud contenta atrevidas Hermanas,
20 de imperio silencioso, que el tremendo castigo
sumisas sólo voces consentía 50 de desnudas les dio pardas membranas
de las nocturnas aves, alas tan mal dispuestas
tan obscuras, tan graves, que escarnio son aun de las más funestas:
que aun el silencio no se interrumpía. éstas, con el parlero
25 Con tardo vuelo y canto, del oído ministro de Plutón un tiempo,7 ahora
mal, y aun peor del ánimo admitido, 55 supersticioso indicio al agorero,
la avergonzada Nictimene 4 acecha solos la no canora
de las sagradas puertas los resquicios, componían capilla pavorosa,
o de las claraboyas eminentes máximas, negras, longas entonando,
30 los huecos más propicios y pausas más que voces, esperando
que capaz a su intento le abren brecha, 60 a la torpe mensura perezosa
y sacrilega llega a los lucientes de mayor proporción tal vez, que el viento
faroles sacros de perenne llama con flemático echaba movimiento,
que extingue, si no infama, de tan tardo compás, tan detenido,
35 en licor claro la materia crasa que en medio se quedó tal vez dormido.
consumiendo, que el árbol de Minerva5 65 Este, pues, triste son intercadente
de su fruto, de prensas agravado, de la asombrada turba temerosa,
congojoso sudó y rindió forzado. menos a la atención solicitaba
Y aquellas que su casa que al sueño persuadía;
40 campo vieron volver, sus telas hierba, antes sí, lentamente,
a la deidad de Baco inobedientes 70 su obtusa consonancia espaciosa
- y a no historias contando diferentes, al sosiego inducía
en forma sí afrentosa transformadas—,
segunda forman niebla, 6. Las tres hijas de Minias que rehusaban asistir al culto a Baco, prefirien-
do quedarse en su casa tejiendo y contando historias. Baco las transformó
4. Doncella de Lesbos que profanó el lecho de su padre y como castigo fue en murciélagos, destruyó su c a s a y convirtió sus tapices en pámpanos.
transformada en lechuza. 5. El olivo. La cultura popular sostiene que las 7. Ascálafo fue transformado en búho por delatar a Proserpina, quien se había
lechuzas se metían de noche en las iglesias para beberse el aceite de las lam- comido siete granos de trigo en el infierno. Como consecuencia, Proserpina no
parillas. pudo volver con su madre Ceres.

[4o] SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ PRIMERO SUEÑO


[41]
y al reposo los miembros convidaba 100 que de su obscuridad asegurados-,
-el silencio intimando a los vivientes, cuya mansión sombría
uno y otro sellando labio obscuro ser puede noche en la mitad del día,
75 con indicante dedo, incógnita aún al cierto
Harpócrates, la noche, silencioso; montaraz pie del cazador experto
a cuyo, aunque no duro, 105 -depuesta la fiereza
si bien imperioso de unos, y de otros el temor depuesto-
precepto, todos fueron obedientes-. yacía el vulgo bruto,
8o El viento sosegado, el can dormido, a la Naturaleza
éste yace, aquél quedo el de su potestad pagando impuesto,
los átomos no mueve, 110 universal tributo;
con el susurro hacer temiendo leve, y el Rey, que vigilancias afectaba,
aunque poco, sacrilego rüido, aun con abiertos ojos no velaba.11
85 violador del silencio sosegado. El de sus mismos perros acosado,
El mar, no ya alterado, monarca en otro tiempo esclarecido,
ni aun la instable mecía 115 tímido ya venado,12
cerúlea cuna donde el Sol dormía; con vigilante oído,
y los dormidos, siempre mudos, peces, del sosegado ambiente
90 en los lechos lamosos al menor perceptible movimiento
de sus obscuros senos cavernosos, que los átomos muda,
mudos eran dos veces;9 120 la oreja alterna aguda
y entre ellos, la engañosa encantadora y el leve rumor siente
Alcione10, a los que antes que aun lo altera dormido.
95 en peces transformó, simples amantes, Y en la quietud del nido,
transformada también, vengaba ahora. que de brozas y lodo instable hamaca
En los del monte senos escondidos, 125 formó en la más opaca
cóncavos de peñascos mal formados parte del árbol, duerme recogida
—de su aspereza menos defendidos la leve turba, descansando el viento
del que le corta, alado movimiento.
8. Dios egipcio del silencio, representado con un dedo sobre los labios. 9. Por-
que los peces son mudos y porque están dormidos. 10. Hija de Eolo (dios xx. Se pensaba que el león, en este caso trasunto del monarca vigilante de su
del viento) que transformaba a sus amantes en peces. Casada con Ceico, rey pueblo, dormía con los ojos abiertos. 12. Acteón (hijo de Cadmo, rey de
de Tracia, se arrojó sobre su cadáver de náufrago y quedó metamorfoseada Tebas) fue transformado en ciervo y desgarrado por su jauría de perros por
en martín pescador. haber visto a Diana bañándose en el Eurota.

