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Ocurrió hace 54 años:

EL GOLPE QUE DERROCÓ A JOAO GOULART

Iván Ljubetic Vargas, historiador del


Centro de Extensión e Investigación
Luis Emilio Recabarren, CEILER

El 31 de marzo de 1964, el general Olimpio Mourão Filho encabezó


el movimiento de las tropas hacia Río de Janeiro, bajo el pretexto de
salvar a Brasil del abismo. Los demás generales se le fueron
adhiriendo, uno tras otro. Mientras tanto, avanzaban rumbo al Brasil,
desde los Estados Unidos, un portaaviones, numerosos aviones,
varias naves de guerra y cuatro buques petroleros: es la Operación
Brother Sam, paras ayudar al alzamiento.

Carlos Fico, historiador brasileño afirma la existencia de un telegrama


enviado desde el Departamento de Estado a Lincoln Gordon el
mismo día en que los militares se levantaron contra el gobierno
de Goulart, donde se detallaba la ayuda que enviarían a las fuerzas
golpistas: cuatro barcos petroleros, un portaaviones, seis barcos de
guerra, 110 toneladas de municiones y gases lacrimógenos para
controlar a las multitudes, diez aviones de carga, seis de guerra y
seis de reabastecimiento. Naturalmente, Washington negó siempre
su participación en el golpe militar.
El golpe de Estado para derrocar el gobierno de João Goulart fue
bautizado cínicamente como "Revolución Redentora" y lo justificaron
aludiendo al deseo del Presidente Goulart de modificar la
Constitución para mantenerse en el poder. Según tal argumento, el
motivo del golpe era “salvar el orden constitucional en Brasil”.
El presidente constitucional se refugió en el Rio Grande do Sul. El 2
de abril, el Congreso Nacional declaró la vacante de João Goulart en
la posición del presidente y la apertura de la posición del jefe de la
nación al Presidente de la Cámara de Diputados, Ranieri Mazzilli.

WASHINGTON ESTABA DETRÁS

Detrás del golpe estaba la funesta mano del imperialismo


estadounidense. A finales de 1963, tres meses y medio antes del
golpe, el entonces embajador estadounidense, Lincoln Gordon,
redactó, a finales de 1963, un informe titulado "Un plan de
contingencia para Brasil", en el que planteaba posibles escenarios
políticos. Por un lado, Gordon describía el riesgo de una revuelta "de
extrema izquierda" incluso, de una "intervención comunista" en el
país con el apoyo de la Unión Soviética y Cuba. Por el otro lado, el
diplomático planteaba la posibilidad que Goulart fuera "convencido"
de dejar el poder por fuerzas "constructivas". En su lugar, adelantaba,
asumiría el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Ranieri
Mazilli.

EL TERRORISTA LYNDON JOHNSON

El gobierno federal de Estados Unidos negó el haber intervenido en


el golpe militar brasileño. Sin embargo, en los documentos que se
han hecho públicos desde entonces, incluidos los documentos del
archivo del National Security Archive, se muestra que la
Administración Kennedy había establecido contactos con las fuerzas
armadas brasileñas para preparar el golpe militar, el cual contó con
el apoyo de la Administración Johnson, después del asesinato del
Presidente Kennedy.

El propio presidente norteamericano Lyndon Johnson, participó


directamente en la decisión del golpe: "Me parece que debemos dar
todos los pasos que podamos, estar preparados a hacer lo que
necesitemos", ordenó Johnson al subsecretario de Estado, George
Bail, en una conversación telefónica el mismo 31 de marzo de 1964.
Horas después el presidente Goulart, marcharía al exilio.

¿QUIÉN ERA EL PRESIDENTE DERROCADO?

Joao Belchior Marques Goulart había nacido el 1 de


marzo de 1919 en São Borja, Río Grande do Sul, Brasil.
Era hijo de Vicente Rodrigues Goulart, propietario de grandes
extensiones de tierras y de Vicentina Marques.
Joao Goulart (apodado “Jango”) cursó la carrera
de Derecho en 1939, en la facultad de Porto Alegre. Al acabar sus
estudios se dedicó a la administración de la hacienda familiar. Inició
su carrera política en 1950 como diputado federal en Río Grande do
Sul por el Partido Laborista Brasileño (Partido Trabalhista Brasileiro,
PTB).
De 1953 a 1954, durante el gobierno de Getulio Vargas fue ministro
de Trabajo, de la Industria y del Comercio.
Ocupó el cargo de presidente del Partido Trabalhista Brasileiro. Se
mantuvo leal a las políticas de Getulio Vargas, tendientes a aumentar
la intervención del estado en la economía de Brasil
En 1955 fue vicepresidente con Juscelino Kubitschek y
en 1961 con Janio Quadros. Destacó por su influencia en favor del
intervencionismo estatal y por su política de apoyo a la clase obrera,
mediante elevación de salarios y la realización obras públicas.

