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Autores - Configuraciones de Trabajo Social

Trabajo Social Tradicional: Los primeros profesionales son auxiliares de los otros,
principalmente lo estudian mujeres, su función social es la readaptación social, se prioriza el
trabajo de caso, estructural-funcionalismo y pragmatismo como fundamento teórico,
intervención profesional asistencial.

Trabajo Social Reconceptualizado: Visión social de los problemas, importancia de


sistematizar y fundamentar teóricamente el quehacer del trabajador social, aparición de
producciones mexicanas sobre trabajo social, marcada ruptura entre formación académica y
ejercicio profesional.

Trabajo Social Contemporáneo: Tres visiones de trabajo social, reconocimiento del quehacer
profesional fundado en el conocimiento, surge de la visión multidisciplinaria y aspira a la
intervención transdisciplinaria, apertura a diversos referentes teórico-metodológicos, el
cambio busca modificar situaciones-problema, producción escrita de trabajadores sociales,
dispersión en la definición de especificidad.

Autores que Citas


abordan dos y tres
configuraciones
Uva Falla Ramírez Tendencias contemporáneas en el Trabajo Social.
“La primera, y más marcada, la profesionalización, en que el énfasis en
la formación investigativa está en la aplicación en diagnósticos sociales
que dan lugar al diseño y gestión de proyectos sociales; procesos que
finalizan una vez los objetivos del mismo han sido alcanzados. En la
formación en investigación prima lo metodológico-técnico; la práctica
profesional, desde esta perspectiva, trasciende al ejercicio profesional
caracterizado como clásico, en el que los métodos y modelos de
Trabajo Social, como intervención individual y familiar, con grupos y
comunidad, constituyen la base del ejercicio profesional, entretanto
los diagnósticos sociales producto de las investigaciones culminan en
planes y programas de carácter institucional, regulados por las
políticas sociales.
La segunda tendencia que se viene configurando es la disciplinar. La
formación investigativa y la infraestructura en torno a la construcción
de cultura investigativa es incipiente; en la formación en investigación
tiene énfasis la fundamentación epistemológica a partir de la postura
comprensivo-interpretativa de las ciencias sociales. La práctica
profesional, desde esta perspectiva, trasciende, aunque tímidamente,
a la búsqueda de otros modelos y ejercicios de actuación profesional
más comprensivos de la realidad social que viven los usuarios de las
entidades; el concepto de “beneficiario” de los programas tiene otro
sentido: las relaciones de poder, autoridad y comunicación, son de
carácter horizontal entre la población y los trabajadores sociales.”.
(Falla U. 2014, p. 123-125).

“El Trabajo Social clásico: fundamentado en el positivismo,


neopositivismo, estructuralismo y funcionalismo.”” El Trabajo Social
comprensivo: fundamentado en las teorías fenomenológicas de la vida
cotidiana, interaccionismo simbólico, entre otras.”” El Trabajo Social
crítico: fundamentado en las teorías marxistas, neomarxistas,
pedagogía de Freire, hermenéutica, entre otras; las cuales generan
diversas tendencias en su concepción e intencionalidad. La perspectiva
crítico-social se basa en la premisa de que la acción se fundamenta en
la razón”. (Falla U. 2014, p. 125-131).
Mario Hernán Principales tendencias o corrientes del trabajo social.
Quiroz Neira El asistencialismo: “El asistencialismo es una de las actividades
sociales que históricamente han implementado las clases dominantes
para paliar mínimamente la miseria que generaban y para perpetuar el
sistema de explotación. Ha constituido la esencia no sólo de las formas
de ayuda anteriores a la profesión, sino también del propio Trabajo
Social, persistiendo en la actualidad.” (Hernán M. 1997, p. 96).

El cientificismo: “Ya no era cuestión de trabajar para la gente, sino con


la gente. Casi como varita de mago se proponía, falazmente, la
participación de la gente en la solución de sus propios problemas. El
llamado método de Organización y Desarrollo de la comunidad se
presentó como una nueva panacea en la práctica del Servicio Social.
Pero el tiempo se encargó de demostrar que los problemas de falta de
agua, luz, vivienda, salud, educación, etc., de los vastos sectores
populares, no se resolvían solamente con la Organización de la
comunidad, y menos con la persistencia de una orientación que, a
pesar del renovado discurso, continuaban legitimando el
funcionamiento de la sociedad, -como todos nosotros sabemos ahora,
los “cambios” anunciados por el cientificismo no se produjeron,
demostrando también como ineficaz a esta nueva orientación
profesional que sucumbió ante la realidad estructural. No obstante
todo ello, constituyó sin duda un corte crítico de importancia con el
Servicio Social tradicional.” (Hernán M. 1997, p. 98-99).

