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3er trimestre 2004

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9 778411 355668

antiguas
Civilizaciones

6,50 EURO
MESOPOTAMIA Y ORIENTE MEDIO

Sumario 4 Reparto del poder


en una ciudad mesopotámica
Elizabeth C. Stone y Paul Zimansky

10 El secreto de Nabada
Joachim Bretschneider

22 Jardines botánicos y parques zoológicos


de tiempos remotos
Karen Polinger Foster

30 Arcos y bóvedas del Próximo Oriente


Gus W. Van Beek

EGIPTO, GRECIA Y ROMA


40 La vida diaria en el antiguo Egipto
Andrea G. McDowell

46 Degradación del suelo en la Grecia antigua


Curtis N. Runnels

50 Planos del templo de Apolo en Dídyma


Lothar Haselberg

59 Arqueología romana
Isabel Rodá

62 El templo del foro romano de Ampurias


Ricardo Mar y Joaquín Ruiz de Arbulo

CIVILIZACIONES PREHISPANICAS EN AMERICA


74 Comunidades prehispánicas
de Baja California
J. M. Fullola, M. M. Bergadà, V. del Castillo,
M. A. Petit y A. Rubio

82 Vida provinciana en el imperio azteca


Michael E. Smith

90 Ciudades andinas de la antigüedad


Sheila Pozorski y Thomas Pozorski
MESOPOTAMIA
Y ORIENTE MEDIO

JOACHIM BRETSCHNEIDER
Reparto del poder en una
ciudad mesopotámica
Mashkan-shapir fue por breve tiempo una de las ciudades más importantes
del mundo. Sus restos arqueológicos cuestionan las ideas tradicionales en
cuanto a la distribución del poder en las primeras sociedades urbanas

Elizabeth C. Stone y Paul Zimansky

L
os restos de las ciudades más la extraordinaria resistencia de las que existiera de hecho en un tiempo
antiguas del mundo sobresa- tablas de arcilla que empleaban para determinado. Unas veces se edificaba
len en el paisaje del sureste de escribir, nos han llegado también de- sobre estructuras preexistentes; otras
Irak. Durante casi dos siglos de exca- tallados testimonios textuales sobre se derribaban o las transformaban en
vaciones, los arqueólogos se han plan- sus instituciones políticas, intelec- las nuevas. Parecido problema se les
teado infinidad de preguntas sobre tuales, religiosas y sociales. plantearía —imaginémoslo— a unos
el significado de los objetos hallados. Sin embargo, es aún poco conocida arqueólogos que, dentro de unos cuan-
De estas ciudades, construidas a lo la organización física y social de aque- tos miles de años, trataran de hacerse
largo de cinco milenios y medio de llas antiquísimas ciudades. Por varias una idea de Londres: se encontrarían
ocupación intermitente, quedan hoy razones. Aunque resulte paradójico, con una mezcolanza de restos de ras-
los tells, montículos de ruinas y obje- la misma exuberancia de datos nos ha cacielos modernos, edificios victoria-
tos asociados, que pueden tener más sumido en la ignorancia. Los tells son nos, castillos normandos y hasta un
de un kilómetro de diámetro y supe- tan enormes, que ni los equipos mejor castro romano; les sería, pues, casi
ran en ocasiones los 30 metros de financiados pueden excavar más que imposible reconstruir el aspecto que
altura. Babilonia, Ur, Uruk, Nippur pequeñas fracciones de cada ciudad. tuvo la ciudad durante un período
y Kish han proporcionado abundan- Y, peor aún, las trazas de los edificios determinado.
tes datos sobre la cultura material de que desentierran los arqueólogos no re- La sociología urbana sabe, desde
la sociedad mesopotámica. Gracias a presentan, generalmente, una ciudad hace mucho, que los planos de las ciu-
JANA BRENNING
dades de nuestro tiempo reflejan su trucción de la sociedad que levantó del pastoreo nómada. Ni siquiera el
pauta de organización social. De nues- tales edificios; al ceñirse a los restos suelo cultivado era estable: las inun-
tra propia investigación sobre ciu- materiales de valor superior, se sos- daciones anuales, la intensa evapo-
dades antiguas no mesopotámicas se layó que los textos mesopotámicos no ración, así como la rápida y perniciosa
infiere que podemos extraer también refieren la existencia de distintas cla- salinización de la tierra, generaban
conclusiones similares a propósito de ses sociales; al contrario, atestiguan un mosaico, en continuo cambio, de
los asentamientos urbanos de la anti- la importancia de las asambleas gene- campos y vegas fértiles, desiertos y
güedad. Donde el poder está concen- rales en la toma de decisiones. marismas, donde el poder o la riqueza
trado y se basa en la coerción, los Quizás entre también en juego un poco tenían que ver con la posesión
órganos administrativos, religiosos, prejuicio más sutil. Los historiado- permanente de determinadas tierras.
fabriles y comerciales se apiñan, ro- res reconocen que la industrializa- Las descripciones pormenorizadas de
deados por las residencias de la clase ción y el capitalismo han transfor- muchas civilizaciones urbanas prein-
dominante. Tal concentración no se mado el mundo en tal medida, que no dustriales —del Africa occidental, del
observa, en cambio, en las socieda- cabe comparar las ciudades moder- Oriente Medio islámico y del Nuevo
des caracterizadas por una división nas con las antiguas. Sin embargo, Mundo en la época de la Conquista—
del poder entre diversos grupos y en algunos, más que considerar el aba- nos hablan de una notable diversidad
las que las decisiones se toman en nico de posibles organizaciones ur- organizativa, y sugieren también una
distintos niveles de la jerarquía social. banas, han propuesto, tal vez con ex- interconexión entre la estabilidad del
Los lazos que vinculan, en estas ciu- cesiva precipitación, un modelo suelo cultivable y el grado de cen-
dades descentralizadas, a las clases unificado de “ciudad preindustrial” tralización social y política.
dominantes con el resto de la pobla- a partir de unos pocos ejemplos muy
ción se reflejan en la combinación de
mansiones ricas y pobres en cada sec-
tor de residencia.
estudiados (y centralizados). Al idear
este modelo rara vez se han remon-
tado más allá de la Grecia clásica y,
E l proyecto arqueológico que llevó
al descubrimiento de Mashkan-
shapir se fraguó cuando decidimos
¿Dónde se sitúan, dentro de esa con frecuencia, ni siquiera más allá abordar el tema de la organización
gama, las ciudades más antiguas? de la Europa medieval. urbana estudiando un paraje que
Hasta ahora, los arqueólogos se han En consecuencia, se ha dado por hubiese estado habitado durante un
mostrado proclives a resaltar el carác- sentado que, en la configuración de solo período. Las ruinas de una ciu-
ter centralista. Sin embargo, un exa- las ciudades mesopotámicas, inter- dad de tan breve existencia habrían
men atento de sus argumentos, unido vinieron las mismas fuerzas que de proporcionar, sin duda, una ins-
a nuestros recientes hallazgos en actuarían posteriormente en Europa; tantánea del trazado urbanístico; el
Mashkan-shapir, obliga a revisar ese entre ellas, una base agrícola esta- análisis de esa disposición física nos
enfoque. Las excavaciones llevadas ble y un valor fijo para cada exten- permitiría sacar algunas conclusio-
a cabo anteriormente en Mesopotamia sión de terreno. En Mesopotamia, no nes sobre la forma en que emergió,
tuvieron por objeto preferente las obstante, la base económica era cual- si por imperio de sacerdotes y reyes
sedes de la riqueza y del poder: pala- quier cosa menos geográficamente o por acuerdo entre sectores sociales
cios y templos. Ello sesgó la recons- estable, como indica la importancia diversos.

1. MASHKAN-SHAPIR, en su momento de máximo poderío hacia el


año 2000 a.C., fue la segunda capital del reino mesopotámico de Lar-
sa. Dentro de su recinto amurallado, practicó la política, el comer-
cio, la industria y el culto una sociedad que parece haberse basado
en la participación ciudadana más que en la fuerza. Dos siglos más
tarde, los cambios de alianzas locales llevaron al abandono de
Mashkan-shapir, desaparecida para siempre (recuadro ).

JANA BRENNING
IAN WORPOLE

IAN WORPOLE
BABILONIA TIGRIS
MASHKAN-
SHAPIR
BAGDAD
IRAK NIPPUR

ISIN

2. LA ANTIGUA MESOPOTAMIA se extendía


entre los ríos Tigris y Eufrates, en el actual
EU
Irak. La importancia estratégica de Mash- F RAT
ES
kan-shapir se debió a su privilegiada situa-
ción junto al Tigris (mapa del centro ), pues LARSA
controlaba el tráfico de muchas mercade- CURSO ACTUAL DEL RIO
rías transportadas desde el norte por vía flu-
vial. En la fotografía tomada desde un sa- ANTIGUO CURSO DEL RIO
UR
télite artificial (derecha ), se aprecia la
situación de la ciudad (en verde ), con los ca-
nales y el cauce del Tigris, en su época de
esplendor. de las ciudades más importantes del nales se fueron deteriorando y Mash-
mundo. kan-shapir desapareció engullida por
En el registro histórico, Mashkan- el desierto.
Repasamos los datos reunidos por shapir aparece por primera vez a fina- Hay abundantes datos históricos
otros arqueólogos sobre la distribu- les del tercer milenio antes de Cristo sobre el tipo de urbe que fue Mashkan-
ción de los asentamientos antiguos como una aldea dedicada a la cabaña shapir durante su breve período de
en Irak y elegimos uno que Robert de ovejas situada en un extremo de esplendor. En su calidad de segunda
Adams había descubierto a media- la región mesopotámica. Probable- capital de Larsa, era un centro polí-
dos de los años setenta. Este yaci- mente nunca habría alcanzado noto- tico donde se desarrollaban muchas
miento, al que Adams había otorgado riedad de no haber sido por las comple- actividades diplomáticas. Constituía
un número, carecía aún de nombre. jas vicisitudes políticas de comienzos también una puerta por donde había
Visitamos por primera vez el lugar del segundo milenio. Poco antes del de pasar el comercio fluvial del Tigris.
en enero de 1987. El paraje mostraba año 2000 a.C., se hundió el imperio Encerraba, en fin, entre sus muros
abundantes signos de ocupación. que tenía su capital en Ur y había un gran templo dedicado a Nergal, el
Mirando en derredor se distinguían controlado las llanuras de aluvión. dios de la muerte. Dado que la admi-
restos de muros, de cerámica, de tum- Durante los dos siglos siguientes se nistración, la religión y el comercio
bas e incluso de antiguos canales, en disputaron la hegemonía varias ciu- eran también las principales activi-
un área de casi un kilómetro de diá- dades, sobre todo Isin y Larsa. Aunque dades de otras urbes mesopotámicas,
metro. La mayoría de los fragmentos Larsa era probablemente más pode- la organización de Mashkan-shapir
de cerámica databan del primer cuarto rosa, Isin se hallaba mejor ubicada, habrá de ser muy útil para conocer
del segundo milenio antes de Cristo. aguas arriba del río Eufrates, por lo la de todas ellas.
La cantidad y la calidad de los restos que podía impedir que su rival se
arqueológicos evidenciaban que los
únicos visitantes recientes del lugar,
los beduinos y sus camellos, apenas
abasteciese de artículos esenciales:
madera, piedra y metal, que se trans-
portaban por el río desde el noroes-
E mprendimos la exploración ini-
cial en dos campañas trisema-
nales en 1987 y 1989. Además, desde
lo habían alterado. te. Larsa respondió a ello procurando enero hasta mayo de 1990 pudimos
El yacimiento permaneció sin nom- controlar la zona oriental del valle y trabajar allí ininterrumpidamente
bre otros dos años, los que inverti- asegurarse el acceso al Tigris. Como gracias a los apoyos de diversas ins-
mos en la preparación de la campaña puesto avanzado de Larsa al norte, tituciones estadounidenses. Llevamos
siguiente. Vueltos allí, en 1989, tuvi- Mashkan-shapir creció hasta trans- a cabo una detenida inspección visual
mos la suerte de hallar, muy pronto, formarse en ciudad y convertirse en y un reconocimiento aéreo de la super-
y en las proximidades de lo que fuera segunda capital del reino. ficie para levantar un mapa de los
una de las puertas de la muralla, un La ciudad conservó su importancia principales rasgos del yacimiento.
trozo de terracota con una inscrip- tras la derrota de Isin, pues el auge Además, realizamos algunas catas
ción cuneiforme. No tardamos en lim- de Babilonia bajo el gobierno de Ham- provisionales para establecer la rela-
piar 150 fragmentos similares, que, murabi, a comienzos del siglo XVIII ción entre los vestigios superficiales
reunidos, resultaron ser múltiples a.C., originó una pugna similar por y los restos soterrados. Para conocer
copias de una inscripción conmemo- el control del acceso a los bienes bási- la geología local, recurrimos a las
rativa de la construcción de la mura- cos. Sin embargo, las conquistas de fotografías tomadas por satélite.
lla. En la tercera pieza que exami- Hammurabi, que reunificó la mayor No resultó fácil cartografiar Mash-
namos podían leerse claramente tres parte del sur de Mesopotamia, quita- kan-shapir. Los restos de la ciudad
de los cuatro signos con que se escribe ron poco después valor estratégico a apenas forman un tell en el sentido
Mashkan-shapir: el nombre de la que la posición de Mashkan-shapir. Aban- tradicional del término. El paraje ha
fuera, si bien por poco tiempo, una donada hacia el año 1720 a.C., los ca- sufrido el ataque erosivo del viento,

6 TEMAS 37
CORTESIA DE ELIZABETH C. STONE lo cual explica por qué la ciudad se
construyó a más de 30 kilómetros del
curso actual del río. La fotografía
muestra también los perfiles de una
serie de canales que nacían del río y
atravesaban la ciudad.

