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Mis geniales ed Gary Kasparov MIS GENIALES PREDECESORES VOLUMEN II DE EUWE A TAL Con la colaboracién de Dimitri Plisetsky o Traduccién de Antonio Gude Dramas de los reyes del ajedrez nel primer tomo de Mis geniales predecesores hablé de reyes del ajedrez de un pasado lejano, a saber, de los cuatro primeros campeones del mundo oficia- les (Steinitz, Lasker, Capablanca y Alekhine) y de sus mas directos oponen- tes. El segundo tomo, que tiene usted en sus manos, esté consagrado a la vida y partidas de los cuatro campeones siguientes: Euwe, Botvinnik, Smyslov y Tal, pero también a Keres, Bronstein y Geller. Conviene recordar que en esta obra no sdlo se encuentran las mejores parti- das de las antiguas estrellas del ajedrez, analizadas bajo el tamiz de los ordena- dores, sino también los “puntos neurdlgicos” de la historia del ajedrez, es decir, los momentos criticos y cruciales de los encuentros por el campeonato del mun- do. En ajedrez, los campeones se fueron alternando por diversas razones, pero la principal fue, por lo general, de tipo histérico: la continua y rapida evolucién del juego en si. Como expresé con agudeza mi segundo Yuri Dojoian, con el tiempo cada cam- pe6n comienza a “fosilizarse”*, es decir, a volverse rigido, transformandose en tina suerte de monumento. Asi, gradualmente deja de aportar elementos originales al ajedrez y comienza a alejarse de la tendencia dominante en su desarrollo. Esto hace que, antes después, se produzca la inevitable involucién, mientras que, por el contrario, el joven aspirante se encuentra en una fase de progresién. Este modelo puede detectarse en muchos encuentros por el campeonato mun- dial, a partir de la confrontacién oficiosa Morphy-Anderssen (1858), en la que el genio norteamericano indudablemente jugé el ajedrez del futuro. Mas tarde, Stei- nitz Ilevé a cabo una genuina revolucién, creando la teoria del juego posicional y situando el juego de apertura dentro de directrices mas serias y cientificas. Sin em- bargo, en sus encuentros con Chigorin se fue “fosilizando”, no a causa de su avan- zada edad, sino de su tremenda obstinacion, que le Ilevaba a mantener la defensa * Este término, repetido a lo largo del libro, requiere aclaraci6n. El concepto es facil de entender y stt transcripcién convencional, en nuestro idioma, seria estancarse, pero el verbo original que no existe, y de ahi las comillas- se traduciria literalmente por “estalactitarse”. El autor quiere wlilizar una imagen fuerte, lo que nos leva a la del texto. NT. Gary Kasparov ~ MIS GENIALES PREDECESORES II de sus principios en posiciones mas que dudosas. La adhesién a sus propios dogmas le hizo perder muchos puntos, y si se mantuvo en el trono fue s6lo gracias a su enorme fuerza practica. De haber jugado de manera mds flexible, la superioridad de Steinitz sobre sus contempordneos hubiera sido incuestionable. Pero entonces surgié un discipulo de gran talento: el ultraflexible Lasker, con sus ricos recursos, y el inflexible Steinitz no pudo mantenerlo a raya. Lasker reiné durante tanto tiempo debido a que era totalmente omnivoro y uni versal asimilando y empleando las nuevas tendencias. Es una pena, por supuesto, que en el periodo 1912-1914 no jugase un match con Rubinstein o Capablanca. De haberse producido, no sé cémo habrian finalizado estos duelos con los brillantes li deres de la nueva generacién, pero hay algo que estd claro: en esa época Lasker se- guia estando en una forma espléndida, conservando toda su fuerza practica. La I Guerra Mundial modificé sustancialmente la relacién de fuerzas en el rue- do ajedrecistico, Lasker vivia en la pobreza, Schlechter habia muerto, y Rubinstein pasé a ser sdlo una sombra de si mismo. El progreso de Alekhine se retrasé de for- ma considerable, por lo que maduré mucho mas tarde de lo que la naturaleza ha- bia determinado. Con un desarrollo normal, sin la guerra, la carcel y la Revolu- cién Rusa, Alekhine habria sido un sélido aspirante ya hacia 1920. Capablanta fue el tinico a quien no afecté la guerra, pudiendo desarrollarse normalmente como jugador. Aunque, en realidad, creo que durante los afios de la contienda ya no evolucionaba, pero en cualquier caso vivia confortablemente, se preparaba poco a poco, participando en torneos norteamericanos y conservando su fuerza anterior. En el match de 1921 logré una consistente victoria ante un Las- ker afectado, pero el ajedrez perdié bastante, debido al hecho de que un genio como Capa no ambicionaba seguir ampliando sus capacidades. La facilidad de sus éxitos, en particular en el Torneo de Nueva York 1927 (en el que no participaron Lasker, Réti y Bogoljuboy, con un Alekhine que sélo aspiraba al segundo puesto), confundié al cubano, que sélo fue consciente de la amenaza que representaba Alekhine cuando en su match iba perdiendo por 2-4, Sin embargo, ya no le fue po- sible salvar la corona, En realidad, lo que le perdié fue su falta de habito para tra- bajar duro y, por otro lado, jel genio habia escapado de la lmpara! Naturalmente, en el match de 1927, Capablanca se habia “fosilizado”, algo que no le pasé desapercibido a Lasker, quien vio en el triunfo de Alekhine “un rejuve- necimiento de la cultura ajedrecistica en si, obviamente necesario, a fin de evitar el estancamiento que amenazaba a nuestro arte”. Si, Capa fue el tiltimo represen- tante del ajedrez clasico, derivado de Steinitz y Lasker, y en su época era inven ble, juna época en la que era el jugador ideal! Sin embargo, el cubano no percibi la llegada de una nueva generacién de ajedrecistas, y era demasiado tarde para que absorbiese las ideas divulgadas por Nimzovich y Réti, pasdndole el testigo a Alekhine. Un luchador cldsico se habia encontrado de repente con las desconoci- das técnicas del judo y del karate... Estas revelaciones hipermodernas (las defensas Nimzoindia y Grinfeld, etc.) conquistaron répidamente al mundo del ajedrez, de modo que el juego amplié sus fronteras, desbordando los limites del Gambito de Dama, la Defensa Tarrasch y las aperturas Italiana y Ruy Lopez, y avanzada la década de los aiios veinte, flore- cid el pensamiento ajedrecistico. Alekhine fue el catalizador de este proceso (como lo seria Fischer, cuarenta aiios mas tarde). El gran maestro ruso, tras haber asimilado las ideas hipermodernas, jugaba una forma de ajedrez diferente, mas PROLOGO complicada, logrando la increible hazafia ~a pesar de las numerosas adversidades de su existencia- de alcanzar la cumbre. Capablanca no fue capaz de recuperar su antigua aureola de invencible: des- pués de su derrota ante Alekhine, el respeto por la maquina desaparecié, e incluso grandes maestros que habian sido derrotados en numerosas ocasiones por