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¿ Cómo hablar de Tradición en medio de un mundo tan

globalizado, en el que precisamente el aprecio por lo propio


ha caído en desuso?.

Hablar de Tradición implica remitirnos a ese conjunto de


costumbres que fuimos seleccionando y tejiendo a lo largo
del tiempo y que nos hacen diferentes del resto. Pensar y
sentir la Tradición es más importante: es asomarse a ese pozo
de luz que es nuestro acervo y reiniciar la marcha hacia el
futuro, sin olvidar lo que quedó atrás. En nuestra historia se
resume como la confluencia de diferentes culturas que
contribuyeron a la nuestra y le imprimieron su toque
personal. De allí que ampliemos su significado y no la
reduzcamos a las clásicas empanadas, el caballo, el campo
o el gaucho. Sino que además la entendamos como el amor
y el orgullo por la patria, por los mitos y las leyendas, que
tanto han contribuido a fortalecer el sentimiento de
identidad. Sentimiento tan buscado y querido por nuestros
paisanos.

Tal vez la definición de tradición que más se ajuste a esa


ideología, la aporte Ismael Moya. La define como: “El
conjunto de dones que una edad entrega a la que le sucede,
para que ésta a su vez, los transmita por los tiempos de los
tiempos. Es el espíritu de cada raza : fuerza divina que presta
cohesión y firmeza al carácter de los pueblos”.

Quizás estos pensamientos nos ayuden a vivir y a


comprender mejor el Día de la Tradición que festejamos hoy.