Está en la página 1de 16

María I de Escocia

Para la obra de teatro de Friedrich Schiller, véase Maria Stuart.

María I Estuardo

Reina de Escocia

Reina de Escocia

14 de diciembre de 1542 - 24 de julio de 1567

Predecesor Jacobo V de Escocia

Sucesor Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia

Reina consorte de Francia

10 de julio de 1559 - 5 de diciembre de 1560

Predecesor Catalina de Médici

Sucesor Isabel de Austria


Información personal

Otros títulos Reina consorte de Francia, reina titular de


Inglaterra, Irlanda y Escocia.

Coronación 9 de septiembre de 1543

Nacimiento 8 de diciembre de 1542


Palacio de Linlithgow, Escocia

Fallecimiento 8 de febrero de 1587 (45 años)


Castillo de
Fotheringhay, Northamptonshire, Inglaterra

Entierro Abadía de Westminster

Religión Católica

Familia

Casa real Casa de Estuardo

Padre Jacobo V de Escocia

Madre María de Guisa

Consorte Francisco II de Francia


Enrique Estuardo, Lord Darnley
Jacobo Hepburn

Firma

[editar datos en Wikidata]


Tras la muerte de Jacobo V, se coronó a María I con tan sólo 3 años, quedando su madre María de
Guisa como regente. (Retrato de los monarcas escoceses, padres de María I).

María I de Escocia, llamada María Estuardo, (Palacio de Linlithgow, Escocia, 8 de


diciembre de 1542-Castillo de Fotheringhay, Northamptonshire, Inglaterra, 8 de
febrero de 1587), reina de Escociadesde el 14 de diciembre de 1542 hasta 24 de
julio de 1567. También denominada popularmente como María, reina de los escoceses,
quizás sea la más conocida de los monarcas escoceses por su tempestuosa vida y trágica
muerte.

Índice
[ocultar]

 1Biografía
o 1.1María y el problema sucesorio de Escocia
o 1.2Coronación temprana y regencia de Escocia
o 1.3El cortejo a la inglesa
o 1.4Reina de Francia
o 1.5Reinado
 1.5.1La causa protestante en Escocia
 1.5.2Relaciones con Isabel I de Inglaterra
 1.5.3Matrimonios infructuosos y descendencia
 1.5.4Abdicación
o 1.6Cautiverio y últimos años
 1.6.1Huida a Inglaterra y procesamiento
 1.6.2Las cartas del cofre
 1.6.3Prisión
 1.6.4La ejecución
 2Ancestros
 3Legado histórico
 4María Estuardo en la literatura, la música y el cine
o 4.1Filmografía
 5Referencias
 6Enlaces externos

Biografía[editar]
María y el problema sucesorio de Escocia[editar]
Nació en el palacio de Linlithgow en Escocia, el 8 de diciembre de 1542, siendo la menor
de los 3 hijos -pero única superviviente- del rey Jacobo V de Escocia y de María de Guisa.
Durante el reinado de Roberto II, la corona escocesa había sido destinada a ser heredada
en línea directa por los hijos de Roberto, todos varones. Estos fueron convocados a un
acto parlamentario, porque la legitimidad de la descendencia de Roberto en su primer
matrimonio era cuestionable. Por lo que las hijas, así como las líneas descendientes de
éstas, podrían heredar solamente después de la extinción de las líneas masculinas. Ante
la sospecha de una línea ilegítima masculina y la extinción hacía años de todas las líneas
masculinas legítimas, la sucesión escocesa se complicaba. Además, el único primo vivo
que le quedaba al rey, el duque de Albany, había muerto en 1536. Si él no hubiera
fallecido antes que Jacobo V, María no habría heredado necesariamente. En esta clase de
situación de semi-Ley Sálica, María ascendió el trono en un momento complicado, debido
al problema sucesorio.
Coronación temprana y regencia de Escocia[editar]

Blasón de la Casa de Estuardo.

Jacobo V de Escocia murió prematuramente el 14 de diciembre de 1542, a la edad de


treinta años, probablemente de cólera, aunque sus contemporáneos creyeron que su
muerte fue causada por la pena y la humillación de que los escoceses hubiesen sido
derrotados por el ejército inglés en la batalla de Solway Moss. En el palacio de Falkland,
en Fife, el agonizante monarca, ansioso del nacimiento de un heredero que estabilizara la
sucesión al trono escocés, al saber del nacimiento de su hija, exclamó: "¡el diablo me lleve!
¡comenzó con una mujer, terminará con una mujer!". Esto era una alusión a que la familia
Estuardo había obtenido el trono escocés gracias a Marjorie (hija de Roberto I Bruce).
Jacobo creyó en verdad que el nacimiento de María marcaba el final del reinado de los
Estuardo sobre Escocia. Pero, irónicamente, mediante el hijo de María, la familia Estuardo
llegó al cenit de su poder al unirse el reino de Escocia y el reino de Inglaterra, gracias a su
hijo Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia.

