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EL VIAJE

MÁS LARGO
Ocho meses después de su liberación de
Auschwitz por los soviéticos, el escritor italiano
Primo Levi logró regresar a casa. Quedaba
atrás una etapa de reclusión en el infernal
campo de concentración y un viaje inacabable
por media Europa. Él mismo relataría la odisea.
DIEGO CARCEDO, PERIODISTA
N
adie como el propio Primo Le-
vi podría contar mejor cómo
fue el comienzo del final del
Holocausto: “La primera pa-
trulla rusa avistó el campo ha-
cia el mediodía del 27 de enero de 1945.
Charles y yo fuimos los primeros en avis-
tarla: estábamos llevando a la fosa común
el cadáver de Sómogyi, el primer muerto
de nuestros compañeros de habitación.
Volcamos la camilla sobre la nieve sucia,
porque la fosa estaba llena ya y no había
otra sepultura. Charles –prosigue su rela-
to en La tregua– se quitó el gorro, saludan-
do a los vivos y los muertos”.
Comenzaba el final de los sufrimientos de
los campos de exterminio y trabajo de los
nazis con un terrible saldo, de millones de
muertos (seis de ellos, de judíos). Pero aún
eran muchas las dificultades que aguarda-
ban a los sobrevivientes del frío, los malos LEVI hacia 1950. En la pág. anterior, llegada de
judíos húngaros a Auschwitz, c. 1942.
tratos, el hambre y las cámaras de gas an-
tes de regresar a sus ciudades, hacer re-
cuento de víctimas entre la familia y rein- judío –aunque tibio en la práctica de la
tegrarse en una vida en libertad. Una vida religión, igual que su familia– enseguida
que la mera memoria de lo pasado hacía se cruzó en su camino profesional. El fas-
imposible vivir con normalidad. cismo de Mussolini, que no ocultaba sus
Primo Levi, escritor italiano de origen se- simpatías hacia el régimen nazi y sus mé-
fardí cuya capacidad literaria floreció con todos racistas, limitaba cada vez más la
actividad laboral o mercantil de quienes
llevaban la etiqueta de judíos. Levi a duras
TENÍA VEINTICINCO AÑOS penas consiguió trabajo clandestino en
CUANDO FUE DETENIDO una mina de asbesto en Balangero.
Tenía veinticinco años cuando la milicia
POR PARTICIPAR EN LA fascista hizo una redada entre sospecho-
RESISTENCIA CONTRA sos de participar en la resistencia contra
el régimen, a la que Primo Levi se había
EL RÉGIMEN FASCISTA sumado algunos meses antes. Carente de
experiencia en la lucha clandestina, el 13
los recuerdos de tan dura experiencia, es de diciembre de 1943 fue detenido, en- daron que llevasen alimentos, prendas de
tal vez quien mejor testimonio nos ha de- tregado a las fuerzas de ocupación ale- abrigo y... dinero y joyas, por si lo podían
jado de aquella barbarie. Su Trilogía de manas y torturado por estas. Unas sema- necesitar. Una recomendación malévola
Auschwitz, integrada por Si esto es un hom- nas más tarde fue embarcado con otros con la intención premeditada de robárse-
bre, La tregua y Los hundidos y los salvados, centenares de prisioneros en un tren con lo a las primeras de cambio.
nos lega la panorámica global más expre- dirección –según señalaba un cartel con En el vagón de Primo Levi, uno de los
siva del odio y ensañamiento a los que fue- una flecha– a Auschwitz, un lugar del que más pequeños del convoy, iban hacina-
ron condenados tantos inocentes de nada nadie había oído hablar. das 45 personas. Apenas podían mover-
que no fuese la falta de sangre aria. Varios de los prisioneros murieron sin se. De pie cabían, pero sentadas, no.
auxilio alguno. Los vagones habían sido Para dormir tendidos en el suelo tenían
En manos de los nazis precintados y, durante los cinco días que que hacer turnos. La angustia del viaje,
Levi nació en Turín el 31 de julio de 1919 duró el viaje, la falta de agua y el olor de bajo el traqueteo monótono sobre unos
en el seno de una familia liberal y acomo- los excrementos y orines se volvían inso- rieles desvencijados, con paradas inter-
dada, y estudió Ciencias Químicas en la portables. Comida tenían la que cada minables en estaciones con nombres des-
propia universidad turinesa. La brillantez familia acarreaba. Los agentes de las SS conocidos, terminó al anochecer del
de su currículo académico le auguraba un que habían controlado el embarque, mos- quinto día. El tren se adentró en la mo-
futuro prometedor, pero su condición de trando su cara más amable, les recomen- derna estación de Birkenau, desde la que