A l igual que todas las ciudades


mesopotámicas de la época,
Mashkan-shapir estaba rodeada de
una muralla de adobe interrumpida
por varias puertas. Conseguimos dis-
tinguir tres. Dos de ellas, para el trá-
fico rodado, estaban situadas junto
a los canales principales; ello se
explica quizá porque, entonces como
ahora, los caminos discurrían para-
lelos a los cursos de agua que servían
de líneas vitales de comunicación.
Los pilares de la tercera puerta flan-
quean los muros de un canal; es posi-
ble que esta puerta sirviese para regu-
lar el caudal del agua o el tráfico
fluvial.
que ha reducido a sus cimientos las y recompuestas a una escala uni- Sorprendentemente, la muralla de
últimas edificaciones y ha dejado a forme, las versiones digitalizadas de la ciudad no se construyó al borde
la vista, en la superficie, los objetos las imágenes se reunieron en un mismo del núcleo de población, sino
más pesados. Sólo en algunos sitios mosaico tan detallado que en él podía que entre éste y el muro se dejó un
los contornos del yacimiento se alzan distinguirse cada ladrillo presente espacio libre, a excepción de seis edi-
más de dos metros sobre la llanura. en la superficie del yacimiento. ficios aislados, silos quizá. Muchos
Costaba mucho distinguir, desde Combinamos el reconocimiento textos mesopotámicos indican que el
el suelo, los trazados de los principales aéreo con la inspección desde el suelo, intercambio de mercancías tenía
conjuntos arquitectónicos, como el basada ésta en el mismo enrejado de lugar cerca de las puertas de las ciu-
trayecto de la muralla de la ciudad. 50 metros. Un miembro de nuestro dades, por lo que esa zona pudo des-
La verdad es que sólo desde el aire equipo escrutaba a pie cada cuadro tinarse a plaza de mercado. Otra
puede observarse buena parte de e iba marcando con banderines de superficie aparentemente desocu-
la muralla circundante a Mashkan- topógrafo los rasgos más destacados pada, próxima a un canal, tal vez
shapir; en algunos sitios ha desapa- y los objetos que encontraba. Como fuese un parque. Sabemos que algu-
recido por completo. El reconocimien- los fragmentos dispersos de ladrillos, nas ciudades mesopotámicas conta-
to aéreo fue esencial para nuestro tiestos, escorias de cobre, trozos de ban con esas zonas de recreo porque
trabajo. Aprovechamos los fuertes cerámica, restos de hornos y de betún en un mapa de Nippur, grabado en
vientos que soplan en la región para eran demasiado numerosos para con- una tablilla datada pocos siglos des-
elevar una cometa portadora de una tarlos, los indicamos en nuestro mapa pués, aparece un amplio jardín
cámara fotográfica. Pero la altura de en forma de concentraciones y no de situado en uno de los extremos de la
la cometa cambiaba según la veloci- piezas sueltas. Sobre toda la super- ciudad.
dad del viento, y así variaba mucho ficie habría al menos 30 millones de La ciudad propiamente dicha es-
el área incluida en cada fotografía. trozos de cerámica de tamaño mayor taba dividida en cinco sectores, se-
Sin embargo, nos las arreglamos para que el de una uña. parados por canales. Una zona cen-
compensar estas irregularidades En el curso de nuestra inspección tral, de forma trapezoidal, estaba
tomando muchas imágenes y sin esca- fuimos señalando también en el mapa rodeada por otras cuatro mayores,
timar las que tal vez resultaran super- tumbas, plataformas de ladrillo cocido al norte, al sur, al este y al oeste. Los
fluas. Con todo, las 1600 fotografías y de adobe, cortes de canales y restos sectores más extensos, el septen-
aéreas que hicimos nos habrían sido de de la muralla de la ciudad. Y encon- trional y el oriental, se hallaban a su
escasa utilidad para trazar el mapa tramos más de 1200 objetos artesa- vez divididos por sendos canales. Dos
de no haber contado con un programa nales: útiles, armas, adornos, partes de las confluencias entre los canales
de ordenador especialmente diseñado de estatuas, placas, estatuillas, mode- formaban amplios muelles que pudie-
para facilitar el análisis de las imá- los en miniatura y vasijas enteras. ron funcionar como centros comer-
genes tomadas desde un satélite arti- La dispar distribución de estos elemen- ciales.
ficial y levantar mapas geográficos y tos da una idea de la complejidad cul- Muchos de los edificios de la ciudad
urbanísticos. Nuestro sistema de cua- tural alcanzada por esta ciudad de se alineaban a orillas de los canales,
driculado estaba formado por cua- tan corta existencia. que se integraban así en la construc-
drados de 50 metros de lado, en cuyos La fotografía obtenida en mayo de ción urbana. Aunque Mashkan-shapir
vértices habíamos plantado cruces 1988 desde un SPOT francés, un saté- no es la única ciudad mesopotámica
que fuesen visibles en las fotogra- lite artificial, nos proporcionó una dotada, que sepamos, de una estruc-
fías, para poder así orientar las imá- visión más amplia del entorno geo- tura de este tipo, en otras la acumu-
genes y compensar las distorsiones gráfico de Mashkan-shapir. En esta lación de depósitos ha ocultado la red
geométricas causadas por el bambo- imagen se aprecia cerca del yaci- original de canales. Las calles, que en
leo de la cámara. Una vez corregidas miento un antiguo cauce del Tigris, otros yacimientos también quedaron

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 7
cubiertas por los escombros, pueden Ur, que, ciñendo los principales tem- El carácter religioso de estos estra-
verse poco menos que al desnudo en plos de la ciudad, delimitaba el recinto dos se confirmó con el descubrimiento
Mashkan-shapir. Algunas siguen las sagrado. de 70 fragmentos de estatuas de terra-
líneas de los canales; otras cruzan los ¿Qué funciones políticas, religio- cota que debieron de representar, a
barrios. En una de estas últimas pue- sas, económicas y sociales se desarro- tamaño natural, figuras humanas,
den verse incluso, cuando llega a un llaban en la estructura física definida leones, perros y caballos. En aquella
canal, los restos de un puente de la- por las calles, los canales y los muros época, era frecuente adornar con esta-
drillo (o quizá dos muelles). Las exca- interiores de Mashkan-shapir? De la tuas de leones los accesos a los tem-
vaciones realizadas en otras ciuda- atenta observación de sus ruinas dedu- plos; sin embargo, los arqueólogos
des mesopotámicas han puesto de cimos dónde tenían lugar las diversas sólo han encontrado figuras humanas
manifiesto que, además de las calles actividades. y animales más complejas en las ciu-
principales, solía haber una red de El templo mayor —el de Nergal— dades importantes, como Isin.
pasajes que daban acceso a las dis- era, sin duda, el punto de referencia Al otro lado del canal, en el distrito
tintas casas. de la ciudad. Alzado sobre una peana, del centro, había otra área con cierto
Las fotografías aéreas revelan algu- o zigurat, se divisaba desde muy lejos; cariz religioso, a juzgar por la exis-
nas demarcaciones adicionales. Un constituía un símbolo de poder. Los tencia en ella de una plataforma, la
muro rodeaba parte del sector occi- restos de las plataformas de ladrillo única hasta ahora descubierta fuera
dental; otro atravesaba la zona sur y de adobe que parecen haber cons- del sector sacro. Esta zona contiene
del barrio central. Ambos muros tituido la base de los templos más vestigios de numerosos enterra-
muestran cierta semejanza con otro importantes se hallan en el distrito mientos y una elevada concentración
similar descubierto en el interior de sur, separado de los otros por un canal. de elementos funerarios, como alha-

SUELO Y COSTADOS
DE CARROS EN MINIATURA
POSIBLE ZONA AJARDINADA
CONCENTRACIONES
DE ESCORIAS CUPRICAS
HORNOS DE CERAMICA N
GRANDES EDIFICIOS
CONCENTRACIONES
DE MUELAS
CANALES Y PUERTOS

SUPERFICIE HABITADA

ZONA EXCAVADA

PLATAFORMAS
MUROS PRINCIPALES
CALLES

ZONA
ADMINISTRATIVA

ZONA
RELIGIOSA
IAN WORPOLE

0 100 200 300


METROS

3. EL AREA URBANA estaba atravesada por varios canales que la di- los que se elaboraban objetos de piedra, cobre y cerámica estaban
vidían en cinco sectores. En la periferia se hallaron restos arqueo- dispersos; los caldereros ejercían su actividad en las inmediacio-
lógicos de actividades religiosas y administrativas. Los talleres en nes de la calle principal.

8 TEMAS 37
jas y armas. También está separada

CORTESIA DE ELIZABETH C. STONE


a 4. LOS HALLAZGOS arqueológicos de Mash-
del resto del poblado por un muro. La kan-shapir dan fe de la riqueza de su vida
mayoría de las tumbas de otros yaci- social. El sello cilíndrico (a ), de cornalina
mientos mesopotámicos (y muchas de importada, pudo haberse utilizado para se-
las de Mashkan-shapir) aparecen en llar documentos oficiales; los fragmentos de
lugares domésticos, por lo que este maquetas de carruajes (b ) quizá desempe-
cementerio parece indicar que un seg- ñaran alguna función en la toma de jura-
mento de la sociedad —quizás el aso- mentos; el arpón de cobre (c ) servía para
ciado al culto o a las tareas adminis- pescar en los canales o en los ríos; por últi-
trativas— disponía de un camposanto, b mo, la placa de terracota con la imagen de
probablemente con un templo anexo. un león (d ) hubo de decorar algún edificio
notable.

U na tercera zona distinguible den-


tro de la ciudad era el enclave
amurallado de poniente, que parece lizadas para su elaboración. Los dese-
haber correspondido a un centro admi- chos de cerámica y los vestigios de
nistrativo. Contenía una serie de hornos señalan la existencia de dos
estructuras de construcción muy re- centros principales de alfarería, uno
gular, en nada semejante a la desor- al norte y otro al sureste, ambos con-
denada y aleatoria de las viviendas centrados en las inmediaciones de
particulares. Aunque está claro que los pequeños canales que atravesa-
no pertenecen a un palacio como el ban aquellas zonas. La distribución
de Mari, que data de la misma época, espacial de la industria artesanal
puede que se tratara de edificios des- c ofrece el mismo aspecto descentra-
tinados a idénticas funciones admi- lizado que la de las viviendas y los
nistrativas. Lo mismo que los pala- objetos.
cios de otros sitios, este enclave de De nuestra inspección de Mashkan-
Mashkan-shapir se ubica en la peri- shapir no se obtiene ninguna prueba
feria de la ciudad. Entre sus ruinas d que avale la hipótesis centralista de
recogimos numerosos sellos de arci- las ciudades mesopotámicas, ni tam-
lla sin cocer. Estas piezas de arcilla, poco la jerarquización de su organi-
con impresiones de sellos de piedra zación social. Cierto es que identifi-
esculpida, se adherían a las sogas con camos centros destinados al culto y
que cerraban las puertas o se incrus- a la administración, pero estaban
taban en el material con que tapaban confinados en la parte meridional del
las vasijas en los almacenes, a la yacimiento y separados entre sí y
manera de los sellos que lacran las del resto de la ciudad por los cana-
cartas. Carecen de uso en el ámbito les principales. Además, estos cen-
doméstico. tros de poder en potencia se halla-
En el mismo enclave hallamos una ban lejos de las zonas comerciales,
concentración de modelos en minia- como los muelles o las puertas de la
tura de carros decorados con repre- ciudad. La producción de bienes pa-
sentaciones de los principales dioses razón de la riqueza o estatuto social. rece haber estado en manos de arte-
de la ciudad, Nergal y Shamash, dios Se desprende de la dispersión uni- sanos que ejercían su trabajo en
del sol. Es difícil adivinar para qué forme de los cuencos de piedra y los barriadas habitadas por el pueblo y
servían, qué función desempeñaban objetos metálicos, elaborados a par- las clases dominantes.
estos vehículos de dos ruedas. Su tir de materiales importados. Los La organización general de Mashkan-
abundancia en un recinto oficial des- sellos cilíndricos —distintivos de ofi- shapir coincide con lo indicado en las
carta la hipótesis de una función lú- cio y de considerable valor en sí mis- fuentes documentales respecto a la
dica infantil. Tal vez sirvieron para mos— se encontraban también uni- amplia participación de los ciudada-
representar a esos dioses en la toma formemente dispersos. nos mesopotámicos en la configuración
de juramentos y otros actos de fe pú- Las labores de manufactura se rea- de sus relaciones de poder.
blica. lizaban por doquier. En el sector sur-
No distinguimos en Mashkan-sha- oriental de la ciudad, a sotavento,
pir otras áreas con vestigios de cons- parece haberse dado una ligera con-
trucciones especiales. Todos los obje- centración de hornos, para fundición
BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
tos hallados en las demás zonas del del cobre y alfarería, si bien los ta- THE TELL ABU DUWARI PROJECT, IRAQ,
asentamiento entraban en la catego- lleres artesanales están rodeados 1987. Elizabeth C. Stone en Journal of
ría de uso doméstico: figurillas, armas de viviendas residenciales. Ninguna Field Archaeology, vol. 17, n.o 2, pági-
y utensilios de pequeño tamaño, ador- sección del yacimiento podría lla- nas 141-162; verano de 1990.
nos vulgares (por ejemplo, anillos de marse en propiedad barriada obrera. EARLY MESOPOTAMIA: SOCIETY AND ECO-
concha), así como vestigios de casas Aunque los caldereros —cuyos talle- NOMY AT THE DAWN OF HISTORY. J. Ni-
y enterramientos. res se distinguen por la concentra- cholas Postgate. Routledge, 1992.
THE TELL ABU DUWARI PROJECT, 1988-
Es probable que las calles princi- ción de escorias cúpricas— ejercían
1990. Elizabeth C. Stone y Paul Zi-
pales y los canales más anchos divi- su comercio en torno a la calle ma- mansky en Journal of Field Archaeology,
dieran este gran espacio urbano en yor del sector central, es en la parte vol. 21, n.o 4, páginas. 437-455; invierno
barrios residenciales; si así fue, no sur-oriental donde predominan las de 1994.
existió entre ellos segregación en piedras decorativas y las muelas uti-

