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Lenguas y pueblos indoeuropeos Francisco Villar Coleccién Madrid Fundamentos 14 Ediciones ISTMO Portada: Javier Mudarra © Francisco Vilar Ligbana, 1971 © Ediciones Isimo para Espa los los paises de lengua a para Espafia y todas los paises de lengu: Calle General Pardifias, 42; Madrid-t Depéaite legal: M. 2.958:1972, Impreto en Espafia por Talleres Gréficos Montana Calle Amor Hermoso, 89, Madrid. Printed in Spain INDICE Parte I. Historia del problema indoeuropeo. Sus implicaciones extralingitisticas cote 1. El descubrimiento de la nocién de indo- europed ... : ‘ 2, Algunas explicaciones dadas a la cuestion del parentesco lingiifstico ... ... : Los hipotéticos parentescos del indeeuropco con otras familias linglifsticas ... «+. « 3, Consecuencias extralingilisticas del descu- brimiento del parentesco entre las lenguas indoeuropeas e+... = Be ‘A) La patria originaria B) La raza ©) La cultura see oes cee eee cee oon vee a a) La familia, 51. b) Las unidades so- ciales superiores a la familia, 54. c) La técnica, 54. d) El alimento, 66. e) La religién, 58. f) Las culturas prehistéri- cas y su identificacién con los indo- europeos, 58, Parte II. Las lenguas indoeuropeas . 1. El grupo indoiranio ... ... + « (A) BLindio o.oo oe eee oe B) EI iranio .. 2. El grupo anatolio ... 3. Bl grupo germénico ie A) El germanico oriental .. B) El grupo nérdico ... . ©) El germénico occidental . 4. El grupo itélico ... ... El osco, 113. EL umbro, 1 bélicos, 114. El Jatin, 114. 5. El grupo griego Los dialectos sa- 2 18 23 35 67 7 8 92 107 108 110 iit 113 121 6. Los grupos eslavo y eae Bee see see eee 129 PARTE PRIMERA A) El eslavo ... oo 129 ee ie HISTORIA DEL PROBLEMA INDOEUROPEO 8 Otros grupos... 4 SUS IMPLICACIONES EXTRALINGUISTICAS A) Elarmenio ... 141 B) E\ tocario . 142 C) El ilirio ... 14 D) El tracofrigio .. 145 E)_ El albanés 145 Parte III. Los pueblos Peer 7 1. Los hetitas a 363 2. Los indoiranios ... 1... ee ee ee VW 3. Los baltos y los eslavos ... ... . 179 4. Los germanos . 7 . 185 5. Los celtas, los ilirios y los vénetos . 193 6. Los itdlicos wee eee nee 203 7. Los griegos 211 8. Otros pueblos 219 Parte IV. Los elementos lingtiisticos comunes a Jas lenguas indoeuropeas ... ... ... eee 2238 1, El método comparativo ... ... Tear 2. Los rasgos fonéticos 253 A) Las series consonanticas .. 253 B) Las sonantes y laringales 259 . C) Las vocales ... ... -. 267 3, Las caracteristicas morfoldgicas ... 277 A) El plano del significado: categorias gra- maticales indoeuropeas .. see eee 277 a) El tipo nominal, 278. EI ver! 0 indoeuropeo, 284. B) Ej plano del significante: recursos for- males empleados en la expresion de las eategorias gramaticales ... 290 a) La rafz, 291. b) Los sufijos y alarga- mientos, 292. c) La reduplicacién, 300. d) Las alternancias vocdlicas, 301. e) El acento, 307. f) Las desinencias, 309. Notas bibliogrdficas .. ae 329 Glosario . eee sens 833 Si hay un rasgo del comportamiento humano que di- ferencie a nuestra especie de otros animales es, sin duda, el empleo del lenguaje articulado. Es natural, pues, que el origen del lenguaje haya venide preocu- pando desde antiguo a los hombres, que desde épocas remotas han intentado desentrafiar su misterio. En primer lugar, la respuesta a la cuestin del origen del lenguaje fue dada por las diversas mitologias, y con- sistia en atribuirle un origen divino: de una manera 0 de otra, la divinidad habria comunicado el conocimiento de Ja Jengua a los hombres. Slo més tarde, a partir del siglo xrx, comenz6 a abordarse este problema con crite- rios cientfficos. Conviene sefialar, no obstante, que hoy, tras una época de gran proliferacién de trabajos sin otro valor que el de mostrar lo imposible de Ia busqueda y la esterilidad de los esfuerzos, se ha abandonado defi- nitivamente la investigacién en tal sentido. ‘Todos los grupos huranos utilizan el lenguaje. Pero las formas que el lenguaje adopta son de una diversidad practicamente ilimitada, de modo que cabe afirmar que cada grupo cuenta con formas propias. Este problema de la diversidad ha venido preocupando igualmente desde antiguo: la explicacién mitica de la torre de Babel constituye un claro exponente de ello. Ahora bien, en nuestros dias, tomada ya conciencia del carécter arbi- trario det signo lingiifstico y tras haber legado a saber que la lengua no es mAs que un cédigo convencional de signos, nos parece natural que cada comunidad posea cédigo propio, distinto del de otras comunidades; y, simulténeamente, nos resulta sorprendente el hecho de que comunidades a veces muy distanciadas en el tiempo y el espacio se expresen en lenguas que presen- tan parecidos importantes—parecidos que no cabe ex- plicar por meras coincidencias. La humanidad cuenta, pues, con un enorme nimero de formas de lenguaje, reunidas, de hecho, en Jo que Namamos familias lingilisticas; es decir, existen con- juntos de lenguas que presentan entre sf afinidades su- ficientes como para justificar, mediante una explicacién clentifica, su agrupacién. Entre esas agrupaciones, que son de importancia desigual, se encuentran la camito- semitied, a uraloaltaica, la chinotibetana, ete., y tam- bién la indoeuropea. La mayorfa de las lenguas habla- das en Europa, y desde luego las grandes lenguas cul- turales de Occidente, pertenecen a la familia indo- europea. El descubrimiento del parentesco entre Jas lenguas indoeuropeas, cuyas principales etapas presentamos en esta primera parte, iba vinculado estrechamente a los progresos de la Gramitica comparada y tuvo lugar hace relativamente poco: en el siglo xix. Pero una vez reali- zado quedaban planteados inmediatamente los proble- mas consiguientes de explicar e interpretar las causas de ese parentesco, asi como de determinar los otros posibles vinculos—étnicos, religiosos, institucionales, eteétera—existentes entre sus grupos de hablantes. Adelantemos que muchas de estas cuestiones siguen atin hoy pendientes de solucién, después de haberse desacreditado poco a poco las primeras hipstesis emiti- das. También hay que sefialar que, por otra parte, en algunas ocasiones se ha sugerido la posibilidad de em- parentar entre sia dos 0 més de las familias lingiifs- ticas, y que, en conereto, la vinculacién de la familia indoeuropea con la camitosemitica es la que ha contado con propuestas més sdlidas. Se ha sugerido, asimismo, | la postbilidad de que todas las familias pertenecientes a los grupos humanos de raza blanca estuviesen em- parentadas entre sf, Sin embargo, en uno y otro caso se trata de puras posibilidades, que ni siquiera pueden ser tomadas hoy como serias hipétesis de trabajo por falta de datos. Porque, en realidad, la familia indo- europea viene disfrutando de un estudio amplio y minu- cioso, mientras que las demés no han contado con ese trato de favor. Y hasta que todas ellas no sean inves- tigadas en detalle y logremos reconstruir en profundi- dad el tipo lingiiistico a que cada una se remonta, no puede intentarse, con garantfa, ninguna’ comparacién rigurosa. De todo este conjunto de problemas vamos a abordar aqui los referentes a la familia indoeuropea, intentando definir su alcance y tratando de establecer los puntos de relacién que puedan existir entre las lenguas y los pueblos que la integran. 1 EL DESCUBRIMIENTO DE LA NOCION DE INDOEUROPEO La nocién de tiene un carécter exclu sivamente lingilfstico. Fue precisamente en virtud de los profundos parecidos observados entre determinadas Jenguas como se Meg6 a descubrir que existfan cler- tas relaciones entre los pueblos que las hablaban. A partir de ahi, y utilizando una légica deductiva no siempre acorde con la realidad, se pas6 a ampliar dicha nocién con diversos rasgos extralingtiisticos, a los que més adelante aludiremos. Pero, en definitiva, el tinico criterio valido para clasificar cualquier grupo humano como perteneciente a la familia indoeuropea sigue siendo el hecho de que el grupo en cuestién hable una lengua indoeuropea. Los pueblos indoeuropeos se extienden en una amplia zona que va desde la India hasta el oeste de Europa A esta localizacién geogréfica responde el nombre con que Ios conocemos, que no es el tinico empleado, ni siquiera él més afortunado, pero que ha Megado a im- ponerse casi en exclusiva a partir de Bopp. En Alema- nia se ha preferido, por ejemplo, la denominacién de en una lengua de tipo occidental, coneretamente el latin, y en otra de tipo oriental, concretamente el avéstico, respectiva- mente. A su vez, ambas ramas—occidental y oriental—, coneebidas como Jenguas reales unitarias, habrian continuado subdividiéndose, dando lugar, entre otras, a las siguientes familias: italocelta, griega, germénica, etoétera, entre las occidentales, y baltoeslava, indo- irania, etc., entre las orientales. Estas lenguas comunes intermedias eran igualmente concebidas como realnente existentes en un momento determinado. Y de nuevo estas agrupaciones habrian continuado subdividiéndose hasta Megar a las lenguas individuales, tal como apare- cen en época histérica: latin, sdnscrito, armenio, ruso, gético, ete. ‘A partir de tal imagen resultaba posible establecer relaciones de parentesco bien definidas y hablar de lenguas «madres», ¢hijas», etc. Esta hipdtesis partia de una situacién lingiiistica absolutamente homogénea (la lengua comin originaria), de Ja que se habria pa- sado poco a poco a la situacién histérica de heteroge- neidad que muestran las lenguas indoeuropeas tal como de hecho nos son conocidas. Por ello, los parecidos entre las lenguas indoeuropeas serfan debidos a la participacién en una herencia comin, mientras que las diferencias constituirfian el fruto de evoluciones posteriores a la 6poca de comunidad: todo parecido serfa antiguo; toda diserepancia, reciente. Otra aportacién importante de Schleicher a la cien- cia de la lingiifstica comparada fue la ereconstruccién> de esas lenguas comunes. Tal reconstrvecién consiste fundamentaimente en deducir la forma de la lengua comtn a partir de la de las lenguas histéricas que de ella proceden. Crefa Schleicher—y siguieron creyendo sus sucesores—que resultaba posible restituir una len- Fics. 3 y 4. Arrive: Arbol geneclipico das tenguas indocuropeas (Seain ° Schleicher). ‘Abajo: Bsquema de las lenguas indocuropeas (segin Meitlet). 