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Lakatos

y Feyerabend
La ciencia entre m étodo y anarquía
Titulo original: Lakatos e Feyembend. La scienza Ira método e anarchia
©•Beatrice Colima, 2016
© de esta edición, EMSE EDAPP, SL, 2016 B ea tric e C o llin a
Traducción: Juan Carlos Postigo, Silvia Freile y Textoshcn

Realización editorial: BonalletTa Alcompas, S. L Traducción de Juan Carlos Postigo> Silvia Freile y Textoshcn
© Ilustración de portada: Nacho García :
Diseño de portada: Víctor Fernández y Natalia Sánchez para Asip, S L 1
Diseño y maquetación: Kira Riera
Registro en el Tribunal de Milán n.° 91 del 27 marzo 2015 1
Inscripción con el R.O.C. N. 6800 del 10/12/2001
ISSN 2421-065X tolas de 1
© Fotografías: Todas las imágenes de este volumen son de dominio público exceP ,,¡daS/
las páginas 21 (Bundesarchiv, Bild 183-15304-0097/CC-BY-SA), 3 9 (Georgios * fc
Shutterstock), k

Impreso en Arcángel Maggio * División Libros // Lafayette 1695,


Buenos Aires, en el mes de julio de 2016.

Reservados todos tos derechos. Queda rigurosamente prohibida la ►


reproducción total o parcial de e sta obra por cualquier medio o k
procedimiento y su distrtouoón mediante alquiler o préstamo públicos.
i
CONTENIDO

Prefacio 9

Imre Lakatos: vida y obras 15


Juventud: guerra y antifascism o 15
l a H ungría d e N icolás Tiorthy: 1920-1944 16
La posguerra y la con trovertid a relación con
el partido co m u n ista húngaro 20
L a nueva vida en Inglaterra y el encuentro
co n Karl Popper 23
l a correspon den cia entre la k a to s y Teyerabend 26

Con Popper, contra Popper. La filosofía de la ciencia de Lakatos 29


El problem a de la d em arcación 29
El inductivism o 33
‘R azonam iento inductivo y razonam iento deductivo 35
l a m ecán ica new toniana 38
El con ven cionalism o 43
G eom etrías y convencionalism o 45

Las críticas de L akatos a las distintas formas


de falsacionism o 47
El falsacionism o d ogm ático 47
El falsacionism o m etodológico 30
Falsacionism o sofisticado y metodología de ios
programas de investigación científica 38
La m ecánica cuántica 64
Filosofía de la ciencia e historia de la cien cia 73

Paul K. Feyerabend: vida y obra 79


en Viena. La guerra y los estudios 79
Los primeros años
académica entre Europa y E stad os Unidos 83
La carrera
87
«No es lícito provocar la muerte de una teoría durante su infancia,
Anarquismo epistemológico 87 porque una buena teoría necesita tiempo para desarrollarse.»
'Dadaísmoy anarquism o epistem ológico 88
Tratado contra el método. El caso Galileo 94 «La ciencia es un campo de batalla para programas de investigación.

95 más que para teorías aisladas.»


Tradiciones e innovaciones en el sistem a copernicano
galileo Q alileiyel Diálogo 98
I mre Lakatos
Ciencia y razón. Dos «m itos» d estinad os a colapsar 111

El rol de la ciencia en la sociedad 114

121
Conclusiones
«La dinámica aristotélica era una teoría general del cambio, que incluía
127 movimiento local, cambio cualitativo, generación y corrupción, dando
Obras principales
129 también una base teórica a la brujería. La dinámica de Galileo y de sus
Cronología sucesores se ocupa solo del movimiento local, y dentro de este ámbito
139
Indice de nombres y conceptos solo se ocupa del movimiento de la materia. Otros tipos de movimiento
son dejados de lado con la promesa (que se remonta a Demócrito) que
el local logrará al final explicar todos los movimientos.»

P aul K. Feyerabend
Prefacio

Im re Lakatos (1 9 2 2 -1 9 7 4 ) y P a u l K. F e y e ra b e n d (1 9 2 4 -1 9 9 4 ) contribu­
yeron de m an era d e te r m in a n te a lo s d e b a te s de filosofía de la ciencia
que caracterizaro n e l sig lo xx. L a a m is ta d qu e los u n ía no im pidió que
se enfrentaran y se p ro v o c a ra n e l u n o al o tro so b re tem as centrales
relativos al m éto d o d e in v e stig a c ió n e n el ca m p o de la ciencia.

Solem os p en sar e n e l s a b e r c ie n tífic o c o m o un sab er seguro e irre­


futable. Lo c o n sid e ra m o s u n s a b e r q u e n o s c o n d u cirá de form a pro­
gresiva e in exo rab le h a c ia u n c o n o c im ie n to cad a v ez m ás p reciso del
funcionam iento d el m u n d o y, p o r ta n to , de c ó m o p o d er dom inarlo y
controlarlo (ta m b ié n m e d ia n te la te cn o lo g ía ). C uando hablam os de
tem as relevantes, a d em ás, te n d e m o s a ap elar a la cien tificid ad de un
dato o de una in fo rm a c ió n p a ra h a c e r v aler n u e stra p o sición sobre las
demás. Sin em bargo , e n u n a n á lisis m ás pro fu n d o , la investigación
científica p arece m á s b ie n e x e n ta d e c rític a .

A lo largo d el siglo xx, e s p e c ia lm e n te , e s cu an d o las reflexiones so -


^re la natu raleza d e la c ie n c ia y so b re la fiabilid ad d e teo rías definidas
com o «cie n tíficas» s e c o n v ie rte n e n u rg e n te s y n o e s p o r casualidad.
Entre los añ o s 1 9 0 0 y 1 9 3 0 s e a s is te al n a c im ie n to d e nu evas te o ría s
10 laicatos y Teyerabend 11
Prefacio

en el campo de la física que socavan de forma definitiva la mecáni­ . nt^ ca Echando la vista atrás y haciendo referencia a ejemplos pa­
ca newtoniana, considerada durante casi dos siglos el paradigma de radigmáticos ofrecidos por la historia de la ciencia, los filósofos de la
la cientificidad. De hecho, la teoría de Newton había podido explicar ciencia se preguntan si los descubrimientos resultan posibles en virtud
una considerable cantidad de fenómenos empíricos y había superado de un modo concreto de proceder. En otras palabras: ¿hay algo que aúne
con éxito diferentes controles experimentales. No obstante, las teo­ las estrategias de investigación de científicos como Nicolás Copémico
rías de la relatividad y la mecánica cuántica pusieron de manifiesto de (1473-1543). Galileo Galilei (1564-1642), Isaac Newton (1643-1727), que
forma drástica los límites de la teoría newtoniana y sus leyes que, por contribuyeron de manera primordial al desarrollo de la ciencia, y las de
ejemplo, demostraron no ser válidas en los sistemas de dimensiones ios científicos contemporáneos? Los resultados obtenidos en el campo
atómicas o subatómicas. La constatación del colapso de una teoría de la ciencia son los frutos de un modo compartido de entender los
considerada hasta entonces tan «segura» dio inicio a estrechos diálo­ procedimientos científicos o, contrariamente, ¿cada científico escoge
gos entre científicos y filósofos de la ciencia. con autonomía y en base a sus exigencias cómo realizar sus propias
investigaciones? Tomando el título de un famoso texto del filósofo Karl
Obviamente, no es posible recoger aquí las múltiples posturas que
se han expuesto desde entonces. En cambio, podemos intentar de­ Popper (1902-1994), nos preguntamos si existe y, en tal caso, cuál es la

terminar los temas y las preguntas fundamentales que caracterizan lógica del descubrimiento científico. Con algunos ejemplos históricos
estos diálogos. Temas y preguntas que, como veremos, están presen­ a su alcance, los filósofos proponen lecturas a partir de resultados muy
tes también en el pensamiento de los filósofos de la ciencia Lakatos y dispares de cómo la ciencia procede y de cómo estos procedimientos
Feyerabend. pueden llegar a justificar los resultados obtenidos.

La crisis de las certezas, sobre todo en el campo de la física, aun­ A todo esto se añaden otras consideraciones. De hecho, debería­
que no de forma exclusiva, llevó en primer lugar a preguntarse so­ mos preguntarnos sí, y hasta qué punto, los elem entos extracientífi­
bre la presunta «superioridad» de la ciencia respecto a otros campos cos desempeñan un papel dentro de la ciencia. Los filósofos se dividen
del saber. Si los principios en los que se basa la ciencia son menos entre los que consideran la empresa científica como una empresa ce­
que enteramente fiables, ¿cómo podemos defender la solidez de sus rrada en sí misma, independiente de todo tipo de influencia externa,
fundamentos respecto a disciplinas acusadas de no ser científicas? por tanto capaz de continuar por su propio camino prescindiendo de
Por consiguiente, se hace asimismo necesario establecer una línea de
lo que ocurre a su alrededor, y los que por el contrario consideran que
demarcación entre lo que definimos como ciencia y lo que definimos
la empresa científica está inevitablemente determinada también por
com o pseudociencia y comprender en base a qué criterios podemos
actores psicológicos, históricos y culturales. El filósofo Thomas Kuhn
legítimamente determinar esta línea.
1996) apoya sin rodeos una tesis del segundo tipo; por ejemplo,
Los problemas con que nos enfrentamos, sin embargo, no termi­ ^ re s u lta difícil imaginar que un científico en el final de su carrera,
nan aquí. De hecho, empiezan a abrirse paso preguntas sobre cuáles def ,eStl^ 0 y seSurldad económ ica, sea más propenso a arriesgarse
son los métodos que realmente caracterizan (y justifican) la empresa 6nd° 11113 nueva teoría de cuanto lo sería un joven investigador
lakatos y Teyerabend Trefacio 13

que trabaja en unas condiciones precarias. 0 bien, un gobierno con­ tuir desde este m om ento, la realidad es bien diferente: las teorías de
t a d o r podría no estar dispuesto a financiar un determ inado t,Po mayor éxito tam bién abundan en anom alías que los mismos científi­

de investigación que pudiera llevar a resultados científicos relevantes. cos ocultaron con scien tem ente a la espera de poderlas explicar. Junto

Todos estos factores pueden incidir significativamente en la empresa a la presunta «verdad» de las teorías, hay otro elemento que corre

científica y empujarla a seguir, de manera más o m enos forzada, en el riesgo de ser un falso m ito. De hecho, es frecuente considerar los
datos empíricos, o los datos recopilados por la experiencia, como el
una determinada dirección.
material absolutam ente objetivo del que parten los estudiosos para
Queda claro que optar por esta lectura significa estar dispuestos a
formular sus hipótesis; por otra parte, la experiencia se considera por
cuestionar también el carácter racional de la ciencia, considerado un
lo común la «prueba del nueve» m ediante la cual podemos decidir si
dogma por muchos. De hecho, si pensamos que el éxito de una teoría
vale la pena salvar una teoría o si, de lo contrario, sería más oportuno
en un momento histórico dado no es solamente el fruto de sorpren­
rechazarla. En este caso, el problem a con siste en dar por descontado
dentes descubrimientos «objetivos» por obra de grandes científicos,
la neutralidad de la experiencia. El caso de Galileo, que tendremos
sino también el resultado de una influencia cultural concreta o de
en cuenta desde d istin tos puntos de vista, nos perm itirá entender
factores personales, entonces debemos admitir que la ciencia es más
que difícilmente existe algo objetivo y que lo que observamos está en
irracional de lo que pretende demostrar.
todo mom ento «cargado de teoría»: no vemos las cosas del mundo
como son realm ente (y quizá no lo logrem os nunca), sino que las ve­
Debemos prestar especial atención con respecto al significado que mos siempre a través de los prism as teóricos, incluso cuando no nos
pueden adquirir los términos «racionales» y «racionalidad»: como percatamos de usarlos. El m ism o argum ento puede valer para los ins­
veremos, en el texto se utilizarán en diferentes acepciones. Por una trumentos de observación de los que se valen los científicos para sus
parte, se hará referencia a los «criterios de racionalidad», o a las reglas investigaciones: ¿qué nos garantiza, en realidad, que las tecnologías
que se formulan para decidir qué teorías salvar y cuáles rechazar. Los que nos perm iten observar, por ejem plo, lo infinitam ente pequeño o
filósofos se preguntan si Jos científicos elaboran y respetan criterios lo infinitamente lejano nos traigan im ágenes verosímiles de esas rea­
objetivos de este tipo en sus prácticas; además, los primeros intentan lidades? Incluso el telescopio de Galileo no era ni mucho menos un
comprender cuál es el criterio más eficaz para distinguir entre teorías
instrumento preciso en los tiem pos de las primeras observaciones de
buenas y teorías malas. Por otra parte, se examinarán las llamadas la luna.
«reconstrucciones racionales»: en este caso, los filósofos intentan
aportar, retroactivamente, una interpretación de cómo se ha desarro- Abordar estos problem as es im portante no solo para los científi­
liado la ciencia. cos, smo también, si reflexionam os con atención, para todos nosotros,
es e el mom ento en que se trata de la legitim ación de nuestros co-
Desde el sistema escolar nos vemos obligados a creer que existen
teorías científicas absolutamente «verdaderas». Como podemos in­ ap^ 11^ ^ *08 C^ar*OS* V erbigracia, cuando m antenem os una opinión
30 ° al carácter científico, por ejem plo, de los estudios relativos
Lakatos y feyerabend
14

al tema en cuestión, nos gustaría poder sentirnos seguros de que


nuestra confianza recibe una buena respuesta. Algo sem ejante ocurre
cuando tenemos gripe y decidimos tomamos el medicamento receta­
do por el médico y no ponernos a buscar un curandero (a pesar de que
solo unos pocos de nosotros sabemos realmente cómo se ha llegado a
obtener el medicamento y de qué sustancias está compuesto).

Veremos la importancia de todos los temas ya señalados en las


reflexiones tanto de Lakatos como de Feyerabend. Los dos tratan de
ofrecer respuestas a las cuestiones hasta ahora planteadas, haciendo
frente en particular a otros dos gigantes de la filosofía de la ciencia, es
Imre Lakatos: vida y obras
decir, los ya citados Popper y Kuhn. Como veremos, los caminos que
toman Lakatos y Feyerabend son muy distintos, pese a que se puedan
cosechar convergencias insospechables. Nuestro objetivo es ofrecerle
Juventud: guerra y antifascismo
al lector un marco lo más objetivo y exhaustivo posible de sus aporta­
ciones más originales.
La vida de Imre Lakatos. cuyo nom bre de bautismo era Imre Lipschitz,
está repleta de acontecim ientos, giros inesperados y episodios contro­
vertidos, relacionados en parte con las dramáticas circunstancias his­
tóricas y políticas a las que tuvo que hacer frente, y en parte con una
personalidad sin duda fuera de lo común.

Hijo de un com erciante de vinos muy culto, Lakatos nació el 9 de


noviembre de 1922 en Debrecen, segunda ciudad de Hungría después
de Budapest, situada al noreste del país y muy cerca de la frontera con
Rumania. Lakatos m ostró desde muy pequeño una marcada aptitu
para los estudios, obteniendo excelentes resultados en sus años
escuela. Después de asistir al Realgymnasium, se matriculó en la Uní
versidad de Debrecen y fue en aqueüos años cuando se acercó a los
ideales de la tradición marxista, organizando con otros estudiante
acciones ilegales de propaganda en tiem pos de la dictadura del almi
rante Horthy.
lakatos y Teyerabertd Imre lakatos: vida y obras
16 17

En marzo de 1 9 2 0 s e reinstauró la monarquía y la regencia se le


La Hungría de Nicolás Horthy: 1920-1944
confió a Horthy, que s e mantuvo firme en el poder hasta 1944. En este
largo período, Horthy consiguió reunir contra el peligro comunista fuer­
Los primeros veinte años
zas que eran conservadoras pero heterogéneas entre sí: católicos y pro­
de vida de Lakatos coin­
testantes, moderados y extremistas filofascistas y racistas, nostálgicos
ciden de hecho con el
régimen político del al­
mirante Nicolás Horthy
(1 8 6 8 -1 9 5 7 ) en Hungría
Comandando las fuer­
zas conservadoras del país
y con el apoyo internacio­
nal de Francia, Rumania y
Checoslovaquia, en 1919
Horthy puso fin al régimen
comunista de la República
de los Consejos dirigida por
Béla Kun. Una experiencia
que, además de ser muy
breve (apenas 1 3 3 días),
s e reveló desastrosa desde
un punto de vista económi­ Retrato del almirante Nicolás Horthy (1868-
1957) .
co, ya que daría lugar a no
pocos descontentos incluso
en los estratos más débiles
de la población que la habían apoyado en un principio.
En noviembre de 1 9 1 9 , el ejército rumano fue el primero en en­
trar militarmente en Budapest para poner fin al régimen de Béla Kun,
preparando a sí la investidura del almirante Horthy. En los días si­
guientes, la represión contra los comunistas (conocida con el nombre
de Terror blanco) fue muy cruenta, tanto que las fuerzas internacio­
nales s e vieron obligadas a intervenir de nuevo, esta vez para resta­
blecer el orden.
18 laicatos y Teyerabend
7mre lakatos: vida y obras
19

/ ......... ................................
de los Habsburgo y los enemigos mortales de estos. Además, Hungría aplicación de medidas antisemitas, la adhesión al Pacto Tripartito (con
tuvo que sufrir una importante reducción de su territorio. Alemania, Italia y Japón), el apoyo recibido por el mismo Hitler, el corre­
Para devolver la ayuda externa recibida, el primer acto político de dor abierto al ejército alemán para la invasión de Yugoslavia en 1941,
Horthy fue la firma del Tratado del Trianón (1 9 2 0 ), mediante el que se Por otro lado, Horthy no representaba en modo alguno la facción más
cedieron enormes territorios (el país también perdió la salida al mar) y filonazi del país, pero podía contar con el apoyo del Reich, que veía en
millones de personas pasaron a ser de la noche a la mañana ciudadanos su régimen una garantía de estabilidad política para la zona geográfica
de otro estado. Horthy ya era conocido como «el almirante sin flota». Entre 1 9 4 2 y 1 9 4 3 , Horthy intentó promover un paulatino desen­
Para los historiadores resulta complicado establecer si el de Horthy tendimiento bélico, pero ya era demasiado tarde y el almirante había
¡ fue un régimen fascista o un régimen sencillamente autoritario y con- caído en desgracia: d esde principios de 1944, las tropas alemanas
; servador. Los indicios a favor de la primera hipótesis son diversos: la asumieron el control de Hungría y a finales de año Horthy fue depor­
tado a Alemania
En ese momento, Hitler decidió apoyar al partido filonazi de la Cruz
Ferenc Szálasi, líder
del Partido de la Cruz Flechada dirigido por Ferenc Szálasi, el único que contaba con el con­
Flechada, el partido senso popular y podía contrarrestar el avance del Ejército Rojo. Sin
filonazi húngaro.
embargo, a principios de noviembre de 1944, los ejércitos soviético y
rumano se encontraban a las puertas de Budapest. Szálasi sería captu­
rado poco después en Austria, donde s e había refugiado, y ejecutado en
1 9 4 6 .1 9 4 4 fue para Hungría el principio de una nueva situación política

A causa de la ocupación nazi, desde principios de 1944, Lakatos


se vio obligado a dejar los estudios y, com o judío, a escon ers P
escapar de la deportación a un campo de concentración. La ma .
abuela y el tío morirán en Auschwitz, mientras él y su padre consegu
rán evitar la captura. En este período será cuando Lakatos cambie e
identidad por primera vez, escogiendo el típico nombre húngar
Imre Molnár y decidiendo entrar en la Resistencia antifascista. -
experiencia se rem onta el episodio m ás oscuro de la vida de La a
un episodio que, com o veremos, tendrá terribles consecuencias inc
so tras acabar la guerra: se trata de la muerte de la joven partís
^ a n a de origen judío Eva Izsak, posiblemente movida al suici 10
P°r sus mismos compañeros de lucha.
20
laicatos / Teyerabend
Imre lakatos: vida y obras

Con la entrada del Ejército Rojo en Hungría y el final de la gue­


Q y6f0y lukács {1885-1977).
rra, Lakatos pudo por fin terminar los estudios y obtener el titulo en
matemáticas, física y filosofía. Justo en este momento cam bia defini­
tivamente su apellido al de Lakatos, según algunas fuentes en honor
al general Géza Lakatos, quien había luchado, junto a Horthy, para
expulsar al ejército alemán de Hungría, bloqueando además las de­
portaciones de judíos.

A finales de 1944, Debrecen era una ciudad destruida casi por com ­
pleto por los bombardeos que tuvieron lugar en agosto de ese mismo
año. Sede del Gobierno Nacional Provisional durante cerca de 100
días, Debrecen comenzó poco a poco a levantar cabeza y a emprender
su reconstrucción. Para la ciudad, y para todo el país, tuvo comienzo
una nueva fase, esta vez bajo el control del partido com unista húnga­
ro, en el que se inscribe el mismo Lakatos,

La posguerra y la controvertida relación con el asBtió al giro totalitario del partido com unista húngaro, tanto en la
partido comunista húngaro gestión del gobierno com o en las dinámicas internas. Desde ese año
y hasta 1956, M átyás Rákosi (1892-1971) será quien ostente la jetar-
Tras su graduación, Lakatos continuó los estudios en el Eótvds Co-
9 e poder, imponiendo la dictadura y llevando a cabo una serie de
llegium de Budapest, donde asistió, entre otros, a los seminarios del
célebre filósofo marxista Gyórgy Lukács (1885-1971). Paralelamente v de clara derivación estalinista y una represión despiadada

al tiem po y a las energías destinados a sus investigaciones, Lakatos satél't* ° h °*>0SÍt0^es‘ E n g r ía . entraba así a formar parte de los países
invirtió un gran esfuerzo a labrarse una carrera política: en 1947 se un fé 6^ ^ovriética de Stalin, y Moscú se disponía a ejercer
convirtió en funcionario del Ministerio de Cultura y Educación, en­ recibió , C° ntro^sobre País del Danubio. En este contexto, Lakatos
cargado de la reform a educativa. Ese mismo año, Lakatos consiguió en su n ^U6St° Secretario del com ité de la ciencia del partido:
su p rim er doctorado en filosofía, física y m atem áticas con una tesis Partido ^ C&X^° Se 0CUP®’ entre otras cosas, de denunciar ante el
que llevaba p o r título Sobre la form ación de los conceptos científicos. educándo^e Ue^ °S ^ °CenteS acusados de corromper a los estudiantes,
Sin em bargo, el año 1948 fue clave tanto para Hungría com o para 11113 auténtic *°S P1^1101? 108 del liberalismo burgués. Se trató de
la vida y la carrera de Lakatos. Desde el punto de vista político, se Eotvós q 0|] 3 CaZa bruÍas* 9 ue implicó incluso a los miembros del
gium, donde había estudiado el mismo Lakatos.
Imre "Lakatos: vida y obras
23
Zakatoey Teyerabend
22

habría podido traicionarles. El proceso de Lakatos fue de todo menos


regular: som etido con stan tem ente a períodos de aislamiento y tortu­
ras, al final fue encarcelado hasta 1953. En ese año, Imre Nagy (1896-
1958) se convertía en prim er m inistro y bajo su gobierno se aflojó el
cepo autoritario que había caracterizado la época de Rákosi, que sin
embargo perm aneció en el consejo del partido comunista.

Tras la liberación, Lakatos empezó a trabajar, por medio del


matemático y am igo Alfred Rényi, com o traductor en la Academia
húngara de las ciencias. G racias a esta actividad Lakatos entró en
contacto con los te x to s de célebres pensadores liberales, entre los
que se contaban el filósofo Karl Popper y el economista Friedrich
von Hayek, desde en to n ces los verdaderos puntos de referencia in­
telectual para él. Después de casarse con Eva Pap en 1955, Lakatos
retomó la actividad p olítica frecuentando el Círculo Petófi que, for­
mado por estu diantes de la Universidad de Budapest y jóvenes co­
munistas, se oponía a la deriva estalinista del partido comunista
húngaro, en especial a la planificación económ ica y a la rígida cen­
sura del gobierno. El círcu lo tuvo adem ás el papel de catalizador
El ascenso de Lakatos y su influencia en el partido comunista hún­
en la revuelta húngara antisoviética que tuvo lugar entre octubre
garo no estaban destinados a perdurar. Su estancia en Moscú en 1948
y noviembre de 1956. En vista de la violenta represión rusa, Laka­
cam bió las cartas sobre la mesa: en la capital rusa, Lakatos se granjeó
tos decidió huir de Hungría para evitar ser nuevamente arrestado.
num erosos enemigos por su personalidad anticonformista, que ca­
saba mal con la rigidez del comunismo de corte estalinista. Lakatos
pagó las consecuencias de su com portam iento no alineado al volver
a Budapest: se le denegó la renovación del carné del partido, se le re­ La nueva vida en Inglaterra y el encuentro con Karl
tiró el apartam ento que el mismo partido había puesto a su disposi­ Popper
ció n con anterioridad por ser un alto funcionario, pero sobre todo co­
E.1 primer destino d e Lakatos tras huir de Hungría fue Viena,
m en zó el proceso judicial en que se le imputaba por la muerte de Eva
recibió una beca. Sin embargo, pronto dejaría la capital austríaca p
Izsak; se le acusaba de haberla convencido de sacrificar su vida por el
h a Cambridge, ciudad en la que consiguió su segundo doctorado
b ien de su s com pañeros partisanos. Se creía, de hecho, que la joven se
tesis, de título Xssays in the 'Logic ofM athem atical Viscovery, se pu-
con sid erab a el eslabón m ás débil del grupo y que en caso de captura
lakatos y feyerabend Imre la k a to s : vida y obras
24

blicó parcialmente en la prestigiosa Vritish Journalfo rth e Vhilosophy


q f Science (1963-1964); un versión ampliada se publicó de forma pos­
tuma en 1976 con el título Vemostraciones y refutaciones.

Salvo por un breve período transcurrido en la Universidad de Ca­


lifornia, en La Jolla, a principios de los años sesenta, Lakatos no se
volvió a alejar de Inglaterra. Aún así, por razones probablemente rela­
cionadas con su ambiguo pasado en Hungría, el filósofo nunca conse­
guirá la ciudadanía británica. En 1959 tuvo lugar el crucial encuentro
con Karl Popper, profesor en la London Sehool of Economics (LSE),
donde Lakatos asistía a algunos seminarios. No pasará mucho tiempo
antes de que también a Lakatos se le asigne una cátedra (la de Lógica)
en la misma institución. En este contexto, Lakatos pudo conocer a
Paul K. Feyerabend, otro alumno de Popper, con quien estará en con­
tacto durante toda su vida y con quien mantendrá una fuerte amistad
y una borrascosa relación intelectual.

