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La ciencia del ajedrez

Índice

1- Introducción:
¿Cómo se juega al ajedrez?
¿Arte, deporte o ciencia?
El estratega merece la victoria

2- La partida de ajedrez desde los clásicos.

El legado de Morphy
Los principios de Steinitz
La gran síntesis de Nimzowisch
Dos grandes estrategas: Capablanca y Alekhine
Conclusiones:

3- Los falsos conceptos del ajedrez


La personalidad de Fischer
El esmero de Kasparov
El falso ajedrez
Conclusiones

4- Los temas estratégicos del ajedrez


Introducción
El centro
La iniciativa y el espacio
Mayorías y minorías
La correcta estrategia
Conclusiones

5- La cuestión del cómo progresar


Introducción: un enfoque nuevo
La táctica
El final
Las aperturas
Conclusión: el científico del ajedrez

Bibliografía general
4- Los temas estratégicos del ajedrez
¿Quién es tu oponente esta tarde?
Esta tarde mi oponente son las piezas negras.
Akiba Rubinstein

a) Introducción

Como ya hemos estudiado a lo largo de estas páginas, el resultado de una partida no


es fruto del azar. En él intervienen elementos estrictamente posicionales y tácticos que,
aunque suelen pasar inadvertidos durante el juego vivo, son detectables y sistematizables
a la luz de un análisis concienzudo, honesto y riguroso lejos de la presión de ese gran
enemigo que es el reloj.
Lejos de nosotros queda, pues, la falsa creencia que pone la suerte o el talento como el
gran artífice de toda combinación. Cuando los rivales de Morphy atribuían a su talento sus
grandes creaciones ajedrecísticas se equivocaban, porque en realidad ellas eran fruto de
lo que más tarde advirtió Fischer, a saber, que la táctica fluye a partir de una posición
superior, “estratégicamente” superior diríamos nosotros.
Sin embargo, todavía hay quien erróneamente cree que la suerte es la que decide el
resultado de nuestra noble ciencia. Y para ello suelen argüir citas y adagios (¡rara vez
partidas!) de personalidades ilustres de nuestro objeto de estudio. Leamos, por ejemplo,
una de ellas. Lasker solía decir lo siguiente: “el Ajedrez por encima de todo... ¡es una
lucha!”, vale decir, un conflicto de personalidades y psicologías que son (o serían) incluso
más determinantes para ganar el litigio que la pura disposición de piezas y peones sobre
el tablero. ¡Pues nada más equivocado!, decimos nosotros. Es que como se demostró al
estudiar a Morphy, toda combinación depende, en última instancia, de la detección de un
patrón o idea madre que más tarde es sopesado y evaluado con el resto de los factores de
una posición determinada para alcanzar un eventual final o, simplemente, de cara a dar
por finalizada la partida con un ataque directo al rey.
Asentemos lo siguiente: son los elementos tácticos y posicionales objetivos y
perceptibles sobre el tablero los que deciden la lucha. Por eso basta ya de excusas y
estudiemos la causa de nuestros errores, los cuales siempre son faltas de conceptos o
insuficiente comprensión de los mismos.
De allí que sea menester dedicar toda la atención que se merecen esos conceptos que
deciden nuestra suerte ajedrecística, los cuales se reducen a dos: estática y dinámica.
¿Qué es lo que en el fondo queremos decir? Pues eso: que en toda posición un bando
tiene a favor suyo uno de estos conceptos primordiales y el otro bando lucha contra la
hegemonía que el otro quiere imponer. Repitámoslo con otras palabras: en toda posición
deberemos luchar contra supremacía que busca establecer nuestro contrario, ya sea ésta
de tipo “estática” o sea de tipo “dinámica”. Más simplemente diremos que siempre un
bando juega o con ventaja estática o con ventaja dinámica, siendo la posesión de ambas
el ideal estratégico.
Pero lo que hemos esbozado no son más que generalidades y abstracciones, porque lo
concreto son la disposición de las piezas y peones: ¡la posición concreta!. Nuestras piezas,
por su parte, se deben situarse siempre en relación al centro y no mover en el flanco a no
ser que se esté siempre de reojo mirando al centro, porque toda la contienda es, a fin de
cuentas, una lucha por el centro… ¡y ya desde las primeras jugadas! Por eso nuestra
atención se desplegará ahora en torno al estudio del centro, que, como veremos, es en
realidad una lucha contra una mayoría de peones, que a su vez, depende del
aprovechamiento de la ventaja de espacio por parte de uno de los contendores; vale decir,
del aprovechamiento de una ventaja puramente dinámica porque si no se aprovecha
aquel espacio conquistado las debilidades quedarán servidas a todo final desventajoso.
Por eso todo estudiante debe primero aprender cómo utilizar la ventaja de espacio y
conocer sus virtudes, a saber: mayor movilidad, posibilidad de atacar en los flancos,
mayor radio de acción de las piezas, mayor posibilidad de coronación de peones y posibles
redes de mate en torno al monarca enemigo o constricción de alguno de sus vasallos.
La ventaja de espacio es, pues, un fin en sí mismo y todas las acciones bélicas
dependen de él. Esto se debe a la geometría misma del tablero, y por eso no nos
cansaremos de repetir: el juego del ajedrez es esencialmente una cuestión científica
(geométrica), vale decir, una cuestión de percepción de temas, conceptos e ideas madres
que están a su vez regidos todos por la cuestión espacial. De allí que adiestrar la visión
concreta ajedrecística sea de capital importancia y la cuestión reflexiva, mediata o
planificativa sea de un segundo orden. En última instancia, la reflexión o creación del
plan a seguir es asunto de nuestra propia creatividad, imaginación y sentido común; pero
toda ella debe regirse por lo concreto que tenemos frente a nuestros ojos, vale decir,
nuestro propio criterio.