el cu- bano comenzaron a jugar mejor contra él. En cuanto a los jévenes jugadores, en- cabezados por Botvinnik y Keres, sencillamente ya no podia seguirles el paso. En otras palabras: en el nuevo ajedrez Capa se encontraba un tanto perdido. Qué pasaba, entretanto, con Alekhine? Tras haber aplastado en el match de 1929 a Bogoljuboy, y haber conseguido impresionantes victorias en los torneos de San Remo 1930 y Bled 1931, también comenzé, poco a poco, a “fosilizarse”. Todas las cimas habian sido conquistadas y empez6 a deambular carente de objetivos. En 1932 gané también en Londres y Berna, pero jugando, por asi decir, “con el pilo- to automatico”, y luego se embarcé en una interminable gira de exhibicione: EE. UU., México, Cuba, Hawai, Japén, Shanghai, Hong Kong, Filipinas, etc. En- tretanto, la vida no se habia parado y una nueva era comenzaba en el ajedrez. Ya en el match de 1934 con Bogoljuboy, el juego de Alekhine tuvo una crisis: el campeén sufrié enormes problemas de apertura. Jug6 de forma audaz y un tanto barroca, y a menudo lograba posiciones anodinas de las que lograba salir airoso gracias a su enorme fuerza practica. Para superar a su rival, Bogoljubov necesitaba una consistencia y precision de las que carecia. Entonces aparecié Euwe, lider de la nueva generacion surgida a comienzos del siglo XX. Se trataba de un ajedrecista menos brillante que Bogoljuboy, pero po- seia una notable erudicién, y era coherente en sus objetivos, racionalista y metédi- co. Su estilo de juego le resultaba extremadamente desagradable a Alekhine, y en su encuentro de 1935, para sorpresa general, se produjo un relevo de campeones. Un detallado informe de cémo Euwe consiguié arrancarle el titulo, y por qué de nuevo lo recuperé Alekhine en el match-revancha de 1937, se encontrard en el ca- pitulo acerca del quinto campeén del mundo. Mientras que la primera mitad de los afios treinta es un periodo de estanca- miento en la aparicin de nuevos aspirantes al trono (Euwe, Flohr y nadie mas), en la segunda mitad de la década surge una espléndida generacién de nuevos ju- gadores que pisan fuerte: Botvinnik, Keres, Fine, Reshevsky... El declinante cam- peén (de casi 50 afios) debia afrontar un dificil match por la corona, pero una nueva guerra mundial interfirié en el curso de la historia del ajedrez. Fue una ver- dadera lastima, puesto que un match entre Alekhine y Botvinnik (o Keres) habria sido muy interesante y fructifero para el ajedrez. La guerra modificé también de modo radical la relacién de fuerzas en la arena ajedrecistica. A la desaparicién de Lasker y Capablanca siguié la de un Alekhine exhausto pero invicto, Keres se habia visto atenazado en la maquinaria nazi-soviética, Res- hevsky estaba desentrenado, Fine abandoné el ajedrez, Euwe se habia quedado re- zagado, mientras que, por otra parte, los jévenes Smyslov y Bronstein atin no esta- ban del todo curtidos. En resumen: en 1948, de los luchadores al maximo nivel, sélo se mantenia Botvinnik. Para él la II Guerra Mundial habia jugado el mismo papel que la I para Capablanca: sirvio para despejarle el camino hacia la cumbre. Las guerras habian eliminado, en ambos casos, a los rivales mas temibles: la prin- cipal victima de la I fue Rubinstein; de la I, sin duda, fue Keres. Es probable que Gary Kasparov ~ MIS GENIALES PREDECESORES I] tanto Capa como Botwinnik hubiesen Hegado, en cualquier caso, a proclam: ampcones, pero de haber seguido los acontecimientos el curso natural habrian tenido que afrontar una lucha muy distinta. En la era de Botvinnik se produjo el segundo cambio revolucionario, después de Steinitz, en la concepcién de la teoria de aperturas. Las ideas de Steinitz ejer- cieron una enorme influencia sobre, al menos, dos generaciones de jugadores. To- dos ellos practicaban los esquemas ckisicos (Gambito de Dama, Defensa Steinitz en la Ruy Lépez, etc.), y se guiaban por el sentido comtin: para qué buscar aper- turas discutibles y arriesgadas cuando habia una forma sencilla de lograr una posi- cidn segura? La teori: incipios del siglo XX se desarroll6 a un vivo, y su primer impulsor fue Rubinstein. Una importante expansién del abanico de aperturas comenz6 con Alekhine y los hipermodernos, y siguié desarrolkindo- se gracias a los enérgicos esfuerzos del gran metédico Euve, pero el salto verdade- ramente revolucionario s6lo lo Ilev6 a cabo Botvinnik, quien habia estudiado mi nuciosamente la experiencia de sus predecesores, en particular Rubinstein, Alekhine y Euwe Todos ellos pensaban de forma esquematica y se proponian vincular la apertu- ra con el medio juego subsiguiente. Pero mientras que antes lo habitual era enfo- car el juego con negras hacia una estricta igualdad, Botvinnik fue mas alld y creé un sistema de preparacién de aperturas segiin el cual las negras aspiraban a apo- derarse de la iniciativa desde las primeras jugadas: jdemostré que eso era posible! Bowinnik rompia deliberadamente el equilibrio posicional, eligiendo variantes aguas y comprometidas, pero que habia estudiado en profundidad, y logré exce- lentes resultados, Gre6 algunos sistemas originales de apertura, y ademas reinter- preté numerosas posiciones tipicas, obligando a sus rivales a considerarlas de nue- vo, por ejemplo aquellas con el pedn aistado en d4. En general, tenia un enfoque diferente, mucho més global en la resolucién de problemas de apertura. Los cuatro campeones mundiales siguientes (Smyslov, Tal, Petrosian y Spassky) no aportaron ningtin progreso radical en la apertura y desarrollaron la teoria den- tro de las lineas maestras establecidas por Botvinnik, que continué hasta finales de los sesenta. Por fin, Fischer dio el siguiente salto revolucionario, demostrando, por primera vez la enorme fuerza de la preparacién de aperturas con ambos colo- res, ampliando considerablemente el espectro de las aperturas a estudiar y sentan- do las bases del ajedrez profesional de hoy. Por otro lado, inicialmente Fischer, como Steinitz en su tiempo, era excesivamente obstinado en la eleccién de s planteos de apertura, pero luego supo encontrar la fuerza para aportar flexibi dad a su juego, lo que lo convirtié en practicamente invencible. Vale la pena observar una curiosa linea evolutiva: Steinitz (primer campeén)— Botvinnik (6°)-Fischer (11°), de donde resulta que jcada cinco campeones se pro- duce una revolucién! Por cierto, en la segunda mitad del siglo XX, los campeones complacientes con su ego dejaron de ser los lideres del pensamiento ajedrecistico, y perdieron también el titulo mundial. Siempre resulta dificil encontrarse a la altura de los tiempos, puesto que surgen lideres de nuevas generaciones que introducen en el ajedrez sus particulares ideas y estilos, resolviendo con mayor facilidad aquellos