María Estuardo pasó su juventud en la corte francesa, para escapar del acoso inglés.
La pequeña María, de apenas seis días de edad, fue proclamada reina de Escocia,
con James Hamilton, II conde de Arran como el siguiente en la línea sucesoria y regente
del reino durante la minoría de edad de la reina. Esa situación duró hasta 1554, cuando la
madre de María, María de Guisa, se hace con el poder, continuando como regente hasta
su propia muerte en 1560. Seis meses después de su nacimiento, en julio de 1543,
los tratados de Greenwich prometieron a María en matrimonio con Eduardo, hijo del
rey Enrique VIII de Inglaterra, decidiéndose que la boda se llevaría a cabo en 1552, y que
sus herederos ocuparían los tronos de Escocia y de Inglaterra. Este tratado de buenas
intenciones se quiebra dos meses más tarde: María de Guisa se retracta y se opone
terminamente a este matrimonio; la regente y María se esconden en el castillo de Stirling,
donde se hacen las preparaciones para la coronación de la pequeña.
Coronaron a María como reina de Escocia en la capilla real del castillo de Stirling el 9 de
septiembre de 1543. Debido a la edad de la reina, tenía apenas 9 meses, y del tipo de
ceremonia, única en su género, la coronación fue el tema del momento en las cortes de
Europa.
En el día de la coronación vistieron a la pequeña con pesados trajes reales en miniatura.
Una capa carmesí de terciopelo fue sujetada alrededor de su cuello minúsculo con un
pequeño gancho forrado de armiño, y junto a las joyas cosidas al satén, con las mangas
que colgaban largas, se envolvió a la niña, que podía incorporarse pero no caminar. Fue
llevada por Lord Livingston en solemne procesión a la capilla real. Y dentro de la capilla,
Lord Livingston dejó a María delante del altar y la colocó suavemente en el trono fijado
encima. Entonces él hizo una pausa, sosteniéndola para evitar que ella se cayera rodando
del trono.
Rápidamente, el cardenal David Beaton le hizo el Juramento de la Coronación, siendo
Lord Livingston el que contestó por ella. Inmediatamente después el cardenal desató sus
pesados ropajes y comenzó a ungirla con el óleo santo por detrás, del pecho, y las palmas
de sus manos. Entonces a la niña le llegó una pequeña brisa fría, y comenzó a
gritar. Mateo Estuardo, IV conde de Lennox (padre del que sería el segundo esposo de
María, Lord Darnley) le colocó el cetroreal en sus pequeñas manos, y la bebé sorprendió a
todos agarrándolo fuertemente. Entonces la espada del Estado fue presentada por
el conde de Argyll, y el cardenal realizó la ceremonia de ceñir la espada tres veces sobre
al pequeño cuerpo.
Entonces, el conde de Arran llevó la corona. Sosteniéndola suavemente, el cardenal
Beaton la bajó sobre la cabeza de la niña, mientras se la reclinaba sobre un anillo hecho
de terciopelo. El cardenal estabilizó la corona en su cabecita y Lord Livingston sostuvo su
cuerpo recto mientras que los condes de Lennox y de Arran besaron su mejilla, seguido
por el resto de los prelados y los pares que se arrodillaron ante ella y, poniendo sus manos
en su corona, le juraron lealtad.
El cortejo a la inglesa[editar]
Tras la ruptura de los tratados de Greenwich, Enrique VIII quiso cumplir por la fuerza el compromiso
nupcial de su hijo Eduardo con María de Escocia para unión de las dos coronas (Retrato del rey
inglés por Hans Holbein el Joven).

Los tratados de Greenwich fueron pronto dejados de lado después de la coronación de


