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ALGUNAS DIMENSIONES DE LA PERSONA

HUMANA:
En la actualidad persiste una visión reductiva de la persona humana. Se la reduce a su
corporeidad (visión materialista), a un objeto de placer o consumo (visión hedonista), a una
mera pieza social o laboral (visión sociologista), a un animal sofisticado (visión cientista o
mecanicista) o, incluso, se va al otro extremo, exagerando su dimensión espiritual, hasta el
punto de restarle importancia moral a su corporeidad (visión espiritualista o de "New Age").
LA PERSONA HUMANA Y SUS CARACTERÍSTICAS:
 Es el único ser racional que existe sobre la tierra
 Posee conciencia e inteligencia que le permiten actuar con criterio
 Actúa libremente tanto en su comportamiento, como en la elección de sus metas
 Es un ser social y requiere de otros seres humanos
 Es poseedor de una individualidad que lo distingue de los demás seres humanos
 Posee conciencia

Autoconciencia:
El ser humano es el único que existe y al mismo tiempo sabe que existe. El sujeto humano
presenta una innovación con respecto a la escala zoológica que se encuentra por debajo de el.
Esta originalidad se encuentra en su inteligencia. El hombre es un animal inteligente y ningún
otro ser lo es. Por esta capacidad el hombre puede “intus - legere”, es decir, leer dentro de las
cosas. Solo el ser humano puede desentrañar la esencia de las cosas. Pero lo mas importante es
que le es posible saber que existe y por tanto puede conocerse. Por esta autoconciencia el ser
humano puede hacer ciencia y todos los saberes que existen en la actualidad.
Autoposesión
Precisamente por lo anterior, el hombre es una estructura que se posee a si misma.
Dentro de su esencia se encuentra que hacerse cargo de su propia realidad es algo insustituible
y original en el humano.
El hombre es aquel ser que se ve enfrentado a tomar decisiones y llevarlas a cabo en la
vida. En esta toma de opciones se ve enfrentado a escoger la mejor de las posibilidades para
darle forma a su vida.
El hombre al conocer llega a la verdad de las cosas, pero también llega a la bondad que
ellas mismas encierran y puede saber que cosas son buenas y que cosas son mas buenas todavía.
Llega a conocer que realidades son benéficas y cuales son perjudiciales. El hombre puede
apreciar la bondad de la realidad pero le esta encargada a su libertad el escoger, el decidir, el
optar.
La libertad es una cualidad humana que se encuentra en lo mas profundo de la esencia
humana y se encuentra en conexión con la inteligencia y la voluntad.
Por todo lo anterior el hombre es dueño de si mismo y solo el mismo puede cargar con su
propia existencia para hacerla crecer o disminuirla.
Historia
El ser humanos no solo vive en el tiempo como cualquier ser sin vida ni conciencia. El ser
humano por su libertad convierte el tiempo en el que vive en historia. Historia no sólo son
cosas pasadas, eso se llama memoria histórica. La historia se hace aquí y ahora. El hombre a
través de las diversas relaciones que establece (con los hombres, el mundo, Dios, consigo
mismo) va entretejiendo su persona y su libertad con los otros y esto da lugar a la creación
diaria y continua de acontecimientos personales, sociales y culturales. El hombre es creador e
inventor de su propio papel en el gran teatro del mundo. Esta gran obra es compuesta por
todos los seres humanos que son los protagonistas y a la vez coprotagonistas.
Mundanidad
El hombre para existir necesita de su gran casa, que es el mundo. El hombre no sólo vive
en el mundo, sino que es “ser-en-el-mundo”, es decir, no puede seguir siendo humana si
destruye su gran casa. El hombre es cuerpo y por tanto necesita del mundo que le da su cobijo,
su alimento, le alimenta el corazón y su imaginación. El hombre es mundanal y eso es aunque
viva en la luna o en Marte.
Muerte
El hombre como ser vivo se encuentra dotado de un principio vital que pone en operación
su sistema psico/organico. Sin embargo esta energía vitalizadora se extingue como un hecho
que ocurre inevitablemente. La muerte es por tanto un hecho que corresponde a la propia vida
como algo incambiable. Pertenece a la vida el morir y por tanto es un hecho natural, es de lo
mas natural que hay en la existencia humana. Ella es una esencia mortal. Sin embargo la
muerte se presenta como un corte doloroso, para los que pierden un ser querido se presenta
como un trance trágico puesto que ya no habrá comunicación ni presencia física del rostro que
era importante y es por esto que la muerte es un hecho dramático.
La muerte revela la finitud humana y al mismo tiempo la trascendencia que se encuentra
en lo profundo del corazón. El ansia de seguir existiendo, el instinto de conservación, las
búsquedas por alargar nuestra vida y la de los demás, el dolor por su perdida revelan que existe
un principio de trascendencia latente en lo mas hondo de esta finitud revelada como mortal.
La muerte revela la necesidad del sentido de y por la vida que el hombre necesita para
realizar sus acciones en su existencia. Sin el sentido por la vida el animal inteligente y libre no se
sostiene ni se conserva a si mismo.
Amor
El hombre que ha adquirido madurez suficiente descubre como una experiencia
fundamental y fundante en su vida la experiencia del amor. La persona es fruto de un don,
puesto que por amor es concebido y solo el amor lo constituye como persona.
El amor en la persona es primero una experiencia de un don que se recibe de parte de los
demás. Después aparece como un sentimiento y por ultimo y como culmen se encuentra como
una actitud.
El amor es lo que hace del hombre un ser radicalmente diferente. El amor no es un
instinto, es un impulso nacido de su interioridad que lo lanza a salir fuera de si mismo y a
entregarse y a donarse sin interés ni condiciones.
Solo el amor humaniza con una intensidad inigualable no solo al ser humano sino
también al universo entero. Todas las cosas pueden ser signos de trascendencia cuando el amor
aparece en interior.
El amor se aprende, se recibe primero y después se da. No puede ser de ninguna manera
al revés.