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INSTALACIONES BUNA del grupo industrial


IG Farben en el complejo de Auschwitz.

se divisaban largas filas de barracones y do vivos, unos 550, se los invitó educada- en la Alta Silesia (Polonia). Monowitz no
edificios de inimaginable destino. mente a entrar en aquellas duchas, era un campo de exterminio, sino de tra-
Después de tantas penurias, todos reci- donde, en lugar de agua, les esperaba una bajo, y albergaba a 12.000 prisioneros.
bieron con alivio los rótulos que colgaban corriente de gas Zyklon que les asfixiaría Levi fue destinado al bloque 30, que alo-
de algunas naves con la palabra “duchas” en pocos minutos. Entre ellos se contó jaba a un komando de trabajadores de la
y, debajo, una frase en alemán recordando Iolanda, la esposa de Primo Levi, de la fábrica sobre la que giraba la principal
que “La higiene es salud”. Pero la ilusión que nunca volvería a tener noticia. actividad. Los internos que dejaban de ser
de una ducha reconstituyente no era más válidos para las necesidades del campo
que una trampa pensada para tranquilizar La “suerte” de Levi eran devueltos en autocares a Birkenau,
a los que llegaban. Conforme fueron des- Corría el mes de febrero de 1944. La pro- para ser liquidados en las cámaras de gas.
cendiendo los pusieron en fila, e inmedia- fesión de químico de Levi –el prisionero En el lager de Monowitz funcionaba una
tamente los médicos del campo empezaron tatuado con el número 174.489– le llevó factoría, Buna, de la empresa IG Farben,
a hacer una selección entre los considera- a ser incluido en el grupo de los conside- productora de caucho sintético. Era una
dos válidos para trabajar y aquellos en los rados válidos para trabajar. Se le destinó de tantas compañías alemanas que, duran-
que no merecía la pena invertir dinero en al llamado lager (campo de concentración) te la etapa nazi, se aprovecharon de la
rancho para mantenerlos. Fueron aparta- de Monowitz, uno de los tres subcampos explotación como esclavos de las víctimas
dos 66, y al resto de los que habían llega- que integraban el complejo de Auschwitz del régimen, judíos en su mayor parte. Bu-

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Ocho meses en las vías su salud e incrementando a cambio su fe;
él, que nunca había sido una persona re-
ligiosa. Se resistía a creer que ser judío
EL RECORRIDO DE PRIMO LEVI Y SUS COMPAÑEROS pudiera ser un pecado merecedor del
POR MEDIA EUROPA HASTA LLEGAR A CASA castigo que estaba sufriendo.