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 9
El secreto
de Nabada
Durante décadas, los orientalistas atribuyeron un interés secundario
a las colinas del norte de Siria. Pero las excavaciones
de Tell Beydar han traído una sorpresa: en el norte de Mesopotamia
existía, hace ya más de 4500 años, la metrópolis de Nabada
con un buen sistema administrativo y una cultura avanzada

Joachim Bretschneider

M
esopotamia, tierra fértil si- a unos 35 kilómetros al noroeste de un sol abrasador, tormentas de arena
tuada entre los ríos Tigris Al Hasake, capital de la provincia. y escorpiones. Así recuerda Volker
y Eufrates. País de los sume- El sol marca el ritmo de una jor- Tschannerl esa singular peripecia.
rios, babilonios, asirios y muchos pue- nada de trabajo de 14 horas. Sale a “El calor abrasador del día había cal-
blos más que han escrito la historia las 5 de la mañana, momento en que, deado las habitaciones. Sacamos al
de la humanidad. Sede de refinadas tras un breve desayuno, se inicia la exterior el camastro de aluminio y
culturas, lugar de origen de la escri- tarea. Se repite la estampa román- extendimos, encima, los sacos de dor-
tura cuneiforme y paisaje veterotes- tica del arqueólogo aventurero. Un mir. Todavía creíamos en la eficacia
tamentario, que gana en la compa- centenar de obreros reclutados en la de las mosquiteras, que habíamos ins-
ración con Egipto. Desde finales del aldea de Tell Beydar y en pueblos talado con la máxima estanqueidad.
siglo XIX los arqueólogos buscan, de limítrofes, ataviados con su indu- Nos invadió una sensación de impo-
una forma sistemática, recuperar la mentaria, caminan hacia la colina. tencia. Aquí no hay moscas. Aquí hay
historia antigua de Oriente Medio y El sol implacable de las 13 horas unos insectos voladores, mínimos e
seguir el rastro de las narraciones obliga a todos a refugiarse en la som- invisibles casi que atraviesan hasta
bíblicas. Bajo las arenas de Irak han bra. Empieza entonces la labor de la red más fina. La noche, corta, era
ido apareciendo las ruinas de Asur, procesamiento, documentación y aná- también inquieta. Pero valía la pena.
Babilonia, Ur y Uruk, que fueron ciu- lisis de los hallazgos desenterrados Cada tarde, una bola roja caía en
dades-estado. de las cuadrículas del yacimiento medio de un círculo infinito, el barro
Restos de murallas, tablillas escri- (una suerte de cercados con pivotes se convertía en arena, la arena en
tas y otros objetos dan testimonio de de hierro y cordones de nailon). En barro. Aparecían sombras y se des-
una historia cambiante que comenzó el trabajo se han utilizado azadas, vanecían los colores. Un amplio velo
hace más de 5000 años. Allí, donde en palas, espátulas y cepillos de dien- negro nos cubría, mientras la luz
otro tiempo abundaba el agua y un tes. Tras un esfuerzo de varias sema- celada intentaba atravesarlo por infi-
ingenioso sistema de canales regaba nas, lo obtenido resulta ser algo nitos resquicios. El firmamento mos-
los campos, donde cosechas feraces impresionante, decepcionante o sim- traba todo su esplendor; una enorme
posibilitaban el comercio con pueblos plemente “tan sólo” una pieza del alfombra despedía la luz de miles de
lejanos, únicamente allí —según se rompecabezas de la historia antigua. centelleos.”
creía— radicaban los centros del poder Por la tarde, alrededor de las 18 ho- Penalidades y satisfacciones ínti-
y sólo en sus entrañas se gestó la civi- ras, el ocaso se precipita. Algunos mas, conjugadas. Largos períodos de
lización. trabajos de mesa continúan con luz búsqueda agotadora para que, de re-
En efecto, hasta hace poco los ar- eléctrica o al resplandor de unas velas. pente, nos bese la fortuna con un ha-
queólogos apenas si fijaron la mirada Y apetece respirar, a la puesta del sol, llazgo valioso. Ha valido la pena. La
en las estepas septentrionales de la tranquilidad que desprende la sole- idea aceptada de una mayor riqueza
Siria. Pero la guerra entre Irán e dad del yacimiento. arqueológica encerrada en el medio-
Irak, iniciada en 1980, impidió el No es una labor cómoda la del día de Mesopotamia resulta harto
acceso a las culturas meridionales y grupo. La excavación cuenta con una discutible. Sin desenterrar aún del
obligó a un replanteamiento de los subvención parcial procedente de fon- todo, el mundo yacente bajo la suave
programas. En 1992, guiado por el dos de investigación y con cierta ayu- colina de 30 metros de Tell Beydar
afán de conocer épocas todavía muy da privada. Expertos y alumnos tra- resiste la comparación con la vieja
obscuras para la ciencia, nuestro bajamos, puede decirse, de forma Troya. No se trata de ningún paran-
equipo de investigación eurosirio bajo gratuita. Se viene al yacimiento apro- gón descabellado. Ambas ciudades
la dirección de Marc Lebeau y de vechando las vacaciones semestra- experimentaron un primer apogeo en
Antoine Suleiman comenzó las exca- les; es decir, desde finales de agosto la Edad del Bronce temprano y alcan-
vaciones en Tell Beydar, que estaba a finales de octubre. Lo que significa zaron particular relieve económico y

10 TEMAS 37
JOACHIM BRETSCHNEIDER

1. EL VIENTO Y LA ARENA obstaculizan el desarrollo de la excavación


en Tell Beydar. Pero el esfuerzo vale la pena. En el norte de Siria,
bajo una colina, yace enterrada una metrópoli antaño espléndida de
la antigua Mesopotamia.
cultural. Después de ocho años de
investigación, podemos asegurar que
la ciudad asentada bajo Tell Beydar
posibilitó el comercio a larga distan-
cia entre las ciudades-estado del sur
de Mesopotamia y los centros econó-
micos del norte.
No somos los primeros que se han
propuesto descubrir el secreto guar-
dado bajo las lomas del norte de Meso-
potamia. A principios de siglo, el barón
Max von Oppenheim exploraba el norte
de Siria, bastante despoblado enton-
ces y densamente habitado en la anti-
güedad. Todavía hoy, se elevan sobre
la llanura unos trescientos montícu-
los o lomas (‘tells’) que esconden res-
tos de primitivos poblados. Oppenheim
emprendió la excavación sistemática
de Tell Halaf, cerca de Ras el-Ain, en
la cuenca húmeda del río Habur. En-
tre otros hallazgos, aparecieron en la
loma piezas de cerámica que caracte-
rizan a un período entero de la histo-
ria de Mesopotamia, la era de Halaf,
en el quinto milenio antes de Cristo.
Oppenheim llamó la atención sobre
unos ‘tells’ circulares a los que, debido
a sus cercos en forma de corona, llamó
‘colinas coronadas’.

O ppenheim no fue el único que


recorrió el norte de Siria. “Por
todas partes se elevan montículos”,
escribió Agatha Christie, “calculo que Hubo que esperar hasta 1958 para Winfried Orthmann y por Jan Waalke-
habrá unos sesenta, lo que significa que un grupo reducido de la Uni- Meyer. A ellos debemos el conoci-
sesenta antiguos poblados. Donde hace versidad Libre de Berlín, bajo la direc- miento de una ciudad de la primera
5000 años imperaba una intensa acti- ción primero de Anton Moortgat y, a mitad del tercer milenio, que dispo-
vidad hoy sólo transitan grupos de su muerte, de su esposa Ursula Moort- nía de edificios monumentales desti-
nómadas que viven en oscuras tiendas gat-Correns, comenzara un plan sis- nados al culto. Como en las metrópo-
de campaña. Aquí empezó la cultura”. temático de excavaciones en una de lis del sur de Mesopotamia, aquí los
Mientras en Europa estallaba la Se- esas lomas. Se trataba del Tell Chue- albañiles utilizaron ladrillos de barro
gunda Guerra Mundial, en los ‘tells’ ra, conocido ya por Oppenheim en secados al aire. Pero, a diferencia de
de Brak y de Chagar Bazar (en la región 1913, situado entre los ríos Habur y lo encontrado en el mediodía, los gran-
del Habur), excavaba el segundo ma- Balich (afluentes del Eufrates). La des edificios destinados al culto están
rido de Christie, Sir Max Edgar Mal- loma, que se extiende a lo largo de un construidos sobre poderosos bloques
lowan. La novelista reflejó su familia- kilómetro, alcanza 18 metros de altura. y terrazas de piedra. Quiénes eran
ridad con el pasado de Oriente Medio Las excavaciones en este yacimiento sus constructores, de dónde vinieron
en Muerte en el Nilo, publicada en 1937. fueron continuadas más tarde por y cómo vivían son cuestiones pen-

12 TEMAS 37
Tell Beydar
en 1927
y hoy.

política, la cultura de las colinas


coronadas.
A principios del tercer milenio
antes de Cristo se puso en marcha
un amplio proceso convergente de
fuerzas políticas y económicas en
grandes centros urbanos. Surgieron
así en la Mesopotamia meridional
(Irak) las ciudades-estado de Kisch,
Lagasch, Umma, Ur y Uruk; apare-
cieron en las actuales regiones
septentrionales de Siria los asenta-
mientos de Chuera, Ebla, Mari, Naba-
da y Tuttul. De la misma época son
los estratos I y II de Troya, en el ex-
tremo noroccidental del Asia Menor,
y la fenicia Biblos, en la costa del ac-
JOACHIM BRETSCHNEIDER

tual Líbano. Por su parte, se han


desenterrado en Egipto restos de
urbanizaciones de idéntico tenor y
de esa misma época de cambios; por
ejemplo, la ciudad de Elefantina, cer-
ca de la primera catarata.
2. ACROPOLIS DE TELL BEYDAR, iluminada por el sol del atardecer. Al fondo, la aldea mo- Defensas amuralladas, palacios,
derna, en primer término el salón del trono, donde probablemente eran recibidos los sobe- edificios administrativos y templos
ranos de los principados vecinos. Las paredes y el piso estaban pulidos con cal para re- dominaban la imagen de la ciudad.
saltar la solemnidad. El palacio comprendía varias alturas, como puede verse en la Por lo que concierne a Mesopotamia
representación por ordenador (izquierda ). En su entorno se levantaban las zonas residen- meridional, conocemos los condicio-
ciales y la muralla de la ciudad. Lo único que queda hoy de la muralla es un lienzo; los hue- nantes económicos y políticos. Igno-
cos marcan el lugar de las puertas de la ciudad. ramos si el desarrollo observado en
el norte responde a las mismas cau-
sas. ¿Se dio también allí un rendi-
miento prodigioso de las cosechas y
dientes, pues carecemos de testimo- El ‘tell’ de Chuera constituye un se planteó la necesidad de mejorar los
nios escritos de las primeras fases de yacimiento más entre la docena de métodos de almacenamiento comu-
la ciudad. Según se puede deducir de cierto tamaño en el curso superior nitario de las mismas? ¿Facilitó el
los hallazgos arquitectónicos y pictó- del río Habur; el número de los pe- exceso de alimentos el desarrollo de
ricos, la “cultura de Chuera” difirió queños es muy superior. Cabe supo- nuevas actividades, entre ellas la
de la desarrollada en las ciudades- ner que estos poblados formaron una artesanía y la administración? ¿Se
estado sumerias del sur. unidad cultural y quizás una unidad estimuló, con el floreciente comercio

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 13
Metrópolis importantes de la antigua Mesopotamia

Asur de Hammurabi. En el centro de la ciudad tardobabilónica


Primera capital del Imperio Asirio. Hasta su destrucción (siglo VI a. C.) destaca la ciudadela fortificada, en otro tiempo
en el año 614 a. C., fue también su centro religioso. dominada por un zigurat (pirámide escalonada), la “Torre
Importantes hallazgos del segundo al primer milenio antes de Babel”. Babilonia seguía siendo centro cultural en tiem-
de Cristo se encuentran en el Museo de Pérgamo, de Berlín. pos de los partos.

