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LOS NIÑOS TONTOS

Ana María Matute

Guía de lectura y actividades


Los niños tontos de Ana Mª Matute Guía de lectura y actividades

1. ACTIVIDADES PARA TRABAJAR ANTES DE LA LECTURA

1.1. Breve apunte contextual (p. 95)

Algunos novelistas representativos de la “Generación de los 50”: Ignacio Aldecoa, Jesús


Fernández Santos, Juan García Hortelano, Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Goytisolo, Juan
Marsé, entre otros.
Han escrito en castellano, pese haber nacido en Barcelona, Juan Goytisolo y Juan Marsé.
Aunque las circunstancias de la época en que se inició su trayectoria (en plena posguerra),
obviamente no favorecían el uso de la lengua catalana, el hecho de escribir en castellano fue y
sigue siendo en ellos una opción personal. Si bien esto ha podido resultar polémico para ciertos
sectores de la crítica, siempre se les ha considerado adscritos a la literatura castellana.

Juan Goytisolo y Juan Marsé continúan en activo. Por ejemplo, Marsé publicó Esa puta tan
distinguida en 2016.

Carmen Laforet (1921-2004), Carmen Martín Gaite (1925-2000) y Josefina Aldecoa (1926-
2011) compartieron contexto con Ana María Matute en sus inicios literarios, pero sus
respectivas trayectorias son muy personales.

Podéis informaros sobre ellas compaginando la información de Wikipedia con la que pueden
proporcionaros las historias de la literatura que tenéis citadas en la bibliografía que os
adjuntamos.

1.2. Ana María Matute: perfil biográfico y trayectoria

http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-ana-maria-matute-nina-cabellos-
blancos/1639343/

https://www.youtube.com/watch?v=gcUezKBhmGo

http://www.rtve.es/noticias/20140625/ana-maria-matute-nina-asombrada-fabuladora/960984.shtml

http://www.rtve.es/alacarta/videos/habla-con/habla-ana-maria-matute-entrevista-inedita/2631104/

https://www.youtube.com/watch?v=lJzYeZaD49I

http://www.rtve.es/noticias/20140625/muere-ana-maria-matute/960980.shtml

http://www.rtve.es/rtve/20141023/discurso-ana-maria-matute-premio-cervantes-2010/1034560.shtml

1.3. Un género nuevo

Un cuento es una narración breve de ficción. Por su condición de texto narrativo debe tener:
argumento, narrador, personajes, estructura y un marco espaciotemporal en el que situar la
acción. Todo ello está condicionado por las dimensiones a las que debe ajustarse.
Precisamente, el establecimiento de una frontera entre un cuento largo y una novela corta, o
entre un cuento corto y un microrrelato, siguen siendo cuestiones muy debatidas.
Hecha esta precisión y entrando en el terreno del microrrelato, cabe señalar que, siendo como
es también un texto narrativo, comparte con el cuento todos los elementos señalados, pero,
como género independiente, tiene su propia poética (véase el apartado correspondiente de este
estudio).

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Se han eliminado la mayoría de preguntas con respuesta abierta y se ha corregido la


numeración de las actividades, por lo que no siempre coincide con la del libro.

2. ACTIVIDADES PARA TRABAJAR DURANTE LA LECTURA

2.1. Comentario de texto de los cuentos (Con el uso de la guía de CT).

Ejemplo de CT del cuento Mar (p. 128, adaptación del original al nuevo esquema PAU)

Un niño, que no ha visto nunca el mar, se ha forjado una imagen distorsionada de él. Se lo
imaginaba “alto y verde”; creía, además, que entrar en él era como “estar dentro de una caracola
grandísima”, “llena de rumores, cánticos, voces”. De ahí su estupefacción al verlo en realidad,
una sorpresa que le provoca vergüenza y estimula su deseo de explorarlo. En su intento de
cerciorarse de que era como él había creído, se adentra en sus aguas peligrosamente y el mar
lo acaba engullendo. Para el pobre niño la constatación es un triunfo, finalmente ha podido
comprobar que era “alto y verde”; se cumple lo que él había soñado.

