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El Libro de los Paisajes

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El Libro de los Paisajes

Ejemplar licenciado para Hugo Pinto, hpinto.arq@gmail.com #8275286


El Libro de los Paisajes

Cómo Captar Espléndidos Paisajes


Con Tu Cámara de Fotos Réflex
Fecha de publicación: Diciembre 2014

Autores: Mario Pérez, Iaio Atamián, Caro Musso y Alexa De Blois


Editado y publicado por Blog del Fotógrafo | www.blogdelfotografo.com
Versión 1.0 ©Copyright 2014 Blog del Fotografo SLU
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Aviso: La información contenida en este libro es el resultado de la experiencia, conocimiento y opinión personal
del autor. El autor no se responsabiliza del uso o mal uso de la información contenida en este documento.
El Libro de los Paisajes

Con Tu Cámara de Fotos Réflex

© 2014 Titular de los derechos de edición, publicación y distribución Blog del Fotógrafo
El Libro de los Paisajes

Introducción 6
Material necesario para capturar tu primera (gran) fotografía de paisaje 7
Objetivos recomendados para fotografiar paisajes 13
Cómo ajustar tu cámara réflex para una correcta fotografía paisajes 17
Cómo componer un paisaje de forma acertada 24
Trucos para guiar la vista del espectador en una fotografía de paisajes 31
Paisajes que encierran sentimientos 38
Cómo controlar la luz natural en una fotografía de paisajes 39
Cómo influir tu fotografía paisajística mediante el uso de filtros 54
Una foto para cada paisaje 62
Cómo tomar fotografías del amanecer y atardecer 71
Fotografía panorámica 77
Paisajes en blanco y negro 87
Paisajes urbanos 95
Paisajes nocturnos
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El Libro de los Paisajes

Vivir en un planeta tan vivo y tan bello como la Tierra hace que sentir
ganas de retratar paisajes sea algo natural, casi instintivo. Árboles,
campos, ríos, montañas, sendas, praderas, cielos y tormentas. Los
elementos que la naturaleza pone a nuestra disposición son infinitos, y
las combinaciones incalculables.

Entre tus primeras fotografías, esas que tomaste una vez buscando algo
artístico sin siquiera saber que te gustaba la fotografía aún, seguro que
encontramos una o dos fotografías de paisajes. No es difícil de adivinar,
a todos nos encantan los paisajes. Encontrarnos delante de uno es ya
una experiencia, poderlo retratar para así llevarnos un trocito visual de lo
que tenemos delante es algo ya de por sí magnífico, pero hacer que
otros, al observar esa fotografía, sientan las mismas emociones que
nosotros cuando la tomamos, piensen las mismas cosas, recorran la
mirada en la misma dirección, se fijen en los mismos elementos y acaben
sintiendo exactamente lo que quisimos nosotros a la hora de tomar la
fotografía, eso no tiene nombre.

Vete preparando, te esperan 14 capítulos a través de los cuales


conocerás de cerca, paso a paso, cómo se consiguen paisajes tan
fotogénicos como los de esos grandes fotógrafos cuyos trabajos ocupan
prestigiosas revistas de viajes.

¿Listo?
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Mario Pérez
Blog del Fotógrafo
El Libro de los Paisajes

Puedes ser el fotógrafo más apasionado, el más ducho, el que mejor ojo
fotográfico tiene. Puedes ser un mago de la fotografía de paisajes,
dominar la composición, la técnica, el color, la luz. Todo. Pero si no
tienes un equipo fotográfico mínimo, resulta un poco complicado
conseguir la foto.

Y decimos “mínimo” por algo. Porque es muy extendida la creencia de


que una buena fotografía es el resultado de un gran, costoso y avanzado
equipo fotográfico: cámara réflex profesional, objetivos carísimos, etc.

Nada más lejos de la verdad. Con un equipo mínimo, muy básico, podrás
empezar a perseguir esa gran fotografía de paisajes con la que siempre
habías soñado. ¿Qué material necesitas? Te lo contamos en las
siguientes páginas.

De acuerdo, con casi cualquier cámara de fotos, incluso la de tu teléfono


móvil, puedes tomar una buena fotografía de paisajes. Pero si lo que
buscas a conseguir una “gran” fotografía, un paisaje “que hable”, una foto
con la que dejar a todos con la boca a abierta, necesitarás una cámara
que te permita, por lo menos, ajustar manualmente los parámetros de la
toma.

¿Por qué? Porque poder ajustar los parámetros de la toma como la


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apertura de diafragma, la velocidad de obturación o la sensibilidad ISO


(ajustes que veremos más adelante en el libro) no sólo te permitirá lograr
una correcta medición y exposición para tus fotografías, sino que
además, si sólo utilizas los modos de disparo automáticos, pierdes el
El Libro de los Paisajes

control absoluto de la toma y, por consiguiente, te resultará más difícil


transformar tus ideas en realidad.

Como veníamos diciendo al principio, si quieres lograr una gran


fotografía de paisajes no es necesario que gastes los ahorros de tu vida
en una cámara profesional de 2.000 euros. Sólo necesitas una cámara
réflex decente. Recuerda que dispones de un listado con las réflex
digitales más recomendadas por el Blog del Fotógrafo, por si no cuentas
con una todavía.

Recomendación: Recuerda que la cámara y todos sus accesorios


son un medio y no un fin en sí mismos. Más que preocuparte por si tu
cámara es o no la indicada, debes preguntarte qué tipo de fotografías
esperas lograr y para qué vas a utilizarlas. Si no es con un fin
editorial, olvídate de los megapíxeles

El objetivo para la cámara es lo que la luz a la fotografía. De hecho, hay


quien considera que el objetivo de una cámara es más importante que la
propia cámara, ya que es el principal responsable de la calidad óptica de
la fotografía. Además, un buen objetivo te acompañará durante muchos
años, quizás para toda la vida, mientras que una cámara suele “quedar
obsoleta” en un tiempo determinado normalmente.
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Te estarás preguntando ¿Cuál es el mejor objetivo para fotografiar unos


impresionantes paisajes?

Por lo general un objetivo gran angular es ideal para capturar un paisaje


en toda su grandeza, puesto que te permite captar una parte muy
El Libro de los Paisajes
generosa del encuadre en una sola fotografía, así como por el realismo
que transmite al no compactar los planos
como sucede con un teleobjetivo.
Dicho esto, también puedes
retratar perfectamente un
paisaje y conseguir
espléndidos resultados
fotográficos con otro tipo de
objetivos diferentes al gran
angular.

Está claro que si quieres


retratar la inmensidad de
una cadena montañosa, sus
ríos, cumbres y el cielo, vas
a necesitar un objetivo gran
angular que te permita que todos
esos elementos entren dentro del
encuadre. Pero si lo que quieres es
enfocarte en una parte más pequeña del
encuadre, podrías utilizar incluso un teleobjetivo. Todo depende del tipo
de fotografía paisajística que quieras conseguir.

De todas formas no te impacientes, más adelante en el libro dedicamos


un capítulo entero al tema de la selección de objetivos.

El trípode no es sólo un accesorio que te ayuda a evitar que tus


fotografías salgan movidas. Sin él es casi imposible realizar tomas en
situaciones de escasa iluminación. Algunas fotos como el conocido
efecto sedoso del agua en las cascadas y ríos se vuelven directamente
imposibles sin la ayuda de este invento.

Además de permitirte estabilizar tus fotografías, con un trípode podrás


preparar tus tomas tranquilamente, pensarte la composición, elegir qué
elementos incluir y cuáles no dentro del encuadre de tus fotos.
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Si montas tu cámara en un trípode podrás trabajar cómodamente incluso


en situaciones de escasa iluminación maximizando la nitidez y calidad de
tus fotografías.
El Libro de los Paisajes

Como fotógrafo de paisajes puedes tomar dos caminos: animarte a


utilizar filtros en tus fotografías, o simplemente no hacerlo. ¿Cuál es la
diferencia?

Si bien su uso no es imprescindible, en fotografía de paisajes a veces se


vuelve difícil sorprender al espectador, debido a que el paisaje fotográfico
es una disciplina tan común como instintiva. Con el uso de filtros podrás
lograr fenómenos que no se presentan por sí mismos en la naturaleza
(un cielo completamente rosa, una cascada como la seda, etc.).

Existe una gran variedad de filtros con los que podrás añadir un toque de
espectacularidad a tus fotografías de paisajes, aquí te dejamos algunos:

1. Polarizadores
2. Densidad Neutra
3. Enhancer
4. Skylight
5. Degradado Neutro
6. De Colores
7. Ultra violeta
Estos son solo algunos de los filtros más utilizados en fotografía de
paisajes. Más adelante en el libro dedicamos un artículo completo a
recorrer cada uno de estos filtros.

Si hay una disciplina fotográfica para la cual los bolsos y mochilas


resultan imprescindibles, esa es la fotografía de paisajes. El motivo es
bien sencillo: los paisajes más deslumbrantes, lamentablemente, no
suelen encontrarse a la vuelta de la esquina y requieren de excursiones y
caminatas para poder acceder a ellos.

Imagina que has encontrado el lugar perfecto: un hermoso lago rodeado


de una cadena de montañas con picos nevados. Caminas un poco hasta
decidir cuál es el mejor encuadre para realizarla. Ya está, ya tienes una
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foto espectacular en mente. A por ella. Coges la cámara y de repente te


das cuenta de que no has llevado contigo el objetivo que necesitas,
simplemente por no contar con espacio suficiente.

Contar con una bolsa o mochila decente para transportar tu equipo


fotográfico de un modo cómodo y seguro te resultará fundamental si no
El Libro de los Paisajes
quieres dejar de inmortalizar grandes paisajes que, quién sabe, a lo
mejor no vuelves a tener la
oportunidad de ver.

No veas la mochila como un


mero accesorio sin importancia.
Aunque no influya en la calidad
óptica de tus paisajes como lo
puede hacer el objetivo, una
mochila a veces marca la
diferencia entre poder hacer una
foto o no. Por no mencionar la
vital función que una buena
mochila juega a la hora de
proteger tu cámara de polvo,
humedad, golpes o descuidos,
alargando la vida útil de esa
máquina por la que pagaste un dinero considerable.

Existe en el mercado un sinfín de alternativas disponibles para poder


escoger. Desde el Blog del Fotógrafo te recomendamos la Lowepro
Hatchback 22L. Ofrece muy buenas prestaciones como mochila, un
precio muy razonable teniendo en cuenta la calidad que ofrece.

Cuidado: Contar con una buena mochila no alejará el polvo y la humedad


de la cámara por arte de magia. Al regresar de tu jornada fotográfica, no
olvides sacudir, limpiar y secar tu mochila y objetivos antes de guardarlos
hasta la próxima travesía. Siempre mantén la mochila y tu equipo en un
lugar seco y limpio.

De nada sirve montar correctamente el trípode, ajustar firmemente la


cámara sobre él, configurar los parámetros para la toma y disponer todos
los elementos dentro del encuadre si, en el momento de presionar el
obturador, terminas moviendo la cámara y arruinando la fotografía por
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completo.

La solución pasa por disparar sin tocar la cámara. Esto se consigue


mediante el uso de un disparador remoto, lo cual maximiza la estabilidad
de la cámara.
El Libro de los Paisajes
En la fotografía de paisajes no siempre podrás contar con terrenos
nivelados y cómodos para colocar tu cámara, por lo que utilizar un
disparador remoto te ayudará a evitar tener que estar manipulando la
cámara constantemente para poder lograr una fotografía, con todos los
peligros que ello conlleva (desde fotos movidas hasta caídas y
raspones).

Otra de las utilidad del disparador remoto son las fotografías de larga
exposición o nocturnas.

El precio de un disparador remoto es ridículo comparado con el resto de


accesorios que forman el equipo fotográfico. ¿De verdad vas a escatimar
en esos 10 ó 20 euros que puede valer, teniendo en cuenta todas las
ventajas que te va a aportar?

Con una cámara, un “buen” objetivo, un trípode y un disparador estarás


casi listo para emprender tu aventura fotográfica. Espera… ¿falta algo
aún?

Sí. Hay una serie de pequeños accesorios que te serán útiles en mayor o
menor grado dependiendo del tiempo que vaya a hacer, del destino al
que decidas ir y del tipo de paisajes que quieras capturar.

Cualquier accesorio, por pequeño que sea, te puede sacar de un buen


apuro o te puede salvar esa irrepetible fotografía que de otro modo ibas a
desperdiciar:

Linternas, bolsas de plástico, un parasol, baterías extra, memorias extra


y porta-memorias son sólo algunos de los elementos que conviene que
tengas en cuenta a la hora de salir a realizar fotografía de paisajes.

Pero eso no es todo, asegúrate de hacer un inventario de todos los


elementos y materiales que necesites (ropa, alimento, mapas, teléfono
móvil, etc.) para no pasar nada por alto.
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El Libro de los Paisajes

Para tomar una foto necesitas una cámara. Para tomar una “buena foto”
necesitas un buen objetivo.

Por “buen objetivo” no sólo nos referimos a aquel que nos permite tomar
fotografías de excelente calidad óptica, que también, pero es sobre todo
aquel objetivo que nos permitirá lograr las tomas que estemos buscando.
No todos los objetivos valen para todas las fotos.

Como comentábamos en el anterior capítulo, el mejor objetivo es aquel


que te permite traducir la imagen que tienes en mente en fotografía real,
lista para compartir e imprimir. Por lo tanto, antes de ponerte a elegir
entre distintas marcas, modelos y especificaciones propias de cada
objetivo, necesitas tener bien claro el tipo de paisajes que quieres
retratar y las emociones, mensajes y sensaciones que esperas transmitir.
Tenerlo claro te permitirá dar con el objetivo más indicado para la tarea.

Aunque la mayoría de los objetivos te valdrán, si lo que quieres es


transmitir la sensación de inmensidad de un paisaje y darle un punto que
“transporte” al espectador al lugar retratado, lo ideal es que utilices un
objetivo “gran angular”.
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Este tipo de objetivos cuentan con un ángulo de visión muy grande, lo


cual te permite capturar una mayor parte del encuadre. Al mismo tiempo,
al no comprimir los planos como un objetivo más “zoom”, las “distancias
entre los distintos planos” dentro de tu fotografía se apreciarán mejor.
El Libro de los Paisajes
Esto no quiere decir que un gran angular sea el único tipo de objetivo
válido para la fotografía de paisajes. Ten en cuenta que cada tipo de
lente produce un efecto diferente y deja una huella distinta en la
fotografía final. Si disfrutas capturando inmensos parajes y te preocupa
abarcar cuanto más espacio en el encuadre mejor, tu objetivo ideal
debería ser, sin duda, un gran angular. Si buscas disparar desde una
distancia muy lejana y pretendes conseguir fotos cercanas de un pico o
de un árbol, nada mejor que un teleobjetivo.

En las próximas líneas te desmenuzaremos los elementos que deberás


considerar antes de optar por un objetivo u otro. Tu objetivo ideal es
aquel con el que podrás “clavar” esa foto con la que tanto has soñado.

Si te estás planteando la adquisición de un objetivo para captar fotos de


paisajes, presta especial atención a los siguientes aspectos:

1. Distancia focal: básicamente existen 3 tipos de distancias


focales: fijas, variables y todo terreno. Las focales fijas, como su
nombre indica, tienen una distancia focal y un ángulo de visión
fijo (50mm, 85 mm, etc.) por lo que, si bien pueden resultarnos
menos versátiles, nos garantizan
una mayor calidad óptica
y menor peso al
estar

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El Libro de los Paisajes
construidas con menos elementos ópticos. Los “variables” son
aquellos que permiten que varíes la distancia focal en el
momento de la toma, (10-20mm, 11-16 mm, 18-55mm, etc.) lo
que te permite trabajar cómodamente re-encuadrando tus
escenas con solo variar el “zoom”.
Por último están los “todo terreno”, que son aquellos cuyo
recorrido de distancia focal es tan amplio (18-200, 18-300, etc.)
que no necesitarás cambiar de objetivo casi nunca.
Como te imaginarás, cada una de estas 3 opciones te ofrecerá
ventajas o inconvenientes. Las focales fijas son las más nítidas
del mercado, aunque hay quien se siente “presa” de una
distancia focal fija única. Los variables y todo terreno en cambio
te permiten moverte con el zoom hacia delante o hacia atrás,
sin moverte de tu sitio físicamente. Eso sí, los puristas de la
calidad óptica argumentan que con este tipo de objetivos la
calidad de la fotografía no es la misma que con los de focal fija,
aunque no se trata de una pérdida de calidad perceptible
normalmente.

2. Distorsiones: todos los objetivos, por más costosos que sean,


distorsionan la imagen, sin embargo los objetivos gran
angulares la distorsionan mucho. De hecho, sólo son superados
en distorsión por los objetivos ojo de pez. De todos modos, esta
distorsión puede ser corregida en el ordenador mediante
programas de edición, por lo que no debes preocuparte
demasiado por este aspecto. Por otro lado, esta distorsión
muchas veces forma parte de la propia estética de la fotografía
de paisajes.

3. Peso y tamaño: ten en cuenta que, además de tu cámara y tu


objetivo, llevarás un gran número de accesorios de aquí para
allá durante toda la jornada fotográfica. Si no quieres cargar con
demasiado peso procura hacerte con objetivos de focal fija que,
a pesar de no ser tan versátiles, sí son mucho más livianos para
llevar y dejan unas fotografías muy nítidas. Pero cuidado, no
caigas en el error de llevar varios objetivos fijos ya que te
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pueden sumar un peso superior al de un objetivo “todo terreno”.