25 gua prehist6rica o sencillamente perdida, y ello debido a la concepcién de Ia lingiifstica como una que tenfa que responder a pautas de evolucién exactas © inalterables. No en vano contaba Schleicher con una profunda formacién de naturalista y estaba habituado al rigor matemiético. Sin embargo, esa exigencia de regularidad, esa concepcién natura: lista del cambio lingiifstico, es todavia en Schleicher un presupuesto no explicito, del que, por consiguiente, no pudieron extraerse las filtimas consecuencias. La formulacién explicita de tal concepeién iba a corres- ponder algiin tiempo después a la escuela neogramé- tiea, aunque respondiendo, en definitiva, a la misma concepeién ya operante en Schleicher. La otra gran hipétesis que intenta explicar el pare- cido de las Ienguas se basa igualmente en una imagen: la de las ondas de agua que parten de un centro y van ampliéndose hacia las partes més alejadas, cada vez con menor intensidad. Es la lamada «teoria de las ondas» (Wellentheorie), casi tan antigua como la ante- rior y formulada por primera vez por J. Schmidt (1872). En realidad, arranca de observaciones més directas e ideas més cientificas sobre el problema del cambio lingiifstico. Los defensores de la teorfa de las ondas afirman que el cambio lingiiistico se propaga a partir de un epicentro hacia zonas crecientemente distantes, y que todas aquellas zonas que son afectadas por un cambio determinado comparten, a partir del momento de su aceptacién, un rasgo que las asemeja, Dichas semejan- zas reciben el nombre de ésoglosas, Cuando entre dos comunidades hablantes se dan numerosas isoglosas, sus respectivas lenguas presentan sensibles parecidos. Y a mayor parecido entre ambas, mayor ser4 también Ja facilidad en la intercomunicacién de isoglosas, por Jo que, a la larga, dos Ienguas geograficamente vecinas y con intercambios culturales, etc., tenderan, inevita- blemente, a parecerse cada vez més. Un ejemplo no- table de este hecho lo ofrece el proceso de evolucién 26 de los dialectos griegos: al principio de su historia, y presumiblemente atin mas en su prehistoria, mostra- ban rasgos notablemente discrepantes, pero tendie- ron progresivamente a asemejarse y nivelarse hasta lograr una forma homogénea en la llamada koiné. De esta visién del cambio lingiifstico, perfectamente correcta por lo demas, deducen sus defensores que la semejanza entre las lerguas indoeuropeas se debe ex- clusivamente a la progresiva extensién y comunicacién de isogiosas entre las diversas comunidades hablantes, sin que sea necesario, por consiguiente, recurrir al supuesto de una comunidad originaria de todas las jenguas que presentan coincidencias (por muy pro- fundas que éstas sean). Al contrario que en la hipé- tesis del rbol genealégico, aquf se parte de lo absohi- tamente heterogéneo hasta Megar, por aproximaciones sucesivas y progresivas, a la homogeneidad; y en este sentido son antitéticas. Pero, en cierto modo, resultan complementarias. En efecto, el hecho de admitir una comunidad de origen para las lenguas indoeuropeas, tal como postula la teorfa del Arbol ge- neal6gico, no obsta para que a la vez se pueda aceptar a extensi6n de innovaciones en una fase posterior a la escisién de la lengua comtin. Ello supone que las for- mas de una misma familia, por ejemplo, la indo- europea, cuentan con una serie de rasgos comunes heredados de la época en que formaban una sola len- gua, y que junto a esos rasgos existen otros, recientes, que se han extendido abarcando a una, dos o mas de ella, y diferencidndolas de las dems. Y al hacer con- jugar las dos hipétesis adquirimos una nueva posibi- Jidad de visién: no todo rasgo comin ha de entenderse como necesariamente antiguo, sino que puede ser per- fectamente reciente, debido a la extensién de una isoglosa con posterioridad a la época de comunidad. La imagen’ del Arbol genealégico, en su formulacién més rigida, ha sido duramente criticada con todo tipo de argumentos, y la suposicién de la existencia de Ienguas intermedias, a la que hemos ya aludido, cons- tituye uno de sus puntos més vulnerables. Sin em 2 | | | bargo, tampoco ha sido aceptada de una manera radi- cal la teorfa de las ondas, si bien se han venido utili- zando sus puntos de vista para explicar la extensién de los cambios lingiiisticos y se han adoptado algunos de sus conceptos y términos. Todo lo cual hace que en la prdctica, y a pesar del descrédito teérico de la hipétesis del Arbol genealégico, los lingiiistas sigan recurriendo a ella mas 0 menos técitamente, o al menos contintie inevitablemente latente en la concepcién de los estudiosos (como revela un examen atento de Ja mayorfa de las publicaciones especializadas, incluidas las més recientes). En la obra de Meillet nos encontramos con una con- cepcién muy matizada dentro de una linea de pensa- miento que se halla en consonancia con Ja teoria del Arbol genealégico. Este autor introduce un principio de dialectalizacién dentro del indoeuropeo comtin. Es decir, la lengua originaria no seria rigurosamente uni- taria, sino que en ella se habrian dado ya ciertas dife- rencias, ciertos principios de diversificacién a lo largo y lo ancho del territorio ocupado. Los hablantes de esos tipos dialectales constituirfan, dentro de la lengua comin, varias «comunidades indoeuropeas», diferencia- das unas de otras segtin la mayor o menor diversidad de sus rasgos lingiifsticos. Para Meillet es imposible determinar hoy el ntimero de tales comunidades: ade- mis de las conocidas hist6ricamente, cree que pudieron existir otras. En realidad, las comunidades de Meillet se parecen bastante a las lenguas intermedias de la teorfa del arbol genealégico en su formulacién més ri- gida. Se diferencian, sin embargo, en que las comuni- dades podrian haber existido ya en pleno perfodo de unidad, rompiendo asf la rigida y feroz unitariedad de la lengua comin. Hay, pues, diversas isoglosas que quiebran 1a homogeneidad de la lengua originaria, y esas isoglosas son independientes entre si al no coin- cidir en extensién las unas con las otras. Para Meillet, la ubicacién de las lenguas indoeuropeas histéricas reflejan, en cierto modo, Ja de las mencionadas comu- 28 nidades en el interior de 1a tengua comin. ¥ asf, segin esta tesis, ¢l territorio indoeuropeo no fue en ningén momento distorsionado, sino simplemente ampliado, conservando los distintos grupos, en términos genera- les, 1a posici6n relativa que ocupaban originariamente. Una idea que viene a completar las anteriores mati- zaciones, y que hallamos més 0 menos explicita en la obra de Meillet y en su concepeién del indoeuropeo, es la de la para ciertos fonemas descubiertos en las primeras. Pues bien, esos fonemas laringales existen en el semitico, y Mgller los identifica con los correspondientes indoeuropeos, estableciendo asf un vinculo de parentesco rads entre ambos grupos. A. Cuny—otro importante hito en este tipo de inves: tigacién—cree que tanto Ja familia indoeuropea como la camito-semitica proceden de un antepasado comtin z 85 al que da el nombre de nostrético, con lo cual eva sin més hacia .atrés la imagen del &rbol genealégico. En una relacién originaria entre las lenguas semiticas y as indoeuropeas han creido, ademss de los dos autores mencionados, otros como Ascoli, H. Pedersen, P. Me- riggi, ete. ‘Las relaciones que suelen ser aducidas por los de- fensores del parentesco semito-indoeuropeo son las si- guientes: ciertas desinencias como la del nominative, acusativo y genitivo del tipo pronominal; algunos su- fijos de derivacién; una organizacién muy parecida de Jas categorias del género y del ntimero; clertas afini- dades en Ja distincién de animado e inanimado en relacién con la distineién entre nominativo y acusa- tivo; una serie de palabras (hasta casi doscientas) em. parentables entre ambos grupos. Ademés, Cuny pre tende ver en la vocal tinica semftica /a/ (con dos posi- bilidades de reatizacién, una anterlor y otra posterior) el origen de las dos vocales indoeuropeas ¢/o, y esta- blece relaciones entre ambos grupos en la formacién de los numerales. Otro grupo lingiifstico con el que se ha relacionado Ja familia indoeuropea es el finougrio por obra de B, Collinder, H. Jensen, Rosenkranz y otros. Los prin- cipales datos aportados en este sentido estén en rela- cién con los pronombres, que dentro de los sistemas morfolégicos indoeuropeos presentan _generalmente unas anomalfas e irregularidades de cierta entidad que suelen ser consideradas como arcafsmos; y si de hecho Jo Son, no es de extrafiar que el parecido de las lenguas indoeuropeas con otros grupos se cifre fundamental mente en esta zona de la morfologfa. Asi, se hace ver que tanto las lenguas indoeuropeas como las finougrias presentan para el pronombre de primera persona un radical —m—, para el de segunda —t— y para el de tercera 0 reflexivo —s—; igualmente aparece un ele- mento —io— dando un pronombre relativo en diversas Jenguas indoeuropeas y finougrias, asi como un ele mento —n—, dando en ambos grupos un demostrativo. 