[42] S O R J U A N A I N É S DE LA CRUZ P R I M E R O S U E Ñ O [43]


De Júpiter el ave generosa 13
del deleite también (que también cansa
130 -como al fin Reina-, por no darse entera
objeto continuado a los sentidos
al descanso, que vicio considera
aun siendo deleitoso:
si de preciso pasa, cuidadosa
160 que la Naturaleza siempre alterna
de no incurrir de omisa en el exceso,
ya una, ya otra balanza,
a un solo pie librada fía el peso,
distribuyendo varios ejercicios,
135 y en otro guarda el cálculo pequeño
ya al ocio, ya al trabajo destinados,
-despertador reloj del leve sueño-,' 4
en el fiel infiel con que gobierna
porque, si necesario fue admitido,
165 la aparatosa máquina del mundo)-;
no pueda dilatarse continuado,
así, pues, de profundo
antes interrumpido
sueño dulce los miembros ocupados,
140 del regio sea pastoral cuidado.
quedaron los sentidos
¡Oh de la Majestad pensión gravosa,
del que ejercicio tienen ordinario
que aun el menor descuido no perdona!
170 -trabajo, en fin pero trabajo amado,
Causa, quizá, que ha hecho misteriosa,
si hay amable trabajo-,
circular, denotando, la corona,
si privados no, al menos suspendidos,
145 en círculo dorado,
y cediendo al retrato del contrario
que el afán es no menos continuado.
de la vida,16 que -lentamente armado—
El sueño todo, en fin, lo poseía;
175 cobarde embiste y vence perezoso
todo, en fin, el silencio lo ocupaba:
con armas soñolientas,
aun el ladrón dormía;
desde el cayado humilde al cetro altivo,'7
150 aun el amante no se desvelaba.
sin que haya distintivo
El conticinio' 5 casi ya pasando
que el sayal de la púrpura discierna:
iba, y la sombra dimidiaba, cuando
180 pues su nivel, en todo poderoso,
de las diurnas tareas fatigados
gradúa por exentas
-y no sólo oprimidos
a ningunas personas,
155 del afán ponderoso
desde la de a quien tres forman coronas
del corporal trabajo, mas cansados
soberana tiara,
185 hasta la que pajiza vive choza;
13. El águila. 14. Se atribuye a la grulla la capacidad de dormir sobre una
pata, teniendo en la otra un guijarro que caía caso de quedarse dormida, desde la que el Danubio undoso dora,
despertándola. Es símbolo de vigilancia que en este caso se aplica al águi-
la. 15. Según el Diccionario de la Real Academia, es "hora de la noche, en
que todo está en silencio". 16. Se refiere al sueño como imagen de la muerte. 17. Desde el más pobre
hasta el más poderoso, igualando a todos los hombres.

[44] SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ


PRIMERO SUEÑO [45]
a la que junco humilde, humilde mora;
el musculoso, claro arcaduz blando,21
y con siempre igual vara
hace que en él resuelle
(como, en efecto, imagen poderosa
el que lo circunscribe fresco ambiente
190 de la muerte) Morfeo18
que impele ya caliente,
el sayal mide igual con el brocado.
220 y él venga su expulsión haciendo activo
El alma, pues, suspensa
pequeños robos al calor nativo,22
del exterior gobierno -en que ocupada
algún tiempo llorados,
en material empleo,
nunca recuperados,
195 o bien o mal da el día por gastado—,
si ahora no sentidos de su dueño,
solamente dispensa
225 que, repetido, no hay robo pequeño-;
remota, si del todo separada
éstos, pues, de mayor, como ya digo,
no, a los de muerte temporal opresos
excepción, uno y otro fiel testigo,
lánguidos miembros, sosegados huesos,
la vida aseguraban,
200 los gajes del calor vegetativo,19
mientras con mudas voces impugnaban
el cuerpo siendo, en sosegada calma,
230 la información, callados, los sentidos
un cadáver con alma,
—con no replicar sólo defendidos-,
muerto a la vida y a la muerte vivo,
y la lengua que, torpe, enmudecía,
de lo segundo dando tardas señas
con no poder hablar los desmentía. 23
205 el del reloj humano Y aquella del calor más competente
vital volante 20 que, si no con mano,
235 científica oficina,24
con arterial concierto, unas pequeñas
próvida de los miembros despensera,
muestras, pulsando, manifiesta lento
que avara nunca y siempre diligente,
de su bien regulado movimiento.
ni a la parte prefiere más vecina
210 Este, pues, miembro rey y centro vivo
ni olvida a la remota,
de espíritus vitales,
240 y en ajustado natural cuadrante
con su asociado respirante fuelle
-pulmón, que imán del viento es atractivo, 21. Acueducto que transporta el aire desde el exterior hasta el interior del
que en movimientos nunca desiguales cuerpo. 22. Según la teoría formulada por Galeno, los espíritus se forma-
215 o comprimiendo ya, o ya dilatando ban al mezclarse el aire inspirado con los vapores de la sangre. Estas
partículas microscópicas eran la materia del alma, y se dividían en vitales
(que dan la vida) y animales o psíquicas (que dan el sentido y el movimien-
18. Dios griego del sueño, estaba dotado de alas y era uno de los mil hijos de to). 23. Nótese el vocabulario jurídico para describir el proceso de aspira-
Hipnos. Su nombre deriva de "forma", ya que se encargaba de componer ción y expiración, cuando todo el cuerpo, excepto los pulmones, parece
figuras en la mente de quienes dormían. 19. Comienza aquí el sueño como muerto. 24. El estómago, donde se concentra el calor corporal y desde
proceso fisiológico. 20. El corazón. donde se distribuye proporcionadamente la esencia de los alimentos.

