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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE HONDURA

VALLES DE SULA

Asignatura: Derecho Administrativo II

Tema: Teoría De La Sanción Administrativa

Catedrático: Julio Hernández

Estudiantes:
Claudia Carolina Leiva 20122007098
Graciela Maricel Muñoz 20132007529
Cindy Stfany Ortez 20142001651
Gradix Margarita Reyes 20101004728
Miriam Yorgeny Mejía 20112006835

Sección: 20: 00

Fecha: 17/10/2017

San Pedro Sula, Cortés, Honduras, C.A.


INTRODUCCION

Desde sus orígenes el Derecho Administrativo Sancionador formó parte del


Derecho Penal, por lo cual no se lograba distinguir un procedimiento administrativo
por sí mismo. Sin embargo, gracias al grado de desarrollo alcanzado por el
Derecho Administrativo, especialmente a través de la interpretación
jurisprudencial, en la actualidad resulta posible hablar de un procedimiento
administrativo sancionador, el cual, tal y como se expondrá, se rige por principios y
preceptos que le son propios. Es fundamental comprender que en cualquier etapa
del procedimiento se deberán respetar los derechos subjetivos e intereses
legítimos de la persona, de forma tal que estos no resulten lesionados por
actuaciones arbitrarias de la Administración. Por ello, se debe velar porque todo
procedimiento administrativo que pueda culminar con la imposición de algún tipo
de sanción, se efectúe de forma objetiva, teniendo como finalidad determinar la
verdad real de los hechos investigados. Comprender el verdadero significado de
los principios que a continuación se describirán, es fundamental para garantizar el
desarrollo de un procedimiento ajustado a Derecho.
OBJETIVOS GENERALES

- Compilar acontecimientos e información del derecho administrativo


sancionador.

- Evaluar los cambios que ha sufrido la sanción desde sus orígenes.

- Categorizar actividades que constituyen actos de sanciones administrativas


o penales.
OBJETIVOS ESPECIFICOS

- Analizar el avance que ha tenido la sanción administrativa sobre el sector


administrativo, penal.

- Definir el procedimiento, principios y preceptos para cualquier etapa de la


sanción.

- Basar los hechos realizados de manera lícita y con los preceptos


estipulados en la legislación correspondiente.
TEORIA DE LA SANCION ADMINISTRATIVA

HISTORIA
Desde un punto de vista histórico, la elaboración del concepto de sanción se ha
encontrado íntimamente unida a la evolución del Derecho Sancionador como
cuerpo jurídico dotado de autonomía frente a otras potestades administrativas. En
concreto, esta relación se pone de manifiesto en la trayectoria paralela que ha
seguido la delimitación, por una parte, del concepto de sanción frente a otras
medidas de naturaleza administrativa y del Derecho Sancionador frente a otras
potestades de la Administración.
CONCEPTO
Las sanciones administrativas son un tipo de acto administrativo que consiste en
una represalia por parte del estado, consecuencia de una conducta ilícita del
administrado. Se define como cualquier afectación realizada por parte de la
Administración a un administrado como consecuencia de una conducta ilegal, a
resultas de un procedimiento administrativo, y con una finalidad puramente
represora.
La sanción administrativa constituye uno de los actos administrativos gravosos
para los administrados se la ha definido como un mal infringido por la
Administración a un administrado como consecuencia de una conducta ilegal. Este
mal (fin aflictivo de la sanción) consistirá siempre en la privación de un bien o un
derecho, imposición de una obligación o pago de una multa.

LA SANCIÓN ADMINISTRATIVA
Antes de seguir adelante, y a efecto de comprender mejor el sentido y alcance de
las materias que se tratarán, conviene detenerse en determinar el actual estado de
la cuestión respecto de la naturaleza jurídica de las contravenciones que son
materia del procedimiento en estudio, qué principios las rigen y revisar su
constitucionalidad.

NATURALEZA JURIDICA DE LAS SANCIONES ADMINISTRATIVAS


Desde antaño, ha existido una doble discusión doctrinaria respecto de la
naturaleza jurídica de la infracción administrativa, que versa sobre dos tópicos: El
primero, si las infracciones administrativas, son o no de naturaleza penal y, en
segundo lugar, estrechamente vinculado a ello, si las sanciones aplicables, las
multas, son también de carácter penal. Discusión por cierto que no sólo es
aplicable a materias sanitarias, sino también al ámbito tributario, laboral, etc.
La doctrina se ha referido al tema de las infracciones contravencionales y los
delitos, sosteniendo algunos autores que las primeras están substraídas del
ámbito del Derecho Penal, formando parte del Derecho contravencional
administrativo o Derecho Penal administrativo, por diferir substancialmente de los
delitos.

Respecto de las sanciones, la pregunta es si las consistentes en multas, clausuras


o comiso, establecidas en la ley administrativa son sanciones administrativas o
penales.

Las consecuencias de la opción que acoge la naturaleza penal de la infracción y


de la sanción pecuniaria, son entre otras, la plena aplicación de los principios del
Derecho Penal, entre ellos y sobremanera, el de la culpabilidad, esto es, que no
existe pena sin culpa. En relación a la sanción, por ejemplo, la decisión acerca de
su naturaleza determinará los plazos de prescripción aplicables a estas
infracciones, definiendo si deben buscarse en el estatuto administrativo o en el
penal.

Hay dos posiciones principales, cuyos fundamentos a su vez son los siguientes:

a) Teoría penalista, fundada en que no existe diferencia ontológica entre ilícito


penal común y el administrativo;

b) Teoría administrativista, basado en que los bienes jurídicos tutelados por la


norma penal y la administrativa son diversos, lo que influye en una
diferencia sustancial entre ambos regímenes de punición.

La primera posición sostiene que la unidad del objeto en el Derecho Penal en


nada se ve afectado por las regulaciones extravagantes de las infracciones
administrativas.

La teoría administrativista afirma, en cambio, que existen diferencias ontológicas


entre infracción administrativa y penal.

DIFERENCIA SUSTANCIAL DE LAS INFRACCIONES


ADMINISTRATIVAS Y PENALES
Jiménez de Asúa expresa que el Derecho Penal administrativo, de naturaleza
propia, está fuera del Derecho Penal criminal por razón de su sustancia, y más
bien forma parte del Derecho administrativo, ya que el delito criminal ataca a los
bienes jurídicamente protegidos, en tanto que el delito administrativo no se
proyecta en la conciencia jurídica o moral y sólo representa una lesión a simples
intereses administrativos declarados administrativamente. El delito pertenece a la
justicia y la contravención a la policía punitiva. La contravención no ofende bienes
de civilidad jurídicamente protegidos, sino intereses administrativos declarados
administrativamente.
La Contraloría General de la República ha sostenido que en el ámbito
administrativo, en aquellos casos en que no existe un texto legal claro e
inequívoco, resulta posible la aplicación por analogía de instituciones
correspondientes a otras ramas del derecho para resolver situaciones no regladas
expresamente por lo que se ha reconocido que los principios del derecho penal
son aplicables en materia sancionadora, lo que ha sido confirmado en temas tales
como la irretroactividad de las normas sancionadoras -conforme al cual sólo
pueden aplicarse aquellas sanciones que estaban vigentes al momento de
cometerse la falta investigada, a menos que ésta tenga asignada una sanción
menor de acuerdo con la nueva legislación, en cuyo caso corresponderá aplicar
precisamente la sanción más benigna o favorable al funcionario aun cuando haya
sido establecida con posterioridad.

¿El Tribunal Constitucional Cuestiona La Potestad Sancionatoria De La


Administración?

No podemos dejar de mencionar un reciente fallo del Tribunal Constitucional, en


que sin pronunciarse por la inconstitucionalidad de la potestad sancionadora de la
Administración, se ha permitido reconocer validez a los argumentos doctrinarios
que abogan por el traspaso de dicha potestad hacia órganos jurisdiccionales,
reconociendo implícitamente la idea de la unidad del poder sancionador.

El fallo señala que la facultad de un órgano de la Administración de aplicar


sanciones administrativas, se enmarca dentro de sus potestades administrativas
sancionatorias, que no suponen ejercicio de jurisdicción. En efecto, como lo han
consignado tratadistas de Derecho Administrativo: “La decisión de la
administración imponiendo una sanción es un acto administrativo típico y por
consiguiente tiene la eficacia jurídica propia de tales actos. No constituye un acto
jurisdiccional, ni produce cosa juzgada.