El interés principal de Lakatos fue siempre la matemática, pero


se acercó poco a poco a la filosofía de la ciencia y a sus problemas.
Compartiendo en primer lugar la postura refutacionista de Popper,
posteriormente destacó y elaboró una perspectiva personal, definida publicación de las actas de la conferencia, que salieron en cuatro volú­

por él mismo como «metodología de los programas de investigación menes. En los años posteriores, publicó diferentes ensayos de filosofía
científica», que constituye su principal contribución a la disciplina. de la ciencia, en los que se asiste al progresivo distanciamiento de las
En el campo de la filosofía de la ciencia, Lakatos también chocó con posturas de Popper y, al m ism o tiem po, a la elaboración de su origi-
su amigo Feyerabend; sin dejar de mantener sus respectivas posturas, perspectiva. Entre los ensayos más significativos de este período
nunca dejaron de animarse el uno al otro, en un desafío intelectual ráamos. Cambios en el problem a de la lógica inductiva (1968), l a
que sería interrumpido únicamente por la muerte de Lakatos.
ca ^ ^ meÍ0(^0l0gia de los program as de investigación científi-
A partir de 1965 empezó para Lakatos un período de gran produc­ ^ ^ sio™a d-e ciencia y sus reconstrucciones racionales
tividad científica. En ese año organizó en el Bedford College de Lon­ * 'Popper, sobre la dem arcación y la inducción (1974).
dres una prestigiosa conferencia sobre lógica, filosofía de las matemá­
^abajo^ 116 GStUV*ese inm erso por com pleto en la enseñanza y en el
ticas y método científico que tuvo como participantes a los filósofos
^katos mVest^ ac^ n’ es decir, apartado de las cuestiones políticas,
Popper, Kuhn y Feyerabend. Lakatos se ocupó, entre otras cosas, de la
n° de m anifestar su crítica (que se encuentran incluso
la k a to s y Teyerabend Imre la k atos: vida y obras
26
27

en la correspondencia privada con Feyerabend) a las manifestaciones


La correspondencia entre Lakatos y juveniles de 1968-1969: en su opinión, las luchas estudiantiles de aque­

Feyerabend \ lla época no diferían de las siniestras manifestaciones impulsadas en


i el pasado tan to por el nazism o com o por los regímenes comunistas.

i
La estrecha relación que se instauró y reforzó a lo largo de los años !
El 24 de febrero de 1969. Lakatos ponía al día a su amigo de la si-
entre Lakatos y Feyerabend tiene algo sorprendente. Es difícil imaginar |
tuación en Londres con las siguientes palabras:
dos personalidades más diferentes, con experiencias políticas en las an- ;
típodas y posiciones contrarias no solo en lo referente a las cuestiones
de filosofía de la ciencia, sino también en los episodios de la actualidad.
Querido Paul:
Todas estas contradicciones emergen claramente de la intensa corres­
pondencia mantenida por los dos filósofos entre 1 9 6 7 y 1974, año en [...] La revolución en la LSE se está extinguiendo. Desde que dijimos
que murió Lakatos. Estos documentos han llegado hasta nosotros sobre
que queríamos expulsar a tres profesores y diez estudiantes no he­
todo gracias a la meticulosidad de Lakatos a la hora de conservar copias
mos vuelto a tener ninguna asamblea tormentosa, ni ninguna sen­
de las cartas de ambos: los originales se conservan ahora en la Bcltish
tada u otras terribles cosas de ese tipo. Ello demuestra la verdad del
Library of Political and Economic Scien ce de Londres.
La correspondencia saca a la luz los continuos d eb ates filosóficos viejo eslogan estalinista: si encuentras una fuerza irresistible, oponte
sobre el problema de la demarcación, la inseguridad de Feyerabend en con el doble de la fuerza y siempre vencerás. [...] (Lakatos y Feyera­
la redacción de su obra más importante (continuamente som etida a re­ bend, 1995, p. 198).
visión), la «desesperación» de Lakatos por e sta extenuante espera, los
proyectos para un trabajo a cuatro manos sobre el método, jam ás llevado
a ca b o por la precoz muerte de Lakatos. Lakatos murió repentinam ente de un ataque al corazón a la edad
Las cartas nos muestran especialmente la extraña personalidad de
de 51 años el 2 de febrero de 1974, dejando así incompleto el libro The
Feyerabend, su constante Inquietud, su comportamiento anárquico e irre­
Changing Zogic o f the Scientific U iscovery que, según sus intenciones,
verente con las autoridades académicas, su tendencia a no tomarse nunca
nada demasiado en serio (como auténtico anarquista), pero también sus debía servir com o respuesta a las críticas filosóficas que su amigo Fe­
o b sesio n es y las dificultades constantes debidas a problemas físicos. yerabend estaba escribiendo en el libro Contra el método.
Lakatos s e presenta en cambio com o un hombre comedido, ordena­
do y sistem ático, capaz sin embargo de hacer bromas y compartir con su
am igo sim páticos chism es.
S e tra ta por tanto de material que nos presenta las numerosas fa­
c e ta s de e s ta relación humana y profesional, permitiéndonos completar
nuestro conocim iento de la vida y del pensamiento de e sto s dos prota­
g on istas del siglo xx.
Con Popper, contra Popper.
La filosofía de la ciencia
de Lakatos

El problema de la demarcación

El denominado problem a de la dem arcación es uno de los principales


obstáculos a que los filósofos de la ciencia se ven obligados a enfren­
tarse. En su versión más general, se trata de identificar un criterio q
permita trazar, o delim itar con precisión, el confín entre la ciencia y
otros ámbitos del pensam iento hum ano com o la metafísica, la re
gión o la pseudociencia. No es del todo banal establecer qué es lo q
hace científica una teoría y cuándo, en cambio, es apropiado des
marla por falta de cientificidad o por m enor cientificidad. Lo mi
sirve a la hora de juzgar determ inadas disciplinas. Pongamos un ej ^
pío para ambos casos: ¿en base a qué podemos afirmar que la te
de la evolución de Darwin es científica y, en cambio, no considera
científica la teoría creacionista? ¿En base a que estamos díspue
a considerar la astronom ía una ciencia, y en cambio etiquetamos
la k a to s y Teyerabend Con Popper. contra 'Popper. l a filosofía de la ciencia de lakatos
31

puede identificar los lím ites de estas interpretaciones y, a continua­


ción. elaborar su propia interpretación. Hay varios textos en los que
Lakatos aborda este tem a. A quí nos referiremos en concreto al en­
sayo la fa lsa ció n y La m etodología d e Los program as de investigación
científica (1970) y a los texto s de las lecciones que el filósofo impartió
de enero a marzo de 1973 en el D epartam ento de Filosofía, Lógica y
Método Científico de la E scuela de Econom ía de Londres. Evidente­
mente, estas aportaciones form an parte del período más maduro del
filósofo. Precisam ente en ellas em erge el definitivo distanciamiento
respecto a la postura de Popper y la elaboración de la perspectiva ori­
ginal que ha convertido a L akatos en uno de los filósofos de la ciencia
más importantes del siglo xx.

El primer paso de L akato s es definir tres áreas generales de refe­


rencia para poder hacer una distinción preliminar entre las numero­
sas posturas desarrolladas a lo largo del tiem po por distintos filósofos
o por corrientes de p ensam iento con el objetivo de resolver importan­
tes cuestiones epistem ológicas.

La primera área coincide precisam ente con el demarcacionismo


(a lo largo de sus lecciones, L akatos tam bién lo denomina positivismo
militante). Las perspectivas que form an parte de este grupo compar­
ten la convicción de que un criterio de dem arcación correcto permite
Imre Lakatos. distinguir claram ente en tre teorías buenas y teorías malas, entre teo­
rías ciertas y teorías falsas.
astrología com o una pseudociencia? Obviamente, la comunidad de
Aquí puede verse im plícita una gran confianza en el carácter pro­
eruditos defiende la cientificidad de la teoría de la evolución y de la
gresivo de la ciencia: el desarrollo de la ciencia se considera lineal, de
disciplina astronóm ica, pero lo cierto es que habría que justificar por
modo clUe teorías nuevas y m ejores sustituyen continuamente a las
qué las consideram os científicas.
Precedentes. Ahora bien, los criterios de demarcación pueden ser muy
El problema de la demarcación ocupa el centro de la reflexión filo- tin to s entre sí* com o verem os, por ejemplo, tanto el verificacionis-
sófica de Lakatos: en primer lugar, a través de un análisis crítico preli­ cq de W ittgenstein com o el falsacionism o de Popper pertenecen por
m inar de cóm o se ha abordado desde distintas perspectivas, L a k a to s Pleto al ám bito del dem arcacionism o.
32 la k a to s y Teyerabend Con 'Popper, contra Popper. l a filosofía de la ciencia de lakatos
33

El segundo grupo identificado por Lakatos es el denominado eli- La tercera tendencia general identificada por Lakatos se refiere a
tismo autoritarista. En este caso, sí está presente una demarcación erspectivas com o el escepticism o, el relativismo cultural y el anar-
entre teorías buenas y teorías malas, pero no se basa en un criterio epistemológico. A pesar de que presentan diferencias signifi­
estrictamente científico. Son los grandes científicos o los com ités de cativas entre sí, todas estas posturas están unidas por la idea de que
expertos los que deciden si una teoría es mejor que otra o si una disci­ el problema de la dem arcación es irresoluble, puesto que no es posible
plina puede ser considerada científica. La demarcación es el resultado establecer un principio que perm ita decidir qué teorías es legítimo
de una elección elitista, no de la aplicación de un criterio objetivo y salvar y cuáles deben desestim arse. Así que, desde un punto de vista
compartido. epistemológico, no habría sistem as de creencia más justos o más co­
rrectos que otros, aunque sea lícito reconocer que algunos de estos
Es interesante observar que Lakatos incluye en este grupo la pers­
sistemas tienen una fu erza mayor. Como sugiere irónicamente Laka­
pectiva de Kuhn. Este defendía que en cualquier comunidad científi­
tos, el lema de estas perspectivas podría ser: «Haz lo que te apetezca».
ca existe un paradigma dominante, que difícilmente puede someterse
Conviene señalar ya desde ahora que la postura de Feyerabend encaja
a la crítica en tiempos de ciencia normal. Además, consideraba que
a toda revolución científica le corresponde un aumento del cono­ perfectamente en este grupo.

cimiento; para Kuhn, el cambio de paradigma no estaba relaciona­ Teniendo en cuenta la tripartición entre demarcacionismo, elitis-
do únicamente con el ámbito científico, sino también con elemen­ mo autoritario y anarquism o epistemológico, pasamos ahora a cen­
tos extracientíficos de tipo psicológico, cultural y sociológico. A los trarnos en el prim er grupo. Son tres las perspectivas que incluimos
ojos de Lakatos, el primer aspecto ponía claramente en evidencia el en el demarcacionismo: el inductivismo, el convencionalismo y elfal-
componente elitista de la perspectiva de Kuhn. En efecto, una teoría sacionismo.
científica se habría aceptado no por haber superado el tipo de control
requerido por un criterio de demarcación concreto, sino en virtud de
las relaciones de poder existentes en un determinado momento histó­
rico. El segundo aspecto mostraba, en cambio, que, en cualquier caso, inductivismo
para Kuhn, la demarcación nunca habría podido ser un criterio ex­
inductivismo, que tiene una larga tradición histórica, se ha articula-
clusivamente científico, debido al papel determinante de los factores
externos a la ciencia. a targo del tiem po en tres versiones principales: el inductivismo
sic°. el probabüismo y el verificacionismo. Independientemente de
Hasta ahora hemos destacado la importancia del problema de la
características de las distintas posturas que describiremos más ade-
demarcación y hemos proporcionado ejemplos sobre algunos crite­
te‘ to^os consideran que el conocimiento científico es tal s o j o sí es
rios propuestos. Pero no debemos considerar que todas las posturas
nostrado (al menos en cierta medida). Es por esa razón que Laka
filosóficas defienden que haya (o que pueda haber) un criterio de de­
ljtüiza también el térm ino justificacionism o (o neojustificaciomsmo
marcación.
Ca8° ^ probabüismo): nara los partidarios del inductivismo, la
Con 'Popper, contra Vopper. l a filosofía de la ciencia de la k atos
35
lakatos y Teyerabend
34

...............
ciencia se distingue de otras form as de
saber en el hecho de que busca pruebas
Razonamiento inductivo
y validaciones fiables que respalden sus y razonamiento deductivo
propias afirmaciones.
0 razonamiento inductivo e s el tipo d e razonamiento lógico que nos
El inductivismo clásico es la pri­ permite pasar de lo particular a lo general y lo utiliza principalmente la

mera forma de inductivismo que surge tradición em pírica El filósofo e s c o c é s David Hume (1 7 1 1 - 1 7 7 6 ) fue
el primero y más acérrim o d etractor del principio de inducción y argu­
históricamente y la más fuerte. Según
mentó su propia crítica en el texto Investigación sobre el entendimiento
el criterio de demarcación que ofrece
humano (1 7 4 8 ). El problem a c o n siste en que e ste tipo de razonamien­
esta versión, una teoría se considera
to, basado en la relación c a u sa -e fe c to , no p o see ninguna justificación
científica si se demuestra cierta por válida En efecto, por m uchas o b serv acio n es que hayamos podido ha­
los hechos. El inductivista clásico par- cer en el pasado de un fenóm en o, la conclusión de un argumento in­
Retrato de David Hume realizado por te de la base empírica para construir ductivo podría resultar fa lsa en el futuro, incluso próximo. El ejemplo
Alian Ramsay en 1754. . , . . . ,
sus propias teonas y vuelve a los he­ más célebre propuesto por Hume e s el siguiente: el hecho de que,
hasta la fecha, hayam os visto salir el sol, no nos o frece ninguna garan­
chos para justificarlas.
tía de que mañana su ced erá lo mismo. M ás recientem ente Bertrand
A primera vista, una perspectiva Russell propuso un ejem plo b a sta n te divertido contra el razonamiento
de este tipo podría parecer aceptable o, por lo menos, se podría com­ inductivo en Los problem as d e la filosofía ( 1 9 1 2 ) : Russell imagina un
prender el motivo de su éxito, porque en el fondo es realmente intui­ pavo que, como buen inductivista, b asán d o se en su experiencia pasada

tiva. Desde un punto de vista epistemológico, presenta varios proble­ está convencido de que recibirá com ida todos los días a la misma hora.
Creencia que s e revelará d rásticam ente falsa el Día de Acción de Gra­
mas, com o pone en evidencia de una manera determinante el filósofo
cias cuando, en lugar d e se r alimentado, lo matarán para el almuerzo.
escocés David Hume (1711-1776) ya en el siglo xvm.
A la lógica inductiva s e le op on e la lógica deductiva, definida como
A pesar de las graves críticas a las que ha sido sometido, el in­ al estudio de los argum entos válidos: un argum ento es válido si, da-

ductivismo clásico ha sobrevivido y, a lo largo del tiempo, se han ido das premisas verdaderas, tam bién su conclusión e s verdadera: por el
°ntrario, un argum ento no válido e s un argum ento cuyas premisas
haciendo nuevas propuestas con versiones adaptadas.
Pueden ser también tod as verdaderas, pero cuya conclusión, sin em-
Lakatos empieza su propia reflexión observando que cuando ha­ es ^ sa * El clásico ejem plo de argum ento deductivo válido es
blamos de proposición científica a menudo tenemos en mente una ley el siguiente:

universal que puede aplicarse a un número infinito de casos. Probable­


mente el ejemplo más inmediato es el de la ley de gravitación universal

Continúa en p d g ■39-
Con 'Popper. contra Topper. l a filosofía de la ciencia de la k a to s 37
36 laicatos y Teyerabend

tem áticas: en am bos c a so s, dado un número reducido de premisas (o


Todos los hombres son mortales (premisa 1)
axiomas), a través de reglas de inferencia, pueden deducirse numerosos
Sócrates es un hombre (premisa 2)
Sócrates e s mortal (conclusión) teoremas.
El razonamiento deductivo tien e un gran valor, que e s el de preservar
la verdad: si el argum ento e s válido y las prem isas son verdaderas, en­
La estructura de este argumento e s la siguiente: tonces también la conclusión e s verdadera. Por otra parte, presenta una
A -* B gran limitación: las conclusion es de (os argum entos deductivos correc­
A tos no aportan nada nuevo a lo que ya e s tá contenido en las premisas,
como máximo lo h acen explícito. En con secu en cia, difícilmente veremos
B razonamientos deductivos aplicados a disciplinas com o las ciencias na­
turales, cuyo objetivo e s formular teorías c a p a c e s de explicar y predecir
He aquí, en cambio, un ejemplo de argumento deductivo no válido: un número cad a vez mayor de fenóm enos. Además, quien emplea ei
razonamiento deductivo d eb e en fren tarse al problema de justificar la
Todos los hombres son animales (premisa 1)
elección de ciertos axiom as en detrim ento de otros: los postulados en
Fido e s un animal (premisa 2)
los que s e b a sa un razonam iento deductivo son o convencionalmente
Fido es un hombre (conclusión)
establecidos o consid erad os particularm ente fiables sobre la base de
nuestras experiencias. En e s t e segundo caso , sin embargo, estaremos
En este caso nuestro argumento tiene la siguiente estructura:
involucrados e n las dificultades del inductivismo. El problema de la justi­
ficación de los axiom as adopta ei nombre de problem a de los fundamen­
A -+ B
tos y ha sido uno de los te m a s m ás discutidos en el siglo xx.
B
Comprendemos a sí el motivo por el que los científicos y los filósofos
A se han encontrado, y todavía s e encuentran, en dificultad respecto al enfo­
que que s e debe adoptar en fas investigaciones científicas. Por una parte,

Sin embargo, hay que estar atento para no dejarse engañar: la va­ tenemos el razonamiento inductivo, que, a partir de un cierto número de
lidez no se refiere a la verdad de las premisas, sino a la relación entre observaciones puntuales, nos permite formular leyes universales, pero no
premisas y conclusión, o sea, a la estructura del argumento. os da ninguna garantía sob re la legitimidad del paso de lo particular a lo
Si la estructura e s válida y las premisas son verdaderas (como en el general. Por |a otra, ten em o s el razonamiento deductivo, que nos garantiza
primer caso), entonces el argumento es correcto. En el segundo caso, en eraeidád de las conclusiones (si el argumento e s válido), pero no nos
cambio, las premisas son verdaderas, pero la conclusión e s falsa porque lar A ten e r información nueva respecto a la que ya poseemos. A lo
e s la estructura del argumento la que no e s válida aún '° S S'^ 0S| 'o s científicos han optado por un enfoque u otro. Pero
La lógica aristotélica es el clásico ejemplo de razonamiento deduc­ que a ° ^ Xis*e una solución: estam o s obligados a elegir, conscientes de
tivo; pero también s e utiliza en disciplinas como la geometría y las ma­ ^ ° s razonamientos n os dan algo, pero nos quitan otro tanto.
lakatos y Teyerabend
38 Con Popper, contra Vopper. l a filosofía de la
ciencia de Zakato

La mecánica newtoniana
Retrato de |8aac
Newton
U S expresiones mecánica < * * ■ y v e c é i s n e r o n ia n a t,enden a (1643-1727).
Í * . como sinónimos. S e refieren a la parte d e la t a c a q u e estudia
el movimiento y ei equilibno de los cuerpos. L a d .n a m .ca , a su vez, es
una parte de la mecánica e investiga el movimiento e n relació n con las
causas que lo determinan.
Los Principios matemáticos de la filosofía n a tu ra l d e Is a a c New-
ton se publicaron en Londres en 1 6 8 7 . Va por e l títu lo p od ía v erse la
distancia con la física precedente (de tradición ta n to a risto té lic a como
cartesiana)’, los principios de la filosofía natural (d e la fís ic a ) tenían ca­
rácter matemático. Procediendo de una m anera sim ilar a co m o lo había
hecho Euclides, Newton proporcionó inicialm ente la s d e fin icio n e s fun­
damentales de masa, fuerza y movim iento y, a co n tin u a ció n , enunció
las tres leyes del movimiento (o axiomas), de las c u a le s derivaron otros
teoremas y corolarios.
Según el primer principio, denominado d e in e rc ia (y y a introduci­
do por Galilei), un cuerpo mantiene su propio e s ta d o d e re p o so o de
movimiento rectilíneo uniforme siempre y cu an d o una fu e rz a no actúe Aparte d e e sto s, N ew ton tam b ién retom a e l principio d e Galilei de la

sobre él. Este principio supuso la ruptura con los cim ie n to s d e la física relatividad d e los s is te m a s d e re fe re n c ia y finalm ente consigue formular
la ley d e gravitación universal.
aristotélica, es decir, la convicción de que el e sta d o natural d e los cuer­
pos es el reposo y que para introducir el m ovim iento e s n e c e sa rio un La m ecánica c lá s ic a resu ltó una teo ría exitosa h asta principios del
agente externo. siglo xx, o h asta q u e los c ien tífic o s no s e dieron cu en ta d e que con sus

El segundo principio, denominado de p ro p o rc io n a lid a d , afirm a que leyes no consegu ían exp licar lo s fe n ó m e n o s atóm icos y subatómicos.

el cambio de movimiento es proporcional a la fu erz a aplicada, y actúa


según la dirección hacia la cual impulsa la fu erz a En él s e introduce una
oción clave de la dinámica de Newton: la noción d e fu erza. de Newton, según la c u a l to d o cu erp o en sus
. , i U 'rT10, G' *ercer Princ¡P¡0 de la dinám ica d e fie n d e q u e a cada otro cuerpo y la fuerza de a tra c c ió n v ien e d ad P ° ^ ^ fórmula:
fu n d rrn !n ? iT POnde reacción ’9 ual V co n ^ aria. U n a co n se cu en cia masas dividido en tre el cu ad rad o d e su s distancias segu
Z I Z : ^ ,Sy C° nSiSte - n o c e r q u e las fu erz a s pueden = Qmxm J r2, donde Q e s la c o n s ta n te d e gravitación u ^

Z y los satélitesmás cljerpos'


del siste como sucede e" el
m a solar. Ante proposiciones d e e s te tip o , según Lakatos teñ e P ^ puede
denaturalezalógica. E n p rim er lu g a r,e lm d u c tiv isU c a s[ci6n
justificar el p aso d e u n h e c h o a u n a proposición p e i
Con 'Popper, contra Topper. l a filosofía de la ciencia de la k a to s 41

40 la k a lo sy Teyerabend

0 ya hemos m encionado anteriorm ente, probabilismo y


observacional, o a una proposición que pretende describir fielmente C° m<ionismo se consideran variantes del inductivism o clásico,
aquel hecho. Hechos y proposiciones tienen una naturaleza muy dis­ veriñcacl Lakat0St especialm ente c rítico en sus confrontaciones, se
tinta: un hecho es algo que ocune en el mundo exterior, mientras que F 10 dos versiones diluidas de inductivism o, ya que defienden
una proposición es un elemento puramente lingüístico. Las preguntas ^ l a s teorías deben ser ju stificad as para poder ser consideradas
que deberíamos formulamos son, por lo tanto, las siguientes: ¿esta­ qUntíficas y> por tanto, acep tadas, pero, a su vez, proponen renun-
mos realmente autorizados para pasar de un hecho a una proposición? Ciena la noción de dem ostración, ya que la consideran demasiado
¿Existe tilgo que relacione estos elementos, aun perteneciendo a ám­
fuerte y vinculante.
bitos tan distintos, y que nos permitiría justificar un salto así del uno
Lakatos observa que el probabilism o está arraigado a las cenizas
al otro? La respuesta para Lakatos es inevitablemente negativa. Nada
del inductivismo clásico: si bien las críticas han puesto de manifiesto
nos asegura que hechos y proposiciones, por más que estas últimas
que todas las teorías son igualm ente indem ostrables, el probabilis-
parezcan genuinamente objetivas, estén conectados entre sí. Además,
mo no pretende resignarse a la idea de que la ciencia sea considerada
aunque se superara este obstáculo, inmediatamente se nos presentaría
otro: ¿cómo podríamos justificar el paso de una proposición fáctica/ «sofisma e ilusión, estafa y engaño». Según el probabilismo, las teo­

observacional concreta a una proposición universal del tipo de la ley rías científicas no pueden ser d em ostradas p or hechos, pero pueden

de gravitación de Newton? considerarse probables por los propios hechos. En otras palabras, en
las teorías se pueden reconocer d istin to s grados de probabilidad «en
Un ejemplo célebre, aunque no estrictamente científico, pero que
relación con la evidencia em pírica disponible». Se trata de elaborar
nos ayuda a comprender el problema, es este: ¿cuántas observaciones
teorías sin pretender que sean ciertas, sin o solo altam ente probables;
individuales de cisnes blancos deberemos realizar para poder genera­
en consecuencia, se requiere «especificar, para cada teoría científica,
lizar y afirmar que todos los cisnes son blancos? Si estos son proble­
la evidencia y la probabilidad de la teoría a la luz de la evidencia» (véa­
mas de naturaleza lógica, Lakatos considera que también desde un
se Lakatos y Musgrave 1970/1976 pp. 168-169).
punto de vista histórico el inductivismo clásico es fácilmente refu­
table: generalizaciones consideradas fiables durante mucho tiempo, Solo en el caso en que el nivel de probabilidad de la teoría en cues­
al progresar Ja investigación científica han sido desmentidas en un tión sea mayor que un cierto valor crítico , esta será aceptada y con­
m om ento dado. Eso ocurre con bastante frecuencia, no se trata de siderada científica. Así que aquí queda establecido el criterio de de-
excepciones. Si lo pensamos bien, necesitamos realmente poco para creación del probabilismo. Por lo tanto, podem os observar que, aun
desm entir una generalización. Si consideramos el caso de los cisnes, k anteniéndím08 en el paradigm a ju stificacio n ista según el cual los
es suficiente encontrar un solo ejemplar negro para poder invalidar ahora 1 6nen Un ^ te rm in a n te Para aceptar o rechazar teorías,
n u estra afirmación general (lo cual ha ocurrido realmente, cuando en a noción de dem ostración es sustituida por la de probabilidad.
el siglo xvii en Australia se descubrió una especie de cisnes descono­
pasoate'6 h ^Unt° ^ sta Lakatos, estam os frente a un evidente
cid a hasta entonces).
88 6 ^os jnstificacionistas. Además de esta consideración, recu-
42 r contra Topper. L a filosofía d e la ciencia de Lakatos 43
Lakatos y Teyerabend Con Topper.

tein y a M oritz S ch lick (1882-1936) la principal formulación


pera la crítica de Popper al probabilismo presente en el texto de 1934 1
\V'ittgenstemectiva En este caso> ei criterio de dem arcación nos dice
lógica de la investigación científica. Antes de proponer el razonarm e^
de esta gotadas de significado las afirm aciones cuyo valor de
de Popper-Lakatos, debemos recordar que, según la definición clásica
qUe solo e s ^ ^ puede ser establecid o a través de experim entos.
la probabilidad de un hecho es «la relación entre el número de casos
verda c ^ tam bién el verificacionism o plantea m uchos proble-
favorables al hecho y el número de casos posibles, siempre que estos
^ ^ L ak ato s subraya esp ecialm en te la dificultad de poder verificar
últim os sean todos equiprobables». Según la fórmula:
^^tfirmaciones generales. Si, reto m an d o de nuevo el ejem plo de los
^nes podemos verificar que «El c isn e A es blanco», resulta más difí­
P = núm ero de casos favorables / número de casos posibles cil proceder de la m ism a m an era en el caso de la proposición «Todos
los cisnes son blancos». En este caso , el nú m ero de los experim entos
El valor que se obtiene de esta fórmula siempre está comprendido
podría ser infinito o inagotable y la afirm ación d ifícilm en te podría ser
en el intervalo entre 0 y 1 (donde la probabüidad de un hecho imposi­
verificada. Este aspecto es aún m ás co m p lejo si consid eram os que las
ble es igual a 0 y la de un hecho seguro es igual a 1). Además, sabemos
que si el núm ero de los casos posibles es infinito, la probabilidad de teorías científicas se basan p recisam en te en la posibilidad de form u­

un hecho es 0. Por lo tanto, Lakatos puede articular su propio razona­ lar leyes universales.
m iento de la siguiente manera: Hasta ahora hem os analizado las c rític a s de L akato s a las d istintas
formas de inductivismo y de los criterio s de d em arcación relativos.
Sin embargo, como ya se ha d icho, el d em arcacio n ism o no se articula
¿Qué es una hipótesis científica? Una hipótesis científica dice algo
exclusivamente en ia escu ela ind uctiva, sin o tam b ié n en el convencio­
sobre el mundo. Por ejemplo, «Todos los cuerpos se atraen recípro­
nalismo y el falsacionism o. N os ce n tra re m o s en detalle en este último
cam ente según la ley del inverso del cuadrado de la distancia». El
más adelante, ya que rep resenta el p rin cip al p u n to de referencia de
contenido informativo de una teoría así es enorme. La evidencia dis­
ponible es una información fáctica respecto a algo localizado en el Lakatos y de sus program as de in v estig ació n cien tífica.

espacio-tiem po, un fragmento de universo. Por lo tanto, está claro


que si asumim os que todos los hechos son equiprobables, tenemos
una infinidad de hechos para añadir a una teoría científica y, puesto •-'convencionalismo
que podem os producir solo una cantidad finita de pruebas, la proba-
bilidad p será siempre 0. (Lakatos y Feyerabend, 1995, p. 70)
Lo^ u e t n lCaremOS a*^unas P ^ b r a s al enfoque convencionalista.
las Morías •" eSta Pe rsPe ctiv a con sid eran que lo que im porta de
Sin°Süpo; « as no es que sean cie rtas (o altam en te probables),
Llegado a e ste punto, Lakatos pasa a ocuparse del verificacionis-
m o (s in d ete n erse dem asiado, a decir verdad), y atribuye en concreto a ^los objetivos^ e^ÍCtÍV0, GS t*ecir’ su c a P a c ídad de fun cionar respecto
e ° s cien tíficos. P or lo ta n to , las teorías son con sid e-
r ia filo s o fía de la ciencia de la k a t o s 45
44 , W P er.con'raT°PP«
la k a t o s y Teyerabend