problemas que antes se consideraban complicados. Asi, mientras que a finales de los aitos cuarenta Botvinnik era superior a todos sus rivales, a comienzos de los cincuenta surgié una nueva generacién poderosa 10 PROLOGO cuyo lider, Bronstei ba mucho tiempo sin jugar. Botvinnik comprendié que se estaba quedando des! sado, y de nuevo volvié a trabajar, lanzdndose al ajedrez de competicién. En su guiente match con Smyslov (1954) casi habia dejado de “fosilizarse” y consiguid retener la coron: Botvinnik cedié luego el titulo en dos ocasiones: ante Smyslov (1957) y Tal (1960), pero por desgracia para ellos, ambos habian dejado de progresar, y_ per- dieron un aito después ante su temible rival, que habia aprendido la lecci6n de su derrota y modificado su juego en consecuencia. Pero en el match con Petrosian (1963), Botvinnik ya no sabia cémo superar a su inexpugnable oponente, y es im- probable que un supuesto match-revancha entre ellos hubiese cambiado las cosas. Petrosian perdié el titulo, a su vez, con toda légica, ante el dindmico Spassky (1969), y éste ante un incontenible Fischer (1972). Sin embargo, en la segunda mitad de los setenta, incluso para Fischer hubiera sido dificil vencer al joven Kar- pov, En 1985, curiosamente, también Karpov comenz6 a “fosilizarse” lentamente. ‘Tras haber perdido la corona, recuperé su ambicién y durante mucho tiempo ex- hibi6 un juego excelente y buenos resultados. (El autor de estas lineas, tras haber- se “fosilizado” ligeramente antes del match con Kramnik en 2000, espera seguir evolucionando, pero ésta es materia para otro libro). Hablaré en detalle acerca de las carreras de Petrosian, Spassky, Fischer y Kar- pov en los tomos siguientes, pero por el momento invito al lector a disfrutar de las partidas de sus admirables predecesores. Para concluir, deseo expresar mi caluroso agradecimiento a los entrenadores emeéritos de la URSS, Alexander Nikitin y Mark Dvoretsky, por su ayuda en la pre- paracién final del presente libro. . casi le arrebaté el titulo (en 1951) a un campeén que Ileva- Gary Kasparov u Capitulo cinco Max V I quinto campeén del mundo, Max Euwe (20.5.1901-26.11.1981), era un hombre polifacético: ma- tematico, ingeniero, astrénomo, espe- cialista en computadoras y, en sus tilti- mos afios, jPresidente de la FIDE! El holandés no estaba realmente conside- rado un jugador profesional de aje- drez, pero tenia un excelente instinto para captar los matices del juego mile- nario. Era un ferviente seguidor de las teorfas posicionales de Steinitz y tam- bién un eminente escritor de ajedrez, profesor y estudioso de la metodologia. En sus mejores afos, el Dr. Euwe realiz6 un trabajo muy provechoso del ajedrez, estudiando profundamente los problemas de la transicién de la aper- tura al medio juego, asi como la elabo- racién de la teoria del final. Pero el as- pecto mas fuerte de su juego era una espléndida visién combinativa. Como. acertadamente observ6 Alekhine, po- dia refutar las combinaciones incorrec- tas de sus oponentes porque, inicial- mente, su talento ajedrecistico era “Es un tactico que ha decidido convertirse, a toda costa, en un buen estratega. Euwe cree, tal vez excesiva- mente, en la inmutabilidad de las re- glas”. De ahi el cardcter un tanto rec neo de su estilo: cuando se apoderaba de la iniciativa, slo podia seguir hacia adelante. Fue el primero en comenzar a en- trenarse de forma profesional para los encuentros por el campeonato del mundo, prestindo atencién a la prep racién fisica, practica y tedrica (mas tarde, Botvinnik desarrollaria todo un sistema de preparacién especifica). Pa- ra sus luchas con Alekhine busc6, con Max V la tenacidad de un cientifico, y encon- tr6 un repertorio de aperturas que le permitiese neutralizar en el tablero las superiores cualidades ajedrecisticas del genio ruso. Si aitadimos a esto la preci: sidn de calculo de Euwe, su instinto pa- ra desplegar la iniciativa y una sobresa- liente estabilidad psicolégica, podemos entender por qué siempre resulté un rival tan incémodo para Alekhine. Euwe sélo conservé la corona du rante dos aiios (1935-1937) —alguien lo bautiz6 en una ocasién como “rey por un dia”-, debido a la baja forma de Ale- khine, Sin embargo, en esta cuestién estoy totalmente de acuerdo con Smys- lov: “En la vida nada sucede por acci dente; cualquiera que fuese la forma en que se encontrase Alekhine, sdlo podria ganarle un encuentro alguien de la maxima categoria. Euwe jugé me- jor que él, y con pleno merecimiento se proclamé campeén”. Euwe no era de los que creian en Ja muerte del ajedrez, por las tablas © por las computadoras, y a comienzos de los setenta declaraba: “Las recientes bata- Ilas entre diferentes estilos demuestran que el ajedrez no esta agotado y que si- gue siendo un juego vivo, dindmico y en continuo desarrollo. {Es tan rico que existira otros mil aios!”. Proceso de formacién Euwe nacié a comienzos del siglo XX en Amsterdam, en el seno de una modesta familia de un maestro de es- cuela, que tenia seis hijos. Sus padres ju gaban al ajedrez entre si, y los nifios aprendieron a mover las piezas practica- mente cuando estaban atin en pafiales. 15 Gary Kasparov ~ MIS GENIALES PREDECESORES IT El segundo hijo, Max, resulté ser el mas dotado. A los 4 afos se sentaba ante el tablero y vencia ya a los adul- tos. Cuando tenia 12, fue admitido en el Club de Ajedrez de Amsterdam. Sus impresiones de infancia, en cuan- to al juego-rey se refiere, fueron una exhibicién de simultaneas del cam- peén norteamericano Marshall, su primera victoria ante un maestro (contra te Kolsté) y los emocionantes acontecimientos del supertorneo de San Petersburgo 1914. Participando regularmente en tor- neos, a los 15 afios Euwe se habia clasi- ficado para el grupo B del campeonato de Holanda, en el que gané el primer premio de su carrera: 25 florines. Un gran papel en su formacién ajedrecisti- ca lo desempeiié su constante relacién con los famosos maestros que vivian en- tonces en Holanda: Réti, Tartakower, Tarrasch, Maréczy... Para Euwe, este uk timo siempre siguié siendo un maestro yun viejo amigo. Tras finalizar la ensefanza media en 1918, Euwe ingres6 en la Facultad de Matematicas de la Universidad de Ams- terdam, estudiando con los mejores ma- temiticos holandeses de la época. No es sorprendente que eligiese una carrera cientifica, pero eso no le impidié seguir jugando, progresando gradualmente en la maestria del juego. Su debut inter- nacional fue un cuarto puesto en un torneo secundario de Hastings 1919, lo que le valié cierta reputacién, gracias a una espectacular victoria sobre O"Han- Jon con el Ataque Moller. En febrero de 1920 tuvo la fortuna de jugar en tres ocasiones con el cam- pe6n mundial Lasker, que se encontra- ba de gira por Holanda. El joven juga- dor le gané una partida de las simul- téneas, luego una partida en consulta, y casi vuelve a ganar en una tercera exhi- bicién del campeén. Lasker se deshizo en elogios sobre el juego del joven ho- landés, pero a continuacién se vengé a conciencia en Mahrisch Ostrau 1923, Zurich 1934 (tomo I, partida num. 73) y Nottingham 1936. En la primavera del mismo afio, Euwe 16 por primera vez jug6 mano a mano con grandes maestros, en un pequeiio tor- neo organizado en Amsterdam: 1. Réti 4,5 (de 6); 2-3. Maréczy y Tartakower 4; 4. Euwe 3,5 etc. Luego, Réti jug un due- lo a cuatro partidas con Euwe (31), ga- nando las dos primeras en 22 y 17 juga- das, sacrificando ambas torres en los dos casos (Tartakower incluso bautizé a la se- gunda como la pequeria inmortal). Sin embargo, en la tercera partida el estudiante “mostré los dientes” y dio buena cuenta de la leyenda del hiper- modernismo, empleando el método de vanguardia predilecto de su oponente: el doble fianchetto. 