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Masculinidad/es y violencia Titulo

Cevasco, Gaby - Autor/a; Autor(es)


Chacarera (No. 34 2007) En:
Lima Lugar
Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán Editorial/Editor
2007 Fecha
Colección
Identidad de género; Masculinidad; Violencia; Perú; Temas
Artículo Tipo de documento
http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/Peru/cmp-flora-tristan/20120823013712/myv34.pdf URL
Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.0 Genérica Licencia
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Debate
feminista
Transformar los procesos
de construcción de las
identidades de género es
fundamental para erradi-
car la violencia y lograr
una vida mejor para am-
bos sexos. Uno de los objeti-
vos es plantear masculini-
dades alternativas a las
tradicionales que se defi-
nen a partir del ejercicio
Masculinidad/es
del poder y de la violencia.
y violencia
Gaby Cevasco*

Un tema que se está trabajando en América Latina para


prevenir y desterrar la violencia contra las mujeres es el de las
masculinidades. Y esto a través de investigaciones y procesos
de sensibilización, desde un enfoque de género, que tienen como
sujeto de estudio al hombre en relación con la mujer.
Los primeros grupos de estudio, específicamente sobre gé-
nero y masculinidad, surgieron a mediados de la década de los
70 en Estados Unidos como una respuesta y a partir de las in-
vestigaciones feministas de la segunda ola. Según R.W. Con-
nell (1995), todas las sociedades «tienen explicaciones cultura-
les del género, pero no todas tienen el concepto de masculini-

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dad». Para él, el concepto es inherentemente re- dicionales que siguen el modelo patriarcal del sis-
lacional, pues existe solo en oposición a la femini- tema de poder. Contrarrestar estas masculinida-
dad. des que se caracterizan por su sexismo, misogi-
Connell señala cuatro aproximaciones teóri- nia, por su homofobia y por una heterosexualidad
cas de lo que es la masculinidad: la esencialista compulsiva
(definición a partir de un núcleo de lo masculino); Las masculinidades tradicionales no obede-
positivista (lo que los hombres realmente son); nor- cen a construcciones libres y autonómas de parte
mativista (lo que los hombres deben ser); semióti- de los individuos, sino que son expresión del sis-
ca (lo masculino como la no-feminidad). tema social imperante que se internaliza desde los
Abordar las masculinidades implica interpelar primeros momentos de la socialización en la fami-
el poder, pues las relaciones de género se constru- lia y la escuela y se refuerza a través del aprendi-
yen en relaciones de poder entre un sujeto mascu- zaje del lenguaje, de la religión, las costumbres,
lino que es hegemónico y un sujeto femenino su- valores, en los grupos pares y referenciales, en
bordinado. Es decir, entre dos sujetos diferencia- las relaciones de competencia, medios de comu-
damente valorados. Sobre esto, Cristina Molina nicación, etc. A medida que el varón va creciendo
señala que el patriarcado asigna espacios tanto en mayor es la presión social para que demuestre su
el aspecto práctico como simbólico, y los valora; es virilidad.
decir es el poder que establece la diferencia, si- La presión social lleva al individuo a una acti-
tuándose en el centro (androcentrismo) de todo. tud de permanente defensa de su masculinidad,
Los expertos hablan de proponer masculini- pero al mismo tiempo al rechazo de todo aquello
dades alternativas frente a las masculinidades tra- que es diferente. Lo diferente que es feminizado y

Abordar las masculini-

dades implica interpe-

lar el poder, pues las

relaciones de género se

construyen en relacio-

nes de poder entre un

sujeto masculino que

es hegemónico y un

sujeto femenino subor-

dinado.

