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El aborto

El aborto se ha hecho conocido alrededor del mundo por muchos años, de hecho los primeros se
efectuaron en la antigua Grecia y Roma, constituía una práctica común. Durante la Edad Media y el
Renacimiento, en Europa se consideraba permisible durante el plazo en que la madre no sentía
los movimientos del feto, es decir, cuando no sentía que llevaba una vida en la matriz. Pero con la
revolución sexual la situación se agravó: se produjeron millones de embarazos no deseados. Cabe
mencionar que al término de la lectura de este ensayo ya se habrán aniquilado cientos de vidas en
desarrollo.

Las estadísticas mencionan que solo en el año 1993 a más de 60.000.000 de individuos no nacidos
se les quitó su derecho a la vida, siendo limitadas como futuras personas. Este hecho,
lamentablemente, es implícitamente permitido por el limitado concepto de “persona” que define
la constitución con su estrecha moral. Ante éste y otros factores, el incremento de la práctica del
aborto en nuestros días se ha vuelto increíblemente extendida.

Ya que existen falsos argumentos producto del poco conocimiento y, además son comunes los
comportamientos notablemente irresponsables, hoy en día suele tomarse una terrible y drástica
decisión al abortar. Por ejemplo, La obra Abortion—A Citizens’ Guide to the Issues (Orientación
para el ciudadano sobre la problemática del aborto) dice que, durante las doce primeras semanas
del embarazo, “la minúscula cantidad de tejido se encuentra en un estado gelatinoso y es muy
fácil de eliminar”. Me es imposible llegar a pensar que personas encargadas de introducir ideas
“orientadoras” con respecto al tema del aborto, puedan referirse a un futuro ser viviente y
humano como un simple “tejido” o apéndice propias de la madre. ¿Puede decirse con propiedad
que el aborto no es más que un acto de “eliminar una pequeña masa de tejido” o “de poner
término al producto de la concepción”? ¿No serán más bien eufemismos para que la amarga
verdad resulte más admisible y tranquilizar las conciencias perturbadas?

Desde el punto de vista Bioético, Esa pequeña masa de tejido no deseada es una vida que crece y se
desarrolla, y que cuenta con su propio juego completo de 46 cromosomas. Este genoma prácticamente
hace que ese “tejido” sea un individuo con todo su potencial para desarrollarse como un ser consciente
de su propia existencia. En otras palabras su dotación genética completa lo hace ser un ser humano con
individualidad y derecho a vivir. Una opinión que concuerda con esto es lo que dice el célebre
profesor e investigador A.W. Liley, especializado en Fetología, explica: “Biológicamente, en ningún
momento podemos estar de acuerdo con la opinión de que el feto no es más que un apéndice de la
madre. Genéticamente la madre y la criatura son individuos distintos desde la misma concepción”.

¿Producto de qué se efectúan los abortos? ¿Será cuando las mujeres son víctimas de violencia o
de las circunstancias?

Según los estudios efectuados, los embarazos por violación son sumamente raros. En una
encuesta llevada a cabo entre 3.500 víctimas de una serie consecutiva de violaciones ocurridas en
Minneapolis (E.U.A.) no se encontró ni un solo caso de un embarazo. Si sigue siendo pobre este
argumento cabe mencionar que de los 86.000 abortos practicados en la antigua Checoslovaquia,
solo 22 fueron por violación. De modo que solo un pequeño porcentaje de las mujeres que
quieren abortar lo hacen porque han sido víctimas de violación o de incesto.

¿Y si se diese la espantosa predicción de que la criatura nacerá con terribles deformidades y


defectos de carácter irreversible?
Algunos médicos aconsejan rápidamente un aborto ante la primera señal de este tipo de
problema. ¿Pueden estar absolutamente seguros del diagnóstico? Muchos padres están en
posición de atestiguar que esas horribles profecías pueden ser infundadas, y tienen hijos felices
y saludables que lo demuestran. Otros tienen hijos considerados subnormales, pero se sienten
igualmente felices de ser padres. De hecho, en Estados Unidos tan solo un 1% de las mujeres
que quieren abortar lo hacen porque se les ha dicho que el feto puede tener algún defecto.

Como justificante de la interrupción de su gestación. Todos consideraríamos un escándalo la


autorización para matar a una persona que, ya nacida, tiene una malformación física o un retraso
mental.

Existe gran desarrollo de la conciencia acerca de que las personas enfermas o discapacitadas gozan
no solamente de todos los derechos humanos, sino que deben ser tratados con especial
consideración.

Es que justamente ése es un trato acorde a la dignidad humana que adquieren una vez nacidos y
separados del cuerpo de la mujer que los gestó, pero en el momento anterior, mientras son una
diminuta e indefensa vida, no existe objeción para la interrupción de una gestación por estas
razones.

Otra evidencia de la distinta valoración de la vida del feto y la vida del ya nacido es que aún en las
legislaciones en las que el aborto está prohibido, la pena con la que se amenaza el aborto es
siempre mucho menor a la del homicidio.