Pesemos pues, a estudiar el centro desde la perspectiva espacial y descubramos cómo


son los ataques típicos y defensas más eficaces que los grandes maestros nos han legado.
(1) Morphy,Paul - Morphy,Alonzo [C51]
New Orleans m New Orleans, 1849

1.e4Como se verá a lo largo de esta obra, ganar espacio en el centro para


desde allí controlar todo el tablero es fundamental 1...e5 2.¤f3 Cuestionando
la acción en el centro del oponente. Otra posibilidad de deshacerse de la
molesta acción central enemiga es mediante el rápido sacrificio de un
peón. Veámoslo brevemente con otra partida del mismo P. Morphy:

2.f4!? Gambito de rey. La idea es crear un centro móvil de peones y abrir líneas con
él o con la columna f para atacar rápidamente al rey 2...exf4 3.¤f3 g5 ¿No han las
blancas perdido un peón? 4.¥c4 ¥g7 5.0–0 d6 6.c3 ¤c6 7.£b3! £e7 8.d4! Formación de un
centro móvil de peones que gana espacio, hace retroceder a las fuerzas enemigas y
permite abrir columnas y diagonales 8...a6

XABCDEFGHY
8r+l+k+ntr(
7+pzp-wqpvlp'
6p+nzp-+-+&
5+-+-+-zp-%
4-+LzPPzp-+$
3+QzP-+N+-#
2PzP-+-+PzP"
1tRNvL-+RmK-!
xabcdefghy
Aunque las negras tengan más material están perdidas. Las conquistas blancas
(desarrollo, y centro) se muestran más eficaces… 9.¤xg5! £xg5 10.¥xf7+ ¢d8 11.¥xf4 £e7
12.¥xg8 Como dijo Fischer: la táctica fluye a partir de una posición superior.

Pero volvamos a nuestra partida de origen.

