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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN

Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales

Departamento de Geología

Tesis de Licenciatura

CONODONTES Y MICROFACIES CARBONÁTICAS DE LA FORMACIÓN SAN


JUAN ENTRE LAS ZONAS DE OEPIKODUS EVAE Y OEPIKODUS INTERMEDIUS,
TALACASTO, PRECORDILLERA CENTRAL

Autor: Rubén Darío Carranza

Asesor: Dra. ANA ISABEL MESTRE GARCÍA

Co-Asesor: Dra. SUSANA EMMA HEREDIA

2017
ÍNDICE

AGRADECIMIENTOS…………………………………………………………………….

RESUMEN……………………………………………………………………………………4

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN.

I. 1. Ubicación del área de trabajo………………………………………………...……………5

I. 2. Objetivos…………………………………………………………………………...…...…6

I. 2. 1. Objetivo General…………………………………………………...……………...……6

I. 2. 2. Objetivos Específicos…………………………………………………………..………6

I. 3. Metodología…………………….……………………………………………..…….……6

I. 3. 1. Tareas de campo……………………………………………………….....……….……7

I .3. 2. Tareas de laboratorio……………………………………………………………….......7

I.3.3. Técnicas de tratamiento de las muestras para la obtención cortes delgados y pulidos….8

I.3.4. Técnicas micropaleontológicas…………………….………………………………..…10

CAPÍTULO II: ESTRATIGRAFÍA.

II. 1. Geología Regional………………………………………………………………………12

II.1.1. Origen de la Precordillera……………………………………………………………...15

II. 2. Antecedentes del área de estudio……………………………………………………….19

II. 2. 1. Descripción de la sección estudiada, definición de litofacies ……………….............20

CAPÍTULO III: MICROFACIES CARBONÁTICAS.

III. 1. Definición……………………………………………………………………………...28

III. 2. Clasificaciones de los carbonatos……………………………………………………...28

III. 3. Descripción de microfacies…………………………………………………….……...30

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CAPÍTULO IV: BIOESTRATIGRAFÍA.

IV.1. Definición Clase Conodonta….………...……...………….……………………………48

IV.1.1. Características………………………………………………………………………...48

IV.1.2. Morfología……………………………………………………………………………48

IV.1.2.1. Cono simple o elementos coniformes………………………………………………50

IV1.2.2. Elementos ramiforme………………………………………………….…………….51

IV.1.2.3. Elementos pectiniformes……………………………………………..……………..54


IV.1.2.4. Aparatos multielementales………………………………………………..………...58

IV.1.2.5. Posición Sistemática de los Conodontes…………………………………...……….59

IV.2. Conodontes sección de estudio, quebrada de Talacasto………………………..………61

IV.3. Discusión bioestratigráfica…………………………………………………..………....63

CAPITULO V: INTERPRETACIÓN PALEOAMBIENTAL.…………...……………...69

V.1. Aporte Nuia Sibirica……………………………………………………………………………..70

CAPITULO VI: CONCLUSIONES.……….…...………………………………………….75

CAPITULO VIII: BIBLIOGRAFÍA……………...………………………………………..67

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RESUMEN

La sección de la Quebrada de Talacasto se ubica en la localidad de Talacasto, a unos 60 km al


noroeste de la ciudad de San Juan y corresponde geológicamente al sector oriental de la
Precordillera Central. En el presente trabajo se analizaron los aspectos bioestratigráficos y
sedimentológicos de un tramo de la parte media de la Formación San Juan en la sección de
Talacasto, para tal fin se colectaron una serie de muestras de forma sistemática, en los niveles
estratigráficos comprendidos entre las biozonas de conodontes de O. evae y O. intermedius.

A lo largo de la sección estudiada se reconocieron 2 litofacies, una de caliza masiva y otra de


calizas nodulares y a su vez se definieron 2 microfacies: Microfacies 1: Mudstone-
Wackestone Bioclástico (muestras Tr1, Tr3, 4b) y Microfacies 2: Packstone- Grainstone
Peloidal (Tr6).

Las asociaciones de conodontes recuperados de los niveles estratigráficos estudiados permiten


registrar las Zonas de O. evae y O. intermedius. Se propone redefinir el límite inferior de la
Zona de O. intermedius por el FAD de la especie homónima que en co-ocurrencia con la
especie O. evae señalaría la parte inferior de la Zona de O. intermedius.

El análisis de las características petrográficas como paleontológicas, antes descriptas


indicarían un ambiente rampa media de baja a media energía con algunos episodios de
tormenta con tendencia somerizante. El hallazgo de Nuia sibirica Maslov presente en la
totalidad de las muestras, permitiría proponer una interpretación paleoambiental y
paleoclimática, así como realizar inferencias sobre la posición paleolatitudinal de la zona de
estudio.

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CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN.

I.1. Ubicación del área de trabajo.

La sección de la Quebrada de Talacasto se ubica en la localidad de Talacasto, a unos 60 km al


noroeste de la ciudad de San Juan y corresponde geológicamente al sector oriental de la
Precordillera Central. A dicha zona se accede mediante la ruta nacional N°40 hasta el
empalme con la ruta provincial N° 436, desde donde se prosigue hacia el oeste unos 12 km
aproximadamente (Figura1). Allí afloran las calizas ordovícicas de la Formación San Juan,
cuya base no se encuentra expuesta, mientras que el techo de la misma está en contacto
erosivo con las sedimentitas de la Formación La Chilca (Peralta y Persia, 1999). Albanesi et
al. (2006) y Soria et al. (2013) asignan para la Formación San Juan en la quebrada de
Talacasto una edad floiana-darriwiliana y está representada principalmente por wackestone,
packstone y grainstone, con niveles de K- bentonita. Estas sedimentitas se encuentran
afectadas por plegamiento y fallas de diferente magnitud que han sido ampliamente descriptas
por Rolleri (1947) y Marchese (1972).

Figura 1. Imagen Landsat 8, RGB, Área de estudio delimitada por un recuadro de color
amarillo, adyacente a este se puede apreciar la Ruta Nº 436 señalada con línea punteada, de
color amarillo.
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I.2. Objetivos.

El mayor objetivo es cumplir con la realización del Trabajo Final de Licenciatura establecido
por el plan de estudios correspondiente a la carrera de Lic. en Ciencias Geológicas de la
Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

I. 2. 1. Objetivo General.

El objetivo principal es el estudio de detalle y análisis de la distribución vertical de los


conodontes y de las microfacies carbonáticas de la Formación San Juan en la sección de
Talacasto en los niveles estratigráficos donde se registra las zonas de conodontes Oepikodus
evae y O. intermedius.

I.2. 2. Objetivos Específicos.

 Aprender los procedimientos de muestreo para microfósiles y microfacies.

 Conocer e implementar los procedimientos de laboratorio llevados a cabo para obtención


de conodontes a partir de muestras de rocas.

 Recuperar los microfósiles del residuo insoluble mediante picking bajo lupa binocular.

 Obtener microfotografías mediante lupa binocular y microscopio electrónico.

 Analizar las asociaciones de conodontes y obtención de la información bioestratigráfica.

 Realizar el estudio petrográfico de cortes delgados y secciones pulidas de las muestras


colectadas en el campo.

 Definir las microfacies carbonáticas en la sección estudiada.

 Determinar el paleoambiente y la importancia de estos niveles de la dentro de la cuenca


floiana de Precordillera.

I.3. Metodología.

Se analizaron los aspectos bioestratigráficos y sedimentológicos de la Formación San Juan en


la sección de Talacasto, Precordillera Central, para tal fin este proyecto comprendió tareas de
campo, laboratorio y gabinete. Las tareas se iniciarán con una búsqueda bibliográfica y

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cartográfica del área a analizar, acompañado luego por trabajos de campo, laboratorio y
gabinete detallados a continuación:

I.3. 1. Tareas de campo.

Se colectaron muestras de forma sistemática en los niveles estratigráficos de interés, para su


posterior estudio petrológico y procesamiento para la obtención de conodontes. Cada nivel fue
identificado en el campo a través de pintura biodegradable y datos de ubicación.

• La sección de estudio se encuentra en la base del perfil de La Quebrada de Talacasto,


estudiado por Soria et al. (2013) donde se registran las zonas de O. evae y O. intermedius. Se
colectaron una serie de muestras Tr0 Tr1, Tr2, Tr3, Tr4, 4b, Tr5, Tr6, Tr7, un metro por
debajo y hasta un metro por encima del FAD de O. intermedius, siguiendo cambios
composicionales y de los componentes orgánicos presentes en la sección.

• Se determinó base y techo de cada nivel muestreado, la obtención de cada muestra contó
con la indicación del techo del estrato.

• Se pintaron los niveles muestreados para una correcta identificación en el campo y


posterior toma de muestra de dichos bancos.

• Se fotografiaron las muestras antes de ser extraídas con su respectiva orientación, una vez
extraídas las muestras se ordenaron en bolsas con rotulo indicando, día, hora, fecha, número
de muestra.

I .3. 2. Tareas de laboratorio.

Se realizaron secciones pulidas y láminas delgadas de rocas carbonáticas en el laboratorio del


Instituto de Investigaciones Mineras. También se utilizaron técnicas de laboratorio para la
extracción de conodontes y otros microfósiles en el Laboratorio de Micropaleontología del
IIM (UNSJ). Este procedimiento consiste en la disminución del tamaño de las muestras a
través de maquinaria (chancadora), seguido por una disgregación de las muestras por ácidos
débiles siguiendo las técnicas de Stone (1987).

