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ESCUELA NACIONAL DE NÁUTICA

“MANUEL BELGRANO”

Ética y deontología

Profesor: Hauschildt

Tema: Medio Oriente y rechazo a la guerra

Curso: III Maquinas

Cadete: Bustos Matias


Introducción

En el trabajo que a continuación se desarrollara, se decidió trabajar sobre un movimiento


pacifista Israelí llamado “Coraje para Negarse”, el cual está constituido por soldados
oficiales y reservistas del ejército Israelí que se niegan a ocupar territorios o cumplir
órdenes ilegales, del marco de crímenes de guerra o lesa humanidad, por tratarse de actos
que van en contra de sus principios (por esa razón no se niegan a defender su país).
Desarrollo

En este recorte trata de cómo muchos soldados israelitas se niegan a entrar en una guerra
ofensiva con palestina, defender a colonos o cumplir órdenes ilegales. Simplemente se
dedican a la defensa de su Estado pero que las misiones de ocupación y represión no sirven
a ese objetivo.

Esto es la llamada petición de los combatientes, que fue publicada el 25 de enero de 2002
en el diario Haaretz, en un principio por 52 soldados y oficiales de reserva:

 “Nosotros, oficiales y soldados reservistas miembros de unidades combatientes de


las Fuerzas de Defensa de Israel, criados según los principios del sionismo, el
sacrificio y la entrega por el pueblo y por el Estado de Israel, que siempre servimos
en las líneas del frente y fuimos los primeros en asumir cualquier misión, difícil o
fácil, para defender el estado de Israel y para fortalecerlo (…) Nosotros, que hemos
sentido como las ordenes que recibimos en los territorios destruyen todos los
valores que nos fueron inculcados en este país. Nosotros, que entendemos que el
precio de la ocupación es la pérdida del carácter humano de Tsahal y la
corrupción moral de toda la sociedad israelí. Nosotros, que sabemos que los
Territorios no son Israel, y que finalmente habrá que evacuar todas las colonias.
(…) Nosotros no vamos a combatir mas fuera de las fronteras de 1967 para
dominar, expulsar, hambrear y humillar a un pueblo entero. Nosotros declaramos
que continuaremos sirviendo en Tsahal y cumpliendo cualquier misión que sirva a
la defensa del Estado de Israel. Las misiones de ocupación y de represión no sirven
a ese objetivo; no vamos a participar más en ellas.”

La gota que termino por derramar el vaso podría considerarse que fue la Segunda Intifada
que estallo a finales de septiembre, principios de octubre del 2000, en la cual alrededor de
500 reservistas se negaron a cumplir funciones en los territorios ocupados. Doscientos
fueron llevados a comités de Conciencia del Ejército.
La Segunda Intifada, fue oleada de violencia que se inició a partir del 29 de septiembre de
2000 en los territorios palestinos e Israel.

En septiembre de 2000, en pleno debate sobre el futuro de Jerusalén durante la cumbre de


Camp David, el entonces líder de la oposición israelí, Ariel Sharón, visitó la zona exterior
del recinto de la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa, con el permiso del jefe de la
seguridad israelí en Cisjordania. Esta visita, interpretada como una gravísima provocación
por parte de la población palestina, provocó algunos incidentes y choques entre éstos y las
fuerzas de seguridad, aunque ninguno de ellos de gravedad.

No obstante, al día siguiente, durante la plegaria del viernes y con la tensión entre ambas
poblaciones en aumento, cientos de jóvenes musulmanes apedrearon desde la Explanada de
las Mezquitas a los fieles judíos congregados ante el Muro. La policía israelí disparó
usando fuego real, matando a siete palestinos, extendiéndose los incidentes por toda la parte
árabe de Jerusalén.

Como respuesta a este ataque, y al cada vez más deteriorado y empantanado proceso de
paz, Israel ocupó de nuevo algunos de los territorios que había liberado durante horas o
semanas. En esta intifada, se comenzó a generalizar el uso de las bombas suicidas. Los
blancos de estos ataques suicidas fueron lugares frecuentados por los civiles israelíes como
centros comerciales, restaurantes y las redes de transporte público.