_......—M W fUiwra»-— ,
rad as sim ples convenciones, que pueden adaptarse constanteme
introd uciend o hipótesis ad h.oc y que se consolidan y perm anecen^ metrías y convencionalism o
Q eot
el tiem po si son capaces de responder a determ inadas exigencias Evi
mecánica newtoniana, sino también otros ámbitos de la cien-
d en tem ente, tam bién el papel de la experiencia viene redimensionado No solo cuestionados entre los siglos xix y xx. El caso de la geometría
desde el m om ento en el que ya no se considera el banco de pruebas c¡a fueron - temático. Se le había denominado así por el nombre
para la verdad de las teorías. Pero, ¿cóm o establecer, en este caso, a Euclides, que, por primera vez, hacia el año 300
qué teoría dar prioridad? ¿Cuál es nuestro criterio? del m sistematizó en su s Elementos los con ocim ien tos relati-
aC..
— rCC0P' L de las m atem áticas in teresad as en el estud io de las pro-
La decisión se tom a según un principio de economía: si, en igual­ «• 313 Pl . . . Y¡nufas v, en concreto, de las re la cio n es en tre puntos,
„ii»4ades de las
dad de eficacia, una teoría es más simple y práctica que otra, enton­ C s oíanos y espacios en tres dim en sion es o m ás.
ces se optará por esa. Por lo tanto, el progreso científico no se valora U geometría euclidiana p resen ta un d esarrollo axiom ático-d ed ucti-
según el contenido de certeza de las teorías, o no nos interesa que las e se basa en admitir ciertos axiom as o postulados (los denom i-
nuevas teorías sean m ás ciertas o m ás probables que las anteriores; lo ladosónco postulados de Euclides) y n o cion es co m u n es a partir de los

que im porta es que los nuevos sistem as teóricos sean más sencillos cuales, a través de una cad en a de ded u ccion es, quedan d em ostrad as

que los antiguos, siempre y cuando mantengan el mismo poder pre- una serie de proposiciones g eo m étricas n e c e sa ria m e n te verdad eras;
los teoremas. Durante casi dos mil añ os, la g eom etría euclidiana s e ha
dictivo. Obviamente, las teorías científicas también deben responder
considerado un conocimiento cierto; había sido cap az d e proporcionar
a un criterio de coherencia interna.
un informe verídico del esp acio en el q ue nos m ovem os, s e había em ­
Si para Lakatos el principal m érito del convencionalismo es salvar pleado con éxito en teorías com o la de Newton, había obtenido una
de la confutación cualquier teoría gracias a la adopción de medidas legitimación posterior por parte de Kant, que la co n sid era b a un ejem plo

oportunas, a su vez, eso «no nos perm ite salir de nuestras prisiones de conocimiento sintético a priori.

autoim puestas», ya que «no puede solucionar el problema de la eli­ La crisis de la geom etría euclidiana s e originó al c o n sta ta r la natu­
raleza problemática de su quinto postulado, o postulado d e las rectas
m inación de las teorías que han triunfado durante un largo período»
paralelas, según el cual, de acuerdo co n la form ulación m ás sim ple y
(véase L akatos y Musgrave 1970/1976. pp. 179 y ss.).
conocida, «por un punto P externo a una re cta r p a sa una y solo una
Finalm ente, no debemos confundir la posibilidad de adaptar las toevLPara*ela 3 ^ ^ Pr°b len ia de e s t e postulado e s doble: no e s au-
teorías con el lema «¡Haz lo que te apetezca!» del relativismo o el anar­ Aunqu \ h' puec*e deducirs e a partir d e otros postulados euclidianos.
quism o epistem ológico. En el caso del convencionalismo, existe un npdeduc hTri propuesto com o h ip ótesis du rante m ucho tiempo, la
criterio de dem arcación concreto (sencillez y coherencia) que debe x,x-Se abrió ^ ^el ^uinto postulado no fu e dem ostrad a h asta el siglo
ser respetado; en cam bio, en el caso del relativismo y el a n a r q u is rechazaran n * *a idea de c o n s tru ir g eo m etrías alternativas q ue
* * * * * modtfÍCaran e! quinto p o ste a d o .
epistem ológico se defiende que no exista ningún criterio.
de Lakatos a las distintas form as de
Las criticas
¡onismo
« a e M ic ? de“ “ R T e ^ S ^ n ' 35 S° n h ^ falsa01
• -cmn V el con
¿inductivismoyei convencionalismo,
^ ^ ^ ^ también para
,paraeHndUÍ s!ble identificar un crite rio de d em a rca ció n
el faJsac1or1,»m°
no es P
¡onismo iir ^
P°slDle . y
„ teor(as
, pnr(as m alas. D e­
e.
'ado de Huclides con un nuevo axioma6"13™ * ' <,U'" t° posU'-
;ta
que nos permita
'^aparte esta perspectiva porqu e co n stitu y e la a l t e .
en común^ CÜa*eSqUiera <*e un P'ano tienen siempre al menos un punto cidionos tratar apa' L" " l a k a t o s c o n ced e m ayor esp acio a n te s de
nativa a la que e P a por o tra parte> en su an álisis sob re el
formularan Pr«P, a P ¡ble com prender en qué m edida le ha influido
t i n n ! r SI9n i,'Ca qUe’ ^ Un e S p a d ° elíptico' las rectaa paralelas
t " 3 C° " Ver®e r P° r el contrar¡0' en un esp acio hiperbólico las
Íppery eTqué puntos la postura del m aestro le resu lta d em asiad o
r e c t a s p a ra le la s d.vergen y los ángulos Internos son menores res-
problemática.
p e c io a lo q u e o cu rre en la geom etría euclidiana. El quinto postulado
e s sustitu id o por el sig u ien te: «Dada una recta ry un punto Pexterno E„ este caso, el primer paso de L akatos co n siste en distinguir e n ­
a rt hay por lo m en o s dos re cta s distintas que pasan por P y las cua­ tre dos tipos de falsacionismo: el falsacionism o d ogm ático (o n atu ­
le s no ¡n tersec ta n a r.*
ralista) y el falsacionismo metodológico, el propiam en te introducido
A principios del siglo xx, la mayoría de los físicos matemáticos esta­
por Popper.
b a d e acuerdo en considerar las geometrías no euclidianas lógicamen­
te, pero no físicam ente, posibles. Entre ellas, fue particularmente impor­
ta n te la postura del físico Jules-H enrí Poinearé (1 8 5 4 -1 9 1 2 ), que por
primera vez asum ió una clara postura convencionalista: creía que los
El falsacionismo dogmático
axiom as de cualquier geometría (y más en general de cualquier cien­
cia ) no eran m ás que convenciones o definiciones encubiertas. En este
sentido, no tendría sentido afirmar que la geometría euclidiana era más Ua vez visto que las teorías científicas no pueden ser ni d em o stra­
cierta que o tra Simplemente s e había mostrado más práctica y eficaz os ni hacerlas probables, el falsacionism o d ogm ático estab lece que
en virtud de su capacidad de sintonizar con el mundo físico.
poder 6mpírica c“ y consolidada es el único árbitro para
Con la teoría de la relatividad general de Albert Einsteln (1 915) se
pudo finalmente dar un paso más: sirvió para demostrar que las geome­ ^ co n je tu ^ Para ^ k *sac‘onista d ogm ático, las teorías científicas
trías no euclidianas eran no solo lógicamente sino también físicamente Contraria8 ^ UnaS °*e e^as ser^n frisad as por la evidencia em pi­
posibles. Una consecu en cia de la teoría de Einsteln era que, indepen­
cas teorías fa i^ j35 an cam bio. serán capaces de superar ese control.
dientem ente de nuestras percepciones comunes, el espacio físico viene
d escrito por el espacio de Riemann y no según el de Euclides.
-v«icaunaper ser abandonadas. En ese caso, estam os
*** criterio de de ° pUesta resPe cto a la precedente, puesto que
^servar, sino n° S sirve Para e sta blecer no qué teorías
1110 que teonas desestimar.
49

48 Lakatos y Teyerabend

se recibían a través de un in stru m en to (no


Lakatos afirma que el falsacionismo dogmático es una postura ^ l ^ a b o r a d o por su parte gracias a teorías de otro ám bi-
em pírica (por eso también se le denomina naturalista), pero no induc- muy prec^). ela* ^ Ja teoría y dónde e m p o z a n los hechos?

tivista: es empirista ya que asume la evidencia empírica como banco * ci«’tífic0; ¿ hechos puros y sim ples o vem os inevitablem ente
de pruebas para aceptar o rechazar una teoría; no es inductivista por­ ¿Existen realmen ^ ^ k g que no som os co n scien tes? Y, en
que concibe las teorías como audaces especulaciones que en ningún Jas c°sas a traV6S , rarantía de objetividad podem os ten er de núes-
caso derivan de los hechos. La honestidad intelectual del falsacionista
dogmático exige establecer por adelantado qué experimento decisivo
F, falsacionismo dogmático se basa en una segunda h tp ótes.s, que
podría contradecir una teoría concreta. Si ese experimento falsa real­
i d a de que el valor de verdad de las p rop osiciones observacio-
m ente la teoría, entonces esta debe ser desestimada. Además, quien
nalespueda ser establecido con certeza. E n e ste caso, L akato s retom a
com parte la postura del falsacionismo dogmático considera que el
parcialmente la critica al inductivism o. A unque calificam o s de obser -
progreso de la ciencia se produce a través de continuos cambios de
teorías por medio de hechos puros y simples. nacionales algunas proposiciones, son, e n cu alqu ier caso, elem entos
lingüísticos que pueden derivar solo de o tro s elem e n to s lingüísticos.
Lakatos se muestra especialmente crítico en las confrontaciones
Pasar de un hecho a una proposición es un error lógico. De la m ism a
del falsacionismo dogmático, ya que considera que se basa en dos hi­
manera, es un error lógico considerar que un h ech o puede confirm ar
pótesis erróneas. En primer lugar, el falsacionismo dogmático admite
o desmentir una proposición observacional.
una distinción fundamental entre proposiciones teóricas y proposicio­
nes observacionales. En ese aspecto, según Lakatos, se muestra del La crítica de Lakatos a estas dos h ip ó tesis p one de m an ifiesto la
todo parecido al empirismo clásico, porque de hecho concibe la men­ imposibilidad de fijar una frontera e n tre te o ría y h ech o s em píricos,
te humana como una tabla rasa pasiva, cuyo proceso de conocimien­ ya que nosotros nunca nos hem os enfren tad o realm en te a esto s ú l­
to se produce a través de los sentidos, sin ningún tipo de mediación. timos, como máximo con proposiciones observacion ales que nos ha-
En pleno contraste con esta idea, Lakatos intenta demostrar que, en
obT ^°S ^eC^ °S aun s*n co ^n c ^ i r co n ellos. P or lo ta n to , nos vemos
realidad, es imposible separar hechos y teorías, ya que nuestras obser­
deas R°S 3 aCe^tar ^ue toc*as las p rop osiciones de la cien cia son teó -
vaciones nunca son observaciones objetivas, aunque estén cargadas
^gmátic0110061 eS° S^ n^ ca E m i t i r que tam b ién el falsacionism o
de teoría. Como ejemplo para respaldar esta tesis, Lakatos se refiere
noes leeíf *)r0*)0ne Un « t e »0 de d em arcació n que, a fin de cuentas,
a las célebres observaciones realizadas por Galilei a través del uso del
no ^ ^ lente aP^cable, C om o co n secu en cia, para L akatos, las
telescopio. Este instrumento fue construido por el propio científico
basándose en sus conocimientos de teoría óptica, que no solo eran »ablp3 ° S° n toc*as igualm ente no d em o strables e igualm ente
limitados en aquella época, sino que además Galilei no dominaba ex­ ^^ n° todas igu alm en te no falsables.

cesivamente bien. Las observaciones de la superficie de la Luna, que Con° es Cañar. J


capaz Ha 6 ^e------
c ^ ° v" - q ue ci
el ItUSdUU
falsacion ism o dogm áti-
tanta relevancia han tenido para la historia de la ciencia, eran de todo ^ Netyt0rii L exPl*car racionalmente el éxito de teo rías com o la
han nacido y se han desarrollado en lo que L akatos
51

contra Topper-
‘Lakatos y Teyerabend

s0„ falsables. T am bién p o d em o s c a lific a rla s de


define com o un «océano de anomalías». A este respecto, se conside- , nes coa««tas n° l e s v iro estas lo son solo p o r c o n v e n c ió n ,
C' , jcionales, per<
dones observacionales.va
ra com o ejem plo significativo la trayectoria anómala del perihelio de u n d, eterm
-------:in
_ ad
_ j -------
o c o n te x to .
en
acuerdo tótersubjetivo lo ^ a to ta lm e n te c o n s c ie n te de
M ercurio: a diferencia de los otros planetas, que se mueven descri­
por un
bien do una órbita elíptica, la órbita de Mercurio describe una especie d falsacionista meto^ ^ c ie n tífjCOs se b a s a n e n te o ría s
de roseta. A pesar de ser conscientes de anomalías importantes como las técnÍCaS l a m e n t e a través de estas te o ría s falibles q u e lo s
esta, los científicos no han abandonado la teoría de Newton hasta el
S e o i n t e r p r e t a n los h e c h o , No o b sta n te, e sta s te o ría s
siglo xx, porque se consideraba en condiciones de explicar y predecir
un « c o n o c i m ie n t o de fondo no p r o b l e m a s , n o p o rqu e
una amplia gama de fenómenos.
realmente no sea problemático, sino porque c o n v en cio n a lm e n te se h a
Llegados a este punto, podríamos empezar a tener algunas vacila­
aceptado que no lo sea.
ciones. La crítica a la base empírica del conocimiento y a su papel en
las teorías científicas nos lleva a planteamos una serie de preguntas Dadas estas consideraciones, no es de ex tra ñ a r que L a k a to s c o n ­
m ás bien desestabilizadoras: pero, entonces, ¿la ciencia es empírica ciba el falsacionismo metodológico co m o u n a fo rm a d e c o n v e n cio n a ­
o es simple especulación? Si es empírica, ¿en qué sentido lo es? Y si, lismo, al que define como convencionalism o revolu cion ario. L a b ase
por el contrario, es solo especulación, ¿debemos estar de acuerdo con empírica del falsacionismo m etodológico no e s tá probad a, p ero e stá
los escépticos? ¿O considerarla una forma de metafísica? ¿Existe algo institucionalizada y, por tanto, está reco n o cid a por la co m u n id ad
com o el progreso en la ciencia o somos nosotros los que, retrospecti­ científica de un determinado período. La in tro d u cció n de e lem e n to s
vamente, vemos los descubrimientos científicos como una sucesión
convencionalistas hace que la noción de fa lsa ció n ad qu iera u n sig­
lineal de éxitos?
nificado muy distinto para el falsacion ista m eto d o ló g ico qu e p ara el
Para intentar responder a estas preguntas, Lakatos aborda la que
falsad°nÍT ^°^rn^tic0‘ Prim er caso, se re c o n o ce que un a teo ría
considera una versión más sofisticada de falsacionismo: el falsacionis-
el segund &recuPerarse: rechazo no es, p o r ta n to , d efinitivo. E n
m o metodológico.
so, tenemos una idea fuerte de la falsació n : si un a teo ría
"tonces esa teoría es falsa y se elim ina.
tonismo
El falsacionismo metodológico decidir metodológico propone u n a serie d e reg las para
^ . : U! " d° debe r e p ta r s e
; en este sentid P afSe Una te o r *a J c u ánd o d eb e d e se sti-
Según el falsacionismo metodológico, no es legítimo asumir la exis toodi
°gmdtic0, estable* ^ ^ en^0<*ue ra c ^o n al- C o m o el fa lsa c io n is -
ten cia de hechos puros y simples, objetivos e irrefutables: lo que noso
tierar científica ^ ^ Gr^ e r' ° d em a rca ció n c o n s is te e n
tro s consideramos hechos son en realidad proposiciones de n a tu ra le z a
podtf* 68tablecido dp SÍ CS ^alsa^ e (si, p o r ta n to , el c ie n t í
conjetural e hipotética. De todos modos, el falsacionista metodológ1
toán " “toarla). Sin ^ m ano Un exp e rim e n to fu n d a m e n ta l qu e
co tom a decisiones. En primer lugar, establece que algunas afir1113
’ e* metodoiógic m ar^°’ 3 ^^e re n c^a riel fa lsa c io n ism o d og-
8 m ás crítico , porqu e es c o n s c ie n te d e lo s
.popper, contra Popper. l a filosofía de la ciencia de Zakatos
52 Zakatos y Teyembend 53

demostrar que ni siquiera el falsacionism o ingenuo de Popper


p roblem as que derivan de la base em pírica. Es p o r e so que las teorí
z de dar cuenta del desarrollo de las teorías científicas, Laka-
son falsadas no por hechos puros y sim ples, sin o por afirmaciones
" ^repone un ejemplo sugerido por la historia de la ciencia a partir
observacionales consolidadas, fru to de d ecisio n es metodológiCas
^ reco n stru cció n del posible com p o rtam iento de un científico que
por parte de los científicos.
^hubiera tenido que enfren tar a algunas dificultades resultantes de
Según Lakatos, el falsacionism o m etodológico es superior al falsa.
cionism o dogmático. Pero tam bién en este caso se realiza una subdi­
la teoría de Newton:
visión que distingue dos tipos de falsacionism o m etodológico: el inge­
nuo y el sofisticado. H asta ahora hem os tenido en cu en ta la variante Un físico de la era preeinsteiniana com bina la mecánica de Newton
del falsacionism o m etodológico ingenuo, que, para Lakatos, corres­ y su ley de gravitación, TV, con las condiciones iniciales aceptadas, 7,
ponde a la postura defendida por Popper, en co n creto en el texto la y calcula mediante ellas la ruta de un pequeño planeta que acaba de
lógica de la investigación cien tífica (1934). A pesar de la mayor so­ descubrirse, p. Pero el planeta se desvía de la ruta previa. ¿Conside­
fisticación del falsacionism o ingenuo resp ecto al dogm ático, Lakatos ra nuestro físico que la desviación estaba prohibida por la teoría de
está convencido de que tam bién presenta asp ecto s problemáticos. El Newton y que, por ello, una vez confirmada tal ruta, queda refuta­
falsacionism o ingenuo sugiere que la p ráctica cien tífica real corres­ da la teoría TV? No. Sugiere que debe existir un planeta hasta ahora
ponde a una reconstrucción racional por la cual desconocido, p , que perturba la ruta de p. Calcula la masa, órbita,
etc. de ese planeta hipotético y pide a un astrónomo experimental
que contraste su hipótesis. El planeta p es tan pequeño que ni los
[1] una contrastación es [...] un enfrentam iento entre teoría y ex­
mayores telescopios existentes podrían observarlo: el astrónomo ex­
perimentación [...] y [2] el único resultado interesante de ella es la
perimental solicita una ayuda a la investigación para construir uno
falsación.
aun mayor. Tres años después el nuevo telescopio ya está disponi-
e. Si se descubriera el planeta desconocido p\ ello sería proclamado

Para Lakatos, la reconstrucción racional que ofrece el falsación# Una nueva victoria de la ciencia newtoniana. Pero no sucede
m o m etodológico ingenuo parece con trastar con lo que extraem os bre \ ^an^°na nuesfr ° científico la teoría de Newton y sus ideas so­
la historia de la ciencia, la cual nos sugeriría que ndeo ^ 3ne^a Perturbador? No. Sugiere que una nube de polvo cós-
nuhp S ° CU*ta P a n e ta . Calcula la situación y propiedades de la

iment°s c°nob'e° UDa a^uc^a a investigación para enviar un satélite


[1 ’] las contrastaciones se hacen entre teorías rivales y expon Wbabl &Confrastar sus cálculos. Si los instrumentos del satélite
de lacoA-
y [2'] los únicos descubrimientos interesantes resultan mas tada) re mente nuevos. fundam entados en una teoría poco contras-
firm ación que de la falsación (véase Lakatos y Musgrave 1 sería nrp existencía de la nube conjeturada, el resultado
p. 190).
r contra Topper. l a filo sofía d e la ciencia de lakato
54 lakatos y Teyerabend 55

Pero no se descubre la nube. ¿Abandona nu estro científico 1 Sin embargo, Lakatos d e te c ta u n a con trad icció •
a- bíO
^v,fyg
de Newton junto con la idea del planeta perturbador y de la nube, pelante, en el m ism o texto, Popper vuelve sobre d
-que * demostrar que al menos d o s h e c h o s lo han h marxJSm° e inten-
lo oculta? No. Sugiere que existe un cam po m agnético
enesaregióD nostrarq—
del universo que inutilizó los instrum en tos del satélite. Se l0S países ca p ita lista s no se h an empobrecido, al contrario de
envía un
nuevo satélite. Si se encontrara el cam po m agnético los newtonianos ■.........
^ ue se había previsto, y la rev o lu ció n del proletariado tuvo lugar en
celebrarían una victoria sensacional. Pero ello no sucede. ¿Se consi­ Rulia es decir, en u n p aís e n a b so lu to industrializado, al contrario de
dera este hecho una refutación de la cien cia new toniana? No. 0 bien loquése había profetizado. P ero en to n ces, se pregunta Lakatos, si la
se propone otra ingeniosa hipótesis auxiliar o bien... Toda la historia teoría marxista h a sido refu tad a, ¿por qué no deberíamos considerar­
queda enterrada en los polvorientos volúm enes de las revistas, y nun­ la científica, de acuerdo c o n lo s c rite rio s de Popper? Según Lakatos,
ca vuelve a ser m encionada. (L akatos y Feyerabend 1995, pp. 97-98) popper no solo se co n tra d ic e claram en te dentro del mismo escrito,
sino que además m u estra qu e el p rincipio falsacionista propuesto por

él es del todo ineficaz re s p e cto al fin que se proponía, que era el de


Com o pone de m anifiesto el ejem plo, el falsacion ism o metodológico
distinguir entre teorías b u e n a s y te o ría s malas. Precisamos que Laka­
ingenuo no es capaz de dar cu en ta de la ten acid ad de los científicos fren­
tos no defiende in te n cio n a d a m en te el marxismo y el psicoanálisis,
te a las negaciones de sus teorías. A dem ás, ya se h a dicho que las teo­
sino que sim plem ente se p re g u n ta si Popper consigue demostrar su
rías, y la de N ewton no es un a excep ción, n ace n y se desarrollan a pesar
no cientificidad. La re sp u esta de L ak ato s es rotunda: no lo consigue.
de las con trad icciones y las dificultades con que se encuentran. Pero si
eso es así, si las teorías son to d as falsables, e n to n ce s para Lakatos el cri­ Obviamente, Popper in te n tó reb atir estas críticas argumentando

terio de Popper se derrum ba. E ntre o tras cosas, Popper estaría también que no todas las ano m alías pu ed en ponerse en un mismo nivel: solo

obligado a adm itir que m arxism o y psicoanálisis, los sistem as contra los frente a una anom alía seria lo s cien tíficos están justificados para eli-

cuales m ás se arrem ete con el objetivo de dem o strar su no cientificidad, roinar una teoría. P o r ejem p lo , P op per no creía que el movimiento del

están exactam ente en el m ism o nivel que la teoría de Newton. Desde perihelio de M ercurio co n stitu y e ra una seria contradicción a la teoría

el m om ento e n que los teó rico s del m arxism o y del psicoanálisis deci- de Newton; solo en el c a so de que M ercurio hubiera seguido una or-
d en dejar a un lado los casos que no con sigu en explicar, actúan exac­ blta totalmente d istin ta, qu izá cuadrada, se habría podido hablar de
tam en te com o lo hace el cien tífico new toniano en el ejem plo anterior. Verdadera anom alía. P ero a L akato s una justificación así no le basta,
en el fondo Popper no h ace otra cosa que desplazar el probie-
L ak ato s p resen ta un a nueva c rític a a Popper, e sta vez en referencia
óCOmo decidim os lo qu e es un a anomalía sena y lo que eS
al te x to Conjeturas y refutaciones, de 1963. En e ste texto , Popper se re­
'"sig n ifica n te ? P ara Lakatos esta elección sena una s
afirm a en su postura argum entand o que solo un a teo ría falsable pue
s >°n de gustos o de autoridad de los científicos. n es la
de s e r con sid erad a un a teo ría cie n tífic a ; s e e m p e ñ a entonces en
m o stra r que el m arxism o, p resen tán d o se co m o una teo ría irrefutabl.
n o p osee el requ isito necesario para p o d er ser con sid erado científic0 1110 auto ritario : y a n o tendríam os un en e
56 Zakatos y Teyerabend
Con Popper, contra Topper. Z afilosofía de la
cienc* d e la k a t o s

cien tífico, sino un criterio de d em arcación establecid o p or un


de expertos. aelite

D e este modo. Lakatos ha revisado c rítica m e n te todas las


Postu.
ras epistem ológicas que proponen un criterio de dem arcación para
d istinguir entre teorías científicas y teorías no cien tíficas y ha mostra
do en cada una de ellas lím ites y debilidades. A ntes de continuar es
necesario hacer balance. En eso nos ayuda el propio Lakatos. que es
en sus lecciones, divertido y eficaz:

Recapitulemos: nuestro problema original era el crecimiento incon­


trolado de la población académ ica y de las publicaciones, lo cual su­
gería empezar a quem ar personas y libros. Para hacerlo se necesitaba
un criterio de demarcación que nos indicara las personas y los libros
adecuados. [.„]

A continuación he señalado tres escuelas de pensamiento. El anar­ haya escrito. También hem os exam inado distintas vanantes
quismo epistemológico está representado por Feyerabend, según el marcacionismo. com o el inductivism o. del cual se ha e
cual no se debería quemar nada, dejando crecer cualquier planta. En imposibilidad lógica [...].
el elitismo despuntan Polanyi, Kuhn y M erton: según ellos en pri­
Es lógicamente imposible llegar a inferencias teóricame ' ^
m er lugar es necesario identificar la com unidad científica, después
a partir de hechos o proposiciones fácticas. El convención ^ ^
aceptar sus juicios y, por último, seguir sus eventuales conversiones
cambio, desde el punto de vista lógico es correcto, ya que i . .ca(jas
de tipo religioso. Desde este punto de vista el problema de quemar
hechos en casillas adecuadas y reemplaza las mal hechas y : :^ ^
los libros se reduce al de quemar las personas, porque primero h y con estructuras más simples. A l menos dos son las cosa q
que encontrar a las personas adecuadas — es decir, Ja com ún
adecuadas.-primero, que la sim plicidad es una cuestión e Sus^ júngu-
científica— ; una vez identificado el conjunto de personas, se ^ ^ gundo, que si miramosla h isto ria de la ciencia, no encon _
punto de vista. A sí no se distinguen las ideas de los que las de
Yo en cambio querría separar los dos problemas: prim ero, quem na COncepción de simplicidad, es decir, no se puede de súnple
^ de modo que pueda hacer que la teoría de Einstein s , j
personas; segundo, quem arlas obras [...].
qUelad* Copémico, o esta últim a más simple que la de Pto ^
l jo sedis«n'
Desde el punto de vista del dem arcacionism o, en canfín * ^
gue entre trabajos buenos y malos, independientemente Convencionalismo puede ser criticado mediante la inveSJ ^ ente
í>rica- fia resumen: si los criterios de selección fueran
1

Con Vopper, contra Popper. Z afilosofía de la ciencia de lakatos


58 la k a t o s y Teyerabend

doya una teoría rival respecto a la dominante en un determina-


los del convencionalismo, entonces la ciencia real habría progresado
Incluso antes de ad en tram o s en los detalles de esta postura,
de una manera irracional. Por último, se ha hablado del falsacionismo
Ó0?enos percibir una sustancial diferencia tanto con el falsacionismo
y de Popper [...].
^ ^ ú c o como con el falsacionism o ingenuo: ambos comparten un
La cuestión es que con el falsacionismo todo va a acabar en el bando dogma uraniente negativo; por el contrario, para el falsacionismo so-
de los malos. Es un hecho histórico que toda teoría nace repleta de ^ cado el mom ento negativo es necesario, pero no suficiente.
anomalías. Y estas se van dejando de lado en lugar de emplearlas en
El falsacionismo no puede ser considerado una simple relación bi­
la refutación de la teoría [...].
naria entre una teoría y su base em pírica, sino que debe ser concebi­
Un segundo punto en contra de Popper concierne al papel del dog­ do como una «relación múltiple e n tre teorías rivales, la base empírica
matismo en la ciencia. En la acepción popperiana del término los original y el crecim iento em p írico que tien e su origen en la confronta­
científicos son realmente dogmáticos (1995, pp. 137-139). ción» (Lakatos y M usgrave 1970/1976, p. 195).

De este modo se propone un criterio m ás com plejo para establecer


En este punto, Lakatos puede pasar a centrarse en la versión sofis­ cuándo es legítimo d esestim ar u n a teoría.
ticada del falsacionism o m etodológico y, a partir de ella, formular su
propia propuesta epistem ológica y metodológica.
Como consecuencia, para el falsacio n ista sofisticado una teoría T
es falsada si y solo si viene p ro p u esta una segunda teoría T* que:

Falsacionismo sofisticado y metodología de los


programas de investigación científica L es capaz de predecir h ech o s nuevos o hechos que no eran pre­
decibles (o incluso no ad m itid o s) por T;
El principal objetivo de Lakatos consiste en definir una versión mas
articulada y completa del falsacionismo metodológico, capaz de expli puede explicar el é xito a n te rio r de T;
car racionalmente cómo realmente avanza la ciencia: se trata del falsa
tiene un contenido ad icion al (es decir, los hechos nuevos que
cionismo metodológico sofisticado. Lakatos construye esta alternativa
Puede predecir) que puede corroborarse al menos en parte.
partiendo de la constatación de que el destino de una teoría no está es
tablecido exclusivamente por un análisis: ninguna teoría ha sido deses
timada simplemente por experimentos o afirmaciones observacionale
deé|?Uer>° S d lcee ste c rite rio y q u é o b serv acion es podemos extraer
fundamentales, como defendía el falsacionismo ingenuo.

