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Estado del arte sobre la escuela rural: una perspectiva desde los vínculos entre escuela y

comunidad.

A mitad de la década del siglo XX y principios del siglo XXI la escuela y las comunidades rurales
han sido un eje fundamental de debate dentro del contexto educativo en los distintos países
del mundo, en el cual, se ha desarrollado una discusión en torno a la escuela rural y su relación
con la comunidad en donde se desarrolla. Planteándolo desde una mirada educativa, el debate
ha girado en torno a cuál debe ser el papel de la escuela rural, esto es entonces, estudiando los
modelos, los currículos, las metodologías y generalmente la esencia de la escuela, que según la
discusión que en países como Colombia aún se da, arroja dos modelos a seguir; un modelo que
se desarrolla planteando que la escuela rural debe ser una escuela moderna o urbana que se
moviliza en un contexto y situación rural, siguiendo los lineamientos de los currículos
nacionales en vista a que haya un desarrollo parcial entre lo urbano y rural para disminuir la
brecha presente. Y el otro modelo, que establece que el papel de la escuela rural debe dirigirse
hacia una escuela que promueva vínculos de participación y recuperación de la tradición e
identidad rural, donde la escuela sea el móvil para establecer un vínculo con la comunidad en
donde se encuentra.

En relación con lo anterior, el texto se estructura a partir de tres líneas de debate: la primera
establece una discusión sobre ¿cuál es la situación pasada y actual de la escuela rural? Y ¿cuál
debe ser el papel de la escuela rural en el debate anteriormente propuesto?, afín de que esta
fundamente las dos siguientes líneas, que serían, la segunda, un análisis sobre el papel que
debería ejecutar el docente en la escuela rural, y por último ¿cómo se podría construir un
vinculo entre la escuela rural y la comunidad a través de distintas perspectivas como por
ejemplo la educación ambiental o la identidad cultural?. Finalmente se expone la afiliación de
este debate dentro de nuestro proyecto de investigación y porque funciona como una
categoría de análisis dentro de nuestros marcos de desarrollo.

EL PAPEL DE LA ESCUELA RURAL: LO


URBANO EN LO RURAL O LA COMUNIDAD
EN LA ESCUELA RURAL.
Paulo Freire (1998) Planteaba ya, un problema educativo en la escuela rural sobre la
enseñanza, según él, el conocimiento se extiende, es decir, se deposita y no forma conciencia,
sino que llena de información a un receptor. Continuando con su hipótesis, plantea que al ser
la escuela y el maestro, extensionistas y no formadores, se crea un discurso de poder dentro
de la escuela, que reduce la enseñanza a una invasión cultural, porque en la escuela se origina
el conocimiento y si la escuela solo extiende información, no es crítica y por lo tanto impone
información que debe ser reproducida en la vida de los campesinos que van a la escuela. En
relación a lo anterior, Sylvia Contreras (2012) plantea algo similar casi 15 años después,
aludiendo que la escuela ignora los saberes de una comunidad que ha sido construida
históricamente como una identidad, y que por lo tanto la escuela en su función hegemónica de
conocimiento trata de imponer otra versión del conocimiento, uno traído desde lo urbano, lo
moderno y lo occidental, que no tiene mucho que ver en el contexto donde funciona la
escuela, el contexto rural, ancestral y tradicional. La autora argumenta que esta situación se
podría superar, transformando un conocimiento llevado hasta allí, reemplazándolo con un
conocimiento construido allí, recuperando la forma de vida cotidiana, los saberes y prácticas
de los antepasados de los campesinos. Este problema se puede ver alrededor de todo el
mundo, pero algo que identifica muy bien a la escuela rural en el tercer mundo, es las
condiciones en las que funciona.
Para el caso colombiano, en el medio rural, el servicio educativo se ha visto influido por las
condiciones socio-económicas, culturales y de infraestructura de las poblaciones rurales.
(Arango, M y Rodríguez, M; 2017)Plantean en términos generales, que la escuela rural se
puede describir como un establecimiento pobre, estropeado, con poca dotación y mobiliario
poco funcional, condiciones que hacen que sean vistas como poco interesantes y de ese
mismo modo el Estado y las políticas olvidan el medio rural. Según ellos, dentro de los
problemas que afectan al sistema educativo se ubican la baja cobertura, la falta de calidad y la
pertinencia de una política educativa que responda a las necesidades sociales del contexto.

Esto quiere decir que aún existen muchos problemas dentro de la Escuela Rural, ya que
acabamos de presentar una serie de argumentos de distintos autores, que plantean la
insuficiencia de la escuela rural desde sus comienzos, hasta hoy en día. Hasta ahora, los
autores presentados están de acuerdo en que la escuela rural necesita un cambio y debe ser
proyectada hacia las mejoras de cada aspecto dentro de la comunidad rural presente, en cada
institución, esto ha sido serie de debates que han llevado a la indagación, sobre qué papel
debe cumplir la escuela rural.