Y es que “un elemento básico de la sanción administrativa es el carácter


administrativo del procedimiento que ha de observarse. El procedimiento aparece
gobernado y dirigido, principalmente, por órganos y funcionarios integrantes de la
Administración” Sigue señalando la sentencia:…, esta Magistratura ha sujetado
las sanciones administrativas al estatuto constitucional del artículo 19 Nº 3, en lo
relativo a los principios de legalidad y tipicidad, exigiendo que el acto
administrativo sancionador se imponga en el marco de un debido proceso,
teniendo siempre el afectado derecho a impugnarlo ante los tribunales de justicia.
En tal sentido, este Tribunal ha precisado que los principios inspiradores del orden
penal han de aplicarse, por regla general, al derecho administrativo sancionador,
puesto que ambos son manifestaciones del ius puniendi.

Tenemos un sistema sancionador funcionando entre nosotros, que se enmarca


dentro del ordenamiento jurídico como un sistema especial de represión de
conductas; es manifestación del derecho de castigo del Estado, y deben
aplicársele - aunque con matices- los principios del derecho penal tradicional, que
no son sino manifestaciones de los derechos fundamentales del individuo puesto
en controversia con un órgano del Estado.

EL IUSNATURALISMO Y EL DERECHO PENAL DE POLICÍA

El problema de la naturaleza de las sanciones administrativas y los elementos que


permiten distinguirlas de las sanciones penales fue una cuestión que atrajo la
atención de los juristas aun antes de los procesos revolucionarios. Esto ocurrió
bajo el influjo de la ilustración y del iusnaturalismo en lo que se denominó el
"Derecho penal de policía", que se desarrolla a partir del acotamiento del concepto
de policía, cuyo desarrollo y evolución decantó en las diversas técnicas de
intervención que tienen por objeto la prevención y la seguridad frente a los peligros

No se debe olvidar que bajo el Estado absoluto los asuntos de policía constituían
un ámbito separado del orden jurídico, donde la Administración llegó a gozar de un
enorme espacio de libertad, pues las determinaciones que se adoptaran en esta
materia eran inapelables.

Así las cosas, el análisis de la cuestión no dejaba de ser irrelevante supuesta la


delimitación entre asuntos jurídicos, sometidos a control judicial, y asuntos
administrativos, propios de la policía. Por lo demás, si bien bajo las monarquías
limitadas germánicas este ámbito fue cada vez más estrecho y regulado, siempre
daba lugar a un generoso espacio para la discrecionalidad de la Administración.

ELEMENTOS
Sus elementos son:
Existen diversos elementos que determinan las características de la sanción
administrativa:

 Proceden de una autoridad administrativa;


 Producen un efecto aflictivo, ablatorio; (Aplicado a un acto jurídico: Que
produce el sacrificio o menoscabo de derechos);
 Prosiguen a la realización de un ilícito;
 Cumplen una finalidad represora;
 Su imposición exige la observancia de un procedimiento administrativo.

FUNDAMENTO

A través del Derecho penal, el Estado pretende el amparo de aquellos bienes


jurídicos fundamentales para la convivencia social, mediante la amenaza y el
castigo de las conductas que los lesionan. Frente al Derecho penal, sin
embargo, existe también otra herramienta sancionadora a disposición del
Estado que, con el modesto propósito de procurar el correcto funcionamiento
de la gestión administrativa, asegura el respeto a las normas jurídicas
administrativas con la imposición de sanciones de orden administrativo,
típicamente multas.

La doctrina tradicional considera que los principios que configuran y limitan la


potestad sancionadora de la administración son los mismos que la Constitución ha
previsto para el ejercicio de la potestad penal del Estado, por cuanto participarían
de una misma naturaleza.
Así, el ejercicio de la potestad sancionadora de la administración está configurada
y limitada por los principios de legalidad, tipicidad, culpabilidad o
responsabilidad, proporcionalidad, non bis in idem y prescripción.

CLASES

La potestad sancionadora de la Administración se puede dividir en disciplinaria


que consiste en la facultad de imponer sanciones a los funcionarios y
responsables de faltas cometidas en el ejercicio de sus cargos y tiene por tanto
carácter interno. La segunda clase potestades sancionadoras se refiere a la
facultad de la Administración de imponer correcciones a los administrados por
los actos contrarios a lo ordenado y tiene por tanto carácter externo.

SANCIONES ADMINISTRATIVAS
Imposición por la Administración, en el ejercicio de la potestad sancionadora, de
una multa pecuniaria al responsable de una infracción administrativa. Nunca
podrán adoptarse medidas privativas de libertad. Las sanciones administrativas
pueden ir acompañadas de medidas re- sarcitorias destinadas a reparar el daño
causado. Asimismo, mediante acuerdo motivado podrán adoptarse medidas
provisionales destinadas a asegurar la eficacia de la resolución final que pueda
recaer.
DERECHO ADMINISTRATIVO
Aunque la sanción administrativa más característica es la multa, no es éste el
único tipo de sanción al poder consistir éstas en la pérdida de
un derecho o expectativa, aunque no en la privación de la libertad, debiendo
cuidarse de la proporcionalidad entre infracción y sanción.
Ahora bien, no cualquier consecuencia negativa para el administrado puede ser
identificada con el concepto de sanción administrativa, con lo que ello supone de
aplicación o no de su régimen jurídico y garantías, siendo preciso para ello se
encuentren tipificadas como tales los hechos correspondientes y que el imputado
sea considerado culpable. Así, en el caso de que se obtenga un beneficio, título o
se desarrolle una actividad sin contar con los requisitos exigidos para ello, la
aplicación del ordenamiento jurídico rescindiendo, clausurando, etc., no
necesariamente es una sanción cuanto una consecuencia de la auto tutela
administrativa. No deben confundirse las sanciones administrativas con
la coacción administrativa, e igualmente no pueden confundirse las sanciones
administrativas y la imposición de la obligación de reponer las cosas dañadas a
su estado primitivo o a indemnizar por los daños o perjuicios causados en las
mismas, posibilidad ésta tradicionalmente contemplada en la legislación.
Son los castigos impuestos por la Administración a un administrado con el fin de
reprimir una acción u omisión de aquél que ha conllevado
una infracción de disposición administrativa. El castigo consiste en un mal que, en
todo caso, nunca podrá consistir, directa ni subsidiariamente, en una privación
de libertad del sancionado. Podrán constituir sanción, por tanto, la multa, la
privación del carnet de conducir, el cierre de establecimientos, la pérdida de
la carrera funcionaria, y la pérdida del curso escolar. Conviene diferenciar las
sanciones de las medidas preventivas o las dirigidas a impedir una infracción, y de
las medidas resarcitorias o las dirigidas a reparar las consecuencias dañosas de
una infracción.
Así, una visión retrospectiva permite señalar que el concepto de sanción, dentro
de un planteamiento general de la Policía administrativa, hacía referencia a la
policía represiva lo cual no permitía delimitar unos contornos claros ya que
constituía un concepto amplio que integraba medidas que hoy día se distinguen, al
menos en un plano teórico, del concepto de sanción. Así, ya en los años 50,
incluía dentro de la policía represiva medidas de muy diversa naturaleza: "cuando
la infracción ha sobrevenido por hacer lo prohibido, la sanción estriba, ya en la
reparación del daño causado, ya en la indemnización de perjuicios, en lo que
afecta a la cosa perjudicada y en multas o arrestos en lo referente al culpable. Hoy
día, la admisión de una autonomía del Derecho Sancionador ha llevado a la
formulación de un concepto de sanción paralelo a la pena, lo que ha conllevado la
exclusión de medidas que se ha entendido carecen de naturaleza punitiva.
Sanción, señala que, es "un mal infligido por la Administración a un administrado
como consecuencia de una conducta ilegal.
La sanción, de acuerdo con esta definición integra dos elementos de carácter
sustantivo: por una parte, el mal impuesto y por otra, la conducta ilegal que sirve
de presupuesto; y un elemento formal: el órgano de la Administración al que
compete su imposición ha añadido a este concepto dos elementos: en primer lugar
que el mal se imponga "a resultas de un procedimiento administrativo y (en
segundo lugar) con una finalidad puramente represora Un concepto amplio de
sanción administrativa, susceptible, en principio de dar cabida a figuras muy
diferentes, como tendremos la oportunidad de examinar.
Desde el punto de vista de su tratamiento normativo, la diferencia entre la multa y
estas medidas alternativas se encuentra en que mientras la primera es siempre
calificada como sanción -con la excepción de la multa coercitiva que luego
examinaremos- las medidas complementarias o alternativas citadas no responden
a un criterio normativo unívoco. Así, como más adelante examinaré con mayor
detenimiento, una misma medida puede ser calificada como sanción en un sector
del ordenamiento y por el contrario ser excluida del orden sancionador en otro
sector.
La doctrina, como he señalado anteriormente, considera que la sanción tiene un
carácter sustantivo o supra legal, y en consecuencia la calificación como sanción
no es consecuencia de la discrecional opción normativa sino de la concurrencia de
los presupuestos o requisitos del concepto de sanción formulado (mal infligido por
la Administración como consecuencia de la comisión de una infracción).

PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO SANCIONADOR


Dentro de la Administración, el Derecho Sancionador tiene como finalidad
mantener el orden del sistema y reprimir por medios coactivos, aquellas conductas
contrarias a las políticas del ente estatal. Un sector de la doctrina define el poder
sancionador dado a la Administración como aquel en virtud del cual “pueden
imponerse sanciones a quienes incurran en la inobservancia de las acciones u
omisiones que le son impuestas por el ordenamiento normativo administrativo, o el
que sea aplicable por la Administración Pública en cada caso”. El Derecho
Administrativo Sancionador es, ante todo, de índole administrativa, siendo lo
sancionador una rama la misma, por lo que la aplicación de principios básicos del
Derecho Penal debe estar orientado a garantizar derechos fundamentales de la
persona, de lo cual debe entenderse que no existe una relación de subordinación
del Derecho Administrativo hacia el Derecho Penal, sino que ambos se encuentran
en un mismo plano, siendo su única diferencia el grado de desarrollo alcanzado en
materia sancionadora por el segundo. El procedimiento administrativo sancionador
es por completo escrito, lo cual hace necesario la conformación de un expediente
donde se constaten todas las actuaciones realizadas tanto por la Administración
como por el sujeto investigado y mediante el cual se pueda comprobar la
existencia o no del hecho atribuido, a fin de determinar la responsabilidad
correspondiente. Es necesario señalar que, para efectos del presente trabajo, se
entenderá por procedimiento el conjunto de trámites y formalidades que debe
observar la Administración Pública cuando desarrolla las actividades a ella
encomendadas, todo en relación a la emisión de un acto final.

PRINCIPIOS DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO


SANCIONADOR

1. Principio De Legalidad
Dentro de la ideología de un Estado Democrático de Derecho, el principio de
legalidad constituye uno de sus fundamentos y, para el caso de la Administración,
supone que esta se encuentra sometida plenamente a la Ley y al Derecho. Para la
nuestra jurisprudencia el principio de legalidad “implica que la acción
administrativa debe necesariamente, adecuarse a la totalidad del sistema
normativo escrito o no escrito, o sea a lo que solemos llamar bloque de legalidad
(…) en todo momento requiere de una habilitación normativa que a un propio
tiempo justifique y autorice la conducta desplegada para que esta pueda
considerarse lícita, y más que lícita, no prohibida”.

1.1. Reserva Legal


Esta es vista desde dos ámbitos, por una parte, solo por Ley se regula toda la
materia a ella reservada por el legislador –reserva de Ley-; y, por otro lado en
materia reglamentaria, donde se desarrolla y complementa la Ley.

1.2. Tipicidad
Por su parte, la tipicidad se refiere a la exigencia hecha a la Administración para
que de manera previa a la conducta reprochada, se establezcan las infracciones
en las que puede incurrir un sujeto, así como las correspondientes sanciones
que le podrían ser aplicadas en caso de comprobarse el hecho que se le
atribuye, todo lo cual viene a garantizar el principio de seguridad jurídica que
necesariamente debe impregnar los diferentes ámbitos de la materia
sancionadora.

2. Principio De Culpabilidad
Este principio, importado del Derecho Penal, es aplicado en el ámbito del Derecho
Administrativo, con matices propios.

3. Principio De Oficiosidad
Se refiere a la facultad dada a la Administración para ordenar y efectuar actos
dentro de un procedimiento, aunque éstos no hayan sido expresamente solicitados
por alguna de las partes. Por medio del principio en comentario “incumbe a la
autoridad administrativa dirigir el procedimiento y ordenar la práctica de cuanto
sea conveniente para el esclarecimiento y resolución de la cuestión planteada. El
principio de oficialidad es el que domina el procedimiento administrativo”.
4. Principio De Imparcialidad
Con este principio se procura garantizar que en la búsqueda de la verdad real, la
Administración actuará con objetividad en la toma de decisiones y con absoluto
respeto hacia los derechos subjetivos e intereses legítimos de los administrados.

5. Principio De Informalismo
El informalismo protege la idea “pro-actione” por el fondo, según la cual se deben
eliminar los obstáculos puestos innecesariamente en el desarrollo de un
procedimiento propio de la Administración, a fin de que éste se realice de forma
ágil, procurando que el asunto sea definido con la mayor celeridad. En
consecuencia, el procedimiento administrativo debe orientarse a evitar lo
complicado y excesivamente burocrático, prefiriendo un moderado formalismo,
sencillez y flexibilidad.

6. Principio De Debido Proceso


En el caso de nuestro país, ha sido la jurisprudencia constitucional la encargada
de definir y desarrollar los elementos o sub principios que integran el Debido
Proceso, además de señalar sus alcances.

DERECHO ADMINISTRATIVO
La potestad sancionadora es aquella facultad de la administración pública de
imponer sanciones a través de un procedimiento administrativo, entendida
la sanción administrativa como aquel mal infligido a un administrado como
consecuencia de una conducta ilícita, con finalidad represora, consistiendo
la sanción en la privación de un bien o derecho, o la imposición de un deber, al
estar vedada para la administración pública las sanciones consistentes en
privación de libertad.

La reseña de tales principios debe comenzar con el de legalidad, en un doble


sentido, formal y material, pues sólo constituyen infracciones administrativas las
vulneraciones del ordenamiento jurídico previstas como tales por una Ley, siendo
también la Ley la que delimite las sanciones que corresponda por la comisión de
las infracciones administrativas. Ello significa que no toda actuación contraria
al ordenamiento jurídico puede ser sancionada, sino sólo aquella tipificada por una
Ley formal como infracción, exigiéndose correlativamente claridad
y determinación en la descripción del tipo, además de proporcionalidad entre éste
y la sanción que pudiera corresponderle, sin que sea admisible la
doble sanción (non bis ídem), cuando se produzca identidad de sujeto, hecho
y fundamento.

Complementariamente, sólo pueden imponerse sanciones atendiendo a


la legislación vigente en el momento de la comisión de los hechos
(irretroactividad), sin que pueda admitirse otro efecto retroactivo a las normas que
aquél que resulte favorable para el inculpado.

Al igual que en el Derecho Penal, sólo podrán ser sancionados quienes resulten
responsables, es decir, culpables, aunque podrán ser sancionadas tanto las
personas físicas como las jurídicas.
Los principios procedimentales engloban una serie de garantías procesales, de
derechos de defensa.

El mismo procedimiento actúa como garantía, pues no resultan admisibles las


llamadas sanciones de plano, es decir, sin que se impongan como consecuencia
de la aplicación del procedimiento legal o reglamentariamente establecido. Debe
tenerse en cuenta que son diversas las regulaciones en materia de procedimiento
sancionador, tanto estatales como autonómicas, de entre todas ellas

FUNDAMENTACION

Ley De Procedimientos Administrativos

La actividad administrativa debe estar presidida por principios de economía,


simplicidad, celeridad y eficacia, que garanticen la buena marcha de la
Administración.

Según el artículo 19 de la ley de procedimiento administrativo, Los órganos


administrativos desarrollarán su actividad, sujetándose a la jerarquía normativa
establecida en el Artículo 7 de la Ley General de la Administración Pública.
Y esta jerarquía normativa es la siguiente:

1) LA CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA;
Artículo 5.- El gobierno debe sustentarse en el principio de la democracia
participativa del cual se deriva la integración nacional, que implica
participación de todos los sectores políticos en la administración pública a
fin de asegurar y fortalecer el progreso de Honduras basado en la
estabilidad política y en la conciliación nacional.
Artículo 88.- No se ejercerá violencia ni coacción de ninguna clase sobre la
persona para forzarlas o declarar.

Nadie puede ser obligado en asunto-penal, disciplinario o de policía, a


declarar contra si mismo, contra su cónyuge o compañero de hogar, no
contra sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo
de afinidad.

Solo hará prueba la declaración rendida ante juez competente.

Toda declaración obtenida con infracción de cualesquiera de estas


disposiciones, es nula y los responsables incurrirán en las penas que
establezca la ley.

Articulo 260.-
Inciso 7.- El Régimen Jurídico general de las instituciones descentralizadas
se establecerá mediante la ley general de la Administración Publica que se
emita.

