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No filosofaras sobre la ignorancia sino fundándote sobre el conocimiento; para esto empezarás

por adquirirlo

No te jactarás de poseer poderes cognoscitivos especiales de alcanzar el conocimiento por vias


suprarracionales o supraempíricas: aprenderás con trabajo, sin creerte dueño privilegiado de
una intuición especial

Intentarás expresarte con sentido y con claridad, formulando enunciados que, por poseer
significado, sean susceptibles de ser convalidados o, al menos, justificados pragmáticamente

Jusitificarás lo que afirmas: Intentarás ofrecer a los medios para el test logico o empírico de tus
aserciones, y recurrirás a la autoridad solamente como expediente pragmático transitorio.

No te atarás a dogma alguno: en particular, no acatarás filosofías de iglesia ni de partido, y no


te encerraras obstinadamente en una escuela, tomaras el partido de la verdad, no cesaras de
dudar, de criticar, de poner a prueba, de preguntar y preguntarte; te rectificaras cuantas veces
lo exija el ajuste a la verdad, y lo harás sin vergüenza, ya que lo vergonzoso es seguir creyendo
que puedan existir, fuera de las ciencias formales, verdades irrefutables y definitivas, y que un
individuo o secta puedan poseer la suma del saber.

Te renovarás: no te fosilizarás, sino que te mantendrás alerta a las grandes novedades del
saber, sin intentar forzarlas en tus esquemas preconcebidos.

Tolerarás toda investigación científica de hipótesis que no crees; pero serás intolerante con la
ignorancia organizada, con el oscurantismo, con el mito, con las barreras a la búsqueda y la
difusión del conocimiento.