Babilonia Ebla
Fundada a mediados del tercer milenio antes de Cristo, Miles de tablillas de arcilla del archivo palaciego de las
la ciudad-estado fue residencia del soberano en tiempos primeras dinastías demuestran que Ebla fue reino y centro
comercial cuya influencia tras-
cendía sus propias fronteras.
200 kilómetros Probablemente fue conquistada
por Sargón de Akkad. Hasta el
Urkisch
TURQUIA (Tell Mozan) final del período sirio antiguo
Tell
Chuera Hurritas/Mitanni
siguió siendo una ciudad pode-
Nabada
Nagar rosa.
(Tell Brak)
(Tell Beydar)
Ebla Tuttul Asiria
Kisch
o

Ugarit (Tekk Bia)


ne

Nínive Según la lista de reyes sume-


bu
rrá

Asur
Ha

SIRIA rios, que a menudo se utiliza para


ite

Tig

fijar fechas de los acontecimien-


ed

ris

LIBANO Mari
IRAN
rM

tos, Kisch fue la primera ciudad


Eu
Ma

fra

Biblos Babilonia donde se reinstauró el reino “des-


Damasco
te
s

Bagdad pués del diluvio universal”. Restos

JOACHIM BRETSCHNEIDER / SPEKTRUM DER WISSENSCHAFT


ISRAEL arquitectónicos y tablillas cunei-
IRAK
Babylon formes proceden del tercer mile-
A Kisch nio antes de Cristo. El gran pala-
A NI Abu Salabikh
cio corresponde a la época de las
Sumeria
RD Uruk primeras dinastías. En la era babi-
JO
lónica primitiva Hammurabi hizo
Ur construir un zigurat que hoy toda-
Ciudades de las ARABIA vía puede contemplarse.
colinas coronadas SAUDITA
KUWAIT Mari
Ciudades antiguas
La fundación de la ciudad se
remonta a la primera mitad del ter-

del bronce y otras materias primas,


la creación de estructuras centrali-
zadas de autoridad y de poder?
incluso suprarregionales. Y como en
el sur, economía y religión estaban
vinculadas a los centros de poder. El
E n torno al año 2400 a.C. cono-
ció su apogeo la región de Mari.
A orillas del Eufrates, se convirtió
Como en el sur, las grandes ciu- número creciente de asentamientos en vínculo de unión entre las cul-
dades controlaban extensos territo- propició enfrentamientos armados turas del norte y del sur de Meso-
rios atravesados por rutas comer- para resolver conflictos por la po- potamia. Destacó también Ebla,
ciales. Como en el sur, gobernaban sesión del agua, los campos o los pas- situado unos 65 kilómetros al sur de
reyes y consejos de ancianos; se ren- tos, así como por el control de las Aleppo. Un equipo de arqueólogos
día culto a divinidades locales e rutas comerciales. encabezado por Paolo Matthiae des-

Edad de Piedra Tardía

Piedras para cálculos Cultura de Uruk Invención de la escritura


Preescritura en Mesopotamia del Norte Sistemas complejos de administración
Comienzo de la administración y del Sur Sellos

4000 a.C. 3500 3400


Uruk
Tel Brak
Tumbas reales de Abydos
(Egipto)

FOTOGRAFIAS: BILDARCHIV PREUSSISCHER KULTURBESITZ / BERLIN


cer milenio antes de Cristo. Hay pruebas de la riqueza y tectura funeraria y palaciega, así como la información obte-
poder de las primeras dinastías. Mari controlaba el comer- nida de escritos cuneiformes, demuestran que hubo dos fases
cio de caravanas y fluvial, entre Babilonia y el mar Mediterráneo. fundamentales en el poblamiento de la ciudad.
Las construcciones reales de Mari pertenecen a la primera
mitad del segundo milenio antes de Cristo. Ur
Centro cultural y de poder, sede de varias dinastías en
Nagar el tercer milenio antes de Cristo. En esta época se res-
Ya en el cuarto milenio Nagar fue un centro puntero de tauraron o erigieron construcciones monumentales y zigu-
la cultura uruk en la cuenca del Habur. También en el ter- rats. Tras una larga fase de decadencia se reanudó la
cer milenio dominó la región y mantuvo relaciones comer- actividad constructora en la época tardobabilónica (del
ciales con Ebla y Mari. En tablillas cuneiformes encontra- 605 al 539 a. C.).
das en Tell Beydar se habla de un rey de Nagar. Las
construcciones más recientes de templos y palacios corres- Urkisch
ponden al período mitánnico. Todo parece indicar que se trataba de la sede de los
soberanos de una dinastía de los primeros tiempos hurri-
Nínive tas, en torno al 2250 a. C. A esa época pertenecen un pala-
Los hallazgos más antiguos son del milenio sexto antes cio y un templo en el centro de la ciudad.
de Cristo. Como capital del Imperio Asirio experimentó su
máximo esplendor en el siglo VII a. C. En el año 612 a. C. Uruk
fue destruida por medos y babilonios. Mediante sondeos
los estratos más an-
Troya tiguos se han datado
Troya ocupaba una favorable situación cerca de la entrada entre los milenios
meridional de los Dardanelos, lo que la aupó hasta con- quinto y cuarto antes
vertirla en nudo comercial por cuya posesión se desataron de Cristo. En la se-
frecuentes guerras. Estuvo poblada en fechas muy remo- gunda mitad del cuar-
tas. Se caracterizan hasta nueve estratos fundamentales to milenio antes de
desde el tercer milenio antes de Cristo. Las construcciones Cristo. Uruk era el
urbanas de Troya I y de Troya II son aproximadamente con- centro de la cultura
temporáneas de las ciudades mesopotámicas de las pri- sumeria. Allí se en-
meras dinastías, cuya extensión era muchas veces mayor. contraron tablillas con
En Troya II (en torno al 2300 a. C.) encontró Schliemann el escritura cuneiforme
supuesto tesoro de Príamo. La Ilíada de Homero corres- y sellos de rodillo; se
ponde a Troya VII, que sucumbió en el siglo XII a. C. erigieron los prime-
ros templos monu-
Tuttul mentales y grandes
Centro de poder y económico en los milenios tercero y construcciones.
segundo antes de Cristo. Las pruebas ofrecidas por la arqui-

cubrió allí un rico archivo palatino dad de Kisch como importante cen-
de tablillas cuneiformes. Estos tes- tro de actividad. 3. PUERTA ABOVEDADA que daba ac-
timonios escritos revelan una in- El área de influencia de Nagar ceso a una escalera del palacio. En su
tensa actividad comercial con las incluía en su tiempo la metrópolis tiempo unía un patio interior con los apo-
JOACHIM BRETSCHNEIDER

ciudades de Nagar y Asur. Por su que yace hoy sepultada bajo Tell sentos del piso superior.
parte, Nagar se encontraba en pleno Beydar. Su nombre original acaba de
cruce de caminos entre los riquísi- ser identificado por Walther Sallaber-
mos territorios montañosos y Me- ger, de la Universidad de Leipzig,
sopotamia meridional, con la ciu- basándose en los textos cuneiformes

Pirámide de Cheops

Edad del Bronce Temprano


Primeras fundaciones de ciudades "Imperio" de Akkad Tercera dinastía de Ur
Cultura de las colinas coronadas Emigración de los hurritas Rey Gudea
Ciudades-estado sumerias hacia el norte de Mesopotamia
(Ur, Uruk, Kisch, Lagasch)
Textos de Nabada Textos
Imperio Antiguo (Egipto) akkádico-semíticos
Pirámide escalonada de Djoser "Sargón"

3000 2900 2700 a.C. 2500 2400 2300


Primera Nabada (fundación) Asur, Mari, Chuera,
Literatura sumeria
dinastía Chuera, Mari, Tuttul, Ebla, Troya II Urkisch
antigua
de Egipto Troya I, Biblos (tesoro de Príamo) (Tell Mozan)
"Gilgamesch"
(Menes)
Fin de Nabada
Final de la primera fase de Nabada
Repoblamiento de Nabada
allí encontrados: “Nabada”, la ciu- reino de los muertos. Sí sabemos lo nómico evolucionado. ¿Se almace-
dad “brillante, luminosa”. “Nabada que cuentan fuentes babilónicas tar- naba para absorber la producción
en el país de Nagar” está citada por días, a saber, que la tumba era un sobrante? ¿Se levantaron los almace-
un escritor de Ebla y se habla de la acceso a los infiernos, lugar de con- nes para abastecer a las caravanas
valiosa plata “procedente de Nabada”. dena del que no hay regreso. Ofertas en tránsito? En la confluencia de
¿Qué relevancia cultural adqui- de comida y bebida dejadas por los antiquísimas rutas de caravanas que
rieron las ciudades sepultadas bajo allegados abastecían al espíritu en ponían en comunicación Anatolia y
las lomas coronadas de la cuenca del esta lóbrega y polvorienta región. Si Babilonia, Egipto y Mesopotamia, la
Habur? ¿Por qué sus constructores faltaban estos presentes el falleci- ciudad de Nabada y las enterradas
optaron por edificarlas sobre una base do castigaba a sus familiares sobre- bajo las lomas coronadas constituían
circular? ¿Se trataba de reflejar las vivientes con la enfermedad y la parada y fonda en la ruta de los
formas de las tiendas de campaña y muerte. comerciantes.
de los apriscos de sus antepasados Cuatro puertas en las murallas, Sólo hemos rescatado una peque-
nómadas? Las excavaciones del Tell por lo menos, daban acceso a la ciu- ña parte de la ciudad. Los restos del
de Beydar deben ayudar a contestar dad. Se las reconoce por el vacío dejado basamento siguen sepultados bajo
estas preguntas. en el anillo amurallado. Su sombra metros de escombros. Pero la cons-
De una manera sumaria distin- debió de ser escenario de una gran trucción superior, de mediados del
guimos tres fases en la ocupación actividad. Allí llegaban las carava- tercer milenio antes de Cristo, da
humana de la zona: desde la fun- nas procedentes de Anatolia y de los fe del esplendor de Nabada. El gran
dación hasta la decadencia de Naba- países vecinos del sur. Un segundo palacio, que la investigación conoce
da (de 2800 a 2350 a.C.), refundación cerco amurallado protegía el núcleo ya bastante bien, se elevaba a modo
de la ciudad por los hurritas (en tor- central de la población. Los merca- de castillo en el centro de la acró-
no a 1400 a.C., período de Mitanni) deres pasarían la noche entre las dos polis. Estaba veinte metros por
y ocupación por los asirios (en los murallas; a resguardo de las parti- encima de la ciudad. Ocuparía, en
siglos VIII y VII a.C.). El interés prin- das de ladrones, se les impedía a su su conjunto, una extensión de 50
cipal de las investigaciones se cen- vez que inquietaran a los residentes por 60 metros, con una capacidad
tra en la primera fase. durante la noche. para 40 o 50 habitaciones. Sus muros
Siguiendo un patrón fijado, los Los caminos convergían, a modo de ladrillos de barro cocido al sol
constructores prepararon un área de radios, en un altozano central, alcanzaban los cuatro metros de
circular de 600 metros de diámetro. dominado por un palacio, al menos altura; en ellos se aprecian todavía
Una muralla urbana de hasta cinco desde el año 2500 a.C. Entre el pala- los portales en óptimo estado de con-
metros de grosor protegía la pobla- cio y la muralla interior discurrían servación. Estos portales, a menudo
ción. El muro está ahora sepultado los barrios residenciales. Un com- abovedados, nos llevan a un rosa-
bajo tierra. En el interior del recinto pleto sistema de alcantarillado sub- rio de estancias de paredes enjal-
se agolpaban viviendas y talleres terráneo canalizaba las aguas resi- begadas, parcialmente excavadas.
artesanos, como era habitual en las duales desde las viviendas y los patios La construcción funcional del en-
ciudades europeas de la Edad Media. hacia una conducción central. clave refleja la complejidad de la
Las excavaciones bajo las vivien- El edificio que reviste mayor inte- vida que allí se desarrollaba. Desde
das y en los terraplenes de escom- rés se encuentra en el sector orien- un amplio patio interior, en el cen-
bros sobre los que se edificó la mura- tal de la ciudad. Mide unos 27 metros tro de la acrópolis, se tenía fácil
lla aportan alguna información sobre de largo. Todo parece indicar que acceso a las distintas áreas del pala-
las ideas religiosas de los construc- sirvió de almacén principal. Las cua- cio. En las paredes figuran lazos
tores. En los sepulcros, una entrada tro estancias consecutivas, comuni- adornados con rosetas de arcilla.
subterránea daba acceso a la cámara cadas por puertas, guardaban grano Una serie de escaleras conducen en
mortuoria propiamente dicha, amu- o lana de oveja, quizá. Se conservan la parte occidental a una planta
rallada y cubierta con ladrillos. El las paredes hasta una altura de tres superior del palacio, donde se encon-
cadáver yacía en decúbito lateral con metros. Por encima del zócalo, una traban el salón del trono y la sala
las piernas extendidas y junto a él tarima de madera probablemente de celebraciones. Junto a ellas había
se dejaban armas, adornos y piezas debía servir para mantener aireada estancias menores con sistemas de
de cerámica que le sirvieran en la y seca la mercancía. La propia exis- desagüe que llegaban hasta una pro-
vida del más allá. Queda mucho por tencia y disposición de los almace- fundidad de 20 metros; probable-
averiguar sobre su concepción del nes nos remiten a un sistema eco- mente se tratara de espacios desti-

Edad del Bronce Medio Edad del Bronce Tardío


Babilonios, asirios,
hititas, Mitanni

Literatura sumero-akkádica Dinastías


Copias de los mitos sumerios babilónicas Imperio
Imperios asirios mitánnico

2000 a.C. 1500 1400 1100

Palacios minoicos/Cnosos Troya VI Destrucción de los palacios minoicos Invasión de los "Pueblos del Mar"
Código de Hammurabi Guerra de Troya
Imperio Medio Imperio Nuevo Repoblamiento de Troya VII
(Egipto) (Egipto) Tell Beydar (mitánnico)
Ramsés II
Ugarit Tutankamon (1279-1213)
FOTOGRAFIAS: BILDARCHIV PREUSSISCHER KULTURBESITZ / BERLIN
(alfabeto) (1333-1323)
JOACHIM BRETSCHNEIDER

4. DONDE HOY PASTAN LAS OVEJAS en otro tiempo reinaban


los soberanos de Nabada. Treinta centímetros de escombros y
de tierra cubren las poderosas murallas de ladrillo de barro del
palacio. En el fondo la aldea actual, construida hace sólo pocas
décadas.

nados al culto donde se practicaban En el sur de la acrópolis, estaban disposición similar en el palacio de
lavados rituales. Desde el amplio los espacios del culto. En el Medio Tuttul). Desde los lugares de culto
patio se pasaba a otro pequeño, si- Oriente, las prácticas religiosas for- hasta unos 20 metros colina adentro
tuado en el sureste. De aquí, por maban parte de las actividades dia- corrían unos tubos de arcilla, canal
unas escaleras, se subía a una planta rias del soberano. El espacio interior presumible para aportar comida y
superior, probablemente el área resi- del santuario estaba adornado con bebida con que atender a las necesi-
dencial del soberano. Todo el pala- nichos murales y altares de recamada dades del espíritu del muerto que se
cio estaba rodeado por una serie de decoración. Siguiendo una antigua encontraba en los infiernos.
almacenes, sin que hasta ahora costumbre siria, las tumbas de los Una auténtica sensación nos pro-
conozcamos los bienes que en ellos soberanos se abrían bajo el suelo del dujo el hallazgo de tablillas donde
se guardaban. santuario (se acaba de descubrir una se recogía en escritura cuneiforme

Período glacial
Babilonios, asirios, fenicios, arameos

750 612 a.C.