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por consiguiente devaluado, pues en la constitu- ción diferenciada de los sujetos. Las mujeres des-
ción del varón la heterosexualidad es el criterio de de los orígenes de la cultura occidental han esta-
lo «normal». do definidas por su rol reproductivo en la esfera
Abordar las masculinidades desde un enfoque privada, mientras que al hombre se le ha asigna-
de género es analizar éstas en el marco de las do el rol productivo en la esfera pública, conside-
teorías feministas sobre la construcción de las iden- rada socialmente como lo creativo y trascedental.
tidades masculinas en oposición al sujeto mujer Esta división ha dado lugar a que el hombre tenga
que es dominado e invisibilizado. Estas identida- un rol de dominación y las mujeres un rol pasivo.
des son vistas en un contexto determinado, por lo Para Connell las definiciones patriarcales so-
que además del sistema de género, hay que tener bre la feminidad (pasivas, dependientes, temero-
en cuenta la división de clase, la cultura, etnia, sas) son un «desarme» cultural que puede ser tan
edad, entre otros. eficaz como un desarme físico. No es sorprendente
Para que los estudios de las masculinidades entonces que en muchos casos de violencia do-
tengan impacto, los hombres deben confrontar el méstica las mujeres no se defiendan, a pesar de
rol que tienen en el poder patriarcal, en el orden que físicamente puedan hacerlo. Por ello el traba-
social, de tal manera de ir deconstruyendo éstas jo feminista se propone construir resistencias frente
para construir masculinidades alternativas. Esto al patriarcado y de esa manera corroer las bases
parte por deconstruir, también, la concepción del que sustentan el dominio de las masculinidades
cuerpo, concebido el cuerpo masculino como una hegemónicas.
versión plena y el femenino como una manifesta- La violencia tiene su origen en el deseo mas-
ción disminuida del mismo, como señala Laqueur. culino de imponer su autoridad sobre las mujeres,
E implica, también, deconstruir este yo hiperdesa- llevados por la supremacía que les otorga la ideo-
rrollado y transformar la esfera emocional, perma- logía patriarcal. Si entre los varones la violencia es
nentemente reprimida. un mecanismo para medir fuerzas o para afirmar la
A lo largo del tiempo, los roles asignados tra- masculinidad, en relación a las mujeres y otros gru-
dicionalmente a hombres y mujeres han ido modi- pos subordinados es un mecanismo de dominación.
ficándose; sin embargo, es lento el cambio de la La violencia se da ante el temor del varón de per-
concepción de lo masculino y de lo femenino. El der su posición de poder y dominio frente a su pa-
hombre definido como el sujeto público, político, reja, lo que lo lleva a ejercer la violencia para no
proveedor único, ya no existe, pues estas funcio- perder su condición masculina, como señala Nor-
nes las comparte hoy con las mujeres. La incorpo- ma Fuller.
ración de la mujer al mercado de trabajo ha sido el Un hombre que pierde posición frente a una
principal elemento de este cambio cultural, que ha mujer es visto negativamente frente a sus pares.
originado una «crisis de las masculinidades». Por ello la resistencia femenina es una amenaza
a su autoestima, a perder la legitimidad de su po-
Masculinidad y violencia der. Esto les genera una gran tensión e inseguri-
dad e intenta retomar el control haciendo uso de
Existe una preocupación a todo nivel sobre la la fuerza, de la violencia (Corsi, citado por Miguel
violencia contra la mujer, y es que no obstante las A. Ramos P., 2006).
campañas esta violencia continúa siendo una pan- En el imaginario social aún prevalece la idea
demia. Se ha reconocido que una de las debilida- de que la mujer está al servicio de la satisfacción
des de este trabajo es que no se han fortalecido del hombre, y esto es reforzado día a día por los
las estrategias que apunten a un cambio de men- medios masivos de comunicación, y en ellos por la
talidades. Para ello es fundamental trabajar con publicidad. Esto puede llevar a la violencia sexual,
hombres y mujeres lo que es la construcción de tomar por la fuerza lo que está allí para satisfacer
las identidades. los instintos y el ego de los varones, lo que tiene
La relaciones desiguales de poder entre hom- como grave consecuencia la violencia sexual.
bres y mujeres genera la violencia, por la valora- Otra idea que todavía subsiste es esposa igual