2 : Un tema ku, kt, ka- da relatives € indefinidos en las Jenguas finougrias, mientras que en las indoeuropeas se encuentra un equivalente en kvei-, evo. En el terre. no del iéxico se citan hasta una treintena de ejemplos, sobre todo de partes del cuerpo, relaciones de paren- tesco, plantas, ete. ‘También se han intentado establecer relaciones con otros grupos como el caucisico, el sumerio, el chino, el coreano, el ain, ete. Pero tanto estas como otras tentativas apenas prueban nada més que posibles prés- tamos de un grupo a otro, cuando no meras coinciden- clas sin ningin valor para establecer posibles paren- tescos originarios. Sobre tales cuestiones, en realidad apenas si merece la pena afirmar o negar nada; tinica- mente cabe constatar la falta de dates de que actual- mente disponemos y que tal vez no pueda ser nunca subsanada, Probablemente, el tinico método viable para este tipo de investigacién sea trazar una historia en profundidad de cada uno de los grupos lingifsticos; empresa que no consiste en reconstruir la «lengua comin» de cada uno de ellos, sino en trazar las Iineas generales de la evolucién de sus sistemas e intentar remontar a estadios atin mucho més antiguos, por supuesto sin pretender encontrar en ningin momento lenguas unitarias comunes. Una vez que se consiguieran establecer esas Ifneas generales de evolucién de cada uno de los grupos—al final de las cuales tal vez nos en- contrarfamos con situaciones lingiifsticas incluso tipo- lgicamente diferentes a las de las lenguas histérica- mente atestiguadas—podrfa intentarse la comparacién entre los tipos de los diversos grupos asf reconstruidos. Pero todo ello est4, hoy por hoy, muy lejos no sélo de ser evado a término, sino de que sea admitida, meto- dolégicamente, su posibilidad. Por ello, actualmente los hipotéticos parentescos entre las diversas familias de lenguas no pasan de ser, en el fondo, meros interrogan- tes y no verdaderas hipétesis de trabajo. Los intentos de emparentar algunos grupos lingitis- ticos con el indoeuropeo se han producido también al ¢ margen de la-concepciéii tradicional del érbol genea- \égico. Ya hemos aludido a Ublenbeck, que considera formado el indoeuropeo a partir de dos tipos lingiiisti- cos distintos, el uraloaltaico y el cauedsico, por lo que las lenguas indoeuropeas tendrian inevitablemente cier- tos parecidos con las de estos dos grupos. También ‘Trubetzkoy postula cierto parentesco entre las lenguas finougrias, caucésicas e indoeuropeas; para él estas Witimas serfan una especie de puente de transicién entre los otros dos grupos, coneibiéndolas asi a todas como una especie de continuum lingitfstico. 38 3 CONSECUENCIAS EXTRALINGUISTICAS DEL DESCUBRIMIENTO DEL PARENTESCO ENTRE LAS LENGUAS INDOEUROPEAS ‘Tan pronto como fue aceptada la hipstesis parecido entre determinadas lenguas era debido a que todas elias procedian de un antepasado comin, se pensé que el grupo humano que hablara el indo- europeo serfa también, en tanto que pueblo, unitario, y antepasado a su vez de todos los pueblos indoeuropeos histéricos. Dicho ¢pueblo originario» habria habitado una regién definida (epatria originaria>) y desarrollado una cultura propia (ecultura originaria»). A) La patria originaria La primera regién apuntada como patria originaria de los indoeuropeos fue la propia India, de acuerdo con la creencia de los primeros momentos de que tam- bién debfa sefialarse el indio como lengua originaria comtin. Esta era la’ hipétesis de Schlegel, secundada més tarde por Curon en un trabajo publicado en 1856. En 1821, Link propone una zona que comprende la alti- planicie de Armenia y Georgia. Unos afios después, Klaproth, basdndose en el nombre de ciertos vegetales muy difundidos en las lenguas indoeuropeas, postula un emplazamiento algo més septentrional. Poco a poco se va creando el estado de opinién que sitta definiti- vamente en las regiones occidentales de Asia la locali- zacién originaria de los indoeuropeos, estado de opi- ni6n que apenas serd ya puesto en duda hasta principios de la década de los sesenta de la pasada centuria. Por esta época son todavia raros los partidarios de un emplazamiento occidental, es decir, europeo. En 1826, Schulz se atreve a sugerir que las grandes mi- graciones se habrian producido més bien de Occidente a Oriente que a la inversa. Sin embargo, el verdadero precursor de las teorfas de la localizacién europea es Latham, que en 1851, en el prélogo a su edicién de ‘"Pécito, supone que debe buscarse la patria originaria en Io que actualmente es Bielorrusia y Ucrania. Benfey constata que falta en las lenguas indo- europeas una palabra comin originaria para designar al dledn», al etigre, al . Cuno acusa a los partidarios del emplazamiento asidtico, sobre todo a Mommsen, de estar buscando el parafso terrenal y no la verdadera patria originaria de los indoeuropeos, que, segtin él, se encontraria en una amplisima zona de Europa, y asigna al territorio indoeuropeo un ntimero de habitantes realmente fan- tastico, del orden de muchos millones. Como puede verse, son tres, a grandes rasgos, las alternativas hasta aqui propuestas: en Asia, en Euro pa, y, dentro de Europa, bien en sus regiones orfenta- les, bien en zonas nérdicas. Pero el problema dista mu- cho de estar resuelto, y aun en fechas recientes conti- mia habiendo partidarios de cualquiera de ellas, aunque 49. pee aH parece haber prevalecido, en términos generales, la opi- nién de un emplazamiento europeo. Asi, Guntert vuelve a postular en 1934 un origen asidtico, Specht (1939) y Kretschmer (1938) insisten en el origen nérdico, y Giles (1924) prefiere la localizacién danubiana. En realidad, el problema geografico no puede ser separado de otros aspectos, como el arqueolégico, al que més adelante aludiremos. La solucién ha de buscarse a la vez en diversos terrenos: el lingiifstico, el arqueolégico, el geo- gréfico, ete. Solo cuando las soluciones aportadas por éstos sean coincidentes podremos pensar que est en vias de solucién. Los argumentos aducidos en favor de cualquiera de los emplazamientos posibles mencionados resultan par- ciales, y bastantes de ellos carecen de valor. Asf, por ejemplo, son frecuentes los basados en el vocabulario comtin referente a la flora, la fauna 0 la naturaleza en general. Para su elaboracién se procede de esta ma- nera: tal palabra, con tal o cual significado, esta ates- tiguada en diversas lenguas indoeuropeas; luego per- tenecfa a la lengua comtin, y ademés Ja cosa por ella denominada existia en el mundo indoeuropeo. Ponga- mos un ejemplo concreto: el Jatin presenta la palabra fagus para lamar al «haya», que se encuentra también en antiguo alemén buohha, g6tico boka, griego davéc, franio (curdo) buz, ete. A partir de dichas formas histéricas se reconstruye una palabra indoeuropea, *bhago-, cuyo significado se supone fue ¢hayas. Sin embargo, nada nos asegura, en primer lugar, que la palabra existiese en toda el 4rea indoeuropea, puesto que diversos grupos dialectales no la atestiguan; ni nada nos asegura tampoco que incluso en las lenguas indoeuropeas en que est4 atestiguada existiera ya desde la época de comunidad; pudiera tratarse de una isoglosa posterior de Ja que ya no habrian participado tedos los dialectos. Ademés, no es seguro que su sig- nificado primitive fuera chayax, y que, por consi- guiente, hubiera hayas en el emplazamiento primitivo de los indoeuropeos. Podrfa, por el contrario, haber significado cualquier otro 4rbol, incluso el nombre ge- 41 nérico de ¢4rbols, que posteriormente pudo ser atribui do concretamente al ehaya>, una vez que los hablantes de esa lengua se asentaran o pasaran por un territorio en que las hubiera. Digamos que s6lo cuando este tipo de argumentos est4 corroborado por otros de otra indole pueden ser tomados en consideracién. De 1o contrario, por s{ mis mos resultan insuficientes para zanjar la cuestién. ‘Una vez hechas las anteriores salvedades en torno al valor de 10s argumentos obtenidos del vocabularic indoeuropeo para la determinacién de la patria ori; naria, podemos ya indicar aquellos datos que nos pa- recen més importantes a este respecto. Por una parte, existen en el vocabulario mas 0 menos com‘n palabras para designar el , la liebres, etc; por el contrario, faltan para el ¢leén>, el atigres, el . A su vez, el tocario adopta para el mar la palabra que significaba -originariamente «agua». Pues bien, tode ello apuntaria hacia un empla- zamiento continental de-la patria originaria de los indo- europeos. Finalmente, el nombre del esalmén», presente en ger- ménico, balto y-eslavo para mencionar dicho pez (ale- mén Lachs), aparece en tocario (laksal) como gené rico de «peze, De aqui se suele concluir también un emplazamiento, més o menos. septentrional, en el que existieran esos tipicos rfos abundantes en salmones. Las lenguas germénicas, bélticas y eslavas, que apare- cen en época histérica ocupando regiones en que existe dicha especie, habrfan conservado el significado ori- ginario; por el contrario, el tocario, situado en zonas desprovistas de ella, habrfa utilizado la antigua desig- nacién del para nombrar el «pez» en gene- ral. Sin embargo, este argumento puede ser utilizado exactamente a la inversa: el tocario podria mantener el arcafsmo, siendo entonces el valor genérico de el significado més antiguo de tal raiz; a su vez, las Jenguas germénicas, bélticas y eslavas, establecidas en regiones salmoniferas, habrian adaptado la significa- cién de la palabra en cuestién para designar el en el and- isis de la sociedad indoeuropea. Para él, dicha soci. dad serfa