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OS CUIDADOS QUE SE DEBEN TENER PARA EVITAR LA CEGUERA





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LOS CUIDADOS QUE SE DEBEN


TENER PARA EVITAR LA CEGUERA
Perder la vista es perder la vida su sabor, decía una persona con limitación visual.
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Por: REDACCION EL TIEMPO

04 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

Perder la vista es perder la vida su sabor, decía una persona con limitación visual.

Y es que, en realidad, ocurre con demasiada frecuencia que se comienza a apreciar lo


que se tiene cuando se pierde. Sin embargo, miles de personas olvidan cuidarse.

Es lo que sucede, precisamente, con la visión. Descuidos, falta de conocimientos,


ausencia de precauciones y consultas tardías con el especialista son algunas de las
explicaciones del creciente número de limitados visuales no solo en Colombia sino en el
mundo.

Dos son las principales causas de la pérdida de la visión en los adultos mayores: la
catarata y el glaucoma. Y, en ambos casos, una inmensa mayoría de los casos habrían
podido solucionarse -evitando caer en la oscuridad- si las personas hubieran consultado
a tiempo y si hubieran recibido el tratamiento adecuado.

Entre las causas de ceguera que siguen en importancia se incluyen accidentes y traumas,
enfermedades, como la diabetes, no detectadas y, por consiguiente, no controladas, y
trastornos congénitos o de nacimiento.

Acerca de estos y de muchos otros temas de gran actualidad, oftalmólogos nacionales y


extranjeros discurrirán en desarrollo del XXX Congreso Nacional de Oftalmología que
se celebrará en Cartagena, a mediados del presente mes de septiembre. El evento,
organizado por la Sociedad Colombiana de Oftalmología, abrirá las puertas hacia los
grandes avances de este siglo.

Si bien es cierto que las cataratas y el glaucoma tienen una incidencia principal entre los
adultos mayores, ambas enfermedades pueden (y deberían) prevenirse desde los
primeros años de vida.

Los científicos han comprobado que la exposición excesiva a los rayos solares, sin una
protección adecuada, no solo lleva a la aparición de cáncer de piel sino que, además,
predispone a la aparición de cataratas en los ojos.

las personas, aún los más pequeños, deben evitar las exposiciones prolongadas a los
rayos solares. O, cuando se encuentren a la intemperie, deben usar anteojos oscuros y
sombreros de ala ancha, o resguardarse debajo de parasoles. Los lentes deben
obligatoriamente ser provistos de filtros contra los rayos UV, y en este sentido, se hace
más aconsejable comprarlos en ópticas reconocidas, evitando así comprarlos en puestos
ambulantes o, lo que es aún peor, en las playas.

Un segundo ejemplo permite explicar como los principales enemigos de sus ojos
pueden alejarse, prevenirse o, cuanto menos, debilitar. Se trata del glaucoma. Es bien
conocido que existe una muy importante predisposición genética a adquirir la
enfermedad. Cuando uno de los padres ha tenido o tiene glaucoma, es indispensable que
los descendientes se mantengan bajo control de un oftalmólogo para controlar la tensión
al interior del ojo. Aún si no ha habido antecedentes familiares, toda persona -de
cualquier sexo- después de los 30 años debe acudir por lo menos una vez al año al
consultorio oftalmológico con el fin de someterse a una revisión de sus ojos.

La catarata y el glaucoma producen ceguera. Pero, como lo explica el doctor Luis Escaf,
presidente de la Sociedad Colombiana de Oftalmología, la ceguera consecuente de una
catarata es reversible. En cambio, cuando el glaucoma ha sido descuidado, lleva a una
pérdida irreversible de la visión.
A pesar de ello, si la persona se somete a controles, y si la tensión intraocular es
detectada a tiempo, es posible iniciar un tratamiento que puede curar la enfermedad,
evitar que se desarrolle o hacer más lenta su progresión y menos graves sus
consecuencias.

Señales de alarma.

En el caso de la catarata, la visión comienza a opacarse. Y esto se explica por el hecho


de que el cristalino, o lente ocular, va siendo recubierto por una membrana que crece.
La persona acaba viendo como a través de un vidrio opaco y, por supuesto, la
percepción de los objetos se hace cada vez más difícil.

El tratamiento de la catarata es exclusivamente quirúrgico. Gracias a las tecnologías de


cirugía más actuales, la operación es ambulatoria y la recuperación es muy rápida. La
enfermedad puede afectar uno o ambos ojos y, entre más pronta es la consulta y más
oportuna la solución, mejores son los resultados que se logren mediante el tratamiento.

En cuanto al glaucoma, a pesar de que los síntomas no son siempre perceptibles de


manera temprana, la persona percibe una pérdida de la visión lateral (el campo visual
parece angostarse). Se presentan con frecuencia migrañas. Al principio, la nitidez de los
objetos se mantiene pero, a medida que avanza la enfermedad, la persona comienza a
perder la visión. En términos generales, cuando el proceso está avanzado, la solución no
es optimista. En algunos casos, es posible realizar una cirugía para drenar el líquido que
se ha represado al interior del ojo pero, lo más usual es someter a la persona a un
tratamiento farmacológico que, al controlar la presión intraocular, evita el daño en el
nervio óptico.

Póngale ojo al oftalmólogo.


El oftalmólogo debe quedar incluido en la lista de los médicos que es aconsejable
consultar en forma periódica. Y esto es válido cuando hay antecedentes familiares de
trastornos oculares y, también, cuando no lo hay.

Los consejos incluyen:.

La visita periódica al oftalmólogo aún (o sobre todo) si todo está normal y aún si no hay
molestias ni cambios en la visión.

Esta visita se hace más aconsejable después de los 30 años.

O cuando hay antecedentes familiares de glaucoma, catarata u otros problemas de la


visión.

Cuando se presentan migrañas frecuentes, o que se sufre de hipertensión arterial o de


diabetes.

La prevención es la mejor garantía contra la pérdida de la visión.

Proteja sus ojos con lentes oscuros provistos de filtros contra los rayos UV. Pueden ser
más costosos, pero es aconsejable adquirirlos en una óptica certificada. En sí, el color
del lente no es lo que protege sino el filtro que se le aplica.

Proteja sus ojos cuando realice trabajos riesgosos, que tengan que ver con fuego,
elementos cortopunzantes, productos químicos, etcétera.

Cuide que la iluminación de su cuarto de estudio o trabajo sea adecuada.


No use colirios ni otros productos ni sustancias que no sean formulados por su médico.
El uso indiscriminado de gotas puede llevar a una elevación de la presión intraocular.

Consulte ante cualquier duda.