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I.3.3. Técnicas de tratamiento de las muestras para la obtención cortes delgados y pulidos.

a- Se corta la muestra con un disco diamantado (Figura 2. a/b) refrigerado con agua, para la
obtención de una sección de no más de 1 cm de espesor.

b- Se cuadra la roca (Figura 2. b) cortándose en 2 secciones de diferente tamaño, una con un


área de 10 x 5 cm para pulido y otra de 2 x 3 cm aproximadamente del tamaño de un porta-
objeto, siempre teniendo en cuenta la base y el techo de la muestra de mano.

c- Se rebajan y pulen a mano. Sobre una base de vidrio de un grosor de media pulgada
(Figura 2. d) con superficie 30 cm x 30 cm. Sobre éste se coloca un abrasivo (carburo de
silicio) y se mueve en forma circular (arrastrándola), con el fin de emparejar y corregir las
imperfecciones que deja impresa la sierra.

d- Los abrasivos por los cuales se pasa la muestra van variando su granulometría, yendo desde
una malla 220, luego pasando por una 600 y finalmente con una malla 1000 (Figura 2. e).

En este punto se diferencia las muestras de corte delgado y pulido:

• Corte delgado:

Una vez rebajada y pulida la muestra se pega del lado tratado en una porta objeto con resina
epoxi y acelerador, mezclando 3 partes a 1, también se puede pegar con lake side N° 40
(Figura 2. f). Ya pegada la muestra se deja secar aproximadamente 10 hs.

Se rebaja a un espesor de 100 micrones, con abrasivo malla 220, a 80 micrones con malla 600
y 70 micrones con malla 1000.

Se le coloca en la parte superior un cubre objeto, a modo de recubrimiento y con el fin de


proteger la muestra pegándolo con Bálsamo de Canadá.

• Corte pulido:

Una vez pulida la sección con las distintas mallas de carburo de silicio, se le da brillo en una
máquina (Figura 2. g), la cual posee platillos giratorios con pasta diamantada de 9 micrones y
posteriormente 6 micrones. Por último, se pasa por alúmina (abrasivo a base de óxido de
aluminio) dándole lustre a la muestra.

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Figura 2. a) Sierra circular diamantada; b) Cuadrando la muestra; c) Muestra cuadrada; d)
Rebajando la muestra con carburo de silicio malla 600; e) Puliendo con carburo de silicio
malla 1000; f) Muestras recién pegadas en porta; h) disco de pulido y químicos.

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I.3.4 Técnicas micropaleontológicas.

El ácido utilizado para el procesamiento de la caliza y extracción de los microfósiles de


composición fosfática como los conodontes es el ácido fórmico. El ácido industrial, que se
suele adquirir para este procedimiento originalmente tiene una concentración del 85%, por lo
que es necesaria una disolución previa del ácido al 30%.

• Preparación acido:
La cantidad de ácido a utilizar se da en una relación 1 a 1 para el ácido y 1 a 2 para el agua,
para una muestra tipo de 500 gr, las proporciones serian 1000 ml de agua y 500 ml de ácido
(al 30%), lo que genera una solución de 1500 ml con una concentración de ácido del 10%,
necesario para la disgregación de la muestra carbonática.

• Preparación de la muestra:
Para una mayor eficiencia del ácido, la muestra se hace circular por una máquina chancadora,
donde se tritura la roca llevándola a un tamaño uniforme de aproximadamente 2-3 cm.
Luego se procede a preparar los recipientes donde se colocará la muestra con el ácido (tachos
de 5 litros). Estos se rotulan con el nombre de la muestra y fecha. Se tara el recipiente y luego
se coloca la muestra a tratar (en este caso 500 gr para comenzar). Se le agrega los 1000 ml de
agua con una probeta y de los bidones previamente preparados con ácido al 30%, se agrega al
recipiente los 500 ml de ácido. Se deja reaccionar la muestra en ácido aproximadamente de 1
a 2 días.
Cuando la muestra ya está desagregada, producto de la reacción con el ácido, se procede al
lavado y preparación de la misma de la siguiente manera:

-De las muestras tratadas en el recipiente, se extrae el exceso de ácido y las rocas ya
procesadas se llevan a una bacha donde están preparados los tamices.

-Se vuelca la muestra sobre una sucesión de tamices a distintas mallas, luego se lavan con
agua para eliminar los sedimentos y el exceso de ácido, el material retenido en el tamiz de 120
mallas es el que se observa a la lupa, los otros dos restantes se regresan al balde.

-El residuo de la malla 120 se coloca en un pequeño recipiente rotulado (vaso plástico de 125
ml), en el cual se indica el nombre de la muestra y fecha. Este residuo es llevado a una estufa
que trabaja entre 50-60 °C para secar la misma y así poder hacer las observaciones pertinentes
bajo lupa binocular.

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-El material retenido en los tamices de 40 y 80 mallas se vuelven al balde y se agrega
nuevamente ácido realizando los cálculos correspondientes para la disolución del ácido,
dependiendo del peso de la muestra.

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CAPÍTULO II: ESTRATIGRAFÍA

II. 1. Geología Regional.


La Precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza (Figura 3) (Furque y Cuerda, 1979) se
ubica en la posición centro occidental del territorio argentino, esta se extiende entre los 28°
45´ y 33° 15´ de latitud sur y 68° 15´ y 69° 45´ de longitud oeste. La longitud de esta
provincia geológica es alrededor de 500 km y su ancho máximo de 110 km. La misma cubre
meridionalmente la provincia de San Juan extendiéndose hacia el norte hasta las proximidades
de la Laguna Brava en la provincia de La Rioja (Aceñolaza, 1969). Limita tectónicamente al
norte con las Sierras Pampeanas Occidentales mediante el lineamiento de Valle Fértil, su
margen austral se sitúa pocos kilómetros al sur del río Mendoza, en la provincia homónima
(Bracaccini, 1964), al este se encuentra separada de las Sierras Pampeana Occidentales por el
bolsón del Bermejo, luego por la Pampa de la Travesía y el Valle del Tulum y llanos de Jocolí
y Lavalle; limita al sur con la Cerrillada Pedemontana Mendocina y con la Cordillera Frontal,
la que también oficia de límite hacia el Oeste por el valle de Iglesia-Calingasta-Uspallata.

Ramos (1995) propuso extender los límites de la Precordillera hacia el sur para integrar los
relictos carbonáticos que corresponderían a la misma plataforma marina cámbrica –
ordovícica. Estos relictos están representados por las formaciones Ponón Trehué y Los Pilches
en la Sierra Pintada del Bloque de San Rafael, y por los afloramientos carbonáticos del oeste
de la provincia de La Pampa en la región de Limay Mahuida (Formación San Jorge), en estas
rocas se encontraron faunas de conodontes del Ordovícico Inferior (Tremadociano)
(Sarmiento y Heredia, 1983), Hünicken (1989), Heredia y Beresi (2003), Albanesi y
Bergström (2003), así como bancos de k-bentonita que permitirían la correlación
correspondiente con las rocas volcaniclásticas del sistema de Famatina. De esta manera, el
terreno al que el citado autor denomina “Cuyania” tiene una extensión de más de 1000 km,
duplicando el valor considerando tradicionalmente para la Precordillera (Figura 3).

La Precordillera se destaca por el importante desarrollo de secuencias marinas del Paleozoico


Inferior y mayormente marinos y continentales del Paleozoico Superior. El Mesozoico está
representado por reducidos afloramientos coronados discordantemente por sedimentos
continentales neógenos y cuaternarios. La columna estratigráfica que integra al conjunto de
formaciones expuesta en la Precordillera alcanza los 7500 m de espesor (Astini, 1991).

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En la Precordillera es posible reconocer distintas comarcas, identificables por particularidades
morfoestructurales y estratigráficas dentro de un mismo estilo estructural general. Estas
comarcas son consideradas subprovincias o subunidades morfoestructurales. Las unidades
distinguidas son: La Precordillera Oriental, Precordillera Central y la Precordillera
Occidental. La Precordillera Oriental fue originalmente definida como una faja corrida de piel
gruesa, vergente al oeste con despegue en los carbonatos eopaleozoicos (Ortiz y Zambrano,
1981), actualmente se considera que el basamento proterozoico forma parte del despegue
tectónico (Zapata y Allmendinger, 1996).

La Precordillera Central (Baldis y Cheblis, 1969) por su parte, es un sistema de corrimiento


de piel fina con vergencia al este. La Precordillera Occidental tiene una estructura similar a la
Central, aunque los corrimientos están más espaciados y asociados a fallas antitéticas en su
retaguardia (Baldis et al., 1982).

Otra característica que distingue a dichas subprovincias es la diferencia en las columnas


estratigráficas de las mismas: En la Precordillera Oriental predominan las secuencias
carbonáticas cambro-ordovícicas y en menor proporción sucesiones silicoclásticas del
Paleozoico y Mesozoico; la Precordillera Central está caracterizada por secuencias
carbonáticas principalmente ordovícicas y espesas sucesiones silicoclásticas silúricas y
devónicas y del Paleozoico Superior, en cambio la Precordillera Occidental está constituida
principalmente por sucesiones silicoclásticas leptometamorfizadas con cuerpos basálticos del
Paleozoico Inferior, así como por sucesiones silicoclásticas del Paleozoico Superior y en su
sector austral espesos afloramientos mesozoicos. Los únicos carbonatos observados allí son
secuencias redepositadas del Cámbrico (olistostroma de Los Sombreros) y algunas brechas
calcáreas interpuestas en turbiditas silicoclásticas ordovícicas.

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Figura 3. Mapa muestra el desarrollo de los afloramientos de Precordillera en el centro oeste
argentino. A través de sus distintas litologías (Bordonaro et al., 1999).

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Figura 4. Mapa esquemático del Terrane de Cuyania (adaptado de Astini, 2003).

II.1.1. Origen de la Precordillera.

