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EL PROTESTANTISMO

Y LA
FRANC-MASONERÍA

1870
EL PROTESTANTISMO
Y LA

OBBA ESCRITA

P o r u u o tfe lo s c o la b o r a d o r a s d e l a
B i b l i o t e c a R e ü g io s a ,
En la que en forma ds diálogo demuestra lo que es
* ®1 protestantismo, loq uees la Iglesia Católica,
Ir perfidia de Ja F ra o M a so n e ría y la
Divinidad de Jeeu criate.

M E X IC O ; 1870.

w. a u u a io ^ A , o a i x e ds s a jíta c la & a . k o m . 1 5 . *

W. TORNEK Y CÜjUP.
tTa colaborador de la Biblioteca Religiosa nos ha
remitido la adjunta obrita titulada:: E l Prote»-
tantiimo y la Frane-Masonería, en 3a que demues­
tra, en forma de diálogo lo que es el Protestan tía*
mo, lo que es la Iglesia católica, la perversidad
díabol ica de la franc-masonería y la divinidad de
N . S. Jesucristo y para poderla dar 6 lúa «n la
referida Biblioteca, suplico á VY. SS, se sirvan
dar su superior aprobación,
i Dios N . S. guarde &TV. SS. muchos años. Se*
tí «ubre 21 de 1865.—SS. GG. de esta sagrada mi­
tra Dr. D. Manuel Moreno y Jo ve y Dr. D. Eulo­
gio M. Cárdenas.—For los editores, Miguel lor*
nrr.

México, Uñero 11 de 1869.—Visto el parecer del


reverendo padre censor, concedemos nuestra li*
ooncin ppira la impresión y publicación de la obra
titulada: El Protestantismo y la FrancManonería, con
calidad de que antes de darse k la lux publica
sea cotejada por el censor y de que Be inserte este
acuerdo. Lo decretaron y firmaron los Befiores
gobernadores de Ja mitra.—M. MorenoL~-Cárd«-
*a«.—Dr, Tomás Barónt secretario.
PUCLOCXD*

E n nuestros dias, en los que vemos á la


sociedad sum irse vergonzosam ente en u n
abism o de errores te órico-prác ticos en cía-
terina religiosas; que se abrazan unas idea&
que á fuer de avanzadas, nos conducen al
verdadero retroceso: que se habia de religión,
exítados m achas veces po.v b astard as pasio­
nes, 6 por crasos errores; que se bu n a de lo
m as sagrado y se Je com para con avilantes
inaudita con lp profano; que se considera á
la religión según las m iserables luces d e la
razón hum ana; que se apv-aeba 6 rechaza lo
qne piden lo que se llam an ideas de nuestro
siglo, que con tanto em peño se q uiere hacer
protestante; y que con el grito de adelanto y
progreso, se intenta arreb atam o s la fé cató-
lica y hacernos racionalistas y m aterialis­
tas: en inm tm ® m alh ad ad o s dÍ8,s3repetí mo®
n t
debe el sacerdote poner u n dique á ese toe*
rente devastador, y puede hacerlo adm ira­
blemente, m ediante los recursos que pone
en sus m anos la ciencia eclesiástica. N oso­
tros hem os deseado iniciarlo por m edio d el
presente diálogo en tre un sacerdote católi­
co rom ano, u n católico á la m oderna, y un
m inistro protestante, en el que dem ostra*
m os lo que es el protestantism o, lo que es
la Iglesia C atólica R om ana, la falsed ad y
tiranía de la F ra n c -m a so n e ría , y la divini­
d ad de N u estro Señor Jesucristo*

E l x v t o &.
CAPITULO I.
Falsedad del protestantismo en si mismo
7 en sus obras.

1 . ORIGEW DEIi PROTESTANTISMO.

Cat. M ucho me alegro S eñ o r P ad re, (en


tono de burla) qne Vd. h a y a llegado tan á
tiem po, porque el señ o r que es m inistro pro­
testante, casi acab a de hacerm e tuyo; ta n
bien me está explicando loa prim ores y
ventajas de la religión protestante. (1)

(1) El sacerdote católico romano desempeña el


papeldel verdadero sacerdocio de Jesucristo, que
lia ido siempre y va aun ahora á la vanguardia do
1» verdadera ilustración y santidad; ya que el sa-
urdote es el custodio de la ciencia según la expresión
de Mftlaquías y puede decir á los fieles sed mis imú
M in *Y con razón, porque al protestan tie­
rna es la religión de la época; se estiende (1)
por todas partes, y hace tan adm irables p ro ­
gresos que ss apodera de los corazones y
esto prueba su verdad de una m anera emi<
nentem ente práctica,.

íadores como yo lo soy de Cristo, como la hacia el após


tol San Pablo: porque Á le, manera qua los sacerdo­
tes de la primitiva Iglesia decían á loa fieles quo les
daban ejemplo en la práctica de toda virtud, así
el sacerdocio de ahora puode decir lo mismo ya
quo hay en su seno las virtudes de los apóstolas:
y a3i como no fué impedimento para aquellos el que
Júdas hubiese vendido á su Maestro, y Pedro lo
hubiese negado tres veces con juramento, y los do­
mas lo hubiesen abandonado; así tampóco puedo
aerlo por el sacerdocio actual, el que alguno de
rus miembros no obre conforme á los sagrados cá­
nones en materia de santidad y de oioncía.
(L) El ministro protestante es uno de esos hom­
bres que venidos de loa Kstados-Unidoe ó de otra
parte traicionan su conciencia apellidándose mi­
nistros protestantes: hombres venidos, porque
con oí diñare que reciben da su propaganda man-
tieneu holgadamente su casa, su mujer, sus hijos
y sus criados, y venden con esto su alma k Sata­
nás como Lutero: y hombres de la mayor mala fé,
porque no teniendo creencia fija, como no puede
tenería ningún ministro protestante, tienen el do­
ble descaro de vilipendiar el catolicismo, y de
anunciar lo que olio¡5 llaman religión protestante,
que ciertamente no os o Ira cosa qus una vil
c. B ellísim o modo de discurrir (Sr,
Católico á la m oderna) (1) pues esfcrsño quo
ocupando V d ;e n la sociedad un logar ta n
distinguido, y teniendo tan fino tacto para
m uchos negocios,estraño digo, que en m a­
teria de religión^ hable Yd, con tan poco
acierto; y se m uestre en cierto modo infe­
rior en instrucción religiosa aun á las senci­
llas viejas q ne solo saben rezar el rosario;
porque ellas sa b e n , que siendo la religión c a­
tólica la verdadera, no puede haber ntra re ­
ligión que ten g a la verdad: y por tanto que
el protestantism o es falso; y estraño tam ­
bién que T. señor m in istro se atreva, á es­
tender su propaganda, porque esto prueba
perm ítam e la espresion, o u n a ignorancia
snm aj ó un corazón que obra tíon m ucha
malicia.
(1) Este señor representa uno d© tantos malos
cristianos que pervertidos por sus costumbres ó
p©rsus ideas, 6 tal vez por atabas cosas, quisieran
pro testan ti zar á la Iglesia catolioa, y no eo aver­
güenzan en ciertos caeos da decir, quo los católi­
cos debiéramos obrar á lo protoataute. Semejante»
hombres aunque pudiesen ser sabios en todos los
ramos dol fiaber humano, manifiestan no obstante
que no están instruidos en materia de religión.
Triste estado á quo quedan reducidos porlas pa­
siones vergonzosas que re idan cti sn corazos' por­
que jamás, jamús se ha visto que uüív persona cai­
ta &0 haya hecho protestante.
M in. Y por qué todo esto? No, no puede
ser: nuestros fundadores aseguraron lo con-
trañ o . P o r que sino.***?
JSac. P orque Vd. no en se ñ ala religión
verdadera, sino una vil secta; por m as quo
digan L utero y Calvino. y por este solo W
cho ee hace Yd. reo de eterna condenación,
tanto si lo hace por m alicia, eomo si lo eje­
cuta por ignorancia: terrible castigo, que no
solo caerá sobre Yd. si que tam bién sobre
todos aquellos que Yd', h u b iere engañado,
Y p ara que no crea que solo digo, voy ¿ d e ­
m ostrárselo con claridad y evidencia.
C aí. Cómo! ei protestantismo falso, ¿aca­
so no acaba de decirme Jo contrario @í señor
mirrisíro/ -Sí: y aun me aseguró que no te­
nia los abusos de la Iglesia católica, que es-
ía religión es como un viejo que y a chochea;
al paso que el protestantism o es la religión
propia del progreso que es por antonom asia
la religión de la época, y la dignísim a do
ias luces del S ig lo X IX ,
jS'ac. Cuanto me acaba de decir Yd. con­
tiene m ucha palab rería y n ad a do verdad;
son palabras no de Vd. sino de loa incrédu­
los del pasado siglo, ¡Oh efectos del progreso
protestante! Pero á mi toca dem ostrarle la
falsedad del protestantism o, y lo haré aho­
ra mismo centa&dQ con su b a n e ro lsn d a ,
y cotí la de su nuevo m aestro el sefíor m i­
nistro protestante. Com iendo, pues.
V? fíi ptotestantism o es falso, porque es
una secta inventada y propagada por un
hombre ilam ado M artín Lucero, nacido en
el siglo XV, do padres natólico^ y cató li­
cos sus antepasados, y él m ism o fué católi’
co hasta los 35 años ¿e edad: luego el pro^
testantismo no puede ser verdadero, luego no
puede denom inarse religión, luego no es
otra cosa que una vit secta; y secta inven­
tad a por el mise rabio Lutero, y seguida de
sus adeptos* y a con el fin de enriquecerse
ad judicándoselo que lio es suyo, ya para
entregarse vergonzosam ente al desarreglo
de todas las pasiones.
2? M artin Lutero, como consta de su vida,
dejó de ser católico no por ideas ó convic­
ción que tuviese, siuo por haberse dejado
arra stra r de las pasiones vergonzosas que
anidaban en su co razón; porque fué un des.
honesto, y como tal quebrantó el voio de
castidad, que voluntariam ente y con toda
deliberación había hecho á los 23 años de
su edad; porque fué un sacrilego dejando
de observar su voto apesar de qne D a v id
dice en el S a lm o 75 v. 12 O ttm plid los votos
que hici&reis ai Señor; porque tué un escan­
daloso, atreviéndose á casarse con lu mou-
ja C atalina de Boré, apostatándo ante? aei
catolicismo y facilitando y aconsejando á
no pocos la apoetasía, c induciendo á m u­
chos frailes y monjas á que se casaran, sia
respetar los santos votos de pobreza, cas*
tidad y obediencia que habían hecho á
Dios; porque fué un envidioso, lev an tá n ­
dose contra la religión.católica; por la rab ia
que le causó e! que León X por m edio de
su 3 legados ó del arzobispo de M ayenza,
hub ese concedido la predicación de las in ­
diligencias á ios dominicos y no A ios agns*
tinos que tr a su religión. Esta fué la causa
de su condenable conducta, conducta n e ­
fanda bajo todo punto de vista! y conducta
propia de nn soberbio, de un orgulloso y de
un enemigo de Jesucristo Nuestvo Sefior!

2 . — CULTO DE I.OS SANTOS Y SU


INVOCACION.

M m . Pero Lutero hizo un g ra n bien q u i­


tando la idolatría Je Ja Iglesia rom ana,
porque Dios quiere ser adorado, en esp íritu
y verdad, y prohibiendo toda otra adoración,
que no sea la de gí mismo, prohibefpor coa-'
«¡guiante la adoration de Jos santos.
r
iSfae.—Tifine vd, razón *n afirmar
Dios prohíbe ia adoracícn de los sañtoe con
la m ism a adoración que adoram os á E l;
pero la Iglesia al d ar culto ¿ lo s santos, al
venerar sus im ágenes, sus sagradas reli­
quias y las cosas que les lian pertenecido,
no adora á los santos con la adoracion que
se debe & Dios, sino que les d a el culto y
ador ación q ue es propia su ya y que la Ig le­
sia y los fieles conocen eon oi nombre de
latría: adoracion que al paso qua v en e­
ra ,honra, glorifica y adora al santo, adora
glorifica y venera k Dios, y Dios y solo
Dios es el que por medio de la. adoracion
de loa santos, y su ferviente invocación
recibe todo honor, toda gloría, toda bendi­
ción por los siglos de los siglos. Éáiendo
esta la conducta del católico claro está que
no tiene motivo el protestante para acusarlo
de idólatra, ya que esta adoracion» este
culto de q ue hablam os dirigido á los san­
ios, á sus imágenes y á sus reliquia®? está
destinado para adorar principalm ente á Dio&
conforme ía escritura que dice: A labad ai
Señor en sus sanios, y la que declara: T u s
am ig o s oh D io s han sido glorificados. A de­
mas* ios protestantes según sus principio*
adm iten un culto civil para honrar las vir~
ludes nacionales y cirilesj luego es nece
gario adm itir un culi ó religioso y sobran a*
tu ral para h o nrar las vi m i des religiosas da
los sanios, y tanto es m asjjecesario cnanto
que esíá m andado por Dios en los pasajes
de la Biblia ó sagrada escritura que acaba­
m os de citar hace muy poco. ¿Cuándo
lo com prenderen los pobres piotesianícs-
Cat, S egún esto, señor padre, que dirá el
m exicano autor de 1 folleto E sc la v itu d del
A lm a * cuando recuerde estos pasajes.de su
tan m alhadada, im pía, herética y vergonzo­
sa obra: 8e perm ite a l pueblo y se le ordena
que invoque a los santos, r in d iin d o h s ho*
m enaje y adorador* contra lo expresam ente
prohibido las escritura?; y en otro lugar
T ended Id vista hacia esos pueblos envileci­
dos por el error y enseñados á practicar los
actos de la m as vergonzosa idolatría. Os
parece que a g ra d a rá al Señor yue p ro h i­
bió el culto de las im ágenes, ver los templos
llenos de ídolos como en la época del p a g a -
n ism o l Y en otro, los servido?'es de ídolos
no se a verg ü en za n de obligar ó las m a sa s
& que incen$en estatuas y em blem as, • , -
y fj;! " t n . desde la fa ch a d a de las iglesias
hasta el a lta r, se advierte el empeño de
obligar á los pueblos á la adoración de to­
do lo que les m v ile c e ,. . .y en olro, fu e r te
es la tentación y g ra n d e el pelig ro tuando
él hombré se hct acostum brado á adorar lo
que d*>bia q u e m a r . . . .y en otro, téngase
presente que la id o la tría j ha d isg u sta d o
siem pre al Señor, y que los israelistas f u e ­
ron castigados por ella; y en otro, que idea
¡puede dar un pueblo de su cu ltu ra creyen­
do como verídicas las relaciones de los m i­
lagros ejecutados por esta tu a s y p in tu r a s ?
y en otro, quién no oye con positivo d is­
g u sto esas predicaciones en fa vo r de los
santos e?i que apenas se hace m ención de la
m uerte de Jesús? qne dirá, repilo viendo
qne vd. de m ía sola plum ada se los declara
falsedades calum niosas? qne declara á éí
mismo como A un falsario de prime]1 orden,
y qu« se metió en escribir lo que ciertam en­
te no entiende ó q ue escrib ió con !a rr.ali-
cift refinada de ca lu m n ia r 5. toda la Iglesia.
Sac. D irá lo qne le dé su santa gana,
pero nosotros tenem os un derecho positivo
de decirle, qne recuerde mejor lo que le en­
señaron sus padres desdo sus m as tiernos
años: y que si lo olvido como parece, que
tome en este caso el catecism o del padre
Ripatdci y aili aprenderá lo que es el culto
y adoración que dam os a los santos, á sus
reliquias-y á sus imágenes, y aprenderá por
consiguiente á no m entir, á no calum niar,
y á no forjarse falsas acusaciones contra
los católicos que de hacho adoran al ©terna
Padrci en esp íritu y verdad.
C a t Pero señor padre ¿cómo envia vd, al
au to r de la E sc la v itu d del A lm a con el pa­
d re Kipalda? no sabe vd. que los libres p e n ­
sadores Ja h an arrojado mas anatema® qua
letras con tiene?
&'ac. T ien e vd. razón, respetem os por un
momento las ideaa de nuestro librecultista
sobre ©1 padre R ipalda; pero es necesario
al m enos hacerle ap render la lección qué
le da un juicioso é ilustrado protestante,
que en sustancia dice así en el tomo I, pa­
labra A d o ra r, de la E nciclopedia de I ver­
d u ra . L ot adora á dos ángeles que le visitau
prosternándose ante ellos, Jacob se proster­
n a ante E sau, Salomon ante Botsabee, Na-
taii ante D a v id . . **Mas si un hom bre se
pro stern a ante Dios, es la c ria tu ra la que
adora verdaderam ente á Dios. Y así como
& un israelita prosternado ante su rey nadio
*e acusa de idólatra; y prosternado ante un
ídolo con aquel acto corporal, y a se le acu­
sa de haber hecho un acto de idolatría por­
que su acción ante el Ídolo es considerarlo
como una v erd ad era divinidad, y que posee
para con él los sentim ientos propios de ado­
ración: así los católico» postrados anta los
santos, sus reliquias, im ágenes y cruces no
se les puede califica* de idólatras; porquo
al peso qne les dan un culto estenio que
conviene á Dios, sin embargo, no consideran
como nn a divinidad ni á las cruces, ni á las
imágenes» ni á los sanaos, ni á sus reliquias;
y al con Ira rio. declaran expresam ente y del
modo m as formal, y le ai e;i ligua» con toda
ciase da pruebas, que solo adoran á Dios con
el cuito qi;e es propio á la divinidad. Como,
pues, se petirá acusar á los católicos de ido-
tría? No, no se puedo sin hacerse reo ele la
mas absoluta contradicción.
M in. A la verdad m ucha m ella mo hace
lo que vd, acaba de decirme ckd enlío de los
santos, y temo que pomos unos verdaderos
calum niadores, acusando de idólatra á ia
Iglesia católica, y aunque ya m e hace m u ­
cha autoridad el razonam tentó de! p ro ­
testante, _con todOj para quitarm e d?. u n a
vez tas* falsos errores- deseo que me de­
m uestre por la escritura el culto de los as:v
tos? y que me pruebe, ademas, que la Igle­
sia siempre h an e ch o lo m ism o sobre su cul o
a! menos en la sustancia.
C a t* E s m ucho pedir se fío r m inistro por­
que es lo mismo qne pedirle nna dem ostra­
ción teorico-práctica del culto que dan los
católicos á los shtiíos; sin em bargo, como de
ella puede depender un grando bien tanto
para vd. como p ira mí; y o señor padre h a -
go mias las súplicas del señor, y q u isb ra
que cum pliese vd. mv¿ deseos en cuanto
pueda,
íS'ííc. E ste es mi objeto y raí deber tam*
bien; paso por tanto á satisfacer su gusto.
Deseo que note en prim er lugar que Y ig í-
lahcio y F austo Aíaniqueo im pugnaron el
cutto de loa santos como idolátrico, impío y
superticioso; pero San Gerónimo y S an
Agustín los refutaron tan bien que quedó el
culto de los santos libre de las calum nias
de aquellos herejes, El protestantism o en
fuerza da las brillan íes luces de su tan d e ­
cantado progreso ha vuelto á la carga con­
tra los católicos y todos los dias los mi­
nistros protestantes ñus repiten lo mismo en
sus folletos. Yoy á dem ostrar á ydes, su
falta de razón.
1 D ios ordena el culto de los ángeles y
de los sa n to s. E n el Exod, 23, v, 20, Dios
dice á su pueblo: H e ahi que yo enviaré d
m i ángel que te precederá. . •obsérvalo* *.
oye su v o z . . . *no lo desprecies porque m í
nombre está en U* En el libro de Josué
vem os que el ángel que lo acom pañaba h i ­
zo que adorara al P rin cip e (era un ángel)
del ejército del Señorf y le mandó, adem as,
que se qu ita ra el za p a to su* p ié s porque
el lu g a r santificado por su presencia era
santo y sagrado. Dios quería que recibiera
el debido culto su profet a Elias* mas como
los Boldado» iban á burlarse cíe él y aun á
prenderlo, por esto descendí*? fm-go del cielo
y consumió á todos* Dios quería ¿que E li
seo su profeta fuese reverenciado con el
culto que dam os h los santas, m*s com o
una m ultitud da jóvenes hiciesen lo co n tra­
rio, hizo Dios quo salieran de aquellos bos­
ques béatias fieras que en un instante acá-
barón con todos: tan cierto es señores une
Dios m anda el culto d* los angeles y de los
santos, que castiga su falta aLsozm^nie t;»n
en este mundo,
2 D ios dispone que desde al principio
del m undo reciban los ángeles y santos el
debido culto* E n efecto A braham , Lot y
Jacob adoraron á ios ángeles prosieiD ándo­
se anto ellos y manifestándole.;} todo afecto
y deferencia. Dios quiso que sus santos
fu esen‘honrados glorificándolos él mismo,
apellidándose Dios de A braham , de Is,--ac y
de Jacob. E l profeta B alaam , N úm ero 22,
v , 31, habiendo visto a un ánge' postrándose
lo adoró* -Josué 5 v. 15 habiendo visto al
ángel que era el príncipe del ejército del
Señor postrándose lo adoró, ,cn el Apoc. 1S
r . 10 se en cu en tra el modo eun que los he­
breos adoraron á los ángeles. La mujer su-
nam íta después qyc Eliáeo le hubo re su ci-
citado á su hijo postrada en tierra adoró al
hom bre santo qne acababa de entregarle a
su hijo vivo: asi es verdad que tiksde el prim
cipio del m undo quiso Oios que los ángeles
y los santos fuesen adorados con el culto
que les 03 propio,
3 D ios hace que la Ig le sia desde su cu­
n a adore á sus santos* L a Iglesia entiende
por sanios á los cristianos que tuvieron la
dicha inefable de morir en el am or de Dios*
con ía práctica de heroicas virtudes que fue­
ron la edifica don de los fieles: ó que derra­
m aron su sangre en defensa de la religión ó
de alguna verdad ó virtud:-y existen d o cu ­
m entos ciertísiriioií y hechos los mas in ­
negables que dem uestran que la Iglesia des*
de su cima Í03 h a adorado, m ediante el c u l’
to que lew es propio, ¿Qué m ás podía espe­
rar señor m inistro/ Keflexidne un poco so**
bre las razones que acabo de alegar, y con­
vendrá conmigo que los protestantes se h a ­
cen m uy poco favor cuando atacan el culto
de los santos; y que 110 hay remedio, ó con­
vienen que obran dirigidos por una ignoran­
cia la mas crasa. 6 que obran movidos por
la m ayor m ala fé: y que obran excitados oor
am bas cosas á ia vez, todos aquellos que
siendo c&tólico» ae convierten en m iserables
defensores del P rotestantism o, por la razón
clara y sencilla de que eu la sola lectura del
P ad re Hipa Ida h an debido aprender, lo que
la Iglesia entiende por adoracion de los san*
tos y bu invocación* Así se ha acreditado
de necio, al estam par sus falsedades el a u ­
tor de la “E sclavitud del alm a y m edios de
salir de ella, ¡C uánto sentimos que sea un
m exicano!
Cat. Bi mal no recuerdo, esto buen señor,
en su folleto íio so contenta coa clam ar con­
tra el culto de los santos, sino que lo hace
de u n a m anera especial contra su in v o c a ­
ción, cuando pone como una aberración n o ­
table de la Iglesia R om ana, perm itir, y en
ciertos casos ordenar la invocación de los
santos, pues asegura que está ella severa­
m ente prohibida por las E scrituras.
M in . Y o no tengo dificultad sobro este
punto, habiéndose; dem ostrado la legitim i­
dad del culto de ios ¿antos: porque así como
en los negociovs m ateriales nos servimos de
abogados é intercesores para lograr nuestros
deseos, es ev id en te que podemos hacec lo
mismo con los negocios eternos.
£>ac* H a discurrido m uy bien el señor
m inistro; y solo eu g ra cia de m ayor clari­
dad digo; Q,ue la iu vocación de'Sos santos
es u n a cosa buena y útil: que no esperamos
la gracia directam ente de los santos, Bino de
Dios, m ediante su intercesión: y que las ora­
ciones é intercesión de ios santos, recono­
cen por pan#.1» de partida losrméritos do J e ­
sucristo, que es nuestro R edentor y S alv a­
dor, y por tanto, nuestro verdadero y solo
m ediador con su P adre Celestial. E sta es la
doctrina católica sobre la invocación de los
santo??, la que siempre se h a profesado, y la
que se profesa a ü u ahora.
M m r Estoy convencido de que !a Iglesia
Católica no culpable de idolatría, y q u e
puede, sin m enoscabo del honor que se d e­
be á Dios, honrar los» santos, venerarlos
estim arlos glorificarlos y adorarlos con el
cn!:o que las es propio; pero yo no puedo
decir lo mismo sobre las indulgencias, y an~
tesbign, estoy en ia convicción de que Lutero
hizo un gran bien clam ando contra ellas,
como contra uno de los m ayorés abusos que
h a tenido la Iglesia R om ana,

3 *— I íN D U L G E N C I A S ,

C aL E n efecto* así lo declaran las luces


de nuestro siglo, y aseguran lo mismo los ti •

bres pensadores y los librecultistas en los
diarios que redactan.
&ac. ¿Pero saben vdes. la historia de la
predicación de las indulgencias en W item -
perg y dem ás puntos del Arzobispado de
M ayenza? ¿Saben la historia de Tetzcl
m onge dominico, predicador de las indul­
gencias? ¿saben vdes, la creencia de aque*
líos tiem pos sobre las indulgencias ¿y sa­
ben en sum a lo que hizo L atero en este n e ­
gocio?
C at. Convengo con vd, en que no he exa­
m inado esta cuestión á fondo, y que solo la
conozco por los dichos protestantes en los
libros que nos han impreso, y en lo que he
aprendido de viva voz por m edio de lo ge-
flores m inistros.
S a c . Y vd. señor m inistro está al tanto de
lo ocurrido en aquellos tiem pos sobre las
indulgencias? Sospecho que no, ya que cla­
m an de u n modo tan irracional contra ellas
los fatales folletos que vdes. hacen circular;
y por esto me perm itirá, lo mismo que el se ­
ñor católico, que ponga á su vista, con toda
claridad, la realidad de las cosas que suce­
dieron, porque como digo á vdes. voy á se r­
virme de la vida de Lulero, escrita por Au-
d ín , obra que no puede refutarse, porque está
«M d& eoa docum entos justificativos.
León X , para la conclusión del V aticano,
que es por decirlo así, la Iglesia de todos los
católicos, y en la qu e ahora mismo se está
celebrando el S anto Concilio Ecum énico,
quiso que todos los fieles contribuyesen con
sus lim osnas para sti conclusión: y á es­
te fin dispuso una cuesta general, en la
que el Romano Pontífice concedía cier­
tas indulgencias á iodos los que dieren sus
limosnas. Eísta conducta no es m ala, es sí
m uy buena, y el P apa obraba según su d e­
recho; supuesto que s'e dirigía á los fieles de
todo ei mnndo, y que á nadie pe obligaba a
d ar limosna. Vemos adem ás la indulgencia
instituida y aplicada por el mismo Jesucris­
to; vemos á los Apóstoles concediéndola ta m ­
bién ; y á ios í le m as rom anos pontífices síu
interrupción. E n el tiempo de San Gregorio
el Grande^ yernos á toda la Iglesia univer­
sal recibiendo las indulgencias: tos C onci­
lios generales las aprobaron, el Concilio
Laíe-’anense, celebrado bajo el pontificado
de Inocencio I I I f puso lím ites á la au to ri­
dad de los prelados m enores para conceder
las indulgencias. S i S anto Concilio deY ie-
n a en los días de U rbano IY 3 las aprobó: y
todas las iglesias de A lem ania, F ra n c ia , Es*
paña, Italia» Inglaterra, Hungría» Polonia^
D in am arca r * recibieron reverentem ente
los jubileos celebrados en R om a con sus in ­
dulgencias: tal es el origen de las indulgen­
cias y su práctica constante en toda la Ig le­
sia universal. ¿T iene algo que oponer se­
ñor ministro?
M in , Lulero nos ha dicho que las in d u l­
gencias no sirven; que proá ucea m uchos
m ales y ningún, bien; que es la causa de los
gran d es abusos de la Iglesia rom ana y que
no h ay necesidad de ellas.
C aí. T a l es m i creencia tam bién, y por
esto me rio á- carcajada llena cado. vez que
oigo h ab lar de indulgencias, y calcéolo me
basta p ara que me forme una idea m uy tris ­
te de todos los católicos que creen en ellas,
Sae. L ástim a me causan al observar tan ­
ta superficialidad &n ei punto de las indul­
gencias, en unos hom bres como vdes., que
por la posicion social que ocupan, debieran
exam inarlo como se m erece. Psro ñl menos
q u e 1oigan la doctrina católica, Ün pecado
m ortal trac consigo la culpa y la pena: ia cul­
pa, es decir, la ofensa que se hace k Dios: la
pena, á «aberfel castigo que mareee ía culpa.
L a Iglesia en eí Sacram ento de la Penitencia
perdona la culpa y la pena eterna; peso por
no tener el penitente las debidas condicio­
nes para recibir con toda perfección tan g ra n ­
de sacram ento, ao siem pre ge le perdona co­
da la pena temporal: y k íadulgenoía e%-
puesta !a buena confesioiij y casi siempre lft
buen a com union, redime esa pena tem poral;
en todo si la indulgencia es plenana, y en
parte, si solo es parcial: y e^te efecto de Id
indulgencia se funda, en los m éritos infini­
tos de Jesueristo,de su Santísim a M adre la
Inm acu lad a y D ivina M aría, y de todos lo»
santos y también en el poder de atar y d esa­
ta r que Jesucristo ha concedido á la Iglesia.
L a fé católica nos enseña, que no puede en-
tra r en el cielo ninguno que esté m anchado,
y como el que peca venííilmeñte está m a n ­
chado, de ahí resu lta que no puede e n tra r
eu el cielo; y de ahí la necesidad de un lu­
gar donde los fieles se purifiquen de estas
m anchas, y ese lugar es el que se llam a
Purgatorio, ¿Y cómo salir de él? L a fé no*
enseüa qne puede verificarse por m edio de
obras ratisfactorias, y por las indulgencias.
E sta fs la crcencia católica de todos los si­
glos de la Igles i, y de toda la Iglesia uní*
versal: y la Iglesia, como tierna m adre de
sus hijos, por una parte los exhorta á la»
obras satisfactorias, y por otra, dejándosa
llevar de la tern ira de M adre, leu concede
innum erables indiligencias. T a l es la doc­
trin a católica desde ios Apóstoles ha&ta L u ­
tero, y desde L atero h asta nuestros dia».
C a t Pues entonces ¿por qué clamó L u -
tero contra las indulgencias?
jS'ac. Porque fué un soberbio, un orgu-
Roso, un altanero; pues habiendo visto co­
mo dice A udin que León X en la persona
de A lberto arzobispo de M ayenza, habia
concedido la publicación de las indulgen­
cias á T etzel dominico y 110 á Lutero ag u s-
tino, por esto predicó y publicó des pues su
folleto contra las indulgencias.
M in . Pero vd* no podrá, negar que hubo
entonces grandes abusos con motivo de las
indulgencias y que ellos dieron lugar á L u­
tero para que clam ara contra ellos, pues es
cierto como los leemos tam bién en la histo­
ria de aquellos üias.
Sac, H ubo abusos como los hay en to*
d as las cosas hum anas, pero fueron m ucho
m enores de lo que o rdinariam ente se indi­
ca, Los protestantes nos hablan del dotnN
nico T e tz e l predicador de las indulgencias,
como de un ignorante, sin prudencia, lleno
de falsedad, dotado de una im aginación
desgraciadam ente exaltada, y hom bre a n ­
cho de abdomen, rostro avinado y glcton.
Pero nada mas falso, porque á Tetzel ja ­
m ás m le tuvo que echar en cara ninguna
reconvención do libertinaje. Ademas, T e t­
zel no engañó á nadie y en sus sermones
hablaba así: Qué as causa rubor ú acer­
caron al trib u n a l de la penitencia? A q u í
solo ss trata d é la salvación de vuestra a l­
m a . . * nhoy vivis y m añana podéis m o r ir ., .
Ahora bien, tenedlo entendido: C ualquiera
que confesado y contrito trajera la limosna,
que su director esp iritu a l le prescriba ^
pued e estar seguro que obtendrá la eterna
y p k ñ a rem isión, de sus culpas. F u im o s
concebidos enpec£¿rfot nacim os en pccadoí
y nos hemos abrazado con el pecado, y co-
mo no podomos salvarnos p o r obra de ju s ­
ticia , sino por los dulces efectos de la m i­
sericordia d iv in a , de ahí la necesidad ab­
soluta de la protección do D ios p a ra s a l­
varos. Fuffide haber en su obrar algunas
im prudencia; pero si hubiese propalado en
el pulpito las palabras de que le acusa L u­
tero y los protestantes, claro est§ que el arzo­
bispo de Maguncia le hubiera impuesto s i­
lencio, preciso @s confesar que ese hom­
bre que I03 protestantes nos lo presentan co*
sno sacerdote ignorante, em baucador, m en­
tiroso, y que engañaba á las alma» prome.
tiéndoles el reino los cielos, era un predica­
dor que gozaba de la ju s ta reputación de
orador, era uti. hom bre docto y esperim en'
tado y quo resplandecía en la doble ciencia
teológica / juríd ica y que en 1487 habia
n
recibido el grado de bachiller en filosofíaj
en Leipzig* siendo de los veintiséis candi­
dato» el sesto; en sum a no solo era consi­
derado como una do l as lum breras nías
brillantes de la óiden de ¡os dominicos, sino
que tam bién confiesan algunos protegíanles
que su palabra elocuente arrastrab a las po­
blaciones. A hora bien Lulero que se ereia
el único orador, que andaba tras !a glcria
m u n d an a, que se fio!as&ba con el incieí-s-?
de la adoracion al s¿bcr que ei dominica
T e ts e l predicaba ¿n Juterbock ciudad d is­
tante ocho millas W item berg; q n e jos h a b í ’
tantes de esta Sa dejaron muy en breve casi
desierta p ara ir á escu char al sacerdote, y
que no obstante sus esfuerzos no podia'con-
tener á sus penitentes, y que su confesona­
rio y el de los dem ás padres a g a tin o s eüta*
ba casi desierto, en uno de esos prim eros
m om entos de arrebato, anuncia quo dentro
de pocos días predicaría sobre las indulgen­
cias .y a sí ío hiso predicando el serm ón de
¡os 25 artíc u lo s.
Cat. P ues por este sermón que contiene
toda la doctrina de L utero sobre las in d u f-
genci&Sj he oid» decir que hizo un gran bien
y qiiQ así lo declara la razón, y loa libres
euJíístas en los diarios qne redactan* y au n
de vez en cuando vem os algunos periódicos
u
que se*burlan de las indulgencias clam an
contra ellas, y tienen por ilusos á los que les
hacen caso.

3,---CARACTER DE LUTERO*

Sac* P erm ítan m e Ydes. haga la debida


d sLincion para que noten bien que la razón
jam ás podrá aprobar la conducta del refor­
m ador, ni tam poco lo harán con razón Ioí
periódicos de nuestros dias ni m ucho m e­
nos las luces del siglo podrán apoyarlo, á
no ser que las supongam os m as negras que
las tinieblas de Egipto*
Porque si Latero hubiese clam ado contra
los abusos de las indulgencias, y lo hubiese
hecho con ia caridad cristiana que reclam a­
ba su estado religioso, habría obrado como
dehia, y tal vez h ab ría hecho el gran le bien
que Ydes, nos dicen; pero como clamó con­
tra el dogma de las indulgencias, por esto
su modo de o ü ra rfu é crim inal,>y lofuéíanto,
que católicos tan sabios como santos, contes­
taron na escrito de los 25 artículos, y conclu­
yeron condenando sufataL conducta y de­
clarándolo herede. E n tre los cuales, debe
contarse á T etzel, que en una sola noche
compuso ia refutación de ia falsa doctrina
do L ntero, y este no solo no. quiso adm itir
la polémica, sino que le respondió en estos
términos: Yo m e burlo de tu s g r ito s como
de los rebuznos de u n asno: en lu g a r d?l
agua, le aconsejo que h a g a s uso del buen
vino: y en lu g a r del fu e g o , puedes sur herís
el olor de u n g a n so asado, JJn W iiem bnr
m e encuentro, y í/o, la persona de M a r­
tin Z/utero, te hago saber, que me trago el
■hierro hecho ascua, que hiendo y tajo de u u
solo mandoble un a m ontaña; y que aquí se
encuentra m u y buena hospitalidad >m esa t1
pedir de boca y m anjares esquisitas: no h a ­
bía en el inundo mas que un monje qne pu­
diera h ab lar de esta m anera, y este infeliz
desgraciado, era M artin Lulero* Q ue modo
de responder lan soez! A quí jio hay mas r a ­
z ó n que la burla, ei s a c r a s t n o y la maledi­
cencia. Ojalá que n o fueia im itado por mas
de cuatro señores protestantes! [Como m a­
n if ie s t a n i oVí sem ejante conducta sw sin ra­
zón y su culpabilidad!
Lmero* soberbio y orgulloso, no quiso re ­
conocerse, antes bien, se hizo heresiarca
publicando sus errores, y desde ese momen­
to se portó como un falsario da prim er or­
den, como el hom bre mus inconstante, como
estremad ámenle testarudo, y corno que des­
confiaba de su m ism a doctrina,
B f l 2 .—«Pi'oíest* 3
C at. Jam ás hab ía oido decir que L utero
hubiese obrado como falso, inconstante, tes*
tarudo y em baucador. Como! tales son, se­
ñor ministro, los epítetos que convienen á
M artin I,útero? A M artin L atero el padre
de los protestantes que inauguró la reform a
la tan celebrada reforma?
M im E stas son calum nias: calum nias
con las que los rom anistas intentan denigrar
la fam a de L utero; pero calumnias atro-
C6Fj como que parten del espíritu de p ar­
tido y de la falsedad.
Sac. U n sacerdote católico romano, en
sem ejantes circunstancias jam as obra moti­
vado por bastardas pasiones, es siempre ve­
rídico,, no calum nia sino qus ítemuestra; y
m ucho m enos podrá denigrar la fama de un
hom bre que hace m as de tres siglos y me­
dio que la tiene perdida. Probem os lo dicho
I a L ttte ro fu G tm fa lsa rio , E n efecto:no
puede darse m ayor falsario que una per­
sona que anuncia por verdadero lo que ella
sabe que es falso: y L u tero instruido en ]a
religión católica, necesariam ente debia sa­
ber que era falso lo que él enseriaba; y tan
to sabia que era falso, que confiesa cjue no
estaba seguro en lo que decía; y que muchas
cosas se las dijó S atan ás que es padre de
la m entira. E s un falsario, porque como
honiblo falso pioiiielió que solo enseñaría
la doctrina de Jas sagradas escritura?, 3a de
Jos santos pad resy Ja de U iglesia rom ana;
m as como hombre íalso enseñó todo lo con­
trarío. E s un falsario, porque escribiendo a!
obispo de B rande-burgo. le dijo que sujeta­
ría sn doctrina al juicio de la Iglesia; y dea-
pues no lo hizo: escribiendo á León X io
reconoció su autoridad xlieiéndole: que su
dccision seria el oráculo que saliera do la
boca do Jesucristo; y cíen pues no le hizo
caso: y (\ su sí su peno res íes pro metió que
callaría, y poco despues hizo lo contrario.
Q ue prueba esta conducís? P rueba que L u ­
lero es un falsario: porque como hombre
i a k o hacia lo c o n t r a r i o de lo que antes habia
p re m e t ido d e un ni o l í o c I m a s e s p re so y so­
lemne: y lo h ao h , n o obstante los crueles
rem ordim ientos de su conciencia crim inal
Lutero es u n falsario porque había en él
dos individualidades; ia una que debía pre­
s e n ta r a ante el publico os dulce, respetuosa
y tan ra strera , que dice al enviado del obis­
po de ÍJiande-buríro: ñ u g r a c ia quedará
satisfecho de nú, porque m as bienquiero
obedecer que hacer milagros: disputo y u s
ttfirmo y si la líflnsin. p ronu ncia kic some­
tere á su fallo* L a otra individualidad, e\
Y o so ber £>io, e s c rí bi a al m i 8mo t le m p c>: A U
^p a la tin o y diodos nuestros am igos decla­
ro que ¡as indulgencias no son otra cosa que
m ía estafa. Con la prim era decía al arzo­
bispo de Maguncia: P a d re venerable en Je­
sús, perdonadm e príncipe ihtstrísi?uoj si
me atrevo yo barro y polvo á levantar m is
ojos anlc mcestra sublim idad y d irig irle es­
ta carta: y con la segunda arrastrado de
cólera en otra que escribe á su amigo
.L auges, trata á cuantos atacan su doctrina
de m om os *, de despreciables
1 críticos** de m a -
las alm as %y entre ellos al m ism o arzobis­
po de M a g u n cia y (i todo el episcopado sa­
jón: así hasta este panto fué Lulero un fal­
sario.
2 .— C u tero f \ i é ui i in con s i a n te. E 1 p ro-~
metió m ucho y no cumplió nada, pues h a ­
biendo prometido cjlie sujetaría sus escritos
á la decisión de la iglesia- no quiso retrae:
íarse no obstante las exijencias del carde­
nal C ayetano; como inconstante, uci carde­
nal Cayetnno apeló á las imi versidad.es-mas
c éleb res d e E u ropa; c o mo í n c o n s ta n ie} h a-
biendo sido condenado por c^tas ape!ó á
León X.; como inconstante, siendo condo­
lí a d o por es te; apeló dei P a p a m a I. i n ib i ni a -
do al p ap a mejor inform ado, como incons­
tante, c o n d e n a d o po el P a pa m ej or in for­
m ad o apeló al Concilio general, y com oin-
constante, se hizo despues H ereda re a: lauta
fué la inconstancia de Lulero!
■ 3? Q uiero extrem adam ente testarudo.
Como tal, no quiso nunca sujeta i su propio
juicio; dijo que su doctrina estaba en la Bi­
blia, y ,p o r no desdecirse la falsificó en la
traducción que hizo de ella, y como testa­
rudo y falso, n ad a quiso adm itir de aque­
llos libros, capítulos y versos que á en modo
de ver se oponían á sus planes de refor­
ma* A falta de razones se levantó contra
los que lo condenaron, deshaciéndose en in ­
vectivas y calumniosas injurias contra i as
universidades» y en ves de retractarse por
la Bula del P ap a que le condenó iodos sus
errores, escribió contra ella, y la quem ó en
público ju n tam en te con los Decretales: y el
hom bre que antes con tonta sujeción h ab ía
escrito aí Rom ano Pontífice, diciéndole
del modo m as bu m i s o que se sujetaría á su
fallo, al verse condenado cambió tanto de
tono, que dijo, que no ora bastante quem ar
la Bula*, sino que era preciso quem ar ta m ­
bién al P a p a , tom ar las arm as contra los
cardenales y obispos, y n o -p a ra r h a sta
la va rse las m anos con su sanare. T a le s
L u tero señor ministro! tal es el origen del
protestantism o señor católico! tal es el P a ­
triarca da Ia reforma! y tal es por tanto el
prim er argum ento para que Vd. uo se h ag a
protestante, y para que el Señor m inistro
no vuel va k p redicav sus ía Isas doct ri naa,
porque ser protestante es una cosa m ala
mu y m ala; así como es bueno, muy bueno
ser católico, y es mejor cum plir con los de­
beres que el catolisismo nos impone.
M in . Pero padre: me perm itirá diga á
vd ,q u e no acertó en lo que nos quiso probar
porque qué tiene que ver la doctrina de L u
tero con su conducta/ L a doctrina es buena,
porque está fundada en ía Escritura, y sien­
do la doctrina buena, bueno e3 el protestan
tismo. Q,ué nos importa por tanto lo que ]m
ya sido ¿U tero? hablam os de buenas doetri
ñas, y poco nos hace ai caso la bondad de
los hom bres que las b ao enseñado, ó su
poca hom bría de bien,
Sao. Mucho im porta señor ministro, por­
que Jesucristo nos enseña que del árbol ma-
'lo , no pueden salir buenos frutos; y siendo
L u tero el prbol m alo que hem os presenta­
do, es evidente que no puede dar el fruto de
¡a buena doctrina, y es'evidente que h a d a ­
do sí una doctrina mala, m uy mala, p ési­
m a, m uy pésim a. E n efecto} como hombre
malo, la potestad secular quiso castigarlo;
pero él se ocultó en el castillo de V artcuibur-
g®, y allí escribió unos libros tan pernicio­
sos como falsos. F ueron ta n perniciosos, que
estalló por s u m edio la g u e rra de los ca m •
pesinos, queriendo que todos los bienes f u e ­
sen com unes: y son tan falsos* que L utero
confunde el precepto con el consejo, y lo
que solo es practicable en las com unida­
des, quiso estenderlo á todos. L utero como
árbol malo, dio el ñ uto de una doctrina m ala
que sus mejores am igos la abandonaron: y
Carlostadio, Z w kiglo, C alvino y otros se hi­
cieron cabeza de secta, añadiendo y quitan*
do á las doctrinas de su maestro, lo que cre­
yeron oportuno conforme sus planes; dio el
fruto de u na doctrina ta n mala, que ella es
el germen de todas las discordias y desunio­
nes, que h ay entre los proteatantes* y son
tantas, que la doctrina de Lutero h a cam bia­
do ya su faz mas de mil veces: dio el fruto
de u na doctrina tan m ala, que hizo creer á
á sus secuaces que todos eran sacerdotes,
quedándose por tanto sin sacerdocio, y sin
verdadero sacrificio, pues como él mismo
refiere, abolir la santa* m is a , por in stig a -
ciondel dem onio. Así es la doctrina de L u ­
tero, m ala, m uy mala; así e3 el mismo Lute-
ro pésim o m uy pésimo: tales el protestantis­
mo, la m ayor de las plagas que puden caer
sobre un pueblo, Oh desgraciados! sí, desgra­
ciados protestantes! y cien veces m as desgra
ciados porque fueron la nodriza de la sierpe
cruel y zañnda de la franc-m asonería, Oh!
cuántos, cuántos m ales son los que hacen lo.s
masones en todo elm undo: solo en el día del
juicio podremos apreciarlo debidamente. O hí
desgraciada México! lodos ios males cae­
rá n sobre tí, si no sacudes pronto, m uy
pronto sem illa tan m aligna. -
M in . Esto no puedo adm itirse, porque
L utero afirmó m uchas veces, que era lia
mado de Dios, para quitar los abusos, y que
su obra no era mas que la reform a de ia
Ig lesia Católica.
/S'ctc. A la m anera que del dicho al hecho
h ay g ra n d e trecho, como dice el probervio,
así mucha es Ía diferencia que media entre
los dichos de Lutero y sus hechos: por esto,
paso á dem ostrar á Vcí. que L utero no fué
llam ado de Dios, y quo su reforma no es
obra ne Dios.
I o Lutero no fué llamado de Dios para
reform ar la Iglesia, porque fué im malvado
según toda la es tención de la palabra; j
Dios se ha servido siempre de hom bres bue­
nos cuando ha querido hacer alguna refor­
ma: es un m alvado, porque sn d o ctrin a( es
u na continua serie de contradicciones, por­
que sus escritos son en gran m anera v itu ­
perables, y contienen expresiones indecen­
tes, palabras chocarreras que tienden al
m enosprecio do Jas cosas santas, y un sin
num ero de torpísim as injurias dirigidas á
toda clase de personas. Y un hom bre en­
viado de Dios obraría de este modo? Jam ás
se h a visto: y-se h a visto siempre que así
h an obrado los emisarios de Satanás.
2° L a reform a de L utero no fué obra de
Dios, porque quiso reformar ia Iglesia que
por las palabras de Jesucristo es ir r e fo r ­
m able en sus dogm as j en su moral y en la
d iscip lin a general; y Lutero quiso refor­
m arla, dándole nuevos dogmas, nueva mo­
ral, y negándole la facultad de gobernarse;
no es obra de Dios, porque con la reforma
hizo Lutero un cism a, y San P ablo escri­
biendo á los fieles de Corintio, prohíbe d
los cristianos qus fo r m e n cis?na$: no es
obra de Dios, porque por establecer su re-
forma, se sirvió de medios reprobados h a ­
lagando las pasiones; y á este fin permite
que se casen los que han hecho voto de cas*
tidad, perm ite á los gobiernos que se tomen
los bienes de la Iglesia; quita la confesion,
la abstinencia, los ayunos y toda clase de
obras buenas; im agina u n a fé qne justifica
sin necesidad ele buenas obras, lisonjea el
orgullo de loa ignorantes y presumidos, po­
niendo la Biblia en su m ano, y haciéndoles
jueces en todas materias, y perm ite a F e d e ­
rico d eH esse tener á la vez dos m ujeres á
fin de alcanzar por este medio su protec­
ción.
No es obra de Dios, porque Lutero obra­
ba en un todo con tanto cinismo, que él
mismo *e gloriaba de haber sido el a Mol­
de la sangre derram ada, en la guerra m íe -
lísim a de los Campesinos, en la cual según
varios autores, perecieron mas de cíen mil
de aquelfós infelices. O h triste gloria la de
Lutero! Los protestantes aprendieron de
su maestro este modo de obrar tan m aléfico
y lo han puesto en p ráctica haciéndose reos
de los m ayores crímenes. P ero cómo n u ­
m erar siquiera las horribles carnicerías que
hicieron los protestantes contra los católicos
y do las cuales ellos m ismos se h an jactado
m uchas veces? Cómo referir los p ad e ci­
mientos de los católicos de Irlan d a é In g la ­
te rra en los reinados de E nrique Y III,
E duardo é Isabel? L a reform a protestante
cometió contra los católicos una s.órie tan
denigrante de iniquidades, injusticias, opre­
siones, carnicerías, y sacrilegios, que según
afirma el protestante C obbet llenan los a n a ­
les de !a Inglaterra de lo mas triste y
lam entable. Cromwcll com etió tantas atro­
cidades y torturó, quem ó y degolló á tantos
católicos que pasan los lim ites de lo creíble
y algunas provincias, quedaron casi despo­
bladas seg u irn o s refieren los historiadores.
P o r orden de la reina Ju a n a de A lbret á
sangre fría y coa toda deliberación, se m a­
quinaron y ejecutaron las m as horribles
carnicerías en innum erables sacerdotes y
religiosos; y también en una m ultitud de
seglares, que no tenian otro delito que ser
católicos, lo cual se verificó principal mente
ea los lugares populosos de Bearn, Nimes,
M ontanban, y Alais, Los hugonotes obraron
contra los católicos con una barbarie tan
sangrienta que ocasionaron cinco guerras
civiles, saquearon los m onasterios, incen­
diaron las iglesias y degollaron una m ultitud
de sacerdotes, religiosos, monjas y dem ás
clérigos. E n solo el Deífinado fueron de­
gollados 250 sacerdotes y 112 religiosos,
y puede conocerse por lo dicho lo que
harían en las domas pactes: hasta este pun*
to es perjudicial el establecimiento del p ro ­
testantismo! Cal vino en G inebra á c u a n ­
tos católicos 110 encarcelo, desterró y quemó 1
¿Quién podrá contar las m atanzas de cató
1icos que se hicieron en Suecia, Noruega y
Dinamarca'! Por consiguiente, la reforma
de Lutero no filé de Dios; ni fué él ni pudo
ser él un hombre llam ado por D ios♦
5 , — LA ÍNCIUISIOIOW.

M in . Si de las m uertes que han hecho


ios protestantes con su conducta y las que
ocasiono L utero con las obras que publicó y
con sus declam aciones quiere vcl. probar
que el protestantism o nos os de Oíos; aste
mismo argum ento me probará íi m í que eí
catolicismo tam poco es de Dios y que el
catolicismo es falso porque á todos es bien
conocido en nuestros días. Jas víctim as fíe
la Inquisición, la horrible m atanza do San
Bartolom é, la re v o caro n del Edicto de
N antes y las persecuciones do Galííeo: por
consiguiente, ó retira vú. su argum ento 6
concluyo íamblen que el catolicism o es fal
so y que no es de Dios.
Sao. No puedo retirar el argumento, por­
que es cierto que los protestantes obrando
según su doctrina hicieron todos los estpa
gos q-ue referí en In g laterra, F rancia, S u e ­
cia, D inam arca y Alemania: y porque e^
falso que ía iglesia católica tenga que ru ­
borizarse y confundirse con las acusaciones
que se le hacen sobre la Inquisición, m atanza
de San Bartolomé, revocación del Edicto
de Nantes y las persecuciones de Galileo.
CaL Co vengo que los protestantes h an
derram ado m as sangre católica, que la que
se necesita para flotar todo u n Leviathan
y nos lo prueba en tre otros autores el pro­
testante Wiliam Cobbet en su historia de la
reform a en In g laterra, y todos convienen
que la sangre se derram ó sin haber respe­
tado á sacerdotes, ni á religiosos, ni á m o n ­
jas, ni á mujeres, ni á niños; pero que la
Iglesia se hizo en gran m anera culpable
cuando dejando la cruz em puñó su espada
para establecer la Inquisición y llevar á
cabo sus innum erables víctimas, y las que
trajo consigo la m atanza de San Bartolomé
las que ocasionó la revocación del indicio
de N antes y Jas que nos descubren sus in^
justas persecuciones del famoso astrónom o
Galileo es una cosa para m í tan cierta, que
no se puede negar.
Sac. L es he dicho-señor católico y señor
m inistro que no podía retirar mi argum ento
y por eso voy á patentizar ia inocencia de
la Iglesia en los hechos aducidos, así como
he dem ostrado tam bién la culpabilidad pro­
testante en los malos tratam ientos, destierro
y degüello de tantos m illares de católicos
inocentes, que no tenían m as crim en, que
no querer apostillar de su fe. I?GLué cosa
es la Inquisición? if e u n tribunal eclesiás-
co que tiene por objeto descubrir j j u z g a r y
condenar d ¡os católicos que corro?npen v.
irnqmgruüt la f é ó vician y ojI uIIíitom la
mor ai* E sa insum e ion no es injusta, porque
como sociedad, la Iglesia tiene derecho de
conservarse y de reprim ir y castigar á sna
miembros que quieren destruirla; del mismo
modo que !o ha coa on lo civil cualquier
gobierno constituido y aun m ientras se cons­
tituye; luego en cuanto fu6 erigida nada
tiene de malo corno tampoco io tienen los
tribunales civiles, Ademas, todo católico
es hijo de ia Iglesia, y eiia como verdadera
m adre suya, le enseña lo que debe hacer, y
si no íe hace caso ío castiga como una m a ­
dre castiga á su hijo rebelde, P or otra parte,
si Dios m andaba en la antigua lev que los
que aconsejaran ia ap o stad a fuesen sujetos
á j a icio, y c o n ve i>c ido s d e i ate n tado, q u e
fuesen apedreados, claro Qsik que la iglesia
<\ug es mas que la sinagogu, tiene el poder
de establecer im tribunal que vekí sobre sus
creencias, y que descubra, juzgue y con­
done á los católicos culpables en materias
de fé y de moral,
(2aL No con de n am os ei p rincipio; pero si
!a tiranía y la crueldad con que se lia aplica­
do y condenamos de un modo el mas es preso
por iq sangre inocente que se ha derram ado
a Iorren leí y d e iin o m o d o s 1os m ■ .<&b o n*ib Iea
y üU'oüüs. Oh Inquisición! ¡Olí Inquisición!
Sac, La iglesia, pues, según io quo vd,
acaba de concederme con justicia no ñi¿
culpable en establecer la Inquisición, porque
es licito reprimir con i a fuerza á Jgs que
esparcen doctrinas erróneas como lo ha
liecho la Europa en todos tiempos, y como
lo hacen aun hoy dia los Estados-U nidos,
pues reprimen con la fuerza de las arm as
los exesos do los M orm oncs;pcró á m í toca
probar ademas, que filé menos culpable
todavía en los exesos que se atribuyen y la
inquisición, que en su establecimiento.
M iu, E s imposible» porque íos misterios
ríe la inquisición son bien conocidos, y las
obras de L lórente h an declarado todo lo
oculto, y nos h a n narrado lo que ella es;
así como uno de nuestros escritores en las
novelas que ya vd- conoce nos descubrió
m uchas de las víctim as de la Inquisición
de México: sí señor de M éxico,
Sac. M uchas de las víctim as forjadas en
la im aginación es cierto; víctim as reales y
verdaderas no es cierto; por esto el autor
que vd* conoce citado ante el tribunal del
publico para que declarase el tiempo lijo de
sus víctim as, confesó que se io habian dicho;
pero que no tenia los docum entos fehacien­
tes tomados de los archivos mismos de !a
Inquisición, como antes había asegurado; y
como las obras de Llórente son del mismo
jaez qne ías de nuestro autor, por esto solo
prueban que tanto ellos como los que loa han
im itado h an tenido la triste gíoria, de ca­
lumniar n la Iglesia cató i ica su madre: fa^
ta] gloria! gloria fatalísim a de un hijo des­
naturalizado j mas triste todavía para un
hijo de la católica México.
" C a t, Esto mismo desearía quo vd. nos lo
dem ostrase: porque he leído y oido decir lo
contra rio j absolutam ente lo contrario; en
muchos libros é innumerables veces en
conversaciones particulares.
Sac. Contando, pues, con su atención les
digo: 1? C&üc la Inquisición no debe conde*
fiarse por los abusos que se le atribuyen; por­
que en este caso debiera»! condenarse todas
las instituciones hum anas, porque el hombre
de todo abusa; pero sí debe tenerse por c ri­
minal aquella institución, cuyo abuso pro­
viene de ella misma como los efectos de
su causa, como acontece con el P rotestantis­
mo y la Franc-M asonería, cuyos m ales son
efecto do sus falaíes principios; m as no se
encuentra esto en la Inquisición, siendo ella
u n trib u n a l cuyo objeto es descubrir, ju z g a r
y condenar á los católicos que corrompen é
im p u g n a n ia fe, ó vicia?i y adulteran la
moral; por consiguiente la Inquisición en
sí misma, nad a tiene de malo. 2? L a In ­
quisición guardaba las siguientes reglas pres­
crita» por ]a silla apostólica. 1* Ñ o encar­
celar á nadie sin pruebas jurídicas de su
culpabilidad* 2* T ra ta r bien á los acusados
sin prolongar el juicio, 3* ü ir á los testigos
coa la m ayor atención. 4? C astigar con
grande severidad á ios testigos falsos 5*
F a c u lta r h los acusados para la apelación
del juicio particular, al tribunal del Santo
Oficio de Homa: 6* Secuestrar sus bienes y
no adjudicárselos. 7 a No fallar la sentencia
sino previa la consulta de los diocesanos.
8? Ofrecer el perdón al culpado que se re’
trac taba dentro de un espacio de tiempo
prefijado y otras m uchas precauciones en
favor de los acusados y de sus hijos.
C aí. Pero como! este modo de obrar era
e\ de la Inquisición? No noa dicen io con­
trario las obras que nos explican sus m iste­
rios? H ágam e vd, el favor señor padre de
darm e las razones de gu acertó, porque co­
mo algo he leído los m isterios de la Inquisi­
ción, apenas puedo creer lo que vd, me dice
y aun me parece ver á los mismos frailes
aplicando los torm entos del fuego, de la
f arrucha, de los em paredados, del agua, y
emas que vd. sabe.
P ero señor católico ¿hace vd. caso
de novelas y de folletos? Si yo tu v iera que
h acer caso de ellos le debería hablarle de la
inquisición del modo mas atroz, porque
sien áó jó v eu todavía me hallaba en cierto
punto de España, en aquellos dias en que
-la g u erra civil h ac ía m ayores estragos y
¿qué hizo entonces uno de los partidos?
E n tre varios folletos incendiarios publicó
uno contra la Inquisición, y figuraban co
mo es de suponer, los mismos frailes dom i­
nicos aplicando tinos torm entos los m as
horribles y atribuyéndolo todo como c o n ­
secuencia ‘á ,M corrupción. *. .y concluía así:

A quí españoles te neis


V uestra suerte venidera,
Y este regalo os espera
Gon los torm entos que veis;
E ntre ellos perecereis
Por la necia obstinación.
Todos sereis acusados
Y ju stam en te juzgados
Por la santa Inquisición.

Y añada vd. que estos versos los ponían


los liberales en boca de D. Carlos; para
desprestigiarlo por medio de calum nias, ya
que no podían vencerlo con las arm as en
la mano. Y vd. querrá ser del núm ero de
los infelices que usan en ía lid gloriosa de la
verdad las arm as prohibidos de la calum ­
nia?
C at. No señor padre, ya vd. me conoce
que rae gusta la razón, y deseo obrar según
su dictamen; por esto suplico á vd. otra
vez, q«e me dé las razones de su acertó,
para que en adelante juzgue bien de la
Inquisición, si es como vd, acaba de in d i-
carm e.
iS'ac, Q ué tal era hx conducta de los ju e ­
ces de la Inquisición e3 una cosa tan cierta
que ni siquiera deja lugar á la d a d a por­
que esto es lo que consta por ei bula
rio de los sumos pontífices en cuyas bulas
se ve la erección del tribunal de la Inquisi­
ción y Jas reglas que los jueces debian guar­
dar: todo lo dem as que se dice son calum nias
inventadas, pero sin que se pueda pro­
bar su aceito. P or otra parte, el tribunal
de la Inquisición era m as m oderado que los
dem as tribunales de E uropa, porque esto3
encerraban sus presos en al banales tenebro-
sos'que m as bien parecían tum bas, y aquella
por testim onio del mismo Llórente, los
encerraba en cárceles cóm odas, bien ilu m i­
nadas y espaciosas; y m ientras los tribunales,
civiles usaban todavía la tortura. ía. Inqui-
stcion liaeia ya m ucho tiem po que no la
usaba: y si alguna vez se sujetó á algún
acusado con cadenas, fué para im pedir que
atentase contra su vida.
Cat, Sea esto a sí y a que tal es el testi­
monio de la historia. Pero cómo se concilia
esta conducta con los autos de fé?
Sac. Expliquem os lo que es un auto de
fé. Según el diccionario es: E l acto .y efecto
de sacar la Inquisición sus reos con hórrido
aparato, 'para quemarlos públicam ente des­
p u es de leer sus causas ante el pueblo.
Pero quién h acia esto? Yeámoslo: EL
tribunal de ia Inquisición exam inaba lbs
acusados, definía su culpabilidad hasta que
grado, y despues consignaba los reos al
brazo seglar* A hora bien, qué mal hay en
esta conducta de la Inquisición? N in g u n o
ciertam ente: pues entonces ¿quién les apli­
caba la pena? E l tribumil civil, el que te ­
niendo en consideración el honor que se
debe á la divinidad, y que aquellos desgra­
ciados habían blasfem ado, apostatado y
profanado coa horrendos sacrilegios las
cosas mas sagradas, y viendo que continua­
ban hollando y vilipendiando al mismo
Dios, p i r a impedir el sumo m al de que
arrastrasen con su conducta á. otros á co­
m eter semejantes desórdenes, por esto eran
condenados según las leyes de aquellos
tiempos. Q,ue m al h ay en este modo de
obrar? Luego Ja Inquisición es un tribunal
inocente, luego nada tiene que ruborizarse
la Iglesia *n su institución; luego m erecen
el nombra d e f calum niadores cuantos escri­
ben, dicen ó publican tantas falsedades
contra el trib u n al d* la inquisición y contra
la Iglesia.
C at. Pero al menos Ja Inquisición en
E sp añ a y en M éxico trastornó todos los
lím ites de la justicia, y la Iglesia tiene m u­
cho que avergonzarse por semejantes he™
choSjya que están patentes, sus víctim as y
son conocidas de todos.
8ac. Cabalm ente sucede lo contrario: y
la Inquisición de España y de M éxico es
la c^ue presenta la mas bella página de la
historia: en favor de la Iglesia. E lla en los
dos reinos no fue solo un tribunal eclesiás­
tico sino que se convirtió en tribunal político
y por esto hubo que deplorar algunos exesos
que no se vieron en otras partes. La Igle
sia de su parte siem pre seguía las mismas
reglas; m as si el gobierna político lo im pe­
día, qué culpa pudo haber en ella? La santa
Sede figura de ilu modo tan honorífico en
todos ios hechos d é la Inquisición de E sp a­
ña y de México, que siem pre aparece co~

tno la protectora de !qs acusados y persegui­


dos; por esto ella por cartas privadas y por
medio de publicas constituciones, m itigaba
el rigor de aquel tribunal. S ix to IT reclam ó
con tan ta energía que se enemistaron las
dos cortes; quiso que los inquisidores no
pudiosen juzgar sin i a intervención de los
obispos, nombro al arzobispo de Sevilla
M anrique, juez pontificio de apeí&cion y
despues de algunos años, quiso que los
acusados, acudiesen directam ente á él, y en
consecuencia^ suprim ió m uchos procesos,
mitigó varias sentencias, hizo que fuesen
tratados los que se arrepentían con m as
benignidad y pidió al rey y á ia reina pol­
las entrañas de Jesucristo, que fuesen mas
benignos con sus subditos. Los Papas h icie­
ron muchos esfuerzos para que se volviese
el honor civil y los bienes tem porales á los
acusados, insistieron para que no se siguiese
ningún perjuicio en favor de sus hijos, y
recom endaban h lo 3 inquisidores que los
absolviesen secretam ente en circunstancias
dadas. Jnlio I I y L eón X nom braron jueces
«n favor de los apelantes para sacarlos de
las m anos de la Inquisición y para que
pusiesen en libertad á los menos culpables,
León X quiso hacer una reform a de Ja Ii>
quisicion de E spaña, y no habiéndolo podido
conseguir, declaró qne causaba grave daño;
y P a u la 111 y Pió IV y otros papas obraron
del mismo modo. Ahora bien, siendo esto
así, como se prueba por la historia, ¿en qué
es culpable la Iglesia? No, lo repetim os,
en n ada es culpable; al .contrario, ha obrado
siem pre como ia protectora de los persegui­
dos. O jalá que se h ag an cargo de nuestras
razones cuantos h an m irado h asta ahora á
la Inquisición como lo m as fatal y cuantos
han tenido ia debilidad de condenar á la
iglesia sin antea h ab e rla oido.
Cat. Si tal fue la conducta de la Iglesia,
si n ad á tuvieron que ver los jueces eclsiásti
eos ¿por qué razón los reyes de E spaña
obraban de este modo'? porque el pueblo
español m an tenia en su seno y respetaba
aquella institución?
/S'ac, P o rq u e ac ab ab a n de sufrir u n a lu*
cha de sietecientos años contra los moros,
porque a u n estaban patentes la desolación
áñ provincias enteras, e l saqueo de ciudades
tomadas y recobradas m uchas ye ce a por
asalto, la cruel carn icería Je i numerables
hijos suyos que inmoló en las aras de su
fu ro r. la b astard a m edia luna, la e sc la ­
vitud de tantos siglos, y los mil y mil azotes
que llevaba consigo el gobierno de io s b ár­
baros, todo, todo lo sufrieron p a ra con se
v ar su fé y su religión. Por esto el pueblo
español y los que lo gobernaban eran tan
celosos de su fé, por esto no-quisieron ver-
la com prom etida iliievamenfc y por esto,
castigaban como merece al he rege ya que
de su parte y coa au conducta, se oponía
directam ente a ia conservación i]e aquella
religión santa, que para conservaría habían
derram ado tanta sangre y tantas lágrim as.
C at« ¿Entonces quién- es el culpable de
lauta sangre derram ada? No el pueblo es­
pañol por las^ razones que acaba de alegar*
me; no sus gobernante* porque era mi go~
bienio justo conforme las ideas de aquellos
tiempos; nn bt Iglesia porque la inquisición
no condenaba á ios hereges, contentándose
solo con declarar si eran culpables y hasta
qué grado; y m ucho menos Jos Papas que
em pleaban todo bu influjo en favor cíe aque-
Hos presos; ¿puns quien es el culpable de
tan ta san g re derram ada? ¿quién es el cu l­
pable de los dolores todos que sufrieron las
víctim as todas de la Inquisición?
&1ac. El protestantism o, ía fra nc-m asoné -
nV. ia revolución son íos grandes culpables3
porque ellos ya de por sí, ya m ancom una­
dos son Ja causa de tantos errores como'
po hilaron por toda la E uropa; y los espa­
ñolea se sirvieron de ía Inquisición, como
de un instrum ento práctico para conservar
la unidad de sus creencias. Con la ínquisi*
cion la conservaron y habiéndola conserva­
do, econom izaron mas sangro, mas ruinas y
mas estragos que todos los m onarcas juntos.
No, 110 hubo en E spaña las guerras de los
campesinos y anabaptistas, ni las ^guerraa
de Francia, de In g laterra y de Flandes, ni
el degüello de San Bartolomé, ni la matan
za de Me rindo!, ni las carnicerías de las
Ce venas, ni la m uerto de ios reyes rom o
M aría E stu ard , E nrique III, Enrique IV
Carlos X y otros muchos estragos; en su­
ma, esclam a el conde de M aistre; L a I)t~
quisicion ha derram ado la sangre de a l­
g u n o s pocos crim inales; pero vosotros no­
vadores, habéis derram ado tanta sangre,
que podría flo ta r sobre ella un navio de
guerra .

6 . ---- U E 0 Ü E L L O DE S * N I5A KT0L 0M B.

M in. Pero la Iglesia al menos no puede


negar que fué la causa dei degüello de
S an B ar tomé, degüello en el que aseguran
algunos, qne perecieran cien mil hugonotes
ó calvinistas y es tan culpable ía Iglesia eu
este punto, que el mismo Gregorio X III
tan pronto com o'tuvo noticia del hecho en
Roma, m andó can tar un T e Deum: tan
cierto es que este hecho es propio de la
Iglesia y principalm ente de la Iglesia R o ­
m ana:
Sac. Confieso que la m atanza de los h u ­
gonotes, efectuada en F ran cia por C arlos
IX , en la noche de S an Bartolom é de 1572,
es ciertam ente u na de las páginas mas tris­
tes de ia historia; pero tam bién es cierto que
n ad a tuvo que ver en este suceso la Iglesia.
Los hugonotes en los lugares donde en tra­
ban tenían la costum bre de incendiarlo to­
do* arrasab an los monasterios, quitaban la
vida á los sacerdotes, deshonraban las v ír ­
genes del Señor, y ejercían todo su furor y
crueldad contra los católicos que no querían
renegar de su fé. Siguiendo su resolución,
se apoderaron de varias ciudades y casti­
llos, recurrieron á los príncipes protestantes
de Alemania, y a l a reina de Inglaterra, de
los cuales obtuvieron los auxilios de hom
bres y armas. .Sabiendo el rey adem ás, que
existia u na conspiración contra su propia
persona, y contra ios individuos de la fam i­
lia real decretó su muevte. y en un momento
dado, se verificó !a gran m atanza. Inm edia­
tam ente ía Corte de F rancia escribió á Su
S antidad eí Papa Gregorio X II I? anuncian-
dolo que ti rey so habia visto obligado á
pie ven ir el golpe, quitando la vida á los liu
gonotes; porfjue habia llegado m ilagrosa­
mente á su noticia, la conspiración qne te­
nían fraguada, de m atarlo juntam ente coi]
la reina m adre y á la dem ás familia real.
Entonces el mansísimo Pontífice hizo cantar
un Te-D eum , no por la m uerte de los hugo­
notes, sino por haberse conservado la vida
de la fam ilia real. E ste es el hecho, según
nos dicen las historias: y ¿que culpa tiene la
iglesia en !a m atanza que ordenó Carlos íX^
En el consejo del rey no en tío el Nuncio,
ni n in g ú n arzobispo, ni obispo, ni eclesiás­
tico; ni siquiera fraile, ¿pues porqué acusa
i'í>a á la Iglesia R om ana y aun á toda !a
iglesia Católica? Lo único que hicieron los
obispos y sacerdotes, fué salvar a, m uchos
de aquellos infelices: y Gregorio X III decia
suspirando... ¡¡j&uién me asegura que entre
los culpables uo hay an perecido m uchos ino­
centes!!! Pues entonces qué culpa tiene la
Iglesia? N inguna absolutam ente: así como
el protestantism o es del todo culpable, p o r­
que sus principios produjeron los hugonotes
y estos con su modo de obrar pésimo, se
hicieron reos del castigo,
Cat. M ucho me adm ira lo quo vd. P adre
nos está diciendo: porque las Vísperas de
San Bartolomé yo creía que eran efecto del
clero, y de nn modo especial de la S anta
Sede, y por esto no'podía menos de conde­
narlo; pero con la csplicadon que vd. nos
hizo, el cieio no solo no es culpable, sino
qne hizo un grande bien á los m ismos hu­
gonotes; ya que por su medio salvó la vida
á muchos; pero desearía u n a prueba mas po­
sitiva de este modo de espiiear la gran .ma­
tanza de las Vísperas de San Bartolomé,
porque m e siento del todo confundido, vien-
do la inocencia de la Iglesia, y la culpabili­
dad siempre creciente del Protestantismo.
Sac. Como se trata de hechos históricos,-
es m u y fácil d ar á Vd. nna prueba la mas
concluyente, como sacada del historiador
Dávila, con el cual convienen todos loa de-
m as historiadores protestantes y católicos
-que hacen mención del hecho: E l rey (dice)
se presentó en el parlam ento á los tres días
de la m a ta n z a y allí descubrió claramente
sus designios* m an ifestando las razones
que le habían inducido a quitar la vid a á
aquellos súbditos rebeldes, y d esterm inar á
unos perpetuos conspirada/'es de su vida, y
de su reino: los cuales aunque tantas veces
habían si-dq perdonados^ con todo siem pre
volvían con u n a obstinada perfidia d con
ju r a r y & rebelarse de nuevo. Por lanto que
da otra vez probado que la Iglesia no tuvo
ninguna parte en la m atan za de San B arto­
lomé, así que el protestantism o fué la cau­
sa de todas esas m uertes, porque la p rácti­
ca de sus principios hizo á los hugonotes, y
estos con su modo de obrar pésimo, se h i­
cieron reos del castigo.

7 — REVOCACION DEL EDICTO DE NANTES*

e
M in ♦ Pero al menos fueron los sacerdo
tes la c a iisa de la revocación del edicto de
N antes, y de todos las m ales q u ed e ahí se
siguieron contra los pobres protestantes.
Sac. L a Iglesia no filé la causa de la re­
vocación del E dicto de N antes, sino que así
como E nrique IV en gratitud á ios hereges
que le habían ayudado en sus em presas mi
litares, y en consideración á las personas
cuya religión antes el mismo habia profesa--
do} determ ino otorgarles por modio de un
Edicto algunas concesiones civiles, ju n ta ­
mente con la de profesar p u b lic a d m e su
religión; así-como, apaciguadas ya las tu r ­
bulencias en los reinados siguientes, creyó
Luis X1Y que habia llegado el momento de
revocar aquel!ks concesiones: concesiones
que como dice Grocio y otros protestantes,
no fueron un tratad o de alianza, sino un
decreto dado por nn rey pura ei bien públi-
cof y q u e otro rey pudo quitar cuando el
bien público así lo exigía. Pues entonces,
¿quién cansó tantos trastornos? No el rey,
porque estaba en su derecho: y como dicen
[os h isto ria dore« era opinion general de que
habia llegado el momento de reunir á toda
la F ran c ia cm una sola religión: no «1 clero
ó la Iglesia, porque no tuvo m as parte que
suavizar la ejecución de aquellas medidas
por todos los medios posibles. E sta conduc­
ta hacia decir á F enelon dirigiéndose a sus
curas: ¡O h pastores* • - * sed padres d élos
desgraciados • - . - ? / sed m adres de manera-
que sufriendo p o r ellos los dolores y angns-
tia s d A parto ¡fo rm éis d Jesucristo en sita
corazones. E sta conducta hizo, qne )o¿ m i­
nistros enviados para in stru ir á los hereges,
no diesen principio á sus tareas, sino des­
pués de hab erse retirado los soldados com ­
p l e t a m e n t e . * E s ta conducta hizo, que
B ossuet en su diosesis se opusiera enérgica­
m ente á toda coaccion contra ios hereges.
E n una palab ra, la Iglesia, en este hecho
no tuvo m as parte que la de ejercer su in­
fluencia en favor de ¡os hereges, moderan*
do con prudencia y benignidad la fogosidad
de aquellos católicos. Pues entonces quien
lo hizo? E l protestantismo, porque él armó
á !os hugonotes con sus maléficos principios,
y él fué la causa que el gobierno obrase se­
gún su poder; y sin embargo ese mismo
protestantismo, con un descaro inmedible,
comete la vergonzosa felonia de acusar á
ia Iglesia católica de sur propios crímenes
V hacerla responsable fie todos ellos

8-—SOBRE GALILEO.
Cat. Pero al menos señor padre no podrá
Vd, negar que ía Iglesia condenó al famoso
astrónomo Galileo, y que el santo oficio en
vez de tener alguna consideración á un
hombre tan insigne, falló bu terrible senten­
cia contra él: y m ucho menos podrá negar
que es un exeso enteramente inescusable
haberlo encerrado en las cálceles de la I 11-
quisision, haberlo tratado bárbaramente-.,,,
y haberle sacado los ojosj y nira multitud
de barbaridades que tuvo que sufrir.
Sac, Voy á responderá sus nuevos car­
gos, y la iglesia aparecerá tan limpia de
ellos, como en los qne se le han dirijido por
la Inquisición, por las vísperas de San Bar­
tolomé y por el Edicto de Nántes, Conve­
nimos que la condenación de Galileo ha si-
de siempre una serie de acusaciones contra
la Iglesia; y no solo ae complacen ios in­
crédulos en pintarnos áese hombre incom­
parable, en me dio de los mayores sufrimien­
tos padecidos por causa d é l a Iglesia, sí.
que también la lachan de retrepada y sin
amor á las ciencias; pero lo que hay de po­
sitivo es io siguiente. Q,ue los sabios pen­
saban de un modo contrario á Galileo; que
este se vio atacado por Carteaio^ Bacon y
otros sabios; que era considerada su doctri-
na como repugnante á la filosofía natural;
que las mismas razones de Gableo eran fal­
sas é incompletas; que la santa sede recono­
ció la probabilidad del sistema, y que se ha­
bia concedido al cardenal de Cusa que de­
fendiese elmovimieuto de ]a tierra y á Co-
pérnico que publicase Ja misma tcoria en
una obra dedicada al Papa. Luego no hay
cosa alguna en contra de la Iglesia, y no se
le puede tratar de amante de oscurantismo;
ya que por el contrario, permitido el Papa
que le fuesen dedicados semejantes descu­
brimientos. Por tanto, ¿e** qué es cuipable
la iglesia?
M in. Pero Vd. no puede negar que Ga*
lilco fué acusado al tribunal d«l Santo OÜ-
ció y sumido en lo? subterráneos de una
cárcel tenebrosa con cadenas en lodo su
cuerpo y aguardando por lauto la fatal sea^
tenria.
Sac. Galileo fué acusado al Santo.Oficio
no como astrónomo, sino como teólogo, por-
que quiso haberse intérprete de ia sunut es-
critura, y sostener que de ningún modo po­
día esplicarse diversamente de lo qae él la
esplícaba; porque aforrándose en sus opinio­
nes despreciaba con grande exaltación las
de sus amigos, hasta ei punto de querer
probar que hasta entonces se habia espiga­
do nial la Santa Escritura. El Santo Oficio
condenó el sistema de Galillo no como uu
hecho puramente astronómico, sino como
enlazado con la verdad de las Escrituras y
como fundado sobre ellas: y en este sentido
claró está que 110 podia admitirse; porque
en aquellos tiempos 110 podia sostenerse co­
mo cosa probable, por no haberse descubier­
to todavía los fenómenos que le dan ^11 nues­
tros dias una irrecusable evidencia* F u é
condenado co alas consideraciones mayores
que pueden guardarse á un veo; fué condo­
nado, pero con tauia con fiunz a,_i¡ué Urba­
no VIH le comunicó confidencialmente las
B f 1 4 . — ¿Protest* 5
acusaciones de su 3 rivales, fué condenado,
pero antes se nombró una comision especial
para que examinara de nuevo sus doctrinas,
ílié condenado, pero en vez de la cárcel del
Santo Oficio, se le señaló por habitación eL
Palacio del ministro de Toscana y en los
dias que duró su examen se le cedió en
el Santo Oñcio una de las habitaciones de
sus principales empleados donde pudo vivir
con sü criado; fué condenado, pero porqué?
porque se defendió según su método y su
acostumbrada manía, no ya de demostrar á
sus jueces la realidad del movimiento de la
tierra, sino de que la Santa Escritura se
habia interpretado mal hasta entonces, de
todo ío cual da fé su apología manuscrita.
Y Galileo se qm jó de la conducta de la
Iglesia? En una de sns cartas en que re­
fiere minuciosamente todo este negocio se
leo lo siguiente: “F u i sometido (en 10 de
Febrero de 1Ü22) á la suma clemencia del
tribunal del Santo Oficio y del Sumo Pon­
tífice Urbano YIII el cual me creia digno
de su aprecio. *. .fui detenido en el delicio­
so palacio que está contiguo al del embaja­
dor de T o s c a n a ., *.fuí presentado en ple­
na congregación para que alegase mis ra­
tone s, y qne se tomarían en cuenta mis
disculpas en caso de que fuese hallado de­
lincuente#.*.fut obligado á retractar mi
opinion, . . fué prohibido mi diálogo.. . des-
pedido de Roma cinco meses después, me
fué destinada por cárcel la habitación del
mejor amigo que yo tenia en Siria el arzo­
bispo Piccolom ini.. .-.y despues su santidad
permutó la estrechez de aquella casa con la
libertad del campo que me ea tan sagrada-
ble,” Ahora pregunto ¿dónde etán los hor­
ribles malos tratamientos que el Santo Oficio
dió á Gal íleo? en qué debe avergonzarse la
Iglesia en este negocio importante? Siendo
esto que hemos espuesto la verdad desnuda
¿por qué se clamará todavía sobre ía conduc­
ta de ia Iglesia contra Galileo? Ah! no hay
otra razom que la ignorancia ó la malicia
de los protestantes, y de i03 escritores que
los han copiado.
Con lo dicho, sefior ministro, y señor ca­
tólico á la moderna, queda plenamente de­
mostrado que el -Protestantismo, obra do
Martin Lutero, es falso en sí mismo y en
sus obras, es un cisma fatal, condenado ya
desde antea por el Apóstol San Pablo, y es
una secta diabólica, qne pone en estado de
condenación a cuantos lo profesan; p o r f íe
el oidor de esta preten dida reform a no vino
de D io s , ni su emjiresa fué de D io s7 n i los
m edios de que se sirvió p a ra establecer*** ■
fu ero n de D ios. D« ahí se signe, que cuan­
tos se han separado de ia Iglesia (.Vélica,
e^tán en un cisma condenable, qne no tie­
nen íegU mu saG?rdi-cio, que no se confieran,
y que no alcanzan el perdón desús pecados.
Oí- allí se sigue, que se condenan irremisi­
blemente lo?. que conociendo la verdad, no
la abra2an haciéndose católicos romanos; y
los que no lo hacen porque no se atreven,
pues Jesucristo ha dicho por San Lúeas:
Quien se avergon zare de M í y de m is p a ­
labra s, de ese tal se avergon zará el Hijo
del Hombre ante sil P a d re Celestial; de ahí
se sigue que se condenan, los que teniendo
" deseos de hacerse católicos, no lo hacen por
consideraciones de familia» porque Jesucris­
to ha dicho por San Mateo, cap. 10. E l que
a m a d su P a d re y á su M adre m as que a
M í) no es digno de M í: y de ahí se sigue
que se condenan los que continúan en el
Protestantismo» por temor de perder los bie­
nes temporales, ya que Jesucristo nos dijo:
lD e qué servirá á un hombre g a n a r todo
el m undo , si pierde su alm a? Deseamos
que consideren bien estas razones los seño*
7*9 ranistros protestantes y católicos á la
j deseamos que pesen un poco las
que hemos alegado, ya que justifi­
can completamente á la Iglesia católica y al
clero romano; y la justifican "de un modo
especial no solo en lo que se Üama víctimas
de la inquisición, sino también en la m a­
tanza de la víspe ra de San Bartolomé, de
la revocación del udiuto de Maúles, y de la
condenación de Galileo, y demás vulgarida­
des por el estilo.
CAPITULO II.
La Iglesia de Jesucristo es la verdadera,,

- C a í . Pero de que la religión protestante


no sea la verdadera, no se sigue que lo sea
la católica; en este caso, hemos de creer que
ninguna es verdadera. No la del protestan­
te por los argumentos que vd. señor, padre
acaba de presentamos; y mucho menos lo
será la religión católica, cuyos abusos die­
ron lugar á ía reforma protestante. E n este
supuesto, deberemos decir que no hay nin­
guna religión verdadera, que todas las re­
ligiones son 1q mismo, y que lo propio será
profesar una religión, que profesar otra, o
no profesar ninguna,

1 . — E X IST E N C IA DE LA VERDADEKA
IG L E SIA ,

Rae* 'Vamos por partes, señor católico y


atendiendo bien vd. y eí señor ministro, de­
mostraré la existencia de una iglesia ó. re­
ligión verdadera, y que esta es la Católica
Romana: y por lo tanto, que no es lo mismo
profesar una religión ó profesar otra; sino
q;ie es do necesidad profesar la verdadera
para salvarse. ¿Jesucristo prometió fundar
una Iglesia, señor ministro?
M in. Sí, señor* pues nos dice p o r San
Mateúy 10, 18* Yo edificaré m i Ig lesia .
Site. Estas palabras, dichas absolutamen­
te por Jesucristo debieron cumplirse, porque
nadie puede oponerse á ía voluntad absolu­
ta de Dios. Por esto, como nos dice la Es­
critura, de hecho la ediñeó sobre la piedra
de Pedro, y señaló la víctim a, el altar, el
sacerdocio y todo lo necesario para q"ue hu­
biese verdadera Iglesia, y como de una co­
sa hecha, y que tuvo el mas esacto cumpli­
miento ftos hablaron los santos Apóstoles
a! decirnos Crece?* la S an ta Iglesia C ató­
lica. ¿Puede decir rdgo señor m inistro sobre
esta dem ostración'? :
M in. No señor padre: y n eo además que
Jesucristo fundó su Iglesia porque bM mis­
mo así lo dijo, y lo hizo,
Cat> Tam bién lo creo yo; pero mi dificul­
tad estriva en conocer la iglesia verdadera,
porque la Católica tiene tantos abusos, qúe
no puede serlo; no, es imposible /pie ia Igle­
sia Católica sea la verdadera»
Sac. Vamos por partes, señores, y Dio?
mediante, daremos s o l u c i o n cu suplica a io­
dos sus argumento?; y a qiiQ la verdadera
rM igion, fu n d a d a p o r Jesucristo ha de te^
ner su cuna en sa fu n d a d<rt\ y ha db durar
m ien tras dare el g6itr.ro humano. E ta os
mi d ñm os: ra o i¡j n. A¡ mío11a i e!i: io p. es ia ver-
dad^ra í^'esia \Ui Güito, cuenta mas de
1830 fulos de esíabi crida, y que desde su
.esi.abli!cii)-iettto ba m¡b a lid o eiumpre. N a­
da mas cierto qne debe contar al menes 1S36
silos de existencia, parque lia ce lodo este
tiempo que Jesucristo, íu í¡ínHadorf subió á
los cielos; y nada mas C ierto q u e ha de sub­
sistir siempre, porque así nos io prometió
E l mismo por San Mateo, al decir: L a s
p u erta s del infierno no prevalecerán contra»
m i Iglesia. M a t * 16 18. Yo estaré con vo­
sotros hasta lo consumación de Jos siglos;
M a l . 28 20. Ahora bien, ¿cuál es Ja Iglesia
que tiene estas dos condiciones; ó lo que es
lo mismo, la Iglesia fundada por Jesucristo,
que es y ha de ser ¡a Iglesia verdadera? Es
la Iglesia Católica Romana, y solo la Igle­
sia Católica Romana.