[46]
S O R J U A N A I N É S DE LA C R U Z
P R I M E R O S U E Ñ O [47]
las cuantidades nota sino que daban a la fantasía
que a cada cuál tocarle considera, 265 lugar de que formase
del que alambicó quilo25 el incesante imágenes diversas.
calor, en el manjar que —medianero Y del modo
245 piadoso— entre él y el húmedo interpuso que en tersa superficie, que de Faro30
su inocente substancia, 26 cristalino portento, asilo raro
pagando por entero 270 fue, en distancia longísima se vían
la que, ya piedad sea, o ya arrogancia, (sin que ésta le estorbase)
al contrario voraz, necia, lo expuso del reino casi de Neptuno todo
250 —merecido castigo, aunque se excuse, las que distantes lo surcaban naves
al que en pendencia ajena se introduce—; -viéndose claramente
ésta, pues, si no fragua de Vulcano,27 275 en su azogada luna
templada hoguera del calor humano, el número, el tamaño y la fortuna
al cerebro enviaba que en la instable campaña transparente
255 húmedos, mas tan claros los vapores arresgadas tenían,
de los atemperados cuatro humores, 28 mientras aguas y vientos dividían
que con ellos no sólo no empañaba 280 sus velas leves y sus quillas graves-:
los simulacros que la estimativa así ella, sosegada, iba copiando
dio a la imaginativa 29 las imágenes todas de las cosas,
260 y aquesta, por custodia más segura, y el pincel invisible iba formando
en forma ya más pura de mentales, sin luz, siempre vistosas
entregó a la memoria que, oficiosa, 285 colores, las figuras
grabó tenaz y guarda cuidadosa, no sólo ya de todas las criaturas
sublunares, mas aun también de aquéllas
que intelectuales claras son Estrellas, 31
25. "Linfa de aspecto lechoso por la gran cantidad de grasa que acarrea, y que
circula por los vasos quilíferos durante la digestión." 26. El "húmedo" era y en el modo posible
un humor balsámico que proporcionaba flexibilidad al cuerpo. El calor siem- 290 que concebirse puede lo invisible,
pre estaba en lucha contra el húmedo, siendo el alimento medianero entre en sí, mañosa, las representaba
ambas fuerzas, quedando descompuesto en la digestión. El calor va consu-
miendo al húmedo poco a poco, por eso morimos. 27. Herrería enclavada en y al alma las mostraba.
el volcán Etna donde los Cíclopes forjaban los rayos de Júpiter. 28. Melancó- La cual, en tanto, toda convertida
lico (negro, frío y denso), sanguíneo, biliar (seco y caliente) y flemático
(húmedo y frío). Estos humores ayudan a formar figuras en la ima- 30. El faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo, reflejaba en
ginación. 29. Los sentidos interiores eran la memoria, la fantasía, la esti- un gran espejo todas las naves que pasaban. 31. Los conceptos espirituales
mativa (el sentido común) y la imaginativa (que retiene las imágenes). y abstractos, las ideas, con resonancias platónicas.

[48] S O R J U A N A I N É S DE LA C R U Z P R I M E R O S U E Ñ O [49]
a su inmaterial ser y esencia bella,
apenas densa zona
295 aquella contemplaba,
de su altiva eminencia,
participada de alto ser, centella
o a su vasta cintura
que con similitud en sí gozaba; 32
325 cíngulo tosco son, que -mal ceñido-
y juzgándose casi dividida
o el viento lo desata sacudido,
de aquella que impedida
o vecino el calor del Sol lo apura.
300 siempre la tiene, corporal cadena,
A la región primera de su altura
que grosera embaraza y torpe impide (ínfima parte, digo, dividiendo
el vuelo intelectual con que ya mide 330 en tres su continuado cuerpo horrendo),
la cuantidad inmensa de la Esfera, 33 el rápido no pudo, el veloz vuelo
ya el curso considera del águila -que puntas hace al Cielo
305 regular, con que giran desiguales y al Sol bebe los rayos pretendiendo
los cuerpos celestiales entre sus luces colocar su nido-
—culpa si grave, merecida pena 335 llegar; bien que esforzando
(torcedor del sosiego, riguroso) más que nunca el impulso, ya batiendo
de estudio vanamente judicioso-, 3 4 las dos plumadas velas, ya peinando
310 puesta, a su parecer, en la eminente con las garras el aire, ha pretendido,
cumbre de un monte a quien el mismo Atlante tejiendo de los átomos escalas,
que preside gigante 340 que su inmunidad rompan sus dos alas.
a los demás, enano obedecía, Las Pirámides dos -ostentaciones
y Olimpo,35 cuya sosegada frente, de Menfis vano,36 y de la Arquitectura
315 nunca de aura agitada último esmero, si ya no pendones
consintió ser violada,
fijos, no tremolantes—, cuya altura
aun falda suya ser no merecía:
345 coronada de bárbaros trofeos
pues las nubes —que opaca son corona
tumba y bandera fue a los Ptolomeos,
de la más elevada corpulencia,
que al viento, que a las nubes publicaba
320 del volcán más soberbio que en la tierra
(si ya también al Cielo no decía)
gigante erguido intima al cielo guerra-,
de su grande, su siempre vencedora
350 ciudad - y a Cairo ahora—
32. El alma, al contemplar más de cerca a Dios, puede unirse con él. 33. El al- las que, porque a su copia 37 enmudecía,
ma, desencadenada del cuerpo, es ya libre de contemplar el cosmos. 34. La
"astrología judiciaria", condenada por la Iglesia, decía ser capaz de predecir
el futuro. La "astrología natural" es la hoy astronomía. 35. Gigantes, mon-
tes y pirámides son contemplados por el alma como diminutos. 36. Las de Kéops y Kefrén, situadas cerca de Menfis. 37. Su grandiosidad.

