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Sociedad

Nuevas responsabilidades de las mujeres chinas (final)

En el primer período del crecimiento industrial, la disponibilidad de trabajadoras femeninas


fue un factor importante en el desarrollo de las industrias livianas, encabezadas por la de
textiles, así como por los productos electrónicos y de plástico. La participación activa de la
economía de la isla en el mercado internacional, ha creado una demanda para una mano de
obra no cualificada y relativamente barata; los salarios no solamente se mantienen bajos con
el fin de competir en el mercado mundial, sino que también la provisión de mano de obra
femenina se ha conservado flexible para ajustarse a las demandas de máxima actividad y a la
depresión económica.

De 1965 a 1973, el porcentaje de la participación laboral femenina aumentó del 33,1 al 41,5
por ciento, representando un aumento de 1.028.000 a 1.837.000. La tasa de crecimiento anual
del 7,5 por ciento es mucho más alta que la de la mano de obra masculina, del 3,1 por ciento.
En el segundo período (de 1973 a 1984), Taiwan tuvo que enfrentar la competencia de los
demás países en vías de desarrollo, en cuanto a su gran cantidad de provisión de mano de obra
a bajo costo. El gobierno decidió en tonces emprender el camino de la economía industrial de
capital intensivo, tecnológicamente orientada. El crecimiento de la mano de obra femenina
(una tasa anual del 3,4 por ciento) es más bajo que el primer período y más rápido que el
porcentaje anual de crecimiento (2,7 por ciento) de mano de obra masculina.

La demanda de mano de obra femenina en el proceso de desarrollo económico, es una razón


importante para el crecimiento de la mano de obra en una primera etapa, durante la cual
muchos egresados de la escuela elemental y secundaria pasaron a formar parte del mercado
de trabajo. Recientemente ha ido aumentando el número de mujeres que trabajan en
ocupaciones profesionales. En 1982 el porcentaje de mujeres empleadas en dicho nivel
excedió el de las mujeres que toman parte en actividades diferentes a las de nivel profesional,
incrementándose también su interés por participar en el sector terciario como negocios al por
menor, trabajo social o seguros y comercio. El aumento de oportunidades de empleo en
profesiones desempeñadas tradicionalmente por hombres, como las de químicos, arquitectos,
ingenieros y cientificos en computación, las desempeñan ahora también las mujeres, lo que ha
dado como resultado una mayor diversidad de empleos.

El aumento de la mano de obra femenina ha estado asociado con una gran demanda de
industrialización para mano de obra, el aumento en el nivel educativo de las mujeres, el
cambio de actitudes hacia los hombres, los adelantos tecnológicos que han simplificado las
tareas domésticas y la planificación familiar que ha permitido que un mayor número de
mujeres se unan a la fuerza laboral.

Sin embargo, existen considerables diferencias en las características del trabajo entre hombres
y mujeres. Como su adiestramiento universitario está limitado a las ciencias sociales, más que
a las ciencias fisicas, las mujeres tienen mayor representatividad que los hombres en la labor
docente y en empleos de oficina. Al mismo tiempo, en campos como ingeniería, arquitectura,
medicina y demás ciencias, las mujeres no están considerablemente representadas.

La representación femenina es aun pequeña en los niveles profesionales, administrativos y


ejecutivos y en cambio muy grande en ocupaciones de nivel inferior. Como resultado de la
disminución de interrumpidos años de trabajo y sus responsabilidades por el cuidado de la
familia, las mujeres tienden a ser menos promovidas que los hombres y permanecen en los
escaños inferiores de la escala ocupacional. En 1985,dentro de las empleadas
gubernamentales del sexo femenino, solamente fueron promovidas a un rango más alto, el 0,4
por ciento, mientras que fueron promovidos el 3,7 de empleados del sexo masculino.

La participación femenina en la fuerza laboral está estrechamente entrelazada con su ciclo de


vida. Las mujeres "entran a formar parte de la fuerza laboral antes que los hombres, debido a
un período de educación relativamente más corto. Mientras que el promedio de empleo para
las mujeres es más alto en el grupo comprendido entre las edades de 20 a 24 años,
descendiendo y aumentando nuevamente entre las edades de 35 y 44 años. Incluso hoy en día
muchas mujeres dejan de trabajar después del matrimonio o después de dar a luz a su primer
hijo y raramente vuelven a formar parte de la fuerza laboral en una etapa posterior de sus
vidas. En cierto sentido, las prácticas discriminatorias han impedido que las mujeres trabajen
luego de contraer matrimonio o de dar a luz, así como de volver a formar parte de la fuerza
laboral. Todavía existe discriminación en la promoción y en la desigualdad de ingresos entre
hombres y mujeres y se estima que las mujeres perciben solamente dos terceras partes de los
salarios percibidos por los hombres con el mismo nivel educativo. Las discrepancias entre los
salarios percibidos por hombres y mujeres realizando el mismo trabajo, se encuentran
especialmente entre las mujeres con nivel educativo inferior.

Conclusiones
La aparición de las mujeres en los aspectos sociales y económicos de la sociedad forma una
importante dimensión de cambio social en Taiwan. Aunque en las últimas cuatro décadas ha
mejorado el estatus de la mujer, existen todavía muchos impedimentos para el cambio. Al
igual que en la mayoría de países, el proceso de socialización entre hombres y mujeres es
diferente. El estereotipo del papel del sexo empieza en el hogar, en las clases de kindergarten
y a través de nuestras experiencias en educación y lugares de trabajo. Empezando con la
temprana infancia, los varones son premiados por su conducta agresiva y competitiva,
mientras que a las niñas se les premia por su dependencia y docilidad. No se estimula a las
muchachas para que muestren interés en disciplinas científicas, mientras que por el contrario,
se estimula a los muchachos para que estudien ingeniería o ciencias técnicas. Un psicólogo
señaló,que el interés de la mujer china por la familia podría impedir su motivación por lograr
mayores realizaciones. El sistema tradicional chino de valores y doctrinas tiene todavía un
enorme impacto sobre las actitudes de las mujeres hacia sus propios estatus y papeles en la
vida.

La expectativa social del papel de la mujer ha ido cambiando gradualmente, en tanto que se
considera que la mayoría de mujeres han de trabajar y aumentar su participación social, sigan
siendo los principales soportes de la familia en cuanto al cuidado de los niños y las atenciones
para los ancianos. Las mismas mujeres aprueban también esta responsabilidad. Por eso la
combinación de la vida profesional y familiar, constituye un gran desafio para la mujer
moderna en una sociedad con valores tradicionales.

Las interrogantes acerca de los roles sociales y económicos de las mujeres continuará siendo
cada vez más un tema de discusión política. Un gran número de mujeres se encuentran
experimentando un rápido aumento en los niveles de educación, matrimonios tardíos y por
formar parte de la fuerza laboral nofamiliar. El futuro desarrollo de nuestro país deberá
depender del mejor uso de nuestros recurscs humanos, al aumentar la participación de la
mujer en el proceso de desarrollo social de nuestra nación.