El Libro de los Paisajes

No todo el mundo tiene el tiempo y recursos necesarios para probar,


analizar y decidir qué objetivos utilizar para fotos de paisajes. Si es tu
caso tranquilo, aquí te traemos algunas apuestas seguras que te
funcionarán sea cual sea la marca de tu cámara réflex:

 Canon EF-S 10-18 mm f/4.5-5.6 IS STM

 Nikkor 10-24 mm f/3.5-4.5 DX G ED AF-S

 Pentax 12-24 mm f4 DA ED AL (IF)

 Sony SAL 11-18 mm f4.5-5.6 DT

 Sigma 8-16 mm f4.5-5.6 DC para Canon y para Nikon

 Tokina 11-16 mm f2.8 ATX-Pro DX para Canon y para Nikon

 Tamron SP AF 10-24mm F/3.5-4.5 Di II LD para Canon y para


Nikon

A estas alturas ya deberías tener una cámara de fotos, unos accesorios


para acompañarla, y un buen objetivo especializado en paisajes. El
siguiente paso es configurar nuestra cámara para que dispare la
fotografía de paisajes que buscamos.

Vamos a ello.

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El Libro de los Paisajes

Obtener una buena imagen de paisaje depende de muchos factores. El


principal, por supuesto, es que el paisaje que tengas ante ti sea “digno”
de retratar a tu modo de ver, que dispongas de una buena iluminación,
una gama tonal interesante, etc. Esa parte digamos que “no la controlas”,
es externa a ti y a tu cámara. Por supuesto controlas el encuadre,
puedes esperar al mejor
momento en cuanto a luz
se refiere, etc., pero no
puedes decidir en qué
momento saldrá el sol de
entre las nubes, o en qué
momento romperá el agua
contra la roca.

Sobre lo que sí puedes


decidir y además con
tiempo para hacerlo bien,
es sobre los ajustes de tu
cámara. Dominarlos te
permitirá obtener lo mejor
de cada situación que se
te presente delante. No
sólo en paisaje, sino en todos los ámbitos en los que como fotógrafo,
puedas encontrarte.
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Dejando de lado posibles motivos artísticos personales en los cuales no


hay más reglas que las tuyas propias, si quieres una buena fotografía de
El Libro de los Paisajes
paisajes tendrás que buscar la mayor nitidez posible. Es lo que
diferenciará una imagen “casi perfecta pero que no vale nada” de una
imagen perfecta. Para ello, vamos a ver qué influye en la nitidez de una
imagen y cómo configurar tu cámara para obtener el máximo posible de
ella.

Ya lo hemos mencionado en capítulos anteriores y, vale, no es un ajuste


de la cámara ;) pero es el elemento número uno del que debes disponer
si te fascina la fotografía de paisajes. De él dependen muchos de los
siguientes puntos con respecto a la nitidez de un paisaje. Así que si no
dispones de uno, te aconsejamos que vayas pensando en adquirirlo.

La ISO es la sensibilidad de tu cámara a la luz. A mayor ISO, más


sensibilidad (podrás disparar en situaciones de menos luz) y a menor
ISO, menor sensibilidad a la luz (necesitarás más luz). Otro factor y el
que más nos interesa a la hora de obtener nitidez en las fotografías de
paisajes es el ruido. El ruido va igualmente relacionado con la ISO que
utilices: a más ISO, más ruido y a menor ISO, menos ruido y por lo tanto
más nitidez.

 +ISO + LUZ disponible y + RUIDO (menos nitidez)


 -ISO-LUZ disponible -RUIDO (más nitidez)

Por lo tanto, si quieres obtener nitidez en tus paisajes, necesitarás


reducir la ISO al mínimo posible. Lo que significará a su vez, que
necesitarás de suficiente luz externa, o de velocidades más bajas. Aquí
entra en juego el trípode, que te permitirá disparar a velocidades bajas
sin que el movimiento afecte a la nitidez de la imagen.

Si necesitas más información sobre ISO, no dejes de leer este completo


artículo que publicamos en su día en el blog.
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Se conoce como “punto dulce” la apertura situada en el rango medio del


objetivo. Es decir, si la apertura máxima del objetivo es de f/22, el punto
dulce se situaría en f/11. Esta es la apertura que proporciona mayor
calidad en la imagen. No significa esto que siempre debamos ajustar el
diafragma en ese punto dulce, pues habrá veces en que necesitemos
El Libro de los Paisajes
obtener mayor luz y por lo tanto necesitemos una apertura mayor, pero
por lo general es interesante mantener presente ese concepto del punto
dulce y ponerlo en práctica siempre que la foto nos lo permita.

El formato RAW es el de mayor calidad dentro de los formatos digitales.


Éste genera un archivo digital sin procesar, lo que significa que toda la
información que ha captado el sensor de tu cámara se almacena “en
crudo”; sin que la cámara decida ningún parámetro por ti. Eso sí, ocupa
mucho más que los demás archivos, tenlo en cuanta a la hora de
almacenar tus imágenes. Por otro lado, una vez en casa detrás del
ordenador necesitarás procesar cada una de las fotos RAW que te
interesen.

Si estás usando trípode el estabilizador de tu cámara u objetivo puede


llegar a ser contraproducente para obtener calidad en tu imagen, puesto
que al tenerlo activado, éste interpretará que debe “luchar” contra unas
vibraciones inexistentes.
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Si dispones de un disparador remoto, no olvides llevarlo contigo cuando


vayas a fotografiar paisajes. El más leve movimiento puede afectar a la
calidad de la imagen, incluso el de tu dedo en el obturador. En caso de
que no dispongas de uno, configura tu cámara con el disparador
El Libro de los Paisajes
automático retardado. Así también evitarás movimientos generados al
apretarlo.

Exponer correctamente es básico para obtener una buena imagen, con


buena gama tonal y conservando la nitidez. Tienes un completísimo
artículo sobre exposición aquí, que te recomendamos encarecidamente
leer. Veamos no obstante algunos elementos que entran en la
configuración de lo que se llama “exposición”.

Conocer tu histograma te ayudará a exponer correctamente in situ para


no tener grandes decepciones en casa a la hora de visualizar tu trabajo.
La mayoría de cámaras te permiten configurarlo para que se muestre de
modo permanente en la pantalla. Así podrás analizar si tienes zonas
demasiado oscuras o claras, si tienes pocos tonos medios o poco
contraste.

Seguro que a estas alturas ya habrás oído hablar de los tipos de


medición que te ofrece tu réflex: matricial o evaluativa, evaluativa parcial,
y puntual. En paisaje, te recomendamos que optes siempre por un tipo
de medición puntual.

Este tipo de medición te permitirá escoger la zona sobre la que quieres


medir tu escena, para obtener la mejor exposición posible; aquella con
mayor información de colores, luces y sombras.

Una correcta exposición requiere de tiempo y práctica.

La apertura ideal dependerá de la imagen que quieras obtener. No


siempre un paisaje requiere de todo el plano enfocado, todo depende de
la creatividad de cada uno y de las metas que pretendas conseguir.
|

Jugar con la apertura del diafragma, te permitirá decidir qué cantidad de


profundidad de campo (zona enfocada en la imagen) quieres en tu
imagen. ¿Quieres esa flor enfocada en primer plano y un fondo de
borrosos tonos verdes detrás? Entonces tendrás que abrir el diafragma el
El Libro de los Paisajes
máximo posible. ¿Quieres un plano enfocado desde tus pies hasta el
infinito? Entonces cerrarás el diafragma (recuerda también el punto dulce
de tu objetivo).

Asimismo la apertura se relaciona con la velocidad. Cuanto más abierta


sea ésta (f/2,8 por ejemplo) de más luz dispondrás y al revés. Esto lo
deberás tener especialmente en cuenta si no vas con trípode para que
tus imágenes no salgan movidas.

Junto con la ISO y la apertura, la velocidad es la tercera variable a decidir


en cuanto a exposición. La velocidad mínima de disparo para conseguir
nitidez depende directamente de la distancia focal que estés utilizando
en ese momento. Retén esta fórmula sencilla:

1/Distancia focal
Que no es más que pensar: Si estoy utilizando una distancia focal de
200mm, mi velocidad de disparo mínima para que la foto no me salga
movida debería ser 1/200 ;-)

Esa es aproximadamente la velocidad mínima a la que deberás disparar

|
El Libro de los Paisajes
para obtener una imagen sin movimiento. Esto es una estimación
obviamente. Seguro que si disparas desde un trípode puedes bajar esa
velocidad un pelín y a lo mejor seguirías obteniendo una buena imagen,
así que es una fórmula orientativa.

El balance de blancos es lo que también se conoce como temperatura


de color, es decir las luces pueden ser cálidas o frías según la situación
lumínica que tengas delante. Las luces de un fluorescente por ejemplo
son frías, tirando a verdosas, o las de una bombilla son cálidas
anaranjadas. Esto que a nuestro ojo le resulta invisible, no lo es para
nuestras cámaras, así que es importante ajustarlo para cada situación.

En paisaje deberías ajustarlo de forma manual según la luz que tengas


delante. No obstante, si estás usando un archivo RAW como te
recomendamos anteriormente, podrás olvidarte de este paso. El
programa de revelado en RAW te permite retocar el balance de blancos a
posteriori con muy buenos resultados.

En fotografía de paisajes enfocar bien de forma automática es


complicado y no suele dar los resultados esperados. Puesto que este
tipo de fotografía en principio no requiere de rapidez, te recomendamos
que te tomes tu tiempo y que enfoques manualmente. Sería una pena
que hubieras cumplido todos los ajustes para obtener una nitidez
perfecta y la foto estuviera mal enfocada.

Para ayudarte a la hora de enfocar, muchas cámaras cuentan con un


sistema de “vista en vivo”, mediante el cual puedes ver directamente a
través de la pantalla tanto la profundidad de campo como la zona
enfocada. Es recomendable que la utilices tanto por la exactitud que
|

puede proporcionarte a la hora de enfocar, como porque este sistema


trabaja con el espejo en alto (mirror lock-up), evitando la trepidación de tu
cámara al apretar el obturador, traduciéndose en una mayor nitidez.
El Libro de los Paisajes
No lo dudes ni un instante; aunque tu cámara disponga de un modo con
el símbolo de una montaña, en referencia a “paisajes”, la fotografía de
paisajes se hace en modo manual;-)

A estas alturas del libro seguro que ya te habías dado cuenta, ¿verdad?,
¿cómo si no ibas a configurar todos los elementos necesarios para
obtener tu magnífica fotografía?

La fotografía de paisajes es como una receta de cocina, hay que cocerla


con calma, “a fuego lento”, preparar bien los ingredientes y no olvidarte
ninguno, hay que disfrutarla de inicio a fin. Si lo haces, no sólo disfrutarás
de la magnífica experiencia del aire libre, las caminatas, el sol, las nubes
y el aire puro; si lo haces podrás ver plasmada en una imagen la
verdadera belleza de la naturaleza que un día tuviste delante.

|
El Libro de los Paisajes

La composición en fotografía lo es todo. A través de la composición


guías al espectador a través de tu imagen, indicas cuál es el centro de
interés, transmites tranquilidad o nerviosismo, melancolía o libertad. La
composición es una de las formas más efectivas que tendrás como
fotógrafo de narrar, de explicar tu historia a través de las imágenes que
captes.

En fotografía de paisajes, la composición cobra, si cabe, mayor


importancia. ¿Por qué? Porque tienes tiempo para hacerla, para
pensarla, para moverte buscando el mejor encuadre, y porque en
paisajes no cuentas con unos ojos clavados en tu obturador para
expresarte, no hay factor humano, así que toda la expresión recae en el
buen uso que hagas de tus composiciones.

Por ello vamos a ver algunas reglas de composición esenciales para que
obtengas grandes fotografías de paisaje.

Este es el primer paso que debes identificar cuando estés ante cualquier
posible fotografía. El centro de interés es la justificación de tu imagen, es
aquello que ha hecho que te detengas, aquello que ha llamado tu
atención, y que ha provocado que quieras tener esa foto. Una vez
|

decidas cuál es el centro de interés en tu fotografía, tu “deber” es orientar


al espectador hacia este punto a través de la composición de tu imagen.
El Libro de los Paisajes

La regla de los tercios es una de las normas de composición más


conocidas y a la vez más quebrantadas. Lo cierto es que para romper
una norma, antes has de haber aprendido a utilizarla a la perfección. Así
que primero vamos a conocerla a fondo porque es una regla muy
efectiva.

Se trata de dividir de forma imaginaria la imagen en tres secciones tanto


horizontalmente como verticalmente. Las intersecciones de las líneas
horizontales junto con las verticales, se conocen como puntos fuertes,
porque nuestra mirada se dirige allí de forma cómoda y natural. Este
hecho te ayuda a conseguir una imagen armónica y a identificar centros
de interés en la imagen.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Alex Marduk


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Truco: Algunas cámaras tienen la opción de poder visualizar la


cuadrícula. Si la tienes te ayudará a practicar esta norma de composición.
Si no, practica analizando tus imágenes. ¿Debiste dejar más espacio a la
derecha?, ¿te faltó aire por debajo? Y a base de practicar te saldrá sin
pensarlo siquiera.
El Libro de los Paisajes

El horizonte es un elemento que se encuentra presente en la mayoría de


imágenes que tomamos de paisajes, pero a menudo nos plantea dudas
sobre cómo debemos colocarlo, puesto que dependiendo de su situación
estarás destacando más un elemento de la imagen u otro, lo que antes
hemos nombrado “el centro de interés” de tu fotografía.

La ley del horizonte se basa en dividir el encuadre en tres tercios de


forma horizontal (tres líneas horizontales). La parte a destacar de la
imagen, deberá ocupar 2/3 aproximadamente del encuadre y, la menos
destacada, el 1/3 restante.

Si observas la imagen anterior, verás que ésta cumple por igual la regla
de los tercios (la casa es el centro de interés) como la ley del horizonte,
el cielo es el centro de interés.

Lo que diferencia muchas veces una buena fotografía de paisajes de una


espectacular, es el punto de vista. Es fácil deslumbrarse ante una
maravillosa vista y no caer más que en tomar esa imagen que tienes ante
ti. No obstante,
cada imagen
tiene infinitas
posibilidades.
Buscar
encuadres,
ángulos y puntos
de vista
diferentes, te
proporcionará
imágenes mucho
más interesantes.
Para algo eres
fotógrafo, ¿no?
|

Entonces hay
que intentar ser
diferente a los
demás y, si
puede ser, mejor.
El Libro de los Paisajes
;-)

Estos son los puntos de vista más habituales:

 Normal: A la altura de tu mirada en línea recta; paralela al suelo.


 Picado: En un ángulo de arriba abajo, empequeñeces aquello que
fotografías, a la vez que aporta dramatismo a tu imagen.
 Cenital: Igual que el picado pero lo fotografiado se sitúa
completamente por debajo de tu objetivo en ángulo perpendicular.
 Contrapicado: De abajo a arriba; lo fotografiado se sitúa encima
de tu objetivo, le otorgamos grandiosidad.
 Nadir: Lo fotografiado se sitúa por encima del objetivo en ángulo
perpendicular. Por ejemplo cuando fotografías las copas de los
árboles, de abajo a arriba.

En toda imagen podemos destacar un espacio positivo, que es aquel


que contiene el peso de la imagen (puede ser un árbol, un rostro, una
mariposa o un pájaro) y un espacio negativo, que es toda aquella zona
de la imagen que no contiene peso visual (el fondo) y que rodea al sujeto
principal, complementándolo pero sin restarle protagonismo.

Si quieres completar la información sobre el espacio negativo en


composición te recomendamos este artículo.

El ritmo es la repetición de formas dentro de una imagen. Su objetivo


es imprimir dinamismo a la imagen o una sensación subjetiva de
movimiento. También puede ayudarte a dirigir la mirada del espectador
hacia tu centro de interés a través por ejemplo de líneas u otros
patrones.

La naturaleza está llena de estos patrones, desde los troncos alineados


de un bosque, hasta el subir y bajar de las cimas de las montañas, los
nervios de una hoja, los pétalos de una flor o las espirales del caparazón
|

de un caracol. Todo lo que contenga formas repetidas está creando ritmo


visual. Si lo utilizas como un elemento más de tus composiciones, éstas
ganarán interés.
El Libro de los Paisajes
Cuidado: Intenta no caer en imágenes aburridas o sosas. Basar tus
composiciones “sólo” en ritmo, puede crear este tipo de imágenes. No
pierdas de vista el centro de interés e intenta que te ayuden a llegar a él, no
que se conviertan en él, a menos que sea eso lo que buscas.

Los paisajes se prestan mucho al uso de la simetría, que no es más que

componer dos imágenes iguales a los lados de un eje central. La imagen


de unas montañas reflejadas en un lago es una imagen basada en la
simetría, y suele dar bonitos resultados, aunque como siempre hay un
“pero”. Las imágenes demasiado simétricas pueden resultar algo
insulsas. Si las combinas con otras reglas de composición como la
regla de los tercios que hemos comentado anteriormente, o la ley del
horizonte, la imagen tendrá más interés.
|

Cuando tomas una maravillosa imagen de un paisaje que quita el aliento,


tú has estado allí, tú sabes de su grandiosidad y majestuosidad, pero
probablemente el que admira la imagen no estuvo allí contigo. ¿Cómo
decirle entonces lo grandioso que era aquel paisaje? Pues a través de la
colocación de elementos en tu imagen de los cuales cualquier persona
El Libro de los Paisajes
tenga una referencia aproximada: una flor, una persona, un pájaro… En
definitiva, de lo que se conoce como escala. Al combinar un elemento del
cual conocemos su tamaño con otro mayor, siempre generamos una
sensación de proporción. La escala te servirá para referenciar y resaltar
los paisajes.