[50] SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ ]' RIMERO SUEÑO [51]


la Fama no cantaba
bárbaros jeroglíficos de ciego
Gitanas 3 glorias, Ménficas proezas,
error, según el Griego
aun en el viento, aun en el Cielo impresas:
ciego también, dulcísimo Poeta 40
355 éstas —que en nivelada simetría
385 —si ya, por las que escribe
su estatura crecía
Aquileyas proezas
con tal diminución, con arte tanto,
o marciales de Ulises sutilezas,
que (cuanto más al Cielo caminaba)
la unión no lo recibe
a la vista, que lince la miraba,
de los Historiadores, o lo acepta
360 entre los vientos se desparecía,
390 (cuando entre su catálogo lo cuente)
sin permitir mirar la sutil punta
que gloria más que número le aumente—,
que al primer Orbe finge que se junta,
de cuya dulce serie numerosa
hasta que fatigada del espanto,
fuera más fácil cosa
no descendida, sino despeñada
al temido Tunante41
365 se hallaba al pie de la espaciosa basa,
395 el rayo fulminante
tarde o mal recobrada
quitar, o la pesada
del desvanecimiento
a Alcides clava herrada,
que pena fue no escasa
que un hemistiquio solo
del visüal alado atrevimiento-,
de los que le dictó propicio Apolo:
370 cuyos cuerpos opacos
400 según de Homero, digo, la sentencia,
no al Sol opuestos, antes avenidos
las Pirámides fueron materiales
con sus luces, si no confederados
tipos solos, señales exteriores
con él (como, en efecto, confinantes),
de las que, dimensiones interiores,
tan del todo bañados
especies son del alma intencionales:
375 de su resplandor eran, que —lucidos-
405 que como sube en piramidal punta
nunca de calorosos caminantes
al Cielo la ambiciosa llama ardiente,
al fatigado aliento, a los pies flacos,
ofrecieron alfombra así la humana mente
su figura trasunta,
aun de pequeña, aun de señal de sombra: 39
y a la Causa Primera siempre aspira
380 éstas, que glorias ya sean Gitanas,
410 -céntrico punto donde recta tira
o elaciones profanas,

38. Egipcias. 39. Se decía que las pirámides eran tan altas que no 40. Homero, poeta e historiador griego. 41. Era más fácil quitarle un rayo
taban sombra. a Júpiter (Tonante) y la lanza a Alcides que imitar la perfección de los versos
de Homero.

[52]
SOR JUANA I N É S DE LA CRUZ
PRIMERO SUEÑO [53]
la línea, si ya no circunferencia,
440 de lo sublunar Reina soberana, 44
que contiene, infinita, toda esencia—.42
la vista perspicaz, libre de antojos, 45
Estos, pues, Montes dos artificiales
de sus intelectuales bellos ojos
(bien maravillas, bien milagros sean),
(sin que distancia tema
415 y aun aquella blasfema altiva Torre 43
ni de obstáculo opaco se recele,
de quien hoy dolorosas son señales
445 de que interpuesto algún objeto cele),
-no en piedras, sino en lenguas desiguales,
libre tendió por todo lo criado:
porque voraz el tiempo no las borre-
cuyo inmenso agregado,
los idiomas diversos que escasean
cúmulo incomprehensible,
420 el sociable trato de las gentes
aunque a la vista quiso manifiesto
(haciendo que parezcan diferentes
450 dar señas de posible,
los que unos hizo la Naturaleza,
a la comprehensión no, que -entorpecida
de la lengua por sólo la extrañeza),
con la sobra de objetos, y excedida
si fueran comparados
de la grandeza de ellos su potencia-
425 a la mental pirámide elevada
retrocedió cobarde.4
donde - s i n saber cómo- colocada
455 Tanto no, del osado presupuesto, 47
el Alma se miró, tan atrasados
revocó la intención, arrepentida,
se hallaran, que cualquiera
la vista que intentó descomedida
gradüara su cima por Esfera:
en vano hacer alarde
430 pues su ambicioso anhelo,
contra objeto que excede en excelencia
haciendo cumbre de su propio vuelo,
460 las líneas visuales
en la más eminente
-contra el Sol, digo, cuerpo luminoso,
la encumbró parte de su propia mente,
cuyos rayos castigo son fogoso,
de sí tan remontada, que creía
que fuerzas desiguales
435 que a otra nueva región de sí salía.
despreciando, castigan rayo a rayo
En cuya casi elevación inmensa,
465 el confiado, antes atrevido
gozosa mas suspensa,
y ya llorado ensayo
suspensa pero ufana,
(necia experiencia que costosa tanto
y atónita aunque ufana, la suprema
fue, que Ícaro ya, su propio llanto

42. Según Atanasius Kircher la forma piramidal representa el anhelo de 44. El alma. 45. Anteojos. 46. La comprensión es rebasada por la grande-
perfección. El alma asciende al origen de todas las líneas rectas y circun- za del universo, como se describirá en los versos siguientes. 47. Premisa,
ferencia infinita que contiene la esencia. 43. La torre de Babel. propósito.

