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“PROMETO AMARTE Y RESPETARTE TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA”

(EF. 5: 22-31)

" Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es
cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del
cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus
maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio
a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la
palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga
mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. Así también deben
amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí
mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo
cuida, así como también Cristo a la iglesia".

INTRODUCCIÓN

“Prometo amarte y respetarte todos los días de mi vida” fueron las palabras que se dicen los
novios cuando están dando el SI, conforme pasa el tiempo se van olvidando de esa promesa,
y peor aún, de los mandatos bíblicos que encierran esta. Es por ello que se hace urgente y
necesario recordar qué es lo que el Señor nos demandó como esposo o esposa, cuáles son
nuestros deberes y derechos para cumplir con el mandato divino.

En una investigación hace algunos años, a la pregunta: ¿Qué es lo que han hecho ustedes
para que su amor perdure?
Las rptas. más coincidentes:
1. Consideraban que el matrimonio es un contrato para toda la vida.
2. Tienen responsabilidad por la pareja y los hijos en común
3. Profesan las mismas creencias.
4. Se llevan bien con la familia de origen del cónyuge
5. Tienen buenas relaciones con los amigos de la pareja.
6. Poseen la capacidad para resolver las crisis de la vida cotidiana
7. Consideran importante el amor, la confianza y el respeto entre ellos.
8. Se dejan espacio y tiempo para sí mismos y para disfrutarlo juntos,
9. Se divierten y la pasan bien estando juntos
10. Realizan actividades compartidas tanto de ocio como de trabajo.

¿Entonces, qué debemos hacer las mujeres como esposas?

LA ESPOSA

1. Estar sujetas:
“Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en
todo” (Ef. 5:24)
“Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor”. (Col. 3:18)
"Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es
cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su
Salvador." Efesios 5:22-23
La sujeción de la mujer es el plan de Dios, y es el plan perfecto para la felicidad de toda la
familia. Dios no le dio a la mujer la capacidad para ser cabeza de la familia; el papel de ella
es otro y es igualmente importante (1 Tim. 2:15).

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de
ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta
de sus mujeres al observar ellos su conducta casta y respetuosa” (1 P 3:1-2).
Nótese aquí que el mando no sólo es para las parejas cristianas, sino también en el caso que
el esposo no sea cristiano. En cierta clase bíblica la madre de dos hijos dijo, "Es maravilloso
ver el cambio en nuestro hogar ya que obedecí el evangelio. Aunque mi marido todavía no
es cristiano, hay más armonía entre nosotros. Cuando yo por fin obedecí a Dios, dejando que
mi marido sea cabeza de la casa, entonces la mayoría de nuestros disgustos y desacuerdos
se eliminaron, la disposición de él se mejoró increíblemente, y todos nosotros somos más
felices"

2. No debe ser contenciosa o rencillosa


Prov. 19:13 " El hijo necio es ruina de su padre, y gotera continua las contiendas de una
esposa."
21:19 " Mejor es habitar en tierra desierta Que con mujer rencillosa y molesta."
27:15 " Gotera constante en día de lluvia Y mujer rencillosa, son semejantes;"

La mujer que vive llorando, quejándose, criticando y regañando llena su casa con veneno y
amargura. Una buena esposa exalta y promueve el honor de su marido. No lo destruye. No le
quita el honor, sino le da honor. No lo critica en público, y aun en casa usará discreción en
criticarlo en forma constructiva para ayudarle a corregirse. La mujer debe animar y no aver-
gonzar a su marido. La esposa sí puede corregir a su marido, pero debe usar palabras deco-
rosas, siempre dando mucha evidencia de su amor y paciencia. Muchos hombres han sido
destruidos por la lengua y la indiscreción de sus esposas.

"Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis
cómo debéis responder a cada persona." (Col. 4:6)
“Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos
sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es
precioso delante de Dios.” (1 P 3:3-4)
"Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo." (1
Timoteo 3:11)

3. Apoyar eficientemente

Génesis 2:18 " Y el SEÑOR Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea."
Proverbios 31:10-12 " Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las
joyas. En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias. Ella le trae bien y no
mal todos los días de su vida."
1 Corintios 11:9 "Porque el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre; pues en
verdad el hombre no fue creado a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre".