Como ya hemos comentado anteriormente, una vez escogido el centro


de interés de tu imagen, lo importante es que sepas potenciarlo a través
de la composición, que se basa en dirigir la mirada de forma adecuada
hacia este punto de interés.

Puedes hacerlo a través de líneas, perspectiva y fugas.

Líneas: Están presentes en todo lo que vemos, y también en los


paisajes. Un camino puede ser una línea conductora de tu imagen, una
curva, una carretera en zigzag, el curso de un río, etc. Si quieres saber
más sobre cómo utilizar las líneas en composición te recomendamos
este artículo de nuestro blog.

Perspectiva: La perspectiva se utiliza como elemento de composición


para aportar profundidad a las imágenes, y para guiar al espectador a
través de ella hacia el centro de interés. Ésta se consigue con la escala,
con las líneas, el ángulo o la atmósfera.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de mike138


El Libro de los Paisajes

La fotografía de paisajes requiere de un talento especial en la búsqueda


de la originalidad. Es difícil no dejarse llevar por lo que tenemos delante.
Pensamos que ya es bastante maravilloso de por sí, y muchas veces
caemos en imágenes bonitas, “de postal” pero que si las analizamos a
fondo, nuestro yo interior nos dice que les falta algo.

Este algo se corrige queriendo ir siempre un poco más allá. ¿Por qué no
encuadrar tu escena a través de unas ramas de árbol? Los marcos
naturales bien utilizados, resaltarán tu imagen y la embellecerán, igual
que si de una imagen colgada en la pared en un bonito marco se tratara.
Ramas de árboles, hojas, rocas, o las alas de una gaviota, todo puede
ser susceptible de ser un marco para tus imágenes.

Las composiciones verticales son las grandes olvidadas en fotografía de


paisajes, pero no por ello son peores. Ni mucho menos. Las imágenes
encuadradas o compuestas en vertical, se rigen por las mismas normas
compositivas que las horizontales. No permiten encuadrar tanto fondo,
por lo que si queremos aislar algún elemento en la imagen es un formato
que funciona muy bien.

Las composiciones horizontales son las más utilizadas y las más


naturales a nuestro ojo. No hay un formato mejor o peor, hay imágenes
que funcionan mejor en vertical y otras que lo hacen mejor en horizontal.
Haz pruebas con las dos hasta que aprendas a visualizar antes de
disparar qué formato será idóneo para tu paisaje.

Más importante que aprenderte normas y reglas, nombres y trucos, es tu


propia práctica y experiencia teniendo una cosa en mente: hay que
moverse, como en la vida misma ;-) Cuanto más te muevas, cuanto más
practiques, más se agudizará tu ojo fotográfico, más recursos tendrás, y
|

menos tiempo necesitarás para pensar tu fotografía, la verás antes


siquiera de estar allí, serás tú quién irá a buscarla y serás capaz de
obtener la mejor imagen a casi cualquier cosa. Así que ya sabes, lección
estudiada, ahora ¿a practicarla?
El Libro de los Paisajes

Una fotografía se puede observar de dos formas: se puede ver y se


puede leer. Si una imagen no ayuda a ser leída, simplemente será vista,
como el que le echa un vistazo a algo, de forma superficial, sin dejar
ningún tipo de huella en la persona que mira. Pero tú puedes hacer que
esa imagen atraiga la “lectura” del espectador, puedes hacer que se
sienta atraído por ella y que no pueda dejar de admirarla. Para ello tienes
varios recursos, y uno de ellos es dirigir su mirada. Algo muy fácil de
conseguir, una vez te desvelemos algunos trucos y astucias que te
ayudarán a conseguirlo.

El lenguaje visual es la herramienta que tienes para transmitir mensajes


a través de una imagen. En la música se utilizan las notas, en poesía las
palabras y en la fotografía el lenguaje visual. ¿Y qué es? Es un sistema
de comunicación para crear mensajes visuales, el lenguaje de nuestro
cerebro que interpreta lo que llega a nuestra mente a través de los ojos.
¿Cómo? A través de imágenes y signos.

Los elementos básicos con los que cuenta este lenguaje son:

1. El punto
2. La línea
3. Las formas
|

Estos tres elementos son los que te ayudarán a dirigir la mirada para que
tu fotografía pueda ser leída.

También te será útil conocer dos leyes de la percepción que tienen


mucho que ver con todo esto. Son la “Ley del cierre” por la que se
El Libro de los Paisajes
añaden los elementos que faltan para completar una figura y “Ley de
continuidad”, por la que se continúa un patrón que se ha comenzado
aunque desaparezca. Más adelante verás su utilidad.

El punto es la forma más


simple del lenguaje visual,
la más básica. Un punto
puede ser cualquier
elemento de tu fotografía,
un barquito, una persona,
un animal o un árbol, por
ejemplo. Para que tomen
la característica de punto
han de ser elementos
lejanos y provocar un
contraste con el resto de la
imagen, bien por su color,
su textura o por ser el
único elemento en un fondo liso. Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Che Rosales.

Puedes jugar con la posición del punto


en función de lo que quieras transmitir, pero esta vez lo que nos interesa
es dirigir la mirada y un truco es unir dos o más puntos. Para que lo veas
mejor, te ponemos un ejemplo visual. En la imagen de arriba, tendríamos
un punto, la cabaña, que además constituye el centro de interés de la
imagen.

A continuación tenemos otra imagen en la que aparecen dos puntos que


nuestra mente une de forma natural formando una línea. Este es un truco
para dirigir la mirada, dos puntos separados pero que nuestra mente
reinterpreta como una línea, dirigiendo la vista entre ambos.
|

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de digitalpimp.


El Libro de los Paisajes

Las líneas son el elemento con el que más fácil puedes dirigir la mirada
de tu espectador. Están presentes en los paisajes mucho más de lo que
puedas imaginar, senderos, horizontes, puentes, árboles, campos de
cultivo… Las líneas pueden ser verticales, horizontales, diagonales o
curvas. Cada tipo de línea transmitirá sensaciones distintas, las verticales
aportan mayor dinamismo, las horizontales, equilibrio y estabilidad, las
curvas son más sensuales y elegantes, mientras que las diagonales son
las que más tensión producen y tal vez las más atractivas porque son las
que menos suelen aparecer de forma natural. Lo que une a todas ellas
es que todas nos sirven para guiar la mirada.

En la siguiente imagen, las líneas del muelle y su reflejo en el agua


arrastran tu mirada hasta un sol a punto de ponerse.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Neil Kremer.

En este paisaje, se han utilizado las líneas de la tierra sembrada para


conducir la mirada suavemente hasta el horizonte de casas y los árboles.
|
El Libro de los Paisajes

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Jean-Daniel Echenard.

Recomendación: Si quieres profundizar más en el tema de las líneas


como elemento de composición en la imagen, te recomendamos que leas
este artículo: Domina el uso de las líneas en tu composición fotográfica

Si una línea es una sucesión de puntos, una forma tiene lugar cuando se
unen varias líneas. Rectángulos, cuadrados, triángulos o círculos pueden
estar presentes en tus fotografías sin que se den cuenta. Simplemente
su mirada se dejará llevar por un recorrido aunque el espectador no sea
consciente. Y es aquí donde cobran mayor importancia las leyes de las
que te hablábamos antes.

Antes hemos hablado de las líneas, pero el punto de fuga merece


|

especial atención por el atractivo que supone. Utiliza el punto de vista


para dirigir la mirada a un punto de interés. Para ello puedes jugar con la
perspectiva.
El Libro de los Paisajes
La profundidad de campo es otro recurso que puedes utilizar para dirigir
la mirada de tu espectador. Si enfocas lo que deseas destacar y
desenfocas el resto, la mirada se dirigirá de forma inevitable a la parte
enfocada.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Robert S. Donovan

La vimos antes como elemento compositivo pero es que también es una


gran herramienta para dirigir la mirada de quien observa la foto. Si
divides una imagen en tres partes tanto en vertical como en horizontal,
se originan unos puntos de intersección con las líneas divisorias. Estos
puntos son los de mayor interés de la imagen. Al colocar el objeto a
destacar en uno de esos puntos, con toda seguridad lograrás focalizar la
atención en él.
|
El Libro de los Paisajes

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Merce.

Imagina un recipiente con arroz, todos sus granos blanquitos y


uniformes, pero de repente tu mirada se queda fija en un punto. Es un
grano negro que destaca entre todos los miles de granos. Es otro grano
más, pero contrasta con el resto y eso hace que tu atención se centre en
él. Pues eso también pasa en la fotografía, el contraste captará la mirada
del espectador igual que el grano negro de tu recipiente de arroz ;-)

Algo parecido a lo que ocurre con el contraste, sucede con el color. En


un paisaje monocromo, si colocas una nota de color, atraerá la mirada
rápidamente. Para comprobarlo, observa la siguiente fotografía. .
|
El Libro de los Paisajes

Estás en un concierto. Tu
cantante favorito está sobre
un oscuro escenario cuya
única luz es la de un
potente foco que recae
sobre él. Está claro hacia
dónde vas a dirigir tu
mirada, ¿verdad? Este
mismo recurso puedes
utilizarlo en tus fotografías
de paisajes. Si consigues
que una parte esté más
iluminada, atraerá sin duda
la mirada del espectador.
Para conseguir esto hay
que dominar el uso de la
luz natural del sol, conocer
la hora del atardecer, la
dirección de la luz, y la
previsión meteorológica del
día.

Un paisaje plano no
impacta, pasará inadvertido
para cualquier espectador.
Utiliza estos trucos para
que las miradas se posen
en tus fotografías y no en
cualquier otra parte o en
otras imágenes, porque
seamos sinceros, a los
amantes de la fotografía, al
igual que a cualquier
|

artista, nos gusta que miren


Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Alexei Russak
(y admiren) nuestra obra ;-)
El Libro de los Paisajes

Las emociones son las reacciones de nuestro cuerpo y mente a


determinados estímulos o situaciones. Los sentimientos son el resultado
de estas emociones, es decir, un sentimiento es el estado provocado por
una emoción (o varias).

Estamos acostumbrados a escuchar que algunas películas, libros o


canciones provocan emociones. ¿Quién no ha soltado alguna vez una
lagrimilla con una película, se ha reído a carcajadas o se ha puesto
realmente melancólico después de escuchar una canción? Pues bien, no
sólo la música, el cine, el teatro o el baile pueden despertar sentimientos,
la fotografía también consigue este efecto.

A través de los colores, las líneas, la técnica, el encuadre o la


composición tienes la posibilidad de provocar sentimientos en el
espectador. Y por supuesto es algo que puedes aplicar en la fotografía
de paisajes, los retratos no son los únicos que consiguen despertar
emociones. Cuando termines de leer este capítulo, comenzarás a mirar
los paisajes con algo más que con los ojos, empezarás a desgranar las
emociones que transmiten y a la hora de editarlos, si es que los editas
(no es ningún pecado y no tienes por qué martirizarte por ello),
potenciarás esa emoción.

Para ello vamos a listar una serie de emociones y sentimientos y las


acompañaremos de fotografías que representen esos estados.
|

Para mí, este paisaje de nieve transmite un fuerte sentimiento de


desamparo o de aislamiento. La ausencia de color, la falta de más
El Libro de los Paisajes
personas, de lugares donde refugiarse o el encuadre que no deja “aire”
delante de los sujetos son los “culpables” de que provoque ese
sentimiento. Esto te permitirá entenderlo con ejemplos gráficos y reales.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Arek Olek.

El agua en general, y sobre todo si está calmada, transmite tranquilidad y


serenidad, y si a eso le sumas el color azul, unos toques de verde y esta
perspectiva, el tiempo pasa mientras contemplas esta imagen sin que te
des ni cuenta.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Giuseppe Milo.


El Libro de los Paisajes

La lluvia, la niebla, los cielos nublados, los lugares solitarios, los bosques
aislados y oscuros… son elementos que dotan a las imágenes de un
toque de melancolía o tristeza. Con ejemplos puede que lo veas mejor.

Parece que esta imagen habla por sí sola, no hace falta ni que la
comentemos ¿verdad? Es la típica foto que te dan ganas de ponerla de
fondo de escritorio y ¡contemplarla cuando estés algo estresado!

|
El Libro de los Paisajes

Templanza es moderación, sobriedad, armonía en los colores. Si


analizas este paisaje, cumple la definición completamente. Es una
imagen sobria, moderada en cuanto a color y composición y existe una
absoluta armonía de colores en los que conviven plácidamente y en
perfecto equilibrio los colores fríos y cálidos.

Estamos casi seguros de que tienes algún recuerdo de la niñez corriendo


por campos de flores o jugando entre almendros u otro árbol en flor. Es
un recuerdo muy típico y que muchos recordamos con nostalgia. Si
tienes además la suerte de poderle añadir un elemento antiguo como en
esta imagen, el resultado es absolutamente nostálgico.
|
El Libro de los Paisajes

Cuando hay un fuerte contraste en la imagen, se produce una sensación


de confusión. Porque por un lado te transmite un sentimiento y, por otro
lado, otro completamente distinto. Observa este paisaje, por un extremo
tan colorido, apacible y alegre y en el opuesto todo lo contrario.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Bryce Bradford.


El Libro de los Paisajes

Son muchas las leyendas que cuentan que los dioses o la madre Tierra
expresan su ira a través de las tormentas. Es por eso que cuando vemos
un paisaje con rayos o relámpagos, lo asociamos irremediablemente a
esta emoción.

Al igual que el piano y el violín armonizan para dar un concierto, los


colores, la simetría del reflejo y las franjas horizontales, lo hacen en este
paisaje.
|
El Libro de los Paisajes

Todo verde y luz al final del camino… Parece un mensaje cargado de


esperanza, muy necesario en estos tiempos que corren, ¿no crees?

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de J P.

Si dices que no te da un poco de miedo este paisaje o estás mintiendo o


eres muy pero que muy valiente. En ese caso te felicitamos ¡Nosotros no
quisiéramos estar ahí!
|

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Volker Kannacher.


El Libro de los Paisajes
Recuerda que tu paisaje ganará si además de ser bello transmite o
emociona. Da igual que sea alegría o tristeza, desolación o esperanza, lo
importante es que tu paisaje no deje indiferente a nadie.

Con estos ejemplos has comprobado que se pueden transmitir


emociones más allá de la mirada o la sonrisa de un retrato. Ahora eres tú
quien debe descubrir esos paisajes llenos de sentimientos. No mires sólo
a través del visor de tu cámara, mira a través de tu corazón y de tu
mente. Siente el paisaje que tienes delante y de esta forma conseguirás
transmitirlo de una forma más fácil, directa y sincera. Encuentra el
momento perfecto, por la luz o por la meteorología, estudia el encuadre
que mejor le puede ir y dispara.

Y si después tienes que pasar por un editor para potenciar más el


contraste, darle intensidad a un azul o alegrar un campo de flores, no
tengas miedo ni reparos. Es cierto que ahora hay exceso de edición,
pero no es algo nuevo, siempre ha existido, lo que ocurre es que antes
se hacía en los laboratorios y ahora lo haces tú desde tu ordenador
sentado cómodamente en tu silla. Eso sí, con o sin edición, date el gusto
de lograr una imagen que provoque sentimientos, ahora ya sabes que se
puede.

|
El Libro de los Paisajes

La luz es la materia prima fundamental de toda fotografía. Tu misión


como fotógrafo es aprender a controlarla y a trabajar con ella con el fin
de que tus fotografías de paisajes no sean solo eso, un paisaje.
Necesitas ir más allá más allá de eso. Tu paisaje tiene que emocionar y
cautivar, y la luz es una gran herramienta que puedes usar para ese fin.

Pero, ¿cómo controlar algo tan incontrolable como la luz en un paisaje?

Existen muchos accesorios, técnicas y trucos que puedes utilizar a la


hora de modelar la luz en tus fotografías de paisajes y que te permitirán
llenarlas de expresividad. Pero para poder lograrlo, antes debes entender
lo que es la luz, comprender cuáles son sus propiedades y cómo se
comporta bajo según qué condiciones, ya que eso te permitirá controlarla
a tu gusto.

Te lo explicamos todo en este capítulo.

Ahora que ya sabes qué es la luz natural y por qué es de vital


importancia conocer cómo se comporta, es tiempo de que comiences a
adentrarte en las características principales que la componen de modo
de que puedas luego, dominarla a tu gusto.
|

.
El Libro de los Paisajes
 Fuente: Las fuentes de luz pueden ser tanto naturales como
artificiales. Al tratarse de fotografía de paisajes, habitualmente
tendremos que trabajar con la luz natural. La fuente de luz natural
siempre será el sol, aunque también el cielo y hasta la luna pueden
ser fuentes de luz al reflejar la luz solar. Las diferencias entre unas
y otras radican principalmente en la dirección, la calidad y en la
temperatura de color entre unas y otras.