El origen de la Precordillera ha sido tratado durante los últimos 25 años por diferentes autores
y desde distintos puntos de vista, proponiéndose un sin número posible de orígenes, alóctono
(de origen lauréntico), paraautóctono (de origen gondwánico) y autóctono. Este tema en uno
de los más controversiales y debatidos en la literatura especifica de Precordillera. A
continuación, se presenta una síntesis de las diferentes propuestas del origen de Precordillera.

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El basamento de la Precordillera no se encuentra expuesto, pero xenolitos enclavados en
dacitas y andesitas del Mioceno fueron interpretados como relictos de éste. Estos xenolitos
fueron originalmente estudiados por Leveratto (1968, 1976) en Ullúm, cerro Blanco, Tocota y
ciénaga de Gualilán. Los mismos corresponden a metamorfitas intensamente deformadas, en
facies de anfibolitas a granulitas (Abbruzzi et al., 1993). Un análisis de tierras raras y
elementos trazas, exhibieron similitud entre los xenolitos y las rocas metamórficas de la sierra
de Pie de Palo (Ramos et al., 1993) y de la sierra de la Huerta (Vujovich et al., 1994). Estos
xenolitos arrojaron circones con una edad ~ 1,1 Ga (Kay et al., 1996) que concuerda con
valores medidos en la sierra de Pie de Palo (McDonough et al., 1993). Ramos et al. (1998)
determinaron también en circones provenientes de metamorfitas de la sierra de Pie de Palo,
una edad de cristalización de ~1.1 Ga y una edad de metamorfismo de ~1.0 Ga. Al sur de
Mendoza, en la Sierra Pintada, la Formación Ponón Trehué está compuesta por carbonatos y
silicoclásticos que se asientan en discordancia sobre un basamento que produjo circones con
una edad U-Pb de ~1.2 Ga (Thomas et al., 2000). Sobre la base de esta evidencia, el
basamento de Cuyania, por ende, el de Precordillera se considera de edad Grenvilliana. A
partir de estas evidencias y con otros aportes como la similitud de la sucesión Cambro-
Ordovícica, la fauna de olenéllidos y la presencia de niveles de bentonitas potásicas en las
sucesiones ordovícicas, se generó la hipótesis que considera a esta región como un Terrane
alóctono de origen lauréntico, que mediante un proceso de “rifting”, “drifting” y “docking” se
adosó a Gondwana a mediados del Ordovícico, originándose en este periodo una cuenca de
antepaís periférica (Thomas y Astini, 1996, 2003; Astini y Thomas, 1999 y Astini et al.,
1996) (Figura 5). Según este modelo, se interpreta que sobre el Sistema de Famatina se
produjo un complejo de subducción con vergencia hacia el este y un arco volcánico a lo largo
del proto-margen andino entre los 490 y 470 Ma, como resultado de la convergencia de la
Precordillera.

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Figura 5. Evolución de Precordillera, “rifting”, “drifting” y “docking” con Gondwana, en el
Ordovícico Medio. Hipótesis de Precordillera como un microcontinente Lauréntico.
(Adaptado de Finney, 2007).

En contraste a la anterior teoría, están las interpretaciones de Rapela et al. (1998) y Keller
(1999) planteando que la Precordillera no habría arribado a su posición adyacente al Sistema
de Famatina hasta el Silúrico. También, Dalla Salda et al. (1992, 1996) y Dalziel et al. (1994)
consideraron la posibilidad de que el continente de Laurentia colisionara con Gondwana en el
Ordovícico, quedando un fragmento de Laurentia adosado al margen occidental de Gondwana
(denominado Occidentalia) de grandes proporciones, el cual incluiría a la Precordillera y parte
de la Patagonia.

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En contraposición a estas teorías de aloctonía, Aceñolaza y Toselli (1989), Baldis et al.
(1989), Aceñolaza et al. (2002) y más recientemente Finney (2007) proponen la para-
autotonía de la Precordillera. Esta hipótesis privilegia una tectónica basada en fallas
transcurrentes que dieron lugar a procesos “strike-slip” sobre el borde proto-Pacífico a lo
largo del Paleozoico y la importancia de las corrientes marinas como factores de distribución
de la fauna fósil. Baldis. (1989) considera a la Precordillera como autóctona ya que el
basamento de la misma está afectado por el sistema regmático perteneciente al
paleocontinente de Gondwana, e interpreta que la evolución estratigráfica y faunística se
habría producido bajo condiciones de margen continental pasivo. González Bonorino (1991)
postula en base a análisis estratigráficos, que la Precordillera habría formado parte de
Gondwana durante el Paleozoico Inferior, siendo su margen de tipo pasivo hasta el Devónico.
Loske (1993) basándose en estudios geoquímicos y análisis modales de sedimentos clásticos,
considera que el margen occidental de Gondwana entre las regiones de la Puna, Famatina y
Precordillera muestra una evolución única durante el Cambro-Ordovícico, formando parte de
un régimen de subducción oceánica-continental discontinua. Esto incluye la evolución de un
margen pasivo a uno activo con la formación de una cuenca de retroarco. El tamaño y tiempo
de cierre de los distintos segmentos del Gondwana muestran una tendencia norte-sur donde la
Precordillera representa el sector más ancho y en el que se observa el período de cierre más
tardío.

Adicionalmente a estas teorías, Milana (1992) sugiere que la cuenca eopaleozoica evolucionó
como una cuenca de antepaís autóctona al margen occidental del Gondwana. La Precordillera
habría sido distal y poco afectada por la tectónica al principio, luego pasando por una etapa
con tectonismo cercano hasta su fase final en donde partes de la misma (las que pertenecen a
la Precordillera Oriental) fueron deformadas al mismo tiempo que la acumulación continuaba
en Precordillera Central. En esta hipótesis la movilidad entre el Terrane de Precordillera
(Cuyania) y el macizo Pampeano habría estado canalizada principalmente a través de una faja
plegada cuya carga tectónica habría ocasionado la lenta pero continuada subsidencia que dio
lugar a las secuencias eopaleozoicas.

Por otro lado, en los últimos años está adquiriendo consenso la hipótesis que plantea que la
Precordillera es gondwánica en base a datos de proveniencia de los depósitos siliciclásticos
principalmente del Cámbrico y Ordovícico mediante dataciones U-Pb en circones. La misma
postula que durante el Ordovícico Inferior se generaron cuencas de tipo “pull-apart” a lo largo
de un sistema de fallas transcurrentes por el cual la Precordillera migró hasta a las
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adyacencias de la Sierra de Famatina, arribando a dicha posición en el Devónico Finney et al.
(2003; 2005 2007a, b).

Del análisis bibliográfico se desprende que algunas de estas hipótesis sobre el origen de la
Precordillera han tenido mayor éxito mediático que otras al haber sido promocionadas en
numerosos artículos. Afirmar que sobre este tema se encuentra todo dicho, resultaría de cierta
pobreza científica, y, por el contrario, es deseable incentivar la confrontación de ideas sobre
esta cuestión puesta en discusión en el campo de la geología regional argentina.

II. 2. Antecedentes del área de estudio.

En el área de estudio, los antecedentes sobre la bioestratigrafía de conodontes son aislados y


parciales: Hünicken. (1982) mencionó las Zona Oepikodus evae del Arenigiano (en el sentido
de las series británicas) en sectores del frente de corrimiento ubicado al inicio de la quebrada
(Baños de Talacasto). Eriksson et al. (2002) proponen reconocer la Zona de Baltoniodus navis
por la presencia del conodonte Triangulodus brevibasis (Sergeeva) en los afloramientos de la
Formación San Juan en la confluencia de la Quebrada Ancha con la de Talacasto. Albanesi et
al. (2003) infiere el registro de las zonas de O. intermedius, T. laevis y B. navis por la
presencia de los taxones guías de braquiópodos tales como Huacoella radiata Benedetto y
Herrera, Niquivilia extensa Benedetto y Herrera y Monorthis cumillangoensis Benedetto.

Albanesi et al. (2006) mencionan la Zona de Lenodus variabilis (Darriwiliano) en el techo de


la Formación San Juan en la Quebrada Ancha.

Soria et al. (2013) dan a conocer por primera vez la conodontofauna existente en los niveles
floianos de la Formación San Juan aflorantes en la quebrada de Talacasto, correspondiente a
la última faja de corrimiento de la región de Talacasto y en donde se observa esta unidad con
una menor perturbación tectónica comparada con otras secciones más al este. Estos autores
registran por primera vez, para el Ordovícico Inferior de la Precordillera, las especies
Erraticodon patu Cooper y Trapezognathus diprion (Lindström) los que evidencian una
importante conexión de la Precordillera con la Cordillera Oriental para este momento del
Ordovícico.

Una característica destacable de la Formación San Juan es la presencia de niveles de


bentonitas potásicas. En el trabajo de Huff et al. (1998) se describen ampliamente los
diferentes afloramientos y sus características principales. En la quebrada de Talacasto, dentro
de una sucesión de 110 metros de espesor de calizas, este autor cita la presencia de alrededor
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de 30 capas de K-bentonitas de 10 a 15 cm de espesor, constituidas por minerales del grupo
de las arcillas, fenocristales de cuarzo (con inclusiones vítreas de composición riolítica),
apatita, biotita, feldespato alcalino, plagioclasa y circón, así como escasos anfíboles,
clinopiroxenos, titanita y óxidos de Fe-Ti.

