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Tarea de Biología, estudiante Gabriela Pérez XIIA

1. Explique cómo la parte conductora del Sistema Respiratorio lleva aire a los pulmones. Debe explicar lo
que sucede cuando una persona inhala y traga al mismo tiempo; cómo se produce el sonido y cómo son
eliminadas las bacterias y el polvo.
La parte conductora transporta aire a los pulmones; asimismo, contiene el aparato que hace posible el habla.
El aire entra a través de la nariz o la boca, pasa por la cavidad nasal o la cavidad bucal hacia una cámara: la
faringe (compartida por el tubo digestivo), y luego viaja a través de la laringe, o “caja de voz”, donde se
producen los sonidos. La abertura hacia la laringe está protegida por la epiglotis, estructura sostenida por
cartílago. Durante la respiración normal, la epiglotis se inclina hacia arriba, permitiendo que el aire fluya con
libertad a la laringe. Al deglutir, la epiglotis se dobla hacia abajo y cubre la laringe, de tal manera que las
sustancias se dirijan hacia el esófago. Si un individuo trata de inhalar y deglutir al mismo tiempo, este reflejo
puede fallar y la comida puede atorarse en la laringe, evitando que el aire entre a los pulmones. Dentro de
la laringe se encuentran las cuerdas vocales, que son bandas de tejido elástico controladas por músculos.
Las contracciones musculares pueden hacer que las cuerdas vocales obstruyan en forma parcial la entrada
de aire hacia la laringe. El aire exhalado hace que las cuerdas vocales vibren, produciendo diversos tonos al
hablar o cantar. El estiramiento de las cuerdas cambia la inflexión de los tonos, lo que permite articular
palabras mediante los movimientos de la lengua y los labios. El aire inhalado viaja más allá de la laringe hasta
la tráquea, un tubo flexible cuyas paredes se encuentran reforzadas con bandas semicirculares de cartílago
duro. En el interior del pecho, la tráquea se divide en dos ramificaciones grandes conocidas como bronquios,
cada uno de los cuales desemboca en un pulmón. Dentro del pulmón, cada bronquio se ramifica de manera
repetida en tubos aún más pequeños. Por último, éstos se dividen en bronquiolos que miden sólo alrededor
de un milímetro de diámetro. Las paredes de los bronquios y bronquiolos se encuentran recubiertas por
músculo liso, que regula su diámetro. Durante las actividades que requieren oxígeno adicional, como el
ejercicio, el músculo liso se relaja, permitiendo la entrada del aire. Los bronquiolos llegan a los alveolos
microscópicos, sacos diminutos donde ocurre el intercambio de gases. Durante el paso a través del sistema
conductor, el aire se calienta y humedece. Gran parte del polvo y las bacterias que transporta quedan
atrapados en el moco secretado por las células que revisten las entradas respiratorias. El moco, junto con
los desechos que atrapó, es barrido en forma continua hacia arriba en dirección a la laringe por los cilios que
recubren los bronquiolos, los bronquios y la tráquea. Al llegar a la faringe, el moco sale por medio de la tos
o es deglutido. El tabaquismo interfiere con este proceso de limpieza paralizando los cilios.
2. El oxígeno, el CO2 se transportan a la sangre mediante distintos mecanismos. Explique cómo los
Sistemas Respiratorio y Circulatorio trabajan en armonía para apoyar la Respiración Celular. Debe explicar
la participación de la hemoglobina en el transporte de oxígeno y las tres formas en que la sangre
transporta CO2.