El tema del relato es la persecución de un sueño hasta las últimas consecuencias que aquí
representan la muerte del niño que se ahoga. Se trata de un nuevo ejemplo del conflicto que se
les plantea a los niños “matutianos” cuando la realidad no se ajusta a sus sueños.

Con un título muy escueto, Mar, la autora encabeza el último cuento de Los niños tontos.
Aunque parco un conciso y escueto sustantivo frente a la profusión de niños, con epíteto o
distintivo adjunto, que dan nombre a la mayoría de los textos del libro, orienta la lectura y deja
claro de antemano el protagonismo de este “mar” en el desarrollo de la breve trama.
Ana María Matute ha elegido a un niño de características similares a los otros como
protagonista. Un “pobre niño”, según la voz narrativa, porque todo indica que está enfermo
estaba doblado, amarillo”, y “el hombre que curaba” le recomienda que vaya al mar para
restablecerse.
Aunque se trata de una narración y esta forma de expresión es la que predomina, también está
muy presente la descripción, pues podemos visualizar cromáticamente la disyuntiva ante la que
está el niño: si su imaginación le decía que (el mar) “era alto y verde”, la vista le mostraba lo
blanco de la espuma, “como el borde de la cerveza”, que cosquilleaba sus pies. Además, al
principio y al final de la segunda parte, como enmarcándola, hace acto de presencia el diálogo.

En cuanto a la estructura externa, el relato está constituido por seis párrafos y aunque su
brevedad permitiría concebirlo como un todo, podríamos hablar de que existen dos partes
internas marcadas por el antes y el después de la llegada al mar. En la primera parte conocemos
las circunstancias del niño y la imagen del mar que se ha fabricado en su imaginación. El uso
de verbos como “se figuró”, “creía”, prueba que se trata de un mar imaginado. Un “Pero”
adversativo marcaría el inicio de la segunda parte, el momento en que queda patente su
sorpresa al descubrir cómo es el mar en realidad, lo que pondría en evidencia la disyuntiva entre
realidad e imaginación. A partir de ahí, se inicia la fase de la experimentación del sueño, y el
relato se precipita hacia el desenlace. El nexo adversativo “Pero” reaparece al inicio del último
párrafo para poner de manifiesto un nuevo contraste, la doble perspectiva desde la que se
puede interpretar su final cerrado: una positiva para el niño, pues su exclamación no parece
dejar lugar a dudas, y una negativa para los que están en la orilla y consideran su muerte un
hecho fatídico. El doble nexo adversativo, pues, marca dos contrastes muy significativos del
relato y sirve como elemento estructural.

El narrador del cuento está en tercera persona, por lo que nos encontramos, en principio, ante
un narrador omnisciente que no se limita a ser un mero observador objetivo. Es, en realidad, un
narrador equisciente, que relata la historia en tercera persona desde el punto de vista de un
narrador externo a la acción, pero emplazado en la conciencia del protagonista y que conoce
todo lo que concierne al personaje con el que se identifica.

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Desde allí informa al lector sobre lo que el niño hace, dice, piensa y siente, con lo que consigue,
además, crear una mayor conexión entre personaje y lector.

Habida cuenta de la brevedad del relato, Ana María Matute nos presenta a los personajes con
unas pocas pinceladas. Del “pobre niño” protagonista no conocemos su nombre, como sucede
con los otros que aparecen en el resto de los cuentos; intuimos más que sabemos que está
enfermo y, en cuanto a los rasgos físicos, centra su atención en una peculiaridad de su
anatomía, sus orejas, que resultan ser “muy grandes”, y en su semblante amarillento,
posiblemente a causa de su enfermedad. Completa su perfil, en la línea de los personajes
“matutianos”, una acusada tendencia a dejar volar su imaginación. Todo parece indicar que se
trata también de un niño solitario, dado a las ensoñaciones y a crearse su propio mundo, aunque
en esta ocasión no le marginen los demás, sino más bien la enfermedad. Su comportamiento
denota que vive al margen de la realidad y que está dispuesto a la consecución de su sueño
sin importarle lo que ello suponga.
El médico que le visita aparece caracterizado como “el hombre que curaba”, un sesudo galeno
que se esconde “detrás de sus gafas” y que recomienda la visita al mar como remedio a su
enfermedad.
La madre sólo es mencionada, sin atributos, como una callada interlocutora a quien su hijo
refiere su asombro ante la vista del mar y le comunica su intención de ir a confirmar sus sueños.
El narrador engloba, finalmente, con un “todo el mundo” a los que empiezan a hacer las maletas,
de quienes puede inferirse que se trata del resto de la familia; y luego a “los de la orilla” para
referirse al número impreciso de personas que contemplan impotentes la desaparición del niño
en las aguas del mar y que con sus gritos se hacen eco de la “gran desgracia”.