 Intensidad: La intensidad de la luz hace referencia al nivel de brillo


de ésta, es decir
su “fuerza” o
“cantidad”. Como
comentábamos
anteriormente, en
fotografía de
paisajes no
puedes regular a
tu antojo la
“cantidad” de luz
presente en la
escena, debes
aprender a
trabajar con la luz
disponible en cada
momento del día.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de r. nial bradshaw

 Calidad: La calidad de la luz está dada por el tamaño de la fuente


de ésta, cuanto más pequeña sea la fuente de luz (el sol es un
pequeño punto en el cielo) más dura será su luz y cuanto más
grande sea, más suave y difusa será ésta. Las luces duras
provocan sombras muy marcadas y con bordes definidos, mientras
que con luz suave, la transición entre luces y sombras (tonos) será
más gradual. Es muy importante que, como paisajista, aprendas a
utilizar la dureza o suavidad de la luz en el momento de retratar tus
|

paisajes, ya que, combinada con su dirección, podrás lograr


fotografías muy cargadas de emotividad.

 Dirección: La dirección de la luz es la que determina hacia dónde


se dibujarán las sombras. Dependiendo de dónde esté situada la
El Libro de los Paisajes
fuente de luz, variará su dirección, que puede ser cenital, contra
cenital, lateral, contraluz y frontal. En la naturaleza, la luz siempre
viene desde arriba o “cenitalmente” pero, dependiendo de la hora
del día su ángulo variará dibujando mayores o menores sombras, o
ninguna si está nublado (luz difusa). Al final del capítulo verás
cómo aprovechar la dirección en tus fotografías.

 Temperatura: Lo vimos ya bajo el nombre de “Balance de


blancos”. Hace referencia a cómo de “fría” o de “cálida” es la luz
que emite una determinada fuente de luz. La temperatura de color
es algo así como el color que tiene la luz. Las luces más frías
tendrán un color tirando a azulado (cielo, luz fluorescente, etc.), las
más cálidas, un color más anaranjado, rojo o amarillo (por ejemplo
velas, lámparas de tungsteno, etc.). En los paisajes, la temperatura
de la luz variará dependiendo de la hora del día, siendo la más
espectacular para tomar fotografías de paisajes la “hora azul”, que
se da antes del amanecer y cuando anochece.

La luz natural es aquella que emana directamente del sol y que llega a la
superficie terrestre influida no sólo por la atmósfera, sino también por la
posición de ésta respecto del sol. De ahí que los colores, la intensidad y
la dirección de la luz varíen dependiendo de las condiciones climáticas
(sol, lluvia, niebla, etc.) y también de la hora del día (mañana, mediodía,
tarde, noche). La luz no es un elemento más en la escena. Es el
elemento más importante de todos. No sólo gracias a la luz somos
capaces de ver y de fotografiar, sino que además, cualquier variación en
las características de la luz afecta directamente al resto de los elementos
de la fotografía.

Aunque es difícil controlar la luz natural en una fotografía de paisajes, si


conoces las características de la luz y cómo las mismas influyen en ella y
la hacen cambiar dependiendo de la hora del día y de la época del año,
|

podrás anticiparte a dichos cambios y sacarles el mayor provecho a la


hora de hacer tus fotos.
El Libro de los Paisajes
Para ello, conviene que conozcas
cómo se comporta la luz en función
de la posición del sol:

 Luz diurna: Es una


combinación de luces entre los rayos
solares, el cielo y el reflejo de la luz
en las nubes y no sólo la luz solar en
sí. Dependiendo de cómo la luz solar
se vea modificada al entrar a la
atmosfera, sus cualidades
cambiarán. Durante los días
nublados, la luz diurna será más
difusa, permitiendo fotografiar
paisajes sin grandes contrastes, lo
que te ayudará a añadir un punto de
misterio a tus paisajes. Por el
contrario, si trabajas con la luz del
cielo (sin sol) podrás experimentar la
conocida “hora dorada” que es el
mejor momento para tomar
fotografías con luz diurna, ya que al
generarse una luz más suave y
azulada, tus paisajes estarán más
cargados de emotividad.

 Luz de la mañana: Es la luz


presente justo antes y apenas
después de la salida del sol. En los
instantes previos al amanecer, la luz
tiene un color rojizo en el este (por
donde saldrá el sol) y un violeta muy
atractivo en el resto del cielo. El
instante previo a la salida del sol es
lo que se conoce como “la hora
dorada” al transformarse el rojizo del
|

cielo en un rosa intenso que se


convierte en dorado apenas el sol
asoma por el horizonte. Aprovecha
esta hora mágica para conseguir
espectaculares tomas donde el

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Darren Johnson.


El Libro de los Paisajes
paisaje y el amanecer son los auténticos protagonistas. Madrugar
te ayudará a transformar un simple paisaje en una fotografía única
e inédita.

 Luz del mediodía: Esta luz dependerá de la estación del año en la


que te encuentres pero, por lo general, se trata de una luz muy
dura, quizás demasiado, que puede provocar que tus paisajes
pierdan su atractivo. La luz cenital no permite apreciar los relieves
y colores de los paisajes en todo su esplendor, quitándole volumen
e interés a las fotos resultantes. A menos que busques un efecto
intencionado, lo normal es que pongas la cámara a descansar
durante el mediodía y esperes la llegada del atardecer.

 Luz del atardecer: A medida que las horas corren, la luz del sol va
perdiendo intensidad. La luz del atardecer es algo más intensa y
menos difusa que la de la mañana, por lo que, nuevamente,
encontrarás colores rojizos y dorados que dibujan largas sombras
en el terreno. Este tipo de iluminación también es conocido como
la “hora azul” o “dorada”. Las sensaciones que produce la luz del
atardecer son algo digno de retratar aunque sea una sola vez por
aquello por probar. Verás que en cuanto retratas tu primer paisaje
del atardecer no querrás dejar escapar más oportunidades así.

 La noche: Pensarás que la noche se caracteriza por la escasez de


luz, lo cual es cierto, pero no por eso tiene menos potencial
fotográfico. La noche ofrece un negro intenso que puedes
aprovechar para captar increíbles paisajes nocturnos. La sutileza
de las luces presentes en la noche (estrellas, luna, luces del
pueblo, de la ciudad, de la carretera) es tu mejor aliado a la hora
de experimentar con la fotografía de larga exposición. Si te
interesa el tema hemos publicado un artículo detallado: “Guía de
Iniciación: Introducción a la Fotografía Nocturna”.
|
El Libro de los Paisajes

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía degraham_veal.

Dependiendo de en qué época del año te encuentres, la intensidad, la


cantidad, la dirección y el color de la luz variarán debido a que el sol va
cambiando su posición respecto de la tierra.

Por ejemplo, cuanto más cerca estés del invierno, más fría resultará la
luz natural y menor intensidad tendrá, mientras que en verano la luz
observarás una luz más intensa y de temperatura más cálida (salvo que
te encuentres en la línea del ecuador, donde poco variará de una
estación a otra).

Haz la prueba: fotografía el mismo lugar con los mismos ajustes pero en
épocas del año diferentes. Verás que las fotografías que obtienes
cambian radicalmente debido a los cambios de luz, originados a su vez
por los cambios estacionales.
|

La dirección de la luz juega un papel fundamental en cómo ésta se


proyectará sobre los distintos elementos que conforman el paisaje que
estás fotografiando. La fotografía resultante es una u otra en función de
la dirección de la que procede la luz. A continuación te traemos los tipos
de luz que hay en fotografía de paisajes en función de su dirección:
El Libro de los Paisajes
 Luz cenital: O que recae de encima hacia abajo, de forma
totalmente perpendicular. En la mayoría de los casos, cuando la
dirección de la luz es cenital no se suelen conseguir los mejores
resultados ya que las formas se “aplastan” perdiendo relieve y
volumen, por lo tanto, perdiendo expresividad.

 Luz frontal: Al igual que la luz cenital, la luz frontal también


minimiza las texturas, las formas, los contornos y hasta las
sombras que se dibujan en el panorama, por lo que no suele ser la
luz ideal para trabajar con paisajes.

 Contraluz: Los contraluces, si bien son muy difíciles de


aprovechar por la extrema intensidad de la luz al fotografiarla de
frente, pueden ser una gran oportunidad para lograr fotografías
muy atractivas, precisamente por la dificultad que encierran.

 Luz lateral: Si hay una luz ideal para fotografiar paisajes esa es la
luz lateral, y más aun si realizas tus tomas durante la hora azul o
dorada. En las horas de luz lateral, las texturas se realzan y las
formas ganan volumen creando escenarios dignos de ser
retratados. Esta luz proveerá a tus paisajes de sentido de la
dimensión permitiendo que los espectadores la recorran con su
mirada y se sientan dentro del encuadre.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía deFelipe Gabaldón.


El Libro de los Paisajes
Ya conoces todo lo que hace falta para dominar la luz natural y emplearla
a tu favor en tus próximas fotografías paisajísticas: tipos de luz, dirección,
color. ¿Te gustaría poder influir en la luz de tus paisajes un poco más?
Existe un artilugio que te puede ayudar: en el próximo capítulo te
contamos todo lo que necesitas saber sobre el uso de los filtros
fotográficos en la fotografía de paisajes.

|
El Libro de los Paisajes

La creatividad del fotógrafo no tiene límites. Un buen fotógrafo de


paisajes usará todos los medios a su alcance, no ya para capturar una
foto, que de eso ya se encarga la cámara, sino para crear toda una
experiencia visual que transforme el estado emocional del espectador.

Las herramientas para conseguirlo son diversas, y los filtros son una de
esas herramientas, muy asequibles en precio, pero con un impacto
tremendo en el mensaje final.

En el siguiente capítulo nos gustaría compartir contigo algunas ideas que


te ayudarán a usar un filtro en tus fotos de paisajes, llevando tu fotografía
del simple disparo soso y aburrido a otro nivel, más propio de una
portada de la más prestigiosa revista de viajes.

Los filtros fotográficos son accesorios que podrás utilizar para modificar
ciertas cualidades de la luz. Algunos te ayudan a modificar la intensidad
de la luz, el color, la temperatura, etc. lo cual te permite lograr fotografías
con efectos y fenómenos que no se presentan naturalmente por sí
mismos en la naturaleza.

Colocando un filtro por delante del objetivo podrás modificar la luz que
atraviesa ese objetivo antes de que sea captada por el sensor de la
|

cámara.
El Libro de los Paisajes

¿Por qué gastar dinero en filtros si puedo retocar las fotos en el


ordenador posteriormente? Hoy en día, y gracias al avance que las
herramientas de edición digitales en ordenador, es muy sencillo cambiar
completamente las condiciones lumínicas de una determinada escena
con sólo un par de clics. Así que ¿para qué íbamos a querer andar
colocando filtros físicos reales delante del objetivo?

El problema surge cuando el tiempo que pasas detrás de la cámara


tomando fotografías se vuelve muy inferior al tiempo que le dedicas a la
edición y retoque de tus paisajes. Recuerda que eres, ante todo, un
fotógrafo y no un editor y, si bien el aporte que la tecnología digital y la
informática le han dado a la fotografía es innegable, pocas cosas te
producirán tanta satisfacción como obtener una fotografía casi perfecta
en el instante inmediatamente posterior a soltar el disparador.

Por si fuera poco, el uso de filtros en la fotografía de paisajes te ayudará


a adquirir los conocimientos y experiencias propias de un maestro de la
fotografía de la forma más real posible: desde detrás del visor. Donde se

|
El Libro de los Paisajes
cocinan las fotografías es en el momento del disparo, justo cuando tienes
tu paisaje delante, bien encuadrado, perfectamente compuesto,
iluminado justo en la potencia y dirección que conviene. Las fotos hay
que obtenerlas justo en el momento de dispararlas. Tienes que poder
obtener, tras el disparo, aquel paisaje que quisiste obtener. Eso de
imaginar una foto, dispararla, y tener que esperar a retocarla y editarla
posteriormente, cambiándola por completo, cuando ya te has alejado de
la escena totalmente, cuando ya estás en frío… dista mucho de ser
fotografía.

Principalmente existen dos tipos de sistemas de filtro que podemos


utilizar en la actualidad: los circulares y los rectangulares. Si bien tienen
por objeto cumplir la misma función, lo hacen de modo diferente.

Los filtros circulares son aquellos que puedes colocar directamente por
delante de la lente frontal de tu objetivo, enroscando el filtro al final del
mismo, mientras que los rectangulares son aquellos que, al no poder
colocarse directamente sobre el frente del objetivo, requerirán que
utilices un porta-filtros.

Además de su forma de colocación, la principal diferencia entre ellos


radica en la versatilidad a la hora de su utilización. Las principales
ventajas de los filtros circulares son la resistencia, su delgadez que
minimiza las posibilidades de producir viñeteado, y el hecho de que no
permiten que se filtre luz entre el filtro y el objetivo generando reflejos
indeseados. De todos modos, este tipo de filtros es el más extendido y
fácil de adquirir y utilizar, así que no tendrás problema en obtenerlo.

Los filtros rectangulares, a diferencia de los circulares, conllevan una


desventaja importante, y es que, al ser cristales extremadamente finos y
que van sueltos sin ningún marco, son muy fáciles de romper, sobre todo
si llevas la mochila muy cargada. Además, al ser necesario colocar un
porta-filtros delante del objetivo, en ciertos casos pueden generarse
viñeteados o dejar que la luz entre por los laterales.
|

Por lo demás ambos tipos de filtros son muy versátiles y permiten mucha
flexibilidad a la hora de usarlos.
El Libro de los Paisajes

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Tim Collins.

Los filtros polarizadores son generalmente utilizados para incrementar los


contrastes y para eliminar los reflejos de las superficies demasiado
brillantes (como por ejemplo la superficie del agua).

Este tipo de filtros es muy popular entre los fotógrafos de paisajes ya que
permiten, por ejemplo, lograr escenas contrastadas en condiciones en
donde la luz natural, por su suavidad, no produce ese contraste
necesario. Piensa en la típica foto de paisaje donde se constata un claro
contraste entre el cielo, de azul intenso, y las nubes muy blancas y
claras. Eso es un típico resultado de un filtro polarizador. Por otro lado su
popularidad también se debe a que permiten eliminar los reflejos de las
superficies tipo lagos, ríos, etc.
|

Como produce estos efectos tan magníficos es normal que tengas la


tentación de mantener el filtro polarizador colocado de manera
permanente en tu objetivo. Te recomendamos que lo evites ya que su
utilización no siempre es recomendable. Si la luz natural del paisaje que
estés por fotografiar es muy dura, utilizando un filtro polarizador lo único
El Libro de los Paisajes
que consigues es perder detalle en los tonos extremos, los más claros y
los más oscuros, ya que contrastará aún más esos tonos.

Además, para que el efecto de polarización sea efectivo, la dirección de


la luz debe ser lateral ya que si la dirección de la misma es frontal o a
contraluz, el efecto será nulo.

Cuidado: no podrás lograr una correcta medición y exposición de tus


fotografías de paisajes si no tienes en cuenta que los filtros polarizadores le
quitan aproximadamente 2 diafragmas de luz a la escena, es decir, por lo
general la oscurecen. Tenlo en cuenta ya que en ocasiones deberás
compensar la exposición manualmente.

Los filtros de degradado neutro también son muy utilizados en la


fotografía de paisajes ya que permiten compensar los contrastes que se
producen naturalmente en los paisajes.

Este tipo de filtros permiten corregir uno de los principales problemas de


la exposición fotográfica: la imposibilidad de obtener el máximo detalle al
mismo tiempo y en una sola toma tanto de los tonos claros (luces) como
de los tonos oscuros (sombras).

¿Cómo lo hacen? Estos filtros están divididos en dos mitades: una parte
oscura y una completamente transparente. Ambas mitades se unen en
un degradé muy suave. Esto te permite equilibrar las luces y las sombras
y obtener así, una fotografía de paisajes correctamente expuesta.

Imagina un paisaje en el que el cielo estuviera normalmente


sobreexpuesto, con demasiada luz, y el paisaje o la tierra subexpuesta,
con la luz justa. Colocas un filtro degradado neutro, con la mitad oscura
hacia arriba, lo cual moderará un poco la luz del cielo, y la otra mitad
transparente en la parte baja, permitiendo así capturar el resto del
paisaje sin oscurecerlo lo más mínimo. Es la solución ideal para este tipo
de disparos ;-)

Un último dato: ¿sabes por qué se llaman neutros? Porque de cara al


|

color son totalmente neutros. No lo alteran en absoluto, así que por ese
lado puedes estar tranquilo.
El Libro de los Paisajes

Los filtros de
degradado de color se
comportan del mismo
modo que los neutros
pero, a diferencia de
éstos que no afectan
los colores de la
escena, los filtros de
degradado de color sí
lo hacen. De ahí su
nombre.

¿Alguna vez has visto


una fotografía de
paisajes con el cielo
completamente rosa?
Mediante la utilización
Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Gemma Stiles.
de este tipo de filtros,
dichos efectos que no se dan de manera natural son posibles de retratar.
¡Basta con colocar un filtro de degradado de color rosa y listo! Habrás
retratado un cielo tan suave como atractivo.

Este tipo de filtros están disponibles en muchos colores y en distintos


tipos e intensidades de degradado, por lo que las posibilidades
compositivas se multiplican.

Los filtros de densidad neutra, a diferencia de los degradados, son


cristales completamente opacos que reducen considerablemente la
cantidad de luz captada por el sensor de tu cámara.

Este tipo de filtros de permiten realizar fotografías de larga exposición en


aquellas situaciones donde te sería imposible de otra manera debido a la
|

cantidad de luz presente en la escena.

¿Cómo sacarles el máximo provecho? El potencial de estos filtros se


aprecia mejor en aquellas situaciones en las que el movimiento del agua
El Libro de los Paisajes
o de las nubes puede, mediante una larga exposición, convertirse en una
seda o bruma extremadamente misteriosa y atractiva.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Michael Lynch.