La reconceptualización: “No fue idéntica en todos los países ni se


verificó exactamente en los mismos años, pero se reconoce su origen
en los países del Cono Sur, a mediados de la década de los 60. 100
Enfatizó la denuncia de la realidad y del rol que desempeñaba el
Trabajador Social en el mantenimiento del sistema. La Re
conceptualización, por cierto, generó un proceso de toma de
conciencia de los Trabajadores Sociales sobre el papel estabilizador y
funcional que venían cumpliendo. Implicó un importante momento de
avance de la profesión en la superación de concepciones arcaicas y
sacralizadas, férreamente resistente a cualquier tipo de cambio. Se
afectó significativamente la “paz” de la profesión, aperturándose una
etapa de crisis de crecimiento.”
“Cabe reconocer que no logro la Re conceptualización constituirse en
una alternativa consistente de superación del Servicio Social
tradicional. Pero ello de ninguna manera la inválida, ya que sentó las
bases para introducirnos a una concepción critica del Servicio Social. El
señalamiento de sus carencias y desviaciones, no puede negar a la Re
conceptualización su vital aporte en una perspectiva de necesaria
ruptura con el Servicio Social tradicional.” (Hernán M. 1997, p. 99-
102).
Rosa María “La historia del Trabajo Social pudiera ser contada en tres momentos:
Cifuentes Gil uno en el que queríamos hacer, otro en que queríamos pensar lo que
hacíamos; hoy queremos hacer, pensar lo que hacemos y saber lo que
pensamos”. (Cifuentes R. 2008, p. 49).
Natalio Kisnerman “El Trabajo Social, denominación que comenzamos a utilizar, pasó así
de centrarse en lo psíquico-individual a centrarse en lo social; pasó del
cambio de personalidad per se al cambio social como objetivo final,
colocando al trabajador social en un rol de "asistente temporario"
para capacitar. Ya no se trató de hacer simplemente el bien, ni de
adaptar al hombre a su medio, sino de contribuir a transformar ese
medio donde se generan los problemas sociales que soportan
individuos, grupos y comunidades.

Como proceso, pasó por tres etapas.


La primera etapa, 1965-1969, irrumpió cuando grupos aislados de
docentes y alumnos de Trabajo Social consustanciados con la realidad
dejamos de aceptar ser agentes pasivos de modelos que no responden
a la misma, especialmente el funcionalismo. Se gestó en Escuelas de
Trabajo Social, por ser estas instituciones donde convergen mayores
posibilidades de equipos interdisciplinarios de relativa autonomía
política y de cambios.