María. El compromiso no les sentó bien a los escoceses, especialmente porque el
rey Enrique VIII intentó cambiar el acuerdo establecido, de modo que él pudiera tener bajo
su custodia a María muchos años antes de que la boda ocurriera. Asimismo, el rey inglés
deseaba que Escocia rompiera su alianza tradicional con Francia. Temiendo una
sublevación popular, el parlamento escocés rompe el tratado con Inglaterra a finales de
año.
La reacción de Enrique VIII fue crítica y comenzó lo que llamaría "cortejar a la inglesa" que
era nada menos que imponer la unión de su hijo con María a la fuerza. La estrategia
consistió en una serie de incursiones militares en territorio escocés que duraron hasta junio
de 1551, costando la excesiva suma de medio millón de libras y muchas vidas. En mayo
de 1544, el conde inglés de Hertford (luego nombrado duque de Somerset por Eduardo VI)
arribó a Escocia con un ejército decidido a capturar Edimburgo y secuestrar a la niña-reina,
pero María de Guisa la ocultó en los compartimientos secretos del castillo de Stirling. Los
franceses, de acuerdo a la Alianza de Auld, vinieron en ayuda de los escoceses.
El 10 de septiembre de 1547, conocido como "Sábado Negro", los escoceses sufrieron una
amarga derrota en la batalla de Pinkie Cleugh. María de Guisa, temerosa por la seguridad
de su hija, la había enviado temporalmente al priorato de Inchmahome, dando cuenta de
ello al embajador francés Monsieur d'Oysel. El nuevo rey francés, Enrique II, ahora
proponía unir Francia y Escocia casando a la pequeña reina con su hijo, el
Delfín Francisco. Esto parecía ser para María de Guisa la única solución ante todos sus
apuros. En febrero de 1548, oyendo que los ingleses estaban cerca, María traslada a su
hija al castillo de Dumbarton. Los ingleses dejan tras de sí un rastro de devastación una
vez más y capturan la estratégica ciudad de Haddington. Para junio, la muy esperada
ayuda francesa había llegado. El 7 de julio, el tratado nupcial francés fue firmado en
un convento cerca de Haddington. María sería enviada a Francia, donde el rey Enrique
II había ofrecido protegerla y educarla. El 7 de agosto de 1548, la flota francesa enviada
por Enrique II volvió de regreso a Francia desde Dumbarton llevando a la pequeña reina
de Escocia -de 5 años de edad- consigo. María de Guisa y María I no volverían a verse
jamás.
Reina de Francia[editar]
María coronada reina de Francia junto al rey Francisco II.

Vivaz, bonita, y lista (según cuentan sus contemporáneos), María tuvo una juventud
prometedora. Coronada ya reina de Escocia y con su acuerdo matrimonial ya pactado por
su madre, llegó a Francia en 1548, a la corta edad de cinco años, para vivir durante los
diez años siguientes en la corte francesa. Su propia pequeña corte que la acompañó
desde Escocia consistía en dos lores, dos medios-hermanos, y las "cuatro Marías," cuatro
pequeñas muchachas de su propia edad, todas llamadas María e hijas de las familias más
nobles de Escocia: Beaton, Seaton, Fleming, y Livingston.
Mientras, en la corte francesa, la joven reina era la favorita. Recibió la mejor educación
disponible, y al término de su juventud, dominaba los
idiomas: francés, latín, griego, español e italiano, además de su escocés nativo. También
aprendió a tocar dos instrumentos, prosa, equitación, cetrería y costura.
El 24 de abril de 1558, María se casó con el Delfín Francisco en la catedral de Notre
Dame en París y, a la muerte de Enrique II el 10 de julio de 1559, se convirtió en reina de
Francia al acceder su marido al trono como Francisco II de Francia. Bajo las leyes
ordinarias de sucesión, María era también la siguiente en la línea al trono inglés después
de su prima,12 la reina Isabel I de Inglaterra, la cual no tenía hijos. Sin embargo, según la
iglesia católica, Isabel era bastarda, lo que convertía a María en la legítima heredera del
trono inglés. Sin embargo, de acuerdo al Acta de Sucesión Pro-Protestante que estuvo
vigente en Inglaterra, la voluntad de Enrique VIII legitimaba el derecho de Isabel y excluía
explícitamente a los Estuardo de la sucesión al trono inglés. Los apuros de María
aumentaron aún más con el levantamiento hugonote en Francia, llamado el tumulto
de Amboise (6–17 de marzo de 1560), haciendo imposible para los franceses apoyar a
María en el reino de Escocia y en sus pretensiones en Inglaterra.
Reinado[editar]
La causa protestante en Escocia[editar]
María Estuardo viuda vuelve a Escocia para hacerse cargo del trono.

Su madre María de Guisa muere el 10 de junio de 1560, y su esposo Francisco II falleció