Al contrario de lo que muchos fotógrafos creen, este tipo de filtros sí que


tienen una utilidad específica, más allá del uso popular de “proteger” las
lentes frontales de los objetivos de rayones y golpes. Originalmente estos
filtros fueron diseñados para reducir la cantidad de rayos ultra violeta de
la atmosfera.

Si tienes pensado aventurarte en lo alto de una cadena montañosa, este


filtro puede resultarte de utilidad ya que, en dichas circunstancias, la
incidencia de los rayos ultra violeta es mucho mayor y de no utilizarlos,
pueden terminar dejando su huella en tu fotografía de paisajes.
|
El Libro de los Paisajes

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía deSebastian Bergmann.

El filtro Enhancer es un filtro que te permitirá realzar los colores cálidos


de las escenas manteniendo casi invariables el resto de colores. Dicha
función lo convierte en un filtro muy específico pero ideal para reforzar la
luz natural en aquellas situaciones en las que requieras trabajar con una
luz más cálida que la disponible en la escena.

Cuidado: No es recomendable utilizar el filtro Enhancer en aquellas


situaciones en las que la luz de la escena tenga una temperatura de color
bastante cálida ya de por sí, puesto que puede exagerar y saturar
demasiado los colores.

Los filtros son un interesante añadido a tu equipo que puede revolucionar


por completo la forma en que ves y capturas tus paisajes. No dejes de
adquirir al menos un par de filtros distintos y de experimentar con ellos.
Una nueva experiencia fotográfica te espera ;-)
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El Libro de los Paisajes

A día de hoy no hace falta ser un gran viajero para haberte encontrado
alguna vez en una montaña llena de nieve o en las arenas de un
desierto, ante una cascada, o ante un mar rocoso. Normalmente basta
con moverse un poco por el propio país, o ir al vecino, o quizá no hayas
visto un desierto pero sí una magnífica selva. Sea como fuere, seguro
que te has visto en más de una ocasión ante diferentes paisajes y
consecuentemente, diferentes y complicadas situaciones de luz. ¿Te has
planteado por qué nunca consigues una nieve de un perfecto color
blanco, o por qué las imágenes de los bosques son siempre demasiado
oscuras, o demasiado sobreexpuestas?

Los paisajes nevados tienen la propiedad de cambiar radicalmente el


panorama. La nieve hace desaparecer los diferentes tonos de los
El Libro de los Paisajes
árboles, la tierra o la roca, convirtiéndolo todo en el blanco de la nieve y
el azul del cielo.

Puesto que un vasto y uniforme espacio nevado puede ser algo aburrido,
cuando fotografíes espacios nevados como llanuras, es importante que
añadas un centro de interés en la imagen.

 Identifica un centro de interés.


 Busca una composición que lo realce. Los elementos “solitarios”
como árboles, rocas, etc., te pueden ayudar a centrar el interés en
tu imagen.
 Busca detalles: Una hoja, las ramas de un árbol cubiertas de
nieve, unos carámbanos al amanecer... pueden ser visualmente
más impactantes que un campo llano nevado, por ejemplo.
 Busca el ritmo en la naturaleza: Buscar patrones repetitivos te
ayudará a encontrar temas formalmente interesantes para tus
imágenes en paisajes nevados.
 Texturas: Intenta que la nieve no sólo sea una mancha blanca en
tu imagen, busca la luz apropiada para conseguir texturas en ella.
Las mejores horas son las que la luz incide en ella de forma lateral
(amaneceres y atardeceres).
 Busca lugares o zonas sin presencia humana y sin señales de ella.
 Juega con el espacio negativo para transmitir emociones.
 Busca el contraste entre diferentes tonos: Unas bayas rojas en
contraste con la nieve blanca, una flor de un amarillo intenso, etc.
 No utilices el flash, provocará brillos indeseados. Es mejor opción
usar siempre el trípode para cualquier tipo de fotografía de
paisajes.
 Utiliza siempre un parasol para evitar reflejos.
 Dispara en RAW.
 Practica también en blanco y negro.
|

Seguro que alguna vez habrás oído hablar de cómo determinadas


situaciones de luz engañan a nuestros fotómetros, ¿verdad? Pues ésta
es una de esas situaciones. La luz reflejada en un paisaje dominado por
el blanco, le indica a nuestro fotómetro que hay mucha más luz de la que
en realidad hay. Si en esta situación te limitaras a hacer caso a tu
El Libro de los Paisajes
fotómetro, te encontrarías con que los maravillosos tonos blancos de tu
imagen se habrían convertido en gris.

¿Cómo se puede solucionar? Compensando la exposición.

La nieve necesita aproximadamente entre +1,5 o +2 puntos para obtener


una exposición de la nieve correcta. Lo ideal es ajustar la exposición a +1
e ir haciendo pruebas hasta obtener la exposición adecuada y
consecuentemente un tono correcto del blanco de la nieve.

 Evita los cambios bruscos de temperatura, así evitarás:


1. Resfriarte ;-) Eres la pieza más importante de todo el equipo.
2. La condensación en cámara y objetivos. Cuando acabes tu
reportaje en la nieve, haz un proceso progresivo de
adaptación de la temperatura, por ejemplo, si la metes en el
coche, puedes dejarla en el maletero bien sujeta que seguro
será más fresco que el interior del habitáculo del coche. Así,
se irá aclimatando poco a poco.
 Ten en cuenta que las baterías en entornos fríos se gastan
antes. Llévalas cargadas lo máximo posible y siempre otra de
repuesto por si acaso.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Alan Eng


El Libro de los Paisajes

Cuando pensamos en desierto, la imagen que nos viene a la cabeza es


un mar inmenso de dunas, camellos, y cielos de un azul intenso. En
realidad hay muchos tipo de desiertos y el de dunas no es ni mucho
menos el más habitual. Tenemos desiertos rocosos, desiertos con
vegetación, desiertos de sal, desiertos de dunas, etc. Aunque, eso sí,
todos tienen algo en común: viento, sol, y poca lluvia.

Aquí hablaremos de los desiertos de dunas, porque son los que siempre
nos vienen a la cabeza, los de Laurence de Arabia y los de tantas otras
películas que se han grabado en nuestra retina. Los desiertos de dunas
son fotogénicos, pero ¿cuánto? Es difícil fotografiar algo hecho de arena,
sin árboles ni formas que nos ayuden, sin demasiada o ninguna
presencia humana, animal o vegetal, ¿no? Veamos pues algunos trucos:

 Amaneceres y atardeceres son el mejor momento para fotografiar


las dunas, ya que es con la luz lateral cuando la arena genera
sombras y volumen haciendo más interesante la imagen.
 Utiliza la escala para resaltar el tamaño de lo que estás
fotografiando, puede ser alguien caminando por las dunas, o
cualquier elemento que contraste en tamaño con las dunas y sea
reconocible para el espectador.
 Juega con las líneas de las dunas para ayudarte en tus
composiciones.
 No olvides la ley del horizonte a la hora de componer. Si éste se
sitúa justo en el centro tu imagen puede parecer algo aburrida.
 Un filtro polarizador te ayudará a eliminar brillos, dará saturación
a tu imagen y protegerá tus objetivos de la arena.
 Integra la textura de la arena en la imagen.

La mejor forma de exponer en el desierto es haciendo varias pruebas, y


sobretodo conociendo el histograma de tu cámara. Puedes partir de la
|

exposición que te da tu equipo, y hacer varias pruebas de exposición,


igual que en la nieve, aunque la descompensación aquí suele ser menor.
Normalmente la descompensación máxima es de un punto, así que la
exposición perfecta suele estar entre la que te da el fotómetro y +1.
El Libro de los Paisajes

 Nunca cambies de tarjeta de memoria, objetivo o baterías en


medio del desierto a menos que no tengas más remedio. La arena
finísima de éste, se colaría por cualquiera de las aberturas y podría
estropearte el equipo. Por la misma razón, cuanto menos equipo
lleves mejor.
 Protege tu cámara: una bolsa de plástico, papel de film... lo que se
te ocurra ;-)
 Limpia la cámara al finalizar, incluso si tu viaje ha sido de varios
días y has tenido que cambiar tarjetas y baterías en el desierto, no
sería mala idea que la llevaras a limpiar a algún centro técnico
especializado (más vale prevenir que curar).

Los bosques nos


ofrecen infinidad de
imágenes, de texturas,
de colores, de
patrones, pero
también son
complicados de
fotografiar debido a los
cambios bruscos de
luz que tenemos al
adentrarnos entre la
vegetación espesa.

Veamos algunos trucos que te ayudarán a capturar magníficos paisajes


boscosos:

 Las mejores estaciones son primavera y otoño, por su variedad


|

tonal, el contraste de colores, y la abundancia animal. No obstante,


cada estación tiene su propia magia (ya hemos visto la nieve, por
ejemplo).
 Los bosques cambian radicalmente dependiendo no sólo de la
estación sino del tipo de día. No debes dejar que un día nublado
El Libro de los Paisajes
te inhiba a la hora de tomar fotografías. Los días nublados son
parecidos a los días con niebla, tienen la capacidad de aislar a los
árboles o a los elementos proporcionándote imágenes con mayor
sensación de profundidad. Además confieren a tu imagen un aire
de ensueño o de misterio.
Tienes un completo artículo de nuestro blog sobre cómo fotografiar
con niebla aquí.
 Detalles y texturas: Cortezas, hojas, raíces, setas, bayas,
insectos, gotas de agua… En el bosque encontrarás infinidad de
elementos para fotografiar. Busca los pequeños detalles, las
diferentes texturas y tonalidades para obtener imágenes diferentes.
 Colores: Los bosques, sobretodo en otoño y primavera, ofrecen
multitud de tonalidades con las que jugar. Experimenta con colores
complementarios, o tonos que creen contraste y hagan resaltar los
elementos que fotografíes.
 Fotografía macro: Si te gusta este tipo de fotografía o te apetece
adentrarte en ella, el bosque te ofrece oportunidades únicas.
 Toma imágenes desde dentro y desde fuera del bosque para
tener una imagen completa de éste y perspectivas completamente
diferentes.
 Experimenta con filtros infrarrojos, puedes obtener imágenes
muy sorprendentes con ellos.

La luz que encontramos dentro de bosques con espesa vegetación es


cambiante y, por consiguiente, complicada. No existe por lo tanto
ninguna exposición correcta o incorrecta, dependerá del resultado que
quieras obtener. A menudo, debido al alto contraste entre la iluminación
solar y la zona baja del bosque, deberás sacrificar una de las dos luces.
Puedes hacer las luces protagonistas de tu imagen, o buscar encuadres
que no las contengan para evitar el contraste y así hacer protagonista a
la parte baja del bosque.
|

Dependerá de la estación del año y del tipo de bosque en el que te


encuentres. El principal motivo de preocupación en los bosques espesos
o frondosos suele ser la humedad, para ello tras tu sesión, deberías
asegurarte de que tu equipo no haya quedado demasiado expuesto a la
humedad para evitar hongos.
El Libro de los Paisajes
Para asegurarte no está de más que le dé un poco el sol y el aire, y que
guardes tu cámara y tus objetivos con algunas bolsitas de sílice (ya
sabes, las que te encuentras en la caja de zapatos cuando te compras
unos y en infinidad de otros artículos) que te ayudarán a eliminar la
humedad.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Moyan Brenn

No sé si será porque nuestros antepasados muy remotos salieron


arrastrándose un día de él, o porque flotábamos plácidamente en agua
en los vientres de nuestras madres, pero lo cierto es que el agua nos
atrae. Nos fascina el mar, y no sólo para broncearnos en verano. Nos
fascina por su inmensidad, por el mecerse de las olas, por la calma y la
bravura de sus aguas. Y como todo lo que nos fascina queremos
fotografiarlo, vamos con algunos consejos para fotografiar el mar.
|

 Recuerda la ley del horizonte para componer un paisaje marino,


ya que éste estará casi siempre presente en tus imágenes.
 Asegúrate de que el horizonte está recto, a menos que lo quieras
inclinado por un motivo específico.
 Fotografía amaneceres y atardeceres.
El Libro de los Paisajes
 Aprende a fotografiar el sol de forma correcta. Si no sabes cómo
hacerlo, aquí puedes leer sobre el tema en un artículo de nuestro
blog.
 Incluye elementos interesantes para tus composiciones; busca
un centro de interés para que la mirada no se pierda en la
inmensidad del mar: Barcos, rocas, palmeras…
 No olvides las reglas básicas de composición.
 Busca reflejos u otros elementos que te ayuden a aportar interés a
tu imagen.
 No encuadres siempre en horizontal. Prueba encuadres verticales
para darle un giro a tus imágenes.
 Juega con el movimiento del mar. Los filtros de densidad neutra
son una gran inversión si te gusta este tipo de paisaje. Con ellos
conseguirás un efecto sedoso y muy interesante para tus
imágenes. Puedes leer sobre el tema aquí.
 Si el cielo lo merece, hazlo protagonista. Las formaciones de
nubes sobre el mar, pueden proporcionarte imágenes muy
atractivas.
 Utiliza varios planos en la imagen para imprimirle sensación de
profundidad, por ejemplo unas rocas en primer plano, y un
horizonte lejano.
 Súbete a una barca o a un barco y dispara desde el mar.
 Fotografía detalles como conchas, piedras o estrellas de mar en
primer plano para dar sensación de profundidad a tu imagen a
través de los diferentes planos.
 Juega con la profundidad de campo.

Puesto que seguramente dispondrás de mucho contraste en la imagen


en cuanto a luces se refiere, lo ideal sería que midieras de forma puntual
en la zona más clara de tu imagen y realizaras tu exposición a partir de
esta medición. Así conseguirás la mayor información sobre luces posible,
y siempre puedes oscurecerla más tarde en el post-procesado. Aunque
lo ideal sería que hicieras varios intentos hasta quedar satisfecho con la
|

imagen.
El Libro de los Paisajes

Salitre, arena, calor y humedad… No es el título de una canción ;-) son


todos los peligros a los que se enfrenta tu equipo cuando te empeñas en
fotografiar el mar.

Por ello es recomendable que seas especialmente precavido cuando


vayas a fotografiar playas y mares, veamos cómo.

 Llévate el material justo y necesario. Lo que no lleves seguro que


no se estropeará.
 No te lleves la réflex a “pasar el día” a la playa. Para eso están las
cámaras de los teléfonos móviles o las compactas. Ve a la playa o
acércate al mar a tomar fotos, no vayas a la playa y de paso tomes
fotos. Esta diferencia puede salvar tu equipo.
 No te confíes demasiado acercándote al mar, es más imprevisible
de lo que parece y, en menos de un segundo, puedes acabar
revolcado por el suelo con tu flamante cámara inservible por el
resto de sus días.
 Puede que con suerte no caigas al mar, pero aun así evita que el
agua salpique tu cámara.
 No la dejes al sol más tiempo de lo necesario.
 Protégela especialmente de la arena. No la saques de la bolsa
hasta que vayas a tomar tu fotografía.

Estos son sólo algunos ejemplos del tipo de paisaje que puedes
encontrar y de las situaciones que pueden plantearse. Cada paisaje tiene
sus peculiaridades incluso de un día a otro o de un momento de la
mañana a otro. La clave para obtener buenas imágenes es conocer bien
tu equipo, sea cual sea, y tu empeño en mejorar y en buscar imágenes
diferentes. El resto llega simplemente con mucha práctica y a base de
muchos errores ;-)
|
El Libro de los Paisajes

No vamos a comenzar este apartado diciendo algo que sea nuevo para
ti. Lo más probable es que ya sepas que las mejores horas para tomar
fotografías, o al menos las preferidas por los fotógrafos, son el amanecer
y el atardecer.

El amanecer y el atardecer son momentos ideales para la fotografía por


la calidad de la luz que los acompaña. El sol está mucho más bajo y
proyecta una luz menos dura, más cálida y con un tono dorado
especialmente bonito. Estos momentos se conocen como la hora dorada,
aunque en realidad no dura una hora, sino mucho menos, por lo que es
importante optimizar el tiempo si quieres conseguir exactamente ese tono
dorado. Pero las ventajas no se limitan a la luz dorada, cuando el sol
desaparece, el cielo se convierte en una espectacular paleta de colores
que va cambiando desde los cálidos a los fríos en el caso del atardecer y
al contrario en el amanecer. La luz es suave, mágica y favorecedora. Es
la luz que tantas veces se imita en estudio pero al natural y encima con
la belleza de un paisaje, ¿te la vas a perder? No te lo recomendamos, al
contrario, te diríamos que te acomodaras y nos acompañaras a lo largo
de este apartado para descubrir las claves que te ayudarán a lograr unas
maravillosas imágenes del amanecer y/o atardecer.
|
El Libro de los Paisajes

Es
imprescindible
que te lleves el
trípode, pues las
velocidades de
obturación han
de ser lentas. Y
si tienes un
disparador
remoto no te lo
dejes en casa.

Respecto a los
objetivos, utiliza Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de winniepix.

un gran angular
para abarcar todo el paisaje o un teleobjetivo si lo que pretendes es
capturar un sol de grandes dimensiones.

Otra “cosa” que no te puedes dejar en casa es tu creatividad ni tu


paciencia. Dos elementos imprescindibles a la hora de realizar una
sesión fotográfica, y más si es de paisajes ;-) .

Planifica tu sesión con antelación. Lo ideal es que conozcas de


antemano el lugar que quieres inmortalizar. Estudia antes el escenario y
las posibilidades que te ofrece. Una vez sepas exactamente dónde
quieres realizar tu sesión, infórmate de la climatología y de los horarios
de la salida o la puesta del sol.