La hora de la desbandada
CAMBIANDO DE TRENES a me- cido del crudo tan necesario para mante- Pese a la escasez de noticias, se extendie-
nudo, y con paradas de incluso semanas ner sus tropas en la guerra. ron rumores sobre un retroceso alemán
de duración, el convoy en el que deambu- en la guerra. Se vieron confirmados cuan-
ló el futuro escritor tras la liberación de DESDE RUMANÍA, el siguiente tren
do, a mediados de enero de 1945, los
Auschwitz en febrero de 1945 atravesó viró al norte y, durante varios días, el viaje
miembros de las SS y soldados nazis em-
primero parte de la Polonia liberada. En discurrió por Hungría, Checoslovaquia y
Zhmerynka, en la actual Ucrania, tomó Austria. A mediados de octubre pasaron pezaron a dejar el lager en manos de los
la dirección norte, llegó hasta cerca de cerca de la frontera italiana, pero recalaron jefecillos que habían colocado para el
Minsk, capital de la república bielorrusa, y en la alemana Múnich. Finalmente, traspa- mantenimiento del orden.
en Bobruisk viró incomprensiblemente de sando el oeste austríaco, el tren a Milán Durante unos días, mientras los guardias
nuevo al sur. Desde Ovruch, en territorio cruzó la frontera italiana por el Brennero. en Birkenau, a punto de la desbandada,
ucraniano, volvió a desandar el camino re- En Verona, el grupo volvió a cambiar de volaban las cámaras de gas y los cremato-
corrido y se adentró en territorio rumano tren y llegó a la estación Porta Nova de Tu- rios para borrar las pruebas de la barbarie,
hasta llegar a Ploesti, la región petrolífera rín el 19 de octubre de 1945. Casi ocho me- en Monowitz asumió el mando el lager-
en la que los alemanes se habían abaste- ses después de dejar el lager de Monowitz. älteste del campo. Este, un prisionero co-
mún alemán llamado Jupp Windeck, ejer-
Mar Mar
DINAMARCA LITUANIA cía su superioridad racial germana y la
del Norte Báltico
BIELORRUSIA correspondiente saña contra los judíos. En
Danzig Minsk Bobruisk aquellas horas se creyó poco menos que el
PAÍSES Staryya Darohi
BAJOS heredero del Führer, y el maltrato a los
Berlín prisioneros se agravó. En el lager nada
BÉLGICA ALEMANIA POLONIA Ovruch parecía haber cambiado: algunos kapos
Kiev oficiosos y serviles se empeñaban en man-
LUXEMBURGO Katowice tener en los bloques la disciplina impuesta
París Birkenau UCRANIA
u b C H por unos SS que ya habían escapado.
Dan io E CO
SL Zhmerynka
FRANCIA Múnich Viena OVAQ U I A Los prisioneros estaban tan desanimados
Bratislava que tardaron en ser conscientes de que su
SUIZA AUSTRIA HUNGRÍA suerte estaba cambiando. No hubo cele-
RUMANÍA
Milán braciones cuando irrumpieron los soldados
Turín Verona del Ejército Rojo. Lo cierto es que comen-
Ploesti zaba una nueva etapa marcada también
YUGOSLAVIA por las penalidades e inseguridades a que
Mar Negro
ITALIA parecían estar condenados.
Mar BULGARIA
Mediterráneo Roma
ALBANIA
0 300 km Una huida interminable
La evacuación del campo a pie entre la
nieve y el hielo fue agotadora: mal calza-
na fue considerada por los aliados objetivo sufriendo vejaciones, acusando el frío gla- dos, mal abrigados y mal alimentados,
militar, y fue la única instalación bombar- cial en invierno y el calor agobiante en caminaron sesenta kilómetros por la este-
deada del complejo de Auschwitz. Los des- verano. Padeció enfermedades, vio morir pa durante siete días. Gran parte de Polo-
perfectos causados por las explosiones, de a compañeros y soportó la crueldad y el nia todavía estaba ocupada por los nazis,
los que no se recuperaría, ya habían limi- ridículo de los kapos, los guardianes inter- y los soviéticos los llevaban deambulando
tado notablemente su actividad cuando nos del campo. Judíos muchos de ellos, sin rumbo claro hacia las partes liberadas.
Levi se incorporó a sus laboratorios. examinaban cada mañana si su camastro Algunos no resistieron y fueron quedando
“Tuve la suerte de ser deportado a Ausch- (que por su corta estatura tenía que com- a medio enterrar por el camino.
witz en 1944, cuando la escasez de mano partir con un corpulento judío polaco) Levi inmortalizó aquella peripecia dra-
de obra obligaba a los alemanes a prolon- estaba bien alineado con los demás. mática, aunque también con algunos
gar la vida de los prisioneros que iban a Aunque nada incitaba a conservar la es- componentes esperpénticos, en La tregua.
eliminar”. Permaneció en el lager diez peranza, él soportó tormentos, privacio- En sus páginas describe las calamidades
meses, trabajando catorce horas diarias, nes e incertidumbres que iban agotando hasta que consiguieron llegar a una esta-