Aunque en ningún momento se nos explicita dónde se desarrolla la acción, es decir, el marco
espacial, el hecho de que el niño no haya visto el mar y únicamente se lo haya imaginado nos
permite deducir que vive en un lugar no costero, detalle que carece de relevancia excepto para
poder poner de manifiesto cómo ha concebido el mar en su imaginación. Sabemos también que
la prescripción médica comporta un desplazamiento.
Por lo demás, y si nos fijamos en el título, el mar es el gran espacio exterior protagonista del
cuento y, a la hora de describírnoslo, el narrador compagina con destreza la visión imaginaria
que tiene de él el niño con la imagen real representada por la espuma de la orilla.

En cuanto al marco temporal, pese a la casi requerida atemporalidad que suele ir implícita en
la brevedad de los microrrelatos, la autora explicita ciertos indicios para dejar constancia del
paso del tiempo.
Tras la recomendación médica, el tiempo narrativo se precipita, al señalarnos que “Tenían una
prisa muy grande” y que empiezan “a hacer maletas” para emprender el viaje, lo que nos permite
intuir que se trata de una enfermedad grave.
Estas breves referencias, sin ser explícitas, son suficientes para evidenciar la diferencia entre
la rapidez con la que se trasladan al mar y la lentitud con que transcurre el tiempo cuando
acompañamos al niño mientras se va metiendo en el mar, arrastrado por “las voces que llaman
lejos”. Con una reiteración verbal –“Y anduvo, anduvo, anduvo” –, así como la mención de las
distintas partes de su cuerpo –“rodillas”, “cintura”, “pecho”, “labios”, “ojos”–, refiere su
adentrarse lento y paulatino, hasta cerciorarse de que “el mar era verdad”, “alto y verde” como
lo había imaginado, lo que culmina con una gozosa exclamación: “¡Ah, sí, por fin, el mar era
verdad! [...] El mar, verdaderamente, era alto y verde”.

Estilísticamente hablando, cabe decir que el cuento tiene un marcado tono lírico. Con el
propósito de desnudar el texto de elementos superfluos y reducirlo a la esencialidad, Ana María
Matute emplea un lenguaje sencillo, con frases breves y escasa adjetivación, y recurre,
asimismo, a la simplicidad sintáctica.
Un marcado cromatismo contribuye a la visualización del espacio: el mar “verde”, la espuma
blanca, el mar que “se volvía azul, violeta” y, finalmente, “en los ojos, todo el color”. Sirve,

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especialmente, para dibujar el mar, salvo las dos pinceladas de color que usa la autora para
describir al niño: sus orejas “encarnadas” y su color “amarillo”.
Destacables son también las dos conjunciones adversativas por su significado y ubicación, que
antes ya hemos señalado como elementos estructurales, así como las dos significativas
reiteraciones. “El mar [...], el mar, el mar”, repite el médico para confirmar lo imprescindible que
resulta éste para la salud del niño y, de ahí, la prisa de “todo el mundo”; y la de la forma verbal,
“anduvo, anduvo, anduvo”, que, como hemos señalado anteriormente, hace que asistamos a la
lenta entrada del niño en el mar.
También los diálogos que incluye son concisos y sólo interviene uno de los interlocutores.
Oímos las palabras que dice el médico a los familiares y cómo el niño comunica sus extrañezas
a la madre y la hace partícipe de sus propósitos.

En definitiva, el estilo es sobrio y condensado, con el que se pretende sugerir más que decir, y
que se ajusta a la poética del microrrelato.

2.2. Responde las preguntas del cuestionario sobre cada cuento que sigue a continuación.

“La niña fea” (1)

1. “[…] y todos dijeron: “Qué bonita es”.” ¿A qué se debe la transformación de la niña? ¿Cómo
pasa de “fea” a “bonita”?