2 . — SOLO LA IG L E S rA ROMANA ES I A
verdadera .

1 Hace mas de 1836 años que murió su


fndador Jesucristo, y que des pues de resu­
citado subió á les cielos y nadie puede decir
que la iglesia de Jesucristo se haya funda­
do en una época posterior, y tódos deben
confesar que al salir de este mundo la dejo
establecida, como consta de la Biblia y del
Símbolo de los apóstoles: pues esta iglesia
que dejó establecida es la Iglesia católica
romana.
2? E sta misma iglesia goza de la perpe­
tuidad, pues vemos que ha subsistido desde
entonces hasta ahora sin ninguna inte rup~
cion, y á la manera que San Agustín proba­
ba que la Iglesia de su tiempo tenia la anti­
güedad necesaria unida á Ja perpetuidad, y
lo probaba con la sucesión no interrumpida'
de 39 papas que habían ocupado la silla
apostólica en Ja ciudad de Roma desde m
tiempo hasta San Pedro, asi nsootros poda­
mos probar ahora que Ja miania Iglesia ca-
tótic j es la que siempre ha existido desde
su fundación señalando2(32 papas que se han
succedidoen Ja Iglesia rom ana desde San
XJodro hasta Pió IX; luego la Iglesia cató­
lica romana, es la iglesia verdadera, porque
es la que existe desde Jesucristo* es Ja fun~
dada por el mismo Jesucristo, y es la única
que siempre ha exiatido: luego toda otra
religión que no eea la católica romana es
una religión falsa, es una vil secta, es un
engañabobos y “es un precipitar á sus sec­
ta líos á la eterna condenación.
C a t . Pero el protestantismo tiene igual­
mente estas dos condiciones como publican
sus ministros que Ja conocen; por con si-
guien te, el protestantismo será también la
iglesia de Jesucristo.
8ac. M ucha es la diferencia que media
entre decir y probar sefior católicoí con­
vengo que así lo dicen los señores minis­
tros protestantes; pero vd. tendrá de con­
venir también que no pueden probarlo, y
para su instrucción y bien espiritual, se lo
voy á demostrar con la historia en la m ane
siguiendo en nn todo las ieglas que nos ha
dejo da nu*sím divino Fundador.
Cat. Ojalá que lo hiciera á m i satisfac­
ción! pues así co n d n im n de una ve 2 mis
crueles remordí ai ion ios y las íerri bles dudas
que inc horripilan. ¡O ii cuánto padece un
espíritu que quiere creer y teme uü creer
bien! ¡Ojalá qus lugre vu. disipar tocias mis
durias ¡Oh! se lo confuso, son muchas, mu­
ellísimas y muy <■.rué les.
Site. Í5& iglesia protestante ó mejor dicho,
la secta dol protestantismo no pumie ser ia
iglesia verdadera, porque solo h:ue unos
350 año>que Libero comenzó A dogmatizar,
y despnes de <3i los demás ^'Wuáos su ; dis­
cípulos: luego su Oficia que fdsa mente ape­
llidan iglesia, no es la de Jesucristo: lue^o
no es la iglesia verdadera, luego es tan ¡-olo
la secta que por las cansas ya espesadas
inventó Latero. JMo puede decirse que la
ig le ia hueraüa y calvinista lu y a n existido
antes u e Lutero y Cal vi no, do i mismo modo
que j auás serán primert) los hijos y después
lus padres. Ademas, la vo; ti adera Im íoria
nos senda que la cu-;a deí p o^cstan’ismo
fué en los dta.’j de sus padres Lutero y C al­
vin o; y en los anales de la iglesia no se en­
cuentra doctriiia como la si iya sino desde
su tiempo, y ni siquiera entre ios hereges se
encuentra una sociedad que haya abrazado
[a doctrina deí protes^amisrnn. Ni respon­
dan los adversario* qae la iglesia ha creido
lo mismo quo ellos durante lo< cuatro pri­
meros siglos, y que por e*i» fue necesario la
venida de Lutero y de Cal vino para que le
reformaran, po qne en «si o mismo con fema­
rían tpie ellos no forman la iglesia verdade­
ra; porque e t i ha do *Xísttr siempre sin
ninguna inEernipciou, según la promesa de
Jesu ^ i:no. Por o ’ra parte, qué mvyur fal^
sedad pod: ia e sta m p u s^ Ii¿ p o te tantis^
mo düscono^e la pal ib a do Oíos u o e s ’nta,
y aun uua p u te de la cscnUv y el sacrificio
de la mi>a, y a conve sion del pan y del
vin * en t;l cuerpo y sangra de Jesucristo, y
ia mayor parte de los sacramento*, y la ih-
ftddtiliJad de la igtasU, y el lugar que lla­
mamos purgilorio. y la diferencia tmir« el
pecado mortal y venial y ot a muliiiud de
cosas esmicialc T to lo lo cual í'o ni ,b i en el
cuarto siglo la creencia de la igíe^íi, así
como es también la eresuei i de ahora: y
después de e¿to ¿se querrá llamar á las sec­
tas protesta;;tes la iglesia de los enano pri­
meros siglos? T a in p )co p'i ade d ce ir* i q u e
la creencia protestante es la de Juan Iliid y
de Pedro Valdo, porque la historia nos dice
que sus creencias eran muy distintas: y
aun cuando esto así fuera, su existencia
habría comenzado á principios del siglo
X II, y toda iglesia que no date de diez y
nueve siglos no puede ser la iglesia verda­
dera* Menos puede decirse que la iglesia
estuvo oculta hasta Ja venida de Lutfeio,
porque esto es contra la Biblia que nos ase­
gura que la ig lesia siem pre será visible^ y a
que Jesucristo la fu n d ó como una casa
edificada sobre soberbios cimientos * JNi pue­
den Jcon testar que la Iglesia católica era
hi verdadera haBÉa el tiempo de L ute-
rompen) que sus errores y abusos hicieron
necesaria la treforma; porque decir esto es
afirmar que no era verdadera iglesia, porque
la que tiene errores jam ás lo ha sido ni lo
será: además, ó los errores eran esenciales
Ó no? si lo fueron, 110 fué iglesia de Cristo,
y si no lo eran, no tuvieron los señores
protestantes los necesarios motivos de se­
pararse de Ja verdadera iglesia. Q ué le
parece á vd. de esta demostración? qué
mas podria vd. esperar? puede imaginarse
otra mas concluyente?
3 — .EL PRO TESTA NTISM O N I ES N i
PUEDE SER LA REFORM A DE LA
IG LESIA CATÓLICA.

M in. Convengo en lo que acaba de expo­


ner; pero nosotros decimos que la iglesia,
tiene necesidad de reforma, y que el protes­
tantismo es la reforma de la Iglesia cató­
lica*
Sac* El protestantismo no es la reforma
de la Iglesia católica, ni io ha sido nunca
ni jamás podrá serlo; porque la Iglesia ca­
tólica resplandece con tanta luz, que no pue­
de menos que ser conocida como per .la
fuente de la luz de toda verdud? mientras
que el protestantismo trae consigo el mayor
nümero de errores que pueden imaginarse;
ella tiena todo el conjunto de unidad per-
fectísima que le dio su fundador; mas él
apenas nacido se dividió en nuevas rec­
tas, y todos los dias se gubdivide mas: aque­
lla tiene por fundador al mismo Dios hecho
hombre^ mientras que aquel trae su origen
de los hombres mas escandalosos y malva­
dos de sobre la tierra; esta tiene la perfecta
santidad y los dones estraordinarios de los
milagros, y Jas grácias sobrenaturales que
la distinguen, al paso que éste ^slá sin raí*
lagros q ''e confirmen su doctrina, y sin laS
gracias ¿irán* dadas Cjue d\ ilustren; esa ha
■visto c er á fcus p éá ihm ira-*'-otra tocias las
h< regí e qne se h n k-v mado contra ella;
y ese á b u sq u e de tu n ^ m ir el número de
sus secuaces,permitu <;ue cada uno píense
com o qui^ien*: y la iglesia eu fin, no obstante
de hallarse en tu bal ida por todos los poderes
de la tierra, tantas' persecuciones, no han
logrado jes terminal la > mientras que el pro­
testantismo que engrosó sus filas derraman"
do sangre y cansando todos los estragos, des­
aparecerá muy pronto c< mo á los demás
sectarios* T*d el Droie.^taniism \ lo con­
trario ds la iglesia católiea: y habrá todavía
quien diga que es su re (orí na? Ah! janme,
jamás; porque la Iglesia es como el sol de
medio diíi, y t*\ protesta mismo como las ne­
gras tínit:bla¡* de la nuche* Y hahrá todavía
quien afirme quo el protestantismo es la re­
forma de la Iglesia católica? ¿Quieren vdes.
convencerle mas y mas que 1; reforma pro­
testante es todfi lo malo, y que nada tiene
de bueno? Aprendedlo del mismo Lulero,
ei c u m dijo a t í . Dtisde que hemos predicado
w e$frra doctrina^ el m ando so hace cada
d i a m a s ?u(tld¡ wtas im p ía y m a s d e s t a r a ­
do. Líüs diablos sv p r e ú p iU tn en legiones
sobre los hombres, ios cuales á la lu z del
evangelio son m as ambiciosos 7 m as im pitd
eos, y 7iia$ detestables da lo aué eran en
otros tiem pos bajo el papada. E n voldt-s y
plebeyos gra n d es y rústicos, no se encuen­
tra sino a va ricia } m i w p er anexa %crápaía)
desórdenes vergonzosos y p a sío n ts abom i­
nables .
M in. Pero señor ¿cómo puede ser esto?
Yo siempre habia creído que el protestan­
tismo era la reforma de la Iglesi¿i romana.
Cat, Asi lo he creido yo también, y así
lo he o¡do repetir á personas muy respeta­
bles,
iSfac, A personas muy respetables por su
falta de catolicidad bien puede ser; pero á
personas respetables por sn san tidad é
instrucción religiosa i esto ja m á s se hci o¡do
decir ni á im a so ‘a. Por consig-meido* la
cr 'enría <le vd, snhríí este pinito es f;d a,
porque nada mas fid u señor ministro, que
presentar el pp>u,sl;Miti$r¡io como ia reforma
de Ja iglesia católica. Es difícil señores
contar las arenas de las mares, de los nos
y de las fu en te; nías difícil todavía redu­
cir á guarismos las hojas de los árboles, de
los arbustos y de las plantas; y sumamente
mas difícil señalar el numero fijo de las es­
trellas: pero todavía es mas difícil que el
protestantismo pueda ser la reforma de Ja
iglesia católica* Reforma?!! palabra la mas
cacareada de los protestantes, y también la
más peor mente aplicada, y la mas necia­
mente entendida»

4 .— EL PROTESTANTISM O ES
UNA TIL SECTA.

Min, Pues ojalá señor padre que vd. no 3


lo demuestre, porque si el protestantismo lio
es la iglesia de Cristo, ni es la reforma de
la Iglesia católica, se sigue entonces con
toda certidumbre, que no es otra cosa que
una vil secta y en este caso que ningún pro-
testante puede salvarse*
O a t Pero la dificultad está en probarlo,
porque los errores de la Iglesia católica son
muchos, y muy graves y gravísimos como
he leido en algunos autores*
Sac. A esto último respondo que ó estos
errores son esenciales ó no; si lo son el pro­
testantismo ya no es iglesia de Cristo y
solo es la triste reforma de una iglesia falsa;
y si los errores no son esenciales, en este
caso ella sola, y solo ella es la verdadera
iglesia de Cristo porque el protestantism o al
separarse hizo una acción tan in d ig n a co-
m o^rim inal) porque tuvo la avilan tez de
hacer lo que prohíbe el apóstol S an Pablo
al decir que nadie fo rm ase cismas.
Por otra parte el protestantismo no pire-
de ser la Iglesia de Cristo ó la reforma de
la Iglesia verdadera, como las tinieblas no
pueden s e r i i reforma de la luz, porque es
y no es o l e o s a que una vil secta.
Cat: Pues entonces ¿quién es la reforma
de la Iglesia católica.
La iglesia romana señor católico, la Iglesia
romana señor ministro, y no mas que ía
Iglesia romana; porque ella es la que se ha
reformado .asimisma, como consecuente en
obrar siempre conforme con la doctrina de
gu divino fundadoi*. En efecto, Bossnet nos
lia dicho con toda verdad, que en los
tiempos de Latero, pacíficos y verdaderos
hijos de ía iglesia deploraban .sus mates sin
acrimonia: proponían con respeto su refor­
ma, cuya demora 1a gemían con humildad,
y lejos de quererla procurar por medio de la
violencia, miraban por el contrario á esta
como el mayor de todos loa males. E n me
dio de los abusos admiraban la Divina Pro
videncia, que sabia según sus promesas con­
servar la fe de la iglesia, y si parecia que
se les negaba la reforma de las cpstumbres,
sin exasperación ni acritud se juzgaban
bastante felices al ver que nadie les im pe-
diá realizarlas en sí mismos. Estos eran los
vaíuartfis de la Iglesia cuya fé no podía h a­
cer vaoil ir « Mgmm lustteion, ni arrebatar­
les ía unidad. L.:on X, ;V ejemplo de sus
gloriosos precie: joso res Gregorio, León el
grande, Silve t?e y Julio [I y ^ le j;in d ro
XII pnr medio de'un concilio c e le ra d o en el
gran B-tedien «le Cetra n en Rom i, emprende
la verdadera reforma, mandando 1. ° Que
en lo sucesivo solo :-ean elevados ai sacer­
docio hombres de edad madura, de eos Mim­
bres ejemplares y que baboseo estudiado
largo ikunpo en los baiv^s de las escindas.
2 .° 0,'ie la teología'(¡ue es Ja venia de l:is
ciencias era preciso que volviese á florecer
y (¡lie en lo -ncesivo el <|ue quisiera dedi­
c a ra al servicio cío los filiares debena,cono­
cer los Santos Padres y lo^ cánones: 3. °
Cinc-para ser Tecibido á los sagrados órde­
nes no bastaría la ciencia, sino que á ella
debia añadirse la conducta ejemplar; de suer
te que una vez recibido del minia te* io sagra­
do viva ei sacerdote no solo sin hacer ma!,
sino que aun se le juzgue incapaz de poder­
lo cometer; viva casto y piadoso, y sea como
una lámpara encendida ante los hombres y
que honre á Dios con aus obras. 4.*° Quie-
re que la habítacioti del cardenal, sea una
especie de puerto para todas las fam üas,
honradas, para todos los hombres doctos y
para todo sujeto do buena conducta. 5 .°
Q,ue' la masa de mi prelado sen sencilla, fru­
gal y modesta, y tjne en su casa no reine el
lujo ni ía avaricia,; que sus criados sean po­
cos; vigilados, y recomipeusados se^un su
buena conducía; que ios finenrdotes que ha­
ya.á su serviciólas coaeidereu como iiués^
pedesdignos de toda consideración; que re-
huso ser al jugado de aquellos qne .solicitan
puestos y honon-s y coi no oí neieiísnr nato
de la cansa dui pohre y de! huérfano; y >i tie­
ne padres necesitados tos; socorra segiin so
justicia, pe ¡o nuiica á,osp'*ii*as u::ia iglesia,
.... Ms p t'oiso leer c'ída teng'on d ^ eate de*
cn-t o p^nlííL'io rebiiívo al car dón a l a o, pitra
ver c o n oü:!íh;i sol r-imd d e f i e n d e i,cotí X
á los mas paqueaos poniv?nni*es p-Tterioríieu-
tos á la vida i lo i ma do los prelados ea su-
palacios, coa sus criados, con sus deudos,
coa sus oliente* en Ja Iglesia, en 1a diocjsis
y eu la ni srna mean; lo que hace Ver c< 11
toda claridad que P ap a do solo exgia ua-a
reforrnt particular, simujiie era tan general
qne se-es tendía a loa" m i s m o s cardenales,
porque como oléela el mismo Papa en 1514
e¡ cam po dei Señor necesita ser removido
radica i monto paia que dé nuevos frutos. E n
una palabra, á todas las quejas contra los
desórdenes) dei clero, León X contestó de­
clarando una reforma, porque las altas in­
teligencias reunidas en Letran, compren­
dieron los males de la Iglesia, y se sintieron
animados de un ardiente deseo de reme­
diarlos; pero u a fraile, un fraile debia de
impedir tanto bien, y ese fraile era Martin
Lutero. Considérese ahora de buena, fe si
el protestantismo fundado por Mari in Lute­
ro podrá apellidarse jam as la reforma de ia
Iglesia católica, M artin Lntero no reformó
la Iglesia calólica, sino que dejándose ar­
rastrar de sus pasiones, se hizo todos los
dias mas soberbio, orgulloso y altanero; y
fue formando su plan de ataque contra el
catolicismo según las circunstancias; Por
esto, la conducta de Lutero fué una contra­
dicción continuada: y sus hijos también se
habían pegado á las lecciones de su padre
en Satanás, que dieron hartos materiales a l
gian Bossuetj para que compusiera su ia*
mortal obra de las Variaciones de los Pro-
testantes, y concluyendo de ellas de la m a­
nera mas lógica la falsedad del protestan­
tismo.
5 .— NOTAS DE IiA VERDADERA IG LESIA .
■í

No, no puede el protestantismo ser la Igle­


sia de Cristo 6 Ja reforma de la Iglesia ver­
dadera, porque esta, según testimonio de los
apóstoles, debe ser una, santa, católica, apos­
tólica 7 romana, Debe ser una, porque ios
apóstoles nos enseñaron á creer, no machas
iglesias sino ana sola Iglesia con unidad de
fé» j todos los católicos de un modo tan es­
preso están de acuerdo, que Jeja de ser ca
tóiico el que no admite la esplicacion de la
Iglesia: mas como los protestantes no for­
man una sola iglesia, sino tantas sectas
cuantas son las cabezas; y como los após­
toles no nos ensenaron á creer muchas igle­
sias, es claro y evidente que el protestantis­
mo que es un conjunto de sectas de creencias
distintas, no puede de modo alguno ser la
iglesia verdadera, y tanto menos lo puede
ser, cuanto que entre ellos no hay unidad
de fé, sino que unos quieren que se adore á
Jesucristo Sacramentado,y otros lo prohíben;
sostienen est.is qne la hum anidad de Jesu­
cristo está en todas partes, y aquellos lo nie­
gan absolutamente, unos admiten tres s a -
erameníos, otros dos, oíros ninguno: en al­
gunas panes (hren tnwi y ?e confiesan, y
en o t r as no. ¿Y m*n r eh^itm cnn titulas vu-
^ ríacioi>£S y fai p on í a ser la l y l r s i a
verdadera? K v i d e u t 1líjente qu e no, y evi­
dentemente que solo es una secta y de n in ­
gún modo la reforma de la Iglesia Católica,
Lo que se ha llamado reforma fué una re­
volución, y los que se levantaron con­
tra la autoridad de la iglesia fueron revolu­
cionarios. ¿Qué significa sino este hermoso
nombre de reforma? Mejora sin duda; pues
bien Ja historia nos asegura que sucedió t o ­
do lo contrario; porque olla se llenó de los
bienes que quitó al catolicismo, y derramó
torrentes de sangre; y en cambio del amor
cristiano, nos dej ó l a diseneion, el resenti­
m i e n t o y l a discordia. L a reforma no fué
un a er a de p az y de f elicidad como se deeiíi,
y sí lo f u é de con fu í ion y da a n a r q u í a la
mas coíilpietñ. Lutero para justificarse ale-
g a los escándalos del Ciem: esto no es ra­
zón porque el Papa habia decretado su re­
forma; y porque en Alemania habia muchos
obispos católicos cuya piedad era admirable
aun ante los mismos reformadores. Lutero
con sil reforma tuvo que llorar la sangre de
mas de cien mil alemanes: á la guerra de
los paisanos siguió la espoliacion de los con*
ventos, á este atentado de I mas sagrado de-
recho, torios los m:\les en ia moral, An es-
cepiuffr siquiera, la auto lixae ion dei Lan-
dgrave de Í:it;¿se para que casara con riog ruu-
geres á la vez: la. refirma en suma, la que
ha producidor segim su h-stona, es la ciencia
del orgullo, predicar]a comunidad do ble-
ues y de muge res por Munsler; enseñar por
Melanchíhou que eldogm a de la Trinidad
quila la libertad á nuestra inflige:acia y se­
guir los ■eri'Oi-cs de Oaiviuo, Carlostadio,
H euríque VIÍ3: y lo que enseñaron los W a­
ter, los Angusií, Los G ei^í' y otra Multitud-
de novadoít:£», Y esa ohi’a, esa inm unda y'
fatalísima obra apellidada reforma, sería la
Iglesia verdadera? No, no; mil veces no.
Por otra parte, los apóstoles nos enseñaron
que la igles;a verdadera debia ser santa, y
los anales déla iglesia católica nos ensenan
que en todos tiempos ha leu ido mamera-
bies santos; y los protestantes en la confe­
sion dé Ausbuigo se vieron obligados á
concederlo, y de hecho admitieron por san
tos á San Bernardo, Sán Francisco y San
Buena ventura e t c .. . . coa lo cual'reconocen
que la iglesia católica es santa, y también
confiesan que es santa en cuanto San F ra n ­
cisco Javier hizo grandes milagros-
De esta confesión se sigue, que si en la
iglesia hay santos, claro'está quertodos pue*
den serlo; porque todos tienen los mismos
auxilios y ios mismos ejemplos; claro está
que todos pueden salvarse, y claro está
tambicny que ninguno puede salvarse en
ninguna otra iglesia; porque profesando doc­
trinas contrarias no puede ser la Iglesia ver­
dadera que es una y santa, sino que nece­
sariamente debe ser una vil secta.
Ha de ser católica, porque la verdadera
iglesia debia estenderse por todos los luga­
res de todo el mundo, y de hecho lo hizo el
catolicismo: es eatólica porque así nos lla­
man los hereges, y ellos señalan nuestros
templos declarando que son de los católicos
al paso que sus templos siempre han toma­
do el nombre del que los fundó ó simple­
mente el de templo de los protestantes ó
templos evangélicos.
Debe ser apostólica porque los apóstoles
estetidieron con autoridad de Jesucristo á
la iglesia por todo el mundo, y esa misma
iglesia mediante sus obispos sube por me­
dio de una sucesión no interrumpida hasta
los apóstoles; al paso que oí protestantismo
solo llega hasta sus patriarcas Lutero y
Cal vino. * ..cosa tan cierta y clara es que
la secta del protestantismo no es una, ni es
santa ni es católica, ni apostólica!
La verdadera iglesia de Jesucristo debe
ser romana, porque en Roma colocó su sede
San Pedro y su sucesor en la dignidad de
pontífice romano, ha sido considerado siem­
pre como sucesor del santo apóstol y bajo
este punto de vista es y debe ser romana
porque así lo quiso Jesucristo su fundador.
CAPITULO III.
La Iglesia yordad era lia de ecr romana.

M in, Perm ítam e vd. señor padre*. *-há^


game el favor de que le diga lo que siento,
porque según me parece, con lo últim o que
nos ha dicho ha echado á perder todos m s
argumentos. Cuánto lo siento! Y a me p a­
ree ia que rae iba convenciendo, y con esto
último, repito, todo lo echó á perder.
jS'ctc. Por qué señor ministro?
Mi?i. Hablando á vd, sencillamente diré:
que me convenció ío qne nos dijo sobre las
cualidades que debe tener la iglesia ver­
dadera, y como sin ninguna duda es necesa­
rio que sea mzcfc,santa) catblicay apostólica:
una, porque es claro que Jesucristo no fun­
dó mas que úna iglesia; santa, porque así
nos lo enseñaron los apóstoles y Jesucristo
su fundador ea santo, los sacramentos son
santos, la doctrina es santa, y hace santos
á cuantos cumplen sus preceptos; católica,
porque solo una iglesia que se estienda por
todo el mundo podria satisfacer las necesi­
dades de la humanidad, y cumplir con los
altos fines que se propuso Jesucristo; apos­
tólica, en fin, porque Ja estension de la Igle­
sia se verificó por medio de los apóstoles.
Pero que esta Iglesia verdadera que es una
santa, católica y apostólica haya también
de ser romana, esto jamás, jamás.
Sac. Pero por qué señor ministro? Yo de­
searía de vd. no palabras y dichoSj sino
hechos y pruebas que me manifestasen que
la verdadera iglesia no puede ser romana,
ó lo que es lo mismo; que la iglesia de Ro­
m a no puede serla cabeza de toda la cris­
tiandad.
M in . E l señor católico hará por mi cuan­
to vd. desea, y lo hará tanto mejor, cuanto
que acaba de llegarnos un libro que es una
de las piezas literarias mas recomendables;
pero lo es priseip^Jw-ute por la materia
que trata.
Cati Tiene razón el señor ministro; potf
que es na libro qne bien entendido está des­
tinado á regenerar el país; y él solo hará
mas que mil otras producciones de diferente
especie. .

1 .— REFUTACION JDEL FOLLETO


DESPERTADOR DE LOS FANA TICO S.

&ac. Q ué libio es este)


C a t Este libro sé titula: D espertador de
tos fanáticos ó sea esíraclo de los retratos
de varios jtapas^ obra de gran mérito y de
profunda erudición, escrita por el distinguid
do literato, el Sr. D. Juan Amador, obra en
fin que demuestra hasta la evidencia, que
la iglesia verdadera no puede ser la iglesia
romana.
Sac. Y qué dice esta obra, señor católico
moderno?
Cat , Creía que ya vd. la habia leido, y
que por tanto no habría hecho romana á la
iglesia verdadera; tan lógicas exactas y
concluyentes considero las pruebas del Sr.
Amador!
/S'ac. Pero qué es lo que dice, señorS De­
seo saberlo de vd.
Gat, E sta obra es lo mejor que puede
haber en su cínse, porque ¡-.taca al papado
y a Locando ai papado, a tuca n;i a bit so sa-
crildgo, que por su utiOrVnichui pesn o»ni lio­
samente «obra iodos los pueblas católicos:
ataca a¡ papado qtie se cliEtíreucia a bao h u a­
ro üule de la religión como el cíe io de la
tierra; ataca al papado en su uva ¡na infali­
bilidad y en todos sus abusos; ataca al pa-
p£d o y inue stra tj ue I i 4 papas h a u v m d o
infamemente, que unos han sido ateos como
Bonifacio Y III y Leo 11 X, que 01 roa han
sido idólatras como Marcelino é Inocencio
\ } que muchos h&u sido herogas como Labo­
río, Honorio, Sil ve vio y otros, y qihi ía ma­
yoría se compone de sodomitas}, inccstuo^
sos, lascivos» parricidas, asesinos, envene­
nadores* ambiciosos, simoniácos, u su rp a ­
dores y por decirlo en 11$a palabra, se han
hecho reos de ias mayores faltas, y de
los crímenes nías inauditos. Y esta ca­
dena de malvados serian los sucesores de
Sais Pedro? ¿La iglesia verdadera residiría
en semejantes hombres? Concluyamos pues,
señor ministro, nue la iglesia verdadera elebe
ser u?i&j sania, católica y apostólica, como
nos demostró el padre; ptiro concluyamos
también que la Iglesia verdadera jam ás po­
drá ser romana y que jamás la iglesia de
Roma podrá considerarse como la cabeza
del catolicismo. Sí señor Padre, esta es
nuestra conclusión: la Iglesia verdadera ja ­
más, jam as será la Iglesia romana.
Sac, Que mas me dice vd, señor católico?
C a t . N ada mas^ porque lo dicho basta
para mi conclusión y para la tranquilidad de
mi conciencia^ y he visto que pesadas conve­
nientemente sus razones puedo vivir en paz.
Sac. Y vd* señor ministro qué mas alega?
M in. GLue cuanto ha dicho ei señor ca­
tólico es verdad, porque ambos hemos Jeido
la obra del Sr. D. Juan Amador: y por tan­
to que la Iglesia verdadera no puede,ser de
modo alguno ]a Iglesia romana.
jS'ctc. Es cierto y me consta, que se ha d i­
fundido bastante un fo líela titulado; D e s ­
pertador de los fa n á tico s ó sea, extracto de
los retratos de varios P a p a s; pero desde la
primera vez que lo v í? me pareció tan in~
aulso, tan falso, tan escandaloso y liberti­
no, que no creía que un hombre del saber
de vd* y de su notoria hombría de bien, no
creia digo, hiciera caso de semejantes pa­
trañas. Perm ítanm e pregunte á vdes. ¿si
han visto la refutación que hace del folleto
do D, Juan, el Presbítero D. Florencio
Parca?
M in. y Cat. No eeñor, no la hemos visto,
ai tenemos noticia de ella,
¿Stac. Y a lo supongo, y por esto hablaron
como hablaron; y esta es mía de las des­
gracias mas lamentables de ciertos católicos
y de los ministros protestantes. Cojen lo
malo, lo devoran con avidez, y no Jeen las
refutaciones qne hacen los verdaderos cató­
lico^ y qtie hacen principalmente los sacer­
dotes. Pero ya que vdes. no la leyeron, me
permitirán que les indique algunas de sus
ideas para que concluyan conmigo, que Ja
misma Iglesia que es la verdadera Iglesia de
Cristo, y que es una, santa, católica y apos­
to lie íi, puede sor a! mismo tiempo ia iglesia
to n ui n a; y q sie d e h echo lo es, como y a lo
hemos demostrado, porque la iglesia de Ro­
ma, y solo la Iglesia de Roma es ía cabeza
de toda la cristiandad,
M in y Hat. Ojalá que lo haga como aca­
ba de prometemos, y nos muestre ademas
i a falsedad del libro de IX Juan Amador;
pues nosotros lo teníamos como el non plus
ultra en su género.
&ac* Sn pongamos io que no es verdad;
pero demob por concedido al menos por un
momento, que entre ios Papas ha habido
tamos que han sirio malos, cuantos nos se*
ña Ja en su tétrico humor el fantástico y
falsario Sr. ÍX Juan, £lue £e sigue de todo
esto contra el papado? H ada de lo que
váos. h a n asegurado: porque así como de
que haya abogados venales no se sigue que
la abogacía sea mala, ni de que haya mé­
dicos ignorantes nadie concluye que la me­
dicina no sirva; asi tampoco de que haya
habido Papas malos, nada puede seguirse
contra el Papado, ni nada puede concluirse
contra 3a verdadera iglesia; y tanto mas na­
da puede concluirse cuanto que el Papado
es la Iglesia católica, ¡a Iglesia católica es la
.religión fundada por Jo:'íí'íci'Íeí.o; ia religión
fundada por Jesucristo la religión verda­
dera, y la religión verdadera como he de*
mostrado é. vdes-, es umu sania, católica,
aposto Iica y nor vo!u n t nd de Jes ucri sí o es
tambi-rm romana.
Hls ía 1s o cu a n to &¡ íé r. í\ ni a d o v h a di eh o
de los Papas; falso porque se ha tomado la li­
bertad infame de adulterar i a ]listona, pre*
sentándonos á hombres sautos que Ia Igle-
si a b a c anon i ’ii\do, y to ti o el niu ndo ven ora.,
y que tres de los principales escritores pro­
testantes han respetado; y sin embargo oi
Sr. Amador en su diabólico frenesí, eos
los presenta corno una cadena de malvados.
Es falso, porque la historiado los popas que
se han escrito en los tiempos contemporá­
neos ti cada Papa, é historias escritas á !a
faz de los mismos rjue los conocieron, dicen
lo contrario de lo que infame y calum niosa­
mente asegura el Bi\ Amador. Es falso, por­
que además cié la historia general, hay his-
tenas particulares de cada Papa, en las
que se pintan tai es como fueron y ellas ase­
guran también io contrario cíe lo que nos
dice nuestro pobre Amador. E s falso, por­
que de la mayor parte de ios Romanos Poik
íí fices se ha escrito su vida m uy es tensa
ineute, y 110 dicen ellas loque fie un modo
tan magistral como falsificado nos vende el
Sr. Amador*
Pues de donde lo ha sacado? es un sue­
lto que ha tenido/ es un cürazón malo que
se propuso calumniar? es falta de conocí’
mientes históricos? es tat vez un puro fir­
món nuestro buen Amador como aseguran
tanchas personas qne conocen ios estudios
de unes tro jiobre hombre? Nosotros 110 que­
remos determinar sn causa; porque nos bas­
ta haber probado que su escrito es un teji­
do de falsedades, de calumnias y de infa­
mias que ei infeliz arrojó sóbrela San­
ia sede, que arrojó sobre ia verdadera Igle­
sia de Cristo y que arrojo sobre cada uno
de los verdaderos católicos* 8i: tal es la
obra del Sr. Amador que en su funesta me­
moria puso sus glorias en declararse ene
migo del Papado. Pobre hombre! pobre
hombre, es tres veces un pobre hombre.
Es falso !o fp e nos ha dicho el Si\ Ama­
dor. poique mas de la tercera parte de los
Rom anos Pont í ficcs h a n £i d o ho n ¿brc s ea n -
tos, han sido tan üeles á Jesucristo que han
derramado su sangre en defensa de su doc­
trina, han poseído las virtudes en grado he­
roico, han tenido ]a íé, esperanza y caridad
en grado heroico, ha brillado en olios la
prudencia, la justicia, la fortaleza y 3a tem­
planza en grado heroico; todas las virtudes
morales las practicaron en grado heróico;
y te do lo en a i Dios mismo para confu &ion
de fa 1sari es y perpetuo anatema de ignoran
tes atrevidos, ha querido demostrarlo por
me di c Úe m ii r¡gros, y m i 1ag r os c li ros, paten­
tes y minnci osame rríe e xa m mudos. A v ista
de estos datos que los hemos sacado todos de
íos he che s del Po n tifie ad o y d e 1as h is íori as
eclesiásticas ¿qué conclusión ¡sacaremos? L a
única y esa cía conclusión es. que la Iglesia
fundada por Jesucristo qne es la verdadera
asi como es una, santa, católica y apostóli>
ca, así también es romana: y es romana por­
que la Iglesia de Roma es la cabeza de todo
el catolicismo; porque es ía Iglesia m as san-
te., porque es Ja madre de todas las iglesias,
porque es la columna y fanc! ome uto de toda
verdad y porque Jesucristo agí lo quiso ha-
cíendo que U cabeza de la Iglesia residiese
an Roma.
M in. Pero el Tapado se ha hecho reo de
grandes crímenes,
C a t . Y no crím enes comunes,, sinp que
según el opúsculo publicado eñ México por
por un mexicano* son crímenes los mas atro­
ces.
Sao, E ti efecto, me consta que se ha pu­
blicado uu folleto sia nombre de autor ni
de imprenta, conocido con el titulo de E s ­
clavitu d del alm a y m edios de salir de ellaJ
folleto que es tan insulso, que si si hacerle
agravio alguno, y conservándole todas las
ínfulas propias de un autor, que se apellida
el enviado por el espíritu ‘de Dios, se le pue­
de llamar: digo; E l h a zm e reír protestante:
ó bien en otro sentido, qüe al darlo á luz
nuestro Tan, Tan¡ en un modo semejante
y aun del todo exacto á D. Quijote de la
Mancho, cuando empuñando su adarga y
calada sn visera arremetió á los molinos
del viento, así nuestro nuevo caballero an­
dante, sin soltar ni por un momento su es*
cía vitad del alma y medres para salir de
el ia, atacó al catolicismo» y á todos los ca­
tólicos, por medio de gns embustes contra cj
papado, y como es cié suponer quedó tan
mal parado como el héroe do la Dulcinea
del-Toboso, aunque de su parte haya teni­
do la noble intención de hacerle una de pó­
pulo bárbaro, ¡Pobre hombre! Lo único
que debe consolarnos es que no es mas que
un Tan, Tan.
Min* Pero por qué señor Padre?
aS'rae. Porque in¡ estro buen hombre como
novel escritor protestante, hace de evangé­
lico, y tan evangélico se presenta ante los
mexicanos que hace una profesión de fé y
asegura además* que es et amor de 3a Ver*
dost y del e rro r . *„ . . . ei autor de las bue*
ñas n u evas **». „ ■ el autor úa la ig lesia de
Mwna ■// la eva n g élica .......... si autor de
la esclavitud del alm a y medios de sa lir
de ella- *el amor, etc., etc., etc, y
despues, con una impiedad suma, can una
impudencia incalificable, y coa un orgullo
el mas refinado, tiene la usadla increíble de
aplicarse 'as palabras de Ssaias dirigidas á
Nuestro Señor, teniendo el S s p ír itu de
Jehová , y como el ungido p o r Je hora ......
y por consiguiente, con la misión de traba­
jar en su santa causa. Pues ese hombre que*
se dice enviado de Dios, á predicar á los
abatidos, á curar tas llagas de los quebra­
dos, á publicar ]a libertad de los c-iutivos y
darles gloria üU lugar de i uto, es el que tro­
cándose cu el mas fiero basilisco clava sil
diente al papado, y dice, **.pero qué no di­
ce de Juan VI1Í, de Julio II y de Virgilio,
do Gregorio IV y do Tormoso, de Esteban y
Bonifacio? qué no dice de ios Juanes X, X I
X H , XIV, X V It XV II, X 7 III, XIX, y aun
de Juan X X II? qué no dice de Bonifacio
Y 11, de Benito VI, de Benito V III y Cíe-
'mente II? qué ijo dice ;]e León X, do Ale­
jandro V, do Pablo IIj de Sixto IV y de Ino­
cencio VKI? qué no dice de Alejandro VT
de Julio II, de Clemente VXX, de Gregorio
X III y de Pa u io V ? ¡A h!. pavece increible
que haya en el ¡nundo tan mala fé? Senti­
mos en el alma ten erque cirrojar un solem­
ne m entís á mi mes;cano, pero preciso es
confesarlo: dice una soinmue mentira, y que­
remos que ¡rea conocido su autor por calum­
niador de ios Papos, y estafador tinte to­
do ei linaje humano mientras qne con la
historia en la mano no nos prueba la ver­
dad do su foiloío, cíen y ritm vocea digno
do la hoguera; pero dejárnoslo, porque nada
es tan jergónsoso para un escritor, como ha­
ber calumniado. y cas amulado á los Rom a­
nos Fon tíñeos a Jos Vicarios de Jesucristo
ah! qué vt-Tgnenzaf ¡qué vergüenza p-ua un
cristiano! Vea vd„ ahora s^ilor ministro si
un folleto que ha c iumnlado & la Silla de
San Pedro, y que es un tejido de falsedades
y de engaños, un folleto en quo el autor se
viene á buvlar de nosotros hacinando en él
cien mentiras, un folleto oh eí que á la bue~
n a o á la mala, por ignorancia ó por m ala
fé nos falsifica la moral y el dogma del
Evangelio, un folleto que nos llama venal y
corrompida á la Iglesia Romana, no obstan­
te de que i a historia de diez y nueve siglos
nos la presenta la mas sania; un folleto
que llama pueblos envilecidos, á cuantos
han ex isi ido hasta ahora; im folleto que se
burla de Jesucristo, y lo traía peor que un
infame, y llaman ¿ l a mesa de ía Sagrada
Comunión m esado ¡os demonios; un folíelo
que apellida á i a Ksposa de Jesús iglesia
inmoral y corrompida; un folleto que alaba
doctrinas subversivas, inmoral es, infames,
herética!?, impías y escanda ¡oí as; y un folle­
to semejante en que su autor dizque nos ha­
bla, eu nombro de Dios, ¿cómo ío llamare:
mos? No le eonviem; otvo? qne el ha zm e
reír -protestante 6 bien que el autor como
el primero entre los T a n T a ñ es ai trabajar-
lo intentó hacer ai caiolicismo una de pópu­
lo bárbaro: ¡lastima que no se haya a corda-
do que rebuznos de asno no suben al cielo!
no obstante, bueno será que todo;-’ aquellos,
que como nuestro íuiior, toma a ]a defensa
de semejantes causas io recuerden.
Min* Pero vd. no podrá negar que el pa­
pado está lleno de abusos,

3*— AÍ3ÜSOS DEL PAPADO Y SU


IN F A L IB IL ID A D .

Sae. Abuso 3 propios de hombres no ne^


gamos que haya habido algunos, porque los
hombres aunque sean coronados con la tiara
son hombres; pero h ay infinitamente menos
de los que so encuentran en los demas tro ­
nos 6 cortes, pues en te serie de doscientos
sesenta y dos Pontífices que ha habido en
Üoma desde San Pedro hasta Pió IX solo
se encuentran seis ó siete que hayan des­
honrado aquella dignidad, Y si aparecieron
tan criminales fué por hallarse sentados so­
bre aquel trono; que una pequeña m ancha
3a hace luego m uy grande, cuando si hu­
biesen sido reyes temporales nadie habría
hecho caso como lo atestigua la esperiejicia
tratándose do Enrique el grande: Luis ei
grande, Pedro el grandes Napoleon el gran*
de, ios cuales apesav de su disolución, de sus
injusticias y de su política maquiabélica,
con todo no han perdido eí dictado de
grandes,
€ a t t Pero el papado no es infalible?
Sac. Como hombre es cierto que el P apa
no es infalible* pero obrando corno Romano
Pontifico si lo os, pora ns así lo ha querido J e ­
sucristo. Tas vez le parecerá á vd. que esto
es dar mucho, á un hombre; mas quiénes
somos nosotros para exam inar los actos de
Dios? y porqué los protestantes se apropian
a sí mismos sin prueba alguna esta infalibili­
dad que Jos católicos Jamos solamente al
Papa y al Concilio general, y se la damos
despues de las palabras mas terminantes
del Salvador?
&ae. Como recuerdo señores míos, las pa­
labras que sobre la materia nos dice el folle­
to E sc la v itu d del a lm a , me permitirán que
le haga otra ves el honor de ia refutación,
aunque en pocas palabras. Dice en tono
m agistral La Iglesia de Boina declara infa­
lible al hombre que ocupa la silla romana,
• **.sabemos que todos los Papas han erra­
do»**.que lian ejecutado las obras mas
in ic u a s. ... « y que son tan atrevidos que
toman eí blasfemo título do Cabeza de ía
Iglesia. y un poco despues*, de aquellos
que etí su Iop.o orgullo se han 11ama do infa­
libles ¿qué díte la historia? Señor autor de
la E scla vitu d del ahna^ dice la historia,
que vuesa merced merece otra vez su* con.
decorado con el título de T an, T a n ? por­
que usted en todo esto, como acostumbra
en su folleto, no hace otra cosa que pro­
palam os mentiras. Porque !a historia no
dice que la Iglesia de Roma declare infali­
ble al hombra que ocupa ±\i silla; no dice
que los Papas hayan errado hablando cohio
Romanos Pontífices no dice que ellos hayan
tomado el título de cabesa de la iglesia, y
mucho bichos dico, que eo su loco orgullo
se hayan llamado mfalibles» ¿Pues qué es
lo quo dicc 1.a historia de la vida y muerte
de Nuestro Señor Jesucristo escrita por los
cuatro evangelistas? Ella nos dice; que E l
estableció su Ig lesia p a ra que en su nom­
bre continuara aquella m isión divine s, que
habla recibido de su P a d re celestial; y a este
fin la adorno con io d a slas p rero g a tiva s 'para
que 'pudiera alcanzarlo y la fundí) sobre
una p iedra inmoble , es decir , sobre P edro
y sus sucesores^ á quienes aseguró su pro»
teccion y asistencia p a ra que nunca errasen
en sns decisiones doctrinales} y afirmó que
E l misino siem pre esta ría con su Iglesia,
y qn de enviaría al E s p ír itu Santo* Luego
dirigiéndose á toa hombres les encarg ó que
era su voluntad que obedeciesen ü la Ig le ­
sia, y p a ra que la escuchen, les asegu ra que
ella es la maestra, qne es la columna y fu n d a
mentó de toda ver dad; que escuchen siem -
p r e m saludable vo z como su propia v o z ?
y que aquellos qae no escuchan á la Ig lesia
sean considerados por loé- fieles como verd a ­
deros gen tiles y publícanos: con esta aclara­
ción queda por tierra todo cuanto ba dicho
nuestro autor, y que los dotes que el pobre-
ton bautizo con el nombre de atroces escán­
dalos, horrendos crímenes, orgullo atrevido
de los que se atreven á llamarse infalibles,
son na ría menos que el cumplimiento de Ia
voluntad divina que así le plugo enriquecer
á su esposa la Iglesia, que es nna, santa,
católica, apostólica y romana. Pobre autorí
151 sí que tiene su alma sujeta á ia e sel a v i-
lud del error, y ojalá que aplique á sí mis­
ino los verdaderos medios para salir de éi.
Pobre hombre! con un poco mas de estudio
sobre Ja 8 anta E scritura habría encontrado
cnanto acabamos d.e decir, y no habría ca­
lumniado á la Iglesia su imsixu madre.
OaL Pero et papado siempre será un
abuso sacrilego que pesa ominosamente so-
b re ■los p ue i>los co sn o a s eg u ra e1 S i\ O, J 11a n
así como también que del papado tío puede
aguardarse coy: i buena y si mu olio malo.
Sac. Verdaderamente en usa vergüenza
que baya protestantes o católicos que pro-*
mmciefi la i nía man te d ocian vi deque el
Papa tiraniza á sus súbditos. Cóíuo Pió IX
iiraftizar & síís subditos/ El inauguró su
reinado coa una amnistía general, y se hizo
desde aquel glorioso acto, digno de ser com­
parado con los Pontífices mas bondadosos y
mansos; consagro sus esfuerzos en promo­
ver el progreso civil, fomentó las artes y el
comercio y todas las ciencias; reformó las
cárceles, los hospitales y todas jas casas de
beneficencia, ha hecho cnanto ha podido
para mejorar el estado da m s subditos; y es­
tos todo agradecido ¡a en el viajo en que
visito sus pro vine ias recibió de d io s ttu
aplauso no interrumpido. Y este Pontífice
tiraniza á.sus subditos? ese Pontífice es una
carga que^pesa ominosamente sobre ios pae~
blos? ese'P o n tíñ ce eg el que oprime á sus
tres millones de italiano^ Oh que bien de-
cia el conde de M ontalem bert Tos otros
sois unos calumniadores; y si no justificaos;
m ostrad el derecho que ha violado, el ciuda­
dano que arruinó, y los tratados que holló.
Contadnos las violencias y los fraudes co­
metidos, las propiedades robadas, las con­
fiscaciones hschus, y la sangre que ha der­
ramado.. Dónde están los males que el ve­
nerable Pió IX ha hecho suírir á sus pue­
blo?? Su gobierno es ei mas económico y el
m as justo, sus subditos tienen impuestos in­
feriores á los que pagan las otras naciones
de primer orden, las escuelas son mas nu­
merosas y concurridas, los hospitales y ca­
sas de beneficencia abundan mas qae en
otras partes, y las naciones mas libres é
ilustradas tienen tres veces mas pobres que
los que se encuentran en Roma* Pues hasta
cuando se calum niará al inmortal Pío IX?
Hasta cuando habrá hombres que pongan
su triste gloria en calum niar á los demas'?
G a t Pero esto lo diría el Sr. D, Juan tra­
tándose de los Papas en general, sin negar
que haya habido algunos que hubieren
cumplido con sus obligaciones.
M ín a T a l es su intención sin duda, y por
esto cabalmente clamó Lulero tanto tanto
contra el Papado.
5 'ac. Binchas gracias, señores, muchas
gracias* Yo les suplico que sean un poco
mas lógicos y exactos, para que vean la fal­
sedad de su nuevo acertó, y brille con ma­
yor claridad la tontería del Sr. Amador y
su grande culpabilidad. Si el Papado es un
ahuso que pesa ominosamente sobre los pue
blos, cómo es que aun subsiste? cómo es que
cuenta ya de existencia 10 siglos? cómo es
que nada han podido contra él todos los fi­
lósofos y los impíos y los incrédulos de to-
, dos los tiempos? cómo es que aun hoy di a
se encuentra joven, robusto, y en ademan
de durar otros tantos siglos? Y al contrario,
cómo es que un gobierno política desde que
í>e con vierten sus hechos en un abuso qut
pesa ominosamente sobre sus súbditos, en­
tonces la tea de ia revolución lo incendia y
lo hace desaparecer para siempre? T a i es
la historia señores, tyj es la historia. Luego
el Pontificado, no es un abuso sacrilego que
pesa ominosa m ente sobre los pueblos; di ara­
mos íüíís bien que el pontificado es todo lo
contrario de lo que con tañía falsedad y ci­
nismo asienta el Sr, Amador. En efecto, él
es la antorcha de la verdadera libertad; por­
que él ha t-iviiizado á las naciones que han
profesado á i a verdadera Iglesia, y lo. civi­
lización es la libertríd verdadera, y la ver­
dadera libertad es ei. verdadero progreso. El,
el Po:Ui fie ai Jo es el padre de los miebios: él,
el que los considera teórica y prácticamente
h ij o¿i i-*n v os; é i*e! q xio 1es h ac e te u a o¿rlí^e ih d e
beneficios; éí, eí que conservó las ciencias y
las artes en tiempo de los bárbaros: el, y
principal Diente 61; y siempre él, eí mas
am ante de ja verdadera libertad* Por esto el
Pontificado f-íS ei primero que combatió la
esclavitud: por esto dio sumas muy cuantió-

principal fuese redimirlos; por esto pemutió


que muchos de sus maa caros hijos derrama-'
sen su sangre á trueque de hacer libres á los
que yacían en la esclavitud; y por esto en
suma, cuando los conquistadores quisieron
hacer esclavo ai pueblo mexicano, qué hizo
entonces el Papado? D eclara qne la rell -
g w n se opone á ia esclavitud^ que la n atu ra­
leza se opone á la, esclavitud: y que siendo
preciso civiliza r d los mexicanos debían ser
tratados con d a lz u r a 1 indulgencia y bon­
dad, Pero guando aparece mejor Jo que es el
Papado e? cuando uno lo considera como ei
Re y, Padre y Pontífice de los tres nn [iones
de habitan íes; porque su gobierno es suave
y paternal, las cargas de jos ciudadanos li­
jo as, los pobres en muy cono número, su
administración lam as económica, la instruc­
ción gratuit** y adelantada para toda clase
de personas y las instituciones de benéfica
caridad son en el mnyor número y con el
mejor orden. Pues cómo so atrevió el Sr.
D. Jnan a llamar al Papado un yugo que
pesa, ominosamente sobre ios fieles? Un es­
critor respetable nos ha dicho que en solo la
ciudad de N u eva - Y o rk se p agan jnayores
contribuciones, hay 'mas infidelidad en la
administración^ m as pobres que socorrer,
m ayor número de ignorantes^ de ociososi#de
crim inales en todo gSuero de depravación
m oral que en los fres millones de habitan»
íes de los E sta d o s pontificios. Pues siendo
esto así, á qué se reduce la acusación de
tiranía lanzada contra el Sumo Pontífice?
A mostrar fínicamente la es trema iniquidad
del Sii Amador y de iodos aquellos que in­
tentan arrojarle ese dardo: pues es una ver­
dad histórica y que puede palparse, que nin­
gún país esta gobernado con leyes mas sa­
bias y jusías, en ninguno se respeta tanto
la libertad del hombre, en ninguno se en­
cuentra tanta unidad de acción en la multi­
tud de consejero#, en ninguno esLán mejor
constituidos los municipios y provincias, en
ninguno se castiga cora mas equidad, y en
ninguno se ven gobernantes que ofrezcan
mayores garantías. Pues siend? esto asi,
como puede demostrarse con. los hechos en
la mano, y como puede palparlo cualquiera
eon solo visitar esas provincias, porqué con
tinuar calumniando á la Santa Sede? Y
porqué sefíor ministro no obra vd. al menos
como su padre y fundador Lulero? Kn
efecto, en ei viaje que hizo Listero á Roma
apenas la vio, cuando su corazon comenzó
á latir violentamente y de rodillas, con las
manos elevadas al cielo 6 inclinada la ca­
beza en tierra, saluda á la ciudad eterna
con. toda clase de nombres de amor y de
respeto, y en medio de su entusiasta oxat»
tacion, ¡Salve Roma santa, exclama, tres
veces santificada por la sangre vertida de
tus mártires! Oh cuánto conviene ser justo!
cnanto conviene áun ministro no vender ga­
to por liebre como dice el proverbio! y cuán*
to conviene señor católico & la moderna no
dejarse alucinar por los dichos de ciertos
hombres! Lutero, el mismo Lulero aun des-
pues del viaje á Roma á los 34 años de sn
edad, como se lee en el prefacio de sus
obras, estaba de tal m anera anegado y sú­
memelo en ias cosas del papismo, que h u ­
biera matado desde luego, ó al menos ayu­
dado á matar, á cualquiera que en una sola
sílaba hubiera negado ía obediencia al Ro­
mano Pontífice.

4 .— p r iv il e g io s y g l o r ia s del papado

A vista de lo referido, bien podemos con­


cluir que es falso y falsísimo cuanto nos ha
propinado el Sr. Amador en su retrato infi­
delísimo de los Papas, y animamos sí, co­
mo hemos demostrado, que el Papado es
una institución divina que se funda en las
palabras de nuestro Divino Maestro Jeau*
cristo Nuestro Señor; que como tal es aman-
tí simo de la verdadera libertad, que ha Ue—
vado por do quiera et saludable es Laudar te
de ia civilización y del progreso, que los
beneficios que ha hecho á la humanidad son
tantos y tales qne esta debe mas al Papudo
que á todos los tronos juntos, y que todo3
los grandes santos y los mayores talen­
tos han prodigado los títulos mas honorífi-
eos al Papa y aun á ía Sede de Roma de­
clarando por este hecho á la Iglesia verda­
dera, iglesia romana; declaración que sien­
do muy sencilla es al mismo tiempo muy
práctica.
Caí. Sato es lo que desearía que vd* me
probara» porque una demostración semejan­
te mo pondría en claro que cuanto dicen los
protestantes y los falsos católicos contra el
Papado, no es otra cosa que un conjunto de
calumnias las mas atroces.
M in. Yo también desearía lo mismo, por­
que soy ministro protestante de buena fé y
temo de que haya en mi la grande falta de
no haber examinado convenientemente io
que es la Iglesia católica, y ios libros que la
explican debidamente,
tStac. Procurando cumplir los deseos de
ambos digo á vdes: Q,ne os cierLo y está
fuera de toda duda, que el Romano Pontífice
ha sido considerado en todo tiempo como
cabeza de toda la Iglesia católica, y además,
como su principio, su raíz, su fuente y
su centro do unidad: luego es una cosa la
mas patente, que la Iglesia católica ha de
ser romana, ya que el Pontífice de Roma
es su centro, su manantial, su raiz, su prin­
cipio, y su cabeza. Porque asi como no
puede existir un cuerpo sin cabeza que lo
rija, sin principio que lo conduzca, sin raiz
que lo alimente, sin manantial que lo m an­
tenga lozano, y sin centro que le conserve;
as! no puede existir el cuerpo de la Iglesia
católica sin el Tapa que es su centro, su
manantial, su rais, su principio y su ca­
beza,
Cat, Estoy convencido de su argumento
y lo encuentro concluyente; mas deseo sa­
ber quiénes dan al Romano Pontífice los tí­
tulos que rae ha indicado.
jSae* San Ireneo dice así: E s necesario
que toda la Ig lesia y todos los fieles que
residan en cualesquiera p a rtes del m undoy
acudan á la Iglesia rom ana por la su p e­
rioridad extraordin aria que la determ in a>
Tertuliano apellida al Romano Pontífice el
Obispo de los Obispos^ porque esta de^
terminación era conocida en toda la Iglesia;
y porque ya era admitida en toda ella la su*
prema autoridad sobre iodos los f\eics y
obispos. Orígenes afirma que el Moma^
no Pontífice y la Ig lesia verdadera son
nno m ism o ; porque si sobro Pedro edifi*
ca Cristo su Iglesia: en favor de esta de­
clara que las puertas del infierno nada po­
drán contra ella, San Cipriano es tan es-
p res ivo que no deja mas que desea), pues
llama á ía Iglesia romana la m adre y la
r a íz de la Iglesia católica^ y eu oü’a paríe
la apellida Ig lesia 'principal y centro de la
unidad del sacerdocio* San Ambrosio con
nnaa palabras tan sencillas como exactas
nos ha enseñado una sentencia tan corta
como verdadera y que entraña toda la ver*
dad de lo oye es eí Papa y la Iglesia: E n
donde estü P edro f dice, a llí asid la verda­
dero, Iglesia, fían Optalo nos enseña que
la Cálednt de San Pedro es la tínica y la
prim era en sus privilegios, y que lodo el
orbe católico está form ando con ella tm a
sociedad de covumion< San Agustín para
confundir á los cismáticos y donatísfas nos
afirma en el mismo sentido que ia Cátedra
de Roma, qne es una p ied ra r/ue no será
g a sta d a por las pu ertas soberbias del in ­
fierno, San Pedro Crisol ogo dice qne S an
Pedro vive en su p ro p ia Sede, que la 'presi­
de y que d a verdad á, cuantos la buscan, A
ía autoridad de los santos y sapientísimos
obispos que hemos citado en comprobación
de nuestra, aserción, añadiremos la sentencia
de los Concilios ]os cuáles han definido lo
mismo, y han condenado con anatem a álos
protestantes que dicen lo contrario. EL Con­
cilio ecuménico de Calcedonia en la sección
segunda dijo: P edro es el que ha hablado
par Jjeon. É l sexto ConciTio general hablan­
do de la epístola del Papa San Agaton, en ­
señó: Q ue P edro ha hablado p o r medio de
A g a to n , Los obispos de Oriente escribien-
do al Pontífice San Sí maco, !e decían: A pa-
dertias á las abejas esparcidas por iodo el
m undo, por medio de la enseñanza que re­
cibes del sagrado D r. Pedro. En 121.3 eí
cuarto Concilio ecuménico de Letran defi­
ne: Q ue la Ig lesia de R o m a por d isp o si-
sion del /Señor tiene sobre todas las de?ñus
Iglesias el principado de la potestad ordi­
naria, C07U0 m a d re y m aestra que es de
iodos los fieles de Cristo, SI Concilio ecu­
ménico celebrado en 1274 declara: que la
Iglesia, tim e el P rim a d o sum o y completo
sobre toda la Ig lesia O ató he a, y que lo re­
cibió por m edió de S a n Pedro. Definió en
fin el Concilio ecuménico de Florencia.* Que
la S an ta Seda apostólica y d Rom ano P o n ­
tífice tiene el primoAlo sobre ioda Ico ¿ierra'
que es el sucesor de Sun P ed ro , príncipe
de los apóstoles, que es el verdadero Vicario
de Cristo, la cabeza de toda la Iglesia^ el
P a d re ?/ el Doctor da iodos los fieles cris­
tianos y que recibió de N uestro Señor Je -
suaristo la fa c u lta d m as omnímoda y ab­
soluta de apasenta?} reg ir y gobernar á
toda la Iglesia. Ta] os la Iglesia de R o­
m a señor católico y señor ministro! tales
son los títulos con que la han condeco­
rado los hombres mas sabios y santos de la
Iglesia/ así ha sido respetada dorante diez
y nueve siglos/ Y por qué los protestantes
clamaron contra el/a? por qué ciertos ca­
tólicos tienen la fatal gloria de imitarlos?
Ah! concluyamos que el Papado es una
institución divina, que es la ínfabilidad y di­
vinidad de Jesucristo, y que es el único que
conserva toda sn doctrina qne le confiara
su Fundador.
Concluyamos que el Papado es la ios-
tiíneion mas visible, que se compone de un
sin número de verdaderos s; ntos. de hom­
bres muy instruidos en todos ios ramos del
saber, de protectores de íodas las ciencias,
y que aun hoy día despues de la existencia
de diez y nueve aiglos, es como nn joven
en la flor de sus años.
En conclusión á nuestra controversia se
fiores ministro y católico á ia moderna, y
reasumiendo para mayor elaridad nuestros
argumento;? digo á vdes.; que la religión
verdadera es la Iglesia fundada par Jesu­
cristo; y por tanto.la iglesia que al menos
tiene de existencia 1836 años, la Iglesia
qne siempre ha sido desde su fundación, y
la Iglesia que por su constitución misma
siempre ha de ser. Ya ven vdes. que esta
Iglesia no son las miserables sectas 'pro­
testantes, porque estas^cisenian de existen­
cia un poco mas da tres siglos: y no solo no
han sido siempre las mismas, sino que han
cambiado de faz mas de rni] veces, ya qne
las sectas en las que está dividido el pro­
testantismo pasan de mi i. Y podría ser la
iglesia verdadera la que tiene en su misma
constitución el nocivo gérmen de toda fal­
sedad?
Concluyamos que la obra de Latero es
una obra de hombre, que es la re forma que
entraña ei orgullo ¿o todo el género humano,
que no os de Dios por sn fundador. ni es
de Dios por su doctrina, ni es de Oíos por
la sangre que ha derramado en Inglaterra,
en Irlanda, en Francia, en Dinamarca, en
Alemania y en (a Prosia; y no es de Dios
porque á ella solo á ella, y no mas que
& elia, se deben las víctim as de la In -
quisicion, ías dei degüello de San Bartolo­
mé, las que ocasionó la revocación del Edic­
to de Nantes y do todas las revoluciones
que ha habido en Europa desde cien años
acá: ni es de Dios por los medios vedados
de que se sirvió, ni es de Dios 7>or el a bu-
so que hicieron de sus principios, y mucho
menos es de Dios en nuestros dias que el
protestantismo abriga en su seno á todas
las heregias, y de un modo especial al ma­
terialismo, al racionalismo, la impiedad, la
incredulidad, al espiritismo y hasta toda la
diablura de la Franc-m asonería,
Concluyamos eu fin, que el Papado es la
obra de la fundación de la Iglesia de Je su ­
cristo, que la Iglesia de Jesucristo es la de
los Apóstoles, que la de Jos Apóstoles es
la de los tres primeros siglos, que la ele
ios tres primeros siglos es la de los Santos
P ad res, que la Iglesia de Jos Santos P a ­
dres es la de los doctores escolas ti eos, y
que esta es la del Concilio de Trento, que
es la que profesamos ahora mismo: en una
palabra, el fundador del protestantismo es
mi hombre, y el fundador del catolicis­
mo es Dios; verdad luminosa que es el pun­
to de apoyo de la religión verdadera; y ver-
dad que demostraremos teológica y racional­
mente patentizando que Jesucristo es 3)iosu
CAPITULO IV.

\
E l p r o f c e s i .a i i o no puede o o n t im ia r e n bu. se c m .

C at. Antes do pasar á la demostración


de la Divinidad de Jesucristo, Señor Padre,
yo tendria mu d i o gusto que sacara algunas
consecuencias de la doctrina que nos hq. es-
plicado; porque si el protestantismo es falso,
si el catolicismo es verdadero y divino, y si
el Papado es el m ayor délos beneficios que
Dios ha hecho á los católicos y aun á todo
el género humano, claro está que ningún
ministro protestante puede continuar en su
secta so pena de eterna condenación: y co­
mo el señor ministro es mi amigo, no puedo
menos que interesarme en gran manera p a ­
ra su salvación eterna; por esto le suplico á
vd, me baga este favor.
Sac. Hacer esto es una cosa muy fácil,
3^ aun si el seüor admite con la debida d e ­
cencia pienso ciarle algunas razones quo le
demuestran la necesidad de ser católico, y
como por ningún título puede continuar
siendo protestante, y mucho menos minis­
tro protestante.
M in. Esto sí que es imposible, señores,
porque ei protestantismo, como dije á vdes.,
es la reforma de ia Iglesia Católica: y este
parecer es el de Lutero, Calvhio, Enrique
VIH, Zuinglio, y demás reformadores.
Üon. Convengo que esos señores lo dije-
iOíi, y que también vú.nos lo ha dicho: pe­
ro también deberá convenir, que ni aque­
llos señores lo probaron, ni vd- tampoco lo
probó, al paso que yo demostré á vd. la d i
vinidad del catolicismo, y 1a falsedad de la y
sectas protestantes: luego no puede vd. se-
gi,¡ ir en con cien cía viviendo en una falsa-
secta, luego debe vd* abrasar la religión
verdadera, que es el catolicismo, so pena de
eterna condenación; luego mucho menos
puede'vd. continuar siendo ministro protes­
tante, porque en este caso, tío solo tendrá
vd. que dar cuenta de sí mismo, sí que
también le hará Dios inertes cargos por ío*
dos aquellos que por vd* continuaron en la
secta.

L — L1BEKTA3» D1S CULTOS.

M in. Yo nocí protestante, por tanto pue­


do continuar en el protestantismo) y tanto
mas, cuanto que tenemos ya establecida en
México la aurora hermosísima de la verda­
dera, civilización, la libertad de cultos.
Sac. Q u e rrá vd* decir, la siniestra auro­
ra de i a verdadera corrupción, y con ella h
condenación eterna de todo y aquellos qmi
como vd. continúan siendo protestas•ins ó
dejan do ser católicos.
M in. Pero qne ¿acaso ol congreso no ha
hecho á la libertad de cultos \ey de ht R e­
pública? por ventura no está sancionaos;
no hemos o id o á muchos periódicos presen*
tarla como la mejor obra de nuestro siglo?
los libres pensadores no la han aclamado
como el mayor de ios adelantos? no la vy-
mes también en todo su vigoren las prime­
ras naciones de En ropa?
Sac. Sancionada y establecida por los
- hombres, es verdad, pero Dios jam ás la san-
lis
cionará, ni puede aprobarla; porque ella es
en sí misma y en sus consecuencias, el coi»'
junto do iodo mal y perdición. Además,
quién ha de juzgar á vd., seüor mió? fío, no
ciertamente, no serán los diputados que die­
ron ia lev, ni los ministros que la aproba­
ron. m el presidente qne ja proclamó, ni
ios periodistas que ía aplaudieron, ni los
desgraciados qne ia abrazaron: sino que juz­
gará á vdu el Dios Omnipotente, Jesucristo
Dios y Hombre verdadero, y El. Ei es, ei
que condenara ú eternas llamas á cuantos
destruyeren su Iglesia; y de un modo espe­
cial, á todos los quo procuran establecer la
libertad de cultos, porque esos desgraciados
son los que tiran contra ella los dardos en­
venenados tíe h mayor mina. No puede vd.
por tanto continuar siendo protestante, y
mucho menos siendo mi ais tro protestante ro
pena de eterna condenación: y esto se veri'
íicará tonto si lo croe, como si no lo cree.
M in. iíafclando co i\ toda íVa n que z a, d iró
k vd. que 110 lo creo; y ademas íc diré tam­
bién estoy convencido que '¿odas las religio­
nes son buena?; 3 que yo miedo vivir y mo­
rís en. cualquiera de las edableridas, y aun
de las que no establecieren-en io fulcro.
Sac. No dudo que vd. es libre para vivir
y morir e u la .secta-que quisiere, pero íam-
poco podrá vc¡. negar q u e Jesu cristo e s libre
para no darle ei cielo, y para precipitarlo al
fondo de los inñernos; y tanto mas* cu a n to
que E l m ism o n o s d ice q ue aquel que no
cree y a está con d en ado: peró n u n ca podré
co n ced erle qne v d . esté con ven cid o de q u e
rodas las religiones son b u en as. C óm o p u e ­
de estar con v en cid o q u e dos y dos h a c e n
cinco? D e n in gú n modo: pues a s í,s ie n d o vd.
hom bre de Ja eos* de m a ce ra a lg u n a p u ed e
creer q u e e! pro tes tan Sismo e s una religión
verdad era, porque y a d em ostré á vd* que es
f a íe a : a sí c o mo t am bi ei}, qn e 1o s d esgracia-
d os que la abrazaren, serán co n d en ad os sin
rem isión á padecer ios torm én ios del Infier­
no: y fia cederá a sí por m as que ellos digan
que no ío creen, y aun que ni siq u iera p ien -
san en ello* porque Jesucristo q ue e s la ver­
dad eterna .q u e no p luí de en gaíiarse n i en ­
gañarnos, os ei que 1o lia d ich o .
Min* É sto no puede admiUi'se, porque es
c on de n ar de u n a sola p lu m a d a á m illares
de persona?.
8 ac* E s con d en ar h lo s calumniadores,
porque Jesucristo m an d a no levantar fal­
sos: os condenar a los blasfemos^ porque J e ­
sucristo manda respetar á Ins cosas sagra­
das; es condenar k ios hipócritas, anatema-
tizados por Jesucristo que es la verdad y
Ja t í da; es condenar á los iracundos, por*
que Jesucristo manda amax á los enemigos;
es condenar á los ingratos, porque Jesucris­
to manda ei amor niútuo como E i nos ha
amado; y porque calumniadores, blasfemos,
hipócritas, iracundos é ingratos se manifies­
tan en sus folletos incendiarios los infelices
protestantes cuando atacan á los católicos,
M in. Esto son calumnias que nos levan­
tan, porque á mí me ha gustado la disputa
pero sin faltar á nadie*
Sac. Supongamos, que dirigiéndome á
vd*, señor ministro protestante, le digo: que
es el aborto del templo, de los esclavos, de
los tiranos; el sacrificado r de la bestia color
de escarlata, llena de nombres de blasfe­
mias, el hijo de Caín y de Judas, que llevó
la guerra y ei cstermiuio.. • .el sacrificador
de la ramera del Apocalipsis,. . *que ensena
á venerar los ídolos., . ,el que merece estar
lejos de nuestras familias, ya que negocia
con los bienes del cielo. , el hombre que
enseña ol e rro r,. el profesor dei fraude y
d é l a h ip o cre sía ..-, pueblos/ quebrantad
los grillos, y romped las cadenas de los sa-
crificadores de la bestia. . *. abajo los íd o ­
los que ban reemplazado & los de íos anti­
guo a aztecas». . . miradlos!,. . ,son los qne
compran ios beneficios pingues de la Igle­
sia. *• .fuera los perros y los hechiceros, los
lascivos y los homicidas, los que sirven á la
idolatría y aman la mentira, . *.ellos no son
verdaderos discípulos de Cristo*.••es ya
tiempo que despierte ia generación encade­
nada. *fuera, y para siempre fuera los
prestidigitadores..........apóstoles' traficantes
con fas cosas espirituales.. - -declaraos de
una \e z se'ef¡trios de otra religión porque
vuestra impostura está manifiesta.. . «la hu­
manidad fíaca y corrompida no puede puri
fiarse, aun cuando se envanezca con pompo»
sos t í t u l o s . . p e r o para qué me causo en
pruebas? qué me dina ú yo le insultara de
este moduV qué me dina si yo je aplicara á
vd. se mojantes escndilos.-
M in. Que su religión era falsa, porque en
vez de razones me prodigaba vd. insultos.
ÍSac. Pues bien, señor mió, esto es lo qua
hacen los protestantes: así tratan á los cató­
licos en t;us libros: y así !o aprendieron de
su padre y maestro en \v. maldad, Martin
Lutero: y esto es lo que hace de un modo
el mas infame y escandaloso, el malvadado
folleto titulado: L a verdad y el Error» E l
sacerdote católico no obra así: él establece
no lo que él quiere, sino la religión de J e ­
sucristo, los dogmas qua nos ha enseñado,
la moral que siempre se ha practicado, y la
admirable conducta de los sabios y de los
sanios. Anuncia ía verdad, la prueba por la
Esa ¡'itu ví», la derniier-ra por las sentencias
de los Sanios JPadreSj la patea tiza con el
coreen turnea* o un fini me de los Doctores, y
f’o ^ e r e n oia universal .de toáoslos p ti e -
bíos. '/ :'--c ni: n . ■■¿íuue ó
un católico á ia moüí3j;ijLf L^ipima arpias
prohibidas^ rnmea textos, falsifica á los pa­
dres, nnrnofT sus anüguog descreídos - • *. y
acaba haciendo caer una lluvia de insultos
contra el católico, y &e burla. mofa y escar­
nece á los sacerdotes, á los Obispos y al
Papa: k ¡os sanios, k la Virgen y á iiios
mismo. Ahora puede apreciar debidamen­
to por qué razón de mía sola plumada con­
denamos ñ loa incrédulos y á los impíos.
Nuestra conducta por lanío es condenar á
todos los malos que no quieren hacer !o
que .Tcpih: listo ies m anda,'es verdad: es
condenar á muchos inocentes, y ni siquiera
á un solo inocente, esto no es verdad, por­
que los protestantes serán juzgados no por
su inocencia, sino por sus obras, y como las
obras que Jes inspira e* protestantismo son
malas, de ahí la necesidad de que sean
condenados por malos y no por protestan­
tes inocentes.
M in * Esta son calumnias que noa levan,
tan los católicos.
^ í$?ac. Voy ft demostrarlo á vd, j verá con
toda claridad como no puede en conciencia
continuar en el protestantismo so pona de
«terna condenación, Las mil eectas que
componen el protestantismo, tienen por ori­
gen los Luteranos ó Calvinistas, 6 los Ana­
baptistas 6 los Socinianos, ma5 como cada
uno quiere que su secta se:; Iglesia evan­
gélica, es decir> que su doctrina esté sobre
todos ios puntos conforme con el evangelio,
y esto necesariamente ha de ser imposible
porque esas sectas profesan ijoctriaas con­
trarias, y á veces contradictorias; iu¿*go es
imposible qne todas sigíin al Evangelio;
luego es posible que ninguna de ellas lo
siga.