[54] S O R J U A N A I N É S DE LA C R U Z P R I M E R O S U E Ñ O [55]
lo anegó enternecido)-, 48
visibles los colores,
470 como el entendimiento, aquí vencido
si súbitos le asaltan resplandores,
no menos de la inmensa muchedumbre
500 con la sobra de luz queda más ciego
de tanta maquínosa pesadumbre
-que el exceso contrarios hace efectos
(de diversas especies conglobado
en la torpe potencia, que la lumbre
esférico compuesto),
del Sol admitir luego
475 que de las cualidades
no puede por la falta de costumbre-,
de cada cual, cedió: tan asombrado, 505 y a la tiniebla misma, que antes era
que -entre la copia puesto, tenebroso a la vista impedimento,
pobre con ella en las neutralidades de los agravios de la luz apela,
de un mar de asombros, la elección confusa—, y una vez y otra con la mano cela
480 equívoco las ondas zozobraba; de los débiles ojos deslumhrados
y por mirarlo todo, nada vía, 510 los rayos vacilantes,
ni discernir podía sirviendo ya -piadosa medianera-
(bota49 la facultad intelectiva la sombra de instrumento
en tanta, tan difusa para que recobrados
485 incomprehensible especie que miraba por grados se habiliten,
desde el un eje en que librada estriba 515 porque después constantes
la máquina voluble de la Esfera, su operación más firmes ejerciten51
al contrapuesto polo) -recurso natural, innata ciencia
las partes, ya no sólo, que confirmada ya de la experiencia,
490 que al universo todo considera maestro quizá mudo,
serle perfeccionantes, 520 retórico ejemplar, inducir pudo
a su ornato, no más, pertenecientes; a uno y otro Galeno
mas ni aun las que integrantes 50 para que del mortífero veneno,
miembros son de su cuerpo dilatado, en bien proporcionadas cantidades
495 proporcionadamente competentes. escrupulosamente regulando
Mas como al que ha usurpado 525 las ocultas nocivas cualidades,
diuturna obscuridad, de los objetos ya por sobrado exceso
de cálidas o frías,
48. ícaro, atrevido, ignoró las advertencias de su padre Dédalo, voló cerca o ya por ignoradas simpatías
del sol y sus alas de cera se derritieron, precipitándose al mar.
49. Abotargada, embotada. 50. La filosofía escolástica distinguía entre
partes integrantes (esenciales) y perfeccionantes (accesorias). 51. El alma queda deslumbrada y sólo se acostumbrará a la luz poco a poco,
como se hace con la tolerancia al veneno administrado en pequeñas dosis.
[56]
SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ [57|
PRIMERO SUEÑO
o antipatías con que van obrando de objeto tanto, a tan pequeño vaso
530 las causas naturales su progreso 560 (aun al más bajo, aun al menor, escaso).
(a la admiración dando, suspendida, Las velas, en efecto, recogidas,
efecto cierto en causa no sabida, que fïó inadvertidas
con prolijo desvelo y remirada traidor al mar, al viento ventilante
empírica atención, examinada -buscando, desatento,
535 en la bruta experiencia, 565 al mar fidelidad, constancia al viento—,
por menos peligrosa), mal le hizo de su grado
la confección hicieran provechosa, en la mental orilla
último afán de la Apolínea ciencia,52 dar fondo, destrozado,
de admirable triaca, 53 al timón roto, a la quebrada entena,54
540 ¡que así del mal el bien tal vez se saca!-: 570 besando arena a arena
no de otra suerte el Alma, que asombrada de la playa el bajel, astilla a astilla,
de la vista quedó de objeto tanto, donde - y a recobrado-
la atención recogió, que derramada el lugar usurpó de la carena 55
en diversidad tanta, aun no sabía cuerda refleja, reportado aviso
545 recobrarse a sí misma del espanto 575 de dictamen remiso:
que portentoso había que, en su operación misma reportado, 56
su discurso calmado, más juzgó conveniente
permitiéndole apenas a singular asunto reducirse,
de un concepto confuso o separadamente
550 el informe embrión que, mal formado, 580 una por una discurrir las cosas
inordinado caos retrataba que vienen a ceñirse
de confusas especies que abrazaba en las que artificiosas
-sin orden avenidas, dos veces cinco son Categorías: 57
sin orden separadas,
555 que cuanto más se implican combinadas 54. Mástil. 55. Parte del buque que queda sumergida en el agua. El alma,
tanto más se disuelven desunidas, como un barco, ha naufragado y ha de ser reparada; dotada ya de un método
de diversidad llenas—, discursivo, lo dividirá en partes para comprender el universo. 56. Moderado,
refrenado. 57. Las diez categorías formuladas por Aristóteles como géneros
ciñendo con violencia lo difuso del ser eran: sustancia, cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, dónde,
cuándo, sitio y hábito. Su método discursivo es jerárquico y consiste en hacer
abstracción intelectual de los "universales" (esencias genéricas y específicas).
52. La medicina, cuyo dios era Apolo. 53. Antídoto usado para neutralizar Apartir de aquí comienza una descripción del método de aprendizaje caracte-
el veneno, compuesto por veneno mismo. rístico de Aristóteles y Perogrullo, que seguirá Descartes.