Lakatos está convencido de que para poder proceder a la falsacióm a idea general e<? i f
■na obsen-ación o a un experimento crucial, es imprescindible h * * ns*Ueev0: solo , la falsaclón debe ten er también un carácter
elaboración de teorías m ás potentes, o de teonas
laicatos y Peyera bend
; contra Topper. l a filosofía de la
CnPopper. ciencia de lakatos

por una parte, no renuncian al co n te n id o d e las p recedi


que, por una F ecedentp0
ente, , mie para el falsaciom sm o sofisticado u m -
, _ nroDorcionan el contenido nuevo con fim iarU t ,^enta¿ 0 qü 1 . , , . , , 0 una te°n a ni
nunca
la otra, nos proporuo m ad ° a u ^ ,, ^ arg»^ forma aislada, sm o que deben analizarse serip= a
soloparcialmente) por la base empinca, puede justificar la el> e ’ ■ .................... - Senesde
consecuencia es quej a ^ s t 0 ^ a de la ciencia ya no se considera
de las viejas teorías. Observamos así que son fundamentad
^ c e s i ó ni lineal de teorías, sin o que se admite que
_ teorías
____ riva.
clones y experimentos que por una p arte d an valor al contenido *' una ......-1 J 1
existan en un d eterm inad o períod o de tiempo. En este sentido,
nal de la nueva teoría y por el otro falsan el co n ten id o de la Drp ? ci°'
. p ecedente.
leSC° " afirma que la ciencia se caracteriza por la «proliferación de
De ahí podemos extraer otras c o n sid eracio n es. en lugar de los con traejem p los o anomalías» (Lakatos y Mus-
1970/1976, p -197).
En primer lugar, m ientras que el fa lsa cio n ism o ingenuo
una sola teoría y su refutabílidad, el fa lsa cio n ism o sofisticado ^ Como muestra claram en te L ak ato s, el falsacionism o metodológi­

fiere a series de teorías: desde el p u n to d e v ista de este último rJe co sofisticado resume en su in te rio r a sp e cto s característicos de varios

posible evaluar una sola teoría d e fo rm a a islad a y, precisamente enfoques. En él se puede id e n tifica r u n a huella empírica, ya que se

ese motivo, se considera erróneo h ab lar d e cien tificid ad de una teoría, requiere que los hechos d e sc u b ie rto s p o r la nueva teoría sean, en un

Aquí aparece una diferencia m ás re la cio n a d a co n el aspecto temporal momento dado, y al m en os p a rc ia lm e n te , corroborados por la expe-
del control. En el caso del falsacionism o in g en u o , la teoría sola puede rienda. También se puede v islu m b rar la influ encia kantiana, en con-
ser controlada in stan táneam ente a tra v é s del an álisis lógico a prioñ, creto en la actitud activista e n la s co n fro n ta cio n es de la ciencia. Eso
ya antes de una confrontación d ire c ta c o n la b ase em pírica: ya hemos emerge claramente en el m o m e n to e n el que el falsacionism o sofisti­
cado no se contenta con e sta b le c e r q u é teo rías deben ser eliminadas,
dicho que al científico se le req u iere e s ta b le c e r d esd e el principio qué
sino que busca algo m ás: fo rm u lar te o ría s cap aces de predecir hechos
experimento u observación p od ría re fu ta r su te o ría . L a potencial fal-
desconocidos hasta el m o m e n to . Su a c titu d n o es negativa y destruc­
sacien de la teoría ya se ha p ro p u e sto c o m o h ip ó tesis a nivel teórico
tiva, sino positiva y co n stru ctiv a .
y puede ser confirmada a nivel e m p írico y exp erim en tal. La idea de
ciencia que deriva de este enfoque es e v id e n te m e n te lineal; quien de­ Finalmente, L akatos re c o n o c e q u e ta m b ié n en el enfoque del fal­
fiende la postura del falsacionism o in g e n u o c o n sid e ra que la empresa sacionismo sofisticado p u ed e p e rc ib irs e u n elem ento convenciona-
científica avanza según una p rog resiva m e jo ra : la s teo rías son refuta Ihta, ya que se acep ta la id ea de q u e pu ed an introducirse hipótesis

das y sucesivamente reem plazadas p o r te o r ía s n u ev as y más eficac U5^lares capaces de arm o n iz a r p ro p o sicio n e s puram ente teóricas y

Volviendo una vez m ás a las p alab ras d e P o p p e r: la ciencia P osicio n es observacionales.

por «conjeturas y refutaciones». pro lakatos, ias refle x io n e s s o b re el falsacio n ism o sofisticado son

La perspectiva del falsacionism o s o fis tica d o e s b astan te d11 a a ^ exP0S^c rón de su m etodología de los programas de

puesto que una teoría es con sid erad a cien tífic a solam en te s* ción ^ c^en^fica- Segú n el filó so fo, cad a program a de investiga-
descubrir hechos nuevos, puede s e r c o n tr o la d a so lo a p ° s^ Caaque j ^ Ca co n stitu id o p o r u n c o n ju n to de reglas metodológi-

rante un período de tiem po que n o p o d e m o s p re d e cir. Tam bte rigen a los cie n tífic o s e n su p rá c tic a . E n con creto, existen dos
lakatos y Jreyeraucuu.
62 Con Popper, contra Poppe,
K la filosofía de¡a

tipo. d« regla, m é t o d o » * » "«1»■ 1“ « n Uf e * A continuación Lakatos introduce dos


T c l i o » do investigación deben e « a r (h en , tice „ e g. , iva),
su propia metodología. ° S c°n«ptos adicionales en
Í L ™ . le. indican q»é camino, deben seguir (h e u n s t.c . poatltj|
Lakatos considera que dentro de un programa de investigación es pe. Distingue entre deslizamiento de pro
sible distinguir entre su núcleo y su cinturón protector. El núcleo está zarriento de programa regresivo: es legítim o^ Pr0gresivo y desli-
constituido por un conjunto de postulados c e n s u r a d o s irrefutables programa de investigación hasta que sea c a p T ^ adelantecon un
basados en una decisión metodológica tom ada p or sus partidarios, nuevos: en este caso lo consideraremos un pro? 6 Predecir hechos
y el cinturón protector, formado por hipótesis auxiliares, puede ser el contrario, un programa es regresivo, o en estancrm^08^ 0' ^
objeto de análisis y, legado el caso, adaptado o incluso reemplazado. no predice hechos nuevos, sino si continúa in c o r o Z lT ' ^ ^ *
dann cuenta de hechos conocidos de forma retroactiva" ° ^
Por tanto, es evidente que para L akatos e x iste u n a estrecha re­
lación entre la distinción núcleo / cinturón p ro te c to r y la distinción Para dem ostrar la validez de su propia reconstrucción racional
heurística negativa / heurística positiva. La h eu rística negativa nos Lakatos vuelve sobre los pasos que han llevado a algunos de los des­
impide someter al núcleo de una teoría a análisis y ad aptacion es. En cubrimientos m ás importantes del siglo xx en el campo de la física.
este caso, nos enfrentamos a un elem ento p u ra m e n te convenciona- Entre sus ejemplos, el m ás célebre es, sin duda, el que examina las fa­
lista: son los científicos los que establecen cuál es el con ten id o irre- ses del programa de investigación de Niels Bohr (1885-1962), el físico
nunciable de una teoría. Sin embargo, Lakatos co n sid e ra que su me­ danés que en 1913 formuló una innovadora teoría déla estructura del
todología racionaliza el convencionalismo clásico, y a q ue adm ite que
átomo.
en ciertas condiciones los científicos están au to rizad o s a abandonar A principios del siglo pasado, los físicos estaban empeñados en es­
incluso el núcleo de la teoría. Eso puede suceder, p o r ejemplo, si el tudiar la estructura del átomo: las investigaciones habían demostrado
programa de investigación deja de anticipar h ech os nuevos. que los átomos no eran los elementos últimos de la materia, sino que
En cambio, la heurística positiva está relacio n ad a c o n la manera estaban constituidos, a su vez, por partículas aún más pequeñas. Se
de proceder en las confrontaciones del cintu rón p ro te c to r: proporcio­ trataba, por lo tanto, de comprender cómo estas partículas (proto­
na indicaciones sobre cómo modificar las variantes refutables y sobre nes, neutrones, electrones) interactuaban entre sí. El modelo atómico
cómo desarrollar modelos capaces de sim ular siem p re m ejor la rea­ que en aquella época obtuvo el mayor éxito fue el del físico y químico
lidad. Gracias a estas instrucciones, el científico no se deja abrumar Emest Rutherford (1871-1937). Según su modelo planetario. la estruc-
por la cantidad de anomalías que surgen de la teoría. L as refutaciones tora del átomo se parecía a un sistema planetario en miniatura, cons
aon realmente esperadas: la heurística positiva es la estrategia que ttuido por un pequeño núcleo (de carga positiva) y por electrones (de
permite predecirlas y asimilarlas continuam ente d e n tro de la teoría- Carga negativa) que orbitaban en torno a él. Además, él había
c^ °. para su so rp resa, que en su propio interior los átomos es
^ 13 heuristica p re se n ta una mayor
f i e l d a d respecto a la heurística negativa dativamente vacíos.
lakatosy Teyerabend
64

La mecánica cuántica

Lamecánicacuánto es lateoríafísica que descube el comportamien­


todelamateriaa nivel atómicoysubatómico (electrones). La presenta­
ciónde Lakatos de lamecánicacuántica se basa en algunos principios
fundamentales.
El primero, propuesto por el físico Niels Bohr (1885-1962), es
el principiode complernentariedad, según el cual tanto la descripción
ondulatoriacomola corpuscular de un fenómeno físico son indispen­
sables para explicar ese fenómeno, pero no pueden ser observadas
simultáneamente: cada observación o experimento pone en evidencia
solounodelosdos aspectos cada vez.

Wemer K. Heisenberg
(1901-1976).
66
la k a to s y T eyem bend

son inestables. E n tre 1905 y 1913 e l o b je tiv o d e Bohr


fue
com prender cóm o y por qué, a d ife re n c ia de lo Precia
que P « v ela la ^
de M axw eil-Lorentz, los á to m o s d e R u th erfo rd
s e m a « e nían ^
El program a d e in v estig ació n d esarrollad o por Bohr %
jetivo resolver e se p ro blem a aú n ab ierto . P ero s o r p r e n d ^ ^ ° b'
Bohr había decidido p artir d e u n a h ip ó te sis en contrad ' eiUemente
teoría de M axw eil-L orentz: él c o n sid e ra b a en „ , 10n c°n la
que la raff:a
no era em itida co n tin u a m e n te p o r un e le c tró n • iaciPn
sino solo cuand h
aparecía de una órbita p a ra re a p a re c e r en o tra. Para poder d '***
dicha hipótesis, B ohr se b asó e n la te o ría cu á n tica formulad! ^
físico alem án M a x P lan ck (1 8 5 8 -1 9 4 7 ) e n 1900. Para Planck e ^ ^
y absorción de las rad iacio n es e le c tro m a g n é tica s no se produ^ad1
forma con tin u a, sin o en b a se a u n id ad es de energía denominadas
propio camino y propuso cin co postulados como núcleo de su propia
cuantos. A unque P lan ck h a b ía in tro d u cid o los cuantos como simple
teoría. Recordemos que, para Lakatos. el núcleo de un programa de
hipótesis m atem ática, se h ab ía c u e stio n a d o la teoría ondulatoria de la
investigación está establecid o convencionalmente y que Ja heurística
luz que había d efendido en el siglo xix M axw ell. Para los físicos surgía
negativa nos impide som eterlo a análisis y adaptaciones. Eso es preci­
un problem a poco inéd ito : ¿p o r qu é p ara exp licar algunos fenómenos
samente lo que ocurre en el caso de Bohr:
físicos había que recu rrir al m o d elo o n d u lato rio y para explicar otros,
al modelo corpuscu lar? C om o verem os, B o h r n o intenta corroborar la
teoría de Planck, sin o que a cep ta su propuesta, e incluso la considera Que la radiación de energía [dentro del átomo] no es emitida (o ab­
verdad absoluta. sorbida) de la forma continua supuesta en la electrodinámica ordi­
L akatos insiste en subrayar el h ech o de que Bohr no haya intentado naria, sino solo durante la transición de los sistemas entre distintos
cuestionar la evidencia q u e co rro b o rab a la teoría de Maxwell-Loientz. estados estacionarios.
Sim plem ente, había propu esto un a h ip ó tesis alternativa, ignorándola
Que el equilibrio dinámico de los sistemas en los estados estacio­
incoherencia co n la te o ría p re ce d e n te y sin tener, entre otras cosas,
narios [...] está gobernado por las leyes ordinarias de la mecánica,
ninguna prueba a su favor. L akato s observa acertadam ente que
mientras que tales leyes no se cumplen para la transición.
estrategia parecida no hu biera sid o ad m isible ni en una
ju stificacio n ista ni en una perspectiva falsacionista (ingeflua)* Que la radiación emitida durante la transición [...] es homogénea, y

na de e stas perspectivas hubiera podido alen tar un progreso^ ^ rdación entre la frecuencia y la magnitud total de energía emitida E

co sobre bases tan in co h eren tes y frágiles. Pero Bohr contin Viene dada por £ = hv, donde h es la constante de Planck.
Oue lo s d istin to s estad o s e sta c io n a rio s de u n sistem a sencillo con&jj. ,0S protones y u n e le c tró n o rbitante alrededor de él v h

te n te en un electró n giran d o a lred ed o r d e un nú cleo positivo de “ " ‘ " « - " « l e , no . J J ” -

determ inados p o r la c o n d ic ió n de q u e la relación entre la energía ^


! 1 em itida durante la fo rm ació n d e la con figuración y la frecUencis 1 U » * I»™ I - longitudes de ond
serie * Piekenng-F.wle, « ta s ,
lución d el e lectró n e s u n m ú ltip lo e n te ro de h/2. Suponiendo
„ efectivos* S in em b a rg o . B o h r señalo , » , estas discrepan,:,,,
T d n h i t a del e lectró n e s circu lar, e ste supuesto equivale al su-
“ parecían al c o n sid e ra r en su s propios cálculos el baricentro del

L i g u J a u n « .a t i p l o « M r o a » / ./ ® electrón y del n ú cleo y n o sim p lem en te el centro del núcleo, como


había hecho en lo s c á lc u lo s anterio res. De este modo, propuso un
Que el estado perm an ente de cualquier sistem a atómico, esto es el tercer m odelo, M 3, q u e su s titu y ó al precedente.
estado en que la energía em itida es m áxim a, queda determinado
Los postulados d e B o h r so n un óptim o ejemplo para comprender
por la condición de que el m o m en to angular de cada electrón alre­
aún mejor las c a r a c t e r í s t i c a s d e lo s programas de investigación y los
dedor del cen tro de su ó rb ita es igual a h / 2 w (Lakatos y Musgrave
motivos por los que L a k a to s con sid era las perspectivas justificacionis-
1970/1976, p. 218).
tay falsacionista to ta lm e n te inadecuadas para explicar cómo avanza
la ciencia. El program a d e B o h r presenta un núcleo, constituido por

A p artir de e sto s p o stu lad o s, B o h r e la b o ró un prim er modelo postulados no so m etid o s a an álisis (explicitados al inicio de nuestra

(M x) en el que se d ed icó a e stu d ia r el á to m o de hidrógeno, que po­ investigación) y un cin tu ró n p ro te c to r capaz de adaptarse continua­

see una estru ctu ra m uy sim p le (un n ú cle o co n un pro tó n y un solo mente y que, en el c a so c o n c r e to d e Bohr, ha permitido elaborar MJt
electrón que ó rb ita en to rn o a él). In e sp e ra d a m en te p ara la mayoría, M2,M3. En referencia al n ú cle o , B o h r h a aplicado una heurística nega­
su m odelo pudo pred ecir h e ch o s no p rev isto s h a s ta en to n ces, como tiva, ya que, a p esar d e to d a s la s adaptaciones a su teoría y postulados
la longitud de onda de las lín eas e sp e c tro m é tric a s em itid as por el Riciales, m eto d o ló g icam en te introducidos, nunca se han tocado; en
hidrógeno. S in em bargo, p arte del c o n te n id o del p rim er modelo no tas confrontaciones d el c in tu ró n p rotector, Bohr ha utilizado en cam-
fue corroborad o: M j afirm aba que podía p red ecir to d as las líneas del bi° una heurística p o sitiv a, q u e le h a perm itido transformar la eviden-
espectro de em isión del hidrógeno. El problem a era que la evidencia c‘a contraria en un m o d elo en evidencia a favor del modelo sucesivo.
experim ental defendía la e x iste n cia de una serie de lín eas del hidro
Mroenos hasta la e la b o ra ció n d e M ,, la audacia al proponer incohe-
geno (la serie ultravioleta de Pickering-Fow ler) allí donde p a ra
®ncias precipitadas y la in tro d u cció n de hipótesis ad hoc tuvieron
no ten ía que haber ninguna. Bohr no se dio por v encid o y formuló
y. por lo ta n to , p o d e m o s h a b la r de programa progresivo. Pero esa
un segundo m odelo, tam bién e sta vez sin cu estio n arse las pruebas
mis®a estrategia e m p e zó a s e r estéril y ahí fue cuando el programa
experim entales de los físicos. En el m odelo M 2, que co n stitu ía. p°r
lo tan to , una teo ría rival, Bohr consideró la estru ctu ra del átom o de ^ ttó en una fase reg resiv a h a s ta s e r finalm ente reemplazado por un

helio ionizado, sim ilar al hidrógeno, pero com puesto por un núcleo “Pama rival, el d e la m e c á n ic a ondulatoria.
la k a to s y T eyerabend
Con Topper, contra Topper. l a filosofía de la
---------- ---------------------------- — ------ — Cienc^ de lakatos

Lakatos se detiene en el h e c h o de q u e la fo rm a de prQce


Bohr no seria racion alm ente ju s tific a b le n i p o r la s d istintas
de inductivismo ni por las v ersio n es c lá s ic a s d e falsacion ismo
mos constatar que Bohr n o ha p ro p u e sto su s p ro p ias hipótesis á Pj
df

c --*—
J p
* nfrecer n u ev o co n ten id o empírico ni

p r e v e o * p ero c o n t e n explicarlos 5olo a > a ¡v ^


“ e n t r a n la m a n e ra d e m oorporarlos «
*

£
po5terior¡ denta) ^ £

déla observación em pírica n i ha tra ta d o d e q u e e sa s m ism as hipót


fueran corroboradas en un seg u n d o m o m e n to . P o r otra parte, .activos sistem as.
resp'
co no se ha dejado d esalentar n i siq u ie ra p o r la con statació n de T Sin em bargo, si d ecid im o s acep tar esta distinción entre programas
datos experimentales co n tra d e c ía n su p o s tu ra . Según el falsario ^ de investigación p ro g resiv o s y regresivos, nos damos cuenta en segui-
mo, dogmático e ingenuo, B o h r d eb e ría h a b e r aband onad o su propia da de que el h a c h a d e L a k a to s se abatiría no solo sobre algunas de las
teoría ya en la prim era refu tació n . E n c a m b io , el físico demostró una teorías de m ayor é x ito y d ifu sión en el ámbito de las ciencias sociales,
tenacidad notable explotand o e n su p ro p io b e n e ficio Ja evidencia em­ sino tam bién so b re te o ría s que p erten ecen a un ámbito más estrecha­
pírica contraria. T anto para el ju s tific a c io n is ta c o m o para el falsario- mente cien tífico y q u e p ro b ab lem en te tendemos a considerar reco­
nista, la forma de hacer cie n cia de B o h r sería d el to d o irracional. Sin nocidas y a ce p ta d a s p o r la com u n id ad científica. Quizá el caso más
embargo, si interpretam os su e x p e rie n c ia d esd e el p u n to de vista de emblemático e sta c o n s titu id o p o r la teoría de la evolución de Charles

Lakatos, su enfoque no nos p a re c e ta n e x tra ñ o . Darwin (1 8 0 9 -1 8 8 2 ), que, c o n el tiem po, se ha ido perfeccionando. A
pesar de ello, la te o ría d e la ev olu ció n nos plantea muchas ambigüe­
La distinción entre p ro g ram as de in v e stig a c ió n progresivos y
dades: aunque n o s o fre c e u n a exp licación racional y respaldada por la
regresivos permite a L akatos re c o n sid e ra r ta m b ié n el análisis del
evidencia favorable d e c ó m o las d istin tas especies han evolucionado,
marxismo y el psicoanálisis. B a sá n d o se en su n u ev o criterio, pue­
no nos perm ite a n tic ip a r la s fu tu ras mutaciones. En conclusión, no
de presentar una crítica m u ch o m ás e fic a z re s p e c to a la que había
nos dice qué d e b e ría m o s e sp era r n i cuándo.
propuesto Popper. Según L a k ato s, n o h a y d ud a d e que el marxismo
y el psicoanálisis constituyen p ro g ram as d e in v e stig a ció n a todos los En este p u n to , p o d e m o s c o n s ta ta r que la distinción entre progra­

efectos: ambos tienen un propio n ú cle o y u n c in tu ró n protector, que mas de in v estig ació n p ro g re siv o s y regresivos se presenta como una
perspectiva m u ch o m á s fle x ib le q u e la de Popper. Si este último con­
continuamente es revisado y o rd enad o. E l p ro b le m a c o n siste en com­
prender si son programas de in v e stig a ció n p ro g re siv o s o regresivos y sideraba que la re fu ta c ió n era el p u nto de no retorno de una teoría,
0 lo que no s ju s tific a b a p a ra ab an d o n arla definitivamente, Lakatos
eso depende de su capacidad de p re d e c ir h e c h o s n u ev o s y corroborar,
al menos en parte, esos m ism os h e c h o s. C o m o v em o s, la solución de prefiere hablar d e d e ja r d e la d o un program a de investigación. Él es

akatos respecto a la mayor o m e n o r c ie n tific id a d de e stas teorías consciente de que a d m itir el c a r á c te r regresivo de un programa no
significa e sta r seg u ro d e q u e e se m ism o program a no pueda, en algún
iales es muy distinta a la que n o s h a b ía o fre c id o Popper. Según
tos, el marxismo y el p sico an álisis n o h a n sid o desm entidos p°r fom ento, v olv erse p ro g re siv o . S o lo en retrospectiva podemos evaluar
a naturaleza p ro g re siv a o re g re siv a de un programa de investigación.
d a c io n e s o experim entos fu n d a m e n ta le s. S e tra ta de conste*
•Lakatos y Teyerabend Con Topper. contra 'Poppe
r- ^ filosofía de fa
CÍenci«delakiOtos

El enfoque de Lakatos se distancia tam bién de la filosofía de la ,,n ¿e que los parad igm as científicos son inco
ciencia de Kuhn. En su escrito más fam oso, l a estructura d e las revo­ CL afirmar eso sig n ificaría negar el hecho A

luciones científicas (1962). Kuhn introdujo el co n ce p to d e paradigm a en soluciones a los m ism o s problemas o a proble * ^ que ofre-
científico para indicar el conjunto organizado de teorías, valores y mé­ l n ser co n fro n tad as sobre la base de un criter- ' ' SÍmÜares P1^

todos de investigación a los que una determ inada com unidad de in­ " rechaza la p osibilid ad de que visiones del m u n d o T ^ ' * P°pper
vestigación reconoce, en un determ inado período histó rico , un carác­ en cierta m edida in flu ir en la form a en la que se ^ pu ed an,

ter ejemplar. A partir de esta definición, Kuhn h abía podido distinguir p o lu ta m e n te d ecid id o a la hora de impUgnar Una

entre períodos de ciencia normal, durante los cuales los científicos irracional de los d escu b rim ien to s científicos. Como él m iZ T ®
están empeñados en consolidar el paradigm a vigente, y los períodos va, la teoría de P to lo m e o y l a teo ría de Copénfico son cottlp^ Z
de ciencia revolucionaria, en los que, debido a una serie de anoma­ es sobre la base de c rite rio s objet.vos que hemos estado d i L I
lías, el paradigma dom inante entra en crisis para ser sucesivamente abandonar la p rim era y acep tar la segunda.
abandonado y sustituido por un nuevo sistem a. Kuhn consideraba
Por su parte. L ak ato s acu sa a Kuhn de haber concebido los cam­
estos cambios como verdaderas y propias revoluciones que impulsan
bios científicos del m ism o m odo que improvisadas conversiones mís­
a los científicos a ver el mundo con ojos to talm e n te distintos. Pero,
ticas: la ciencia no a c tú a de m anera irracional y encuentra en su inte-
¿es posible comparar racionalm ente lo s paradigm as e n tre ellos? Para rior los criterios para avanzar.
Kuhn no, porque se trata de m arcos con cep tu ales tan distintos que
son inconmensurables, es decir, no com parables en tre sí por medio
de un criterio objetivo. Así, incluso una m ism a observación empírica
Filosofía de la ciencia e historia de la ciencia
puede asumir un significado distinto en base al c o n te x to teórico que
estamos asumiendo. Por lo tanto, los paradigm as p erm iten a los cien­
Debido a su sim ila r d en o m in ació n , a veces se atribuye a las expre­
tíficos captar aspectos diversos de los m ism os o bjeto s que habitan
siones «filosofía de la c ie n c ia » e «historia de la ciencia» un mismo
desde siempre el mundo y de sus relaciones. Sin em bargo, la afirma­
significado, c o n fu n d ie n d o p o r lo tan to sus respectivos campos de
ción de un nuevo paradigma no solo se producía, según Kuhn, por
investigación. S in em b arg o , es im portante aclarar que mientras que
razones estrictam ente científicas, sino tam bién por facto res externos
a A s o fia de la c ie n c ia nos p erm ite valorar críticamente teorías
al ámbito de la ciencia. Podrían desem peñar un papel decisivo, por
y métodos c ie n tífic o s , re flexio n ar sobre la difícil relación entre la
ejemplo, aspectos personales y biográficos de los cien tíficos como la
teoría y la p rá c tic a , e in terro g arn o s sobre los límites del conoci-
nacionalidad o la reputación anterior de sus m aestros.
mient0 cien tífico , la h is to r ia de la ciencia nos proporciona el ma­
No debe sorprendernos que una perspectiva sim ilar haya atraído terial a partir d el cu al e sta s consideraciones son posibles. También
las criticas tanto de Popper com o de L akatos. Según Popper, el aspec­ emos °bservad o q u e lo s filósofos de la ciencia intentan elaborar
to más crítico de este enfoque radicaría p recisam en te en la convic- i n s t r u c c i o n e s ra c io n a le s de la historia de la ciencia, o intentan
la k a to s y Teyerabend
74
Con vopper, contra Vopper. Zafilc,sof¡a , , .
------------------

comprender, a posteriori, si (y c ó m o ) l a c i e n c i a p ro g re s a y ^
el m o m e n to e n q ue su ta re a es eSpecif1Car
progresando, r c que
u á contribuyen
l e s son los ele
p e5de c‘ "" . leSi p s ic o ló g ic o s y culturales
me«toS 80 en un
Precisamente en referen cia a la r e la c ió n e n t r e l a filosofía de j ■tito» S°u rio a l p r o g r e s o cien tífico, se considera y dése;
^ q ie n to d a _ _ ---------------
ciencia y la historia de la c ie n cia , L a k a to s s o s t ie n e firm e m e n te qu* l í r i c a » , « ao ra c io n a l» . E n o tras palabras, podríamQs ^ como
nbe
«emp
historia in te r n a se o c u p a d e lo que está estrecham' que
«La filosofía de la cien cia sin la h is to ria d e la c i e n c i a e s tá vacía. La
historia de la ciencia sin la filosofía de la c i e n c i a e s c ie g a » (1976. p desarrollo d e la s te o r ía s c ie n tífic a s , mientras que ia ¿ T . hgado