2 . — LOS pro testa n tes condbhados

PO R SI MISMOS*

M in. Jamas, jamás será esto posible por*


que siendo el protestantismo la reforma de
la iglesia Católica, si esta tiene el evange­
lio, con mucha mas razón aquel que es su
reforma.
¿Sac* No solo no es posible que ninguna
de las sectas protestantes sea conforme con
el Evangelio, sino que es la realidad de los
hechos; y es así por confesion do los mis­
mos protestantes. En efecto, los Luteranos
y Calvinistas no querían que los Anabap­
tistas y Sociníanos hiciesen parte de su doc­
trina evangélica, y a renglón seguido Ígb
Socinianos y los Anabaptistas aseguran que
su doctrina es la evangélica; y que de nin­
gún modo lo os ni ío podrá ser la de ios
Luteranos y Calvinistas. Por consiguien­
te, por confesion do los mismos sectarios,
resulta que la doctrina de ios protestantes,
no es la doctrina del Evangelio; por consi­
guiente qüe no hacen Jas obras del Evange­
lio, que no hacen lus obras buenas que m an­
da Jesucristo, y que loque hacen son obras
malas; por tanto señor, ministro, o sale vd.
de su secta 6 se condena irremisiblemente
porque sus obras son mala3*
Min. Ya dije h vd. que hay libertad de
cultos, y qne so y libre para permanecer en
la religión que quieto: por qué me ha de ser
vedado obrar conforme una iey? Repito
que soy amante del progreso: me gusta ser
de ios libres pensadores, y aun de los libre-
cultistas. ¿Por que me h a d e ser prohibi­
do permanecer en ia religión que quiero?
Sac. Jamás le he negado yo que vd; pus-
‘ da permanecer en la secta que quisiere y
aunque pueda p r o fes ar ninguna haciéndo­
se indiferente en materia de religión, pero
este abuso de su libenad, mucho menos im ­
pedirá qne sea condonado en el tnbunaí de
Dios, ya que según San Pablo, vd. tendrá
qne dar cuenta de lo qne kft p&isado, dicho}
6 hecho, y será absuelto o condenado con*
form e siis pensam ientos palabras y obras,
sin que en la presencia de D ios, se ten ga en
cuenta en lo m as m ínim o las leyes d il g o ­
bierno que adm iícn la Uúeréad de a d lo s y y
leyes qun q u iza y sin q u izá s burlan y m o­
fa n y vilipendiar), la religión católica (¡ue
es ia verdadera.
M ui. Pero e ra n d o yo en ei protestantis­
mo tengo y profeso una doctrina buena que
es la del Evangelio, y obrando yo según
ella puedo salvarme, síul tener necesidad de
m udar de religión.
Sac . Yo debo notifícarie. ^eñor mto? que
San Pablo nos dice lo contrario do lo que
vd. afirma, pues escribiendo á los fieles do
Efe so, se espresa así: No h ay m as qim una
sola f e y una sola doctrina; y en ía carta
que envió á los robara;:- Íes asegura Que
su fé ó su doctrina c;? la verdadera, y como
vdes. señor raíais tío profesan vina doctrina
contraria y aun contradictoria § la doctrina
de 3a Iglesia Romana, claro y evidente es
que siendo esta verdadera como afirma San
Pablo, la de! protestantismo es falsa. Por
esto eg qne todos los católicos estamos
acordes en afirmar, que jamás se lia salva­
do un verdadero protestante, y los protege
tan tes confiesan que los eatóücos pueden
salvarse, y que de hecho muelios se han
salvado: luego no puede vd., en conciencia,
continuar en el protestantismo, ya que en él
ni hay ni puede haber .salvación: luego de­
be vd. hacerse católico para que se pueda-
¡salvar. E n suma, señor ministro, para no di­
latarme tanto, voy á presentar á su consi­
deración una serie de razones para que deje
de ser protestante sea cualquiera la secta á
que pertenezca, así como otra multitud de
razones para qne ingrese en el catolicismo
lo mas pronto posible*
M in . Ojalá que lo hiciera vd! pero ojalá
que eus razones me convenzan del todo! oja­
lá que convencido obre con tanta fidelidad
á la gracia, que dejando el error comienzo á
seguir el camino de ía verdad, como hacen
en nuestros dias muchos protestantes! y oja
lá qne lo haga con tanta fidelidad como el
ministro ingles llamado Kenri, el Reveren­
do Heari el yerno del obispo de Oxfor que
por hacerse católico renunció xm beneficio
de veinte mil francos. Oh! si en este mo­
mento comenzara á ser tan afortunado! P e ­
ro estoy resuelto, diga vd. y con su fervor
encomiéndeme á Blos, y aun ti M aría que
vd. tanto la llama Inmaculada y Divina, por­
que desde esíe momento no sé cómo es que
y a comienzo á quererla con verdadero amor

3 .— D ie z Y S E IS R A ZO N ES
P A R A A D JU R A R E& PR O TE ST A N TISM O Y
H A C E R S E CATÓLICO,

Sac. Con la bendición de Nuestro bnen


Dios, y confiado en e! patrocinio de la In ­
maculada y Divina María, y en el valor del
Santísimo Sacrificio de la Misa, voy a co­
menzar ¿i referir á vd, las poderosas y efi­
caces razones que tiene de su parte.
1. Debe v d . hacerse católico, porque el
católico es rocano, y porqué Ja Iglesia de
Roma es ¡a cabeza de toda la cristiandad y
de i *íÍ03 los católicos. Por esto vemos á la
l'glcbta da liorna en el primer siglo reg id a
por S an Pedro^ San L in o y S an Clemen­
te , y por consiguiente sm m n q tm error, y
vemos á San Pablo declarándola cohtmnct
de toda verdad: en el sí^ío II decia T e rtu ­
liano, R om a nos comunica toda su autor i-
d a d >ya. que es la Iglesia afortunada en cu­
yo seno derramaron los apóstoles su sangre
en defensa de sn doctrina: en el siglo 111
8an Ireneo aseguraba, que la Iglesia R o -
m ana ha conservado siempre la tradición
que viene desde los apóstoles: en el siglo
IV San Gerónimo, sabed qne la Iglesia ro­
m ana qne está fu n d a d a por los a-póstoles
y se conserva hasta, hoy , ha sido fortificada
por la autoridad de San Pablo; por esto es
necesario pm rmtiecer en ella: en el siglo V
decía San Agustín, dejé '¿ni h erejía p a r a
convertirme c la f é de la Iglesia 'Romana t
porque ella tiene en sn fa v o r ei consenti­
miento de los pueblos -?/ de las 'naciones 9
porque su autoridad descansa en prodigios
los mas estupendos^ porque el Romano
Pontífice que la gobierna ocupa la misma
silla del apóstol ¿San Pedro, y porque ha
confundido en Lodos tiempos & todas ¿as he~
regias, tanto con la g ra ve d a d de sus con­
cilios, como con la majestad de sus m ita -
g r o s ♦ Tal es el testimonio que nos dan in­
numerables sanios y sabios de primer orden
en favor de la Iglesia liomana, y testimonios
que llegan sin ninguna interrupción hasta ei
siglo X IX . Luego señor mió debe vd. ha»
cerse católico; luego no puede vd. conti­
nuar siendo protestante, porque su fé es una
novedad, es una falsedad verdadera, yaque
en ninguna historia de los pueblos se habla
de las sectas protestantes, y y á que hace
muchos siglos que todos sus errores han si­
do condenados por los concilios, y de un
modo especial por la Iglesia Romana.
2 . tí Debe vd* hacerse católico, porque
cerca de 20.000,000 de mártires, de ancia­
nos y niños, ricos y pobres, sabios é igno­
rantes, hombres y mujeres, en todo, tiempo
y en todos los países han derramado su san­
gre, sufiido los tormentos mas duros, tole­
rado los destierros y los suplicios mas horri*
bles y las privaciones mas largas por la
doctrina que profesa la Iglesia católica ro­
mana; luego debe vd. hacerse católico: y no
puede continuar siendo protestante, porque
en el espacio de 350 años que tiene de exis­
tencia su secta, aun no puede enumerar ni
siquiera un solo mártir,
3. * Debe hacerse católico porque mil"
chos millones de obispos, sacerdote^ solita­
rios, monges, confesores y vírgenes han
practicado las mas heroicas virtudes, y se
han salvado en la íé de la Iglesia romana:
y no puede ser protestante, poique no se ha
salvado uno solo que haya vivido según
las reglas y principios del protestantismo *
4. Debe hacerse católico porque la Igle­
sia de Roma tiene los mandamientos de la
le y de Dios, y ei que los observa, y solo el
que los observa irá al cielo; y no puede ser
protestante, porque s^giin su doctrina no se
pueden guardar los mandamientos, ni pue­
do haber buení-s obras, v toda acción es un
pecado necesario, y tan pecado es robar co­
mo no restituir Jo hurtado.
5 .^ Debo hacerse caí olio o, porque Dios
que es infinitamente santo, aborrece iriñHi­
tara ente al petado, ama infinitamente i a vir­
tud, y premia á que le h a n sido
fieles: y no puede continuar en el protes­
tantismo, porque los luteranos y calvinistas
aseguran que Dios quiero oi pecado,-qne lo
maiida, que io obi'a, y que dirija al malvado
en sus peryerf.es designios,
( 6. ** D e b o h a c e r s e c a tó lic o p o r q u e i as n a ­
c io n e s p a g a n a s h a n a b r a z o d o al c a to lic ism o ,
c o m o religión q u e es v e r d a d e r a ; y n o p-iede
v i v i r en e¡ p ro i e s tá n tierno, p o r q u e é\ ío!o- h a
s ido a b r a z a d o v o i a l a r i a m e n t e po r c a tó lic o s
m a l o s ó in d if e r e n te s a l m e n o r , co n el íin
c r i m i n a l de o b r a r c o n f o r m e la lic e n c ia d e
c o s t u m b r e s , y pe:1 c o n s ig u ie n te c o n f o r m e 1.a
m a l i c i a y c u l p a b i l i d a d d e ,sus d e p r a v a d a s
pasiones.
7 . Debo hacerse católico, porque los
a posto les que han con vertido á i es pueblos
han siuo santos, y han probado su misión
curando toda enfermedad, y ana resucitan­
do á los muertos. porque eu su favor favore­
cía Dios su obra, con armando con milagros
su doctrina: y no puede continuar en el pro­
testantismo porque ios que lo enseñaron y
profesaron, irán sido apóstatas de la fé, es­
clavos <*e su carne, violadores de los votos,
impíos hasta mas no poder, orgullosos como
un demonio, blasfemos como Senaquerib y
prácticamente enemigos del genero humano.
8, ^ Debe hacerse católico, porque empe­
radores, reyes, príncipes, ministros, condes,
marqueses, barones y aun ios mas grandes
eábios abandonaron a i mundo, y se consagra­
ron & Oios para llevaren la religión una vi­
da \ívr -3 perfccta, mediante hi práctica de los
concejos evangélicos; y no puede vivir roas
tiempo sierido protestante, porque todos los
dias so ve ú muchos q u e dejando su patria,
sus padres, sus amigos, ias posesiones y co­
modidades abandonan el protestantismo lle­
vando entre lo ti católicos una vida ae santos.
9 t;i Bebe hacerse católico, porque los
católicos creemos ¡o qne siempre se hacrei*
. do, que es lo que i)ios ha revelado, y la
Iglesia propone como cosa de fé: y no pue~
de ser protestan te, porque como secta falsa
y maldita, reforma la biblia quitándole ver­
sos, capítulos y ana libros enteros; reforma
sus profesiones de fé, añadiendo y quitando
lo que segnu ella se llanrut artículos esen­
ciales, reforma el mismo catecismo de L u ­
tero, y muda de símbolos á su antojo segnu
los tiempos y lugares; y á !a verdad sólida
dei católico, contesta con la calumnia que
siempre es mentira y perdición.
10, ^ Bebe hacerse católico, porque la
Iglesia en nombre de Jesucristo, establece y
manda la pe ai leticia, so pena de excluir del
reino de los cielos y condenar á los infier­
nos á todos los que no Ja hicieren; y 110 pue­
de ser protestante, poique ellos enseñan e]
camino ancho en vez de! estrecho, h a s t & el
punto de decir que para salvarse, no solo
no debe hacerse pcaUencia, ¡ñas ni siquiera
obras buenas, ni guardar los mandamien*
tos, ni redimir los pecados con limosnas» ni
frecuentar los Sacramento?, -de la Penitencia
y Eucaristía.
1 1 ,53 Debe hacerse católico, porque no­
sotros entendemos !a Biblia como, los san­
tos padres de la Iglesia cien y cien veces
mas recomendables por su santidad, solidez
de doctrina y extraordinarios talentos, que
todos lea reformistas; y porque su iutorpra*
tacion siendo anterior á las controversias
habidas, está exenta de toda parcialidad; y
no puede continuar en el protestantismo,
porque los modernos novadores son hom­
bres lijeios, disidentes en sus opiniones par*
ticu lares, violentan el sentido do las Escri­
turas para acomodarla á sus caprichos, y
solo tienen por objeto dar mas libertad á la
carne y destruir la iglesia con el vano pre*
testo de reformarla.
12*^ Debe hacerse católico, porque loa
santos padres quo han escrito en diferentes
épocas y lugares, todos han escrito ense­
ñando la misma fé que ahora tiene la Igle­
sia romana; y L>s dociores católicos en me­
dio de sus encarnizadas disputas sobre la*
materias no definidas, con todo reina entre
ellos la mas perfecta armonía en todos los
puntos del dogma, y casi todos y cada uno
prueba la verdad de sn doctrina, puniendo
sus argumento-’! de los tiempos apostólicos^
y no debe continuar en el protestantismo
porque sus escritores sé diferencian entre
sf como lo blanco de lo negro; y no solo los
Luteranos y Calvinistas condenan la doc­
trina de los Puritanos, Anabaptistas y Soci*
nianos; sí que también se condenan entre sí
los Luteranos y Calvinistas; y aun ni si­
quiera convienen los mismos Calvinistas,
1 3 ,58 Bebe hacerse católico, porque 3a‘
Igleúa Romana no obstante las persecucio­
nes airosísimas de los tres j primeros si­
glos, y las que sufrió de paite'deloa maho­
metanos, sismáticos, here-ges de toda espe­
cie, y particularmente de los llamados franc­
masones y protéstala tes, con todo la Iglesia
se ha mostrado en todos tiempos del todo
insuperable, sufrí da ? visible, y todos los di as
con nuevos aumentos: y no puede ser pro­
testante, porque así como todas las he re­
gías han caído, y solo se encuentra de ellas
el recuerdo de sn existencia, asi también
caerán un di a todas fas sectas protestantes
conforme la palabra d¿l Salvador, qne di-
jo : Todo árbol que m i P a d re no h aya p la n ­
tado serd arrancado de r a íz ,
14, ■' Dfb? h ; ^ ; v e católico porque ios
c;íÓ) icos te :ie mo? i n a í'::íe ra b les vidas de san -
ío^ íu*toí!o oslado., se eso y eondioion, donde
c- v'*;- !:j Mvoieidaíl de su virtud. Jos motivos
V í>v :^ rnb an; r -.or$ p ro„
oUi'íiron udoi.w , :,;a:thudde libros
de feoingüi ascética y moral, en los que se
fí3 s eña i: o ao I o e í naod o de s rj va r se; que
también los medios que se deben practicar,
para llegar á la verdadera perfección, y
aun para saludar alguna vez lo mas sublime
de k eai/ddad perfectísima: y no debe de
ser protestante, porque ellos no tienen ni
siquiera una vida edificante, ya que no hay
entre todos ellos ni un solo santo, ni se h a ­
lla en sus bibliotecas un solo tratado de
moral supuesto que enserian que los m an­
damientos no se pueden cumplir; y mucho
menos tendrán jamás ni un opusculode per­
fección* ya que ni siquiera puede salvarse
ni nn solo protestante.
15. Debe hacerse católico, porque 61
obrando según su conciencia, evita el pe­
cado con el auxiíio ele la gracia, teme que
puede ser eondenado por un solo un pecado
grave, recuerda que ha de dar cuenta á
Dio 3 hasta de una palabra ociosa, procura
indemnizar todos los daños causados* y de*
clarando sus pecados al confesor coi: el de­
bido ai repe n ti miento logra un dia la eterna
gloria: y no debe continuar en eí protes­
tantismo, porquo e\ protestante, obrando
según sus principios no cum úlela ley de
Dio?, cree que para salvarse basta creer que
Dios no Je imputará otro pecado que el de
la infidelidad, que tes buenas obr?s no son
meritorí as por ía v i d a e te rn a, que no es* ó
en nuestra mano evitar el pecad o, y no tie­
ne obligación de confesarse y ni siquiera de
hacer penitencia, y como todo esto es con­
trario á lo mandado por Jesucristo, por es~
to necesariamente el protestante ha do con­
denarse, y tenga vd, entendido qne no pue­
de salvarse ni un solo protestante qne viva
conforme las regias del protestantismo; que
no puede salvarse ni nn solo ministro pro­
testante. porcjue en ellos no cabe ni escusa
ni ignorancia, y que si se salva algún protes­
tante será solo aquel que ha vivido como
católico.
Hasta este punto es necesario y suma­
mente necesario señor ministro, que vd. se
haga católico despues de haber adjurado to­
dos sus errores.
16, —Debe hacerse católico, porque en
el catolicismo los tibios y aun J o s malos
siempre cumplen sus deberes en una gran
parte, y son todavía mejores qne los mis­
mos protestantes, y por otra parte, siem­
pre será verdad, que el peor católico será
un perfecto Luterano, el peor Luterano nn
perfecto Calvinista, el peor Calvinista-un
perfecto Socininn.o, el peor Socmiano un
perfecto Mahometano, el peor Mahome­
tano; un perfecto Espiritista, el peor Espi­
ritista; un perfecto Franc-masón, y el peor
Franc-maeon, tiene ía malicia del demonio,
como que ha sido conducido por él en per­
sona en sus principales recepciones: y tanto
es así, que los católicos que se hacen pro­
testantes, se entregan desaforados y perdi­
dos al goce brutal de Jos placeres de los
sentidos, mientras que los protestantes que
se bautizan, no hacen adjurando sus errores
para emprender lina vida cristiana, y aun
muchas veces una vida de perfección. Por
esta misma razón se han visto á muchos
protestan test que no obstante de haber sido
muy adictos á su secta durante toda su vi-
da, han dejado su obstinación eu la hora de
su muerte para hacerse católicos; al paso
qne en esa hora que es la hora de los com*
premisos verdaderos, no sé de ningún ca­
tólico que se haya hecho protestante*
4. — SE P RUCEA POR LA EScEITURA
Y LOS SANTOS PA D EK S L a NECESIDAD DE
AD JCllA R EL PROTESTANTISMO
ir nACJGRS'E CATOLICO

Qué mas desea vd, señor católico y señor


mini>tro?
M in. Verdaderamente confieso á vd.qtte
estoy muy confundido, que tengo dudas po­
sitivas sobre mi eterna salvación, y que con­
vengo con vd. qne no es lícito ser protes­
tante, y nuicho menos me es lícito á mí
continuar siendo ministro; pero no me pue­
do determinar del todo, porque como vd. sa­
be, Luteco hizo su reforma mediante la san­
io
ta Bíbtm, y vd. no me ha citado los texto»
en que se funda, y esto es lo que me detiene,
C a t . Aunque señor padre ha demostrado
vd* al señor ministro de un modo el mas
victorioso que por ningún título le es Lícito
continuar siendo ministro de las sectas pro*
testan te sf y aunque en realidad de verdad no
hay mas que desear, con todo* yo espero
que le demostrará vd. con textos de la Es­
critura que si no deja el protestantismo no
puede salvarse.
Sac. Y a vd* sabe señor mió que las-indi^
c aciones de vd* so n inunda tos para mí y
tanto, mas cuan to que en "lo sucesivo veré
en vd un buen católico; así como hasta
ahora lo era <1 la moda y no mas.
C at. SI hombre debe obrar siempre se-
gun cus creencias y teniendo unn i rica tan
grandiosa del catolicismo como la tengo
ahora, espero cumplir con Jos deberes que
me impone, y espero que los dos tendremos
el consuelo de ver en mi estío amigo el se­
ñor ministro, un buen católico también.
M iti. Si señores, es io prometo, si el señor
padre como empero, me manifiesta por la
Escrituré', que «0 hay salvación para los
protestantes, y mucho menos prua un mi­
nistro protestante*
Sfí£?. C o n sa tisfa c c ió n v e rd a d e ra y con*
lando otra vez con su grata beneyolencia,
voy á probar a vu = qiití a o hay salvación
para ios que mueren voluntariamente en el
cisma, en la haregía o e-i el protestantismo
y por tanto que mucho menos la podrá ha-
ber para un ministro protestante, que es eL
propagador do i r isilla, do la heregía y del
protestantismo, y la causa de la perdición
de innumerables almas. En efecto un ver
dad ero cismático, na verdadero he rege, un
verdad«ro masón* y de un modo especial un
verdadero protestante no puede salvarse,ya
que vemos á Nuestro Divino Maestro que
siendo ia sabiduría infinita los condena per
patitamente al infierno. Jesucristo por San
M&teo 18, 1 7 dice: S¿ n* oyere d la
Ig lesia sed tenido v a r a M í como un g en til
y pnblicano: y a.s-í como si üue voluntaria­
mente ninciu'j hiendo gentil y publica no no
sesaivvij sino que se condena, a&í mismo,
según la sen ¡encía fie Jesucristo, se conde­
naran y no aí calvaráu ios que mueren sien­
do voluntariamente cismáticos, he reges 6
protestante*. Jesncrkro por San Lucas:
10, io nos ijíií/j saber: Que el axte despre^
cia á sas ‘n dnh tros C E l desprecia, y quien
desprecia a S I, desprecia igualm ente á sn
Padre que lo envió> Claro esía que uo irá
al cielo el que ce aprecia á Jesucristo y á su
Eterno Padre: así es claro qne según la sen*
tencia de Jesucristo no irá al cielo ni el
cismático, ni el he rege, ni el masón, ni el
protestante, porque despreciando á los sa­
cerdotes, desprecian á Jesucristo y á su
Eterno Padre, Jesucristo por San Marcos
en el último capítulo nos dice; Que aquel
que no creyere y a está condenado y por San
Juan 3,18. Que aquel que no cree y a está
ju zg a d o . Con lo cual nos Indica que el
qne no tiene la verdadera fer y por s m prin­
cipios no puede hacer ni siquiera un acto
de fé divina, y de ahí se sigue que no irán
al cielo, sino que están juzgados en el tribu­
nal de Jesucristo y ann condenados. Por
esto San Rabio en su Eptsíoia á Tito 3, 10,
11. llama á los que no oyen á la Iglesia, á
los que menosprecian á íos ministros de Je­
sucristo, y a íos que no creen íoa dogmas de
nuestra santa fé, íos llama digo: hombres
subversivos y condenados por su propio
pticio, San Pedro en su cana segunda
1, íos apellida: m aestros de i a m entir v que
introducen las sectas de perdición, niegan
al Señor y se pierden miserahlermnte. San
Juan en sus epístolas los denomina ¡nti-
cristos y seductores y para que sus dí^ci*
pnlos no fuesen presa de semejantes lo^
dos les escribió así: V ig ila d , no sea, q m
perd á is cuanto habéis obrado hasta ahora,
porque todo aquel que se separa de la doc -
trin a de C risto no tiene á D io s , 2, 8, 9, y
San Judas los llama falsarios cuya confu *
sio?i que tendrán que su frir será la eterna .
Ahora bien, ¿cómo podrá salvarse un cis­
mático, un herege, Tin masón ó un pro­
testante? No, no; para semejantes personas
no hay salvación, porque muriendo sin Ja
fé de Ja verdadera Iglesia, no pueden agra­
dar á Dios y ya están juzgados y condena-
dos* Los padres apostólicos partiendo de
estas verdades obraron como los apóstoles:
y asi como estos condenaron á los Sinconia-
nos, Nicolaitas, Ceríntianos, Fautasiásticos
y Evioninistas, y loa condenaron echándo­
los de la Iglesia, y amenazándolos cou Jas
penas eternas; así aquellos condenaron á
los hereges y sectarios de Menandro, Basi-
lides. Saturnino, Marcosio, Yaientiniano y
los Gnosticos, y los conden ai on arrojándolos
de la Iglesia en este mundo y con las penas
del inñerno en el otro. Así obraron San íg*
nació mártir, San Policárpo, San Ireneo, San
Justino, San T eófilo.. *. etc., y los Mama­
ron hereges^ ateoss i?npíosi injustos, y p e r ­
versos, y tos llamaron: lobos vestidos con p ie l
de ovejay fa ls o s cristos , falsos pro feta s , se*
ductores de los fieles y sectarios de S atan ás
y ios llamaron pesie¡ béstias, ladrones, cri?m~
nales, infames¡ y caima y origen de todas
las heragías ?/ de todos los males. La Iglesia
católica con la historie* en la mano prueba
que siempre ha obrado de i mismo modo
condenando á los hereges pura que coa ser­
var la úíúca fé que recibiera de su Divino
Salvador: y que ai condenar á los cismáti­
cos, 'hereges, masones y protestantes de
nuestros r!iast y calificarlos con el dictado
denigrativo de hereges, ateos, impíos, in ­
justos y perversos; de lobos vestidos de piel
do ove ja yfa ls o s cristos, fa ls o s pro feta s, se­
ductores de los jielos y sectarios de S atan ás,
y de peste¡ bestias, ladrones, crim inales t
infam es y causa y origen de todas las he-
reg ía s y todos los males, y presentarlos co­
mo tales tinte ledo el mundo ha obrado c o ­
mo debia, porque ía historia patentiza qne
ha obrado cómo los padres de i primer si­
glo de la Iglesia, como los a posto Íes y como
Nuestro Divino Salvador: luego así como
aquellos hereges fueron condenados sin re­
misión, así huí rom i¿¡ion serán con den a dos
los yAtestantes y los masones, y los he re­
ges y loa^ismáticos de nuestros di as que
volunta mimen te murieren ir parados de la
verdadera Iglesia que es una Sania, Católica
Apostólica y Romana-
C a t Ya lo vo vd. seiSor ministro, como
en conciencia no puede nadie conlinuar
siendo he rege, cismático, masón ó proles^
íante, so pena de perderse para siempre; y
esto aunque? no tibíese otro pecado que mo­
rir voluntaiiamsnte separado de la verdade­
ra Iglesia fundaría por Jesucristo Nuestro
Señor y que como hemos demostrado, es una,
santa, católica, apostólica y romana? y vd.
mismo ha podido observar que la Iglesia
cató tica ense fiando es ia tío el riña, obra como
los uios apóstoles y como Jesucristo Núes-
tro Señor, Cuide pues su alma, porque no
tiene usas que una, y si ía pierde todo lo
pierdo: reñexioue lo que le ha dicho el se*
riof p ad re, y espero qus dentro do poco me
^c'ía ui el gusto de ana te matizar á todos sus
errores é ingresar en el gremio de la Iglesia
católica^
&Vc, Yo también lo espero así, y para
an i Liarlo mas voy á notar i a siguienfe doc~
In a a do sus sectarios. Slaricio asegura que
entre los protestan tes, soioensu propia sec­
ta hay salvación, y que ios demás sectarios
se condenan: Sulzer atestigua que en 1740
la secta leformada de Helvecia, publicaba,
que solo en ella habia talvacion; los protes­
tantes episcopales enseñan que solo sus sec­
tarios podrán al cansar la eterna gloria: y
todos los reformados nuevamente (pasan de
mil las nuevas reformas) y cada una de
ellas asegura* que sus sectarios se saK
van y condena á todas las demás sectas
Los anglicanos retienen el símbolo de San
Atanasio, y condenan al infierno á los uni­
tarios, metodistas, racionalistas, masones,
griegos cismáticos y demas sectarios que
no tienen sus creencias. En una pala­
bra, unos á otros se condenan, unos á otros
se esciuyen del reino de los cielos, y unos á
otros se escandalizan y enseñan nuevos
errores. Y será posible señor ministro que
un hombre de los tamaños de vd, continué
en el protestantismo? No lo creo, antes es­
toy persuadido, que una poca de reflexión y
súplicas fervientes á la.Inmaculada y Divi­
na María le harán conocerla verdad, y
abrazar un dia ¡os dogmas y verdades de
nuestra santa Madre \& Iglesia. Dejando
señor ministro á su conoide*ación las razo­
nes que acabo de exponerle, paso a hacer­
me cargo de ia Divinidad de Jesucristo, para
que viendo que es el Dios verdadero de Dios
verdadeio, trabajemos con tridas nuestras
fuerzas para adorarlo y amarlo con todo
nuestro corazon*
CAPITULO V.
Los Protestantes 7 la Biblia.

C aU Muchas veces he dado gracias á Dios


señor padre, en el decurso de esta conferen­
cia, porque mediante las lucos recibidas, es­
pero en adelante portarme como buen cató­
lico, y espero ademas quedar suficientemen­
te instruido para defender mi religión; poro
confieso.-j. vd, que me encuentro coa no po­
cos apuros con ciertos protestantes que tie­
nen la humorada de negar casi todos Jos
dogmas del catolicismo, y en prueba de la
verdad de su acertó citan muchos textos de
la escritura. Qué remedio para salir airoso
de esas polétjycas como conviene á un ca­
tólico que defiende su religión?
M in. No, no hay modo de salir airoso,
porque la palabra de Dios siempre es pala-
bra de Dios y necesariamente ha de decir lo
que dice, y en esto me he fundado yó eienv
pre para creer que la Iglesia católica tiene
muchos abusos.

1 .— r o s P R O T E S T A N T E S NO PU E D E N
R E C IB IR E L CANON D E LAS SA G RA D A S
E S C R IT U R A S .

S ac. Pues muy mal fundamento ha es­


cogido vd,5 y ya debo decir al señor católi­
co que hay un medio muy proj>io y acomo­
dado para poner un tapabocas a los pro tes*
tantesy tanto es asi, que fes ministros dei
protestantismo no tienen la Biblia, no cono­
cen la Biblia, no Ies consta los libros de ia
Biblia, ni la inspiración particular de la Bi­
blia, ni la fidelidad de la traducción, y lo que
es mas, que ignoran el sentido que le ha dado
el Espíritu Santo ío caal hace que io que en
sí mismo es palabra de Dios^ ellos lo hagan
palabra de Satanás; y vea vd. como de una
sola plumada quedfiu por tierra todos ]o^‘a r­
gumentos de los1 pro tes iai i les.
M¿n. Pero sonó r pridí-e se cha uso a
Como no tenemos la Biblia si es el libro £i-
voriío de la reforma; no «abo vd. qne hay
sociedades á propósito para su propagación
en todos ios idiomas conocidos?
ñüc. E s verdad lo qne vd. me dice; pero
cómo me prueba vd. que el libro que vd.
IJama Biblia os verdaderamente la Biblia?
como me pnr¿ba vd. qne los libros que
tiene so a los que componen la Biblia? cómo
me asegura que son inspirados en todas sus
parces? cómo me demuestra que no han sido
alterados? cómo me demuestra, también el
sentido de cada libro ya uu de cada frase?
Ciertamente qu i iodo esto debe saber vd. dñ
el ios para qne pueda dogmatizar, y lo sabe?
No. no 3o sabe vd, ni puede saberlo, porque
segando la autoridad do la Iglesia que lo
determina se queda como un libro cualquie­
ra* Usted no sabe que es ia Biblia, por­
que quién so lo ha dicho* No la Iglesia
porque vd. dice que no tiene autoridad; 110
la tradición porque vd. tampoco ia admi­
te; no la autoridad de los concilios, porque
los trata de fanáticos: no los Santos Padres
porque los protestantes los lian vis Lo como
uaos necios. Pues quién se lo ha dicho?
Nadie y por esto obran los protestantes con
ia mayor mala fé,y como unos ignorantes de
primera, cuando toman lo que ellos llaman
Biblia para citar unos libros que no .saben si
Son inspirados, traer pasages que no les cons­
ta su traducción y alegar sentencias que ig­
noran el sentido que les dió el Espíritu San­
to. Pobres hombres! son á la verdad unos
ineensatos, porque partiendo de unos princi­
pios tan falsos, tienen la avilantez insufri­
ble de dogmatizar* Qué crimen tan horrú
ble/ qué orgullo tan sin segundo! qué im­
pudencia tan marcada! Ah! este modo de
obrar es lo mas abominable.
M hu Pero padre ¿no está vd, instruido
en la Biblia7 no conoce sus libros/ no los
ama como se merecen?
$ ac. El católico ama la Biblia, y mejor
que los protestantes: y el católico la ama
tanto mas, cuanto que sabe de cierto que es
la palabra de Dios, mientras qne el pro­
testante no lo sabe, y ni jamás podrá sa­
berlo. El católico vé en la Biblia un hbro
sagrado que el Espíritu santo inspiró á loe
autores, que dice la Iglesia: y libro que ju n ­
ta mente con la tradición, contiene todo el
dogma, toda la moral, los consejos evangé­
licos, y aun lo mas perfecto de la mas en*
c umbiada santidad y 61ve que cuanto hay
<( e n é) e s útil p a r a e n s e ñ a r , p a r a a r g ü i r , p a -
^ r a d efen d er, y p a ra q u e seam o s b u e n o s
" d e l a n t e d s D i o s , ” ' Así a m a n a o s Jos c a t ó ­
licos la B i b l i a [ a s i c o n o c e m o s .sus lib r o s! a s í
e s t a m o s i n s t r u i d o s e n e l lo s .
M in . P e r o n o p u e d o c o m p r e n d e r c o m o
los c a t ó l i c o s p u e d e n e s t a r c i e r t o s d e 3a
blia, y n o s o t r o s los p r o t e s t a n t e s q u e n o p o ­
d a m o s e s m rlo , cu a n to que hornos a d o p ta d o
sus t r a d u cc i o íi es,
( J a / . M u c h o d e s e o ye ñ o r p a d r e q u e e x p l i ­
q u e el p u n t o m u y b ie n ; p o r q u e á ¡a v e n J a d
si e l p r o t e s t a n t i s m o n o tie n e la B i b l i a es í a
m a y o r v i c t o r i a c o n t r a é l, e s c o r t a r j u n t a ­
m e n t e c o n el á r b o l s n r a i z m a l é f i c a y d e ­
pravada
Sao. U n a p o c a d e a t e n c i ó n s e ñ o r e s , y e l í a
h a r á v e r l a c o n d u c t a i n i q u a d e ios p r o t e s ­
t a n t e s y c o r n o >e p o r t a n e n i a p r á c t i c a c o ­
mo l o s p r i m o g é n i t o s d e S a t a n á s , y l a c o n -
d u e l a r a z o n a b l e d e un c a t ó l i c o a i c i t a r la
B ib lia.
E l c a t ó l i c o s a b e q n o io q u e el l l a m a B i ­
blia e s l a v e r d a d e r a H i b l í a p o r q u e a s ? s e lo
dico la I g l e s i a ; s a b e - q u e e! a n t i g u o T e s t a 1"
m entó 3o c o m p o n e n . E l G é n e s i s , E x o d o ,
L e v itico , N úm eros^ D en tero n o m ío : J o s u é ,
J u e c e s , R u t , c u a t r o d e los r e y e s , d o s de ios
P a ralip o m en o íif dos de E s d r a s , T o b ía s , i u
di U Ester, Job, Salterio, Parabolas, Eccfe*
siastés, Cántico de Jos cánticos, Sabiduría,
Ecclesiastico, Isaías, Jeremía» con Baruc*
Ezequíe! y Daniel; y los profetas menores-
0?easTJcel, Amos, Abílias, Jonás, Miqueas»
Nahum, Abacuch, Sofonias, Ageo, Zacarías
y IVEalaquias; y el primero y segundo de loe
Macabeos, Él católico sabe qne los del
Nuevo Testamento son los cuatro Evange­
lios según San Mateo, San Lúeas, San Mar,
eos y énn Juan; los actos de los apóstoles,
catorce epístolas de San Pablo, á saber, la
de los Romanos, dos á \ós Corintios, la de
los Calatas, Efesios, Filipeúses, Colocenses;
dos á los do Tesalonica, dos á Timoteo, una
á Tito, otra á File moa y otra á loa Hebreos;
dos epístolas de San Pedro, tres de San
Juan, la de Santiago, la de San Judas Ta-
deo y el Apocalipsis, Piies estos libros con
todas eus partes, ni mas ni menos es lo que
compone la verdadera biblia católica. Y
como sabemos log católicos qne estos libros
componen ía verdadera Biblia? Porque asi
lo definió el santo Concilio de Trente y ful
minó anatema á cuantos dijeren lo contrarío;
y asi lo habia declarado Eugenio IY en
1439» así lo habia dicho c lP a p a Gelaoio en
494; asi lo confesaban San Inocencio y San
Agustín en el ano de 4Ü0; asi lo determinó
el Concilio de Cartago y el de Hipona, de
manera que San Agustín teníala Biblia co-
mo la tenemos los católicos ahora* Por con­
siguiente nosotros ios católicos sabemos que
lo que llamamos Biblia es la Biblia verda­
dera porque asi lo ha deñmuo la Iglesia
nuestra Madre; y sabemos que e9 la Biblia
verdaaera pe ¿que hace 19 siglos que la
Iglesia tiene el mismo Canon. Pero como
puede probarse esto? Así nos lo ha demos­
trado San inosíincio I afirmándonos que á
últimos del primer sígio do la iglesia, ó al
menos al pu¿;::ipio del II, ya la Iglesia a fri­
cana habia recibido de la Iglesia de Roma
el Canon de los libros santos, como lt> tene­
mos ahora, como San Agustín lo ha inser­
tado en sus ohíYüíj y co m o consta ademas
por epístola doI IVpn San Cíemento diriji-
da á iosí Ooriiiítos, Mas ved ahí que viene
un proterlanie, que se fcüria di: la tradición
que ridiculiza los sanios padre?, Que mega
la a utori úa d 1dc !a Ig iesi a, y que se m ofa d e
su infalibilidad; y nos afirma qne tiene la
Bibna. Pero nitgnuío ¿qniér: se la ha da-
do? cómo se hs iie^Uc de etia? en dónele la
habrá encontrado? Nadie ¿e ia ha dado, ni
ningún doctor, m Concilio, ni Iglesia parí i-*
cu lar, y mucho menos la Iglesia católica.
Luego obran ios protestantes como unos fal»
sarios cuando imprimen las Biblias las re­
parten y se sirven de sus texios para com­
probar sus errores, supuesto que ni saben?
ni pueden saber por ningún camino si io
que ellos llaman Biblia, es ó no es Ja sagra­
da Biblia.
M in , Pero padre nuestra Biblia es su BK
blia y por esto hemos adoptado las traduc­
ciones del padre Scio, y de Ama!; que son
sus principales traducciones; y estas mismas
son las que repartimos en español.
$ac- Si asi es a d m i l e n vdes. ia a u to r id a d
de la I g le s ia : si admiten la a u to rid a d d e la
Iglesia a d m i t e n ¿u infalibilidad: ahora b ien
si admiten u n a Iglesia divinamente autori­
z a d a por .TesucristOj é Iglesia con la i n f a l i ­
b ilid a d q u e le h a comunicado sn d iv in o
Fundador ¿ c ó m o vdes.se lian se p a r a d o de
ella? cómo l a h a n acusado d e error? c ó m o
Ja hüit calumniado diciendo que estaba llena
de abusos? c ó m o h a n establecido en s u c o n ­
tra lo que falsamente han llamado reforma?
y como continúan todavía declarándole la
mas cruda guerra.
M in, Pero señor nosotros no admitimos
en autoridad, y mucho menos su infalibitf.
dad: por cuya causa nos hemos levantado
contra ella para reformarla y de ahí ei gío*
lioso nombre de reforma que vol6 por todas
partes,
S ac. Sea así; convengo en ello; así ío
creo: pero eu este caso tendrá vd. que con*
venir, que no pueda admitir la Biblia como
Sagrada Escritura, porque no tiene autori­
dad ninguna, supuesto que la Iglesia católa
ca que es !;.i üni^a qne se la puado dar, vd.
no quiere recibirla. Luego los protestantes
se ací'cdilím de nnoü falsarios, y tan falsos
que dan como Escritura Sagrada unos hbros
que no les consta que lo sean; dan como au-
téntic *s míos libros que no saben si han sN
do falsificados, d¿n como exactas unas tra­
ducciones que lio saben quien se las ha da­
do y cu yos'origina les ni'siquiera han podi­
do consultar, y dan por verdadero un sen­
tido que ello* no saben que sea el que quiso
darles el Espíritu Santo: tan grande es el
crimen de un ministro protestante/ tan dig­
no de ser despreciado por todo hombre de
bien! tan cu Ipable se hace ante Dios en cuyo
tribunal ha de presentarse un dia!
Caí. No teridi ia señor padre otro argu­
mento para demostrarme que el minibtvo
protestante no puede servirse en conciencia
do la Biblia, y que se hace culpable del de*
lito de confianza, y que es un verdadero
embaucador?
U
Sac. Sí señor católico^ y argumento que
me presenta la historia del protestantismo:
Los Lato ranos toman U Biblia de los cató­
licos: y quitan el libro de Garúen, Tobías,
Judií, Sapiencia, Scclesiásticoy íos dos de
los Macabros: 7 del Naevo Testamento
quitan ia epístola do San Pablo é. j o s he*
hreos, dos de S:-n Pedro, las dos íiltimas de
San J u $&> la epístola de Santiago, la de
San Judas y e» ¿pocaüpsis. Y porqué qui*
iaron éxitos libros de ía Biblia? porque en
al!Me ¿>o yi’iOjeníraii muchos pasages que
condenan dodrina. Dios mió! Bios mió!
cuánta maidí-.d y ruak; fe/ A ios pocos años
de Lab¿^ ¿dulieraco ia Biblia loa Luteranos,
vienen !o¿* Calvinistas y piensan de otro
modo, y at-nnien rrmc'hos libros que los Lu*
ieranos hablan rechazado; de manera que
ja Biblia do '¿os pro ¿estantes tiene mas 6
rúenos ¡ibrofí segur, la sociedad bíblica que
la ha impreso. Puede asegurarse con ios
hechos en ía iuano5 que todos los libros ds
fa Biblia han sido declarados por ios secta­
rios como apócrifos y do ningún valor; al
pase qne po; otros han sido todos admiti­
dos. Y esta es la ra2.011 porque algunos mi­
nistros protestantef; afirman que su Biblia
es la cas61ica; pero no ío es, .sino que estíi
man ó menos falsificada, según ía secta á!a
cual pertenecen: al menos no hemos encon*
tmdo ninguna edición, que estuviese del
todo exacta, S i e n d o esto asi como ío prue­
ban íos hechos dei protestantismo cómo se
atreven sus ministros á tomaren sus manos
!a Biblia? No hay medio: cuando ellos to­
aran la Biblia par?, repartirla á sus sectarios
ó dogmatizar con el loa entre los católicos
se arce di tan de la mayor ignorancia, 6 se
hacen reos de h mayor ma!a fé. porque di­
cen que es buena una Biblia, que los cató-
1‘icos la declararnos -nomo palabra de Sata­
n á s y por cousi "mente prohibida, y qne
aun los mismos profcoshsmes do otras sectas
condenan como mala,
Min* Es tanta verdad que ij o puedo de­
cir Jo conirario, p v^- r-oí^ui haber leído
cu Rosenmuiitn\ que nruehoy baurechazado
los cinco primero!:: libros de la Escritura
que son el Génesis, Eno do, Le vi tico. Núme ­
ros* y Denteronornio, y no poco y consideran
el libro de Job no como una historia, si*
no como uua fábula: vinos consideran e!
Cantar de los Caíííares como un cántico im­
puro y obsenoj otros niegan que &¿ti Mateo
San Lucas. San Marcos y San Juan í<ean
los autores de ios cuatro evangelios.,* *y
puede discurrirse sobre los dornas libros que
componen Uibii.H, k
qne Strans en su vida de Jesús, niega la
realidad de ]a historia, evangélica, y dice
qne todo es una fábula qne cuíi el decurso
del tiempo se hizo creíble: y ios racionalistas
acaban por negar Inda h- Biblia, de modo
que según ellos todo es mía ¿ á r s t a l e s la
conducta protestante en íaerzu de sus prin­
cipios.
C at> 8 i and o est o a s í ¿q u é c on fian z a p ne-
da. tener un mini^U'o protestante con su Bi­
blia? Ninguna cierta measte; supuesto qne
sus mismos correligionarios no la quieren
admitir» Y por qué- p vies esos hombres im­
primirán la Biblia? ¿porqué la piasen .aran
ante nn católico como un libro divino? y
porqué en 1ag di spn í :ís 1a citti r« n ? A h ! q \\é
maldad la de un conrzon semejanUl qué
negrura la de tu ¡a alma t fin; vil, qué infamia
la de un espíritu tan protervo con razón di-
ce el sabio de ciertas apersonas que han
llegado al colmo de la m aldad , y que como
ivipiox serán vilm ente menospreciados,

2 — LOíi PROTESTANTES NO PÜJ2DETSJ


RECIBIR N I LA MISMA BIBLIA POÍlCtUE NO
sa ben a u x ¡ s e a ru v i n a .

S üCo Yo debo hacer notar,, á vd. señor


católico, que los protestantes no pueden a d ­
mitir la Biblia, porque perdieron el finios
medio ds reconocerla como libro divino,
mientras que el sacerdote católico no tiene
ninguna dodn pobre elln; porque admite la
tradición la cual io enseña quo son di vina­
mente inspirados ío ios los libros que la
componen y puedo por tanto con toda se­
gundad ponerla e n roanos de los f i e l e s , al
pasoqns Jos prciestfiuta;* no pueden hacerlo
silv hacerse reoy drs mentira y perversidad;
y esto aunque tes lause dado conocer los
hbros sanios. y aunque pov su medio erra­
do pudiesen adquirí!- la certidumbre.
üf m. En reaIi<1a■i d e v e r d ui se ñor Padre,
ni siquiera podernos admitir ja Biblia: por-
que hahiéiiilose perdido, no h ay mas que
un modo para conocerla y esía e3 !s. tradi­
ción ó h autoridad de ki Iglesia; y como los
protestantes no admitimos ui & una ni á
oirá, por esto r?o pedemos recibir la Biblia.
C a t. A1ior a co m pren do 1as tristes atjoma*
lias de los prote sí untes, porque aun supo*
níendo el canon de los iibrns como saben
qne la Biblia es exacta si so perdieron los
originales, ¿cómo admiten como partea ca­
nónicas lo que esoribioron San Marcos y
San Lucas que no eran apóstoles, y nos re­
chazan pasajes de San Juan qne era el dis-
eipulo amado del Señor! No pueden pro-
bario; y como ei dicho de íog protestantes no
tiene autoridad, ya que todos se contradicen
unos a otros, de ahí Ja necesidad de con fe
sarque el protestantismo no puede rscibk
la Biblia, y que si ia enseña se hace reo de
una falsedad inaudita. Y porqué los protes­
tantes repartirán Biblias en México? Qué
impudencia tan grande? qué modo de obrar
tan escandaloso! Deseo que me «ciare un
poco mejor, que los protestantes no pueden
recibirla Biblia, y que los católicos Ja reci­
bimos con enteja y cabal seguridad, pan*
que á su tiempo ayude a mis amigos.
Sao, Cómo saben los protestares que la
Biblia que ellos tienen impresa es exacta?
No lo saber sino admiten la autoridad de la
Iglesia, y si admiten é.'tM ya son católicos
porque dejan de ser protestantes admitién­
dola: y sí td ¡os no la admiten/Jeben 'jou venir
que son valientes engañadores* El ministio
que rechaza la tradición de la Iglesia como
Is consta ia autenticidad de \as copias de
la Biblia? cómo le consta que no han sido
alteradas? ¿cómo pueíie meí>üguar que lo
que Hama Biblia Io e¿* vcrcíaderameuíe'; co­
mo entre la multitud de varantes podrá fi­
jar 1a qne os coafori "ie a \ Espí d t n Santo?
íos protestantes no pueden hacerlo, y que­
riéndolo h&ccjL’ convierten la palabrada í.iios
en trampas d d demonio; pero los católicos
le sabemos en fuerza cíe la tradición, de los
concilios y dei Papa que asi lo han defini­
do* Pues porqué enseñarán ía Biblia? por­
qué procurau estenderla? ¡Oh refinada m a­
licia ¡oh completa ignorancia! Hasta cuando
oh protestante seguirás la senda de las ti­
nieblas? cuándo conocerás lo horrible de
la cuenta que t e n d r á q^e dar á Nuestro
Señor? V corno te atreviste á asentar tn in­
m unda planta en México, en ia priviligia*
da México, cuyas nmiguas glorias ía decían
ra !a nación'de María? Feliz el dia en el
cual todos sus hijos c-íiariín tan bien unidos
con su ÍXos y seilor, que barrerán de su se­
no ia inmundicia de las doctrinas aníicaía*
üeas.;
M in. Como eu cada rnornen lo se en­
cuentran en mí ¡os justos deseos de hacer­
m e católico, y adjurar para siem p re ia ina*
léfica doctrina dei pvoiestanttemo, desearía
otras pruebas que me demostraran mejor
.qne el católico tiene verdaderamente la Bi­
blia*
Cae * Me parece que ya nos ha probado
con toda claridad, porque en sustancia
ha hecho el siguiente argumento. La Biüiia
as el libro mas antiguo de cuantos se co­
nocen > cuyos originales se h a a perdido y
cuya garantía de que el libro qne los ca­
tólicos llaman Biblia, ]o es verdaderamente
en todas sus partes consta tan solo por la
tradición declarada comí* cierta y iegíti*
ma, y por la autoridad de )a Ighjsin; mas
como no hay oír o medio pora conocer la
autenticidad de la Biblia, que la tradición
y la autoridad de ía iglesia, y ios protestan­
tes no lo adamen; claro está que tomando
la Biblia no les consta que lo es en realidad,
y mucho menos les con sí a c^da una de sus
partes* De ahí Ia tontería inmedible de nn
mini-tro protestante cuando se sirve de la
Biblia: y de ahí la mala fé de aquellos que
conociendo el estado de la cuestión, no obs­
tante por miras par tic ti íare* signen con su
tráfico tan cnmimii corno escandaloso, Ape^
sar de lo dicho, deseo señor padre que des*
cubra un poco mejor corno la iglesia católi­
ca siempre ha tenido por divinos los hbros
que componen la Biblia, con io cual quedará
mas y mas asegurada ia conversión de nues­
tro señor ministro,
¿S\:ic. En gracia da un fin tan noble señor
católico voy á hacer lo qne rna instruía.
Así como los protestantes de;;de el origen
áe la reforma comenzaron á dudar de ¡os li­
bros que componen la Biblia, y á rechazarlos
mas ó menos segua convenía á los nuevos
sectarios, hasta que hoy día, ya muchos la
consideran como uj;a í¡ibula;asi íos caiólir.o3'
desde el principio con-dd eraron la Biblia co­
mo una cosa di vina en todas *ns parte?; y to­
dos los libros que ¡r componen, los consitiera-
ron-o^mo diviníin;enle inspirados: de mana
vaque cuanto ellos con tienen al menos en
la esencia de la cosa y en mis sentencias,
confesamos que fueron movidos sus auto­
res por Dios, y fueron a Jemas ayudados
y socorrido» con una asistencia positiva,
para que fu ese ver d;\ d era p íí í;i b va <Je D ios
y de ningún n:odo palabra de ios hombres.
El católico considera á ia Biblia como pa­
labra dt¡ D ios poique sabe por el testimo­
nio de S a n I-Vdro :jnc sus antojes escrw
bifiion i un¡airados por el íOspírim Sanio, y
sabe por ei apósloj S a i) Fabio qne ella es
divina¡nenio luí pirada. Ademas, e! santo
Concilio í\í'- T r e n to d i r i g i d o por e l Espíritu
Sauto definió: que el r^i-smo D¡os era el au~
to?' del antiguo y nuevo tasfmncnto. El
obispo qu e nct c i -na n ^ r a ni h; cer la profesion
do fé: aílnna que D io > el fíennr Om nipoten­
te es el autor del (m lí^no y nuevo (esta­
mento t cís decir r/ó indos lo¿ libros de líl &i~
b ita * San !Uma á las escrituras
sagradas di chías; el Tercer conc i l i o de Oar-
tago las llamó divinas: Gkmanle r a n a no,
papa en m célebre epístola las llama orácu­
los del E s p ír itu Banic, Orígenes afirma.
gue el E s p ir ita Santo nos ha hablado p o r
medio de las escrituras, San Juan C risos-
tomo, que ellas como in spiradas por el E s-
piritib Santo contienen el m ayor tesoro*
Teodoreto llam a ú los sagrados escritores
plu m a s del E s p ír itu ¿Sanio* San Gregorio
las apellida m ía carta que el .Dios O m n i­
potente m v ia á su cria tu ra .«*, pero para
qué cansarnos si toda la tradición y todos
ios santos padres son un púbhco testimonio
que nos demuestra que las escrituras son
divinamente inspiradas; así como la histo*
ría del Protestantismo nos publica qua con­
sideran á ias escrituras confio un libro c ñai­
qui era. como una íábula, cora o un conjunto
de engaños. Dios mió, Dios mío, qué fero­
cidad, qiiú malicia, la de un ministro pvotes*
tan te, que siendo conocedor de csíos argu-
meutos toma en sus Himnos la Biblia/ manos
sacrilegas que ttasfonnan lanolabra de Dios
en dichos de Satanás. D ioí rnio, Dios mio?
qué cuenta tan horrible tendrá que dar en tu
divino tribunal un ministro protestante! Oja­
lá que meditara nuestro;, argvi mentos! tal vez
loa comprendería; quizás* una gracia pode-
rosa volaría en su auxilio* Oh cuanto de­
seamos su conversión1
3 . — LOS P R O T E S T A N T E S NO P U E D E N
ADM ITIR LA T R A D U C C I O N DK LA B i B L X i ,

Cal. Desearía saber de vd. qué juicio se


forma de la propagan Ja bíblica protestante,
ya que es ¿os señores que se llaman minis­
tros ias expenden en gran número junta­
mente con otra multitud de folletos de dife­
rentes especies,
Bac , Esto nos io dirá el señor ministro,
así como e! estado actual de las sociedades
bíblicas,
il Un. Piada tengo que decir, sino que es
ia mayor sin razón, porque si no estamos
seguros de !os libros que componen Ja Biblia
ni menos estamos seguros de que ella e s -ns-
pñada; es evidente que mucho ráenos lo
estaremos de ía :r aduce ion; tan m a l a oa¡:sa
tenemos entre mas,os los ministros protes­
tantes! La pivipa^anda bíblica protestante
se fundó en i £04; en el espacio d e treinta y
seis a£ns, es dccir, en 1840 tema distribui­
dos 12.000,000 de ejümplíireá traducidos en
148 idiomas, y aunque es verdad que en
nuestros días y a ha cesado el furor de dis­
tribuir JUiblias, y a porque íos fieles cató­
licos cjnenian cuantas pueden alcanzar, y
ann en esto hacen muy bien, y aun les su­
plicamos que quemen ademas iodoa ios íb-
lletog qnopudieren, ya parque muchos otros
las empinan en envolver objetos, ya en su­
ma, porque en alguno'? casos ei tina ar­
ma contra n oso i-os mi su ios c o m o me s u ­
cede ahora, pues me han deuiOi-trado por
la misma Biblia, qno yo era un falsario y
u.n solemne embaucador. !o cual me ha
hecho tomar ia resolüclon de abominar los
errores cíe mi .secta y hacerme católico. E s­
ta propaganda en hq erigen, natura-eza,-ele­
mentos y obras es conl*a el catolicismo;
porque desean los protestantes por medio
de ella arruinar á !u iglesia cafó tica, y ele ­
varse sobre sus ruinan. Los frutos de esta
sociedad bíblica, v confesando la verdad
como católico, que ya >oy, son nada, son-de
tanto valor como un coro & la izquierda: y
ningún ministro protestóme instruido en ku
historia puedo decir lo contrario. Cuentan
los mísÍQ:ieros protestantes sus conversiones
por el número de las biblias y folíelos dis­
tribuidos; pero es pésima cuenta, pues se
olvidan que á los pocos días todus sus li­
bros están ya quemados: y hay pueblos aun
en la República mexicana, que han apedrea­
do á los ministros proteseant.es, y han pe­
gado fuego á todos sus libros: y entraño có­
mo en México ha permitido el pueblo que
se hubiese establecido una librería proíW
taíitCj porque si ei pueblo es soliera no como
lo es, claro esta que ¡a soberanía del pueblo
pod¡a acabaren uu solo rii¡i con todos esos li­
bros y estoy en la pe rsu ación que no haria
tnai, sino un gratule bien, ya que las Biblias
proiesíaní.ea eu vez de ser palabra de Dios,
son pa Infera do Satanás, y sus folie toa Son
subversivas, inmola íes y escandaloso**.
Sac* Ks verd ad q n e el p u e b l o m e x i c a n o
podría acribar en un solo dia con todos los
libros pro testas ¡ios, pero n o so t r o s j a m á s d a -
ivmoa seméjate consejo porque n u e s t r o m i ­
n isterio es tío paz: pero también n o s g u a r d a -
raimos mucho de condenarlo si lo h u b ie r e
hedió, porque nadie e¡?í£i obligado á admitir
en s u ru te n a c a s a u n a piedra d e e s c á n d a l o
destinada, a hacerle perder su fé, y mucho
m en os, y m n c h o menos e sta o b l i g a d a la
soberanía del pueblo mexicano* E n as te
c a so Henos de aflicción l a m e n t a r í a m o s la s
pérdidas, las desgracias, los d is g u a t o s y
d erm is males causarios, c o m o l a m e n t a m o s
lo que sucedió en O a x a c a c u a n d o e n tr e g a r o n
á !a¿< Mam-is (1 todr.s los libros p r o te s ta n te s.
La sociedad bibhen es mala m u j m n la , y
como tal ha sido condenada por !a I g l e s i a
muchas veces como una sociedad mala, per­
versa, perniciosa y herética; fué cenden <da
por los Romanos Pontífices, y en esto se fc.n-
da ia obliga ció;:* :jue tienen Jos fieles de que*
ra:r. *' '1r; ar 1: r„.r p "r- -*$ia n te 3, r solo!p..o
1*^3 3 . í»;-!*DÍ311 lodos 7.:3 Íb!lí?t0¡3«
*_■ P'-'O ..Jíjr riad*1^ -?<“<*<; o . ;C*' n.r,
esi^jlü it rigor r’eá^eti a ceni^f? tantos
íiL'ios.
¿Site. No es rigor, síp.o deber y justicia; ya
porque el apóstol San Pablo y demás discí­
pulos del Señor quemaban ios libros malos:
ya porque el clero anglicano representado
por sus órganos los obispos PretisBman y
Car lisie Ior condenaron igualmente y prohi­
bieron á sus súbditos su lectura. El obispo
Marsh en el distrito de Nueva-York las
prohibió en ios mismos términos y asi mu­
chos oíros. Comprende ahora un poco se­
ñor católico que ~on los libros protesían-
les? Sol- iiiii males, i-m pésimos, tan falsos,
\¿-n i:rroneos y peligrosos qus los prin-
cínales obisív)¡3 v>voí.ett;tnies han piohibido
su& Biolias y sns folletos. Cuanto mas ten*
urán. que prohibirlo ics Romunpa Pon ti fices?
Cal. Y povquo nunca habrán dicho esto
sn Me:: ico fos ai i nis tros protestantes? Será
su silsDcio otro modelo perfecto de su buena
fe? €tué rao ¿lo do engañar tan pérfido! Pe­
ro con tinao vd. señor pr.dre pues me da
mucho coraje solo con pensar en una con-
>íiv:ti. ;va i>iU'íiJH couío iníiunc. 3¡Mos son
verdaderamente irnos et^brr1' ' V
adornar, !- abo mi r, .^ 3 n d* deu-lacson,
Pero continué vd. señor pe.-
S ac. Para concluir la materia solo recor­
daré, qne la Biblia ha sido escrita en griego
y en hebreo, y como los ministros protestan­
tes no poseen usté idioma, es evidente qne
no pueden estar ciertos de su traducción.
Convengo que muchos protestantes se han
dedicado á traducirla, y aun diré mejor que
á corromperla, porque desde que Lutero
cambiando una sola coma, intentó probar
que Jesucristo no habia resucitado, todos sus^
hijos se han tomado tales libertades, que to­
dos Jos errores del protestantismo han que­
rido autorizarlos con la Biblia, y han queri­
do ademas condenar á los demas sectarios,
Siendo esto así, es cierto que los ministros
protestantes se hacen reos de grandes peca-
doSj ya que en vez de dar á sus seguidores
la palabra de Dios, les propinan atrevidos
la palabra de Satanás. Dichoso católico! á
él le consta la traducción de la Biblia, y sa­
be que es exaota en fuerza de la tradición,
de ios Concilios universales, del juicio de
toda la Iglesia y del Remano Pontífice, *
4,-—x o s PROTESTANTES XQ PUEDEW
A D M ITIR SU INTELIGENCIA .

Cat, Pero s uponem os lo que vd. no con­


cede ni se los puede conceder; peí o supon­
gamos que ei protestante estuviera cierto de
la revelación de los libros de ía Bibli , de
su número y de m traducción; en esie caso
podrían losseñoms ministros ¡servirse de ella
para establecer sn fé y su mor* I? Y a vd,
supondrá que me refiero ai folleto titulado
los libros apócrifos por el S/\ Prcsbílero
D , D a v id Trumbxd} impreso en Nueva-
York y espendido en México.
Sac. Si señor mió, íulivmí sn pcnsamien^
to, pero dejaudo para una ocasión mas opor­
tuna la refutación de dicho folleto, contesto
á vd, que aun en este caso, no puedo e]
ministro protestante servirse de la Biblia,
porque ignot a su sentido.
Cat. Pero padre como puede ;-er cyto? los
ministros protestantes roe lian asegurado
que es muy fác¡¡, y que toda ella es muy
clara é inteligible, y que por esto e¿ palabra
de Dios puesta e;i manos de todos.
&ac* En efecto: admito que Ja Biblia sea
muy fácil, muy clara é inteligible, no eu fa­
vor de i as cosas pertenecientes á ia fé y á
la moral; síno para caer en toda especie d*
errores y contradicciones: y espero señor
ministro que va á contarnos vd» fa historia
de las variaciones fundadas en la Biblia, que
se acercan á mii, y nos prueban evidente­
mente qut-i la Escritura no es fácil, sino que
es tan difícil é inteligible en ciertos plin­
tos, que los protesta ni es no pueden convenir
entre sí; sino, que unos niegan lo qne otros
afirman; y o hacen con tumo coraje y de­
nuedo, que ha^ta se anatematizan mutua­
mente. Oh qne con fusión/ Bajo este punto
de vista puede decirse que e! protestantismo
en el nesfueio de la Biblia, asi como en casi
todas las demás cuestiones, es U\ nueva
bm que han f;tbii;-ado ' las luces del siglo
XIX; tristes luces que son mas espesas que
las tinieblas de Egipto,
M in Estoy un poco aí tanto de seme
jantes variaciones, y reasumiendo la materia
io mas que me sea dable digo u vd-: que
lanero es el fundador de ia reforma: á Lu-
icm siguieron i Ja i vino, Zuinglio y Enrique
ViII. Los cuatro monstruos parten de la
Biblia, y desde el ano 15J7 qne ció el grito
Lulero hasta el año 1595, se habían levan­
tado ya 270 sectas: y tkisde í?95 hasta no­
sotros piisan de 700 sectas. T an cierto es lo
que dicen las católicos que la Biblia no es
d a ra } sino que tiene, necesidad de un tribu­
nal que determine su sentido/ Sobre los Sa*
era me n tos son tan tos*parece res cuantos son
fos sectarios que han querido tratar la ma^
ieria, 16 nuevos pareceres sobre ei pecado
original; 20 nuevos pareceres sobre la sa­
tisfacción; y pasan de 200 los que ha moti­
vado las palabras de la Consagración y se
conocen con el nombre de panarios, aeci
dentales, corporales^ arrabonar ios} Irofts-
¿as, meíamorjutaX) iscariotislas. . +* htkstu
este pimto es oscura la Biblia como lo prue­
ba la historia dei protestantismo/ tan cierto
es que el ministro pro!estante aun teniendo
!a Biblia no puede servirse de ella para dog­
matizar, sino que es necesario 3 jar el sen­
tido conforme el tribunal de ¡a Iglesia. Por
otra parte los protestantes no podemos dis~
üngni¿' lo que es precepto y lo qne es con­
sejo, lo que debe tomarse en sentido meta­
fórico, y ioquoha de ser literal; io que solo
obligaba en ia antigua ley* y lo que debe
obligar aun ahora, y de estas ignorancias
han brotado ía multitud de sectas- Cari os­
lad io primero íüé caí ol ico según ia Biblia
en sn pureza; % ° después se hizo hilera no;
3, ° des pues anabaptista: 4. c despr.es
era mentaría; 5 ° des pues se <jusó; 6. ' y
despues se hizo panadero y como se supone
partía de i a Escritura que dice; comerás ei
pan con el sudor de tu rostro , T an cierto
es que la Escritura no es fácil/ ¿an cierto es
que hacen al pueblo la mayor burla cuando
se la entregan para que la interprete! Afi
señores, ya no soy ministro protestante por­
que sus ministros solo tenemos la falsedad-
y lo prueban nuestros hechos; al paso que
el catolicismo tiene la verdad y lo prueba la
historia de sus acontecimientos.
*Sfac. A lo dicho voy á añadir otras prue­
bas que manifiesten que las Escrituras S a ­
gradas ó la Biblia 110 es clara, sino que
necesitan interprete, y que este vio puede ser
otro que la Iglesia romana. L ° Por con­
fesión de Latero que afirma que la palabra
de D io s es inescm tahlú y que apenas los
m ayores escriturarios saben de ella el at &,
c* , . . que n i ¿o? mayores- íeologos son ca-
pacas da escudriñar debida-:\euie la palabra
de ¿a B i b li a . . - * .. que su s p tlabras san
del E s p ír itu Santo y ellas ,son superiores
(d hom bre . , . c Jum as he podido entender
?ii siquiera la ■priiu.era palabra del Yo soy
el Señor iv. D i o s . .«* luego la Biblia es rail
ílificii que los p re tes i a ñ u s no pueden partir
de ella para ia enseñanza, sir.o que necesi­
tan el tribunal de la iglesia, que íes deter­
mine su sentido. 2, ° Jeremías Tayio¿* cé-
ie b n entre los ministros protestantes ase­
gura qne lleva consigo una dificultad suma
la interpretación de la Biblia 3 . ° El sabio
Francowitz nos ha dado 151 argumentos
para demostrar la oscuridad que acompaña
á la Sagrada Escritura, Pero para que alar­
garnos cou razones si o]1 mismo Espíritu
Santo nos lo dice eu la Sagrada Biblia? Nos
lo ensefia por David que -pida ñ D ios lu z
p a ra conocer sn sa n ta ha/x nos lo dice San
Lucas que nos refiere que abrió el sentido
de los apóstoles p a ra qne entendiesen las
E scritu ra s, y nos lo dice por San Pedro
qoe nos confiesa que en las epístolas de
San Pablo hay cosas m uy difíciles de en­
tender* St un profeta como David no entien­
de, sino que pide luz y confiesa las tinieblas
de su ignorancia, si un San Gerónimo tem­
blaba en la interpretación de la Escritura,
si San Agustín declara que es mucho nías
lo que ignora de ella que lo qne sabe ¿qué
deberemos decir nosotros?
C a t . Me dispensa vd. señor padre, pero
dicen ios protestantes que tienen !a inspira,
cion particular, y que por el Ja, con ella y
en fuerza de ella, están ciertos de jos libros
ea?Uo$. Deseo que el señor ministro nos la
esplique,
M in . So sjeñorea mió# no los quiero en-
gafiar, sino confesar seneülámente que nun­
ca la he sentido; con todo hablando como
protestante les diré, fíque es una luz con la
u que se distinguen los libros santos, de los
“ libros no santos} un sabor que se disfruta al
leer Jas Escrituras, con si que conocen las
ft copias exactas de Jas no exactas; una sua-
** Vidad que lea cerciora que las traduccio-
u nes son buenas o son malas; mi impulso
“ que les indica la inteligencia de lodos los
¡t lugares, y un conocimiento que de hecho
“ esperimentan sobre la verdad 6 falsedad
“ de lo que leen*” Esto es ío que apellidan
inspiración particular que según mi parecer
no existe, o al menos ningún ministro ha
demostrado su existencia y de mi mismo ha­
blando ingenuamente íes confieso que ja ­
mas la he sentido,
Sac* í^uede ser que tengan la inspiración
d eq u e se jactan, m as.no una inspiración
divina cuyo resultado sea lo que nos dicen
!os ministros; sino una inspiración qne tiene
su origen en causas humanas ó diabólicas,
y cuyo resultado sea el caer en todos los
errores posibles, Pero concedamos la inspi­
ración como ellos la definen, y con los re­
sultados que les señalan: en este supuesto,
14 ó los protestantes la tienen ó no la tienen;
“ si no ia tienen son completamente culpa-
í; bles, merecen la nota do mentirosos, debe
"aplicárseles el dictado ele perversos y de
u altamente criminales, ¡.erque en una cosa
de ía mayor cuantía fingen tener lo que
en realidad no tienen; y si ac'aso la üenen
son mas culpables lodaviá, porque de ella
“ han nacido todos sus errores, todas sus
falsedades y todas sus variantes, y de ella
;than nacido cerca de mil sectas con creen-
•'cías particulares, con dogmas contrarios y
4Í con una mora i infame: y de ella en fin ei
“ qne hayan divinizado iodos los vicios'*’
Y quién podrá ser ei autor de semejante
inspiración/ Ei espíritu no santo> e] espin­
en de Satanás!

5.— SE R E F U T A Efe F O L L E T O T I T U L A D O X.OS

i.I B R O S A P Ó C R I F O S .

(Jai. Espero señor padre q ue m e tendrá


ana poca de paciencia, puesto q ue v o y á
impartírie á vd, oíra m olestia suplicándole,
que me refute directamente ei folíelo titu la ­
do Libros apócrifos * E s cierto qno y a esta
raí uta do y m u y victoriosamente en la d e ­
m ostración que nos hiso, m anifestan do q u e
los protestantes no podían recibir el Canon
de las Escrituras: ni podían recibir las íís*
cr¡.turas mismas, ni podían recibir las tra
dncciones, y que eran completamente inca­
paces de entenderlas, 7 que nada,nada sirve
para ello io que llaman inspiración p a rti­
cular pero como repito á vd,, tengo deseos
de que lo baga directamente, porquo sospe^
eho que no sea otro hazme reír.
S ac. Poco á poco señor mió, poco a poco;
porque según las ínfulas con qne se presen*
ta, el carácter dogmático que adopta, y la
série de citas que hacina; no solo se ha con­
vertido en tai h a zm e reír, sino que fueron
sus miras hacerle a! catolicismo una de pó­
pulo bárbaro: porque á ía manera que Lu­
cero con un golpe de mandoble queria tajar
ai mundo; nú el autor de nuestro folleto,
con el aiandoble de los iibros apócrifos ha
querido dar un tajo tan descomunal al cato­
licismo que lo hiciera de una vez protestan­
te: dignos deseos de un fidelísimo discípulo
de Martin Lotero, Pero dejemos las rizas y
vamos a las veras, analizando aunque de
corrida el folleto titulado Los libros apó­
crifos por el S r. Presbítero /A D a vid
T rvm bulL impreso cu N ueva Y orle, obra
malísima, falsa, calumniosa, herética, per­
versa é infoms como todas las obras pubiir-
ondas por la Sociedad americana de T ra­
tados,
Cat. Pero padre bajo qué punto de vista
es malísima?
&ac. E s tan m ala que engaña á loa catd-
Jicos en la parte mas esencial, haciéndoles
desconfiar de la Iglesia Romana su m a­
dre y causándoles el único y solo mal que
es el pecado, y et mal eterno <^ue es el in*
fierno,
Cat, Y cómo es calumniosa?
Sac. Porque calumnia k la iglesia Ro>
mana, y en ella á todos los católicos, dicien-
do que La causa poique admitió los dos li­
bros de los macabeosj es porque en ellos so
h a b l a dei p u r g a t o r i o , y de ía utilidad de las
oraciones de loa vivos para con los difuntos
dos fuentes, dice el calumniador, de lucro y
de riqueza para ella.
C a t - Y cómo es herética?
íS&ec. Porque niega un dogma de nuestra
santa fé, no admitiendo por libros sagrados
los que el santo Concilio legítimamente con­
gregado en el Espíritu Santo en la ciudad
de Trento, decretó que siguiendo el ejem­
plo de los padres ortodoxos los recibía y
reverenciaba con igual piedad y venera­
ción, ya que el mismo Dios es el autor de
todos'
C a t * Y cómo es perversa ü infam??
&ac* Porque los católicos han refutado
cíen y cien veces su proceder, haciéndolos
palpar ísus errores, sus estravíoí, su sin ra­
zón y sus contradicciones, al paso que ellos
con una perversidad increíble, y con una
infamia la mas atroz, continúan dogmati­
zando el error y víctoriando el vicio.
C at . Y cómo es una doctrina falsa, su­
puesto que pone sus citas bajo el amparo
de los indios, de Jesucristo y sus Apóstoles,
y de algunos padres de ia primitiva Iglesia,
y dice que el concilio de Tiento fué una
farsa?
Yoy señor mío á hacerme cargo de
sus citas, haciéndole notar primeramente
que si Jesucristo, como dicen loa evangelis­
tas, dió á los apóstoles las luces necesarias
para interpretar ei sentido de las criaturas,
elaro estaque debió darles especialmente Ja
luz divina para poder conocer lo que era
sagrada éscritura y lo que no lo era: y á
este fin de un modo especial les prometió el
B&piritu Santo y de hecho se io envió*
Primero: Convenimos con el dicho de
San Agustin que hablando de la Biblia afir­
ma que ¿os judíos sen nuestros biblioteca —
ríos y lo son verdaderamente mas no en c]
sencido de que solo hayamos de admitir ios
libros que ellos tenia» recibidos, sino tam^
bien todos aquellos que tenían como dudo-
sos y que no los habian puesto en el Canon
siempre, y cuando la iglesia católica regida
por el E spíritu Santo conociera que eran
divinamente inspirados: y como de hecho
!o conoció en fuerza de las luces áe Dios,
por esta causa formulo el decreto en T ren ­
te definiendo cuáles eran los libros sanios,
incluyendo á los que hasta entonces no ha­
bian sido tenido* por todos los católicos co­
mo divinamente inspirados, y se llaman To~
faías, Judit, Sabia aria. Eclesiástico, Barueh;
y los Macabeos*
Segundo. De que Jesucristo y los apos­
tóles nada hayan dicho de ios libros de T o ­
bías, Judií, Sabiduría., Eclesiástico, Barueh
y los dos libros de íos Maeabeos, no puede
concluirse que no los tabiesen por canoni­
ces, porque tampoco nada ros dijeron de)
libro de los Jueces y de Rut, del primero y
del cuarta de los iieyes, dsi primero y se­
gundo de Esdras, de Ester* Eelesiastes y
Cánticos, ni de Abdías y Sofonias: y si los
once libros que acabamos de notar los tie­
nen por canónicos íos protestantes no obs­
tante que Jesucristo ni tos Apóstolas ios Cb
carón por qué no querrán admitir como tales
íos d® Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiásii-
co, Baruch? y los dos Blacabeos? No hay
otra razón que si no quiero* y ía mala fé.
Tercero. Tampoco prueba nada contra
iu iglesia católica ei testimonio separado de
algunos padres primitivos, ya porque en
muchas cosas nuestro cundido TrurmniU
los ha falsificado; ya porque }a Iglesia Roma-
na no ha cío ir á beber las aguas de su doctri
na; sino que eilos sor* los que Ía han de reci­
bir de la Iglesia que es su madre y su m aes­
tra ; y ft p tirq 11e su a i-gn me 11to e sta 11 ¿al so
que prueba también que muchos otros li­
bros que los protestantes tienen por canóni­
cos, no pueden ser recitados como tidos por­
que iot tosíinionios d-j lo;- padres indicados
tampoco los admite?.!, Hagamos, pues ei
Argumento protestante: Los libros que ik>
admire Mea ton, Orígenes* Atanacio y Oiri-
lo, Epifbmo y ei concilio do Laoc’jceaj Gre­
gorio Nacin'rcno y Ánñioquio, Gerónimo y
II ufiao, Hilario. A £ Listín y Juan Críaoste
mo, Grcgo r io, León cio y J \ia ti Da maseen c
deben ser tenidos por apócrifos; es así qsu
el libro í!e Tobías, Ju d it Sabiduría, Ecle­
siástico. Bari'ch v los dos libros do los M áca­
meos, que han. recibido ios católicos, no son
admitidos por dichos padres, luego deben
ser tenidos por apócrifos, luego no so a di­
vinamente' inspirados, A este buen señor
conviene contestarle; es así que Melíton
íampoco admitió □ Ester, ni -Orígenes la
historia dn Job y los doce profetas menores,
ni el concilio do Landicta admitió á Rut, ni
Anfiloquio admitió á los cuatro profetas m a­
yores que son I s&íf, Jeremías, Ezequiel y
Daniei; luego según su argum ento>deben
ser tenidos por apócrifos los cuatro pro­
fetas mayores, ios doce profetas menores,
Ester, Job y Rut. T an falso como especioso
y miserable es el pobre argumento protestan­
te f tanta mata fé la que presenta por todas
partes/ Y porque se servirán de este proce­
der tan indigno?
Cuarto, fincho menos prueba nada el
testimonio de ios autores ó escritores mo
demos contra la Iglesia católica; porgue na­
da dice ó tieue de particular que Beda no
hubiese recibido como canónicos los libros
de ios Macabeos; que Aleníno hubiese con­
tado ai* Eclesiástico como libro dudoso; que
Rodulfo, monge francés, hubiera afirmado
que Tobías, J u d ity los Macabeos, no pose­
yesen completa autoridad; que Niceforo pa­
triarca de Jerusalem hubiese dicho que tre­
ce de tos libros de la Biblia eran objeto de
conlrovercia y aunque algunos otros fuesen
del mismo parecer. L a razón eg muy obvia
porque como la Iglesia no habia determina*
do el canon todavía, por esto sin faltar &la
fé, cada uno podja seguir ia Gpinion que la
paieciera mas probable y mas cierta; así
como despues que el santo Concilio de T ren­
te definió cuales eran los libros divinamen­
te inspirados que componían la Biblia, no
admitirlos es hace*soherege, é incurriréis e]
anatema de la Iglesia, Lo que nos dice del
cardenal Cayetano es una do las acosfum*
bradas í al sedad**.*>, porque. jamás? ha dicho
tan sabio carden ni que la s decisiones tanto
de lo?? concilios, como de los docí&v^s debían
ser so m etid a s ú la -orreccion de G erónim o
puesto q ue vam os al m ism o i* evo trivio su-
jetando su s tra b a jo s id p a p a D ám aso: y
mayor falsedad es todavía las sentencias
que atribuye ai cardenal Befarmino. porque
¡fcóma podrid denir qne el Santa Ce nenio de
Trcirto no podía determinar corno doter mi­
li j cuáles eran ios libros divinam ente inspi­
rados? La Iglesia obró en este caso no te -
mera Ha ni arbitrariamente como afirma con
torpeza inaudita ei autor de I03 libros apo--
enfos. sino que obró como regida por ías
Iuces dei Espíritu Santo.
Quinto. La Iglesia en ei concilio de Treli­
to despues de haber puesto el canon de ias
escrituras, dice: (‘Quien quiera que no res
ifcibiere como sagrados y canónicos todo-
¿i estos libros y toda parto de el Los, tales co-
mo son comunmente le ido5?en toda la Igle*
a sia católica y como se hallan en la anti*
Ugua versión latina llamada válgala, ó des-
*( preciare á sabiendas y deliberadamente las
fí susodichas tradiciones sea excomulgado;"
y coi; razón obró así, como fundada en el
testimonio de Jesucristo, de los Apóstoles y
de la tradición. No croo "conveniente dar
al párrafo Yí del pobre TrumbuU que tu­
vo la desfachatez de apellidar ia ígiesia
romana, no creo conveniente digo, darle
íos honores de la refutación porque e* un
enlace de- meiUÚas las mas manifiestas, Di­
ce pues que el canon de! Nuevo Testam en­
to protestante es ¿o mi ¿fino que el católico, y
sin embargo ioís luteranos no admiten i a
epístola de San Pablo á los hebreos, ni lai­
dos de San Pedro, ni las dos ultimas da San
Juan, ni ia canónica de Santiago, ni !a de
San índas Tadeo. ni el Apocalipsis, Otra
íalsedad, mas encomie es cuando suelta en
sentido patético y com aun guio esta eso!#.'
macion: *:Y los cuarenta y irea obispos ü:a-
(i líanos de qne fué compuesto el concilio
í* Tridentino, nno ingles, do? franceses y seis
"‘españoles* erigidos por si roismos en árbi-
-*iros i nfai j b les j se ía nz an $e ir. erar ¡ame n te
á establecer semejante innovación!f; Sepa
señor autor de los libros apócrifo^ qne este
p as age es el apócrifo, y tu do lo demás que
ha dicho vd. -sn s>_í folleto; porque si Conci­
lio ríe T ren to fu é eo ni p u s :o de mas de t res-
cientos entre cardenal 3s legados, eardenales
no logados, arzobispos, orr lores y no
dores, obispos, generales oa ias religiones
y Abades y ~¿pr\ qco ademas de los
obispos iíal¡ar;os. franceses, españoles é i ri­
gieses; los habia fawibbn germanos, Incíta­
nos griegos, poloneses y hTingaros; y los
habia también de H ibar/Ja, do F iandes* de
GrQHto. de Morabiu y do líiiinc. Y qi;é a u
r^nií'is de maí de ^k!:uo cincuenta ieotoges
que -^raniinaban todos Ío.s pantos. ,,/n o , ya
no rengo piicien ^ para seguir a semejan-
te e,mbaisK‘fíd-.
C a t. A i- ‘/ erdíid me p a r e c e Im posible Ío
que vd . a ca b a río de-ínriie, y j a m á s h a b r ía
creído q tií uu e^erí-Ví’ publico t u v i e r a a t r e ­
vim ien to de ¿nsíM'var íara-iñas m en tiras, por
que esto señor mió m m entir del m o d o mas
descarado, D ios mió/ qué infam ia, q ué m ala
fé, q u é im p u d e n c ia : Y n o suri;; posible q m
v d . n o s in d ic a r a las razon es q u e tu v o el
santo C o n c ilio de T r e n t o p a r a formar e ’i c a ­
non de la B ib lia .
jSac. Me e¿ muy fácil, señor mío, pero
pienso hacerlo de un modo tan reducido co­
mo claro, porque ya e$ mucho ei tiempo
que estamos ocupados vn este asunto de la
Biblia. 1. ° Todos los católicos, entre les
grandes beneficios que recibieron del Santo
Concilio de T rento fue la declaración qne
hizo de que los libros que componen nues­
tra Biblia eran todos divinamente inspi­
rados. 2, ° Que entre las muchas biblias
ó índices de la Sagrada Escritura que cu­
to neés se conocían, escogió el Sam o Coue i*
lio la mas común y la mas antigua, tal co­
mo la habia conservado ia mas e saeta y
cuidadosa tradición, y la que era tenida co­
mo verdadera palabra de Dios: 3, ° Los
libros que ella contienen son parte de la
translación y enmienda que hizo San Garó-
nimo de Jos libros por orden de los Roma­
nos Pontífices, y parte de hi edición mas
antigua y autorizada, llamada por San Gre­
gorio antigua translación, por San Agustin
la Itálica; y por Gerónimo la Comnn y la
Vnlgaia; 4. ° El mérito de los trabajos de
San Gerónimo sobre la Biblia, es do tal na­
turaleza, que es llamado por toda la Iglesia
el doctor máximo: llamado expresamente
por Dios para interpretar y traducir las Sari­
tas Escrituras, y la otra parte es la que era
conocida por !a mas esacta y de mayor an*
toridad entre ios Santos Padres; 5. ° E n-
tre la multitud de códigos que habia en uso
en la Iglesia, el Santo Concilio adoptó el
mas antiguo, el mas esacto y el m&s autori«
zado; de m aneta que fuá ia Biblia adoptada
duran Le novecientos años por ios hombres
mas fcábios que han brii lado en la Iglesia da
Dios, y entre los cuales figuran de un modo
espacial, tíeini^io, Beda y Rábano; Bu ti mió
y Pedro Dainmno; Ricardo, Hugo y Ber«
nardo; Ruperto, pedio Lom bardoy Alejan­
d o , Alberto, Tom ás de Aquino, Buenaven­
tura y demári sabios; y debo hacer particu-
lar meusion de SoíYumo, Isidoro* Gregorio,
Agustín y Gerónimo. Fundado pues, el San­
to Concilio en esias razones* y en la tradi­
ción tan exacta como cuidadosamente reco­
gido, y en las luces del Espíritu Sanio qne
tenia en fuerza, de la promesa de! mismo Je­
sucristo dio el decreto sobre las Sanias E s ­
critura a, y lanzó anatema á cuantos dijeren
ó enseñaren lo contrario; tal fué la conduc­
ta de la Iglesia, conducta admirable bajo
todo punto de vista, y conducía que mani*
feBtó una vea mas que la Santa Iglesia que
C3 Una, Santa Católica Apostólica y Roma­
na, esta regida y gobernada por el Espíritu
Santo.
6 — SE R E F U T A » LOS F O L L E T O S
l*A V E R D A D Y E L KRROH Y L A CO NVRESI02S
UE ANDRES DUNN,

Caí: Mucho me place Señor Padre no


solo ei ataque certero y furibundo que ha di»
rígido contra íos protestantes, obligándoles
á coníesar que no tienen ia Biblia, que no
pueden establecer sus doctrinas, y que el
conjunto d(* toda» ellas no es mas que el
error; sí que también ia refutación tan bella
coruu esa'ia, que nos ha hecho del folleto
Z/O.V libro* apócrifos: y debo representar á
vd,. que rodo el conjunto me ha inspirado
tai confianza, que rae anima a suplicarle
que nos diga cuatro cosías sobre el incendia­
rio escrito lindado: L a Verdad y el E r ro r ,
y sobre lo que se llama conversión de A n ­
drés D unn, al menos en la parte délas Sa­
gradas Escrituras.
' 8ac. No tengo dificultad en prestar á vd,
este nuevo servicio, haciéndome vd, mismo
ei favor de recordarme lo que ellos dicen,
pues hace ya algún tiempo que no los he
leído, y quiero refrescar las ideas.
Qat> E n la página 13 del folleto L a Ver­
dad y el error se lee lo siguiente: L os esda-
yoí de ía Ig lesia de R om a prohíben la Uc-
tMfti de lü> S a g ra d a E scritu ra 7 porque si
permitiesen yite el pueblo ¡a escudriñara co
mo Dios r n a n d a - , Oo3 páginas despues
añade: La, B ib lia es un fa n a l que describe
un circulo de oro en ¿as naciones mi que se
lee . , , .en la p ágin a 18 sigue: P a d res d e fa
m illa , educad & vuestros hijos por la B i ­
b lia ,y en ve z de esclavos del error, lendreis
criaturas libres y verdaderam ente virtu o -
. y finaliza su folleto diciendo: D ios
os ha mandado escudriñar las E scritu ras,
estando en un estilo sencillo y claro , como
lo es el lenguaje de la Verdad no necesitáis
de traductores ni da intérprete:?.. Con re la­
ción á lo que nos dice el Sr. Andrés D um n
creo que lo h a rá mejor el señor ministro,
porque corno se trata de un irlandés, tendrá
presente la historia de su conversioD.
Min. Según mt modo de ver, señorea, no
existe la conversión circunstanciada del ir­
landas del papismo á la religión do Jesucristo
sino (iiu.i p.s como una de tantas ficciones
fiara pn-pinar ei error. Cuanto no? dice s¡o-
b¡r i;¿ riíhiia, puede reducirle ¡\ !n -igni^nte:
’■-{¡ü*. solo admite la Biblia como pítlühva de
y suca ías coii^ücnenciar áe
Lií+o-Unnbnm: í#que la Biblia/á lodo* inhíje
‘*sa, y por tanto, que es sencilla y de r>i\ i-
fí inteligencia: que los pobres &quienes prs-
u dicaba Jesucristo lo entendían; que bien
“ pueden entender ía Biblia los ignorantes
de nuestros días.... y que la Iglesia prohíbe
(' s u lectura, con 1o cuñ! obra co■¡Ira lo man~
>( dado por Nuestro Eiteííoir Jesucristo,
S'iC* Reasumiendo íos íp^nun ent^s da las
doy obrasen cuestión, resalís contra íalgle
si a los siguientes cargos: L ° in LHe-
fí sia prohíbe !a lectura de la BibÜa; 2, ° Q-Us
t( Jesucristo manda leerla: 3. ° Que es sen-
*cilla v fácil sn inteligencia; 4-, ° Q.ue do
“ su lectura puedo esperar \i\ saciedad todos
Sos bienes a*í como unos ciudadanos tan
i( entendido* como virtuosos.” 1 .° A! pri­
mer cargo, de que la Iglesia prohíbe la ice
tura de la Biblia, puede responderse; que
«s una especie tan falsa como en luminosa;
porque la iglesia no solo no í¿j ^>hibe. sino
que se alegra de queja íe-an en muchas oca
sienes, ía autoriza en algunas otríu;, y en no
poces ío manda. La lectura de ia Biblia en
hebreo, caldco y demás lenguas orientales,
jam ás lo ha prohibido ia Igleyia: en idioma
latino siempre ía ha íiuf.orizado: y sí en
idioma vulgar prohibió en el Concilio de
Tolosa (1229) k ios legos oi-e tuviesen ejem­
plares de los sagrados libros, fué para ocur-
rir é íos mates que caus* ban los heredes vai ■
densee. Ademas cu suido a parecí ero b por
todas partes versiones de I&Biblia inexactas,
falsificadas y corronipidtiK, apare­
ció la regla 4? del índice que d[jo así; Consx
tundo 'por experiencia qne de la lectura de
la B iblia en lengua vulgar^ ¡techa, general*
mente sin discreción¡ resulta m as daño qus
provecho- por la ligereza c Indiscreción de.
los lectores p roh ibim os . . , , y e liando buho
calmado un poco el ínro;.' protestante, Beiie*
dicto X IV . M ando poner e s U 11d ic:o;l QMe
genera Intente se coi icede} i se mej a ni es ver -
úones de le: B ib lia eu- lengua v u lg a r , si
fueren aprobadas por la, silla av^síüli(xt, ú
se publicaren con notas ce los S a n to s P a ­
p a s de la Ig lesia Ó de interpretes doctos $
católicos. Y a voü vdos. seSores cuáles
son io3 sentimiento-* de i" iglesia robre la
lectura cíe i a Biblia cómo lo¿ Protestante1)ia
calumnian atrozmente en and o afirman que la
prohíbe/ Cargo: Jesucristo m a n d a leer-
las, No sabemos ea donde nuestros protes-
tan tes habrán encontrado que Jesucristo
manda !a lectura de la Biblia, ai m eno s no
recordamos por ahora m n gu n pasaje que lo
diga, y ai recordamos y tenemos por cierto,
que Jesucristo mundo á ios judíos, á ios ges*-
filea y á toda criaíum que o yese ji i u ¡=a11 ta
predicación, Por esto nos refieren ios
sosi Evangelistas ^ue dijo a sus Apóstoles
I d p o r todo el m u n do ? 2/ p re d ic a d el E v a n ­
g e lio á io d a criatura) y de ningún irfodo
dijo; es necesario leer ía Biblia, y el que ía,
leyere y se bautizare se salvan*, Dicen algu­
nos que Jesucristo dijo: escu d riñ a d la s e s­
critu ras: pero esto ío dijo, no en el sentido
de los protestantes, ni mucho menos á todo
especie de gente, ni en and o ya ex istia ioda
ia escritura, sino que lo dijo, segnn el sentir
de la Iglesia* á los escribas y fariseos y d o -
toas sabios de la ley, y ruando sois mente
existia el Antiguo Testam ento. }>or*Mie ei
nuevo aun no lo habia/i escrito los cus tro
Evangelistas 3?- demás Apóstoles Pedro, San
Pablo, Santiago y Judas Tadco: 3* Cargo?
que es 3e n zü la y clara, sti in telig en cia . L a s
Santas Escrituras 110 son fáciles, son al con­
trario tan difíciles que c a d a siglo apenas pro­
duce un escriturario capas tí3 traducirla \é
interpretarla debidamente; lau difícil os que
loa cuatro mas afanados doctores 6 ni ini s*
tros protestantes; no son capaces d e inter­
pretar legítimamente las cuatro p rim eras pá«
ginas del Antiguo Testamente; í&n difíciles
que los judíos ñ o la entendían, y muchas
Teces tomaban la á, por ía b- Y si aun los
mismos Apóstoles equivocaban su inte i i.ge su­
cia y necesitaban que Muestro Señor ía
explicara cuanto mas la equivocaran, los
protestantes sean ricos 6 pobres, sean in ­
gleses 6 «lemanes? Pava librar á losñeies de
tanto peligro, Jesucristo mandó ásus Após*
toles que ínesen á predicar el Santo E van­
gelio (i todas las naciones; y estableció la
iglesia, como deposií;.na fiel de su palabra,
y les encargó el deber de conservaría. Lue­
go no es una cosa tan sencilla ia lectura de
\ñ Biblia* Ojala pudiéramos oir disertar á
los autores de los folletos sobre las cuatro
primeras páginas délos libros santos/cuán­
tas cosas, nos dirían/ como se contradijeran
unos á otros/ cómo ¡í ñoco rato llegarían á
no en tenderse 1 Taies son las fatales conse­
cuencias íje ios principios protestantes/ 4o
O argot de su lectura puede esperarse iodos
los bienes, Supuremos qne nuestros autores
entenderán por bienes los puram ente mate­
riales. lo cual es indignado un buen cristía-
nOj que soio se sirve de ios bienes materia
les? en cuanto lo conducen al cielo; y en ten ^
derátí igualmente las m achas guerras, y re­
voluciones, y muertes, y miserias y demás
trabajos, que han causado al mundo, el fa­
tal establecimiento de ¡a? ideas protestan'
tes. L a lectura de ia Biblia puede prodneit
muchos bienes-*, á saber, todos aquellos bis*
nes quQ recibiría u n pueblo en el órdeum a-
íerial y civil, ú las leyes civiles fuesen la
□nica regla de lo?? ciudadanos, siendo em­
pero cada particular el duefío de explicar
su texto como mejor le agradare, y sin que
hubiese tribunales encargados de explicar
*u sentido, y a pitea de en ios casos particu­
lares: y asI como semejante pueblo á poco
tiempo seria una monstruosidad, así el pro­
testan £istu o ¿>e convierte en el monstruo mas
horrible eu e! orden religioso. Estos son los
bienes que ha sacado ei protestantismo de
la lectura de la Biblia/ Oh felicidad suma
la que proraete á los pueblos el protestan-
tismoí

7*-™ DIFICULTADES Q.UE PONE Sí tO fi


PROTESTANTES*

Caí; Por loque vd, me ha dicho Sefior


Padre, he comprendido con tocia claridad
que la Iglesia católica es la que tiene la ra
son en ei negocio de ias Santas Escrituras; y
que los Protestantes según su costumbre, no
tienen mas armas que )a calumnia, y la men­
tí m} como vd, nos lo ha demostrado eñ los
libros apócrifos del Señor Trum bulh obr*
hace mas da íreina años lo» ingla*
íies y otros ministros protestantes la introdu*
jeron en España. Desearla en eonclusion,
que algo nos dijera vd* sobra el tema pro.
tostante de examinar las escrita ras, y espero
que lo hará con hi claridad que vd. acostum­
bra*
Sac. Cumplienrío su ñexeo ufirmo; que di­
ciendo ei protestante examinad las Escritu
ras se condena £ sí mismo, I* porque ese
mismo texto supone la autoridad é infalibi­
lidad de la Iglesia que debe entregarte á tí
oh protestante, de un modo cierto é infalible
las Santas Escrituras; y si instas que no ad­
mites, tampoco tienes Sagrada Escritura
que examinar: 2 f poi que Jesucristo al m an­
dar examinar las Sagradas Escrituras no
pudo tener la intención que ío atribuyen
los protéstenles, porque eníoti c t 3 solo exis­
tía el Antiguo Testam ento y nada habia es­
crito del Nuevo: 3 . 0 porque .Jesucristo
solo mandó el examen de las profecías 3^
demas punte# que demostraban su divini­
dad; y do ninguna manera podía autorizar
un exáuien que neutraliza la obra de la R e­
dención y condena ai infierno á innum era­
bles almas: 4 , 0 porque nada mas falso que
el sentido que se je quiere dan, porque ve­
nios á los apóstoles y á sus discípulos ha­
ciendo lo contrario de lo que afirman
protestantes, no solo en sste texto, si que
también en el de San Pablo á Timoteo f
én los de San Lucas; de cuyos pasajes tam ­
bién abusan: 5* ° porque Jesucristo no dijo
á sus Apóstoles es tended !a Biblia, sino que
les mandó que predicasen el Evangelio, íi to
da criatura y esto es lo que ha hecho siem­
pre la Iglesia romana: ü. ° porque nada es
£an absurdo y tari diabólico como este prin­
cipio protestante, porque en este cpso no hay
Iglesia que esencialmente es Una; ni Iglesia
que esencialmente es Católica, ni Iglesia
que es esencialmente es Santa, ni Iglesia
que esencialmente es Apostólica: 111 Igle­
sia que ea también KoEntina en cuanto la
Iglesia de Roma es la cabeza de toda la
cristiandad: en este caso, no hay dogma, m
morah ni disciplina, ni Sacramentos; ni pre­
ceptos de la Iglesia, ni virtud* D esgracia­
dos protestan les/ Ellos no están ciertos en
ia verdad de su secta, ellos viven llenos de
dudas, ellos. „ eo ojala que buscaran la ver­
dadera Iglesia porque 110 haciéndolo peligra
bu salvación/
CAPITULO VI.
Como no e 3 lícito á un católico hacerse,
íranc-mason.