Hay mujeres que consideran no necesitar de un hombre para cumplir sus metas y realizarse
en la vida. Un hombre no puede decir lo mismo; lo real es que el hombre sí necesita de la
mujer, y fue su necesidad que tocó el corazón de Dios para crear a la mujer y traerla al
hombre como el maravilloso complemento que necesitaba. Toda mujer debe entender que
fue creada por causa del varón y no a la inversa. El hombre sin la mujer está incompleto, y
aunque no lo aparente, él sabe que necesita de esa única e insustituible ayuda idónea. Por lo
tanto, le concierne a la esposa asumir el deber de apoyar a su cónyuge, según el designio de
Dios.
Puede sonar a inverosímil, pero el hombre es muy vulnerable ante la adversidad y con
facilidad se hunde emocionalmente. Ante estas circunstancias, nadie mejor que la esposa
para consolarlo, animarlo y motivarlo. Muchos esposos han levantado negocios quebrados y
empresas desde los escombros, pero gran parte del éxito se debe a la extraordinaria y eficaz
ayuda idónea de la esposa. Conozco de hombres que de solteros nunca lograron nada, pero
bastó que se casaran y fue la esposa quién con sabiduría y acierto promovió cambios
radicales en su cónyuge. Pero también hay esposos que creen saberlo todo y de manera
unilateral e independientemente de la esposa toman sus propias decisiones, no saben
consultar y menos escuchar a la esposa, para terminar dándose contra la pared. La ayuda
idónea, no debe dejar de pronunciarse y eventualmente exhortar al esposo cuando desde su
perspectiva nota que algo no marcha bien, pues el fracaso del esposo será también el
fracaso de la familia.

EL ESPOSO

1. Amar a la esposa
“Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos con ellas”. (Col. 3:18)
Parece absurdo considerar este deber del esposo. Lo soprendente es que Dios jamás
le pide a la esposa que ame al esposo, y es que no hace falta decirle esto a una mujer.
Su corazón femenino y tierno le permite amar espontáneamente como una expresión
inherente a su naturaleza. No es así con el varón. Su rudeza e insensiblidad le
dificultan expresar amor y afecto. No quiere decir que no ame, sucede que le cuesta
expresarlo o manifestarlo. Es ahí donde Dios le impone al esposo que ame a su
esposa. Este es un mandato imperativo, no una sugerencia.
El amor a la esposa siempre deberá contener expresiones concretas y tangibles. No
basta decirle a la esposa, “te amo”, “tú sabes que te amo” o “por amor me casé
contigo”. El amor del esposo hacia la esposa deberá incluir caracteres que evidencien
o respalden con hechos lo expresado en palabras. No hay otra forma más eficaz para
aseverarle a una esposa el amor de su esposo. El esposo sensato, sabrá amar a su
esposa con sacrificio, será cortés y considerado con ella, siempre será generoso y
amable. Siento decirlo, pero si el esposo no lo hace, alguien lo hará por él. Así es
cómo empiezan las infidelidades y el adulterio, porque no faltó otro hombre atento y
amable que logró perturbar las emociones de una mujer carente de amor y afecto de
su esposo. Toda esposa necesita ser amada con amor expresivo.

¿Qué es amar?

"El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia;


el amor no es jactancioso, no es arrogante, no se porta indecorosamente;
no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido;
no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad;
todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser..." (1 Cor. 13:4-8)
 Tratarla con mucho cuidado
Dios quiere que los varones, traten a sus esposas con el mismo cuidado que tratarían
aquel vaso precioso. Ella es un regalo de Dios, y como a tal, merita ser tratada bien.
"El que halla esposa halla algo bueno, y alcanza el favor del Señor" (Prov 18:22).

Es triste saber que aun en la iglesia, hay esposos que violentan a sus esposas de forma
física y psicológicamente. Una docente que trabaja en CEM nos contó que
increíblemente la mayoría de agresores eran "religiosos"

"Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que
sepáis cómo debéis responder a cada persona." (Col. 4:6)

Aquí el Señor demanda tener mucho cuidado en las palabras, condenando la violencia
psicológica a través de insultos, burlas o trato rudo respondiendo duramente, levantando
la voz sin motivo. Por el contrario
Las palabras más importantes en cualquier matrimonio son:
 Por favor, perdóname.
 Fue mi culpa.
 Te perdono
 Te amo.

"Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres,
como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de
la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas" (1 P 3:7).

Como vaso frágil, delicado, queda claramente que Dios recalca un trato muy especial,
donde queda fuera de lugar la violencia física dar bofetadas, abusando de la fuerza física.

 Continuar el noviazgo durante el matrimonio


"Será bendito tu manantial; y alégrate de la mujer de tu juventud". (Pr. 5:18)
Darse un tiempo para la convivencia como novios, ¿Qué actividades hacían como
enamorados o novios que ya no lo hacen actualmente?
Fechas de cumpleaños, aniversarios, lugares favoritos, etc.
Si un hombre quiere ser feliz con su esposa necesita recordar cuáles son sus cualidades y
hacerla ver que las aprecia, dar esas muestras de afecto como cuando eran novios, recordar
"El amor nunca deja de ser"

Juan 3:18 "Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en


verdad".

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