[58]
SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ PRIMERO SUEÑO [59]
reducción metafísica que enseña
y con planta valiente
585 (los entes concibiendo generales
la cima huella de su altiva frente.
en sólo unas mentales fantasías
De esta serie seguir mi entendimiento
donde de la materia se desdeña
el método quería,
el discurso abstraído)
620 o del ínfimo grado
ciencia a formar de los universales,
del ser inanimado 5
590 reparando, advertido,
(menos favorecido,
con el arte el defecto
si no más desvalido,
de no poder con un intüitivo
de la segunda causa productiva),59
conocer acto todo lo criado,
625 pasar a la más noble jerarquía
sino que, haciendo escala, de un concepto
que, en vegetable aliento,
595 en otro va ascendiendo grado a grado,
primogénito es, aunque grosero,
y el de comprender orden relativo
sigue, necesitado de Thetis 60 -el primero
del del entendimiento que a sus fértiles pechos maternales,
limitado vigor, que a sucesivo 630 con virtud atractiva,
600 discurso fía su aprovechamiento: los dulces apoyó manantiales
cuyas débiles fuerzas, la doctrina de humor terrestre, que a su nutrimento
con doctos alimentos va esforzando, natural es dulcísimo alimento—,
y el prolijo, si blando, y de cuatro adornada operaciones
continuo curso de la disciplina, 635 de contrarias acciones,
605 robustos le va alientos infundiendo, ya atrae, ya segrega diligente
con que más animoso lo que no serle juzga conveniente,
al palio glorioso ya lo superfluo expele, y de la copia
la substancia más útil hace propia;
del empeño más arduo, altivo aspira,
640 y —ésta ya investigada-
los altos escalones ascendiendo
forma inculcar más bella
610 -en una ya, ya en otra cultivado
(de sentido adornada,
facultad-, hasta que insensiblemente
y aun más que de sentido, de aprehensiva
la honrosa cumbre mira
fuerza imaginativa), 62
término dulce de su afán pesado
(de amarga siembra, fruto al gusto grato,
615 que aun a largas fatigas fue barato), 58. Los minerales. 59. La primera causa productiva es Dios; la segunda, la
naturaleza. 60. Esposa del Océano y madre de los ríos. 61. Son la atractiva,
la selectiva, la expulsiva y la conversiva. 62. Se refiere al reino animal.

S O RJ U A N AI N É SD EL AC R U Z
PRIMERO SUEÑO [61]
645 que justa puede ocasionar querella
última perfección de lo criado
—cuando afrenta no s e a -
675 y último de su Eterno Autor agrado,
de la que más lucida centellea
en quien con satisfecha complacencia
inanimada Estrella,
Su inmensa descansó magnificencia:
bien que soberbios brille resplandores
fábrica portentosa
650 -que hasta a los Astros puede superiores,
que, cuanto más altiva al Cielo toca,
aun la menor criatura, aun la más baja,
680 sella el polvo la boca
ocasionar envidia, hacer ventaja—;
—de quien ser pudo imagen misteriosa
y de este corporal conocimiento
haciendo, bien que escaso, fundamento, la que Águila Evangélica, sagrada
655 al supremo pasar maravilloso visión en Patmos vio, 64 que las Estrellas
compuesto triplicado, 63 midió y el suelo con iguales huellas,
de tres acordes líneas ordenado 685 o la estatua eminente
y de las formas todas inferiores que del metal mostraba más preciado
compendio misterioso: la rica altiva frente,
660 bisagra engazadora y en el más desechado
material, flaco fundamento hacía,
de la que más se eleva entronizada
690 con que a leve vaivén se deshacía-: 65
Naturaleza pura
el Hombre, digo, en fin, mayor portento
y de la que, criatura
que discurre el humano entendimiento;
menos noble, se ve más abatida:
compendio que absoluto
665 no de las cinco solas adornada
parece al Ángel, a la planta, al bruto;
sensibles facultades,
695 cuya altiva bajeza
mas de las interiores
toda participó Naturaleza.
que tres rectrices son, ennoblecida
¿Por qué? Quizá porque más venturosa
-que para ser señora
que todas, encumbrada
670 de las demás, no en vano
a merced de amorosa
la adornó Sabia Poderosa Mano—:
700 Unión sería. 67 ¡Oh, aunque repetida,
fin de Sus obras, círculo que cierra
nunca bastantemente bien sabida
la Esfera con la tierra,
merced, pues ignorada

64. El Apocalipsis. 6g. La estatua de Nabucodonosor, cuya cabeza era de


63. El hombre, que es vegetal, sensitivo y racional, que engarza el mundo
físico y el espiritual y que tiene cinco sentidos y tres facultades (entendi- oro y cuyos pies de barro. 66. Imagen del hombre como mundo menor o
miento, memoria y voluntad). microcosmos del universo, al que contiene en sí. 67. La unión del hombre
con Dios constituye el misterio de la Encarnación.