Llega con tiempo de sobra, de esta forma podrás montar tu equipo


tranquilamente, hacer un buen encuadre, estudiar la composición y
cuando el sol esté en el punto exacto donde te regala esa luz tan
|

especial, no tendrás más que disparar. Si llegas con el tiempo justo las
prisas no te dejarán pensar y mucho menos disfrutar. Además, puede
que el resultado no sea el que esperabas.
El Libro de los Paisajes

1. Utiliza el modo manual de tu cámara.


2. Baja el valor ISO al mínimo.
3. Dispara en RAW. Te permitirá conseguir más información y
reajustar algunos parámetros desde el ordenador.
4. Expón sin incluir el sol en la imagen para evitar una lectura
incorrecta.

Truco: Para incluir el sol en tu fotografía, mide el cielo en uno de sus


laterales, anota los valores y vuelve a encuadrar ajustando los valores
obtenidos sin el sol.

5. Profundidad de campo. Utiliza una profundidad de campo amplia,


una gran zona enfocada digamos, es decir, un número “f/” alto.
Esto implica una apertura pequeña de diafragma.
6. Velocidad de obturación. Deberá ser lenta para compensar la
apertura y el ISO bajo y dependerá del momento en el que realices
la captura, no es lo mismo si el sol está fuera que si aún no ha
salido o ya se ha puesto. Deberás ir probando pero puedes
comenzar con 1/20 por ejemplo e ir reajustando.
7. Desactiva el estabilizador de imagen. Al usar el trípode no es
necesario.
8. Huye del balance de blancos automático para que la cámara no
elimine los colores cálidos. Lo ideal es seleccionar nublado o
sombra, pero como vas a disparar en RAW podrás modificarlo
más tarde si no te satisface. Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Nelson L.
|
El Libro de los Paisajes
9. No utilices flash a no ser que deliberadamente quieras iluminar
un objeto cercano para lograr un efecto concreto, porque no te
servirá para otra cosa.
10. Prueba a bajar un poco la exposición para lograr mayor
contraste y colores más intensos. Experimenta y encuentra el
resultado que más te convenza.

Aunque dedicamos un apartado entero a la composición, no podemos


hablar de este tipo de paisaje sin insistir en que seas algo creativo para
diferenciarte de los millones de atardeceres o amaneceres que existen
por la red. Cambia la perspectiva, prueba con diferentes ángulos (la
importancia de llegar temprano a “tu cita”), prueba en vertical y
horizontal, aplica la regla de los tercios y sobre todo deja tu huella. Está
bien y es recomendable que observes el trabajo de otros para inspirarte y
aprender, lo que es muy diferente a coger ejemplos para repetirlos con tu
cámara, ahí no reside la gracia ni la magia de la fotografía.

La hora dorada es un buen momento para fotografiar siluetas de árboles,

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Bro. Jeffrey Pioquinto, SJ.
El Libro de los Paisajes
montañas, animales… (aquí tienes cómo fotografiarlas paso a paso).

También puedes aprovechar la hora dorada para capturar los reflejos en


el agua o incluir el sol como protagonista de tu imagen.

Recomendación: No te pierdas el artículo Cómo fotografiar el sol:


primeros pasos, trucos y consejos. Sabrás cómo hacer para incluir el sol en
tu composición de paisajes.

Para crear un mayor impacto visual y emocional incluye algún elemento


protagonista: un árbol, una roca con forma llamativa, un puente, una
persona, animales o la niebla del amanecer, como en el siguiente
ejemplo.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Hoang Giang Hai.

Los amaneceres
y las puestas de
sol son diferentes
según en qué
estación del año
los fotografiemos.
Hay quien
coincide en que el
otoño y la
primavera,
especialmente el
otoño, por los
colores que
ofrece, son los
ideales para
fotografiar este
momento.
Nuestra recomendación es que observes a lo largo del año las
|

estaciones y sus salidas y puestas de sol para observar cuáles son tus
favoritas. Es cierto que no es una tarea de un día para otro, pero la
fotografía tampoco lo es. Si quieres aprender a dominarla tendrás que
tener paciencia y constancia. Nada que merece la pena está libre de
esfuerzo y algún que otro sacrificio.
El Libro de los Paisajes

Recomendación: Prepárate para unos buenos madrugones ;) y no te


dejes vencer por la pereza y te dediques sólo a las puestas de sol.

Tanto el inicio como el final del día son dos momentos muy apropiados
para fotografiar contraluces, que no es más que un disparo con el sol de
frente. Las texturas se remarcan mucho más, los elementos traslúcidos
lucen increíbles y aparecen los contornos dorados.

Cada amanecer y cada atardecer es distinto. No hay dos iguales, como


no hay dos personas iguales. Cada uno tiene su esencia, su magia, su
propia alma.

Aprovéchate de los espectaculares colores que te ofrece el cielo, de la


maravillosa luz que proyecta el sol y sal a capturar las salidas y las
puestas del sol. Los madrugones merecerán realmente la pena, y si
cuando suene el despertador te da pereza, no lo pienses… ¡salta de la
cama! Si lo tienes todo listo, coge tu termo de café y sal a inmortalizar un
amanecer que no se volverá a repetir en la vida.

|
El Libro de los Paisajes

Si de añadir espectacularidad a tus fotografías de paisajes se trata,


pocas cosas llamarán tanto la atención del espectador como una
fotografía panorámica.

Las fotografías panorámicas son imágenes que permiten que se aprecie


una mayor parte de una escena que una fotografía en formato normal.
En un encuadre panorámico el espectador percibe una mayor sensación
de inmensidad, normalmente difícil de igualar disparando una fotografía
normal.

El término “panorámica” hace referencia a la relación de aspecto, es


decir, las proporciones del encuadre de una fotografía en relación con su
alto y ancho. En la actualidad, el formato panorámico de una fotografía
estándar es el 16:9, es decir que el ancho tiene una relación 16/9
respecto de su alto. Este es el formato por defecto de las fotos de la
mayoría de las cámaras de fotos. Si coges una foto revelada que tengas
en casa lo más seguro es que tenga esta proporción.

Para producir una buena fotografía panorámica no es obligatorio contar


con un equipo muy sofisticado ni una cámara distinta a la que tienes
ahora mismo. Lo que sí es imprescindible es seguir los dos siguientes
pasos:

1. Leer este capítulo ;-)


2. Practicarlo ;-))
|

Manos a la obra…
El Libro de los Paisajes

La fotografía panorámica es una de las tantas alternativas que tienes a tu


disposición a la hora de encuadrar tus fotografías pero que, gracias a sus
proporciones tan “alargadas”, resultan muy naturales y agradables para
el ojo humano.

Es muy importante, antes de empezar a realizar tomas, escoger el tipo


de encuadre que utilizarás para realizarlas ya que, dependiendo de la
relación de aspecto del encuadre, la composición y disposición de los
elementos debería variar. De este modo, podrás lograr composiciones
más atractivas.

Como decíamos en la introducción de este capítulo, lograr fotografías


panorámicas no requiere necesariamente de una cámara de
prestaciones profesionales. De hecho, ni siquiera es necesario que la
misma incluya la función de foto panorámica de fábrica, ya que las dos
técnicas que vas a necesitar son extremadamente fáciles de ejecutar
como verás a continuación.

La primera técnica consiste en obtener un encuadre panorámico


|

mediante una sola fotografía. ¿Cómo? A una fotografía de paisajes de


proporciones “normales” debes “recortarle” (como en la fotografía del
ejemplo) una porción de su alto de modo horizontal para que la relación
de alto por ancho sea “panorámica”. Para conseguir esto puedes utilizar
la herramienta de recorte que viene incorporada en tu cámara o bien
El Libro de los Paisajes
utilizando alguna de las tantas herramientas de edición fotográfica
disponibles, sin importar cuán rudimentaria sea. En serio.

Es recortar y punto. No tiene mayor misterio. El misterio lo tiene en la


“composición” final que obtienes ;-)

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía deIaio Atamian.

La segunda de las técnicas que puedes emplear para lograr una


fotografía panorámica a través de múltiples fotos, es lo que se conoce
también como stitching. Varias fotos unidas para ampliar horizontalmente
el encuadre. Para poder hacerlo tendrás que tomar una secuencia
continua de fotografías que se superpongan levemente unas con otras,
para que así, al unirlas luego en un ordenador, no tengas errores de
continuidad.

Una vez hayas tomado tu secuencia de fotografías, entre 3 y 5,


|

dependiendo de lo larga que quieras tu panorámica, las tendrás que


descargar al ordenador (si es que tu cámara no trae incorporada esta
función de fábrica) y, mediante algún programa de edición (más adelante
te recomendamos algunos), ir uniendo toda la secuencia en una gran
fotografía panorámica.
El Libro de los Paisajes

¿Qué diferencia hay entre una técnica y otra? La principal diferencia es


la calidad final de la imagen ya que, si bien mediante ambas técnicas
lograrás transportar al espectador dentro de la escena, al unir varias
fotografías en una sola obtendrás una fotografía de mucha mayor
resolución, con muchos más megapíxeles.

¿Para qué quieres que tenga muchos megapíxeles? Pues para imprimirla
en formato grande por ejemplo. Si no fuera esa tu intención, la verdad es
que daría igual usar una técnica que la otra, siendo la primera que vimos
mucho más fácil, naturalmente.

Recuerda: Para poder logar los mejores resultados, es fundamental tener


bien claro el resultado que quieres lograr en la fotografía final. Porque re-
encuadrar una fotografía de proporciones normales para transformarla en
una panorámica requerirá que compongas la fotografía de un modo
diferente a como lo haces habitualmente.

El proceso para conseguir una fotografía panorámica partiendo de una


sola fotografía es realmente muy simple, pero si prefieres hacer tu
fotografía panorámica mediante múltiples fotos el proceso se vuelve un
poquito más complicado. De todas formas no te preocupes que no es
nada para asustarse, sólo que debes tomar algunas precauciones.
|

La mejor forma para maximizar la calidad de tus paisajes panorámicos, si


utilizas el método de múltiples fotografías, es en vez de disparar la
cámara de modo horizontal, que es lo que haríamos instintivamente, que
la coloques verticalmente, para que luego, una vez unidas todas las
fotografías, puedas lograr el encuadre horizontal panorámico.
El Libro de los Paisajes
Al encuadrar cada una de las fotografías de modo vertical, la calidad que
obtengas del paisaje resultante será mucho mayor ya que, la cantidad de
fotografías que podrás superponer para lograr la relación de aspecto
panorámica será mayor. Además, al disparar en modo vertical, podrás
aprovechar la máxima nitidez que te permiten los objetivos en su centro
puesto que, al acercarse a los bordes, se producen distorsiones y
aberraciones propias de la curvatura de los lentes.

Una vez tomadas las fotografías continuas que formarán nuestro paisaje
final, queda unirlas, bien en la propia cámara, bien en el ordenador
mediante algún programa especializado.

El proceso para obtener nuestra tan ansiada fotografía de paisajes


panorámica, como podrás ver, es realmente sencillo. Y si no, fíjate en el
siguiente ejemplo:

Después de cargar en el programa de edición las distintas fotografías


que formarán parte de la panorámica final, éste intentará alinearlas del
mejor modo posible, de forma totalmente automática, y lo hará
|

intentando evitar distorsiones o problemas de continuidad (por eso es


realmente importante la continuidad de las fotos). Luego, tendrás que
seleccionar el encuadre óptimo, realizar el recorte y así obtener tu
panorámica.
El Libro de los Paisajes
El proceso es realmente simple y los resultados que vas a poder obtener
son fascinantes. Con sólo un par de clics habrás logrado tu primera
fotografía panorámica. Observa el resultado ;-)

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía deJason.

A continuación te traemos algunos de los programas que utilizamos


regularmente para recortar paisajes y algunos que, si bien no los
usamos, tienen excelentes recomendaciones en Internet:

 Canon Photostich Utilities (ideal si tienes una cámara canon).

 Autopano

 Panorama Maker

 PTGui

 Adobe Photomerge

 Panorama Plus

Aunque el proceso para retratar un paisaje utilizando un encuadre


panorámico sea muy simple, procura no toparte con su peor enemigo: el
error de paralaje. Este inconveniente podría terminar arruinando todas
|

tus tomas. ¿Qué es el paralaje y cómo lo puedes combatir?

Sigue leyendo y lo entenderás.


El Libro de los Paisajes

Por instinto, a la hora de tomar tu serie de fotografías, esas 3 ó 4 que


conformarán tu panorámica, cogerás tu cámara y una a una irás tomando
las fotos procurando que se superpongan levemente para no generar
errores de continuidad que puedan arruinar el paisaje final. Si lo haces
de este modo, incluso utilizando un trípode estarás dando lugar a que
aparezca lo que llamamos el “error de paralaje”.

¿En qué consiste? Presta atención a las siguientes imágenes:

La cámara varía
su posición y al
hacerlo, varía
también su centro
óptico.

¿Te has dado cuenta qué ha pasado? Al disparar la cámara sin


mantener su centro óptico fijo, se producen distorsiones involuntarias en
la fotografía final al variar, aunque sea levemente, la perspectiva en cada
una de las tomas. Dichas distorsiones se eliminarían si utilizas un
|

adaptador o rotula sobre un trípode que permita a la cámara rotar en


torno a su centro óptico (que se encuentra muy cercano al diafragma de
tu objetivo).
El Libro de los Paisajes

Si en cambio logras mantener el centro óptico fijo haciendo que la


cámara rote sobre él, la perspectiva en cada una de las tomas no se
modificará, evitando así que la fotografía resultante se distorsione lo más
mínimo.

Para evitar que el centro óptico de tu objetivo varíe su posición entre las
tomas puedes hacerte con una rótula especialmente diseñada para
tomar
fotografías
panorámicas,
o bien
fabricarla tú
mismo con
algo de
imaginación y
madera.
|

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía deJuan Carlos Pachón


El Libro de los Paisajes

1. El primero de los factores que no podrás dejar de lado si quieres


lograr un impresionante paisaje panorámico es la nitidez. En la
fotografía de paisajes es muy importante que todos los elementos
de la escena salgan perfectamente nítidos, así la mirada del
espectador recorre toda la escena y no se concentra sólo en
algunos elementos por encima de otros.

2. El segundo de los factores que no podrá faltar en tus paisajes


panorámicos es la estabilidad. Para lograr fotografías
perfectamente nítidas tendrás que utilizar distancias focales
angulares y aperturas de diafragma muy pequeñas (aumentando la
profundidad de campo). Pero, para compensar esa “falta de luz”
producto de trabajar con aperturas muy pequeñas (f/11, f/16, etc.),
deberás disminuir la velocidad de obturación. Al hacerlo, las
posibilidades de que tus fotografías salgan movidas aumentarán
notablemente. Es por ello que la utilización de un trípode se vuelve
fundamental.
Si aún no te has hecho con el tuyo procura revisar este artículo
donde te recomendamos algunos modelos.

3. Por último, una vez que hayas tomado la secuencia de fotos bien
nítidas y estabilizadas, el último paso será unirlas en el ordenador.
Para ello, es muy importante no haber pasado por alto el tercero
de los factores clave para lograr una fotografía panorámica: la

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de See-ming Lee


El Libro de los Paisajes
continuidad. La continuidad es necesaria no sólo para evitar
distorsiones al unir las fotos, sino que además se tiene que
manifestar en otros aspectos como el balance de blancos y los
niveles de exposición para cada una de las tomas, los cuales se
tienen que mantener constantes. Por último, antes de empezar a
disparar es importante establecer un punto de inicio y uno de fin,
ya que, de no hacerlo, puedes terminar arruinando la panorámica
final.

Cubiertos todos los aspectos técnicos, fundamentales a la hora de


realizar una fotografía panorámica, queda la parte más creativa y
divertida: trabajar la escena del paisaje que vamos a fotografiar. Eso es
lo que te ayudará a lograr unas panorámicas que trasmitan algo.

|
El Libro de los Paisajes

Si estás leyendo esto es porque probablemente alguna vez has visto un


paisaje en blanco y negro que te ha dejado dibujada en la cara una
extraña expresión; una mezcla de sorpresa y contención de la
respiración. Porque hay paisajes en blanco y negro que simplemente
quitan el aliento. Quizá alguna vez tú mismo has intentado obtener una
imagen conmovedora en blanco y negro, un paisaje emocionante, y el
resultado ha sido algo decepcionante.

No te preocupes, el paisaje en blanco y negro es una de las disciplinas


más complicadas del monocromo. No tienes ningún rostro en el que
apoyarte que hable en tu imagen, no tienes color, no tienes esas líneas
arquitectónicas que quedan tan bien en blanco y negro. A priori puede
parecer algo complicado, pero como todo, tiene truco ;-)

Aquí te dejamos algunos consejos que te ayudarán a mejorar la


fotografía de paisajes en blanco y negro, ¿los vemos?

Ya lo hemos mencionado, pero vale la pena recordarlo: el archivo RAW


es la mejor forma para realizar la conversión a escala de grises
posteriormente. Este modo de almacenaje de la fotografía equivale al
|

negativo antiguo; es el que más información almacena de color y luz, así


que es el que mejor preserva todas las tonalidades y matices. El
inconveniente es que el RAW pesa mucho más que cualquier otro
formato, aspecto que deberás tener en cuenta a la hora de controlar el
espacio de tu tarjeta.
El Libro de los Paisajes

 Si no dispones de RAW fotografía en color: conservarás mucha


más información que en el modo de blanco y negro de tu cámara a
la hora de hacer la conversión.
 Utiliza el modo blanco y negro de la cámara sólo para ayudarte a
pre-visualizar la escena si lo necesitas. Jamás realices el disparo
final en blanco y negro.