En respuesta a los ataques suicidas de las organizaciones armadas palestinas, las


autoridades israelíes pusieron en práctica los asesinatos extrajudiciales contra dirigentes
palestinos vinculados a actividades terroristas, familiares de los mismos y civiles próximos.
Estas muertes son conocidas por los israelíes como asesinatos selectivos, un eufemismo
popularizado por algunos medios de comunicación, y que, en opinión de sus críticos,
constituyen una violación de la Convención de Ginebra, que señala en su punto 1d que este
tipo de crímenes "están y se mantendrán prohibidos en cualquier tiempo y lugar las
ejecuciones, sin previo juicio de una corte oficialmente constituida y asumiendo todas las
garantías judiciales reconocidas como indispensables en los países civilizados". Este
artículo se aplica a toda persona que "no tome parte activa en las hostilidades, incluyendo
miembros de fuerzas armadas que hayan abandonado sus armas" y aquellas personas "fuera
de combate por enfermedad, heridas, detención o cualquier otra causa". Sin embargo, Israel
arguye que los objetivos seleccionados y abatidos son parte activa en las hostilidades, ya
que son los planificadores o instigadores de actividades terroristas dentro del territorio
israelí.

Estos sucesos desencadenaron la carta y el movimiento; si bien el mismo ya se estaba


gestando desde tiempo antes. Durante el verano de 1980, veintisiete jóvenes anunciaron al
ministro de Defensa Ezer Weizmann que se negarían a efectuar su servicio en los territorios
ocupados: algunos de ellos fueron condenados a penas de prisión efectiva. En el veranos de
1982 otros decidieron negarse a ir al Líbano y crearon la asociación Yesh Gvul, “hay un
límite”.

El primero en alentar a estos soldados fue el profesor Yechayahu Leibovitz, que ya en


marzo de 1969 advertía a Israel sobre los peligros de la ocupación de territorios árabes y la
dominación de las personas de allí. Para Leibovitz, el Gran Israel era solo un “monstruo
catastrófico” que podría pervertir al hombre israelí y aniquilar al pueblo judío al envenenar
la educación y afectar la libertad de pensamiento y critica.

Desde que se inicio la represión de la segunda Intifada, Yesh Gvul apoyo a los soldados
que se negaban a servir en los territorios ocupados hasta que, ante el hecho de que eran
cada vez más numerosos, las autoridades condenaron a varios a penas de prisión efectiva.
Pero la asociación también llevo adelante una campaña sobre el tema “La guerra para la
defensa de las colonias judías en Cisjordania y en Gaza y de sus sicarios, no es nuestra
guerra”, y propuso a los soldados firmar una solicitud declarando que se negaban a
participar en la represión del pueblo palestino y en la custodia de colonias judías.

En diciembre del 2001, Yesh Gvul recordó a los soldados que “disparar sobre civiles
desarmados, bombardear barrios poblados, participar en eliminaciones dirigidas, destruir
casas, privar de provisiones (alimentos, atención medica) o destruir empresas, son todos
crímenes de guerra. Invitaba por lo tanto a los conscriptos y reservistas a responder “yo.
No”.

A continuación se contrataran testimonios de reservistas que se encontraban en el contexto


previamente descrito, los cuales fueron publicados en el diario Yedioth Aharonot:
Ariel Shatil, suboficial de artillería, El cual había descubierto que soldados de su unidad
practicaban tiro al blanco sobre civiles.

Davil Zonshein, teniente paracaidista, Vio a sus camaradas apropiarse de casas por la
fuerza y luego destruirlas.

Ishai Sagi, teniente de artillería, había sido enviado a defender a colonos que golpeaban
palestinos y quemaban autos en Cisjordania.

Shoki sadé, suboficial paracaidista, había oído a soldados de su batallón relatar con
indiferencia como habían matado a un niño en Khan Yunes.

Estos cuatro, veteranos de las guerras del Líbano, se dicen dispuestos a cumplir con su
deber de reservistas, pero no en los territorios ocupados, donde “sintieron que perdían su
perfil humano. Desde entonces ya no aceptan callarse. Su objetivo es crear un movimiento
de rechazo popular que modifique el orden de las prioridades nacionales”.