La crítica que se hizo al Trabajo Social, que desde ahora llamaremos


tradicional, fue la siguiente:
a) modelos elaborados en una realidad desarrollada que no se ajustan
a nuestra propia problemática social ni a la idiosincrasia del hombre
latinoamericano;
b) de una fe reformista pasó a una función sostenedora de la realidad
social existente; de una intención científica pasó a una tecnología sin
preocupación por identificar y explicar los fenómenos sociales con los
que se trabaja;
c) se centró en la atención de la patología humana y no en los
aspectos sanos de los hombres;
d) su conocimiento fue empírico. Se limitó a generar acciones a partir,
de la teoría suministrada por otras disciplinas sociales, aceptando el
papel de auxiliar de ellas. Al no investigar ni sistematizar su práctica,
no produjo teoría, confundiendo como tal la teoría de cómo aplicar un
determinado método. Tampoco sometió a verificación científica las
teorías incorporadas, aceptándolas como dogmas.
Siguiendo a Durkheim, los trabajadores sociales son los técnicos que
aplican el conocimiento que producen otros;
e) escindió la unidad del Trabajo Social en tres métodos principales y
varios auxiliares, sin advertir que no eran tales, sino técnicas y
procedimientos aplicados a tres unidades de trabajo inter-vinculadas;
f) la insistencia en la neutralidad valorativa condujo al descompromiso
con las personas con las que trabajaba e incluso con la misma
profesión;
g) consecuentemente con todo lo señalado, la formación de
trabajadores sociales estuvo dirigida a capacitar auxiliares de otras
profesiones, más que a profesionales en sí.
Las consecuencias de ese primer momento de la reconceptualización
fueron las siguientes:
a) el análisis y desmitificación de los supuestos valores subyacentes en
el Servicio Social tradicional;
b) un análisis crítico de "las fuentes" de la profesión, rescatando
aquellos elementos cuya validez se comprobó en la práctica;
c) un cambio en la actitud profesional: de la asepsia al compromiso,
reflejado éste en una mayor preocupación por acercarse a las clases
sociales más carenciadas;
d) un análisis crítico y global de las realidades nacionales y
latinoamericana, desde una perspectiva histórica;
e) un desarrollo de la capacidad creativa con la finalidad de superar los
modelos tradicionales, lo que redundó en un esfuerzo por teorizar a
partir de nuestra propia práctica;
f) una reestructuración interna de las escuelas de Trabajo Social,
procurando su inserción universitaria, elevando los años de estudio y
la calidad de sus currículos, así como una mayor participación y
comunicación entre docentes —estudiantes, escuela—, comunidad e
interescuelas. El segundo momento, a partir de 1969, puso el énfasis
en la teoría y método científico. Se elaboraron distintas alternativas
metodológicas, probadas en la práctica. Como señaló Teresa
Porzecanski, respondieron a tres corrientes, a saber:
a) tecnicismo, neopositivista, aplicando el método hipotético-de-
ductivo al Trabajo
Social, disciplina que aparece así como una tecnología social;
b) concientizadora, retomando el objetivo educativo, pero encarado
en un aprender de la gente a partir de un enfoque globaliza-dor de la
realidad y una revalorización del hombre y de la práctica, y teniendo
como base la filosofía existencialista y personalista;
c) dialéctica, poniendo énfasis en la práctica, el Trabajo Social apuntó a
una praxis social científica, con la finalidad de transformar situaciones
problemas en los microsistemas económicos.” (Kisnerman N. 2003, p.
51-53)

Bibliografía:

 Cifuentes R. (2008). Resignificación conceptual y disciplinaria a la intervención


profesional de trabajo social en Colombia, Memorias I Seminario Internacional
intervención en trabajo social: perspectivas contemporáneas. Universidad de
Antioquia. Medellín, Colombia.
 Falla R. (2014). La investigación social en el trabajo social contemporáneo. Universidad
colegio mayor de Cundinamarca. Bogotá Colombia.
 Hernán M. (1997) Antología del trabajo social chileno. Facultad de ciencias sociales,
Universidad de concepción. Chile.
 Kisnerman N. (2003). Pensar el Trabajo Social, Una introducción desde el
construccionismo. Ediciones Edward. Buenos Aires – México.
Política Social: Diseño de la política pública (Dimensión operativa y programática),
Participación (Ejecución de programas y proyectos que son operados y lineados por la
política pública). Cambio Social:

Castro (1982) le brinda a uno de sus libros “De apóstoles a agentes de cambio: el Trabajo Social
en la historia latinoamericana”, y en el cual se evidencia esa preocupación política por el
cambio social.

Autores Citas Tendencia “Política Social”


Ribero M., López “Las nuevas tendencias de la gestión pública en México constituyen una
R., Mancinas S. gran oportunidad para el Trabajo Social como profesión y sus
profesionistas, para actualizar formas de actuación en la generación de
políticas públicas y en la administración de los servicios sociales. Este
desafío conduce, a su vez, a la demanda de mayores niveles de
calificación profesional por parte de los trabajadores sociales. También
el contexto actual requerirá una formación que impulse un trabajo
innovador y dinámico con los diversos actores sociales que intervienen
en la gestión de los servicios sociales.” (Ribero M., López R., Mancinas S.
2007, p. 193).

“Entre los nuevos desafíos que se presentan al trabajador social, está el


de pasar de ser el simple ejecutor de las acciones, a ser un agente activo
que contribuya de manera significativa en la construcción de políticas
de bienestar. No es suficiente ser el obrero que coloca los ladrillos de un
edificio, sino ser el arquitecto que lo diseña.”