2) LOS TRATADOS INTERNACIONALES RATIFICADOS POR


HONDURAS;

Los Tratados Internacionales

Su inclusión en el orden de prelación obedece a una tendencia mundial que en los


siglos XVIII y XIX incluyó los derechos individuales y en el siglo XX los derechos
humanos. Los tratados internacionales contemplados hasta el momento en
nuestra Constitución son de integración (art. 75, inc. 24) y de derechos humanos
(art. 75, inc. 22).

Constitución de la Republica

Artículo 75.- La Ley que regule la emisión del pensamiento, podrá establecer
censura previa, para proteger los valores éticos y culturales de la sociedad, así
como los derechos de las personas, especialmente de la infancia, de la
adolescencia y de la juventud.

La propaganda comercial de bebidas alcohólicas y consumo de tabaco será


regulada por la ley.

 Los 10 tratados sobre derechos humanos incluidos en el mencionado inciso


22 del artículo 75 de la Constitución son:
 Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre;
 Declaración Universal de los Derechos Humanos;
 Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de
Costa Rica);
 Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales;
 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo
Facultativo;
 Convención sobre la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio,
 Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación Racial;
 Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer;
 Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes;
 Convención sobre los Derechos del Niño

3) LA PRESENTE LEY;
LEY GENERAL DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
Artículo 6.- Párrafo Segundo
La Administración Pública debe concertar con los demás Poderes del
Estado y la sociedad hondureña los objetivos y metas comunes y los
medios para alcanzarlos.

Articulo 7.- Los actos de la Administración Publica, deberán ajustarse a la


jerarquía, la cual esta definiéndose cada una de ellas.

4) Las Leyes Administrativas Especiales;


5) Las Leyes Especiales y Generales vigentes en la República;
6) Los Reglamentos que se emitan para la aplicación de las
Leyes;
7) Los demás Reglamentos Generales o Especiales;

8) La Jurisprudencia Administrativa;
 La jurisprudencia está constituida por las sentencias judiciales
concordantes sobre un mismo punto. Su misión es:
 explicativa: si la ley es oscura, su aplicación por los órganos judiciales
supone aclarar y fijar su alcance;

 supletoria: la jurisprudencia debe dar solución a los casos que la ley no ha
previsto;

 renovadora: la jurisprudencia prolonga la vigencia de la ley, y hace flexibles
y duraderos sus principios.
La jurisprudencia administrativa puede ser de 2 tipos, según su origen:
1. Sentencias del fuero contencioso administrativo (sede judicial).
2. Dictámenes de la Procuración del Tesoro Nacional (sede administrativa).

9) Los Principios Generales del Derecho Público.


a) Principio de legalidad: Implica que la acción administrativa debe
necesariamente, adecuarse a la totalidad del sistema normativo escrito o no
escrito, o sea a lo que solemos llamar bloque de legalidad.

b) principio de culpabilidad: Es uno de los principios del ius puniendi (facultad


sancionadora del Estado) único del Estado, aplicable por ende tanto en el
Derecho penal como en el derecho administrativo sancionador.

c) principio de oficiosidad: Se refiere a la facultad dada a la Administración para


ordenar y efectuar actos dentro de un procedimiento, aunque éstos no hayan sido
expresamente solicitados por alguna de las partes.

d) principio de imparcialidad: Actuará con objetividad en la toma de decisiones y


con absoluto respeto hacia los derechos subjetivos e intereses legítimos de los
administrados.

e) principio de informalismo: Según la cual se deben eliminar los obstáculos


puestos innecesariamente en el desarrollo de un procedimiento propio de la
Administración, a fin de que éste se realice de forma ágil, procurando que el
asunto sea definido con la mayor celeridad.

f) principio del debido proceso: Es el que permite presentar documentos de


defensa, medios probatorios entre otros, a emitir pronunciamiento con la debida
y suficiente motivación y a resolver conforme lo establece el derecho.

TEORÍA DEL DERECHO

LA SANCIÓN:

Al realizarse la hipótesis, se actualiza la consecuencia y se establece un vínculo


SA y SP (el sujeto pasivo no cumple).

El Derecho persigue el cumplimiento del deber jurídico mediante:


COERCIÓN:
- Presión interna que impulsa a cumplir.
- Incide en la conciencia para respetar.
- Temor.
SANCIÓN:
- Cuando la coerción es insuficiente.
- Aparece la sanción para dirigir la conducta en dónde la ley lo
establece.
COACCIÓN:
- Ejecución forzada de la sanción.
- Intervención de la fuerza coactiva estatal.
- Característica típica de las normas jurídicas.
- Elemento indispensable del Derecho.
Toda norma de conducta conlleva una sanción.
Normas morales: la sanción es el remordimiento de conciencia.
Convencionalismos Sociales: Rechazo o expulsión del grupo social.
Religiosas: Remordimiento ante el ser superior.
Jurídicas: Resultado desfavorable (castigo).

DEFINICIÓN DE SANCIÓN:

- Aníbal Bacuñan:
Sanción es la consecuencia jurídica que el cumplimiento de un deber
produce en relación con el obligado.
- Rojina Villegas:
Consecuencia jurídica impuesta por el legislador para los casos del
incumplimiento de un deber previsto por el derecho.
Deber jurídico – Sanción.
(Prestación) (Resultado perjudicial)

CARACTERÍSTICAS DE LA SANCIÓN:

1. Siempre va a ser una consecuencia perjudicial para el infractor de la


norma.
2. Siempre debe estar prevista por el Derecho.
3. Debe ser aplicada por los órganos estatales competentes.
4. Contenida en una norma secundaria que es la sancionadora y efectiva
únicamente si no se cumple la norma primaria (establece la prestación).

CLASIFICACIÓN DE LA SANCIÓN:

1. Sanción coincide con la Prestación:


Equivale al cumplimiento forzado de la prestación.
2. Sanción no coincidente con la prestación:
Este tipo se da en los casos en el cumplimiento efectivo de la sanción se
dan:
- Prestación equivalente: indemnización por daños y perjuicios.
- Castigo
- Sanciones peculiares: Multa.
- Ruptura del vínculo: Pérdida de patria potestad.
- Privación de Libertad: Prisión, arresto.
- Privación de la vida: Pena de muerte.

DERECHO PENAL

En efecto, además de los elementos externos o formales (son actos que emanan
de un órgano de la Administración, que se aplica previo procedimiento
administrativo y mediante actos administrativos), la sanción administrativa es un
mal infringido por un órgano administrativo que supone una conducta ilícita por
parte del particular y una finalidad esencialmente represora. En algunos casos
nuestra jurisprudencia ha considerado un concepto más amplio y entiende que
todo acto desfavorable constituye una sanción, aunque lo hace con la finalidad de
aplicar la garantía constitucional del justo y racional procedimiento, bajo un
concepto amplio de jurisdicción desarrollado por la doctrina y jurisprudencia
constitucional. Sin embargo, nuestra jurisprudencia judicial y administrativa, así
como la doctrina nacional, tiende a utilizar el concepto más estricto de sanción
administrativa.

Por su parte, la relación que existe entre las sanciones administrativas y penales
ha sido uno de los puntos de discusión de más antigua data. Partiendo por una
separación tajante y natural, se ha llegado a afirmar la identidad ontológica de las
mismas, al punto de constituir variantes en el ejercicio del ius puniendi del Estado
al momento de implementar una política represiva en resguardo de determinado
bienes jurídicos. Así por lo demás, lo ha entendido nuestro Tribunal Constitucional,
el que ha insistido que ambas formas represivas forman parte de un tronco común
y que se bifurcan en la vía administrativa o penal por determinación del legislador,
aunque sujeto a algunas limitaciones, como es la estricta judicialización de las
penas privativas de libertad y la aplicación del principio de proporcionalidad.
CONCLUSIONES

Del ius puniendi del Estado, deriva la potestad sancionadora de la Administración,


la cual debe estar autorizada por el Ordenamiento Jurídico. Garantizar un
procedimiento acorde con los principios y disposiciones normativas existentes,
debe ser un objetivo básico dentro de las políticas de toda institución, en especial
cuando de materia sancionadora se trata, toda vez que en presencia de esta
pueden resultar lesionados derechos subjetivos de una persona.

Los principios incluidos dentro del Debido Proceso no constituyen una lista
taxativa, sino que a estos pueden incorporarse algunos otros principios que
favorezcan el desarrollo de un procedimiento administrativo sancionador, con
absoluto respeto de los derechos del investigado.

Para que dicho precepto logre materializarse, es fundamental fortalecer la “visión


garantista” que debe orientar todo procedimiento administrativo sancionador, de
forma tal que se respete la esfera jurídica del sujeto a quien se le atribuye la
comisión de alguna falta.