149 M. Euwe-R. Réti Amsterdam 1920, Match, 3° partida Defensa Caro-Kann (B10) 1 e4 c6 2 b3?! Original, pero poco efectivo. 2... d5 3 exd5 Ms tarde entré en escena el gambito 3 Ab2 (3 €5 VF!) 3... dxed 4 Ac3 (o bien 4 De2 G15 5 Dg3 e6l) 4... DBS Dge2 AH 6 Dg3 e6! 7 We?, y ahora, ademas de la modesta 7 ... Abd7 8 Dexed (Vasiukov-Bronstein, 29° Cam- peonato URSS, Baki 1961), es posible la mds ambiciosa 7 ... &b4!? 8 0-0-0 Wa5 (8... We7 =), y también 7... Wa51? (Ste- fansson—Karpoy, Reykjavik 1994). 3... cxd5 4 @b2 Dc 5 g3?! Mas enérgico es 5 Of3 2¢4 6 22 =, pe- ro como luego manifestaria Euwe, en- tonces no era muy frecuente fianchet- tar los alfiles. Algo parecido dijo Capablanca, al comentar su partida con Janowski, de San Sebastién 1911 (nim. 77): “Yo vi que la continuacién fundada era 13 g3, pero temia que semejante avance de pedn fuese criticado”. 5 5 Mas preciso es 5... Df6! (5... 85 6 DB = Euwe-Nilsson, Gotemburgo 1920) 6 &g2 2g4, con excelente juego. “Si las ne- gras consiguen mantener su fuerte centro, la ventaja estaré de su parte” (Euwe). Sin embargo, Réti no lo consi- gui 6 2g? eG?! Un desafortunado desarrollo de pieza. Mucho mejor es 6 ... Df6! 7 We2! We7 8 DF “Con la amenaza 26, las blancas obli- gan a su rival a reforzar el centro, en detrimento del desarrollo” (Euwe). 8... £6 Tras la mas activa 8 ... e421, las negras se ven sometidas a un peligroso ataque: 9 Dgd Db4 10 DaB (también es molesta 10 0-01? Wxc2 11 Oxe6 fxe6 12 Wh5+) 10 ... Dxe2 (10 ... DF 11 (3!) 11 Axc2 Wxc2 12 23! Dl (si 12... a6 6 12... d7, 13 Dxed!; 12... Yd3 13 Wh3!) 13 Wh5+ 2d7 14 Wxb7, etc. 90-0 £d6 10 Dc3 a6 11 da! Haciendo saltar el centro, con este “re- sorte-muelle” de forma andloga a lo que sucedié en la célebre partida Ré- ti-Yates, Nueva York 1924 (véase tomo I, nim, 98, comentario a la octava juga- da de la partida Reti-Bogoljubov). 11... Dge7 No es posible 11 ... e4?, debido a 12 Axed dxed 13 xed y d4d5, y si 13 We7, entonces 14 Hael, con ventaja d cisiva. 12 dxe5 Axe5 Max V En caso de 12.... fxe5, sigue 13 gs. 13 Oxe5 fxe5 13... Wxe5? 14 Bfel! 14 Had! 0-0-0 15 Zfel Las blancas han creado una fuerte pre- sién de piezas contra el centro enemi- go con el apoyo de sus alfiles fianche- ttados. No era apropiado 15 £4?!, por 15... e4. 15... h5!? Una desesperada tentativa de contra- ataque. 16 Dad! Con la amenaza &xe5. 16 ... e417 £3! h4 18 fxe4 hxg3? El error decisivo. Después de 18 ... d4 19 Dc5 WAG 20 Axe6 Wxe6, las negras tendrian cierta compensacién por el pe6n. Ahora no podrdn evitar la pérdi- da de pieza. 19 exd5 &xd5 O bien 19 ... gxh2+ 20 hl &xd5 21 Axdd. 20 Gxd5 Dxd5 No es bueno 20 ... Bxd5, por 21 We6+ bb8 22 Bxd5. 21 We6+ Sb8 Naturalmente, no 21 ... Wd7? por 22 Wxd7+ Bxd7 23 Bxd5 Exd5 24 Db6+ y @xd5. 22 Oxd5 Mde8 “Entregando las dos torres por la da- ma. Probablemente sea la mejor op- cién de las negras, ya que asi mantie- nen en cartera todo tipo de jaques perpetuos” (Euwe). 23 Wxe8+ Hxe8 24 Bxe8+ ha7 25 Hdd8! b6 Si 25 ... Axd8, entonces 26 &d4+ Ha8 27 Db6+ Sb8 28 &e5, ganando. 17 Gary Kasparov ~ MIS GENIALES PREDECESORES I] 26 2a3! gxh2+ 27 Gh] WE7 Euwe contaba con la mas tenaz 97... a5 28 c3!, con las posibles variantes que siguen: 1) 28 ... W7(28 ... Wb7 29 Db5+ y 30 2Qd6) 29 DHb5+ sa6 30 Ha8+ exb5 31 a: 2) 28... Wg3(f4) 29 Bd7+ dab 30 Bad+, ete. 3) 28 ... &b7 29 Db5 Wg3(f4) 30 Rd7+ a6 31 Ba8+ bxb5 32 c4++. 4) 28 ... &a6 29 Ha8+ Sb7 30 Ba7+!! ®xa7 31 He7, con ventaja decisiva. 28 Ee7+! Dxe7 29 Ed7+ a8 30 Dxb6+ Sb8 31 2.d6+4 ;Ciertamente, una partida combativa y de corte hipermoderno! El joven maes- tro jug6 correctamente contra el cen- tro, siempre con energia, y legado el momento se impuso en las complica- ciones tacticas. A comienzos de 1921, Euwe consi- guid con éxito su licenciatura de mate- miaticas, y antes de ocuparse seriamente de la ciencia decidié dedicarse por un tiempo al ajedrez. Caissa le demostré su gratitud permitiéndole cosechar su pri- mer titulo de campeén de Holanda, em- patar después un match con Maréczy 6-6 (+2 -2 =8) y obtener el 50% de la puntua- cidn en el fuerte torneo de Budapest. En la capital hiingara, Euwe consi- gui hacer tablas con el vencedor, el as- cendente Alekhine, in! bonita derrota al futuro aspirante al trono, Bogoljubov, en una variante de moda de la Defensa Francesa. 18 150 M. Euwe-E. Bogoljubov Budapest 1921 Defensa Francesa (C12) 1 e4 e6 2.d4.d5 3 Dc3 D6 4 2 g5 Bb45 e5 h6 6 Sd2! La importante linea de contraataque conocida como Variante McCutcheon. Una jugada de doble filo es 6 cxf6 (par- tida nim. 113). 6... 2xc3 7 bxc3 De4 8 Wed g6 Si 8 ... $8, el jugador holandés ataca- ria con 9 h4!? Axd2 10 Sxd2 c5 11 Bh3 (Euwe-Bodin, Amsterdam 1920), y su- 169 ... {5, aunque después de 10 exf6 Wxf6 11 BB Ac6 12 WE Axd2 13 Wxd2 5 14 0-0-0, las blancas tienen la in iva. Mas rica en contenido 9 ... c5 10 £43 @xd2 11 &xd2, pasando, por inversién de jugadas, a la variante 9 8d3 Dxd2 10 xd? c5 (después de 10... Wg5+ 11 Wxg5 hxg5, las negras tienen un peor final) 11 h4 Qc6 (11 ... c4!?) 12 Bh3 (12 Qf8 c4!? 13 Be2 b Judith Pol- gar-Korchnoi, Wijk aan Zee 2000) 12... c4!? 13 SFI! (13 Be Bgs [13 ... b5!?] 14 WH Od7 15 Oh5 Ge8 16 De2 £5! = Anand-Korchnoi, Dos Hermanas 1999) 13... b5 14 De2 a5 15 a3 27 16 DFA, con lucha compleja (Leko-Korch- noi y Lutz-Korchnoi, Essen 2002). 9h4!? Una vez que el peén negro se encuen- tra en g6, es apropiada la continuacién 9 £.d3! Dxd2 10 xd? cb (10... We5+? 11 Wxg5 hxg5 12 g4!, con la amenaza DBxg5) 11 DB VA7!? (11 ... Ac6 12 WEA Fischer-Rossolimo, Campeonato de EEUU 1965-66) 12 dxc5 We7 13 Hab] 26 14 Ad4 Dd7 15 Bhel Axc5 16 %e3, con ventaja minima (Anand- k aan Zee 2003). Si9...h5, 10 WF. 10 £d3 ‘También se ha probado 10 h5 g5 11 Qd3 (11 f4 £5 12 exf6 e5!) 