Huff et al. (1998) interpretan a estos niveles de k-bentonita como evidencia de la colisión de
Cuyania con el margen de Gondwana en las proximidades del arco magmático de Famatina
(Astini, 1998; Astini y Thomas, 1999; Thomas et al., 2002; Thomas y Astini, 2003; Astini y
Rapalini, 2003). La edad de las K-bentonitas se ha determinado a ~ 475-460 Ma que resulta
coincidente con las edades de los granitoides Famatinianos de ~490-460 Ma. La geoquímica
manifiesta un origen de vulcanismo explosivo relacionado con un margen activo para las
mismas, con lo cual adquieren significación tectomagmática (Huff et al., 1998; Fanning et al.,
2004). Baldo et al. (2003) y Fanning et al. (2004) proponen que probablemente el vulcanismo
explosivo del arco famatiniano haya generado las cenizas que dieron origen a las K-bentonitas
de la Precordillera.

I.2.1. Descripción de la sección estudiada, definición de litofacies.

Se ha seleccionado un sector de la sucesión expuesta en el la Quebrada de Talacasto, en la


cual se realizó el levantamiento de un perfil estratigráfico de 22 metros de espesor en calizas
de la Formación San Juan (Figura 10a/b). En este perfil relevado (Figura 11) se han
reconocido dos litofacies, calizas nodulares (Litofacies 1) y masivas (Litofacies 2), las que se
encuentran a lo largo de todo el perfil en diferentes relaciones porcentuales.

- Litofacies 1(L1) - Calizas Masivas (Figura 9. a): Esta litofacies está constituida por calizas
masivas de color gris claro, sin ningún tipo de estructura interna de color gris claro. Exhiben
continuidad lateral y relación base-techo plana, la macrofauna está representada por
gastrópodos (Maclurites sp.) (Figura 8. a/b/c), braquiópodos, trilobites y crinoideos.

-Litofacies 2(L2) - Calizas Nodulares (Figura 9. b): Calizas de color gris claro con estructura
nodular, presenta continuidad lateral y relación base techo plana reconociéndose los mismos
fósiles que en la Litofacies 1 antes descripta.

20
En forma general, la Formación San Juan en esta sección está constituida por rocas
carbonáticas en su totalidad, produciéndose variaciones laterales y verticales de sus
contenidos aloquímicos y ortoquímicos.

Desde la base hasta los 2,7 m el perfil está constituido por Mudstone-Wackestone con
estructura masiva (Figura 6. Tr1), color gris medio y algunos niveles de estructura nodular de
color gris claro, no superiores a 15 cm (Figura 6. Tr0). Se observa continuidad lateral,
geometría del banco tabular, con relación base techo plana, la relación entre la Litofacies 1
(L1) y Litofacies 2 (L2) es de 90/10% respectivamente. En este tramo las calizas se
encuentran muy silicificadas y el contenido fosilífero es escaso.

Entre los 2,7 - 4,2 m prosigue la litofacies L1 de calizas masivas conformadas por Mudstone-
Wackestone, se reconoce un leve aumento de la participación de la L2 aumentando hasta un
20% en la relación con la litofacies L1 (Figura 6. Tr2), los estratos presentan continuidad
lateral, geometría tabular y relación base - techo plana, la macrofauna es escaza y de pequeño
tamaño.

El intervalo desde 4,2 hasta 5,1 m presenta similares características que las anteriormente
descriptas (Mudstone-Wackestone, geometría tabular, relación de base y techo plana), con la
diferencia en que presenta niveles de brechas intraclásticas de hasta 5 cm de espesor,
discontinuos lateralmente y de geometría tabular.

Desde los 5,1 m a los 9,6 m el perfil está constituido por Packstone con estructura masiva de
color gris claro, presenta continuidad lateral y geometría tabular. Se reconocen solo la
litofacies de caliza masiva (L1) con un aumento en el tamaño de la macrofauna superando los
2 cm e incluso llegan a los 6-10 cm (Figura 8).

El intervalo de los 12,1 m a 15,6 m se reconoce una sucesión de Packstone que grada a
Grainstone de color gris claro con continuidad lateral y geometría tabular, la relación de base-
techo es plana. Las calizas masivas (L1) se encuentran por encima de las bentonitas potásicas
y calizas nodulares (L2) (Figura 9. a).

El intervalo de los 15,6 a 17,6 m, está constituido por Grainstone de color gris claro, con
relación base-techo, geometría tabular y buena continuidad lateral. En este tramo se reconoce
un aumento de las calizas nodulares (L2) acompañado con un aumento de la bioturbación.
Hacia el techo (17,3 metros) se puede apreciar dos niveles de bentonita potásica intercalada
con las calizas nodulares (L2) (Figura 9. b).

21
Desde los 17,6 m hasta los 20,1 m, calizas nodulares (L2) que se intercalan con bentonitas
potásicas con un espesor promedio de 40 cm (Figura 9. b).

Figura 6. Fotos de la sección Tr0 y Tr1; Mudstone-Wackestone con estructura masiva, en Tr0
se puede apreciar las venillas de cuarzo, silicificado. Tr2; Mudstone-Wackestone con
estructura nodular.

22
Figura 7. Parte de la sección de trabajo, en color amarillo se señala la zona donde se
obtuvieron las muestras, las que aparecen señaladas como TR0, TR1 y TR2.

23
Figura 8. Maclurites sp.(ma). En los últimos 10 metros del perfil.
24
Figura9. a) calizas nodulares en contacto con k-bentonitas y por encima calizas masivas. b)
Calizas nodulares intercaladas con bentonitas potásicas. c) Caliza masiva intercalada con
calizas nodulares.

25
Figura 10a. Quebrada Talacasto. La flecha indica el sector donde fueron obtenidas las
muestras orientadas (digitalizada con SedLog 3.1)

26
Wackstone Gastrópodos
Límite de la
Base
Packstone Concreciones

Conglomerado Menor Bioturbación

Grainstone Braquiópodos

Mudstone Bioturbación

Bentonita Intensa Bioturbación

Figura 10b. Referencias estratigráficas de la Figura 10a.

Figura 11. Fotografía O-E del perfil de trabajo. Con línea amarilla se pude apreciar el FAD
de O. intermedius (Extraída Google Maps 2015). Con línea verde se encuentra señalizada la
sección de estudio.

27
CAPÍTULO III: MICROFACIES CARBONÁTICAS.

III.1. Definición:

Con el objeto de realizar un estudio detallado de microfacies, es importante definir el término


microfacies, el cual comprende un conjunto de criterios sedimentológicos y paleontológicos,
generalmente determinados a través del estudio petrográfico de pulidos y secciones delgadas,
con objeto de obtener una interpretación paleoambiental y de la historia genética de la roca
carbonática (Flügel, 2004).

En la petrología sedimentaria moderna, la clasificación de rocas carbonatadas se hace en


función de los elementos texturales que la componen y de la fábrica de estos. Las
clasificaciones más usadas son las de Folk (1959, 1962) y Dunham (1962) y su modificada de
Embry y Klovan (1971).

III.2. Clasificaciones de los carbonatos.

 Clasificación de Dunham:

Esta clasificación utiliza los porcentajes relativos de granos y de barro carbonático (presencia
o no de micrita) y su disposición (fábrica).

La clasificación de Dunham (1962) no hace referencia al tamaño de los granos ni al tipo de


estos, se suele hacer mención de ello de forma compuesta Ej.: Grainstone oolítico, o
Packstone de crinoideos.

Esta clasificación presenta como ventaja su fácil utilización en terreno. Debido a que los
nombres son colocados dependiendo de la textura depositacional de la roca, tienen
connotaciones en cuanto a indicación de energía en el medio sedimentario; Ej. Grainstone:
sedimentos muy lavados, Mudstone: sedimentos propios de aguas no agitadas.

Cuando la textura original es visible y sus componentes originales no están unidos, y a su vez
poseen alto contenido de lodo (micrita) siendo lodo sostén con menos del 10% de granos,
corresponde a un mudstone.

Si contiene más del 10% de granos es un wackestone. Si contiene lodo en menor cantidad
siendo grano sostén es un packstone y si no contiene lodo y es grano sostén, es un grainstone.

28
Cuando los componentes se forman juntos o durante la depositación es un boundstone. Si la
textura original no es visible son carbonatos cristalinos.

Existen tres componentes principales que forman la totalidad de las rocas sedimentarias, con
excepción de las rocas de origen orgánicas.

Estos tres componentes son: ortoquímicos, aloquímicos y terrígenos.

Los ortoquímicos son formados por precipitación química o bio-química directo en la propia
cuenca de la sedimentación, durante o inmediatamente después del depósito. Estas se
diferencian en micrita y esparita (cemento carbonático).

Los aloquímicos son materiales de origen químico u orgánico-químico, formados en la misma


cuenca pero que han llegado a la zona de depósito como clastos o fragmentos, entre los cuales
se pueden reconocer, intraclastos (sedimentos removilizados), bioclastos (fósiles o fragmentos
de fósiles), oolitos (redondeados, con estructura concéntrica, material agitados), y pellets
(redondeados, sin estructura, coprolitos).

Los litoclastos están conformados por líticos que son material terrígeno, cristales sueltos,
fragmentos de cristales y fragmentos de roca, procedente de rocas preexistentes por alteración
y disgregación. Los materiales terrígenos se caracterizan por haber sufrido un transporte más
o menos largo y energético, desde la roca madre hasta la cuenca de los depósitos en la que
aparecen formando sedimentos y rocas.

Las rocas con más del 50% de terrígenos son denominadas rocas detríticas con cemento
carbonático, y las que tienen menos del 50% de terrígenos reciben diferentes nombres según
la cantidad de aloquímicos y ortoquímicos.

29
Figura 12. Aspecto al microscopio de los principales tipos de componentes aloquímicos y
ortoquímicos de rocas carbonáticas.

Figura 13. Clasificación de Dunham (1962).

III.3. Descripción microfacies:

Microfacies 1: Mudstone-Wackestone Bioclástico.

