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LOS STORYTELLING DE LA CAMPAÑA 2018

He querido traer esta columna aparecida hoy en el diario la


“Republica” de Colombia a propósito de la actual campaña electoral
para elegir presidente, por concisa y lúcida, creo que nos aclara
realmente un capitulo de cómo se manejan las campañas políticas, la
filigrana interna; para no hablar de las llamadas campañas negras y
mecanismos de manipulación de la opinión, otra manera de desviar la
las decisiones del electorado creando fantasma, miedo y mentiras.
Oprobioso pero cierto.

Diego A. Santos - diegosantos1978@gmail.com

Un gran storytelling gana elecciones presidenciales. No hay nada más


convincente para el electorado que una historia clara, concisa y bien
contada, en la que se haya definido con precisión la situación, la
amenaza, el propósito, el villano y el héroe.

¿Qué es el storytelling? Es el arte de contar una historia, de encontrar


un arco narrativo sobre el que llevar a los votantes. Quien lo haga
bien, gana. Quien lo haga mal, pierde. El electorado es así de básico. Y
por ende, las elecciones.

Año 1999. Nadie apuesta un centavo por George W. Bush en las


elecciones presidenciales estadounidenses. Su rival, Al Gore, era el
llamado a suceder a Bill Clinton, uno de los presidentes más populares
en los últimos 50 años.
Las propuestas de Gore eran sólidas y coherentes. Lo reconocían hasta
los republicanos, quienes no creían mucho en su candidato, ni en sus
ideas. Sin embargo, Mark McKinnon, uno de los grandes estrategas
políticos de ese país, supo qué historia contarle al electorado.

EE. UU. había caído en un desmoronamiento moral bajo Clinton, por


cuenta del escándalo con Monica Lewinsky. El villano era claramente
Clinton. El propósito: devolverle la dignidad y el honor a la Casa
Blanca. ¿El héroe? Bush, un tipo cercano. ¿Resultado? El republicano
ganó la presidencia.

Año 2004. Bush, con índices de popularidad por debajo del 50%,
estaba contra las cuerdas y asomaba con fuerza el demócrata John
Kerry para sucederlo. ¿Cuál fue el storytelling de McKinnon para esta
contienda? El país estaba bajo la amenaza terrorista internacional. El
villano de esta narrativa era Osama Bin Laden. El propósito: proteger
EE.UU. ¿El héroe? Bush. ¿Resultado? Repitió presidencia.

El storytelling es una variable fundamental en la ecuación de las


campañas victoriosas. Colombia no ha sido ajeno a éste fenómeno,
solo que no hemos sido tan metódicos como los estadounidenses. Pero
eso está cambiando.

En nuestra actual contienda presidencial hay dos campañas con un


storytelling muy poderoso. Las de Gustavo Petro e Iván Duque. Ambas
tienen una narrativa clara, concisa y bien contada. Y por eso son,
hasta el momento, las favoritas para pasar a segunda vuelta.
El storytelling de Duque apunta a una Colombia sumida en el caos y en
la entrega del poder a los criminales. Gotham City. La amenaza es
convertirnos en una Venezuela. El villano es el presidente Juan Manuel
Santos y sus ‘secuaces’. El propósito: recuperar la Colombia que le
entregó Álvaro Uribe a Santos. ¿Los héroes? Uribe y Duque.

El storytelling de Petro es el siguiente: estamos en una Colombia


corrupta manejada por los de siempre. La amenaza es que se perpetúe
la miseria de millones de colombianos que claman por un cambio. El
villano: la oligarquía de Colombia, los ricos. El propósito: empezar a
construir una Colombia nueva, una Colombia humana y pacífica. ¿El
héroe? Petro.

No hay duda que estas historias han calado. Quizás la de Duque se ve


más real que la de Petro, porque vivimos los años de oro de Uribe,
pero aún faltan dos meses para la primera vuelta y muchas cosas
pueden pasar. Sin embargo, no se vislumbra que las otras campañas
puedan construir un storytelling en tan poco tiempo.

En mayo, o en junio, sabremos qué narrativa caló en el país, pero de


lo que no cabe duda alguna es que tanto Petro como Duque supieron
interpretar las historias que el país quiere oír.

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