Resulta entonces necesario desarrollar y fortalecer a los colegios y


asociaciones profesionales en las que la mayoría de los trabajadores
sociales estén involucrados, y que sean capaces, entre otras cosas, de
vincularse con las instituciones académicas para retroalimentar y
actualizar continuamente los programas de estudio.
Así, podremos transitar del asistencialismo hacia acciones concretas en
política pública, que tengan efectos más profundos para el desarrollo de
la sociedad.”
(Ribero M., López R., Mancinas S. 2007, p. 195-196).

Evangelista “Por eso la incidencia es una estrategia de influencia, que se realiza


desde abajo y desde dentro lo social, para la formulación o hechura de
políticas sociales que tengan una marcada visión o mirada de los sujetos
a las que son dirigidas y que efectivamente representen sus demandas e
intereses. La incidencia como mecanismo de participación social y como
dispositivo de organización social se desarrolla desde diferentes niveles
y alcances; ya sea desde los momentos de la priorización de temáticas
sociales para la agenda pública, o en la propia hechura de las políticas,
así como también en la gestión, desarrollo, evaluación de las mismas,
incluso llegando a niveles de administración, fiscalización o control.
La incidencia social como pilar profesional es, por tanto, un ejercicio de
derechos que amplia y redefine el radio de acción profesional del
Trabajo Social, al buscar que las decisiones fundamentales que se
toman en el marco de las políticas sociales, sean compartidas
estratégicamente entre la esfera de lo público, conjuntamente con los
actores especializados en los temas de referencia y fundamentalmente
con los sujetos sociales organizados que se encuentran en los espacios
micros de nuestras sociedades, mismos que conocen bien sus
realidades y también las propuestas para mejorarlas.” (Evangelista E.
2013, p. 19-20).

“Para el Trabajo Social su radio de acción profesional lo constituye en el


campo de las políticas públicas y en específico de las políticas sociales, a
partir de las diferentes áreas y sectores sociales con los que se
relaciona”. (Evangelista E. 2013, p. 25-26).
“Es importante reconocer que la relación entre Trabajo Social y el
campo de las políticas sociales se da a nivel de una participación
mayoritaria en las dimensiones operativas y programáticas, pero es
importante considerar la participación de Trabajo Social en otras
dimensiones que se ubican en la toma de decisiones, en el marco
institucional, en la legitimidad, legalidad y en las ideas, conceptos y
discursos.” (Evangelista E. 2013, p. 28).
Marcos Chinchilla “Desde la intervención profesional y la acción política del Trabajo Social
Montes existen amplias posibilidades de abonar a esa causa:
• En el diseño de políticas sociales inclusivas y con enfoque de derecho.
• En la ejecución de políticas que permiten acercarse a la cotidianidad
de los sectores más desfavorecidos del desarrollo neoliberal,
introduciendo y direccionando cambios personales, colectivos y
estructurales.
• En el trabajo socioeducativo, en la intervención pericial y terapéutica,
en la organización comunitaria, etc. En cada uno de esos espacios de
acción profesional, siempre es posible aportar a la construcción de esa
sociedad justa e inclusiva, con ideas creativas y propositivas,
recurriendo a nuestra autonomía relativa y al compromiso ético-
político.” (Chinchilla M. 2011, p. 411-412).

“El tema de la política social es fundamental para nuestra profesión en


la medida que la mayor parte de las intervenciones del Trabajo Social se
dan en el espacio de la política social, sea en ámbitos públicos o
privados.
El diseño, ejecución y evaluación de políticas sociales debe incorporar
varios elementos que le brinden una direccionalidad política:
• Las prácticas de administración de los servicios sociales no deben
limitarse a la mera gerencia social.
• Enfoque de derechos. La política social no es exclusivamente una
concesión de la clase dominante materializada por el Estado, ésta es
producto de la movilización social y del enfrentamiento de intereses
políticos entre diferentes actores. Desde la política social se articulan y
garantizan derechos sociales. Las personas y profesionales involucrados
en la gestión y ejecución de la política social deben comprender que en
ella es posible vehiculizar el enfoque de derechos.
• La política social no debe limitarse solo a contener pobreza; debe
distribuir riqueza; generar inclusión social; apoyar la justicia, la
solidaridad y la igualdad; debe fomentar el reconocimiento pleno de
todos nuestros derechos; potenciar nuestras capacidades en un proceso
sinérgico. La política social debe impulsar la construcción de ciudadanía,
la participación social y el desarrollo sustentable. La política social no
debe ser más un negocio que lucra con la vida y con la muerte.”
(Chinchilla M. 2011, p. 413-415).