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PRISIONEROS de Auschwitz en sus literas


compartidas. Fotografía de 1944.

ción de tren, donde embarcaron sin saber cidad humana para resistir adversidades De todos modos, la resistencia de algunos
cuál sería su destino. El renqueante con- y apañárselas para sobrevivir. tocaba a su fin. Cada día que pasaba había
voy fue pasando por instalaciones destro- A veces, las raciones de comida que repar- algún componente menos en el grupo. En
zadas, pueblos perdidos en la estepa y tían los soviéticos eran abundantes y podían aquella situación, en que los días se hacían
estaciones semiabandonadas. De vez en guardarse una parte, pero en otras ocasio- largos y las noches eternas, los viajeros
cuando, el tren se detenía en medio del nes se alimentaban de lo que lograban tenían muchas horas para pensar, para
campo sin razón aparente, y pasadas unas adquirir a los campesinos en los mercados recordar la vida en el lager, para rebelarse
interiormente contra su suerte y para evo-
car la memoria de sus seres queridos, de
A VECES SE ALIMENTABAN DE LO QUE CONSEGUÍAN los que nada sabían desde hacía mucho.
ARRANCAR DE LOS HUERTOS QUE ASALTABAN La guerra, mientras tanto, avanzaba hacia
su final. Los alemanes se retiraban hacia
horas volvía a ponerse en marcha sin más. de pueblo a cambio de lo más inimagina- el oeste, dejando tras de sí pueblos arra-
No podían imaginar que su periplo se ble..., o de lo que conseguían arrancar de sados por los bombardeos y gentes hara-
prolongaría varios meses, cambiando de los huertos que asaltaban. Las patatas, los pientas y asustadas que escapaban de la
trenes en múltiples ocasiones, con para- pepinos y, sobre todo, las zanahorias eran presencia de cualquier desconocido.
das incluso de semanas de duración. Iban el principal elemento de subsistencia. Se
a atravesar un buen puñado de países proveyeron poco a poco de utensilios de Luchar contra la muerte
antes de enfilar hacia Italia. cocina, y en las paradas improvisaban ho- Durante las esperas prolongadas, los su-
El trato que recibían de los soldados sovié- gares con unas piedras y guisaban algún pervivientes intentaban evadirse de las
ticos era correcto, comparado con el dis- potaje con aquello que reunían. La única fatalidades. Guiados por el fondo de aque-
pensado por los alemanes, pero la anár- fuente proteínica que recibieron con cierta lla frase que luego Levi acuñaría para la
quica organización resultaba surrealista. frecuencia fueron salchichas. De vez en memoria, “los objetivos de la vida son la
En el relato apasionante que Levi ofrece, cuando cocinaban en el suelo de los vago- mejor defensa contra la muerte”, algunos
lo primero que queda patente es la capa- nes, que se llenaban de un humo cegador. pasajeros montaban espectáculos noctur-

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LA VIDA SIGUE en las calles de Múnich entre
edificios parcial o totalmente en ruinas, 1946.

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nos alrededor de una hoguera que, cuando