11... Axd2 12 bxd2 Dc6 13 DB c4 (13 ... Wab!?) 14 Se2 5! 15 exf6 e5 16 We3 exd4, con juego agudo. 10... Dxd2 10... @A7!? 11 Sxd2 Con el inconfundible sello del Ataque Euwe, a base de 8h3! y 2xg6! IL... Dcé Un intento de mejorar la variante 11... 4?! (que seria peor que en caso de 8... s#f8, pues ahora las blancas tienen la ca- silla g6 como objetivo) 12 2e2 Dc6 (12... @d7 13 5!) 13 £45 14 Wes Wad 15 D3 Wa3 16 Wi £18 17 Bhbl!, con ventaja de las blancas (Maréczy-Spiel- mann, Berlin 1920). O bien 12... h5 13 WE4 Dc6 14 DB We7 15 Dgd bd 16 a3 a5 17 g4 Ha7 18 gxh5 gxh5 19 Bh3! (Bogoljubov-Réti, Breslau 1925). Entonces estaba también de moda la aguda 11... Wa5 12 Bh3 (12 h5 g5 13 £4 exd4!) 12... exd4! (12... Bg8; 12... EB) 13 Lxg6! Por ejemplo: 1) 13 ... dxc3+ 14 &dl We7?! (14... HIB! 15 BS Wed 16 Bh5 Ac6 =) 15 23 Hg8 16 Wa4+ &d7? (mas tenaz es 16 ... sed8 17 &xf7 Bf8) 17 xf7+ (17 WH?) 17... #48 18 Wa3 Wed? (18 ... Bh8) 19 De2 Qb5 20 Axc3 Bh8 21 Wad+ (1-0), Euwe-te Kolsté, Nijmegen 1921. 2) 13... We7 14 Bf3 Bg8 15 Axf7 Wxc3+ 16 be2 d3+ (16 ... Wxe2+!? 17 xc2 Exg4) 17 cxd3 Wxe5+ 18 63 Ef8? (no 18 ... Wxal? 19 Bg7+ S18 20 Wf4+!, sino 18 ... Ac6! 19 Be2! skedv Max V 20 h5 Wh? 21 dd e5 22 Wig3 Wxg3+ 23 sxg3 4d7, con posibilidades mutuas tendentes a la igualdad) 19 f+ &d7 20 Bxf8 Wxal 21 RE7+ dB 22 Wh4 2d7 23 Wd6 Wh8 24 De2 5 25 DFA! exf4 26 215 We8 27 &xd7 2xd7 28 BB (1-0), Euwe-Maréczy, Bad Auszee 1921, 6? partida. Después se ha jugado también 11 ... h5, pero actualmente se experimenta con otra construccién defensiva: 11 ... £47 12 h5 g5 13 £4 Dc6 (13... c4!? 14 2e2 H 15 exf6 e5) 14 fxgs Wxgi+ (14 ... Wa5!?) 15 Yxg5 hxg5 16 se3 g4 17 Bfl he7 18 Eh4 Hag8 (Leko-Short, Batumi 1999). 12 Eh3!? Mas prudentes son 12 Wf4 y 12 D3. 12... Wabl? jSaliendo al encuentro de la tormen- ta! Sin embargo, es mas agudo 12 ... cxd4 13 cxd4 2d7 14 c3 (pero no 14 Qxg6?! Wad+ 15 3 fxg6 16 Wxg6+ sed8) 14 ... We7 = (Capablanca—Torre, Moscti 1925), o bien 13 ... Wb6!? 14 3 (de otra forma se encierra la torre: 14 De? Wh4+ 15 dl Dxed!) 14 ... 2d7 =, algo que ha convencido con blancas a Euwe, Fischer y Spassky. 13 Sxg6! Jugada obligada, que aqui parece inclu- so mas peligrosa para las negras que en los duelos antes mencionados con te Kolsté y Maréczy. 13... BAB? “Era malo 13 ... fxg6?, por 14 Wxg6+ kd8 15 WE6+, y también 13 ... cxd4?, 19 Gary Kasparov — Mis GENIALES PREDECESORES II por 14 &xf7+ Sxf7 15 B+ be8 16 Wg6+" (Euwe). Sin embargo, medio siglo después se descubrié un buen contragolpe: 13 ... @xd4! Desfavorable es ahora 14 2e2?! (14 2h5 2d7!) 14... Bg8! 15 @xf7+ oxf7 16 Wh5+ #e7, o bien 16 Wf4+ e8. Por otra parte, después de 14 Hg3 Hf8 15 Bh7 (15 2d3!?) 15 .. Bd7 16 Wf4 0-0-0 17 Wxh6 2b5 18 We3 2c4, las negras tienen buen contrajuego: 19 Hg7?! Dc6 20 g4 d4 21 Wg3 dxc3+ 22 bel Wb4! (Harding). Cierto que con 14 ded! Hg8! (peor es 14 ... Wb5?! 15 cxd4 Wil+ 16 dd? Wxal 17 De2, o 14... D5?! 15 x5 exf 16 Wg7 B68 17 Be2) 15 Axf7+! Lxf7 16 Wh5+ ke7 17 cxd4 Bxg? 18 De2, el equilibrio se mantiene intacto. 14 Sf3! cxd4?t Después de esta jugada la posicién ne- gra se viene abajo, como también en caso de 14 ... e7?!, por 15 Wf4! Pero en caso de 14 ... @xd4, las blancas tie- nen que acertar con la correcta de las tres tentadoras continuaciones siguien- tes: 15 Exf7?! Bxf7 16 Wh3, con juego confuso después de 16 ... Ob5 17 &xf7+ He7 18 De2 Dxc3! 19 DAxc3 d4, como también 15 f6?!, debido a 15 ... S.d7! 16 2xf7+ Sd8 17 Wg7 Sc7, y sdlo con 15 &xf7+! &e7 16 &h5!, las blan- cas consolidan la ventaja: 16 ... Dxf3+ 17 Dxf3 dB 18 We7 Bf (18 ... BH 19 ig6!) 19 Wxh6 Wad 20 Wg5+ &c7 21 Be8 £d7 22 Bxd7 bxd7 23 We7+ hc6 24 We7 (Nikitin). 15 &xf7+ Sd8 16 Wg7 dxc3+ 17 vel Wb4 18 Sg6 Exf3 19 Dxf3 WE4 20 Bd1 Ebs 21 We6+! EI destino del final quedara decidido por los peones del flanco de rey. 21... Wxf6 22 exf6 2d7 23 g4 tc7 24 g5 Sh8 25 23 hxg5 26 hxg5 e5 27 g6 Be6 28 DgS Dd4 29 Dh7 DL3+ 30 te2 ef 31 £7 Dd4+ 32 ke3 Df5+ 33 bf4 De7 33 ... exd3 34 f8W Exf8 35 DxfB dxc2 36 Dxe6+ od6 37 Bel, da la victoria a las blancas. 20 34 g7! Eludiendo la pequeha celada 34 {8W? Dxg6+. 34... Exh7 35 £8W Las negras se rindieron. Euwe, sin embargo, comenzé a sen- tirse cansado y acabé el afio con un fracaso en el torneo de La Haya. Des- pués de cierta indecisién en su vida (el ajedrez no le reportaba ingresos), decidié dedicarse a la ensefianza de las matematicas, y tras el correspon- diente examen empez6 a trabajar co- mo profesor. En este periodo tomé parte, aunque sin demasiado éxito, en algunos torneos de grandes maestros. Por ejemplo: 9°- 11° puesto en Bad Pistyan 1922 (1. Bo- goljubov; 2°-8°. Alekhine y Spielmann), 11° en Londres 1922 (1. Capablanca; 2. Alekhine); 5°-6° en Mahrisch-Ostrau 1998 (1. Lasker; 2. Réti). Como consue- lo, volvié a Holanda con mayor expe- riencia, lo que le permitié conquistar un primer puesto en Hastings 1923-24, y su segundo campeonato nacional. Euwe solia despachar eficazmente a los rivales de nivel ligeramente inferior. En la partida que sigue su oponente ju- g6 débilmente la apertura y perdié el derecho a enrocar. E] castigo fue impla- cable y ejemplar. 151 M. Euwe-A. Speyer Amsterdam 1924 Campeonato de Holanda 18 Exe7! Como curiosidad, echaremos un vista- zo a la prosaica 18 &c7!?, a fin de deci- dir si también ganaba. Las negras tie- nen que jugar obligatoriamente 18 ... 4ixf3, y las blancas disponen de dos po- sibilidades: 1) 19 Wxf3 Wxd2 20 &c3 Wd6 21 Ecxe7 Wxe7 22 Exe7 bxe7 23 g4, con fuerte iniciativa que leva a la victoria tras 23... h6 24 &b4+ Se8 25 We6+ Ed7 26 Wc8+ Bd8 27 We7 Dd7 28 Web Sb8 29 2d6 Ed8 30 We4+. 2) 19 Eexe7!? xd] 20 Exi7+ tg8 21 Hxg7+ ©f8 22 £a3+!, y ahora es malo 2 .., Bd62, por 23 Dc4 Ded 24 Egd7! (0 bien 24 @xd6!? Axd6 25 Rgd7! +-) 24... BS (24 ... &e8 25 Axd6+ Dxd6 26 Exd6 We2 27 Ec8+ bf7 28 Bd7+ sg6 29 &c6+, capturando la dama) 25 Hd8+ @e8 26 h3!! Wdl+ 27 Hh2 We2 28 Exe8+ txe8 29 Axd6+ Axd6 30 Exc2 +-, Sin embargo, después de 22... Wd6! 23 Qxd6+ Exd6 24 Dc4 Heb 25 Rgf7+ we8 26 De3 Mg8! 27 Bxa7 213 28 h4 Bc6 29 Hfc7 LAB, el desenlace de la lucha no esta claro. Ahora podemos disfrutar, con mayor conocimiento de causa, de la efectiva combinacién de Euwe. 18... Bxf3 Era inti] 18 ... &xe7 19 243+ we8 20 Wel+ De4 21 Bc7. 19 2a3!! La clave, que plantea la amenaza de un mortal jaque descubierto. 19... Wa6 Si 19... 