366). Más adelante en ese m ism o t e x t o , s e ñ a la q u e « la historia de hene el ob jetivo d e s itu a r ese desarrollo en un con ten '* ^

la ciencia es cada vez m ás ric a en r e c o n s t r u c c i ó n ra c io n a l» (ibid., teniendo en c u e n ta to d o s lo s fa c to re s extra-científicos

p. 383). haber influido e n e s e p r o c e s o . 4 podnan

Es obvio que, en función de la p e r s p e c tiv a q u e e s te m o s dispues­ A esto se a ñ a d e el h e c h o d e que, para Lakatos, las reconstruyo
nes racionales d e lo s filó so fo s d e la ciencia deben siempre trabajar
tos a adoptar (inductivism o, c o n v e n c io n a lis m o , falsacionalism o.
etc.), tendremos tam b ién u n a fo rm a d is tin ta d e e n te n d e r la histo­ con los ejem p los c o n c r e t o s q ue Ies aporta la historia de la ciencia,
y no co n tra d e cirlo s: n o p o d e m o s sostener que la ciencia sigue un
ria de la ciencia y, en con secu en cia, el c r e c im i e n t o d e l con ocim ien ­
determinado r e c o r r id o r a c io n a l y ser desmentidos por los aconte­
to científico u «objetivo». E n el e n sa y o L a h is to r ia d e la ciencia
cimientos p a sa d o s . E l a c u e r d o y la coherencia entre la filosofía y la
y sus reconstrucciones racion ales (1 9 7 6 ), L a k a to s re fle x io n a sobre
historia de la c ie n c ia s o n im prescindibles.
las distintas perspectivas teóricas a tra v é s d e la s c u a le s pued e in­
terpretarse la historia de la cien cia. P a ra él, e n e f e c to , la historia El prim er c a s o q u e L a k a to s an aliza es el de un historiador in-
de la ciencia no puede ser una m era c o le c c ió n d e aco n te cim ie n to s ductivista. E s te c o n s id e r a q u e la h isto ria interna de la ciencia está
cronológicamente ordenados, desde el m o m e n to e n q u e es inevi­ formada solo p o r d o s t ip o s d e descubrim ientos auténticos: las «me­
tablemente investigada a p artir de u n m a r c o t e ó r i c o d e referen cia ras proposiciones f á c t i c a s » y las «generalizaciones inductivas»».
(sea implícito o explícito) que p erm ite a v a n z a r in te rp re ta c io n e s y, Además, él a c e p ta s o lo la s p rop osicion es demostradas como ver­
por tanto, atribuir significados. daderas, re c h a z a la s d e m á s y con sid era que las revoluciones cien­
tíficas c o n siste n e n d e s e n m a s c a r a r y eliminar definitivamente de
la base de su análisis, Lakatos p lan tea la fu n d a m e n ta l distin-
h ciencia los e r r o r e s irra cio n a le s . Para el historiador inductirist ,
na qp 8 E te rn a » e «historia e x te rn a » . L a h is to ria Ínter-
ejemplos c o m o el d e s c u b rim ie n to de la ley de la gravitación u
tipo de farf 6 rf :onstruir desarrollo ob jetivo d e la c ie n c ia ; todo
sd por p arte d e N e w to n s o n con firm acion es de su forma
tíficos, sus Íeí ? ‘ C° mo Podrían ser las c r e e n c ia s d e lo s cien-
kkla historia d e la c ie n c ia y va a la búsqueda de estos
motivo, Lakatos la y su autoridad, se d ejan d e la d o . P o r este

historia externa tipC° nf ^ era tam ^ ® n 11113 d iscip lin a ra c io n a l. La h isto riad o r c o n v e n c io n a lis ta , que acepta ciertas
demostradas, sinopporPsu s
de ia historia in te n T T ° bÍetlV0 de integ rar n u e s tra co m p re n sió n nes fácticas n o p o r lo q u e te n g a n d e descubrimientos
ne un papel im p ortan te, p e ro secu n d ario - los mayores
^ o a n u estro s fin e s, c o n s id e r a que
76 ; contra Topper. l a filosofía de la ciencia de lakatos 77
la k a t o s y T eyerabend fo p P er>

■ os). A dem ás, será consciente del hecho de que


c ie n tífic o s c o n s is te n en la e la b o ra c ió n de teorías
que n0 •v0s o Pr°^ reS1j0 n alióad no puede ser omnicomprensiva: es cierto
Solo
g an u n b u en p o d e r p re d ic tiv o , s in o q u e ad e m á s sean cacl5 ^ la ^ reCo n s tru c c ió n raríonal
racional rtal
del desarrollo /4o
de lo
la cien-
vez
sim p les. L a re v o lu ció n c o p e r n ic a n a es el ejem plo preferid intenta Uíl^ to r ia d0 r es igualm ente consciente de que la racio-
0 Por Ir solo a p osterior i, puesto que los hombres
h istó rico s c o n v e n c io n a lis ta s : la te o r ía de C opérnico
Construidaej
ctó»Peí° Ap ser base
to m o a u n a idea c o n s id e ra d a p o r su s co n tem p o rán eo s como C ¿dad pueCie je ta m e n te racionales; además, los científicos del
extra. n* „r.rp
Serf ' an h ab er segu. ido
s com p , patrones de racionalidad distintos a
v a g a n te (p o r lo ta n to , n o d e m o s tr a d a v e rd ad era), se lee como son
una en u n a etapa posterior.
sim p lificación d el a n te r io r y m a te m á tic a m e n te complejo sistema piado P ° ^ s y a c e p ta d o s

p to lem aico . E n e s ta lín ea, el h is to ria d o r convencionalista se com­ los reC° n° cuestión estaría difícilmente dispuesto a sos-
E1 historiad0^ e" )u b riin ien tos im portantes» ocuiren «simultá-
p ro m ete a m o s tra r q u e la te o r ía d e E in s te in sería, a su vez, una ma­
yor sim p lificación y q u e la c ie n c ia p ro c e d e ría en esa dirección. El
tener qoe «loS .^cubrim ientos debidos a nuevos programas de
jám ente»: los e s y ap arecen «fusionados en un descu-
p rob lem a es que el h is to ria d o r c o n v e n cio n a lis ta no puede explicar
¡nvestigación son u n a fese posterior de interpretación.
racio n alm en te p o r qué se h a n p rivileg iad o c ie rta s ideas o por qué c i e n t o úm eo» solo
algunas teo rías h an sido p u e s ta s a p ru e b a y o tra s no, cuando nin­
guna de ellas había m o s tra d o u nos m é rito s p articu lares.

El h isto riad o r falsacio n ista (d e m o ld e p op p erian o) busca en la


historia au d aces co n jetu ras, que p u ed en re su lta r faísadas, y expe-
rim entos cruciales n egativos. E n e s te c a so , se asiste a un progreso
científico cuando un exp erim en to deja una teo ría no falsada. De
trás de cada d escub rim iento exp erim en tal ten em o s una teoría que
fue desm entida por este d escu b rim ien to , el cu al ha llevado a la rec
tificación de la teoría. En la ó p tica del h istó rico falsacionista, des
cubrimientos factuales y aju stes de la teoría p erten ecen a la histo
ria interna. Sin embargo, p ara exp licar de d ón de surgen las audaces
conjeturas de los científicos, está obligado a b u scar los estímulos
que conducen a ellas en la h istoria extern a, en la influencia que Ia
metafísica e incluso los m itos pueden ejercer.

Llegamos finalm ente al caso del h isto riad o r que a cep ta la ^


todología de los program as de investigación de L ak ato s. E ste evi­
dentemente investigará, en el m arco de la h isto ria de la cien cia, h s
onas científicas rivales y los deslizam ientos de p ro b lem as (regre-
r

Paul K. F e y e ra b e n d : vida y obra

Los p rim eros a ñ o s e n Viena. La guerra y los


estudios

La vida de P au l K. F e y e r a b e n d p a re c e transcurrir de manera paralela


a la de su c o m p a ñ e r o y a m ig o L ak ato s: coetáneos, ambos directa­
mente in v o lu crad o s e n lo s a c o n te cim ie n to s de la II Guerra Mundial
e influenciados in te le c tu a lm e n te p or el encuentro crucial con Karl

Popper, de q u ien m á s t a r d e s e co n v ertirán en fuertes críticos.

Nacido en V ie n a el 1 3 d e e n e ro de 1924, hijo de un empleado de la


administración p ú b lic a y d e u n a co stu rera que se suicidará en 19

Feyerabend fue y a d e s d e m u y jo v e n un espíritu inquieto y con

intereses: no s o lo p o r la fís ic a y la filosofía, a las que dedica 7 ^

dios universitarios, s in o ta m b ié n p o r las artes como el te a tr,

° k literatura.

C °n la a n e x ió n (e n a le m á n , Anschluss) de A ustri P . ¿ e]
f » » ¡. * A d o lf H itle r e „ 1 9 3 8 . el c o n u o l poli® ' ' * * *

zistt!o se im p u s o p o r c o m p le to en el país-
Lakatos y Teyerabend
•Paul K. Teyerabend r vida y obra

Fue en este clim a en el que, u n a v e z te rm in a d o el in stitu to ,


•n 1942
Feverabend se alistó en el ejército alem án y, tr a s un período er 9 o n ^ ~ -------- 7 7 7 1PeSar de estas 00
^uí>¡aera.
de u/jy__ —
marión entró como voluntario en la a c a d e m ia m ü itar, en la de f<* ^ P un Z § V°---- *vwu
1Untanam^ e ir a favor

carrera hasta obtener el cargo de te n ie n te en 1 944. E n 1945, " “ “ I ■ 1. , «


— — ^ dur¡aurant* * en carnbi0 , se o p u m e ro n saen fican d o sus propias vidas.
la retirada alemana frente al ejército ruso, F ey erab en d fue alcanzad,
por tres balas, una de las cuales le dañó la esp in a d orsal; com o resulta ^ DeSpüés d e ia
és de la gg uu erra,
a , n, debido „a „„
su uiSuapacid
discapacidad, física,
. Feyerabend
asó un p eríod o dr\e>
e cr oo nn vv aale
lecc een
n cc ia en el
ia en h ncr\if -1, B!Ca'
pl h0SDÍts,
jr
* Fe>
do, quedó impotente y parcialm ente p aralizad o d e cin tu ra para abaje ~ „„ p lca ,aeApoida, una pe-
para el resto de su vida. d e W e im a r , en Alemania. Una
mieña ciudad c e r c a vez dado u
de alta.
4 1946.
en . y g racias a u
unn ssu
u b ssid
id io estatal, pudo asistir durante varios
Sin duda alguna, la participación vo lu n taria d e Feyerabend en el
meses a la aca d e m ia m u s ic a l d e W eim ar, retomando
nazismo proyecta una grave som bra d u ran te e s e p eríodo de su vida;
de teatro y ca n to , su s g r a n d e s p asio n es desde siempre3"1^ eStUdÍ°S
una sombra que lo seguirá h asta su tard ía exp erien cia estadouniden­
se: en las cartas dirigidas a Lakatos, en tre los añ os sesen ta y setenta, £ . 1947, 1. Q u i e t u d ,0 « i p u j d , ^

no faltan, efectivamente, referencias a episodios en los que algunos haberse recu p erad o p o r c o m p le to . Incluso su primer contacto c 7
estudiantes universitarios lo acusan de ser (h ab er sido) un «fascis­ universidad re s u ltó s e r p a r tic u la r m e n te turbulento: inicialmente dis­
ta» y, por lo tanto, de no ser un p ortavoz fiable co n respecto a las puesto a estu d iar risic a , m a t e m á t ic a s y astronom ía, decidió más tarde
reivindicaciones de los movimientos de izquierda de aquel momento dedicarse a la s o c io lo g ía y e s p e c ia lm e n te a la historia, que conside­
histórico. Feyerabend nunca se m uestra p articu larm en te afectado por raba más c erca n a a la v id a r e a l d e lo qu e lo era la física. Sin embargo,
estas críticas que, en las cartas dirigidas a L akatos, tra ta con un cier­
quedó d ecepcionad o t a m b ié n p o r el estu dio de estas disciplinas y fue
to desapego e ironía. En su autobiografía, Matando e l tiempo (1994),
entonces cu an d o se a c e r c ó p ro g re siv a m e n te a la física teórica y a la
Feyerabend dedica una parte importante a exp licar sus experiencias
filosofía.
juveniles; sin embargo, de estas narraciones no se d esprende una par"
ticular simpatía porHitler y la ideología nazi, a p esar de h aber recono- Colaboró c o n v a rio s fís ic o s au stría co s Ehr_
i o y admirado la habilidad oratoria y retórica del prim ero. lesHans Thirring ( 1 8 8 8 - 1 9 7 6 ) , K arl Przibram (1878 3
enhaft (1 8 7 9-1952). D u r a n te e s te período, su perspec iva ^
situación6 ^ ^ eStas P ^ nas es la pro p en sió n a m eterse en
petuoson w gr° 8aS C° n d 6x1 de com Placer a un te m p e ram e n to im- « e m e n t e in flu e n c ia d a p o r los llam ados P * ® " ® * habSan

de formar teStlm0rÜ0, incluso an tes d e la posibilidad g^po de filósofos y c ie n tífic o s q u e a principios e bend com­

feyerabend había r i s t o ^ T ^ 00 ^ Un proyecto P °h 'tico específico, e r á 0 el célebre C írcu lo d e V ien a. E n partic ar, ^ con0-
hartes impulsos perso T & *a °P ortlm idad d e d esfogar sus partía idea d e q u e la c ie n c ia , em p írica, era la ba .gncia 0 qUe
era Protagonista, como el de s^i r0Camdo^escos episod ios de los que chniento; tod o aq u ello q u e n o te n ía un lugar en peyorativa,
u esión, nos proporcionan u n a imagen . 1 . ló g ic a Ib ,m a l * c o n d a l » , de m— »? >
""""« ta fliic a .
P aul 7C Teyerabend-
vid*yobra

£n 1945 Produjo eJ ¡951 Feyerabend te rm in ó el doctorado y pr


- ^ F e y e r a b e n d y P o p p ; ; n^ tro
* „ Parte co™ pond,a * las Mas to «
lu g a r e n o c a s ió n del p r¡m ^ K i»nd c de¡ C írcu lo d e K raft. Los cuatro años n d ante la
del _________ _____ anos <lue pasó en Vjen.
reuní
in te r n a c io n a l de verano ^ la gu erra s e g u r a m e n t e f u e r o n m u y ^ S L
P«t el ! * “’<*
» « « “ * D u r“ “ pe* d0- Feye* " j - b . C “
'• p e q u e ñ a c iu d a d d e A l p b a c T " *
,> V¿ r.” ¡dad Otros,
de ;
al
t r * : xt',ní" ° * *
c e le b re í s i c o N,els Bobr. S n

s io n a d o p o r Ja personalidad dePopp^ rfodo de su vida e s ta b a ^e San d o a su fin.


pe
P ° r su lib ertad d e pensam iento, p o ^ j
s e n tid o d el h u m o r y p or su capacidad

de u tilizar un len gu aje llano frente * la carrera a c a d é m ic a entre Europa y Estados Unido:
p ro b lem as p articu larm en te comple­
Ludwig Wittgensíem (1869-195T). Llegados a este p u n to d e su c a rre ra académ ica, Feyerabendesperabí
jos. L a p articip ació n en los semina­
poder continuar su s e s tu d io s en la Universidad de Cambridge bajo h
rios de A lpb ach , inicialmente como
supervisión de W it t g e n s t e in . F u e e sta la razón por la cual pidió una
alu m n o y m ás tard e com o ponente y
beca, pero W ittg e n s te in m u r ió re p en tin am en te antes de que Feyera­
Feyerabend k n r ^ A secretario científico, fue sin duda para
bend pudiera e n c o n t r a r s e c o n é l en Inglaterra. A pesar de esto, Fe­
a conocer. Inspirado ”7 7 e" tra re n COmunidad acad ém ica y darse yerabend no r e n u n c ió a la in t e n c ió n de mudarse y al final se decidió
lúe uno de los ai ? 3 e x p e n en cia del C írcu lo de Viena, en 1949
por estudiar co n P o p p e r e n la igu alm en tep restigio sa London School
ri nombre de V ik t o X ^ T ftjndaron eJ C írcuJo de K raft, que tomaba
ofEconomics. D u ran te e s ta e ta p a , Feyerabend se vio muy influen-
los miembros del Círculo d S^ erV!ISOr de Fey e rabend y el último de | ciado in te le ctu a lm e n te p o r el m a e s tro , tanto, que llegó a compartir
terna principal en torn 6 ^Ue ^erm an ec^a en 1a cap ital El
plenamente esa m is m a p e r s p e c tiv a falsacionista que se convertirá
^ Kraft era el problema d ^JSCUtlan ^os P erten ecien tes al Círculo
en su principal o b je tiv o d e p o lé m ic a en los siguientes años. A pesar
ampliamente discutido e i 3 eX*sten c*a de^m u nd o extern o: un tema
* fe intercesión de P o p p e r, a F e y eraben d no le prolongaron la beca
había ... ° a *st°ria del pensamionf-^
' - - ‘Muecadn ,St0na ^ p en sam ien to ñ losóñ co, pero
* Andrés; co n el fin d e s u p e r a r e s te obstáculo, Popper estaba inclu-
Chculo de Viena. FeyerabpnH*110 <<meta^SJCa» p o r los m iem bros del
dispuesto a o fre c e r le u n p u e s to co m o ayudante, pero finalmente
utgenstein para participar r C° nS,gUl<5 conven c e r in d u so a Ludwig
J a b e a d no a c e p tó y d ic h o p u e s to fue a p arar a Joseph Agasa,
c° f 0' COmo ^ lata tal 7 ,ró P ° nente en una reunión d el círcu-
° COmP ° n e n te im p o r t a n t e d el e n to rn o de Popper. Asi, en I9o3.
h ‘“- " « « i * ' ” ¡> ™ g r a t a d , p ar.-
u as que respuestas. I cual ° 3 ^ 6na y co n n e n z ó u n b ie n io de intenso trabajo, durante^
I escr>bió vario s a r t íc u lo s p a r a en ciclop ed ias y tradujo al aleman
84
la ic a to s y T eyeraben d TaulTC T eyeraben d vida y obra
__ _______________ __________ _________ _85
— -----------------

u n a d e la s c o n t r ib u c io n e s filo s ó fic a s m á s im p o r ta n te r de su te m p e ra m e n to anticonformista, no siempre m


s o c ie d a d a b ie rta y su s e n e m ig o s . C o n la a y u d a del A? * fe y e ra b e n d d isfru tab a ahora, a nivel internacional de

E rw in S c h ró d in g e r, e n 1 9 5 5 o b tu v o u n p u e s to e n la y^ m P «taCÍÓn COm0 filÓS0f0 ^ 18 C1£nCÍa' y eUo «e Permitió


+ * * erran n ú m ero d e en carg o s, que a menudo se superponían
B r is to l, q u e o c u p ó h a s ta 1 9 5 8 . T a l c o m o d e m u e s tr a n l o s de
atener u " s gn v a r ia s u n iv ersid ad es de todo el mundo: desde la
a r tíc u lo s d e e s te p e río d o , la filo s o fía d e la c ie n c ia d e P ^ ^ 0508
de B e r lín (1 9 6 8 -1 9 7 0 ) hasta la Universidad de Auck-
v ía t e n ía u n a in flu e n c ia d e c is iv a e n el p e n s a m ie n to de F e ^ ^
FreieUnT v 1974). d esd e la U niversidad de Yale (1969-1970) hasta la
E s te p ro fu n d o v ín cu lo in te le c tu a l s ó lo c o m e n z ó a a g r i e t a r l e T ^ ’
|and< . . L , e T e c h n is c h e H o ch sch u le de Zúrich (1980-1990). Y fue
F e y e ra b e n d d e jó E u ro p a , al a c e p ta r u n p u e s t o c o m o d o c e n 'e T t ydgenóssisc ^ ^ etapa> donde murió el 11 de febrero de
U n iv ersid ad d e B erk eley , e n C a lifo rn ia . F u e e n p a rtic u la r a partir de
J Í e d a d ^ 7 0 añ o s.
la d écad a de lo s s e s e n ta q u e F e y e ra b e n d fin a lm e n te com enzó a per­
., te m p e ra m e n to de Feyerabend encontró expresión en
fila r u n a p e rsp e ctiv a filo s ó fic a p e rs o n a l c a d a v ez m ás radicalmente
0K * . e n su vida p e rs o n a l (¡se casó cuatro veces!); en la expe-
p o lé m ica en c o m p a ra c ió n c o n el « r a c io n a lis m o c r ític o » popperia-
,3IÍ0Saffladémica (h e m o s v is to el fren esí con el que se trasladaba de
no. D u ran te los a ñ o s a m e r ic a n o s , F e y e ra b e n d n o só lo radicalizó sus
rien0atersidad a o tra , p o r n o h ab lar de los chismes que su extrava-
p rop ias p o sic io n e s c ie n tífic a s sin o ta m b ié n las p o lític a s. Fue muy
« t£ com portam iento g e n e ra b a e n tre sus compañeros), y. en cuanto
p ro b ab lem en te d ebid o al c lim a c a m b ia n te d e e sa ép o ca: de hecho,
¡ L e a nosotros n o s in te re s a , e n la reflexión científica y filosófica
la U niversidad de B erk eley fu e u n o de lo s c e n tr o s n eu rálgico s de las
p ro testas e stu d ia n tiles qu e d iero n lu g ar a lo s m o v im ie n to s de 1968. que te llevó a asu m ir p o s ic io n e s provocativas, de una clara ruptura

En lo s E stad os U n id o s de e so s a ñ o s, ta m b ié n o cu rrie ro n cambios conrespecto a las tra d ic io n e s a n te rio re s y. por tanto, totalmente <«>

sociales profundos, desde luego n o sin trib u la c ió n , c o m o la apertu­ opcionales» en el p a n o r a m a d e aqu ellos años. Que una personalidad

ra de las universidades a los e stu d ia n te s de c o lo r. Fey erabend estu­ deeste tipo en co n trara e n L a k a to s u n verdadero amigo es,
vo com p letam en te in m erso en ese tu rb u le n to c o n te x to , tan lleno préndente: ju sta m e n te a q u e l L a k a to s que había si o un
de energía positiv a com o d esestab ilizad o ra, q u e te n ía claram ente 1 departido escru puloso y d is cip lin a d o y que no o c ^ 3 g e s t i o n a -
la mira puesta en las au torid ad es trad icio n ales. E n to n c e s , no debe por las formas m ás m o d e rn a s de resp u esta po 1
sorprendem os el hecho de que el propio F ey erab en d se volviese par-
ciento del poder y de la au to rid a d .
árm ente insoportable en c u a n to a sus re sp o n sab ilid ad e s acade-
y chocase en varias o casio nes co n sus co m p a ñ e ro s y superio-

el Prio f0 3 ^°S ^a c to r e s P o i c o s y sociales, no d eb em o s subestim ar


a b to o a W ° de Fe^ e n d , que siem p re se m ostró

r“ s" i S S - T " 1 p -r' M c ‘'“


u V
.tí*1
Lafilosofía d e la ciencia 'V CT
>.c
fe Feyerabend y i,'*'
V r
e ? <<¡r

A n a r q u is m o epistem ológico ^ A

La base de la p o s i c i ó n e p i s t e m o l ó g i c a d e Feyerab end es el recono-


cimiento de lo q u e c o n s i d e r a u n h e c h o h istó rico indiscutible: los

científicos que h a n c o n t r i b u i d o d e m a n e r a d ecisiva al desarrollo de

la ciencia n o s e h a n a d h e r i d o c i e g a m e n t e a un m étodo científico


(o a una « r e g k j m i p a » ) q u e le s h a y a s e rv id o para^dirigir sus inves­

tigaciones y l e g i t i m a r l o s r e s u l t a d o s o b te n id o s. Al contrario, m ás

bien se han e n c o n t r a d o i n c u m p l i e n d o las n o rm as establecidas en

sutiempo y e n s u c o n t e x t o s o c i a l y c u ltu r a l; sólo así han sido cap a-

^ de co n seg u ir é x i t o s d e u n a i m p o r t a n c i a fundam ental.

n ^ara ^ y e r a b e n d , e s t o s in c u m p lim ie n to s n o sólo están a la orden del

a en la em p resa c ie n tíf ic a , s in o q u e a d e m á s so n n ecesan o s. No son

^ w a n d a 0 n e g lig e n c ia d ei c ie n tífic o sin o to d o lo contrario, son el

e d e c is io n e s a b s o l u t a m e n t e co n scie n te s.

<l k p <0 •
88 lajitosofla de la ciencia de Teyerabend 89
'Laicatos y T eyerabend

U o e r ír c L » J e W t a - G w c ^ ¿ t e b w e r,
“ 2 > i » o c k ' o g i',e y w & .it
. „resior>antes■Porlo tant0’ no es unmétodo„•
* a . .« * ■ *» ° a “ - a a , i,
Dadaísm o y anarquismo epistemológ
ico
ParaFeyerabendno se trata, pues,dea<J .
El dadaísmo es un movimiento artístico que nació en Zúrich
n ,escríptiv0sina 31 C O n tra rí0 - d e s c a p tiV 0 : “ü P m ° * vista
y que más adelante se expandid a París, Nueva York y bJ t '9l6 I sob re cómo debería p ro c e d e ría ci Spt0P°^mar
que sobrevivió pocos años, hasta 1919. El nombre del moylmfertTi
deriva del término onomatopéyico típico del lenguaje infantil * £ j úelaentecómolaciencia tiende a
que uno de los fundadores del movimiento, Tristan Tzara, encontrópor* ¡ 9as Sonjustamentelos ejemplos tomadosd e k J ** m 'do‘cree
casualidad cuando hojeaba un diccionario de francés. Participaronen I ¡0Squerespaldan su tesis: estosigniñea q ue jaCie T ^ ^ ^ .k
el dadaísmo artistas de las más variadas procedencias: pintores, escul- ! caminoracional, a l contrario de lo qUemud)0 nosig^ñw}ún
tores, poetas, escritores, directores... pero el exponente más famoso í
es probablemente Marcel Duchamp (1 8 8 7 -1 9 6 8 ). El movimientonació ¡ jendemostrar. S
como unpechazo a cyalqiuer actitud ra c io n a l: con ese fin, las obrasde í Apesardela aparente clara rupturafrenteal
sus exponentes son a menudo provocadoras e irreverentes (bastacon ¡ fusdelaciencia contemporáneos a él mmnv losÜlóso-
pensar en L a F u e n te de Duchamp que es, d e hecho, fun unnariol). U ¡
crítica a la razón y aja lógica y, de manera paralela, a la exaltacióndela ¡ enre - — —
"libertad y de la creatividad, nos hace así comprender por qué el dadaís- ¡ Silenciada p or ee ssto
to s.
s
Así, por ejemplo, Feyerabend considera fundamental Ja contribu-
mo y la perspectiva d e Feyerabend han ido a menudo unidos, hastael j por ejem p lo, r e y a C4t»V^«r -
n de Kuhn, ” J la pristencia y el papel para
punto de acuñar el término «epistemología dadaista». ción de Kuhn, q uien y a h a b ía revelad o Ja existencia y
dón de Kuhn, q uien y a U U u .» _ nnal en la deuda. Como se ha
nada secundario d e l e le m e n to irracio n al en la ciencia. Como se na
nada s e c u n d a r ^ ___
;— a n te rio r m e n te , K uh n y a había distinguido entre cienga
mencionado a n te rio r m e n te , IQjh n y a hc*v^v>■.— ■— w de Feyera-
normal y cien cia rev o lu cio n a ria : segú n la interpretación de Feyera-
L a p ersp ectiva d e F ey erab en d , q u e tom a el n om bre de an arqu ism o hend, los p eríodos n o rm a le s (o « m onísticos») se caracterizarían por
IUj íUü jjo. ivuuu — L y ^ntihumamJ^rio; por el con­
epistem ológico, ep istem olog ía an arqu ista o epistem ología dadaísta, no elemento c o n se rv a d o r^ a iiío rita rio y ^nüliuniaua,
un
p reten d e ser vista c o m o u na lu ch a « con tra el m étod o» , sino como una ido, en Jos p erío d o s re v o lu cio n a rio s (o «plyrahsüpos») se asistiría a
trario
Iucha 'm Ú a M b eria d -d eím étod o » . leí e le m e n to c r j ^ v © * i J 2 Ü c a £ i f l ^ ^

Feyerabend iee Ja h istoria d e Ja cien cia co m o un contraste cons- e v id e n te c o n tin u id a d co n la posición epistem o 'gi
Pese a una ev id e n te c o n tin u io a u — * Qg aSpeCtos críticos. Bn
te en tre j a j i c t i tu d a u torit aria d e la s tm dician esjconservadoras a
deKuhn, Feyerabend ta m b ié n identifica algu oscura ia tnanera en
r : : í r taria 1Tnponer a ios científicos la s m etod olog ías ñjadas, Particular, según lo ve él, sig u e siendo totalm e ^ norrnai a un pen°"
per la* r j i re ^ cre a tiva d e aqu ellos eruditos que consiguen rom-
ocurriría la tra n s ic ió n d e u n período de cienc lg resulta difícil
invención 8e" eradas p o r ,a s reg,as estrictas. gracias a esta deciencia re v o lu cio n a ria : d e h ech o, a Feyera
<<anarquía" ' la a e n c ia es cap az d e lograr resultados
D
r?ícrW . ¿Tor

p 0
••3P»
90

i m a g i n a r q u e l a p r o l i f e r a c i ó n d e t e o r ía s alternativas a la domi

t e n g a l u g a r e x c lu s iv a m e n t e a l p r in c ip io d e l período revoluci0ia^ ' t