el testimonio de una primitive edad de oro vivida por los hombres, una especie de paraiso terre- nal det que después se verfan desposefdos. Por supues- to, no faltaron reacciones contra tan ingenua corriente, ¥ en los afios subsiguientes 1a Paleontologfa lingti tica se escindié en dos tendencias al principio irre- conciliables: la idflica y la realista. Pero el paso del tiempo las obligarfa, poco a poco, a aproximar posi- ciones. Por otra parte, existe hoy, una corriente de opinién, inaugurada por Kretschmer, que pone en duda la va- lidez de los métodos empleados por esta ciencia, La argumentacién fundamental contra esos métodos ha encontrado su maxima expresién en la obra de Pisani. Opina Pisani que con los procedimientos utilizados por la Paleontologia lingilistica s6lo tenemos acceso a pu- ros nombres, 0, en el mejor de los casos, a datos tan aislados que no resulta posible con ellos reconstruir Ja forma de vida de los indoeuropeos. Asi, por ejemplo, en todas las lenguas de esta familia hay referencia a una divinidad nombrada con palabras emparentadas: sinserito Dyaus pita, latin diespiter, griego Zebs xatip, etcétera, es decir, «Cielo Padres, Pero cuando del sim: ple dato en cuestién se intenta deducir, aunque sea a grandes rasgos, la religién de Ios Indoeuropeos, nos hallamos en la misma situacién del que quisiera descri- bir el islamismo sélo con conocer el nombre de Maho- ma. Por otra parte, una vez establecida 1a comunidad de una palabra determinada en diversas lenguas indo- europeas, nos podemos encontrar ante dos situaciones: que en todas ellas aparezca con el mismo significado 0 que presente diferencias entre unas y otras. Por ejem- plo, la palabra ya mencionada *dhi-, aparece con dis- tinto significado en las diversas lenguas: se presenta en latin fagus, significando haya, pero Ia forma grie- 8a dds equivale més bien a 0 «caballo». ‘Sin embargo, no por ello podemos determinar la situa- cidn social de la viuda entre los indoeuropeos, 0 averi- guar qué tipo de caballo conocian, el doméstico o el salvaje, 0 qué uso hacfan de él, si como animal de tiro Y carga o-si utilizaban simplemente su carne. La argumentacién de Pisani, en la que hay mucho de verdad, no debe hacernos caer en el escepticismo total, sino inducirnos simplemente a avanzar con sumo culdado en este tipo de investigacién, conscientes, so- bre todo, de Ja facilidad con que puede ineurrirse en la mera fantasfa. Por otra parte, la Paleontologfa Ungiiis- tica pura no es el tinico medio de acceder al com miento de ciertos rasgos de la sociedad indoeuropea: cuando los datos deducidos por diversos caminos coin- eiden, existen mayores probabilidades de que estemos obteniendo resultados positives. Por consiguiente, una ‘vez expresadas todas las reservas necesarias a la vali- dez de las conclusiones obtenidas por el método de la Paleontologia Iingitfstica, vamos a intentar una enume- racién de los datos més importantes con que actual- mente contamos acerca de las forraas de vida social de los indoeuropeos. a) La fomitia—Varias palabras que denotan paren. co se hallan atesciguadas en un gran ntimero de lenguas indoeuropeas. En primer Iugar, el nombre del «padre» se neconstruye como *pater- a partir del latin pater, grie g0 nace, sinscrite pita, gético fadar, etc. E] nombre de la «madre» aparece en latin mater, griego pijtyp, sanscrito mata, alemén antiguo muoter, ete., y a partir de ahf se restituye una forma comin *mater. El nombre de Ja chija», *dhughytar-, aparece en griego Goyémmp, SAnscrito dunita, gético dauhtar, etc. El parece remontarnos a las Spocas en que se utilizaban utensilios Iiticos. ©) La téenica—F1 vocabulario comtin nos revela ciertos aspectos materiales del desarrollo técnico. Asi Ja rafz *ret(h)-, que se encuentra en latin rota, s4nscri- to rathas, avéstico rasa, antiguo alemén rado, lituano a Carro perteneeiente al tercer mitento, procedente de ta cultura de tos kurgenes (Marita Gimbutas). rétas, etc, designa 1a rueda, Pero los indoeuropeos no s6lo conocieron la rueda, sino también el carro, como parece indicar la raiz *yegh., «transportar en carro>, atestiguada en latin veho, griego Los, sanscrito vahati, avéstico vazaita, gético (ga)wigan,, eslavo vezp, etc. Es dificil decidir el tipo de carro de que se trata y qué empleo se le daba: si exclusivamente de transporte 0 también bélico. Entre los elementos constitutivos del carro se encontraba el yugo, de la raiz *{eug, atesti- guada en latin iugum, griego tuydv, sénerito yugam, tocario yokiém, eslavo igo, gético ful, ete. Igualmente sabemos que conocieron el eje, expresado mediante Ia palabra *aksis, conservada en latin azis, griego atic, sAnscrito aksa-, eslavo osi, lituano ais, alem4n antiguo ahsa, ete. Es verosimil suponer que no ignorasen el arte de navegar si tenemos en cuenta la existencia de <«nave> en el vocabulario comtin, representada en latin navis, grlego vais, sénscrito nius, celta (irlandés) nau, toca: rio new-, etc; tampoco es seguro, sin embargo, que se tratara de navegacién maritima. Podria ser fluvial, pues, como hemos dicho en otro Iugar, se ha preten- dido excluir el mar del territorio ocupado originaria- mente por los indoeuropeos. En el vocabulario comin no hay ningén rastro que permita suponer el conocimiento de las téenicas de tratamiento de los metales. En cambio, sf parece ser que practicaron la actividad del hilado, segiin se des- prende de la familia de palabras que se derivan de la raiz *sne:. Igualmente cabe establecer la existencia Ge Jos vestidos, que conocemos por la raiz *yes- en pa- labras como latin vestis, griego ela, sdnscrito vastram, tocario was-, hetita waSSanzi, gético wasjan, ete, aun- que sea imposible determinar el tipo, forma, etc., si bien a este respecto debemos de tener en cuenta el conocimiento de la téenica del hilado, como acabamos de indicar. 4) EL alimento.—k1 alimento fundamental en el mundo indoeuropeo parece haber sido la carne, que probablemente era obtenida tanto de la caza como de Jos animates domésticos. Se conocfa el fuego, de modo que la carne debi6 cocinarse. Ex casi todos Ins dia- lectos indoeuropeos se conserva la palabra de la sal, probablemente usada como condimento, También co- nocieron Ja harina, aunque no asf el pan. Igualmente no desconocian la leche, la miel y, quiz6, los huevos. Entre los animales salvajes que son nombrados pue- den enumerarse ¢el lobo», a esa lengua literaria. Hay que pensar, por lo tanto, que mientras que unas clases sociales hablaban ya un tipo de lengua perteneciente al indio medio, otras, en cambio, empleaban todavia un tipo de éndio antiguo, sobre el que se crea Ja lengua literaria. ¥ si tenemos en cuenta la convencién literaria del teatro indio clé- sico, donde los nobles hablan en sinserito y Jas clases populares y las mujeres en general hablan en pracri- to, debemos pensar efectivamente en una distribu- cién social de dichos dialectos. Evidentemente, la si- tuacién que presenta el teatro es una convencién y no debe verse en ella una distribucién real e histériea; sin embargo, la convencién habia sido posible, proba- blemente, por tener una base real. Es muy posible que el snscrito fuese la lengua ha- blada por los brahmanes en una época quiz4 no dema- siado anterior a Panini. Resulta, sin embargo, muy problemético determinar si la hablaba toda la casta sacerdotal, incluidas las mujeres y los hijos, 0 si, por el contrario, se trataba de una lengua de cescucla>, aprendida no en el seno de Ja familia, sino posterior- mente, en la etapa de formacién brahmanica. A este respecto él testimonio del teatro no puede ser acep- tado al pie de la letra. ‘Asf, pues, podemos decir que la casta sacerdotal hablaba s4nscrito, mientras que les clases populares hablaban prdcrito. Pero nos falta por determinar qué hablaban las clases intermedias, por ejemplo, los gue- rreros, Por una parte, la burguesfa de mercaderes, artesanos, ete, hablaban sin duda précrito, ya que ‘Asoka decide emplearlo precisamente pensando en hacer Negar hasta ellos la doctrina budista, A su vez, la aristocracia militar, casta superior a la de Ja bur- guesfa artesana, pero inferior a la de los brahmanes, tal vez oscllase entre una y otra posibilidad. Quizé ia situacién variara geogréfica y cronolégicamente, y no es imposible que se dieran casos abundantes de bilingilismo. Finalmente, los descendientes de los abo- rigenes no indoeuropeos, drévidas y mundas, probable mente conservaron su lengua, aunque es muy dificil establecer en qué medida habrian adoptado en una u otra Area la de los conquistadores. Entre la época a que pertenecen los himnos védicos y la literatura eldsica propiamente dicha se hallan cro- légicamente situados los poemas épicos Mahabhi- rata y Ramayana. Desde el punto de vista de la lengua puede decirse que estén escritos en sénscrito clisico, pero presentan una serie de particularidades que no se encuentran fuera de ellos, circunstancia que hace que denominemos con frecuencia sénserito épico a esta modalidad. En términos generales, los casos en que Ja lengua de los poemas se aparta de la forma es- trictamente clAsica se trata, aparte de ciertos arcais- mos, de elementos de caracter popular que lo acercan al indio de tipo medio. Hay que tener en cuenta que los poemas épicos eran dirigidos especialmente a las cla- ses superiores laicas, a la aristocracla guerrera. Asf, M. Wackernagel’ cree que los cantores de epopeyas no pertenecfan a Ja casta sacerdotal, y que los poemas estén escritos en una forma m4s popular de la lengua sagrada. Por el contrario, A. Barth opina que los poe- mas fueron escritos inicialmente en précrito y que posteriormente