el 5 de diciembre del mismo año, debido a esto la suegra de María, Catalina de Médicis, se
convirtió en la regente del reino por la minoridad de su segundo hijo y ahora nuevo
rey Carlos IX. Bajo los términos del Tratado de Edimburgo, firmado por los representantes
de María el 6 de julio de 1560, tras la muerte de María de Guisa, Francia emprendió la
retirada de sus tropas de Escocia y reconoció el derecho de Isabel I de gobernar
Inglaterra. La joven reina María, de 18 años de edad y aún en Francia, rehusó ratificar con
su firma el tratado.
La joven reina viuda volvió a Escocia poco después, llegando al puerto de Leithel 19 de
agosto de 1561. Seguía siendo una muchacha de apenas 18 años, y, a pesar de sus
talentos, su educación no le había dado el juicio suficiente para hacer frente a la situación
política peligrosa y compleja de la Escocia de aquel tiempo. La religión había dividido al
pueblo, y el hermano ilegítimo de María, Jacobo Estuardo, I conde de Moray, era el líder
de la facción protestante. María -católica devota- estuvo apoyada por los católicos ingleses
y mirada con suspicacia por Isabel I de Inglaterra, prima de su padre y monarca del país
protestante vecino. El reformador protestante Juan Knox predicó contra María,
condenándola por asistir a misa, por bailar, vestir elaboradamente, y muchas otras cosas,
tanto verdaderas como imaginarias.
Para decepción del partido católico, María no accedió con firmeza a tomar la causa
católica. Toleró el orden protestante establecido, y mantuvo a su medio-hermano, el conde
de Moray, como su principal consejero. En esto, la reina tuvo que reconocer su carencia
de mando militar eficaz delante de los lores protestantes. Incluso accedió por consejo de
Jacobo de Moray a la ejecución del principal noble católico de Escocia, Lord Huntly,
en 1562.
Relaciones con Isabel I de Inglaterra[editar]
Las relaciones entre María I de Escocia y su prima,3 Isabel I de Inglaterra fueron muy tirantes, el
control de ambos reinos estaba en juego.

En 1561, María trata de cerrar la brecha existente entre ella y la reina Isabel I, invitándola a
visitar Escocia. Isabel rehusó y las malas relaciones continuaron entre ellas. La reina
entonces envió a Guillermo Maitland de Lethington como embajador a la corte inglesa para
comprobar las posibilidades de María como potencial heredera al trono inglés. La
respuesta de la reina Isabel fue fulminante, según algunos, la siguiente: "en cuanto a tomar
mi corona, por mi tiempo pienso que ella no lo logrará". Sin embargo, María, en una carta a
su tío materno Francisco, duque de Guisa, informa de otras cosas que Maitland le dijo,
incluyendo la declaración supuesta de Isabel, respondiendo que "para mi parte no sé
alguien mejor, ni al que yo preferiría en lugar de a ella". Entre otras cosas, Isabel estaba
atenta al papel que el Parlamento tendría que jugar en la materia.
En diciembre de 1561, se llevaron a cabo negociaciones para que ambas reinas se
pudieran conocer, esta vez en Inglaterra, pero Isabel cambió su idea. La reunión había
sido fijada para realizarse en York "u otra ciudad" en agosto o septiembre. En julio, Isabel
envió a sir Henry Sidney para decirle que se cancelaba la reunión, debido a la guerra con
Francia. En 1563, Isabel idea otra tentativa para neutralizar a María sugiriéndole que se
casara con Robert Dudley, I conde de Leicester (cuñado de Sidney), en quien Isabel
confiaba y que, pensó, podría controlar. Dudley era protestante, por lo que éste podría
solucionar un problema doble para Isabel: la causa protestante y el control de María. Isabel
I envió al embajador a decir a María que, si ella accedía a casarse con alguien (hasta
ahora innombrado) que Isabel eligiera, ésta "procedería a nombrarla junto con su marido
los designaría siguientes en la línea sucesoria y herederos". Esta oferta fue rechazada.
Matrimonios infructuosos y descendencia[editar]

Retrato de María Estuardo y su segundo marido, Lord Darnley.


El 29 de julio de 1565, en el palacio de Holyrood, María se casó inesperadamente con
Enrique Estuardo, duque de Albany, conocido como Lord Darnley, descendiente como ella
del rey Enrique VII de Inglaterra y primo hermano suyo. Esta unión, con uno de los
principales líderes católicos, precipitó que el medio-hermano de María, el conde de Moray,
organizara con otros lores protestantes la rebelión abierta. María se refugia en el castillo
de Stirling el 26 de agosto de 1565 para enfrentarlos, volviendo a Edimburgo para reunir
tropas el mes siguiente. Moray y los nobles rebeldes son derrotados y tienen que marchar
al exilio, siendo la acción militar decisiva que dio a la reina la victoria conocida como
la Incursión de Chaseabout. El matrimonio también enfureció a Isabel, pues sentía que ella
debería haber dado su consentimiento para la unión, pues Darnley era un noble inglés.
Isabel se sentía amenazada por la unión debido a que con la sangre real escocesa e
inglesa de Darnley, cualquier hijo de María y Darnley tendría un sólido derecho a los tronos
de Escocia e Inglaterra (como efectivamente pasó años más tarde).
Poco tiempo después, María quedó embarazada, pero Darnley pronto se convirtió en un
obstáculo para la reina, exigiendo con energía que se le diera el título de "rey". También
estaba celoso de la amistad que había entre la reina y su secretario privado, David Rizzio,
y, en marzo de 1566, Darnley participa en una conspiración secreta con los nobles que se
habían rebelado contra María en la incursión de Chaseabout. El 9 de marzo un grupo de
lores, acompañado por Darnley, asesinaron a Rizzio mientras estaba conversando con la
reina en el palacio de Holyrood. Esta acción fue el motivo definitivo para la ruptura de su
matrimonio. Darnley pronto cambió de lado otra vez y traicionó a los lores rebeldes. Pero
en otra ocasión, atacó a María para conseguir que abortara a su aún no nacido hijo.