D e m a n e r a d is t in t a , F e y e r a b e n d c o n sid e ra m ás verosímil^
q u e y a e n e l p e r ío d o d e c i e n c i a n o r m a l s e asien tan teorías

c o n t r a p o s i c i ó n c o n e l p a r a d ig m a im p e ra n te . S i ese fuese e\o * ,


s e r í a a p r o p ia d o r e f e r ir s e a p e r ío d o s q u e s e suceden de m a n e ra ^
ñ o r e l c o n t r a r i o , l o s l í m i t e s e n t r e p e río d o s d e cie n cia normal y

P • , _ rwvrosos En esta crítica a Kuhn, Feyerabendsena»


^, t o
. . .t.o, r í.a d
J e l: --------
a r d “e -é ej »a m
»’ ig
* »o L ak ato s: no se
J l í ü s t o r i a d e la c ie n c ia u n a a lte rn a n c ia lin e a r ía n » - T ~ — r " “ ‘
q u e se autQ gY r ln y a ^ ~ - — periodos distintosy

h is to n a d e la c ,e n e ra , c o e x rs te n e in te ra ctú a n dos principios d i *


■_ _ P £ m c ip io ^ e te n a c id a d y el p rin cip io d e proliferación de teorías,
§ú s p rim e r p rin cip io , lo s cien tífico s persisten en sus investiga* tomas Kuhn ( 1 9 2 2 - 1 9 9 6 ) . f

on es in clu so c u a n d o se e n cu e n tra n c on obstáculos evidentes; con el


¿cómo es posible que Feyerabend apoye una idea de eSte j ^
se g u n d o le n cam b io , to m a n o ta de c ó m o te o rías rivales pueden existir
. e m ai}.era sim ulta n e a, Sin em b arg o , si observam os con atención esta
in terp retació n v em o s que n os resu lta un ta n to familiar: hasta aquí, la ca coexisten en todo m o m e n to ? ¿N o se trata,
p ersp ectiva de Fey erab en d e s tá to ta lm e n te en línea con la de Laka- ofende en absoluto defen-
contradictoria?
os. P ara Feyerabend, el e rro r p rin cip al de Kuhn fue, p or lo tanto, no En realidad, el filósofo a u stría co n o pr revolucíonarios
ten d er la relación real en tre la «co m p o n en te p orm al» y Ia <<corn" der la idea de que e fectiv am en te se producen cam i ° ^ ^ ^ d e n c ia r el
P c n tic a (o filo só fica)» d e la c ie n c ia y haber hecho coincidiré! durante una em presa cie n tífica. P o r el contrario, tien y
prolT PÍ° í tenacid ac* co n la c o m p o n e n te norm al y el principio de hecho de que el paradigm a d om inante puede estar ^ «caí-
cia taC* n Con c o m p o n e n te c rític a y revolucionaria. Pero la cien- compartido en un m o m en to h istó rico concreto <<reVolucio-
de « n o r l T ? * SÍn° k COexisteo c ia d e la tenacid ad y Ja proliferación.
da» Parezca com o u n h e ch o claro y violento; las am
^ « n o rm a lid a d » y «crítica».
nes científicas», sin em bargo, son pura apariencia
mentos histórico ^ Feyera^encl n o niega que en determ inados mo- - a* Feyerabend óectaC& te
tejim ien to s re , e t e n g a la im presión de en contrarse frente a acón-
revolucionarios para el desarrollo de la ciencia. * *

ConserVuv.cK)f'
ha.
l a filo sofía d e la ciencia de
92 L a k a to a y Teyerabend

a m enudo los cien tíficos h an acep tad o sin reservas: la ex' f una teoría m o s tra b a su disonancia con re5pecto.
«hechos escu eto s». T am b ié n en e ste caso , no s h acem o s e c o d ^ * * ^ an tíficos
,s se preocupaban por cambiarla. Este e;
;cien es uno de los casos
ticas ya form uladas p o r L akatos. In clu so recogien d o este 1 a ^ ^ míe m u estra c la ra m e n te la radicalidad de la
ce que Feyerabend va tod av ía m ás lejos y m u estra una total °’^ enlaS ^ . . . , oC »p o re e u n ta si esta p stra f^ » . . ^ sPechvade
al «razo n am ien to clásico », seg ú n el cu al serían lo s datos e °^ °SÍCÍÓn V : 1“ <— - « íl» r m + ¡
^ tales y In ex p e rie n cia lo s q u e m ed irían el éx ito \nte a la teoría, y n o a lo s hechos, la falta de acuerdo?
— ría. Com o ya se h a visto, el a c uerdo e n tre tenp> y hechos f u e ^
También con re s p e cto a e ste tem a, Feyerabend se encuentra a sí
los criterio s p rivilegiad os p a ra elegir e n tre te o ría s rivalesTEn de
«dialogando» c o n las alegaciones formuladas por Kuhn Así,
tido, la preg u n ta q u e se h a c e F ey eraben d e s la siguiente: ¿es r e a lm ^ '
podemos interpretar la p o s ic ió n de Feyerabend como una radicab­
p o sible r e f e r ir s ^ a j^ c h o ^ o b je t iy o s , c o m p le ta m e n te independien!!!
de nu estro s m ancos c o n c e p tu a le s y, p o r lo ta n to , capaces de re tq a n de de las teorías,
según la cual no seju e jd en ^ co m p _ a ra q g o rfe
se n ta r el b a n c o de p ru e b as d efin itiv o p a ra n u estras teorías? En otras
ffldistintos periodos h is tó r ic os, que p e rs ig u e n ¡^ v ^ d ifa e m e s y
p alabras, ¿so n lo s h e c h o s re a lm e n te fia b le s y neutrales? La respuesta
que solamente a ü ñ m v e T sú p e rficia l se refieren a los mismos objetos
d e F ey eraben d so lo p u ed e se r n e g ativ a. E n cu a n to a la supuesta fiabi­
yconceptos.
lid ad de lo s h e c h o s, e s fá c il c o n s ta ta r q u e n ad a nos garantiza que los
h e c h o s q u e e s ta m o s v ie n d o n o se h ay an co n tam in ad o o sean conta- Llegados a este p u n to , sin em bargo, surge inevitablemente una
m in a b le s (p o r lo m e n o s h a s ta c ie rto p u n to ). A e sto debemos añadirle pregunta. Si no es le g ítim o c o n sid era r la experiencia como el banco de
que el c a r á c te r h is tó r ic o -fis io ló g ic o d e lo s h ech o s no s impide definir­ pruebas de las teo rías, ¿ cu á l es, entonces, nuestro criterio para elegir
lo s de m a n e ra d efin itiv a, y a q u e s o n o b je to de co n stan te s cambios: de entre teorías que c o m p ite n , según la perspectiva de Feyerabend? En
h e c h o , n o e s d e s c a b e lla d o p e n s a r q u e lo s h e c h o s observados por los suopinión, la e le c c ió n e n tr e teo rías rivales puede basarse exclusiva­
c ie n tífic o s del sig lo xviii p u e d e n h a b e r sufrid o algunas modificaciones mente en razones de tip o p rag m ático : lásieorías s e evaluarán sobre la
y n o s e r e x a c ta m e n te lo s m is m o s h e c h o s que observan los eruditos base de su éxito predicativo, de su eficacia en relación con los propósi­
h o y e n día. D e sd e el p u n to d e v ista de la n e u tra lidad, Feyerabend está tos de los científicos, pero ta m b ié n sobre la base de sus capacidades

co n v e n cid o de q u e h a y u n a c la ra s e p a ra ció n e n tre teoría y hechos, no Persuasión. P or lo ta n to , no es so rprendente que para Feyerabend
e x is te n lo s h e c h o s e s c u e to s y sim p le s, p o rq u e siem p re se interpreten noSea P°sible e sta b le c e r u n a d istin ció n clara entre ciencia y pseudo-

s o b re la b a s e d e te o r ía s a n te rio re s q u e de algu na m anera hemos m c^enc¡a. Incluso m ás ra d ica l, sugiere que la imposibilidad de marc

te rio riz a d o » . A d e m á s, la c o n c ie n c ia y a e x p licita d a por Lakatos ^tolímite no p la n te a u n p ro b lem a: de h ech o , no nos importa que una
q u ie n to d a s la s te o ría s p r e s e n ta n a n o m a lía s y contradicciones i ^ p°na sea ^ á s o m e n o s v erd ad era que otra, sino solo que

ñ a s , n o s in s ta a r e c o n o c e r q u e n in g u n a te o ría con cu erd a siem^ eor|a en e l c o n te x to en el que vivimos.


(to d o s ) lo s h e c h o s . T ra d ic io n a lm e n te , la fa lta d e acuerdo en
w ! LCn? eStá co n v e n cid o de ^ue SU P^ cu e n te e l caso de ideas
y h e c h o s s ie m p re se h a a trib u id o ju s ta m e n te a los sistem m os fe c h o s h is tó r ic o s : en realidad, es
M U poi
Q * * iW e Q rw p£'‘ l ^ „ « < , f r u W * ’ ,

/A *
r iJ U .< *d « *■- . ^ A ...
l a filosofa de la ciencia de Teyerabend

la k a t o s y Teyerabend

P í T V ríA5 SF' r -
H e /'0 Í J J 0/ I & )
e x ito sa s ca íd a s e n d esgracia durante largos períodos, que solamen-
innovaciones en el sistema
t e m á s tard e se recuperan y se integran d en tro de teorías que con
el tie m p o so n am p liam en telicep tad as. E n este sentido, Feyerabend
p o n e el ejem p lo de la laboriosa trayectoria que estableció el modelo
, a |a historia de la astronomía, hay una tendencia común
feferenc^ ^ Nicolás Copérnico (1473-1543), el De revolu-
__h e lio c é n trico e n astro n o m ía: lejos de ser una teoría original introdu­
a interpretar c o e ie como una —
$ tjUm, -------------
)rb¡um coeiesnum, contribución de clara ruptura
--------------------- - con
cid a p o r C opérn ico, Feyerabend pone en evidencia com o ya lo sjú ta -
jpe.+m¡r de un golpe
üonibus °rbiurn de destruir qolpe el antiguo modelo ptolemaico;
í
.goricos de la antigu a G recia defendieron y difundieron la tesis de que
- Pasado' ^ rañaf. en este sentido, que se hable de «revolución coperni-
era la T ierra la que giraba en torno al Sol y no al revés.
n0eSdp 6 alidad sin querer en absoluto quitar protagonismo al papel
A p esar de esto^ d u ra n te m u ch os siglos fue el m odelo ptolem ai- cana’* x Z n hav’ que ser conscientes del hecho de que los cambios,
c o el q u e se e sta b le ció ; d esd e el pu nto de vista de sus partidarios, t Z c i suceden de manera gradual y que a menudo se confunden

la h ip ó te sis p ita g ó ric a era to ta lm e n te inad m isible y ciertam ente tradiciones e innovaciones.
n o c ie n tífic a . C o n lo s sig los, sin em bargo, sabem os que la relación Nicolás Copérnico
'C e n t r e d i m o d e lo p to le m a ico y el h e lio cé n trico se ha invertido poco (1 4 7 3 -1 5 4 3 ).

a p o co . E ste e je m p lo e n ca rn a a la p erfecció n el pensam iento an­


tic o n fo r m is ta de Fey eraben d , que llega in clu so a afirm ar «que el
c o n o c im ie n to de h o y p ase a c o n stitu ir lo s cu en to s de hadas del m a­
ñ a n a » (F e y era b e n d 1975/ 1986, p. 36 ). Las teorías que en el pasado
re c ib ie ro n u n a fnprtp Ipgiflm id ad. al fin al fueron abandonas; ^ v ice­
v ersa, te o ría s que fu eron en érg icam en te adversas, tuvieron después
su v en g an za. A la lu z de e sto s episodios h istó rico s, no se puede
tra z a r la lín e a que p reten d e sep arar las teo rías cien tíficas de las no
c ie n tífic a s.

1
Tratado contra e l método. El caso Galileo

F e y e ra b e n d e sc rib ió m u ch o d uran te su vida, pero es el Tratado con­


tra e l m étod o el q u e re p rese n ta su co n trib u c ió n m ás im portante
al d e b a te d en tro de la filo so fía de la cien cia. El libro, publicado en
1 9 7 5 , fu e e n realid ad el resu ltad o de u n a larga g estació n , durante a
tci filosofía de la ciencia de Teyerabend
Zakatos y Teyerabend

rabend cam b ió repetidam ente


^ 6 sirio tam bién la e stru ctu ra del
el1 p
escrito°
í P u ed e q u e tal vez nos sorprenda, pero la verdad e s que la astrono- erito, aSUPr°
vecesPÍap0SÍCÍÓtl
in I
• m ía co p ern ican a e sta b a todavía b asad a en gran medida en datos de la radical. De la corresp on d encia entre él y Lakatos ^ **
mérito ju sta m e n te de este último emerge
j cosm olo g ía ptoiem aica y en elem entos que s e derivaban de laiilosofia^ fue
cómo que el libro final®lente
L __ aasií 2iéüca. Así, por ejemplo, Copém ico había mantenido la idea de que
la 1»* en Ia versif ? n ¡,a q “ 10 leemos h°y-- si no hubiera s.do
; el universo esta b a formado por e s feras cristalinas, que el movimiento
ríos estímulos in telectu ales, las continuas sugerencias y las in.
j d e los cuerpos c e le ste s era uniTorrnecirnjíar y que el Sol s í estab a en
«¡sientes recom endaciones de Lakatos, probablemente el Tratado
i el centro del universo, aunque mmóvii, com o si p o sey ese algún tipo de
j naturaleza divina Copém ico, además, había intuido que el universo tenía
contra el m étodo n u n ca se habría publicado.
[ q ue se r mucho m ás grande de lo que s e había supuesto hasta el mo-
Feyerabend dedica una parte considerable de este libro al análisis del
j mentó, pero no s e había dejado llevar en absoluto por la posibilidad de
«casgjüalileo». En particular, el filósofo reconstruye el procedimiento
• que fu e se incluso infinito. Además, mientras criticaba de manera explí-
; cita la representación m atem ática de Ptolomeo, al mismo tiempo, había r^nfífiroadoptado por Galiieo que hace referencia al famoixTMúgP so-
5 decidido no eliminar por completo los epiciclos en su modelo. Partiendo falos dos máximos sistem as d el mundoptalemaicoycoperuicano (1632).
¡ de todos e sto s elem entos, la tesis (a menudo apoyada) de una mayor
Para los que en la ép oca de Galiieo pretendían defender la hipó­
• «simplicidad» d e la teoría de Copém ico con respecto a la ptoiemaica es
¡ fácilm ente cuestionable. tesis copemicana, el principal problema radicaba en enfrentarse a
! También d ebem os ten er en cu en ta que la contribución de Copémico unaserie de observaciones de sentido común que parecían en cambio
¡ fue m atemática, no observaciona!. En el fam oso prefacio del D e revolu- apoyar de manera e fic a z la tradicional convicción de la inmovilidad
; üonibus orbium coelestium (publicado el año de la muerte de Copémi-
de la Tierra. En este sentido, uno de los argumentos más comunes
¡ co), el teólogo y científico Andreas Osiander hacía hincapié en el hecho
í de q ue C o p ém ico no había tenido ninguna intención de argumentar que para respaldar el m odelo ptolem aico era el llamado «argumento de la
í el universo era efectivam ente tal com o lo describía, sino que las suyas no torre»: dejando caer una piedra desde lo alto de una torre, estaba claro
\ eran m ás que hipótesis m atem áticas, útiles para simplificar los cálculos que caería siguiendo una trayectoria recta y perpendicular con res­
; astronóm icos. S i eran e s to s los verdaderos propósitos de Copémico o si
pectoa la superficie terrestre. Los detractores de Copémico argumen­
j el prefacio de O siander tenía el objetivo de prevenir eventuales críticas y
ta n que, si la teoría que él proponía era cierta, la piedra caería lejos
í condenas e s todavía una cuestión ab ierta Sin duda, en tanto en cuanto
í la teoría d e C o p ém ico fue percibida com o una simple propuesta teórica
dela base de la torre. Sin em bargo, resultaba evidente para todos que
{ no hubo problem as en reco n o cer su s méritos y aceptarla no sucedía. Este y o tro s episodios que, al menos aparentemente,
| S e r á n e c e sa rio e sp e ra r h a sta 1 6 1 6 para asistir a su condena: en e se ^bastaban con la teoría copernicana, no desalentaban en absoluto
í m om ento, de hecho, las o b servacio n es de Galiieo la ponían a un nivel pri- alileo. Para Feyerabend, ^ ^
í vilegiado e n co m p aració n con el m odelo d e Ptolom eo. Por motivos ¡deo-
una clara dem ostración de cóm o n o e s la evidenciacontraria la que
¡ ló g ico s y políticos, e sto , las instituciones religiosas, no podían tolerarlo. ;
H ^ óitos a abandonar sus teorías. En su texto, sin

Continúaenpág- wo-
(só lita
h OI° u d\ Sml
&*P Oe 1J o r r e . (> ° f
t o l a ciencia de Teyerabend
98
lakatos y Teyerabend

r e s u lta d o s s e ¡lustraron en la obra S idéreos

G a lile o G alilei y el Diálogo 0


¡IteleSC|°6Í ° - j r n ue G alileo no era astrónomo. Su principal
{ cQn -
* * e" berr.os * < & < & * bien en el estudio de los problemas rela­
G a lile o G a lile i fu e u n o d e lo s c ie n tífic o s italianos más • tó o ¿ eb ,iconslsf'3
n s is tía n ^
la s * _
sen, ¡d0i ell
su nbietlvo
objet¡vo era
era demostrar
demostrar
N a c id o e n 1 5 6 4 e n P is a , fu e e n e s a ciudad y en ¡, c¡entlfi -.¡miento: ei , tél¡ca. Aristóteles, y no Ptolomeo, era
„n e|movirniSSe'
re a liz ó s u s e s t u d io s d e ju v e n tu d y tuvo su s primeras e x p e / ^ I 0 * * * “ f t J teorías de Copérnico captaron su
c o m o e n s e ñ a n t e . N o o b s ta n te , fu e el período com o docent 0035
U n iv ersid a d d e P a d u a , e n tr e 1 5 9 2 y 1 6 1 0 , el m ás significativo^ * ! 3 MBS a'iad0S ^ SUS Pr° PÍ0S
e l d e s a rro llo d e su in v e stig a c ió n . L a m ejo ra progresiva de las con­ í P°rq dedicó a elaborar uno de sus escritos
d ic io n e s e c o n ó m ic a s y un a m b ie n te intelectu alm ente más vibrante S | ^ f , 624y 163° Ga" *°n en f 632 desató no poco revuelo y le
p erm itiero n q u e G a lile o o b tu v iera re su lta d o s científicos notables' ¡ ^ osos. cuya Pub" ^ ' censura de |a iglesia: se trata de Dialogo
y e s p r e c is a m e n te e n a q u e llo s a ñ o s cu an d o el científico entró en i S *** E tern a s del mundo p i o l e t y c ó p e m e
c o n t a c t o c o n e l s is t e m a c o p e rn ic a n o e inició, m ás tarde, los ensayos
i s0b'el 0Sed¿ríen W co sep rO P °~
Retrato de Galileo Galilei
■ el tradldona! sistema
a los cuarenta años, por i i*3® geocéntrico, que po-
Tintoretto (1605-1607).
j C H e n a en el centro del
; ^ r s e y a t a b a q u e losotros
\ —mos celestes (el Sol y los pía
; netas) rotaban alrededor de esta
i B Diálogo de Galileo transcurre
i durantecualrO-díSS y tiene como
S protagonistas a Filippo Salviati
f; (1582-1614), científico y astró-
¡ nomo de Florencia que se hace
| portavoze intérprete de las tesis
} copernicanas y detrás del que
| se esconde el mismo Galileo;
¡ 3 Giovanni Francesco Sagredo
I (1571-1620), un noble diplomá-
I h ^co de Venecia, particularm ente U s rasa» de H — — dibujo de
Galileo de 1616.
polémico en cuanto a la c e n su ra
101
l a filosofía d e la cien cia d e Feyerabend

100 la k a t o s y Feyerabend
( a

j¡i¿oeraJa «realidad» o la «falacia» de aquella observad^


d d e hecho co n v elid o de qu(^ n u ^ r a s i ^ ^
^ j n ^ a r ^ c ü m e n t e . Con el fin de respaldar estaZ
religiosa y que en el texto asum e el rol d e m oderador; y, finalmente al
personaje inventado de Simplicio, que en ca rn a y d efien d e las tesis de
ose apoyaba e^ H T g u ien te ejem p lo: cuando camin am o n ,

la tradición aristotélic a Podem os ver q u e en el m om ento de la publica­


ción del Diálogo, los dos protagonistas históricos ya habían muerto- en
v“
- ííiS K M Í U t . » " dud„l “
cambio, la introducción de la figura d e Simplicio fu e probablem ente una piadóndaLuna.
nosviendo, y........ir
e ste infdCicl0
iohh“a sid
ld“o “ta "n *fu“ e*rte
™e n%aiguuao
- n * c u « uI “ '
táctica prudente por parte d e Galileo para referirse de un modo indirecto ',° nu n cio______
n e s y ritua
inducido a co n stru ir « siste m a s e n te ro s d e convenciones y ritua-
a uno d e su s contem poráneos fam o so s q u e todavía seg u ía con vida, En
e ste sentido, s e han propuesto varias hipótesis: para algunos, Simplicio Jbj». A pesar d e e sto , sa b em o s q u e la n u estra e s solo una impresión.
sen a el altee ego del Papa Urbano VIH, quien s e había m ostrado muy inte­ Expresiones com o « la L u n a n o s sig u e» y « la piedra cae perpendicular-
I les»
resado en los nuevos'*descubrimientos en el cam po d e la astronom ía y en mentea la superficie» d e scrib e n c o n exactitu d fenóm enos que vemos,
quien Galileo depositaba, precisam ente por e so , la esp eran za de un pleno peroesto no n os garantiza q u e lo q u e e stá sucediendo coincida con la
reconocimiento de sus descubrimientos. Para otros, en cam bio, detrás
de Simplicio s e ocultaría Cesa re Crem onini ( 1 5 5 0 - 1 6 3 1 ) , un destacado manera con la qu e n o s referim o s a e llo s.
profesor de la Universidad de Padua y defensor a ultranza d e la filosofía En este punto, Feyerabend se re fiere a la lingüística, la arr£i2gqlo-
de Aristóteles. También s e podría sospechar que con el nombre de «Sim­ gía y laj>sicología d el aprendizaje para reflexionar sobre el hecho de
plicio» para su personaje ficticio, Galileo quisiera referirse irónicamente al
quelos hom bres tien d en a a so c ia r co n firm eza lo s fenóm enos que ob­
carácter cuanto menos ingenuo de las te sis que pretendía refutar.
servan con las exp resio n es-serb ales co n la s que los describen, creyen­
Al contrario de lo que esperaba, el h ach a d e la cen su ra cayó sobre
su obra: el libro fue introducido en el índice de libros prohibidos y en doque este víncuJo^ esriatu ral y , p or lo tanto, verdadero. Sin embargo,
1 6 3 3 s e vio obligado a retractarse, e s decir, a repudiar su propia doctri­ utilizar expresiones d el tip o «la L u na n o s sigue» para referirse a lo que
n a Viejo y ahora ya ciego^ a fin ales de e s e m ism o año s e retiró a Ar- los sentidos p arecen su gerirn o s n o sig n ifica captar el significado reai
cetrif continuó corTsu investigación so b re el movimiento y finalm ente de ese fenóm eno. Feyerabend d efin e entonces las «interpretaciones
murió en 1 6 4 2 . naturales^ com o aquellas o p eracio n es m entales que nos llevan a con-
Arales» com o aq u ellas o p erario *—
iderar «naturales»,
aderar «naturales»,c -y
y com
com oo ta
ta les
les verdaderas, ciertas
c^erta^ apariencias
verdaderas, identificar
^ dos
^ form en
formas
a
^roreta
las que decidim os fin alm en te creer. Podem os iden ^ ^ jnterpreta-
go, Feyerabend quiere ir m ás allá y tratar de reconstruir paso a paso
opuestas de cóm o han sid o h istó ricam en te trata como «Ili­
la manera en que Galileo afrontó y superó estas cuestiones críticas,
ciones naturales: algunos, com o K ant, las han cons* ^ ^ concebido
convirtiéndolo así en un ejem plo paradigm ático de cóm o se articula
pótesis a priori de la cie n cia » ; o tro s, com o ^aC° n’.nvestigación-
realmente la investigación científica. com ° «prejuicios» a elim in ar an tes de em pezar a ^ ^ ^ opta_
Feyerabend ve com o Galileo no hubiese tenido ningún problema ParaVeyerabend, la grandeza de G alileo cons' ^ ^ p ro p ó sito del
en admitir la exactitud de las observaciones del experim ento de la do una actitu d interm ed ia en tre estos dos extre
torre y de otros sucesos parecidos. M ás bien, lo que el científico había
102

la ica to s y Teyerabend

1 a filo so fía d e la cien cia d e Teyerabend

científico no era en realidad ni mantener para sie

dones naturales ni eliminarlas del todo: Galileo quería6 ** mterPreta


cutirlas críticamente. Según Feyerabend, se había dadcT Cambio,diS'
los hechos no son neutrales, pues contienen elementos^^3^ 6 D I A LDOI G C
cuyos orígenes no están claros, ya que no sabemos (o n o r m d ^ COí G A L IL E O GALILEI LINCEO
MATEMATICO SOPR.AORDINARIO
somos conscientes) cómo y por qué se introdujeron estos elem^110 DELLOSTVD10DIUSA.
E Ftkjofa, tMatuuricoprimara¿ti
Para desenmascarar los «ingredientes ideológicos», Galileo T ***’ SE&EH1SSIMO
que Feyerabend definió como «método de contrainducción» - 1 j ° G R .D V C A D IT O SC A N A -
DoueneicongtdTi<Jiquítrrogiomate(idifcerzs
es formular una teoría que (aparentemente) se contradiga conlosh* íopraidue
MA5SIMI SISTEMI DEL MONDO
TOLEMAICO.ECOPEXNICANO-,
chos que observamos y utilizarla para descubrir los «principios ocul ■pnrnniiimUnrminuntuUr.gai t tUtmí
tos de la contradicción». En otras palabras, se trata de ver quépasaría UMUfntvtM.fu^ftrrthttfuU.
*>*-----
si, en lugar de descartar una teoría nueva que está en desacuerdo con
una colección de hechos establecidos, la mantenemos y la utilizamos
para encontrar una explicación a ese desacuerdo. Para Feyerabend, la
contrainducción siempre ha sido una «parte esencial del proceso del
descubrimiento científico»: nos permite evaluar las interpretaciones
Fnwtispicibdel D iálogo sobre /o s d o s m áxim os sistem as d el m .m j*
naturales anteriores, mejorarlas o introducir otras nuevas. Seránjus­ de Galileo G alile i. F lo re n c ia , 1 6 3 2. del mundo ptolemwco y cop
tamente las nuevas interpretaciones naturales las que al final forma­
rán un nuevo lenguaje de observación.