Homero Destrucción de Nínive


Repoblamiento
(asirio) de Tell Beydar
Toma de Babilonia por los persas (539)

Herodoto (484-425)
La cuneiforme, primera escritura de la humanidad
Los textos de las tablillas de arcilla nos hablan de un mundo fascinante

JOACHIM BRETSCHNEIDER
en el subsuelo de Mesopotamia

La arqueóloga Greta Jans descubre en el


barrio residencial tablillas cuneiformes
cuya antigüedad se remonta 4500 años
(arriba ). Los objetos, limpiados con pin-
celes y aparatos propios de odontología,
testifican las cuentas diarias de la que
parece ser última administración del pala-
ace unos 5000 años el territorio situado entre los ríos
H Eufrates y Tigris conformaba el país de los sumerios.
Tras unas etapas de provisionalidad aparecieron las pri-
cio (a la derecha, en la parte exterior ). En
la tablilla representada en la imagen cen-
tral figura también un registro de gastos:
meras grafías verbales: la escritura cuneiforme. El escriba en ella se detalla la distribución de ali-
solía valerse de un buril afilado con el que hacía presión mentos a las mujeres del palacio.
sobre la superficie todavía tierna de la tablilla de arcilla para
dejar marcados los signos. De esta forma surgieron los tra-
zos en forma de cuña que dieron nombre a la escritura cunei-
forme, trazos que podían ser horizontales, verticales o inclinados. mera mitad del tercer milenio antes de Cristo en Uruk. A él se atri-
Los textos más antiguos escritos en tablillas de arcilla proceden buye la construcción de las murallas de la ciudad con una longitud
de Uruk (la bíblica Erech), pero hasta ahora hemos de contentar- de nueve kilómetros.
nos con una comprensión muy fragmentaria. A tenor de todos los En el tercer milenio Mesopotamia era bilingüe: en el sur predo-
indicios se trata de anotaciones económicas y contables. Estos pri- minaba el sumerio, mientras que el norte hablaba lenguas semíti-
meros escritos eran palabras que designaban objetos y seres vivos, cas, por ejemplo, akkadio. Esto se refleja también en la escritura:
profesiones, títulos y números. La anotación de números cardina- para escribir el idioma akkadio se utilizaban signos sumerios.
les con los intervalos 1, 10, 60, 600, 3600, 36.000 indican que en Además, los signos numerales conocidos en el sur se aplicaron en
la época sumeria de Mesopotamia meridional se seguía un sistema el norte a un sistema decimal. Esto resulta evidente en unos frag-
de numeración sexagesimal. mentos encontrados en Beydar en los que el número cien del sis-
Alrededor del 2600 a.C. la escritura combina ya palabras con síla- tema decimal semítico se escribía como 60 más 40, de acuerdo
bas. Así podía reproducirse el lenguaje de una forma relativamente con el sistema sexagesimal sumerio.
unívoca. Junto a textos económicos y listas de palabras se incluyen Hasta comienzos del segundo milenio antes de Cristo en la
certificados legales, contratos de compra, escritos de consagración Mesopotamia meridional se hablaba sumerio. Más tarde este idioma
y textos literarios. Probablemente las introducciones formales a los siguió vivo en la literatura, el culto y las fórmulas jurídicas hasta la
textos literarios tales como “aquel día, fue realmente aquel día; aque- segunda mitad del primer milenio. La escritura cuneiforme fue uti-
lla noche, fue realmente aquella noche; aquel año, fue realmente lizada también por elamitas, los hititas, los hurritas, los urarteos y
aquel año” tengan su origen en las expresiones de la tradición oral otros pueblos asiáticos. Finalmente sirvió de modelo para la escri-
que pasaban a quedar plasmadas por escrito. tura alfabética de los ugarititas y antiguos persas. La idea del alfa-
La epopeya más conocida escrita en escritura cuneiforme con- beto —es decir, la escritura mediante letras que se combinaban
tiene varias narraciones sumerias que en parte se remontan al año libremente— fue asumida por los griegos en el primer milenio antes
2000 a.C. y en parte fueron agregadas siglos más tarde. Conciernen de Cristo y es una de las características de nuestra cultura occi-
al legendario rey Gilgamesch, que probablemente reinara en la pri- dental. Ex oriente lux, de Oriente vino la luz.

un registro minucioso de la conta- ponen un hallazgo fundamental pa- servado. La invención de la escritura
bilidad del palacio. Desde 1993 re- ra desentrañar la cultura del nor- se remonta a los sumerios del delta
cuperamos más de 150 tablillas de te de Mesopotamia, apenas inves- del Eufrates en torno al año 3000 a. C.
éstas. Gran parte se encontraba en tigada. Se supone que las tablillas se utili-
el suelo de una vivienda próxima, zaron en principio para anotar tran-
para un ulterior aprovechamiento
quizás. Estos testimonios escritos,
datados en torno al 2400 a. C., su-
L as tablillas cuneiformes del Pró-
ximo Oriente son los documentos
escritos más antiguos que se han con-
sacciones comerciales y cuentas de
la administración de templos y pala-
cios. Siglos más tarde, se grababan

18 TEMAS 37
en arcilla cartas, leyes y textos mito- El puntillismo de los contables de- rales e históricos pueden permane-
lógicos y religiosos. vuelve hoy la vida al antiguo Oriente cer escondidos?
Los escritos de Tell Beydar, más Medio. Annemarie Dietrich, de la Uni- Entre las invenciones de los sume-
exactamente las tablillas de arcilla, versidad de Zurich, recrea la siguiente rios figura el sello de rodillo. Era éste
se remontan hasta el 2400 a. C. Se escena: el soberano de Nagar entra un rodillo de piedra con adornos en
trata de una escritura de origen su- en Nabada por una de las puertas de relieve que servía para sellar los pre-
merio, aunque el idioma empleado es la muralla externa. Tras él, su séquito cintos de arcilla. En recipientes y
semítico antiguo. Según los exper- formado por once yuntas que aca- puertas de almacenes, así como en los
tos en filología antigua, los pueblos rrean el equipaje. Polvorienta y sudo- accesos a la sala del trono y a los tem-
semíticos viajaban por Mesopotamia rosa la caravana atraviesa la mura- plos, encontramos estos sellos. Tales
hacia finales del cuarto milenio antes lla interior y se encamina hacia la estancias permanecían cerradas. ¿Se
de Cristo, se mezclaron con los sume- acrópolis. El soberano entra en pala- abrían sólo en ocasiones especiales?
rios y terminaron por dominar la refi- cio. En cuencos de arcilla hay prepa- Lo ignoramos. Hallazgos de este tipo
nada cultura mesopotámica. Se han rados alimentos para el séquito. El impresionan por las artísticas repre-
encontrado archivos de aquella época príncipe se llega hasta el sobe-
en las ciudades reales semíticas de rano. Las gruesas murallas y el
Ebla y Mari, pero Tell Beydar ate- suelo blanco proporcionan fres-
sora la mayor riqueza de documen- cor. No era el primero en acu-
tos escritos por los semitas desen- dir: un ministro de la reina de
terrada en la región del Habur. Mari aguardaba ya en el patio
Se ha descifrado ya buena parte de columnas.
de esa documentación. Los textos de
Beydar se refieren a las poblaciones
de los contornos, bajo la adminis-
tración de Nabada. También se ocu-
L a influencia de Nabada, nos
dice otro texto cuneiforme
desenterrado en el palacio, abar-
pan del abastecimiento de los via- caba una región extensa. Se
jeros, indicando las raciones que habla allí de una tal Paba, la
corresponden a cada persona y a homónima reina de Mari qui-
cada animal. Es muy significativa zás, esposa del rey Iblu-lils.
la información sobre el soberano que Cabe también que el texto men-
en torno al año 2350 a. C. ejerció su cionara a la “hija del rey” de
poder en Nabada. Por diversos moti- Mari. De acuerdo con la inves-
vos, incluidas reuniones asamblea- tigación reciente de Sallaberger,
rias y festividades religiosas, el se deduce de la información con-
monarca visitó las metrópolis veci- tenida en otras tablillas que en
nas de la “provincia”. Leemos en la región se criaba una valiosa
cierto texto los suministros que raza de onagros y que se comer-
corresponden, para cuatro días, a ciaba con zonas alejadas cen-
las once yuntas con 44 onagros, espe- tenares de kilómetros, hasta
cie de asno híbrido que vive todavía Ebla. Pero no hemos descubier-
en el norte de Irán. La atención a to todavía el auténtico archivo
los animales de tiro costaba a la ciu- del palacio. ¿Qué tesoros cultu-
dad una considerable cantidad de
cereal.

5. LOS FUNCIONARIOS de la corte marca-


ban con un sello de rodillo los precintos
que cerraban los recipientes donde se
guardaban las provisiones. Marcaban
también las puertas del palacio. La cerra-
dura de la puerta, de un tamaño de pocos
centímetros ( imagen inferior ), muestra
una escena mitológica bélica, único caso
hasta ahora conocido de este tipo de re-
presentación en la Mesopotamia septen-
trional en torno al año 2350 a.C. En la mi-
tad superior se representa al victorioso
soberano, escenas de guerra y una cuer-
da de presos. En la parte inferior figura una
escena de culto difícil de interpretar, re-
lacionada tal vez con el final victorioso de
una batalla. El cierre de arcilla de 2 a 3 mi-
JOACHIM BRETSCHNEIDER

límetros de tamaño de la figura superior


representa una serie ordenada de cabe-
zas de leones y monstruos. Probablemen-
te se trate del sello de un alto funcionario
de Nagar.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 19
JOACHIM BRETSCHNEIDER