2. Comenta este final: “ella se fue a su color caliente, al aroma escondido, al dulce escondite
donde se juega con las sombras alargadas de los árboles, flores no nacidas y semillas de
girasol”.
Fíjate en la sinestesia. ¿Le da un significado especial al fragmento? ¿Te parece que es mera
casualidad el uso de las palabras de la misma familia escondido/escondite o la autora
le ha querido conferir un sentido figurado? Habla de la relación entre el sustantivo “escondite”
y el verbo “juega” en este contexto.

3. ¿Con qué recursos estilísticos nos transmite la autora el pesar de la niña protagonista por el
hecho de ser marginada? ¿Te parece que queda suficientemente claro si el motivo del
rechazo es su fealdad?

“El niño que era amigo del demonio” (2)

1. ¿A qué crees que se debe la actitud del niño de querer considerar al demonio como su amigo?
¿Puede ser que se sienta identificado con él, dado el perfil característico de los niños
“matutianos”?

2. ¿Sabes cómo era un “libro de doctrina” de la época en que Ana María Matute escribió estos
cuentos? ¿Tiene algo que ver con la ideología de la época franquista y su sistema de
enseñanza?

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3. ¿Está justificada la referencia a los judíos? Según el niño, ¿qué relación existe entre ellos y
el demonio? ¿Hace referencia a alguna circunstancia histórica que justifique esta afirmación:
“todo el mundo les echa de su tierra”? Indica a qué se refiere.

“Polvo de carbón” (3)

1. Te habrás dado cuenta, a medida que leías este relato, de que su trama se sustenta a partir
de diversos contrastes: blanco/negro, sol/luna, suciedad/limpieza, agua/carbón. ¿Qué
sensaciones pretende suscitar la autora en el lector? ¿Lo consigue?

2. ¿Cómo interpretas el final? ¿Queda clara la muerte de la niña o hemos de intuirla? ¿Es un
triunfo o un fracaso para ella? ¿Qué la conduce a ahogarse en el fondo de la tina? ¿Esta
idea obsesiva por quitarse el polvo de encima debemos interpretarla en sentido literal o
figurado?

3. Comenta también el uso de este diminutivo: “con una perlita tenue”. Sustitúyelo por una
expresión del registro estándar sin cambiar el sentido.

“El negrito de los ojos azules” (4)

1. Haz un recuento de los colores que aparecen mencionados y explica el significado de las
singulares asociaciones que se establecen.

2. Después de la muerte, el niño se convierte en dos miosotis. Busca información sobre este
tipo de planta y encuentra la relación que tiene con el significado del cuento. ¿Se puede decir
que el niño ha sufrido una metamorfosis?

3. ¿Con qué se asocia el color negro en este cuento? Compara el uso, simbólico o no, que se
hace de este color en este relato y en el titulado “Polvo de carbón”.

“El año que no llegó” (5)

1. ¿Sabes qué son los vencejos y qué color tienen? Contrasta su apariencia con la idea de la
luz a través de esta imagen: “Subían, como una salpicadura de tinta, hacia aquella luz
hermosa”. ¿Qué representan en el texto? ¿Provocan alguna reacción en el niño: temor,
estupefacción, o no se nos deja constancia de ello?

2. ¿Cómo interpretas el final? ¿A qué se refiere el narrador cuando dice que el niño no podía
avanzar porque tenía “un saquito de arena” sujeto a cada pie? ¿Hemos de entender que el
niño muere al no poder cumplir el año?

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“El incendio” (6)

1. ¿Qué lápiz de colores resulta más destacado? Justifícalo y relaciónalo con el significado del
cuento.

2. ¿El final trágico tiene el mismo sentido liberador que en otros cuentos? ¿O más bien se debe
a que al niño se le va de la mano el incendio, aunque sólo sea en sentido figurado?

3. ¿Por qué el narrador habla de “una hermosa lluvia de ceniza” y, en cambio, emplea un verbo
tan contundente al final del texto? ¿Te parece antagónico?