C a t . Padre si vd. me permite ie haré una


pregunta, que espero me contestará categó­
ricamente: y lo espero con tanta mas razón
cuanto que acabo de ver lo bion que ha de­
mostrado vd- al señor ministro, qne por nin­
gún título podía servirse de ía Biblia: y he
visto con gozo mió que hay sacerdotes que
saben su deber, cuando se trata de obrar en
defensa de la religión verdadera que es una,
Sania, Católica, Apostólica y Romana.
Sao. E s favor que vd. me hace señor
mío, y que ciertamente no merezco; puea
estoy persuadido, que soy cortísimo en ma*
teria de ciencia, y que la mayor parte de los
sacerdotes no solo habrían ejecutado lo pro­
pio, sino que también lo habiian hecho con
mas k cierto, exactitud, buen modo y elo­
cuencia.
CaL C o m o q u iera q u e sea ; y o confieso &
vd. q u e he q u e d a d o m u y c o n v e n c id o , y es­
pero tendrá á b ie n i l u m i n a r l e en las time*
o la s d e mi ig n o ra n cia : en c o n se c u e n c ia , su-
p lic o á v d , id o d íg a si es licito ser masorú
ó ío q n e e s io m ism o , a filia r se m alguna de
la© ló g ia a d e la ñ a n c - n i a so n é ría,

L ^ - N o £ 3 LÍCITO POR CONFESION X>B


ELLOS MISMOS.

Sae* Mucho estraño la pregunta de vd,


^eñor mió; y casi me inclino á creer que
la hacer 110 porque ia necesite; sino con eí
fin de conocer si estoy al tanto de Jos infa^
m s s secretos déla franc-tnasonena: tan cla­
ro es Jo que vd. me propone. Sin embargo^
voy á contestar a vd. asegurándole, que por
n in gú n título es licito ser mason^ que n m *
g u n cristiano jm ede afiliarse á la masone*
Tia sin hacerse uji culpable descreído* y Uf%
hombre sin religión , sin m oral , y aun sin
‘p rincipios de Ovden* Y para que vd. conoz­
ca qne no quiero exajerar, voy á responder
dnectamenie á su pregunta, con io que dice
un periódico que redáctado por la masone
riaí se titula ei M undo M asónico . pues en
sus producciones de Mayo de 1866 decia:
no se puede ser al m ismo tiempo franc-m o--
&on y católico: luego está claro que no ea
licito ser masón. Aquí no hay dudas, no
hay evasivas, sino que los mismos maso-
DeSj al hacerse cargo de los deberes de su
propia secta, y de ios que impone el catoli­
cismo, concluyen y determinan y decretan*
que no se puede ser ai mismo tiempo franc­
masón y católico: tan cieno es que un oa*
tóHco no puede al mismo tiempo ser franca
masón!

2— NO ES LIC ITO A P E SA R DE 3UF1LAN*


T& O PIA Y BE N E F IC E N C IA .

C a í. M acho me llama la atención lo qne


vd* aoaba de decirme, cuando es bien sabi­
do que muchos en Méxieo solo ven en la
masonería una sociedad filantrópica, ocupa­
da en comer, beber, cantar y hacer obras
de beneficencia: y según me han asegurado
aígüíias personas respetables, no falta quien
se sirva de la Franc-M asoner!acomo de un
pedestal para subir ai poder y ya obtenido
conservado. Ahora bien* ¿siendo esto a sí:
sómo puede ser tan m ala la Orden masóni­
ca? como puede ser tan malo ser masoítf
cómo es posible que hacerse masón sea lo
mismo que apostatar de la religión católica?
Señor Padre, no comprendo esto, y tengo
neces id a ó úe q ne vd, mismo me 1o d era u e ¡s-
fcra.
Sao. í5st¡i sociedad no *¡g como Ip.s otra*
que son de ordinario lo que dicen, sino qnt»
ella es lo contrario de io qua aparenta,
nombro de Franc-iSlasos, es como si dijera,
francos alhamíes; y á la manera que po*
mas quy usen de !¡i escuadra y des compás,
es cosa cierta que na son albañiles; así por
mas que ellos quieran pasar por almas cán­
didas y columbinas, es cosa igualmente cier­
ta, que; ellos no no a francos: y está fuera dé
toda dtid3f q u e i a orden masónica descansa
sobre tales secretos que á nadie pueden re­
velar bajo pena de muerte: y qne son cien y
cíen voces ma^ horribles y satánicos que
ios que ocultaba la orden. de ios Templo-
rio#: y esto es así por qne tengan bus
reuniones, en ias que no solo se coma, beba
y íJBnte» y aun st¡ den disposiciones
practicar á su modo lo que ellos denomina^
Beneficencia.
El malogrado IIlino.. Si4. Obispo fie Vo«-
racruz, que en paz descanse, y por cuyas
virtudes se habia hecho acreedor al ho­
norífico título de Venerable, decia así en
8ii carta pastoral del año próximo pasa­
do. Los nombres de filantropía, beneficen­
cia y auxi lio al moribundo: Jos recursos pe­
cuniarios y ios fraternales convites, las vo­
ces de fraternidad é igualdad y los proyec­
tos de ilus Unción y de progreso, s o n la s fio-,
r?ss con las que om itan el puñal masón ico,
sou esa pie i ds obeja con que, so encubro o!
lobo, y son loa ve loa con que apare-ce públi­
camente la re un ion mase nica: arinque en
realidad de verdad fierte con ai ge ia masone­
ría la mira esencial de destruir ia religión
católica, ia única religión revelada," y ií».
creencia y oi amor d« Jesucristo Dios y
Kombre verdad oro,
Caí- P u e s siendo los m asones como vd.
me acaba de referir, y c o m o a ca b a de acia-
raim e v.n obispo lau m stm íd o y tan santo va
m e d a a mu ch a m ai e rí a ¡>ara sos peen a r. por -
que es ev id e n te q ue no puede ser una eos»
huena aq uella reunión que com ien za enga-
liando á los individu as que quiera admitir; y
io qne es peor según b< íMíK» (j-nt-ir, n ^ i ^ - d o í o s
hacer un juramento tan hacinado de impre­
caciones, qne el que no lo hac£ ¿cum pleen
todas sus partes Jo matan. Esto es hnrribleí
es ía misma maldad personificada/ es toda
la malicia del infierno sobre la tierra! Pero
deseo que me demuestre cnanto rae dijo pa­
ra mi gobierno, y también para algunos
amigos míos> que aunque ya afiliados en la
masonería, con todo no están atados con el
diabólico juramento. En primer lugar ¿la
Franc-M asoneria tiene su origen en el pa­
raíso terrenal?

3/— NO E 3 LICITO POR SU ORIG EN.

S ac. E sta es la primera falsedad; la llamo


la primera, porque es de las mas claras, ya
qué puede ser conocida hasta de las perso­
nas mas ignorantes, l . ° E s una cosa abso­
lutamente cierta que la Franc-M asoneiía
jamás estuvo en el paraíso terrenal: 2 r °
Q,ue no existió antes del diluvio, ni tampo­
co despues, y ni siquiera en la torre de tía-
bfck 3. ° Qne no existió tampoco en e) tem­
plo de Salomón, ni en sus dias, y esto por
mas que usen de la escuadra y del compás;
para indicar que ya existían entre los obre­
ros que fabricaron el templo de Jerusalenr*
7 afirmo esto con tanta mas ^eguridads
cuanto que en tod^s las historias dalos pue­
blos de esos tiempos no se encuentra el me-
¡íor ¡astro de ja masonería: hasta este punto
publican mentiras y falsedades ios señores
venerables hermanos masones por inas qne
se cubran con ei ropage de sublimes maes­
tros,
Gat , Pues en este caso cuál e» el oxíden
de ia masonería.
Sac, Fundáronla Franc-M asonería eneí
principio del siglo XIY algunos templarios
verdaderamente criminales, que perseguidos
como convenía por Felipe el Hermoso, rey
de Francia y por el Papa, se salvaron en
Escocia; y allí constituyéndose en sociedad
secreta, profesaron desde el principio un odio
ira placable y «na eterna venganza, tanto al
Papado como á la monarquía; en fin, quedó
la masonería perfectamente organizada á
principios d e i p a s ó l o si^lo.
[listo tír. io qnehiüo decir al Venerable St\
Obispo de Jalapa, qne las sociedades m a­
sónicas no son reuniones de católicos que
reconocen su fe sino que son católicos á la
moda, que no obedecen á la autoridad de la
Igiesia establecida por Dios, ni tienen po
objeto ei bien y la felicidad que nos enseña
aueatra santa religión; sino qua con una apa­
riencia que halaga, y con lo^ nombres de
filantropía y beneficencia, ocultan mi vene­
no tan activo y mortal, que cuando s? cono^
ce ya hizo el daño.
Caí. Si lo que vd, acaba de decirme tír.
Padre es la verdad histórica, si su origen y
sus principios son tan escandalosos y tan
horribles, y si tin obispo tan venerable con
palabras ían expresivas declara io mismo,
¿odmo es que cuenta en sus filas unos doro
millones de afiliados?

4 — N 0 ISS L I C I T O FOH L A C L A S E Dfc a Jt T i

<tWK L O C O M P O N E ,

&oc* Tiene vd. razou en atina ai i¡e U\


fracmasonedí* tiene ocho millones do adep­
tos, según nos dicen los diarios y revista*
délos masones; pero esto debe entenderse
como conviene, ya que ellos mismos nos des­
cubren que sou muy pocos jos que están al
corriente de todas ¡as di abluí as masónicas.
De los ocho millones, según sus periódicos
solo quinientos mil son miembros activos:
y los demás* es decir, ios siete millones y
quinientos mil. sen llamados masones por-
/
que asistieron algunas veces, y ¿siempre sin
que hayan yido ocupados por la sociedad, de
ios quinientos mil no obstante de ser los ma
sones selectos, son muy pocos los que quie­
ren deliberadamente ia destrucción del cris­
tianismo de la Iglesia y de la sociedad. Pe­
ro si io quieren y con toda malicia lo& maso*
jíos ocultos que forman las sociedades se ere
las, porque ysta» trabajan con todo empeño
para sustituir á ios decretos de Dios y ex\ rei­
no, los cíe roeLj o s del hombro tales como ellos
se ios han forja ti o. Los restantes de los ma­
sones son como máquinas qne obedecen una
6rém i KiihüJ \á siquiera quien los manda:
v <■i io h ae pon e n d e c iu d a d a n 03 buenos
tífcg-iiü ei mundo, pero hombres sin fé ni reli­
g ió n , h o m b r e s ambiciosos, abogados sin ne
.¡¿ocios ni con ciencia* médicos materia lis tas
vr sin cUoníela, filósofos á ja u itima moda que
corren tras lo desconocido, militares con mas
ambición que valor verdadero, y tan toa li­
bertinos que ponen su gloria en vivir comicn.
do. b e b ie n d o , cantando y prodigándose toda
ffspeeift tic placer. A vista de lo dicho, no
ha de esn-aruir vd* ios progresos de la maso
uerhv ya que compone de semejarles per
jornia: y desgraciadamente podríamos auto'
rizarle con una lista ne pequeña de m&-
sonm que conocemos, y qne nos han hecho
conocer nuescros amigos. Es verdad que a l­
gunos conceden que hay entre los masones
hombres de bien, aunque estragados; pero
es mas acertado no concederles ni siquiera
esos pocos, ai menos así nos [o dicen sus
horribles místenos, sus nefandos hechos, y
la condenación mas universal de la Iglesia
contra todo masón: en suma si alguno no
es loque decimos, es porque solo será ma^
§o?a de nombro y no ha^ni obrado todavía
según las fatalísim as leyes de la orden ma­
sónica: así tan pérfida, tan nefanda, tan ma
qniavélica es la francmasonería! Ahora bien,
siendo esto así ¿cómo h a d e ser lícito ser
masón teniéndose que asociar con seme­
jantes individuos?
C at. A la verdad, señor Padre, no puedo
convencerme que la m asonería sea tan nihla
como vd, dice, y como ya se lo supliqué
deseo las pruebas de su acertó, ya para rm
propio conocimiento, ya por servirme de
ellas á m íiempo en favor de mis amigos

6 « ¡ N O ES L ÍC IT O , P O f t a U E R E C L U T A s u s

adeptos en g a sá n d o lo s,

Ssís, Yoy pues á complacer á vd, dicfén-


(Jale y probándote* que U masonería es ma-
%Q§
!a; porque reciuta Ja gente engasándola y á
este fin se presenta como una institución fi­
lantrópica cuyos miembros viven bajo el
nivel de una dulce igualdad, que sus indivi­
duos se encuentran b*en recibidos en todas
partes por sus hermanos que en tocios tiem­
pos y en todos lugares serán bien asistidos en
caso de necesidad: que frecuentarán ban­
quetes en los que Jos buenos manjares y
vinos generosos los estrecharán en los vín­
culos de una íntima fraternidad, que llega*
ran á poseer los grandes secretos de los ma*
sones, que siendo artesanos ó comerciantes
estenderán el círculo de sus relaciones en
su provecho y que ía masonería no esclnye
ninguna religión, que varios sacerdotes ha­
cen parte de ella y que no solo son masones
muchos obispos y cardenales, sino que tam ­
bién el actual Papa IMo IX , (1) Tales
(1) Ni Pió IX , ni íos cardenales, ni los arzobís»
pos ni los obispos, ni ana entre íos sacerdote^,
ta y \m solo masón, á no ser que supongamos que
semejante sacerdote es un infame 7 un traidor,
como el infame y traidor Judas» Pió IX dejaría de
ser Papaei fuese masón, y debeiia sor condenado
por el Concilio general.
Keses paeadosi algunos mal intencionados pu=
blicaron en al periódico llamado la Orquesta uilft
aoticia tomada de un diario francés en que se au«
qufe el sombra áei gra s Fio IX 3© ta b ia «a-
son los arbitrios eri mi nales con qne ia ma­
sonería realiza su recluta, y arbitrios que
en su mayor paite nosotros m i sin os hemos
oido de boca de ¡os masones. A Jos ya rc>
feridos debe añadirse otro qne es de Im
mas diabólicos, á saber ía corrupción de cos­
tumbres á la que procurar sumir todos sus
reclutas/ Puede darse conducta tan. satáni­
ca como infame'? Ciertamente que con sola
«Ha ya puede apreciarse cual conviene lo
que es la orden masónica, y concluir con
.ioutrado en los registros de la masonería de ío&
Estíid o s U nidos, mentira y c hauni 11ia couque pr e -
tendían manchar ia conducta del Sumo Pontífice y
cronla que quisieron alucinará muchos ignorantes
par;i hacer i os afiliar cu las ancle dad es fiftcretua
Los periódicos impíos tan faltos do criterio como
a l in v e iitov d e se moj an t o n u ev ix, 1& r ep r o d aj er oL
con aire de triunfo y ir prensa católica eo c o n f o
toó por entonces cou negar tan ridicula mentira*
ffiservííndose pam clav d&spucs las pruebas que no
te hicieron esperar'THuchrt. Üu periódico de los
Estados unidos publicó iuu¡. certificación del se­
cretario general de iris logias que habiendo regis­
trado loes archivos de tilas tío encontró «1 nombre
de Juan Mas tai íe rre ti. sino tirio parecido ¡pero
qne <53te, ind. i vid no fue do la. Tai a de Cuba* Con e s ­
tos do cimientos incontestables quedaron en su hi-
gar las eos as, y los ligeros periodista*: que con
nauta formalidad creyeron la patraña francesa, haii
cebado sobva ai tanto ridículo cuanta infamia
quisieron Arrojar al venerable Pontífice Bom&no.

íoda aeitidambr© que no es lícito se* ma­
sen,
Bobie esta punto ta¿i delicado quiero h a­
blarle otra vez, sirviéndome de su misma
dignidad, para que aprecie mejoi* hasta qué
punto es un pecado enorme el hacerse m a­
són. De tal suerte no es lícito ser masón* ó
alistarse á algunas de las logias, que el que
lo hace pierde toda autoridad hurnaaa. se
contamina con los mayores crímenes que pue­
den cometerse, y deja de ser hijo de !& Igle*
?iat T anto no es lícito el ser masan, que el
*2líe se alista pierde toda su dignidad porque
mi fuerza de i infame juram ento la rerincis
de i todo* y renunciando á su propia voluntad,
renuncia á ia primen* de sus prerogativas qut
es set; libre, renuncia, á su propia inteligencia
y ana á su corazon, y por no ser llamado es-
crapuloso, retrobado y de ánimo pusilánime
sacrifica al respeta humano la paz, los re­
mordimientos, su alma, su religión y Dios
mismo. T anto no es lícito set masón, que
el desgraciado se hace reo de íos mayores
crímenes, no solo cometiéndolos de hecho,
sino con solo estav en la disposición de co-
meterlos: y crímenes como el de homicidio
que es el uias grave y el mas i úfame, y crí
¡nenes como el del revolucionario, que oca­
siona .la pérdida de íos bienes, de los em-
píeos, y do los medios de subsistencia, qüSta
ja la salud y aun la vida S innúmera»
bles, hace que se extienda ía irreligión, i&
blasfemia, ia indiferencia religiosa, los ase*
sinatos y toda clase de crueldades. Tanto
no es lícito ser masón, que el infeliz que se
recibe deja de ser hijo de Ía Iglesia, porque
los Santos Pontífices han íuíminado contra
las sociedades secretas, y contra los maso*
nes 103 rayos del Vaticano, porque como reos
de ]a impiedad mas desenfrenada, intentan
destruir toda religión, todo orden y toda la
ley. T anto no es lícito aer masón, que no
solo no se contentan con no tributar á Dio&
el honor que le es debido, siuo qne niegan
que se le deba dar. y aun trabajan paraqwe
desaparezca de la tierra. Q ue delito neu*
tralizar la venida de Jesucristo* sn pasión y
s» muerte/ que delito confirmarse con una
voluntad tan infame por medio de un ju ­
ramento/ A h/ nada mas impío* ni perverso,
ni satánico qne hacerse m asón/
Caí, Ahora comienzo á ver señor padre qus
vd, tiens razón, pues á mi mismo me han con­
vidado íí la masonería como si ella fuere un
medio poderoso para hacer el bien á la h u ­
manidad, y también para salir de mis apuros
que vd. sabe que no son pequeños, y aun para
conseguir un buen empleo que proporcionara
ó mi y á mi familia, todo to necesario para
vivir desahogadamente Po.ro Je iodo esto5
yo no puedo concluir cosa alguna en con­
tra de la masonería, á no se-r que vd. me
demuestre, que obra elia lo contrario de lo
que predica y promete y que obra lo que dice
tan santo obispo*
Sac. Voy á probar ii vd, que de hecho los
miélicos masones obran lo contrario do io
que prometen, y esto por confesion de la
misma franc* masonería ya que según ella
es esencialmente impía, descreída, anticris­
tiana y atea. La razón de esto es, porque
el Dios que afecta venerar bajo el nombre
del Grande Arquitecto de todos los mundos,
no es el Dios de los cristianos cuya creen­
cia profesamos en el Credo; no es Dios Pa­
dre, ni Dios Hijo, ni Dios Espirita Santo,
ni Jesucristo Dios y Hombre verdadero; si'
no que es e) Dios de loa impíos, un Dios
sin religión, un Dio» qne no existe, y ads*
mas ún Dios tan falso que les hace recha­
zar la venida de Nuestro Beüor Jesucristo.
De ahí es que la franc-maeroneria solo habla
de Dios para engañar á sus reclutas, y á loa
masones que eon todavía modín profanos,
al paso que los masones puros niegan abier­
tamente la existencia de Dios. Y no deba
s4mtmrse vd* poiques profana «i dáteme
eí ateísmo y la negación absoluta tía toda
religión, y aun de todo elemento religioso.
Ella ya no quiere Dios, ni religión; y sus
escritores mas sabios y respetables, están á
ía cabeza del odioso materialismo; ateísmo
é indiferentismo que se nota hace ya algu*
nosafíos; e!ia aclama las mas audaces}
anticristianas producciones; ella ha hecho
que en nuestros dias so publicara casi en
todos los idiomas, ia obra nefanda é infer­
nal de Ernesto Renán, titulada Vida de Je
sus; (2) y ana secta masónica que se cono
ce con ei nombre de solidarios, se compro
meten sus adeptos á vivir sin religión,.y á
morir sin el auxilio de ios sacerdotes: esde-
rtir á vivir y morir como brutos. T ales son
las ideas de la franc-m asoneria en materia
de religión/ ideas que son altamente impía?,
anticristianas y ateas; tan cierto es qne una
cosa dicen y otra hacen/ tan cierto, as que*
por ningtm título es lícito ser masón/ Este
conducta tan infernal nos obliga á decir que
ia s¡ sociedades masónicas! m> son bijas de
(2) Renán, ea gran canciller de ia uiaaouem
francesa* y como su obra la Vida de Jesús, es ls
producción mas impía, y mas hacinada de blasfe­
mias, noahacs conocer lo que asrá ia frano-ía^
sonería que píoáuoe eomej&ntss monstruos, y qus
l o s c o lo c a e n m ía p r i m e o 8 legrares
Dios, ni de la Iglesia, que en medía da ellas
no:se encuentra á Jesucristo y que no tienen
siquiera la promeza de la vida eterna. Ade­
mas debe saberse que todos ios masones
incurren en !a mas trem enda excornimion
ío cual nos hace conocer como por ningún
título podrá ser lícito á un católico hacerse
masón y que debe dejarlo de ser. si por ven­
tura ya lo fuese; como que es su deber im*
portan tí simo; que debe cuidarse mucho de
la seducción de la masonería, y apartarse de
ia lectura délos malos libros, que ellos pro­
curan estendejj para engañar por este modo»
$ los hombres con mas facilidad.

<k— NO KS LICITO PGE SU MALICIA IMPIA T


VOU 1.0 íJUM<n>!3 SU MALDAJP.

O a t Qué horror padre mío, que interna!


conjunto de ideas tan impías! Deseo que
me demuestre mejor cuanto me acaba de
decir, para que con dalos mas positivos me
convenza mejor cuanta es la maldad y m a­
licia de ia franc-n-iasoneria, Claro está,
evidente, que jamás, jam ás será lícito ?er
masón*
®«er, Esas ideas que acabo de p re g a n te
Isj las h a profesado abiertamente la maso­
nería en los periódicos que redacta, y prin*
cipaJmente en el M undo M asónico Tcor-res*
pendiente á ios meses de Agosto, Setiembre
y Noviembre de mil ochocientos sesenta y
seis, y en la da Febrero de mil ochocientos
sesenta y siete; sin contal con las mucha*
impiedades que contra Nuestro Señor Je­
sucristo tiene en muchas partes el ritual raa
sónico; y la Gaceta de loa Íranc-masonesdíí
Diciembre de 1.866 aparece deísta, con ia
libertad de cultos y del todo atea, Teajmos
ahora si son ío mismo en Ía práctica, La
masonería se gloria de haber tenido por su*
principales órganos á Toltaire, Helvecio,
Rouseau, Dide rol, IX Alamberfc, líondorcet.
Mirabeau, Sieyes> Desmoulins, Robespier
tj3? M arat y demas impíos y descreídos deí
siglo pasado, T oda Ía revolución sangrienta
de 1789 y 179.2 con todas sus consecuen­
cias, no solo fué acordada en las logias, si
no que también fué el resultado de sus ju ­
ramentos. Ademas los revolucionarios tan
profundamente impíos de 1B30 y 1848 era ti
irauc-masones, loa principales impíos de
nuestros dia» como Mazzini y Garibaldi
pertenecen á U masonería, ios escritores
mas ¡soeces y perversos, y los que hacen pro*
fesion de ateos, n?ate riai istias, espiríftmiistas
y comunistas como Renán y otros ocupan
íoa altos grados entre los magones: y ia ma­
sonería en fin es la que prepara la destruc­
ción del catolicismo en Europa y en Méxi­
co, Y quien no sabe que su palabra infa­
me es abajo ¿a Iglesia! abajo la autoridad!
nada de sacerdotes! n a d a d o Cristo! nada
de D ios! A vista da esto y de los doeU'
me utos fehacientes en que se fundan, he*
trio» de concluir que hi masonería es ia
eonciusíon de tocio bien, y Iíi reunión ele to­
da la malicia humana y diabólica contra
Dios, contra Cristo y contra su Iglesia,
Comprende vd, ahora señor católico con
cuanta razón, lie dicho que no era lícito
liarse á la -maso noria? y con cuanta raso o
ios mismos masones lum proclamado que ao
era dable á un masón ser ai mismo tiempo
católico?
Caí. Ahora venero cuanto vd. kh1, lia di­
cho, y seré el primero en proclamar que no
es licúo á un católico hacerse masón. Feto
me ocurre una dificultad, á saber: si la ma^
sonería es mal*» en todos sm grados, de
suerte que no pueda uno iniciarse a tilla sin
pecado grave, ó bien si solo es maLa trucán­
dose de ¿os masones que fo rm a n i a s socie­
dades secretas y que han recibido los alto»
gm dos, 6 es malet hasta en sí primar grado,
que 85 llama, do aprendiz masón.
&ac. Es cierto quo los que forman las so­
ciedades secretas, conocidos con el nombre
de Carbonarios, son los mas criminales,-pero
también es cierto que el cató Heo no pned?:
recibir ni siquiera el prim er grado, que cr­
eí de aprendiz, aiu hacerse ante D io s y un
te el catolicismo en gran m uñera cnJpabíe;
y es cierto igualmente, que ni siquiera oh
lícito asistir á semejante» ríumionoí?: tan con
denable es la masonería á los ojos de ía íe;
tan peligrosas son sus operaciones para fn
moral! hasta este pnnio es una en su ílíoiv^
hacerse masón/
Coi* Estoy con vencí ilo que son en gran
manera culpables Io,s masones que forman
ias sociedades secretas, pero no me parece
quo lo sean los masones públicos, umqu^
ellos ocupen e! primer lu g ar en las logias
pues tratan, según ellos dicen, de obras á*
beneficencia y de hacer bien h! prójimo

3V~NO ES L101TO sw fi tí ftí MEC* KA*><>


aUB ES E l líft APRENDIZ.
S ííc. Voy á demostrar ¿ vd, que Jode
masón es siempre en gran manera culpable
y para que vea vd. que lo es en iodos sus
grados y en los altos puestos, voy á comen
~¿ar por el inferior de todos, que es ei de
aprendiz. Oigo, pues, que no es lícito á un
católico hacerse aprendiz masón, poique no
es recibido en este grado, sino despues de
haber prometido que está pronto á derra­
mar hastíi l.r- última gota de m sangre en
ta-vor de la sociedad masónica á !a cual va á
pertenecer de un modo especial desde aquel
momento, y se le hace ver que es necesario
«star pronu; á sacrificar la vida á la prim e­
ra neñal ele i que manda. No le es lícito,
porqnc es necesario que contribuya en 3a
necia .superstición de dejarse imprimir en
sii pecho el sello íiiasóuico: no le es iícito,
porque debe contribuir con un?- cantidad de
difte.-'o j-jk>'11 i'ifí masones indigente^ y para
ciertos individuos qvu‘. han .sido admitidos
en los altos puestos, y une viven con ‘ oda
opulencia mediante los fuertes donativos ds
sus hemiarios. ^so \3 en lícito, porque es ne*
cesario j)festar el terrible juramento qne di-
así en sustancia: Juro á nombre del S u ­
premo Árguitecío de todos ¿os m undos ¡ no
revelar ja m á s los secretos, los signo af ¿os
tocamientos simbólicos, las palabras, las
doeirinaji y los usos de los frattc^niasonea;
¿/g u a r d a r ad&n&s un ¿temo silencio* P r o ­
meto y ju r o á D ios no traicionar jam ás ni
]p or escrito, n i por signos^ ni por palabras *
m por gestos: juro que no haré escribir y ni
lito grafiar , ni im p rim ir, ni publicar cosa
alg u n a de lo que se me ha confiado, ó se
me confiare en lo sucesivo, ’Y si fallOj me
comprometo á que m e queman los labios con
Un hierro ardiente , qne so me corte la ?na
no, que se me arranque la lengua, que sa
me ironche la g a r g a n ta , que m i cadáver
sea colgado en L ó g ia , que sea quemado y
3U$ cen izas arrojadas al viento. (Ritual
masónico.) T al es el juramento, ei diabóli­
co juramento, el terrible é infame juram en­
to con el que es necesario atarse, sola por
ser introducido en el. primer grado do los
masones» que es el de aprendiz* ¿Y como
podrá ser esto una cosa lícita? l 7a lo d:je;
hacerlo es hacerse reo de un grande crimen,
y hacerse culpable de los horribles resulta
dos de la mayor impiedad.
Estaa reflexiones nos exitan poderosa­
mente á exi-lamar: Desgraciados los qne *6
hacen masones! porque des pues de h abéis a
revelado contra Ja autoridad de la Iglesia^
caen bajo el yngo de hierro de las socieda­
des eecreLas de ios franc-masones* carbón a*
-nos, iluminados, solidarios, - s .y quedan de*
paaeü@nte& de una autoridad tan descana^*
da, como déspota y tiránica* .Desgraciados!
son los mayores esclavos, y han de apelli­
darse libres, se hallan oprimidos y' deben
asegurar que están muy bien: y los infelices
que se avergonzarán do ser llamados cris­
tianos é hijos de Dios y de María, hoy se
conocen entro los masones como adeptos,
asociados, compañeros, maesttüsj y demas
nombres que llevan hasta lo sumo, lo serio
y lo ridículo, lo pueril y lo atroz. ¿Cómo
podrá sei lícito á un católico hacerBe masón?
Gat. Dios mió! qué horror! Según esto,
en fuerza de tan detestables juram entos, el
desgraciado se entrega atado de pies y ma­
nos á una potencia oculta que puede orde­
narle que asesine y aunque viole todas las
ie y e s hum anas y divinas, y temlrá que ase­
sinar, tendrá que violarlas, porque no hay
remedio, obedecer ó m orir. No, jam ás será
lícito á un católico prestar semejantes jura­
mentos: ahora comprendo cuán poderosas
son las razones que tiene vd. para- prohibir
el ingreso a la masonería. Ay / qué atadii'
ra tan infernal/ qué cadenas tan vergonzo­
sas/ qué esclavitud tan infame/ Sin em bar­
go, esto es lo que vernos tolerado por per­
sonajes que se llaman libres, y eminente­
mente liberales. Ellos hau clamado fuerte­
mente contia los votos monásticos; dizque
15
porque quitan al hombre la libertad; y e n la
masonería tienen el juramento que suiche á
la mas abyecta esclavitud al infeliz que lo
hacet y con todo ellos son tolerados, eíios
son admitidos; ellos son protejidos. Oh glo­
rioso resultado de las luces del siglo X IX /

8 , ---- NO Tí8 LICITO EN VA, ])K SEGUNDO GRABO


6 COMPAÑERO MASON
N I EN El* TERCERO DE MABSTEO.

Sac . No haga caso de semejantes anotna-


malías, y dejeme vd. seguir mejor con los de­
más errores de los otros grados y digni­
dades masónicas, para que conociendo bien
á ia Franc-M asonería; huya todos ios días
mas y mas de diablura tan culpable, y tan
perversa* crimina] é infame. 131 secundo
grado es .el que se apellida de Compañero
M m on; así como el tercero se denomina de
M aestro M asón . No puede el aprendiz re*
citar el segundo sin prestar de nuevo el ju­
ramento de fidelidad masónica: ese horri­
ble juramento condenado cor; tí iUa razón
por todas las leyes divinas y humanas. Pero
ante?; ue hacerlo, w* ie explica_'*! significado
d® una estrella pintada en mi lienzo itnidicto
sotare Ja tierra, ya que según la palabra del
vente reble ma?on significa: ese fu e g o sa-
g ra d o , esa por d o n de lu z d ivin a con que
el G rande Arquitecto del tm iverso ha f o r ­
mado nuestras alm as . E sta explicación en^
trafía una gran heregía y aun huele á pan-
taismo; porque nuestra alma no es formada
de materia, ni es materia, ni se compone de
fuego, ni de luz; sino que es un destello de la
Divininad como efecto de1 soplo divino que
infundiera el Criador ó nuestro cuerpo para
oo ni única ríe la vida, n,] iercer grado de
M aestro M asón se n i iá Logia df
en Medio- A !a pregunta de la edad que
tiene, responde siete años, *dari del candor
y de la inocencia á la qne se supone que
entra, y de ia cual nunca casa: Juego se h a­
cen las informaciones nías sórdidas y detes­
tables para impedir que síui nn traidor, es
decir, uno de esos m iserables que por haber
traicionado ó no obedecido, hacen sentir so­
bre él todo el rigor de su venganza diabó­
lica, Despile s de algunas ceremonias tan
tontas, como imprudentes y satánicas, con un
compás abierto sobre el pecho, é inca do tU;
rodillas presta otra vez el mismo juram en­
to. Luego para hacerle comprender la g ra­
vedad de sus juramentos, y el castigo que se
íe espera sí los quebranta, recibe tres gol­
pea á sabe i: uno en el cuello con una regla
de fierro, otro en el co razón con una escua­
dra, y el ultimo en la frente con un mazo;
en suma, concluye la ceremonia recibiendo
el catecismo masónico y el signo de maes­
tro; signo que con toda propiedad han ape»
Uidado signo de honor.
CaL Qué ceremonial tan sombrío! y
qué terrible y amenazador! Aquí comienza
á descubrirse toda la perversidad de las so*
. ciedñdes secretas, y corno se sirven de las
Logias de compañeros y aprendices para
perpetuar sus nefandos crímenes, y crím e­
nes tan horrorosos bajo todo punto do vista
que tal vez en ei infierno ni los -mismos de­
monios los cometen mayores. Siempre el
, mismo silencio! siempre las amenazas mas
terribles/ siempre el no poder volver á
a tras, so pena de ser asesinado de un modo
el mas cruel! Ah! ahora veo que laP ranc-
Masonería toda es en gran m anera culpable:
y que no solo los maestros y compañeros
masones, si que también aun los aprendices
son todos grandes culpables, imprudentes
hasta lo sumo, y del todo nécios: ahora veo
con cuanta razón asienta vd. que de ningún
modo, y por ningún título será lícito al ca­
tólico hacerse masón. Y qué dice r/d* de
loa altos grados de la masonería?
9«“ * ÍÍ0 E s ISS 5,1 CITO E N SUS ALTO S G UABOS»

Sac. No cabe duda que ella en sus altos


grados:es mas culpable y crim inal, p-orque
profesa doctrinas mas perversas y pernicio­
sas, se compromete á obrar mayores infa­
mias y aun perpetrarlas de un modo mas
escandaloso; porque según el libro titulado,
“Ortodoxia Masónica*’ escrito por el H.
Ragon, necesitan tener el corazon p rep a ra ­
do p a ra la ve n g a n za , y profesar un ódio
im placable contra el P a p a y contra toda
la Iglesia, contra los reyes y contra iodo
gobierno que no obra según los sentim ien­
tos m asónicos y aun contra las fu e rza s m i­
litares; y deben estar dispuestos á em pren­
der el crim en y aun el asesinato } y á p r a c ­
ticar como bnenas costumbres lo que piden
los instintos de la n a tn r a h za * Ese hombre
asi dispuesto queda colocado al nivel de los
celosos masones: ese hombre es el que se
consagra con ellos para la venganza común:
ese hombre es el que recibe un puñal por
insignia, y por trabajo la mayor venganza.
Que le parece vd. señor mió? Así, así
queda consagrado el jues filósofo ó Gran
Comendador: y aun habrá quien pregunte
si es lícito ser masón?
Oh con cuanta razón clamaba el obispo
de Veracruz contra la masonería diciendo:
Los masones son semejantes á aquellos
hombres á quienes el apóstol San Juan en
el verso 10 de su carta segunda,- m anda que
no se les dé hospedaje , qtie ni siquiera se les
salude , y á los que nuestros mayores no
dudaron en ilamar prim ogénitos del diablo ,
Guardaos de sus halagos, y tened por cierto
que los masones pov sus grandes maldades
se hallan comprendidos en la sentencia de
San Pablo, que escribiendo á los romanos
dice: L o s que hacen tales cosast son dignos
de la m uerte , y no solo los que las hacen,
s i que tam bién los que consienten que las
hagan •
C aí, No me diga vd. juez ñíósofo5 por­
que le viene mejor el dictado de juez diabó
lico, ni tampoco Gran Comendador, sino el
mayor arras irado r de almas al infierno; Á\V.
qué doctrina tan infame! ¡qué ideas tan pé­
simas é inicuas! ¡qué hechos tan horribles!
y qué castigos tan horrendos ios que tendrán
que sufrir por toda la eternidad en los cala­
bozos del infierno! Y habrá todavía quien
pregunte si es lícito hacerse masón? Claro
está que jamas será lícito y que uno de los
mayores crimines que un católico puede
cometer es entrar en Ja masonería: jan^ás
jamás hacerse masón! jatíias, jam as hacerse
masón!
&ac. Pero subamos mas arriba y contem­
plará vd. abominaciones mayores. Para re^
cibir ei alto grado de caballero Kadoseh. es
necesario renovar todos los juramentos ya
prestados en los grados inferiores, asesinar
á los reyes al menos en estatua y á este fin
dar de puñaladas á un maniquí coronado,
herir á una serpiente de tres cabezas, á saber;
á los Papas, á la monarquía y al ejército.
¿Q-ué declaración tan espresa? ¿como se van
aclarando las cosas! cómo han desapareci­
do los banquetes y los cantos! eomo se va
descubriendo la muy refinada malicia de
ia franc-masonería!
Cat. Jam ás, jamas señor padre, habria
oreido que hubiese entre los masones tanta
maldad! can razón los lia condenado ya la
Iglesia católica, con razón ha fulminado
un anatema y maldición sobre todoá los m a­
sones: con razón ios ha separado de su se
no. Ah! nada mas maligno y satánico que la
conduela de los masones! nada mas crimi­
nal para un católico que hacerse masón!
Sac> Aunque el conjunto de todos los ri­
tos masónicos casi suben á mil grados, con
iodo solo nos hemos hecho cargo del grado?
da Juez filósofo y Caballero Kadosoh, por­
que ellos solos nos descubren suficí en tem en.
te lo que es la masonería, mas para cono­
cerla con mas exactitud, añadiremos ladoci
trina que debe profesar el que intenta ini*
ciarse en el alto .grado de Rosa-Cruz la que
consiste en profesar un odio verdadero á
N uestro Señor Jesucristo. Para esto el que
va á recibir el grado de Rosa-Cruces ó Ro­
sa Cruz vom ita la blasfem ia m as horrible
contra el Salvador quem a las cuatro letras
que fo rm a n la célebre inscripción L N. fá*
L pone sus cenizas en un cáliz¡ y arroján­
dolas despues al viento , indica que ha de
trabajar asiduam ente hasta hacer desapare­
cer del mundo la doctrina de Jesxici isto. En
otro de los ritos, el iniciado de Rosa-Ciú-
ees, en vez de leer en las cuatro letras jo
que quiso Pilatos, á saber Jesús Nazareno
Rey de los Judíos* lee en sentido masón;
Que el Judio Jesús de N a z a r e tfu é condu­
cido por el Judio R a fael á la Jadea, p a ra
ser allí castigado por sus crímenes. Inter­
pretación sacrilega/ pero de las diabólicas
entrañas de un masón. ¿Cómo habia de ser
lícito a u n caiólioo en trará la masonería?
Gal. ¿Qué doctrina tan horible! según esos
perversos malvados, Jesucristo no es Dios.
Ellos se hacen reos del mayor contrasentido
ya que su doctrina fundamental, ja que es
esencialmente anticristiana atea y aun satá­
nica- Y aun dirán que en la masonería cada
uno puede conservar sus creencias ¿Gtué con­
trasentido! ¿cómo un católico que reniega de
Jesucristo podrá conservar sus creencias?
No, no hay medio, el católico no puede
ser masón. Por lo que me ha dicho, ya me
parece que puedo juzgar á ios públicos ma­
sones y aun sobre todos sus grados; mas no
puedo hacer lo mismo acerca los masones
qne componen las sociedades secretas, y co
roo según díceres, de su seno salen los que
van á p re d ic a d o r todas partes Za L ibertad ,
Igu aldad. F ra tern idad y P rogreso , y aun
toda revolución con sus consecuencias, por
esto desearía que también me instruyera un
poco sobre la doctrina, principios y misterios
de esas sociedades.

1 0 . — NO KS LICITO POR LA S SO C IE D A D E S
SECRETAS*

Sac. Con mucho gusto cumpliré con sú ­


deseos, y comenzando desde luego digo á
vd. A Ja franc masonería oculta se la llama
carbonarism o^y este es uno y universal co-
mo aquella: los dos forman una misma cosas
son la diferencia que los masones obedecen
tíomo los soldados, al paso que los carbona­
rios m andan como geíes* Estos desgra­
ciados arrojan ya la máscara, desdeñan y
rechazan las ridiculczas de las iniciaciones
primeras, y van derecho á su infame objeíG
con csie diabólico grito de acción; gu erra á
D ios! g u erra á su Cristo! g u erra á sir
Iglesia! g uerra & ¿os reyes y á ioda poten ­
cia hum ana que no este con nosotros! Y el
masón Luis Blanc celebra en documentos
oficiales la organización de i carbonarismo:
tan cierto es su existencia/ tan malvados
sus fines/ tan sacrilegas sn$ operaciones*
G at. No podría vd. referirme sus obras
6 al menos algunos de sus principales he­
chos?
t$ac. Inm ediatam ente voy a hacerlo, y
solo íe suplico una atención especial. Como
sociedad secreta, cuyos miembros están ata­
dos c o n i os mas h orrib 1es j u ra m en tos. bíe i\
podemos deducir que se hacen reos de toda
maldad, de íoda infam ia, y de todo lo mas
perverso y crimina!: y tanto in¿»s cuanto que
ios deberes de nn carbonario son tener un
rifle- bien p revisto de carinchos* y un puñal
bien ajilado , y los venenes bien 'preparados
y estar dispuesto a obedecer las ordenes de
atis gefes superiores.
Oa¿« Pero es¿o no será mas q u e amena-
/-ws. y nunca se habrá visto que ios juasoné*
i W e n á oabf'i ta¡nana m a ld a d , q u e s o h a g a n
reo;-i do íiv?i infame o.orno cernida-
i (iSO,
¿«se, a í rüi'jirai'ioj h)í-!(» oslo se verifica con
uuita esc nípulas ¡dad* q*¡s A algún m asón
liega u íraicionur el secreto que ía franc-
maso nena íe ha colm ado, o-sta lo psrsigue
hasta los confines de] mundo, y lo íiacs
desap avece v por medio de i puñal 6 deí ve^
neno masónico: no. no hc.y remedio en In
í'i u m a n c> pa i a aso ¿> ó.e "í?vae i a-do >*
C oi, Dios mío! ot vi infam ia! qué d iab lu ra
tan kM énica/ y es:o^ señoras son i o? q n e se
ílampn libros pe usad o ¡-os y los q u e procia*
mnn ir? libertad. in iírnald^.d y ’ a fraternidad?
Sí¡. Uhrírux. ígn akín d v ¡'rntanmlad q«e Ü?-
V'av» Cí;Tjt?íi;-;0 ! Ü’^vO?' PSf-lavitiid. ía «í'ittí
grande y uh odio y vengnnxa qi'a-
íío <!e"a á sati?J.hí*er fÍüo ÍAvar¡do sus manos
con .saií^ro do w s coulrai E stoy í‘i
ronzado de ¿ionsteucrn
dfíseo de vd, p r u e b a las m as cc
de esí'íi oo^duciu de V*¡s stvúedadj
ó rie los: niasmoy,
¿*ae. l'i'iii que conos<,-í\ a to n o ]
ís *í £o d os ea >q t?i e lo re fe rir le cu a í ro
de ¡a consUtueior» o 311 l í a r ed ac ta d
descreía o é infam e ievoíueionario M azzini,
y que rige en )n yo ele dad secreta* A rticu lo
X X X . L o s (pie n o obedecieren la s órdenes
de la sociedad secreta ó que revela ren sus
m isterio s, serán asesin a d o s s in r e m is im ;
'igual castig o s u fr ir á n los traidores. A rtic u ­
lo X X X L E l tr ib u n a l secreto p ro n u n c ia r á
la sentencia, y d e sig n a r á uno o dos a filia ­
dos p itra su -inm ediata ejecución... Artículo
X X T il 1. S i a lg u n o Tensare ejecutar esta o r­
den, será considerado como p erju ro , y corao
ta i m u erto al ¿m o m en to , A rticulo X X X I I ! .
S i el culpable se escapa, sert¿ s in dilación
■perseguido p o r to d a s p a rtes, y deberá ser
ccbsti&adOi a u n cuando este sobre el seno de
s u m a d re o su el tabernáculo de C risto /!!
Con solo os£os cuatro artículos p¡sede vd.
concluir lo que es Ja m asonería no ¡rojo co n ­
tra la sociedad, ea gen eral} y contra lo^ in­
dividuos en parricida^ &i qr¡e también con­
tra los mismos marones. A h í nada tan ter­
rible, ni t ±i perverso, ni tan infernal. E stos
" Jos so redtteeii á la práctica, no solo
y eu los Estados-U nidosj sinu
en M éx ico : y podríam os referir
ecio con N, ei cu a l quedó í:loco
-eneno que le fué propinado, de
nibunat m asan. U n jo v en dejó de
para caíarffe, porque com o exco-
mulgado la iglesia 110 podía administrarle
& sacramento del matrimonio, y su novia
cütno fiel católica rio quiso desposarse con
éljtino despues de haberse retractado. He­
cha la retractación, confesó sus pecados, re­
cibió la absolución de todos, se casó y vivia
con st muger con una paz completa; mas
he ahí que á los diez meses en el saguan de
su propia casa, el puñal de la masonería le
clavó el sorazon y quedó muerto en el acto,
Un joven decente, engañado por falsos ami­
gos se inició en la masonería; pero su cora­
ron católico lo llenaba de espantosos remor­
dimientos, &e puso triste y melancólico y
casi en vísperas de perder la salud. Su bue­
na madre le arrancó la causa de &u cambio,
p trte de su casa para hacerlo borrar . . . y
si bien es verdad que vio borrar su nombre
del fatal Jibro, mas también es cierto que al
llegar á su casa encontró á su hijo muerto,
y nadando en su propia sangre qne habia
derramado el puñal masónico. E l primer
caso aconteció á úna persona que conocia'
mos hace mucho tiempo; mas el segundo y
el tercero nos lo han referido dos mexicanos
del todo verídicos.
Cai. Estoy horrorizado! no creia que hu­
biese entre tos hombres tanta m aldtd! Aho­
ra veo que la masonería es una sociedad
i¡u« justifica indos !ns ‘nrnenes y que entra*
na en su seno toda ta malignidad é infami?
de las demás beregías. Y habrá todavá
quien pregunte ei es licito hacerse masen?
Con razón, con razón se ha dicho que un
católico no puede recibirse de masón, ,

11.—-NO E S LICITO POR SU MISA D EL


DIABLO y DEMAS IM PIEDAD SIS,

jStac* P a ra que conozca mejor el terreno


que pisa voy á decirle cuatro palabras so­
bre lo que ellos llaman misa del diablo, “Se
u presentan ante el altar adornado con seis
*( cirios negros, un eopon y un crucifijo. In-
1¡ mediatamente uno por «no tfespues de ha-
it ber escupido a la sagrada imágen y haber ~
1 la hollado con sus piés, pone en el copon
:: una hostia consagrada que por la mañana
‘‘ha recibido en alguna Iglesia, ó que ha
u comprado á algún infeliz que como otro Jú-
! das se lo vendió á precio de oro* Despues
•' comienza cierta ceremonia diabólica y con*
**cluida, sacan sus puñales, suben al altar, y
í: coj* ellos dan repetidos golpes al Santísimo
;f Sacramento que está colocado dentro del
'*copon/1 Cosa horrible la de esta aecta
nfertial! cada adepto debe llevar el dia de
^iniciación una hostia consagrada y piso -
te'frla en presencia de s m nuevos herma­
no!
Qué conjunto do prácticas tari im
píasiparece que los demonios solo son ca-
pacesde cometer semejantes pecados, por­
que ai* ge vé el odio formal y verdadero
contra ">ios y contra su Cristo, Será posi-
ble que *aya católicos que tengan á la franc-
masonera por una cosa buena ó al menos
indiferente Hacerse masón es uno de los
mayores crímenes que puedo cometer un
católico; p>rque sus pecados son de tal n a ­
turaleza qie parece que colocan sobre la
tierra, aquélas horribles infamias que solo
se cometen ?n Jas cabernas infernales, No5
no hay medio entre ser católico y ser ma*
son.1 Jamás, jamás enívai* en la masonería.
8a-,r Permíteme vd.que le aeabs de ma-
üifesUr la exactitud de su semencia. El
masón no puede ser católico, ni el católico
puede ser masón, Y para demostrarnos e s­
ta verdad, oí ritual masónico, hace que ei
rauy Respetable diga al masón que va á re­
cibirse deí grado de Maestro: que el Dios
de la Francm asonería) es una de las mil
personificaciones del sol; por esto celebran
ía g e sta re su santo patrón con un ceremo­
nial todo astronómico; por esto el masor
Rebold dice: qttc los milagros y heehoz #
Jesús , deben explicarse por las apariennfrs
solares; por esto el masón Kenan decUa
en la revísta de los Dos Mundos del V
Octubre de 1863: que el culto del sofá
único ctdlo razonable y científico, poíjweel
sol es el Dios particular de mtestro plane­
ta, Asi vemos á )a franc-nipsonerífítenien-
do el culto dei sol, como si dijer?rn<is, ctl
paso que prescinde del verdadero^os, se
entrega al degradante culto de lámate^®'
&ué impiedad! qué hipocrecia! 1 esos nía
sones se atreven á llamarse el origen, Ja
fuente y el manantial de todas fes virtudes
sociales, y el místico pozo á dmde se ha
refugiado la verdad! Será mas bien la ver­
dad pestilencial del infierno que es todo
error; y e¡ error que forma el a l i m e n t o de
aquel os desgraciados que por ¿tí culpa, se
rán para siempre eternamente infelices No,
ni uno solo délos que mueren masones,de­
jará de ser de este número!
Caí. Ahora comprendo que *^sa secta in­
fame y la mas inicua es lo horrible, no
solo se opone al catolicismo, si que tam ­
bién á fa hombria de bien; V que dpi pozo
de la orden masónica han salido tedas las
armas para combatir á Roma, al papado y
aun a) mismo Jesucristo; ya que hemos* vis­
to al infeliz y descreído Henan en sn fa~
íalicima obra Vida de Jesús> prorrumpir
en todas las blasfemias contra el Hijo de
Dios, en todas Jas blasfemias digo* de las
que es es paz un hombre y iodo el infierno
coligados. Cómo ha de ser católico á hom­
bre de bien el ¡iteisra, c¡ deísta, y el mate­
rialista ya que tai os la doctrina de ios nía*
sones según vd. acaba de indicarme?
$ac. P«ra qne vd, conozca mejor hasta
que punió ios verdaderos masones son ateos,
deístas y materia lisias, y aun algunos coa
cierio unte de comunismo, examinémoslos
en los periódicas qne e?tán publicando, y
enyas docírin s vienen espesadas por sus
principales órganos. Toda Sa prensa masó'
nica es en primer iuger anticatólica y anti­
cristiana, poniendo su lectura por de conta­
do, eu gran peligro f« fe deíos pueblos, E i>
¡re ello?; tui y redactores sque son racionalis*
\ a r^coi:o::inop? citv-* abiertamente hereges;
esos se manifiestan con toda la impudencia
y el cinismo de un ateo, y estos sin buena
fé, sin candor y cubiertos con el vela de la
bipncreeia, tienden á publicar por todos la­
dos. í ss diabólicas doctrinas de la masone­
ría. Con esta noticia podrá vd. apreciar a
nue orden pertenecen los autores de ciertos
16
artículos, con que intentan regalarnos cier­
tos periodiqulllos: ahora comprenderá vd, \n
conducta misteriosa de algunos de ellos,
que cubiertos con las palabras mágicas de
Libertad7 Igualdad , Fraternidad y Pro -
greso , vomitan cien y cien blasfemias con­
tra Dios y su Cristo,contra la religión y sus
ministros. Atienda vd, que semejantes indi­
viduos son armados caballeros de la orden
de la masonería; gracias señores masones,
muchas gracias por su regalo de Libertad.
Igualdad» Fraternidad y Progreso.
Cat. Creo que seria mas exacto decir; de
la pésima orden de los demonios y que en
vez de darles gracias, toda Ja humanidad
entfera tiene derecho de formular coutra ella
los mas terribles cargos, Pero al menos se­
rá verdad gu tan cacareada caridad y bene ­
ficencia en favor de los pobres? Por otra
parte oí decir que el masón Clavel dirijién-
dose á los que trata de catequizar les dice:
que la masonería es tena institución filan­
trópica, . . . que en todo lugar sus herma •
nos. los acojeran benignamenteybastándoles
para toda recomendación la presentación
del título y los signos y palabras miste­
riosas.
L 2 .— NO ES L IC ITO PORQ.UE LO
tU -E IE.AMA B E N E F IC E N C IA ES KJ, VKLO
0)0 C R IM K N E8.

Üac, Vea ni oslo en ia práctica, porque su


conducta es lo que mas debs servirnos. E s
cierto que ia íranc'masoneria ha logrado
hacerse pasar en muchas partes por una
institución caritativa, buena, benéfica, y del
todo filantrópica, hasta el punto de decir
voz en grito: la Iglesia se llama Madre de
los pobres, pero yo ¿o soy realmente, Y co­
mo entienden ellos ía práctica de la benefi­
cencia? Voy á demostrarlo citando sus
propias palabras. El masón Kagon que nos
ha hecho conocer mas que otro cualquiera
el espíritu de la masonería llama á los po­
bres la odiosa leprat como si dijera qne ios
masones aborrecen á los pobres no solo co^
mo los sanos aborrecen á la lepra, sino que
loa masones aborrecen a los pobres como
una iepra. que por .s malignidad merece de
nn modo especial el dictado de odiosa: p er­
fecta declaración de lo que es en realidad la
beneficencia de un masón. Luego el mismo
recomienda esa regla de caridad dada por
el masón Beumonviile: uNo presenteis ja-
“ mas á 1a orden, sino hombres que os pue-
‘‘ den prestar la i u a u o , en vez de q u e voso
“ tros se la estendais, lo cual prueba qne
kí entre los masones no hay el espíritu de
lí caridad ó beneficencia, sino que los altos
funcionarios se sirven de ios pobres, pani
" esplotartos del modo que mejor les con-
viene.51 E t masón Barot despues de haber
dicho muchas cosas contra íus masones po
breólos define de esta manera: t;uu masón
“ pobre es un genio maléfico que pide en
“ todas partes a sus hermanos.*’ Y en el
código de [os franc-masones se lee lo si­
guiente: “si en las logias solo se recibieran
“ personas que tuviesen una posicion inde-
“ pendiente, no se tendría que aliviar mas
i: que infortunios pasajeros, pero como se
a reciben casi á cuantos se presentan, por
li esto tenemos tantos gén ios mal éticos que
“ obran contra nosotros como la mas odiosa
“ lepra;” así son bautizados los pobres/ tal
es la caridad masónica para con los pobres!
Desgraciados pobres sino tuviesen mas re­
cursos que los provenientes de la franc-m a­
sonería. A la réplica que hacen algunos de
que el fin de ia masonería no es otro que el
de ejercitarse en el amor recíproco, y coli­
garse para socorrerse mutuamente deberes-
ponderse; 1. ° & ue tos mismos masonesdi -
con lo contrario con sus juramentos y secre­
tos, porque ni la Iglesia ni el Estado prohí­
ben amar al prójimo y ayudarse mutua­
mente; luego si se esconden, es por lo malo
qne tienen escondido bajo el velo de la be­
neficencia. 2* ° Q,ue ios libros que han im­
preso los masones tanto en materias religio*
sua como políticas, así como sus estatutos,
catecismos, periódicos y otros documentos
nos dicen que existen entre los masones y
en su práctica la mayor impiedad y que se
hacen reos del mayor número de atrocida­
des. 3. ° Porque la conversión de muchos
masones que ha divulgado sus fraudes y
errores, aseguran que entre ellos el indife­
rentismo en maleria de religión es lícito,
que profanan y escarnecen la pasión de
-Nuestro Señor Jesucristo, que desprecian los
siete Sacramentos que E i mismo instituyó,
que se burlan de los misterios de nuestra
santa religión, profesan un odio singular a
ia Iglesia católica y traman contra eila to­
da suerte de iniquidades. 4 . ° Porque lo
que enseñan sobre las costumbres es lo mas
vil y soez, protejen las pasiones mas asque­
rosas bajo el rublo de práctica de la virtud,
y fuga de vicios, enseñan que es licito
matar ai que no guarda su secreto, ó no
cumple su mandato, -euseñan une no debe
respetarse á ios reyes* emperadores y á los
príncipes, ciatnan contra su gobierno, nie­
gan la existencia de la divinidad, enseñan
que el alma ibuere con el cuerpo, que no
hay mas vida que esta, y llaman h Jesu­
cristo escándalo y iocunc tales son los
íranc-masones/ tal es ía m a sonería? y h a ­
brá quien vuelva f» preguntar si es licito ser
masón/
Cat. Blenda e¿ua ia conducía de los ma­
sones, claro está que no aman cordialmente
á los pobres* claro está que no hay entre
ellos verdadera fraternidad, que su filan tro
pia es estéril, que solo obran por las c ir ­
cunstancia?, y que u c ti en en nías ley que sn
capricho y !o que oUo\¿ llama» beneficen­
cia, significa en w¡.i lenguaje propia conve­
niencia. Pero esa condncta es general? será
tal vez solo particular de algunos masones?
Vel señor mi o. no debe perder de
vísta, que «¡y tan general que ia carencia de
roda e-m dad constituye ei espíritu masóni­
co, y ;*sí nos lo han dicho !o:= masones reves-
tidos de los rotv: aítos grados, y principal­
mente en sus escritores públicos, como son
tos Barot; los Beumonvilie, los Rayón, etc.
Puedo á vd, probar prácticamente que en
México no tienen amor para con ios pobres.
ptíes recuerdo cierto hecho de una persona
muy necesitada por razón de las circunstan­
cias, y habiéndose presentado á tino de loe
masones iniciado en los altos grados, no re*
cibió de él ni un socorro siquiera; aunque
sufrió mucha vergüenza por razones que es
mejor callar* Tampoco £>on amantes de los
pobres aunque ellos pean masones, pues re­
cuerdo un caso acontecido en ia misma ciiu
dad de México, e;i que el Señor í\\ N. con
todas las glorias de maestro masón y aun
con los despachos de! décimo grado ó del
undécimo, se presentó al Señor N. N. que
■is el principé de ías Logias de México pi>
diéndoic prestado de doce ú quince pesos,
añadiéndole que en llegando al punto N, se
ios devolvería: pero la beneficencia, ia filan*
tro pía. y el amor hacia un masón necesitado^
\q hizo responder en ia práctica, que no
obstante sus bienes particulares, con todo no
podía socorrerle, y el J L en medio de sus
ínfulas de maestro masón, y de su undécimo
grado, recibió un perfecto desengaño de la
beneficencia y filantropía de sus hermanos
masones. T a n extraños son ios efectos de
la real ifiad de ia masonería/ Diga ahora si
se atreve, que la iglesia católica se llama
Mache de los oobres, pero que ella lo es en
realidad.
C^crí. Pero como puede ser esto sabiendo
como sabemos de hecho que la masonería
recoge á niños y niñas, cuida <m cierto modo
de su sustento, y aun ]es suministra gran'
des cantidades para vestidos é instrucción,
Sao. Es verdad que hace cuanto vd. aca ­
ba de decirme, al menos en otras partes; pero
io hace no con espíritu de caridad, sino con
la obligación de que desde niños sean masón
¿íes, ó de^de luego comienzen á serlo: á este
ñn pues da grandes limosnas, abre escuelas
erige talleres, y pone enjuego todos estos
medios par¿ eetenderse en ia práctica y s\-
ser conocida’ Declara que son suyos seme­
jantes Niños y Ninas por medio de la meda­
lla de la masonería, con la que los reviste;
sin hacer mención ciertas ceremonias que
indican toda su malicia y libertinaje. L a
persona del Sr. N. que ocupaba en tiempo
del imperio un lugar muy distinguido, es
una nueva prueba de lo que estamos di»
ciendo; está en la miseria y liega muchas
veces en su mas alto grado; íe han ofrecido
¡os Señores N, y N>naasones, grandes recur­
rís, pero con la condicion de que se hiciera
masón; mas como buen católico ha rechaza*
do siempre proposición tan infame, y prefie­
re mas bien la vida miserable que lé recner*
da á Jesucristo que siendo'rico se hizo po­
bre, que nadar en ia abundancia masónica.
No, l a masonería n o tie n o oaridn í, no tiene
beneficencia, tiene sí, propia conveniencia.
Aun dejamos otros casos para no alargarnos
d e m a sia d O j y p o r q u e y a está b a s t a n t e de­
mostrado que entre los m a s o n e s n o h a y ,
m a s caridad que el propio egoísmo.

13— No ES LIC ITO EN LAS MTJGERES.

Caí, Y que me dice vd. de ia F r a no-m a­


sonería de las muge res.
Sctc, E s cierto que filia existe aun en Mé­
xico, y ya que se compone do Señoras que
por desgracia no se distinguen por el amor
y aprecio al culto católico; es cierto que tie­
nen su ritual, sus grados, sus oradores, y
todo cnanto puede contribuir al estableci­
miento de la verdadera masonería; pero pre­
ciso es confesar que hasta ahora mas bien se
ve en las mugares masonas ó libres que ios
hombres masones quieten formar. los prin^
ripios de la mas grande corrupción, porque
en sus infames misterios no se sostiene el
cuito de la vergüenza y del odio, pero si se
presenta extraordinariamente el culto mía
me de la voluptuosidad mas vil y abyecta,
En confirmación de io cualsoio diremos que'
en sus logias, están acompañadas ai menos
de dos masones» y al preguntarles la edad
que tiene, responden: Tengo la edad, de
agradar y de amar Por esto y por lo de­
mas que se observa se que la F ra n c-
masonería se sirve de ellas para corromper
de una vez á los espíritus y á los corazones
para separarlas mas y mas de la piedad y
de la religión, y para que lleguen á ser poco
á poco mugeres libres, mugeres libre culti-
tas, mugeres eminentemente mundanas y
corrompidas.
Cat, Q.uerrá vd. decir mujeres irreligio­
sas. y descreídas, y libertinas, porque seme*
jantes polvos naturalmente habían de produ­
cir esos lodos. Y es posible que haya mu­
geres que desbarren hasta este punto? mu­
geres que héchen á un lado su pudor y
expongan su joya mas preciosa '7 Ojala que
no hubiere ni una sola! Ojala qjie volvieran
a tras todas-lasque se han iniciado! Pero
dejando á un lado mis deseos, suplicó á vd.
me e'splique hasta que punto es condenada
la Franc-m asonería, por nuestra Madre la
Iglesia que e s ü n a Santa, Católica, Apostó­
lica y Romana.
1& — NO E S l*ÍCÍTO POR <1UE S E IS PAPAS
H A N EXCOMULGADO A TODOS LOS MASONES -

Sai;- Seis Papas han fulminado grandes


penas contra i as masones, contra los qne
asisten á sus re un iones, contra ios que !o&
admiten en sus casas, y contra todos aque­
llos que ds algún modo ios protejen; tan
cierto es, que no es lícito al católico hacerse
masón/ tan cierto que no es lícito continuar
en la masonería/ tan cierto es qué todoe>
hemos de trabajar de común acuerdo para
dar á conocer lo que ella es/ E l primero
fué Clemente X I I , en su B ula de 27 de
Abril de 1738, en la cual dice: Que consi­
derando sobre los grandes males que esas
sociedades clandestinas dan lugar á temer ^
ora paya la íranqilidad de los estados^ oro
para la salud de las almas „. *. Nos* con­
denamos y prohibi?nos perpetuamente por
la presente Ooustitucion las sociedades
secretas asambleas ó reuniones de los Pranc
masones, cualesquiera que se i su denomi­
nación. .......... A estos fines y en virtud de
santa obediencia proh ibimos á todos los fie -
tes cristianos, y á cada uno en (p ariicttlar1
que establezcan, propaguen ó favorezcan
la sociedad dicha de Franc--masonería bajo
pena de excomunión**** especialmente re-
servada á Nos, y á nuestros sucesores. El
segundo Papa fué el sapientísimo Benedic­
to X I V en cuyo tiempo algtinas personas,
mal intencionadas hicieron creer que ya no
esiaM en vigor U Constitución de Clemente
X II contra ¡os masón esyy que to tios los que
pe agregaran no incurrirían en excomunión;
pero ei sábio Pontífice en sn Bula, de 1S
de Mayo de 1751 dice: La Constitución de
nuestro Predecesor, con todas sus ¿tenas y
disposiciones conh'a los masar,es, la confir
mamas, la veneramosy y queremos y decre­
tamos que de nuevo sea pvesía en vigor .
E l Venerable Pió VII en 13 de Setiembre
de 1S2X considera á la sociedad llamada de
los carbonarios como una ramificación de la
orden masónica, y despues de haber indica­
do los graves males que hace, decreta la
misma pena de excomunión contra los qite
se agregan al carbonarismo ó favorecen di-
cha secta de cualquier modo que soa* León
X I I en 13 de Marzo de 1825 considerando
con sumo dolor los crímenes e infamias de
los F ra n c-m a so n e s y de las sociedades se^
cretas, renueva todas las penas y disposi<
dones de Pío V II de Benedicto X I V y de
Clemente. X I I y prohíbe Ci todos los fieles
q m se asocien & ellas de cualquier modo
que sea bajo pen& do excom unión que se
Umtrre en el mismo momento. Fio Y 1IL en
5n E ncíclica d i ¡i}: da á todos los Patria roes,
Primados, Arzobispos y Obispos con fecha
24 ds Mayo de 1829 tas encarga con todo
encarecimiento: Q,ue vuelvan todo su cu i­
dado hacia esas sociedades secretas* que en
su odio contra Dios y los P ríncipes traba­
jan con ardor en Ja destrucción de la Iglesia
(m la. r-uiuji de los j&sUtdos y trastorno deJ
universo^ rompiendo el fren o de la f e , vara
abrir el mmáno a lodos los crím enes, r m o ­
rando ademas todo.v los anatemas fu lm in a ­
das contra- ellos por sus predecesores. Pío
I X el box ¡o y último Papa> qne felizmente
reina, en 25 de Setiembre de 1805 d ip n e a
de haber deplorado todos los males campa­
dos por io.s masones en particular, y por las
sociedades secretas en genera], renueva tí¡-
das las disposiciones contenidas en las iiulas
de Clemente X I I . Benedicto X IV , Pió Vil.
León X I I . y Pió V II I ‘‘Exh orta á .ios demás
;t ñeles que hubieren tenido la desgracia de
1 afiliarse á olías, que se separen sjn dila-
lí cion, y á los que se hayan conservado le-
í£ jos de el lab* que no te dejen precipitar a
“ tan peligroso abismo: tan horrible cosa es
;í la masonería á los ojos de ia ígtesía tau
#í cierto esque ningur? católico pueda reci*
;í feirse de masón! no, do hay medio. 6 tnagop
;! ó católico”/
Y a ve vd, á los miserables « infelices nm
sones excomulgados por seis Papas, y como
antes tenia vd, afecto al protestantismo, es
muy factible que él presentará á vd. ias e;:
comuniones como mu.a arras r.s:i gastad*
que ya no surte t*mg*uu efecto ú lo cuai res-
pondo; L Que Jesucristo ha dado el node:
de excomulgar ó ; a autoridad con que s*-
fulmina Ja excomunión á los Romanos Pon*
tí fices,, y que ahora extñ en todo su vigor
como lo estuvo en tiempo de los Apóstoles.
XX. Que en todos ios siglos de ía Iglesia sg
ha visto á muchos heridos por la mano de
Oíos con penas temporales, y por esto no
solo es conocida en la historia de ía Iglesia
la conducta de los Enriques y Federico^
por su felonía con Ira ia Iglesia, sino que? {<;
es mucho mas, por el trágico ñn nue ínvie­
ron. IJX Que debe afirmarse porque ia ^ -
ponencia y la historia lo'dicen, que enir^
excomuniones fulminadas por io*
Pontífices á emperadores, reyes, principes y
demas gente notable desde mucho tiempo ;<
esta parte, ni una sola fué echada eu vano
sino que tarde 6 temprano produjeron su
efecto* inclusa U que fulminó Pío V il á jSo-
poleon que Ic hizo acabar m s di as sepulta­
do e,r¡ la roca de Santa Elena, iY* Q,ue el
efecto espiritual de las excomuniones siem­
pre se verifica; y asi apenas eila se pronun­
cia, cuando luego queda a separados del
cuorpo de ios fieles de la Iglesia, quedan
arrojados d¿ sy seno* ya 110 son miembros
de ia Iglesia católica* quedan privados a*
ios derechos adquiridos por el bautismo, no
participan úe ías gracias de Jesucristo como
si fueren gentiles, no gozan del fruto de los
Sacramentos, no tienen parle en !a preciosa,
oferta qiis ¿>o hacK ai ivierno Padre del In­
maculado Cordero, y la sangre de Jesús ya
no los pi niñea* ni íes alcanza la vida eter­
na. Desprecíen ias excomuniones, rianse de
olhiSj bs-ulensE». hasta mas no poder* que sut*
efectos siempre serán ¿os que acabamos d~
indi car. y si. ellas ¡io a: cansan á los m asoné?
n egífl }nu ndo 1i *0 pod rán esea pa r sns rige
res en el otro.
CaL Seguí i io que acabo de oír, la franc-
m asonería en todos sus grados 5y de un m o­
do especial todavía. las sociedades secretas,
iüciusa la llamada de Libres Pensadores
están condenadas por seis romanos Pontífi-
oes, y t.odoci ios individuos de esas sectas^ f‘
los q tie íí i • üro!.eje n d & (: eaa)q uiev* modo q u &
seaf y los que alistan á am junta*, osíái-
formalmente excomulgados por seis ronui"
nos Pontífices á saber: Clemente X II, £fe
nedicto X IV , Pió Y II, León X II, Pío VUI,
y por el actual Fio I X de feliz recordación;
de suerte qne la Iglesia católica ya no cuen­
ta en el número de sus Iiijo^ á loa masones,
y es cosa cierta que muriendo en este esta­
do necesariamente han de condenarse* 01 i
terrible efecto el de la excomunión/ Todo
me parece muy justo y necesario; mas para
mi instrucción, desearía saber de un modo
mas expreso y positivo, ias graves razones
que ha tenido la iglesia, para condenar á
todos los masones en general y particular,

1 5 .,— NO ES L IC I T O PORQUfí T I E N E N
LA m a l d a d y LA MAC i C e a s n el m as
ALTO ORADO*

>Sac. Las justísimas y muy graves razo',


nes que ha temdtr la Iglesia están fielmente
numeradas en las Bulas de los Papas, los
cuales antea de fulminar las penas, nume­
ran los considerandos que laa han motivado
pero cómo hacer esto, a vd, y á muchos se
les haria algo difícil, *voy á referirte algn-
nos, epilogando al mismo tiempo cuanto
hernos dicho en la presente conversación y
muy larga conferencia.
L a m asonería esiá con den ad a por la Igle*
íia com o ía secta m as m ala, m as im pía y
m as h erética.
L d Porque ee sirve do modos falsos y
engañosos y de ni a ñeras pérfidas é inicuas
para reclutar prosélitos, ya que no les des-
cubre; >;us impiedades y he regí as, sino á me­
dida que los tiene s u y o s , mediante el jura'
memo mas terrible y diabólico, despues em­
pero ae haberles asegurado que la masone­
ría era una cosa buena, en gran manera útil,
propia para vivir bien y dejar lino sn
religión; es asi que tal conducta observada
por la masonería, es mala, infame y propia
de gente perversa; luego con razón ha con^
denado la iglesia á los masones que tales
principios profesan y tan diabólicamente
practican, porque son condenados como ma­
los, infames y perversos, como he reges des­
creídos y en gran manera peligrosos!
2. Porque Jos masones son culpables de
insurrección, de impiedad, de heregfa y de
blasfem ia: son culpables de insim'ecdmi por*
que ellos no t>e someten á la autoridad divi­
na del Romano Pontífice y se hacen reos de
infernal felonía atacarlo con las armas
17
prohibidas de la calumnia: son culpables de
impiedad, porque los masones no creen en
Dios Padre, ni en Dios Hijo, ni en Dios E s ­
píritu Santo, y cometen la avilan te? osada­
mente atrevida de comunicar semejantes
doctrinas á simples iniciados: son culpables
de keregid poique 110 admiten que Jesucris­
to sea Dios y Hombre v e rd a d e s sino que
intentan explicarlo como una de tuntas per­
sonificaciones del sol: son culpables de blas­
femia porque despues de haber renegado de
todos los dogmas de la Iglesia católica nues­
tra Madre, dan culto al sol al que apetlid
la divinidad d« la tierra; es así que ios ;vu¡-
sones que profesan semejantes principio*;,
son revolucionarios, impíos, blasfemos y
hereges, luego coa razón ha condenad tí i?t
Iglesia católica á unos 'hombres qne pniie-
¡san unas doctrinas tan pérfidas,
3 . Porque la orden masónica es una
institución ó sociedad peligrosa, perversa,
inmoral y contraria a la leyes divinas y hu­
manas, pues por medio del juramento quila
al hombre la libertad y le- obliga á sacrifi­
car su conciencia ó á sufrir i&psna de m u e r­
te ea castigo de su violadon. P o r esto el
venerable presidente.de la lógíh c:¡ ol mo­
mento de dar ol grado de aprendiz
que es el primero dice al iniciado; ;S7 lia-
g a h d traicionar a la francm asonería m'n-
g n n lugar de la ¿ierra o$ ofrecerá abrigo
contra sus armas vengadoras: amenaza la
mas terrible y criminal que no es otra cosa
que la amenaza del homicidio y del asesina­
to; es así que los masones obrando de esta
suerte obran como hombres peligrosos, per­
versos, inmorales y quebranta ¿o res de las
leyes divinas* luego coa razón han sido con­
denados por.seis romanos Pontífices y por
■.toda ia Iglesia. Deiio advertir á vd. que en
semejantes decisiones. !a Iglesia no puede
ei í» a ña r¡¿¡e y j tssLam e11 te íia ex eo m uIgado á
todo masón: y están ciertamente condenados
los simples aprendices io mismo que los gran­
des Orientes, (os supremos maestros y gran­
des personajes, lo propio que los simples ini­
cial! os: los afiliados en !as logias comunes
como los que componen ias sociedades secre­
tas, así como las masón as, como loa franc­
masones: tan horrible, tan horrible corno in­
fame cosa es ¿er masón/
Yed ahí señor mió en pocas palabras lo
que es l& iranc-rnasonena, y cu á n to nos c o n ­
viene huir ab solutam ente de ella y de todo
cn an to le -pertenece, y cn anto nos conviene
unirnos con la Iglesia que es Una^ *Slauta,
(JaíOlica, Apostólica- y Rom ana: y cuánto
nos conviene ín tim os con Jesu cristo Señor
Nuesbro.su Fundador^ cuya divinidad va­
mos á demostrar por medio de las Santas
Escrituras, ya que ellas nos refieren sus di­
chos y hechos como Dios y Hombre ver­
dadero; demostración que será al propio
tiempo un condenar de nuevo á todos los
masones, ya que los infelices dicen en su ne­
gro y torpe frenesí que Jesucristo no es
Dios.
CAPITULO VIL

Refutación do la respuesta a la brillante obra de


Monseñor de Segur.