6. BAJO ESTA COLINA DE RUINAS se esconde una auténtica cámara del tesoro de la
arqueología del Oriente Medio. Las tumbas circundaban la muralla exterior de la ciu-
dad. La que aquí se representa es de los años 2700 a 2500 a.C. Los muertos se coloca-
ban en cuclillas; a su lado se dejaban ricos presentes para la vida de ultratumba. Pro-
bablemente también tuviera un significado religioso el pozo encontrado en el palacio
(izquierda, abajo ) con tubos de arcilla que descendían hasta 20 metros de profundi-
dad: allí se practicarían lavados rituales. La vida cotidiana de los funcionarios queda
reflejada en el precinto de arcilla de un recipiente con provisiones (arriba, a la dere-
cha ). Este precinto estaba marcado con un sello de rodillo, en cuya parte superior se
conservan las huellas dactilares del funcionario. En el friso se representa un león que
ataca al ganado. Estas representaciones y los motivos que en ellas figuran son bien
conocidos en Mesopotamia meridional. Probablemente existían fuertes lazos comer-
ciales. El vaso votivo con cabezas de carnero (arriba, en el centro ) y el relieve de mar-
fil con un buey en marcha (arriba, a la izquierda ) proceden de la ciudad mitánnica in-
ferior colonizada por los hurritas en torno al año 1400 a.C.
sentaciones de las grandes solemni- poblaron las ruinas de Nabada, olvi-
dades. En ellas pueden verse con fre- dada desde hacía mucho tiempo, unos
cuencia vehículos de transporte, de mil años después de su decadencia.
viaje o de lucha. Todo habla en favor La labor arqueológica de campo
de un intenso tráfico por las rutas prosigue en la ciudad mitánnica de
comerciales de larga distancia, pero Tell Beydar, situada a menor altura,
también de una intensa actividad al oeste de las murallas. En una
bélica o diplomática. vivienda hallamos restos de notable
Pese a su formidable defensa, tras valor cultural: un vaso para sacrifi-
cinco siglos de esplendor, Nabada se cios adornado con cabezas de carnero,
eclipsó en torno al año 2350 a. C. ¿Cuál relieves de marfil con representación
fue la causa? Podría pensarse en de leones y bueyes. Tal vez en otro
Sargón de Akkad, nacido en Kisch, tiempo estos adornos habían servido
que por aquel tiempo conquistó los es- para decorar muebles.
tados territoriales mesopotámicos y Cayó también el reino de los mi-
se erigió en el primer soberano de tanni. Los asirios conquistaron el país
Oriente Medio. Sin embargo, a dife- del Habur. Fieros hasta el extremo,
rencia de Ebla, otra conquista suya, deportaron pueblos enteros y aniqui-
no vemos en Nabada restos de incen- laban al enemigo, sin respetar edad
dios en el interior de los edificios que ni sexo. Procedentes de Asur, en el no-
hablarían en favor de acciones bélicas. roeste de Babilonia, a partir del año
¿Por qué abandonaron los habi- 1100 a. C., el poder de los asirios se
tantes de Nabada su ciudad? Algunos extendió y en poco tiempo llegaron a
cambios arquitectónicos operados en amenazar incluso a Egipto.
el palacio ayudan a enhebrar una res-
puesta. Hacia el 2400 a. C. se adhi-
rió al palacio un nuevo santuario; se
rehabilitaron o remodelaron por aquel
A lo largo de los siglos VIII y VII a.C.
los asirios se adentraron por
segunda vez en la cuenca del Habur.
entonces los lugares de culto. ¿Se Poblaron la antigua ciudad mitán-
debieron a una sequía pertinaz o a nica situada junto a Tell Beydar.
otros fenómenos naturales los cam- Pero no parece que se quedaran allí
bios arquitectónicos instados, que se mucho tiempo. Los babilonios y los
caracterizan por un evidente compo- medos aunaron sus fuerzas. “Todos
nente religioso? Las grietas de las los que oyeron de ti (de tu destruc-
paredes del palacio sugieren la posi- ción) aplauden”, escribe el profeta ve-
bilidad de un terremoto. Hartmut terotestamentario Nehemías cuan-
Kühne, de la Universidad Libre de do Nínive, la última y grandiosa
Berlín, sostiene que el enorme creci- capital del poderoso imperio asirio,
miento demográfico registrado en la fue reducida a escombros y cenizas
segunda mitad del tercer milenio en el 612 a. C. Al cabo de pocos años
antes de Cristo agotó los recursos estos pueblos habían conquistado y
naturales de la región y, con ello, puso sometido toda Asiria. Como atisbara
fin a las culturas urbanas. No se des- el profeta, Nínive se transformó en
carta la hipótesis de un impacto me- desierto, “guarida de animales sal-
teorítico en Asia Menor. vajes”.
Hacia el 2350 a. C. la ciudad fue Con su decadencia termina tam-
abandonada por sus habitantes. De- bién la historia de Nabada, una ciu-
cenios más tarde volvieron. Aproxi- dad en el nordeste de la actual Siria
madamente en el año 2250 a. C. Na- cuyas raíces penetran profunda-
bada sufrió saqueos, decadencia y mente en el tercer milenio antes de
ruina. En una época en que los reyes Cristo.
akkadios todavía dominaban el norte
de Mesopotamia, pueblos indoeuropeos
procedentes de las montañas de BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
Anatolia oriental y de Transcaucasia
irrumpieron en la zona. Venían, entre ADMINISTRATIVE DOCUMENTS FROM TELL
ellos, los hurritas. Fundaron nuevas BEYDAR. Farouk Ismali et al. en Subartu,
vol. II. Brepolis, Turnhout, 1996.
capitales como Urkisch. Las excava-
P ALAST UND V ERWALTUNG . Joachim
ciones están desenterrando la cultura Bretschneider y Greta Jans en Ugarit-
hurrita, apenas conocida. En torno al Forschungen, vol. 29, págs. 67-93. Uga-
año 1600 a. C. surgió un gran reino rit-Verlag, Münster, 1998.
hurrita en la cuenca del Hagur que, B EYDAR , M ITTEILUNGEN ÜBER DIE E R -
pasado el tiempo, se conocería con el FORSCHUNG EINES URBANEN ZENTRUMS
nombre de Mitanni. En el momento IM NORDEN ALT-SYRIENS. Dirigido por

culminante de su poder, alrededor del Joachim Bretschneider y Annemarie


Dietrich. Publikationen des Förder-
año 1400 a. C., el reino de Mitanni se vereins Tell Beydar e.V., vol. 3. Ugarit-
extendía desde el mar Mediterráneo Verlag, Münster, 1999.
hasta los montes Zagros. Los hurritas

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 21
Jardines botánicos
y parques zoológicos
de tiempos remotos
Hace más de cuatro mil años que los gobernantes
de Egipto y de Mesopotamia, que levantaron
pirámides e imperios, se dedicaron por primera vez
a un pasatiempo diferente: la colección de animales exóticos
y el cultivo de jardines ornamentales

Karen Polinger Foster

N
adie diría lo dilatada que es sos hicieron zoológicos y jardines primeras gallinas domésticas de
la historia de los parques zoo- tanto por puro placer como por razo- Egipto.
lógicos y de los jardines deco- nes de prestigio y de curiosidad cien- Un rey de Mesopotamia, Asur-
rativos. La escritura se inventó hace tífica. Se nos cuenta que muchos de nasirpal II de Asiria, alardeaba en
unos cinco mil años, época por la los animales, semillas y esquejes el siglo IX a.C.: “He recolectado ma-
que también se establecieron las pri- provienen de tierras distantes, pro- nadas y las he sacado adelante para
meras ciudades; setecientos años pósito con el que muchas veces se que se multiplicaran. En todas las
después de tan trascendentales acon- organizaron expediciones. Otras tierras por las que he viajado y en
tecimientos los faraones egipcios ya veces se trataba de regalos de gober- las colinas que he atravesado, regis-
habían levantado sus famosas pirá- nantes amigos o de pueblos con- tré y recolecté los árboles y las semi-
mides, los reyes de Mesopotamia quistados. Orgullosos de sus colec- llas”. Un himno del sur de Meso-
habían erigido el primer imperio del ciones, sus dueños procuraron que potamia del siglo XI a.C. habla de
mundo y los gobernantes respecti- se reprodujeran y que continuaran exóticas maravillas florales que
vos habían creado parques zoológi- aumentando, empleándose cuida- “aumentaban el orgullo de la ciu-
cos y jardines botánicos. dores y jardineros para atender a los dad”.
Los primeros se ampliaron du- ejemplares más exigentes y a la flora El vasto imperio persa absorbió
rante los dos milenios siguientes con delicada, al tiempo que se instala- Egipto y Mesopotamia entre los
la inclusión de animales como jira- ron innovadores mecanismos de siglos XI y IV a.C., convirtiéndolos
fas, guepardos y monos de Africa, riego. en provincias suyas. Los gobernan-
focas del Mediterráneo y osos y ele- El orgullo real es evidente, por tes persas siguieron coleccionando
fantes de Asia. Los jardines conta- ejemplo, en un relato contenido en fauna y flora extranjeras, pero idea-
ban muchas veces con bosquecillos un texto y en varios relieves pin- ron un nuevo plan de jardín, más
de árboles raros, aviarios de pája- tados del complejo funerario de la metódico. El jardín persa, rectan-
ros exóticos y un estanque central faraona Hatshepsut, en Tebas. gular y rodeado por altos muros,
plagado de peces inusuales. Hacia 1460 a. C. Hatshepsut tuvo estaba dividido normalmente en cua-
Las imágenes que ofrecemos re- la inteligente idea de procurarse tro secciones iguales por canales que
producen algunos de los testimonios muestras de mirra del cuerno de iban a reunirse en un estanque
plásticos mejor conservados de los Africa para llevar a cabo una plan- pequeño. A estos refinados jardines
zoos y de los jardines primigenios. tación en Egipto. La mirra impor- de recreo se les llamaba pairi-dae-
Los datos artísticos egipcios más tada, necesaria para el incienso y za (“rodeados por muros”), un tér-
abundantes proceden de tumbas para la momificación, era muy cos- mino que los griegos traducían como
cuyas fechas abarcan los años 2500 tosa. “Nunca se trajo nada pare- paradeisos. “Paraíso” se convirtió
al 1400 a.C.; los relativos a Meso- cido”, proclamaba, “por ningún rey en un concepto fundamental de las
potamia provienen de los relieves que lo fuera desde los orígenes”. concepciones cristiana e islámica
palaciegos asirios de entre 880 y Hatshepsut se procuró de paso algu- durante el milenio siguiente. El anti-
627 a.C. Los abundantes registros nos babuinos para el zoo real. Según guo jardín egipcio y mesopotámi-
escritos —realizados sobre tablillas indican otros textos, su sucesor, co se convirtió en el Edén de la Bi-
de arcilla, sobre papiros y por las Tutmés III, se deleitaba en un zoo blia y del Corán, un reflejo sobre la
paredes de tumbas y palacios— des- que incluía cuatro aves indias “que tierra de las maravillas prometidas
criben cómo los reyes y los podero- ponían huevos diariamente”, las en el cielo.

22 TEMAS 37
MUSEO BRITANICO
N ELEGANTE JARDIN CON UN ESTANQUE adornaba la finca de un funcio-
U nario egipcio, llamado posiblemente Nebamum, hacia 1400 a.C., de acuerdo
con esta pintura encontrada en su ahora perdida tumba tebana. El estanque evi-
dentemente albergaba patos, gansos y peces que nadaban entre los lotos. Macizos
de papiros, amapolas y otras plantas con flor bordeaban el estanque. Dos varie-
dades de sicomoros, tres clases de palmeras (datilera, doum y argun) y exube-
rantes viñas suministraban acogedora sombra, mientras que algunas mandrágo-
ras estaban cargadas de fruta. La mujer que sale de entre los árboles en la parte
superior derecha y disponiendo una mesa repleta de alimento y de bebida es la
diosa del sicomoro.
De acuerdo con las convenciones artísticas egipcias, el pintor combinaba varias
perspectivas para transmitir la mayor información posible. Una vista aérea es la
mejor forma de ilustrar el contorno del jardín y la forma del estanque; una vista
lateral descubre aspectos adicionales de las plantas y los animales. Para no blo-
quear el estanque, los árboles y los arbustos crecen hacia afuera en tres direc-
ciones. Muchos artistas de la época habrían dibujado la fila inferior boca abajo,
pero éste eligió una posición erguida, que es más natural.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 23
JÜRGEN LIEPE / MUSEO EGIPCIO DE BERLIN

SIRIA
MAR MEDITERRANEO

NTE
VA
LE
Abú Sir

Nilo
EGIPTO

Tebas

MA
R
RO
NUBIA

JO
LAURIE GRACE

RAGMENTO DE UN RELIEVE PINTADO. Es la prueba pictórica más antigua


F de que la realeza del Oriente coleccionaba animales exóticos. Revela que entre
las piezas recolectadas para el faraón egipcio Sahure (que gobernó del 2458 al
2446 a.C.) durante una expedición al Levante, a lo largo de la costa oriental del
Mediterráneo, había osos sirios, sujetos con collar y correa. El fragmento, proce-
dente de la pirámide del rey en Abú Sir, es parte de un relato gráfico que adornaba
el templo mortuorio de Sahure, un tipo de tumba faraónica utilizada para rendir
culto a un rey muerto. Los relieves que cubren la pared norte representan a los via-
jeros en su ruta marítima hacia el Levante; en los de la pared opuesta se cuenta
el viaje de vuelta, siendo en los que aparecen los osos. No se sabe dónde estu-
viera situado el bestiario real y ni si se entrenaba a los osos para que actuasen.
El artista tuvo que haber visto por sí mismo a los animales, puesto que sus uñas
largas, su pesada forma de andar y sus expresiones de desconcierto son de un
naturalismo que impresiona. Los comerciantes también importaron vasijas sirias
de una sola asa (como la situada en la parte inferior izquierda) llenas de produc-
tos levantinos, así como enormes troncos de cedro, muy apreciados en Egipto.

24 TEMAS 37
MAR CASPIO

ME Nínive

ROGERS FUND Y EDWARD S. HARKNESS GIFT , 1920 (20.3.13) / ©1992 MUSEO DE ARTE METROPOLITANO
SO Nimrud
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Babilonia
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ARABIA

ODELO DE JARDIN EN UNA CAJA. Es el único diorama


M de jardín egipcio conocido. Se encontró en la tumba de
Meket-Re en Tebas, un funcionario egipcio de alto rango de
hacia 2010 a.C. Los sicomoros (hechos de madera y con
hojas insertadas individualmente) rodean una cuba rectan-
gular recubierta de cobre, que en otro tiempo debió de con-
tener agua. Al fondo hay una galería sostenida por columnas
de madera llamativamente decoradas con un diseño inspi-
rado en haces de tallos de lotos y papiros. Tres pequeños
caños de drenaje sobresalen del techo de la galería.
Desde el 2500 al 1900 a.C., aproximadamente, los mode-
los de madera complementaron las decoraciones de las pare-
des de las tumbas, reproduciendo aspectos de la vida diaria.
Muchos eran cajas que representaban el aspecto interior de
diversos recintos, como los graneros y los mataderos. Otros
eran maquetas, entre los que se cuentan barcos en minia-
tura con velas de tela extendidas y redes llenas de diminu-
tos peces de madera. Aunque en el jardín de Meket-Re no
aparezcan personas, la mayoría de los modelos incluyen ope-
rarios de madera ocupados en sus tareas.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 25
ARCHIVOS WERNER FORMAN / ART RESOURCE

ESFILE DE ANIMALES EXOTICOS contenido en una pintura mural de la tumba


D de Rekmire en Tebas. Rekmire fue un funcionario de alto rango que sirvió a
los reyes egipcios Tutmés III y Amenotep II a finales del siglo XV a.C. Expediciones
periódicas de naturaleza militar y comercial realizadas durante sus reinados exten-
dieron la influencia imperial de Egipto hacia el sur, hasta Nubia, y hacia el norte,
hasta el Levante, pudiéndose ver animales de ambos confines en la pintura. En la
parte superior los nubios conducen perros de caza, ganado vacuno de largos cuer-
nos y una joven jirafa de cuyo cuello cuelga un mono verde. Los sirios entran por
la parte inferior con un elefante, un oso y caballos, además de transportar lingo-
tes de cobre, colmillos de elefante y diversas vasijas.
ARCHIVOS WERNER FORMAN / ART RESOURCE

La representación de la jirafa es especialmente chocante. Observándola de cerca


se ve que las manchas del animal son pequeños rombos ( detalle ). Mediante esta
sutil alteración geométrica el artista refleja un aspecto político: de la misma forma
en la que esta extraña bestia de Africa se ajusta ahora a los motivos decorativos
egipcios, los nubios han sido obligados a someterse a la dominación egipcia.