En el caso particular de la Caja, los principios a los que se ha hecho referencia


son de obligatorio acatamiento; por ende, deben ser respetados por aquellos
funcionarios que, en el ejercicio de su función, se les encomiende la tramitación de
un procedimiento administrativo sancionador, dado que dichos principios se
integran a nuestro ordenamiento jurídico, el cual debe ser respetado en todo
momento por la Administración.

Finalmente, es de suma importancia dejar claro que, dentro de un procedimiento


de esta naturaleza la persona investigada deberá siempre ser considerada como
un sujeto de Derecho y no como un mero objeto del poder dado a la
Administración para sancionar.
BIBLIOGRAFIA

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delimitacion-201157

 http://www.marcialpons.es/libros/derecho/derecho-administrativo/el-
administrado/infracciones-y-sanciones-administrativas/01010903/M/

 http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0041-
86332010000100017

 http://www.jurisprudencia.gob.sv/documentosboveda/d/4/2010-
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 https://www.atelierlibros.es/libros/materias/derecho-
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 http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-
97532013000100004

 http://www.monografias.com/trabajos10/actad/actad.shtml

 http://www.poderjudicial.gob.hn/Jurisprudencia/Documents/CP-48-2011.pdf

 http://es.zapmeta.ws/ws?q=derecho%20administrativo%20libros&asid=ws_
es_gc2_08&mt=b&nw=g&de=c&ap=1o1
ANEXOS

PREGUNTAS DERECHO ADMINISTRATIVO II


TEMA: TEORÍA DE LA SANCIÓN ADMINISTRATIVA
1-Definición de las sanciones administrativas?
R. Se define como cualquier afectación realizada por parte de la Administración a
un administrado como consecuencia de una conducta ilegal, a resultas de un
procedimiento administrativo, y con una finalidad puramente represora.

2-cuáles son las dos principales posiciones en que se fundamenta la teoría de la


sanción administrativa?
R/ a) Teoría penalista: fundada en que no existe diferencia ontológica entre ilícito
penal común y el administrativo
b) Teoría administrativista: basado en que los bienes jurídicos tutelados por la
norma penal y la administrativa son diversos, lo que influye en una diferencia
sustancial entre ambos regímenes de punición.

3-cuál es la naturaleza jurídica de la sanción administrativa?


R-Ha existido una doble discusión doctrinaria respecto de la naturaleza jurídica de
la infracción administrativa, que versa sobre dos tópicos:
El primero, si las infracciones administrativas, son o no de naturaleza penal y, en
segundo lugar, estrechamente vinculado a ello, si las sanciones aplicables, las
multas, son también de carácter penal.

4- Cual es la diferencia sustancial de las infracciones administrativas y penales?


R. Derecho Penal administrativo, de naturaleza propia, está fuera del Derecho
Penal criminal por razón de su sustancia, y más bien forma parte del Derecho
administrativo, ya que el delito criminal ataca a los bienes jurídicamente
protegidos, en tanto que el delito administrativo no se proyecta en la conciencia
jurídica o moral y sólo representa una lesión a simples intereses administrativos
declarados administrativamente.

5-Cuales son los elementos que determinan las características de la sanción


administrativa?
a) Proceden de una autoridad administrativa;
b) Producen un efecto aflictivo, ablatorio; (Aplicado a un acto jurídico: Que produce
el sacrificio o menoscabo de derechos);
c) Prosiguen a la realización de un ilícito;
d) Cumplen una finalidad represora;
e) Su imposición exige la observancia de un procedimiento administrativo.

6- Cual es la finalidad de la sanción administrativa? Y QUE ES?


R- Tiene como finalidad mantener el orden del sistema y reprimir por medios
coactivos, aquellas conductas contrarias a las políticas del ente estatal.
7-Cuales son los principios del Derecho administrativo sancionador?
R/ a) Principio de legalidad: Implica que la acción administrativa debe
necesariamente, adecuarse a la totalidad del sistema normativo escrito o no
escrito, o sea a lo que solemos llamar bloque de legalidad.

b) principio de culpabilidad: Es uno de los principios del ius puniendi (facultad


sancionadora del Estado) único del Estado, aplicable por ende tanto en el
Derecho penal como en el derecho administrativo sancionador.

c) principio de oficiosidad: Se refiere a la facultad dada a la Administración para


ordenar y efectuar actos dentro de un procedimiento, aunque éstos no hayan sido
expresamente solicitados por alguna de las partes.

d) principio de imparcialidad: Actuará con objetividad en la toma de decisiones y


con absoluto respeto hacia los derechos subjetivos e intereses legítimos de los
administrados.

e) principio de informalismo: Según la cual se deben eliminar los obstáculos


puestos innecesariamente en el desarrollo de un procedimiento propio de la
Administración, a fin de que éste se realice de forma ágil, procurando que el
asunto sea definido con la mayor celeridad.

f) principio del debido proceso: Es el que permite presentar documentos de


defensa, medios probatorios entre otros, a emitir pronunciamiento con la debida
y suficiente motivación y a resolver conforme lo establece el derecho.

8. Que es la tipicidad en materia administrativa?


R. se refiere a la exigencia hecha a la Administración para que de manera previa a
la conducta reprochada, se establezcan las infracciones en las que puede incurrir
un sujeto, así como las correspondientes sanciones que le podrían ser aplicadas
en caso de comprobarse el hecho que se le atribuye, todo lo cual viene a
garantizar el principio de seguridad jurídica que necesariamente debe impregnar
los diferentes ámbitos de la materia sancionadora.

9- Cual es y Que es el elemento básico de la sanción administrativa?


R. Es el carácter administrativo del procedimiento que ha de observarse.

10. Cuál es la importancia del proceso de sanciones administrativas?


R. Dentro de un procedimiento de esta naturaleza la persona investigada deberá
siempre ser considerada como un sujeto de Derecho y no como un mero objeto
del poder dado a la Administración para sancionar.
GLOSARIO

Jurisprudencia: Es el conjunto de derechos constitucionales de la carta magna


de los tribunales sobre una materia determinada, de las cuales se puede extraer la
interpretación dada por los jueces a una situación concreta.

Precepto: Orden o mandato impuesto o establecido por una autoridad.

Arbitraria: Que depende solamente de la voluntad o el capricho de una persona y


no obedece a principios dictados por la razón, la lógica o las leyes.

Potestad: Poder o autoridad que alguien tiene sobre una persona o una cosa.

Aflictivo: Que causa aflicción o tristeza.

Contravención: Incumplimiento de un mandato, ley u otra norma establecida.

Tópicos: Que se usa y se repite con mucha frecuencia en determinadas


circunstancias.

Clausura: Acción de poner fin a un congreso, un certamen, una exposición o


algún acontecimiento.

Comiso: Pena accesoria por los delitos de contrabando, salvo cuando los géneros
o efectos sean de lícito comercio y hayan sido adquiridos por un tercero de buena
fe.

Pecuniaria: Del dinero o relacionado con el dinero.

Prescripción: Ordenar o decidir la obligatoriedad de una cosa.

Ontología: Parte de la metafísica que estudia el ser en general y sus propiedades.

Contraloría: Entidad gubernamental destinada a la vigilancia y control de los


gastos de la administración pública.

Analogía: Relación de semejanza entre cosas distintas.

Irretroactividad: Principio jurídico que rechaza el efecto retroactivo de las leyes,


salvo declaración expresa de estas.

Jurisdicción: Autoridad o poder para juzgar y aplicar las leyes.


Ámbito o territorio en el que se ejerce esa autoridad o poder.

Ius Naturalismo: Designa a una teoría del Derecho, no sólo jurídica sino también
ética y filosófica que postula la existencia de derechos en el hombre determinados
por la naturaleza humana y previos a todo ordenamiento jurídico (Derecho
natural).

Doctrina: Conjunto de ideas, enseñanzas o principios básicos defendidos por un


movimiento religioso, ideológico, político, etc.

Retrospectiva: Que hace referencia a un tiempo pasado.

Infligir: Causar o producir un daño.

Coerción: Acción de coercer o reprimir moral o físicamente.


DERECHO COMPARADO
ANÁLISIS COMPARADO

Este trabajo tiene por objeto analizar el problema de la relación entre el Derecho
administrativo sancionador y el Derecho penal, a partir de los conceptos de delito
penal y de infracciones administrativa. El autor plantea que nuestra doctrina y
jurisprudencia ha seguido las teorías y posiciones comparadas, sin reparar
respecto de los alcances que tendrían a la luz de nuestra Constitución. A su vez,
afirma que la identidad ontológica entre penas y sanciones administrativas es
admisible constitucionalmente en el marco de una política represiva que el Estado
debe desarrollar a partir del legislador, sujeta a límites sustantivos reconocidos y
desarrollados por nuestra jurisprudencia constitucional.