A pesar de pertenecer a una familia poderosa, Goulart era muy


popular entre clases populares y mantenía buenas relaciones con los
trabajadores y los sindicatos. Como ministro del trabajo, Goulart
propuso un aumento de 100% de los salarios mínimos.

En 1961 Janio Quadros dimitió. Entonces Joao Goulart asumió la


presidencia.
UN GOBIERNO PATRIOTA Y PROGRESISTA

En su gobierno, aprobó leyes que garantizaron beneficios para los


trabajadores de la ciudad y del campo. Además, disminuyó la
participación de las empresas extranjeras en ciertos sectores
estratégicos de la economía. Mantuvo una política exterior
independiente: reanudó las relaciones diplomáticas con la Unión
Soviética y se negó a apoyar una invasión a Cuba, propuesta por el
presidente estadounidense John F. Kennedy.

El desempleo, la inflación y el hambre aumentaron las tensiones


sociales en el país.
El 13 de marzo de 1964, en un discurso pronunciado ante 150 mil
personas, Jango anunció importantes reformas, como la
nacionalización de las refinerías de petróleo y la expropiación de
tierras para la aplicación de la reforma agraria.

LA SEDICIOSA Y GOLPISTA DERECHA BRASILEÑA

El 19 de marzo, en Sao Paulo, la derecha organizó una protesta,


cuyo objetivo era movilizar a la opinión pública contra el gobierno de
Jango y su política que, según ellos, culminaría con la llegada de “un
régimen comunista totalitario en el Brasil”.
Joao Goulart era un rico agricultor, que había ido simpatizando con
las demandas hechas por los trabajadores agrícolas e industriales,
aumentando su salario mínimo. Éstas y otras medidas establecidas
a favor de las clases populares antagonizaron a la oligarquía
brasileña, que acusó (sin ninguna evidencia) a Goulart de querer
establecer un sistema político comunista. Nunca se documentó, por
cierto, que el Presidente Goulart intentara cambiar la Constitución
para permanecer en el poder. Tal falta de evidencia no fue obstáculo
para que los mayores medios de información de Estados
Unidos (desde el The New York Times en el Este del país hasta
el Los Angeles Times en el Oeste) informaran de lo ocurrido según la
visión de los golpistas, explicando el golpe como un acto percibido
como necesario para mantener la Constitución brasileña.
Joao Goulart hablándole al pueblo

JOAO GOULART MUERE EN EL EXILIO

Lyndon Johnson envía desde Washington el más cálido


reconocimiento a los autores del cuartelazo, aunque Goulart todavía
ocupa la presidencia, y el Departamento de Estado anuncia
generosos préstamos para el nuevo gobierno. Desde el sur, Leonel
Brizola intenta, sin eco, la resistencia.

Después de dos días de sublevaciones, miles de soldados tomaron


Río de Janeiro en la madrugada del 2 de abril, mientras el presidente
del Congreso se preparaba a anunciar que Goulart había dejado la
Presidencia y que su lugar sería ocupado por Mazilli. El mandatario,
un seguidor del ex presidente Getúlio Vargas, no ofreció resistencia
a las Fuerzas Armadas y se exilió en Argentina, donde permaneció
hasta su muerte, en 1976.

CASTELLO BRANCO INICIA 21 AÑOS DE DICTADURA

Dos semanas después del golpe de 1964, asumió la presidencia el


jefe del Estado Mayor del Ejército, Castello Branco, marcando el
inicio de veinte años de dictadura.

El entonces embajador Gordon llamó a las fuerzas opositoras de


Goulart como "constructivas" que habrían "convencido" al presidente
de "entregar el poder", de acuerdo a los documentos divulgados por
la cadena Globo

Con la caída de Goulart comenzó una dictadura que se prolongó en


el poder hasta 1985. Fue uno de los períodos más nefastos de la
historia brasileña y también uno de los menos discutidos.

No se sabe cuántas personas murieron ni cómo fueron asesinadas


en la mayoría de los casos. Las cifras seguramente no serán tan altas
como las que dejó la última dictadura argentina. No obstante, los
métodos utilizados fueron los mismos: censura, tortura y terrorismo.