Caí. Antes de comenzar su importante


asunto detseo que me díga algo del nuevo
triunfo de los masones en México; porque
según he oido decir, han refalado á Monse­
ñor de Segur, y han demostrado que la
masonería es una cosa buena: al menos asi
se ha anunciado con grandes carteles en
casi todas las esquinas, y asi lo platican en
público y en privado; mas como vd. nada
me ha dicho de ello, temo que sea como una.
de tantas falsedades; deseo por consiguien­
te que me diga lo que h ay de verdad.
L — T R I S T E ID E A DTC LA R JiF U T A C lO N BlSl.,
DOCTOR jiLEMA¡\',

S«c. No ee me oculta que la franc-maso­


nería en México acaba de publicar un es­
crito’'que apellidó: Respuesta a u n folíelo
de Monseñor de Segur, escrito por el doctor
y profesor Bhm tshli traducido del
nal por O. C, é impreso en México; mas yo
debo notificar á vd. que no cumple en él io
que promete, porque no se hace cargo de
los argumentos queseen tanto tino como
acierto, presenta en su obra Monseñor de
Segur, y ni siquiera lds toca, ni en general
ni ea particular, de manera que no es res­
puesta. y si es respuesta no sabemos £ qué
pregunta se refiere. P or íanío, muy mal la
denominan respuesta ó refutación; y tan
solo se le podría conceder que tiene quizá
el carácter de una disertación ti1abajada allá
en Alemania para probar qne la masonería
no es una cosa mala, tal como allá esta es
tallecida 6 se la imagina establecer nuestío
buen doctor con el doble influjo de sus g ra ­
dos y de sus borlas.
Caí- Pero como puede ser esto? E o ha
oido decir lo mismo que yo, que han ingre­
sado, en ía masonería de México hombres
muy eminentes en saber? Mucho me ad­
mira io que vd. dice; por esto, y porque ya
yd. oo no ce que no me contento con palabras,
deseo las razones que demuestren su aser­
io: por esto le infiero la molestia de que me
esplique algo de este nuevo escrito. Ah!
cuántas veces he sido engañado de seme­
jantes personas!
S ae. Lo haré con mucho gusto, ya qne
este es su tieseo; y comienzo con decir á vd.
que la sobredicha respuesta no puede lla­
marse nuevo escrito, porque es muy viejo,
y se ve que está destinado á explicar un
poco de la masonería tai como se la forjara
en su fantasía el nuevo señor doctor; pues se
observa por su contesto que no ha sido el abo*
rado, para refutar ia solida y admirable
producción de Monseñor de Segur, tan há­
bilmente- traducida por el P. Pr. Pablo del
¿Síiño jesuri: aunque por otra parte trae con*
sigo ose escrito mas de io suficiente para
asegurar que la esencia de ia fian c-masone­
ría, es anticatólica; antisocial, atea, mate­
rialista, deísta, y ann con algunos puntos de
comunismo y racionalismo.
Caí. Convengo en afirmar con vd. que
la firanC'masonería csplicada por nuestro
doctor y ptoíesor alernan, no es ni ha sido
jamas la respuesta conveniente al importan­
te escrito del Ilustrisimo señor de Segur, y
es esto tan claro, que para convencerse no
se necesitan otras pruebas que la simple
lectura de ambas producciones: mas como
vd. ha visto en ella toda maldad, deseo que
me haga notar sus ideas, para que me con­
venza una vea mas, que 110 es lícito á nin­
gún católicq hacerse masón, y trabaje con
doble empeño para que los mexicanos huyan
de la masonería.
Sac. Note vd. en primer lugar la mala f’é
de nuestro profesor no obstante los brillan*
tes títulos de todo un doctor aleman, porque
nada nos dice del juramento terrible que re­
piten los maso nes en ia recepción de los
grados, en fuerza del cual te ven en la dura
necesidad, no pocas veces, de quebrantar
todas las leyes divinas y humanas, so pena
de morir bajo la mano masónica del puñal
homicida: y juramento que hacen en Méxi­
co los masones por confesion de ellos mis­
mos, y juramento declarado de ana man era
especial por iniciados ó presentados que por
fortuna suya aun 110 habían sido recibidos
en logia. Qué prueba lo dicho? prueba sin
duda que la respuesta del doctor aleman no
lo es del luminoso escrito de Monseñor de
Segur, sitio que es tan solo un engañabobos,
es tina respuesta pero ain saber á qué pre­
gunta se dirije; será respuesta\ pero sin
prueba alguna de lo que asienta, y respuesta
cuyo objeto ha sido no cantar la palinodia
de que estaban vencidos .por el claro descu­
brimiento de sus ideas, principios y hechos;
de sus conMtuoones, régimen y práctica.
C aL Siendo esto asi, la frane-masoneria
al quererse defender ha hecho un papel
muy ridículo, y acabó de manifestar á la
faz del mundo ío qne ella es; pero deseo
que continué con la esplicacion de la res­
puesta haciéndome un examen algo analíti­
co de las sentencias del buen doctor; por­
que, como vd. conoce, me intereso mucho
por mis amigos y ansio por descubrirles
tanta patraña.

2. — ACERTADA CONDUCTA DE LA IGLESIA.

Sac. Lo liaré según sus deseos: y co*


menzando á responder a sus dos primeros
párrafos, contesto: que la Iglesia al conde-
liar la masonería de todas las partes del
globo, y en todos sus grados incluso el de
aprendiz, y aun el simple iniciado siu ju^
lamento, no escuchó su imaginación, sino
que con las pruebas en la mano, ha hecho
el examen mas concienzudo de las obras de
los masones, y de nn modo especial de los
documentos ofie iales qne nos dicen lo que
es la masonería, y ademas de los hechos de
sus adeptos obrando como masones; y ha
visto “que la masonería es esencialmente
4Í anticatólica, antisocial, atea, herética, ve-
volucionaiia y aun materialista y cormi-
iÉ nista.JÍ Luego con mucha razón ha con­
denado la Iglesia católica, no solo á la
masonería, si que también á iodos los ma­
sones, y con mucha razón los ha condena­
do por el solo hecho de ingresar* ó de asis­
tir á sus juntas. Por otra parte ¿cómo ha
tenido valor nuestro doctor alemán de lla­
mar juicio precipitado al juicio d éla iglesia
que tiene cerca de ciento cincuenta años?
Pues si el juicio de ciento cincuenta años de
Roma, que es el de Fio y de Jos oíros
cinco Papas su s predecesores al condenar á
toda ia franc-masonería, es un juicio pre­
cipitado ¿qué diremos do los juicios de
nuestro buen doctor? Los suyos sí que son
muy precipitados é irreflexivos, porque nos
dió galo por liebre con malicia y buena vo­
luntad, y con toda la ciencia de un hombre
borlado, porque la íranc-masonería de hoy
e* tan onulta en sus manejos como lo ha
sido siempre, y porqué lo que nos dirán los
autores que nos cita en su ¡respuesta, será
oigo de lo exterior; pero nada, nada absolu­
tamente de lo que constituye la materia de
na juramento masón que ai paso que es de
lo mas terrible entraña ei mayor secreto,

3 . — LJlUm<]RA FALJSÍ3DAD DE NUESTRO


DOCTOR Ó E L S E C R E T O .

Ga¿. Pero yo oí decir y un recuerdo que


!ní en 'ja respuesta de] señar docior que el
secreto de ia masonería, es ei que tienen
comunmente las otras asociaciones priva­
das; y aun ci que guarda la misma Iglesia
en io que llama sigilo de ia con lesión.
Sac. Debe saber vd. que el secreto de los
masones en tan particularmente suyo, que
no se encuentni en ninguna otra asociación;
que su falta en hi compañía de Jesús y en
las de mas comunidades podrá castigarse á
lu sumo con algunas horas de penitencia
que casi nunca aem muy grave* al paso que
los masones lo castigan con la pena de la
vida. Por otra parte es tanta ia diferencia
que media entre el secreto raaüon y el sigilo
de ia con fes i011 sacramental, que no tienen
otro punto de contacto que llamarse uno y
otro secreto, aunque absoluta mente distintos
en sus motivos, fines y efectos. Por consi­
guiente el secreto de la masonería es un se­
creto malo, su juramento es inicuo, y nadie
está obligado á guardarlo, como no lo esta­
ba Herodes á dar la cabeza del Bautista á la
infame Saltatriz, no obstante de haberle
prometido con juramento darle cnanto Le
pidiese} aunque fue¿e ia mitad de su reino;
y es ía razón porque las cosas malas nadie
está obligado á cumplirlas, aunque sean de
cosas juradas,

4 — SEGUNDA FALSEDAD UE
NUESTRO DOCTOR Ó LA COMPAÑIA DE JESUS,

C at También recuerdo que el señor doc­


tor de la respuesta dice en ella, que algunos
escritores han puesto en paralelo la franc­
masonería con los jesuítas, y con esta com ­
paración quieren sacar por consecuencia que
así como la Compañía de Jesús es una ór-
den muy buena mil y provechosa, así de un
modo semejante lo ha de ser Ja masonería.
Sote. Tanta diferencia como hay entre la
noche y el dia, entre lo negro y lo blanco, en­
tre la espina y la flor, tanta es la que media
entre la masonería y la compañía de J~esus:
porque así como en esta toda es olor de
virtud, hermosura de edificación, y belle­
za y utilidad del día espiritual de la gracia;
así en aquella todo es espina de escándalo,
negrura de infames crímenes y noches de
fatales producciones, de todos los vicios é irm
piedades. P or otra parte, la Compañía de
Jesús jamás fue inspirada por ideas mundav
ñas, ni ha dedicado sus fuerzas al restable­
cimiento de Roma en sentido masónico; si­
no que ella fué fundada por San Ignacio de
Loyoja para la mayor honra y gloria de
Dios, para la salvación de los hombres, per­
fección de los julios, y difusión prod'giosa
de Jas luces de la verdad; al paso que la
masonería inspiró desdo su cuna las' ideas
de la venganza, del materialismo y aniqui­
lación del género humano en este mundo, y
su eterna pe/dicion en rí otro. L a Compa­
ñía de Jesns, hace santos á criamos hijos
suyos son fieles á sus reglamentos; y la ma­
sonería hace libreeultistas, impuros, incré­
dulos, materialistas, ateos, deístas, raciona­
listas y algo *ommiistas á los desgraciados
que tienen la faialidad de ob ar según sus
reglamentos. L a Compañía de Jesús se apo­
derará de la vidr entera de sus miembros,
proporcionándoles en recompensa la vida
de los justos en este mundo, y una eterna
gloria en la vida eterna; mientras que la ma­
sonería se apodera de la vida de sus adep­
tos, les obliga á obedecer aun en lo mas in­
justo y criminal y sin respeto á las leyes
divinas y humanas, y despues de una vida
pasada bajo las fatales influencias del de­
monio» los arroja á una eterna perdición en
los formidables tormentos del infierno. Tan
cierto es que no hay puntos de contacto en­
tre los masones y la Compañía de Jesús/
Mas por qué, nuestro buen doctor as! lo
dirá en su respuesta? Porque ella, como di­
jimos, no es otra cosa que nn engaña-bobos.
Pobre doctor! aquí perdió sus grados y sus
títulos y sus borlas.

5 .— TER C ER A FALSEDAD DE ¡VUESTRO


DOCTOR Ó EL IaROFKSQR UNIVERSAL*

Caí* Y o n> sé señor padre si habrá ob­


servado la grande ajaraca del autor de la
respuesta, cuando nos presen is. á los franc­
masones acusados, acusados sí, m illo lempo*
re d e mugos y aun de brujes por sacerdotes,
abades y aun obispos* Me parecía verlo
constituido profesor universal de todos los
obispos pava que aprendieran de él Mque
“ es masones no eran magos, ni tampoco
íJ brujos.” Qué me dice vd, de este punto?
poique ya no me ño de la enseñanza de
nuestro doctor y profesor, porque como ale­
man es tan sublime que uno no lo alcanza;
y jíor otra parle se parece mucho á aquello
tai sabir* o, honor de la Alemania masona:
Lí Yo la persona de Martin Latero, doctor de
^Witemberg etc., etc.”
&Vxc. Comenzando con sentar algunas ba­
ses digo á vd. qne la existencia de los de^
moni os es cierta: qne !a facultad del hom^
bro para tener tratos con él es cierta tam ­
bién; y según las santas escrituras que ad ­
mite nuestro doctor en la respuesta, en los
dias ds Jesucristo y de los apóstoles exis­
tían magos y aun brujos* l)e ahí es que
los macones pueden ser magos y aun brujos
tienen pacto con el demonio: y está fuera
de tocia duda que lo son loa masones que pro­
fesan la masonería bajo el rito de Misrkaim
y esto tanto es así. que ellos mismos se glo­
rian en ciertas ocasiones de ser conducidos
por el demonio en persono., “Vemos pues
“ A una parte de los masones con el vergon­
z o s o Ululo de iriíigOrt ó de brujos ” Ade­
mas, se dan o aso5 entre los masones en los
que maní Restan el conocimiento de ciertos
hechos, que no pudiendo saberlos na tu tal­
mente, ni por medio de Dios, ni por medio
de ios ángeles, hemos de concluir que lo ad­
quieren por medio dei demonio, qne es el
tínico que puede darles Ja noticia; luego por
mas que diga el doctor aleman, hay que
temerlo que malas lenguas afirman, que al*
gunos masones son magos y aun brujos. Ya
ve vd, señor mió qué horrores los que en­
traña la masonería! Q,ué crimen tan gran­
de ¡*er conducido por el demonio en per­
sona! qué infamia tan atroz celebrar pac­
tos con el demonio! Diga lo que quisiere
nuestro cándido doctor, que la conducta de
los masones siempre os mala porque des*
obedece á la Iglesia; y es por consiguiente
anticatólica, antisocial y conducente al ateís­
mo, deísmo, materialismo y aun comunismo.

tí.— CUARTA FA LSED AD DE;


NUESTRO DOCTOR Ó LA FJRANC-MASONERIA
ES ANTICATOLICA.

C af, Seria muy conducente que vd* me


probara la consecuencia que acaba de sacar,
y me la probaravd, por pnrtes, comenzando
eu demostrarme que la conducta de un ma*
son es anticatólica, porque ya vd, compren­
derá que es necesario armarse de pies á ca­
beza, pues tiene que habérselas con todo un
doctor que ha dicho que no.
Sac- Convengo que lo ha dicho, pero no
lo ha probado: y voy á, demostrar qne la
Franc-m asonería de hecho es anti-catóU-
ca; y dejando el examen circunstanciado,
que podria hacerse de ia constitución masó­
nica, de su régimen, de sus grados de sus
fuerzas y de la publicación de sus misterios
y dejando aparte sus estatutos, sus iniciacio­
nes, sus discursos y sus confesiones forma­
les, entresacaremos las ideas religiosas de
una de las principales obras de la masonería
que se conocen con el nombre de E l orador
masón] ya porque el contiene una confesion
ciara y espíes a de la fe masónica, ya porque
se ve qne c\i la sustancia no (rs otra cosa
que un símbolo do irreligión; ya porque es~
1¡runos convencidos de que nuestro doctor
no .-e atreverá á refutar al orador masón.
Cómo/ Todo nn doctor aleman refutar una
de las principales obras de la masonería!
veremos ri lo hace,
Cat. Mucho me admira lo que vd. me ha
dicho, porque lie oido decir muchas veces
á los que trabajan en afiliarme entre los m a­
sones, que cada imo puede conservar su»
18
ideas religiosas: deseo [sor tanto que me
hable con ía claridad y acierto qne seostimv
hra, para poder arrojar á su tiempo un
lemne mentís á tantos embaucadores*
Sao* Nada mas claro que patentizar este
engaño, ya que la masonería está díame*
t raimen te opuesta al catolicismo.
1. ° Porque el Dios de los masones es ia
naturaleza misma toda entera, y el Dio? de
los cristianos es el que nos enseñan los libros
santos, y cuya creencia la profesamos en
e] Credo que nos enseñaron los apóstoles.
2. ° Porque segtin los masónws Jesucris­
to no es Dios y hombre verdadero, sino que
sostienen como dogma propio que no es
otra cosa que uu emblema del sol ó su per­
sonificación
3 . ° Porque la masonería añmia que ella
es la única religión verdadera, y )a deposi­
taría de ia religión íw elad a y sobre la cual
hace reposar el dogma de su creencia; y con­
cluye diciendo que ia religión católica es
una secta como todas las demas,
é* °v Porq ue el Dios y la virtud de los m a ­
sones es el Dios de los impíos, y la virtud
de los ateos y epicúreos; y no es t:l Dios
de los cristianos, ni sus virtudes son ia-, vir­
tudes católicas de los 8 a n tos qr*^ v e n d a ­
mos.
5? Porque sus dogmas son el secreto y oi
valor, y sus místenos la luz do ia razón, en
vtr¿ del admirable conjunto de las verdades
que I3ios nos ha revelado y la Iglesia nos
propone como cosa de fé.
6. ° Porque ios preceptos de la masone­
ría no son los mandamientos de fa ley de
Dios, ni los de la Iglesia, ni las obligaciones
propias del estado; sino que son una filan­
tropía sin caridad, y un amor material que
debe obrar siempre según la carne y nunca
conforme al espíritu.
7. Q Porque los ministros de la masone­
ría no pospen las virtudes cristianas que Je ­
sucristo nos lia entenado con sn doctrina y
con sus ejemplos; sino la virtud m&sóaica
que no tiene fé. ni esperanza, ni caridad, ni
prudencia, ni justicia, ni fortaleza, ni tem-
planza; y afirma que fuera de esta vida na­
da hay.
T a l es la Fninc-masonería en materias
religiosas entresacada cuidadosamente de
un caballero Kadosch, qne como sabe el
Señor Doctor, la palabra Kadoseh, en senti­
do masónico, es sinónimo de Santo/ tal es
la veneración qne profesan los masones a!
catolicismo/ tal es la doctrina que descubren
ios periódicos masones de nuestros días, cui­
dadosamente redactados por sua principales
órganos/ tan cierto es qne no es lícito ser
masón/ tan ciertos estamos que el católico
por ningún título puede afiliarse á la maso­
nería/ Y será posible que haya todavía
quien pregunte si es lícito ser masón/ Hasta
cuándo, oh pueblo mexicano, te dejarás en­
gañar de esa turba de embaucadores. Acuér­
date que por espacio de mas de trescientos
años fuiste eaiinentemente católico. No per­
mitas, no permitas de modo alguno que te
arrebaten la fé y la Religión católica que es
la Religión verdadera,encuyo seno puedes
salvarte.
Oat. No tendría vd. un hecho hisrórico
qne nos ejemplificara todo lo dicho? ÍNo ex­
trañe Señor Padre que le hable así, porque
me parece imposible que haya tanta mali­
cia en el mundo, y como he oido decir tan­
tas cosas en favor de la Fraile-masonería,
deseo, rep to, un hecho que sea la demos­
tración de fo que vd. me dice.
¡Sao. Voy á dárselo á vd.; pero un hecho
que reúna todas las circunstancias, que no
admita ni la posibilidad de la duda, y hecho
que como vd, desea, vaya á descubrir hasta
qué punto es anticatólica la Franc-masonc-
ría. Por mucho tiempo llamo la ntención
la América con la nueva secta rongista, es
decir, por un nuevo conjunto de fa bulas y
errores que ha publicado un tal Eonge en­
tre ios americanos. Y despues de su muer­
te quién continuará su obra? quién alim en­
tará este nuevo enemigo de la Iglesia? L os
masones se encargan de hacerlo; abren sus
cajas, reparten enormes sumas y el sacerdo­
te Ignacio Gutner es el enviado para que
concluya la obra del embaucador. Pero
Dios Nuestro Señor hizo lo contrario, me­
diante una série de circunstancias, las que
obraron tan poderosamente sobre el aposta*
ta, queéate, llorando amargamente, entra de
nuevo al gremio de la Iglesia de la que se
habia separado. Un rayo de luz divina des­
cubrió al desgraciado Gufnei’ ^su ommoso
fiu, por esto corrió á postrarse a los piés del
Venerable Obispo de Spira, quien le acon­
seja que el retiro de la Trapa es el mas
á propósito, para recibir la reintegración en
las funciones sacerdotales» Entre tanto, en
el silencio de su retiro, compendió una de­
claración de las circunstancias y seducciones
que Jo precipitaron en el cisma. Esta decla­
ración ha circulado rápidamente por toda la
Alemania, en donde ha hecho una sensación
tanto mas profunda, cuanto que en eita se
patentiza con hechos indestructibles “que el
4í rongismo es una emanación de las logias
“ masónicas de la Alemania;’* ya que Jas
sumas enormes con que ha sido sostenida
han salido de las cajas de su Fran om aso'
lie ría. Y por qué no no¡> referia este heol io
n nsis tro doctor "ale maní y porqué diría lo
contrario asegurando, que no se opone ja
masonería á la creencia religiosa? A la ver­
dad, ó nuestro doctor es muy cándido, ó ha
querido engañamos; pero sea lo que fuere,
ei liecho es que ha obrado como hemos dU
cho, ya que ha convertido su respuesta en
miserere mei.
Caí. Si tal es la doctrina masónica en
materia de religiou según vd. noa la acaba
de entresacar de sus obras, bien podemos
asegurar, que bí le damos la publicación
conveniente, yu so aesbó el tiempo de las.
ilusiones, y que la conciencia publica, y
mucho menos los particulares, no se dejarán
seducir por protestaciones hipócritas do los
frisos. masones. Podra vd* probarme del
mismo modo que la Fraile*masonería es
amito?-] al?

7 * — QUINTA F A L S E D A D DE

S V K & T l l O DOCTOR, Ó LA F R A N C M A S O N E R IA
ES! ANTISOCIAL.

8ac. Puedo hacerlo, y de hecho lo haré


coa tanta mayor satisfacción cuánto que voy
á eniresecar las pruebas de m modo de obrar
y de Ja historia, con cuya conducta puedo
ser á vd. mas útil,
1? L a Francmasonería bajo el punto de vía­
la político, social y crpil, es en gran manera
perjudicial á los gobiernos, porque en fuer­
za dei juramento que hacen los masones,
anteponen el bien de la sociedad & U cual
son admitidos, al bien cotmin y del estado,
de suerte que consienten sufrir la pena de
muerte si hicieren lo contrario; muerte que
lea será dada por los masones, como perju­
ros u los juramentos que hizo, y como üai-
dor á su nueva patria.
2? L a Francmasonería, por el conjunto de
sectas que la forman, no so 1u es ofensiva al
catolicismo, si que lo es también al estado,
por es lo vemos á ella misma gloriarle en sus
produciones masónicas, que las revolucio­
nes habidas en el espacio de un siglo, han
Sido dirigidas y fomentadas por ella; por
esto vemos que eran masones ¿os principa­
les revolucionarios del siglo pasado, los re­
volucionarios da 1830 y aun los de 1844.
Por otra parte, masones eran los iluminados
de Bavieradel siglo pasado, y masones ¡os
carbonarios de Italia en nuestros dios: y ma­
nes nuestros actuales libres pensadores pues
está fuera de toda duda que la sociedad ds
los libres pensadores, es una ramificación, de
la masonería; tan subversivas son sus ideas/
tan criminales sus estatuios/ tan diabólicas
sus miras! y tan satánicos todos sus planes/
en surna,[nuestro doctor concluye su primera
parte, notándonos que la libertad de concien­
cia, ia estima mutua, el respeto a las convic­
ciones religiosas y positivas son ideas que por
su esencia son masónicas; é ideas que son
antícatóücaSj antisociales, ateístas, deistae,
materialista , espiritistas y aun comunistas.
Sí, á esto conduce Ma tan decantada libertad
Lí de cultos, igualdad, fraternidad, progreso,
“ y tolerancia.” Y a nuestro doctor ha de­
mostrado con toda claridad y sin embozo que
la libertad de cultos es doctrina esencial de la
masonería, por esto voy atacarla otra vez ba­
jo otro punto de vista, asegurando que el ma­
són representa al librecultista* que así consi­
derado solamente, es malo y muy malo ser
masón; porque el aíaca al catolicismo sin
violencia y sin coacciones aparentes, va­
liéndose de la astucia, desacreditando al
Papa, á la Iglesia, á los Obispos, á los C a­
nónigos, á los Curas, á todo Sacerdote, al
culto y fé de las creencias católicas siempre
qne se ofrece ocasion; alabando por otra
parte la tolerancia, la libertad de cultos, y
lo que se llama progreso, igualdad, fraterni*
dad* E s malo y muy malo hacerse masón,
por que él en fuerza de sus mismos estatu­
tos es librecultista verdadero, Aquí redamo
la atención de ciertos individuos, que siendo
por otra parte católicos honrados, y dejan­
do la doctrina de los Santos Padres, de todos
los teologos, de ios Papas, de tos concilios
y de toda la Iglesia, se declaran sin embar­
go por Ja libertad de cultos: á la verdad
semejantes hombres hacen una triste «lec­
ción.. . tanto quieren las doctrinas protestan­
tes! tanto easo hacen de los enemigos de la
Iglesia/ tan poco aprecian á^u tierna Madre
la Iglesia católica! tan poco les falta para
ser masones/ tan poco les falla pura ser
del número de aquellos desdichados que
eran ciegos aduladores de las doctrinas de
Martin Lutero.
3 . ° L a Franc-m asonería es en gran
manera perjudicial al estado, porque reco­
noce por punió ile partida, las mágicas pa­
labras de Libertad} Igualdad y Fraterni­
dad y partiendo de ellas, por medio de una
serie do contradicciones, declara la guerra
á loda obediencia. Libertad general , como
si dijera, exención de todo cargo y de todo
deber: Igualdad prefecto haciéndose una
miama cosa con toda clase de personas, y
dándoles en la práctica el dictado de tú y
no el de usted para mostrar que viven en
la posición de la verdadera fraternidad. Aaí
dice el masón en su lenguaje: el gobierna
es lo mismo que yo: los Alcaldes son lo mis­
mo que yo: los Prefectos son lo mismo que
yo: los individuos de la Suprema Oorte son
¿o mismo que yo: los Ministros que com­
ponen el gabinete son lo mismo que yo: y
el Presidente de la República y los Reyes
y im peradores son lo mismo que yo: P a r ­
tiendo de este infernal principio 'profesan
un odio tan perfecto covio perpetuo á iodo
gobierno, á los superiores subalternos y
aun á toda autoridad t sineseptuar siquiera
Iapa,¿e7'?ia. Esos hombres así libres, y que
se apropian denominarse libres pensadores,
fion en la práctica aun mas esclavos qne los
mismos africanos que se compran y venden
en las A m é ric a s ; y lo son tanto, que uii a c ­
to de libertad que Heva consigo, u n a mí­
nima infracción con !.h ouM descubren el
secreto de la masonería, ha de *er casti­
gad a s, conform e mu ley penal, con i a pe­
na de muerte: bonita libertad, pero es I íí
escocida por el franc-masón/ Fundándose
en las palabras, Libertad ■ >Igualdad y F ra ­
ternidad , quieren hacer desaparecer del
mundo toda idea importuna y humillante
de superior, quieren que el hombre vueb
va a entrar en el goce de sus fantásticos de­
rechos, y quieren ademas que no reconoz­
ca ya ni clase ni dignidad cuya vis la-ofen­
da stts miradas y choque á su amor pío*
pió; y al mismo tiempo vemos á los so
¡lores masones servise. de todos los medias
lícitos é ilícitos para ocupar el poder, quie­
ro decir, para ser ellos los superiores de los
demás-; bonita lógica, pero es ia que deter­
mina á un ñanc-masón.
C ai. Podría vd, señor Padre mostrarme
la práctica de lo que me acaba de decir/
S*2C. Sí señor, porque ío que estoy plati­
cando es la realidad, pues asi obraron en
Francia á últimos del pasado siglo; a&í obra­
ron en España desde los dias de José N a ­
poleón usurpador del trono español, así han
procurado obrar en todas las naciones de
Europa y A mél icas: y asi obran actualm en­
te en México; ya que por confesion de los
mismos masones, ios señores. •• A h/ si 110
fuera por no individualizar cosa qne jamas
liaremos, notaríamos latí intrigas del señor
masón N. N, que por medio de el ¡as ocnpó
el puesto d e . . . y notaríamos. . . . . etc - Pues
sie¡ido esto así, corno nos lo demuestra
la historia de las Naciones, y los hechos
que nosotros mismos podíamos atestiguar: á
qué viene proclamar la Libertad7 Igualdad
y M aternidad si hacendó contrario de loque
significan estas palabras? Este modo de
obrar es el mas hipócrita é inconsecuente,
porque queriendo sujetar á todo el género
humano, tienen el descaro de llamarse hom­
bres libres que abogan por la Líber tad^
Igualdad y Fraternidad de todo el género
humano*
L a masonería publica la igualdad y sin
embargo todos sus miembros no son iguales,
ni en sus haberes, ni en sus negocios, ni en
sus grados, ni en su luz masónica; y poi su
propia confesion, entre ellos, anos son cré­
dulos y superticiosos, otros son genios ac­
tivos é inquietos, y otros espíritus pene­
trantes y profundos^ Ademas, los que po­
seen de lleno y como en su foco la luz ma^
sónica, la comunican poco á poco á los de­
más, por medio de ciertos modos tan hipó­
critas como engañosos, supuesto que deben
ocultarles el verdadero significado de las
palabras Libertad, Igualdad y Fraterni­
dad,. Por otra parte, por confesion de ellos
mismos, una gran parte de los masones, pa­
rece que solo ha nacido para hospedar á la
ignorancia, los cuales deben seguir sin re­
serva el espíritu de sn doctrina, abrazarla
con todo zelo, sostenerla con brio y esquisi-
to cuidado, y estar inviolablemente adheri­
dos á ella, por temor de lív^iolacíon del ju­
ramento sagrado y de los castigos á los que
voluntariamente se han obligado si Jo que­
brantan. A h/ nada mas contrario á la L i­
bertad, Igualdad y Fraternidad que el des
graciado ó infeliz estado de la may^r parte
de Jos masones! Q,ué aviso para tantos in­
felices seducidos que dan su nombre y su
dinero á tantos charlatanes que tan vergon­
zosamente los insultan y desprecian. Oh!
cuántas historias podríamos-referir de per­
sonas á quienes lia quitado la vida el terri­
ble puñal í^ason? cuántas han acabado su
existencia despues de haberles propinado el
veneno mas activo y diabólico? cuántos m a­
ridos han sido violentamente separados del
lado de sus mujeres? cuántos hijos lian sido
osadamente arrebatados de ía casa paterna?
Y quién lia hecho todo eso? Hombres in­
felices y desgraciados que para llevar á c a ­
bo semejantes designios perversos y desas *
irosos, han formado y seguido el conjunto
de sectas que .se llaman franc-masonería >
Ahí jaináSj jamás será lícito hacerse ma­
són,
Cat. Basta, basta señor rnio3 nada mas
horrible y vergonzoso que hacerse masón.
Pero es así en México?
Sac. Así es en México, así es en Euro
pa y así es en todas partes del mundo; por
esto ha sido prohibida en tanto* lugares; y
lo será ciertamente en iodos tan pronto como
sea conocida* Oiga la lectura de 1 siguiente
documento eu ei que uno de sus principales
representantes nos describe la frauc-maso*
nena, no como nos ja vtuule nuestro c á n i ­
do ü infiel doctorf sino como ella es. &í
documento emana de la alta Logia y so di-
rige á todos su>s esclavos Jibres, diciéndolcs:
=.‘‘Debemos dirijirnos á la juventud* seducirla
y luego despues alistarla en nuestras bnude
ras,.y debemos hacer todo esto casi sin que
lo perciba. Que nadie penetre mieslros de­
signios como masones; no os ocupéis de Iü
vejes, ni de la edad .madura, id á la juven­
tud, y si es posible, apoderaos de la infan ­
cia» Nunca digáis una palabra impía ó li­
cenciosa en su presencia, pues conviene ob­
servar ante elia todas las apariencias «le nn
hombre grave y moral. Una vez hecha nues­
tra reputación en los colegios y gimnasio...
universidades y seminarios, una vez adqui­
rido la confianza de los profesores y es tu-
diantes, acercaos principalmente í\ ¡os que
quieren ordenarse, *«*v obrad de modo con
ellos, que os forméis una reputación de buen
catolice y de patriota [v*vo> porque esta re­
p utación faei litara ia propagación de mies-
tras doctrinas entre el clero joven y en el
fondo de los conventos. Dentro de algunos
años, y como por la fuerza de los aconteci­
mientos, este mismo clero ocupará todos ios
puertos, y no solo gobernará, administrará,
juzgará y formará el consejo de los sobera-
nos, si que también será llamado á elegir ei
Pontífice que habrá de reinar, y Pontífice que
como la mayor parte de sus contemporáneos,
e s t a r á imbuido en los principios italianos
qne estamos poniendo en circulación. P itra
lograr este fin, despleguemos a i viento i o ­
dos nuestras v e l a s . , A h o r a bien, ei señor
doctor ¿porqué no dice de una vez lo q u e es
[a ira nc *ena so ví a X o o r q n y que re r en g a ñar a
trns lectores? lia olvidado que lo peor en que
puedn caer un escritor es cuando escribe
falsedades? y q«.ié m ayor f.dsedad que la
estampada por vi!, en su feíai respuesta? No
l l e g a m o s que se concibe q u e el hombre pue­
do nó ser veraz; pero faltar á la verdad con
tanto descaro, faltar á la verdad echan­
do por tierra á documentos del Jodo inne­
gables y los mas justificativos, faltar á la
verdad dirigiéndose á un pueblo católico, y
faltar á 3a verdad queriendo refutar nn es­
crito, esto solo es propio de nuestro doctor
alemán para dar á luz su obra.
Cat> Basta, basta señor mió: ya compren-*
do un poco lo que son los masones; y veo
también que son el ídolo fatal de la abomi­
nación, de la desolación, colocado en medio
de la sociedad religiosa y civii: ahora com­
prendo en fin que la orden masónica, no
solo entraña todo desórden sino que es ade­
mas la sociedad mas criminal, mas perversa,
mas anticatólica, mas antisocial, mas peli­
grosa; y es ademas, atea* materialista, deis-
ta, comunista,, racionalista, espiritista y tie­
ne ademas, todo lo malo, todo lo perverso,
todo lo criminal y cuanto han tenido de in­
fame todas las he regias y todos los cismas.
Esto es la franc-masnneríM, esto es, Basta
ya del primer párrafo, deseo que me diga al­
go del segundo en el cual el señor doctor
alemán nos regala con ana parte histórica,
y desearía que vd. también respondiera á
ella.

8 * — S E X T A FA L S E D A D , Ó H I3T 01U A B lí LA
F K A N O MASON KRIA.

iS'etc. Nada mas difícil que lo que vd. me


pide, porque ú ellos mismos no convienen
entre eí sobre fiiar el origen de su secta, y por
otra parte, si siendo ellos sagrados no pue-
den ¿ctfmo ha de poderlo hacer un profano?
Pero coa ias historias eti ia trrno suplire­
mos lo que nos falta de .consagración masó­
nica y diré á vd. lo que hay de ver Jad. Esta
fuera üe toda duda que los escritores m asó­
nicos h a n trabajado con todas b u s tuerzas
pura ennoblecer ei origen de la masonería,
y dejando aparte las anteriores noticias que
sobre esle pumo le tengo dadas, solo añadí*
ré que todos ellos están de acuerdo en daríe
antigüedad 6 importancia, aunque ocultan­
do en realidad su verdadero principio. Así
venios a unos que examinando la masone­
ría discurren así: Las columnas de Joaquin
y de Booz, ei nombre de Jchová escrita en
el triangulo y colocado en el fondo de i pa­
bellón, quo decora ei oriente, el deletreo y
la Biblia colocada sobro el ara ó masa del
venerable y otras varias prácticas masó­
nicas, todas son de origen israelítico, y por
consiguiente que la franc-ntaponería ¿stá
fundada desde el tiempo de los judíos; pero
la consecuencia es completamente falsa, por­
que su origen es del tiempo de los templa­
rios, como demostré en otro lugar. Tanto
ei masón Clavel en su historia píntorezca
sobre la franc-nia so noria, como Krause y
otros, pretenden que los masones tuvieron su
origen en una época mas reciente en Lom~
bardía, donde edificaron grandes iglesias;
19
y que esos trabajadores reunidos en socieda­
des favorecidos por los Papas, construyeron
grandes edificios religiosos, en los cuales
ponían estátuas indecentes y aun los signos
masónicos para qne fuesen adorados de los
cristianos. Poro para no desairar a tanto
uahajo, y suponiendo, lo qne no es en rea-
Í!(íj;:d, íidnútiremos por un momento, que
*\\o> tu era n los l a b rica d o r e s d e nuestras
basílicas, fitn-quft este solo hecho ya reve-
¡a-.-denjasiiida. impiedad en los con sí ruc to­
r o : y í M u í a i i i e n í u t p ¡<1 se h a c e n sospecho-
¿ois-eii íé} ios arquitectos, los escultores
y tas ír&lmjadorus que ponían en jos templos
aquellas impia;; 6 indecentes tíaciiJlurus, por
ianí.o ai tal es el origen (in los m asones
claro csiá qn^ se reconocían impíos, y que
dejaban en los templos miamos las huellas
de sn im piedad. E s te liech^ tíos da motivo
é concluir otra vez que ia franc- m a sonería
o< anticatólica, antisooial, im pía, aten, deis
ia? m aterialista y cou-nnistn. Oórn* h a de
ser lícito ser masón y j>io, no liay medio: ó
católico ó masón. P o ro qué tiene que v e r .ia
parte h istórica del folleto de nuestro bueno
y pobre doctor con la m a g n íf ica obra de
M cu señ o r de Segur. No, lo repetimos otra
vez* esa resp u esta ha sído e scrita en
M éxico, so pena de cor* ven ir que al prcíe-
sor aleman se le fueron, al escribí ría, los es­
tribos de sus grados y de sus títulos: porque
no se escriba da este modo cti ando todo un
doctor refuta una obra; y obra dada á luz
por uu obispo tan benemérito y eminente
como Monseñor de Segur.

, 9 .*™ $ b p t im a f a l s e d a d d e

NUESTRO ÉJOQTORÓ P R I^ C IIM O S y 0 1 3 JE T 0


DB LA F R A N C —M ASONERIA.

Cat El tevcer párraíb <íei folleto ale­


man i o tituló; principios y objeto de la
frano-masoneria^ mas como en tantas co­
sas me ha mostrado vd, que la malhadada
respuesta no es exacta, ni cumple lo que
promete; á la verdad sospecho también de
estíi última parte, y tengo positivos deseos
de que' vd. me ia explique.
iSae. Lo haré con tanto mas gusto, cnans
to que puedo asegurarle qire toda ella es un
conjunto de falsedades, y aun de ideas sata
nicas y comunistas. Ahí, ahí va á parar la
fatal ootríente de la masonería. Y porqué?
i . ° Porque la secta masónica es'una
asociación de libres pensadores y libres cul­
tistas, que por voluntad y por ei abuso de
su libertad se hacen reprobos ya que no
profesan )a verdadera religión, por mas que
diga io contrario la respuesta, y presente á
los vicios como virtudes: tan lindo maestro
es nuestro doctor aleman.
2. ° Porque no es verdad que el masón
pueda vivir fiel á sus convicciones civiles y
religiosas, pues el terrible juramento ías
neutraliza del todo. E sta tercera parte de
la respuesta ni una palabra nos dice del ju
ra mentó ¿será para presentarse ante los ca
tolíeos como modeJo dé candidez? Otra ra­
zón que demuestra que la respuesta no se
escribió en México, y que en la travesía de
los mares perdió hasta el juramento, ya que
es cierto que los masones lo hacen,
3. ° Poi que el principio fundamental de
unión masónica, rechaza completamente la
fidelidad á la fé religiosa, lo cual consta por
sus ideas del todo impías, y atea.1*, y deis-
tas y materialistas, publicadas sin rebozo
por ios periódicos masones en las produc­
ciones de 18136 y 67. Y poiqué el señor
doctor tampoco lo dirá/ Porque es masón
y esto basta.
4 . ° Porque jamas ha tenido la misión
de impedir las discordias que se producen
en la Iglesia, ni reconciliar á los hombres
divididos por la religión: ai menos ignora­
mos qne h aya re ca íd o sus credenciales, ni
que las haya empleado ni siquiera una vez
en favor d i los católicos. No, ningún cató*
lico io traga aunque lo haya estampado to­
do un doctor.
5 . ° Porque las tendencias dé la fianc-
mssoneria tanto en el fondo como en la for­
ma, no se diríjen sino á Ja perdición de todo
el género hurga no, ya que le arranca su fé,
y co i ella toda felicidad temporal y eterna,
6 . ° Porque lio tiene ningún respeto á
Dios, supuesto que emplea su santo nom­
bre para pronunciar el mas horrible y ne­
fando juramento; porque en los primeros
f rados solo lo admiten los masones como el
.rquitecto de los mundos; y en los altos
grados ó perfectos masones? reniegan de
Dios, publican su ateísmo y deísmo, y nie­
gan la divinidad de Jesucristo y de la reli­
gión católica*
7. ° Porque la masonería según nuestro
doctor considera á la Sagrada Biblia, como
símbolo de una gran luz, y de ningún mo­
do como palabra de Dios, como debe admi­
tirla todo buen católico.
8 . ° Porque su principal acción esterior
que consiste en la Beneficencia, nada tiene
de católico, supuesto que limita sns operacio­
nes al miserable cuerpo, presindiendo com*
pie ta mente de la salvación de su alma: bajo
os te punto de vista tienen sus colegí oí?, asi­
los, establecimientos, talleres é instilaciones
aumentando de este modo el número do fus
adeptos 6 añilados que hai» de condenarse.
9 . ° Porque síi acción i menor por medio
de la cofniftiicQciou recíproca* hace que los
católicos pierdan poco á poco sm creencias,
y que se hagan indiferentistas, ateístas, deís­
tas, materialístas y aun comunistas; y por­
que obrando según sus esta Hitos redactados
por Mazzini, hacen cosas buenas y justas, lo
mas injusto é ilegal sí a retroceder siquiera
ante el asesinato y envenenamiento.
1 0 .° Porque la Iglesia considera á la
franc-masonería corno sospecha de he re­
gí a, ora porque reúne en su seno á hombres
de todas fas creencias, ora porque las pro­
ducciones de sus principales prohombres así
lo publican, ora porque ademas sen reos de
insurrección y de blasfemia: y admitir se
¡nejamos doctrinas, jamás será lícito á un
católico
11. ° Porque muchos de los Estados y
Naciones civilizadas coartan la libertad de
acción á la sociedad masónica: en Rusia y
en Polonia formaron los procesos mas v er­
gonzosos y terribles contra ella; una cosa
semejante hizo en España Fernando V il,
haciendo ademas suya la Bula del Santo P a ­
dre León X II; Jo mismo obraron cu diferen­
tes ocasionevs los Emperadores de Austna-
y aun io propio hizo el gobierno de F ran ­
cia en otras épocas, Y la razón de to-
das las razones es porque la Santa Sede que
la estuvo examinando desde que apareció
con toda formalidad, que fué á principios del
pasado siglo por m ed io de Clemente X II.
Benedicto X iV , Pió VII, León X II, Pío VIII
y el actual Fio IX, que felizmente dirige á
Ja Iglesia católica, condenó la masonería,
así como á todos los masones, y los conde
lió en todos sus grados, y ademas á todos
los que les presten auxilio ó protección; y
estas condenaciones subsisten porque hace
cuatro años qne fueron renovadas por el
Pontífice actual Pió I X . Con estas razones
queda bien contestado cuanto nos ha queri­
do decir el doctor masón en io qne apellida
Principios y objetos de la Franc--masonería.

1 0 . — OCTAVA FALSEDAD
DE NUESTRO DOCTOR Ó FE L IC ID A D
MASONICA.

Caí. Estoy satisfecho señor padre, y solo


suplico á vd, me diga algo de la felicidad
masónica con motivo de su libertad.
Sííc* E s cosa digna de notarse, y es ade­
mas io que descubre mejor la malignidad ma
sónica, el contemplar á hombres qne corno
ellos dicen, viven bajo ía egida de ía ver da
dera libertad, y que se condecoran con el re-
tin-tin de Libros Pensadores, verlos digo sin
libertad de escribir contra Is. masonería, ni
contra sus principales ge fes. ni contra sus
altos grados y ni siquiera contra el mas in ­
ferior: y ver proclamado entte ellos que to
da traición en e s t a p a r t a , es tan se ve t á m e n ­
te castigada, qne muchas veces ios sobera­
nos señores s e ñ a l a n la p e n a de mtterUj ; ó ai
menos suplicios terribles y socreíos, -prontos
y espantosos ¡ atroces y eficaces, sin. mas Jar*
malidad de proceso que la terrible úrden, y
sin otra defensa que lajironta. ejecución. Y
por qué tampoco nn habrá dicho esto ei
doctor alerciau? Ah señor doctor! no, no, no
hay conjunto de males en la historia, ían
terribles y espantosos como los que obra la
franc-m asoné ría frecuentemente.
C a t Y qué le parece & vd. de ias útil ida*
des que reportan los señores masones tan
cacareadas principalineuíe en México!
Sao, Dejando aparte qne los pueblos di­
rigidos únicamente por el buen sentido a!
Saber que un mexicano es masón, huyen de
el como de un demonio y hace a muy bien:
al saber que uno es masón le niegan hasta un
vaso de agua, y hacen muy bien: al s^ber
que un artesano es masón le niegan todo
ira bajo y hacen muy bien; y por qué hacen
.muy bien? Porque ¡i semejantes personas se
íes debe negar hasta el saludo como dice
el evangelista San Juan: dejando aparte
todo esto, y mucho mas que podría añadir
digo á vd, que sacarán dos grandes utili­
dades: Ja primera es condenarse sufriendo
eíernas penas por toda una eternidad, y es­
to será así aunque nuestro buen doctor no
lo crea, porque la voluntad de Dios no e»tá
pendiente do su miserable criatura; y la se«
gunda es que en este mundo tendrán la
utilidad de ser ^oidados y obreros, pero de
un género tan particular, que no tendrán
sueldo ni exiipendio. ni salario antes íie^
nen la obligación de d ar una cuofca para
alimentar y enriquecer á les señores gefea
que no conocen; pero que han querido ser
apellidados los muy sublimes maestros m a­
sones. Fuera de esto serán un vil instru­
mento, no serán libres, jamás participarán
del poder, y en su enfermedad y en la
'indigencia serán abandonados. Así lo di­
cen ellos mismos.- no debemos perder de vis­
ta siendo inalterables en este principio sor
grado de nuestra Orden, qne todos los her-
manos masones no deben ser jamás otra
cosa que unos soldados ú obreros, pero que
los grandes arquitectos somos nosotros los
sublimes maestros masones: tan cierto es
que trae ninguna utilidad el ser masónI Y es
tan cierta la condenación de los masones que
lio hay ni la menor duda, porque su hkk
ral no es la del E vangelio'ei no ia de los
impíos é incrédulos como Rousaau. Yoltai-
re, Diderot, DTAlambert; Raynal, Helvecio,
Espinosa, Loóles, llenan y (lemas filósofos
qne como los indicados, han abusado hor­
riblemente d& la filosofía, de la moral, deí
dogma y de todo el catolicismo-
Baste lo dicho para que huya siempre y pa­
ra siempre de la masonería, y sea lo que se
dice un fiel hijo de la Iglesia católica, ya que
esta, está fundada en ¡a obediencia de la ley.
divinafy aquella en la independencia, la
una sobre el orgullo y soberbia, la otra so
bre la humildad y abyección, la una sobre
el egoísmo, la otra sobre la abnegación per­
sonal; la lina sobre el amor de JJios y del
prójimo, lar otra sobro el amor de sí mismo
y ei odio á Dios; la primera es una fuente,
un venero, un manantial de verdad y de
amor, la segunda- un principio de error y de
odio, aquella junta y une á los hombres, es­
ta los ais la y los dispersa; ja una edifica, la
otra destruye; la una deja á cada uno lo su­
yo; la otra se lo quita y arrebata, Ja una es
justa y compasiva; la otra dura é implaca­
ble; en fin, la tina es pública, la otra secreta;
la una esta investida de un título incontes ­
table, la otra no tiene misión alguna; launa
cuenta con superioies conocidos, y la otra
con tiranos ocultos. Escoja vd. señor cató*
Jico, porque de grado ó por fuerza es nece­
sario seguir á una de egtas dos sociedades,
y obedecer por tanto á la la autoridad legí­
tima compasiva y maternal de la Iglesia que
es Una, Santa, Católica, Apostólica y Roma-
na, ó bien obedecer á una autoridad usur­
padora, durísima, cruel, satánica y pernicio­
sísima que es la Franc-m asonría.
CAPIT UL O V IH .
Los frailes y las monjas.

Sac Nadie absolutamente puede poner en


d 11fia que la ira nc-masonería establecida en
México es altamente irreligiosa, inmoral,
impía é incrédula; distan io qne quisieren
algunos corifeos de eílu y oculten cnanto
puedan sus intenciones con el velo de la
beneficencia y de la política.
Caí. Pero señor padre P tiene vd. datos
fehacientes de lo que acaba de decirnos?

1*----DOCTRINA MASÓNICA PROCLAMADA EN


LA MUERTE DEL MASON MORIS.

Sao. Si señor: y datos positivos, qne nos


bandado los mismos franc-masones, y que
voy á presentárselos á vd, Recuerda por
ventura la fecha de la muerte de i célebre
masón el Sr, Morís. Pues bien, una persona
intimamente unida con el difunto, (que no
descanza en paz, ni la tierra le ha sido li­
gera sino al contrario bien pesada,) en el
mismo día que era conducido el cadáver en
el panteón, estaba publicando la doctrina
masónica en unos cuarterones de papel, en
donde decia contra el catolicismo, contra la
mora!, contra la piedad y contra la fé, todo
cuanto puede decir un masón.
Caí. No tengo noticia de lo que vd. me
indica, ni recuerdo haber oido la especie á
ninguno de mis amigos.
S ac. No lo tendrá tan olvidado el señor
ministro, porque á mí mismo, en la calle
misma me fué entregado dicho cuarterón,,
juntamente con unas canciones dizque eran
de la reunión d e , . . . que se ha nombrado
iglesia evangélica,
Min. Tiene razón el padre y vd. lo ha
de recordar y sabe vd. que Ja imprenta N.
nos ios imprimió; y que comenzaban: M ue­
ran los frailes, etc,, ele.
Sí/c, í)x acta mente, aquel cuarterón de
papel demuestra toda la doctrina masónica,
y como de hecho es eminentemente irreli­
giosa, inmoral, impía é incrédula. .Estas
eran sus primeras palabras: Mueran los frai­
le s .,* . y luego seguían tales espresiones
tan indecentes, chocarferas, cal urna iosas y
libertinas, que indican hasta la evidencia,
quienes son los infelices que las adoptan y
que son do hecho irreligiosos, ininórales,
impíos é incrédulos,
<3at. Pero señor padre vd, no ignora los
hechos de las monjas y de los frailes y con
cuanta razón el gobierno los arrojó de sus
claustros..
Min* ¥ tampoco debe ignorar que es
contra la ley natural el obligar tanto á los
hombres oomo á las mujeres á vivir célibes;
porque esta vida es contraria á las leyes de
la naturaleza.

2. ----REPUTACION DE LA, PRIM ERA


CALUMNIA.

Sfae* Señores, me dispensarán; pero debo


decirles que me consta todo lo contrario;
pues me consta que no es contra La ley n a­
tural el celibato, asi como me consta tam ­
bién que fueron arrancados de sus conven­
tos contra toda razón. Comienzo mis prue­
bas contra ío alegado por el señor ministro.
Min. T endré mucho gusto que sus razo-
nes justifiquen su causa, para que yo. mismo
pueda seguirla si es verdadera^ porque ja ­
m as me ha gustado ser terco é irracional
y mucho menos desde que ya soy católico
por principios y por convicción bien preme­
ditada.
Sac. No es contra la ley natural, porque
,1a concupiscencia es una pasión como todas
las demás, y está en nuestra mano obrar
apesar de ella siempre qne queramos: por­
que asi como no obsiante ]a soberb a, la
avaricia, la ira, ía gula y ía pereza, podemos
ser diligentes, sobrio*, pacientes, liberales y
hum ildes; asi lambien podemos ser castos
no obstante la lujuria. Y isnto mas cuanto
que es de fé católica que la gracia de Dios
no nos falla; y que de hecho seremos castos
si <fuerténdolo ser# aplicamos los mismos
medios que nos da el E s p í r i t u Santo, El ser
castos ó vivir célibes no es un estado supe­
rior a nuestras fuerzas; porque vemos á
muchos que con los mismos años, inclina-
ciones y peligros, lo fueron ayudados de la
gracia) luego asistidos noeotros de la misma
gracia podemos serlo también. El vivir cas­
tos ó célibes no ¡se opone ni al anticuo ni
al nuevo Testamento; pues vemos entre los
Profetas que los mas piiiicipales como Elias,
Daniel y Jnan Bautista no solo vivían céli­
bes, sino que ademas eran vírgenes; vemos
á Jesucristo Nuestro Señor predicando la
virginidad, pero de un mudo tan vehemente
que los apóstoles e&cJamaban, si así es,
'mejor es lio casarse; venios á los apóstoles
absteniéndose de todo contacto con muje­
res; vemos á los apóstoles vírgenes como el
discípulo amado, y á San Pablo, conservarse
inmaonhido y aun exhortar a otros para
que conserven su virginidad; y vemos desde
la cuna del cristianísimo á innumerables
vírgenes que morían mártires, para conser­
var su pureza virginal, y vemos en suma
á nuestra Madre la Iglesia que no solo
venera á millones de santas .vírgenes, sino
que venera también la castidad y aun la
virginidad de millones de confesores y de
mártires. Luego no es superior á Jas fuer­
zas de la naturaleza socorrida con la gracia;
ya que vemos qne asi han obrado tantos
millonea de cristianos: luego no se opone á
la § anta Escritura ya que el celibato y aun
el estado virginal siempre ha existido en la
Iglesia, v nos lo enseñaron y ratificaron los
santos apóstoles, San Juan Bautista, San
José, la Santísima Yírgen y el mismo Je-
sncristo Muestro Señor; luego se ac?editan
de ignorantes y aun de necios los que cla­
man contra la práctica de esta virtud. Ojalá
que al menos lo hicieran con tMes palabras
que no indicarán que sn covasmi no e sca lo .
Min. Pero en este caso'cómo es que Lu­
lero al grito de reforma añadió la exclaus­
tración y eJ casamiento do los nades y de
las monjas, afirmando que es contra la ley
natural?
Setc* Así lo hizo porque quizo hacerlo y
no porque asi hubiere de 3eren realidad.
Por otra parte él mismo hizo voto de casti­
dad y lo guardó por muchos años, así lo
hicieron y lo guardaron los demas: conven­
tos de Alemania, y asi lo guardaron de he
cho las ordenes monásticas, asi io estable­
cieron sos fundadores como Santo Domin­
go. San Francisco de Asis, San Bonito, San
Agustín, San Basilio, y aun todos los mon­
jes que poblaron los yermos de la Tebaida
y aun de todo el Egipto, Luego Lulero lo
hizo sin mas razón que el yo lo quiero: luego
la exclaustración de ios frailes y monjas,
fué uno de Jos actos mas irracionales: y po­
demos decir que ellft fué uno de los medios
de que se s im ó para asegurar jas conse­
cuencias d éla reforma, pues con Ir, practica
de estos medios crimina!es ns como logró
engrosar sus fitas,
Cat. Yo nunca he creido que el celibato
fu eso contra la ley natural ó superior á
nuestras fuerzas el conservarse uno eksto;
pero al observar la gran desmoralización que
reinaba en los conventos, creí qne la ex­
claustración era una medida altamente de
política.

3 — REFUUTACION DE LA SEGUNDA
CALUMNIA.

Sac. Ni aun esto .señor mió, porque la


desmoralización tan cacareada mas bien
existia en el fatal telescop io de los ojos, de
los oiclos, de la lengua de ios que así lo pu­
blicaban; pet o en i calidad no es así. Para
probarle á vd. mi aserción, reflexione sobre
la conducta de los frailes y monjas echados
de sus conventos, por que si fuese verdad
lo que de ellos se publicaba, habríamos visto
sus consecuencias, habríamos visto innume­
rables escándalos, y habríamos tenido noti­
cia de su apostasía. Mas como nada de esto
so verificó, si no que vemos á unas y á otros
edificando y dando á luz los actos de virtu­
des mas heroicos, todo et Lo nos demuestra
del modo mas evidente, que lo que se decia
de ios conventos mas bien eran calumnias
que realidad, No negamos,que hubiese ha­
bido algunos easos porque en todas partes
el hombre conserva sus pasiones;-pero esto
misino n<>s hace afirmar que entre algunos
granos de zizaña se encontraban grandes
haces del mejor trigo; y por consiguiente que
fué una medida altamente impolítica la es~
claustraeion, así como también que fué la
grande obra de los enemigos del catolicismo,
de los protestan les, Lie los masones, y de los
católicos de nuevo cuño, ios cuales tuvieron
cuidado de ocultar su infernal malicia, con
el grito de Reforma. Pobres señores! cómo
los hechos les han arrancado la careta de
su perfidia! cómo se han mostrado mas cie­
gos que un topo en medio de lo que el ios lla­
man luces del siglo! Sí señores míos, por­
que los hechos, los hechos claros, puentes
y de mayor bulto nos presenta á las mon­
jas y á los frailes lanzados de sus conven­
tos por la fatal mano de la revolución, co^
mierido el pan dei destierro y en medio de
mil privaciones; pero estos mismos hechos
nos. los presentan con una conducta edifi­
cante, castos y puros como el cáliz de la
flor, pobres, simia mente pobres, privados de
toda conveniencia, y aun mas todavía po­
bres de espíritu; y tan obedientes que reco­
nocen á sus prelado? como el todo del con­
vento* Y si a esta regla general puede dar-
sele alguna escepcion, solo puede señalarse
la de cuatro granos do zizaíia, con una car­
ga de buen trigo.
C aL Pero Señor Padre si esto así como
se explica los terribles gritos, de abajo los
frailes, y abajo las monjas de todo el pue~
blol E l pueblo sabe lo que le conviene, e l
pueblo estaba al tanto de sus procederes, el
pueblo vió que no cumplían, y por consi -
guíente ese pueblo soberano los echó desús
convento*.
Sao. Y por qué los hecho ¿quizás porque
no eran observantes?
Klat, Si señor5 por esto mismo; porque no
cumplían con f u s d e b e r e s .
S ac. Y asi lo cree vd./
Cat. Tanto lo creo qne lo he dicho y lo
digo otra vez; y asi concibo yo cómo la ex-
el ti d.st ración ha sido una medida de alta po­
li rica del gobierno.

4 , — REFUTACION DE LA TEK CEH A


CALUMNIA.

S ííc. PermítameVd. que ?ne haga cargo de


su doctrina, y le demuestre al mirmo tiempo
la verdad de lo sucedido: porque me da Li­
cha pena, ver á una persona de las recomen-
dables prendas de vd, verla repito tan com­
pletamente engañada- No fué el pueblo me­
xicano el que echo á las monjas y á loa frai­
les, porque se acuerda que sus padres y sus
abuelos habiau fabricado los conventos, que
habían depositado en ellos grandes limosnas
para su subsistencia, que habían dotado de
un modo tan explcndido como regio, eí culto
que se debe á Dios, que les había dado nn
sobrante magnifico que veían con sumo
gusto aplicado en favor de los pobres, y
vei?m ademas que algunos conventos eran
nn banco paia el pobre labrador, donde en­
contraba la suma qne necesitaba con un
rédito insiguificante, y muchas veces de bal-
de: todo esto fo veía e! pueblo y lo palpaba;
luego no es el pueblo el que echó abajo los
convenios; y mucho menos el pueblo me­
xicano que es en gran manera y casi por
naturaleza eminentemente católico.
CaL Convengo en cna'nto vd. dice, pero
se echaron á las monjas y á los frailes por-
que no vivían bien, y por ios escándalos
que daban.
JSac. Tampoco es esta la causa, porque
ya esplique á vd. el estado del clero, y que
en medio de las miserias propias de la liu
inanidad , abriga todavía en su seno las
grandes virtudes del Evangelio. Pero como
habia de ser así si vemos demostrado todo
lo contrario? Sí señores: lo vemos demostra­
do porque nunca se ha visto en México la
corrupción de ahora, después de la esclans-
t ración merced (i los mieuos frailas y á las
monjas de nuevo cuño fundadas por los
protestantes, por los masones, malos cató­
licos, libres pensadores y demas caterva de
impíos incrédulos é indiferentistas* , .Salo-
neri de Baile del Beaterío, de laConcepion,
de Santa Clara, de San Juan de la Peni­
tencia etc etc. cuál ha sido la conducta de
vuestros nuevos hablantes? Pero callad ...
nunca, nunca se habia visto esta digol ueion
é indecencia tanta, parece increíble que la
humanidad se abata hasta este punto....*
parece increíble que la muger pueda llegar
á prostituirse hasta tal grado........... pues
si tal es el estado de la sociedad que con­
curre á dichos salones; si en los bailes de
semejantes lugares se ve lo Días indecente:
cómo quiere vd. hacerme creer que las m on­
jas y los frailes fueron exclaustrados por­
que no vivían según el rigor de todas sus
reglas?
Cat. A la verdad Señor Padre estoy con­
vencido de ambas cosas, á saber, que no es
el pueblo el que echó á los frailes, y que
no fuero a echados por falta de observancia;
pero desearía saber de vd* cual fué la legí*
tima causa. "
Sac Con mucho gusto señor mioj pero
antes la indicará á vd. nuestro amigo el
señor ministro.

5 . — CAUSAS DE LA EXCLATJSTB ACION.

M in. Según mi sentir diré á vd. que las


monjas y los frailes necesitaban reforma, y
que esto fué la causa de todo: así discurren
también los libres pensadores.
&ac. Y lo que acab* vd de decir, lo d i­
ce con seriedad 6 bien se chancea vd. Re­
forma! qué reforma es esta que todo lo des­
truyo? cómo puede reformarse una cosa co­
menzando por quitarle su existencia? Claro
está que.obrar de vste modo es destruir, y
de ningún modo es reformar. Mas supuesto
que vd. no nos la dice, yo se la indicaré á
vdes. Los protestantes, los racionalistas,
todos los libre cultista^ los magones y los
malos católicos, aunque se odian entre sí y
se consideran como enemigos, con lodo se
mancomunan cuando tratan de destruir la
Iglesia; y como han observado que las
-monjas y los f ra ile s , no solo son su adorno,
sí que también un conjunto de columnas que
la sostienen y la ayudan admirablemente
para que no se desmorone; de ahí ese odio
cruel que los protestantes, los racionalistas }
los masones, los libresca! listas y los malos
católicos les haa profesado; y sedo profesan
todavía en tanto grado, que procuran siem ­
pre, y en todas ocasiones su destrucción.
' Cal. Seguía su nuevo descubrimiento, se­
ñor Padre, el pueblo no verificó fa exclaus­
tración de las monjas ni de los frailes, ni
tampoco ío verificó el gobierno ni el congre­
so; sino esa turba de impíos, descreídos li­
bres pensadores y malos católicos; pero yo
deseada de vd. una prueba demostrativa.
Sac. No fué el pueblo, por Jas razones
arriba indicadas, ni íué el gobierno ni el
congreso; sino que ios malos cristianos, ios
descreídos, los impíos y los masones esca
laron los primeros puestos los poseyeron de
echo, ó ai monos con b u influjo; y i t e s p u e s *
olvidados hasta de' su honor, calumniaron
hasta mas no poder á todas sus víctimas,
las presentaron como es de suponer, hosti­
les al gobierno, forjaron lo que solo sabe
hacer gente perdida, y á las buenas y á las
malas, de grado ó por fuerza arrancaron el
decreto de ia esclautracion: y al publicarla
prometieron en su diabólico frenesí una era
de p a z y ha sido de guerra sangrienta¡
una época de abundancia, y la miseria
vade todas las clases de la sociedad; y tinos
tiempos de progreso e üustracmn ¿ y tan
soto *se progresa en lo, maldad y en los vi­
cios* Tal es la historia de todas las nació
nes/ y tal es lo que se ha verificado en
xieo de un modo muy señahdo.
Caí . Pues siendo esto así, siendo tales
los autores de la exclaustración religiosa ¿cual
será el sentido de mueran los frailes pro­
nunciado en la muerte del masón Maris'!
S ac. Esta idea es U misma que pronun­
cian los malos cristianos ai decir; mueram
los ociosos y corrompidos; y la que expre­
san los protestantes A afirmar ?aueran los
romanistas^ y la qu*¿ presentan los masones
cuando en sn loco orgullo, exclaman: Abajo
la Iglesia! Abajo el Papado! Guerra á
su Dios y á su Cristo/ Dios mío/ I>ios mío/
qué horror! que m alignidad/ tas es el sen
tido de mueran los frailes y mueran las tnon
jas del folleto indicado*
Cat. Según esto, tm buen católico no pue­
de clam ar contra los frailes y los monjas, so
pena de hacerlo contra su propia madre la
Iglesia?
6 . —RELIGION ©E SAN BENITO.

Sííc. En efecto es así; y para que se con*


ven 2 a mejor, examinaremos no los Francis­
canos ni los Dominicos, no los Aguslinos n i
ios Carmelitas y demas religiones y congre­
gaciones; ya por fortuna bastante conocidas
eu la católica México: nos fijaremos tan so-
io en la de San Benito que al paso que es
de las nías antiguas no es conocida entre
nosotros y por ella verá rd. el espíritu que
anima á los sacrilegos declamadores de los
frailes y de las monjas.
CW. Esto es lo que me conviene, verlo
todo en hi práctica, para que de este modo
pueda concluir su verdad, y robustecer un
poco mas mi fé.
M in , Ojalá señor padre que nos diera á
conocer bi<*n io que son las comunidades re­
ligiosas, á fin fie que viendo yo que ellas son
corno vd. nos h?. dicho, en adelante las ame
y me declare su defensor, así como hasta
ahora-lie procurado perderlas completamen­
te pur haberlas creído inútiles y perjudi­
ciales.
S ííc . Fijándome, pues, en la religión de
San Benito, pregunto ¿qué cosa es» esta reli-
gion? Respondo: Q,ue despues de los mis­
terios de nuestra fé, no hubo cosa mas útil
que la regla é instituto de San Benito, por
esto <£San Bernardo asegura: que esta orden
¿í es la principal de la iglesia, y Sania Mee-
tildes afirma que es el centro de la Iglesia,
“ y que mantiene todo su edificio como ro­
b u s tís im a columna, porque sobre ella des-
“ c a n só la nave de San Pedro por espacio
u de muchos siglos.” Respondo: que esta
religión cuenta con 40 R o m a n o s Pontífices y
25 de ellos canonizados; mas de 201) carde­
nales, 50 patriarcas, 1,600 arzobispos, y trias
de 4,000 obispos. Respondo qne esta reli­
gión es ia que ha mantenido la Iglesia pur­
gándola de las herejías, convenciendo sus
errores en publicas disputas y con milagros,
y dando á la Iglesia mas de 1,500 escrito­
res como un San Leandro, San Ildefonso,
etc, 5 y dándole ademas 200 apóstoles que
se repartieron al mundo y anunciaron por
doquiera su' inmensa utilidad conforme la
Iglesia. Respondo que esta religión es por
antonomasia la religión de los santos; y loes,
u» solo por la promesa qne la hizo ei santo
patriarca, no solo por los muchos santos que
dio en sus felicísimos dias, no solo porque á
un mismo tiempo llegó á tener 37,000 aba^
días, 15,000 monasterios^ de monjas» 14,000
prioratos; si que también por el numero de
sus santos, el cual es tan extraordinario, que
como dicen los padres de la Igíesia? pobló el
cielo de monjes qne vivían en este mundo
tan puros como unos ángeles, y pasan de mil
santos para cada uno de los dias: que es
como si dijéramos que ha dado á la Iglesia
366,000 santos. Ahora bien; si tal es loque
nos dice la historia de Ja religión de San
Benito, y que cultivó ademas los bosques de
la Europa, y nos conservó todas las obra-
de los santos padres ¿qué idea nos debere^
mos formar de uno de es;05 inermes mente­
catos? miserables, nacidos de ayer, que tal
vez ni siquiera aciertan á hacer !a señal de
ia cruz, y con todo se Jos ve tar* atrevidos
corno sin razón, exclamar mueran ios frailes.
Miserables/ en verdad, en verdad os digo,
que por un buen espacio de tiempo teneis
necesidad de ser encerrados en la casa do
los orates y alli Comenzar recitando de me.
moría las primeras líneas de Todo fiel cris­
tiano.
M in* Gomo? ¿esto son los frailes? ¿cómo
es que no los pintan con colores tan distin­
tos? cómo es que nos dicen de ellos qne sen
unos ociosos, que solo sirven para comeY, qne
la ignorancia es su distintivo y que son el
escándalo del cristianismo? Así los habia
yo considerado siempre, y por esto clama­
ba contra ellos; mas siendo Lo que vd, nos
acaba de decir debo confesar que sin haber­
lo querido he sido no obstante su calum ­
niador.

7 , — P A R A Q U E SERVEN LOS F R A IL E S
Y LAS MONJAS.

Caí, Pero sefíor padre seamos justos; pa


ra qué sirven tantas mu ge res y tantos hom­
bres encerad os, y eoS tantas privaciones?
No seria mejor que se casaran, y de esta ma-
aera serian mas útiles á la sociedad.
Sac, Serian mas útiles á la sociedad en
cuanto le darían triplicado número de es­
cándalos de los que reciben ahora, como
vemos que sucede con el clero protestante.
Seamos justos, y diré á vd. que cada uno
es libre para vivir como le de su santa gana,
y que así como vd. pondrá su dicha en ca­
sarse, al contrario otro la pondrá en no ca­
sarse y quién es vd. para despojarlo de su li­
bertad? si era vez de irse á paseo qnierc mejor
encerrarse dentro de cuatro paredes ¿quién
es vd. para disponer lo contrario? Ademas,
las monjas y los frailes sirven principalmen­
te en sus conventos guardando los santos
votos de pobreza, castidad y obediencia,
porque en su cumplimiento consiste la per­
fección del Santo Evangelio tal como nos
la ha enseriado Jesucristo: porque jian reci-
bido“ la vocacion de Dios que les dice: no
sois vosotros los que me habéis elegido á
mi, sino que yo soy el que os elegí á voso­
t r o s y están obligados estrictam ente á vi­
vir en comunidad, y en suma, sirven las
monjas y loa fraile* para que dirijan sus
oraciones a Dios eti favor nuestro; porque
siendo muchos de olios en gran m anera
santos, detienen' el brazo de Dios jnstamen^
te irritado por tan tes peca do s* y en vez de la
perdición eterna quedemos todavía en cami
110 de salvación Sirven para dar limosnas
porque aun los mismos que viven de limos­
na, separan una parte de 10 suyo para darlo
á ios pobres: tanta es su caridad/ Sirven
para instruir á Jos pueblos; y los varones
apostólicos hau salido principalmente de los
frailes, ó al menos de varones educados por
las comunidades religiosas, como lo vemos
con San Y ícente de Paul, que si en sus pri­
meros años fué educado por los francisca­
nos, ya varón perfecto era diiijido por íeli-
penses. Sirven para eL confesonario, porque
un convento de frailés, luego introduce la
frecuencia de ios Santos Sacramentos. Sir­
ven para dar ejercicios y misiones como
pueden atestiguarlo toda n a todas las ciuda^
des y aun los pueblos, villas y aldeas santa­
mente cambiadas por el ejercicio de tan san­
to ministerio. Sirven para componer obras
piadosas, porque sin duda alguna ellos son
los que las han compuesto en mayor nú>
mero, 7 las que han producido mayores
frutos de salvación. Sirven para la edifica­
ción jeligiosa, porque en medio de uno qu o
otro escandaloso, brillan muchos con la luz
del buen ejemplo. S irv e n ...» pero par*qué
no sirven las monjas y los frailes? Digá­
moslo de una vez; son almas privilegiadas
llamadas po Dios ^ u n a vida mas sanfa y
perfecta que la coman, porque están desti­
nados a imitar en la práctica las admirables
virtudes de Jesucristo Nuestro Señor. Ve
vd. ahora para qué sirven los frai es y las
monjas? Y evd. ahora el glorioso resultado
tíe sus privaciones? Ve vd. como cumplir
con todo e&to es cien veces mejor que estar
casado?

8 .— i n f l u e n c i a d el c e lib a to en lo s
F R A IL E S Y MONJAS.

Caí. Ahora comprendo ia grande utilidad


del celibato en favor del clero católico y
como si lleva á cabo sus grandes obras, en
parte y aun en su totalidad deben atribuirse
á que él lia es casado; porque no siéndolo,
no conserva su corazon dividido y puede
entrega río todo á Dios, y puede dedicarse
con toda exactitud al cumplimiento de los
debo tes y ministerios apostólicos.
Sac. Tiene vd. mucha razón, y siguien­
do hfg luces que nos da la historia contem­
poránea, vemos á los misioneros protestan­
tes teniendo en todas sus misiones el resul­
tado do Ui mas vergonzosa esterilidad, así
como el clero católico y de un modo espe­
cial los f raí les, sí señor, los frailes han evan­
gelizado al mundo; y particularmente á ellos
se debe, es decir, á los mercedarios, á los
agustinos, á los dominicos, á los francisca­
no^ á los carmelitas, á los jesuítas y demás,
comunidades, la total conversión de todas las
Amérieas y de Nueva Nnrcia. Y limitándo­
nos en México ¿quién no sabe que los frai-
. les la convirtieron? quién no recuerda los in­
mensos servicios que prestaron á la religión?
La historia no puede engañarnos: y á la ma­
nera que los s nto* apóstoles se dividieron
el mundo y lo hicieron cristiano, así los
frailes franciscanos, los dominicos, los agus­
tinos, los mercenarios, los carmelitas, los jo-
suitas*.** se dividieron las Amérieas, las
21
m .
evangelizaron; arrancaron de su faz Ja ido­
latría, y convirtieron á sus habitantes al
cristianismo.
Esto dice lsí historia de México, esto di­
cen las parroquias que estaban á cargo de
las diferentes órdenes religiosas, y esto dice
ia vida admirable de tantos varones apos­
tólicos, que con su sabiduría, sus eudore^
y sus milagro?, obraron la conversión de
tantos millones de habitantes. Ahora bien,
supongamos que esos hombres insignes no
hubiesen vivido célibes, supongámoslos ca­
sados con muger, con hijos y con el caigo y
d em á s solicitudes del matrimonio ¿cuál ha­
bría sido su resultado? habrían convertido
á México al cristianismo? Ciertamente que
no: y á la manera que ios ministros protes­
tantes no obstante sus Biblias, no han con­
vertido ni á un solo pueblo de infiel;, así
igualmente habría sucedido con el clero
católico: tan necesario es que viva célibe!
tan indispensable que se abraze con las
privaciones que le imponen sus reglas, y
los Santos Concilios/ Ve vd., ahora señor
uno, y señor Católico, para qué sirven los
frailea? comienza á apreciar las grandes uti­
lidades que trae consigo su establecimiento?
siendo esto así, se ve con toda evidencia
que la ley de exclaustración fué altamente
injusta, completamente impolítica, Ja mas ti­
ránica porque coarta expresamente y del mo­
do mas claro Ja. libertad individual, la mas
antilógica, porque la ley fué dada por loa
que se apellidaban restauradores de la li­
b e rta d la mas antirreligiosa y anticatólica,
porque ataca la religión de nuestros padres,
en sus principales defensores, y es también
eminentemente impía como lo publican sus
defensores, haciendo un vano* alarde de su
impiedad é irreligión: tul es la idea que tie­
ne todo católico verdadero de la exclaus­
tración.
C at Y a estoy persuadido de que un buen
católico romano no puede clamar contra los
frailes sin faltar á sus deberes religiosos, ya
que los frailes han sido el principal apoyo
de la Santa Sede, y entre loa frailes hemos
visto el mayor número de Santos, de sábios
de teólogos, de moralistas, de escriturarios,
de históricos y sun los diversos ramos de to ­
das las ciencias? han sido en todos tiempos
admirablemente cultivados por los frailes.
Siendo esío así. como nos lo demuestra la
historia de todas las religiones, es evidente
que somos injustos, altamente injustos cuan­
do clamamos contra los frailes; ya que una
poca mas de instrucción sobre la historia
de las comunidades religiosas, haría que en
vez de clamar contra los frailes, procura-
riamos su es tención. Pero con las monjas
no seria así* al menos yo no lo creo*

9.— paka. ave. s i h it e n l a s m o n ja s.