CONSIDERACIONES PREVIAS

Las infracciones y sanciones administrativas han planteado desde el punto de


vista dogmático una serie de problemas, cuya discusión se ha extendido por más
de un siglo sin haber llegado todavía a una respuesta satisfactoria que permita
explicar su naturaleza jurídica, los fundamentos constitucionales que permiten
sostener la existencia de este poder punitivo en manos de la Administración y el
alcance y contenido de los principios a los cuales se encontraría sometida en sus
aspectos sustantivos y procedimentales. Por eso no es de extrañar que algunos
autores sostengan que la distinción entre la pena penal, la administrativa y la
disciplinaria ha llegado a constituir un problema cuyas consecuencias prácticas
son graves y cuya solución teórica, entre tanto, dista de ser unánime y
satisfactoria, no advirtiéndose con claridad una línea divisoria que separe a estas
dos potestades.

Por tal razón, este trabajo tiene por objeto establecer desde una perspectiva
dogmática cuál sería la naturaleza, sentido y fundamentos de las sanciones
administrativas en el Derecho chileno, teniendo presente que la potestad punitiva
del Estado encuentra en el Derecho penal su máxima expresión, sometiéndose su
aplicación a una serie de garantías, muchas de las cuales se encuentran
atenuadas o derechamente no existen en el ámbito de la Administración del
Estado.
Ahora bien, considerando la envergadura de un estudio de esta naturaleza, resulta
necesario advertir desde ya cuáles serán los límites que tendrá este análisis:

a)  En primer término, se trata de una materia que ha congregado a los estudiosos
del Derecho penal y del Derecho administrativo con grados diversos de intensidad
en su análisis y con perspectivas claramente diversas, más aún si se tiene
presente que se trata de disciplinas que se construyen a partir de conceptos y
categorías dogmáticas que no son homogéneas ni intercambiables. Por tal razón,
el estudio de las sanciones administrativas exige un esfuerzo que permita conectar
y coordinar necesariamente ambas disciplinas, de manera que la respuesta que
reciba en el orden penal guarde necesaria correspondencia con el orden jurídico-
administrativo.

b)  Los materiales, escritos y estudios sobre esta materia son, francamente,


abrumadores. Frente a una extensa literatura extranjera, particularmente alemana,
italiana y española, nos encontramos en el último tiempo con una cantidad no
menor de estudios por parte de la doctrina nacional y, además, una cantidad
importante de jurisprudencia constitucional, judicial y administrativa. En este
panorama, trataremos de centrar nuestro análisis fundamentalmente en el objeto
de este trabajo, dejando para un estudio posterior los demás aspectos que están
involucrados. Esto nos permitirá limitar la cita de autores y remitir al lector a las
notas al pie, con el objeto de profundizar en algunos de los puntos que no serán
desarrollados en esta investigación.

c) Existe en nuestra doctrina y jurisprudencia una evidente influencia del Derecho


comparado, particularmente español. Así da cuenta, por lo demás, la
jurisprudencia constitucional y administrativa. Esto obliga a hacer una exposición
más o menos general sobre el estado de la cuestión en dicho país, teniendo
presente que la discusión sobre esta materia no es un tema cerrado y que su
análisis está sujeto a un régimen jurídico que presenta diferencias sustanciales
con el nuestro.

LAS SANCIONES ADMINISTRATIVAS COMO UNA REALIDAD


HISTÓRICA

Constituye un hecho fuera de discusión que la potestad punitiva en manos de la


Administración ha resistido los cambios políticos y diversos momentos históricos,
manteniéndose con una intensidad creciente hasta nuestros días, razón por la cual
no resulta posible vislumbrar su desaparición, tal como se pretendió hacer bajo los
clásicos principios de la revolución liberal que buscaban un Derecho penal
legalizado y judicializada.

La Propuesta Y El Análisis Dogmático En Su Estudio

La doctrina ha enfrentado el tema de la naturaleza de las infracciones o


contravenciones administrativas, especialmente con el objeto de poder hacer el
deslinde de los delitos y las penas. Debido a que se trata de un tema
generalmente conocido, nos abocaremos a exponer en sus rasgos generales las
tesis que han tratado de dar una respuesta a este problema.

La Legislación, La Doctrina Y La Jurisprudencia En El Derecho


Chileno
1. Nuestro Derecho Positivo

El tema de las sanciones administrativas aparece recogido por nuestro Código


Penal.

Artículo 20.- No se reputan penas, la restricción o privación de libertad de los


detenidos o sometidos a prisión preventiva u otras medidas cautelares personales,
la separación de los empleos públicos acordada por las autoridades en uso de sus
atribuciones o por el tribunal durante el proceso o para instruirlo, ni las multas
y demás correcciones que los superiores impongan a sus subordinados y
administrados en uso de su jurisdicción disciplinal o atribuciones gubernativas.

Artículo 501.- En las ordenanzas municipales y en los reglamentos generales o


particulares que dictare en lo sucesivo la autoridad administrativa no se
establecerá mayores penas que las señaladas en este libro, aun cuando hayan de
imponerse en virtud de atribuciones gubernativas, a no ser que se determine otra
cosa por leyes especiales.
Ambas normas son tomadas del Código Penal español de 1848 y dan cuenta de la
concepción seguidas por los redactores del Código Penal chileno:
a) las sanciones administrativas, ya sean disciplinarias o gubernativas, no se
reputan penas y, por tanto, se debe entender que las conductas que castigan no
son delitos para efectos de dicho Código;

b) Las autoridades administrativas no pueden establecer mayores penas que las


previstas en dicho Código, salvo que una ley expresamente así lo establezca.
Por su parte, de ambas normas se desprenden dos reglas formales que ha
seguido el legislador para identificar las sanciones administrativas: la naturaleza
del órgano que la aplica, en este caso la Administración; y su cuantía o gravedad,
pues salvo texto legal expreso, no es posible que estas superen a las previstas en
el Código Penal para las faltas.
Sin embargo, resulta evidente que en esta materia nuestro ordenamiento jurídico
siguió un criterio estrictamente positivo: es el legislador quien determina la
autoridad que aplica la sanción y su cuantía o gravedad, sin que se reconozca
ningún límite sustancial a la labor que realiza. En tal sentido, y conforme a las
mismas disposiciones, es perfectamente posible que la autoridad administrativa
aplique sanciones más graves que las previstas en el Código Penal si así lo
determina la ley. En buenas cuentas, queda a la discrecionalidad del legislador
determinar cuándo estamos frente a una pena o a una sanción administrativa.

2. La Posición De La Doctrina

Ante estas disposiciones, parte de nuestra doctrina penal ha seguido el


pensamiento clásico en esta materia defendido por la tesis sustancialita, pero
también se han planteado otras dos interpretaciones posibles de las normas
citadas centradas en la identidad o no de las penas y las sanciones
administrativas, aunque al final estas llegan a idénticos resultados o propuestas
sobre la cuestión. Por una parte, se ha seguido estrictamente la letra de la ley y se
ha afirmado que las sanciones administrativas no son penas. De esta forma
sostiene que en nuestro ordenamiento existen varios argumentos para afirmar que
el Derecho penal chileno es distinto al Derecho penal administrativo vigente entre
nosotros. No obstante lo anterior, aboga porque el legislador se preocupe de
rodear la aplicación del Derecho penal administrativo de garantías semejantes a
las que están incorporadas al Derecho penal, como forma adecuada para
mantener el respeto por la dignidad y los derechos del hombre.
Más adelante trata de establecer cuáles habrían sido las razones que llevaron al
legislador a hacer esta distinción: evitar el carácter deshonroso y aflictivo que
rodean a la pena penal; sustraerlas del principio de legalidad y de su aplicación
judicial, para hacer más expedita su imposición, considerando su escasa
significación; evitar que los Tribunales se vieran abrumados por una multitud de
asuntos sin importancia; y permitir que ciertas penas se administraran de forma
más discrecional. Ahora bien, considerando que las sanciones administrativas
constituyen una necesidad impuesta por la complejidad de la sociedad
contemporánea, también se formula algunas propuestas  en su regulación: deben
comprender infracciones leves; no se puede sancionar un mismo hecho con una
sanción gubernativa y una pena criminal; se debe aplicar el principio de
culpabilidad; se deben respetar las garantías de un procedimiento racional y justo,
que incluye la presunción de inocencia; estas sanciones deben ser objeto de
revisión judicial; y tender hacia una tipificación más precisa de las mismas. Por
último, tal como lo hemos señalado anteriormente, para el elemento determinante
de la distinción entre pena y sanción administrativa –partiendo de su identidad
ontológica–, es el quantum o la gravedad ético-social que se asigna a la conducta,
lo cual trasunta necesariamente en el castigo que se va a aplicar.