menos, les proporcionaba el confort de la
lumbre. Tampoco faltaban fugaces escar- ¿SUICIDIO O ACCIDENTE?
ceos sexuales entre algunas parejas, o quien El inexplicable dramático final del escritor italiano
se olvidaba por unas horas de sus desgra-
cias emborrachándose con lo que había PRIMO LEVI (abajo, en 1985) se re- rios libros más, entre ellos algunos de
podido adquirir o robar. Pero a los pro- integró con cierta facilidad. Era una per- materias relacionadas con su profesión.
blemas acumulados se sumaba la aparición sona afable e inteligente. Recuperó sus
de enfermedades contagiosas y de epide- relaciones y entró a trabajar en la empre- TODO PARECÍA discurrir con nor-
mias de piojos y otros parásitos. sa SIVA como químico industrial, se casó malidad, y había abandonado ya su em-
de nuevo y tuvo dos hijos. Empezó a es- pleo para dedicarse solo a escribir,
La variedad de idiomas con que se iban
cribir tarde, en las horas libres que le per- cuando, el 11 de abril de 1987, apareció
encontrando, empezando por el ruso de
mitía el trabajo. Enseguida le acompañó muerto en el portal de su casa. Aunque la
sus protectores, les complicaba la comu- el éxito literario. Quería legar a las futuras creencia más extendida es que se suicidó
nicación y aumentaba la desconfianza que generaciones su testimonio de lo que ha- arrojándose por la escalera, incapaz de vi-
su presencia despertaba en los pueblos bía sido la Shoá, y lo consiguió. vir con el peso de los recuerdos, otros
donde desembarcaban. Nadie sabía qué Además de Trilogía de Auschwitz, que le opinan que fue víctima de un accidente.
representaban los restos del uniforme del inmortalizaría como escritor, publicó va- Nunca quedó claro. Tenía 67 años.
campo que aún formaba parte de su in-
dumentaria, pero les daban aspecto de
bandoleros y asustaban. Levi hablaba
italiano, y en el lager había aprendido al-
gunas palabras de yidis que le permitían
entender algo de alemán.
En octubre de 1945, tras haber discurrido
por Ucrania, Bielorrusia, Rumanía y otros
países, pasaron cerca de la frontera italia-
na, pero el tren se dirigió a Múnich. La

EL PASO POR MÚNICH LES


GENERÓ UNA SENSACIÓN
DIFÍCIL DE ASIMILAR,
AUNQUE LOS ALEMANES
PARECÍAN “NORMALES”
capital bávara, que mostraba por doquier podían andar por la calle, regresar a sus ble no le reconoció. Todos se hallaban a
los desastres de la guerra y se esforzaba casas y mirar a sus hijos o cruzar el umbral salvo. Su madre, que ya no le esperaba, le
por recuperarse, generó en todos una sen- de una iglesia? Sentía el número tatuado dijo al verle: “Hace frío, ponte un jersey”.
sación difícil de asimilar. Habían cambiado en el brazo gritar como una llaga”. “¡Ni hablar!”, respondió. No iba a ponerse
las condiciones, pero, aunque todos aque- Finalmente, el tren con destino a Milán un jersey. Tampoco tenía ninguno.
llos alemanes que discurrían por la ciudad cruzó la frontera italiana. Los pasajeros
parecían personas “normales”, los antiguos llegaron a Turín el 19 de octubre. Hacía
prisioneros no podían desvincularlos del casi dos años que Primo Levi había sido PARA SABER MÁS
recuerdo de sus sádicos guardianes. detenido y casi ocho meses desde su libe- MEMORIAS
LEVI,Primo. Trilogía de Auschwitz: Si es-
“Teníamos la impresión –escribiría después ración del lager de Monowitz. Aquel viaje
to es un hombre, La tregua y Los hundi-
Primo Levi– de tener algo que decir, cosas insufrible, absurdo en su itinerario, en dos y los salvados. Barcelona: Península,
enormes que decir a todos los alemanes, busca de la libertad y el reencuentro, había 2015.
y de que cada alemán debía hablarnos; terminado. De los más de 1.200 judíos pri- — La búsqueda de las raíces. Antología
sentíamos la urgencia de sacar conclusio- sioneros que habían partido de Italia hacia personal. Barcelona: El Aleph, 2004.
nes, de explicar y de comentar como juga- Auschwitz en febrero del año anterior, ENTREVISTA
dores de ajedrez el final de una partida. apenas regresaban veinte. Su aspecto era ASCARELLI, Emanuele. “Regreso a Ausch-
witz”. Letras Libres, sept. 2005.
¿Conocían la existencia de Auschwitz, la penoso. Cuando Levi llamó a la puerta de
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masacre cotidiana y silenciosa en las puer- su casa sin saber si quedaba alguien de su mexico-espana/regreso-auschwitz
tas de las casas? En caso afirmativo, ¿cómo familia para recibirle, la portera del inmue-

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