2xd1, entonces 20 Ze3+ Wd6 (20... dog8 21 Bxd3, ganando pieza) 21 Bxd6+ dg8 22 2e7, etc. 20 Ecc?! Wxa3 20... @xd1 21 Bxf7+ y mate. 21 Mxf7+ he8 22 Wel+ Las negras se rindieron. ;Una elegante victoria! Max V Ajedrez y matematicas iban de la mano, pero las segundas prevalecian, puesto que el joven maestro, que se en- contraba preparando su doctorado en ciencias, se perdié los torneos mas fuer- tes de la época: Baden-Baden 1925, Moscti 1925, Semmering 1926... De aficionado a aspirante ala corona En 1926, Euwe defendié su diserta- cién doctoral, se casé y volvis ajedrez. El club de Amsterdam dio un paso ade- late, y decidié organizar para su lider un match a 10 partidas con algunos de los grandes maestros mas destacados del mundo. Se entablaron conversacio- nes con Lasker y con Bogoljuboy, y se alcanzé un acuerdo con Alekhine, que por entonces se estaba preparando pa- ra su encuentro con Capablanca. EI match “de entrenamiento” con Alekhine (Holanda 1926-27) resulté un punto de inflexién en la carrera ajedrecistica de Euwe. Antes de ini- ciarse, el maestro holandés declaré que considerarfa normal una derrota por 2,5-7,5 ante su “genial adversario”. Sencillamente, le parecia imposible que Alekhine dejase sin castigo sus eventuales errores, considerandolo ca- paz de encontrar siempre las mejores jugadas. El gran maestro ruso tomé in- ‘mediatamente el mando del marcador, por 2,5-0,5, “La impresién creada por esas parti- das fue deprimente”, escribié Euw “Continuar la lucha parecia un sinsen- tido; no obstante, decidi buscar la for- ma de anotar la mayoria de puntos po- sible. En la cuarta partida adopté una tdctica de espera y, tras interesantes complicaciones, logré hacer tablas. En la quinta se me presenté la ocasién de revisar radicalmente mi estilo de juego. En una posicién casi simétrica, Alekhi- ne traté de conseguir ventaja a toda costa, pero no sabia por dénde empe- zar. La posicién seguia estando cerrada y, sin el menor riesgo, comencé a em- prender operaciones, primero en el flanco de dama, y luego en el de rey. 21 Gary Kasparov — MIs GENIALES PREDECESORES I] Alekhine no lo pudo soportar, y perdié el control del juego, pues mis cambios de frente acabaron por descentrarlo”. 152 A. Alekhine-M. Euwe Amsterdam 1926/27 Match, 5* partida 36... Bh8! “Debo admitir que no calculé las conse- cuencias de esta jugada, ni tampoco Alekhine, quien decidié que habia co- metido un grave error, respondiendo r” (Euwe). Forzando la ganancia de la dama negra. 37... Wxh4! 38 Bh2 2h7 39 Xxh4 Bxh4 40 We2 Sfh7 Se ha superado el control de tiempo y... 41 Wg2? Correcta era 41 Ef, con tablas, puesto que las negras sélo tienen jaques de to- rre, :Cudl es el origen de este error tras los apuros de tiempo? “Me parece -es- cribe Euwe- que fue inducido por el efecto psicoldgico de mi extraiio juego precedente. Alekhine fue incapaz de entender ni una sola de mis jugadas y no sabia que, en esencia, yo estaba ju gando sin plan alguno”. 41... Bh3! Aqui se aplaz6 la partida. Con esta jugada 22 se pone de relieve que la posicién blan- ca no tiene defensa. 42 £5 La tinica posibilidad. Después de 42 Nel EG 43 We2 g5!2, el caballo puede situarse en g6 (si 44 £5, entonces 44 ... Eh4, o incluso 44 ... Hhh3). 42 ... gxf5 43 gxf5 Hp7 44 fxe6 Dxe6 45 Ef6 Hhg3 46 Wxg3 Exg3+ 47 dh? Exe3 48 Exe6 Euwe estaba convencido de que este fi- nal de torres, que se alcanzaba forzosa- mente, era desesperado para las blan- cas, de modo que apenas lo analizé en casa, [Fue un error! 48... d4? “Echando por tierra Ja victoria” (Eu- we). Era mejor abrir paso al peén de e4, con 48 ... Hf3, y no hay forma de sal var el juego: 49 He7 e3!, 0 49 Hg6 ¢3! 50 Bgl Af 51 Bel d4, o bien 49 bg? HPS! 50 He8+ cog7 51 e6 €3 - +. 49 Rg6 Tablas. Con su rey cortado, las negras no pueden ganar. Por ejemplo: 49 ... Gh7 50 Bg? HB 51 Red! d3 52 Bxed sbg7 53 bg 0S 54 Mad =. {Una valiosa leccién para el futuro aspi- rante a la corona! Tras las tablas de la sexta partida, se felicité a si mismo por haber adquirido “un nuevo método de juego, que impedia las enérgicas accio- nes de Alekhine”. Sin embargo, en la a, Euwe se encontré en cién muy dificil, pero con un jo de pedn pudo parar el ataque directo y, teniendo en cuenta los apu- ros de tiempo de su rival, utilizé un agudo truco psicolégico: con casi me- dia hora en su reloj, también cayé en Zeitnot, ipero a cambio de descubrir la continuacién mas aguda! Tras un ra- bioso intercambio de golpes en los ago- bios de tiempo mutuos, con errores por ambas partes, Alekhine cometié el tiltimo y Euwe logré su primera victoria en el encuentro. La momentdnea marcha de Alekhi- ne a Paris, para un asunto urgente (ha- bia intercambio de telegramas con Nueva York y Capablanca) le permitié al holandés prepararse debidamente para la octava partida, que dio un vuel- co a todos los pronésticos previos al match. 153 M. Euwe-A. Alekhine Amsterdam 1926-27, Match, 8° partida Apertura Réti (A09) 1 Df3 d5 2c4d4 La recomendacién de Rubinstein (Las- ker preferia 2 ... c6 -véanse partidas mim. 71 y 108). Vale la pena recordar el duelo Réti-Rubinstein (Carlsbad 1923): 2 g3 D6 3 ig? g6 4.4 d4 5 dB 2g7 6 b4! 0-0 7 Dba! c5 8 Ab3 cxb4 9 Bb! Ac6 10 Abxd4 Dxd4 11 Axd4 b6 12 a3}, etc. (partida mim. 96). 3b4 Posteriormente, Alekhine jugé de otra forma contra Euwe (Holanda 1937, match, 22" partida): 3 e3 Dc6 (si 3 5, entonces 4 b4! 6 5 exdd cxdd 6 5) 4exd4 Axd4 5 Dxd4 Wxd4 6 Dc3 (par- tida nim. 146). También no menos po- pular es 3 g3. 5, Réti proponia la agresién al centro negro con 4 e3!? Por esta razén, Alekhine recomendaba 3 ... f6! 4 €3 €5, y si 5 exd4?, entonces 5 ... e4! Es inco- recto 5 Dxe5?! fee5 6 WhS+ we7 7 Wxe5+ 2e6, pues las negras siguen Max V con &f7 y Df6, y en caso de 5 22.65 a3, es fuerte 5... c5! EV intento mas re- ciente es 5 c5!? d3 (5... a5!2) 6 Wb3 e4 7 @d4 a5, con juego complicado (Ga- briel-Korchnoi, Zurich 1999). La mejor respuesta a 3 b4 es 3... £61, y las negras forman un fuerte centro de peones. 463 4 2b? 4... a5?! Tampoco conduce a la igualdad 4... dxe3 5 fxe3, ni 4... 2g7 5 exd4 Acé6 (5... &xd4 6 Oxd4 Wxd4 7 Ac3) 6 Le2 Axd4 7 Axd4 &xd4 8 Dc3 D9 0-0 00 10 ££3 e5 11 &a3 (Alekhine-Phillips, Nueva York 1929, simultdneas). Euwe consideraba favorable a las blan- cas 4... €5 5 exd4 (no esta claro 5 &b2 297) 5... exd4 6 We2+ We7 (6... 267! 7 We5) 7 £b2; pero més tarde se descu- brid 5 ... e4! 6 We2 (6 Dgl?! Wxd4) 6 ... We7 7 De5 (6 8 Ags Dc6, y las negras recuperan el peén con juego satisfac- torio. 5 b5 c5 6 exd4 297 7 d3 cxd4 No era posible 7 ... @xd4? 8 Oxd4 Wxd4 9 We2!, y si 9 ... Wxal? se pierde Ta dama: 10 @b2 Wxa2 11 Ac3 +-. 8 g3 Dd7 9 Dba?! Pero no 9 st g2?! Acd y 265. 9... Ac5 10 Abs 10... Wb6 La atractiva 10 ... a4?! falla debido a 11 We2!, y en caso de 11 ... c3? 23 Gary Kasparov — MIS GENIALES PREDECESORES II 12 Obxd4 Gxd4 13 Axd4 Wxd4 14 Bb2 We5+ 15 bd2, las blancas recupe- ran la pieza con clara superioridad. Hagamos balance de esta apertura: “Alekhine eligié un esquema desafortu- nado de desarrollo, y en la jugada 10 ya tiene una posicién estratégicamente perdida. La mayoria de peones blancos en el flanco de dama, sumado al alfil de g2. plantearn constantes amenazas a las negras” (Euwe). En otras palabras, una muy buena versién de una Benoni Moderna con colores invertidos. 