En definitiva, ya sea que exista una identidad ontológica o no entre las penas y las
sanciones administrativas, la conclusión a la que arriban nuestros autores es que
deben implementarse mecanismos para dotar de mayores garantías a los
particulares frente al ejercicio del poder punitivo entregado a la Administración del
Estado, pues desde el punto de vista del derecho positivo, la sanciones
administrativas no están sometidas al régimen de las penas. Sin embargo, esto no
resuelve el tema de fondo sobre la existencia de una identidad ontológica entre
ambos ilícitos y, en su caso, la posibilidad de que el legislador pueda tener límites
cualitativos en su configuración.
En este sentido, sostiene la existencia de un concepto amplio y restringido de
pena. El concepto amplio comprende todas las sanciones que aplican los órganos
del Estado, mientras que el concepto restringido comprende solo aquellas
contenidas en el Código Penal, según su artículo 20

3. La Jurisprudencia Nacional

Con relación a la jurisprudencia nos encontramos con los pronunciamientos del


Tribunal Constitucional, la Corte Suprema y la Contraloría General de la
República. Estado (identidad ontológica) que se proyecta en el ámbito penal,
mediante el delito y la pena, y en el ámbito administrativo por medio de las
infracciones y sanciones administrativas.
En este sentido, el Tribunal Constitucional ha sostenido que "las sanciones
administrativas participan de las características esenciales de las sanciones
penales al ser ambas emanaciones, por lo que debe aplicarse, con matices,
similar estatuto" llamándolas derechamente "penas". Esta también ha sido la línea
seguida por la Contraloría General de la República y la Corte Suprema.
En definitiva, para estos órganos no hay delitos ni infracciones por naturaleza,
pues estos son establecidos y configurados como tales por el legislador. Además,
en esta labor es el propio legislador el que valora estas conductas considerando
su gravedad, entrega su conocimiento y aplicación a los jueces o a la
Administración. Es, en definitiva, una cuestión de política legislativa sujeta,
empero, al marco constitucional.

EL DERECHO ADMINISTRATIVO SANCIONADOR COMO


DISCIPLINA AUTÓNOMA AL DERECHO PENAL

El análisis dogmático de las sanciones administrativas ha decantando a


comienzos de la década de los 90 en la formulación de una concepción que
pretende dar al Derecho administrativo sancionador. No se trata de un retorno a
las tesis clásicas formuladas dentro del Derecho penal de policía y del Derecho
penal administrativo, desarrolladas en la segunda mitad del siglo XIX y primera
mitad del siglo XX. En este caso, nos encontramos ante una propuesta dogmática
que le reconoce sustantividad al Derecho sancionador administrativo, en cuanto
Derecho administrativo y no como parte de los principios del orden penal
Resulta evidente que la concepción unitaria del poder punitivo estatal se construye
de una categoría meta jurídica que lleva a una identidad ontológica entre los
delitos y las infracciones administrativas. Hecho lo anterior, se proyecta su
sometimiento a un régimen jurídico común. Sin embargo "a partir de este
momento, en efecto, todo son contradicciones y despropósitos, demostrándose
una vez más que los creadores de dogmas, con frecuencia, o no se dan cuenta de
sus consecuencias jurídicas o, pura y simplemente, no se los toman en serio,
limitándose a disfrutar intelectualmente del nuevo verbalismo que se inventan".
Esta línea de pensamiento ha sido compartida por algunos autores nacionales,
que han insistido en la idea de que el Derecho administrativo sancionador es
autónomo y, por tanto, no forma parte del Derecho penal. Sin embargo, esta tesis
no resuelve un aspecto que es fundamental: reconociendo que existe un Derecho
penal y un Derecho administrativo sancionador, ambos de proyección del Derecho
público del Estado, no aparece resuelto el problema respecto de los límites a que
debe someterse el legislador en su configuración, más aún si se reconoce que en
el ámbito de la Administración las garantías se hacen más flexibles o tenues.
Además, siendo ambos instrumentos que están en poder del legislador, no resulta
fácil comprender a ambos poderes punitivos como estancos separados, sin un
lazo o vínculo alguno. Por lo demás, visto desde la perspectiva del derecho
positivo, esta separación tan tajante no existe, como se aprecia en materia
tributaria o aduanera.

LA REVISIÓN DE LOS FUNDAMENTOS DE LA POTESTAD


SANCIONADORA DE LA ADMINISTRACIÓN EN EL MARCO DE UN
POLÍTICA REPRESIVA ESTATAL

1. CONSIDERACIONES GENERALES: EL DERECHO PENAL


COLATERAL

Por una parte, las tesis de la separación sustancial entre unas y otras demuestran
evidentes falencias cuando nos encontramos con tipos penales que en su
estructura y fin no guardan mayores diferencias con las infracciones
administrativas, especialmente aquellas que se construyen en el ámbito del medio
ambiente, la salubridad pública o en materia urbanística, bajo formas de peligro
abstracto. A su vez, las tesis formalistas tampoco resuelven de forma definitiva el
problema, porque una explicación centrada únicamente en la autoridad que debe
aplicar la sanción o en la cuantía o gravedad de la misma, no deja de plantear
serios reparos, especialmente respecto de los límites que tendría el legislador en
esta materia. Además, esta posición trata de mostrarse de forma aséptica frente a
las concepciones valorativas o ético-social, pero implícitamente se plantean
criterios cualitativos, como la imposibilidad de aplicar penas privativas de libertad
por la vía administrativa o que las multas administrativas no sean convertibles en
este tipo de sanciones, dejando siempre la sensación de que nos encontramos
ante planteamientos de política legislativa y no de naturaleza dogmática.
Tal como lo plantea la doctrina moderna, el problema debe ser analizado desde la
perspectiva del Derecho del Estado, considerando las funciones y deberes que el
ordenamiento jurídico le ha impuesto, así como los instrumentos necesarios para
cumplir dicha función. La posición que tiene el Estado frente al ser humano
(servicialidad), el deber de promoción del bien común y de integración armónica
de todos los sectores de la Nación que le impone la Carta fundamental (artículo
1º), exigen que este deba adoptar todas las medidas y ejercer las atribuciones que
el ordenamiento jurídico le confiere destinadas a cumplir un rol de conformación
social que responda a estos valores y bienes constitucionales.
Estas exigencias han llegado a un crecimiento exponencial frente a una sociedad
que se ha hecho más compleja desde la revolución industrial llegando a lo que se
ha denominado la moderna sociedad del riesgo. Todo lo anterior ha demandado
una intervención decidida del Estado mediante una acción oportuna y eficaz, la
que muchas veces no se encuentra en la naturaleza, dinámica y ritualidad propia
de los procesos judiciales y que exige, por lo tanto, asumir tal función por medio
de sus órganos administrativos, dejando para una segunda fase el control
jurisdiccional. Esto coloca a la actividad judicial en una función subsidiaria,
especialmente en lo que se refiere al Derecho penal, respondiendo a la idea de
que la represión criminal tiene el carácter de ultima ratio frente a las otras medidas
que puede adoptar el Estado para satisfacer y proteger determinados valores y
bienes constitucionales.
Esta distinción permite comprender cómo juega la potestad punitiva del Estado en
la configuración de los ilícitos, en la medida que el legislador castiga las conductas
consideradas en el Derecho penal nuclear solo por la vía penal, mientras que en el
caso del Derecho penal colateral, sigue criterios de eficacia u oportunidad para
determinar qué conductas serán sancionadas por la vía judicial (delitos) o
administrativa (infracciones). Los delitos contra la vida, la integridad física y el
patrimonio constituyen parte de este espacio del Derecho penal nuclear, y aparece
como algo inimaginable que estos puedan ser entregados al conocimiento y
aplicación por parte de órganos administrativos. Por su parte, aquellos ilícitos que
tienen por objeto la protección del medio ambiente, la libre competencia, el
urbanismo, el mercado financiero, etc., bien pueden ser sancionados por la vía
penal o por la vía administrativa, cuestión que no plantea mayores objeciones en
el marco de una política pública que tiende a lograr determinadas metas y
objetivos, en donde la potestad punitiva del Estado aparece como uno de los
instrumentos que necesariamente se orienta a dicha finalidad. En esta
determinación será el legislador quien tendrá que ponderar la forma de actuar,
sujeto a la ritualidad y formas propios del proceso judicial o mediante las técnicas
y mecanismos de actuación que son inherentes a los órganos que forman parte de
la Administración del Estado. En uno y otro camino se tendrá que tener presente la
relación directamente proporcional que se produce entre la gravedad de la sanción
que se pretende aplicar y las garantías que amparan la posición del particular.
Tal como se ha expuesto, parece del todo lógico y razonable la forma como se
conforma el abanico de opciones que tiene el legislador al momento de regular los
ilícitos penales y administrativos. Sin embargo, todavía queda por resolver si esta
forma de actuación resulta admisible a la luz de nuestro ordenamiento
constitucional, que es en definitiva lo determinante en esta materia.

