Está en la página 1de 4

Humo en la Neblina

Qué linda sería la vida (y Lima) si tuviese música de fondo


Por Omar Amorós @carlomar
Lima, la llamada antes “Ciudad de los reyes”, la que era “Tres Veces Coronada Villa” y considera en
tiempos de antaño como “La Perla del Pacífico”; es hoy, Lima, la ciudad de los temblores, de los
milagros y de los migrantes. Es “Lima, la horrible”, la de Sebastián Salazar Bondy. Y “Humo en
Neblina” es la obra que nos remonta a esa Lima y a los últimos días de este querido escritor
peruano, convirtiéndose en un homenaje al autor al cumplirse 50 años de su muerte.
Sebastián Salazar Bondy fue periodista, crítico, narrador, poeta y dramaturgo peruano, miembro
de la llamada Generación del 50 de la literatura peruana; uno de los más ilustres intelectuales que
tuvo el Perú en el Siglo XX. Juan Carlos Pastor, es el joven actor que tiene la enorme
responsabilidad de volver a la vida a este querido personaje histórico, y sale más que airoso en el
intento. Su interpretación de “el flaco” lo consolida en la escena teatral limeña. En cuanto al texto,
éste no hace más que corroborar que Eduardo Adrianzén, es uno de los mejores dramaturgos que
tiene el Perú y el más reconocido guionista de la tv.
Sobre “Humo en la Neblina”, Adrianzén escribió esto su Facebook, al empezar la temporada: “Si
creyera en la otra vida, pensaría: con este ya van 5 escritores reales que pueden enojarse mucho
cuando me los encuentre al otro lado: Pasolini (David Almandoz) Heraud (Franklin Dávalos), García
Lorca (Franklin Dávalos) Le Pétit (Emanuel Soriano ) y ahora Salazar Bondy (Juan Carlos Pastor):
“¡así no fuimos!” podrían decirme, y agarrarme a patadas espectrales. Obvio: nadie es como un
otro lo mira. O peor, como quiere mirarlo. Y encima, con toda su ostra, escribirlo. ¿Por qué los 5
me interesaron tanto como para escribir sobre ellos? No sé (o bueno, sí sé, pero explicarlo no es
mi chamba). Solo diré que el gran Sebastián Salazar Bondy es quien, por “n” motivos y
circunstancias muy personales, es el que más me empatiza en esta etapa de la vida. Lo repicamos,
porque nos pareció genial y porque denota la transparencia, fuerza y corazón que Adrianzén le
pone a sus textos.

En cuanto a la puesta en escena, la experimentada directora Ruth Escudero le ha puesto todo el


empuje y el corazón a esta obra que ha sido su regreso a las tablas peruanas. Y lo ha hecho bien.
“Humo en la Neblina”, transcurre de forma amena y no solo por el buen ritmo del texto y al
trabajo individual (por lo tanto de dirección) que realizan los actores, sino el trabajo en conjunto.
Se ve -y siente- un esfuerzo conjunto, por llevar una puesta ordenada, que por momentos se ve
muy milimetrada y hace perder su naturalidad, pero que no pierde su esencia. La música, la
ilumininación y a los efectos (del humo del cigarro que deriva a neblina) estuvieron bien, sobrios
como la personalidad de Salazar Bondy. Un gran punto a favor de la propuesta de la directora, es
haber simulado las acciones donde se fuma, los tres personajes lo hacen todo el tiempo, y si se
hubiese realizado las acciones con cigarrillos de verdad, el montaje –y el recinto- se hubiesen
convertido en una chimenea gigante. Se agradece.
A lo que actuaciones se refiere, podemos decir que Juan Carlos Pastor, le otorga esa pasión –y
peruanidad- que tiene Salazar Bondy para realizar su trabajo como periodista. Francisco Cabrera,
sazona a Roberto con la dosis exacta de oportunismo y criollada, que tienen muchos peruanos.
María Angélica Vega, es la perfecta Flor de María, la mujer que se hace la tonta para cegarse y
seguir con la triste realidad que ella eligió, (muchas mujeres lamentablemente siguen haciendo lo
mismo). Mención aparte merece “los gallinazos de José Aviles”, que hace un estupendo trabajo
corporal con el cual muchos hipócritas, soberbios y hasta ladrones se pueden identificar.

Conversamos con el muy solicitado (este año y el próximo) actor: Juan Carlos Pastor, que este
2015 se convirtió en padre.

1) “Humo en Neblina” es un texto del reconocido dramaturgo nacional Eduardo Adrianzén, que
nos remonta a los últimos días en la vida de uno de los escritores más queridos del Perú: Sebastián
Salazar Bondy. La obra se convierte así en un homenaje al autor de “Lima la horrible” a 50 años de
su muerte.
Así es, con Eduardo Adrianzén ya he trabajado anteriormente y conozco la calidad de escritor que
es. Yo por mi parte tuve que leer muchísimo de Sebastián Salazar Bondy para empaparme de él.
Solo conocía sus obras -e incluso he actuado en algunas-, pero no lo conocía como persona, como
ser humano. Descubrí que es un ser extraordinario. Leí “Lima la Horrible”, “Pobre gente de París”,
muchos artículos políticos que publicó, entre otras obras. Me impresionó cuanto quería su país, a
su ciudad y su cultura, que es justo lo que yo rescato del texto de la obra de Adrianzén.