Min. Tiene vd. razón, señor católico, por­


que Lís monjas forman el objeto de mí com-
pasión, y siempre he tenido yo por suma
iniquidad encerrar las monjas en sus con­
ventos y obligarles á guardar la clausura y
la ca-tidad,
Srtc. Pero porqué señor ministro?
Min* Porque la mujer, es la compañera
inseparable del hombre, y q u itó le fie su
elemento es hacerla del todo desgraciada.
8ac, Yamos por partes santas y una lógica
razonada contestará á vd. Es líbrela mujer
Señor protestante? Dirá que es tan libre
como el hombre: luego si el hombre en fuer­
za de su libertad puede conservarse en sq
convento, claro está que también lo puede
hacer la mujer, Y si ella usando de los sa­
crosantos derechos de su libertad quiere ha­
cerse religicsa, ó entrar en una comunidad;
por qué vason no se lo han de permitir? Por
otra parte, el hombre puede abstenerse de
la muger, la muger también puede abste­
nerse del hombre, y si el hombre puede vi­
vir célibe, virgen puede conservarse la mu
ger. Luego es una injusticia, injusticia ia
mas atroz, no permitirle vivir como le ^íde
su corazon, como desea, y confórme la gra­
cia de la vocacion que recibe de Dios!
Cat, Pero también es una injusticia en­
cerraría por fuerza en los conventos, ó bien
sin conocer todavía ai mlindo; porque no
teniendo experiencia se arrepiente después.
Min. Esto atestigua la reforma, y por es­
to Lu tero recibía muchas cartas de monjas
que querían casarse.
jS'ac. Convengo con vd, que es una injusti*
cia encerrar por fuerza una joven en mi con­
vento, y la Iglesia tan 110 lo quiere de esta
manera que ha fu minado excomunión á cuan­
tos lo hicieren, y hu declarado además nulos
los votos de las que hubieren entrado de este
modo; pero no puedo convenir eon vd. que
sea necesario conocer al mundo, sino que al
contrario, estoy en la ñrme persuación, que
en igualdad de circunstancias será mejor la
religiosa que tuviere mas inocencia, Y debe
vd. saber también que las que se arrepienten/
no lo hacen porque hayan entrado i nocentes
ó sin conocer el mundo, pino porque se ol­
vidaron de su c :3 :.‘^■Miento en los deberes
religiosos, no cumplieron con las reglas,
quebrantaron los santos votos, y la infide­
lidad á ia gracia es Ja causa üeí arrepenti­
miento, Claro está ademas, como lo atesti­
gua ia experiencia, porque ni de cada cien
religiosas hay una que abandone volunta­
riamente su convento, como lo vemos en
México mismo; pues podemos presentar el
número de las religiosas que fueron arroja­
das de sus conventos, y nabajos tendrán
vdes. de presentarnos una que ha sido in­
fiel, de cada cien que se han conservado íi^
delísimas esposas de Jesús*
Caí* Pero al menos no podrá vtL negar
que son unas ociosas, que no hacen na­
da, y que son del todo inútiles á !a socie­
dad.
M m , E n efecto así es: y por esto como
gente inútil fueron suprimidas todag las co­
munidades religiosas.
&ac. Estos nuevos cargos son igualmente
falso?, como lo veremos dentro de poco; pe*
ro supongamos por un momento que son ver­
daderos, que víven'en 1a ociosidad, que pa~
san eí dia mano sobre mano, y que absolu­
tamente no prestan á la sociedad ningún
servicio. Aun siendo así? que le importa al
gobierno? qué razón tiene para aplicarles el
mayor castigo que es la exclaustración? No
hay medio, ó el gobierno tiene razón ó no
la tiene: si la tiene,debe aplicar misma la
ley ti cien y cíen m uge res que de ti echo vi­
ven en i a ociosidad, que de hecho están m a ­
no sobie mano, y muge res, digo, que 110 solo
no prestan ningún servicio, sino que además
son ir. piedra dei escándalo de innum era­
bles* y como el gobierno no toma sem ejan»
tes m edidas, esto nos hace ver que no tuvo
razón, y que íu á d a d o el decreto de exclau s­
tración no por la s razones quo alegan, sino
por el manejo innoble de los protestan tas,
de los masones, y do los católicos de nuevo
cuño. Qué conducía tan débil la de un hom ­
bre qne m ienta habérselas con una muger
que es lanúsinadobilidad. Por otra parte, no
solo no viven ociosas, sino que trabajan rnas
que la mayor parte de las jóvenes en las fa­
milias de su rango; 110 e>.tán sin hacer nada,
sino que cada una desempeña en el monas­
terio ios oficios que le son señalados, oficios
q 1¡« la tienen o eup ad a muchas lio ras d el
uia, y mucho menos son inútiles a la socie­
dad, antes son sumamente u liles j ya por el
buen olor de sus virtudes, ya por la. oracion
ferviente que siete veces ai di a dirijen á
Bios, en fuerza de la cual, al paso que hon­
ran y glorifican al Ser Supremo, nos libran
da innumerables males que mereeiamos por
nuestros pecados: tan cierto es quo las mon­
jas-en sus conventos h-mí ntilos, edificantes
y laboriosas,
C at. Siendo esta así, señor ministro, h e ­
mos-de colifriSíir que hamos sido injustos al
aprobar la exclaustración de las monjas, y
tanto mas? injustos cuanto que si bien se con­
sidera; cada monja con su doíc compró la
celda en su convento, con hi obligación de
que habían de cedérsela durante su vida, y
darle ademas sus alimentos: pero alimentos
tan moderados, que se comprometió á ayu­
nar K mitad de sn vida. Y no íe parece á
vd- qne podemos decir que ta í.ey de ex-
claustrarían, les robó la única habitación
que tenían, les robó los alimentos que te­
nían'depositados en las fincas de la com u­
nidad; les robó lo necesario j^ara vestirse, y
las dfijó en la calle privadas de todn auxi
lio. Y cómo aprobar semejante medida señor
ministro?
Sao. Concluyamos pues í-efior protes­
tan te' y señor Católico, quo entre las obras
malas y muy pésimas que han dado á
luz la sin razón, et libertinaje la injus­
ticia, el crimen, el protestantismo, y ia
franc-masonería es In mas mala y la mas
pésima, haber dado á luz el aborto fatal
de la exclaustración de ios frailes y de las
monjas; porque con el se atacó di recta men­
te y en lo mas sagrado la libertad individual,
porque se tuvo el atrevimiento de caíum^
niarlos dei modo mas vil y soez, porque se
hizo la mas grande injusticia en lo civil y
religioso, porque juntamente con ellos se
atacó á la religión, porque se privó h los
pueblos de eus padres, de eus mediadores y
de sus consejeros, y porque se quitó el con-
suelo á los moribundos, la instrucción reli­
gioso. á los pueblos, y el alivio á los pobres y
¿cien y cien necesidadesque los frailes y Jas
monjas socorrían con su ardiente caridad.
T al es el resultadó de la exclaustración/ Es­
peramos en la Divina Providencia que cal­
madas las pasiones se verán las cosas como
son y entonces se remediarán debidamente.
CAPITULO IX.
Keglas y Constituciones de I o b Frailes,

1 . — EL POR Q,VE DE LOS FR A ILES Y LAS


MONJAS*

C at. Por lo que vd. nos acaba de decir,


señor padre, he podido apreciar bien que no
hemos de juzgar de una institución por lo
que actualmente ella presenta ó por lo que
otras personas quieren decirnos de ella; si­
no que es necesario exam inar la institución
misma y la historia de sus hechos, obrando
conforme sus principios, pues por haber fal­
tado yo á esta sahia regla* me hice reo de
una grande injusticia y he calumniado ade^
mas á una clase por cien y cien títulos res-
petabíe. Estoy convencido de cuanto nos
ha dicho, porque contra las razones verda­
deras, exactas y concluyentes, no hay a r-
guraentos que valgan; pero desearía de vd,
un trabajo un poco mas extenso, explicán­
dome la naturaleza y las constituciones do Jas
comunidades religiosas; pues estoy en la
conviceion que lo hará con el tino que le es
propio y dará unos resultados tan sólidos
como magníficos, tanto para mi, como para
el señor ministro.
Min. Diue mucha verdad el señor cató­
lico, porque yo confieso en mí mismo, que
no conozco á fondo las comunidades reli­
giosas, y que semejante á cabra mas bien
que á hombre» he hecho lo que hacian tes
de mas sin cuidarme de examinar las co­
sas como debía. Y ouánto hay de esto
aun entre lasvpersonas que se llaman ilus­
tradas! Creame vd,, señor padre, que son
muchas mas que las que vd* puede figurarse
pues la mayor parte por no decir todos, co­
nocemos á los frailes y á las monjas por el
dicho de cuatro novelas cuyos autores va­
ciaron en ellas todo su odio. Pero qué ra­
zones nos han dado? INi una señor mió;
la burla, la mofa, el escándalo, la inutilidad
mezclada con la calumnia han sido sus ar­
mas de mala ley, por esta causa estoy en la
convicción que si vd. nos tratara el estado
religioso como es en sí mismo, haria una
grande obra de candad en favor de una cía-
se tan benemérita, y á no pocos mal dispues­
tos y calumniadores les sucedería lo pro­
pio que á mi y al señor católico, pues los
amamos ahora ya tanto, cuanto antes los
aborrecíamos.
/Sbc. Siempre [o he ere ido así, y tanto
mas, cuanto que eí. diario A. B, 0 ...........no
revelaban otra cosa que prevenciones, igno­
rancia, sed de oro y calumnias: tan misera­
bles, tan insulsas, ían irracionales, han sido
las producciones con que nos han hablado de
los frailes, porque como vdes. saben, aun las
obras de mérito literario tornan á cero, des­
de el momento que ¿e demuestra la false­
dad de su argumento. Pero dejémoslas, que
harto desgraciadas sor¡, para fijamos en la
esencia del estado religioso, conforme vdes.
desean.
En los tiempos apostólicos, mientras el
fervor ora el alimento cuotidiano de los cris­
tianos, todos eran como religiosos; mas
cuando el lugar del fervor se vio asaltado de
la tibieza y la caridad fué resfriándose, en­
tonces los fervorosos, por no dejarse arrastrar
de la corriente del mal ejemplo, se separa^
ron del común de los domas, so sepultaron
en los montes, para trabajar allí con mas
seguridad en su perfección, medíame la
práctica de los consejos evangélicos,,
Los solitarios, fijos todos en el único fm
de imi tur á Jesucristo, adoptaron ciertos me­
dios qne la gracia y Ia experiencia trans­
formaron dentro de poco eu verdaderas re^
gl'ds ó constituciones, y una de ellas, que-es
como el origen de todas las demás, fue bus­
car nn seto 6 superior que ios condujera, y
de ahí la unidad de preces, de ocupaciones
y de oficios. Esos hombres se sujetaron á
sus superiores no como quiera, sino con la
sencillez de un niño y con la mayor vo^
lnntad.
Creciendo el numero de esos venturosos,
fué necesario una regla que le indicara á
cada uno lo que debía de hacei, y esta se
compuso de las máximas, consejos y órde­
nes de ios monjes nías santos é inspirados
de Dios; pues asi como tenían por fin la
propia perfección* así también estaban en­
tregadas á la práctica del amor de Dios y
del prójimo, á la oración continua, á la m or
tificacioti incesante y á la práctica de la
humildad, ITé ahí lo que es un religioso,
es un hombre que á la práctica de los man­
damientos ha querido juntar lu de los con­
sejos evangélicos. Oh cuán tenebrosas son
las luce^ de nuestro siglo, ya que ha trata­
do con tanta injusticia á unos hombres tan­
to mas beneméritos, cuanto que estaban
consagrados á Dioslcon los santos votos, y
consagrados también á la utilidad de sus
semejantes,

2 . -'—VOTOS D E LA. RELIGION,

Miiu Pero padre, ¡santos v o to s/,. *, ¿qué


es esto? A ia verdad despues de haber leí­
do lo que dice Lútero contra los votos m o­
násticos, yo no se lo que experimento en su
contris, por esto espero que me sacará de
mis errores, y tanto mas, cuanto que los li­
bres pensadores y los libre cultistas han di~
cho contra los votos cuanío puede decirse.
C at. Tiene vd. buena dosis de razón se­
ñor ministro, porque los votos, son á la ver­
dad insufribles; me parece que es lo mas
cruel qne puede imaginarse, y sobre todo
que quita la libertad, y en nuestro siglo, en
el siglo llamado por antouomacía de los li­
bres pensadores, quiere vd. defender los vo*
tos monásticos?
Sac. No señor, no quiero hacer esto: pa­
ra qué meterme yo en defender los votos?
Ellos tienen mayor defensor, y este es el
mismo Dios, y esta circunstancia me hace
esperar de vdee. que no querrán habérselas
contra todo un Dios.
C at. y M in * Pero dónde consta.
íSac, E n las Sagradas Escrituras; y por
de pronto me ocurre el voto de Jacob
iespues de la visión que tuvo del Señor; el
xoto de todo el pueblo de Israel cuando
p«sentó la batalla al Tey Arad, él voto de
Je^té consagrando al Señor lo primero que
se le presentara; el voto de Ana, la madre
de Samuel, ofreciendo su hijo al Señor; los
votos de Absalou, no obstante haber sido
un hijo tan m alo___pero para qué alargar­
nos, s: ei Espíritu Santo nos dice por D a­
vid haced votos al JSeñor y cumplidlos. Lúe.
go no tienen ni un ápice de razón para cla­
mar contra los votos, supuesto que el mis-
ni o Dios los ha autorizado. Por otra parte,
qué cosa es un hombre con votos? E s uv
cristiano que ademas de practicar los man-
damizntos de la ley de Diosy voluntaria­
mente se obligó á cumplir los consejos del
Santo Evangelio bajo una regla aprobada
por la Iglesia. Qué tiene esto de malo?
Nada absolutamente, antes por el contrario,
es una cosa muy buena.
Oat. Pero en nuestros dias no pueden ad­
mitirse porque quitan la libertad del hom­
bre.
8ac. No quitan la libertad, sino que !a
dirjjen, á no ser que vd. quiera ser el pane­
girista del vicio. Quita la libertad; pero
como ía quitan las demas cosas de la vida.
Asi el que hoy hizo un contrato no es librr
para no observarlo: el que se casa ha dd
continuar casado por mas que le pese, y
asi sucede con todas las cosas de la viJa*
A qué viene pues decir, qne los votos quN
tan la libertad humana?
En los primeros siglos de la vida monás­
tica. se contentaban con hacer en general
el voto de ser perfecto, y de conformarse con
las prácticas religiosamente admitidas: San
Benilo espresó de nn modo especial el voto
de obedienciat el cambio de costumbres y la
estabilidad: San Francisco de Asis, hizo
ba?cr á sus hijos los tres votos de pobreza^
castidad y obediencia; porque en su cumpli­
miento está la esencia de ia vida religiosa.
Todos los frailes hacen los tres votos, y así
también lo guardan ahora los individuos de
las congregaciones religiosas, á los cuales
añaden de ordinario su cuarto voto qne las
determina juntamente con el de estabilidad
en la congregación, con el cual parece que
los votos simples; quieren revestí ríos en cuan­
to es dable, de la solemnidad religiosa* Esto
es consagrarse á Dios con votos: es practicar
lo qne nos enseííó Jesucristo, que adoptaron
los apóstoles y lo entendieron por toda la
Iglesia.

3 . ----VOTO DE OBEDIENCIA.

Cat. Pero no ve vd,, señor padre, que es


una cosa indignísima de la especie humana,
hacer voto de obediencia? Esto es señor
mío asemejar]a á los brutos, y asi lo dicen
los libre cultistas, y de ahí ese tolle, íolle
contra este voto*
Min. frías hay todavia; porque el voto de
obediencia es hasta inmoral, es sumamente
dam so, el causador de innumerables crí-
mene-Sj es ía causa de todos los mates.
$cic. Saben vdes, por qué hau pronun­
ciado mas blasfemias y mas disparates qne
palabras? Es porque ignoran lo que es voto
de obediencia* una pequeña explicación re­
formara todas sus ideas. En este mundo to­
do está sujeto á la obediencia de Dios, el cual
nos obliga á obedecerlo por medio de sus
leyes. Ademas de esta ley general, cada
hombre está obligado á sujetarse á las leyes
particulares, propias de ios lugares en don­
de vive, y esta sujeción no solo forma la fe-
2 2
licidad del individuo, sino de toda ¡a comu­
nidad en general De ahí se sigue qne asi
como el que vive en Francia debe sujetarse
á las leyes que están alíi vijentes, del mis­
mo modo el que vive en México debe ob­
servar las de México, así el que quiere vi­
vir en un instituto religioso, debe sujetarse
á toda su observancia religiosa? y como la
observancia religiosa manda el voto do nbe-
diencia. luego está obligado á observarlo
todo el qne qíiiere profesar ó ser miembro
de aquella comunidad. Q ué cosa hay indig­
na de la especie humana? qué cosa ha y in­
moral ó dañoso ó causador de crímenes ó
de grandes males?
Por otra parte, el que llama á las puertas
de una comunidad, antes de ser recibido, pa­
sa uno 6 dos anos de prueba, se le da cuenta
de todas las prácticas, ve y observa sus de­
beres, se le lee y aun se le explican las re­
glas ó constituciones que ha de observar, y
no ea admitido á formar parte de la com u­
nidad, sino despues que él mismo ha pedido
la admisión como uno de los mayores favores
que puede recibir. Volvamos á preguntar?
qué hay en esta conducta i digno de la es
pecie humana? Además ¿qué cosa es el ré­
gimen que reina en un convenio? es el mas
racional, el mas conveniente, el mas justo; y
es ademas verdaderamente un gobierno to­
do paternal, porqueros superiores no tratan
á sus subditos como los cabos á sus soldados
sino como un padre á s u tierno hijo. Y para
esto Je manda no conforme á sus caprichos,
sino conforme á las reglas santas de la pru­
dencia cristiana; frecuentemente solo le in­
dica su voluntad, y en muchas otras^se
contenta con descubrirle que hacer aquella
cosa es voluntad d^ Dios, y que agradaría
en gran manera á nuestro Padre que está
en los Cielos.
C ai. Poro corno señor Padre! ea posi­
ble que tos religiosos sean tratados de este
modo/ Yo siempre oí decir que los frailes
eran otros tan los esclavos que obedecían
ciegos los caprichos de ios que les m andan,
y que el voto de obediencia era ana arma
tan peligrosa eu manos de los superiores,
como vergonzosa 6 infamante para los súb­
ditos. una pal abra t que la profesion re^
ligiosa, mediante e\ voto de obediencia, era
la quinta esencia del amor piopio, el abu­
so de los intereses mas preciosos y la reu*
nion de todas las abominaciones. Por esto
clamaba yo contra los fraile^ y deseaba de
mi parte aniquilarlos de todas partes y de
nn modo muy especial de México.
Min* Estas eran mis creencias, y esta la
causa de cuanto he hecho para acabar con
ellos en esta revolución.
Sac . A las razones indicadas añadiré el
testimonio de Jss primeros fundadores* ios
cuales tratándose del voto de obediencia,
anuncian á los subditos, que deben ser 'pru­
dentes como las serpientes, y lodos están
de acuerdo en afirmar que un fraile no de­
be ser mas obediente, quúlo que conviene á
su estado: que si un superior por ignoran­
cia ó por malicia mandara algo contra la
ley de Diosf Hene el deber de resistirlo^ y
que se haria reo de un grande crimen si
en este caso lo obedeciera: qiw la obediencia
que se profesa , no debe ser omnímoda bajo
todo punto de vista , sino determinada d
la regla porque como dice San Bernardo,
San Gregorio Magno y San Basilio, á un
súbdito no se le puede exijir mas que lo
que prometió: y como lo que promete es
la observancia de las reglas, y estas están
aprobadas por la Iglesia y aun por el Esta­
do, luego nada tiene que temer el Estado
ni la Iglesia de la práctica del voto desobe­
diencia que hacen los frailes, supuesto que
solo prometen obedecer según sus reglas.
A — VOTO DE POBREZA,

Caí. Siendo esto así, como lo recuerdo


por confesion de los mismos frailes, porque
todos hacen voto de obedecer en todo lo que
no es pecado, ó contrario á su instituto, ya
observo que no" son malos, ni temibles por
su voto de obediencia ; pero no puede
decir.-e lo mismo tratándose del voto de po­
breza, porque este voto acumula bienes in­
numerables en los monasterios, los hace te­
mibles por su influencia, y de ahí todo los
estragos que se siguen, como la miseria
del país, el retroceso y las venganzas cleri­
cales.
Min. Por esto Lulero trabajo tanto pa­
ra es el aü star á los frailes, y hacerlos pro­
pietarios, '
. /S'av. L.utero trabajó tanto para exclaus­
trar k los frailes, porque él fué mal fraile,
y esta es toda la razón; mas por lo que mi­
ra al voto de pobreza, no solo no dañan a]
estado, sino que poi su práctica les son en
gran manera útiles y les lineen uno de los
mayores beneficios. Primero: no puede de­
cirse que los bienes del clero sean bienes
de manos muertas, porque ni el gobierno ni
los particulares reciben tantos beneficios y
utilidades de ninguna otra clase de bienes,
como los que recibe de las propiedades del
Clero. Q ué cosa mas frecuente en la histo­
ria que ver á los gobiernos en sus mayores
apuros aprontar grandes cantidades de dine­
ro ? mediante las ofrendas deí Clero? qué co­
sa mas comiui que ver á los artesanos y á
los labradores remediar sus desgracias con
ios bienes de los monasterios? No, no son
las viquezas las que hacen respetables y te­
mibles á los frailes, sino su virtud: sil vir­
tud y su perfección los hace respetables á
los buenos, y poderosamente temibles á to­
dos los malos. Por otra parte, u?ia de las
principales cansas de todos los males es la
codicia^ como nog dice el Apóstol S an Pa­
blo, y un pueblo se hace reo de mayores
crímenes, á medida que es mas codicioso.
Luego es un grande bien para un pueblo al
tener muchos individuos, que en vez de ser
codiciosos hagan profesion de ser pobres,
porque la pobreza Ib llenará de bendiciones,
así como la codicia* de todos los males, E s­
te h’íícho lo han reconocido ios mas anti­
guos legisladores, y si Minas estableció en
Creta la comunidad de bienes, Licurgo la
formuló entre les Lacedemoniosy y á ella
se debe la felicidad proverbial de ambas
naciones: tan cierto es que los frailes con
sa voto de pobreza, no causan ningún daño/
Aparece Jesucristo enmedio de los hom­
bres, y nos declara, que siendo E l rico se h i­
zo pobre: que los ricos se hallau rodeados
de peligros y que es muy difícil su salva­
ción; así como que los pobres de espíritu,
son tan bienaventurados que es de ellos el
reino de los Cielos, Los discípulos siguie­
ron á la letra á Jesucristo en la práctica de
la <pobreza que formuló así: si quieres ser_
m i discípuloj ve, vende lo qne tienes, dalo
d los pobres y sígneme; y de hecho se des­
pojaron de sus bienes, y poniéndolos á los
piés de los apóstoles, dieron principio al pa­
trimonio de la Iglesia. Desde entonces co­
menzó el voto de la pobreza, es decir, de
un conflicto de ‘personas que no tenían mió
ni tuyo: qtie se sujetaban gustosas d expe
rimentar los efectos de la pobreza , que no
les era lidio poseer cosa alguna como pro­
p i a y que si algunas han conservado con el.
tiempo la propiedad de sas bienes propios,
han quedado sujetos á las demas conse­
cuencias f y á no poder usar ni de un cen<
lavo sin la debida licencia* Estos son los
religiosos en fuerza del voto de pobreza,
unos verdaderos pobres de espíritu, que vi­
ven pobres, comen pobremente, están aloja­
dos como pobres, y distribuyen á sus seme-
jantes, lo que ellos han ahorrado con la prác­
tica de la pobreza- Tanta es la utilidad
del voto de pobreza que hacen los reli­
giosos.

5 . — VOTO DE C A STID AD,

C aU Aunque ha defendido de un modo


el mas victorioso ia conducta de los con­
ventos, y ha demostrado que es nna injus­
ticia atroz oponerse á su apertura, porque
el hombre es libre, y no puede razonable­
mente ser despojado de esta libertad: aun-
que probó con t?nta razón la justicia de sus
votos en general, y aun de los votos de obe­
diencia y de pobreza en particular; pero co­
mo no podrá hacer lo nibmo con el voto
de castidad, creo que perderemos de un solo
golpe todo lo que hemos ganado hasta aho­
ra , y me fundo en las razones siguientes: el
hombre ha de procurar la propagación de
su especie: y de no hacerlo disminuya la
poblacion.
M in * Yo soy del mismo parecer Señor
Católico, y tanto mas cuanto qne recuerdo
los muchos frailes y monjas que acudieron
á Lutero para que les permitiese casarse:
luego es evidenté que el estado religioso es
male, al m enos, bajo este pimío de vista, y
fundados en estas r iz o n e s nos hemos casa*
do Í09 ministros protestantes.
8ac. Larazou es la misma, señores, y tan
calumniados son los religiosos respecto al
voto de castidad como lo fueron con los de
mas votos; porque no es verdad que cada
individuo esté obligado á la propagación de
la especie j ya que algunos tanto hombres co­
mo mu ge res, son inútiles ó no hábiles para
el a^to de generación: y ademas la repto^
duccion es solo efecto de un apetito sen­
sual, de ningún modo puede ocupar el
puesto de una ley universal. Han sido ca«
lu miniados, porque el celibato es de todos
los países, y de todos los tiempos, y ahora
mismo en México tenemos innumerables
célibes. Han sido calumniados, porque el
matrimonio es un nudo sagrado que lo for­
ma la religión y el estado, es uu contrato
que impone inmensas obligaciones, y es una
unión de tales consecuencias, que cuando
no es acertada, es el suplicio de los esposos,
la turbación de la familia,7 vv el escándalo
de la sociedad; y claro está que no pueden
abrazar tan difícil estado todos los indivi­
duos. Han sido calumniados, porque el ce­
libato religioso aumenta la poblacion con
su buen ejemplo; moralizando á los pueblos,
dándoles nuevos medios de subsistencia y
haciendo que los casados vivan según las
reglas del matrimonio, y que tengan, por
tanto, mayor número de hijos y que los edu^
quen bien. Han sido calumniados, porque
la historia nos presenta los aumentos de la
población, conforme el mayor numero de
monjes. Yol taire nos dice: que en Francia^
en los tiempos de las cruzadas , cuando sin
duda alguna habia mayor número de frai­
les, entonces había zma población mucho
mas numerosa. Véase en el Diccionario
enciclopédico, artículo population. Han si­
do calumniados, porque ios matrimonios no
pueden ser en mayor numero, que confor­
me á los medios de su subsistencia, y los
frailes como que gastan mucho menos, y
trabjan mucho mas, dan al pobre sus ahor­
ros y le ceden una plaza que ellos habrían
ocupado, y asi es como contribuyen al au ­
mento de la poblacion, bajo este nuevo pun­
to de vista. Han sido calumniados, porque
lo que se nos dice de los aumentos de la po­
blación en los reinos protestantes, no pue­
de consistir en los frailes: porque la Sue­
cia ha disminuido en la poblacion y ha cre­
cido en la miseria desde que se hizo pro­
testante: la Holanda protestante, ya no es
la rica Holanda de cuando era cristiana,
sino que ha disminuido en riqueza, en po­
blación y en bienestar; y el jxiicioso ingles
David Hume, nos ha demostrado á la In
glatérra creciendo en miseria y disminu­
yendo la poblacion, no obstante el no tener
monjes, haberse aplicado todos sus bienes, y
haber vendido sus abadías. Concluyamos
que el hombre, en fuerza del voto de casti­
dad, se separa del mundoj 110 es pesado á
nadie, trabaja para perfeccionarse, practica
actos heroicos de virtud, y se hace sem e­
jante á los ángeles. Hasta este punto han
sido calumniados y atrozmente calum nia­
dos los frailes, y calumniados por lo» fun­
dadores de un celibato absolutamente p e r­
judicial; y lo han sido cuantas veces han
clamado contra ellos por su voto de casti­
dad, y cuantas veces han alegado la sin ra­
zón de que jos frailes disminuyen con su
castidad la población.

6*---- OTEAS O B S E R V A N C IA S R EG ULARES*

Gctt. Estoy muy agradecido á los bue­


nos oficios que me ha hecho vd., razonando
con tanto aplomo como acierto sobre la na­
turaleza del estado religioso y he, visto que
stlo un protestante} un masón, un he rege,
un impío, mi incrédulo 6 \m mal católico
pueden ser los enemigos de los frailes. Con
el señor ministro nos hemos dicho; qué bien
se conoce que vd, es fraile/ qué bien sabe
defender su estado/ Y esto mismo nos está
animando á suplicarle á vd. que nos expli­
que, aunque sea muy concisamente, las de-
mas observancias regulares.
Min. Sí señor^yo también lo deseo, porque
en realidad ya no soy ministro-pro te 3 tan te,
y he comenzado á retractarm e muchas ve­
ces en esta misma conversación, y lo hago
expresamente .ahora otra vez, por mi con-
ducta necia, atolondrada 6 irracional con
relación á los frailes.
8ac, No, señores mi os, no^yo no soy frai­
le: no soy fraile porque 110 ha convenido
que lo fuese, 5 porque no he sido digno de
serlo; pero mi estado de sacerdote, de cuyos
labios debe brotar ia ciencia, me pone el de~
ber de conocer mis obligaciones y de exa­
minar los santos votos y las demas obser^
vancias regulares. Por lo,mismo, con )a
misma facilidad que hablé ya de ios santos
votos, jes di jé cuatro palabras de las obser­
vancias de la religion.íias cuales pueden redu­
cirse á la clausura, al trabajo, al ayuno, á
la o ración, al hábito religioso y á su trato.
L La clausura ha obligado siempre en
su esencia; por esto se ¡separaban del mun>
do los monjes para no tener trato con los
de mas, por esto fundaban los monasterios
no solo en lugares desiertos, sino también
inhabitables; por esto ponian ea los conven­
tos lo necesario para líi vida, para que no hu­
biesen de salir de ellos para subvenir á sus
necesidades, por esto los fundadores han
mandado que no salgan los frailes de sus
conventos sin la debida licencia de sus s u ­
periores, y aun sin avisar debidamente al
que tiene cuidado de la puerta: y nada mas
justo, porque viviendo en la clausura, no
ven malos ejemplos, no son escandalizados,
pueden darse mas á la oracion, observan el
buen ejemplo de sus herm ano^ y asi andan
con facilidad fypr el camino de 3a virtud.
En s u m a , la clausura es tan necesaria para
un m ongerqne raras veces debe aparecer en
el mundo: y cuando lo verifique, debe persen-
tarse con tanta modestia y edificación aue
todas sus maneras sean una predicación fer­
vorosa.
II. El trabajo es otra de las observan-
cias religiosas puesto que los antiguos mon­
jes no tenían otro modo de snbsistir-qne
el trabajo de sus manos- San Benito ya su­
pone sus conventos y abadías con Ja renta
suficiente ai numero de individuos que con­
tenían, y se daban al trabajo mas bien para
huir de la ociosidad t que es la enemiga de
de toda virtud, y la madrasta de todos los
vicios. La Iglesia, despues de haber alaba­
do convenientemente el trabajo de manos
que practicaban ¡los santos gmonjea á im i­
tación de Jesucristo, de Jos apóstoles y de
ios primitivos cristianos, se los prohibió, or­
denándoles que lo sustituyeran con el re­
zo de cierto número de salmos, y con el es­
tudio» De ahí especialmente la obligación
que tenemos los sacerdotes de rezar el o ír
cío y de estudiar; y de ahí los deberes de
las comunidades religiosas de dar ejerci­
cios, de hacer misiones, de confesar, predi"
car y demas ejercicios que forman en nues­
tros dias el ministerio eclesiástico.
1IL La oracion, señores míos, es e) to
do de los frailes, y ocupa entre ellos el mis­
mo lugar qué la espada al soldado en l o s
momentos de la guerra, y oracion que obli­
ga á todos bajo graves penas, Esta oracion
es casi continua, orando como dice el pro­
feta ocho veces al dia, sin contar la s a n t a
misa y las oraciones acostumbradas en el
monasterio y las particulares de cada uno*
Los monjes de San Benito, á las doce de la
noehe comenzaban sus maitines, lo propio
hicieron casi todos Jos religiosos, y aun es
la práctica del mayor numero de ^ o r^ ste-
rios. d u é bienes para el pueblo y para to­
das las naciones los que reciben por medio
de la oracion de los religiosos! Bien pode­
mos afirmar, que hace años, que las ciuda­
des cristianas habrían sido arruinadas eomo
las de Sodoma y Gomorra, si no hubiera
nido 1a ferviente oración que hacen los frai­
les en favor del pueblo cristiano.
IV El ayuno y la abstinencia es otra de
las grandes observancias regulares, y cada
religión á su modo, y según lns fines que
se propuso ha sido mas ó menos abstinen­
te y ha establecido mas ó menos ayunos.
Los monges de Egipto llevaban ¡aabstinen­
cia á una perfección, tal que soío se alimen­
ta han de pan y agua, San Benito permi­
te á sus monjes dos platos y un poco de vi­
no: los mínimos hacen el voto especial de
no comer nunca carne, alimentándose tan
solo con yerbas, legumbres y pescado; otros
ayunan medio aüo entero y muchos dias con
abstinencia de cavile; otros hacen dos 6 tres
cuaresmas, estableciendo en cada semana
nno ó dos ayunos. En una palabra, todos
los fundadores han establecido el ayuno y
la abstinencia, mas ó menos, conforme al
género de ocupación que desempeñan sus
hijos en la Iglesia de Dios: y todos han en­
cargado en sus reglas que comieran loa pro*
ductos de cada país y tomasen de él los
alimentos mas comunes, y los menos costo­
sos, ó bien un'térm ino medio entre lo mas
caro y lo mas barato* Y"esta conducta en
el modo de comer y beber, no acababa las
naturalezas, sino que hemos visto entre las
monjas y los frailes una multitud 'numerosa
que pasaban de cien aríosi, y nosotros he­
mos visitado un monasterio donde t u v i m o s
el gusto de pasar ocho dias de retiro, y eu el
espacio de mas de:doscientos anos sus indi­
viduos unos con otros pasaban de sesenta
años de vida; tal es ei resultado del ayuno,
de la abstinencia, del trabajo y de la cas*
tidad,
Min. Muy bieri padre: ya conocemos lo
que son ios frailes, ya no clama remos con­
tra ellos, antes bien, dando á cada uno lo
qne es si ¡yo, sn remos sus defensores; pero
nos llama mucho la atención el hábito reli
gioóo. porque según hemos visto en el die»
cionario de las órdenes religiosas, son nada
menos que seiscientos noventa y ocho (QÜ8)
el numero de hábitos, y á la verdad esto me
parece muy chocante porque supone que
hubo de hecho otras tantas instituciones mo­
násticas ó religiosas.
Cat. Lo mismo he dicho yo muchas ve»
cess señor padre, y cuando los veo me parece
uu carnaval ambulante, A la verdad me
repugna el hábito de los frailes y deseo sa­
ber ia razón.
Sac. Pues señores voy á darles una del
todo eonciuyente. Los frailes visten ei há­
bito propio de su instituto porque quieren
vestirse así y no de otro modo* Y v d .: se­
ñor ministro, por qué se ha puesto este pan-
talón de paño negro/ y por qué el de ayer
era azul y el de hace un mes de rayas ne''
gras? Respóndame vd. señor ministro ¿por
qué? Dirá vd. que porque le da la gana,
pues esta misma es la razón que tiene el
fraile para vestir o1 hábito de su religión, es­
tablecido por su santo fundador, Y vd, se­
ñor católico, por qué lo veo hoy vestido de
levita, ayer con el saco nuevo que estrenó,
y ei otro dia con su vestido de casa? H aber,
señor católico, por qué? Pues "bien, la misma
razón que tiene vd, para vestirse como le
gusta, la tifíiic ei religioso para vestir ei há­
bito que usa.
Otra razón hemos de sacarla de la con­
ducta general de los hombres, ya que ve­
mos que visten todos según su clase, y asi
cié un modo viste un paisano y de otro el
soldado; y aun entre los paisanos, de un
modo visten los pobres, de otra los artesa­
nos acomodados y de otra los señoras; d sl
23
::iMUu modo que uno os el vestido de! sol­
dado, otro el qne lleva el capitán y otru til
ljoimtíi]; pues bien. todas !íuí razónos que tie­
nen lo.i h.üiloi'Cü \y,ira Novar los vestidos que
ttsiui. 1¿;¿> íit:u e 11 jos íYailei; p ara lle var ios
:-¡l yo¿: y así m>u * ser¡. mm majad en a po­
néis* i á crií.icarí i mé del vestido se g lar,
asi también se acreditan de solemnes m aja
de ros los quo se entrometen en los hábitos re-
üi-inaorf: va y a lu ía cosa singular, por qué vis-
len i os íV:!des cíe esi.o modo y no do otro!
üí.ia razón Ja sacaremos de Ja naturaleza
de las cosas, porque así como el carácter
del militar requiere el porte do sus armas,
y aun empuñarlas en determinados tiempos,
así el carácter del religioso requiere el há^
bito qne señaló su sanio fundador, porque
está ileño de recuerdos qne lo indican su
tin; del mismo modo que la espada indica
el deber de i soldado. Esto hacia decir á San
Gerónimo ú ios frailes: hablad conform e
vuestro vesüdo, y vestid, como habéis de ha^
blar. j Casiano ;ni mía bu que los fr a ile s de
E g ip to indicaban cott su hábito ¿a modes­
tia y la sencillez: de su conducía*
Otra razón qun llenen loa ín u las paui ves-
iir Su propio habí lo y uo oiru, uS porque el
mismo vistió su santo funda do porque el
mismo han vestido los hombres mas céle­
bres que ha tenido su ieligionf porque su
vesíid o Ifis basta para con servar Ja d e c e n ­
cia y librarle do !a intemperie del tiem po,
que. es to único porque se ha establecido ei
vesiido; y e n f;mna, usan s» iiábiio tosco en
espíritu de p om leneia, y pur sr.v t-ins e o n -
íbmxo eon ei voLo de pobreza que han h ech o.
(Jal, A ír* verdad, padre, tiene vd, razón.
i.-e!o nn majadero y tan sol emne ma ja de ro
que lii convenga h d m a r u no s ciuuitofj di as
en San Hipo i i te. es c a p a s de h a b l a r con ir»
el hábito rcli.^ios-'o: tan j ust as y económicas
¿=on las r a zo ne s en qu^ ío Ai mía; pero en
conclusión suplico .i vd. me diga ei por q n e
de su paternidad, vuestra r ev e re nci a, etc.,
etc. de los fraile*.
Sac. A la misma pregunta debe co n te s­
tarse eon u n a m ism a sentencia: por q ue 1Ja­
man á vd. el C. fcieSor O, N. N . pues por una
razou an áloga llam an a los frailes padres, y
de a h í su paternidad: so n llamados padres.,
porque lo son de h e c h o de cuanta?? alm as
lian sacado d¡d pecado, y io son de un m odo
especial, los f r a ile s antiguos, de ios novicio-;
y en sum a, porque resido entre el! os Ja v e r ­
dadera caridad y ei am or m u in ó de ios d i s ­
cípulos del Salvador. T a ii ialsa o.:¡ ía m á x i ­
m a d é l o s im píos y m alos cristianos que h a ­
b lando de ios frailes dico:
Entran sin conocerse,
Viven sin amarse,
Mueren sin llorarse.
Como es cierto que un fraile en fuerza de
su instituto, está llamado á la práctica de
los consejos evangélicos, por esto es un
hombre que combate la codicia y el egoís­
mo con ei voto de pobreza; el desarreglo de
las pasiones, con el voto de castidad; el or­
gullo y la soberbia con el voto de obedien­
cia; un hombre que es sencillo contra la do­
blez, que trabaja de continuo para hacerse
manso y humilde de corazón, que al próji­
mo lo am a verdaderamente como á sí mis­
mo, y semejante al Salvador, lo ama mas que
á sí nmmo; un hombre qne es útil tú estado
y columna firme de la Iglesia, que procura
sin cesar hacerse perfecto, q u e jia merecido
ser honrado peir muchos príncipes, reyes y
emperadores, qne ha dado á la Iglesia in­
numerable? santos, y hombre en fin, que ha
merecido las alabanzas síe los Gerónimos y
Basilios, de los Agustinos, de.los Crisósto-
rnos y Gregorios, de todos jos san tos padres,
y aun d i iodos los santos: esto es un fraile
señores míos, esto es nn fraile en su misma
naturaleza, y lo demas que dicen los impíos
es mentira, pasión, calumnia.
CAPITULO X.
Fundadores da los frailes y de las monjae y
bus ocupaciones.

1 , — EL PORQUE 1>E E S T E CAPÍTULO,

Caí. Aun deseo, seño y padre, adquirir de


vd. otras noticias sobre los frailes y las
monjas, porque como los he oido ridiculizar
conio si fuesen la hez del pueblo, y he leido
en algunos periodiquillos que no tenían mas
oeupacion que darse bnena vida, por esto
espero de vd, que me hablará de sus funda­
dores, y de las ocupaciones que deben cum ­
plir en fuerza de su regla*
M in, Pensamiento es este, señor católico,
que solo Dios se lo pudo haber inspirado á
vd,; porque asi como yo me avergüenzo de
haber sido protestante, desde que supe la
criminal conducta de Lutero, el fundador
del protestantismo; asi al considerar sóbrela
conducta admirable de los fundadores de los
frailes, sera para m: otro motivo poderoso
para que en adelante me declare en su fa-
vor: tanto mas cuanto q ti o he oído decir que
casi todos son santos, Con cuánto gusto oiré
tan deseada instrucción!
$ac. Es cierto cuanto lian dicho á va. de
Jos fundadores de los frailes, y es aun mu­
cho mas de cuanto le han indicado. Pablo,
el grande Pablo, es el primer monje que
abandonando el mundo, se sepulta en las
soledades, y vive tan abstraído cíe las cria­
turas, tan perfecto en la práctica cíe toda
virtud y tan unido con Dios, que se queja
del sol porque con su luz, como que le im­
pedia la oración qne habia comenzado al
anochecer*

2.— 9IC ÍL0 XV,

/S*ac. E n ei siglo IV aparece San Anto­


nio, Antonio que vencía á ios demonios en
singular batalla, Antonio con su a instruc­
ciones y sus milagros, se ve colocado en po­
co tiempo al frente de una familia inmensa
de frailes- S an Pacómio traza una regla
para los monjes, los reúne en congregación
y santifica á millares. Los dos Macarios se
entregan á la práctica de las mayores aus­
teridades y comunican su espíritu á innu­
merables hermanos. Hilarión i leva la vida
monástica en la Palentina, en la Siria y en
la Mesopotamia, y despues de ciento cinco
años de haber servido á Jesucristo y dejan­
do por sucesores de sns virtudes á millares
de hijos, parte al cielo á recibir su corona,
Basilio, Basilio el grande, se hace gefe de
innumerables monjes y religiosas, y con su
prudencia, con sn sabiduría y su perfección
les da una regla que hace s a n to s .,•• y de
esos frailes salieron los Gregorios de Nacían-
zo y los Efrens; los Arnoldos, los Moisés y
los Atanacioa; los Eusebios de Yercellee, los
Martínez, los Vicentes de Lerins y otros
mil: tales fueron los héroes del siglo IV / á
tantos millares ascendió el numero de los
frailes/ tan perfecta y heroica fué su san^
tidad!

3 . , — SIGLO v .

En el siglo V aparecen los frailes con m a­


yores glorias si cabe, y dan á la Iglesia ios
heroes de su siglo. San Ambrosio engendra
la piedad en Milán y da á luz al Dr, Máxi-
m o tSun _Agus t i n. &sí e, co\ o cario al fYen te
de ia iglesia de Hipona, sujeta ai clero á ia
vichi común y convierte su obispado en un
gran monasterio, £San Juan Criaos tomo es
arrancado de en iré los monjes, y se porta en
Alejandría como un apóstol, y mueve en de­
fensa de la causa de Dios. Gerónimo el he-
roe del desierto* el doctor de la Escritura,
del mismo modo que Agustín lo es de la gra­
cia, allá en jas gruías de Bel en emprende
uno de los trabajos mas útiles para la Igle­
sia; y Gerónimo es el director de Paula, la
madre de innumerables religiosa?, y de una
vida tan perfecta, que sus faltas eran las vir­
tudes de muchos otros. En el mismo tiempo
allá en- la Siria, en las ritieras de Eufrates./
establecía fa vida común San Alejandro, y
sus numerosos discípulos,se ocupaban noche
y dia en las alabanzas de Dios* San Se ve
riauo abandona la soledad, llevando em pe­
ro consigo la naturaleza en su mano; tantos
v tales eran los milagros aue hizo en Aus-
*r O J.

tria al predicar la fé á sus h ab itan tes* .-.


Comprenden ahora quienes son los funda­
dores de los frailes eu el siglo Y? A vista
de esto ¿quién será capaz de medir la mala
ié de nuestros reformadores'? pobres hom­
bres! sí; son unos pobres hombres.
E n ol siglo VI, San Columbario y San
Benito fueron lo s grandes legisladores del
estado religioso. Hasta entonces los monjes
obraban según el Evangelio, los cánones de
ia Iglesia y los escritos de ios Padres> y se­
guían indistintamente las reglas de los San­
tos Pacomio, Basilio, Macario, Agustín y
Casiano; pero sin qne hubiese la menor de­
pendencia entre nnos y otros monsaterios.
Pero estos Santos, con sus nuevos regla­
mentos, que solo respiraban una prudencia
divina, fijaron los deberes de los superiores
y de los subditos, el buen empleo del tiem­
po y aun ia práctica de la mas acendrada
virtud. En aquel siglo de barbarie la virtud
y la ciencia solo encontró asilo en los mo­
nasterios, y de los monasterios salieron los
Santos Obispos que florecieron en toda la
Iglesia.

5 , — SIGLO V I I .

E n el siglo VII, el fraile San Gregorio


daba á luz en Roma á San Agustin, y crea­
do Papa, lo envía con otros monjes á Ingla­
terra: y los ingleses por su predicación abra.-
zaron el cristianismo, y se fundaron en
aquella iglesia tantos monasterios, y eran
tan numerosos y con tanta observancia,
que era llamada la Isla de los Santos*
En Francia, San Eloi y San Oven mul­
tiplican los monasterios* En España los
frailes que se habían establecido desde
principios del Siglo 17, reciben los mas sá-
bios reglamentos de los Santos Isidoro y
Fructuoso y los estienden por toda la Pe^
nínsula, y lo mismo acontecía en otras par­
tes del Oriente.

G.---- SIGLO VIII.

En elsiglo VIII reinó lam a s profunda


ignorancia en todas partes, merced a lainip-
cion de los bárbaros y de los serráosnos, á
la debilidad y poco acierto do los reyes y
emperadores, á la violencia que hacían los
legos para apropiarse las abadías de los mo­
nasterios, y ia aplidacion de los eclesiás­
ticos en los negocios regulares, y lo conce­
demos en aquella época, los frailes nece­
sitaban reforma. Dos grandes emperadores
Alfredo de Inglaterra, y Garlo Magno de
Francia, la emprendieron y la llevaron á
cabo. Alfredo, uno de los grandes héroes
que ha tm lid o el género humano, busca en
todas parío.s aquellos religiosos, que aun se
distinguían por su ciencia y por su virtud,
y a] paso que á unos los coloca á su laclo, á
ios otros los pone al frente de los nuevos
monasterios. Cario Magno hace lo propio,
traza su plan de reforma, da á luz las mas
prudentes y juiciosas medidas, prepara una
verdadera restauración en los monasterios,
y Benito de Aniana la lleva á cabo despues
de su muerte.

7 . — SIGLOS IX y x.

En los siglos IX y X. brillaron las grandes


lumbreras de San Benito de Aniana y Gui­
llermo, fundador del Chini. San Benito, au­
torizado por un i ’íoncilio, pone en todo su
vigor las reglas de los benedictinos, desapa­
recen los abusos, se reanima la virtud, apa­
recen grandes modelos de edificación, y en
medio de los mayores desórdenes, Guiller
mo. coróle de Tolosa, se declara fundador
de Cluni presenta á ios pocos di as un es­
pectáculo edificante, restablece la disciplina
eclesiástica, renueva otra vez la observancia
de los cañones y se es tiende rápidamente por
toda la Francia, Ja Italia, la F¿spaña y la
Alemania. E n Inglaterra, San Ounstan
obraba al mismo tiempo la reforma en el
mismo sentido, y San Hormialdo y San Nil
se presentan ante todos los frailes como unos
modelos acabados de perfección.

8 . — ¡s i g l o s xi y S IL

E n los siglos X I y X II aparecen 111103 san­


tos de primer orden, y tan sábios, que fue­
ron el adorno de su siglo; como San Gual-
bertOj San Esté van de Muret, San Bruno,
Roberto de Moles me, San Bernardo y San
JNorberto; y nos dieron las fundaciones de
Val fe Humbrosa, de Grammon, do ia Car­
tuja y del Clara va I. Lás reglas que se die­
ron fueron ían perfectas, la virtud de los re^
ligiosos tan grande, el número de vocacio­
nes tan extraordinario, la protección de los
grandes tan activa, que en meno* de cíen
años se fundaron en Ja cristiandad mas de
dos mil monasterios del Cister; y Caliste
por medio de un Breve consolidó esta unión.
¡Olí cuántos sabios y cuántos santos ios que
dierüjni á la Iglesia estas fundaciones/ sm
virtudes eran de ángeles, y convento hubo
que dio á Ja Iglesia los Papas, los doctores,
los escritores y los sabios de cíe a años, y
fueron adema¿ dirijidos y edificados por mas
de cuatro mil santos. Esto fueron Jos frailes,
seuores míos, esto fueron los frailes en l»s
siglos que encabezan este párrafo, y aun no
eo ti tamos las órdenes militares de ios caba­
lleros de San Juan, los Templarios, los de
San Lázaro y los de Calatraba, de Santiago
de Alcántara y otras muchas.

9.— SÍGLO XI1Í

EL siglo X III fue solemnemente ennoble­


cido por los héroes Juan de Mata, Pedro de
Valois, Pedro Nolasco, Alberto, patriarca de
' Jerasalem» Alejandro IV, con Francisco de
A sís y Domingo de Guarnan. Juan de Ma­
ta y Pedro de Yalois, fundan en Francia la
orden de Trinitarios, y Pedro Ñola seo con
Raimundo de Poñafort establecen en E spa­
ña los ^erced arios, y ambas comunidades
tienen por o tó * 0 redimir ios cautivos cris -
tianos que tenia 11 n)W.’'°J;ulas 1°* Sanrace-
nos. Alberto, patriarca de Jerii*^ em> í-abia
dado una regla á los monjes que h a b ita d .11
el monto Carmelo, 7 dió origen á los céle­
bres carmelita?, tan encomiados en la Igle­
sia de Dios, Alejandro IV reúne en un solo
cuerpo muchos monasterios que seguían la
regla cíe San Agimin, y obedientes, [juros,
castos, con una pobreza absoluta y aplica-
dos al estudio, dió por resultado los Agus­
tinos?. Mientras Francisco, sepultado en
Asi’, pobre y fervoroso, fundaba la orden
de los Franciscanos; Domingo, trazaba eu
España ios cimientos de los frailes predica­
dores, y los hijo.? <1(3 ambos paires eran hu­
ndid es, pacientas, celosos infatigables, y pre­
sentaban á tos pueblos una perfección des­
conocida y unos trabajos apostólicos; y sí
Francisco dio á conocer ¿'Jesús, de quien
fué una copia perfectísima, Domingo daba
á conocer á ia Santísima Virgen, y estable­
cía por doquiera el Santo Rosario. Ambos
institutos fueron nulísimos á la Iglesia, y
dieron muchos Papas á la Santa Sede, y
muchos cardenales, innumerables arzobis­
pos y obispos, y sabios de primer orden y
docto íes consumados, quo 1103 dieron á luz
innumerables obras de todo género y muy
útiles á la Iglesia.
En los siglos XIV" y XV florecieron los m u
nimos: y Francisco de Paula, su fundador,
hace un milagro ante e\ Poniifice, con el
cual le manifiesta hi voluntad dei cielo en
favor do su míe va regla, no obstante de ser
tan estrecha y de tanta austeridad, que lüs
que la profesan se condenan á no comer car­
ne. Y en Ja misma época se dejaron ver
muchas congregaciones de segando orden,
haciendo empero en la Iglesia ios mas gran­
des bienes.
; _____

1 1 . , — SIG LO XVI

E n los siglos X V I fue Lotero y Calvin o,


y ambos hereges se vieron cien y cien veces
atacados y vencidos, no solo por las anti
guas religiones y otras reformas; sino que
lo fueron de mi modo especial por los Tea-
tinos, Be mabitas, Jesuítas y congregaciones
hospitalarias. San Cayetano con sus com­
pañeros funda los teatinos y combate á ios
he reges, haciendo iv vivir espíritu de loh
Apóstoles, renunciando á toda propiedad,
renunciando además aun el pedir limosna y
consagrándose al cumplimiento de sus de­
beres eclesiásticos. A estas obligaciones, ios
clérigos regulares de San Pablo, llamados
Bernabitas, juntaron la de dedicarse á la
instrucción de la juventud eclesiástica y ha­
cerla apta para ¡as misiones. Ignacio de
Jiüyola funda la celebérrima Compañía de
Jesns, le da unas reglas tan propias á sns
deberes como á Jos tiempos que atravesaba,
muy pronto la componen grandes hombres
en toáoslos ramos del saber, d:í á la ig ’esia
escritores dogmáticos, moralistas ascéticos,
místicos; historiadores y escriturarios, re­
siste frente á frente á la impiedad, y la com­
bate hasta en sos ullinios atrincheramientos;
se apodera de Ja juveiim d. la instruye, la
hace sábia y la moraliza: parte inicia el
Nuevo Mundo y consolida en t od - s las
América s las fujidationes mas i m portante:,
y sale de su seno un conjunto de hombres
tan sabios y tan santo?, que sn memoria no
perecerá jamás. En el mismo sig:o se operan
grandes reformas á que fueron llamadas, los
capuchinos, los recoleto;?, los alean lar inos,
los carmelitas descalzos y el Claraval re­
formado: y lodos obran de común acuerdo
contra los protestantes, San Juan de Dios
funda sn orden hospitalaria, y hecho él un
gran santo, santifica á innumerables. Bs-
, . '■* frailes en los
to, señores míos, esto eran lo^, *
tiempos de Lulero y Cal vino, y po_r ^ ^ s^“'
lieron de ]os monasterios innumerable 3 sa~
bios, é innumerables santos.

1 2 .— sro L O x v ii.

E! siglo X V II fue el de San Vicente de:1


Paul, forma la historia de las órdenes reli­
giosas, ya por los establecimientos propios
de los misioneros y hermanas de la caridad
que fundo, ya por la parte importante que
tuvo en todas* las reformas de su tiempo, ya
porque fue el hombre de la religión, de la biv
inanidad.y de Jn Patria. Por el mismo tiem­
po Sau José-ríe Calazans completaba en Es­
paña la obra de la generación religiosa; por­
que él educa á bis niños en sus escuelas pias,
como los jesuítas en sus colegios hacen sa­
bios, y los hijos de San Yicente dan á la Igle­
sia sacerdote^ y moralizan á los habitantes
de las aldeas, como canta Iglesia en el
dia de su festividad.

13.— SIGLOS X V I I I Y X IX ,

Durante el siglo X V III y todo el X IX


quién podrá contar, las reformas religiosas
M
que se han llevado á cabo y la multitud de
congregaciones religiosas tanto du hombres
como mugeres qne se lían fundado' Esto
puede y debe leerse en. la historia de cads
pueblo, y nosotros expresamente no que­
remos decir nada, porque por mucho q n e
dijéramos disminuí riamos el cuadro d« la
realidad. Solo ncfaremos que en el mouien-
ío de la esclsustrae ion había en ,«o!n E spa­
ña mas de ochenta rail frailes, y de una vi­
da tan santa y edificante, crni! lo publican
las obras que nos han dejado. Y qué dire­
mos dte los monasterios de t*'da espeeie es
fcablecidosen Francia, en ios Estados-Unidos
y aun en Inglaterra? T al es la historia de ios
frailes: tales son sus fundadores, los hombres
mas santos, los santos mas estraordinarios*
Jos ele mayor ingenio, los mas ama mes de los
hombres, los verdaderamente pobres, los ver­
daderamente padres de la humanidad do­
liente, esos son los hombres que han sosten
nido la Iglesia de todas maneras, en toda
circunstancia y siempre de mi modo el mas
victorioso. Ahora bien /qué idea nos for­
maremos de los enemigos de los frailes? No
hay otra respuesta que abandonarlo;? a su
propia con fusión.
Caí. Padre, ahora sí que me ha puesto
un dedo en la boca: ahora veo qne es impo*
sihle hablar razonablemente contra ios frai­
les: ahora vt-o que son <4 todo de la Iglesia
y que soio un corazón iuiuslo es capaz de
calumniarlos: ahora concibo toda la impor-
fanc;a do Ios j‘r i !es y su inmenso sabor;
a llora recuerdo iodos los santos padres grie­
gos y l;i ti no mas de trescientos volúmenes
cu foleoj todos corregidos y copiado? por los
frailes j’ah ora recuerdo tantos comentan os
do la escritura escritos por los ir a i les, tanta
multitud de inmune rabies escritores de toda
especie qne lian salido de loa frailes; ahora
recuerdo,, , ..pero para qué extenderme?
lo coníkso señor padre, i o confieso; yo he
sido ci calumniador de los frailes y de las
monjas; digo de las monjas:, porque también
han hecho ñ honra y gloria de Dios y eu
fav:¡ de ¡a huinanidad lo propio que los
f¡aiic>\
Mht. Pero señor católico ¿qué es lo que
acabamos de oir? os posible que hayamos
vivido en tanta ignorancia coa relación á los
frailes y á las monjas? es posible qne sedu­
cidos do un hablador nos hayamos dejado
arrastrar do sus pésimas ideas? o;i posible
que por i a necia y podante vos de nu p o
nodiquillo, a pesar de nuestras canas, haya­
mos sido unos viles calumniadores de la gen­
te mas respetable por su sabiduría y santi*
dad? Lo confieso y lo confesaré por toda
mi vida, yo he sido h! calumniador, ei no-
gro calumniador de los frailes.
Caí. En conclusión, señor padre, y corno
por corona de su bella obra, deseamos saber
de vd. el importante papel que han desem­
peñado los frailes en los de mas ramos dei
saber humano.
Sac, Ya suponen, y con rázon, que el m a­
yor número de obras las mas sabias, acer­
tadas y elocuentes en todos ios ramos de la
ciencia eclesiástica, es decir, en la Sagrada
Escritura, patricia y Patrología, Teología
dogmática y moral, ascética y ■*■i-tica, cá­
nones, rúbricas, historia eclesiástica y vida
de ÍC* santos, ya suponen que «sí as obras
han sido r i a ^ s á Luz principalmente por los
¿raíles; que U f r a n ^ .^ s d o ° 'i!ia dlrí“
gíerou sus trabajos á la , ^ aurels*oa c'e ^0iS
infieles, que han convertido nací\?.íles e*^?“
r;¡s al catolicismo, como lo hicieron coa
xico y demas pueblos de las americas, que
la han sostenido y afirmado en los otros que
ya la habían recibido, que sirvieron con
brillo y lucimiento las principales universi­
dades, seminarios y colegios de ambos m un­
dos, y que ellos y principalmente ellos,'van
á la vanguardia en ¡os adelantos de la cien­
cia eclesiástica.
L o s frailes, d e s p u e s d e h ab er d a d o á las
cie n c ias e c le s iá s t ic a s toda la im p o r ta n c ia
qu<3 requieren, c o m o por vi a de recreo, se
lian d e d ic a d o á otro s e s t u d i o s con un r e ­
s u lta d o el m a s feliz: ellos in v e n t a r o n el ¿ Ir -
le de verificar las d a t a s , obra de u n a n e ­
cesid a d ab so lu ta y d e u n a g r a n d e eoiuo^
didadj p u e s por m e d i o de u n a tabla c r o n o l ó ­
g ic a se en tra ct? c o n o c i m i e n t o ele u n a m n b
titud de h e c h o s rusto r ico s do lo s m a s im
p o r ta n tes, s e ñ a l á n d o n o s con toda e x a c t i t u d
su era; ello s h a n d a d o á lu z d iv e r s o s t r a í ­
dos d e f í á c a y do m a t e m á tic a ? co n u n a
e x a c t i t u d a d m ira b le, el arte de h a c e r lo s
cu a d ra n tes s o la r e s c o n ja m a y o r p e r fe c c ió n ,
y el m e d io deencoiU ri.it o: m e r id ia n o cíe un
p u n to dado; e l l o s lia n h e c h o m u c h o s v iajes
con o b s e r v a c i o n e s f í s ic a s , m a t e m á t i c a s y
botánicas; e llo s nos d eseu b i ieron q n e la voz
ó el se n t id o s e c o m u n i c a b a á m u y la rara d is ­
tancia por m ed io d e u n tubo: e llo s en e l s i ­
glo X V ÍÍ, mediante tres IVaiies, nos d ieron
la prim era id ea d e los viaje? por el aire, y
el j carita Pedro B a r to lo m é do G n x m a n fue el
primer a re 011 a uta, e le v á n d o s e por ei aire en el
año de 1 7 2 0 e u L isbo a, a nte to d a !a co rte de
Portugal; e l padre L 'h o síe , je s u ít a francés,
e n se ñ ó á la In g la terr a i a tá c t ic a n a v a !, y en
el prim er tercio d e e ste sig lo , el ab at de S a n
Pablo do Barcelona, rn España, inventó una
máquina con ¡a cu¿I ¡cproáucía casi torios
los fenómenos ce ies íes, y por la que ofreciau
los ingleses algunos miles. Rse' frailo que
era como el prior cUí cien frailes en su con-
vento, ose físico universal, profundo geó­
metra, maquinista inteligente, y excelente
matemático, supo que por una serie cié in ­
trigas se vería dentro de poco obligado a
entregar gií invención á !a Iglaterra, y en
ton ce s dando oído á sus sentimientos patrios,
y acordándose que cumplido-* su^ deberes
<;omo fraile, el era español sobre todo, no
quiso vender su invención sino que la se­
pultó en ei olvido mediante la destrucción
de su máquina; máquina admirable á quien
los españoles que tu b ic ron la dicha de verla
funcionar, al contemplar la reproducción de
los fenómenos celestes, esc lim aban cien y
cíe a veces n*ara bi liados; E sta maquina sa­
be lo que Dios sabe, Y en 1835, durante la
triste noche de Sanüage, cuando aquellos
impíos revolucionarias ernpuñando sus teas
encendidas iban pegando fuego á los con­
ventos, un o de sus geíes, en medio de su im­
piedad, cuando vio que se dirigían furiosos
al convento de San Pablo, detiene aquellas
hordas salvajes diciendo; No vayais. no va-
yaiSj ‘p orque h ay una m áquina que sabe
m as c¿ue D io s y salva de las llamas tan so­
berbio odiiicio. Pues bien, señores raios, el
inventor de esta maquina fuá un fraile, el
qne no quiso vender a otra nación Jas glo-
lias de su patria, fuá un fraile, y un fraile el
que dió ú ios españoles el acto mas heroico
de amor patrio; porque lo daba en aquellos
momentos en que se veia perseguido ám u er'
te por sus conciudadanos.
Otra invención debida á los frailes de­
seo que notenj y es la enseñanza de los
sordo-mudos; no tanto porque durante una
serie de años Jos frailes dirigían sus escuelas,
no solo porque aun en n u ciro s dias de lu ­
ces los hemos visto al frente de ios principa*
Ies colegios de es ir. ciase, sino que también
porque principalmente eiios fueron ios in ­
ventores de este importante estudio.
En efecto, ya en el siglo XYÍ, Pon ce de
León, benedictino español de i monas te ¡io ds
Oria, instruía sordo-mudos con un método
casi igual al del Abad l’Epée, y nn siglo
después, el ingenioso jesuíta Lañó, dió á luz
un m étodo,de nn alfabeto para los mudos,
San Francisco de Sales, instruyó k un mu­
do, y logró un buen resultado. El doctrinario
padre Fam in logró, aunque sin método, dar
alguna instrucción á aquellas dos ninas que
determinaron ai Abad PE pee á consagrarse
á este género (Je enseñanza.
Pero para qué citar invenciones! lean veles,
jas historias, consulten la esperiencia y ob­
servarán que la tu a yo i* parto de los benefi­
cios legados á la hum anidad? en. todas las
partes del ñauído, se deben a los frailes, y
observaran t;>rabien quft nadie como ellos
se presta f¿ hacer el bien h los mismos que
los detestan. Sí, los frailea y las monjas,
aún hoy mismo recojan al recien nacido
arrojado en las tinieblas de la noche, y dan
at estado, todos los año?, mas de 200,000 ciu­
dadanos; ellos libran de una infamia cierta y
de una muerte probable á los niños que iban
á ser mutilados; ellos se apoderan de nmi
niña que por su pobreza y rnnla educación
iba á prostituí rae, la purifican y la tornan á
la sociedad, buena madre de familia; ellos
se encardan de ia educación de un joven tan
miserable como dotado de un ingenio feliz,
y c|itedv¿ destinad” á un ran^c noble; ellos
tibian y realzan á otro vicioso que por sus
costumbres se habia colocado al nivel de
las bestias, y sofocando sus pasioues fogozas
se hace üti 1 á sus semejantes y á sí misino;
ellos salvan al otro, que envejecido en la
inquietud y teniendo hasía ios tuétanos la
gangrena del vícioj iba á librarse de sus mi-
8erias con un cobarde suicidio; ellos nivelan
al pobre con el rico, abajando á éste, y su­
biendo á aquel, y declarándolos cristianos, les
hacen dar el abrazo de la verdadera caridad;
ellos visten de una túnica vus^ív a v ocu­
pan en plantar coles ¿i Ion que dueños de
casi todo el mundo coman el peligro de aca­
bar sus (lias con la sunrte de Nair;eedono
sor; ellos rescatan y vuelven al seno de sus
familias á miliares de esclavos que habrian
muerto en medio de los mayores tormentos, y
1og ra n p o r es te medio h ace rl o ú ti Ies y i a n i-
bíen el que algunos de ellos fueran tinteros de
escritos Inmortales; ellos al encontnu* un co­
lérico que ya padece horribles cmivulsiones,
á un hidrófugo qne asusta c<mi solo su pre­
sencia, y aun á toda cla:-;e de nn ferinos, les
recojon en un hospital, los curan, fah’un á
m n chos, y a \ o d os les e n d u lza n su s ú 11im os
instantes; e llo s.,,* pero qué no han hecho
los frailes y las monjas en favoi de ¡a hu­
manidad? Cuando los romanos atol lados en
el fango del f-teísmo y do la obeemdad aja­
ban de miz la dignidad humana, los frailes
llamaron á la? Tribuidas ios inocentes y
penitentes, y la realzaron: cuando ion bárba­
ros eslermin ab an á los vencido^ ellos se
pusieron de por medio como un baluarte
impenetrable; cuando la ignora a cía se es -
ten dia por todo ei rmrndo, los frailes conser­
vaban ia luz del saber en medio do los bos-
ques, gni tas y arenales, y cuando la bruta­
lidad ítíiida] invadía ía Europa, y la Esposa
de Jesucristo casi sucumbía á la sí moma y
al concubinato, iog frailes ia proveyeron de
defensores te ó riro prácticos. En uno. pala
bra, no ha habido iü fiel es qne los frailes no
procurasen convertir, ni Haga moral ófisica
sobre \ í cual no hayan derramado el bálsa­
mo saludable; ya que los frailes y ’as mon­
jas siguen al hombre des1de la. cuna a] se­
pulcro, y en cada una de las edades les pro­
diga toda especie de socorros.
Ahora bien ¿por que nuestros ciegog re­
formadores han despreciado á los frailéis
y, á las monjas? por que los han odia’
do como si fueran ío peor do la sociedad?
pov qué ios han calumniado de) modo "mas
atroz? porqué los h¿ai presentado ante el
pueblo como unos individuos matiles, ocio­
sos, corrompidos, escandalosos y dañosos á
la sociedad? Ah / Dios mió, Dios mió! ¿cuán ■
do se'hará justicia.* Pero no la quieren los
frailes en este mundo, ellos vive» con ente­
ra paz? y le s basta saber que son bienaven­
turados ios que padecen persecución por la
justicia, y que han sido lanzados de sus con*
ventos, porque era necesario adjudicárseles
sus bienes, muebles é inmuebles, y aun la
facultad de poseer. Mucho mas podría­
mos decir sobre el asunto patentizando, por­
que existen otra multitud de invensiones
que se deben ai cuidado y aplicación de los
frailes; tan léjos están de ser ignorantes! P e­
ro no queremos hacerlo, ya porque io dicho
hasta ahora es mas que suficiente, ya por
que nos hemos entretenido en este asunto
mucho mas de lo que habíamos pensado,
ya porque existe una relación que determi­
na y esplica bastante bien semejantes in­
venciones, ya en fin, porque todos tenemos
á la vista grandes monumentos, «levados
por la ciencia y aplicación de los frailes.
C A P IT U L O XI.
En donde se refiero lo que pasó en la condenación
de esta obra á petición
y m erced de los libres pensadores.

Caí, Buenos dias señor Padre ¿No ha


llegado todavía el señor ministro?
S í*c. No todavía, aunque ayer que lo en­
contré en mi acostumbrado paseo, despues
de haberme saludado con la finura que le
es propia, me notificó, que habia recibido
una esquela de vd., e n la que le suplicaba
que entre diez y once de ]o mañana del dia
de hoy so hallase en esta su casa, para tra*
tar los asuntos importantísimos que les ha­
bían ocurrido. E n este momento h a sonado
la campanilla, y casi no dudo que será él,
tan cumplido es en todo!
M in, Buenos dias nos de Dios señores.
Ho ere ia que hubiesen madrugado tanto,
principalmente en una mañana tan nebulo^
sa, y que podría dañar la quebrantada s a ­
lud de vdes.
Caí. El tiempo .urge señor miot yjrd, ya
sabe la razón, y á buen seguro que nada
sabe el padre, á 110 ser que vd. ayer se lo
hubiese indicado: con tanta puntualidad le
cumplimos io prometido!
JSac. Señores nada se y tengo necesidad
de sus explicaciones, pues ni siquiera por
pienso puedo barruntar á qué negocios se
referirán vdes.
C at: Nos referíamos señor padre, á la con­
denación de su obra titulada: El P rotestán-
tismo y leu Franc-masonería, y condenación
que ha salido de las grandes capacidades de
México} á saber: de los protestantes, de los
masones, de los libres pensadores, y de los
libreen Uis tas.
8ac< Cómo señor, mi obra está condena-
i da y condenada por gente de Pro? Deseo
‘ señores que expliquen bien toda-su idea,
i para que sabiendo cuanto ha sucedido, me
| sirva de instrucción para lo venidero, y á
i ver si al menos con sus consejos puedo li­
brarla del í-equiem oeternam.
Min* Ah/ señor. imposible, imposible,
poique según informes, ha sido condenada
a l fu e g o por unanimidad de votos.
Cat. T an pronto f¡eiíor padre como los
suscritores se hicieron careo C7> de sn d iá l o gOo ,
y sin haber recibido ai siquiera el índice,
que como vd. sabe es ¿1 lodo de ht obra,
principalmente para esos señores, cuando
la gente tim orata y iodo católico de buen
¡sentir, dieron gracias á Dios, po“i haberles
proporcionado, por medio de vd,, nnn obra
tan sencilla como importante, y concluyen
te. Pero al mismo tiempo en el lugar oí;
quedespues diré, se reunieron, exprofeso se
supone; á saber, los protestantes, los m a­
sones, los libre pensadores, los libres cultis­
tas, los he reges, los impíos, ios incrédulo?,
los ateístas, los deístas, los materialistas, los
comunistas y demás caterva de abajo* S<
dió lectura á su obra, y luego clamaron t o ­
dos. Que se arroje d la Juguera por mano
del verdugo ; y que so prohíba su, factura
en cualquier idiom a .
Sao. Pero señor mió? es posible k> qua
vdes,. acaban de decirme? Es posible qiw
esos señores hayan caído en contradicción
semejante? si estamos en tiempo de liber­
tad ¿por qué emplean sus iras en la conde­
nación de un diálogo? Acaso no pueden enj-
pfcMtt' sus facultades condenadoras para pros­
cribir al error?
Señores, estoy apesadumbrado, y deseo
que me insinúen las razones que m otiva­
ron tan terrible como inaudita condenación,
Q,.nitin sabe si ellas aigo me consolaran.

1*----p o n GtTTE T A I? justos

J VECES, CONDENARON NUESTRA OBRA.

Cat. En pocas palabras diré á vd. lo que


los buenos señores apuntaren. Represén­
tase en primer ln^ar un gran s;¡lon cuyo
nombre indicaré despues; pero ocupado to­
do, todo lleno y aun repleto de ios jueces y
no jueces: y sentados en bancos, e n sillas
de primera, en grandes sillones, propios pa­
ra dormir, y aun en cscati^s presidenciales.
Al fren le estaban colocados iodos los cató-
lie os do iü¡evo cuito, al ¡acio derecho los ma­
sones ó ios franc-masones con todos sus
grado?, al lado izquierdo los protestantes con
sns hijos'mimados i os libre cnltistas, y una
turba de muchachos que poseía la gran'
ciencia, no obstante de ser barbilampiños,
de ser llamados espiritistas, alcistas, deístas,
incrédulos ó mejor dicho libres pensadores;
y aun los había lan impíos que en su cara
llevaban su distintivo, que decia; estos son
los que robaron los vasos sagrados de las
Iglesias] y son adem as los héroes de etc,
etc * etc.
Sentado el lector en el lugar mas opor* Li­
no, y teniendo todos cu donde conveníalas
botellas qué dentro de poco habían de aca-
varse, se oyó eí campanüíazo presidencial, y
derecho el lector como un cartel de convo­
catoria, vació de cabo á cabo toda su obra;
pero al fin de cada capítulo, y muchas ve
ces at finalizar el prim er párraío, y casi
siempre ai comenzarlo interrumpían al que
no tiene úrden de la Iglesia como v d . su ­
pondrá, no obstante que fungia entre los
señores ei gran ministerio de Ice tur. E n
resumidas cuentas diré á vd., cómo iLé tes­
tigo el señor ministro, qne no se leyó ni la
centésima parto de su obra, y ni siquiera ia
milésima, dizque como su se rito res do la li­
brería religiosa ya la habían ieiclo en sus
casas, y porque oí deseo, el vehementísimo
deseo de condenarla hacia que á tiempo y
extra-tempora se oyese la terrible condena­
ción de al fu eg o .. .« ‘‘que sea quemada por
mano del verdugo.. . . que sus cenizas sean
dispersas en Yeracruz cuando soplare el
norte eu toda su violencia, y ío sean en me-
dio do, la plaza con las formalidades pro­
pias del estilo, y reclamadas por la ley déla
libertad.
M iih Pero señor católico, vd* nada dice
al padre del fabuloso paradero de las bo­
tellas
Caí* Y a lo supondrá que tanto, tanto le­
vantaron su 3 lámparas aquellos devotos, tan
antiguos como sus días, que las vaciaron, y
tanto llena ron sus esto ¡usgos, que á poco ra­
to todos se la habían puesto. *. • y todos por
consiguiente, s? durmieron........Serian las
cuatro de la madrugada cuanto vuelto en
sí el venerable presidente, comenzó á dar
campan ¡Hazos, y parte por el ruido, parte
por eí frío nue comenzaba á sentirse, y par­
te porque el vino estaba ya dije ritió, lo cierto
es,que sentados nuestros jueces comenza­
ron exc atedia la condenación de ia obi’a.
Los protestantes, la condenamos al fuego,
dijeron, porque ha dicho \o que era Martin
Lutero y demás reformadores, porque nos
ha tratado de falsos reformistas y em bauca­
dores, porque ha hecho trizas todos nuestros
principales argumentos, sin darnos tiempo
ni siquiera para respirar, y porque ha pro­
bado de un modo tan claro como lógico, que
110 podíamos servirnos de la Biblia, ni con
tinnar en el protestantismo so pena de eter
na condenación: por estas pues* con­
de namos la obra titulada: “E l Protestantis­
mo y la Franc- masonería.5)
Los franc-masoaes esclamaron: i a con­
denamos al fuego, porque es mía de las
obras que nos ha hecho rasa daño, por h a ­
bernos quitado el velo con que hasta ahora
nbs habíamos ocultado, por haber patenti­
zado con la mas horrible desnudez todos
nuestros planes, por habernos presentado
ante el catolicismo como la mas fatal entre
todas las sectas, y haberlo probado de un
modo el mas concluyente; y sobre todo, por
haber cojido iu respuesta de nuestro doctor
aleman, haberle quitado todo embozo* y h a ­
ber hecho que fuese apreciada como la pro­
ducción mas insensata, Por estas razones
que son otras tantas causas que nos deter­
minan) condenamos la obra titulada “El
Protestantismo y la Frane-masonena ”
Los libre pensadores* los libre cultistas,
los ateo?, los deist&s, los panteistas, loa ra­
cionalistas, Los materialistas, ios comunistas,
los espiritistas *. *• todos á una voz dijeron,
la condenamos ai fuego por mano deJ vei-
dugo,, porque es ia obra mas atrevida de
cuantas se lian publicado en México contra
nosotros, y porque esta llena de espresiones
picantes, palabras de sarcasmó y frases iró~
nicas, hasta ei punto de bautizar á una de
nuestras mas caras producciones, con ei
dictado de h azm e reir ]?rotestan¿ei por es­
tas razones condenamos de nuestra parte Ja
obra titulada uE l Protestantismo y la franc­
masonería.'

2 , — FORMALIDADES NECESARIAS.

8ac. Pero señores ¿acaso no hubo una


poca mas de formalidad en la condenación?
es posible que unos hombres de tantas lu­
ces no hay'an formulado la sentencia? Yo
señores así lo creía, y por tanto que habrían
estendido de mu modo enérgico !a senten­
cia definitiva.
Caí, No podía esperarse otra cosa de se­
mejantes talentos; por esto concluidos Jos
alegatos que todos fueron en contvc, de ahí
de los escaños prssidcurial es sa levantó el
hombre de las barbas largas que parecía un
magnetizador, alegando q*-e habia fungid:*
muchos años como Secretario de Estado,
que era doctor en ambos derechos, y por
tanto, que á él le pertenecía íoimuláv tan
importante sentencia. Se hizo la votacion,
fué bailado no bastante sabia o y, y en vez
del honorífico pláceme que esperaba, ie fu£
sao
entregado e l sentidísimo pfaam e. Entonces
el señor de los mostachos largos, (qne nun
ca se los habia cortado por haber oído decir
á un lampiño que todos los hombres gr an­
des eran de bigotes) y que había algún tiem­
po que se los habia hecho bigotes a la íer-
nandina, y los llevaba por consiguiente tan
largos y retorcidos que le llegaba» á la ore­
ja, y le servían ademas d e .. . ya se entiende;
ese hombre, pues, era el antagonista del señor
de las barbas largas, recibió todos los votos, y
mojada la pluma puso el borrador de la R e n ­
ten'cía.

3 — SI ES LICITO EM PLEAR EN LA
POLEMICA EL ESTILO IRONICO.

M in. Mientras escribe l a sentencia qui­


siera proponerle la dificultad siguiente: vd.
señor padre comenzó su diálogo con nn es
tilo tan sério que se hacia fastidioso; y sin
mas ni mas, y como por encan to le ha comu­
nicado un no se qué, que atrae tanto, que
uno no puede abandonar su lectura, y ha se­
guido vd. su polémica con espresiones' pi­
cantes, palabras sarcásticas y frases tan ¡ió­
nicas, que después de haber batido á sus
contrarios, y tenerlos postrados á sus pies *
les ha hecho sentir todo e! alma del cáustico,
cáustico, cáustico. ¿Es lícito señor padre,
obrar de este modo, ó ha sido arrebato de
usted?
jS clc. Es una cosa lícita siempre y cuan­

do no se use en ia polémica de arm as pro­


hibidas, como son la mentira, la calumnia,
la indecencia, la personalidad, etc. y voy á.
darle mis razones. l . tí Porque el protestan­
te, el franc-mason, el aíeor el deísta, el m a­
ten alista, el libre cultista, el libre pensador,
el hereje, el impío y dornas caterva, cuando
ee salen de la vida privada, y optan por el
de escritor para comunicar sus ideas, ó al
menos por medio de ¡sus conversaciones, cla­
ro está que semejantes hombres se someten
á la crítica de sus contrarios, y quedan su­
jetos á todas sus consecuencias. Y porqué?
porque ellos así se io quieren y así ee lo
buscaron, metiéndose en io que no debían
ni podían. Por -tanto, sus contrarios, por
medio de los periódicos, Ó de oh vitas tra ­
bajadas exprofeso, pueden y deben en m u­
chos casos hacerse cargo de sus sistemas,
de las razones que alegan, de las conse­
cuencias que siguen, y patentizar por tan ­
to su irreligión y su inmoralidad, su inge­
nio, su capacidad, las garantías que ofrecen,
los temores que inspiran y la3 m entiras tan
garrafales Que hnn producido, y ademas to­
do cuanto hay en ellos de bueno y do malo,
sin descender nunca á la vida privada., por­
que esto en todo caso está prohibido.
2 . Es lícito emplear -*1 estilo irónico
en U polémica} aunque se rebaja su buen
nombre, y aunque se Ies cause (i veces
un grave daño, mientras que no se disra si­
no la verdad; y en esto no se falia si la jus­
ticia, porque él, de su propia vokmtnd se es-
ptíso á semejantes daños, y ni siquiera bo
falta á h caridad porque p rim er <i es el bien
común que el particu lar, y tanto \el bien so
cial como el religioso, exigen que los gran**
des intereses de la religión 6 del E stado no
se fien á hombres incapaces 6 perversos,
aunque de ahí resulte á esí'o:; rales rjgun
perjuicio.
3 f Mo e s o b lig a to r io desterrar d e la p o lé
mica to d a e s p r e s io n p ica n te , tod a p a l a b r a d e
s a r c a s m o , p o rq ue c o m o d i c e S a n A g u s tí n ,
%un la m ism a caridad tisne sus saetas y
sus esp&das* P o r o tr a p a r tc ; el no
prohíbo q u e la s u s e m o s , y h e m o s en
ia s d iv in a s escrituran f r a s e s tan ir o n le -^ on á
c o n t i e n e n e l m o do de h a b la r vaas
y p ic a n t e .
é J3 P o r q u e n u e st r o s cemríU'ios, c u a n d o ha­
blan, n o sabe;1 escrib ir s i n o c o n Ja p ¡ ^ n a íe <
ñida de hieL y añaden ademas el uso indig­
no de armas prohibidas, porque sus es­
critos mienten, calumnian, blasfeman, es­
candalizan, se burlan' de lo mas santo y sa­
grado, y dan por única razón un chiste sa­
crilego, Éodo lo cual es inalo y m uy pé^
simo.
5 ^ Esta conducta no es lícita; pero si es
j frito, mal que Íes pese á nuestros fariseos
hipócritas, «i no escribir con una seriedad
fastidiosa y mezclar en la polémica alguna
expresión picante» palabras, de sarcasmo,
;fra"ces irónicas, y hacerlo hasta hacer sen­
tir a nuestros contrarios las consecuencias
xte>l cáustico, cáustico. -¿Pues qué hemos de
;er tan bobos que dejemos de usar una ar­
m a tan al acaso ya que Dios lo permite,
y q u e ia Iglesia lo autoriza? Scav, Yim
T r a t HX
M m . M ay bien, señor padre, sí señor ca ­
tólico, es lícito servirse de las gracias del
estilo para refutar á los enemigos de la re­
ligión, y io es tanto mas, cnanto que la Bi­
blia nos presenta unos modelos perfectísi*
mos en todo género, Dios 1o permite, la
Iglesia lo autoriza, y la razón natural lo pro­
clama*
4 .— se n t e n c ia c o n d e n a t o r ia bel

F ftO T E ST A N T lSM O TT Ii A F E ANO '-M A SO N ER IA .

C a t En este momento una lluvia de


campani Hazos indicaba que el sañor de ios
bigotes habia hecho seña! al presidente de
que habia concluido. Apenas habia comen­
zado coa ia palabra Nos cuando fue
obligado á ocupar la tribuna, no obstante el
sudor de un trabajo tan difícil como ímpro,
bo desempeñado en tan pocas horas, y de­
recho como una vela, sus cansados ojos au­
xiliados con los vidrios, y limpia su gar­
ganta para que se apreciara cual convenía
su voz sonora.
Señores, comenzó nuestro orador; Co­
mo deseo acertar en una materia tan de­
licada, y dar m uerte > si f uese posible^ á
la obra titu lada 3 1 Protestantism o y la
áFranc-m asonería, por medio de un de N
creto de condenación el m as apropiado ,
y no fiándome de mis luces, no obs­
tante de h? be lindas concedido vdes. por
unanimidad de votos, tan ¡superiores aun á
las del señor de las barbas largas, iie creí­
do que seria lo mas conveniente, la copia
del decreto que voy á leerles, se entiende,
m u ta iis m iitan dis , á no ser que vdes. de-
termmen que sirva en *nn todo el mismo,
sin añadirle 6 quitarle una jota.
ÁTo$} el D r. D> Sin apism o de la M anteca ?
M arqués del Quinto Tono . Conde de la
Corchea, condecorado con la G ran B anda
del D iapen te«llam ado expvofeso p a ra p r e ­
sid ir la Honorable ju n ta de iodos Los p re ­
santes y ausentes^ con todos los derechos pro*
pios de P a d re de la M entira y de la Ca­
lum nia, del Escándalo y de la M aledi­
cencia ij'e. tyc. <&*<;. á iodos nuestros Ubres
sabzd:
Q (ie habiendo llegado á m iestra n oti-
sr¿,r
cía Lai,, oo*. titulada9 9 E l7 Protestantism
, 7. j o yJ
la F m n c-m a;P nürm> obra P ^ h m d a , en
la librería religiosC, f or todf lns
les tan sabiam ente, cdei;¿!í~as .P°> todos
nuestros sábios, los señores ¿^rcilnsían~
tes , hemos determ inado conde fiar ^ y
hecho condenamos dicha obra; á ser que­
m ada en ¡a C iudad de México., ante iodos
los vuestros, y es nuestra voluntad que
sean reco g id a s todas sus cenizas, p a ra
esparcirlas por el aire en la p la z a de
V eracruz en lo mas fu erte del prim er nor­
te que soplare*
Dado en San Hipólito, en la Sala P rin­
cipal de los Orates, á los lies dias despues
de haberse publicado en México el índice
de dicha obra.
El Presidente: una rubrica*—El señor
de los bigotes á lafernandina: una rúbrica.
—E l señor dé las barbas largas; antiguo se*
creí aria: una rubrica.
1E s mótil decir que este decreta fué del
gusto de todos, y que en medfo del mayor
entusiasmo se levantó la sesión á tas diez
de la mafíana^despues de unos debates de
quince horas: tanto es el celo que muestran
los enemigos de la religión/ Be qué no es
capaz el mosto cuando se sube!
CAPITULO XII.
Condenación ele las futuras obras contra
ía presente.

M in. Toro señor padre, yo debo decir á


vd. que ya es tiempo de p¿sar otra vez de
las burlas á las veras, y que así como ellos
han condenado su obra, así haga vd. lo pro­
pio, condenando á todas las obras que han
de venir'.contra su Protestantismo y, la
Pranc^u'iasonería*
JSac* Seíior mio? vd. me esté pidiendo un
imposible. Cómo sabré los argüínentos de ?
que so servirán ?_ & ia verdad no se me
ocurre el modo, no señores» no me ocurre.
Caí, Sí, señor padre, vd. es capaz üe es­
ta refutación, dando desde ahora pitazos á
todas lau obras en tas qne usen sus contra-
rios armas pohibidas, y condecorando por
decontado á sus autores con et título sin se-
gnndo en su clase de T an, Tan; y determi­
nando mas ó menoá pitazos, y campanilla*
zos. y tan tañes, conforme sea m as o me
nos* su culpabilidad. Con esta conducta
hará un gran servicio no solo á los católicos
á la antigua, si que también á tantos hotn-
bres y mugeres de toda edad, de toda lige­
reza, de toda vanidad, de toda ignorancia y
de toda* costumbres, que están siempre
prontos & leer io malo, y completamente
descuidados para la lectura de lo bueno, y
que ele buenas á primeras se han firmado
L ibres pensadores.
Sac. Y a concibo señor mió su idea. Oh/
qué hermosa es/ que galana! Según ella, al
modo que el Omnipotente hizo salir en otro
tiempo torrentes de luz de las mismas tinie­
blas; así con la refutación que vd. me in~
di oa, hecha como se supone muy bien, ca­
da impío lo trasformaria vd. en nn apolo­
gista del catolicismo, y cada argumento en
contra, produciría un nuevo triunfo de ta
fé. No es esto lo que vdea. quieren decirme,
ó bien no los comprendí todavía?
Ca¿> y M iu. ^Sí señor mió, esta es nues­
tra idea, y desearnos verla hábilmente plan­
teada por vd,, y con aquel acertado orden
que lo ha .distinguido eu toda su obra. Co*
mienze vd, pues bu primera condenación,
peio no se olvido de los pitazos y dei T an,
Tan; poique ya vd. sabe lo que uno y otro
significa, y es ademas el medio mas exce­
dente para poner na tapabocas á tantos, tan­
tos que por hacerla de sabios y alimentar
su amor propio, intentan hacerse notables,
al menos por sus blasfemias, impiedades y
fanfarronadas, Comienze vd. señor padre
condenando los chistes extraños al fin pro­
puesto, y qne se alegan en vez de prue­
bas.