Los sistemas respiratorio y circulatorio trabajan en armonía para apoyar la respiración celular. La sangre
recoge O2 del aire en los pulmones y la suministra a los tejidos del cuerpo, absorbiendo al mismo tiempo
CO2 de los tejidos para liberarlo en los pulmones. Estos intercambios ocurren debido a que los gradientes
de concentración los favorecen. En los pulmones, el contenido de O2 es alto y el de CO2 es bajo, mientras
que en las células del cuerpo el contenido de CO2 es alto y el de O2 es bajo. Casi todo el O2 (alrededor de
98%) transportado por la sangre está unido a la hemoglobina, una proteína que da su color a los glóbulos
rojos. Cada molécula de hemoglobina puede transportar hasta cuatro moléculas de O2, cada una unida a
uno de los cuatro grupos hemo (que contienen hierro) integrados en la proteína. Al eliminar el oxígeno de la
solución en el plasma, la hemoglobina mantiene el gradiente de concentración que mueve el oxígeno de los
pulmones al plasma (donde es recogido por la hemoglobina), permitiendo que la sangre transporte mucho
más oxígeno que si éste se encontrara solamente disuelto en el plasma. Como el oxígeno se une a la
hemoglobina, la proteína cambia de forma, lo que altera su color; la sangre oxigenada tiene un color rojo
cereza brillante y la sangre sin oxígeno un color rojo marrón, por lo que se ve con un tono azul a través de la
piel. Por esta razón, la sangre oxigenada es representada con color rojo y la sangre sin oxígeno con color
azul. El dióxido de carbono de la respiración celular en las células del cuerpo se difunde a los capilares
cercanos y luego es transportada en el torrente sanguíneo hacia las membranas respiratorias de los alveolos.
La sangre transporta CO2 de tres maneras diferentes: casi 10% se disuelve en el plasma, aproximadamente
20% se une a la hemoglobina y la mayor parte (alrededor de 70%) se combina con agua para formar iones
bicarbonato (HCO3- ) en la reacción siguiente: CO2 H2O → H+ HCO3-. Esta reacción ocurre en los glóbulos
rojos, donde se localiza la enzima necesaria (anhidrasa carbónica). Luego, la mayor parte del HCO3- se
difunde hacia el plasma, mientras casi todo el H+ permanece en los glóbulos rojos, unido a hemoglobina, lo
que ayuda a evitar que el plasma sanguíneo se vuelva demasiado ácido (una condición seria que puede dar
lugar al coma y a la muerte). La producción de iones bicarbonato y la unión de parte del CO2 a la hemoglobina
reduce la concentración del CO2 disuelto en el plasma sanguíneo, aumentando así el gradiente para que el
CO2 se difunda de las células del cuerpo al plasma. La reacción que produce iones bicarbonato es reversible
conforme la sangre fluye a través de los capilares que rodean los alveolos, donde el CO2 es bajo: H+ HCO3-
→ CO2 H2O. Cuando el CO2 sale de la sangre y se difunde a los alveolos, el HCO3- se difunde otra vez hacia
los glóbulos rojos donde se recombina con H+, regenerando CO2 y H2O. Posteriormente, el CO2 se difunde
hacia el aire en los alveolos, que es exhalado desde los pulmones, mientras que el H2O permanece en la
sangre.
3. Explique cómo el centro respiratorio del cerebro controla la frecuencia respiratoria y cómo regula el
ritmo y volumen de respiración. Su respuesta debe incluir músculos y células nerviosas.
La respiración ocurre de manera rítmica y automática sin tener que pensar conscientemente en ella. Pero, a
diferencia del músculo cardiaco, los músculos utilizados en la respiración no se activan solos; cada
contracción es estimulada por impulsos de las células nerviosas. Dichos impulsos se originan en el centro
respiratorio, que se localiza en la médula, una parte del cerebro que se encuentra justo arriba de la médula
espinal. Las células nerviosas en el centro respiratorio generan explosiones cíclicas de impulsos (potenciales
de acción) que provocan la contracción (seguida por la relajación pasiva) de los músculos respiratorios. El
centro respiratorio recibe información de diversas fuentes y ajusta la frecuencia respiratoria y el volumen
para cubrir las necesidades cambiantes del organismo. La frecuencia está regulada sobre todo por los
receptores de CO2, que también se localizan en la médula. Éstos ajustan la frecuencia respiratoria para
mantener un nivel bajo un tanto constante de dióxido de carbono en la sangre, al tiempo que garantizan que
los niveles de oxígeno sigan siendo adecuados. Por ejemplo, si corres hacia tu clase, tus músculos necesitan
más ATP. Esto requiere un incremento en la respiración celular, que genera más CO2. Los receptores en la
médula detectan el exceso de CO2 y te hacen respirar con mayor rapidez y profundidad, para eliminar más
CO2 y obtener más O2. Estos receptores son muy sensibles; un incremento en el CO2 de sólo 0.3% puede
duplicar la frecuencia respiratoria. Como una especie de sistema de respaldo, también hay receptores de O2
en la aorta y en las arterias carótidas que estimulan el centro respiratorio para aumentar la velocidad y la
profundidad de la respiración si bajan los niveles de oxígeno en la sangre.