se tradujeron al sénserito, circunstan- cia que explicarfa los pracritismos de dichos poemas. sta opinién parece menos probable. En realidad, el problema hay que plantearlo dentro de un contexto més amplio: si el sinserito (la bhisi de Panini) era hablado exclusivamente por la casta sacerdotal y 2610 muy tardiamente admitié ciertos empleos de tipo laico, entonces Barth tendria raz6n y habria que pensar en una primera redaccién completa de los poemas en préerito; si, por el contrario, ya desde un primer mo- 83 mento Ja bhdsi fue .utilizada también por la aristo- cracia guerrera, entonces resulta innecesario suponer esa redaccién inicial en précrito. Bs dificil determinar, mediante una fecha precisa, el principio de Ja literatura cldsica, Los orfgenes de la mayorfa de los géneros literarios cultivados por los postas indios nos son desconocidos; pero se suele situar Ja edad de oro de esa literatura en la €poca de la di- nastia de los Guptas, fundada en 319 a. C. por Candra- gupta I. Kalidasa, que es a la vez poeta lirico y épico y dramaturgo, constituye su méximo exponente: el clisico por excelencia en el que buscardn su modelo las generaciones siguientes. b) Bl indio medio—Es una cuestién prdcticamente insoluble el saber cudndo se comenzé a hablar el indio ‘medio. Tan insoluble como el determinar de una manera precisa el momento que en la Peninsula Ibé- rica se dejé de hablar latin y se empez6 a hablar ro- mance, 0 més insoluble atin por Ja falta de datos sufi- cientes al respecto. Por una parte, sabemos que debié ser en una fecha muy antigua, como nos inducen a pensar los pracratismos de los Vedas; por otra, hacia mediados del siglo ur a. C., los edictos de Asoka, re- dactados en précrito, elevan al indio a la categorfa de lengua oficial. Reconociendo el caréeter relativo de Jas fechas que resulta posible proponer, hemos de suponer que hacia el 600 a. C. la mayorfa de los habitantes de la India hablaban ya prdcrito, es decir, indio medio. Decimos la mayorfa porque ya hemos visto cémo la casta sacerdotal, y probablemente también parte de la aristocracia guerrera, hablaba todavia sfnscrito (indio antiguo). No hay que imaginar que el indio medio hablado por el pueblo se derivara directamente del sénscrito cldsico, ya que ésta es una lengua literaria basada, ademés, en una lengua hablada s6lo por una minorfa. El indio medio se deriva, evidentemente, del indio antiguo; pero de todo el indio antiguo, con esas miltiples va- riedades dialectales que habrfan de determinar la 4 existencia de distintas variedades dialectales de indio medio. Las lenguas literarias de tipo indio antiguo, como son el sénscrito védico y el clasico, representan cada una un tipo de variedad dialectal (noroccidental el védico y algo més oriental el clésico); pero existie ron, sin duda, otras variedades a partir de las cuales no se leg6 a desarrollar una Iengua literaria. El indio medio nos es conocido fundementalmente Por tres fuentes: las inscripciones de Asoka, la lite- ratura pali y los précritos propiamente dichos. Las inseripeiones de Asoka consisten basicamente en catorce grandes edictos grabados en roca, siete edictos menos extensos grabados en columnas y un miimero considerable de eseritos menores grabados en eavernas, rocas y columnas. Estén repartidas entre las diversas provinelas del Imperio de la dinastia de los Maurya y tienen como fin la propaganda de las doctrinas budistas; muestran la evolucién religiosa del monarca, que terminé por hacerse ferviente seguidor de Buda. La lengua en que estan redactadas presenta variantes dialectales segiin las regiones en que apa. recen. Sin embargo, es diffcil determinar en qué grado esta lengua responde a lo que realmente se hablaba en la 6poca, y podemos conjeturar que, al menos en ciertas regiones, se empleaba ya una forma de lengua més evolucionada que 1a que aparece en las inscripcio- nes: como toda lengua escrita, supone un clerto grado de convencién que se aparta, en mayor o menor grado, de la lengua hablada. En términos generales podemos suponer que la lengua en la que estén redactadas las inscripetones de Asoka es la lengua de las cancillerfas del Tmperio. Normaimente se entiende por pali la lengua cand- nica de los budistas de Celldn; significa «texto sa- grado», y debfa aplicarse més bien a los escritos mismos que a la lengua en que estén redactados, como de hecho se hace. Todavia es hablado por los miembros de ciertas comunidades budistas. En esta lengua nos ha sido conservado una gran cantidad, sobre todo, de textos sagrados pertenecientes al budismo meridional. El origen del pali es poco conocido. La tradicién bu- dista pretende que es la Jengua en que el mismo Buda habria predicedo su doctrina. Esta doctrina. tradicional supone que el pali se originarfa en los dialectos de la regién de Bagadha (actual Bihar}, pero no puede ser aceptada sin erftica, y los especialistas no han legado ‘a conclusiones definitivas. La fecha a la que remonta su literatura tampoco es segura: la tradicién dice que el Tipitaka (triple conjunto de obras canénicas) fue puesto por escrito en una fecha préxima al principio de la Era Cristiana, aunque 1a ensefianza oral remonta a épocas mucho més antiguas y, en definitiva, al mismo Buda. Los pracritos propiamente dichos son numerosos y se los suele designar con el nombre de una regin. Entre ellos tenemos el Mahdrastri (de Maharastra, pafs de los Marathds); el Sauraseni (por el pais de Surasena, que tenfa por capital Mathura, hoy Muttra); el Magadhi (de Magadha, actual Bihar); el Aradhami: gadhi (semimagadht, lengua canénica de la secta de los jainas) ; el Dhakia (de Dhaka, en la Bengala oriental), etcétera, En el drama clésico se encuentran utilizados diversos de estos prdcritos junto al sinscrito, que em- plean los reyes y los personajes de casta brahménica. ‘Asi, ciertas partes liricas aparecen cantadas en maha: rastri; Jos didlogos de mujeres y hombres que no ha- ‘plan sfnscrito estén en sauraseni; los personajes de las castas inferiores hablan en magadhi, ete. Estos précritos son, en realidad, otras tantas len- guas literarias més que dialectos regionales propia- mente hablados, aunque efectivamente se formaran, como lenguas Iiterarias, a partir de la lengua hablada en la regién cuyo nombre reciben, que siguié evolu- cionando al margen de los précritos Titerarios. A las Ienguas regionales se da el nombre de desabhasa y a las hablas locales el de gramyabhasd. Los gramya- ‘phasé han dado lugar a veces a Ja creacién de lenguas escritas, que los graméticos designaron con el nombre de apabhramsa (), y que en principio eran intermedios entre los précritos literarios y la lengua hablada propiamente dicha. Ea ocasiones presentan ya una lengua bastante normalizada y regularizada que ha podido superponerse a varias hablas locales y terminar por utilizarse como lengua lteraria, unién- dose asf a los précritos antiguos. ©) El indio nuevo—Las lenguas indias actualmente habladas son muy numerosas; cada regién posee, en realidad; su propia forma de hablar. Ademfs, existen dialectales y, con frecuencia, dialectos de casta, distintos seg el nivel social. Se dan, por afiadidura, varias lenguas lterarias bastante alejadas de la lengua hablada de cada regin. El problema del origen de las lenguas que integran el indio nuevo es el mismo que contemplabamos al examinar el indio medio y, en definitiva, el mismo que se plantea en cualquier lengua y en cualquier 6poca, No hay que pensar que el indio nuevo sale de los précritos literarios, sino de las Jenguas del indio medio realmente habladas, que ya hemos visto que cran considerahlemente distintas de las literarias. En cuanto a Ja fecha de aparicién s6lo podemos estar seguros en Io que a monumentos escritos se refiere. Hay imscripeiones marathas desde principios del si- glo xs d. C. En el siglo xt aparecen baladas en lengua popular en Bengala y, desde el siglo x, documentos singaleses. Probablemente los textos més antiguos en bengali pueden remontar incluso al siglo vi. Las lenguas neoindias son habladas actualmente en un vasto territorio cuyos limites son: al noroeste, len- guas iranias; al norte y noreste, lenguas tibeto-birma- nas; al este, lenguas munda; al sur, lenguas dravidicas. ‘Ademés, se habla también neoindio en la mitad sur de la isla de Ceilén. El mimero total de hablantes de las lenguas neoindias supera los 260 millones, y la gran diversidad dialectal hace que en la actualidad numerosas individuos sean al menos bilingiles. E] territorio se divide lingiiisticamente en varios grupos dialectales. En el noroeste se habla un conjunto de dialectos a los que se da a veces el nombre de pai 87 saci. Entre ellos se encuentra el grupo kafir, a su vez subdividido en varios hablares locales, el grupo darde, dentro del que destaca el haSmiri, lengua literaria de Cachemira, que contiene una considerable cantidad de elementos iranios y sdnscritos. El grupo occidental comprende, en primer término, el laknda, con més de oche millones de hablantes, y el sindhi, con cuatro millones. De gran importancia son el guzrati, con mas de diez millones, y el maratha, con veinte, que es el sucesor del maharastr?, hablado en Bombay y que se extiende hasta los limites meridiona- les del territorio ocupado por Jas lenguas neoindias. ‘Algo més hacia el este se encuentran, entre otros, los dialectos rajasthani, con un total de mas de trece mi- Hones de hablantes. El grupo central comprende el pendjabé, con quince millones de hablantes, que ha sido extendido a otras regiones de la India incluso, hasta China. El nepalés, que limita con el 4rea tibeto-birmana, cuenta con dos millones de