Marilda Villela “Así la práctica profesional tiene un carácter esencialmente político:


Iamamoto surge de las propias relaciones de poder presentes en la sociedad. Este
carácter no deriva de una intención del asistente social, no deriva
exclusivamente de la actuación individual o de su “compromiso”. Este se
configura en la medida en que su actuación es polarizada por
estrategias de clases orientadas para el conjunto de la sociedad, las
cuales se corporifican a través del Estado y de otros organismos de la
sociedad civil, y se expresan en políticas sociales públicas y privadas y en
los organismos institucionales en los cuales trabajamos como asistentes
sociales”. (Villela, M. 2001, p. 204).
María Lorena “Entenderemos que desde trabajo social (la cuestión social) es una
Molina Molina categoría central, en tanto que las mediaciones que hace el Estado por
medio de la política social constituyen el escenario por excelencia a
partir de la segunda mitad del siglo XX.” (Molina, M. 2012, p. 194).

“Los actos profesionales que realizamos con sujetos trabajadores


(empleados o desempleados o subempleados) con sus familias y las
organizaciones comunitarias, laborales que conforman, se articulan y se
construyen en los procesos históricos que determinan las condiciones de
existencia material, cultural y espiritual. A su vez, en esa dinámica social
y política s e configuran las políticas sociales con una doble
direccionalidad: influyen en las vidas de estos sujetos de la acción
profesional, paliando, amortiguando o hasta omitiendo acciones y, a su
vez, cumplen los fines de apoyar el desarrollo del capital.” (Molina, M.
2012, p. 195-196).
“Sabemos ya que la política social es el campo de mediaciones donde se
coloca el ejercicio de esta profesión y cuyas finalidades se mueven
contradictoriamente en la lógica de la condensación de fuerzas.”
(Molina, M. 2012, p. 196).

Bibliografía:

 Chinchilla M. (2011). Diálogos Interdisciplinarios para la Reconstrucción Social de


Saberes Profesionales. Pensando y actuando en América Latina. La riqueza que nunca
se derramó: Trabajo social ante la encrucijada neoliberal. Santiago de Chile.
 Evangelista E. (2013). Desarrollo histórico del Trabajo Social en México. Red de
investigaciones y estudios avanzados en Trabajo Social A.C. México.
 Molina, M. (2012). Hacia una intervención profesional crítica en Trabajo Social. Espacio
editorial. Buenos Aires.
 Ribero M., López R., Mancinas S. (2007). Trabajo social y política social en México.
Revista internacional de las ciencias sociales y humanidades, SOCIOTAM, vol. XVII,
nùm. 2. Universidad Autónoma de Tamaulipas México.
 Villela, M. (2001). Servicio social y división del trabajo (Segunda ed.). Cortez Editora.
Brasil.
Cambio Social:

Autores Citas Tendencia “Cambio Social”


Rosa María “La crisis de la razón instrumental coloca al Trabajo Social ante el
Cifuentes Gil derrumbe e inoperancia de las teorías funcionalistas, estructuralistas,
marxistas que -sin saber, transitando por derroteros critico-analíticos
que las pusieron a prueba- fundamentaron la profesión. Para vaciar de
contenido viejas premisas con que la profesión ha enfrentado la
realidad, se requiere poner en cuestión la contradicción entre teoría y
práctica, desentrañar la autonomía y naturaleza de cada una de ellas.

Es primordial indagar y profundizar los sentidos cambiantes de las


prácticas sociales y asumir como prácticas significantes, aquellas que
organizan y construyen relaciones que los sujetos sociales resignifican
como portadores, creadores o intérpretes de significado y en cuyos
procesos de configuración, cumple un papel definitorio, lo cotidiano.”