Retrato de María I con su hijo Jacobo, futuro rey de Inglaterra y Escocia.

El 19 de junio de 1566, en el castillo de Edimburgo, la reina dio a luz un hijo, Jacobo.


Entonces, se pone en marcha un plan para eliminar a Darnley, que se encontraba enfermo
(posiblemente sufriendo de sífilis). Él se recuperaba en Kirk o' Field, una casa en
Edimburgo, en donde María lo visitaba con frecuencia, de modo que se pensara que una
reconciliación estaba llevándose a cabo. El 10 de febrero de 1567, la casa donde se
alojaba explota, y Darnley fue encontrado muerto en el jardín; aunque parecía haber sido
estrangulado. Este acontecimiento, que pudo haber sido la salvación de María, sólo acabó
dañando aún más su reputación. Jacobo Hepburn, IV conde de Bothwell, un aventurero
que se convirtió en su tercer marido, fue generalmente considerado como el culpable del
asesinato, y fue juzgado en una parodia de corte y absuelto. María procuró recuperar la
ayuda entre sus Lores mientras que Bothwell consiguió que algunos de ellos firmaran el
llamado pacto de la taberna de Ainslie, en el cual acordaron apoyar sus aspiraciones de
casarse con María.
Abdicación[editar]
El 24 de abril, María visitó a su hijo en Stirling por última vez. En su camino de regreso a
Edimburgo fue raptada, ya sea voluntariamente o no, por Bothwell y sus hombres, y
llevada al castillo de Dunbar donde pudo haber sido violada por Bothwell. El 6 de
mayo volvieron a Edimburgo y el día 15 de mayo, en el palacio de Holyrood, se casaron en
una ceremonia protestante.
La nobleza se volvió contra María y Bothwell y levantó un ejército contra ellos. Los recién
casados se enfrentaron a los lores en Carberry Hill el 15 de junio, pero al final no hubo
batalla porque María acordó acatar sus órdenes con la condición de que le dejaran ir a
Bothwell. Los nobles rompieron su promesa y la llevaron a Edimburgo, encarcelándola en
el castillo de Loch Leven, situado en una isla en el centro de Loch Leven. María sufrió
un aborto de gemelos en ese castillo, entre el 18 y el 24 de julio de 1567. El 24 de julio la
forzaron a abdicar del trono escocés en favor de su hijo Jacobo, de apenas un año de
edad.
Cautiverio y últimos años[editar]

Retrato de María de Escocia durante su cautiverio en Inglaterra en 1578.

Huida a Inglaterra y procesamiento[editar]


El 2 de mayo de 1568, disfrazada de lavandera, logra escapar de Loch Leven y logra
levantar un pequeño ejército para intentar recuperar el trono. Después de la derrota de su
ejército en la batalla de Langside, el 13 de mayo, huyó a Inglaterra donde, tres días más
tarde, fue capturada por los oficiales de Isabel en Carlisle el 19 de mayo. Durante su
encarcelamiento, hizo famosa la frase "En ma Fin gît mon Commencement" ("En mi final
está mi comienzo") bordada en su ropa formal.
Después de dudar sobre la cuestión de la participación o conocimiento de María en la
conspiración para asesinar a Lord Darnley, Isabel ordena una investigación que finalmente
conduce a un juicio. Fue realizado en Yorkentre octubre de 1568 y enero de 1569. La
investigación tuvo un marcado carácter político porque Isabel no deseaba condenar a su
prima por asesinato. María rechazaba reconocer la potestad de ninguna corte extranjera
de intentar acusarla por ser una reina ungida; en última instancia el hombre a cargo del
procesamiento, Jacobo Estuardo, conde de Moray, gobernaba Escocia como regente del
hijo de María. El principal motivo del procesamiento era mantenerla fuera de Escocia y a
sus partidarios bajo control.
Las cartas del cofre[editar]
El caso se complicó por "las cartas del cofre", que eran en realidad ocho cartas
presumiblemente de María a Bothwell, hecho dado a conocer por Jacobo Douglas IV
conde de Morton, el cual las habría encontrado en Edimburgo en un cofre de plata que
tenía grabado la letra F (posiblemente la inicial de su primer marido, Francisco II
de Francia), junto con otros documentos, incluyendo el certificado de matrimonio de María
y Bothwell. No permitieron a María ver estas pruebas o hablar en su propia defensa en el
tribunal. Ella rechazó ofrecer una defensa escrita a menos que Isabel garantizara un
veredicto de no culpable, algo que la reina inglesa no haría.
Las cartas del cofre fueron aceptadas por la investigación como genuinas, después de que
un estudio de la escritura de las mismas, la información contenida en éstas hubieran sido
tomadas en cuenta por el tribunal como prueba de la culpabilidad en el caso de ser
auténticas. Sin embargo, la investigación llegó a la conclusión de que no se podía verificar
su origen, siendo esto desde el comienzo lo que se habría podido predecir como la única
conclusión que complacería a Isabel.
La autenticidad de las cartas del cofre ha sido la fuente de mucha controversia entre los
historiadores. Las originales se perdieron en 1584 y las copias disponibles en varias
colecciones no forman un juego completo. María argumentó que su escritura no era difícil
de imitar y con frecuencia se ha sugerido que las cartas serían completas falsificaciones,
que fueron insertadas antes de la investigación para incriminarla o que las misivas fueron
escritas por Bothwell o por alguna otra persona. Los posteriores estudios sobre el estilo de
la escritura de las cartas han concluido que no fueron hechas por María.
Prisión[editar]