1 — CONTRA LAS OBRAS QUE EN VEZ I>E


RAZONES EMPLEAN EL CHISTE*

S ac .—T oda obra, todo capítulo, todo a r­


tículo, toda poesía contra la obra titulada;
El í^rotestantismo y la Franc-masozjería,
que en vez de razones destinadas á probar
la proposicion que asienta, emplea el chiste,
la chanza, el ridículo, la bufonada, la bur­
la, el sarcasmo, la ironía, la sátira, ó la
zumba, merece nuestra condenación, y la
condenamos ú su frir la 'pena ds cien p ita ­
zos, y á s?is autores el merecido título de
T a n } Tan*
Cd t Bravo padre, muy bien hecho; por­
que semejantes hombres ridiculizan la vir­
tud y esto es horrible; ridiculizan la religión,
y esto es efecto d<3 un eo razón corrompido;
ridiculizan las verdades que deben labrar
nuestra eterna felicidad, y esto es propio de
una alma perversa; ridiculizan ia virtud
personificada en el individuo, y cato descu­
bre un espíritu tan falso como maléfico, ri­
diculizan principios tan verdaderos como
necesarios, y esto es declararse los mas
crueles enemigos del géi^io humano. Bra­
vo, bravo; mis y bien, m u y bien. Adelante
señor, adelante.
&*act Considerando que ei ridículo no es
otra cosa, que la ra;:on de ios necios, que
el tono burlesco es propio de jóvenes ato­
londrados, y que ia chunca an a malea á los
objetos mas re¿peta bies: considerando que
al exam inar im articulo con ir" ¡a'religión,
en general ó en p a lie n lar, y do un modo
especial contra el s;rotesuuiíú-nio y la Franc­
masonería, debe ecliavseá im lado toda jo­
cosidad, las pasquinadas irreligiosas, los ar-
r a nq ues de chu 1a da, aueja3 y demás prod uc -
tos de espíritus íVívoIcs? poripie los chistes
en ves de razones nada prueban, condeco­
ramos á semejantes autores con ei mérito,
de un bufón; y cív¿:o tales ciegos
por el odio que profesan á la religión, en vez
de filósofos se tornan n momos, y son có­
mo unos pasquines ambulantes que no tie­
nen mas filosofía que la zumba y la bufona*
da, por estas razones, á lodos y & cada, tino
de semejantes cuitares men •pitazos p a ra ca­
da obra, los títulos de Tan* /T any y el dé
bajo , y grosero bufón .

2 .— CONTKA LAS OBRAS Q,TTB EN VEZ


t-DE LA RAZON
SOLO H A C IN A N VANAS DECLAMACIONES •

Cai,JB\en eeñor padre, m uy bien; pero


abrigo terribles temores, y no sé lo que se»
rá: pues me parece q u e tan pronto como h a ­
ya publicado la obra del Protestantismo
y la F riin c -r n a so n e ria , m e parece digo, ver
que salen contra vd, unos artículos fu­
riosos contra los frailes, porque lo tienen á
vd. por fraile; contra los sacerdotes, porque
ya saben que es sacerdote, y despues de ha­
berse burlado, mofado, enfadado, y puestos
de mal humor, tomarían entonces la luju­
ria, y no le dejan parte sana en todo su
cuerpo*
M in , .En efecto, todo es de temer, por^
que lo han aprendido de su mn estro Martin
Lutero, y porque lo han repetido y lo repi­
ten hasta el faslidio todos ios dias, ¿Pero
quién hace caso de semejantes locos?
8ac. Recuerdo que Yol taire se levantaba
fu rioso contra Rousseau su antagonista, y lo
llamaba un f e r o z m isántropo, escapado de
Ginebra, un cierto personaje que ha hecho
muchas de las su yas; un tunante * un des­
camisado y un- criado de m ía charlatane­
ría a tr o z . que á las m ugaresparece elocuen­
cia, m i hipócrita^ un im píot un potan* *.*
y asi continuó denigrándolo por medio de
una calumnia atroz, terriblemente infame y
del todo extravagante, Quiéren vdes. decir
señores naios que así me van a tratar? No
lo harán se fiares, no lo hsrán; poique ha­
cerlo, serí.u lo mismo qne declararse venci­
dos: hacerlo, feria acón!!-:.:".;-' la t:h:.:i'*sa con
]o mas horrible de la í'^rsa y dri ¡wuTor:
hacerlo, ^eria no haber meditado e! '^¡que,
niñ!;iíe.sí.arscí a r r a la d o s por ía pK^iou
senia, publicar á laíaz üe todos quoel amor
propio los ha cegado; por que ¿quiéft no sa­
be que responder con invectivas, es confe­
sarse vencido, es confesar qne no ha y razón
sólida que oponer, es confesar en fin, que
si las bufonadas nada prueban, prueban io-
davía mucho menos las injurias. Si me res­
ponden de esta manera me prueban de un
modo cierto que estoy enposesion de la ver­
dad, y que ellos son los maestros del error.
Caí. Y si afgun periódico lo ataca así,
que hará vd
Sac. A la dignidad de uu sacerdote de la
religión, no le conviene ocupaise en refutar
las injurias disolventes ele semejantes ora­
tes, porque ellas, que solo se apoyan eñ he-
ohos falsos 6 en razonamientos injustos,
y en la malignidad propia de un corazon
dañado, pero tan dañado que miente y ca­
lumnia; por esto dejándolos en toda su ma­
licia, les damos ya desde ahora su merecido
formulando su condenación por esto prefiero
formular ahora la condenación* Si algu­
no en vez do razones emplea la menti­
ra, la calumnia, la injuria en las obras, Ca­
pítulos, artículos ó párrafos qne publica­
re contra el Protestantismo y la Fran-
Masonería. la condenamos desde ahora á
cien p ita zo s; si esto no bastare, serán aña­
didos cien cam paniííazos , y á tan distin ­
gu idos autores, los titulam os de Tan, T an
como tres veces merecidos, a saber: por el
chiste, la me?iti?'a y la calum nia.
3 — CONTRA LAS OBS.AS Q,UE
SOLO PRESEN TAN OBJECIONES P CE HILES E
IN D E C E N T E S.

C at- Muy bien, eeilnr .Padre» su obra va


saliendo perfecta, y no habrá quien la ata­
que ni siquiera con la esperanza de la victo­
ria: pero supongamos que quienes dirijenel
ataque son los llamados reidor es, los chis­
tosos , ios preguntones y los raciocinado!'es:
¿cómo se librará vd. da semejantes enemi­
gos?
8ac. Cómo? con cien pitazos á cada uno,
docena y media de campanil lazos» y con los
títulos no ya de T a n ? Tan , sino de solem­
nes hombronazos: y á ios que se resienten
del modo, es necesario decirles que ellos
tienen ia calpa, porque en la lid gloriosa de
las letras cometen la bajeza dé seryirse de
armas de mala ley.
No se me oculta que hay hombres que no
sabiendo formar la O ni con un vaso, tienen
el descaro de oir á carcajadas los razona­
mientos mas esactos, y mas de una vez su
risa desdeñosa ha desconcertado a i pensa^
dor mas profundo; mas nosotros que ya es-
^ tamos al tanto, y del todo prevenidos, claro
está que á semejantes personas las vecibire-
mos á pitazos. Otros, qne aun entienden
menos que los primeros, todo lo niegan,
todo lo hacen chiste, iodo casualidad, y lodo
lo bautizan con el baño del sarcasmo, pues
semeja tu es héroes no son acreedores ni á
una razón, y solo deben resistirse á campa­
nil lazos, mal que les pese y avergüenzo el
r e . . . .tiu * . ..tin . Otros, que son pregunto­
nes; no tienen mas ciencia que la volubili­
dad ds su lengua, el flujo de sus palabras
aturde, pasan sin cesar de objecion á obje
cion, y si ti dar "lugar á responder, dicen:
que ............ g a n a r o ti) sí, ganaron en p a la ­
bras, porque dijeron tantas, y las dijeron
tan sin sentido que no saben ni lo que se han
dicho: pues a sanie].¿mea momos conviene
cargarles:: nu hcabronazo, p ltra qne apren­
dan á d is p u ta r y á prop o ner dificultades;
v e i .?ruós eri \ re t ■nfo s i e n t-on tr a m os u no de
diez y n u e v e arrobas, p orq u e todo este peso
es n e c e s a r i o p u 'a q n e s e a n aprendices. Los
«tiros, r a ciocin an ,, pero de un modo tan pro­
fundo, tan v a g o , ta n indefinido, que nno
acaba con no entenderles, pero so curan muy
bien, ruin do us -por ú n ica reí piresia el solo
fijar tas id *as y :¿clarar lo qne ellos embro:
lian y co ni linden. C iro s, e n nn, semejantes
ú R ou.sse;;u, quo- o a c! prefacio de la E lo i s a
d ice: qi ' e cu idqaiera jóoen que se atreva á
leer una sola p á g in a es perdida , ponen ob­
jeciones indecentes. Semejantes enemigos
deben despreciarse, dejarles con la palabra
en la boca, hacerles ver que nos disgustan
hasta lo sumo, y preparar en su contra to ­
dos los companillazoa habidos y por haber,
por los siglos de los siglos. En una pala­
bra, se les presenta la religión con todaeví
dencia, se patentizan los hechos en que se
apoya y se desprecia toüo ei fárrago de ob­
jeciones pueriles; porque por ellas se acre­
ditan de tan necios como el que tratara de
emplear todo el tren de artillería para derri­
bar una choza. ¡Oh qué cosa tan pueril se­
ria esto! Así tan menguados se presentan
los enenrgos de la Iglesia Católica, cuando
á la solidez de la santidad de diez y nueve
siglos, le oponen que en algún tiempo no
todos sus individuos anduvieron con todo
fervor;

4 —CONTRA LAS OBRAS QUE SOLO


alegan o b je c io n e s im a g in a r ia s d is f r a ­
zadas CON EL ESTILO.
i

M in. Ahora me toca hablar á mí señor


Padre; porque eomo antiguo ministro pro­
testante, recuerdo que presentábamos ai ca­
tolicismo una gran serie de objeciones que
solo existen en nuestra imaginación, aunque
procuramos cubrir la falta de razón y de
- verdad con la mágia del estilo, producida
por un lenguaje puro y una edición elegan­
te. Para esto obligamos á lo's católicos á
discurrir á nuestro mcdo^ componemos un
símbolo forjado en nuestra fantasía, y sepa­
rándonos con destreza de la enseñanza pú­
blica de la Iglesia, nos fijamos en opiniones
particulares que ella no adopta, y en ciertos
hechos, que aun suponiéndolos verdaderos,
no son admitidos por la Iglesia, y por tan­
to, qiie nada concluyen: y admírense vdes.
que des pues de haber empuñado unas ar>
Uias de tan m ala ley, y que nada prueban
ni concluyen, con todo, nosotros 110 9 gloria­
mos de haber vencido y derrotado á nuestro
contrario ^con solo haberle impuesto un pa
sagero silencio.
8ac. Tiene vd. mucha razón, señor m i­
nistro, que á esta clase de objeciones pue­
den reducirse todas las del protestantismo,
pues no son otra cosa que objeciones imagi­
narias que ecío existen en su pueril imagina­
ción. Pues como los católicos somos los
primeros en admitir la palabra de Dios, en
obrar conforme la ejaseíiaaza de Jesucristo,
y según su santo Evangelio, en condenar la
idolatría, en no dar jamás á los Santos Ó á
la Virgen lo que es propio de Dios, etc.? etc.,
es evidente que cuanto dicen los protes­
tantes contra los católicos, no es mas que
calumnia, débil base pasa sostener su falso
edificio, que se desploma ciertamente sobre
sus temerarios arquitectos.
Los protestantes nos atacan; pero como
sus objeciones no son mas que imaginarias,
resulta, que nos atacan en v í :iio , que lanzan
sus dardos contra un fantasma de religión,
y contra unas dificultades que ellos se han
forjado. Esos hombres, confiados en los
adornos que prodigan á sus escrisos, ejerci­
tan su furor impío contra lo que ellos lla-
mtui'lcs abusos de ]a Iglesia Romana, y co­
mo. cada -golpe les parece una herida mor­
tal, contra la es Labilidad del cato'; icismo, allá
en su necio Jrei-esl aseguran su ru iva, y
afirma ii que dentro de ‘p ocos años ♦. * ¡vana
esperanza! perqué como sus objeciones solo
existen en su imaginación febril, no le llega
al c iolidsmo ni uno solo de ios cien dar­
dos que lo arrojan.
C aU ¿Y qne remedio, señor Futre?
Sac, No dejarse seducir del arte encanta­
dor de! poeta, quitar los ornatos estraños
que Adornan la frase, echar á un iado todo
el colorido de l¡*s figuras, porque ni la armo*
nía de los sonidos ni la riqueza de jaspala^
bras podrán snphr la pobreza de las ideas.
A lo cual añadiría yo?traspasar á tul estilo
sencillo tanto discurso pomposo, y desde
luego patentizar, que lo que se había pre­
sentado majestuoso, por su rico vestido, no
es itra cosa que un esqueleto horrible y mi­
serable, porque sus objeciones imaginarias
solo habían parecido algo á los que sensibles
á la armonía se habían dejado fascinar; pe­
ro en realidad tíe verdad, todo es nada.
Pues bier*, á los que atacasen nuestra obra
titulada E l Protestantism o y la F ranc-M a-
werza por medio del periodismo, de follemos*
de poesías, y en vez de razones solo presen­
ten objeciones imaginarias* no les contestare­
mos, porque ya desde ahora colocamos en lu­
gar seguro cien p ita zo s, cien cam pan illazos ,
y m antos kombronazos fueren necesai ios\ y
si todo esto no bastare, haremos las debi­
das diligencias para hacernos de un cabes­
tre o .
5 . — CONTRA LA S OBRAS E N Q,UE SUS
A UTO R ES SE A G EE D IT A T í D E
NECIOS NO o bsta n te SU TO NO m a g is t r a l .

C a í. Estoy aguardando mi señof padre )a


condenación de aquellos que amoniO1^ 0
objeciones que son las hijas legítim as de eu
necedad. Porque ¿qué tiene que ver un dis­
curso cuyas dificultades y objeciones no
reconocen otro principio que la tontería de
quien lo escribió? Oh/ cuánto hay de esto
entre ciertos periodiquülos, quo á trueque de
querer hablar de todor saben de nada/ T o ­
do les suministra materia de objeciones,
porque como son tan miopes que no ven la
punta de au nariz, un grano de arena, les
parece la cordillera de montañas que atra­
viesa ai mundo, y una gota de agua, las
inmensidades del mar pacífico. En una pa­
labra, semejantes a uto mí», como vulgo igno^
rante^le todo se asombran; mientras que sus
grandes dificultades al ojo del sabio no son
mas que un ratón. Deseo saber señor pa­
dre cómo se desembarazará vd. de semejan­
tes enemigos?
Sac . Convengo que lo peor de todo es ha­
blar con hombres que no entienden, y que
hablan de todo porq ue han leido uno que otro
artículo de alguna enciclopedia; pero nada
profundizan porque nada han estudiado. Ha­
blan de todo porque se tragan cuantos po-
riodiquillos llegan á sus manos; pero solo
adquieren una instrucción tan superficial,
cual es la que aparece en los anuncios.
Cuántos ataques no se han dirigido contra
la narración de Moisés en la que describe la
obra de los siete dias? incontables, y todos
hijos de la ignorancia, porque asi como el
telescopio demostró que no solo eran mil
las estrellas, como se vanagloriaban los ne­
cios, sino que como dice la Escritura, su nu­
mero lo componen millones de millones de
cuentos; así una gran parte de las objecio­
nes contra el catolicismo, no tienen mas orí-
gen que la tornería de los que Las proponen
en sus miserables escritos, porque una poca
de mas instinción, unos estudios mas bas­
tos, un ingenio mas penetrante, les habría
hecho comprender que la dificultad no es­
taba en la cosa misma, sino en ios pocos es
ludios, ó en su inaplicación ó falta de ge­
nio.
Pues si alguno de semejantes autores, to­
ma á nuestro Protestantismo y á la FrantN
Masonería, y los artículos, los capítulos, ó
las obras con que nos atacare, en vez de
razones y pruebas nos presenta objeciQj^^
despreciables porque nacen de su ignoran*
cia, á ese atrevido !e contestaremos ya no
con pitazos, ni campanillazos ni co*i hom-
bronazos sino que pondremos d su disposi*
d o n luego que se ofrezca, toda la m edia
docena de cabeztrazos,
A esos señores juntaremos también los
espíritus limitados, porque es bjen sabido
que las ideas naesquinas son una fuente de
incredulidad, de objeciones de toda eUse
de falsos razonamientos y de las m -s dispa
r atadas concluciones. E l remedio ío encon­
traran eu la instrucción sólida de las; cosas
sobre Jas que quieren disertar; mas si no lo
hacen así, ¿cuántas veces juzgarán atrevid -
mente sobre el plan del universo mundo y de
ia re!igion ? Verd aderame rite so ¡i u nos mi se -
rabies infelices, porque aprobando, refor­
m an d o ^ condenando según su capricho, se
hacen semejantes al insecto que sub^ arras­
trándose por las columnas de un soberbio
edificio, y que quisiera formar juicio de él: ó
diiemos mejor con ¡San Justino al filósofo
Trifon: se hacen sem ejantes d las m oscasf
que dejando la p a r je suna del m erjio, solo
se p eg a n & las úlceras^ porque los pobreto ■
nes con su; espíritu lim itado y la m ezquin­
d a d de sus ideas j ven á toda la religión he
cha una 1ú lcera,
6 . — CO NTRA LAS O BR A S GUJE Et7 VEZ
JJE P R U E B A S SOLO P R E S E N T A N LOS ABUSOS A
GtUE H A SERVIDO DE P E E T E 3T O
LA R ELIG IO N

Cat. Cuanto mas va* mi señor padre, su


Protestantismo y Franc—Masonería, se hace
mas ütil, porque pone en las manos de los'
cristianos armas poderosas, para librarse de
sus enemigos; pero falta uno que es tanto
ma-í terrible y especioso, cuanto es mas co­
mún/ Q.ué remedio contra aquellas obras
que fundan yus acertos en los abusos á que
ha servido de pretexto ia religión y en los
excesos cometidos en su nombre? Ahí ei
asunto es formidable, y lo es tanto m as,
cuanto qne hacen aparecer á la religión con
los ojos vendados, teniendo en lina mano la
tea de la discordia» y en la otra el incendio,
los envenenamientos, el derramamiento de
sangre, y dejando por do quiera las honibles
asañas del furror mas desmedido? qué re­
medio, repito, para poner un tapabocas á
tanto falsario y a tanto fanático impío?
Sac, E l remedio ha de ser hacerse cargo
de la historia de la Iglesia, tanto en gene­
ral, como la particular del asunto que ee
tratare, juzgar de la religión por los princi­
pios y acciones de los que se han penetrado
¡le su espíritu* no confundir los apóstoles
con los hereges, ni la enseñanza particular
da un quídam, con la enseñanza pública de
la Iglesia; luego leer el evangelio* no tal­
la inteligencia que fe han dado los doctores
y santos padres de diez y nueve siglos, y
examinar las resoluciones de todos los con­
cilios generales, desde el primero que cele*,
braron los apóstoles de Jerusaiem' hasta el
que actualm ente ee verifica en el Vaticano
presidido por Fio IX,
Y cuál es el resultado de semejante estu­
dio? Es presentará la iglesia como siempre
ha sido, como es en la actualidad, como se­
rá siempre hasta su fin, y apreciarla de un
modo del todo diverso al que ia han pinta­
do sus enemigos y los nuestros. La Iglesia
en vez de la venda de la ignorancia tiene
las luces del que no puede en ganarse, ni ser
engañado; y la sangre de los cristianos es la
derram ada á torrentes en el espacio de mas
de tres aiglos; á ellos no se ha cesado de
atormentar: ellos oponen á las persecucio
nes la mansedumbre, ¿us manos no empu­
ñan espadas, sino que las presentan atrave­
sadas por ellas, y si estienden su imperio y
triunfan de todos sus enemigos, es con la
paciencia, con el Bufrimientoj con los con*
sejos y con la persuacion,
Bí estudio no nos presenta á millares de
americanos, asesinados bajo eí pretesto de
religión, ni á millares de valdenses extermi­
nados por la misma causa, ni á cien hogue­
ras de la Inquisición devorando a muche­
dumbre de pecadores y criminales, ni á las
vísperas de San Bartolomé, efe*, etc. Por­
que todos estos hechos bien examinados y
con ios cuales nos dan en cara nuestros
contrarios ¿quién los produjo? No la reli­
gión, no el Evangelio, no la iglesia, por­
que lodafc estas cosas las detesta, las con­
dena, y claina con mas energía contra ellas
que sus mismos contrarios.
El estudio enseña que todas las guerras
llamadas de religión* reconocen i ñas causas
enteramente contrarias á ella; pue^ su.íiui"
co origen no es otro que las pasiones huma-
ñas, las falsas razones de Sstado. la políti­
ca abominable y maquiavélica de unos
cuantos, los intereses de los gobiernos y la
ambición de las cortes. La Iglesia por tanto
jamas ha sido el foco de las guerras, este foco
es el c o razón de algunos ambiciosos, y los
eclesiásticos no atizaron su fuego como pre­
tende hacer creer la ignorancia y la mala fe,
sino que los príncipes y los ambiciosos pro­
dujeron el incendio.
La Iglesia Bal va a las Am ericas por me­
dio de los StimáiTágas, de los Bartolomés de
las Casas y demas prelados y santos misio-
, ñeros, la Inquisición fué inventada por los
legos, y Jas manos eclesiásticas se apode­
ran de ella para desnudarla del grndo de
furor, de cruel ciad y de es ira vagan cía que
habia adquirído7 y tranformarla en una ar­
ma útil como la Inquisición de Roma: las
ejecuciones sanguinarias ordenadas en In­
glaterra en el reinado de María, la Iglesia
no las aprueba, y así como ningún sacerdote
puede mostrarse cómplice de los torren tea de
sangre que fueron derramados en la m atan­
za de San Bartolomé; asi el Emperador Si­
gismundo, que era el único que tenia dere­
cho á la espada, fué el autor de las hogueras
que se levantaron contra Juan Hus? y no
las decisiones del concilio de Constanza.
F a ra condenar á la religión con funda­
mento, no basta citar hechos cuyos amores
sean algunos individuos del elevo sino que
es necesario que una junta religiosa ó un
concilio, hubiese enseñado que era lícito de­
gollar al hereje y que poiiia verificarse con
seguridad de conciencia; pero ninguno hay
que haya dado decisión tan horrible;
siendo esto así, ¿á qné vienen todas esas
obras cuyas objeciones están fundadas en
los abusos cometidos brrjo el pretesto de re­
ligión? Sí, los eclesiásticos pueden levan*
tarse y probar á la faz del universo, ijue en
todas las escenas de hon or que lian deshon­
rado al género 'humano, solo han asistido á
ellas para mitigar y suavizar sus rigores, y
prueban por de contado la sin razón de se­
mejantes autores que las escriben con tanta
mala íe, como cinismo criminal.
Por otra parte, de qué no ha abusado el
hombre? No hay cnsa inocente, que no la
haya convertido en crimen, ni arte tan sa­
ludable que no haya maleado, ni objeto tan
bueno que.no haya hecho mal uso ele el; y
si la medicina ía ha convertido á veces en
arte de envenenar, la filosofía la ha emplea­
do en sostener ideas impías, la piedad obran­
do indignamente obras criminales; la juris­
prudencia produciendo los mas fatales em­
brollos; y las ciencias engendrado tantas im­
piedades heregias, errores, sistemas, absur­
dos y contrariedades ¿k qué triepe cía*
mar contra la religión por el abuso que el
hombre ha hecho de ella? E s preciso pues
amarla no obstante la supeiticion.y el íana-
Lisrao, como amarnos las ciencias, la juris­
prudencia, la medicina, la filosofía y demas
cosas buenas y óptimas, 110 obstante él abu*
so que los hombres ha a hecho de ellas*
Mas si alguno no recordando estos argu­
mentos, esgrime ia espada de sus artículos
contra “El Protestantismo V i a Franc-m aso­
n ería” y las razones qae alegB están funda­
das en los abusos que hombres apasionados
y atrevidos han llevado a cabo bajo el pre-
testo de religión, ¿¿ semejantes obras diez
pitazos^ veinte campamllazos, docena y
media de fiombronazos, otros tantos, y la
m itad mas de cabestrazo^ y deja de entre­
ver qne el único remedio es que bq cine á sí
mismo, procurándose voluntaria mente y á
su debido tiempo la cuarta parle de botella>
zos. Si la Iglesia católica ha clamado siem­
pre, y siempre clamará contra tales abusos
¿á qué viene pues calumniaría? Semejantes
autores son almas bajas que juzgan a las
otras por sí mismas, a!mas vulgares inca­
paces de sentimientos nobles, que para de
primir las acciones virtuosas íes basta su­
poner en ellas ias intenciones Unjas y los
motivas sin virtud qne ellas entrañan: á 'la
verdad es bien débil de talento el qus mues­
tra su indigna destreza en producir seme­
jantes obras!
Oat. M ay bienf señor padre, muy bien:
ya veo sa obra del Protestantismo y la
Fr a n c -ma so ne ría as eg u rad a no m p 1eta m en -
te, y veo á sus misaros enemigos ponién­
dose un tapabocas, mal que le* pese, ó
arrojando sobre su propia cabeza toda la'des-
honra que olios mismos inspiran.
. Veo á unos ligeros y ansiosos de hacer
daño, pero incapaces de ello por su debili'
düd, y porque no tienen mas razón que el
chiste, ia zuaiba, la calumnia, la maledicen­
cia; pues ¡si so atreven á levantarse contra
-ai obra, por ei mismo hecho quedan encer­
rados por aJgimos meses en la casa de los
Orates. Veo á olí'os incrédulos, pero son ene­
migos tan imperceptibles, que su misma in­
credulidad forma para un hombre de luces
una nueva razón para creer.’ Y esos igno­
rantes rnal intencionados, qué podrán hacer
contra su obra? Lo que el arador de la fá­
bula, cuando creia cansar á un elefante con
c) peso de su imperceptible existencia» E n
fin, los mas dignos de eompasion son los in ­
crédulos k La moda, es decir, los libres pen*
sadores esa turba de barbilampiños, dignos
de ser llamados necios* enemigos de D ios,
porque son impíos únicamente por aire, por
moda y por ligereza: y como son incapaces
aun de una mala lógica, tratan «1 menos de
ser peores de lo que pueden serlo. En tina
palabra, señor padre, como su obra es la de-
27
fenzade la religión, bajo este punto de vista,
yo la considero como un edificio que no
hubieran podido ni siquiera conmoverlo
los esfuerzos hechos por los hombres en
el espacio de diez y nueve siglos, porque
aun el lugar que lo amuralla, se encon­
trare defendido §por lozas capaces de re­
sistir las pisadas y los choques de todo el
género humano. Por tanto; á todos los con­
trarios de su obra que se levantaren contra
ella, no con razones, sino con el chiste y la
zumba, con las vanas declamaciones, con
objeciones pueriles é indecentes, con obje­
ciones imaginarias ocultas, empero con la
mágia de un estilo pomposo, con objeciones
que parten de la fatal ignorancia y necedad,
y con aquellas objeciones que tienen su
asiento en ios abusos cubiertos con el pre-
testo de religión, yo considero á semejantes
contrarios, repito, como otros tantos muchas
chos que hubiesen formado el proyecto de
derribar tan soberbio edificio con pellas de
nieve arrojadas desde la parte opuesta. Qué
locura la de seméjantes muchachos! pues
así son de locos los sábios de nuevo cuño,
ya que &e olvidan, o al menos no tienen en
cuenta, que la piedra de que está hecho el
edificio de su obra, la solides de su asien­
to, y las argamasas que lo enlazan le pro-
meten una eterna duración. Asi es su obra
señor padre, porque es la defensa de la reli­
gión, de la Iglesia, del catolicismo, del P a­
pa y de Dios mismo: y por tanto, nada, ab­
solutamente nada podrán contra ella, los
protestantes, los franc-m a sones, los libres
pensadores, los impíos, ios incrédulos, los
herejes, los ateos, ios deístas, los materia­
listas, los comunistas, eV\. etc., etc* porque
á todos y á cada uno oi¡ particular le con*
viene aquello de la tabul a que dice asi:

Sobro una torre el evada La de su orgullo.


Do pie estaba un rapazuelo A sí son todos los in­
crédulos*
Y á la caterva do abajo Ellos saben á quien
entienden*
M enospreciaba soberbio* Quién como yo? d ü
can.
EU sim plecillo creía Tal es su ignoran­
cia y necedad.
A l verso en tari alto suelo De la impiedad y
masonería.
Ser tino de aquellos hombrea Los libres pema dores
y libre cultistas.
Que g ig a n te s llnuia el pueblo. S¿, quién come Yo?
Adiós, señor padre: nada tema vd., yo lo
tendré al tanto de lo que digan los periódi-
quillos.
Adiós Padre, le hago las mismas
ofertas que mi compañero. Si algo dijeren
contra su obra, se lo notificaremos á vd., y
tendremos el gusto de dar al público una
segunda parte.
CAPITULO XIII.
De los libres pensadores* y modo de resistí* sus
a/taques contra el catolicismo.

Cat. Buenos dias le do Dios, señor padre


¿cómo ha seguido en su salud?
8act Muy bien gracias á Dios. Pero vd.
esta enfermo señor mío? Q,ué tiene vd?
M in* Nada señor. Estoy bueno, pero en
gran manera afligido, y aun sumamente
afligido* Nos hemos hablado m uchas veces
con el señor católico, y nuestro corazón des­
maya. Ah seELor mió! qué enemigos tan fu­
ribundos y tan diestros los que acaban de
levantarse contta la religión católica.........
Me parece que dan con la campanilla?*. . .
Será a n o dudarlo el señor católico*
Cat. Buenos dias, señores. Cuánto gusto
tengo de encontrarlos ya reunidos/ Mi pena
es grandej m uy grande, y tengo necesidad
señar padre, de las luces de vd., para que
mi fé no desmaye.
&ac. Pues qué ha sucedido? Cuál es ]a
eausa que tanto, tanto ios ha llenado de
aflicción?

l.-^ aO C lffiD A D D E L'OS L I B R E S P E N S A D O R E S ,


SU O B J E T O Y SU R E P U T A C I O N .

CaU ¡Pues qué/ acaso 110 tiene vd, cono­


cimiento de ello? Sí señor mió: yo estoy
muy apesadumbrado, el señor ministro es­
tá Heno de aflicción, y una gran parte de
México $e encuentra desconsolada, y 0 0 n
razón, porque nunca jamás, jamás se habia
visto cosa semejante.
tSac. ¿Qué cosa es esta, qne tanto lea ha
llenado de terror? Yo veo que los dos están
poseídos de uu terror pánico, y esto no es
bueno, y a porque no h a y razón, ya por que
h a y otros modos, de hacer frente á las diñ­
en Hades, sean estas las que fueren, y tanto
m as, cuanto que las d©l impío, siempre son
como nada.
Cai. Hablamos del establecimiento de
loa libre pensadores, cuyo objeto ya lo sa­
be vd. ¡Ah qué será de México/ que será
de la fé, de la gente sencilla! que será de
tantos que tienen una fé no tan bien arrai­
gada como debieran?
Sacr Sabe vd4 lo que seria? Glne estos
buenos seilo res se afirmarán en la fé, y que
la de los otros, sin perder un ápice de su
sencillez, se hará mas ilustrada por laa obras
buenas que procurarán leer. De modo que
en cuanto es dable, yo doy gracias á estos
señores, por el establecimiento de la socie-*
dad. aun por su solemne establecimiento, y
aun por las sucursales anunciadas. Tan
lejos esloy de apesadumbrarme por este
hecho!
Min+ Pero señor padre, por ventura no
está vd. al tanto de su fia, no sabe quiénes
son en México, los libre pensadores? no ^a-
be quiénes figuran en tas sucursales? no
sabe (juíénes tomaron las riendas de la so­
ciedad en general?
Sac. Todo Jo sé, y se también que*es una
obra mala, que ningún católico puede a lis*
tarse á eliat que estos señores, quedan vo­
luntariamente excomulgados; y que van á
llenarse de tanta gloria, que vivirán como
unos brutos, y morirán como unos anima­
les, Yo siento sa desgracia, porque son
hermanos mios, pero no siento ei temor de
vdes.j al contrario, veo en cada uno de ellos
un defensor de la fé, y en cada mío de sus
artículos una nueva prueba en favor de la
religión,
Ca¿. Pero señor padre, se chancea vd., ó
lo han informado mal.
Sac> Digo señor mío, lo que siento, y So
qne es no se puede dudar que esos infelices
se separan de la religión católica,.que son
unos verdaderos apostatas, que reniegan de
Jesucristo, que aparecerán en sus produc­
ciones como he reges, cismáticos, impíos, in ­
crédulos, ateos, deístas, comunistas, m ate­
rialista!?, espiritistas y muchas veces en un.a
seman¿, y aun quizás en ei artículo de un
solo día, lo cual nos indica, que hemos do
hacer tanto caso de sus dichos, como sí fue­
ren de los orates de San Hipólito, Siendo
esto así, ¿ñ qué vienen señores a apesadum­
brarse.
Mim Y a resp iro .. . . me parece que me
encuentro en una nueva atmósfera; pero sus
artículos?
Sao. ¿Y qué, tan pronto se han olvidada
vdes. de mi receta? No saben que lo que di
je contra ios que atacaran mi obra del Pro
testan ti smo y la Francm asonería, debe en­
tenderse á toda obra dispuesta contra la reli­
gión en general, y en particular? Señor ca­
tólico sírvase vd. formular mi receta, y por
partes, y bien explicada,
Qat* Yo y a hacerlo con toda puntualidad»
.según me acordare:
L ** A los que empleen el chiste, la bur­
la, ó la znmha, en vez de rabones, para pro­
bar lo que ellos intentan, como malos lógi­
cos y peores filósofos, cien pitazos para cada
artículo, loa títulos de-Tan, T an, y el de
bajo, grosero y bufón. ,
2. ^ A los que empleen la mentira, la
calumnia y la vana declamación, eu vez de
razones, para probar los que ellos intentan,
como malos lógicos, peores filósofos, falsos,
y depravados cristianos, para cada articulo
cien pitazos, otros tantos cam panilleos, y
tres veces el merecido título de T an , T an.
3 f A los qne en vez de pruebas para asen­
tar sus falsedades y herejías, se porten en la
disputa ó eu el escrito de modo que puedan
llamarse reidores, chistosos, preguntones
y falsos racisinadores, por cada artículo,
cien pitazos, docena y media de campanilla-
zoSj y con los títulos no ya de T an, Tan;
sino de solemnes hoimbronazos.
4. ^ A todos aqueUos, que cubiertos con
el bien decir, eu ves de razones que prue>
ben ío que ellos intentan emplean objecio­
nes imaginarias, por cada artículo, des pues
de haberlo examinado bien, y encontrado
fallo, cien pitazos, cien campanillazos, cuan­
tos hombronazos $e necesitaren, y si todo
esto aun no bastare, le procuraremos un
buen cabestrado.
5 .63 A todos aquellos que en los ataques
que dirijen contra la religión, se acrediten
de necios, á pesar de su tono magistral,por­
que en vez de razón no se ve otra cosa que
la tonteiia del qne escribió, y que su espíri­
tu limitado no le deja ver ni las estrellasen
nna noche serena, para semejantes atrevi­
dos están destinados, no ya 3us pitazos, ni
los campanillazosj ni los hombronazos, sino
qne es necesario poner á su disposición, to
da la docena de cabestrados.
6. A todos aquellos que en vez de ra ­
zones, solo alegan las objeciones de los ma<
les qne se han hecho con el pretesto de la
religión, como l a tontería de esos es sin me.
didíi, dejando aparte loa pitazos y los cam­
panillazos, y los hombronazoSj y lós cabes-
trazos, hacerles ver que ellos mismos de su
propio m olim iento se curen, tomando la
cuarta parte de los hotel lazos, porque )a
Iglesia» siempre ha chuñado, y siempre cía
mará contra tos abusos, por esto como fu­
turo habitante de la casa de los orates, he-
raos creído, que solo él mismo podría curar­
se á botelíazos.
&ac. M uy bien, señor católico, veo que
aprendió vd, la lección corno era de espe-
rarse; ahora solo falta, que loa jóvenes, y no
jóvenes, y aun todos los que saben leer,
aprendan el modo de exam inar los escritos,
y señalarles luego la receta conveniente, y
con esto tiene vd. convertidos todos los a r­
tículos de los libre pensadores en otras tan­
tas armas que defienden ia religión, y los
tiene vd. por do quiera refutados en pú­
blico y en ¿secreto como solemnes majaderos
y verá vd. como por encanto que los repar­
tidores, y aun ios ciegos lo publican así;
Yace el libre pensador
E n pensamiento de palo:
Y acabó 110 por sor malo,
Sinó por pensar mejor.

3 . ----LOS LIB REPENSADORES CLAMANDO,


C O N T R A LA SUPE R S TIC IO N ,

Min. A la verdad padre mió, ya no temo


la falsedad de cnanto pueden decirnos tan
pobres señores, porque con su receta en la
mano, se verá que son como un cero á la
izquierda; pero supongamos que nos atacan
llamándonos supersticiosos, y nos llaman
así porque cumplimos con una práctica re­
ligiosa que nos ha impuesto e! mismo Dios,
6 la Iglesia nuestra madre, ¿cómo nos de­
fenderemos? ¿cómo trocaremos sus armas en
ventaja nuestra?
Sac. Trocaremos sus argumentos en ven­
iaja nuestra, poniendo en claro la cuestión,
y despues de haber examinado sus escritos,
y sujetados si sus recetas; hacer toda la con-
cesión inmagiqable y sacar la consecuencia
que ellos no esperan, aunque es la legítima
y la Mías exacta.
Para que lo yea vd* claro, voy á ponerlo
en práctica con el asunto que me ha indi­
cado que ea la superstición. Convengo con
vd. señor, libre pensador, en afirmar que la
superstición es oí mas terrible azote del gé­
nero humano, ella la que embrutece los es­
píritus débiles, la que ciega los sencillos, y
ia que causa por todas partes males espan­
tosos* L a superstición hace incapaz á na
gobierno de regir á un '¡pueblo y aun de co­
municarle un medio bienestar, y cliando el
pueblo es supersticioso, se levanta contra el
gobierno, sofoca todos los bienes naturales,
endurece los corazones para la caridad y aun
los cierra á todo sentimiento de compasión
y ternura. La supersticíou siembra el espí-
tu de disputa, atiza la discordia, esparce por
todas partes el incendio, anima ai asesinato
y á la c a r n i c e r í a mas atroz. La superstición
en fin, tiene por compañeros inseparables
á la perfidia y traición, todos los vicios
forman su acompañamiento, la alimentan
con sus furores, sus victimas s in millares
de hombres, torrentes de sangro inundan
los lugares donde reina, y siendo ademas
el mas horrible monstruo, es la mayor pesa­
dilla de todas las que gravitan sobre el g€*
ñero humano.
Convengo que es todo esto y mucho mas
la superstición, ¿pero quién es el superticio*
so? No, no lo es ciertamente la religión ca­
tólica, sino que al contrario ella la ha des­
terrado de sobre la tierra por medio del
ministerio sacerdotal; y nosotros los sacerdo­
tes podríamos ser los defensoras de la su­
perstición? E l género humano es deudor al
sacerdocio de haber desterrado la idolatría
de todo el mundo, la cual no ea otra cosa
que el conjunto de todas las supersticiones,
Pedro, Pablo, toaos los apóstoles, todos los
obispos y los sacerdoies han destruido mil
y mil cultos tan absurdos co m o inhumanos;
ellos han arrojado del ciclo ese vil rebaño de
dioses que había introducido en 6} la tan
poderosa é ilustrada Grecia; ellos desterra­
ron de Ja antigua Roma todas las supersti­
ciones del mundo qne se habían refugiado
en ella; y ellos han dejado á la tierra con
una nueva religión, que abomina y odia á
los supersticiosos.
Ahora pregunto ¿ia religión cristiana que
esencialmente es antisupersticiosa, podrá
decirse que enseña la superstición? De nin­
gún mocte* en ningún tiempo, y por ningún
ütuio. Quiénes son los supersticiosos? No
la religión que la abomina, no los sacerdo­
tes que la combaten sin cesar en sns ins­
trucciones y enseñanza pública, y procuran
abolir las supersticiones groseras y ridiculas
que se hallan establecidas entre los pue­
blos,
Ahora bien, ¿quiénes son los supersticio­
sos? los Ubres pensadores. Quiénes son los
padres de la arraigada superstición de nues­
tros días? los libres pensadores. Quiénes
son los que la defienden bajo el título de li­
bertad de conciencia? los libres pensadores,
íín efecto, esos hombres eon los que han
adoptado las supersticiones, y como Juliano
el apóstata, en todo creen menos en Dios y
en tía iglesia; ellos son jos supersticiosos,
porque desterrada de su corazón la fé, ad*
mi ten una credulidad pueril de cuanto los
dicen alis adeptos; ellos han renunciado á
las prácticas de la Iglesia, y siguen sus pro­
pias y fan tas tic as prácticas; eu una palabra,
los libres pensadores son supersticiosos en
sumo grado, porque creen en todo menos
en Dios, en el Evangelio y en su Iglesia.
Miserables incrédulos! Miserables protes­
tantes! Miserables masones/ Miserables li­
bres pensadores! Como Saúl, abandonan á
Dios y á su religión y consultan á una pi-
toníza, es decir, al demonio llamado Pitón!
No creen en el ministerio del sacerdote que
funge en nombre de Jesucristo, y tienen la
debilidad de evoca*’ á los muertos y aun de
conservarlos! No'oreen áUios ni en Dios,
y son tan crédulos que consultan á los de­
monios. T al es fu historia del espiritismo,
el conjunto de ías mas horribles supersiN
cioneal tai es ia historia de los incrédulos e
impíos como lo dicen sus mesas parlantosl
T al es la historia de Jos Ubres pensadores
como no.-i lo demuestran las mugeres que
a pateco n teniendo a Pitón/ Por consiguien­
te, condenamos, odiamos y detestamos á to­
da superstición: suplicamos álo s libres pen­
sadores que clamen contra la superstición
hasta mas no poder, y les suplicamos que
se acuerden que el Los s o q los supersticiosos,
y de ningún modo el catolicismo ó sus mi­
nistros ó los católicos cine cumplen con el
Evangelio: y qne son supersticiosos en tanto
grado, que son ya dos inuettos los que con­
servan sin enterraren solo la ciudad de Mé­
xico. Es probable qne ni los antiguos in­
dios les ganarían en esta clase de sopers*
tic ion.

— LOS L IB & E S P E Tí S ADOR13S CLAM ANDO


C O S T R A E L FA N A T ISM O .

Cai. Animado me tiene su conducta, se-


fíoT padre* Yo habia pensado mas de una
vez que los católicos no podían llamarse su­
persticiosos, porque cumplen lo que Dios
manda y lo que m anda la Iglesia en nombre
de Díoh, pero jamás me ocurrió plantear la
cuestión de mi motio ían claro como esac-
to; pero lo dicho ahora por vd. me ha hecho
ver con toda claridad lo qne ¡solo habia vis­
lumbrado, y le aseguro á vd. que ya no te­
mo á los libres pensadores en esta materia.
M m, Señor Padre, me place del todo su
discurso: es una verdad cuanto nos ha di­
cho, y no son los católicos, y mucho menos
los ministros de la religión católica los su­
persticiosos; perb sí lo son, y de una mane­
ra horrible los libres pensadores. Si no fue­
ra por no entretenernos, contaría á vd, los
;i(!tos de superstición á que se entregaron
esos ciegos en la enfermedad y muerte del
S. N, Ese infeliz era católico, creyó por
mucho tiempo como buen mexicano; mas
después se hjzo tan supersticioso, que de
jando á Dios, se dejó conducir por el demo*
ni*» y pof toda la série de las mas viles y
nefandas Supersticiones». Sus admiradores
dieron todavía un paso mas, poique habien-
do muerto como un malvado, y hallándose
de seguro recibiendo ni horrible castigo de
sus crímenes, no se contentaron con alzar
las cosas de su uso y admirarlas, y aun
darles cierto género de adoracion, sino qne
se quedaron hasta con su cuerpo, no lo en­
terraron, y lo guarda todavia el S, N*. qne
vive en México, en la calle..** pero para
qué .decirlo? el individuo es bien conocido,
y ostenta de una manera tan clara como
enérgica hasta qué punto los libres pensa­
dores son supersticiosos: y lio podía ser de
otro modo, ya que son los hijos mimados de
la francmasonería.
Ca t Todo esto señor mío han hecho en
México? Verdadera mente solo un orate de
San Hipólito es capaz de semejante proce­
der. Pero cómo defendernos del fanatismo?
28
Sac. Siguiendo el mismo camino, y h a ­
ciéndolo prácticamente, diré al libre pensa­
dor. Convengo con vd. que el fanatismo
deshonra la religión, y que ea un monstruo
lan abominable que es su mejor contrario;
el fanático es tan enemigo d é la verdad, que
mira como un ultraje los pormenores que
le demuestran; y el fanático, en fin, es el
primo hermano del supersticioso. Pero
quién es el fanático? Jam ás lo será un buen
católico» del mismo modo que no puede ser
supersticioso; porque si el uno es el frenesí
del celo, el otro es el delirio de la piedad; y
porque sí el primero es la enfermedad de
ios espíritus! violentos, el segundo es la en­
fermedad de loa débiles: y ambos á dos ultra­
jan la religión. ¿Cómo pues un católico po­
drá ser fanático? No se concibe, porque la
Religión Católica lo detesta, y ella misma se
junta con vdes. para declamar con el fana­
tismo. Pero quién es el fanático? Un buen
católico jam ás lo ha sido, ni lo puede ser*
Convengo que es intolerante en cuanto *no
tolera que ninguna otra secta mezcle su
cieno impuro oon su doctrina sin mancilla.
Convengo que se niega á admitir en su co­
munión á los que quieren mezclar sus razo­
nes humanas, con el depósito de la fé; pero
esta intolerancia no es fanatismo, porque
ella no persigue, no Castiga, no destruye,
¡Ojalá que se conozca bien esta verdad! mib
cho dice contra esta doctrina, pero son
otras tantas calumnias. Por otra parte, el
Evangelio nos garantiza que Jesucristo to ­
leraba á los saduceos, recibía con bondad á
la adultera* perdonaba á una pública peca­
dora, y aun defendía a la Magdaleña, y co­
mía con los publícanos y daba el beso á J u ­
das. Pero qué hace contra los fanáticos de
su tiempo? Multiplica los anatemas contra
ellos, los llama serpientes, raza de vívoras
los mas culpables de entre los hombres, y
los que debían temer un juicio el mas rigu-
loso: iuego está claramente demostrado que
nn buen católico no puede ser fanático.
Pues quiénes son lon fanaticos? los pro-
testanlesj los masones, ios impíos, los incré­
dulos,-los materialistas, los ateos, los deis-
tas, los libre cultistas y de un modo especial
los líbre pensadores; por esto Ies damos las
gracias, porque clamando contra el fanatis­
mo, nos ayudan á arranca:1del campo de ia
iglesia, semilla tan criminal y nos justifican
ante la sociedad. Ellos atizaron el fanatismo
pava acabar con lo mas santo y sagrado de
la religión: ellos-como perseguidores no son
creyentes sino fanáticos alborotan al m un­
do á nombre de la religión y no solo no
quieren creer, sí que también con su fana­
tismo no dejan en paz á los qne creen. Qné
cosa es sino un fanático? É s aquel que se
deja llevar de un arrebato ciego, y de opi­
niones que abraza temerariamente, Esto
no lo hace un buen católico; y nunca jamas
lo ha hecho, y mucho menos lo puede hacer
un buen sacerdote, porque esta conducta es
propia de los protestantes, de los masones,
de los libres pensadores y demás caterva de
ciegos. Sí, semejante? hombres son los
fanáticos mas sanguinarios, y se hacen reos
de ios odios mas ocultos y envenenados, de
venganzas bajas é indignas tramoyas. Ellos
matan á los católicos religiosamente en ve
nenándolos con el error, género de muerte
cien veees peor quo el asesinato; porque
gritando contra el fanatismo y la supersti­
ción, rompen el freno saludable de la re­
ligión católica, y quieren hacerlos protes­
tantes, masones, impíos, incrédulos, ma­
terialistas, libres pensadores, libre cultistas
y demas monstruos horribles de la humani­
dad. Ellos en fin, hacen correr la sangre de
todos aquellos que jes son contrarios en ch>
cunstaucias dadas. Convenimos que seme^
jantes fanáticos predican desde luego la
dulzura y la paciencia, pero es cuando son
débiles; mas cuando son fuertes, qué no han
hecho en todas partes? E n México mismo
qué no han hecho? Oreemos mejor dchar un
velo k esa turba de fanáticos que en los ú l­
timos diez años han hecho toda: especie de
mal, y de un mo Jn el mas terrible y aterra­
dor, Tan cierto es que nuestros prohombres
en vez de levantar el grito contra el fana­
tismo debieran cerciorarse de que ellos son
los fanáticos y son cien veces mas fanáti­
cos contra la verdad que nosotros contra el
error /

4. -LOfJ L I B R E S PENS ADORAS CLA MANDO


contra el c ler o .

Caí. Ahora si que no temo á los libres


pensadores tanto si dicen contra la supersti­
ción , como si claman contra el fanatismo;
pero según estoy informado clamarán tam ­
bién contra los escándalos de los ministros
del santuario; y cómo nos defenderemos?
Sao. Casi siempre podrá hacerse per me­
dio de un solemne mentid pues la mayor
parte de dichas declamaciones no tienen
otro fundamento, que la mentira y la calum*
nia: y porque como malos ñlósofos y peo­
res lógicos, de las faltas de un sacerdote,
claman contra .todos los sacerdotes, contra
los curas, contra los canónigos, contra los
obisjios, contra Jos Papas y contra toda la
religión.' Ademas conviene recordarles laa
siguientes verdades.
I , 53 Q,ue la inocencia de costumbres no
debe hallarse necesariamente en los predi­
cadores de la verdad: la tuvo Jesucristo, la
tuvieron los apóstoles, la han tenido millo­
nes de santos, la tienen igualmente un nú-
Mfievo tan crecido como respetable; pero no
es necesario que la tengan todos; y es una
cosa muy vana hacer servir de argumento
contra Dios. eL escándalo dado por los hom ­
bres ministros del aliar, y escándalo que es
necesario que le haya, como dice el mismo
Jesucristo,
2. & Acusa al clero diciendo que no h a ­
ce lo qne dice. Y vd* señor libre pensador
¿qué es lo que hace? cómo tiene su corazón?
cuales son ios remordimientos de su con­
ciencia? Exam ínese, y si acaso se encuen­
tra sin pecado, arrójele vd. la primera pie­
dra; A h/tiem ble v d , porque si la verdad
no debe hallarse sino en boca de i a virtud,
es bien claro que nuestros libres pensadores
no dicen comunmente ja verdad. No temen
semejantes hombres que el clero se mueva
á resucitar contra ellos aousaciones mucho
mas graves, y cien y cien veces mas ter­
ribles/
Min. Señor padre? sobre Í03 libres pen­
sadores piense vd. y diga ademas cuanto
quiera; poique en verdad puedo asegurarle
que reúnen en sí mismos todas las blasfe-
mias de todos lo9 tiempos y de todos Jos
individuos: y aun me atreveré á decir que
han hecho ellos lo que nadie habia hecho
hasta ahora. Yd, señor católico que tendrá
presente la conducta de Josué Carduce!,
hágame el favor de referírsela al sefior pa­
dre, ol menos en la sustancia.
ÓaL Ese libre pensador, que es un franc­
masón de la peor especie* pagado por el go-
bierno italiano, para ensenar la literatura,
ha heciio lo que nadie habia hecho hasta
ahora. Los masones se habían contentado
eon clamar contra el catolicismo, habían
dicho: abajo Cristo, abajo los P apas, abajo
¿a religión, abajo el catolicismo, abajo los
sacerdotes, abajo los frailes; pero el profe­
sor Carducci, como príncipe entre los libres
pensadores compuso un himno á Satanás, y
permitió á un amigo suyo que lo pubEicase
con motivo de la inauguración de! Concilio
Kc 11 m é 11 ico. No a o1o 1e d 1ce 111, Sai ai uis eres
e¿ señor de la lla lla , sino que le invoca:
Principio inmenso del ser, materia y espí-
riítt razón y sentimiento. Solo S rtá n vive,
suyo es el poder. , . . Levántate materia,
Satanás es el vencedor. „ Finalm ente. in~
vita á los pueblos á que se postren ante éU
Yít pasa ok pueblos Satanás el grand i/-.,
Pasa bienhechor montado en mi carro de
fuego* ¡Salud Satanás! ¡Oh rebelión! ¡Oh
fu e rza vengadora de la razón! Suban d
ti el incienso y los votos! * .., tu has vencido
al Jehová de los clérigos.
Stfc. Verdaderamente nos hemos sentido
horrorizados,,., pero de qué no es capaz un
libre; pensador? ¿cuánto 110 podíamos decir
en su contra pava justificarnos? Mas no lo
liaremos, pues no basta condenar á semejan­
tes estraviados, á esos misántropos, que
siendo en la práctica la hea de las costum­
bres* pasan toda su vida en decir mal de
las personas mas r e s p e t a b l e s ? . Mas no abu­
saremos de nuestras fuerzas, porque según
nuestro* principios, no debemos responder á
injurias mas que con beneficios, y á calum­
nias, solo con bendiciones.
/Pobres libres pensadores cuando claman
contra el clero/ Le exijen lo que Jesucris­
to no ha prometido; porque si las puertas
del infierno 110 prevalecerán contra la Igle­
sia; pero no prometió que todos les sacerdo­
tes siempre serian bueno?, inmaculados y
sin tacha. El hombre de bien vive sin cri­
men; pero no sin debilidad: vuestra crítica
no es justa, y líi de un libre pensador debie­
ra serio* Vosotros recla.mais contra los es­
cándalos del clero, y no decís cosa alguna
de sus buenas obras: ponderáis su debilidad,
y no decís una palabra de su virtud: llenáis
el aire de declamaciones contra nno que
otro mal sacerdote, v dejáis A infinitos que
lian vivido y vivirán como unos santos.
A la verdad, vuestra conducta solo es
propia de mi libre pensador; y corao tales,
os hacéis el grande honor de pegaros á las
úlceras del enfermo, dejando en un todo su
parte sana?y como animales carnívoros, de-
jais las azucenas y los Uros, y encontráis
pasto delicioso, en un lugar inficionado, y
cubierto de cadáveres. ¿Y por qué? por que
al contemplar al sacerdote, no os fijáis, en
sus grandes virtudes, sino qne como enemi­
gos crueles, os detened con placer, en las
obras de iniquidad qne triunfan del hombre,
Así es el hombre que se apellida, el libre
pensador, asi le conviene; qne reflexione so­
bre sum hechos!
5. — LOS L I B R E P E N S A D O R E S C O N D E N A N D O

AL . c l e r o ,

'*'Ca£, Yo observo señor padre, que los li­


bre pensadores hacen Urnas, por que no se
contentan con declam ar contra el Clero, si
que también Jo condenan, lo cual me hace
ver la necesidad, de no ser tan humanos
contra unos hombres, qne se hacen un de­
ber de ser crueles, principalmente contra los
ministros del altar.
Sao Yo señor mío, deseo ser tan huma­
no, que voy á darles las gracias del oficio
que han tomado, pues veo que es servir util­
mente á ia religión, hacer justicia, y ven­
garía de los ultrajes que recibe de los malos
ministros, y aun me quedo obligado, á los
señores que Be atreven á ridiculizarlos» Pero
quién se encargará de un oficio tan degra­
dante ¿habrá libre pensador, de alma tan fir­
me, y tan baja que lo adopte? obrar de e¿ta
manera, no es obrar un triste ministerio y
casi degradarse al par del vicioso? Será él,
el que ponga sus glorias en buscar los reos
y denunciarlos?-será é!, el que emprenda,
del ignominioso cargo-de castigarlos.' tendrá
bastante valor, para sacrificarse á la utili­
dad pública? será la vara que castigue á los
hijos rebeldes? M uchas gracias, señores li­
bre pensadores, porque pretenden un empleo
honorífico, y nosotros no podemos envidiár­
selos: ya hemos pensado estenderles los tí
tulos de verdugosde los ministros del Hijo
de Dios.
De hoy en adelante, que hasta el soplo
de su boca, cual viento impetuoso, purifique
el campo de la Iglesia, de los insectos que
roen sus frutos; que con sus manos hagan
retirar á sus cuevas esas bestias feroces, que
destruyen ia viíía del Señor! ojala que como
perros del abismo no cierren su boca contra
los prevaricadores! ojalá que como esclavos,
de los mas abyectos, limpíen las cloacas y
los ni baña les --le la casa de Dios! y plegue
al Señor tres veces Santo, que contribuyan
á su modo, á la limpieza y adorno del San
tuario/ Ellos con su censura, vigilante é in ­
flexible, nos limpian del lodo que se nos
pega* vierten am argura saludable, sobre los
di as del voluptuoso levita, y le ponen en
claro la infamia de su conducta. Como no
dar las gracias mas espíes ivas á nuestros
libres pensadores ¿Qjié concierto tan admi­
rable! que armonía tan extraña, como útil!
Nos odian, nos aborrecen, nos abominan, y
su abominación, su aborrecimiento* su odio,
se convierte en nuestro m ayor bien. Mu­
chas gracias señores libres pensadores. Creed­
lo, os las damos de corazón: tan difícil y tan
bajo es el cargo qne habéis elegido!
/Q u é contraste/ elios sin amarnos ensan­
grientan sus manos arrancando la zizafía,
las espinas y los cardos, que sofocaran !a
m ala semilla; ellos truenan contra aquellos
ministros, que hacen verter á !a Iglesia,
amargo llanto, ellos se desatan en publico,
contra la corrupción del género humano
ellos declaman contra los qne ostentan un
fausto que Jos envilece, ellos en suma, ejer­
citan esa censura ríjida y severa cual con­
viene á libres pensadores que* semejantes
á los escribas y fariseos, condenan á nuestro
Señor en la persona de sus ministros, Lo
repetimos, muchas gracias, muchas gracias
señores libres.
Con todo, nosotros los exhortamos para
que armen la opinion publica contra el vi­
cio, lo ataquen con escritos llenos de fuego
y de luz, sienten á su lado la ignominia, su­
bleven contra él el universo entero, y con­
tra él exitan un grito} general y duradero:
tan lejos están de perjudicarnos ios libres
pensadores en sus escritos contra el Clero/
Ojalá que adopten por fin ser ei delator de
los malvados/ ojalá que no se detengan ha&
ta subirlos aJ patíbulo y degollarlos en él/
Ojalá que con su mano atrevida* agarren
de una vez á todos los criminales! ojalá qne?
ellos mismos se tomen el trabajo de senten­
ciarlos á muerte/* „ ojalá que ellos mismos
los arrastren al cadalso y á nombre del pue­
blo, los degüellen con la espada de su len ­
gua, ó los marquen con el hierro de una in­
famia eterna, y de un oprobio tan ridículo
como indeleblej ¿Pero qué habrá entre los
libres pensadores una alma degradada que
cumpla con este deber? /Ah! ejecutores de
altas obras! vuestro oficio es bajo, es degra­
dante, y una alma bien nacida, no puede
llenarlo sin envilecerse, Pero de que no rs
capaz un libre pensador? T an solo os reco:
niiendo que vuestras censuras sean pruden­
tes, sabias y juiciosas y tan severas como
justas, que rijan las reglas de la equidad,
y nunca las arbitrarias de la pasión: hacién­
dolo así, os hacemos la entrega in perpe-
tnum, de condenadores del Clero.

6*— LOS L I B R E S P E N S A D O R E S C L A M A N D O
CO NTR A LA IG L E S IA .

Gat. Aunque me place mucho cuanto vd.


me h a dicho sobre los libres pensadores pe-
ro debo advertir á vd. que semejantes per­
sonajes nos dirigen otras objeciones que á ve*
ces nos hacen callar; mas como yo he obser­
vado que p a race que vd. tiene un talismán,
que trasforma en pruebas que favorecen su
causa las'mismas objeciones de sus contra^
rios, yo desearía que me lo indicara vd. de
modo que pudiera hacerlo después. Cómo
responder, por ejemplo, á ios libres pensado*
res que dicen que los primeros discípulos del
Evangelio eran por lo común personas vi"
les, gente pobre y sin ningún hogar, sin li­
teratura y sin talento; y sacan por conse­
cuencia las supersticiones de aquellos tiem ­
pos, el fanatismo que los dirigía, y otras co*
sas de este jaez?
jS'ízc. Nada hay en todo esto que no sea fa*
vorable al catolicismo, porque de lo dicho se
sigue, que los apóstoles y sus discípulos 110
sedajeron con los artificios de una elocuen­
cia engañadora, puesto que por confesioa
de los contrarios no la tenían; y que h
religión no debe sus progresos al genio, ni
el talento, ni á las riquezas, ni al crédito,
ni á la consideración de los que la adop­
taron en el principio: luego esta objecion
hace brillar mas y mas que el dedo de Dios
fué el único operador de tantas glorias, y
que la ciencia de unos pescadores conven-
ció de locura la ciencia de los filósofos, per­
suadió á los sabios, convirtió á los em pera­
dores, y arrojó del mundo las tinieblas del
error. Y a vé vd, señor mío cómo la obje­
ción del incrédulo puede convertirse en prue-
ba que demuestre la divinidad $e la re­
ligión.
CaL Y qué se responde á los que niegan
la conversión del emperador Constantino, y
aseguran que solo se hizo cristiano por po­
lítica?
Sac. Se le prueba lo contrario por la apa­
rición que tuvo de la Santa Cruz y por los
documentos antiquísimo:: en los qne cons­
ta su conversión, señalando si es necesario
quién ¡o bautizó, y las innumerables obras
que hiz<>, las cuales revelan que era un fer­
viente cristiano* Pero si Constantino solo
se convirtió por política á fin de autorizar­
se con los cristianos contra Maxencio su ri­
val, mejor pava nosotros; porque en este ca­
so se debe convenir que los cristianos eran
muchos y tan poderosos que Constantino
los creyó capaces de sostenerle contra un
príncipe tan terrible: luego los cristianos
formaban ya un todo tan numeroso y acre-
ditado, que era capaz de contrabalancear
el partido de la idolatría; luego el dedo de
Dios lo hizo todo; luego el catolicismo 110 es
una religión hum ana sino divina; luego la
objecion del descreído se convierte en prueba
que demuestra la divinidad de la religión.
Caí. .Y cuando ataquen los milagros di*
cien do qne también los hizo Apo Ionio ¿qué
se responde?
Sac. Que no es cierto que Apo ionio de
T i anea haya hecho milagros, porque solo
consta por 'Filostrato que lo escribió cien
años despues de ia muerte de su héroe. Es
tos milagros no tienen testigos que se de­
jen degollar; á no serq.ie vd, presente á un
libre pensador; pero los católicos decimos
que es imposible qtie hayan sido, porque
debieran haberse hecho en favor de la ido­
latría, lo cual es absurdo. Pero supongá­
moslos: en este caso se multiplican los obs­
táculos á lo-& apóstoles: y se asegura que
habiendo convertido el mundo al cristianis­
mo, ellos hicieron mayores milagros, y mi­
lagros que tuvieron tal superioridad sobre
!os del impostor que hace muchos siglos que
nadie piensa en éJ; mientras que el mundo
cristiano, publica por todas partes los mi­
lagros de los apóstoles.
Caí. Y sobre las con tradiciones de la Bi­
blia qué me dice vd?
Sac. E l señor ministro contestara á vd
muy bien, porque está ai tanto de semejan-
tes objeciones.
Min. No señor mio7 en la escritura no
hay contradicciones reales, solo son -uparten­
cias, porque conservando ]a realidad de los
hechos caen tan solo sobre sus circunstan­
cias. Esto que presenta ei incrédulo como
un triunfo, es á ¡a verdad su verdadera der­
rota; porque estas contradicciones ligeras,
aseguran la sinceridad de los testigos evan­
gélicos, y destierra -toda sospecha de m an.
comunidad. Pero señor padre, he oido de­
cir á los señores libres pensadores que Ja
fuerza del cristianismo está en las preocu­
paciones de i a educación/ Deseo que me
aclaro bieu este punto.
Sac. Convengo que de hecho es así, y por
tanto, yo también lo digo; convengo que las
preocupaciones son humanamente invensi-
bles, y que se necesita un milagro para
triunfar de ellas; convengo que las primeras
impresiones son las mas profundas y du­
rables, que el ejemplo y la autoridad pro­
ducen grandes efectos, y que solo Dios pue­
de borrar estos sentimientos. Ma« todo es­
to prueba la divinidad de la religión, porque
ella tuvo que luchar con semejantes esfuer­
zos, y los apóstoles á pesar de las preocu­
paciones que autorizaban la idolatría, el
libertinaje^ el placer, hicieron al mundo
cristiano. Luego este obra es la del Omni­
potente que hizo el gran milagro de borrar
de los hijos ia creencia que habían recibido
de b u s padres: así ee cierto que lodaobjecion
puede convertirse en argumento en favor
del cristianismo/ asi es cierto que lo que
parece un golpe mortal, se convierte en su
mayor gloría!

'7.,— R F U T A C I O N JSE L AS OBRAS B E LOS


L I B R E S PENS ADORES.

. Coi. Como he observado que ios enemi­


gos de la religión no diceíi cosas nuevas,
sino que son unos viles plagiarios de lo que
han dicho otros impíos, yo desearía que nos
notara vd, las principales objeciones ense­
ñándonos el modo de convertirlas en nues­
tra utilidad.
Sútc. Esto es fácil, sin embargo como uno
se laa ha de haber con libres pensadores que
traen ideas nuevas, como esta de cantar un
himno á Satanás, tal vez no será tan fácil
que digamos; con todo creo que puede a&e^
guiarse que prensando sus escritos para es*
p rta ir su veneno, no se hallará cosa algu­
na que no pueda rüducirae: á los apóstoles,
á las escrituras, profesias, milagros, miste­
rios, moral impracticable ó abusos, Pues
todas estas objeciones pueden reducirse á
polvo, siguiendo el método anunciado*
Convenimos que los apóstoles están des-
•acreditados, que no tuvieron el apoyo de las
Escrituras, ni la fuerza de tos milagros, ni
el instrumento de las profecías, y que si
Jos misterios nos enojan, el yugo del evan*
gfclio y la moral cristiana son pesados; pero
también debe convenirse qne hau sido católi­
cos los mayores genios, los hombres mas sa­
bios, Jos talentos mas privilegiados como
Orígenes, Tertuliano y Cipriano; Agustín,
Gerónimo» Ambrosio y Orisóstomo; Jos Basi­
lios, los Gregorios, ios Ensebios...y por decir­
lo en una palabra, la lista de hombres gran^
desque han mirado á la religión católica co­
mo de Dios, es capaz de conmover, aun antes
del examen á los mejores espiritua, porque
figuran en d ía también Galileo qne la amó,
Pascal que la defendió, Newton que creyó,
Descartes que ]a respetó___ y por decirlo
en una palabra, lautos hombres célebres pu
todos los ramos del saber humano. Cómo
se explica este hecho? Luego es falso cuan­
to nos dicen los Ubres pensadores; luego loa
apóstoles son Jo que dijimos, y tuvieron todos
los medios propios para una obra tan colo­
sal, y si no ¿cómo la hicieron? Aguardamos
su respuesta.
Recorriendo todos ios climas y pregun­
tando á todas las naciones sobre su creen­
cia, nos dicen: nosotros creemos loque v o s o ­
tros creéis, y esto lo hizo la religión católica,
y lo hizo en poco tiempo, ó mejor diremosj lo
hicieron doce apóstoles, y como dicsn los
libres pensadores, sin profecías que hayan
piecedido, sin milagros que hayan obrado,
y sin medio alguno de ningún género: por
otra parte, misterios increíbles, mora) incó­
moda y toda clase de obstáculos. ¥ cuál
es Ja conclusión? Q,ue á pesar de todo esto
el mundo es cristiano. Y quién lo b a hecho?
quién lo ha convertido? Lüego como dice
San Aguatin: E l mayor de los milagros¡ es
que el mundo se haya convertido sin m ila­
gros, sin profecías y con todos los obstá-
culos indicados. Pobres libres pensadores/
Sus objeciones sé han convertido en una
serie de argumentos qne demuestran la di­
vinidad del cristianismo: porque la con ver*
sion del mundo se verificó, y negando á los
apóstoles todo socorro, lían de convenir que ’
la obró directamente así mismo Dios:|tan ma .
iavilloso así es este hecho/ tan grandes de-
bieron ser los prodigios! Los apóstoles ig­
norantes, sin talento, sin el poder del oro y
del hierro, y aun sin los recursos de la po^
lítica, se alzaron contra la creencia univer-
eal, vencieron á todos, h todos anonadaron,
arrancaron las antiguas creencias, las su­
persticiones y el fanatismo, y el inundo fué
cristiano, continuó siendo cristiano, y hoy
es cristiano mas que nunca; tan patente es
el brazo del Omnipotente obrando en su
favor,
Cat. Si los libres pensadores reflexiona­
ran un poco mas, 110 hablarían tanto contra
la religión, poique cuanto mas claman contra
los apóstoles, contra la Iglesia, contra su
gerarquia, contra los milagros y profecías,
tanto mas multiplican fos obstáculos que los
apóstoles tuvieron que vencer, y tanto mas
bc m ultiplican las pruebas de la divinidad
de la religión católica; porque á pesar de
todo, el mundo es cristiano.
Sao. Como en conclusión de todo lo di­
cho, y eterno baldón de libres pensadores,
deseo que vdes# en el establecimiento del
cristianismo noten lo que puede llamarse
el grande milagro, el prodigio sin segundo
y la maravilla continuada de dies y nueve
siglos, á saber: que la religión f u é abraza­
da por m illares de hombres y de mujeres
de niños y de ancianos, de sábios 6 igno-
rantes\ de sacerdotes idólatras y de segla
re s, . y fu é abrazada ü costa de la per
dida de iodos los bienes y de la propia vi
da) de cubrirse de infamia y siendo el opro­
bio del universo* „ y fu é abrazada cuan­
do solo mostraba trabajos, mortificacionest
destierrosf cadenas, tormentos, hogueras y
los mas acerbos suplicios. * . . y fu e abra­
za d a á pesar de que la enorme masa del
imperto romano cayó sobre ella como un
rayo pa ra aplastarla con su peso irresisti­
b l e - y fu é abrazada no obstante de que
¿odas las naciones se atrojaron sobre los
apóstoles y prim eros fieles para aniquilar-
lo s .. . . -.Y cómo se verificó? Esto era rea.1 -
mente dificuliosísimo, y era humanamente
imposible, y sin embargo, se ha verificado.
Cómo pudieron ‘doce ignorantes poner la
ley á todo el universo? No pudieron hacerlo
humanamente; lo hicieron sí divinamente:
lo hicieron, porque Jesucristo Dios y Hom­
bre verdadero fundó la religión cristiana, y
como esta era divina, y los apóstoles obraron
divinamente, por esto triunfó su poder de
las rebeldías de la carne y de la sangre, del
cuerpo y del espíritu, y el mundo &e hizo
cristiano: con este argumento quedan refu­
tadas todas las ideas de los libres pensado­
res contra la religión que miran á los após­
toles, á los primitivos cristianos, á la fuerza
de la educación, á los milagros, á lás pro­
fecías y á la moral.
Min. Señor padre estoy admirado de la
conducta de vd., y veo que colocado frente
á frente con los libres pensadores les dirá:
señores, tomen vdes. testimonios de mis con­
fesiones, y no las retracto; sino que admito
que los apóstoles y milagros, los misterios
y la moral, todo es vil ó imposible, a t u r ­
do ó impracticable; pero no obstante de to­
das mis confesiones, cada m io.de vdes.
deberá convenir conmigo que el universo es
cristiano, que el universo cree estos misterios
incomprensibles, que el universo se ha so­
metido á la ley severa del Evangelio, y que
honra todavia á esos Gaiileos groseros é ig­
norantes. Verdaderamente la conversión del
mundo, es un milagro de primer orden, y
como el conjunto de los demas milagros.
Caí. Ahora comienzo á aprovechar el
valor de las dificultades de los libres pensa­
dores/ ahora comienzo á estimar sus teme­
rarias negaciones! ahora le agradezco infi­
nito á vd., señor padre, el que baya puesto
á mi disposición una prueba tan concluyen-
te! Porque ano puede decirse, el universo
es cristiano y esto es lo que se trata de espli-
carme, porque la causa de esta docilidad de
todo el mundo no puede ser efecto sino del
milagro, y so necesita un aserie de milagros,
y milagros tanto mayores y primer ór
den, cuanto que según asientan los Ubres
pensadores la religión era una farza, los
apóstoles unos embaucadores, la moral se*
veri sima, el proyecto era inaudito y sin
ejemplo; y no obstante tanta dificultad y re­
sistencias humanas invencibles, todo se ha
superado, la religión ha quedado fundada,
y el mtmdo es cristiano*.,. Ahora com ­
prendo señor padre, por qué vd. se alegraba,'
pues veia vd. ya, qne nunca se tiene mayor
fé, que cuando blasfema el implo, porque
con sus negaciones ilustra mas el hecho, y
comunica mas íuz que la manifestación y
argumentos de muchos doctores. Muchas
gracias, mucho se lo estimamos señores li­
brea pensadores.

8 . ----ÜWA P A L A B R A A TODOS LOS IMPlOtí


Y D E S C R E ÍD O S .

Sote. Y a veo señores que se han a pro ve


chatio bien, y que han encontrado el modo
de convertir en pruebas de la divinidad del
catolicismo á todas las objeciones de ía im~
piedad y principalmente de los libres pen­
sadores, como que piensan tan á la moda que
hasta dedican himnos á Satanás. É n suma
para refutar de una vez á todos los libres
pensadores y de mas descreidoy, practiquen
lo siguiente:
1. Convengan q u e lo s apóstoles eran
groseros y poco instruidos, hombres sin le­
tras y personas viles y despreciables; gente
de mar, idiotas y estúpidos; porque mal que
les pese deben confesar que la religión es
divina, ya que una gente tan inútil y pobrí
sima triunfó de toda la tierra, de los mejo­
res talentos, de toda la astucia y aun de las
persecuciones. Puede darse mayor milagro?
Y milagro tanto mas patente cuanto que
los libres pensadores con sus raudales de
instrucción no han triunfado ni siquiera del
mas estúpido pordiosero, Y sino preséntese­
nos uno solo que esté dispuesto á seguir sus
doctrinas hasta morir, no obstante de con­
tar setenta y ocho corresponsales, Pero
quién como el libre pensador?
2 f Convengan con semejantes pirrónicos
qne el cristianismo no tiene milagros, por­
que negarse á creerlos es multiplicarlos, ya
que los apóstoles se dividieron el mundo y
lo hicieron cristiano. Ellos atacan a un tiem­
po todos los errores, echaron por ei suelo
las supersticiones, sacan la divinidad del pro­
yecto de su propia humillación, crian un
pueblo nuevo, ejercen sobre los corazones
un poder divino, se atreven á decir verdades
nuevas, fuertes, severas y misteriosas y así
dominan al pueblo soberano que dominaba
al mundo, Y cuáles fueron sus medios?
Nosotros decimos que fueron ios milagros;
pero negándolos con los libres pensadores, es
preciso decir que no tuvieron ningún medio,
que no hubo medios humanos, y que lo hizo
todo Ja acción visible de Dios. Cómo lo hi­
cieron? No humanamente, porque nada te­
m an que pudiese favorecerles, según el li­
bre pensador; no divinamente, porque según
él, dos veces necio y temerario y no menos
favorable á nuestra causa, los apóstoles no
tuvieron el don de milagros: luego no pu
diendo negar la conversión del mundo al
cristianismo, ha de confesarse que esta obra
la hizo Dios. Cuánto aumentan los señores
libres pensadores la gloria de los triunfos de
la religión/ cuan sensible y presente osten
tan la acción formal del dedo de Dios! cómo
hacen nacer mayores prodigios que los que
ponen en dada! T an cierto es que negarse
á recibir los milagros es multiplicarlos/ Gra
cias, mil y mil gracias señores, porque su
conducta es una prueba de ias mas convin­
centes de i a divinidad de la religión cató­
lica*
3 , ?i Convengan que ios misterios, son
increíbles, que ios apóstoles estaban desti*
tu idos de todo auxilio humano, y sin ía
fuerza de la elocuencia en el decir, porque
eran pescadores, y no retóricos; convengan
que anunciaron á todo ol mundo no solo las
verdades palpables, como la unidad de Dios,
y la inmortalidad del alm a; si que también
las grandes verdades misteriosas, que nin­
gún razonamiento puede aclarar, como la
Trinidad de personas en Dios, una muger
concebida sin pecado* una Virgen Madre
de Dios, y demás verdades del cristianismo:
y noten de paso al libre pensador, que to^
do esto ha sido creido por el universo. Mas
¿cómo lo hicieron? No humanamente, por
que los apóstoles no tenían !a autoridad que
da el talento conocido, ni la estimación pú­
blica, ni la fuerza y dulzura de su elocuen­
cia, y sin embargo, los ídolos cayeron de to­
das partes. ¿Cómo lo hicieron? No hay otro
medio que acudir k los milagros, piles se­
mejantes á Jesua'islo decían á las turbas
incrédulas: si no creéis nuestra doctrina,
creed las obras que hiciéramos en su confir­
mación y todo el universo ha creído. Se
clama que los misterios, irritan y aterran y
que son una necedad y un escándalo; mas
sin embargo, el sabio sometió á ello.-: su ra-
2 on, el filósofo sih esp eran zases grandes bu
orgullo, los pueblos sus pieocupaciones, y
todo el universo, apesar de sus revoluciones,
adora el escándalo, y la necedad de la Cruz,
el Misterio de la Trinidad, una muger Víis
gen y Madre, un Dios oculto bajo las espe­
cies de pan, y demas misterios del cristia­
nismo; y lo que es mas, que por esta religión
misteriosa y severa, abandonaron á los dio­
ses del Imperio, y las divinidades del eapi
tólio. ¿Pues cómo se ha verificado todo es­
to? Por medio del milagro; y si no hay mi­
lagros como dice el libre pensador, y no pu-
diendo negar la conversión del mundo por
medio de los apóstoles, ha de convenirse que
lo hizo la mano visible de Dios, y por con­
siguiente que la religión es divina: tan ciér-
=to es que los misterios del cristianismo, en
vez de ser su parte débil, form an por lo con­
trario su fuerza y su demostración*
4 . Convengan en la severidad del
Evangelio, para sacar de ella misma, una
nueva prufebade la divinidad, de la religión
que la enseña. Es penoso adorar ia Cruz, y
es mas penoso llevarla todavía, y es mas pe
noso aun, seguir á Cristo sin abandonarla.
Pues esta moral tan difícil y que irrita á
los impíos, es la que los apóstoles hicieron
adoptar á todas las naciones infieles; y esa
ley tan sublime y tan pura deí Evangelio,
ha sido abrazada por unos pueblos, muelles
por el lujo, y dejando las risas y alegrías del
teatro* se cubrieron del manto de la peni­
tencia. Y ¿cómo se verificó, un cambio tan
inaudito? Solo con milagros, ó con la ope-
jacio ¡i visible de la omnipotencia de Dios.
5, Convengan que la moral del Evangelio
es difícil, pero para que convengan que es
mas difícil, la. de los impíos: pues es cien
veces mas difícil y costoso ser casto enme-
dio de las ocasiones próximas, como quiere
el implo, que conservar la pureza, aplicando
los medios que nos da el cristianismo: y si
al justo se sacrifica, encuentra grandes in­
demnizaciones en las recompensas que so
le prometen, mientras que la moral del libre
pensador, es tan sombría y tan desesperan­
te, inspira tal disgusto de la vida, y sumer­
ge en tan negras ideas, que no pocas veces
la pone fin, por medio de un pistoletazo.
„6 ,tí Convengan que es difícil vencer
nuestras pasiones; pero saquen de esta difi»
cuitad un grande argumento de la divinidad
de la religión: porque si es difícil á los jóve­
nes, preservados de una corrupción antici
pada, si es mas difícil aun á los que no su~
jetaron sus pasiones á su debido tiempo, si
sienten mayor dificultad los que se haft su­
mergido en los abismos del vicio y del error,
¿qué dificultad tendrían que hacerse todas
las naciones paganas, que se hicieron cris*
tianas? Si á nosotros instruidos en la religión,
ilustrados con grandes luces, rodeados de
buenos y cercados de medios de salvación,
nos parece aun difícil ¿qué dificultades de­
bieron encontrar los paganos, que tenían
necesidad de vencer vicios hijos del hábi­
to. y autorizados por el ejemplo, y por el
ejemplo de los mismos dioses? Sin embargo,
ei mundo es cristiano, y los apóstoles obra­
ron el milagro que supera á todos los de­
mas milagros. Pobre libre pensador/ se
muestra en reaüdad un verdadero pigmeo,
cuando intenta combatir á l a Religión. Sí,
que .reflexione, y podrá exclamar: qne ilu­
sión es esta que embauca á m i y á linos po­
cos que profesan las mismas ideas! es posi­
ble que todas las generaciones pasadas, se
hayan engañado? es posible que toda la ge*
neracion presente esté sumergida en el er­
ror? con qué yo soy el único sabio sobre U
tierra? Ah! me he creido sabio hasta ahora,
y yo no soy mas que un alucinado m ártir de
un vano error.
La religión, la religión fundada por JeBu-
cristo, la religión que es Una, Santa, Cató-
tica, Apostólica y Romana, es la única .Re­
ligión verdadera, es la ¿íelígion que consta
de diez y nueve siglos de antigüedad, que
tiene en sn favor ia voz poderosa de cien y
cien millones de hombres, y que 1109 viene
persuadida con la autoridad del mundo ente­
ro. Sus dogmas y su moral son las del Evan­
gelio, sus misterios los mas profundos, bus
milagros ios mas patentes, y tieae y tendrá
siempre e! continuado milagro de que el
universo postrado á ios piésde Jesús lo ado­
ra. Demos gracias al Dios de verdad, que
llama tan fuertemente al rededor de nuestro
corazon, repasemos continuamente por nues­
tra memoria este prodigio que es sin segun­
do, bañen las buen j a s obras esta primera se­
milla de salvación, para que creciendo fe­
lizmente dé frutos dignos de una felicidad
eterna.
C A P IT U L O X IV .

Condenación de los protestante de los de tos libm


pensadores j de sus ta in a s , por el Concilio E cu ierá del Vaticano,

1 . — CONDENACION DE tO S PROTESTANTES.