Esta microfacies fue definida mediante el análisis de las muestras Tr0 y Tr3 (Figura 14, 15,
16a/b/c, 19a/b y 20a/b/c). La microfacies está compuesta por matriz micrítica (100%). Los
componentes aloquímicos están constituidos por bioclastos en su mayoría (80%) y en menor
proporción peloides (10%) y ooides (10%).

Los bioclastos corresponden a trilobites (30%) (Figura 15; 16a/b/c; 19b; 20a/b/c) ostrácodos
(35%) (Figura 19a/b), braquiópodos (20%) (Figura 15; 16a/b; 20a/b/c), espículas de esponjas
(5%), gastrópodos (5%) (Figura 19b) e indeterminados (5%).

La mayoría de los componentes aloquímicos se encuentran parcialmente micritizados. Se


observó un progresivo aumento de los bioclastos hacia el techo de la muestra Tr0, así como
con un aumento de tamaño y diversificación de los macrofósiles de Tr0 a Tr3, como se puede
observar en la Figura 16 a/b/c.

Interpretación:

Esta microfacies se caracteriza por abundante presencia de fango micrítico y escasos restos
esqueletales, el que aparece representado por niveles de mudstone que pasan a wackestone. La

30
fauna está poco retrabajada y la matriz micrítica es homogénea, lo que manifiesta condiciones
de baja energía y circulación moderadas, propias de un ambiente de rampa media por debajo
de la influencia de las olas normales.

-Microfacies 2: Packstone- Grainstone Peloidal.

Esta microfacies fue definida mediante el análisis de las muestras 4b y Tr6 (Figura 14, 17, 18,
21a/b y 22a/b). Dentro del perfil, la muestra 4b corresponde a los 9,5 metros y la muestra Tr6
a los 15,5 metros.

La misma está compuesta por matriz micrítica (65%) y cemento esparítico (35%). Los
componentes aloquímicos están constituidos en su mayoría por bioclastos (40%) y peloides
(40%) (Figura 22a/b), mientras que en menor proporción se reconocen ooides (10%) e
intraclastos (10%) (Figura 21-b/e; Figura 22a/b).

Los bioclastos dominantes corresponden a braquiópodos (25%) (Figura 21b), artejos de


crinoideos (20%) (Figura 21a/b), espículas de esponjas (5%) (Figura21a/b), gastrópodos (5%),
trilobites (20%) (Figura 21-a/h; Figura 21-b/f; Figura 22a), Halysis monoliformis (Høeg,
1932) (10%) (Figura 21_a) y Nuia sibirica (Maslov, 1954) (15%) (Figura 21b; 22b).

La mayoría de los componentes aloquímicos se encuentran micritizados. Se observó óxidos de


hierro en varios sectores de las muestras (Figura 21-a/h; Figura 21-b/b; Figura 22a).

Se reconoce una disminución en la fauna entre la muestra 4b a Tr6, así como también un
aumento en el tamaño de los granos, con grandes cantidades de pellets fecales que se
concentran en la muestra Tr6 (Figura 14).

Interpretación:

Estos depósitos compuestos por granos, principalmente peloides, y en algunos casos por
intraclastos, indican ambiente alta energía en el límite entre rampa interna y media, sujeto a la
constante agitación de las olas y remoción del sedimento fino de la matriz (Beresi et al.,
2012).

Los intraclastos son fragmentos removilizados en la cuenca y luego depositados, indicando


acción de olas o mareas. Los bioclastos asociados a intraclastos, peloides y ooides indicarían

31
transporte a ambientes más someros y de mayor energía típico de rampa interna (Soria et al.,
2017).

32
Fotos Pulidos:

Tr-6

Packstone- Grainstone
Peloidal.

T4-b

TR3

Mudstone-Wackestone
Bioclástico.

TR0

Figura 14. Pulidos caracterizados ordenados de base a techo.


33
Figura 15. Fotografía del pulido de la muestra Tr0 donde se observan, valvas de braquiópodos
(b), trilobites (t), artejos de crinoideos (cr), Halysis moniliformis (ha), esparita (e), estilolitos
(es), micrita (m), óxidos (Ox) y ostrácodos (o).

34
Figura 16a. Pulido Tr3, trilobites (t), Halysis (ha), estilolitos (es), braquiópodos (b), aumento
en la proporción esparita.

35
Figura 16b. Pulido Tr3. Crinoideos (cr), trilobites (t), estilolitos (es), valvas de braquiópodos
(b)

36
Figura 16c. Pulido Tr3. Crinoideos (cr), trilobites (t), micrita (m), estilolitos (es), venillas de
calcita (c), braquiópodos (b) y óxidos (ox).

37
Figura 17. Pulido muestra 4b, hacia el sector inferior derecho se puede apreciar la escala
(mm) y su aumento (10x). Estilolitos (es), trilobites (t), crinoideos (cr), intraclastos (in),
valvas braquiópodas (b) y esparita (e).

38
Figura 18. Pulido Tr6. Trilobites (t), estilolitos (es), óxidos (ox) y micrita (m).

39
Fotos de las secciones delgadas.

Figura 19 a. Muestra Tr0. Mudstone-packstone, Nuia sibirica (N), ostrácodos (O),


Gastrópodos (G), trilobites (T).

40
Figura 19b. Muestra Tr0. Mudstone-packstone, Nuia sibirica (N), ostrácodos (O), gastrópodos
(G), estilolitos (Es) y trilobites (T).

41
Figura 20a. Muestra Tr3. Nuia sibirica (N), valvas de braquiópodos (B), trilobites (T) y
estilolitos (ES).

42
Figura 20b. Muestra Tr3. Nuia sibirica (N), braquiópodos (B) y trilobites (T).

Figura 20C. Muestra Tr3. Nuia sibirica(N), valvas de braquiópodos (B), trilobites (T),
estilolitos (ES).

43
Figura 21-a. Muestra 4b Micrita oxidada. Matriz peloidal b_ esparita, micrita en
menor proporción, artejos de crinoideo(c) con sección interna pentagonal; c_
Estilolitos (E)- esparita (Ep); d_ Estilolitos (E), micrita (M) y esparita (Ep); e_
Fragmento de Valva de braquiópodo (o); sección alga calcárea, Halysis monoliformis
(H), estilolitos (E); g_ Valvas ostrácodos(o), estilolitos (E); h_ Esparita en general,
con fragmento de trilobites (T), óxidos (Ox).

44
Figura 21b. Muestra 4b. Sección longitudinal rellena con esparita de alga calcárea Halysis
monoliformis (Ha); b. Nuia sibirica (N), óxidos (Ox), esparita (Es); c_ espícula de esponja
(E), d_ Valva articulada de braquiópodo (B); e_ intraclastos, óxidos (Ox), esparita (Ep) y
estilolitos (E); f_ Fragmentos de trilobites esparitizado (T), peloides (todo el parte superior).

45
Figura 22a. Muestra Tr6, Grainstone, pellets fecales (P), Nuia sibirica (N), Intraclastos (In),
trilobites (T), estilolitos (E).

46
Figura 22b. Muestra Tr6- Grainstone, pellets fecales (P), Nuia sibirica (N), Intraclastos (I).

47
CAPÍTULO IV: BIOESTRATIGRAFÍA.

IV.1. Definición Clase Conodonta:

Los conodontes son un grupo de animales marinos extintos que estaban conformados
enteramente por tejido blando, excepto por un aparato oral y/o faríngeo compuesto por
micropiezas (0,03 a 3 mm de tamaño promedio) de composición fosfática (apatito), que
constituyen los elementos fósiles que se encuentran en el registro geológico desde el
Cámbrico tardío hasta el Triásico tardío (Retiano). La etimología de su nombre deriva de los
vocablos “conus” (conos) latín y “odous” (dientes) griego, es decir dientes similares a conos o
dientes cónicos.

Casi todo el registro de estos organismos se remite a estructuras microscópicas aisladas de


fluorapatita cálcica (“elementos”) ubicados en la región cefálica y oral del animal.

Los elementos de conodontes aparecen en una gran variedad de formas y son relativamente
comunes en las rocas sedimentarias marinas.

IV.1.1. Características:

 Son cordados.

 Tamaño promedio: 200 µ - 1 mm.

 Composición química (según Pietzner et al., 1968):

Ca5 Na0,14 (PO4)3,01 (CO3)0,16 F0,73 (H2O)0,85. Flúor fosfato de Calcio. más de 39
elementos químicos y aminoácidos.

 Densidad: 2,84 – 3,10 gr/cm3.


 Exclusivamente marinos.
 Color original: ámbar, amarillo claro.
 Cámbrico Superior – Triásico Superior.

IV.1.2. Morfología:

Al considerar los aspectos básicos de los conodontes se explicita que existen 3 palabras muy
comunes en el tema, las cuales es necesario definir o explicar. Cuando se habla de elemento

48
conodontal se hace referencia a los elementos dentales de este cordado marino. El aparato
conodontal es el conjunto mayor de elementos, los que se encuentran en la zona oral del
organismo. Conodontofórido hace referencia al organismo que portaba estos elementos
microscópicos.

Figura 23. Morfología de los conodontes.

La forma básica de un conodonte, tal como lo indica su nombre, es un cono lateralmente


comprimido en donde, por convención, se distinguen una cúspide, una base y una cavidad
basal, un borde anterior y uno posterior. Morfológicamente los conodontes pueden exhibir
caracteres superficiales como surcos, nudos, costillas, estrías o carenas.

Figura 24. Características morfológicas básicas de un conodonte.

Se distinguen tres tipos morfológicos principales: Cono simple, ramiforme y pectiniforme.