11 Axcd5 No, por supuesto, 11 Obxd4?, por 11... Deb. 11... Wxc5 12 &g2 Dh6 13 0-0 0-0 14 a4! Para impedir el avance a5-a4. 14... Be8 “Mas floja es 14... Wh5, ya que las blan- cas pueden forzar el cambio de damas con el consiguiente paso a un final muy favorable: 15 Qg5 gd 16 (3 2d7 17 g4 Wh4 18 Wel. Ademis, el caballo de h6 queda fuera de juego” (Euwe). 15 Hel £65 15 ... Wh5?! 16 Med! 16 8.3 We? 17 c5 Kad8 O bien 17... 2€6 18 Dgs! 18 Dgs 266 Si 18 ... Dg4, podria seguir 19 Wb3, asi que antes las negras expulsan al caballo. 19 Ded 2g7 20 Wd? Ded 21 bE El comienzo de la ruptura programada. 21... We8 Mucho peor es 2] ... Wd7? (21 ... We6?? 22 Dd6!) 22 c6 bxc6 23 Acd + -. 24 22 c6! La avida 22 Wxa5?! permitiria a las ne- gras defenderse e incluso contraatacar con 22... Ded. 22... bxc6 O bien 22 ... Wxc6 23 Dd6 Wxb6 24 @xe8 Exe8 25 Zab] Wa6 26 Bxb7, con calidad de ventaja. 23 Wxa5 Ded 24 Wd2 Wa6 “E] ataque en el flanco de rey no da resultado; si 24... &h3, sigue 25 2h1, mientras que 24 ... &g4 se refuta con 25 £4 DB+ 26 OxfB BxfB 27 Acs” (Euwe). 25 a5 Dxd3 “Si 25 ... Wxd3 26 Wxd3 Oxd3 27 a6?! @xel 28 Exel, y los peones blancos rapidamente deciden la lucha” (Eu- we). Pero después de 28 ... d3! 29 b7 244, la posicién no esta clara. Por es- te motivo, es mejor 27 Eedl! De5 28 a6, etc. 26 Dc5! La tinica jugada que conserva la venta- ja. Seria un error 26 2f1?, por 26 ... @xel! 27 &xa6 D+, y también es du- dosa 26 We2?! c5, lo mismo que 26 Zed1?!, por 26... dxed! 27 &xed Ded. 26 ... Dxc5 27 &xc5 Wh5? “Una mejor defensa era 27 ... d3 28 acl Wb7, aunque probablemente sea més fuerte 28 Za3” (Euwe). Sin embar- go, el ordenador corrige este andlisis: 28 ... Wb5! 29 Be3 (29 Bxe7? Bxe7 30 Bxe7 £8) 29 ... c5, con juego agudo. En caso de 28 Zacl Wb7, las blancas disponen de 29 a6! Wxa6 30 &xc6, con posibilidades de éxito. 28 2xe7 Ha llegado la hora de restablecer el equilibrio material, con ganancia de tiempo. 28... Bc8 29 SFI! Maniobra decisiva: ahora los peones pasados son irresistibles. 29... Wb3 Atin peor era 29 ... d3 30 Habl, con la amenaza 31 b7 Hb8 32 £d6. 30 Ba3 Wd5 31 b7 Hb8 32 a6 28 No hay nada mejor. 33 bxc8W Hbxc8 34 22 Wd7 35 Oc5 Exel+ 36 Wxel h5 37 a7 Za8 38 We4 d3 39 Sxd3 Wb7 40 Wxc6 Wb1+ 41 fl Hixa7 42 &xa7 Las negras abandonaron El marcador se situaba en 44. La no- vena partida fue unas tablas luchadas, y antes de la décima, en el espiritu de las viejas tradiciones caballerescas, Alekhine le informé a Euwe jque haria cuanto es- tuviese en su mano por ganar! En efecto, jugando con negras, incurrié en un enorme riesgo estratégico, finalizando en una dificil posicion, pero se las arre- gio para confundir a su oponente, cuyo pensamiento era hacer tablas, y ganar la partida, inclinando asi la balanza del en- cuentro a su favor: 5,5-4,5 (+3 -2 =5). jUn resultado mas que modesto pa- rael aspirante al trono! “Las razones de Max V mi escaso éxito fueron varias”, -escri- bio Alekhine, afios después-, “pero la principal fue, sin duda, una frivola e in- fundada subestimacién de mi oponen- te. En ese momento surgié una ‘idea real’ en el propio Euwe y sus incondi- cionales compatriotas”. Esta claro que en Holanda habia surgido un gran maes- tro muy fuerte. A renglén seguido se creé un Comité Exe, que durante los 14 afios siguientes se encargé de orga- nizar espléndidos encuentros entre el campeén holandés y representantes de la elite mundial. Naturalmente, Euwe estaba satisfe- cho con el match: “No s6lo era la prime- ra vez desde 1923 que me enfrentaba a un jugador de la mayor categoria, tam- bién era importante probarme a mi mis- mo en el ‘ajedrez psicolégico’. Porque considero que la confrontacién entre maestros de la maxima categoria siem- pre se desarrolla bajo la influencia de factores psicoldgicos, de modo que la cha ajedrecistica puede evolucionar de forma completamente inesperada’. También fueron interesantes las conclusiones de Tartakower: “Para el joven holandés Max Euwe, cuyo juego estd eno de una ‘saludable fanta podriamos haberle augurado el mas brillante futuro en ajedrez, pero él pre- firié convertirse en profesor de mate- miticas. Las hazafas ajedrecisticas de que es capaz, a pesar de la dispersién de sus energias, se han puesto de relie- ve en su match con Alekhine, cuyo des- enlace se mantuvo incierto jhasta las jugadas postreras de la 10* y ultima par- tida! Resulta interesante comprobar que en sus notas ambos jugadores con- sideran esta lucha, no desde el punto de vista del conocimiento teérico ni de los milagros combinativos, sino como una serie de duelos psicoldgicos, en los que continuamente se buscan los aspec- tos débiles del juego del rival (los apu- ros de tiempo de Alekhine en la sépti- ma partida, su antipatia por la blanda formaci6n stonewall en la quinta y, como contraste, las inciertas aventuras de Eu- we en los laberintos combinativos de la décima). En realidad, si a pesar de todos 25 Gary Kasparoy — MIs GENIALES PREDECESORES IT los logros de la teoria y la técnica, hay algo que pueda permanecer como una ciencia eternamente joven en el aje- ares ese algo es la psicologia de la lucha. Para no perder el hilo del camino hacia la victoria, no esta de mas recordar que no gana aquel que juega bien, sino sen- cillamente aquel que juega mejor”. La profesion elegida por Euwe sdlo le permitia jugar al ajedrez durante las vacaciones escolares. Sin embargo, en junio de 1927 no pudo participar en el torneo de Kecskemet, a causa del naci- miento de la primera de sus tres hijas. Pero un mes después ya estaba jugando con Holanda la I Olimpiada Ajedrecis- tica, celebrada en Londres, donde con- siguio uno de los mejores resultados en el primer tablero, con notable compe- tencia: Réti, 11,5 de 15; Maréczy, 9 de 12; Grinfeld, 9,5 de 13; Euwe, 10,5 de 15 (+7 -1 =7). Pronto se publicaria el primero de sus excelentes libros, Cursos de ajedrez, que andando el tiempo com- pletaria con numerosos manuales so- bre fundamentos, como Estrategia y tac- tica en ajedrez (1935) y Dictamen y plan (1952). Después de la victoria de Alekhine sobre Capablanca, la FIDE, que conside- raba la organizacién del campeonato del mundo como un punto absoluta- mente crucial, decidié crear su propio campeén con un encuentro a 10 parti- das, declarando al vencedor aspirante oficial al trono. Los participantes en el “match de candidatos", que se disputé en la primavera de 1928 en Holanda, fueron Bogoljuboy, vencedor del super- tomeo de Moscti 1925, y Euwe, apoyado por su Comité, Fue una batalla entre iguales: tras ganar la sexta partida, el ho- landés se encontraba con un punto de ventaja en el marcador, pero en titima instancia perdié por la minima: 45-5,5 (+2 -3 =5). Le