2) ¿Cómo fue tu proceso de formación para ponerte en la piel de Salazar Bondy?


Fue arduo, intenso, siempre de descubrimiento. Es lo que pasó conmigo en esta oportunidad, al
interpretar a un personaje histórico muy reconocido y querido por todos. Sentía una cierta
presión, por eso siempre estuve dispuesto a preguntar, a conocer como era él. Pero, no deja de
ser una interpretación de él, yo no he querido reflejar fielmente al personaje (ser él). En el teatro
los actores tenemos que encontrar dentro de nosotros la esencia del personaje en una historia
particular, y es lo que con la directora Ruth Escudero, hemos tratado de hacer.
Me ayudó mucho a interpretarlo el hecho de que la historia retrata los últimos años de su vida,
justo empieza cuando él ya está enfermo. Y a lo largo de la obra es muy evidente la lucha que
sostenía con él mismo, porque quería seguir haciendo algo por su país y su cultura a pesar de que
ya le quedaba poco tiempo de vida, y él sabía eso. Yo analicé esa difícil situación, la muerte de por
sí es muy dura, pero saber que te vas a morir y que vas a dejar muchas por cosas por hacer debe
ser aún más duro. Esa es la consigna con la cual yo formé al personaje, porque es lo que más me
impresionó. Además claro, de la amabilidad, lo buena onda, lo bromista y sociable que era y no
solo para ocultar su delicado estado de salud. Sebastián era de verdad una gran persona, muy
optimista y alegre. Él era un canto a la vida, como dice las líneas finales de la obra: “Qué linda sería
la vida si tuviese música de fondo”.

3) Ahora bien, la obra también trata sobre qué es ser limeño, ya que Salazar Bondy, amaba Lima y
tenía una visión particular de la misma. Roberto (Francisco Cabrera) y Flor de María (María
Angélica Vega), dos de los personajes que lo acompañan, también representan Lima, a buena
parte de los limeños, son los prejuicios y la criollada que muchos tienen?
Al embarcarme en este proceso (el de la obra) me he sorprendido con cosas de la ciudad que no
conocía bien. Fui con el grupo de actores y con la directora al centro de la ciudad, a reobservar
Lima. Nos hemos informado sobre la ciudad en la época de Taulichusco (último curaca del valle
del Rímac), la repartición de solares a cargo de Francisco Pizarro, entre otras cosas, todo esto
generó –y es lo que nos informó el historiador que nos guio- que en la actualidad ningún limeño
tenga 4 generaciones con antepasados solo de Lima. Esto nos explica, porque todos podemos ser
considerados inmigrantes y porque no tenemos una cultura arraigada, una idiosincrasia y una
identidad de limeño. Lo que se rescata es que Lima es una ciudad histórica, Patrimonio Cultural de
la Humanidad, y es en base a esta concepción que debemos empezar a quererla. Como diría
Sebastián en la obra: “Para querer a Lima, primero hay que conocerla”.
Todo lo contrario a lo que te plantea los personajes que circundan a Salazar Bondy como gallinazos
(representados por José Avilés), es decir el chisme, la doble moral, la hipocresía, los prejuicios,
entre otras tantas cosas que caracterizan a los limeños hasta en la actualidad y que
lamentablemente hacen de Lima lo que es, no lo que le hubiese gustado a Sebastián que fuese.

4) Sebastián Salazar Bondy, era un poco de humo, neblina y gallinazo, símbolos que forman parte
del texto y la puesta en escena ¿Cómo fue trabajar con estos elementos que de cierta forma nos
denotan la personalidad del escritor peruano?
Fue un interesante proceso creativo planteado por la directora. El de que todo salgo según lo que
propone el actor en el escenario, de mirarnos a los ojos, decir con mucha honestidad el texto y de
escucharnos. Así, poco a poco se iban incluyendo elementos que sin pensarlo
predeterminadamente formarían parte de las escenas como las cajas, que en algún momento de la
obra pasan a representar a Lima. Elementos que no solo formarían parte de la escenografía sino
de una simbología que caracterizó a Salazar Bondy como el humo de los constantes cigarros que
fumaba, la neblina permanente que caracteriza al cielo de Lima y el gallinazo, ave tan presenta en
la obra del autor.

5) ¿Lima sigue siendo horrible?


Creo que sí. Sebastián dice en un momento de la obra que él escribe “Lima La Horrible”, no porque
Lima sea horrible en sí, sino porque él la quiere y solo quería mostrar un poco como somos para
que nos entendamos como limeños. Es verdad, tenemos muchas de las cosas que dice el libro, que
es más que una crítica a nuestra sociedad, es la intención de lograr un cambio a través del espejo
que puede ser la literatura.

6) ¿Qué nos encontraremos en “Humo en la Neblina”?


Una obra que toca varios puntos con los que muchos de los que viven en Lima se pueden
identificar. Implícitamente a lo largo de la misma siempre se está hablando de Lima, de la sociedad
limeña, esto nos hará reflexionar muchísimo acerca de lo que somos como ciudadanos. Además, la
directora ha sabido plasmar visualmente a través de las imágenes que forman los elementos y
colores de la puesta todo aquello que representaba Salazar Bondy. A mí me encanta cuando voy a
ver una obra de teatro y me hace reflexionar. Cuando con el texto o las actuaciones hacen que se
pueda originar algún cambio (para bien) dentro de mí. Cuando entras al teatro pensando de una
manera y sales con otra mejor.

También podría gustarte