hablantes. El hindi occidental, con ms de setenta millones, tiene a su vez diversas variantes, una de las cuales, el braj de Mathura, se ha convertido en lengua literaria, También el hindi oriental ha visto convertida en lengua literaria una de sus va- riantes, el dialecto awadhi, en el que se escribié la epo- peya de Rama por Tulsidas, una de las obras més po- pulares de la literatura contemporénea. Uno de los dialectos del hindi occidental, el hindostanf, se ha con- vertido en una especie de lengua comin utilizada en diversas zonas de la India. De 41 se ha formado una Jengua literaria, el urdu, que se escribe con alfabeto 4rabe y contiene un gran némero de préstamos del vocabulario persa, Como reaccién contra el urdu se ha creado otra lengua literaria, también a partir del hindostanf, el hindi, escrita con alfabeto indio y con abundancia de préstamos sénscritos. En el grupo oriental encontramos el bengatt, con més de cincuenta millones de hablantes; el Bihari, con veintisiete; el oriya, con once, ete, lenguas muy pré- ximas entre si y todas con literatura propia desde época temprana. Entre ellas destaca probablemente el bengali, en 1a que escribié su obra Rabindranath Tago- re, con agundantes préstamos al sénserito y al hindi. En el sur de la isla de Ceilén se emplea una lengua india Hamada singalés, que cuenta con unos cuatro mi- ones de hablantes. Fuera de la India se habla un dialceto neoindio que recibe el nombre de gitano (0 tsigano) y que pertenece al conjunto de dialectos del noroeste. Sus hablan- tes se separaron de la India hacia el siglo vd. C, y como consecuencia de distintas migraciones y de 1a vida némada, su lengua se ha dividido en varias ra- mas: asiética, 0 tsigano de Palestina, y europea, Hegada ésta a través de Persia y Armenia cuando ya habia comenzado el siglo xa. La rama europea ha sufrido miltiples modificacio- nes. Con frecuencia, una vex asentados sus hablantes en un pais, se ha conservado Gnicamente el vocabulario originario, mientras que la gramdtica y otros elemen- tos lingiifsticos pasaban a ser los propios del lugar de asentamiento. El ntimero de gitanos es muy diffeil de precisar, pero se suele estimar alrededor de un millén; de ellos, s6lo a mitad, aproximadamente, habla gitano. En la India se han utilizado dos tipos de alfabeto desde el siglo m a. C., ambos con escritura de vocales y consonantes. El alfabeto brahmi, que es el mas ex- tendido, se escribe de izquierda a derecha. Su origen no es conocido y presenta diversas variantes en la India e incluso en Indochina e Indonesia, Su forma usual es la Hamada devanagari, que ademés dio origen al alfabeto tibetano, El segundo tipo de escritura est limitado al noroeste del pais y recibe el nombre de Kharosthi; se realiza de derecha a izquierda y no ha sobrevivido, En su origen esta escritura es aramea, pero ha sido muy modificada y aproximada a la de tipo brahmi. Lenguas frantos En et recuadro, lenguas el nordeste det Afganistan. puts, why. ie | | B) El iranio Al igual que vefamos en el grupo indio, también en el iranio encontramos tres fases distintas del desarrollo histérico de las lenguas a él pertenecientes. Estas tres fases ‘se denominan con los términos de iranio antiguo, medio y nuevo. a) El iranio antiguo.—En el perfodo antiguo presen- _ta el grupo.iranio una evolucién considerablemente ra- pida. De esta 6poca se conocen fundamentalmente dos Jenguas, aparte algunos restos aislados de otros dia- lectos a los que luego aludiremos. La primera de las dos lenguas conocidas a Jas que nos referimas es el persa antiguo, lengua fundamen- talmente de Persis, en la extremidud sudoeste del Irfn, aunque con ciertas influencias de dialectos mas septentrionales. El persa antiguo nos es conocido por las inscripciones monumentales de los monarcas Aque- ménidas, Se trata, sin duda, de Ja lengua hablada por los soberanos de esta dinastfa, que no habfa legado a desarrollar una lengua literaria, ni siquiera una len- gua de cancillerfa, ya que la empleada en esa funcién era el arameo. Probablemente fueron los Aqueménidas quienes por primera vez fijaron por escrito el persa antiguo, y en é1 se observan indudablemente influen- cias del medo. Las inseripciones aqueménidas aparecen general- mente en textos trilingiles: en persa antiguo, en la lengua del pais de Ansan, del que Ciro era rey, y en babilonio, antigua lengua de civilizacién del Asia ‘Menor. Las principales de dichas inscripciones corres- ponden a los reinados de Ciro el Grande, Darfo y Jer- Jes. Después de este tiltimo, la lengua parece evolucio- nar con gran rapidez, Las inseripeiones posteriores a Artajerjes son cada vez menos frecuentes. Entre las més importantes se encuentran las inscripciones mo- numentales de Bisutun, la carta de fundacién det palacio de Susa, las del sepulero de Darfo, las de Per sépolls, ete. La segunda lengua correspondiente a la etapa de Inseripetén de Dario, en persa antiguo. iranio antiguo es el avéstico, Uamado asf por ser la Jengua en que estén redactados los textos sagrados del mazdefsmo, que contiene el Avesta, recogidos en época sasénida cuando esta religiGn se convierte en la oficial del Estado. Los textos fueron transmitidos primero por tradicién oral y después puestos por escrito en un alfabeto derivado del pehlevi con una notacién pre- cisa de la manera eu que eran pronunciados en la época de su fijact6n eserita Ei Avesta consta de dos partes bien diferenciadas. Por un lado, los gatha (ecantos») consisten en una transmisién versificada de las ensefianzas de Zoroas- tro y estén escritos en una lengua muy arcaica que remonta probablemente al siglo vim a. C.; por otro, el Avesta propiamente dicho, que es una amplia compi. lacién de himnos muy antiguos y de normas rituales bastante mds modernas. Se trata, por consiguiente, de un conjunto heterogéneo cuyas partes fueron com- puestas en €pocas diferentes y compiladas en fecha relativamente tardia, El avéstico parece formado sobre un dialecto iranio del este, y, de hecho, la predicacién de Zoroastro tuvo lugar en el Irén oriental antes de convertirse en reli- gién estatal. De otras lenguas iranias antiguas no conservamos textos propiamente dichos, Conocemos el nombre de algunas de cllas, pero ni siqulera es seguro que en realidad fueran eseritas alguna vez. As{, del medo no poseemos més que algunos nombres propios y escasas palabras citadas por los textos griegos, o presentes como préstamos en textos persas. Del escita conserva- mos también algunos nombres propios transcritos en asirio 0 en griego. La continuidad de la transmisién de las lenguas ira- nias antiguas se plerde y no vuelve a aparecer hasta ja Era Cristiana, aunque ya bajo una nueva modalidad: el iranio medio. b) El éranio medio—En su fase media el iranio apa- rece dividido en grupos dialectales, uno oriental y 94 otro occidental. El oriental, que ha podido ser cono- cido gracias a los textos descubiertos en el primer cuarto de nuestro siglo en el Turkestén oriental, com- prende varios dialectos. En primer lugar el scgdiano, lengua de Ja antigua Sogdiana, situada en las regiones de Bukhara y Samarkanda, que leg6 a convertirse en Tengua internacional en el 4rea de Asia central. La mayoria de sus textos datan de los siglos vir y 1x d. C., y aparecen escritos en alfabeto de tipo arameo con la peculiaridad de dejar el vocalismo inseguro. En esta Jengua se encuentran tres tipos de textos, cada uno de Jos cuales presenta ciertas variantes dialectales. Por una parte, hay textos budistas, en su mayor parte tra- ducidos del chino; por otra, textos cristianos, tanto versiones del sirio como redacciones originales; final- mente, textos maniqueos. Ademés, existen ciertas car- tas de época més antigua—probablemente del siglo 1v después de Cristo—en escritura cursiva, encontrados en una torre de la gran muralla de Tuen-Huang, y de las que no se ha conseguido todavia una interpreta- cién completa. Otra lengua de tipo oriental es el kotanés, dialecto de Khotén, encontrado también en el Turkestan. El nombre que los hablantes de esta lengua se daban a sf mismos es el de hvatanaa. Los eseritos conserva- dos, que datan de los siglos vat al x y presentan dos variantes dialectales, ofrecen textos budistas y otras clases de documentos. La eseritura es de tipo brahmi, y la lengua contiene muchos préstamos précritos y no pequefias dificultades de interpretacién. Finalmente, son también dialectos de tipo orlental el coresmio, conocido por algunas glosas y citas en textos juridicos arabes, y la Iengua de las monedas de los reyes indoescitas, de la que no se conoce el nombre. De esta tiltima existen asimismo ciertos textos manus- critos que no han sido todavfa descifrados; su eseritura deriva, en todo caso, del alfabeto griego. Al iranio medio occidental se suele dar el nombre de pehtevi, que procede del étnico parlava, empleado para designar a los partos. Con el mismo nombre se es designa Ja lengua. oficial del Imperio sasénida, tanto estatal como eclesidstica, en la que han aparecido re- dactados, en un alfabeto derivado del arameo (en el que se utilizan también ideogramas), multitud de tex- tos sagrados y profanos. Gracias a los textos descubiertos en el Turkestin oriental han sido conocidos dos dialectos del iranio medio occidental. En primer lugar, el parto, situado en el noroeste ¥ atestiguado también en inscripeiones de monedas. Ademés, los sasinidas grabaron ciertas inscripciones bilingiies en’ parto y persa medio. Pero la fuente principal del conocimiento de esta lengua son los manuscritos maniqueos que datan de los st- glos vai y 1x, aunque los textos son algunos siglos mas antiguos. El otro dialecto