Para Feyerabend, que se basa constantemente en la inform ación


proporcionada por el D iá lo go , el éxito de la argumentación de Ga­
lileo no se debe solamente a motivos estrictamente científicos, sino
también (y tal vez sobre todo) a la habilidad del científico en utilizar
frente a sus interlocutores lo que el mismo Feyerabend definió como
- — -« v i tryeraDend definió com
«me^jpsjjg propaganda» y «trucos psicológicos». P*rp r' rnh* r]n
yyerabend
erab en dse
"s^refiere
ef o e ^o ~ ^ ^ <<tnjc o s p s ic o ló g ic o s » . P a ra probarlo, Fe
tnales mediante los Ct m° ^a^ eo emP^ea lo s d o s sistem a s concep

Primer sistema con ce t 68]56 ¿nter^r e t a ^a rn o v im ie n to e n su día. Bl


idea absoluta de U ’ ^ P ica m e n t e tra d ic io n a l, s e basaba en la

d S6gund o* d efen d id o p o r GaiÜeo, fue


1 ^ ( a^Ipc^ . ec^or de k lúea de que el movimiento era

‘10/nncCi
'la filosofía de la ciencia de feyerabend
la k a to s y fey era b en d
104

unto, no debería sorprendernos que A


Feyerabend
para explicar por qué n o rm a lm e n te n o p e r c ib im o s el m ovimi
a este ^ eTlC te de Galileo con la expresión «exDerier>r^
e x p e r ie n c ia d e G a lile o c o n la expresión «experiencia
la Tierra, ciertam ente n o fue el ú n ic o . De h e c h o , q u ed ab a p0r
a tí£ c0 n 0 r e c u r r ía a observaciones o
recer por qué la piedra caía v e rtic a lm e n te al p ie d e la to rre y no * SC'a' ^ . w j d C*eri - c w n n iio lm nw! - L es más*
toSpara corrob orar s u te o r ía , ™ que u r j a g ^ . es
daba atrás». En este caso, el s u p u e sto in tro d u c id o fu e el del p r i n ^
las c o n d ic
__io n e s q_u e _p o d ría n haber t t a* p....a —
l d a—d posición.
o^Sn
de_inercia circular, según el cu al lo s s is te m a s e n m o v im ien to (co^
l3S U ” 'h o -------
ra q u, e d a to d a v ía m á s claro el motivo por el1 c-Ual
'era la T ien a para G alileo) seg u ían d e m a n e ra n a tu ra l u n m ovim iento ' ra « con tra- in d u c c ió n » a la estrategia
llam aara ---------- ----- utilizada
circular con velocidad angular c o n s ta n te .
V : el cien.tífico ÍnJT
tfer^n o ssíñ
ig u
u ió
ió u
unn razo n am ien
razonam ien to
to inductivo no inició
inductivo, no inició
Feyerabend con sid era q u e la a p e la ció n d e G a lile o , y a sea al princi ¡USinvestigaciones b a s á n d o s e e n fen ó m en o s observables o reprodu­
pío de relatividad o sea al p rin cip io de in e r c ia c irc u la r, p o n ía en eviden­ c e s experimental m en te p a r a ^ Ó d e r soío aFFñiT formularTaTleyós
cia algunos aspectos p arad ig m ático s, a u n q u e ta l v ez inesperados, de ^¡versales. En lu g a r d e e s o , s e e m b a rcó en un trayecto inverso, ela­
la empresa científica del cie n tífico . E l p rim e ro se re fie re a la naturaleza borando primero u n a h i p ó t e s is e n c ie rta medida extravagante para
de la experiencia. Hay un a m arcad a d ife re n c ia e n tre la experiencia del SUé p o c a jjifo r M n d o T ía re a lid a d c o n s u j m a g t ó poder
sentido común, en la que h a b ía n c o n fia d o lo s e ru d ito s de la tradición demostrarla. L a c o n t r a in d u c c ió n lo es, p o r tanto, en dos sentidos: en
aristotélica, y la^gxperie n cia así c o m o fue c o n c e b id a por Galileo en primer lugar, en c u a n to a q u e n o sig u e el procedimiento inductivo que
sus argumentos. E sto s fueron, e v id e n te m e n te , in sp irad o s en una idea procede de lo p a r tic u la r a lo u n iv e rsa l; y, en segundo lugar, porque se
más «soEsticada» de exp erien cia qu e, seg ú n la in te rp re ta c ió n de Fe­
presenta com o u n a e s tr a te g ia jl ó g i c a .
yerabend, contenía claros «in g red ien tes m e ta fís ic o s » (cfr. Feyerabend
Desde el p u n to d e v is ta d e F e y e ra b e n d el «caso Galileo» es para­
1975/1986, p. 78). De hecho, el c ie n tífic o ita lia n o no h a b ía en absoluto
digmático porque n o s ilu m in a s o b r e el comportamiento real de los
recurrido a hecho s hasta ahora in é d ito s qu e p o d ría n h a b e r apoyado
científicos con r e s p e c to a s u s p ro y e cto s : h acen grandes descubrimien-
de manera inductiva la h ip ó tesis d e qu e la T ie r ra se m ovía. Al mismo
tos no porque sig u e n d e m a n e r a rígid a y racional un método preciso,
tiempo, ni Siquiera había buscado d ato s e m p íric o s q u e pudieran refii'
iin°ffla a *rg o lo T 5 ti e n fo q u e c i e anvoT L^ m ciaTTmgStrrásnóaósu
tar el punto de vista geocéntrico. P od em o s ver qu e, p a ra Feyerabend,
la estrategia de Galileo se b asab a m á s b ie n e n u n «trem en d o salto carácter irracional.
r ------------- «
¿ ^.imaginación» que lo había llevado fin a lm e n te a fo rm u lar hipótesis M e n o rm e n te h e m o s d ic h o q u e so n varios los aspectos interesa
.— ad h oc. Con estas consid eraciones, F ey erab en d c o m e n ta claram ente t e que se pu ed en o b t e n e r d e la em p resa de Galileo. Comprometido
su distanciam iento de la p osición de Popper, seg ú n el cu al el científi­ l büscar los elementos q u e p u d ie ra n corroborar la teoría de Coper-
co debería evitar introducir hip ótesis de e ste tip o ; al m ism o tiempo,
» s e c e n t r ó s o to e n la I n f a c e t o , d e» " « “ T
enfatiza su cercanía a Lakatos, quien ta m b ié n e s ta b a de acuerdo en
“ " « P t u a le s . s in o q u e t . » b ¡ é n « m eó « • »
considerar el uso de las hipótesis a d h oc n o solo u n a p rá c tic a común
ttoie, and° la ¡d ea c o m ú n 0 e «exp erien cia .en sañ a!» dor
smo incluso nada despreciable.
lv° O d ia n t e e l e s tu d io y el perfeccionam iento e un
106

^ e\éí laicatosy Tt

Z a filosofía de la ciencia de Teyerabend 107


\ instrum ento de obsetvacióni eU ekscoE.ro. Feyerabenddecide
\J/ . / tam bién esta contribución específica para comprender
.úí\\/ S untQ los resultados de las observaciones de Galüeo eran(o se«v®. en a la T ierra y s e a le ja ra n d e ella según una cierta regulari-
ryuS P,U etabanr fiables en com paración con los objetivosqueelpropio« *. 3La variación de la lu m in o sid a d se presentaba entonces com o una
ni« * » ' tífico pretendía conseguir.D ebem ^nefecto c m s ta ta r que.d men« a c e p ta b le de las h ip ó te sis cop ern ican as: Galileo había podido

en las etapas iniciales, las observaaonesjm n el telescop^ultaroe r o b o r a r l a tesis del m o v im ie n to te rrestre.


—AU
-g s s fc s p 3 S 25 « s- « S G íK y <!“«------
“™ ^ ^ 'e1'ie s co p io re “
s u“
lt * Sin embargo, p ara F ey erab en d , la habilidad de Galileo no fue tanto
^ ‘ " zaLOhay °lu e sum arle que Galileo no e
algunos delarm
ocu sus contem
ente famporáneos
iliarizado co n la teo ría óptica, a diferenci- la de trabajar en u n n u evo in stru m e n to de observación y decidir, de
astrónomo
algunos de sus con tem p orán eos m ás fam“osos,
°m W°y o“ el matemáticoy manera com pletam ente in au d ita, apuntarlo hacia el cielo, sino que
astrónom o j ohannes Kepler (1 5 7 1 -1 6 3 0 ). Además, muchos científicos también en este caso fu e c a p a z de «crear interés» con respecto a los
que habían ten id o la op ortu n id ad d e p oner directamente a prueba resultados de sus in v e stig acio n es y al significado que estos tenían
el nuevo instrum ento, d e hecho, habían m ostrado una duda consi­ para la aceptación de la teo ría cop ernicana. Obviamente, el cientí­
derable acerca de su eficacia. ¡A lgunos incluso habían llegado a sos­ fico tenía que estar p ro fu n d am en te convencido de ir por el camino
tener que no habían podido observar ningún fenómeno celeste! Así, correcto, pero se sirvió h áb ilm e n te del «m étodo irracional» (y lejos
si el telescopio p arecía funcionar perfectam ente para observaciones del científico) de la «propaganda» p ara hablar de sí mismo y de sus
de fenóm enos terrestres, la cu estión se volvía mucho más compleja descubrimientos. Y esto ben efició a la empresa científica, a pesar de
cuando se apuntaba el instrum ento h acia el cielo. En realidad, para que la misma em presa cie n tífica todavía presentaba varios aspectos
m uchos científicos tradicionales, e sta diferencia era en el fondo pre­ problemáticos.
decible, en tan to en cu an to todavía era una opinión bastante exten­
Feyerabend lo g ra u n a ú lt im a reflexión sobre el «caso Galileo»
sa que los objetos terrestres y los objetos celestes estaban compues
acerca de la e x te n s ió n de su te o ría d e l m o vim ie n to . M uestra cómo la
tos por m ateriales diversos y que, p or lo tan to, no se podían estudiar
dinámica galiíeana es a p lic a b le T in ic a m e n te al m ovhfÚ SX^Q Jo^^~Pe
usando los m ism os instrum entos. Por o tra parte, debemos tener e
__^se..c r , ueoemos teñen hecho. la esperanza de lo s c ie n tífic o s co m o Galileo era que, una vez
cuenta que las dificultades en la observación debían, probablemen^
.«u,aues en la observación se debían, p ro b ab le^ que la teoría fuese ca p a z de e x p lic a r el m o vim ie n to en un contexto
te,
oc, al
ai hecho
Hecho de que el telescopio de Galileo era todavía un inSt^
instruirte
ervan.
primitivo. Pero, entonces, ¿qué p« 1---- restringido, esta pudiese ser e x te n d id a tam bién a la comprensión d
primitivo.
do, efclrmí-í^-
Pero,~entonces, ¿qué es lo que estaba realmente o ^
otros fenóm enos. Así, n o sólo la h ip ó te sis de Galileo contradecía e
do, eTctentífico? ¿Cuáles de estas observaciones lo convencí^
Sen tid o c o m ú n y la tra d ic ió n , s in o que se presentaba como una per
la validez de la teoría copernicana? Lo que Galileo consigu
pectiva, desde el p u n to de v is ta de la aplicación, ¡mucho más restriñ­
con su instrum ento era la variación telescópica de la lumin ^
i d a que la a risto té lica ! E sto era sin duda un obstáculo más para e
algunos planetas, variaciones que no son perceptibles a S1ÍT1P ¿e ia científico. E n realidad, la física a ris tm-élica se había establecida como
Estas variaciones estaban en consonancia con algunos asp uS
teona copernicana, com o por ejemplo e i» capaz de p ro p o rc io n a r u n a T ^ a c i ó n m i i ^
, • pl hecho de que M arte y v de los fe n á m e n o s j^ g e s ties y celestes. La teoría
ente no podía te n e r p o r o b je to e l m ism o resultado.
l a filosofía de la ciencia de Teyerabend
109
laicatos y Teyerabend
108

rificar la n o ció n ^ e ja cio n a lid a d : mediante la metodo-


, es n 0 es de extrañ ar que. en aquella ép oca, aceptar las nue. ^ ^ o e í a m a s de in vestigación científica, no solo tiene por
los program u ------
A P tivas sobre d in ám ica y a s tro n o m ía significase algo mucho ¿i de,l°ofrecer
s pI° una
, ina lectura
le c tu ra racio n al del
racional del progreso
progreso d
de i------
1 ^
vas perspec ^ sim ple ab an d on o de u n a vieja teoría por una
ambién p reten d e d e sarro llar estánd ares que J ? deneia- 5¡I>o
más proiun 4 dg hecho, de ab razar u n a visión c o m pletamente di- .valuar la situ ació n h is tó ric a en la q Ue se J M a ,osy tientí-
actuar
cueva: se tra . ^ t a m b í é ^ ^ ^ a m e n t e subraya
jecuencia. A
cMisecuencia. un4
auuquuw -----en d evita c u a^la...............
e F ey erab lT "^ ^ ^
Peyaabend, . t ó h o m b ^ - ■ e—s tá sin— em b—argo — I T aí reconocer
r ; * * que
-
5nde racionalidad, dispuesto
En este punto, es legítim o pregu n tarse c u á n distantes son entre standares ofrecidos p o r p a rte d e Lakatos no son «paternalistas»,
sí, efectivamente, las posiciones de Feyerab end y d e Lakatos. En la a diferencia de los del falsacio n ism o , que nos obligan a abandonar
segunda parte del Tratado contra el m étod o , es el m ism o Feyerabend linateoría falsada, y d el inductivísim o, que en cambio nos obligan a
quien aborda el tem a. De m anera casi desafiante, Feyerabend intenta renunciar a las teorías q u e n o tie n e n una contrapartida empírica ade­
poner en evidencia las características co m u n es en am bas perspecti­ cuada. Los estándares d e L a k a to s n o son normas rígidas de conducta
vas, llegando a argum entar que lo de L ak ato s no es m ás que una for­ científica: un científico q u e s e m an tu viese fiel a su propio programa
ma de «anarquismo disfrazado». Feyerabend le reco n o ce a su amigo deinvestigación regresivo n o sería m en os racional que uno que deci­
el mérito de haber captado y puesto en evidencia la diferencia entre dieseabrazar un p ro g ra m a progresivo. Así, Feyerabend puede apre­
o «imagen de la ciencia» y «cosa real» o, en otras palabras, la diferencia
ciar que, aunque el c o n c e p to d e racionalidad queda salvaguardado
^ A entre lo que se querría q u e fuese-la-ciencia y lo que realm ente es. Ade­
bajóla perspectiva d e L a k a to s, en realidad se trata de un concepto de
más, a ojos de Feyerabend, la m etodología de los program as de inves­
racionalidad m ucho m á s a m p lio y elástico que el defendido por otras
tigación científica de Lakatos «con ced e un respiro a las ideas», ya que
^necesariam ente obliga a los científicos a ah an d on an un programa, perspectivas.

ni siquiera en el caso en que este sea regresivo en un m om ento dado. Pero Feyerabend id en tifica o tra s cuestiones críticas en la meuo-
Al mismo tiempo, la metodología de L akatos con ced e a las nuevas ia Lakatos, cu e s tio n e s c rítica s que a su juicio podrían tener
teorías no ser juzgadas según los estándares habituales y admite que, ^ ríecto negativo so b re la p rá c tic a científica real. Para Feyerabend,
al menos al principio, estas contienen errores, im precisiongsjtcontra- tos establece e s tá n d a re s relativam en te flexibles, pero no reem
^dicciones: para Lakatos, el valor de un program a de investigación no Jabíes. Además, Lakatos atrib u ye a esos estándares una fuerza
se debería medir inmediatamente, sino a largo plazo, y debería tener ^ c i r . el p o d e r p a ra in dicar a los científicos una cierta
se en cuenta su propia evolución. Este asp ecto solo puede encontrar
¡ e n t T - ^ ^ f c l M en su s p rá ctica s. AI oponerse a ü E afó sen este
„ J ^ ° ’ ^ey®tabeñdenfatíza que, en la realidad, se abandonan los pro-
Si bien es cierto que Feyerabend agradece la a c i ^ c t0 cen- re^ s i v o s n o ta n t o p orq u e se construyen contra ellos argu-
Lakatos, no puede, sin embargo, dejar de criticar un ^ estaba iVálldos' sino p o r el h e ch o d e que sus defensores se er.cuen r
tral. Como ya se h a com entado anteriorm ente, L a en la que n o p u ed en con tinu ar sus investigaciones:
110 l a filosofía de la ciencia de Teyerabend
‘L akatos y Teyerabend m

ffov\ (Xcwi.tnT0 ? f T ^ p o ^ ‘' u vcrd(^

, 0 ¿ eCir qu e, m ie n tras tú crees que la psicología de la


s e tu v ie se que e leg ir e n tre d o s lín e a s d e investigación
bien. Qü g SQj 0 m , p ap el m en or en la ciencia, yo creo que
¿quién d e c id iría d o n a r fo n d o s a u n p ro g ra m a caído en es
ComPitei) urnu’í'' -
$ $ $ & _ i„ r-arrAn n iiie n t ie n p un n a ^ l l:—
n Qesgracia? id»* n an teyqu e es la razón qu ien tien e un Dan . escaso.
F e y e ra b e n d p u ed e e n to n c e s c o n s t a t a r q u e Jos estándar ¡¡¡felicid ad a la v erd ad , m ien tras q Ue tú * * más bíen
to s p o r s í m is m o s ta m b ié n p o d ría n e s ta r d e acuerd o con el * ^ d e q u e en p ú b lico afirm ad ^ n0 ‘° sé de
fu n d a m e n ta l d e la e p iste m o lo g ía a n a rq u ista , es decir, «cualqliier 0 iad a la felicidad. Q uiero reform a r las ciencias * ^ Prefieres ,a
p u ed e ir b ie n » ; el p ro b le m a ra d ica e n el h e c h o de que su m eto d ^ 0^ ¡la gente, sin p reocu p arm e d e q u e lleguen a ser P° r<JUehacen feliz
n o tie n e en c u e n ta el co n se rv a d u rism o típ ic o de las instituciones 3 nndrías. mas l a d e r a s ; tá

la tra n s fo rm a ció n p ro g re siv a d e la c ie n c ia d e «aventura filngffira a


activ id ad e c o n ó m ic a » . U n a vez m ás, de m an era provocativa, Feyera­
b en d sugiere q u e lo s e stá n d a re s d e L a k a to s sirven básicamente para razón. D o s «m itos» d e stin ad o s a colapsar
■o
e sta b le ce r lo s c rite rio s p o r lo s cu a le s las rev istas científicas pueden
seleccio n ar lo s a rtíc u lo s a p u b lic a r o 1a s in s titu c io n e s pueden elegir s a este p u n to , c o m e n z a m o s a in tu ir las devastadoras con­
los p ro y ecto s a fin an ciar. vencías a las qUe c o n d u c e la e p iste m o lo g ía anarquista de Feye-
rabend. Si su p e rs p e ctiv a r e s u lt a s e s e r válida, deberíam os decidir­
P ara Feyerabend , la c o n se c u e n c ia im p lícita de la metodología de
nos arenunciar de m a n e r a d e fin itiv a a d os pilares arraigados en la
Lakatos p arece ser ju s ta m e n te lo qu e qu ería evitar, que es el reconoci­
m iento de qu e la tray ecto ria d e la c ie n c ia e stá tam b ié n trazada por la cultoraoccidental: el m i t ^ d e J a j^ z o n ^ L e l d e ja ciencia. A través de

dinám ica e x tracie n tífica. F in a lm e n te, Fey eraben d dem uestra que las lareconstrucción d el « c a s o G a lile o » , F ey erab en d intenta aniquilar
reconstru cciones racio n ales, co m o la p ro p u esta por Lakatos, cualquier ilusión, y a s e a d e p o d e r id e n tific a r un criterio racional
dentrode la cien cia o d e p o d e r r e c o n s t r u ir a p o sterio ri el desarrollo
deJaciencia. En e s to , s e d is t a n c ia a h o ra claram en te tanto de Pop-
dan por supuesto el «juicio científico básico», pero no demuestran percomo de L akato s. F e y e r a b e n d a b re e s ta s reflexiones en el Tra
que este ju icio es m ejor que el «juicio básico» d e las brujas y hechice­
todocontra el m étod o , p e r o la s r e t o m a en e sc rito s posteriores, entre
ros (Feyerabend 1975/1986, p. 195).
te cuales los m ás im p o r t a n t e s s o n l a cien cia en una s^ciedadjibre_

N y Adiós a La ra zó n ( 1 9 8 7 ) .
En una carta dirigida a L akatos, Feyerabend resum e, con su habí- Pira Feyerabend, n o se t r a t a so lo d e reflexionar sobre el sg w fi-
i onía, los puntos m ás d estacados de su desacuerdo:
C¡ ° que A ra n te siglos s e le a trib u y ó a las n ocion es de racionahda
’1, s’no tam b ié n d e su m u tu a relació n . Lo que emerge
En la «batalla los antiguos y de los modernos» yo <
------- - de xvb estaría del lado de hecho, la c o n s t a t a c ió n de qu e la cien cia no se puede
deClos antiguos, tú Irías con lo s modernos. Yo creo que
antlgU0s’ tu irías conlos modernos. Yo creo que Gaiífeo engañé ^ Producto (y m u c h o m e n o s el p ro d u cto privilegiado) de a
d: yendo a ú n m á s le jo s , p o d e m o s llegar a afirm ar que

y 6o/\y<r>6e< ^
113
la filosofía de la ciencia de Teyerabend

. n r ia « Va racio n alid ad s o n m u tu am en te exclu y eles.


¡,. n io S , «■ ¿ A 'W
T . s n e c t o ra c io n a l d e l a em p resa científica, llega in evitab le^ ^ 'm im os de responder a preguntas in có m o d a s c o m o las
t r 6 n l a c o n v ic ció n d e q u e l a cien cia e s u n c o n o c i m i e n ^ « r íW<>S.epor qué deberíamos conceder a la ciencia espacios y reco-
m ie n t a s, ,con quecia s e
vascíen
faT con vierte e n solo u n a de las postbles heIta. yguiente»- ¿ ^ ¿p o r q U¿ deberíamos im p o n e r su e s tu d io en
_ J ^ u d a b le - L . bre responde ¿tíosproblemasquele pone e.P oI qué confiar en la ciencia debería considerarse más
x__ e n lo m o ,
j ^ ^ a b M u e *1confiar en la religión o en otras prácticas?

E n lo s c o m p ases finales d el Trafarío contrad eelvez


método, Feyerab su propio
en cuando í ' sjentorno.
|a ciencia no a dopta un m é to d o c o n c re to y s i lo s d e s c u b ri­
identifica algu n os a sp ectos crítico s graves que caracterizan, en su opi- d o s científicos pueden ser ta n to el re su lta d o d_el azar_y_de la
- * ; com ní,Gí>í' 'end
n ión la cien cia. E l p rim ero coin cid e co n el llamado «problema de la ® como de una in fra cció n delib e ra d a de las reglas c o m p a rtid a s
opj.
exce le n cia d e la ciencia», o lo que es lo mismo, la tendencia a considerar d s w u n cierto m om ento, la ra cio n a lid a d queda en ton ce s fu e ra de
la cie n c ia c o m o u n a Jo rm a jn á $ Jiía n 7f' r’'' ' “ »
lew****1*7*~ - - . . . u m as avan7fl(i ñ Y fính[|.—«avienCi
, la Ciencia. Incluso si estuviésem os dispuestos a a ce p ta r p o sicio n e s
re s p e cto a las d em ás, esp ecialm ente co n respecto al mito E n n T “ que defienden la existencia de c rite rio s racionales, deberíam os l i ­
d e sta c a c ó m o la cie n cia y e l m ito tien en en realidad ei " diar con grandes d ificultades: p o r ejem plo, el e m p iris m o asum e de
t o al tra ta r d e volver a p o n er los elem entos del senüdacom manera ilegítim a que nuestras experiencias sensoriales son m ás fia -
d e u ^ r ^ t e ó n c o m á s a m p lto e integral que n o T p eZ ^ una com- bles que el pensam iento puro; el racion a lism o to m a e xactam ente

_prensj ón_unificada d e los fenóm enos c o n los que nos encontramos de la posición opuesta; m ientras que el fa lsa cio n ism o se ve o b lig a d o a

m a n e ra co tid ian a. L a cie n c ia y el m ito están menos separados de cuan­ presuponer que las leyes de la naturaleza no están p o te n c ia lm e n ­
te escondidas «detrás de im p ed im e n to s de ta m a ñ o considerable».
t o e sta m o s d isp u esto s a acep tar. El segundo aspecto crítico consiste,
Para Feyerabend, todos estos enfoques podrían in c lu s o corregirse,
e n cam b io , e n el d ogm atism o de la cien cia que, en diferentes períodos,
pero su credibilidad se desmorona en el m o m e n to en que debem os
p re te n d e im p o n er reglas c on cretas, acusando de acientífica a cualquier
creer en sus fundamentos, de la m ism a m anera en que creem os en
co n trib u c ió n qu e provenga de m ás allá de los límites establecidos. Por
asuntos religiosos.
últim o, Feyerabend insiste, com o verem os en m ás detalle, en la ten­
De hecho, en muchos ám bitos de la vida cotidiana, y no solo den­
d en cia au to ritaria de la cien cia m oderna que parece imponerse a nivel
tro de la ciencia, nos vemos arrastrados a creer que el c o m p o rta m ie n ­
s o c ia l ap lastan d o todas las o tras posibles form as de conocimiento. En
to racional es el mejor que podríamos adoptar. Tam bién hay otras
e s te sen tid o , el filósofo in te n ta desenm ascarar el papel privilegiado que
disciplinas, como la economía, que han construido gran p a rte de sus
se le h a dado a la c ie n cia e n la sociedad moderna, sin que exista una re^
teorías a partir de la suposición de que el in d ivid u o actúa «de m ane­
ju stific a ció n para e sta predilección. Si reconocem os el hecho de q^ ^ ra racional». Nuestra cultura tiende a prom over con tin ua m e n te una
cie n c ia n o tie n e un m éto d o cien tífico y n o es una práctica raci equivalencia entre racionalidad, sabiduría y n e u tra lid a d Con su c rí­
p rim er lugar ten d rem o s que d iscu tir sobre la existencia e^ tica. Feyerabend intenta mostrarnos que en realidad la racionalidad
c la ro e n tre cie n c ia y n o cien cia y» a p artir de estas consi er no es en absoluto neutra, sino rica en contenidos m uy específicos.
S f Cgvio e.5 e¿^s
- f .a U t deCPr° ^ i co.x'l

<¡K tVÍ(x'>“0 6 ^ ^ ,1 ,. ó í(J>]


114

•••** i«iMAbC¿9 \ • ■ — ^

Ella m ism a es u n a trad ic ió n y, c o m o ta l tien e r


purante este período, F eyeraben d se p reg u n ta so b re el p a p el d e
en „ r e b c ,6n “ «» w ., „»„
prienda en Ja sociedad d em o crática con tem p o rán ea. C re e qu e, e n
•61o cuando observamos cómo otos formas de M , * ? " “ d t« « ^ sfíóed ad ix eaim en te) libre, las d iferen tes trad icio n es d eb erían te­
tr o . m ism os problem as. K „ ,m o ! on a opor, nn,d ,d « 7 "
nerlo* mismos derechos y las m ism as oportunidades d e erigirse. Al
d er qué es lo que no funciona en nuestra tradición ,
mismo tiempo, los ciudadanos d eberían te n e r lo s están d ares para ser
occidental es solo una posibilidad, no una necesidad " raC'° nalidat! capaces de evaluar los efecto s d e las in stitu cio n es, p ara pod er c o n tro ­
C iertam ente, las reflexiones de Feyerabend pueden pare™ larlas y, en consecuencia, decidir si se so m eten a cam bio s radicales o
m as, pero tienen el indudable m érito de hacernos pensar s Z T asimples ajustes: » — "7 '
tiones que tendem os a dar por sentadas y que. en cambio, no lo Z
en absoluto. on
¿ u cómo puede un ciudadano juzgar las propuestas d e las institu­
ciones que le rodean, que viven de su dinero y que plasman su exis­
tencia, y cómo puede juzgar a las propias instituciones? Necesita cri­
El rol de la ciencia en la so c ie d a d / terios y puntos de referencia: se lo oímos repetir continuam ente a
;
nuestros intelectuales. Pero, ¿qué criteripselegirá? ^ Z)
E n la u ltim a eta p a d e su activ id ad intelectual, Feyerabend muestra
u n a aten ció n c a d a vez m ayor a tem as de im portancia política y so­
Estos aspectos tam bién tien en que ver co n la ciencia. Fey era­
cial. No ab an d on a el in terés p o r la ciencia, pero su objetivo ya no es
bend observa como, en la sociedad occidental, la cien cia ju eg a un i
el de indagar en la cien cia y en sus m éto d o s (o no métodos) desde
papel privilegiado en com paración con otras tradiciones. E ste pri­
dentro, sino de cu estion arse sobre la relación entre la ciencia y el
vilegio se ha establecido históricam ente a p artir de la revolución
exterior, p or ta n to , en tre la ciencia y la política, y entre la ciencia y
la sociedad. científica, pasando por la ilustración. Sin embargo, para Feyerabend.
este establecim ieiífolio estuvo basado en el razonam iento, sino en
A ntes de recon stru ir las principales reflexiones del último Feye la fuerza simple: la ciencia se impuso de m anera violenta frente a
rabend, debem os insistir en que estas contribuciones tuvieron una otras tradiciones, etiquetando las perspectivas no Científicas com o
acogida muy diferente dentro y fuera del ám bito académico: si, e incompletas o erróneas, restringiéndolas al aislam iento y acu sán­
hecho, las obras de este período le permitieron a Feyerabend acer dolas de primitivismo. En los tiempos modernos, la con frontación
entre la ciencia y otras tradiciones sigue estando sesgada, puesto
carse al público en general y, en particular, a determinados sectores
que la ciencia puede contar con el apoyofinanciero no perm itido a
(pensem os en el movim iento estudiantil, en el New age y el ecjtofP®
- Co„oraKAnH 1* ciencia se verííTctetejos beneficiada y
ta), en el contextcññüvenTÍFario estas no tuvieron un reconocimien
'~Tó significativo.
\ » ‘-v, ^

iiS ovm ós.vy«/^ o


116 lakatosy Teyerabend

p o h ^ /b te rtiA -d e^Tales Co«fli; Ucyjcá


las diferentes partes en ju eg o . L a socied ad o ccid en t
. , . Cuando estam os totalm ente inmersos en un am biente
tizar el m ism o apoyo esp ecífico a las d iferen tes tra d ’•** n°
* lSS0C‘ Jad o s a razonar según un paradigma dom inante, puede ser
m en te puede con sid erarse libre. E n ellas, el m-¡„„:..!Cl° nes' -s, difu-l"
dig
___ _ _____ .1 - - * -v _" _ ' _ ------ cl P ^ c r p io de ¡ cu' < s“ m, ¡uzgar de manera objetiva los resultados de una p ráctica
no se
cen tra en absolu to e n g a ra n tiz a r los m ism os derechos ,
diferentes form as de vida, s in o e n d a r a k i s c i u d adano5 ^ ^ "iuy J F ey era b en d se pregunta precisam ente sobre esta cuestión:
acceder al paradig m a d o m ^ e : A c o d e m o s sostener que los resultados científicos son m ás váh-
--------- ^ cA J s coa respecto a los que nos podrían proporcionar otras tradiciones

si no tenemos varas para medirlos?