recuerdo al lector que, menos de dos aitos después, Bogoljubov seria aplastado en un match por el cam- peonato mundial, por 9,5-15,5. verano de 1928) ofrecié un especticulo inusual: por decisién del Congreso de la FIDE (Londres) sélo se adm 26 jugadores aficionados. Lo absurdo de dividir a los maestros de ajedrez en pro- fesionales y aficionados era evidente, y nunca volvio a repetirse. Pero la FIDE guid poner en marcha un torneo vidual “por el titulo de campeén del mundo amatew”. En ausencia de las estrellas del tablero, el torneo fue gana- do por Euwe con autoridad (12 de 15). Segundo fue Przepidrka (11), y terce- ro, Mattison (10). La validez del titulo amateur fue puesto a prueba por el holandés un par de semanas mas tarde, en Bad Kissin- gen, donde s6lo Lasker y Alekhine fal- taban entre los grandes: 1. Bogoljubov 8 (de 11); 2. Capablanca 7; 34. Euwe y Rubinstein 6,5; 5. Nimzovich 6; 6. Réti 5,5 etc. Un muy buen resultado para el participante mas joven, que ademas no era profesional. Segiin las conclusiones del propio libro del torneo, “la mas instructiva de las partidas disputadas en Kissingen fue la que enfrenté a Euwe y Capablanca o, para ser mas precisos, su final, digno de un estudio que, como de costumbre, fue comentado de forma pintoresca por Tartakower, apodado por Lasker EI Homero del ajedrez”. 154 M. Euwe-J.R. Capablanca Bad Kissingen 1928, 7° ronda 18... ed7 “El rey negro se dispone a asumir un papel protagonista’. 19 £3 &d6 20 ee3 “Una carrera entre los dos reyes hacia el flanco de dama, condicionada por el avance c2-c4”. 20 ... Se5 21 &d3 b4 22 f4 “Mejor es jugar con energia que con to- tal pasividad (como, por ejemplo, 22 8 £97 23 8 £5), pues las blancas pueden caer en una situacién de Zugzwang”. 22... €5! 23 ef exf4 24 gxfd og7! 25 €5 &h6 “En esta posici6n, a la que se lega con un juego de una claridad meridiana, las negras deben ganar un peén en to- das las variantes. Es admirable, sin em- bargo, la agudeza de la idea defensiva descubierta por el prometedor maestro holandés”. 26 De3!! Axfs 27 De2+ vad No, por supuesto, 27 ... sec5?? por 28 bats. 28 bet Tartakower le concede a esta jugada dos signos de admiracién, aunque 28 @d4! obligaria a su rival a emplearse a fondo, restringiendo sus opciones a 28 ... cB (28... Bxe5? 29 Axcb+, y 28 ... xh?! 29 Axc6+ hat 30 wed y Dds!) 29 Ac6+ wad (29 ... a6?! 30 ed O95? 31 Gd5! y &d6-d7) 30 wed &xh2 31 @©d8! (con la amenaza Dxf7; es peligro- so 31 Qxa7?! hd, etc.) Véase la nota a la jugada 29 de las negras. 28... Bxh2 29 Dd4 Max V ando toda la cadena de peones. Quienes piensan que el alfil es mas fuerte que el caballo pueden compro- bar justo lo contrario en esta partida”. 29... ob4 Activando el rey, “Es peor 29 ... 5 30 Qc6+ bab 31 D8". En mi opinion, 29 ... cB!? no es en modo alguno peor, puesto que a 30 Ac6+ la respuesta co- rrecta es 30 ... bad! 31 Dd8! (Euwe po- dia haber Hegado a esta posicién con 28 Add) 31... Axed! 32 kxed 15, y las blancas todavia tienen un espinoso ca- mino hasta la salvacién: 33 Qc6 (33 De6 wh4) 33 ... a6 34 FG, con las si- guientes variantes principales: 1) 34... £4 35 De5 Sb4 36 kgs £3 37 hE £2 38 Dd3+ Sxc4 39 Axf2 Ld4 40 Sxh7 Se3 41 DAd1+ bd3 42 Dc3 b5 43 cexg6 c2 44 a4! b4 45 Ded c4 46 DG c3 (0 bien 46 ... &xb2 47 Axc4+ c3 48 Be3 =) 47 bxc3 b3 48 Dcd Sxc3 49 De3 b2 50 Ad1+ Sc2 51 Axb?2 exb2 52 $f, con tablas. 2) 34 ... b5 35 shg7 bxc4 36 exh7 g5 37 hg6 g4 38 dxf g3 39 Des g2 40 OB bd 41 G4 c3 42 bxc3+ Sxc3 43 dg3 c4 44 bxg2 bb? 45 Ded c3 46 Hf3 c2 47 Dd3+ bxa2 48 he2, y de nuevo ta- blas. 30 Dxc6+ Sxc4 31 Dd8! “Tratando de explotar su tinica carta: avance del peén e5. Se perderian portantes tiempos con 31 Dxa7? Dc6 (0 bien 32 Dc8 weed! 33 Dd? 32... h4, y las blancas legan tarde”. 27 Gary Kasparov ~ MIS GENIALES PREDECESORES II 31... 2xe5!? “Contragolpe”. ;Y de nuevo, dos sig- nos de admiracién por parte de Tarta- kower! Aunque las probabilidades practicas de tener éxito también pasa- ban por 31 ... £5 32 Axé7 h5 33 e6 bc6 34 b4 a6 35 a4 b5 36 axb5+ axb5 y las blancas juegan 37 Ded+ td6 38 DPB 2g3 39 Dd4 Sel 40 Axd5+ Sxe6 41 Qdd+ Sd6 42 DG-+!, con posicin de tablas. 32 xe ed3?! “Hasta para el gran Capablanca la tarea resulta descomunal, y no puede sus- traerse a la burla del destino. Es proba- ble que la preparatoria 32 ... £5 le hu- biese reportado una merecida victoria en la lucha de dos masas de peones contra un caballo”. En tal caso, sin embargo, las blancas podrian responder 33 Qe6!, y dudo que las negras tengan una posicién mas prometedora que con los peones c, examinada en la nota a la jugada 29 de las negras. Por ejemplo: 33 ... &d3 34 Df8 Sc2 35 b4! Sb2 36 b5 dxa2 37 Axh7 Sb3 38 DB bb4 39 Axg6 dxb5, y ahora parece que las tablas pueden conseguirse de dos formas: 1) 40 &xf5 a5 41 teed (41 Ded? a4 - +) 41... eed (41 ... a4 42 bd3 =) 42 bed (42 De5+? Sc3) 42 ... &c3 43 De7! b5 44 Dd5+ ed 45 Db6+ kb3 46 ddd!! (46 Sd2? Sb? - +) 46... a4 47 Dd7 a3 48 Dc5+ hc2 49 Dd3 =. 2) 40 De7!? (esto es posible y bueno) 40 ... a5 41 Oxf a4 42 dS! (es malo 42 hd42, por 42... bb4 43 bd3 hb3 44 Dd4+ Hb 42 ... a3 43 Dd4+ bad 44 ded a2 45 @c2 =, En cualquier caso, las blancas deben jugar con una gran pre- cision. 33 Dxf7 de? 34 b4! “Deus ex machina” (lisa y Hanamente, una salvacién milagrosa: G. K.). Las tablas pronto resultan evidentes. 28 34... Sc3 “Es imprescindible correr al aleance del pedn, ya que después de 34 ... bb2 35 b5! (el principio de bloqueo de Nimzovich; esta idea parece haber sido omitida por Capablanca al realizar su jugada 32) 35 ... oxa2 36 Dd6 kb3 37 Dc8 ke4 38 Axa7 =, o bien 34... a6 35 hdd! bc3 (35 ... Sb? 36 ad wb3 37 b5) 36 sbc6 xb4 37 dxb6 a5 38 a3+! bxa3 (38 ... bad 39 ba6) 39 bxad bb3 40 bb5 =, desaparece la ultima posibili- dad de ganar de las negras”. 35 b5 wb4 36 Dd6 h5 37 bf4 bcd 38 Dc8 Sxb5 39 Dxa7+ Lb4 40 Dc8 b5 41 Dei! ba3 42 Oxg6 dxa2 43 Ded Tablas. “El caballo blanco ha realizado milagros” (Tartakower). “jEso si que es un caballo!”, exclamé Capablanca du- rante los andlisis después de la partida. En las vacaciones de Navidad (Ho- landa 1928-29), Euwe jugé un match- revancha con Bogoljubov y, tras una dura lucha, volvi6 a perder por el mis- mo resultado: 4,5-5,5 (+1 -2 =7). “Hace lo imposible por ser un buen estrate- ga”, escribié Alekhine acerca del gran maestro holandés, “pero, lo quiera o no, debe reconciliarse con el hecho de que no puede ignorar la tictica, No hay forma de que sus deseos y oportunida- des puedan coexistir pacificamente”. En el verano de 1929, tras ganar con facilidad su tercer campeonato nacio- nal (con 8,5 de 9), Euwe se dirigié a Carlsbad, donde iba a celebrarse uno de los torneos mas fuertes de la época. El indiscutible favorito era Capablanca, que trataba de hacer valer su derecho a