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propiedad del varón. No es de extrañar, enton- Perú, El Salvador y Bolivia. Entre algunos de los
ces, que frente a la sospecha o el temor a la infi- asistentes preguntamos por qué consideraban im-
delidad un varón reaccione con violencia y llegue portante el trabajo sobre masculinidades como una
al feminicidio. De acuerdo a estudios, ésta es una estrategia para erradicar la violencia contra las
de las principales causas del asesinato de las mu- mujeres. He aquí sus respuestas.
jeres. Para Devanir da Silva de Chile es fundamen-
Todo ello lleva a la urgencia de abordar el tra- tal trabajar con hombres, especialmente jóvenes,
bajo de las masculinidades en relación a la mujer, pues «están abiertos al cambio, están buscando
especialmente con jóvenes, en un momento de alternativas; si bien los adultos se muestran parti-
sus vidas cuando están construyendo las relacio- darios de esta necesidad en la práctica no se dan
nes con el otro sexo. Éste es uno de los objetivos los cambios esperados».
del trabajo del Centro Flora Tristán. Por una parte, «Estamos planteando a los hombres que es
contrarrestar los contenidos de la televisión, te- posible vivir de otra manera –dice Javier Muñoz
niendo en cuenta la influencia que ejercen sobre de Nicaragua–, no solo por las mujeres, también
los más jóvenes y en una etapa en la que aún no por ellos mismos, para que tengan una vida me-
están plenamente desarrolladas sus capacidades jor». Agrega que «la violencia no está desvincula-
cognitivas para analizar críticamente los conteni- da de la masculinidad, porque a través de ella ga-
dos de los medios. Por otra parte, a través de es- rantizamos el poder que la misma cultura ha otor-
pacios de reflexión que los lleve a cuestionar la gado a lo masculino».
construcción de estas masculinidades hegemóni- Walberto Tejada W. de El Salvador dice que
cas. trabajar con los hombres el tema de las masculini-
Sin embargo para continuar el debate sobre dades «es tomar la llave del problema de la vio-
las masculinidades falta responder algunas inte- lencia, que se sensibilicen y asuman su responsa-
rrogantes que están pendientes: ¿dónde está el bilidad». Para él esta labor tiene que darse desde
sujeto político de las masculinidades? ¿Cómo así el colegio, «sobre todo en los niveles primarios,
construir masculinidades más genuinas y autóno- porque el gran reto es prevenir la violencia y eso
mas, y no solo como oposición a lo no femenino? implica cambiar los esquemas que legitiman la
¿Cómo revalorar lo masculino y en base a qué masculinidad; siempre se está atacando los efec-
referentes? El aporte de los estudios de género tos, pero no se va a la fuente».
para la reflexión sobre las masculinidades ha sido Jimmy Tellería es un especialista en el tema
fundamental, pero, como señaló Paul Flores a raíz de las masculinidades en Bolivia, y señaló que,
de este artículo, aún está pendiente resignificar la por un lado, se debe «trabajar con hombres que
categoría masculinidad y verla como una catego- han ejercido violencia para que no la repitan, ade-
ría autónoma, alejándola de la negación (no fe- más hay que darles apoyo terapéutico». Agregó
menina) y de la lógica de todo poder. que estudios que está realizando Miguel Ramos
de Perú (Universidad Cayetano Heredia) «mues-
Las masculinidades en debate tran que hay mucha culpa y arrepentimiento en
los hombres que han ejercido la violencia y bus-
El tema de las masculinidades fue el eje de can apoyo para terminar con ella». Por otro lado,
un seminario internacional, organizado, en Cocha- dijo que «el tema de la violencia ha sido definido
bamba, por la Oficina Jurídica de la Mujer de Boli- como una práctica ejercida por los hombres, y
via, con el apoyo de Oxfam-Novib. Se propuso vemos violencia a través de los juegos, medios de
como un espacio de intercambio de experiencias comunicación, las guerras que se justifican en
sobre el tema. El Centro Flora Tristán estuvo pre- defensa de la democracia». Por consiguiente «es
sente para compartir el trabajo que viene reali- indispensable repensar el rol que tienen los hom-
zando con jóvenes. bres en la sociedad, porque en el proceso de cons-
Participaron representantes de diversos paí- trucción de la identidad masculina se privilegia la
ses, como Nicaragua, Colombia, Chile, México, violencia como un medio para imponer su poder».

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