“A partir de la reconceptualización, Trabajo Social se reivindica como


práctica ligada a construir conocimientos; como profesión dirigida a la
acción profesional, con miras a generar cambio en poblaciones
específicas y como disciplina, desde la práctica investigativa.
Reconceptualización y pos reconceptualización dejaron huella en la
escritura, construcción de conocimiento, abordaje metodológico,
derechos humanos, calidad de vida, comunidad.”

“En la actualidad Trabajo Social se encuentra en la post-


reconceptualización, se han desarrollado diversos enfoques,
tendencias y se continua buscando la consolidación desde la
construcción disciplinar, la especificidad e identidad.” (Cifuentes R.
2008, p. 55-57).
Nora Aquin “El objeto de Trabajo Social se sitúa en la delicada intersección entre
los procesos de reproducción cotidiana de la existencia, los obstáculos
o dificultades que tienen los sectores subalternos para su
reproducción, y los procesos de distribución secundaria del ingreso –
entendidos éstos en sentido más amplio que el estatal-.

Trabajo Social interviene en los procesos de encuentro de los sujetos


con los objetos de su necesidad, y en ese tránsito modifica no sólo
condiciones materiales, sino también representaciones y relaciones
sociales cotidianas–familiares, grupales o comunitarias- y con otras
instancias de la dinámica social.”(Aquin N. p.12).
Alfredo Carballeda “Los nuevos escenarios de intervención en lo social se encuentran
atravesados por una serie de rasgos que es necesario analizar. Se
caracterizan por ubicarse en una dimensión espacio-temporal
relacionada con la denominada “crisis de modernidad”, lo que implica
una serie de fisuras y continuidades en conflicto. Por otra parte, esta
situación, que estaría desarrollando desde hacer aproximadamente
treinta años, requiere una nueva agenda para la intervención en lo
social que abarca una serie de temas relevantes: la aparición de
nuevos interrogantes, el surgimiento de nuevos aspectos
institucionales, la emergencia de nuevas problemáticas sociales, y la
consecuente aparición de nuevas formas de comprender y explicar lo
social que se transforma en otras y diferentes perspectivas en las
ciencias sociales.

A su vez, algunos autores han presentado el contexto actual en


términos de la aparición de la “nueva cuestión social”, donde
sobresalen especialmente la ruptura de lazos sociales, la
fragmentación social y, en definitiva nuevas formas de malestar que se
expresan, entre otros campos, en la comunidad en tanto espacio de
construcción de cotidianidad, certezas e identidades.” (Carballeda A.
2012, p. 42-43).

“El saber acumulado por la práctica del trabajo social desde la


intervención centrada en una visión de poblaciones homogéneas
comienza a tener otro tipo de validez, por lo menos desde una
perspectiva práctica. Pero, por otra parte, implica una importante
acumulación de conocimiento en función de la construcción de nuevas
formas de intervención en lo social.

De este modo, el trabajo social ha acumulado una forma de saber que


podía relacionarse con lo “microsocial no homogéneo”, saber que es
adquirido al acercarse a la vida cotidiana de los sujetos sobre los
cuales actúa, pero que aún no ha sido claramente sistematizado u
organizado. Tal vez la impronta del denominado “paradigma
subjetivista”, producto de la necesidad de aproximarse de diferentes
maneras a la singularidad de los nuevos padecimientos sociales, haya
comenzado a abrir otras puertas en el edificio de la profesión.”
(Carballeda A. 2012, p. 88).

“De ahí la importancia de lo local, lo singular, lo micro social en la


intervención. En este aspecto, la mirada a lo microsocial no implica
dejar de lado lo macrosocial, sino intentar construir un marco
metodológico que permita dar cuenta de la singularidad, y que pueda
esencialmente desarrollar dispositivos de intervención que aproximen
posibilidades de respuesta en un mundo fuertemente fragmentado.
De ahí la importancia renovada que cobran los estudios de caso, la
elaboración de historias sociales, ahora desde una mirada biográfica o
de historia de vida. A su vez, esta perspectiva implica entender la
organización simbólica de la vida social.
En definitiva, estas cuestiones se relacionan con la intervención que
intenta construir su horizonte alrededor de la “problemática de
integración”, y que pone el acento en una tarea más cercana a los
lazos sociales y la posibilidad de su reconstitución.