al que aludfamos es el persa medio, hablado en la regién suroccidental. En esta lengua, ademés de los textos epigréficos sasénidas a que ya hemos hecho referencia, se conserva una literatura considerable, de inspiracién maniquea, por una parte, y de religién mazdeica, por otra. EI persa medio, en In medida en que ello es posible, constituye el estadio evolucionado del persa antiguo y a su vez dard origen al persa moderno. ©) El iranio nuevo—Los dialectos iranios modernos pueden clasificarse en varios grupos de distribucién geografica. E] m4s importante es, sin duda, el del sur- oeste, que, aparte de algunos dialectos locales sin lite- ratura, como el liir%, el kumzari y el conjunto de dia- lectos farsi, comprende el persa moderno, convertido en una gran lengua comtin, literaria y de civilizacién, Los primeros textos en esta lengua datan del siglo vm después de Cristo, EI persa moderno se presenta enriquecido con prés- tamos de otras zonas dialectales, sobre todo del esie, de donde son originarios la mayoria de los primeros escritores. En el siglo x Firdusi, quizé el més caracie- rizado representante de la literatura persa, utiliza toda- via un vocabulario estrictamente iranio; pero pocos 96 siglos después la Jengua se iré enriqueciendo con prés- tamos frabes hasia tal punto que hoy el vocabulario persa es en mayor medida 4rabe que iranio, Durante ja Edad Media el persa se extendié como lengua de civilizacién hacia e1 este, incluso hasta la India; en la actualidad se habla en todo el Afganistan, donde ye siendo lengua oficial. El grupo noroceidental comprende los dialectos del centro de Persia y los del Caspio, entre los cuales el mazandarani se constituye en lengua literaria desde la Edad Media, Aparte de estos dislectos encontra- mos ei kurdo, hablado en Ja regién del Zagros, que cuenta con una literatura casi exclusivamente oral (epopeyas, cuentos, leyendas populares, ete.) y pre- senta diversas variedades locales 0 regionales, También merecen mencién el ziza y el bald¢i. En la zona oriental se halla el afgano, atestiguado desde el siglo xvr por una literatura de influencia persa Sigue conservando una rica literatura oral. Es hablado no sélo en Afganistén, sino también en territorio persa € incluso en zonas de la India. En el siglo presente ha sido declarado lengua oficial en Afganistén, y su ensefianza se ha hecho obligatoria, Perteneciente al grupo del noroeste aparece el oseta, que es un resto de los dialectos escitas y sérmatas que en la antigitedad ocuparon grandes dreas del sur de Rusia. El término «oseta> tiene una historia compli- cada: los griegos mencionan un pueblo, los asioi, que se designaban a si mismos con el nombre de as, forma conocida por tos historiadores musulmanes. EI térmi- no @s fue adaptado al georgiano mediante Ia forma ovs-eti (pais de los Os), que a su vez, tomado por los rusos, ha sido transformado en «osetar, Esta lengua, hablada en territorio caucdsico, cuenta en la actuali- dad con alrededor de 300.000 individuos, que sobre todo con nuestro siglo han comenzado a considerable cantidad de obras (al principi 2 EL GRUPO ANATOLIO Dentro del grupo anatolio se encuentran las lenguas indoeuropeas mAs recientemente conocidas y clasifica- das como tales. La més importante de ellas es el hetita, cuyo conocimiento ha abierto nuevos horizontes a la Gramética comparada. Ademés del hetita propiamente dicho, pertenecen al grupo ¢l hetita jeroglifico, el pa- laico, el Luvita, el lidio y el licio. A través de textos mesopoténicos y egipcios se cono- cfa la existencia de un Imperio en Asia Menor, pero nada se habia podido saber directamente de é1 ni de 1a lengua que allf se hablaba hasta que el asiriélogo H. Winckler descubrié en Boghazkoy, al este de An- kara, las ruinas de la capital de ese Imperio en unas excavaciones realizadas el afio 1906. La capital del Im- perio tenia el nombre de Hatti o Hattusas, y en sus ruinas aparecieron més de 13.000 tablillas escritas en silabario cuneiforme. Hasta entonces sélo se conocian dos tablillas escritas en esa lengua, descubiertas en 1888 en Tell-el-Amarna, Su escritura cunelforme no se ignoraba, pues era la misma empleada en Asiria y Ba- bilonia, y descifrada en 188 por Grotefend. Muchas de las tablillas de Boghazkoy fueron trans- critas en los afios sucesivos por el mismo Winckler y otros. Pero la lengua allf escrita con ese silabario era desconocida. Cuando nos encontramos con una lengua desconocida de la que existen textos bilingtles, su des- 99 Fic. 18, PEROT RC ERC ot LOR OBR IT HX BPR HIEQIIGRM ET odie me K TET PTET SHE, CRIT EDT OC EDR rd Cerf HY RRIF RTL Toot BIT neo Sep HE AS aT podfa esperarse descubrir también la palabra «comers. Para ezateni, de donde viene también la forma adanzi, era facil elegir el sentido . Pero més adelante encontré un texto en el que se contaba eémo el rey hetita Anittas trasladaba la capital a la ciudad de Nesas, construida por él: quedaba claro, pues, que . A su vez, hetita (hattéli) en los textos serfa la lengua 102 Fug, 19, Escritura jeroglifica hettta, 108 "propia de hattl, la capita?preindoeuropea. De todas for- mas, el término. chetitay se ha-impuesto de una forma definitiva, para, designar la, lengua, indoeuropea “en cuestién. Una segunda lengua indoeuropea encontrada en 10s archivos de Boghazkoy es el luvita. En un principio, Forrer postulaba para ella una filiacién finougria, frente ‘a Hrozny que la erefa indoeuropea; pero fue la hipétesis de este tiltimo Ja que termin6 por imponerse. Iengua, al igual que el lidio, de tipo ‘munorasiatis hoy, en cambio, se esté generaimente de acuerdo en consi- derarlas indoeuropeas, e integrantes ademés ‘del-grupo anatoli El lidic es conocido por las inscripclones encon- tradas en Sardes, capital de Lidia, que datan del si- glo v a. C. Estén escritas en un alfabeto derivado del griego, generalmente de derecha a izquierda. La inter- pretacién ha sido posible gracias a un texto bilin Se trata de una lengua también de tipo: centum y lidio y arameo. muy, préxima al hetita, Corresponde a los habitantes de la region de Arzava, en la Cilicia occidental. Al i parecer los luvitas hacen su aparicién en Asia Menor en fecha muy temprana (hacia el 2.300 a, C.), antes que los hetitas. El Mamado hetita jerogiifico se encuentra escrito en un sistema semildeogréfico y semifonético. Sus tex- tos, que se espacian entre el siglo xv y el vim a. C,, han sido encontrados en Asia Menor, sobre todo en el norte de Siria, Los mAs recientes corresponden a los reinos hetitas tardfos, posteriores a la destruccién del Impe- rio. No se trata, sin embargo, de la misma lengua ’ hetita, propiamente dicha, en una fase més’ reciente, sino de otra lengua distinta aunque estrechamente em- parentada. La utilizacién.d esta lengua en gramética comparada es ya hoy posible gracias, en especial, a los trabajos del italiano Meriggi. El licio es a lengua utilizada por el pueblo que los griegos Hamaron Jéxio, En Licla han quedado nume- rosos monumentos, sobre todo funerarios, con inscrip- ciones de extensién varia que a veces se hallan en texto bilingile (liclo y griego), circunstancia que ha fa ‘ilitado enormemente su interpretaci6n. Esas inscrip- ciones, que aparecen escritas en caracteres griegos : —aunque algunos signos tienen distinto valor fonético—, empezaron a ser conocidas a partir del siglo xm y hoy podemos disponer de unas ciento cincuenta. La mds im- ' portante de ellas es, sin duda, la de la estela de Janto, del siglo v a. C., que celebra la victoria de los licios sobre Jos atenienses. Durante mucho tiempo se estimé esta El nombre «germano» no cuenta con una etimologia definitivamente establecida. Asi designaban los auto- res clisicos el conjunto de pueblos asentados en las Hanuras dei norte de Europa. Pero su conocimiento de Jos germanos se hizo probablemente primero a través de los celtas, y parece ser que la palabra, sea cual sea su etimologia, era la empleada por los celtas para de- signar a una tribu vecina perteneclente a ese pueblo. ‘Las Jenguas germénicas suelen dividirse en tres eru- pos: oriental, nérdico y occidental. Pero entre el grupo nérdico y el oriental, al que pertenecen los godos, hay tales afinidades que a veces se ha pensado, en térmi- nos de la imagen del Arbol genealégico, en una 6poca de comunidad gotonérdica. Por otra parte, he sido propuesta? la hipétesis de que una parte considerable de Jas runas (el testimonio mas antiguo de tipo nér- dico) serfa, en realidad, gético correspondiente a una fase mds antigua que la lengua de Ulfilas. Todo esto es, sin duda, bastante problemético, y no nos atre- ‘vemos a considerar zanjada 1a cuestin; pero lo que sf debe tenerse en cuenta es el carfcter en gran medida arbitrario de Ja separacién en grupos distintos de las Jenguas germénicas nérdicas y el gético (oriental). 15, S. Mansrraupen: De gotiske runeminnesmerker, 1029. 107 bien,.conocida representante de este ‘Era la lengua de los godos, que esta- blecides primero en el sur de Escandinavia, donde han dejado testimonio de su nombre en topénimos, como Gételend, Gotland, ete., descendieron en el siglo 1d. C. a zonas més meridionales y fundaron en el mm un reino entre el bajo Danubio y el Dnieper. Su lengua acaba por ser abandonada y tinicamente en Crimea se man- tenfan atin, en el sigio xvi, ciertos restos de la misma. En gético conservamos los siguientes monumentos: 1) ‘Tres inseripeiones rtinieas consideradas unéni- memente como géticas y que datan aproximadamente del siglo um d. C, En una de ellas, inscrita en una lanza de hierro, se lee la palabra Tanja («al rapido», ¢el co- rredors), no sabemos si referida al arma misma o’a su propietario. En otra lanza se encuentra tilarips (cel asaltante>). Finalmente, en una joya de oro se lee gutaniowihailag, inscripeién en cuyo comienzo se distingue el nombre de los godos (gutan-) y en Ja parte final aparece hailag (, ). 