49
IV.1.2.1. Cono simple o elementos coniformes:

Son aquellos que exhiben una cúspide, en general coniforme y la base con cavidad basal, se
distinguen además el borde anterior (convexo), el posterior (cóncavo) y los flancos. En la
base, el borde superior se orienta horizontalmente y el inferior es el que rodea la apertura de la
cavidad basal (Figura 24). A su vez se diferencian en el ángulo que existe entre el borde
posterior de la cúspide y la superficie oral de la base. En los Geniculate este ángulo es agudo
y en los No Geniculate es un arco suave (Figura 26).

Figura 25. Tipos morfológicos principales de los conodontes: A: coniforme, B: ramiforme, C:


pectiniforme, D: pectiniforme.

Figura 26. Cono simple geniculante y no geniculante.

50
V1.2.2. Elementos ramiformes (Figura 27):

Formados por dos partes, una cúspide bien desarrollada por encima del ápice de la cavidad
basal, que puede ser ornamentada (costillas, carenas, estrías, etc.) o no y la base que incluye la
cavidad basal y en la que sus bordes anteriores y/o posterior se proyectan en uno o dos
procesos, lateralmente comprimidos denominados procesos anterior y posterior. En la práctica
se pueden apreciar procesos laterales los que dan por resultados formas tridimensionales con
tres o cuatro procesos, pudiéndose reconocer diferencias morfológicas dadas por el número y
orientación de los procesos, presencia o ausencia de dentículos, relaciones de angularidad con
la cúspide y/o entre los procesos además de la morfología superficial, siendo estas Alate,
Bipennate, Digyrate, Dolobrate, Quadriramate, Tertiopedate.

Figura 27. Partes Conodonte Ramiforme.

• En los conodontes ramiformes se pueden reconocer diferencias morfológicas, estas


pueden estar dadas por el número y orientación de los procesos, presencia o ausencia de
dentículos, relaciones de angularidad con la cúspide y/o entre los procesos además de la
morfología superficial.

51
• ALATE:

Figura 28. Cúspide importante, Procesos laterales, Proceso posterior

• BIPENNATE:

Figura 29. Elemento ramiforme con un proceso anterior y otro posterior.

• DIGYRATE:

52
Figura 30. Elemento ramiforme asimétrico con proceso posterior muy corto no denticulado y
dos largos procesos laterales denticulados

• DOLOBRATE

Figura 31. Elemento ramiforme consistente en la cúspide y proceso posterior denticulado.

• QUADRIRAMATE

Figura 32. Elemento ramiforme con 4 procesos: anterior, posterior, y un proceso lateral a cada
lado de la línea.

• TERTIOPEDATE

53
Figura 33. Elemento ramiforme asimétrico, con corta cúspide central, procesos posterior y
anterior bien desarrollados, comúnmente denticulados y un corto proceso lateral no
denticulado.

IV.1.2.3. Elementos pectiniformes: presentan forma de peines o láminas, comprende a una


gran variedad de elementos que ocuparían similar posición en sus respectivos aparatos
esqueletales (Figura 34).

• Escafados:

• Figura 34. Pectiniforme escafado, caracteriza por la cavidad basal tiene forma de bóveda.

• Planados:

• Figura 35. Planados, se caracteriza por que la cavidad basal se restringe a un surco y la
verdadera cavidad basal se encuentra en un orificio o «pit».

• CARMINATE
54
Elemento pectiniforme con dos procesos, anterior y posterior en un eje longitudinal recto en
vista lateral.

• Carminiplanate; se caracteriza por presentar una cavidad basal amplia.

• Carminiscaphate (Cavidad basal con surcos y foseta).

Figura 36. Imagen donde se distingue los 3 elementos pectiniformes, Carminate,


Carmiplanate y Carminiscaphate.

• ANGULATE

Figura 37. Elemento pectiniforme arqueado con dos procesos primarios, uno posterior y otro
anterior.

55
• PASTINATE.

Elemento pectiniforme con 3 procesos primarios: anterior, posterior y lateral.

Pastiniplanate: surcos y foseta en la cavidad basal.

Pastiniscaphate: amplia cavidad basal o bóveda.

Figura 38. Vista lateral y oral de Pastiniplanate y Pastiniscaphate.

• SEGMINATE

Elemento Pectiniforme con un solo proceso primario

56
Figura 39. Elemento Pectiniforme Segminate.

57
• STELLATE

Elemento PECTINIFORME (P) con 4 procesos primarios, uno de los cuales es anterior y otro
posterior.

Figura 40. procesos primarios, stellate, Stellisplanate y Stelliscaphate.

IV.1.2.4. Aparatos multielementales

Se reconocen diferentes tipos de aparatos multielementales. Existen aparatos septimembrados,


seximembrados, cuatrimembrados, trimembrados, etc. A veces están compuestos por formas
Pa, Pb y las formas S (e.g.: ramiformes) o M (e.g.: simples) no están definidas.

Las formas P en los géneros de conodontes simples son aquellas con una cavidad basal corta.

Figura 41. Aparato Conodontal


58
Figura 42. Aparato conodontal, Aparato conodontal posición de los elementos p, m, s

IV.1.2.5. Posición Sistemática de los Conodontes

La posición sistemática de los Conodontes ha sido materia de discusión desde 1856, y se ha


abordado esta temática en más de 50 publicaciones. Hasta la década del 80, la discusión se
había centrado alrededor de dos teorías, las que relacionan los conodontes ya sea con los
cordados o bien con los quetognatos. Luego del descubrimiento de piezas de conodontes en la
cavidad oral de un organismo vermiforme, se ha podido interpretar sus principales
características anatómicas. Este descubrimiento del animal conodontofórido completo en
depósitos del Carbonífero de Escocia ha permitido sostener su afinidad con los cordados
(Aldridge et al., 1986). Las únicas partes duras de estos animales, los conodontes, estarían
ubicadas en la cavidad oral y se piensa han tenido funciones de procesador de alimentos.

El animal conodonte era alargado, lateralmente comprimido y representaría un carnívoro


nadador. Se piensa que estos organismos están ubicados dentro de los cordados bien como un

59
grupo hermano de los Myxinoidea, basado en que comparten aparatos procesadores de
alimentos que operan bilateralmente, o como un grupo de los más altos craniata (excluidos los
myxinoideos) (Briggs, 1992). El reciente descubrimiento de hueso celular, esmalte y cartílago
en los conodontes los vincula con los vertebrados de forma inequívoca (Aldridge et al., 1986).
Estudios de ultraestructura de los conodontes revelan dos modelos principales de crecimiento,
lo que llevó a Bengtson (1976) a discriminar estos dos órdenes de conodontes los cuales
convivieron en tiempos cámbricos y ordovícicos: Paraconodontida y Conodontophorida.
Dentro del primer orden citado se diferenciaron dos grupos (superfamilias) por presentar
variaciones en el modo de crecimiento, ellos son los Protoconodontes y los Paraconodontes
(Amphigeisinacea y Furnishinacea).

Los elementos de Protoconodontes muestran tres capas estructurales, una lámina delgada
externa, una capa media espesa y mineralizada, y una lámina interna. Sólo la capa media
parece haber sido mineralizada, las láminas de apatita están dispuestas de una manera que
indican acreción en la superficie interna y en la base del elemento Bengtson (1976, 1983)
Szaniawski (1982).

Los elementos Paraconodontes muestran un crecimiento laminar acrecionado en las


superficies interna y externa, pero que no es continuo alrededor de la cúspide; cada lámina es
espesa y está compuesta de cristalitos muy finos con más materia orgánica que en los
elementos euconodontes (Müller y Nogami, 1971). Los Euconodontes o conodontes
verdaderos consisten en elementos con una corona (parte superior) y un cuerpo basal (parte
inferior), y su crecimiento es centrífugo a partir de un núcleo. La cúspide y el cuerpo basal se
distinguen por el aspecto contrastante que presentan sus superficies uno liso y el otro
sacaroide. El tejido de las láminas que forman la corona puede ser comparado con el esmalte
de los dientes de vertebrados, y está constituido por microcristales de fosfato de calcio
incluidos en una matriz de materia orgánica (colágeno). Los cristales pueden estar orientados
en forma perpendicular o subparalela a la superficie de las láminas, según la posición que
ocupen en el elemento.

Además del tejido descripto se distinguen otros dos: el tejido del relleno basal, que está
constituido por láminas onduladas con estructura esferulítica semejante a la del cartílago
calcificado encontrado en Eriptychius (uno de los peces primitivos del Ordovícico Medio); y
la materia blanca, que puede ocupar una posición interna o externa en la corona de los
conodontes según la especie. Este tejido, que tiene un aspecto macizo con poros y canalículos,
es el hueso celular típico de los vertebrados. El descubrimiento de hueso celular en los
60
conodontes (Sansom et al., 1992) vincula a éstos con los vertebrados, en razón de que este
tejido es exclusivo de este grupo.

Figura 43. a) protoconodonte; b) paraconodonte; c) euconodonte.

IV. 3. Conodontes en la sección de estudio, Quebrada de Talacasto.

La asociación de conodontes recuperados de las muestras Tr1, Tr2, Tr3, Tr4, 4b, Tr5, Tr6 y
Tr7 está conformada por: Bergstroemognathus extensus Serpagli, 1974; Drepanoistodus
basiovalis Sergeeva (1963); Drepanodus arcuatus Pander (1856); Juanognathus variabilis
Serpagli (1974); Oepikodus intermedius Serpagli (1974); Oepikodus evae Lindström (1955);
Protopanderodus leonardii Serpagli. (1974); Periodon sp, Protoprionodus simplicissimus
Cooper (1981); Reutterodus andinus Serpagli (1974); Scolopodus rex Lindström (1955);
Scolopodus krummi Lehnert (1995) y Tropodus sweeti Serpagli (1974).