En blanco y negro, siempre debes utilizar una ISO (clic aquí si no sabes
qué es) lo más baja posible dentro de lo que permita el escenario que
estás fotografiando. En blanco y negro, una ISO elevada destaca mucho
más el ruido en la imagen que en color, así que siempre que puedas,
mantenla al mínimo posible.

Cuidado: Recuerda que las aperturas para paisajes son cerradas (entra
menos luz en el sensor) así que asegúrate de que la imagen no te quede
|

movida. Si no tienes suficiente luz, usa un trípode o sube la ISO. Más vale
algo de ruido que un paisaje movido.
El Libro de los Paisajes

Medir correctamente es importante siempre, ya lo sabes y lo has


comprobado por ti mismo. Sólo que en monocromo es especialmente
importante.

Al igual que un aumento de la ISO revela más ruido que en una imagen
en color, una imagen subexpuesta transformada a blanco y negro tiene el
mismo problema. Habrá momentos en los que debas decidir “sacrificar”
unas luces u otras (situaciones de luz dura, por ejemplo). En blanco y
negro si sacrificas las sombras, no las recuperarás con calidad.

Recomendación: Hacerte con una carta de grises es una gran opción


para fotografiar paisajes en blanco y negro, puesto que no siempre es fácil
“acertar” con la exposición correcta y es fácil encontrarte con situaciones
que “engañen” a tu fotómetro.

Obtener buenos resultados en las imágenes de paisajes en blanco y


negro se nos hace complicado porque normalmente basamos nuestra
elección de un paisaje bonito o retratable en base a los hermosos colores
que contiene.

Puesto que en blanco y negro no tenemos colores propiamente dichos


sino escala de grises, es importante conocer en qué gris se traduce cada
uno de los colores de la imagen.

Este proceso tan necesario para fotografiar en blanco y negro y


específicamente en paisajes, es parte de lo que conocemos como
“aprender a visualizar en blanco y negro”.

Si observas los siguientes círculos de colores verás cómo se traducen


cada uno de los colores en la escala de grises. Los colores que pueden
parecerte muy diferentes entre sí como el amarillo y el azul claro, en
escala de grises son prácticamente idénticos y se traducen con un gris
|

muy similar, así como por ejemplo el azul y el rojo. Esto significa que si
observas una imagen en color compuesta por estos tonos y no sabes en
qué se van a traducir, a priori podrías pensar que tendrás diferentes
tonos en la imagen y por tanto algo de contraste e interés. Pero al hacer
la transformación a blanco y negro verías que tienes una imagen plana,
gris, o sin contraste.
El Libro de los Paisajes

La composición debe ayudarte a compensar la falta de información o


interés que produce la ausencia de los colores en tu imagen. Por ello es
especialmente importante que la cuides en tus paisajes.

Cuando visualices un paisaje en blanco y negro, no debes pensar en


colores sino en formas, en contraste, en texturas, en luces, sombras,
blanco, negro y gris. Con un poco de abstracción y práctica aprenderás a
ver qué imágenes y qué elementos puedes incorporar a tu imagen para
que ésta funcione correctamente y tenga interés.

 Identifica un centro de interés en tu paisaje. Puede ser un árbol,


una casa de pastores en una colina, o unas montañas con una
textura asombrosa.
 No te limites a imágenes panorámicas, muchas veces las
composiciones panorámicas se basan en el color de los elementos
y te funcionarán poco en blanco y negro. Prueba diferentes
ángulos, planos y perspectivas.
 Abstráete: el blanco y negro es muy simbólico, amigo de las
formas, de las sombras, de todo lo onírico; aprovecha las que te
|

ofrece la naturaleza.
 Mezcla primeros y segundos planos para enmarcar tu imagen.
 Utiliza composiciones rítmicas; elementos que se repiten, como
troncos de árboles, tallos de flores, etc.
El Libro de los Paisajes
 Potencia las formas que te ofrece la naturaleza: líneas, luces y
sombras, etc.

Truco: Dispara en el modo blanco y negro de tu cámara para ayudarte a ver


el resultado. Luego cambia el modo a RAW o a color para tomar la imagen
definitiva.

Si algo favorece especialmente a un paisaje en blanco y negro son las


texturas. Cuando son utilizadas como un elemento más de la
composición, las texturas
pueden marcar la
diferencia entre una
imagen aburrida y una
espectacular.

Para ello es esencial


buscarlas, identificarlas y
añadirlas en tu imagen
cuando vayas a realizar
fotografía de paisajes en
blanco y negro.

Algunos ejemplos de
texturas que puedes utilizar
y que te ayudarán a mejorar mucho tus imágenes son:

 Las piedras.
 Los troncos de los árboles (madera en general).
 La niebla.
 El Metal.
 Utilizar el efecto sedoso del agua.
|

Por último, recuerda que las texturas van directamente asociadas al tipo
de luz de la que dispongas en el momento: las luces duras te
proporcionarán texturas más marcadas, y las más difusas, texturas más
suaves.
El Libro de los Paisajes

Con contraste nos referimos a la variedad


tonal de grises que existe entre un blanco
puro y un negro puro. Es decir, a si el
camino de uno a otro es más directo
(menos grises intermedios) o más directo
(más grises intermedios). Puesto que
trabajamos en blanco y negro, es
importante, y valga la redundancia, que la
imagen contenga tanto negro puro como
blanco puro.

Cuanto más contrastada está una


imagen, menos tonos intermedios
tenemos y cuanto menos contrastada
más tonos intermedios. Las primeras nos
ofrecen imágenes más impactantes, más
duras y dramáticas. Las segundas son
imágenes menos impactantes
visualmente, más suaves y con más gama
intermedia de grises.

Quizá te preguntes cuál de las dos


opciones es mejor. La respuesta como
siempre es: depende de lo que quieras
transmitir, porque los dos extremos son
eso, “extremos”, pero hay muchos
matices intermedios que puedes utilizar.

Lo ideal (formalmente hablando) es que


consigas un punto medio entre los dos;
una imagen con blanco y negro puros y
|

mucha gama tonal intermedia. Así


conseguirás una imagen con mucha
información e interés.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de dyonis


El Libro de los Paisajes
A la hora de la verdad tu creatividad y el mensaje que quieras transmitir
son lo que va a decidir si usar una opción u otra ;-)

A priori, el contraste se obtiene directamente desde la escena que estás


fotografiando.

 A través de los colores de la propia escena. Por ello es


importante que conozcas los colores y su traducción en la escala
de grises. Así podrás prever si tu escena contiene buena gama
tonal contrastada o si, por el contrario, los tonos de tu imagen son
demasiado similares y por consiguiente darán lugar a una imagen
gris sin contraste y algo aburrida.
 A través de la iluminación: luces más duras se traduce en más
contraste en la escena. Luces más difusas (por ejemplo días
nublados) darían imágenes más suaves.
 En el post-procesado de la imagen:
o A través de filtros, puesto que los filtros de color tienen la
capacidad de aclarar su color y oscurecer su contrario. Esto
resulta muy útil para, por ejemplo, resaltar cielos, con un
filtro rojo (contrario al azul) oscureces el cielo. Si además
dispones de nubes, éstas resaltarán aún más y te
proporcionarán cielos mucho más interesantes.
o Con la técnica HDR, que proporciona escenas de alto
contraste, algo irreales y dramáticas.
o Aumentando y disminuyendo el contraste.

Truco: Si quieres encuadrar el cielo en tus paisajes, incluye nubes en él


siempre que te sea posible. Con el uso de filtros puedes oscurecer el cielo
haciendo contrastar el gris oscuro de éste con el blanco de las nubes.
|

Siempre decimos que busques inspiración, ¿verdad?. En este caso, te


dejamos dos clásicos, uno más antiguo y el otro más actual, para que
veas de qué es capaz la técnica y la mirada fotográfica de estos dos
maestros del blanco y negro. Cada uno en su estilo. Los dos
ecologistas. Uno con placas y el otro actualmente ya en digital, pero los
dos con una técnica impecable. Échales un vistazo a sus inspiradoras
El Libro de los Paisajes
imágenes en la red antes de salir de casa, y llévate algo de la inspiración
contigo.

Una maravilla...

|
El Libro de los Paisajes

Hablar de paisajes siempre nos lleva a imaginar un bonito entorno


natural nevado, boscoso, marino, desértico, selvático, etc. Un entorno
donde lo que nos atrae es la poca o ninguna presencia del ser humano
en él, la tranquilidad, las líneas naturales, el aire puro o los vivos colores.
Probablemente, si pensaras en el lugar opuesto, pensarías en una
ruidosa cuidad, con su ir y venir, su caos, su ruido, y sus gentes
corriendo de aquí para allá.

¿Y si te dijéramos que las grandes ciudades o los pequeños pueblecitos


son igualmente paisajes? ¿Qué te parece esta definición de paisaje?

1. Extensión de terreno que se ve desde un sitio*.


2. Extensión de terreno considerada en su aspecto artístico*.
*Fuente: Real Academia Española

Al fotografiar una ciudad es evidente que vamos a mezclar varios tipos


de fotografía en ella. No sólo vamos a limitarnos a fotografiarla desde
lejos. Igual que en cualquier tipo de fotografía de paisajes, para obtener
una buena imagen, es necesario no sólo la vista panorámica del lugar
sino también adentrarse en los detalles, en los juegos de luces y
sombras, en las texturas… Y en el caso de paisaje urbano, personas y
arquitectura son las hojas o los frutos y los árboles de la naturaleza.
|

Los paisajes urbanos esconden un gran potencial en materia de


fotografía paisajística. Veamos algunos consejos y trucos para obtener
grandes imágenes de una urbe en su condición de “paisaje”.
El Libro de los Paisajes

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Simon & His Camera

El contraste de motivos o situaciones es una forma efectiva de dotar de


interés a una imagen, de un sentido y de una historia. Aquí te dejamos
algunas ideas que puedes utilizar en tus próximos paisajes urbanos:

 Lo nuevo y lo viejo: Rascacielos versus construcciones clásicas,


edificios flamantes y edificios ruinosos, o niños y ancianos.
 En construcción o para su derrumbamiento.
 Riqueza y pobreza: Por desgracia, una característica bastante
habitual de cualquier ciudad es el contraste a menudo exagerado
entre el más rico y el más pobre, entre un palacio o una chabola,
una persona cargada con bolsas de marcas caras y otro
durmiendo en la calle. Todo ello son imágenes con un mensaje,
con una historia y cierta denuncia. Cuidado: si lo haces, hazlo con
delicadeza. Intenta aportar al mundo un mensaje real, útil. No
|

busques la simple fotografía típica, chocante y morbosa. Ése no


debería ser el objetivo.
 Lo natural y lo artificial: Jugar por ejemplo con elementos vivos u
orgánicos y contrastarlos con elementos materiales como hierro,
acero, etc, también puede funcionar visualmente.
El Libro de los Paisajes
 Quietud y movimiento.
 Soledad y compañía.

No siempre es fácil tener grandes ideas a la hora de componer una


imagen o de encontrar un motivo que sea lo suficientemente interesante
para ser fotografiado. Una buena forma de mejorar una imagen es
buscar un buen marco.

Una persona caminando en medio de una plaza es una imagen. Una


persona caminando en medio de una plaza enmarcada en un arco de
piedra es otra. Y probablemente más interesante que la primera que
hemos comentado, ¿no te parece?

Un marco pueden ser las ramas de un árbol, unos arcos de piedra, el


marco de una ventana o el ojo de una cerradura. Casi cualquier cosa
puede ser un marco, sólo hay que estar atento a las diferentes
oportunidades que irás encontrando por el camino.

Para hacernos una idea de las características de tamaño y arquitectura


general de una ciudad, es interesante encontrar un buen lugar elevado
para fotografiarla. Desde una cierta altura, podrás obtener ángulos de los
edificios desde puntos de vista que en ninguna otra situación podrías
conseguir.

 Utiliza la escala para dar una sensación de profundidad y tamaño


en la imagen.
 Juega con varios planos en la misma imagen: al igual que la
escala, aumentará la sensación de tridimensionalidad y
profundidad de la fotografía.
 Imágenes panorámicas: No te quedes sin tu panorámica de
postal de la ciudad o sin su „Skyline‟.
 Cuida la exposición: Muchas veces es complicado el contraste
|

entre las construcciones urbanas (cemento, ladrillo, etc.) con el


cielo, así que no dejes que tu fotómetro “te engañe”.
El Libro de los Paisajes
 Juega con las líneas: Las calles, las curvas de los edificios, los
árboles, las farolas, todo son líneas, añadirlas en tus
composiciones aumentará el interés de las mismas. Puedes
hacerlo a través de fugas, líneas diagonales, curvas, buscar
patrones repetitivos… Lo que se te ocurra.

A pie de calle tenemos infinidad de motivos para retratar, millones de


historias que explicar con nuestras imágenes. Porque las ciudades son
pura historia de su pasado, presente y futuro, de las costumbres de las
gentes que las habitan o de cómo se relacionan con el mundo.

Quieras o no quieras añadirla en tus imágenes, la verdad es que directa


|

o indirectamente la gente está allí. Puede ser a través de una huella que
dejaron, o estando físicamente, pero lo cierto es que si las ciudades
fueron formadas por personas, el vínculo con ellas es inevitable.

 Espacios solitarios: Una calle iluminada tenuemente por una


farola sin nadie paseando o detenido en ella, puede ser también
El Libro de los Paisajes
una imagen muy sugerente, o un característico edificio sin nadie
paseando frente a él. Si quieres obtener fotografías de una ciudad
solitaria, la única solución es planear las mejores horas del día
para hacerlo, y con un poco de suerte no encontrarás a nadie o a
poca gente.

Truco: Si te obsesionan las imágenes de lugares solitarios, hay técnicas


sencillas a través de programas de retoque para hacer “desaparecer”
personas. Échales un vistazo antes de salir a la calle a fotografiar para ver
sus posibilidades.

 Espacios abarrotados: Los espacios llenos de gente suelen ser


las zonas de la ciudad que más vida comercial tienen y, por ende,
suelen ser los centros históricos de las ciudades o las plazas
mayores o reales de los pueblos. Allí probablemente encontrarás
algunos de los edificios o lugares más representativos y algunos
de los mejores lugares para practicar retratos en la calle.

Los edificios, al igual que las personas, son capaces de contar historias
desde tiempos inmemoriales. Además no existe paisaje urbano sin ellos,
así que aprender a sacarle el máximo provecho es parte de la fotografía
del paisaje urbano.

 Fotografía reflejos: Una forma original de representar algo es a


través de su proyección en otra superficie diferente a la propia, por
ejemplo un charco, el cristal de otro edificio cercano, un espejo,
etc.
 Introduce las líneas como elemento compositivo: La
arquitectura está llena de líneas que pueden ayudarte a conducir la
mirada en tus imágenes, dotarlas de fuerza, sinuosidad, rapidez o
lentitud.
 Busca texturas: Unos adoquines, una pared rugosa o la pintura
de un grafiti, tienen texturas. Las texturas nos permiten sentir el
tacto de esas superficies a través del recuerdo que tenemos de
|

ellas, por lo que es una forma de adentrar al espectador en la


imagen y de hacerla más interesante.
 Utiliza diferentes ángulos para obtener imágenes más
sorprendentes.
El Libro de los Paisajes
 Captura entradas de luz que sean interesantes. Por ejemplo es
sorprendente la forma en que entra la luz a través de las vidrieras
en las iglesias.
 Luces y sombras: Las ciudades están llenas de luces y sombras,
de patrones que se repiten o que quedan interrumpidos. Fíjate en
ellas e inclúyelas en algunas de tus imágenes como parte de tu
composición.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Angelo Amboldi

La noche es el cincuenta por ciento de la vida de un lugar y brinda


oportunidades muy diferentes a las que podemos tener de día. Por eso
es importante que no dejes de salir a fotografiar paisajes a horas remotas
(con cuidado, por favor). Un capítulo entero dedicado a los paisajes
nocturnos te espera más adelante en el libro ;-)
|

Conocemos como hora azul el instante preciso en que desaparecen los


tonos cálidos del cielo producidos en la puesta de sol y el cielo se tiñe de
un azul vibrante. Justo en ese momento, las luces de la ciudad empiezan
a encenderse, lo que hace de este momento, el único en el que podrás
El Libro de los Paisajes
combinar la luz
artificial de un
paisaje urbano, con
la luz natural que
aún se mantiene en
el azul del cielo.

Si te gusta el
paisaje urbano, éste
es uno de los
grandes momentos
que tendrás en
cuanto a iluminación
se refiere.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Daniel Aguilera Sánchez

La hora dorada o cálida es también un gran momento para la fotografía


de paisajes urbanos. Esta iluminación cálida y llena de matices resalta
las formas, las líneas y las texturas.

La noche en paisaje urbano nos brinda muchísimas oportunidades para


capturar luces de diferentes temperaturas, colores, y otros efectos muy
interesantes para añadir a tus imágenes. Desde la luz de un escaparate,
a la de una farola, un cartel de neón o un autobús iluminado, luces
anaranjadas de interiores en el exterior, luces verdes de los
fluorescentes de las oficinas… Juega con ellas y dale rienda suelta a tu
imaginación, verás cómo se convierten en grandes aliadas de tus
imágenes.
|

Seguro que has visto alguna vez una imagen con desenfocadas luces
redondeadas de colores en segundo plano y cualquier motivo enfocado
en primer plano. Es el conocido efecto Bokeh, que se consigue en
ambientes nocturnos cuando tenemos luces de fondo y abrimos el
El Libro de los Paisajes
diafragma al máximo. Un paisaje urbano nocturno es el escenario
perfecto para practicar con esta sugerente técnica.