Por ejemplo, para Paulo Freeire (1998) en el contexto de la escuela rural, lo que el autor
propone para superar dicha situación es que el educador debe formar un diálogo, según él, lo
que se pretende con el diálogo en cualquier hipótesis, (sea en sea torno de un de
conocimiento científico y técnico, sea de un conocimiento "experiencial"), es la
problematización del propio conocimiento, en su indiscutible relación con la realidad concreta,
en la cual se genera y sobre la cual incide, para comprenderla mejor, explicarla y
transformarla. Esto es, enfocar la escuela rural para que produzca un conocimiento, a través
de la reflexión y crítica, problematizando la realidad para impactar en ella. De acuerdo con
esto, tenemos a Sylvia Contreras (2017) planteando la idea de que la educación debe dar la
oportunidad de dejarse tocar con otras palabras, otros gestos y, al mismo tiempo, hacer brillar
estas otras formas de vivir la vida, de aprovechar la realidad, para que el campesino pueda
ejercer su verdadero rol y no se quede estancado en dogmas muertos que como Freire lo dice,
es una educación extensionista y que funciona en una escuela inerte. Sin embargo Sylvia
Contreras plantea que también en la escuela rural no solo se debe dar una educación para el
conocimiento problematizado, crítico y reflexivo, sino que debe trascender más allá de la
escuela, ella visiona una educación que ataña a todos y todas en cualquier lugar, rescatando
para las nuevas generaciones las distintas maneras de saber y de estar en este mundo,
otorgando así la posibilidad que ellos/as elijan la forma que les parezca más conveniente para
su proyecto de vida.

A esto se le suman, Duque Quintero, S. P., Quintero Quintero, M. L., & Duque Quintero, M.
(2014), Arango, M. L. C., & Rodríguez, M. F. G. (2017), Miranda Camacho, Guillermo (2011),
aunque todos proponen enfoques distintos sobre el papel de la educación rural, todos están
de acuerdo con las suposiciones de Freire y Contreras, una escuela crítica, que se proyecte
hacia la comunidad para que haga parte del proceso educativo.

Los primeros proponen que la escuela es generadora de soluciones aprovechando y


convirtiendo las debilidades en posibilidades, ellos creen que es importante a partir de las
problemáticas encontradas, permitir que la población sea gestora de propuestas de solución a
las mismas, y de acuerdo con Freire, es necesario que las comunidades participen de procesos
en la toma de conciencia y además, en el ejercicio de acciones que protejan sus derechos.

Los segundos más que una escuela critica y problematizadora creen que el modelo más
adecuado para la Escuela Rural, debe ser guiado a través de la Escuela Nueva, dicen que este
modelo, como recurso educativo, es el más adecuado, pues se caracteriza por ser un modelo
mucho más flexible en el que se evidencia el trabajo en equipo, se observa una intervención
personalizada y colaborativa por parte del docente y se implementa el uso y desarrollo de
materiales educativos que ayudan en la formación del alumno, y que al igual que Freire,
Contreras, Duque y Quintero, creen en un modelo aplicable en la Escuela Rural, que apunte a
la creación de lazos con la comunidad a través de proyectos de desarrollo local, en el cual se
desarrollen estrategias pedagógicas que mejoren las prácticas de enseñanza y aprendizaje en
docentes y estudiantes del campo, considerando la multiplicidad de condiciones propias de la
ruralidad.

Los terceros plantean que no solamente es la escuela la que se debe reformar en su papel
preponderante como transformadora en la comunidad, sino que es en términos de desarrollo
que se debe plantear una nueva ruralidad, está en términos del autor, representa una nueva
visión del espacio rural, una reinterpretación del desarrollo rural. Esta nueva ruralidad, ha
exigido una nueva teorización de espacio rural, desde la visión del desarrollo rural
trascendiendo su dimensión físico-natural al integrar en el concepto de territorio los cambios
estructurales sociales, entendiendo que la escuela rural debería motivar no desde lo critico, ni
desde la identidad, el desarrollo local, sino que es el territorio la noción que debe tomar la
escuela, ya que al ser un constructo social, los autores indican que el territorio constituye el
espacio de convivencia humana y de construcción de los marcos de representación simbólicos,
que le confieren unidad sociocultural y sentido al sujeto y a la colectividad.

Aùn asì es necesario que las comunidades participen en procesos de toma de conciencia y en
el ejercicio de acciones que protejan sus garantías constitucionales. Sin embargo, esto no es
posible si las comunidades no conocen sus derechos y si no existe una popularización, una
traducción de ese lenguaje jurídico a un lenguaje sencillo que pueda ser comprendido y
apropiado por las comunidades