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Tu Verbo hecho carne.

Tu Verbo hecho carne


vino a nuestra tierra
para recrear lo que estaba perdido
y devolver la vida a lo que no
tenía alma.
Que él nos dé sin medida
el Agua Viva que fecundará
nuestros desiertos
y la luz que bañará nuestros ojos.
Que pronuncie sobre nosotros una palabra de resurrección
para que estemos vivos siempre
Que su Espíritu sea el soplo
de todos aquéllos a los que un
mismo bautismo
ha sumergido en la muerte del
calvario
y en la vida eterna la mañana
Del nuevo día.
Con ellos, hermanos y hermanas
nacidos de tu gracia,
Dios, creador de la esperanza,
¡Te adoramos!