Cat> Mil gracias señor padre, mil gracias;


quedo bien impuesto de lo que son las doc*
trinas que profesan los protestantes, los m a­
sones y los libre pensadores, y que absolu­
tamente y con toda certidumbre debe de­
cirse, que todas son malas, impías, h eré ti*
cas, racionalistas, m aterialistas, ateístas,
deístas, espiritistas, ó comunistas: que nin­
gún católico puede profesarlas, y que n in ­
gún padre puede permitir que sus hijos las
profesen; porque los que murieren profesán­
dolas, perecerán sin remedio. Pero no dirá
algQ sobre estos puntos la constitución pu­
blicada por N* 3, P, el S. Pió IX. el dia
14 de Diciembre de 1S69T y los cánones
sobre la fé que acaba de publicar el Concia
lio Ecuménico Vaticano, en la tercera con­
gregación general?
Min* Segim díceres todos,están conde'
nados a] anatema, es decir, los protestan­
tes, I03 masones, tos libre pensadores y sus
doctrinas. Pero señor padre, nosotros quería*
mos que vd. nos señalare los cánones y las
excomuniones según las palabras con que
han sido formuladas por el Santo Concilio
del Vaticano, para que sabiéndolo obremos
según sil intención.
Sao. Es verdad señores, es verdad, que el
Santo Concilio del Vaticano, lia condenado
cuanto vdes. acaban de decir, y io sabemos
no por díceres, sino por haber visto una co*
pía exacta y auténtica de las doctrinas de-
finidas: y ya que vdes. me lo ruegan, voy á
clasificarlas para su mayor utilidad y apro­
vechamiento de los demás.
Los protestantes no admiten la escritura
como la definió el Santo Concilio de Tren-
to, sino como se la forjaron los diferentes
sectarios, pues bien, contra ellos dice el cá-
non 4. (De la revelación): S i alguno no tu­
viere por canónicos y sagrados los libros
de. la Sagrada Escritura^ íntegros con to~
30
das sus partes, según los registro el Sanio
Concilio de Trenío, ó negare que hayan si­
do insjnradas por Dios, sea anatematiza
do. Por consiguiente los protestantes están
condenados en este canon, así como todas
sus biblias porque no son íntegras en todas
sus partes: vienen condenadas en él todas ias
doctlinas protestantes ya que se fundan en
sus biblias mutiladas; y quedan anatem ati­
zados todos los sectarios del protestantismo,
con todo sus libros, y excomulgados tam^
bien todos aquellos que & sabiendas los l e ­
yeren sin la respectiva licencia.
Min. Muy agradecido estoy á, vd. señor pa­
dre, porque en sus conferencias me ha de­
mostrado la falsedad del protestantismo y ha
sido al medio de que Dios se ha servido pa­
ra que lo adjurase con todos sus errores, y
para que entrara al seno de! catolicismo;
convengo y acato pues, cuanto acaba de
decir, y lo condeno juntamente con la Igle­
sia.

2.----CONDENACION DE LOS MASONES


Y U B R E PENSADORES.

Cat. ¿Y sobre los masones que me dice


vd. señor padre?
Sac. Ni mas ni menos, que lo que publi­
có ia segunda Congregación general del
Concilio Ecuménico Vaticano en la cual fue­
ron condenados ios masones, ios carbona­
rios y demas sectas de este género como los
libres pensadores; y fueron también conde­
nados los qne íes prestan algmi favor ó au ­
xilio, y á los que 110 denuncien á sus cori-
íeos ó ge fes mientras no los denunciaren.
E ahí sus palabras: Declaramos sujetos á
excomunión reservada al Romano Pontífi­
ce (que se incurre inmediatamente que se
ha cometido el crimen) á los que se llaman
masones ó carbonarios} ó pertenecen d sec­
tas' de este género que maquinan contra la
Iglesia 6 contra las potestades legítim as,
abierta 6 clandestinamente, como d aquellos
que prestan algún favor ó auxilio, d las
mismas sectas y vo denuncien á sus cori­
feos ó gefes m im tras no los denunciaren.
Cat. Ya no hay lugar á la duda, que los
masones y todas sus sectas están formalmen­
te excomulgados por esta declaración; pero
no habría otra declaración mas particular,
qne atacase directamente al racionalismo,
ó si vd. gusta mejor, las doctrinas que en
nuestros dias publica un periódico titulado
el Libre ytensador, q ne comenzó á ver en
México la Ur¿ publica el dia 5 de Mayo,
$«c. Si señor; per > antes deseo que nos
indique el señor ministro, el origen de esas
doctrinas libre pensadoras,
Min. El origen de ellas es el protestan­
tismo, porque nosotros cornenzamos no ad-
mitiendo la autoridad de la Iglesia; pero re­
teníamos absolutamente la biblia; mas es ­
tos señores siguiendo nuestros principios han
negado la divinidad de la Biblia y la cuen­
tan entre las invenciones de la mitología ó
de las fábulas; y por consiguiente echando
á un lado á Jesucristo intentan establecer
entre los ánimos y las costumbres el rema­
do de la naturaleza: y retrocediendo cerca
de un siglo se apellidan los adoradores de
i a diora razón: pobres libres pensadores!
quisieron hacerla de sabios y se h^n acredi­
tado de necios. Por esto, lo mismo que ef
señor católico, deseo saber hasta qué punto
son condenados los libres pensadores por el
Concilio Vaticano.
1 .° Los libre pensadores no admiten la
Biblia, corno un conjunto de libros sagrados
y divinamente inspirados en todaa sus par
tes, no obstante de que tienen en su contra
las autoridades de los hombres mas sabios
que han vivido en diez y nueve siglos, sin
contar con la autoridad délos judíos; por es *
to como hombres sin seso, ó completamente
ignorantes, ó del todo maléficos ios ha ex­
comulgado la Iglesia, y están de hecho ana­
tematizados por el canon 4. De la revela­
ción, que dice: Si alguno no tuviere poi* ca~
nónicos y sagrados los libros de la sagrada
escritura íntegros con lorias sus partes, se­
gún ios registró el Santo Concilio de T i ento,
ó negare que hayan sido inspiradas por 33ios,
sea anatematizado.
2. c Los líbre pensadores niegan los mi­
lagros, a pesar de venirnos comprobados por
millones de testigos o c ia re s, pues semejan­
tes señores como incrédulos y protervos han
sido anatematizados, por c] c a n o n 4 . Do la
fé que dice así: &'i alguno dijere que todos
los milagros son imposibles, y que por lo
mismo todas las relaciones acerca de ellos,
aun las que la S agrada Escritura contiene,
han de ser relegadas entre las fábulas ó
mitos; 6 bien que los m ilagros nunca pue­
den ser conocidos con certeza, ni puede
por ellos probarse bien el divino origen cíe
la religión cristiana, sea anatematizado:
pues con este canon se fulmina anatema á
los que niegan la posibilidad de los milagros,
á los que dicen que los milagro^ que nos re­
fiere la escritura son mithos ó fábulas* á los
que afirman que'nunca podemos cerciorar­
nos de los milagros con toda certeza, ó que
no sirven para probar ia divinidad do} cato­
licismo, cosas que dicen y enseñan los libre
pensadores, y que por tanto están exco-
muí gados.
3* Los libres pensadores niegan que la
divina revelación debe enseñar al hombre
en io que mira á Dios y al culto qtie debe
dársele, afirman ^ue el mismo y solo hom~
bre, por medio de su razón, con solas sus
fuerzas y con el progreso continuo puede
y debe llegar finalmente a Ja posesión de la
verdad; mas como esta doctrina es contra­
ria á la realidad de los hechos de los filóso­
fos, á la doctrina que nos legaron los m ayo­
res sabios, y está dm me t raimen te opuesto
a la que profesamos los católicos, por esto
el concilio condenó estos errores y á sus
autores en el canon 2 y 3 (de la revelación)
que dicen así; 2. &i alguno dijere que es
imposible ó qne no conviene que el hombre ^
con respeto a D ios y al culto que ha de
dársele sea enseñado por la divm a revela­
ción: sea anatematizado. 3. Si alguno di­
jere que el hombre no puede ser elevado por
O ios á un conocimiento y d una perfección
qne exceda á la natuml> sino que por su.? so­
las fu e rza s7con el pj'Qgreso coniinuo¡ pue­
de y debe llegar finalmente á la posesion de
la verdad y del bien: sea anatem atizado„
4. Los libres pensadores todo lo dan á
la razón pero á la razón, sin fe; todo quie­
ren sujetarlo á sü falso tribunal y niegan
ser verdadero todo lo que ellos no alcanzan,
hasta el punto de decir; que no invocan la
fe , ni admiten la infalibilidad y que solo
la razón será el manantial inagotable de
sus inspiraciones) la discusión filosófica su
medior el p r o c e s o su fin¡ y su ideal el per­
feccionamiento de la humanidad; (síjnbolo
de los libres pensadores) y como todo esto
son otros tatitos errores contrarios á ias Sa­
gradas Escrituras, á las obras de los santos
padres, al depósito de la fe, y a la doctrina
que nos enseñó de viva voz nuestro divino
Maestro como consta por los santos Evan­
gelios y aun á la historia de la razón hu­
mana, por esto el santo Concilio Vaticano
los ha condenado en el 1 y 6 canon (de la
fé ) que dicen as't: S i alguno dijere que la
razón humana es tan independiente que
Dios no puede prescribirle la f é } sea anate-
m atizado: y el 6. Si alguno dijere que se en­
cuentran en igual condicion los fieles y los
que aun no han llegado á tener la única f é
verdadera9 de suerte que los católicos pue­
den tener ju stos motivos, para dudar de. la
f é que recibieren bajo el magisterio de la
Iglesia, suspendiendo el asentimiento hasta
que hayan demostrado científicamente la
credibilidad y verdad de la fe: sea anate­
matizado,
5; Los libres pensadores no admiten la
divina revelación, ni verdades misteriosas,
ni dogmas de nuesira santa fé, sino que
apellidan dichas verdades, superstición, fa­
natismo, y myl.hoa ó fábulas; y como las
Sagradas Escrituras nos enseñan ¡a posibi-
iidad de h revelación y su existencia, y nos
patentizan ademas la existencia de verda­
des misteriosas y de verdaderos dogmas; por
esto el santo Concilio Vaticano ios ha con­
denado diciendo: Si alguno dijere que en
la divina revelación no hay verdaderos
misterios^ que con propiedad pueden lla­
marse tales, sino que la razón bien ilustrada
puede demostrar todos los dogmas defé por
principios naturales, sea anatematizado,
canon I de la fé y de ta razón.
6. Los libres pensadores se encuentran
todos heridos por el anatema del Concilio
General Vaticino qne fulmino en el canon
2 de la f é y de la razón que dice así: Si
alguno dijere que las ciencias humanas han
de tratarse con tanta libertad que sus afir­
maciones aun cuando sean contrarias á la
doctrina revelada, pueden retenerse como
verdaderas} y que ni la Iglesia puede pros­
cribirlas; sea anatematizado. Y el canon
3 que dice: S¿ alguno dijere que puede
acontecer que los ' dogmas propuestos j i g t
la Iglesia, deban ti veces segim los adelan­
tos de la ciencia^ ser entendidos en zm sen*
¿ido diferente de aquel en qne los entendió
y entiende la Iglesia: sea anatematizado,
La Iglesia jamas ha prohibido los adelan­
tos de la ciencia, al contrario lia siempre
ha ido á la vanguardia del progreso cientí­
fico casi en todos los ramos del saber hu­
mano. Pues qué es lo que condena? Con­
dena la ignorancia que génios maléficos que
todo lo embrollan, logran por algunos mo
meatos presentarla como un adelanto en la
ciencia: condena las falsedades que espíri­
tus protervos por una série de manejos pro
hibidos llaman á lo falso verdadero, á lo
malo lo presentan como bueno, y bautizan
con el carácter de supersticiones á los gran­
des misterios de la religión; y condena de
una manera especial la falsa cieucia de los
libres pensadores de México, y condena no
solo lo que han apellidado su símbolo, si
que también las consecuencias que tan tris­
temente y de tan funesta memoria han sa­
bido marcar en las entregas de su referido
periódico.
3 . — CONDENACION DE LA PRIMERA Y

SUJGÜUDA ENTREGA DEL L IB R E PENSADOR.

Condena su entrega primera y segunda,


porque entre ios muchos errores qao abri>
ga, contiene los siguientes mas abultados y
í?ue expresamos en sus propias palabras:
La leyenda de J e s ú s ,.„*el espíritu d éla
Grecia creó ia divinidad de Cristo. • ..hizo
carne el Yerbo. **- la Virgen Madre de Dios
es la G recia..o.el mezquino espíritu de loa
Apóstoles. o. .Pablo olvidaba que Jesús era
Hijo de la ley.*.*el mythode Esau y Ja­
cob no es mas que la alegoría de las luchas
sostenidas entre dos pueblos.. «.Moisés no
prohibió adorar otros dioses, sino simple*
mente adorarlos delante de Jehová. •-».sean
pruebas de la popularidad de Jehová becer­
ro la idea de Moisés de revestirse de dos
cuernos de luz ».«. pues estas proposiciones
todas son falsas, heréticas, impías, escanda*
losas, mal sonantes, chocar eras y del todo
contrarias á las Sagradas Escrituras: por
lo cual el Santo Concilio Ecuménico Va­
ticano ha condenad oí sus dos primeras en­
tregas en el canon 4 de la revelación. Y
Jas ha condenado con razón, porque el
nacimiento, pasión y vida de Nuestro S e­
ñor Jesucristo jamás será una leyenda;
porque la divinidad es 'in creable y es el
mas abultado absurdo añrmar que d es­
píritu de la Grecia creó la divinidad de
Cristo; porque el Verbo se hizo carne por sí
mismo y á sí mismo j no el espíritu de la
Grecia; porque la Santísima Virgen María
es la Madre de Dios, y no la nación apelli­
dada la Grecia; porque el espirita de lo~>
Apóstoles está tan lejos de ser mezquino,
que hicieron aí mundo cristiano; porque
Pablo jamás se olvidó de lo que era Jesús y
lo conocía mejor que los libres pensad orus;
porque Esaú y Jacob eran dos hijos de Re­
beca y no una fábula; porque Moisés prohi­
bió adorar á otro J3ios ante Jchová que
existe en todas partes por esencia, presen­
cia y potencia; porque los cuernos de lux
de Moisés no fueron su idea, sino uno de
los efectos de la comunicación con Dios: asi*
así han engañado al pu b lico .,..
Cat. Pero señor padre ¿y es posible
que en el siglo X IX se atrevan á mentir
de un modo tan descarado? es posible que
quieran burlarse de sus crédulos lectores
hasta tal grado?'es posible que intenten en~
ganar á todos diciendo que solo raciocinan?
Ahí con razón han sido condenados, porque
lo que ellos apellidan raciocinios es la ma­
yor tontería que pudo ser llevada á cabo en
su mas alto grado por el mas solemne ma­
jadero. Ah señor padre/ mucho deseo que
dentTO de algún tiempo nos juntemos otra
vez para que con la historia e n la mano les
demuestre vd. lo que es la razón, lo que es
la fé, y el glorioso enlace que existe entre
la razón y iafé; y trabaje vd. esta obra, co
mo supongo, contra lq^ libres pensadoras.
Sac* Lo haremos Dios mediante, dentro
un poco de tiempo: y entre tanto quedan
vdes. autorizados para recogerme ias entre­
gas del Libre Pensador; para ver sí le ha­
cemos el importante servicio de enseñarle á
pensar bjen, Qué vergüenza verse uno obli­
gado á enseñar á pensar rJ que mientras
vivia entre los orates, y haciendo la de ór­
gano de las tuces del siglo X IX se bautizó
con el re ** .. tin ___ tin *. • ..de Libre Pen­
sador!

4.—C O N D E N A C IO N DE LA
TEBCERA E N T R E G A D E L L I B R E P E N SA D O R .

Min, Desearía eaber de vd. si está con­


denada igualmente ¡a tercera entrega del
Libre Pensador?
Sac, Está condenada lo mismo que la
primera y la segunda porque ¡a componen
una multitud de proposiciones en laa que se
falta á )a verdad, á la fé, á la piedad, á la
decencia, á ja religión, al catolicismo, y á
las luces de la razón natural; por esto están
condenadas dichas doctrinas y aun su 3 au­
tores. Examinemos algunas de ellas no­
tando al calse su falsedad: No es el pue­
blo griego el que concibió el Mesías, sino
la Virgen María por obra del Espíritu
Santo: el Evangelio de San Juan no es obra
griega, sino del santo Evangelista que lo
escribió como nos dice toda la tradición: la
fecha de i nacimiento de Jesús no es entera­
mente gratuita, sino que estaba Jija por las
profesias y nació en la época exacta que
ellas decían. Es falso decir que Jesucristo
no es Dios y que no es hijo de la Virgen,
ya que leemos en el sitnholo que Jesucristo
es Dios verdadero de Dios verdadero y que
nació de Santa María Virgen: es falso
presentar como texto adulterado el de Isaías
que dice: una Virgen concebirá, y parirá
un hijo y se llamará Emmamtel, porque ve­
mos á los mismos apóstoles presentándonos
dicho texto despues de haber recibido el E s­
píritu Santo: y para concluir diremos qne
el Evangelio de San Mateo jamas ha sido
compuesto por hombres que hayan adulte­
rado las profe sias, sino por el mismo $ an
Mateo) la historia de la teología no lo es
los absurdos, sino de los misterios y dog­
mas que D i o s ha revelado, los milagros y
profesias del antiguo y nuevo Testamento
son verdaderos milagros y verdaderas pro
fesias, y de ningún modo mythos ó fábu­
las , „ .. pero cuándo acabaríamos de citar
los errores que co ni pon en Ja tercera entre­
ga/ Pero para que se véa de una vaz mas
hasta qué punto es una sociedad peligrosísi­
ma la de los libres pensadores, notaré á vdes.
que des pues de haber ella afirmado con
todos bus cinco sentidos que su doctrina es
la verdad, se hace reo de la avilantez insu­
frible de renegar de Dios diciendo que ios
milagros son un mytho, y pasa en seguida
á deificar la razón diciendo: el Dios visible
de la humanidad es la razón, es el lábaro
de la paz que conduce a la tierra prometida;
debemos obedecerla é inclinarnos ant» ella,
dejando á un 1?do los dogmas para la hora
de los sueños.
Min. Glué es esto señor padre! qué modo
tan escandaloso de blasfemar/ esto es men­
tir hasta mas no poder. Ah! En el siglo de
las luces no hay ningún sectario que sea ca­
paz de discurrir de un modo tan falso y blas­
femó! pero que él fuese el distintivo de un
libre pensador no lo sabíamos hasta ahora.

5 . — CONDENACION D E L A C U A R T A EN T R EG A

del l íb r e pen sa d o r ,

Cttí. y qué me dice vd. sefíor padre de


Ja cuarta entrega que vio Ja luz pública el
26 del mes pasado?
Sac. Hay tanto que decir que no sabe
uno por donde empezar; y toda ella es un
conjunto de blasfemias de primera magni^
tud, y la reunión de los’m&s crasus errores
que se registran en la historia. Asi se lee:
la fé es la negacio;; de la razón h u m an a,..
la deünieion que Ja Iglesia da de la fé es
a b su rd a.-., no hay mas Evangelio que el
de la naturaleza. . los primeros apóstoles
carecieron de fé , . . _ los que creen se con­
funden con los anim ales.. . . notamos en Ja
Iglesia contradicciones y no creemos en lo
que nos propone, ni creemos en luz sobrena­
tural, ni en aquello que no venios, ni én lo
que Dios dice por medio de intérprete, ni
en los milagros; ni en la infalibilidad de
nadie • • . . y ni siquiera en la Trinidad, pre­
destinación, gracia y penas eternas*. . . y
mucho menos creemos en el pecado original,
ni en el misterio de la Encarnación y me­
nos todavía en Jesús porque queremos des­
pojarlo. . . .
Caí. Basta señor padre; no se que decir­
me de los libres pensadores* . q u é modo
de b la s fe m a r!**
Sae. Pero note vd. qué modo de mentir:
el cristianismo, dicen, no solo d o esplica l a
creación, sino que la falsea y miente (pri-
mera mentira); el pecado original es una
doctrina odiosa y repugnante ( segunda
mentira); la predestinación y la gracia nie­
gan poi su base la libertad humana (te?'cera
mentira); las nociones de la ley hacen á
cualquier hombre de bien infinitamente mas
justo que el Dios de los cristianos (cuarta
mentira); el hombre es un baso de barro sin
‘libertad y sin alma (quinta mentira)] loi
concilios diccn que en Cristo había una so­
la voluntad y dos personas (sexta mentira);
Jesucristo no tenia mérito ni podía aplicar*
nos lo (séptima mentir a)\ la redención es in­
suficiente é inútil (octava mentira)] ia Tri­
nidad es rm dogma pan teísta (novena men­
tira), Jesús es un genio, un apóstol, un
mártir (décima mentira)\ la infalibilidad
deificaría á los Romanos Pontífices (ttndéci
ma mentira); contra el infiel1no han protes­
tado santos canonizados (duodécima men­
tira)', las decisiones de los concilios gene­
rales chocan con infinitos puntos. **.
Mm. Basta señor padre***, no me diga
mas.,..con razón puso vd. su tribunal conde­
natorio en San' Hipólito, y en la sala princi­
pal de los orates___Y esos señores que así
diefin, se llaman libres pensadores?
Cat. Pero qué modo de mentir tan infer­
nal! ó qué ignorancia tan supina/

6 , ‘—CÜíTDENACION D E L A Q U IN T A
Y S E X T A ÍÍN T fíE G A D EL L IB R E PEH 3A D Ü R .

Sac. Las ignorancias parece que deter­


minan la entrega quinta, que como vd. sabe,
se publicó el juéres 2 del corriente Ju ­
nio de 1870, de feliz recordación* Los Papas
han inventado los evangelios (primera ig ­
norancia)] han intercalado palabras en los
textos sagrados (segunda ignorancia); S ix­
to V. hizo siete mil correcciones á los libros
sagrados {tercera ignorancia); Clemente
VIII la es purgó de dos mü faltas más, no
obstante de quo estaba mandado lo contra
rio (marta ignorancia)) los cristianos coíio-
31
eieron como verdaderos evangélicos los que
despues los declararon apócrifos (quinta ig ­
norancia); el sacerdote dio un soplo, y de
aquel soplo salió la fé (sexta ignorando)]
Ceres cambió de nombre y de sexo, y se lla­
ma hoy San isidro [sétima ignorancia);
loa frailes inventaron esa caja de tablas, que
se llama confesonario (octava ignorancia);
los mártires-de los tres primeros siglos eran
unos demócratas (novena ig?iorancia)‘t de­
clarar a un hombre infalible es idolatrarlo,
(décima ignorancia); la infalibilidad es el
absurdo llevado hasta lo infinito, por el or­
gullo humano, (undécima ignorancia); Je­
sús había establecido la igualdad, (duodéci­
ma ignorando-); los sacerdotes,. **
Min. Ya comprendo señor padre, que si
los libres pensadores hubieran saludado si­
quiera la ciencia eclesiástica, no habrían líe
nado de ignorancias eu entrega quinta, han
intentado hacerlo de gigantes, por su saber;
pero sus ignorancias garrafales, les ha mere'
cido el título de pigmeos. Y si no ¿porqué sé
meten en lo que no entienden?-. . . ¡Pobres
hombres/ pobres lampiños! Pero pasando
á o tío asunto? no ha recibido,-señor padre,
la entrega sexta que salió el jueves de la se­
mana pasada? Supongo que sí, y desear i a
por tanto saber su contenido.
Sac, Sepa vd. puea que toda ella es un
brusco y .furibundo ata míe contra la relS
gion, con la diferencia que en vez do balas
de razones, cavia de sus cañones rayados
ios proyectiles ele la necedad. Oigalas vd*
sitio: La razón naturales la única diosa que
tienen los hombres para d isim 'r’ir lo bueno
de lo malo (primera necédc > l ". fé sigue á
la razón recogiendo sus (segunda
necedad); la religión católica se compone de
apariencias engañosas y ea una gastada
vieja que ya chuchea (tercera necedad); sus
elementos son múhosj y a d m ití el poder do g-
mático, como principios incontrovertibles es
ana d-« esas aberra ciones que no tienen
nombre (cuarta n*cedad)\ desde el Génesis
hasta el Apocalipsis es una mentira ridicu­
la, (quinta necedady^ el Budismo es una re­
ligión mucho menos disparatada que la ca
tólica, (sexta necedad)) la Trinidad cristiana
es enteramente griega, [sétima necedad]:
los Sacramentos existían con mucha ante
rioridad al establecimiento de !a religión
católica, (octava necedad); la religión ver ­
dadera no es el catolicismo, ni siquiera exis­
te pfthlkamenu (novena necedad); s a c u d i ­
das las cadenas de !afé,.el pensamiento hu­
mano es el aguiia de lo infinito (décima ne­
cedad)) los datos que poseemos sobre Je~
sus son absolutamente falsos, ó al menos
tienen un fondo vago é incoherente, (undé­
cima necedad); la forma del bautismo en
nombre, de) Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo es corrección posterior á los hechos
de los apóstoles, {duodécimanecedad)] el ca
EOÜcistno.

7 — POR. U F E H A N SIDO CO NDENADAS.

Caí. Pero cuando acabaran Jas neceda­


des-dé !a entrega sexta, ¡Dios mió, Dios mi<>|
qué" /nodo de disparata]! qué blasfemias *an
horribles! qué necedades tan vergonzosas!
qué ignorancias tan crasas! y qué modo de
mentir tan audaz y calumniador/',
Min> En efecto, señor padre, son nece
dades poique solo un hombre néoió bauti­
zado de libre pensador, es capaz de escribir
semejantes aberraciones; son ignorancias,
porque ein profundizar ningún punto han
estampado vilo# plagios de cuatro filósofos
cien y cien veces refutados; son mentiras,
porque ciegos de cólera contra el catolicis­
mo lo ¿ifaman proclamando contra él toda
especie de calumnia, en una palabra, son
blasfemias que una mísera criatura que ras­
trea pov el suelo ha tenido la osadía crimi­
nal de levantarse contra Dios y sus sanios.
&ac, Siendo la sociedad de los Ubres pen­
sadores lo que acaban de oir; siendo una
reunión de hombres que ee han propuesto
burlarse de todo ©I género humano; «iendo
por confesion de ellos mismo» unos indivi­
duos sin fé, sin esperanza y sin caridad,
siendo como ellos hacen gala, unos incrédu­
los, unos impíos, unon revolucionarios y unos
blasfemos; siendo en suma los libres pensa­
dores t los enemigos irreconciliables del ca*
tolicismo, del Papa y todo el clero; y los
enemigos irreconciliables de los Santos, de
la Virgen Madre de Dios, de Jesucristo
Ñu astro Señor y de Dios mismo, es claro y
evidente que b u s obras ó escritos son malos,
pésimos, peligrosos; es claro y evidente que
nmgun católico puede leerlos, sin exponer-
se á graves males; es claro y evidente que
todos estos escritos que examinamos son
condenados por ía Iglesia; y es claro y evi­
dente que la misma excomunión cae igual­
mente sobre los libres pensadores, sobre lo»
qua mandan imprimir obras tan fatales co­
mo falsas, y sobre los mismos que las im­
primen.
Con el uy o, señores católico, y ministro re­
cordándoos qüe hemos de trabajar todos
con empeño, como nos dice Pió IX, en
apartar y eliminar de la Iglesia santa estos
errores, -y-en mostrar la luz de la fé pura
de la verdad; teniendo ademas presente que
110 basta evitar ía heregía, eino que debe
huirse con toda diLigencia de aqueljos erro­
res que maa ó menos se le acercan: y re­
cordando adenias que á la pregunta que
hizo Pió IX a los padres del concilio de si
aprobaban los cánones que condenan á los
libres pensadores, u todos sin escepcion res-
Cípondieron afirmativamente,” y Pió IX
obrando como Vicario de Jesucristo añadió:
u Nos, definimos en el mismo sentido, las
i( verdades contenidas en estos/decretos y
£í cánones, que Nos confirmamos con nues-
“ tra autoridad apostólica.
CAPITULO XIV.
Divinidad d© Jesucristo.
1 .—- BL CRIMEN 0 F A M E .

Cat Ahora si señor Padre que ha llegado


el ¡ti omonto feliz de que corone su obra h a ­
blándonos de ia Divinidad de Jesucristo,
patentizando con unos modos, los mas cla­
ros y sencillos que Jesucristo es Dios: ya
que sfcguu me ha indicado el señor ministro
estos son sus deseos*
Min. /Oh señor Padre!,* oh señor católico/
yo no sé cómo descubrirles el gozo deque
reboza mi corazón cuando pienso que ya no
soy protestante. No, señores, yo estoy per­
suadido que el protestantismo os un conjun­
to de sectas, al paso que el catolicismo es
la única religión verdadera, la única Iglesia
fundada! por Jesucristo Nuestro-Señor, é
Iglesia que es Una, Santa, Católica* Apos­
tólica y Romana; pero al mismp tiempo de­
bo decirles que tengo una pena, pena cruel
que despedaza mis entrañas y mi corazon,
porque observo en nuestros dias tristísimos,
que unos pocos se levantan contra;Jesucristo
intentan probar que no es Dios; tan desgra­
ciados, tan miserables, taa ciegos son!! En
estos dias, pues quizá mas que en ningunos
otros estoy en la firme persuasión de que he­
mos de levantar nuestra voz para honrarlo
y glorificarlo de un modo semejante á San
Pablo, cuando deeia: Todo honor, toda glo­
ria sea dada á Jesucristo Rey de los siglos
él Inmortal y el Invisible por toda eterni­
dad de siglos. Amen.
Caí. Les confieso, señores, que mi aflic­
ción sube también hasta lo sumo, y no tanto
por las guerras, el pillaje y la mala fé que se
estiende como un torrente devastador, no i au­
to por la miseria, que toma el fatal dominio
sobre muchos pueblos, y ni siquiera porque
veo que todos los dias la buena íé desapa­
rece, la juventud se corrompe y los ancia­
nos desvirtúan sus largos años; cnanto por­
que almas abyectas, mentes incrédulas, co­
razones corrompidos, ánimos soeces, espíri­
tus malignos y toda la fatal caterva de
descreídos que poluían en nuestro siglo,
tienen el descaro de negar ja Divinidad de
Jesucristo, y de presentárnoslo como un
hombre. A vista de esto, sefíor padre, yo
desearla que nos demostrara vd. cómo Je­
sucristo realmente ea Dios, y así Jo glorifi­
caremos como se debe.
: S«c. Convengo con veles, señores, y soy
el primero en desear, homar y adorar á
Cristo Jesús, y convengo que hemos de ha^
cello, porque en nuestros dias es blasfema-
do,'no solo por las guerras religiosas, y por
los escándalos, sacrilegios y demás borro-
res que se cometen contra lo mas santo y
sagrado, y por el trastorno de ideas quecun.
de entre los cristianos; sino que lo es prin­
cipalmente por el climen que ee comete,
crimen que es el mayor de los crímenes, y
crimen que debe obligarnos á honrar y glo­
rificar á Jesucristo Nuestro Señor, y ojalá
pudiéramos hacerlo como su Divina Madre
cuando exclamaba divinamente: mi alma
engrandece á Diosl Espantoso crimen! y
crimen que entraña la cansa de todas las
miserias del tiempo y de la eternidad; de
las guerra» mas sangrientas y dilatadas, y
la malicia toda de todos los escándalos, y
ia infamia de todos los sacrilegos; y cri­
m en ,. . . ¡Imposible anunciarlo! la lengua
no encuentra palabras para decirlo, y el en­
tendimiento no presenta las idea^í para es-
presarlo, y aun teniéndolas, la voluntad no
quisiera emplearlas, Crimen que es el in­
fame, y crimen que desgraciadamente se ha
perpetrado en nuestros infaustos di as. Ha
bio de aquel crimen que cometió aquel in*
fatne en su corrupción monstruosa cuando se
atrevió a publicar en su fatalísima obra
que Jesucristo no era Dios. ¡Desgraciado
Ernesto llenan! has tenido la fatal gloria
de imitar a Batanas cuando en su orgullo
inmedible dijo de Je su cris tos no lo serviré.
Ciertamente has obrado conforme sus di a.
b ólie as luces: tu obra es un modelo del ma*
yor número de con tradiciones, de errores
los mas abultadosj de infamias las mas atro­
ces; y parece que en ella quisiste encerrar
el germen malenco de todo error. Tu obra
es una continuada contradicción: con í
mayor mala fé abusas de la Escritura, ha­
ce 3 decirla lo que nunca podrá decir, y ai
paso que en cinco lugares distintos de tu
obra dices que Jesucristo es Dios, que píen*
sa co m o Dios, que h a b ía com o D ios y que
obra corno Dios; con todo, el objeto que te
propusiste en ella es presentar í\ Jesucristo
como an hombre no mas. ¿Ojalá que te
sirvieras de ias pocas palabras que voy á
aducirte para probarte teológicamente que
Jesucristo es Dios! Estaría contentísimo
porque te pondrías en estado de salvación
así como añora con esta maldita doctrina
necesariamente debes condenarte. Ojalá
que sirva nuestro escrito & cuantos hayan
leido tu obra fatal, y por este medio se que­
den como verdaderos católicos! /Ojalá» en
fin! que convencidos todos qas Jesucristo es
Dios, lo reconozcan y lo amen, y lo adoren
por los siglos de los siglos.
CaU Como el asunto es tan importante
en sí mismo, y tan necesario para evitarlos
escándalos, y tan querido señores, de nuestro
piadoso corazónTy tan á propósito para es­
tablecer eí génnen de la ilustración verda­
dera, y aun los mas bellos resultados de la
ilustración misma, por esto deseo que nos
trate inmediatamente el asunto, demostran­
do del modo mas claro y esacto, que Jesu­
cristo es Dios,
Sac* Obrando en conformidad <*>n sus
deseos, establezco mi proposicion, diciendo;
Es cosa cierta, ciertísima y que no admite
siquiera ia menor duda, que Jesucristo ea
Dios, si Jesnci'isto^eít el Dios Hombre de
que nos habla San Juan enet principio de
su evangelio, sí el mismo Jesucristo que
nos dice ■qzie es Diosy lo dice con tanta
claridad^ que sus apóstoles, sus discípulos
y sus mismos ene?nif;'os asi lo entienden;
si hace obras admirables propias dfí .Dios,
y las hace espresamente para probar que es
Dios: es asi que ¿odas estas cosas brotan
de ¿os ¿Santos Evangelios, como los torren­
tes de claridad de la luz del Sol, luego Je­
sucristo es D io 5.
Min, Muy bien, señor Pac! re.
Cat, Nada mas «sacio ni mas lacónico.
Sac. Comienzo con mis prueb&s.

2 . — JESU CR ISTO ES EL DIOS H O M B R E DE Q U E

NG 3 H A B L A S A N JU A N .

Entre los santos Evangelistas es el glorio­


so San Juan el mas privilegiado; porque si
uno nos presenta á Jesucristo como hora*.
bre? y otro nos lo retrata como sacerdote, y
«1 tei cero como víctima destinada al sacri­
ficio, él tiene la indecible ventura de presen-
táraoslo como Dios. Para esto nos descubre
un conjunto de verdades hasta entonces in­
conocibles, comenzando su santo Evangelio
diciendo así: en el principio-era el Verbo,
y el Verbo no solo era ante Dios} sí que
también el Verbo era Dios mismo. Palabras
exactísimas que nos dicen admirablemente
qne el Verbo es Dios/ y ese Verbo Dios he-
cho carne que habitó entre nosotros es el que
*se llama Jesucristo Para hacérnoslo corrí—
prpnder mejor, nos señala alguno de sus
pnrjí-ipak'S atributos, y en consecuencia, ora
nos lo presenta eterno diciéndonos que era
antas de todo siglo, que era en el principio;
ora no? describa m Poder Omnipotente,
afirmándonos que hizo todas tas copas de un
modo tan absoluto, que sin 61 nada se hizo
dé cuanto fu é hecho; ora nos declara su vir­
tud conservadora, hasta tener en si mismo
la vida que érala luz del hombre. E s ta luz
divina que nos libra de las tinieblas de la
ignorancia y del pecado, es el mismo Verbo
Dios¡ y Verbo que se hizo carne, que habitó
entre nosotros, y que ^e llama Jesucristo
Luego Jesucristo es Dios, Este argumento
tan claro como conciso no tiene réplica: y
tanto menos la puede tener, cuanto que la
idea de Sun Juan al escribir án Evangelio
fné demostrarnos que Jesucristo es Dios; ya
que Jesucristo es el Yerbo Dios, que truno
nuestra carne en las purísimas entrañas de
la Inmaculada y divina María. Este argu­
mento no puede entenderse de otro modo,
porque en este caso el hombre mas aábio
entre los mismos apóstoles, habría trabaja­
do una obra tan ímperfecta, que seria en la
práctica un absurdo; porque su Evangelio
no se esplica si Jesucristo no es Dios, asi
como siendo Jesucristo Dios verdadero de
Dios verdadero, es la obra mas admirable
de cuantas- posee la religión cristiana, y
en aun el escrito mas sublime y perfecto, de
cuanto se ha escrito en todos los siglos. Es­
te argumento ha sido entendido del mismo
modo por los discípulos de los apóstoles,
por los santos padres, v por toda ta Iglesia
católica, y por esío todos los concilios de la
Igleai», y aun toda la Iglesia docente y aun
todos los fieles, ó han definido que Jesucris­
to era Dios, 6 han supuesto como indudable
[a divinidvd de Jesucristo; ó han hecho sus
obras para ofrecerlas á Jesucristo verdadero
Dios. C o n c l u y a m o s que el Verbo es Dios;
que ese Yerbo Dios tomó nuestra carne;
que este Yerbo Dios que tomó nuestra carne
es Jesucristo; y por tanto, que Jesucristo es
Dios.

3.— JESUCRISTO ES DIOS, P O R Q U E E L SK

H IZ O H IJO D E D io s .

La existencia de Dios, es la verdad pri­


mera, y es por tanto la que está mejor gra­
bada en d corazon de los hombres, Pero
ved ahí que Jesucristo rasgando el velo de
Jais profecías del antiguo Testamento, no so*
to nos presenta la existencia de un Dios, si-
l o que nos habla de un Dios que tiene tres
personas en una sola naturaleza divina, y
q\\2 ¡ se llama Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Adamas que Jesucristo nos enseñó cosas im­
portan ti simas, y aparece en todas sus ins­
trucciones con tales caracteres de verdad,
que 110 solo convence á ios mas incrédulos,
sino que avergonzándolos en su ignominia
convierte a muchos. En todos sus actos se
presenta como un Hombre Dios, y íomo el
que conoce todas las eosas; y al que las tiene
ante sus ojos* Sus palabras indican que sabe
cuanto puede saberse, cuanto hay criado
fuera de Dios, cuanto es posible criar, cuan­
to pasa en lo mas secreto de nuestro corazón,
y aunque sabe cuanto Dios sabe. El Repre­
senta como el inventor de toda ciencia, co­
mo el que dispone de ios acontecimientos
del mundo según su voluntad, y que obra
con mía sabiduría tal, que el saber de los
mismos ángeles e? com o la ignorancia, y se
presenta en fin, conociendo todas las cosas
que fueron, que son y que serán, y cono—
ciéndolo en todo tiempo, lugar y circuns­
tancia. Y cuando se presentó de este modo?
en todas las acciones de en vida, Y cuando
Jijo que E! era Hijo de Dios? lo dijo en el
santo Evangelio, porque todo El se presen­
ta diciendo en cada uua de. sus páginas que
Jesucristo es Dios.
Pero todo esto lo dijo de un modo mag
luminoso, cuando se hizo con su Eterno Pa­
dre una misma cosa, una misma sustancia,
un mismo ser. una misma divinidad, ino
mismo; luego siendo el Padre Dios, cluro,
está que Jesucristo que es su Unigénito y
una misma sustancia 6 mío mismo f claro
está que es Dios lo mismo que su Padte.
De qué mejor modo podría, mostramos su
divinidad? Este lenguage fué claro, y fué
tan ssuciilo y categórico, que eiis enemigos
entendieron, que se decia verdadero Hijo
d* Dios. Y para que nadie pudiera dudar­
lo, quiso ser condenado por haber dicho en
pleno juicio que era verdadero Hijo de Dios.
No (íuio dijo que era verdadero Hijo tic T)¡os
á filis discípulos, sino que hizo que todos lo
creyesen verdadero Hijo de Dios, y que los
mismos demonios lo1publicasen el Hijo de
Dios?. Por esto no solo ora confesado co­
mo profeta, si que también como ei que
ilumina á loa profetas, y como el hijo de
Dios vivo: verdad que fué revelada á Pe­
dro no por la carne ó por la sangre; ¡sino
por las luces de! Padre Celestial. Está por
tanto demostrado que Jesucristo se hizo .Hi­
jo de O íos; que afirman sus enemigos que
él se hizo.Hijo de Oíos; que los apóstoles lo
con fies ü n Hijo de Dios, y que los mismos
demonios Jo proclaman Hijo de Dios; y co­
mo su a dichos y tiiis hechos eran otras tan­
tas pruebas de su divinidad; por esto ó se
niega la verdad del evangelio, ó se concede
que Jesucristo es Dios: y como el evange­
lio no puede negarse porque cien y cien v e­
ces se ha demostrado que es verdadero; de
ahí la necesidad absoluta de admitir que Je­
sucristo es Dios.

4 — JSBU C IU STO ES DIOS PO R Q U E E li V ID A


PROBÓ QUE JERA DIOS.

8j Jfisnr.mio.hizo obra» de Dios, quere­


saos decir, obras tan superiores á los hom­
bres, á los ángeles y á los demonios, qu*1 no
puedan atribuirse á ninguna criatura, y sí
las hizo para probar que era Dios, es claro
y evidente que Jesucristo es Dios. Pues
Jesucristo viendo que los émulos de susglo'
rias no admiti&q su misión divina, ni la di­
vinidad, de su persona, les dice: ya que no
quereis creer en mi doctrina, creed en mU
obras. Reto divino que arrojo á sus mas
encarnizados enemigos para probar que era
Dios. Y quien dada que las obras de Je''
fc?ncristo prueban que es un hombre Dios?
Gomo hombre, quiere ser hijo del hombre; y
como Dios, se presenta como el objeto de las
profecías de todos los siglos; como hombre,
quiere tener madre, como Diod es concebido
eulas entrañas de una Yírgen, por obra del
Espíritu Santo; como hombre, nace en un
pesebre, como Dios cria un nuevo astro para
que anuncie á los leyes su nacimiento; co­
mo hombre, 21ace en unos pobres pañales,
como D¡f>Sj descienden los ángeles del cielo
para entonarle honor, gloria y bendición;
como hombre, se amamanta en los pechos de
su madre, como Dios, es 131 el alimento de
todas las criaturas: como hombre, es ofreci­
do al templo y declarado objeto de mina;
como Dios se ie presenta como la salud ele
todos; como hombre. *□.pero cuándo acaba­
ríamos? Digámoslo de unasves para siempre,
que todas las operaciones de Jesucristo indi-
Cun de un modo el mas cierto y absoluto que
í*.s hombre y que es Dios. Además; para
probar que Dios, y probarlo con íesíi
/nonios los mas irrecusables, habla corno
Dios* enseña como Dios, reprende como
Dios, juzga como Dios, castiga como Dios,
y como Dios, al eco de su voz omnipotente
ios ciegos ven, los cojos echan á andar, los
tullidos se levantan, ios sordos oyen, los mu
dos hablan, los endemoniados se ven libres,
Jos muer los resucitan á la vida, y aun resu­
citan aquellos que enterrados ya de cuatro
dias echaban de sí mal olor, Jesucristo ha­
cia todos estos milagros, no como un médi­
co que cura aplicando las admirables reglas
del arte, sino como el Señor de la naturale-/
za que hace nuevas creaciones: y así hacia
ojos nuevos que daba á los ciegos de naci­
miento; fabricaba nuevas lenguas y oidos,
para los mudos y sordos; a los leprosos en un
momento les ponia una piel tan limpia como
de un niíio recien nacido; y {\ los muertos,
con la putrefacción de cuatro dias los resu­
citaba, haciendo en este acío la nueva crea­
ción de tocio el hombre: y todo esto lo ha*
cia con rostro sereno, con igualdad de áni­
mo, como ei árbitro de la naturaleza, y para
probar que era Dios,
Por esto hacia ios milagros Ei mismo, y
por su propia virtud, y no los hizo como un
emulsionado, que pende de la virtud de
Dios, por esío El habla, y todo obedece, El.
llama ¿i Mateo, y Mateo el pnbiícanodeja los
sacos de moneda y lo sigue; por esto El lia-
ftia á Pedro, á Juan, á Andrés; y hace pes­
cadores de hombres, á loa que antes pesca­
ban peces, en el Jago de Genesaret: por esto
El manda al mar alborotado, y los vientos
se apasígnan, el mar se despoja de su fu­
ria, y reina la mayor calma, y iodo se efec
tua en un momento; por eslo maldice á la
higuera y esta s? seca, por esto .. . pero pa­
ra qué cansarnos? Todas, absolutamente to­
das las obras de Jesucristo nos prueban que
es Dios; y nos lo prueban con ht mayor evi­
dencia que podemos imaginarnos, porque
nos lo prueba con un conjunto tan admirable
de obras, que solo pudo haberlas hecho
Oíos; y obrngqae Jesucristo las hizo expre>
sámente para probar que es Dios,

5*— JESUCRISTO ES DIOS P O R aU E


CON SU MUERTE Y RESURRECCION PR U EBA
a U E ES B 108.

Solo Dios conoce los pliegues del corazon


humano y cuanto harán los hombres en lo­
dos los momentos de su vida. Pues Jesucris­
to nos mostró que poseía'este conocimien­
to en esta ocasión; y nos probó de esta ma­
nera que era verdadero Dios, Jesucristo
mostró que conocia cnanto pasaba en el co-
razón de los judíos, cómo lo tratarían en su
pasión, en su muerte de Cruz, que estaba cer­
ca apesárele que sus enemigos no querían con­
denarlo, sino despues de Pascua, y conoceen
suma su resurrección gloriosa. Hablando con
los discípulos de su pasión, les anuncia que
lo abandonarán, que uno lo venderá, que
otro lo negará, y que todos huirán: les dice
que El será preso, azotado, escupido, abo­
feteado, tratado con la mayor ignomia y
que morirá en Cruz. Todo esto se verifica,
y se verifica en el tiempo señalado por Jesu­
cristo, y se verifica no obstante eí parecer
del todo contrario de los escribas y fariseos,
Jesucristo anuncia á los apóstoles, y de un
inodo espacial á sus enemigos, que resuci'
taria al tercero día, y lo verifica; Jesucristo
muere con iamuerte mas ignominiosa, y en
stt muerte hace temblar toda la tierra, y ras­
ga de arriba abajo todo el monte Calvario,
y frane que el sol oculte sus luces durante
tres horas, y sepulta á ia tierra en espesas
tinieblas desde las doce del dia hasta las
tres de la tarde, y resucita á muchos muer-
toe. Jesús ya murió; y aun ya muerto, es
atravesado con una lanza su corazon, para
que derrame hasta la última gota de su san­
gre. Los soldados, y el Centurión dan tes-
timonio jurídico de su muerte; Joséy Nico-
demus lo bajan de la Cruz, lo ungen con
aromas, lo envuelven en una sábana limpia,
lo colocan en un sepulcro nuevo, y cierran
su entrada con una gran piedra. Entretanto
los escribas, fariseos y sacerdotes, temen que
resucite como lo habiaanunciado,y pat a im­
pedirlo sellan el sepulcro, y colocan en él una
guardia esforzada, numerosa y de toda su sa­
tisfacción, Así pasó el viémes, todo el sába­
do y una parte del domingo; mas en el do~
mingo resucita, se aparece á s\? Madre, a los
apóstoles, á las Marías, á todos sus discípu­
los que eran mas ele ciento veinte; está con
ellos cuarenta dias, habla con ellos, come con
ellos, los reprende, los instruye, los fortalece,
les promete al Espíritu Santo, los bendice
por .última vez, y por su propia virtud su­
biendo á la gloria, se sienta á' la derecha de
Dios Padre: tan clara, lan cierta,tan incon­
testable, es !a verdad que nos asegura que
Jesucristo es Dios/ ¿Cómo pudo saber todo
cnanto bahía de sucederle si no fuese Dios!
¿Cómo podría portarse en toda su pasión
de un modo tan digno, tan noble, tan períec*
tosi no fuese Dios? ¿Cómo podría resucitar­
se así mismo, dar nueva vida A sus ojos,
á sus oidos y á todos los miembros de su
cuerpo si no fuese Dios? ¿Cómo pudo veii-
ficar la unión del cuerpo con su alma, si no
fuese Dios? ¿Cómo en el espacio de tres dias
pudo cu lar todas sus heridas, y andar bue­
no y sano, si no fuese Dios? ¿Como pudo
aparecerse á sus discípulos, alentar aquellos
tímidos corazones, y esforzados hasta poner
sus glorias, en morir por El si no fuese Dios?
Concluyamos que habiendo hecho Jesucris*
to todas esas cosas es Dios; y que es Dios
verdadero de Dios verdadero; porque es el
hombre de Dios de que nos habla San Juan,
porque E l dijo que era Dios, y lo probó, y lo
probo no solo en vida por medio desús obras,
sino que lo probó singularmente mediante
su gloriosa resurrección , des pues de su
muerte.

6 , — E R N E S T O R E N A N CO NFIESA E H SU OBRA

IM P Í A V ID A DE JESU S, Q U E JESUCR ISTO


ES DIOS.

Ernesto Renán es quizás el hombre


mas impío de cuantos ha sostenido la tier­
ra; y en su obra que diabólicamente apelli­
do y id a de Jesús ensartó todos los errores
de todos los que se han pronunciado contra
la divinidad de Jesucristo. Partiendo de los
cuatro Evangelios, ha tejido la obra quo de­
nomina Vida de lesas, pero truncando tes­
tos, callando otros, dando falsas interpreta­
ciones á muchos, y suponiendo sin probar
cuanto le ha dado i a gana, ha querido con
cluir que Jesucristo no es Dioa, que es un
filósofo de tos mayores que ha habido, aun­
que en otras ocasiones nos dice que fue un
ignorante, un fanático. Pobre tibie pensador!
Ha pensado tan libremente en m obra, y tan
mal ha■dijerido sus conceptos, que contrá
su propia voluntad, él misino nos confiesa
en su obra la divinidad do Jesuciito: y así
como el impío Rousseau después de haber
impugnado el catolicismo, nos asevera la
divinidad de Jesucristo diciéndoiios: si la
vid a y muerte de Sócrates soji de un sabio i
la vida y muerte de Jesucristo^ son de un
Dios: así el impío Ernesto Renán en sn mis­
ma obra contra la divinidad de Jesucristo
nos dice: que Jesucristo Dios: y cuyos
pas ages vamos á aducir para que aparezca
con toda claridad la mala fé del autor, la
pesada burla que hace de sus crédulos lee-
tores, y hasta que punto brillan los santos
Evangelios, la divinidad de^Jesucristo; por­
que mal de su grado, y contra su propia vo­
luntad, se ve obligado á confesar que Jesu­
cristo es Dios. Así se expresa en el 'capí tu-
lo 28. Cualesqttiera que sean los fenóme­
nos inesperados del/porvenir ■ > Jes-U' no se ■
rá sobrepujado^ sa culto se rejuvenecerá sin
cesar) la lectura de sits hechos ‘provocará
lágrimas sin fin. sus sufrimientos enterne-
ran los mejores corazones, y todos los siglos
proclamarán, que no ha nacido tino mas
grande que Jesús, Y porqué? qué es lo que
ha visto el'Sr. Renán eu Jesucristo? qué vé
en sus palabras y en sus obras, que le obli­
ga á davle el primer lugar? ¿cómo asegura
que nadie podra sobrepujarlo? en que se
funda, para afirmar, nue su culto se rejuve­
necerá sin cesar ¿qué vislumbra en su con­
ducta tan magnánimo y digno de admira­
ción/ Ya nos ío ha dicho eu el capítulo
0 t ° con estas palabras, tanto mas notables
cuanto que son la confesión de un des­
creído: Jesús no tuvo visiones] Oíos ?io
le hablaba como un extraño^ sino que Oíos
está en E l, E l se sienta con D¿os, saca
de su corazon lo que dize de su Padre, y
vive en el seno de Dio?, por una comu^
nicacion continuü: confesion la mas explí­
cita de la divinidad de Jesucristo de cuán­
tas han salido de ¡aboca de un impío/ El
8r. llenan en el capítulo 3, nos presenta á
Jesucristo como un rudo, un ignorante, im­
político, y sin conocimientos filosóficos. A
esto preguntamos ¿cómo un hombre sin sa­
ber, pudo variar la faz rié las creencias, de
la moral, de la religión, de la sociedad, de
la familia y aun del individuo? En.el ca­
pítulo 14 por medio de tma serie de contra­
dicciones que tamo abundan en su obra, nos
da la razón afirmándonos otra vez que Je­
sucristo es Dios. Nos refiere que Jesucristo
dijo á la Samar i tana, "que r .los verdaderos
adoradores adorarían al Paare en espíritu y
verdad, y como espantado de la doctrina
sublime del Salvador, exclama: E l día en
que Jesitsristo pronunció estas palabras,fué
verdaderamente Hijo de Oíos; porque en
aquel día fu n dó el culto piimitivo sin fecha
y sin patria, porque es el culto que prarti'-
carán ¡as almas elevadas hasta el fin de
los tiempos, y porque planteo la- religión ab­
soluta de la humanidad. En efecto* fundad­
la verdadera religión; religión absoluta que
debe durar hasta el fin de los tiempos, son
actos propios de aquel hombre, que ai mismo
tiempo era Dios. Én el capí lulo 12 nos dice,
que los profetas anunciaron al Mesías, que
ya había venido Elias, que lo habia de pre­
ceder, y que este era Juan: confiesa los mi­
lagros que hacia Jesús, .en comprobación de
que El era el verdadero Mesías, anunciado
por los profetas: en el cap, 15. La antigua
ley debe ser abolida, Jesús la abolirá: et
Mesías ha venido y el Mesías es EL Eí
reino de Dios se ha de establecer aunque Eí
sea víctima de m empresa: pero despues
de su muerte vendrá acompañado de -
gíoues de ángeles, y aquellos que lo recha^
zaron serán confundidos. Cuatro veces nos
prueba en tan pocas palabras la divini­
dad de Jesucristo porque dice que es el
verdadero Mesías: dice que hizo milagros;
dice que en E l se cumplieron las profecías;
y dice que vendrá despues de su muerte á
■confundir (1 los culpables. En el capítulo
16 asienta, que loa que rodeaban á Jesús, se
; admiraban mas do ^us milagros, que de su
i doctrina. Aquí admite que Jesucristo hizo
verdaderos milagro^, y por consiguiente q ue
era Dios, ya que El mismo los hacia por su
! propia virtud, y no como un enviado que ms
hiciera eu nombre de Dios, y como se trata
| de milagros contados cotí minuciosidad por
I testigos oculares, y contados cuando aun
i vivían muchas de ías personas en cuyo fa
jvor se hicieron, y milagros ejecutados con
| linuamante; de lo dicho brota con toda cía-
j ridaáj que Jesucristo es Dios} supuesto que
i hacia, milagros propios, y sin depender de
| nadie} porque esto solo Dios p u e ^ hacer-
| ¿e. En otro lugar dice: Jesús era el (Jreador
de la religión eterna de la humanidad, por
cuya razón cada uno de nosotras debe á
E l lo que tiene de mejor; porque E l ha per-
feccionado d la humanidad con su doctrina,
y nadie ha podido igualarle, desde el prin­
cipio del mundo Insta nuestros di as: con
lo cual afirma, que Jesucristo es verdadero
Dios, porque solo el Ser supremo es el que
puede establecer una religión que por su
verdad, elevación de ideas, y santidad de
preceptos, no esté sujeta ñ cambios; con lo
cual afirma repito, que el que esto hizo era
un hombro tan superior á todo otro hom­
bre. que a! mismo tiempo era Dios. Y esta
idea es de tal suerte la del Sr. Renán, que
hablándonos de io mucho que fie opuso á la
hipocresía exclama: í(obra excoleníede alta
4i burla, rasgos escritos en líneas de fuego
“ sobre la carne del hipócrita, y de] falso de-
u voto. Rasgos dignos de Dios/ Solo un
í; Dios sabe matar de esta suerte/”
Min* Bien señor padre, muy bien esto
es demostrar que Jesucristo es Dios esto
haber presentado una demostración de Ir
divinidad de Jesucristo tan sencilla como
exacta v absoluta.
CaL En efecto nos lia dado una serie de
prueba» las mas lógicas y convincentes; y
todo hombre que vaya de buena fé, «ece-
sanamente ha de sacar do su lectura que
Jesucristo e$ Dios, Foro señor padre, vd.
habrá notado que hs sido m\ mal cristiano,
y que terna tiempo y voluntad para tocio
menos para cumplir los deberes de mi san­
ta religión; sin embargo, vio üoy lo mismo,
desde que vd. me ha convencido que Jos
protestantes, los masones y los libre pensar
dores solo tienen d error, la mentira y todos
los /icios; y por consiguiente que ni uno so­
lo do cijos puede salvarle, sino que vivien­
do y muriendo cotí estas necias. necesaria­
mente hü.u de condenarse todos el ios; pues
di sd e e u ton c*:s .por 1a gr ac ia.de Di os r y p or
1,'i intercesión de-la Inmaculada y Dsvma
María* he sentido e?; mí un ambio sa­
ín da ble, y por tanto he com enzado ú ’^rar;
pero íe digo d \rd.c0M laüta vergüenza como
verdad* que no entiendo io que me di^jo
al rezar “Creo eu Jesucristo au EJaico Hijo
y Señar 3NuesUo,5í deseariá pues que vd. rae
io-esplicase para caue reza en lo sucesivo
con mas devocion.
Mm. Esta misma súplica «e la hago yo
también, pues necesito una instrucción de
las palabras dichas aun mas que e! señor
católico, por haber pasado mi vida en ca­
lumniar á loe católicos y á ia iglesia R o
mana, y no eu servirme de la Escritur a
para conocer un poco mas lo que es Jesu­
cristo.
jiSfac. Con macho gusto voy k satisfacer
sus deseos, esponiésídoles con ia doctrina
católica las palabras que me han indicado.
t¿Creo en Jesucristo su Unico Hijo y Señor
í; Nuestro,^ Pero no So haré de modo qao
vdes. comprendan tan grandes misterios por­
que si no podemos comprender ]a3 cosas visi­
bles, obras que vemos y palpamos, es evi­
dente que menos liemos de poder compre tí*
der lo que es Jesucristo, Hijo único de .Dios y
Señor Nuestro; pero sí tendrán el consuelo
de saber ío que saben loa buenos cristianos, y
podrán rezar mejor y con gran consuelo
do su espíritu»
Cuando dicen; “ creo en Jesucristo su Uní-
í ¡ coH ijo y Señor Nuestro,” hablan de la se­
gunda persona de la Santísima Trinidad;
confiesan que el Eterno Padre tiene un H i­
jo tan eterno como S I , y en todo igual íi Ei;
creyendo en el Hijo, como creen «a Dios
Padre, confiesan que es engeedraao do su
sustancia; pero de tal modo, que conocién­
dose á sí perfeci í sí mámente, produce xma
viva iraágen de sí m i 5 m o>imagen d¿ Infi­
nito. perfección, como qnt es engendrado
por Aquél que es infinitamente períecto.
Pues esta imagen de la sustancia de Dios es
el Hijo Eterno y Unico; y tan Sanio, tan
Perfecto, tan Infinito tan Inmenso como el
Padre.
Por tanto, cuando vdes, estén arrodillados
en la Iglesia ó en el retrete de su casa rezan­
do el Credo, cuando dicen.* <lcreo en Jesucris-
Et to su Unico Hijo y Señor Nuestro,” creen
y confiesan que Jesucristo es natural Hijo de
Dios, que es del todo consustancial ai Pa*.
dre, que todas Jas cosas- las sustenta y rije
coa la palabra de su virtud, que es el here­
dero universal de cuanto existe, y que siem­
pre ha obrado de manera que es el objeto de
sus complacencias.
Creen y confiesan q u e se llama h i j o , y
deben entender entonces que es de la mis­
ma sustancia del Padre, y tan Dios como el
Padre, y de ningún modo q u e es u n Hijo
adoptivo por )a -gracia, como Jo son todos
los b u e n o s .
Creen y confiesan que este Hijo se llama
el v e r b o y deben entender que e s t a gene­
ración aunque sustancial, no es material co
mo las otras, sino espiritual por vía del
entendimiento.
Creen y confiesan que eete Hijo ademas
de llamarse el v e r b o , es con toda verdad
la imagen y figura de la sustancia del Pa­
dre, porque es viva y verdadera represen.
taeion de todo aquello qne hay en ia sus
tancia del Padre*
Creen y confiesan qne el Hijo de Dios se
llama J'esüjs y qne el Padre Eterno quiso qne
este fuese so nombre, porque Jesús quiere
decir Salvador, y le fue dado este nombre
porque EJ. había de salvará su pueblo del C&U ■
Uve rio del pecado, y habla de volver á to­
dos ios hombres á la gracia y a mis la d do
Dios, y para que pudieran recibir un día la
herencia de ios bienes de ja gloria.
Creen y confiesan que el Hijo de Dios se
llama C h i s t o , y que fue coronado y ungi­
do sobre todos los reyes, sacerdotes y pro­
fetas, porque lili es el rey de los reyes, y
Señor de ios señares; porque es el sacerdote
eterno según el orden de Melquised^cl), y
porque Eí es por antonomasia el que ilumí
no ér todos los profetas*
Creen y confiesan que se i ¡ama. S e Kor
N u estro , porque no obstante de ser el ¡Se*
ñor de todo, porque todo lo hizo con solo su
palabra; sin embargo, se llama principal*
mente y con toda propiedad el Sefíoi de
todos los que ha salvado y redimido, pues
como nos dicen San Pedro y San. Pablo, nos
ha comprado no & precio de oro, 6 de plata,
ó de piedras preciosas, sino pagando por
nuestro rescate «I recio infinito de su san­
gre divina.
Observan señores■lo que es Jesucristo
Nuestro Señor'/ observan el conjunto de mis
te ríos que creen? observan cuán digno <js
de nuestro amor/ observan la justicia de
¡San Pablo cuando ful aunaba anatema con­
tra todos aquellos que no ama o á' Jesucris­
to? Pero observen sobre todo cómo Jesu­
cristo Nuestro Señor nos ama verdadera­
mente; nos rije, nos defiende, nos favorece, y
nos ampara contra todos nuestros enemigos
que son el pecado, el demonio, el infierno,
la carne y la muerte y nos ama en tanto
grado, que dio su vida por nosotros en una
cruz, Ojalá señores que estos recuerdos pro
dujeran en nosotros obras dignas de tan
gran Señor!
tW . Qué grande es pues Jesucristo/ qué
excelso y cuán digno de nuestro amor!
8ac. Para que conozcan mejor á Jesu*
cristo y para que en adetante h* amen mas
y mas, consideren ios nombres que le con­
vienen: como Dios le conviene ser llama­
do Hijo de Dios, é Hijo Unico de Dios ó
bu Unigénito, y como íiombre le convie­
ne ftj nombre glorioso y sacratísimo de Je­
sús, Cristo y ¡Señor Nuestro. Consideren
ademas, que en Jesucristo con le sainos dos
33
'naturalezas, y dos generaciones: dos natu-
ralezas, la divina y la humana en una sola
persona y esta divina: y dos generaciones,
una eterna por haber sido engendrado antes
de todo tiempo y desde toda la eternidad, y
la otra temporal, c o m o que nació en el tiem­
po de la Santísima Virgen María su Madre*
Por la primera es Dios verdadero de Dios
verdadero, y por la segunda es verdadero
hombre, como formado de la sustancia de
Mi Madre: la primera generación excede todo
ingenio, no se nos manda entenderla; pero
sí creerla, adorarla y reverenciarla; y la
segunda generación que es del todo mila­
grosa hemos de creerla, adorarla y reveren­
ciarla, y a mi en cierto modo podemos re­
ferirla: sí, tal es Jesucristo Dios y Hombre
verdadero.
Min* Estoy admirado señor padre por la
declaración que acaba de hacernos de tan
grandes misterios, y 110 puedo menos que
adorarlos con toda reverencia, SI, señor
padre, ahora conozco á Jesucristo como
nunca; ahora me formo de El una idea, algo
exacta y al mismo tiempo tan consoladora
cual nunca me la había formado» Oh qué
ignorantes son los protestantes en materia
de religión! cuán poco conocen á Jesucristo
loa mismos que aparentan defenderlo! Pero
con lo que vd. ihjm lia dicho conozco que es
ver?ladero Dio^ y verdadero hombre, y como
no repugna el qm* d ■>« naturalezas subsistan
bajo una sola porsona divina. Pero desea­
ría eln vd. corno en complemento de núes
tras importantes conferencias dos cosas im
portantlsimas, á saber: qué debo hacer para
no pecar contra este artículo de nuestra san­
ta fé y qué debo hacer para honrarlo y ado­
rarlo conreo conviene.
Sac. Dos preguntas acaba de hacerme
que me placen mucho y que las contestaré
con dos respuesta^ y lo haré con tanto ma­
yor gusto, cuanto que ellas acabarán de m a­
nifestarles lo contenido en el artículo que
dice: “Creo en Jesucristo «u Unico Hijo y
“ Seftor Nuestro.,T
Pecan contra este artículo los que
buscan el remedio de sus pretenciones fuera
de Dios, y que se fian de otra cosa mas que
de su Unico Hijo y Señor Nuestro: y pecan
contra él todos ios masones y libres pensa­
dores pues en su loco frenesí han intentado
despojarlo de la divinidad.
Pecan contra este artículo los que creen
alcnnzar el perdón de sus pecados por me­
dio de asperezas, rigores, vigilias, ayunos,
y demás penitencias; sin contar en los mé-,
ritos de Jesucristo, olvidándose que todas
las oraciones, tumo do la iglesia <-¡mo ele
los íieles en particular, tndo está fnndadi?
eu los merecí mlentos de Nuestro Señor Je
sucristo. Y así hemos de decir todos, la oía-
eion de Jesucristo dio valora la mia* el ay~u
no de Jesucristo á los míos, y por consignieu-
ie ihíIíís nuestras obras en tanto son hktl
torias, eu cuanto están unidas á los méritos
de Jesucristo de quien reciben todo su valor'
De ahí t'S que todos los íieles unidos con
fa Iglesia deben decir; Gracias á Diua por
Jesucristo; gracias al Padre que nos dio
á su Unigénito; gracias al Hijo que mm
dió todos los méritos de su vida y de su
muerte: y millones de gracias lesean dadas
porque por El valen tinostr as obras, por
Kl, se nos dió virtud para practicarlas, y
por El, que.es nuestra malicia y nuestra
santificación hemos cié pedir el don de la
perseverancia. Pasemos á la segunda res"
puesta.
2 .a (iué liemos de hacer para honrarlo,
reverenciarlo y adorarlo? Cuatro cosao voy
á indicarles admirablemente útiles í. No pe­
car contra este artículo! y este es ej primer
acto de honor, de reverencia y de adoraeion,
í\. Hacer actoa positivos de amor de Dios,
viendo que el Señor Üios Nuestro lio se con­
tentó con criarnos, y con llenar el mundo de
tlonc.s nuestra conservación, sino qne
<1¡ó iit hombre cuanto pudo da rio, supuesta
que corno nos dice >San Jm-m entrególe su H i‘
jo con todo su poder y eternas riquezas;' y
entrególe para librarnos de todo maí, y para
que1,entráramos á la posesión do iodo bien,
III. P onera on disposición do hacer siem­
pre y en cualquiera ocasion toda especie
de sacrificios p o r Din ¿i, porque obró con un
amor tan singular, que para curamos dé­
los iv*ales de nuestras culpas, nos dio á su
mismo Unigénito, y nos lo dio para que
cada uno de nosotros pudiera decir con to­
da verdad: El os realmente lodo mi re­
medio. ü¡¡ i'osi'.ííte, mi .sacerdote* mi sacrifi­
cio, mí cordero, mí santificación, mi justicia,
nn Señor, mi amparo y mí guia. IV. Con­
fiar en Je?ucristo, no mas que en Jesucris­
to, y solo en Jesucristo, y con una confian­
za tal; que nos parezca que El mismo nos
toma do la mano, y nos lleva delante del
Eterno Padre, y que allí responde por nos­
otros, -y í j u c por lo que nos faltare El mis­
mo ofrece la mas sobrada y copiosa reden-
oion. Ah! divino artículo que trueca la des­
confianza en esperanza firme, la pesada
tristeza en suave alegría, y el formidable
desasosiego en tranquilo reposo.
Mhi, Gracias señor padre, mil gracias.
Ahora conozco lo que es Jesucristo en la
religioh católica ó en la Iglesia que es Una*
Santa, Católica, Apostólica y Romana; Je-
sus es todas las cosas, es verdaderamente
Nuestro Redentor, es el fundador del cris­
tianismo: con Jesús todo es y sin Jesús na­
da es. Gracias señor padre, por el señala­
do beneficio que nos ha hecho hablándonos
de Jesús.
Qai. Yo también se las doy y mas es-
presivas si cabe que las del señor ministro.
Yo he sido mas culpable, porque siendo hijo
de !a Iglesia católica he obrado hasta ahora
como nn hombre sin creencias; mas en ade­
lante seré un hombre nuevo c^on la espe­
ranza que tengo en Jesucristo en su Inma­
culada y divina Madre la Santísima Vir­
gen María, en el patrocinio de todos Jos
santos, y el magisterio acertadísimo de la
santa Iglesia. Ah/ ahora si quem e pare­
ce que comienzo á amar á Jesucristo Se ­
ñor Nuestro, á Jesucristo D ios'y hombre
verdadero, á Jesucristo que es mi Redentor,
mi Salvador, mi Díos> mi M aestro, mi Pa
dre, mi Hermano y en suma á Jesucristo
que es para mí todas las cosas.
Sí, señor padre, se lo prometo á vd, como
*ya lo he prometido á mi-Dios: voy á obrar
en adelante como buen católico, voy á amar
á Jesucristo como á mi padre, y voy a res­
petar, reverenciar y amar ¿lectivamente y
con ei afecto que debo a la Iglesia verdade­
ra, á la Iglesia fundada por Jesucristo Se*
ñor Nuestro, á la Iglesia eu cuyo seno hay
salvación, á la Iglesia que es Una, porque 'a
verdad es una, y la iglesia verdadera, nece­
saria y absolutamente ha de ser Una, hade
ser Unica, porque solo es propio del error el
ser múltiple: voy á respetar, reverenciar y
amar efectivamente y con el afecto, á la
Iglesia qué es Santa, y esta es la verdadera
Iglesia en cuyo Beño hemos nacido; y es
Santa porque Jesucristo su cabeza es santo,
los Sacramentos son santos, los Mandamien­
tos son santos, todas sus disposiciones son
santas, y hacen santos á cuantos la obede'*
cen: voy á respetar, reverenciar y amar
efectivamente y con el afecto á la Iglesia
que es católica* porque está estendida por
iodo el mundo, y es católica en especial por
la doctrina, porque todos los católicos ahora
creemos lo mismo, y lo mismo han creído
siempre los católicos de todos los tiempos,
y lo mismo creerán durante todas 1as eda •
des de todos los siglos: voy á respetar, reve­
renciar y amar efectivamente y con el afe^s
to á la Iglesia que es Apostólica porque los
apóstoles la fundaron con la autoridad de
Jesucristo: y en suma, voy á respetar, reve­
renciar y amar á la Iglesia que siendo la
Iglesia verdadera, es esencialmente y abso­
lutamente Una, Santa, Católica y Apostó Li
ca, y es aí mismo tiempo por voluntad de
Jesucristo también Romana,
Min. Muy bien señor católico: sus sentí'
mientos son igualmente mis sentimientos, y
estoy en la convicción que no puede tener á
Jesutristo por Padre, aquel que no tiene á
la Iglesia jior Madre.
Sac. Muy bien señores: apruebo sus sen
ti mientos, y ios apruebo tanto mas cuanto
que veo que han brotado tan espontánea­
mente de su corazon. Ustedes* han con­
cluido, y es un deber mío concluir tam­
bién. Pero que haré yo al finalizar nues­
tra conferencia ó mejor dicho, nuestro con­
junto de conferencias. Dar ia honra y glo­
ria á Dios, de quien es todo don perfecto,
suplicar á vdes. que se embeban bien de la
doctrina que espusirnos sobre cada uno de
los puntos que hemos tratado, y dejarme
conducir de los sentimientos de San Pablo,
cuando maldecía á los que no amaban á Je­
sucristo; y aun es peí o de la religiosidad de
vdes. que se reunirán conmigo para la hon­
ra y gloria de Dios, á fin de maldecir á todos
los que niegan que Jesucristo es Dios. Sí:
digamos con verdadero celo: maldición y
anatema, á ios que niegan que Jesucristo es
Dios; maldición y anatema, á los que dicen
qne Jesucristo 110 es Dios; maldición y ana­
tema á ios que escriben que Jesucristo no
es Dios; maldición y anatema, á los que vo­
luntariamente oyen conversaciones en las
que se dice que Jesucristo no es Dios; rnak
dicion y anatema a los que maliciosamente
hacen correr libros en los que se intenta
probar que Jesucristo no es Dios; maldición
y anatema á los que imprimen libros en los
que se asegura que Jesucristo no es Dios;
maldición y anatema ú los he reges, á los
incrédulos, á los masones, á los libre pen~
sadores y á los malos católicos que dicen
qué Jesucristo nn es Dios; y digamos aun
como San Pablo. (íMaldición y anatema, a
fi los q u e no aman á Jesucristo verdadero
“ Dios” De nuestra parte amemos teórica y
prácticamente á Jesucristo, y mostrándole
nuestro amor, y creyéndole verdadero Dios,
demos público testimonio de esta ereenciaj
mediante el exacto cumplimiento de todas
nuestras obligaciones: con esta conducta
creeremos prácticamente en Jesucristo ver"
dadero Dios; no caerá sobre nosotros la mal­
dición que fulmina el Apóstol contra los que
no aman á Jesucristo sino que entraremos
en la posesion de las bendiciones de Jesús,
que con el Padre y el Espíritu Santo vive y
reina por los siglos de los siglos. Amen
Jesús.

FIN.
CONCLUSION.

El colaborador de nuestra Biblioteca


Religiosa que nos ha proporcionado la pre­
sante obrita, nos ha remitido el siguiente
trozo, para que sus lectores vean ds un solo
jt^olpe de vísta las horribles tendencias de Li
Praiic-masoueria.
He alii nuestra divisa/ exclaman los franc
masones en sus correspondencias oficia
Ies, aniquilamiento y destrucción complela
del catolicismo y hasta de ia idea cristiana,,,
es preciso descatolizar el mundo..., conspire­
mos solo contra, Roma.,, «ontra Uoma deben
dirigirse todos los esfuerzos de los enemigos
de la humanidad..,, cou tal de destruir á Eo-
ma, todos los medios son buenos*.. .en núes
tro consejo está decidido que no consinta­
mos mas cmtianos......Mi rabea u y casi todos
los hombres que formaron la revolución de
1789, Danton y Kobespiene, y con ellos los
malvados del 93 pertenecían á las socieda^
des rr.asónieas, -. * ao couspiiemos mas que
contra Roma y aprovechemos las circuns­
ta n c ia s ..,. es necesario ahogar el gérmeu
católico y aun c ristian o ..., popularizemos
el vicio en las masas para que It> respiren
por todos sas cinco sentidos.. . . formad co­
razones viciosos y 110 tendreis católicos
lo que importa es destruir la m oral.. * Jo que
hemos emprendido es la corrupción en gran­
de escaía de todo el pueblo por medio del
Clero, y del Clero por medio de nosotros,
corrupción que nos permitirá llevar un dia á
la Iglesia al sepulcro . *, * sin esto nos lison­
jearíamos de haberla vencido-----los caba­
lleros masones prestan el juramento de mi­
rar siempre con hon or á los reyes, á los fa­
náticos y al Clero.
Tan horrible, tan monstruosa es la Franc­
masonería.

Tenemos el gusto ele anunciar á todo* nuestros


lectores que el Ilimo. Sr. Dr. D. José Vicente j a ­
lm as, dignísimo Obispo de Durando, njiutlív^tó tan
grande aprecio á la Biblioteca R eligiosa , nttu se
digno conceder 40 días de indulgencias por cada
página de todas las obras que ella luí publicado
hasta ahora, y püblícare en adelanto, con las debi­
das licencias de Irt autoridad eclesiástica* Por
consiguiente disfrutan de las referidas indulgen-
gen cías las obras de ¿Quien es M u ría la M adre de
Dios? i Quién es Jesucristo? Corifeo ion 6 Condenación
y t a de» Protest tmlisífío y de m Franc-masoner%it?
Capitulo I.—Falsedad del protestan­
tismo en sí mismo y en bus obras.
1, Su oí igen. 2* Culto, de los san­
tos y su invocación. 3. Indulgen­
cias* 4. Caracter de L útero. 5, La
Inquisición. 6. Degüello de San
Bartolomé. 7, Revocación del Edic­
to de Nantes* 8. Condenación de
Galileo.
Capítulo 1L—La Iglesia de Jesucristo
es la verdadera.................................
L Existencia de la verdadera Igle­
sia. 2. Solo la Iglesia católica es la
verdadera, 3. EL protestantismo ni
fís} ni puede ser la reforma de la
Iglesia católica, 4. El protestantis-
rao es una vil secta. 5, JNotas ó
distintivos de la verdadera Iglesia,
Capitulo 11L—La Iglesia verdadera
ha de ser román a............ . .................
L Se refuta el folleto llamado Des
pertador délos fanático?» 2. So re­
futa el que se apellida, Esclavitud
del alma y medios de salir de ella*
3. Refutación de lo que se llama
Abusos del papado y su infalibilidad,
4. Privilegios y glorias del Papado.
Capítulo IV.—El protestante no pue­
de continuar en su secta. 115
1. Libertad de cultos. 2. Los protes­
tantes condenados por sí mismos. 3.
Diez y seis razones para adjurar el
protestantismo y hacerse católico.
4. La misma verdad se demuestra *
por las Escrituras*
Capitulo F.—Los protestantes y la Bi­
blia....................................................... 145
1. Los protestantes no pueden reci­
bir el eánon de las Sagradas Escri­
turas. 2. Los protestantes no pue­
den recibir ni la misma Biblia por­
que no les consta que sea divina.
3. Ni pueden admitir la traducción
de la Biblia. 4* Ni pueden conocer
bu verdadero sentido. 5, Se refuta
el folleto titulado Los libros apócri­
fos, 6, Se refutan loa /olJetos la
Verdad y el error, y la con versión úe
Andrés Nunn. 7, Dificultades.
Capítulo V I—Cómo no es lícito á un
católico hacerse masón................... 195
1. No es lícito &mi católico por con­
fesión de ellos mismos. 2. Ni apesar
de su filantropía y beneficencia, 3*
Ni por su origen* 4. Ni por ja clase
le gente que la compone. 5. Porque
íecluta la gente engañándola. 6. Pov
sa malicia impía y por lo sumo de su
íxaldad. 7. No es lícito en su pri-
mer grado que es’el de aprendiz. 8.
N en el segundo que es de compa­
ñero masón, ni en el tercero de maes­
tro. 9. Ni en sus altos gradns. 10.
Ni por las sociedades secretas. 11.
Ni ^ofiio dirigidos por el diablo en
persona y demas impiedades. 12.
Que es ío que encubre el velo de la
beneficencia, 1H. No es lícito á las
mujeres* 14. No es licito porque
seis papaa han excomulgado á los
masones- 15. Porque tienen la mal­
dad y la malicia en su mas alto grado.
Capitulo VIL—Refutación de la res­
puesta á la brillante obra de Monse-.
ñor de Segur......................................^53
1. Triste idea de la refutación del
Dr. Alemán. 2. Acertada conducta
de la ígíesia. 3 Primera falsedad
de nuestro doctor 6 sea el secreto
masan. 4. Segunda falsedad ó sea
la compañía de Jesús. 5. Tercera
falsedad ó sea el profesor universal.
G, Cuarta falsedad, la frauc-masone­
ría es anticatólica. 7. Quinta fal­
sedad, la franc-masonería es antiso­
cial. 8. Sexta falsedad, historia
de ia franc-masonería. 9. Séptima
falsedad, principios y objeto (le la
francmasonería. 10, Octava false­
dad, felicidad masónica,
Capítuto V IIl*-l,os frailes y las mon­
jas.......................................................
1, Doctrina masónica publicada ea
la muerte del masón Moris. 2. Re­
futación de^la primera calumnia. 3.
Refutación de la segunda calumnia.
4 Refutación de la tercera calum­
nia* 5. Causas de la exclaustración.
6. La religión de fían Benito. 7.
Para qué sirven los frailes. 8. lu^
duenda del celibato en los frailes y
monjas. 9* Para qué sirven las mon­
jas.
Capítulo I X .—Reglas y Constitución
nes de los frailes.. • . ...................
X. El porqué de los frailes y monjas*
2. Votos de la religión. 3. Yoto de
obediencia. 4, Yoto de pobreza; 5. Yo-
lo de castidad. 6. Otras observancias
regulares.
Capitulo —Fundadores de los frai­
les y de las monjas, y de sus ocupa­
ciones ............. . . . , . , *. ...............349
1, El porqué de este capítulo/ 2. ¡Si­
glo IV. 3. Siglo V,.4 Siglo VI. 5. Si-
glo VIL 6: Siglo VIII 7 Siglos I X y
X 8. Siglos X I v X I I 9. Siglo
XIIL 10. Siglos XIV. y XV, 1L Si­
glo XVI. 12, Siglo XVII. 13. Siglos
X V III y X IX .
Gvpitulo X I . —E n donde se refiere lo
que pasó en Ja condenación de esta
obra a petición y merced de los libres
pensadores........ *................... . . . . 372
1. Porqué tan justos jueces condena­
ron nuestra obra- 2. Formalidades
necesarias, 3. Si és lícito emplear en
la polémica el estilo irónico, 4. S eo
lencia condenatona de i Protestantes
m oy la franc-masonería.
Capítulo X I I —Condenación de las fu­
turas obras contra la presente.......... 287
1. Contra las obras que en vez de ra­
zones emplean el chiste. 2. Contra
las obras que en vez de la razón solo
hacinan vanas declamaciones. 3.
Contra las obras que solo presentan
objecioues pueriles é indecentes. 4.
Contra las obras que solo alegan ob
jcciones imaginarias disfrazadas con
el estilo. 5. Contra las obra^ en que
sus autores se acreditan de necios no
obstante su tono magistral, 6- Contra
las obras que en vez de pruebas solo
presentan sus abusos á que ha servi­
do de protesto ia religión.
Capitulo X III.—De los Ubres pensa­
dores, y modo de resistir sus ataques
contra e! catolicismo. -. . . ............. 413
*-1* Sociedad de los libres pensadores
su objeto y su refutación* 2. Los Li^
"bies pensadores clamando contra 1*
superstición. 3. Lo? libres pensadores
clamando contra eí fanatismo. 4. Los
libres pensadores clamando contra el
Clero 5. Los libres pensadores claman >
do y condenando al Clero. 6. Los li­
bres pensadores clamando contra la
Iglesia. 7. Refutación de las obras de
los libres pensadores. 8. Una palabra
á todos los impíos y descreídos.
Capítulo XI V, —Condenación de los
protestantes, de los masones, de los
libres pensadores y de sús doctrinas1
por el Concilio Ecuménico del Vati­
cano;. ................................................ . 450
f. Condenación de los protestantes*
2. Condenación de los masones y li­
bres pensadores. 3. Condenación de
la primera y segunda entrega del li­
bre pensador, 4. Condenación de la
tercera entrega del libre pensador. 5,
Con den ación de la cuarta entrega
del libre pensador 6. Condenación
de la quinta y sexta entregas del li*
bre pensador. 7. Por qué han sido
con deneidas
Capitulo JL V,—Divinidad de Jesucris­
to .c.
L El crimen infame. 2, Jesucristo
es <1 Dios hombre de que nos habla
San Juan. 3. Jesucristo es Dios, por*
que El se hizo hijo de Dios. 4, Jesu­
cristo es Dios, porque en vida probó
que era Dios, 5. Jesucristo es Dios,
porque con su muerte y resurrección
prueba que es Dios. 6. Ernesto Re­
nán confiesa en sn obra impía, vida
de Jesús, que^eaucristo es Dios,
Cónclusion.................................

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