4. En este cuento el blanco tiene connotaciones negativas para el niño; por eso se dice que
“prendió fuego a la esquina con sus colores”. ¿Cómo lo interpretas? Compáralo con algún
otro de los cuentos en que éste sea el color positivo y el negro o la oscuridad, el negativo.

“El hijo de la lavandera” (7)

1. ¿Cuál es el papel de la voz narrativa del relato? Ejemplifica el hecho destacable de que
parece estar focalizando la acción desde el punto de vista de los niños agresores. ¿Es
objetiva? ¿Pretende justificar el comportamiento de los malvados niños?

2. ¿Crees que matan al niño con la pedrada o sólo le hieren? ¿En qué te basas? ¿Has
encontrado algún dato explícito en el texto que te permita corroborarlo?

3. El narrador se propone hacer especial hincapié en el tamaño de la cabeza del niño. ¿Qué
recursos emplea? ¿Con qué objetivo? ¿Te parece que en el odio hacia el niño se esconde
cierto clasismo?

4. ¿Has encontrado algún indicio que haga patente, de manera más o menos explícita, la
diferencia de clases en alguno de los cuentos que has leído hasta ahora?

“El árbol” (8)

1. Estarás de acuerdo en que el final de este relato es, cuando menos, sorprendente. ¿Dirías
que es un final feliz, dado que el niño parece alcanzar su sueño? ¿Podemos interpretar su
obsesión por el árbol como un intento de escapar de la realidad que le rodea?

2. Estamos ante un personaje que no es maltratado ni menospreciado por los demás niños,
pero comparte con otros protagonistas la soledad que le produce vivir en su sueño. ¿Qué
otras semejanzas y diferencias señalarías entre éste y los niños de los cuentos anteriores?

3. Enumera los distintos lugares en que discurre la trama e intenta describirlos a partir de los
datos que te proporciona el texto.

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“El niño que encontró el violín en el granero” (9)

1. ¿El nombre onomatopéyico del protagonista tiene algo que ver con la música, concretamente
con el violín, o tiene más relación con el hecho de ser un muñeco?

2. Hasta el final no descubriremos que, en realidad, el niño es un muñeco. ¿Nos ha dado el


narrador algunas pistas previas para presuponerlo? ¿Te ha causado sorpresa o ya lo
sospechabas?

3. Explica cómo interpretas esta asociación entre el niño y el violín, la música del instrumento y
la mudez del personaje.

4. Los animales del relato tienen voz propia y hablan con el niño. ¿Qué pretende la autora al
hacer que se conviertan en los únicos interlocutores del protagonista?

“El escaparate de la pastelería” (10)

1. El protagonista es otro niño que sueña, como el del cuento “El árbol”. ¿Qué tienen en común
ambos personajes?

2. ¿Podemos atribuir a los dulces un valor simbólico? Según tú, ¿qué simbolizan?

3. ¿Qué te sugieren los atributos con que son descritos los ojos del niño?

4. ¿Por qué crees que el niño repite “interminablemente” a la señora que no tiene hambre? ¿Es
sincero?

5. ¿Te parece “caritativa” la señora, tal como la califica el narrador en dos ocasiones o, en este
contexto, el término tiene una connotación irónica? ¿Por qué le escandaliza la respuesta del
niño y se la cuenta “a todo el mundo”?

“El otro niño” (11)

1. El protagonista resulta ser el niño más misterioso de cuantos hemos visto hasta ahora.
¿Cómo deduce la maestra que se trata del Niño Jesús?

2. Utiliza cuatro adjetivos para calificar la reacción de la señorita Leocadia ante la insólita
aparición.

3. ¿Qué se supone que va a hacer a la escuela? ¿Por qué se coloca, precisamente, en el último
pupitre?

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4. ¿Dirías que la autora ha querido darle algún sentido religioso al relato? ¿Esconde algún
propósito al respecto?

“La niña que no estaba en ninguna parte” (12)

1. En este cuento, Ana María Matute nos enfrenta con la vejez. Analiza los recursos estilísticos
utilizados para conseguir el tono nostálgico con el que evoca la niñez de la protagonista.

2. Podría decirse que el relato resulta un tanto inquietante. ¿Se debe al hecho de resaltar la
ausencia física de la niña o por la transformación de que ha sido objeto?