Breviario de María I, que le acompañó en su cautiverio y llevó a su propia ejecución.

De cualquier manera, es imposible ahora probar el caso. Sin las cartas no habría habido
proceso en contra de María y, mirando los hechos desde el punto de vista actual, es difícil
decir que alguno de los principales partidos implicados tuviese la comprobación de la
veracidad de las cartas como una prioridad. Isabel consideraba seriamente los derechos
de María al trono inglés y por ello la mantuvo prisionera durante los siguientes dieciocho
años, principalmente en el castillo de Sheffield y Sheffield Manorbajo la custodia de Jorge
Talbot, VI conde de Shrewsbury y de su esposa, Bess de Hardwick. La hija de Bess de un
matrimonio anterior, Isabel Cavendish se casó con Carlos Estuardo (hermano de Lord
Darnley), naciendo de esta unión una hija, Arabella Estuardo, la cual también sería víctima
de la reina inglesa por su proximidad al trono y posibles aspiraciones a ocuparlo. En
cuanto a Bothwell, fue encarcelado en Dinamarca, se volvió loco, y murió preso en 1578.
En 1580 la custodia de María fue transferida a Sir Amias Paulet, permaneciendo bajo su
cuidado para el resto de su vida.
Sin embargo, en 1570, Isabel fue persuadida por los representantes de Carlos IX de
Francia al prometer ayudar a María a recuperar su trono. Como condición previa, ella
exigió la ratificación del Tratado de Edimburgo, algo que a María sin embargo no le
convenía. William Cecil, I barón de Burghley, continuó las negociaciones con María en el
favor de Isabel. Las dos reinas nunca llegaron a conocerse.
La ejecución[editar]
Este esbozo de la ejecución de la reina María I de Escocia fue dibujado para acompañar la memoria
oficial del proceso compuesta por Robert Beale como miembro del Consejo Real Privado.

La conspiración de Ridolfi dio otra vez motivos de sospecha a Isabel. En 1572, el


Parlamento, a órdenes de la reina, introdujo una ley que eliminaba a María de la sucesión
al trono inglés. Isabel, de manera inesperada, rechazó darle el consentimiento real. Lo
único que hizo para tratar de frenar a la cautiva reina fue en 1584, cuando promulgó un
documento, el llamado Pacto de la Asociación dirigido a evitar que cualquier supuesto
sucesor se beneficiara con su posible asesinato. No implicaba a nadie legalmente, pero
fue firmado por miles de nobles, incluyendo a la misma María.
La ejecución de María se convirtió en un tema que Isabel no podía seguir alargando más.
Estuvo implicada en varias conspiraciones para asesinar a Isabel, sublevar el norte
católico de Inglaterra, y apoderarse del trono, posiblemente con ayuda francesa o
española. Algunos de los partidarios de María creen que estos complots fueron inventados
para perjudicarla.
María fue declarada culpable por traición por una corte de cerca de 40 nobles, incluyendo
católicos, después de estar implicada en la supuesta conspiración de Babington, donde
habría dado su autorización para asesinar a Isabel. La decapitaron en el castillo de
Fotheringhay el 8 de febrero de 1587. María eligió usar un vestido rojo, declarándose una
mártir católica. Tenía 45 años de edad.
María fue sepultada inicialmente en la catedral de Peterborough, pero en 1612 sus restos
fueron exhumados por orden de su hijo, el rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia,
quien la entierra en la capilla de Enrique VII de la abadía de Westminster, en un
monumento funerario tallado en mármol, obra del escultor real Cornelius Cure. Permanece
allí, a solamente 9 metros del sepulcro de su prima Isabel.