La asociación antes mencionada permite registrar las zonas de O. evae y O. intermedius, las
que son indicativas de la parte superior del Ordovícico Inferior, así como el FAD de la especie
O. intermedius. En la sección de estudio la Zona de Oepikodus evae se encuentra representada
por 13 m mientras que la Zona de O. intermedius se registra a lo largo de los 9 m restantes de
espesor del perfil estudiado.

61
- Muestras. Tr1 Tr2 Tr3 Tr4 4b Tr5 Tr6 Tr7 Total de
especies
en las
muestras
Esp. Conodontes.

Bergstroemognathus 3 2 13 9 2 6 35
extensus
Juanognathus 4 4 2 1 11
variabilis
Drepanoistodus 1 2 1 2 1 7
basiovalis
Scolopodus rex 1 4 5
Reutterodus andinus 2 4 6
Protopanderodus 1 4 5
leonardii
Oepikodus 2 2 4
intermedius
Tropodus sweeti 1 5 4 10
Oepikodus evae 1 2 3
Scolopodus krummi 2 2
Protoprionodus 4 4
simplicissimus
Periodon sp. 3 1 4
Oepikodus sp. 1 1
Indeterminados 5 5
Total conodontes 8 11 1 26 5 12 13 26 102
por muestra
Figura 44. Cuadro que muestra la distribución de especies en cada muestra y permite un
registro del total de los conodontes recuperados.

62
IV.3. Discusión bioestratigráfica.

La Zona de Oepikodus evae y las biozonas que se encuentran inmediatamente por encima de
esta (zonas de O. intermedius, Trapezognathus diprion, Baltoniodus cf. B. triangularis y/o
Microzarkodina sp. A) han recibido gran atención recientemente a fin de definir el límite
superior del Ordovícico Inferior y la base del Ordovícico Medio tanto en China (Wang et al.,
2003; Li et al., 2010), como en Báltica (Bergström y Löfgren, 2009) y Precordillera (Albanesi
et al., 2006). En la Cordillera Oriental Argentina se ha registrado este intervalo en el techo de
la Formación Acoite y la Formación Alto del Cóndor (Carlorosi, 2012) (Figura 45).

La Zona de O. evae fue definida originalmente por Sergeeva (1963) y Lindström (1971) para
registrar la parte superior del subpiso Billingen en el área Baltoescandinava. Posteriormente,
esta biozona fue corroborada y discutida por varios autores en diversas localidades de todos
los continentes: Báltica (Lindström, 1955; van Wamel, 1974; Löfgren, 1978, 1985, 1993a,
1993b, 1994, 1996; Bagnoli et al., 1988); Escocia (Lamont y Lindström, 1957); Australia:
Cuenca de Canning (McTavish y Legg, 1976) en la Formación Emmanuel (Legg, 1978),
Nicoll et al. (1993), Shergold et al. (1995); y en la Cuenca Amadeus (Cooper, 1981).
También para el noreste de Norteamérica (Landing, 1976; Landing y Ludvigsen, 1984; Sweet
y Bergström, 1986) (Figura 45); en el Grupo El Paso de Texas y Nuevo México (Repetski,
1982); el Grupo Cow Head en Terranova (Fåhraeus y Nowlan, 1978; Pohler et al., 1987;
Stouge y Bagnoli, 1988; Pohler, 1994); en la Cordillera Occidental de Canadá (Tipnis et al.,
1978; Pohler y Orchard, 1990); en el sur de China (An, 1981, 1987; Zeng et al., 1983; Li et
al., 2010) y norte de China (An et al., 1983).

La Zona de Oepikodus evae es la biozona de conodontes más extendida regionalmente en la


Precordillera argentina (Beresi y Heredia, 1992; Mestre, 2008), y es uno de los fósiles más
importantes del Ordovícico Inferior por su corto rango estratigráfico y amplia distribución
geográfica (Serpagli, 1974), permitiendo correlacionar estos niveles tanto en sentido norte-sur
como este-oeste dentro de la plataforma carbonática de Precordillera.

Se considera que la Zona de Oepikodus evae está asociada a períodos de pequeñas


oscilaciones del nivel del mar dentro de un ciclo global mayor de highstand, por lo tanto,
durante este lapso hubo un incremento en la productividad de carbonatos (Beresi y Heredia,
1992).

Serplagi (1974) determinó la especie Oepikodus intermedius y la consideró sucesora de


Oepikodus evae, señalando que el límite de la Fauna B está marcado por el reemplazo de O.

63
evae por O. intermedius. Esta última especie ha sido reconocida en diversos afloramientos de
la Formación San Juan, tanto en la provincia de Mendoza (Heredia et al., 2009) como en la
Precordillera de San Juan (Sarmiento, 1987; Albanesi et al., 1998; Soria et al., 2013, 2017).
Conodontes típicos de esta biozona tal como Cooperignathus aranda (Cooper) fueron
mencionados por Albanesi et al. (2003) para la quebrada de Talacasto, pero sin dar una
ubicación precisa de la zona de donde fue recuperado.

Figura 45. Cuadro de correlación de las biozonas de conodontes para el Ordovícico Inferior
(Floiano) (tomado de Soria et al., 2017).

Albanesi et al. (1998) elaboraron un esquema bioestratigráfico de conodontes para


Precordillera, donde definen la Zona de Oepikodus intermedius para el Ordovícico Inferior
alto, como una biozona de intervalo basada en la parte del rango de un taxón determinada por
el de otros taxones. De esta forma la Zona de O. intermedius quedaría delimitada para la base
por el último registro de Oepikodus evae y el límite superior coincidente con la primera
aparición de Tripodus laevis contradiciendo la propuesta original de Serpagli (1974).

Niveles de la Formación San Juan, equivalentes a los estudiados aquí han sido objeto de
análisis bioestratigráficos y sedimentológicos en las secciones de Salagasta (Mendoza)
(Heredia et al., 2009) y Niquivil (Soria et al., 2017).

Heredia et al. (2009) reconocen para este lapso temporal, que involucra el pase entre las zonas
de O. evae y O. intermedius y la Zona de O. intermedius en la Formación San Juan, una
asociación de microfacies que permite proponer un ambiente desde intertidal bajo a subtidal
somero, de aguas oxigenadas con desarrollo de barras frontales bioconstruidas durante la
Zona de O. intermedius. Por un lado, en la sección de Salagasta la Formación San Juan pasa
de forma transicional a la Formación Gualcamayo (Heredia et al., 2009), en donde se ha
64
interpretado el punto de máxima somerización representado por las barras de grainstone con
crinoideos con las brechas de flanco, dentro de la parte más alta de la Zona de O. evae y la
base de O. intermedius, y durante esta biozona se verifica el pase estratigráfico con los niveles
basales de la Formación Gualcamayo que han sido interpretados como un ambiente de baja
energía y poco oxigenado. Este pase señalaría el inicio de ingreso de materiales clásticos muy
finos en suspensión a la cuenca que ahoga la fábrica carbonática hacia fines del Ordovícico
Inferior en este sector de la Precordillera, sin representar necesariamente un importante
cambio en la profundidad de la rampa tal como fue propuesto por Soria et al. (2017) para el
extremo norte de Precordillera.

La comparación con los afloramientos de Niquivil permite inferir un grado de mayor


correspondencia con lo registrado en la sección de estudio, aunque con diferencias asociadas
mayormente por la posición original de estas secciones en la cuenca ordovícica tal como
propone Soria et al. (2017).

En el presente estudio, tras el procesamiento de las muestras Tr0, Tr1, Tr2, Tr3, Tr4, 4b, Tr5,
Tr6 y Tr7 (Figura 46) se recuperaron conodontes (Figura 47a/b/c) que permiten registrar las
biozonas de conodontes de O. evae y O. intermedius.

En este trabajo, siguiendo las propuestas ya realizadas por Serpagli (1974), Heredia et al.
(2009) y Soria et al. (2013), se propone definir formalmente el límite inferior de la Zona de O.
intermedius por el FAD de la especie homónima, involucrando además la co-ocurrencia con
la especie O. evae lo que indicaría la parte inferior de la Zona de O. intermedius (Figura 45)
en contradicción con lo propuesto por Albanesi et al. (1998). Esta primera aparición ha sido
registrada y señalada en la Muestra 4b (Figura 46).

65
Wackestone Gastrópodos
Límite de
la Base
Packstone Nódulos

Conglomerado Menor Bioturbación

Grainstone Braquiópodos

Mudstone Bioturbación

Intensa Bioturbación
Bentonita

66
Figura 46. Sección estratigráfica de la Formación San Juan y distribución vertical de las
especies en la quebrada de Talacasto.

Figura 47a. a/b/d) Bergstroemognathus extensus, muestra Tr4, INGEO-MP-1957 (1-3); c/f)
Drepanoistodus basiovalis; muestra Tr1/Tr4, INGEO-MP-1953 (2) /INGEO-MP-1958 (1); e)
Juanognathus variabilis muestra Tr1 INGEO-MP-1952(2).

67
Figura 47b. a) Protoprionodus simplicissimus muestra Tr7 INGEO-MP-1980 (3); b/c)
Oepikodus intermedius muestra Tr7 INGEO-MP-1978(2); d) Juanognathus variabilis muestra
Tr1 INGEO-MP-1952(2); e) Oepikodus evae muestra Tr6 INGEO-MP-1973(1).
68
Figura 47c. a) Tropodus sweeti muestra Tr6 INGEO-MP- 1972 (2); b) Scolopodus krummi
muestra Tr4 INGEO-MP- 1974 (1); c) Drepanoistodus basiovalis; muestra Tr1/Tr4, INGEO-
MP-1953 (2); d) Reutterodus andinus muestra Tr4 INGEO-MP-1960 (1); e) Tropodus sweeti

69
muestra Tr6 INGEO-MP- 1972 (2); f) Protopanderodus leonardii muestra Tr7 INGEO-MP-
1977 (1).