O Por Ejemplo lo dicho por el ex general Ami Ayalon, el cual se mostraba sorprendido por
que muy pocos soldados desobedecen órdenes evidentemente ilegales. O el de el médico
Igal Shohat, ex coronel y piloto de combate que realizo un coloquio en Tel Aviv llamado
“¿Tomaste el camino a La Haya?” y pidió luego a los soldados que se nieguen a entrar en
los territorios ocupados; a los pilotos que no acepten bombardear las ciudades, y a los
conductores de topadoras que no acepten destruir viviendas. Esto es, que cada cual en su
terreno debe desobedecer las órdenes “cubiertas por la bandera negra de la ilegalidad”.

Aunque también comenta que “Hay personas que nunca ven la presencia de la bandera
negra, ni siquiera cuando se asesina a un árabe atado de pies y manos. Otras la ven solo
cuando envejecen. Como yo: cuando era un joven piloto no me preocupaban los medios
utilizados”.

Esto genera mucha polémica, si bien este movimiento busca detener las invasiones no
quiere decir que la violencia termine; el terrorismo y la lucha aun esta existente pero lo que
estos soldados argumentan es que el mismo no puede ser derrotado por la fuerza, que eso es
lo que debe aprenderse de la Intifada.
“En este momento los israelitas y los palestinos están atrapados en un círculo vicioso,
donde actos de terror y asesinatos siguen a otros en una sangrienta e interminable
sucesión. Sería muy poco inteligente mantener este círculo, que ya se ha cobrado la vida de
miles. El primer paso para romper este ciclo es minimizar la fricción y dar a ambos lados
algo de esperanza. Este clima de de total desesperación es el que genera el crecimiento de
tanto odio y desprecio por la vida humana. No decimos que saliendo del territorio se
solucionara el conflicto pero es mucho mas preferible, por que estando allí solo se
alimenta el odio.”

Uno de lo que hace a estas personas también, pese a su firmeza en sus creencias, es que sus
compañeros que no se niegan a combatir en ofensivas están expuestos a pasar por lo que
otros pasaron o, como en toda guerra, a ser víctimas. Pero eso es una decisión que deben
tomar sus compañeros y ellos no pueden hacer cosas que van contra su conciencia,
simplemente porque los demás lo hacen.

Y aunque muchos dicen que podrían simplemente negarse a ejecutar órdenes ilegales, dicen
que:

“La ilegalidad se construye en la situación misma. Desde el momento que nosotros, como
soldados y oficiales cruzamos la frontera establecida del 67, no tenemos otra opción más
que tratar a todos como enemigos. No tenemos más opción que tomar parte en la
ocupación que es inmoral por definición.”
Conclusión

Se pude ver desde el punto de vista ético con Platón y el mito de la caverna al crecimiento
del movimiento en sí, como las personas fueron abandonando la actitud de seguir ordenes
sin rechistar y se levanta contra ellas y defiende, pero esto fue una evolución en sí mismo
hasta que, al igual que el hombre en la caverna, continúa su camino hacia su propia
iluminación o libertad.

Éticamente hablando, desde el punto de vista de Kant, las personas de este movimiento se
mantienen fieles a sus creencias y su patria y se niega a perder su “humanidad” por ordenes
que van en contra de sus principios éticos, analizándolo bajo el precepto de que lo ético es
lo inherente en uno mismo y lo no ético aquello que va contra lo que esta dentro nuestro es
considerado no ético, estas personas estaban siendo no éticas hasta que decidieron negarse a
realizar estos actos y tomar el camino ético de defender su país, mas no traicionar sus
principios y creencias en el ataque
Bibliografía
http://www.seruv.org.il/english/movement.asp

“Esos soldados israelíes que dicen no”, Joseph Algazy, traducción Carlos Alberto Zito, le
monde diplomatique Marzo 2002

https://es.wikipedia.org/wiki/Intifada_de_Al-Aqsa

http://israeli-left-archive.org/cgi-
bin/library?site=localhost&a=p&p=about&c=yeshgvul&l=en&w=utf-8

http://www.seruv.org.il/english/faq.asp

https://es.wikipedia.org/wiki/Intifada