Ancestros[editar]
Ancestros de María I de Escocia[mostrar]

Legado histórico[editar]
Efigie de María Estuardo en el monumento funerario de Westmister.

Aunque las llamadas "Cartas del Cofre" fueron aceptadas como genuinas y de mano de la
reina, después de un estudio grafológico y de la información contenida, para probar su
culpabilidad si eran auténticas, la investigación concluyó sin poder demostrar que fueran
escritas por María Estuardo. Desde el comienzo, se sabía que ésta era la única conclusión
que aceptaría Isabel. Comentaba James MacKay que uno de los "juicios" de la historia
terminó sin encontrar la culpa, con los acusadores de vuelta a Escocia y la acusada
detenida en "custodia preventiva".
De cualquier modo, es imposible ahora probar el caso. Sin las cartas del cofre, María no
hubiera sido procesada en un juicio. Analizado retrospectivamente, se hace difícil constatar
cuáles de los partidos principales implicados estaban interesados principalmente en que se
aclarara la verdad. Sin embargo, es de notar que Lady Antonia Fraser y James MacKay,
historiadores que han escrito biografías serias y bien documentadas de María, llegan a la
misma conclusión. Se examinaron minuciosamente las transcripciones isabelinas de las
cartas, sin confiar en las copias (7 impresas y una última). Se ha establecido que las cartas
no están bien acopladas. También llama la atención el hecho de que la versión francesa
de una de las cartas contiene un lenguaje incorrecto del idioma y la gramática. María era
una mujer educada que podía leer, escribir, y hablar un francés fluido y correcto. La
construcción de una de las cartas tiene equivocaciones que una mujer de su educación y
refinamiento no cometería.
Otro hallazgo de estos historiadores es que las cartas del cofre no aparecieron hasta la
conferencia de York. Habían forzado a María abdicar en 1567 y estuvo en cautiverio por
casi todo un año en Escocia. No se ha encontrado ninguna referencia a que las cartas se
utilizaran como evidencia contra María durante este período. Habría convenido que estas
cartas se hicieran públicas para lograr su encarcelamiento y abdicación forzada. Los
originales desaparecieron después de la conferencia de York, aumentando así la sospecha
de que fueron falsificadas. Existe una reproducción de la tumba de la reina de María
Estuardo en exposición en el Museo de Escocia. Aunque María no ha sido canonizada por
la Iglesia Católica, muchos la consideran una mártir, y se conservan reliquias de ella. Su
libro del oraciones se ha conservado en Francia.
Su apologista publicó, en un diario inglés, un soneto atribuido a María, escrito con su
propia mano en este libro. La obra "María", de una actriz alemana celebrada, la señora
Hendel-Schutz, despertó admiración por sus actitudes. La obra de Friedrich Schiller fue
acogida con grandes aplausos en varias ciudades alemanas, y en ella se afirmaba que una
cruz usada por la actriz era igual a la que perteneció a la reina desafortunada. De las
reliquias en esta descripción, nunca se ha podido probar su autenticidad. Si alguna posee
la credibilidad de haber pertenecido a la reina, es el velo con el cual se cubrió la cabeza en
el cadalso, después que el verdugo la hubiera herido en el hombro con un golpe en falso
(si fue por error o confusión, resulta incierto). Este velo fue posesión de Sir J.C. Hippisley,
quien afirmó que fue heredada de la casa de Estuardo en la familia de su madre.
En 1818 y por encargo suyo, el artista Matteo Diottavi, de Roma, hizo un grabado, del cual
dio copias a sus amigos. Sin embargo, la rapidez con la que los verdugos quemaron su
ropa y el bloque de la decapitación, hacen imposible verificar su autenticidad.
El velo está bordado con lentejuelas de oro por la misma mano de la reina, en hileras
regulares que se entrecruzan y forman cuadrados pequeños, rematado en un borde de hilo
de oro, al cual le fue bordado posteriorment una segunda fila, donde aparecen las
siguientes palabras en letras de oro: "velo Serenissim?ari?Scoti?t Galli?egin?artyris, fuit
del condemnata del iniustissimam del mortem del anuncio del ab Heretica del dum del
induebatur del quo. Sal MDLXXXVI De Anno. un conservatum del diu de Anglicana del
matrona del nobilissima et en tándem, ergo Deo, consecratum de los donationis de
Societati Jesu." El breviario personal de Maria, que llevó con ella al cadalso, se conserva
en la Biblioteca Nacional de San Petersburgo, en Rusia. En la placa hay una inscripción,
con un certificado doble de su autenticidad, donde se indica que el velo, un tesoro de la
familia de la casa expulsada de Estuardo, estaba en posesión de una antigua rama de esa
familia, y que Henrio Benedict Estuardo, cardenal de York, lo conservó por muchos años
en su capilla privada, entre las reliquias más preciosas, y que a su muerte la legó a Sir
Juan Hippisley, junto con un Plutarco valioso, un códice con las letras pintadas, y una
moneda de oro grabada en Escocia durante el reinado de María.
La placa fue consagrada por el papa Pío VII en su palacio del Quirinal, el 29 de
abril de 1818. Hippisley, durante una estancia anterior en Roma, había sido íntimo amigo
del cardenal de York, y logró obtenerlo para él, cuando emigró a Venecia en 1798 con
otros cardenales, así como una pensión de 4.000 libras por parte del rey Jorge IV del
Reino Unido, entonces Príncipe de Gales. Pero la pensión del cardenal fugitivo fue
incautada a la fuerza por las autoridades de la Revolución francesa. El cardenal intentó
recuperar este legado que él consideraba tan valioso. Según una nota sobre la placa, el
velo tiene ochenta y nueve pulgadas inglesas de largo y cuarenta y tres de ancho, de
modo que parece haber sido una clase de mantón o bufanda y no un velo. En sus
memorias, el escritor Melville relata que Schiller habla de un pañuelo que pertenece a la
reina, del que se deshizo antes de su muerte, y que Schiller se inspira en esta anécdota
para escribir las palabras bien conocidas de la escena de despedida, dirigidas a Hannah
Kennedy. ¡"Acepte este pañuelo! con mi propia mano hice el bordado en mis horas de
tristeza y he entretejido con mi escaldar: "Con este lazo entre tú y mis ojos".