CAPITULO V: INTERPRETACIÓN PALEOAMBIENTAL.

La integración de la información obtenida del estudio de las litofacies y microfacies, así como
también del análisis de las biofacies de conodontes, permitió la definición de asociaciones de
facies que caracterizan los diferentes paleoambientes de sedimentación para la sección
estudiada.

El conjunto de atributos estudiados y las características propias de la sucesión han permitido


definir 2 litofacies y 2 microfacies, cuyas características se resumen en el cuadro 1. Las
mismas fueron agrupadas a su vez en 2 asociaciones de facies (Figura 48) que caracterizan
dos paleoambientes diferentes (Figura 49): Asociación 1 [Litofacies 1 (L1) y la Microfacies 1
y Microfacies 2] y Asociación 2 [Litofacies 2 (L2) y las Microfacies 2].

La especie O. evae se caracteriza por preferir ambientes poco profundos de rampa media, de
baja energía sin efecto de acción de olas, apropiada para la precipitación de lodo carbonático,
mientras que la especie O. intermedius muestra preferencia por un ambiente de rampa media-
interna con mayor energía por acción del oleaje, e incluso con desarrollo de niveles
tempestíticos (Soria et al., 2017) (Figura 50).

Asociación 1: La evolución vertical de las microfacies refleja una alternancia de períodos de


sedimentación normal con otros que son producto de sedimentación por la acción de olas de
tormentas (Soria et al., 2017). La sedimentación normal está representada por niveles de
Mudstone-Wackestone (Microfacies 1) con predominio de lodo micrítico, escasa fauna y la
presencia de algas calcáreas Halysis moniliformis (Figura 15. b). Estas características indican
un ambiente de rampa media de baja energía dentro de la zona fótica y alejada de la influencia
de las olas, donde el único movimiento de las aguas sería producido por las mareas (Cabaleri
et al., 2002).

A medida que se asciende en el perfil se registra un aumento episódico en la energía


provocado probablemente por la acción de tormentas el que está representado por los niveles
de brechas intraclásticas intercaladas con la Microfacies 1 (Figura 10a).

Siguiendo el perfil, la energía del medio aumenta progresivamente lo que queda reflejado por
la microfacies 2. Este depósito compuesto por granos, principalmente peloides y en algunos

70
casos por intraclastos, indican alta energía en ambiente del límite entre rampa interna y media,
sujeto a la constante agitación de las olas y remoción del sedimento fino de la matriz (Beresi
et al., 2012), los que se alternan con niveles de sedimentación normal de representados por la
Microfacies 1.

Asociación 2: Su génesis está relacionada con una disminución progresiva del nivel del mar,
con aporte de material esqueletal y clásticos finos (K-bentonita) acompañado de un aumento
de energía de las corrientes y oleajes. La tendencia a la somerización de la rampa carbonática
de la Formación San Juan registrada aquí, también ha sido reconocida en otras secciones
como Niquivil (Soria et al., 2017), y coincidiría con los cambios globales del nivel del mar
propuestos por Nielsen (2011) para el Ordovicico Inferior alto, donde se registra una fuerte
caída del nivel del mar.

En esta asociación se reconoce un ambiente de moderada a alta energía, los que quedarían
reflejados por la Microfacies 2. Los intraclastos son fragmentos removilizados en la cuenca y
luego depositados, indicando acción de olas o mareas. Los bioclastos asociados a los
intraclastos, peloides y ooides indicarían transporte a ambientes más someros y de mayor
energía, típico de rampa interna (Soria et al., 2017) (Figura 51).

Los peloides pueden ser producidos directamente por algas y cianobacterias, también son
considerados como cementos formados por la participación microbiana y caracterizan
ambientes someros de rampa media con baja energía, por debajo del nivel de base de ola
(Soria et al., 2017), teniendo en cuenta el tamaño de los peloides se los puede considerar
como producto de la actividad bioerosional a partir de organismos (Flügel, 2010).

V.1. Aporte Nuia sibirica

En todas las muestras se identificó Nuia sibirica, esta alga está siempre coligada a ambientes
típicos de plataforma y rampa carbonática somera, con buena penetración lumínica, baja
turbidez y biocontrucciones de ambientes de baja latitud (clima ecuatorial-subecuatorial)
(Ross et al., 1988; Alberstadt y Repetski, 1989). Es indudable que Nuia sibirica participó
como importante aloquímico en sucesiones carbonáticas de baja latitud (Toomey, 1967;
Guillbault et al., 1976; Moore, 1977, Ross et al., 1988; Roux, 1991). Entre otros, sugieren una
fuerte vinculación con sistemas arrecifales (mud mounds).

Ross et al. (1988) señalan que Nuia sibirica es más común en Grainstone denotando
condiciones propias de poca profundidad, con buena penetración lumínica y leve agitamiento,
71
comunes en la plataforma interna o en sistemas de barreras marginales en la plataforma
interna. No obstante, añaden que desde el biotopo somero pueden ser trasportadas (por
tormentas o corrientes de turbidez) a mayor profundidad y se incluyen en rocas con mayor
proporción de fango intersticial a veces encontrándose fragmentada y sujeta a intensa
abrasión.

Del punto de vista paleoclimático, Poncet y Roux (1990) discuten la distribución global de
Nuia sibirica. Esta posee una dispersión global restringida a depósitos carbonáticos propios
del cinturón climático de baja latitud (0º - 25º). Estos autores no reconocen la posición
paleogeográfica actualmente aceptada para el terreno de Precordillera (véase Astini et al.
1996) (Figura 51) pues la presencia de Nuia ha sido registrada en el Terreno de Precordillera
(Beresi, 1981). Astini (2001) da a conocer el primer registro documentado de Nuia en la
Formación Volcancito (Cámbrico tardío- Ordovícico temprano) del Sistema de Famatina,
interpretado como perteneciente a Gondwana. La presencia de Nuia sibirica indicaría
condiciones paleoecológicas y paleoambientales particulares, nuevas para esta región del
Gondwana sugiriendo latitudes ecuatoriales para la misma y quizás una relación estrecha con
Precordillera para esta época.

La aparición de Nuia sibirica en Gondwana occidental, Precordillera y Famatina, permite


sugerir una posible ubicación paleogeográfica para el Ordovícico Inferior, la que claramente
no coincide con la reconstrucción paleogeográfica propuesta por Vachard et al. (2017), en
consecuencia, surge la necesidad de hacer una revisión a dicha propuesta, ya que este sitúa a
Precordillera y Famatina, debajo de los 30º Sur y no en el cinturón climático de baja latitud
(0- 25º).

72
Cuadro1. Simplificación de las asociaciones 1 y 2.

73
Figura 48. Sección de estudio en donde se exhibe a la izquierda de la columna la distribución
de las asociaciones 1 y 2. En el sector derecho se puede apreciar una curva que representa las
fluctuaciones del nivel del mar.

74
Figura 49. En la imagen se puede apreciar una reconstrucción paleoambiental de la rampa en
donde desarrollan las asociaciones 1 y 2.

Zona de O. intermedius

Zona de O. evae

Figura 50. Ampliación de las biozonas O. evae y O. intermedius, donde se puede apreciar el
cambio de litología entre las 2 secciones de la rampa.

75
Figura 51: Distribución paleogeográfica de la Provincia de Niua sibirica (Tomado de Vachard
et al., 2017).

76
CAPITULO VI: CONCLUSIONES.

Conclusiones estratigráficas

• El conjunto de atributos estudiados y las características propias de la sucesión


representada en la Formación San Juan, Quebrada de Talacasto, han permitido definir 2
litofacies y 2 microfacies, siendo las litofacies; Litofacies 1 (L1) (Calizas Masivas) y
Litofacies 2 (L2) (Calizas Nodulares) y las microfacies; Microfacies 1(Mudstone-Wackestone
Bioclástico) y Microfacies 2 (Packstone- Grainstone Peloidal).

• La sección estratigráfica está conformada por un ciclo granocreciente, generado por una
somerización progresiva.

Conclusiones bioestratigráficas.

• Se verifica el registro de la Zona de O. evae y O. intermedius para los niveles estudiados.

• Se define formalmente el límite inferior de la Zona de O. intermedius por el FAD


(muestra 4b) de la especie homónima que en co-ocurrencia con la especie O. evae señalaría la
parte inferior de la Zona de O. intermedius.

Conclusiones Paleoambientales.

• Se definieron 2 asociaciones de facies que representan 2 paleoambientes dentro de la


rampa carbonática. Asociación 1: Ambiente de rampa media a interna y Asociación 2
Ambiente de rampa interna.

• Se corrobora que la especie O. evae se caracteriza por preferir ambientes poco profundos
de rampa media, de baja energía sin efecto de acción de olas, apropiada para la precipitación
de lodo carbonático, mientras que la especie O. intermedius muestra preferencia por un
ambiente de rampa media-interna con mayor energía por acción del oleaje, e incluso con
desarrollo de niveles tempestíticos.

• En todas las muestras se identificó Nuia sibirica. Esta alga está asociada a ambientes
típicos de plataforma y rampa carbonática somera, con buena penetración lumínica, baja
turbidez y biocontrucciones de ambientes de baja latitud (clima ecuatorial-subecuatorial).

77
• La aparición de Nuia sibirica en Gondwana occidental, Precordillera y Famatina, permite
sugerir una posible ubicación paleogeográfica para el Ordovícico Inferior, cerca del cinturón
climático de baja latitud (0- 25º).

78
CAPITULO VIII: BIBLIOGRAFÍA.

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