Bibliografía:

 Carballeda A. (2012). La intervención en lo social, Exclusión e integración en los nuevos


escenarios sociales. Paidós. Buenos Aires.
 Cifuentes R. (2008). Resignificación conceptual y disciplinaria a la intervención
profesional de trabajo social en Colombia, Memorias I Seminario Internacional
intervención en trabajo social: perspectivas contemporáneas. Universidad de
Antioquia. Medellín, Colombia.
 Aquin N. Extraído de:
http://aprendeenlinea.udea.edu.co/lms/moodle/pluginfile.php/237993/mod_resourc
e/content/0/pl_000138_ACERCA_DEL_OBJETO_DEL_TRABAJO_SOCIAL.rtf

Autores que Citas


abordan
“configuraciones”
Eli Evangelista Existen tendencias: “Por los anteriores argumentos, es claro que las
formas de ayuda social tradicional como la caridad, la filantropía o la
misma beneficencia no pueden considerarse, estrictamente como
planteamientos de la modernidad, sino que estas se generan en otros
estadios históricos que son distantes y diferentes a la propuesta
moderna del mundo. Aun cuando la modernidad los retome, las
reconfigure, las transforme, las actualice, no son producto de ella, si no
causa y efecto de otros procesos históricos. (Evangelista E. ,p. 16).

Cecilia Aguayo “La relación entre un yo y un tú está mediada por significados. Schutz
Cuevas plantea que la acción social es significativa antes de entrar en contacto
con otra persona. Al entrar en contacto con otra persona, entraría en
otro nivel de significado. Son estos procesos de significación los que
debemos sistematizar, contar, relatar y hacer público. Normalmente
les sucede a los profesionales de la acción que no se sienten capaces
de valorizar y hacer respetar estos significados primeros. Es decir
existiría una fuerte desvalorización de los significados del quehacer
cotidiano.”( Aguayo, C. 2006,p. 134)
“Por tanto, cuando hablamos de que la práctica del profesional es
significativa, estamos dando cuenta de los distintos niveles de
significación y de conocimiento de esta acción. Queremos señalar que
a distintos niveles de significado, corresponden distintos niveles de
análisis. Significaciones científicas y significaciones cotidianas van a
conformar el todo de la acción profesional del trabajador social. Las
profesiones sociales, se convierten así en profesiones que descifran los
distintos niveles de significado que constituye su quehacer” (Aguayo,
C. 2006,p. 135).

 Aguayo, C. (2006) Las Profesiones Modernas: dilemas del conocimiento y del poder.
Espacio Editorial. Santiago de Chile.
 Evangelista E. (). Trabajo social contemporáneo: aproximaciones y proyecciones.
Extraído de:
http://www.revistas.unam.mx/index.php/ents/article/download/20206/19196
Links:

 http://danalarcon.com/30-libros-de-trabajado-social-que-deberias-leer/
 http://revintsociologia.revistas.csic.es/index.php/revintsociologia/article/viewFile/2
78/436
 http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/libros/libros-000015.pdf
 https://es.scribd.com/doc/140682151/Trabajo-Social-y-Las-Nuevas-Configuraciones-
de-Lo-Social

La tendencia a observar, analizar y estudiar lo microsocial en relación con la intervención


implica nuevas formas de aproximación a la cuestión social, donde el protagonista es el propio
actor y su singularidad, el mayor aporte. A su vez, este cambio permite un acceso diferente a lo
macrosocial, ahora desde la cotidianidad e historia del sujeto, la familia, el grupo, o la
comunidad.” (Carballeda A. 2012, p. 89-90).

En términos de trabajo social, lo social se puede pensar según tres planos que se superponen e
interactúan de forma singular en cada situación.

En el primero, relacionado con sus aspectos fundacionales, la acción y la práctica cotidiana de


esta disciplina se desenvuelve, dialoga y entrelaza con los diferentes dispositivos de protección
social. En otras palabras, la intervención del trabajo social incluye, en mayor o menor medida,
una forma de encuentro, dialogo y transformación mediante una articulación compleja de los
diferentes mecanismos que componen el sistema de protección social en una sociedad.

El segundo plano, relacionado con los aspectos intrínsecos del trabajo social, se vincula con la
intervención en las tramas y tejidos sociales que rodean, constituyen y se generan desde la
elaboración singular del objeto de intervención.