María Estuardo en la literatura, la música y el cine[editar]


Su vida forma la base para el poema épico Corona trágica de Lope de Vega (1628), el
drama Maria Stuart de Friedrich Schiller (1800) y de la biografía Maria Stuart de Stefan
Zweig (1935). Luis Coloma publicó su biografía novelada La reina mártir en 1907. En 1987
se publicó la biografía Marie Stuart de Michel Duchein y en 2003 la biografía Elizabeth &
Mary, cousins, rivals, queens de Jane Dunn.
Basándose en el texto de Schiller surgió la ópera Maria Stuarda de Gaetano
Donizetti (1835). Además, María Estuardo es protagonista en las óperas Maria Stuarda,
regina di Scozia de Pietro Casella (1811), otra del mismo nombre, obra de Carlo
Coccia (1827) y en Mary Queen of Scots de Thea Musgrave (1977).
La banda alemana de heavy metal Grave Digger también homenajeó a la reina en su
balada «Ballad of Mary (Queen of Scots)» perteneciente a su álbum de 1996 Tunes of
War, en el que se habla de otros personajes históricos escoceses como Robert the
Bruce o William Wallace.
El compositor británico Mike Oldfield hace referencia a la reina en la canción «To France»,
interpretada por la cantánte Maggie Reilly, en el LP Discovery, editado en 1984.
Filmografía[editar]
Año Película Director Intérprete
1895 Beheading of Mary, Queen of Scots
Leopold Jessner
1927 María Stuart Magda Sonja
Friedrich Fehér
1936 María Estuardo John Ford Katharine Hepburn
1940 Corazón de Reina Carl Froelich Zarah Leander
1971 María, reina de Escocia Charles Jarrott Vanessa Redgrave
2004 Gunpowder, Treason and Plot Gillies McKinnon Clémence Poésy
2005 Elizabeth I Tom Hooper Barbara Flynn
2007 Elizabeth: La edad de oro Shekhar Kapur Samantha Morton
Laurie McCarthy
2013 Reign Brad Silberling Adelaide Kane
Holly Dale

José Luis Moreno


2017 Reinas Olivia Chenery
Manuel Carballo

Predecesor: Reina de Escocia Sucesor:


Jacobo V 1542 - 1567 Jacobo VI
Predecesora: Reina consorte de Francia Sucesora:
Catalina de Médici 1559-1560 Isabel de Austria

Referencias[editar]
1. Volver arriba↑ Duchein, Michel (1994). Isabel I de Inglaterra. Vergara. p. 147. «Fracasada
esa maniobra; Enrique II utilizó los poderosos medios de presión que poseía contra Isabel
en la persona de su "prima" María Estuardo, reina de Escocia y delfina de Francia».
2. Volver arriba↑ Zweig, Stefan (1978). María Estuardo. Juventud, S.A. p. 27. «Dos
posibilidades tiene María Estuardo. Puede ser condescendiente y negociar en el orden
político; puede reconocer a su "prima" Isabel...»
3. Volver arriba↑ Duchein, Michel (1991). María Estuardo. Emecé editores, S.A. p. 35. «Más
tarde, todos esos talentos excitarían los celos de su "prima" Isabel de Inglaterra...»