3. ¿Cómo consigue la autora dejar constancia en el relato del paso del tiempo?

“El tiovivo” (13)

1. ¿Por qué se asusta el hombre del tiovivo y todo el mundo huye gritando cuando levantan la
lona? ¿Qué te imaginas que ven debajo de ella?

2. Señala los elementos fantásticos del cuento y su función en el fatídico desenlace. ¿Podemos
interpretar, una vez más, que la supuesta muerte del niño es algo positivo para él porque le
libera de su pobre y triste vida?

“El niño que no sabía jugar” (14)

1. ¿Cuál dirías que es el motivo que induce al niño a tener un comportamiento cruel? ¿Es
gratuita esta violencia que muestra hacia los animales o se trata de un simple juego? ¿La
soledad le hace ser cruel o es su crueldad innata la que le aparta de los demás? ¿Qué
interpretación te parece más convincente?

2. El niño “iba y venía con una sombra entre los ojos”, nos dice el narrador, mientras que la
madre dice sentir “frío” mientras mira las idas y venidas de su hijo desde la ventana. ¿Se
pueden considerar como presagios de lo que acabará descubriendo?

3. ¿Es comprensible la preocupación de la madre? ¿Intuye que su hijo esconde algo extraño?

“El corderito pascual” (15)

1. ¿Sabes qué es un ropavejero? ¿Qué sucede en su casa con la llegada de la primavera? ¿Por
qué se reúne allí tanta gente?

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2. En este cuento se refleja de manera un tanto explícita el ambiente empobrecido de la


sociedad de posguerra. Pon algunos ejemplos de ello. ¿Por qué lloran los niños al no haber
"llegado el sol del todo"?

3. ¿Por qué el protagonista se fija, sobre todo, en los dientes del padre al sentarse a la mesa?

“El niño del cazador” (16)

1. Señala los distintos espacios donde transcurre la acción. ¿Cuál de ellos tiene más incidencia
en la trama?

2. ¿Qué hay de real en el despliegue cromático empleado por la autora al referirse a las piezas
que el niño caza de noche en solitario?

3. ¿Qué da a entender la autora al decir "Cazó el miedo, el frío, la oscuridad"? ¿Cómo te


imaginas que transcurrió la estancia del niño en aquellos parajes en plena noche? ¿Por qué
decide ir solo a la montaña?

4. ¿Qué efecto te producen, como lector, la imagen del rocío "vuelto rojo" y las "rodillas blancas"
del niño? Fíjate en el contraste: volvía de cazar con su padre "con las piernas salpicadas de
gotitas rojas". En cambio, cuando le bajan del monte tiene las "rodillas blancas". ¿Encuentras
algún significado a este contraste cromático?

“La sed y el niño” (17)

1. ¿Qué significa para el niño la fuente?

2. Explica el simbolismo del agua en este cuento.

3. ¿Cuál es la reacción de los animales ante la situación del niño? ¿Les afecta a ellos la falta
de agua?

4. Detalla la metamorfosis que se ha producido en el niño y sus consecuencias, destacando la


presencia del elemento fantástico.

“El niño al que se le murió el amigo” (18)

1. ¿Cómo y cuándo deja atrás su infancia el niño?

2. Precisa detalladamente todas las referencias espaciotemporales que encuentres explicitadas


en el cuento.

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“El jorobado” (19)

1. ¿Qué nos dice el párrafo siguiente del padre del protagonista?: “Su padre tenía muchas
voces, muchos porrazos, muchos gritos distintos”.

2. ¿Crees que el padre no deja intervenir a su hijo en las actuaciones porque le subestima o
para que el público no se ría de él?

3. ¿Por qué el niño quiere hacer reír al público a costa de su joroba?

4. ¿Quién es Cristobita? ¿Qué relación tiene con el teatro de guiñol?

“El niño de los hornos” (20)

1. ¿Qué efecto pretende producir en el lector el uso de la imagen del “conejo despellejado” que
emplea la autora para referirse al niño recién nacido? ¿Te parece que mitiga la dureza del
crimen? ¿Pretende decirnos que el protagonista no es del todo consciente de la barbaridad
que está a punto de cometer?