2. EL PROBLEMA DESDE EL PUNTO DE VISTA CONSTITUCIONAL

La constitucionalidad de la sanción administrativa es un tema que no ha


despertado en nuestra doctrina y jurisprudencia un gran debate, a pesar que se
han planteado serios cuestionamientos por parte de la doctrina, con argumentos
que pueden parecer simples, pero que resultan difíciles de rebatir 47. Por su parte,
nuestro Tribunal Constitucional no se ha hecho cargo del tema y solo ha dado por
supuesto su legitimidad constitucional.
El escollo más importante lo constituye el tema de la naturaleza jurídica de las
sanciones administrativas y los elementos que permiten distinguirla de las
sanciones penales. En este sentido, se sostiene que la potestad sanciona-dora de
la Administración constituye el ejercicio de una función jurisdiccional, que es de
competencia exclusiva de los tribunales de justicia. Por lo tanto, su atribución y
ejercicio por autoridades gubernamentales y administrativas constituye una clara
vulneración de lo previsto en la Carta fundamental (artículos 19 Nº 3 inc. 4 y 76).
Ante dichos cuestionamientos, otros autores han tratado de dar argumentos en
contrario, todos los cuales también están sujetos a críticas y reparos que no son
menores, o se apoyan en razones que se fundan en la conveniencia o necesidad
de dicho poder en manos de la Administración, sin que se encuentre un
fundamento positivo sólido.
A nuestro parecer el centro de la cuestión se encuentra en la identificación que se
hace a nivel constitucional entre delito, pena y autoridad judicial. Esta es la
interpretación tradicional que se realiza del artículo 76 de la Constitución, cuando
se entrega de forma exclusiva a los tribunales el conocimiento de las "causas
civiles y criminales". Por lo tanto, la relación es la siguiente: el legislador establece
las conductas constitutivas de delito y la pena correlativa, mientras que
corresponde al juez determinar en un proceso judicial la comisión de una conducta
delictiva y, en caso de que esta se hubiese verificado, establecer para el caso en
concreto la pena que corresponde aplicar. Según esta premisa, la conclusión
parece ser simple y lapidaria: todo castigo o sanción que dispense el Estado como
consecuencia de una conducta ilícita, solo puede ser aplicada por la vía judicial.
Sin embargo, creo que esta interpretación parte de una premisa errónea, que lleva
también a una interpretación que no se corresponde con lo previsto en nuestras
normas constitucionales.

ANALICEMOS ESTE PUNTO CON DETENIMIENTO:

1)  Tal como lo han sostenido algunos autores, el concepto constitucional de pena


es más amplio que el contenido en la legislación penal, particularmente el Código
penal. Por lo demás, así se ha demostrado del estudio de las actas de la Comisión
de la Nueva Constitución. Para efectos constitucionales, especialmente en lo
dispuesto por el artículo 19 de la Constitución, el concepto de pena comprende
toda sanción aplicada por un órgano del Estado. Por su parte, debemos entender
que la pena siempre tiene un carácter aflictivo o represivo como consecuencia de
una actuación ilícita. Así las cosas, no solo constituyen penas las sanciones
previstas para la comisión de delitos, sino también son penas las sanciones que
aplica la administración como consecuencia de una infracción administrativa.
Como corolario de lo anterior, para nuestra Constitución existe una identidad
ontológica entre sanción penal y sanción administrativa, ya que ambas tienen los
mismos elementos sustanciales: son una reacción estatal represiva frente a un
acto ilícito.

2)  Como parte del mismo género, la pena penal y la pena administrativa se


someten a un mismo estatuto constitucional, que consagra garantías mínimas
tanto sustantivas como procedimentales: legalidad, tipicidad, culpabilidad,
irretroactividad, justo y racional procedimiento previo.

3) La posibilidad de que una determinada conducta sea sancionada por la vía


administrativa o judicial, es una cuestión de política legislativa, cuya determinación
queda entregada, en principio, al juicio de mérito que al respecto realice el
Legislador. Así lo ha entendido –aunque con algunos reparos– el propio Tribunal
Constitucional.
4)  No obstante lo anterior, el Constituyente ha establecido determinados límites
generales y específicos a los cuales debe someterse el legislador al momento de
tipificar una determinada conducta como ilícito administrativo o penal.
a. En primer término, el Legislador al momento de determinar la sanción debe
aplicar el principio de proporcionalidad, considerando la intensidad de la limitación
que se impone a un derecho fundamental y el objetivo constitucional válido que se
busca perseguir: "una limitación a un derecho fundamental es justificable, cuando
dicho mecanismo es el estrictamente necesario o conveniente para lograr un
objetivo constitucionalmente válido, debiendo consecuentemente el legislador
elegir aquellas limitaciones que impliquen gravar en menor forma los derechos
fundamentales".
b. Las penas privativas de libertad solo se pueden imponer previa intervención de
la autoridad judicial (artículos 19 N 1 y 7 Constitución). En este sentido, el Tribunal
Constitucional ha señalado que una disposición "infringe lo dispuesto en el artículo
19, números 1º y 7º, de la Constitución, desde que se trata de un verdadero
apremio ilegítimo, al importar una pena privativa de libertad impuesta por la vía
administrativa y sin que previamente exista una instancia jurisdiccional que revise
dicha actuación".
c. En tercer término, el Tribunal ha sostenido que tampoco es posible que una
sanción administrativa de multa pueda ser convertida por vía sustitutiva en una
pena privativa de libertad, a diferencia de lo que ocurre con las sanciones penales.
Nuevamente en este caso se coloca como elemento determinante la no
intervención judicial en la medida que decreta la privación de libertad.

5)  De acuerdo con lo anteriormente expuesto, desde la perspectiva constitucional


no constituye una competencia exclusiva de los jueces aplicar una pena, ya que
también esta puede ser entregada al conocimiento de la autoridad administrativa.
Sin embargo, si el legislador determina que se encuentra ante conductas de la
mayor gravedad, que deben ir necesariamente aparejadas de penas privativas de
libertad –ya sea de forma directa o por vía de sustitución–, solo corresponde a los
tribunales de justicia el conocimiento de estos asuntos y la facultad de aplicar
dichas sanciones, según el mérito del proceso.
Dicho en otros términos: los actos ilícitos que conllevan como sanción penas
privativas de libertad, son de competencia exclusiva de los tribunales de justicia.
En caso contrario, corresponde al legislador determinar si las conductas serán
sancionadas por la vía administrativa o por la vía penal.
Además, esta interpretación se corresponde con el alcance del artículo 76 de la
Constitución, que entrega al conocimiento de los jueces no cualquier delito o ilícito
penal, sino sólo los "crímenes", entendiendo que son aquellas conductas que
merecen las más altas sanciones. En efecto, la expresión crimen da cuenta de
la comisión de ilícitos de la mayor gravedad y reproche, que se traduce en penas
proporcionales a las mismas.

6) Si examinamos estas conclusiones a la luz de la distinción entre Derecho penal


nuclear y Derecho penal colateral, de inmediato se comprueba que en el ámbito
del Derecho penal nuclear nos encontramos ante normas que responden al
carácter subsidiario que se demandan de disposiciones de esta naturaleza, en
donde las sanciones deben ser aplicadas por la vía judicial. Sin embargo, en el
caso del Derecho penal colateral corresponde al legislador determinar la política
represiva que se tendrá que seguir, ponderando la forma más eficaz y oportuna
para proteger determinados bienes jurídicos supraindividuales. Si dichas
conductas dan lugar a las máximas sanciones que se pueden aplicar en nuestro
sistema, la intervención de la autoridad judicial es ineludible (Derecho penal), en
caso contrario, bien puede canalizar el poder punitivo mediante órganos
administrativos. Así, si un agente económico por negligencia no informa al
mercado de un hecho esencial, su conducta podría ser sancionada por la vía
administrativa, a diferencia de lo que ocurre con el agente que de forma deliberada
y consciente no entrega dicha información, pues en tal caso deberá seguir la vía
penal, salvo que el Legislador determine que dicha conducta puede ser
sancionada por la vía administrativa mediante penas que no impliquen ni directa ni
indirectamente una privación de libertad.