Puedes leer cómo conseguir el efecto Bokeh paso a paso aquí.

El movimiento es el otro indiscutible aliado de la fotografía nocturna.


Seguramente como fotógrafo, te pasas la vida persiguiendo la nitidez en
tus imágenes y rehuyendo cualquier tipo de movimiento en ellas. Pues es
hora de olvidarse de todo eso y aprovechar las infinitas e interesantes
oportunidades que te ofrece el movimiento en un paisaje urbano. A
continuación, te dejamos algunas ideas para jugar con el movimiento en
tus imágenes.

 Fotografiar los halos de las luces de los coches: Podrás


“pintar” líneas de colores en tu paisaje urbano, amarillentas si los
coches van de cara, o rojizas si van en dirección contraria. Para
hacerlo necesitarás un trípode o un punto de apoyo.
 Zooming: Confiere movimiento a tu imagen a través del
movimiento de tu objetivo. Aquí tienes un tutorial de cómo hacerlo
paso a paso.
 Barrido: Puedes concederle movimiento al fondo mientras que la
persona (u objeto) que se mueve permanece nítida si la sigues con
tu cámara.

|
El Libro de los Paisajes

El paso del tiempo a través de la secuencia de fotografías en una ciudad


o entorno urbano, puede resultar muy interesante para mostrar la energía
y el movimiento que contiene, para mostrar su despertar con el sol, la
hora punta o el final del día.

Para ello solamente es necesario encontrar un adecuado lugar desde el


que tener una buena y fotogénica perspectiva (segura para ti y tu
cámara), un buen trípode e infinita paciencia.

Puedes ver cómo hacer un time-lapse paso a paso aquí.

Cuidado: Seguramente en una montaña nadie te dirá si puedes ir con


trípode o no, pero hay muchas ciudades que tienen restricciones respecto
a su uso en determinados lugares. Infórmate previamente sobre todo si
quieres fotografiar lugares oficiales o monumentos.

Si buscas paisajes urbanos diferentes, también tendrás que estar en


lugares diferentes a los demás. Una vez tengas tus imágenes clásicas
de postal que todos siempre queremos tener, prueba diferentes y
originales lugares desde los que fotografiar. Pueden ser esos mismos
monumentos desde otras callejuelas menos transitadas, desde lo alto de
una terraza, o simplemente vagar por calles que queden fuera del circuito
habitual.

Callejear siempre es una opción agradable no sólo fotográficamente,


podrás mezclarte con la gente fuera de los lugares turísticos que siempre
son un tanto más artificiales, o ver pequeños rincones con encanto.

Por supuesto, dependerá de la seguridad de la ciudad que estás


visitando. Si no es demasiado segura, valora seriamente quedarte en las
zonas más “protegidas” y así no arriesgarte a un robo o algo peor.
|

Una ciudad o cualquier entorno urbano está lleno de historia y de vidas


que caminan por ella. Intenta que tus imágenes la transmitan, grandes y
pequeñas historias, historias pasadas, presentes o futuras. En cada
rincón hay una historia y es importante que la identifiques y la transmitas
El Libro de los Paisajes
a través de tu fotografía, para que el que la admira sienta que lo has
transportado justo hasta allí, para que sienta que es capaz de entender el
por qué de esa imagen; que es capaz de identificarse o sentir empatía
con ella.

|
El Libro de los Paisajes

Cierra los ojos e imagina un paisaje. Casi seguro que te viene a la mente
un paisaje de día :-)

Es lógico, si para hacer fotografía se necesita luz… no hay más que


hablar, ¿no? Pues si piensas así tal vez estés en un error, porque la
noche también puede ofrecer unas maravillosas instantáneas abrazadas
por la luna. El toque mágico que les aporta la noche les añade una
esencia nada comparable a los paisajes diurnos. Sí es cierto que
fotografiar por la noche conlleva algunos inconvenientes, pero la mayoría
están en tu cabeza y vamos a intentar hacer que desaparezcan.

El cielo estrellado es un magnífico telón de fondo para disparar paisajes


y la falta de luz la podemos compensar con una larga exposición. De
hecho, la fotografía de larga exposición requiere de escasez de luz, de lo
contrario las fotos resultarían quemadas, un error muy común.

A lo largo de este capítulo te daremos algunas pautas y consejos para


fotografiar paisajes nocturnos. Al final descubrirás que no es para nada
tan difícil y que por el contrario puede llegar a ser apasionante y ofrecer
unos maravillosos resultados.
|

Lo primero que te estarás preguntando es si necesitas algún equipo


especial, pues bien, aquí tienes una lista con todo aquello que tendrás
que llevar. Ya ves que no es nada extraordinario:
El Libro de los Paisajes

|
El Libro de los Paisajes
1. Cámara con la que puedas realizar largas exposiciones.
Cualquiera de las que aparecen en nuestro listado de cámaras
réflex recomendadas te vale.
2. Objetivo. Los ideales para paisajes son los angulares, y si es
luminoso, mejor.
3. Flash externo. Aunque no es imprescindible, te puede ser de
ayuda para lograr determinados efectos.
4. Trípode. En la fotografía de larga exposición el trípode es un
elemento imprescindible, pues has de evitar cualquier movimiento,
por muy mínimo que sea.
5. Mando a distancia. Con o sin cable necesitas un disparador
remoto por el mismo motivo por el que necesitas el trípode, apretar
el botón de disparo puede provocar una mínima vibración que
arruine tu fotografía.

Truco: Si no dispones de disparador puedes activar el modo de disparo


con retardo de tu cámara. Sí, ese que utilizas cuando quieres salir en la
foto y entre todos contáis 10, 9, 8… mientras te colocas y dices patata ;-)

6. Batería de repuesto. En la medida de lo posible procura llevar


repuesto de batería puesto que con las largas exposiciones ésta se
consume antes.
7. Linterna. Llévala con las pilas bien cargadas o con repuesto, la
necesitarás por dos motivos. El primero para llegar a los sitios,
recuerda que estás haciendo fotografía nocturna y no verás ni
torta. Segundo, te servirá para “pintar” el paisaje con luz. Es decir,
cuando quieras iluminar un elemento cercano, puedes hacerlo
imaginando que tu linterna es un pincel y pintando encima con él.
Suena un poco raro, ¿no? No te preocupes, tienes una guía de
iniciación en la fotografía “Lightpainting”.
8. Puntero láser. Tampoco es imprescindible, pero sirve para
enfocar cuando no hay luz. También lo puedes sustituir con la
linterna, por cierto.
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9. Brújula. No te nos vayas a perder y no sepas encontrar el camino


de vuelta, que de noche siempre está más complicado y da más
“yuyu” ;-) Bueno vale, estamos en la era de las nuevas tecnologías
y lo más probable es que tengas un GPS en tu móvil. Eso sí,
llévatelo con la batería cargada al 100% y no la malgastes jugando
El Libro de los Paisajes
a los marcianitos mientras tu cámara captura el paisaje ;-). Mejor
dedícate a contemplar las estrellas.

Aun siendo de noche, siempre existe un mínimo de luz. Puede que tú no


veas absolutamente nada, pero al exponer con velocidades lentas, tu
cámara la captará e iluminará el paisaje aportándole unos tonos
completamente distintos a los de la luz del día. También tienes que tener
en cuenta que la luna se comporta al igual que el sol, es decir, también
crea sombras, destellos y siluetas. Es muy importante que tengas esto
presente para optimizar sus posibilidades.

Las mejores noches para salir en busca de un paisaje nocturno son las
de luna llena o desde dos días antes o hasta dos días después. Lo que
no significa que no puedas salir el resto de noches. Simplemente los
resultados serán distintos.

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Jordi nll.

Lo ideal es que el cielo esté despejado (echa un vistazo a la previsión


meteorológica) y que hayan transcurrido unas tres o cuatro horas desde
que salió la luna para que el ángulo de las sombras sea más llamativo.
El Libro de los Paisajes

Si lo que pretendes es capturar un cielo completamente estrellado, lo


ideal son las noches de luna nueva para que la luz de la luna no empañe
el brillo estelar. Aunque en este caso debes saber que tu paisaje
difícilmente quedará iluminado.

Cuando incluyes en el encuadre un elemento cercano, al no haber nada


de luna saldrá oscuro. En estos casos es cuando puedes utilizar el flash
para iluminarlo, por ejemplo un árbol, una roca, un molino, una casa
abandonada…

Recuerda que el flash es algo a utilizar con suma moderación y cuidado,


en un plan más experimental que otra cosa. En ocasiones el flash
nocturno produce fotografías muy diferentes a las que tenemos en
mente.

Lo más importante es que te alejes de la contaminación lumínica, de las


ciudades, sobre todo de las más grandes. Busca pueblos, lugares de
costa poco iluminados, un faro, un valle perdido… Es fundamental que
no te molesten las luces alrededor, porque más que ayudarte a ver algo,
pueden estropear tu resultado. Con este mapa puedes encontrar
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escenarios “oscuros”.

La mejor opción es buscar las localizaciones durante el día. Explora el


lugar, las distintas composiciones, los elementos que puedes incluir.
Mejor que sean lugares de fácil acceso o que no sean excesivamente
El Libro de los Paisajes
peligrosos, ya que la noche complica mucho la movilidad. Cuida este
aspecto especialmente si no llevas compañía.

Para poder capturar toda la belleza del paisaje se utiliza una profundidad
de campo media o amplia, es decir, un número f/mediano o grande.
Recuerda que la profundidad de campo es básicamente la zona
enfocada. Mayor profundidad de campo significa mayor zona enfocada
en el paisaje.

Sin embargo, al haber escasez de luz habría que utilizar una apertura
amplia, como un f/ 4.5 o así. Lo interesante es que ahora hay algunas
cámaras en las que se puede subir la sensibilidad ISO con niveles muy
bajos de ruido, lo que te permite disparar con una apertura menor.
Repásalo porque ya lo hemos comentado en capítulos anteriores.

Una buena composición siempre es necesaria, pero adquiere mayor


importancia en un paisaje nocturno en el que los detalles, los colores u
otros elementos están más ausentes. Procura hacer una composición
diferente, darle tu propia esencia al paisaje o conseguir una fotografía
que emocione. Si olvidas estas claves tu fotografía será una más entre
otras muchas.

Si encuadras nubes y/o estrellas, asegúrate de incluir una buena porción


de tierra para crear equilibrio y perspectiva. Igualmente, si fotografías la
luna, incluye otros elementos como un árbol o sus ramas, alguna
estructura natural o artificial, etc.

Cuanto más llamativo sea el cielo de tu paisaje, coloca el horizonte lo


más bajo posible para añadirle dramatismo. Si sigues la ley del horizonte,
colócalo en el tercio inferior o por debajo.

Recomendación: Utiliza herramientas como Stellarium para planificar


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tus sesiones. Te ayudarán a conocer la posición de la luna, las estrellas,


los planetas o la Vía Láctea. De esta manera podrás incluirlos como
elementos de composición.
El Libro de los Paisajes

Desafortunadamente (o no), la fotografía no es una ciencia, sino un arte.


Esto quiere decir que no hay una regla matemática infalible que te diga el
tiempo de exposición para obtener la imagen perfecta. Hay muchos
factores de los que dependerá el tiempo de exposición: la fase y posición
de la luna, las luces que haya o no alrededor, si usas o no flash… Y,
además, tú como artista puedes preferir una imagen distinta a otra
persona que dispare en el mismo lugar y al mismo tiempo que tú.

Lo que debes tener en cuenta es que en largas exposiciones el


exposímetro de tu cámara no te servirá de nada. Pero sí que hay un
modo en el que puedes hacer tu propio cálculo. Tienes que subir el ISO a
un valor bien alto y realizar una toma por ejemplo a
ISO TIEMPO
30 segundos. Si los valores del histograma están
muy desplazados a la izquierda tendrás que ir 3200 1m
subiendo el tiempo de exposición hasta que la
1600 2m
fotografía quede bien expuesta o para ti esté
correcta de luz. Una vez que tengas este valor, por 800 4m
ejemplo 1 minuto con ISO 3200 (es sólo un ejemplo,
¿eh? ;) ) multiplica el tiempo por dos por cada paso 400 8m
de ISO que bajes. Te lo ponemos en una tabla para
200 16 m
que lo veas mejor.
100 32 m
Importante: esta tabla es sólo el cálculo de este
ejemplo. ¡No la tomes al pie de la letra!

Truco: Puedes realizar varias exposiciones cortas y después unirlas, en


lugar de hacer una exposición muy larga. La ventaja es que si hay algún
imprevisto (una luz inoportuna, una batería que se agota…) se invalidará
sólo una de las tomas y no la toma completa.

Cuidado: Mejor hacer las pruebas con un valor ISO muy alto y después
tomar la foto realizando la proporción de exposición. De este modo evitarás
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un calentamiento del sensor.


El Libro de los Paisajes

Habrás visto fotografías en las que las estrellas aparecen tal y como las
vemos normalmente, como puntitos. Sin embargo, en otras aparecen
como trazas o pequeñas líneas. Esto último se debe al movimiento de la
Tierra y a nuestro ángulo de visión. Si quieres evitar este efecto, cuanto
más angular sea el objetivo, más larga podrá ser la exposición. Y por el
contrario, si tienes un teleobjetivo, el tiempo se reducirá.

Para el cálculo aproximado del tiempo máximo de exposición, para que


no aparezcan trazas, puedes utilizar esta fórmula en una cámara Full
Frame:

[600 / distancia focal ] segundos


Por ejemplo con un objetivo de 200mm la fórmula sería:

[600 / 200 ] segundos = 3 segundos

En este ejemplo podemos exponer unos 3 segundos en promedio sin


que se produzcan trazas mientras que con 20mm podemos exponer 30
segundos. En cámaras que no son Full Frame (esto es, la mayoría de las
cámaras réflex hechas para el aficionado de a pie) la fórmula sería:

[600 / distancia focal x 1,5 ] segundos

Cuidado: Cuanto más lejos del polo sur, las estrellas se mueven más
rápido, por lo que el tiempo de exposición deberá ser menor.

Recomendación: Para profundizar en la fotografía de estrellas no puedes


perderte este artículo.
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1. Asegúrate que el trípode está muy estable y que el cabezal está


bien bloqueado, cualquier mínimo movimiento por muy accidental
El Libro de los Paisajes
que sea hará que tengas una foto desenfocada. Imagínate tirarte
10 minutos “cocinando” una buena fotografía nocturna de larga
exposición para descubrir que habías movido la cámara sin querer
justo al disparar.
2. Si tienes una linterna de cabeza mucho mejor, puesto que te
permitirá llevar las manos libres con una consiguiente mayor
libertad de movimientos.
3. Puedes conseguir un paisaje abstracto si mueves deliberadamente
la cámara con el fin de provocar un desenfoque.
4. Para componer tu fotografía, eleva la sensibilidad ISO a los valores
más altos y encuadra utilizando tu Live View. Una vez que tengas
tu imagen encuadrada, vuelve a ajustarlo hasta un valor que no
provoque un ruido molesto.
5. En situaciones de luz muy escasa, apunta con el puntero al lugar
donde desees enfocar y dirige el punto de enfoque hasta él.
6. Balance de blancos. En una sesión con luna lo más parecido a lo
que ven tus ojos te lo puede ofrecer la opción “luz tungsteno”. No
obstante, mejor dispara en RAW y así te ahorras complicaciones.
7. Desactiva el estabilizador de imagen si cuentas con él. Tienes el
trípode, no te hace falta y es posible que le reste calidad óptica a la
imagen.
8. Visita las galerías de fotógrafos nocturnos para que te sirvan de
inspiración.
9. Y lo más importante: no te olvides de llevar algo caliente que te
revitalice (un café, un té, un chocolate…). Además te hará más
dulce la noche ;-)

Fotografía bajo licencia Creative Commons, cortesía de Zach Dischner |


El Libro de los Paisajes

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El Libro de los Paisajes

Ahora, 3 cosas que no puedes dejar de hacer…


1. Practicar y practicar lo aprendido en este libro. Proponte el objetivo firme
de mejorar tus fotografías de paisajes. Traza un plan, tómatelo en serio y
no dejes de practicar. Lleva a la práctica la teoría que acabas de
adquirir. Ah, ¡¡y hazlo rápido!! La información se esfuma del cerebro en
menos de lo que nos imaginamos. No esperes comprar ese flamante
objetivo. Cuanto antes empieces a disparar tus paisajes, antes
consolidarás lo aprendido e incluso irás avanzando hacia niveles más
complejos que se te irán haciendo fáciles y accesibles.

2. Si te ha gustado este libro gracias por recomendarlo aquí. Utiliza los


botones de Facebook, Twitter o Google+ para darle un
voto/recomendación. Esto nos reconforta y nos ayuda a trabajar en
nuevos contenidos ;)

3. Por último, si no eres Lector VIP todavía, suscríbete aquí. De vez en


cuando ponemos a la venta libros como éste, pero constantemente
preparamos material complementario que distribuimos de manera
gratuita exclusivamente entre los Lectores VIP del blog. Más info aquí.

Lo dicho, de nuevo gracias por disfrutar de la fotografía como lo hacemos


nosotros también. Nos leemos en el Blog del Fotógrafo.
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Mario,
El Libro de los Paisajes

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