2. ¿Crees que cuando intenta tocar a su hermano pretende, en realidad, hacerle una caricia o
es para hacerle daño?

3. El fuego también es un elemento esencial en este cuento, pues le sirve al protagonista para
llevar a cabo su horrible crimen. Compáralo con cuento en el que también es un elemento
relevante, “El incendio”. Analiza la psicología y las motivaciones de ambos personajes
protagonistas.

“Mar” (21)
No hay cuestiones porque se ofrece el comentario de texto de este relato como ejemplo.
Véase la página 128 del libro para el comentario de texto de este cuento.

3. ACTIVIDADES PARA TRABAJAR DESPUÉS DE LA LECTURA

1. Al hablar de las características del microrrelato hemos señalado la importancia de los títulos.
Haz una relación de nombres de todos los cuentos que acabas de leer y decide cuáles
resultan más explícitos a la hora de ayudarnos a entender los respectivos textos.
Después analiza qué tienen en común los títulos de cada columna (artículo + sustantivo +
adjetivo; artículo + sustantivo + oración…) y extrae conclusiones sobre ello.

TÍTULO DEL CUENTO MÁS EXPLÍCITO MENOS EXPLICITO


“La niña fea”
“El niño que era amigo del demonio”

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2. Mientras estabas leyendo los textos, habrás observado que, en ocasiones, la autora hace
uso del estilo directo breves y escasos diálogos, expresiones o reflexiones de los
protagonistas…. ¿Son diálogos y monólogos convencionales? ¿Qué tipo de información
aportan?

3. Las muertes suelen resolverse, narrativamente hablando, de forma simbólica y elíptica, y


acostumbran a ser tan inesperadas como extrañas. Diferencia, de entre los cuentos que
tengan este desenlace, los relatos en que la muerte del niño resulte más explícita de aquellos
en que se narre de manera más ambigua y elíptica. ¿En todos hay algo de inexplicable?
¿Podemos considerar que siempre se trata de un desenlace positivo para el niño?

4. Ana María Matute utiliza diversas imágenes y motivos para indicar la continuación vital del
niño muerto en otro estado. ¿En qué cuentos? Analiza los recursos empleados.

5. Te habrás ido fijando en las veces que aparece la palabra “tonto” referida a los niños en los
distintos relatos. Revísalas y comprueba si está empleada, en todos ellos, en el mismo
sentido y de acuerdo con la acepción más común del término.

6. ¿En todos los cuentos se detecta la presencia del elemento fantástico? ¿Has encontrado
alguno que te resulte verosímil? Explica por qué. ¿desentona en el conjunto?

7. Dada la riqueza léxica que despliega la autora, es posible que hayas encontrado palabras y
expresiones cuyo significado desconozcas. Búscalas en el diccionario y asegúrate de que
escoges la acepción adecuada al contexto.

8. En el comentario de texto del cuento “Mar” que encontrarás en el apartado quinto de estas
Propuestas de trabajo, introducimos el concepto de narrador equisciente. Busca más
información sobre distintos tipos de narradores en tercera persona y establece las diferencias
entre un narrador equisciente y un narrador omnisciente. Después escoge un cuento en que la
voz narrativa sea equisciente y haz las modificaciones pertinentes para convertirla en
omnisciente.

9. Elige otro de los cuentos de Ana María Matute y efectúa el cambio de la tercera a la primera
persona. Reflexiona, a continuación, sobre las modificaciones que has debido realizar y sobre
cómo la voz narrativa incide en la información que se le proporciona al lector.

10. Como hemos dicho anteriormente, Ana María Matute siempre defendió que, aunque
protagonizados por niños, los relatos de Los niños tontos no eran para niños. ¿Sabrías convertir
alguna de estas narraciones por ejemplo, la que más te haya gustado en un verdadero cuento
para niños? ¿Qué crees que se debería suprimir o añadir para adecuarlo?

11. ¿Consideras que los cuentos de Los niños tontos encajan con la sensibilidad de un
adolescente actual?

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12. Completa estos recuadros con distintas figuras retóricas que hayas encontrado en los
cuentos (sin repetirlas).

FIGURA RETÓRICA DEFINICIÓN EJEMPLO (cuento/pág.)

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