\ > * 'V «Igualdad», incluyendo la igualdad de la m u je r y la igualdad racial
En este sentido, debemos ser m uy cuidadosos: Feyerabend n o d e ­
no significa igualdad de la s trad iciones, sin o sólo la ig u a ld a d ^ ,
fiende en absoluto que existan estándares absolutam ente objetivos,
ceso a una trad ición particular: la trad ición del hombre Manco. Los
puesto que cada uno de nosotros juzga, de m anera inevitable, a través
liberales blancos, quienes re s p a ila n co n bom bos y platillos la de­
de las lentes de la tradición a la que pertenece; aunque no seam os c o n s­
manda de la igualdad, han abierto la tierra prometida, pero es un,
cientes de ello, asumimos un punto de vista parcial. El relativism o d e­
•' t o r a prom etida que se debe con stru ir según sus planes, que debe
mocrático de Feyerabend predice, en cambio, que las trad iciones sean
llenarse c o n sus ju guetes favoritos y en la que solo se puede entra,
nrvrr
con su permiso. tratadas por igual por el Estado y que el ciudadano esté, así, en condi­

Cs ciones de poder elegir libremente los estándares de ju icio que estim e


*,l ^ ° s
convenientes. El ciudadano tiene que cam inar sobre sus propios pies

Hemos m encionad o o tra de las características que la sociedad y no debe ser inducido de manera_subrepticia a preferir una tradición

debería tener y defender para p o d er definirse com o libre, es decir, la concreta. Ante esto, hay un primer paso fundamental a llevar a cabo:

oportunidad concedida a sus ciu d ad ano s de evaluar a las institucio­ asi como en el pasado se separó la Iglesia del Estado, hoy en día es ne-

nes sobre la base de unos están d ares im parciales. En la democracia cesano que la ciencia y el Estado sean independientes el uno del otro.
De hecho, mientras el Estado otorgue a la ciencia un valor superior a
moderna, según Feyerabend, e sto no sucede, especialmente si la ins­
as otras tradiciones y no proporcione a estas últimas los medios para
titución en cu estió n e s la c ie n c ia m ism a. U n ciudadano de a pie que
desarrollarse y consolidarse, no podremos decir que realm ente estam o s
quisiera juzgar la eficacia de los resu ltad o s científicos se vería obliga­ en un c o n te xt0 dem ocrático s ¡ la separación e n tre e,
do a ser él m ism o un cien tífico o a fiarse de los expertos. A Feyerabend « a re re d p r im e r ^ ^ ^ ™

no le gusta en absolu to esta últim a solu ción, ya que legitima un coro


portam iento elitista, en flagran te co n trad icció n con una sociedad que
^ qütereJiefin irsecfcm o libre y d em o crática. - a sociedad libre debeZ t o Z L Z en ™ T ! ^
El problem a reside en estab lecer lo s estándares a los que un ciu^
daño debería apelar para poder evaluar los efecto s de las instit

y\ nA * A &
118

TcaS t —

Podemos hacer un p ar de consideraciones importante


dady dem ocrática, j^señalar los lím ites del enfoque cien tífico n o
vismo dem ocrático (o relativism o político) de Feyerab en / ^ ^
#n movimientosirracionales, ni m ucho menos.
duda, de sus indagaciones anteriores sobre el método dela Sin
sólo en el Tratado contra el m étodo aparecían tem as qUe s^ encla:no
Feyerabend parece no tan to rechazar la noción de racionahdad
sino querer ampliarla: la idea de racionalidad que se ha consolidado
liarán más adelante, sino que m ás im portante aún es el h ech o T ^
en la cultura occidental, es decir, una racionalidad qu e es tal en tan ­
desmontar las certezas de la ciencia significa también cuestionlT
to en cuan to adopta un m odo concreto de proceder, no es errónea,
certezas políticas y sociales ligadas a la anterior. En otras p a ia b T ^
aunque sí limitada. Utilizando sus propias palabras, se tra ta de «for­
es de extrañar que el anarquism o epistem ológico de Feyerabend dé
lugar a una forma de relativism o en el plano político. Sin embargo Fe­ masingenuas de racionalismo».
yerabend es relativista, pero no anarquista. Hemos visto, por ejemplo,
que su crítica no enviste al Estado, el cual, de hecho, describe comoun
ente neutral. En esto. Feyerabend tiende m ás bien a retomar el libe­
ralismo defendido por J ohn S tuart Mili en el ensayo Sobre la libertad
(1859): el Estado no es algo a lo que renunciar, sino una estructura dr~
protección, cuya tarea es garantizar los servicios básicos que corre­
rían el riesgo de desaparecer en un sistem a de puro mercado libre, un
anarquista no estaría dispuesto a apoyar una posición de este tipo, ni
siquiera si el papel del Estado se redujera al mínimo. Obviamente, la
posición de Feyerabend sufre las m ismas dificultades que cualquier
posición relativista. Aunque el Estado fuese considerado como una
simple estructura de protección, no se resolvería el problema, sino q
simplemente se «retrasaría»: sería necesario establecer que e ^
esenciales debería garantizar y justificar la elección de dichos
chos a expensas de otros. di

Otra reflexión que podem os h acer partiendo d e la perspec


último Feyerabend e stá relacionada c o n su enfoque real e ^
de racionalidad. Independientem ente d e n u estra intencio ^ ja
partir sus tesis radicales, deberíam os, de hecho, pregunta antj.
posición de Feyerabend se puede con sid erar d e m anera leg ^ re <je
Racional. Básicam ente, auspiciar la creación de una socie
Conclusiones

Lakatos y Feyerabend han dedicado buena p arte de su vida in te le c ­


tual a interrogarse sobre tem as com o la racionalidad de la cien cia y la
racionalidad en la ciencia. A este respecto, las principales preguntas
para las que han intentado hallar respuesta son: ¿es posible e n co n trar
un criterio racional que guíe las investigaciones de los cien tíficos en
las distintas épocas históricas? En caso afirm ativo, ¿cuál es ese c rite ­
rio? Y, finalmente, basándonos en las diferentes etapas de la histo ria
de la ciencia, ¿podemos elaborar una reconstrucción racional, en re­
trospectiva, de cóm o la ciencia ha progresado y prospera?

Como ya hem os visto, L akatos e stá convencid o de la e x iste n cia


de un criterio de racionalidad y de la posibilidad de realizar una
reconstrucción racional del itinerario seguido p o r la cien cia. E n el
primer caso, él parte del falsacionism o m etodológico de su m aestro
Popper y lo lleva a una forma m ás com pleja, que, p recisam en te p o r
eso, definirá com o falsacionism o sofisticado. E n el segundo ca so ,
Lakatos propone la denom inada «m etodología de los program as de
investigación científica», e introduce con cep tos to ta lm e n te o rig i­
nales com o los de núcleo y cinturón pro tector de una te o ría , h e u -
122 Lakatosy Teyerabend
Conclusiones
123

rística positiva y heurística negativa, deslizam iento de


También para F ey erab en d la razón es un «mito» del todo incon-
progresivo y deslizam iento de p rogram a regresivo Pr°§rania
* v destinado a d errum barse,
sistente y
La vía em prendida p or Feyerabend es muy diferente
pero la crítica de Fey erabend se basa en una perspectiva total-
ren cia de su am igo, se m u estra dispuesto a renunciar A dife.
tanto 3 la diferente, dado que no n a ce en el exterior, sino en el interior
existen cia de un criterio de racionalidad com o a la
Posibilidad de Tía ciencia. Él d erriba la v alid ez d el con cep to de racionalidad po-
e x p lica r a p o sterio ri el d esarro llo d e la c ie n c ia . Desde su
6 pn entredicho e se ám bito del saber que más se considera
Punto de meneo en
v ista, no solo no h ay u n a reg la ú n ic a q u e guíe a los
científicos en sin ! cierto e indiscutible.
in v e stig a c io n e s y p ra c tic a s , s in o q u e es en b u en a medida gracias
EJ pensamiento rad ical de Feyerabend nos lleva a dudar de las
su fan tasía, a su cre a tiv id a d y a la d elib e ra d a v iolación de los m é j
seguridades ofrecidas p o r la cie n cia.
dos d o m in a n te s qu e h a n a lca n z a d o é x ito s im p o rtan tes. La crítica
de F e y e ra b e n d se ra d ica liz a e n el m o m e n to e n que no reconoce a la Pero, entonces, ¿qu ién es el «ganador», L akatos o Feyerabend?
c ie n c ia n in g ú n p ap el p riv ileg iad o fr e n te a o tro s sistem as de creen­ Es difícil dar una re sp u e sta d efinitiva. Si bien Feyerabend tiene el
cia: e n e fe c to , si la su p e rio rid ad d e la c ie n c ia se basaba precisamen­ gran mérito de h a b e r e n fa tiz a d o el papel de la creatividad en la
te e n su c a r á c te r ra c io n a l, u n a v ez ca íd o e s te ú ltim o es insostenible ciencia, de haber p u esto al d escu b ie rto su carácter dogmático (al
p e n sa r q u e la c ie n c ia se a m e jo r q u e la relig ió n o la metafísica. Esto menos en algunas é p o ca s y en algu nos con texto s), lo cierto es que
c o n d u ce in e v ita b le m e n te a u n e n fo q u e re la tiv ístic o que, como he­ nos resulta difícil re n u n c ia r a la n ecesid ad de separar las disciplinas
m o s v isto , tie n e c o n s e c u e n c ia s ta m b ié n e n el m od o en que Feyera­ científicas de las no c ie n tífic a s, d istin gu ir las creencias que tienen
bend c o n c ib e una s o c ie d a d (r e a lm e n te ) libre. unajustificación racio n al de las qu e poseen un carácter totalmente

O bsérvese q u e el a ta q u e a la n o c ió n de racionalidad no es iné­ I irracional. No pod em os c o n te n ta rn o s co n el lem a de Feyerabend,

d ito en su ép o ca. L o s trá g ic o s e p iso d io s su ced id o s durante el siglo «todo vale». C iertam en te, es in te re sa n te observar lo sugerido por

h ab ían e m p u jad o a m u ch o s filó so fo s, e n tre ello s algunos célebres feyerabend en su c r ític a a L ak ato s, es decir, que en el fondo sus
Theodor W. posiciones son m ás c e rca n a s dé lo que pueda parecer a primera
exp o n en te s de la lla m a d a E sc u e la d e F r a n c fo r t com o
A dorno (1 9 0 3 -1 9 6 9 ) y M a x H o rk h e im e r (1 8 9 5 -1 9 7 3 ), a realizar u ^sta. En efecto, cu an d o L a k a to s so stien e que no se puede acusar
expresi°n l irracionalidad un c ie n tífic o que sigue defendiendo un programa
c rític a v elad a al c o n c e p to de ra cio n a lid a d , v ista como
famoso, Vir | gresivo, pues de h e ch o e stá asu m ien d o un concepto de raciona
m áxim a de la cu ltu ra o c c id e n ta l. E n su te x to m as
léctica d e la ilu stración (1 9 4 7 ), lo s d os filó so fo s habían pu aá muy amplio y flex ib le, hay quien podría entender que este
análisis l°s £ v^ a equivale a una ju stific a c ió n de la actitud irracional,
evid encia el c a rá cte r rep resivo de la razó n ; según su
y ’ j su m ase be ,Üa^ u*er c aso, las c u e stio n e s abordadas por Lakatos y Peyera
e fe cto s p erv ersos de la racio n alid ad h a b ía n en co n trad o su
, La ra**"0
bada exp resió n en lo s ca m p o s de c o n c e n tr a c ió n nazis, !a fn ^ en abonando un te rre n o de con fro n tació n en el marco de
a fiiosofíg de i a cien cia.
racion alid ad no era m ás qu e u n « m ito » .
laicatos y Teyerabend

En el repaso de las vicisitudes de L a k a to s y Feyerabend, no p0-


demos obviar su relación excepcional. C om o h em o s visto , sus vidas
parecen correr en paralelo, pero al m ism o tiem p o es d ifícil imaginar
que dos personalidades ta n d iferen tes h ay an lo grad o establecer un
vínculo tan sólido y duradero. Por un lado. L ak ato s fue un antifas­ APÉNDICES
cista, funcionario de un rég im en c o m u n ista , m e tó d ic o , disciplinado,
acostumbrado a resp etar las rígidas je ra rq u ía s d e partido, amante
del orden hasta el pu nto de d esp reciar las p ro te s ta s juveniles de
finales de los años sesen ta; p o r o tro , F ey erab en d fue un soldado
voluntario del ejército nazi, p o co in te re sa d o en la s ideologías y las
vicisitudes políticas, ind iferen te a la au to rid ad , in clu so la académi­
ca, solidario co n lo s m o v im ien to s de p ro te s ta de lo s años sesenta.

Lakatos y Feyerabend fueron d os p e rso n a je s p oco convencio­


nales y difíciles de e tiq u etar, c o n b io grafías que reflejan las páginas
som brías y las co n trad iccio n es de la h is to ria del siglo xx. Su contri­
bución a la historia del p e n sa m ie n to h a sid o fun dam ental, alimen­
tando debates aún vivos e n tre los filó so fo s d e la cien cia.
Feyerabend P.K., Tratado contra el m étodo: 'E squem a d e u n a t e o r ía
anarquista del conocimiento, Tecn os, 2007.
Feyerabend P.K., la ciencia en una so cied a d Ubre, S ig lo X X I d e E s ­
paña Editores, 1994.

Feyerabend P .K Adiós a la razón, T ecn o s, 2008.

______tu, u e o a t 6 , 1 9 9 5 .

Lakatosl.y Musgrave A., l a críticay el desarrollo d el c o n o c im ie n to ,


Grijalbo, 1975.

Uk2 ¿ VZAlianza,
temático. baSy refutaciones'
1994. l a lógica d el d escu b rim ien to
m a-

i
CRONOLOGÍA

Vida y obra de Lakatos Contexto histórico y cultural


y Feyerabend

1920 Derecho ai voto para las


mujeres (solo para las mujeres
blancas) en los Estados Unidos.

1922 Imre Lakatos (nacido


Imre Lipschitz), nace el 9
de noviembre en Debrecen,
Hungría. Su familia, de origen
judío, será casi com pletam ente
exterminada en cam pos de
concentración nazis.

1924 Paul K. Feyerabend nace el


13 de enero en Viena (Austria).
1927 Heidegger publica Ser y
tiempo.

1 929 Caída de la Bolsa de Nueva


York; comienzo de la Gran
Depresión.
yt yo b ra^ b , (
y Feyerabeod histórico y cü
Cont®^0

1945 Bombas atómicas so b re


1 9 3 0 F reu d publica E lmalestar Hiroshima y Nagasaki. Concluye
en Lacultura.
la Segunda g u e rra M u n d ia l.
1 9 3 3 E l 3 0 de enero, Hitler es
el frente oriental.
n om brado canciller en Alemania.
lO."'* ’ ¿e i# en' sa un 1946 En Hungría l o s c o m u n i s t a s
9 3añ
E1 sp 6 In ' ‘ c,lAlemank
a. icio d e la Güeña Civilen i^ ^deetc° n .alecenc^e^
^ñnílo in ician u n a c a m p a ñ a re p re s iv a
co n tra su s o p o n e n te s p o lític o s .
Weimar (Alemania), durante
1 9 3 8 Anschluss, la Alemanianazi
G uerra d e In d o ch in a . P rim e ra
se an exion a Austria elcual estudia en la academia
musical reu n ión d e la O N U . C o n c e s i ó n
1 9 3 9 E l 1 de septiembre, las d el d e r e c h o a v o t o p a ra la s
tro p a s n azis invaden Polonia.
m u jeres en F ra n c ia .
Se in icia la Segunda Guerra
M undial. 1947 Lakatos. m ilitante del
1 9 4 7 El PJan M arsh aJl o fr e c e
1942 F e y e ra b e n d s e g ra d ú a y s e Partido Comunista, com ienza
a lis ta e n e l e jé r c ito a le m á n , q u e ayuda a lo s p a íse s d e E u ro p a
a trabajar en el M inisterio
O ccid en tal.
p a s a b a p o r d ific u lta d e s e n el de Cultura y Educación del
fr e n te ru s o . Gobierno comunista. Contribuye
ala reforma educativa. Consigue
1 9 4 3 JLa m a d re d e F e y e ra b e n d se
suprimer doctorado en filosofía,
s u ic id a .
físicay matemáticas. Feyerabend
1 9 4 4 L a k a to s d e ja lo s e s tu d io s y regresa a Viena y retom a sus
1944 E n noviembre, las tropas
estudios de física.
e n tr a e n la re s is te n c ia h ú n g a ra soviéticas en tran en HungríaSe
a n tin a z i c o n e l n o m b re d e ím re estab lece en Debrecen la sede del 1948 Lakatos obtiene el cargo de
M o ln á r. F e y e ra b e n d c o m b a te en G obiern o Nacional Provisional Secretario del com ité de ciencia
1948 A sesinato de M ahatm a
E u ro p a e n e l e jé rc ito a le m á n co n Húngaro. del Partido. Feyerabend se reúne
e l ra n g o d e te n ie n te . por primera vez con Popper
G andhien la In d ia. P ro clam ació n
delEstado de Israel.
133

y °bra de Lakatos
y Feyerabend
Confe« ° h¡sfórico Contexto histórico y cultural
c^ltüra| de Lakatos
ftjayohra

durante una clase en un curso de


verano en Alpbach.
1 9 5 4 C o m ie n z a la r e b e lió n d e l
1 94 8 -1 9 5 3 Lakatos es juzgado F re n te de L ib e ra c ió n N a c io n a l d e
por la m uerte de la m ilitante Eva A rg e lia .
19 4 8-1 9 5 3 M átyás Rákosi (1892-
Izsak. Es declarado culpable y es
encarcelado. 1971) es Secretario General del
1955Lakatos se casa c o n Eva Pap.
Partido comunista y primer
ministro de Hungría. 1956 Lakatos p a rtic ip a en la 1956 L e v a n ta m ie n to c o n tra
actividad política de l C írc u lo e l ré g im e n e n H u n g ría y d u ra
1 9 4 9 Se constituye la OTAN.
Petofi. Lakatos deja H u n g ría y se re p re sió n so vié tica .
El Partido Comunista húngaro instala en Inglaterra. 1957 Nace el M e rc a d o C o m ú n
instaura un régimen eliminando
E uropeo. Se in ic ia la ca rre ra
todo rastro de oposición.
espacial.
Hungría se convierte en un país
satélite de la Unión Soviética. 1959 Lakatos asiste a los 1959 R e vo lu ció n cubana.

1 950 Guerra de Corea. seminarios de la L o n d o n School 1959-1975 G u e rra de V ie tn a m .


1951 Feyerabend obtiene el
of Economics (LSE), d u ra n te los
doctorado en física. 1 960 Se legaliza la p íld o ra
cuales conoce a K a rl Popper.
a n tico n ce p tiva en lo s Estados
1952 Feyerabend parte a Feyerabend se convierte en U nidos.
Inglaterra. Se debilita el poder del profesor de la U niversidad de
1 961 C o n stru cció n de l M u r o de
régim en com unista. Lakatos es Berkeley en California.
Berlín. J. F. K ennedy es elegido
liberado e inicia sus actividades
presidente de los Estados
com o traductor en la Academia
Unidos.
de Ciencias húngara.
1962 F in de la guerra en A rgelia.
1 9 5 3 Imre Nagy (1896-1958) se
Independencia de Argelia.
convierte en el Primer Ministro
de Hungría. Muere Stalin.
lMkato*yT<!yer*be«d 135

Vida y obra de Lakatos


y Feyerabend Contexto h¡st6r,rico Contexto histórico y cultural
Cü'türai obra ele Lakatos
Vida/
feyerabend
y
1 9 6 3 -1 9 6 4 La tesis del segundo
1963
doctorad o de Lakatos, TLssays Asesinato deí
en Dallas. F. Ken;nedy ja «Historia de la cie n c ia y sus
in the lo g ic o f M athem atical
reconstrucciones racionales». 1 973 F irm a del a lto al fuego
V iscovery, se publica en el
en V ie tn a m . Nueva guerra
‘B ritish Jou rn alfo r th e Thilosophy
o f Science. en O rie n te M edio. G olpe de
Estado de P in o ch e t en Chile.
1 9 6 5 Lakatos organiza una Nace E th e rne t, para conectar
conferencia en e l Bedford College 1965 Los E E U U envían lE
ordenadores en redes locales.
de Londres en la que participan, P rim e ra s tropas a Vietnat
1 974 E l caso W a te rg a te provoca
en tre otros, Popper, Kuhn y G u e rra e n tre India y Pakil
1974 Lakatos muere la d im isió n del presidente de los
Feyerabend. 1966 M a o Zedong comiei
repentinamente de u n in fa rto Estados U nidos, R ichard N ix o n .
R e vo lu ció n C ultural en CI el 2 de febrero a los 51 años.
1975 M uere Francisco Franco.
1967 A sesinato del CheG Deja inacabado el te x to de The
Juan Carlos I se convierte en rey
Changing lo g re o f th e Scientific
1968 In ic io de las protestas de España. F in de la guerra de
'Discovery, concebido com o
estudiantiles. Mayo francés. V ie tn a m . Guerra c iv il en Angola.
respuesta al lib ro Contra el
P rim avera de Praga. Invasión
m étodo en el que Feyerabend
soviética. Asesinato de Martin
estaba trabajando.
L u th e r K in g y de Robert Kennedy.
1975 Después de años de
1 9 6 9 El hom bre llega a la Luna. gestación se publica Contra el
1 9 7 0 Se publica l a crítica y m étodo de Feyerabend.
e l d esarrollo d el conocim iento
1976 Se publica póstum am ente
ed itado p or L akatos y Alan e llib ro de Lakatos P ruebas y
M usgrave. E n ella se en cu entran refutaciones, versión ampliada de
los d os en sayos d e L akatos «La su segunda tesis de doctorado.

m etodología d e los program as


de investigación científica» y
laicatos y Teyerahend Apéndices
137

Vida y o b ra d e L a k a to s Contexto histórico v . Vida y obra de Lakatos Contexto histórico y cultural


y Feyerabend CU *üra* y feyerabend

1 978 Feyerabend p ublica l a 1 978 El p o la c o K a ro l Wojtyla es 1989 El sin d icato Solidémose


ciencia en una sociedad libre. elegid o p a p a c o n e l nombre de g an a las eleccion es en
Ju an P ab lo II.
Polonia. P ro testa y m asacre

1979 El a y a to lá Jo m e in i d erro ca d e estu d ian tes en la Plaza de

d ish a y to m a el p o d e r en Irán. Tiananm én, Pekín. Caída del


M uro de Berlín.
1981 G u e rra Irá n -Ira k . Ronald
1990 Reunificación de Alem ania.
R eag an e s e le g id o p re sid e n te de
Chile recup era la dem ocracia.
lo s E s ta d o s U n id o s.
1991 O cupación de Kuwait por
1982 Q u in ta g u e rra árab e-israelí.
p arte de Irak. Estalla la Guerra
G u erra d e la s M a lv in a s en tre el
del Golfo. D esintegración de
R ein o U n id o y A rg e n tin a .
la URSS, se rom pe el P acto de
1983 S e d e s c u b re el v iru s del V arsovia. G uerra de los Balcanes.
SID A .
1 992 N ace la Unión Europea.
1984 A s e s in a to d e In d ira Gandhi. 1 994 Primera elección

1985 In icio d e la perestroika m ultirracial en Sudáfrica.


Insurrección zapatista en
co n M ijaü G o rb a ch o v e le cto
Chiapas, M éxico.
p re sid e n te d e la U R SS.

1987 Feyerabend p u b lica Adiós a 1987 A cu e rd o e n tr e E E .U U .-


la razón.
U RSS s o b re la re d u c c ió n de

1994 Feyerabend m uere el I I de m isiles n u c le a re s .

febrero en Suiza, a la edad d e 7 0 1988 L a U R S S in te n s ific a la


años. Se publica la au tob iografía p o lític a d e a p e rtu ra : perestroika)
de Feyerabend Matando el tiempo.
glásnost.
^ oenombrbsyconceptos

A
E
fo n o i Thtodoc W 120
FJirenhaft. IVh* 81

tyfttl fo»pli 33 FanMem. Albrrt 46, 56


rliU-trno autoritario 33, 55. 57
Euclnk* 38.45-46

fa* Fonos101 F
^ NUh6.VW. íi falftaaum.nmu 31. 33. 43. 44. 52, 57. 58-
W . '4JV» 40 61. 69. 108. 113. 119
dogmático 47 -50. 58.69
c
metodológico 47. 50 54. 67. 58.60
c^ t«íuW j ;143^4 ^ Sl ^
S7.«
Q
Galile». Caldeo 11.13. 39.48. %. 97-99.
“ i«x ios
100-110.111
C,,n«Wu.C««t99

H
lUytk. Fried/»ch von 23
O Heoenberg. Werner K. 64
Hitier. Adolf 18-19,79.80
Chirle* » . 70
Horkheimer. Max 120
Horthy. Nicolás 15.16-19
Hume. Dav>d 34. 36
Apénala
140 laicatos y Teyerabend

I verificacioni5mo31.33.40.4Z57
inductivismo 33-34.35.37,40,41.43, Pap, Eva 23 etistno de
44.49,56. 57.69.108 Planck, Max 65
Izsak, Eva 19.22 constante de 66 W ittg e o s te in , Ludw ig 3 1 . 4 2 . 8 2 . 8 3
Hans^l
Poincaré. Jules-Henri 46
K Polanyi, Karl 56
Kant, Immanuel 45,101 Popper, Karl 1 1 ,14.23-25.29.31.41,47
Kepler, Johannes 105 1)
52.54. 55. 57.60.70.71,72.7 9 g2 * UrbanoVIH 99
Kraft, Viktor 82 83.84.89.104,111.119
Kuhn, Thomas 11,14,24, 32,56,71.72. probabilismo 33.40.4 1 .5 7
89.90.93 Ptolomeo 56,72,96,98
Kun, Béla 16 Przibram, Karl 81

L R
Lakatos, Géza 19 Rákosi, Mátyás 20,23
ley de gravitación universal 34,38,39, racionalismo critico 84
40.52 Rényi, Alfred 23
Lipschitz. Imre 15 reconstrucciones racionales 12,25,52,
Lobacevskij, Nikolaj 46 62.110,119 l
Lukács, Gyorgy 20 Riemann, Bernhard 46
Russeii, Bertrand 35
M Rutherford, Emest 63
Maxwell, James Glerk 65
Merton. RobertKing 56 S
S ag re d o , G io v an n i Fran cesco 99
Mili. John Stuart 117
Molnár. Imre 19 S a lv ia ti. F ilip p o 99
S c h lic k , M o ritz 42

N ►dinger. E rw in 84
. ■ t _t . Ar\ cnwler
Nagy, Imre 22
Newton, Isaac 10,11,34,38-39,45,49. 68
52,53,54.55 S im p licio 9 9
S ta lin , ló s if 21

O S z á la si, F e r e n c 18-19

Osiander, Andreas %