26 TEMAS 37
MUSEO BRITANICO

ONOS CON CORREA llegaron a la corte asiria de Asurnasirpal II en Mesopotamia


M junto con muchos otros animales, incluyendo elefantes, osos, ciervos raros y
“criaturas marinas” mediterráneas (probablemente delfines, focas y similares). En
879 a.C. el rey fundó un nuevo palacio y un centro administrativo en Nimrud. Poco
después aumentó sus adquisiciones de fauna exótica. Estas figuras pertenecen a
relieves de la sala del trono, que representan a extranjeros ofreciendo productos
de lujo a la corte; la inscripción que se extiende horizontalmente como una cinta
es un texto ritual de alabanza al rey. Se sabe que allí había recintos cerrados para
los animales, así como extensos jardines y zonas verdes, pero no se ha encon-
trado rastro alguno de ellos.
El estilo de los relieves de Asurnasirpal muestra una cuidada composición y la
yuxtaposición de formas y texturas. Por ejemplo, la cola del mono de la parte infe-
rior se sitúa por encima del pie de su portador, dejando visible la puntera pun-
tiaguda de su zapato. La piel punteada del animal contrasta con los flecos estria-
dos de la vestimenta humana. El artista ha organizado además las figuras de
manera se disponga del suficiente espacio para permitir una visión despejada
de la cabeza y de las patas delanteras del mono, que muestran un gran parecido
con las humanas.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 27
MUSEO BRITANICO
L OBELISCO NEGRO del palacio de Salmanasar III
E en Nimrud relata las múltiples campañas militares del
rey y los tributos que recibía de todos los rincones de su
imperio durante su reinado (del 858 al 824 a.C.) mediante
veinte paneles en bajorrelieve y las inscripciones que corren
paralelas a los bordes superiores e inferiores. El lateral
que puede verse a la izquierda muestra criaturas traídas
para el rey desde el este: un par de camellos “cuyas
espaldas están duplicadas”, un elefante indio y dos simios.
Es evidente un cambio en el estilo artístico del obelisco:
las figuras pertenecientes al reinado de Salmanasar III
muestran rasgos más escultóricos que los relieves más
tempranos y relativamente lineales de Asurnasirpal II.

MUSEO BRITANICO

A RESERVA DE ANIMALES representada sobre estas


L líneas fue proyectada con gran cuidado por el rey asi-
rio Senaquerib en lo que él llamaba “su palacio sin rival”,
construido en Nínive hacia el 700 a.C. Senaquerib puso
mucho cuidado en crear parajes naturales para criar ani-
males foráneos e indígenas. El texto afirma que “las plan-
taciones tuvieron un enorme éxito; las garzas que venían
de lejos anidaban y los cerdos y demás animales produ-
cían crías en gran número”. El relieve incluye, hacia su
parte central izquierda, a una prolífica cerda caminando
con sus lechones; sobre ella se encuentra un ciervo casi
escondido entre los juncos entrelazados.
El rey prestaba la misma atención a sus elaborados
jardines (que no aparecen representados). Un estudio de
Stephanie Dalley defiende que los legendarios Jardines
Colgantes, más que ser la obra del babilonio del siglo VI
Nabucodonosor, eran de hecho los renombrados jardi-
nes de Senaquerib, a muchos kilómetros hacia el norte
de Babilonia.

28 TEMAS 37
MUSEO BRITANICO
A FIESTA EN EL JARDIN, que recuerda este relieve, fue ofrecida por el nieto
L de Senaquerib, Asurbanipal, que gobernó hasta el 627 a.C. Asurbanipal pre-
servó las creaciones de Senaquerib y mantuvo también sus propios jardines y zoos.
El relieve, de su palacio del norte en Nínive, le representa celebrando una victoria
sobre Elam, un reino situado hacia el sudeste. Está reclinado sobre un lecho de
marquetería, con el codo apoyado en un cojín y levantando la copa por su reina.
Los sirvientes abanican a la pareja real, les traen refrescos y tocan arpas y otros
instrumentos. La escena completa parecería una bucólica delicia de no ser por un
truculento detalle: la cabeza cortada del rey elamita cuelga (boca abajo) de una
argolla situada en un árbol de la izquierda (entre dos palmeras). Su desagradable
olor podría explicar por qué Asurbanipal y su reina sostenían ramilletes de jazmín
y tenían cerca un par de quemadores de incienso.
Asurbanipal ignoraba que los días de Nínive estaban contados. Sus enemigos
del este, los medos, saquearon la capital en el 612 a.C., poniendo fin al imperio
asirio. Sus zoos y jardines, el orgullo de generaciones de reyes asirios, fueron aban-
donados y se convirtieron en ruinas.

BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
THE GARDEN: AN ILLUSTRATED HISTORY. Julia S. Berrall. Viking Press, 1966.
ANIMALS IN ARCHAEOLOGY. Dirigido por A. Houghton Broderick. Praeger, 1972.
ATLAS OF ANCIENT EGYPT. John Baines y Jaromir Málek. Facts on File, 1980.
CULTURAL ATLAS OF MESOPOTAMIA AND THE ANCIENT NEAR EAST. Michael Roaf. Facts on
File, 1990.
NINEVEH, BABYLON AND THE HANGING GARDENS: CUNEIFORM AND CLASSICAL SOURCES RE-
CONCILED. Stephanie Dalley en Iraq (revista de la British School of Archaeology in Irak,
Londres), vol. 56, páginas 45-58; 1994.
THE ANIMAL WORLD OF THE PHARAOHS. Patrick F. Houlihan. Thames and Hudson, 1996.
THE MODERN ARK; THE STORY OF ZOOS, PAST, PRESENT, AND FUTURE. Vicki Croke. Charles
Scribner’s Sons, 1997.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 29
Arcos y bóvedas
del Próximo Oriente
Trabajando con ladrillos de barro secados al sol (adobes) y con mortero
de barro, los albañiles de Egipto, Mesopotamia y Levante construyeron,
en la antigüedad, arcos y bóvedas tan elegantes cuan duraderas

Gus W. Van Beek

E
ntre los estudiosos de la histo- sas), y su poca durabilidad, la ma- nante para la elección de techos abo-
ria de la arquitectura se ha yoría de los albañiles del Próximo vedados es la inexistencia de bosques
convertido casi en un tópico la Oriente acabaron por prescindir de en muchas regiones del Próximo
afirmación según la cual el uso del dicha materia y pasaron a utilizar un Oriente, que aportaran la madera
arco y la bóveda empezó con los ro- material más compacto y resistente: destinada a apuntalar techos planos.
manos. Si bien es cierto que éstos de- el adobe. Una bóveda de adobe no necesita ser
sarrollaron al máximo dichas estruc- Casi todos los arcos que se con- apuntalada por vigas de madera, por
turas, construyéndolas con frecuencia servan en el Próximo Oriente están lo que no tan sólo resulta práctica y
y también a escala monumental —tal construidos con adobes (palabra económica, sino que también repre-
como vemos en sus puentes y acue- tomada del árabe al-túb). Incluso senta una forma grácil de techar un
ductos, arcos triunfales y anfiteatros tras la aparición del ladrillo conti- edificio.
que se conservan diseminados por el nuaron utilizándose los adobes en la
sur de Europa—, no fueron los roma-
nos los inventores del arco, ni tam-
poco fueron los primeros en fusio-
mayoría de los edificios del Próximo
Oriente.
El porqué de dicha preferencia es
S e han encontrado tres clases de
arcos y bóvedas de adobe en ex-
cavaciones del Próximo Oriente. La
narlos con bóvedas. Cuando se levantó de fácil explicación, ya que el adobe primera es el arco radial, el que re-
el Coliseo, hacía ya 3000 años que se está formado por ingredientes tan sulta probablemente más familiar
construía dicho tipo de arcos. comunes como tierra, agua y paja por cuanto a su modernidad se refiere
Los pocos arqueólogos que han machacada, elementos a los que a (véase la figura 2 ). En un arco radial,
estudiado este tema coinciden en afir- veces se añadía estiércol o arena. la primera capa de ladrillos se incli-
mar que arcos y bóvedas tuvieron su Por otro lado, el adobe no precisaba naba hacia el vano por medio de pie-
origen en las marismas del bajo cocerse en un horno, ya que bastaba dras pequeñas o cascos que, amal-
Egipto o en Mesopotamia. El proto- con secarlo al sol. Ambos factores gamados con mortero de barro, se
tipo de éstos lo constituía una serie definen al adobe como el material extendían sobre las paredes latera-
de haces de juncos colocados verti- de construcción más económico: les. Los ladrillos se colocaban boca
calmente en el suelo, doblados hacia requería un mayor esfuerzo, pero abajo con el lado largo paralelo a la
dentro y unidos por su extremo supe- una energía menor. El adobe es un pared lateral y solían ser de unos 30
rior, formando, así, un techo. Los di- mal conductor del calor y es, por a 40 centímetros de longitud y de 9
bujos egipcios primitivos nos mues- tanto, el material de construcción a 12 centímetros de grosor. Se han
tran, al igual que los jeroglíficos que idóneo para regiones áridas donde hallado ladrillos rectangulares y cua-
aparecen en ellos, bóvedas de juncos los cambios de temperatura son ele- drados. Se repetía dicho proceso y
sobre los santuarios, las cámaras de vados, cuando en un día de verano las capas de ladrillos se iban incli-
los barcos y otras estructuras. A pe- se pasa de los 30 o C, el interior de nando en ángulos cada vez más rec-
sar de que estas antiguas construc- una casa de adobe la temperatura se tos hasta que el arco se cerraba con
ciones de caña no se han conservado, mantiene a veintitantos grados. A la ladrillos colocados en posición ver-
dicha técnica se aplica hoy en día en misma temperatura externa una tical o semivertical. En los vanos ar-
el sur de Irak, en la confluencia del casa prefabricada de hormigón, sin queados y pasadizos abovedados cor-
Tigris y el Eufrates, donde un pue- aire acondicionado, se acercará a los tos se colocaban directamente, en
blo, los Arabes de los Pantanos, aún 40 grados Celsius. capas sucesivas, uno sobre otro. Sin
construye enormes edificios de jun- El mismo clima árido que hace del embargo, en habitaciones de bóve-
cos abovedados. adobe el material idóneo para la cons- das mayores se aparejaban las ca-
La superficie exterior de algunos trucción en el Próximo Oriente define pas o se colocaban al tresbolillo, tal
de estos edificios se recubre de una a la bóveda como la técnica perfecta como en la construcción de un muro
capa de barro. Estas construcciones para la construcción de techumbres, vertical.
de zarzo constituyen probablemente puesto que un techo abovedado per- Parece probable que el arco y la
un resto de una etapa intermedia en mite que el aire caliente ascienda bóveda radial derivaran del mensu-
la construcción de la bóveda. Mas, más que un techo bajo y plano, todo lado, técnica conocida y practicada
dada la escasez de juncos (que tan lo cual proporciona una atmósfera desde épocas antiguas a lo largo del
sólo crecían en las zonas pantano- aún más fresca. Un factor predomi- Próximo Oriente y de la zona del

30 TEMAS 37
GUS W. VAN BEEK
GUS W. VAN BEEK

1. BOVEDAS DE ADOBE apuntalan los almacenes (arriba ) del com- terales y se inclinan hacia una pared de fondo, que no se ha con-
plejo mortuorio de Ramsés II, el gran faraón que llevó al imperio servado. Cada bóveda está formada por cuatro capas o pisos de la-
egipcio a su último apogeo en el s. XIII a.C. El conjunto arquitectóni- drillo; la fotografía de la parte superior de un muro lateral (abajo )
co, el Ramesseus, se halla en la orilla del Nilo opuesta a la ciudad nos muestra cómo las sucesivas capas de ladrillo que formaban la
de Luxor. Cada almacén está cubierto por una bóveda de ladrillo bóveda se inclinan en sentidos opuestos. Los almacenes guardaban
montado: los ladrillos están colocados, de pie, sobre los muros la- las provisiones que el faraón precisaría en su vida en el más allá.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 31
Mediterráneo. En el mensulado, capas lución: tejados abovedados en los que halla en Helwan en una tumba de la
sucesivas de ladrillo formaban sale- las sucesivas capas están mensuladas primera dinastía (hacia el 3000 a. C.).
dizos en vez de inclinarse hacia el vano: e inclinadas hacia dentro a la vez. Otra muestra un poco posterior, más
cada capa se colocaba de forma hori- Durante la mayor parte de los pe- instructiva, la constituye el pórtico
zontal, de suerte que se proyectara ríodos de la historia faraónica se arqueado de una mastaba (tumba en
sobre el extremo de la capa inferior. construyeron en Egipto arcos y bóve- forma de banco de lados inclinados)
En Tell Razuk, Irak, hay un edificio das radiales, de manera esporádica, que se encuentra en Giza; de la
del 2900 a. C. que ejemplifica lo que en tumbas y puertas monumenta- cuarta dinastía (entre el 2680 y el
serían las formas transitorias de evo- les. La primera muestra conocida se 2560 a. C.), perteneció al noble Neferi.