2) La Skeireins, o exégesis y comentarios al texto bfblico, concretamente al evangelio de San Juan. De la Skeireins s6lo conservamos un breve fragmento, y no sabriamos asegurar si se trata de una obra original. mente gética o la traduccién de un comentario griego. 3) Un calendario con el martirologio, del que se conserva el fragmento que va desde el 23 de octubre hasta el 30 de noviembre; dos cartas con” operacio- nes de venta redactadas en latfn, pero con el pie y la firma en g6tico, encontradas una en Népoles y otra en Arezzo; dos alfabetos con el nombre de las letras y ciertas frases, con una especie de transcripeién en caracteres latinos; nombres propios conservados en diversos textos medievales; una considerable serie de palabras tomadas en préstamo por las lenguas ro- mances; el ya mencionado gético de Crimea del st- glo xvi, del que conocemos m§s de medio centenar de palabras, locuciones, nombres de ntmeros, ete. 108 ‘54) la Billa traduclday det grlego por Uitilas, que es,:con: gran :diferencia , sobre todos: los demés. textos, el.més importante de los conservados, hasta el extremo de poder afirmar que Jo ‘que nosotros conocemos del g6tlco es Ja Jenguade una.sola persona: Ulfilas. Por ello-merece la pena que nos. detengamos brevemente en la descripcién de esta obra y de su traductor. Ulfilas era oriundo de Capadocia y de una familia cristina. Segtin sus bidgrafos, sus abuelos fueron he- chos cautivos por los godos en el afio 264. Nacié en 311 ya en pafs de godos y recibié un nombre godo que, aunque se halla escrito de diversas maneras, parece indudable que en su forma genuina seria Wulfila (slobezno»). Su educacién debié ser esmerada, pues, segiin parece, dominaba el griego y el latin al igual que el gético. A Ia edad de treinta afios fue consagrado obispo en un viaje que hizo a Constantinopla. Tras volver a su patria comenzaron unas persecuciones a los cristianos por parte del rey Antarico, lo que determiné que Ulfila saliera de su patria y buscara refugio en Ia actual Bulgaria oriental con la proteccién del emperador romano. Alli se encarg6, hasta el final de sus dfas, de la direccién de una pequefia comunidad de godos cristianos. Su biégrafo Filostorgo nos dice que Ulfila Nevé a cabo la traduccién fntegra de la Biblia, aunque excep- tuando el Libro de los Reyes, por constituir éste un conjunto de narraciones guerreras que ningtin bien podia hacer a un pueblo que, como el godo, de suyo era demasiado belicoso. Probablemente faltaba también Ja epistola a los hebreos. Los godos no tenfan més sistema de escritura que el de las runas, por lo que Ulfila se vio obligado a im- provisar un alfabeto, Dicho alfabeto se compone de 27 signos, de los que 25 son ietras y 10s dos restantes s6lo poseen valor numérico. De hecho, no invent6 nin- guno de estos signos; cre6, simplemente, un sistema particular a partir de los alfabetos latino, griego y ra- nico, tomando 19 del griego, 6 del latino y 2 del rinico, De la traduccién de Ulfilas s6lo conservamos ciertos coe fehéinfas; “en cambio, del ‘Nuevo>‘Tes- crite se Ha Soom ‘la’ gran /ma- el/GuiéTeatiz6: Ja “traduceién. “No. obstante,: es “Uifilas tan fielal texto, su-traduccién estan literal, que en nuestra época le ha sido posible a Streitberg intentar Ja reconstruccién del original griego a partir del texto gético. B) El grupo nérdico En este grupo encontramos la lengua germdnica atestiguada desde més antiguo, ya que sus primeros textos, escritos mediante el sistema rénico, datan del siglo t d. C. Aclaremos que el alfabeto rénico fue uti- lizado también por otros grupos germdnicos no nér- dicos, y que su origen es muy discutido. Tal vez se deba poner en conexién con los alfabetos del norte de Italia. Las inscripciones rénicas en lengua «nérdica> se es- pacian entre los siglos u y vir d. C. La lengua que en ellas aparece, relativamente unitaria aunque presenta inevitables rasgos dialectales, suele designarse con. el nombre de antiguo nérdico o rénico. En la actualidad existen cuatro lenguas escandinavas principales: sueco, danés, noruego e islandés. 11 istan- dés surgié en virtud de una colonizacién de Islandia por parte de elementos noruegos ocurrida a partir del siglo xs, por consiguiente, un dialecto muy préximo al noruego, si bien ha sufrido a partir de -entonces una evolucién independiente, E} islandés fue en la Edad Media, a partir del siglo x, Ja lengua nérdica con una literatura mas abundante. Especialmente importantes son la poesia de tipo corte sano (skaldas), la poesfa mitica (eda), las biografias ilustres (sagas), las ordenaciones juridicas, etc. En la actualidad el islandés se conserva sin cambios esenciales, y dado el escaso nGmero de hablantes (los "120,000 ‘habitantes de?Islandia)" mmo ‘presenta -variante: dialectales dignas de'menci6n:<: #8! 2 .mineib-tigesyieg El danés y el sueco comienzan a ser escritosen el siglo xm y. han continuado hasta nuestros'dias. Por el contrario, el noruego deja de ser lengua escrita al final dela Edad Media. A partir’de entonces, y-hasta el siglo xvi, en Noruega se utilizé como lengua culta el danés, que desde el xv es sustituido. por el ritmal, mezcla de noruego y danés que se extiende a todo el sureste del pafs. En el oeste, en cambio, se adupta una Jengua escrita basada en ciertos dialectos noruegos ar- caicos, el landsmdl, cuyo empleo parece progresar. Fuera de Suecia se habla también sueco en ciertos puntos de Finlandia, con un total de unos siete millo- nes de hablantes. Bl danés tiene un dialecto que se habla en las islas Feroe, Se denomina con este mismo nombre, y cuenta con un total de unos 26.000 hablantes. ©) El germénico occidental Atestiguado en épocas més recientes que los ante. riores, puede ser dividido @ su vez en dos grupos de dialectos: a) El grupo insular—Corresponde a este primer grupo la lengua hablada por los anglos y los sajones es- tablecidos en las islas briténicas a Io largo de los siglos v yw d. C. Su lengua, a la que se da el nombre de anglosajén 0 antiguo inglés, est4 testimoniada a partir de los sigios vir y 1x, y aparece fuertemente dialecta- lizada desde un principio. Por otro lado, ha sufrido fuertes influencias del danés por una parte y del nor- mando (lengua roménica préxima al francés) por otra, y de este Ultimo hasta el punto que en la actualidad una gran parte del vocabulario inglés es de origen latino. En el siglo x se desarrolla una lengua comtin cono- cida con e] nombre de inglés, que va eliminando poco @ poco Jas variantes dialectales, formada sobre todo wo en):lavsciudad=dex Londres con j elementos: lingilisticos “correspondientes en sa mayor. parte.a;la zona‘.central del pais. : s 8 ake i En. los tiempos. modernos. ha ;sufrido:una enorme extensién. gracias a la. gran: importancia. literaria,..cul- tural, politica-y econémica de Inglaterra, ‘aumentada en la actualidad por la potencia de los Estados Unidos. Fuera de Inglaterra y los Estados Unidos el inglés esté presente en Canad4, Australia y Nueva Zelanda, Africa del Sur, Egipto, India, ete. No menos de 250 mi- Hones de personas Jo hablan en Ja actualidad, y el nt- mero tiende a aumentar de dia en dia. b) El grupo continental—Este grupo presenta dos tipos diferentes: el alto alem4n y el bajo aleman. Los primeros documentos en alto alemdn datan del siglo vm. Pero la literatura propiamente dicha comienza en el siglo 1x, y consiste fundamentalmente en textos mo- nacales, El alto alem&n presenta ya desde la Edad Media diversas variantes dialectales: el bdvaro y el alemdnico, representados sobre todo por la regla de los benedictinos del siglo rx y Jas obras del benedictino Notker; el franconio, subdividido en diversas variantes locales y hablado en Colonia, Fulda, Francfurt, etc. El alemdn, en tanto que lengua literaria tal como la cono- ‘cemos hoy, esté basado sobre todo en dialectos de tipo franconic. El bajo alemén se halla atestiguado por vez primera en el poema de Helianc, que data del siglo x y es conservado por manuscritos casi contempordneos. En la actualidad el holandés es el principal representante del bajo alemén. Pero, ademés, diversos dialectos lo- cales en territorio alemén de Ja regién del Rin, perte- necen a este tipo. 112 = ij in onee8N slaty EL GRUPO }FTALICO Comprende tres Jenguas principales con diversas variantes y dialectos de menor importancia: el latin, el osco y el umbro. De estas lenguas, el latin es, con mucho, la ms importante, tanto por su interés lite- rario como por la gran difusién que alcanz6 con la expansién de Roma. © El osco Fue la lengua de un pueblo, el samnita, que resistié durante bastante tiempo el empuje de los romanos. Aparte de la regién del Samnium, era empleada en Ja Campania, 1a Lucania, el Picenum, etc. En el siglo 1 después de Cristo todavia se hablaba osco en Ja regién ‘de Campania, as{ como en Calabria, Mesina y Sicilia. En el siglo mr a. C. esta lengua era la oficial en diversas Uocalidades como Capua, Pompeya, Bantia, etc. Los al- fabetos empleados son el latino, uno derivado del etrus- co ya veces el griego. El pelignio, la lengua de Corfinium, es un dialecto ‘emparentado con el osco. @ EL umbro En €poca histérica aparece hablado en una zona entre el Apenino y la ribera del Tiber. En épocas ante- del etrusca..) fente “todo lo"que ‘poseemes del umbro se a°1as Tablas Hugubinas,“descubiertas ‘en el “sigio’ xven ‘Gubbio, que tratan de ‘los rituales: de-un ‘colegio sacerdotal (los