[6a]
J U A N A I N É S DE LA CRUZ
PRIMERO SUEÑO [63]
en lo poco apreciada quien de la breve flor aun no sabía
parece, o en lo mal correspondida! por qué ebúrnea figura
705 Estos, pues, grados discurrir quería circunscribe su frágil hermosura:
unas veces. Pero otras, disentía, mixtos, por qué, colores
excesivo juzgando atrevimiento 735 —confundiendo la grana en los albores-
el discurrirlo todo, fragrante le son gala:
quien aun la más pequeña, ámbares por qué exhala,
710 aun la más fácil parte no entendía y el leve, si más bello
de los más manüales; ropaje al viento explica,
efectos naturales; 1 740 que en una y otra fresca multiplica
quien de la fuente no alcanzó risueña hija, formando pompa escarolada 7 '
el ignorado modo de dorados perfiles cairelada,
715 con que el curso dirige cristalino que —roto del capillo el blanco sello-
deteniendo en ambages su camino de dulce herida de la Cipria Diosa 72
-los horrorosos senos 745 los despojos ostenta jactanciosa,
de Plutón, las cavernas pavorosas si ya el que la colora,
del abismo tremendo, candor al alba, púrpura al aurora
720 las campañas hermosas, no le usurpó y, mezclado,
los Elíseos amenos, purpúreo es ampo, rosicler nevado:
tálamo ya de su triforme esposa, 750 tornasol que concita
clara pesquisidora registrando 69 los que del prado aplausos solicita:
(útil curiosidad, aunque prolija, preceptor quizá vano
725 que de su no cobrada bella hija - s i no ejemplo profano-
noticia cierta dio a la rubia Diosa, 70 de industria femenil73 que el más activo
cuando montes y selvas trastornando, 755 veneno, hace dos veces ser nocivo
cuando prados y bosques inquiriendo, en el velo aparente
su vida iba buscando de la que finge tez resplandeciente. 74
730 y del dolor su vida iba perdiendo)—; Pues si a un objeto solo —repetía
tímido el pensamiento—
68. El entendimiento en ocasiones no es capaz de comprender fenómenos
sencillos como los ojos de un río o la frágil hermosura y aroma de una
flor. 69. Aretusa, convertida en fuente, busca por los reinos del Infierno a Pro- 71. Rizado, como la escarola. 72. La sangre de Venus, diosa del amor. 73. La
serpina, hija de Ceres, que había sido raptada por Plutón, informando a esta cosmética. 74. El solimán y el albayalde, usados por las mujeres como ma-
última. 70. Ceres. quillaje, eran venenosos.

[64] SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ P R I M E R O S U E Ñ O [65]


760 huye el conocimiento
y el, si infeliz, bizarro
y cobarde el discurso se desvía;
790 alto impulso, el espíritu encendía:
si a especie segregada
donde el ánimo halla
-como de las demás independiente,
- m á s que el temor ejemplos de escarmiento-
como sin relación considerada—
abiertas sendas al atrevimiento,
765 da las espaldas el entendimiento,
que una ya vez trilladas, no hay castigo
y asombrado el discurso se espeluza
795 que intento baste a remover segundo
del difícil certamen que rehúsa
(segunda ambición, digo).
acometer valiente,
Ni el panteón profundo
porque teme -cobarde-
-cerúlea tumba a su infeliz ceniza-, 78
770 comprehenderlo o mal, o nunca, o tarde,
ni el vengativo rayo fulminante
¿cómo en tan espantosa
800 mueve, por más que avisa,
máquina inmensa discurrir pudiera,
al ánimo arrogante
cuyo terrible incomportable peso
que, el vivir despreciando, determina
- s i ya en su centro mismo no estribara-
su nombre eternizar en su rüina.
775 de Atlante75 a las espaldas agobiara,
Tipo es, antes, modelo:
de Alcides 76 a las fuerzas excediera;
805 ejemplar pernicioso
y el que fue de la Esfera
que alas engendra a repetido vuelo,
bastante contrapeso,
del ánimo ambicioso
pesada menos, menos ponderosa
que —del mismo terror haciendo halago
780 su máquina juzgara, que la empresa
que al valor lisonjea—,
de investigar a la Naturaleza?
810 las glorias deletrea
Otras - m á s esforzado-,
entre los caracteres del estrago.
demasiada acusaba cobardía
O el castigo jamás se publicara,
el lauro antes ceder, que en la lid dura
porque nunca el delito se intentara:
785 haber siquiera entrado;
político silencio antes rompiera
y al ejemplar osado
815 los autos del proceso
del claro joven la atención volvía
—circunspecto estadista—;
-auriga altivo del ardiente carro—,77
o en fingida ignorancia simulara
75. Gigante que sostiene la Tierra y el cielo sobre sus espaldas. 76. Hércu-
o con secreta pena castigara
les. 77. Faetón osó conducir el carro de su padre Apolo demasiado cerca del el insolente exceso,
sol, con el peligro de quemar el Orbe; fue fulminado por un rayo de Júpiter,
precipitándose al río Po. Como ícaro, es epítome del atrevimiento.
78. El océano.