2...¤c6 3.¥c4 ¥c5 4.b4Planteando el gambito Evans. La idea del sacrificio es


formar un centro de peones, aprovechar con él la ventaja de desarrollo y
abrir líneas. Como sus contemporáneos, Morphy busca desde el principio
la cabeza del rey enemigo y no duda en entregar material para ello. Él supo
lo que después diría Tarrash, a saber: "Previo al final, los dioses pusieron
el medio juego" y que de nada sirve tener material de más si recibimos
mate. 4...¥xb4 5.c3 ¥c5 6.d4 exd4 7.cxd4 ¥b6 8.0–0 ¤a5 9.¥d3 ¤e7 10.¤c3 0–0 11.¥a3! Magnífica
jugada porque a las negras les hubiese gustado jugar en el centro con d5
para paralizar el centro blanco, pero ahora no es posible por la captura en
e7 11...d6 12.e5! Si tenemos centro móvil es para avanzar y así abrir líneas.
Los peones, aunque son defensores natos también son arietes para el
ataque tal y como dijo Nimzowitsch. 12...¥f5 13.exd6 cxd6 14.¤e4 d5
ABCDEFGHY
8r+-wq-trk+(
7zpp+-snpzpp'
6-vl-+-+-+&
5sn-+p+l+-%
4-+-zPN+-+$
3vL-+L+N+-#
2P+-+-zPPzP"
1tR-+Q+RmK-!
xabcdefghy
15.¤f6+!! Conidea de atacar al rey. A de saberse que, en general, el enroque
suele defenderse muy bien desde la séptima fila, pero con este sacrificio
esa fila quedará clausurada por los propios peones negros que dejarán a
su rey asfixiado. 15...gxf6 16.¥xe7 £xe7 17.¥xf5 Las blancas tienen fuerte ataque
empezando por la entrada de la dama que quiere entrar en juego por h5.
Las defensas a partir de aquí deben ser muy precisas. 17...¤c4?? [17...¦fe8! 18.¤h4
para que entre la dama… £e2! y la dama pierde su entrada] 18.¦e1 [18.¤h4! Era
ganador!] 18...£d6 19.¤e5! La dama tiene que entrar al ataque al precio que sea.
19...fxe5 20.£g4+ ¢h8 21.£h5 ¢g7 22.£g5+ ¢h8 23.£h5 h6 24.¦xe5! 24...¤xe5 25.dxe5 £c6
XABCDEFGHY
8r+-+-tr-mk(
7zpp+-+p+-'
6-vlq+-+-zp&
5+-+pzPL+Q%
4-+-+-+-+$
3+-+-+-+-#
2P+-+-zPPzP"
1tR-+-+-mK-!
xabcdefghy

26.e6! Impidiendo a defensa de h6 26...¢g7


XABCDEFGHY
8r+-+-tr-+(
7zpp+-+pmk-'
6-vlq+P+-zp&
5+-+p+L+Q%
4-+-+-+-+$
3+-+-+-+-#
2P+-+-zPPzP"
1tR-+-+-mK-!
xabcdefghy
27.g4! Apréciese
la energía que imprime Morphy a sus jugadas. Cada vez que
se tenga un objetivo en mente deben en efecto usarse todos los recursos
27...£c3 28.g5 £xa1+ 29.¢g2 £f6 30.gxf6+ ¢xf6 31.exf7 ¦xf7 32.£g6+ ¢e7 33.£e6+ ¢f8 34.£xh6+ ¦g7+
35.¥g6 ¢g8 36.h4 d4 37.h5 d3 38.£g5 ¦d8 39.h6 d2 40.£f6 ¦gd7 41.¥f5 d1£ 42.h7+ ¦xh7 43.¥e6+ ¦f7
44.¥xf7+ ¢h7 45.£g6+ ¢h8 46.£h6# 1 0

Una aleccionadora partida. Desde la estrategia aprendimos que con


iniciativa debemos buscar rápidamente un objetivo (de lo contrario, se
esfumará) y desde la táctica aprendimos la desviación y la intercepción.