[66]
S O R J U A N A I N É S DE LA CRUZ
P R I M E R O S U E Ñ O
820 sin que a popular vista
el trono racional embarazaban
el ejemplar nocivo propusiera:
(desde donde a los miembros derramaban
que del mayor delito la malicia
850 dulce entorpecimiento),
peligra en la noticia,
a los suaves ardores
contagio dilatado trascendiendo;
del calor consumidos,
825 porque singular culpa sólo siendo,
las cadenas del sueño desataban:
dejara más remota a lo ignorado
y la falta sintiendo de alimento
su ejecución, que no a lo escarmentado79.
855 los miembros extenuados,
Mas mientras entre escollos zozobraba
del descanso cansados,
confusa la elección, sirtes tocando
83O de imposibles, en cuantos intentaba ni del todo despiertos ni dormidos,
muestras de apetecer el movimiento
rumbos seguir 80 -no hallando
con tardos esperezos
materia en que cebarse
860 ya daban, extendiendo
el calor ya, pues su templada llama
los nervios, poco a poco, entumecidos,
(llama al fin, aunque más templada sea,
y los cansados huesos
835 que si su activa emplea
(aun sin entero arbitrio de su dueño)
operación, consume, si no inflama)
volviendo al otro lado-,
sin poder excusarse
865 a cobrar empezaron los sentidos,
había lentamente
dulcemente impedidos
el manjar transformado,
8 4 0 propia substancia de la ajena haciendo:
del natural beleño,
su operación, los ojos entreabriendo.
y el que hervor resultaba bullicioso
Y del cerebro, ya desocupado,
de la unión entre el húmedo y ardiente,
870 las fantasmas huyeron,
en el maravilloso
y —como de vapor leve formadas—
natural vaso, había ya cesado
en fácil humo, en viento convertidas,
845 (faltando el medio), y consiguientemente
su forma resolvieron.
los que de él ascendiendo
Así linterna mágica, 83 pintadas
soporíferos, húmedos vapores
875 representa fingidas
en la blanca pared varias figuras,
79. Se considera más beneficioso castigar el delito sin publicarlo, para no
de la sombra no menos ayudadas
convertirlo en hazaña que incite a otros a repetirlo. 80. Se describe a par-
tir de aquí el proceso del despertar. 81. Según Aristóteles el sueño era la
impotencia de la parte sensitiva causada por los vapores producidos duran-
82. Planta con propiedades narcóticas. 83. Máquina que proyectaba imá-
te la digestión. Una vez digerida la comida, el ser despierta.
genes a base de luces y sombras inventada por Atanasius Kircher.

[68]
J U A N A I N É S DE LA CRUZ
PRIMERO SUEÑO [69]
que de la luz: que en trémulos reflejos
que venía las tropas reclutando
los competentes lejos
de bisoñas vislumbres
88o guardando de la docta perspectiva,
910 - l a s más robustas, veteranas lumbres
en sus ciertas mensuras
para la retaguardia reservando—,
de varias experiencias aprobadas,
contra la que, tirana usurpadora
la sombra fugitiva,
del imperio del día,
que en el mismo esplendor se desvanece,
negro laurel de sombras mil ceñía
885 cuerpo finge formado,
915 y con nocturno cetro pavoroso
de todas dimensiones adornado,
las sombras gobernaba,
cuando aun ser superficie no merece.
de quien aun ella misma se espantaba.
En tanto, el Padre de la Luz ardiente,
Pero apenas la bella precursora
de acercarse al Oriente
signífera del Sol, el luminoso
890 ya el término prefijo conocía,
920 en el Oriente tremoló estandarte,
y al antípoda opuesto despedía
tocando al arma todos los süaves
con transmontantes rayos:
si bélicos clarines de las aves
que —de su luz en trémulos desmayos—
(diestros, aunque sin arte,
en el punto hace mismo su Occidente,
trompetas sonorosos),
895 que nuestro Oriente ilustra luminoso.
925 cuando —como tirana al fin, cobarde,
Pero de Venus, antes, el hermoso
de recelos medrosos
apacible lucero 84
embarazada, bien que hacer alarde
rompió el albor primero,
intentó de sus fuerzas, oponiendo
y del viejo Tithón la bella esposa 8 5
de su funesta capa los reparos,
900 -amazona de luces mil vestida,
930 breves en ella de los tajos claros
contra la noche armada,
heridas recibiendo
hermosa si atrevida,
valiente aunque llorosa—, (bien que mal satisfecho su denuedo,
su frente mostró hermosa pretexto mal formado fue del miedo,
905 de matutinas luces coronada, su débil resistencia conociendo)-,
935 a la fuga ya casi cometiendo
aunque tierno preludio, ya animoso
más que a la fuerza, el medio de salvarse,
del Planeta fogoso,
ronca tocó bocina
a recoger los negros escuadrones
84. La estrella de la mañana. 85. La Aurora, dispuesta a luchar contra el para poder en orden retirarse,
imperio de la noche llamando a las aves al combate. 940 cuando de más vecina

[7o] SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ


PRIMERO SUEÑO [71]
plenitud de reflejos fue asaltada,
a las cosas visibles sus colores
que la punta rayó más encumbrada
iba, y restituyendo
de los del Mundo erguidos torreones.
entera a los sentidos exteriores
Llegó, en efecto, el Sol cerrando el giro
975 su operación, quedando a luz más cierta
945 que esculpió de oro sobre azul zafiro:
el Mundo iluminado, y yo despierta.
de mil multiplicados
mil veces puntos, flujos mil dorados
-líneas, digo, de luz clara- salían
de su circunferencia luminosa,
950 pautando al Cielo la cerúlea plana; 87
y a la que antes funesta fue tirana
de su imperio, atropadas embestían:
que sin concierto huyendo presurosa
-en sus mismos horrores tropezando-
955 su sombra iba pisando,
y llegar al Ocaso pretendía
con el (sin orden ya) desbaratado
ejército de sombras, acosado
de la luz que el alcance le seguía.
960 Consiguió, al fin, la vista del Ocaso
el fugitivo paso,
y -en su mismo despeño recobrada
esforzando el aliento en la rüina-
en la mitad del globo que ha dejado
965 el Sol desamparada,
segunda vez rebelde determina
mirarse coronada,
mientras nuestro Hemisferio la dorada
ilustraba del Sol madeja hermosa,
970 que con luz judiciosa
de orden distributivo, repartiendo

86. Sobre el cielo. 87. Trazando rayas doradas sobre el papel azul del cielo.

[72]
J U A N A I N É S DE LA CRUZ
PRIMERO SUENO
[73]