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5 6
ALAN D. ISELIN

2. LAS BOVEDAS RADIALES generalizaron su uso en el Próximo Orien- nar los ladrillos de la bóveda principal hacia el vano (3 ). Se coloca-
te desde el cuarto hasta el primer milenio de nuestra era. El primer ban los ladrillos boca abajo; los que aparecen aquí son los ladrillos
paso para la construcción de una bóveda radial consistía en levan- cuadrados típicos de Mesopotamia, de 35 centímetros de longitud.
tar las paredes laterales por completo (1 ). Los adobes, sin mortero, Las capas sucesivas de ladrillo se aparejaban e inclinaban hacia el
se apilaban entre las paredes como cimbra, o apuntalamiento tem- vano con piedras y cascos (4 ), hasta que la bóveda se cerraba por su
poral, de la bóveda (2 ). El mortero de barro se extendía sobre el parte superior (5 ). Al cabo de unos pocos días se retiraba el soporte,
tramo superior de las paredes, mientras que se colocaban piedras en cuanto se secara el mortero; la bóveda se cubría entonces con
pequeñas o cascos sobre los bordes externos con el objeto de incli- una capa de barro para protegerla del viento y la lluvia (6 ).

32 TEMAS 37
Los ladrillos que forman el interior cio. Esta evidente imitación de jun- que en Egipto. La primera muestra
del arco fueron colocados de mane- cos nos demuestra que los primiti- conocida se halla en el salón de Tepe
ra que parecieran haces de juncos vos arcos de adobe eran hechos según Gawra, de finales del cuarto milenio
arqueados, con dos molduras se- el prototipo del junco. antes de Cristo, durante la aparición
mirredondeadas en su superficie El arco y la bóveda radial fueron, de la civilización sumeria. Las tum-
interior; el interior del arco estaba sin embargo, más utilizados en Me- bas del rey Abargi y de la reina Shu-
pintado, además, de un brillante e sopotamia, en donde evolucionaron bad (construidas hacia el 2500 a. C.)
intenso color rojo, el color tradicio- seguramente de manera indepen- se encuentran en Ur, el yacimiento
nal de los juncos secos del arte egip- diente y más o menos al mismo tiempo sumerio más famoso, y tenían teja-

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ALAN D. ISELIN

3. BOVEDAS DE LADRILLO TUMBADO: no precisaban ningún apun- tuaba encima del segundo y se inclinaba hacia el vano y apoyaba
talamiento temporal durante el proceso de construcción. Se deli- sobre la pared de fondo, y así hasta que el primer arco se cerraba
neaba la bóveda mediante una gruesa capa de mortero extendida por la parte superior (2 ). Arcos sucesivos se apoyaban en el pri-
sobre la pared de fondo. El primer ladrillo, de pie sobre el muro la- mero hasta que se alcanzaba la pared opuesta (3 ). El espacio trian-
teral y vencido hacia el vano por piedras y cascos, se apoyaba con- gular resultante se rellenaba con arcos menores y, por último, de
tra el mortero (1 ). (Los ladrillos rectangulares que se ilustran aquí piedras, cascos y mortero (4 ). Muy a menudo se solía colocar una
son egipcios.) El mortero se extendía por la superficie del primer segunda capa, montada en sentido contrario, sobre la primera (5 ).
ladrillo y se colocaba otro apoyado en éste; el tercer ladrillo se si- Una vez acabada, se recubría la bóveda de barro (6 ).

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 33
barro. De mayor relevancia que el
MAR peso de los ladrillos es la ingeniosa
AIN SINU
CASPIO manera en que se colocaban: se mon-
TEPE GAWRA
taban o inclinaban contra una de las
MOSUL paredes últimas de la bóveda (véase
TELL AL RIMAH
TELL TEHERAN la figura 3 ). Se inclinaban a la vez
HATRA RAZUK NUSH-I JAN hacia dentro, como los ladrillos de
MAR
MEDITERRANEO BAGDAD
una bóveda radial, por medio de pie-
TELL DAN CTESIPHON
R dras o cascos colocados bajo sus
R. salientes externos. La bóveda aca-

. EU

TIG
JERUSALEN HAFT
bada constaba de varios arcos de

FRA

RIS
TELL JEMMEH TEPE
EL CAIRO ladrillo inclinados; el agujero que

TE
GIZA

S
HELWAN PERSEPOLIS quedaba en la pared del extremo
UR
opuesto se rellenaba con arcos meno-
R. NILO

res, trozos de ladrillo, cascos, piedras


y mortero.
RAMESSEUM La construcción de una bóveda de
ladrillo montado podía detenerse en
LUXOR cualquier momento y la bóveda per-
GOLFO
SAN manecería derecha sin necesidad de
ASUAN PERSICO
SIMEON ser apuntalada en su interior, ya que
MAR
ALAN D. ISELIN

ROJO cada arco apuntalaba al superior. El


mortero de barro evitaba que los
arcos se deslizaran, ya que se exten-
4. ESTE MAPA DEL PROXIMO ORIENTE nos muestra las excavaciones arqueológicas don- día entre los mismos de manera com-
de se han hallado arcos y bóvedas de ladrillo. Abarca yacimientos correspondientes a pacta. La succión del mortero mojado
Egipto, Mesopotamia (en el valle de los ríos Tigris y Eufrates), Levante (la región costera se veía incrementada por una in-
oriental del mar Mediterráneo) e Irán. teresante característica de los mis-
mos ladrillos: cada ladrillo mostraba
en un lado (y en Egipto a veces en
los dos) una serie de surcos profun-
dos abovedados y pórticos arqueados, be con una luz de 4,25 metros, lon- dos, escopleados por los dedos del
radiales ambos. gitud nada habitual en un muro, que albañil mientras el mortero estaba
Los arcos y bóvedas radiales de Me- apuntalaba el techo de un vasto gra- húmedo. Los surcos hacían que el
sopotamia más impresionantes se ha- nero circular del tercer siglo antes mortero actuara sobre un área de
llan en Tell al-Rimah, de finales del de Cristo. superficie mayor y con ello se con-
tercer milenio antes de Cristo y de la El conjunto de las excavaciones seguía una succión más intensa que
primera mitad del segundo. En el com- arqueológicas nos demuestra que los resultaba en una mayor adherencia
plejo del templo de dicho emplaza- arcos y las bóvedas radiales fueron de los ladrillos.
miento hay habitaciones cuyos tramos utilizados por doquier en el Próximo La técnica del ladrillo montado se
de techo abovedado llegan a tener Oriente, desde el sur de Egipto hasta aplicaba de distintas maneras. A ve-
hasta 3,8 metros de anchura; una el oeste de Persia, y desde finales del ces se construía una bóveda desde
escalinata está apuntalada por ocho cuarto milenio antes de Cristo hasta las dos paredes extremas. Dicha prác-
arcos radiales, de altura que aumenta bien entrado el primer milenio de tica no era particularmente acerta-
de manera paulatina, y tres pasadi- nuestra era. Sin embargo, el diseño da ya que, en vez de tener que relle-
zos construidos en medio de una mo- radial tenía una pega, y muy consi- nar un pequeño espacio triangular
numental rampa de entrada conectan derable: arco y bóveda precisaban en un extremo, el albañil se veía
terraza con terraza. Asimismo, alber- cimbras, o ser apuntalados provisio- obligado a rellenar un mayor espa-
ga puertas arqueadas, una cámara nalmente, mientras se secaban. Como cio elipsoide en el centro, allí don-
mortuoria abovedada y una serie de la madera escaseaba, parece ser que de se encontraban los arcos incli-
arcos radiales en dos niveles que apun- se utilizaba normalmente una pila de nados de forma opuesta. El grosor
talaban una terraza o quizás, incluso, adobes secos, sin mortero, tal vez de la bóveda se aumentaba en oca-
un edificio. cubierta con una capa de paja. Es de siones colocando hiladas adiciona-
Unas excavaciones efectuadas en suponer que el llenar una puerta o les sobre la primera, una vez cu-
Israel sacaron a la luz las primeras una habitación entera de ladrillos bierta la habitación por una capa de
muestras de arcos radiales de adobe para retirarlos una vez que el arco o ladrillos abovedada. En Mesopo-
en Levante. La más antigua es una la bóveda se hubieran secado reque- tamia, donde se usaban ladrillos
puerta de Tell Dan, de arcos de ladri- ría un tiempo y un esfuerzo consi- cuadrados, bastaba una sola capa
llo, del siglo XVIII a. C., formada por derables. adicional para conseguir el grosor
tres hiladas concéntricas o niveles. deseado. Egipto, que prefería los
En el emplazamiento arqueológico
de Tell Jemmeh, donde yo excavé,
había cuatro arcos radiales que apun-
E l segundo método de construcción
de bóvedas, llamado de ladrillo
montado, no precisaba cimbras. Los
ladrillos estrechos y rectangulares,
reforzaba las bóvedas con unas cua-
tro capas, o más. Las capas alterna-
talaban el techo que separaba el fogón ladrillos de las bóvedas de ladrillo das se inclinaban en sentidos opues-
de la cámara de hornear en el gran montado eran más ligeros que los de tos: la primera capa se apoyaba en
horno de cerámica construido por los las bóvedas radiales, ya que eran una pared extrema mientras que la
filisteos el siglo XII a. C. En otro lugar menores y más finos y porque se otra lo hacía contra la opuesta, y así
de la excavación hallé un arco de ado- usaba más paja en la mezcla con el sucesivamente.

34 TEMAS 37
ALAN D. ISELIN

DAVID B. STRONACH
5. CONSTRUCCION DE LAS BOVEDAS DE COSTILLAS con un par de un templo construido entre el 750 y el 600 a.C. (derecha ) hay una
largos adobes, ligeramente curvados, que se apoyaban entre sí so- bóveda de costillas que apuntalaba el piso de una habitación su-
bre el centro de la estancia. Los huecos que quedaban entre los la- perior. Los ladrillos de las bóvedas son de unos 120 centímetros de
drillos y entre los extremos de éstos y los muros laterales se re- longitud. David B. Stronach, profesor hoy en Berkeley, excavó es-
llenaban de cascos y mortero. En Nushi Jan, Irán, en el interior de te yacimiento.

LADRILLO
TUMBADO

ALAN D. ISELIN

1 METRO

6. DOVELAS, o ladrillos colocados en cuña, reforzaron arcos y bó- vedas de las habitaciones más espaciosas se hicieron más apla-
vedas. Las dovelas más antiguas se hallan en un edificio asirio del nadas. Las bóvedas eran de un grosor equivalente a un ladrillo y
siglo VII a.C. de Tell Jemmeh. Las tres habitaciones de que consta tres cuartas partes: en cada capa se alternaban arcos de ladrillo
la planta son de diferente amplitud, mas las bóvedas del techo fue- del tamaño habitual con otros de ladrillo que equivalía a unas tres
ron construidas para que tuvieran la misma altura: por ello las bó- cuartas partes del ladrillo normal.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 35
E l primer ejemplo conocido de
bóveda de ladrillo montado se
halla en Helwan, en la misma tumba
forma de los ladrillos. Uno de los ex-
perimentos más interesantes se halla
en la mastaba del sacerdote Sabef,
trucción. Todos estos problemas pa-
recen dar respuesta a por qué no se
han hallado otras bóvedas de adobe
del final de la primera dinastía (hacia en la necrópolis de Giza. Los ladri- con ladrillos encajados.
el 3000 a. C.) que contenía la bóveda llos de dicha bóveda tienen salien- Por otro lado, en todos los períodos
radial egipcia más antigua. El ma- tes triangulares en ambos extremos, de la historia egipcia, desde la anti-
duro diseño de la bóveda de ladrillo lo que permitía que éstos encajaran gua a la moderna, se encuentran bóve-
parece indicarnos, sin embargo, que con otros ladrillos vecinos del mismo das de cañón construidas con la-
dicha técnica se había empleado con arco. Aunque en teoría dicha prác- drillos montados rectangulares: en
anterioridad y que algunas muestras tica reforzara la bóveda, los ladrillos cámaras mortuorias y anexos tales
de la misma no se han conservado o se encogían al secarse, lo que provo- como salas de ofrendas; en soportes
no se han descubierto todavía. En caría que éstos no encajaran correc- de techos y tejados de casas comunes;
algunas de las muchas bóvedas de la tamente; asimismo, es posible que en agujeros de ventilación en forma
cuarta dinastía se evidencia cierta los salientes triangulares se rom- de cúpula de tejados planos; como
innovación, principalmente en la pieran durante el proceso de cons- puntales de escaleras y techumbre
de las mismas, y en almacenes, tem-
plos y monasterios. Las bóvedas de
ladrillo montado acabarían por reem-
plazar a las radiales de manera gene-
ral. El diseño radial siguió conside-
rándose óptimo para las puertas y
las bóvedas abiertas, las cuales no
poseían la pared extrema que el
diseño de ladrillo montado precisaba;
mas, debido a la tradición que su uso
implicaba, persistió en otro tipo de
construcciones.
Las bóvedas de más alta calidad
de la época faraónica se encuentran
en Luxor, en los almacenes cons-
truidos por Ramsés II (que reinó
desde el 1290 hasta el 1224 a. C.
aproximadamente) en su complejo
mortuorio: el Ramesseum. Estos al-
macenes, largos y estrechos, se des-
tinaban al almacenaje de las provi-
siones que el soberano necesitaría
en la vida ultraterrena. En cada uno
de los edificios, las paredes latera-
les aparecen cubiertas por cuatro
capas de ladrillo mensulado; estas
ménsulas forman anchas platafor-
mas de las cuales arrancan gruesas
bóvedas. Cada bóveda está formada
por cuatro capas de ladrillo montado,
como mínimo, con cuatro capas al-
ternadas e inclinadas hacia paredes
extremas opuestas.

E n el monasterio copto de San


Simeón, Aswan, construido en
el s. VII d. C. , unos dos mil años des-
pués que el Ramesseum, aparece
reflejada la extraordinaria adap-
tabilidad de la bóveda de ladrillo,
tanto en forma como en función. Las
bóvedas que se extendían a lo largo
de la iglesia (y que ahora tan sólo se
conservan en los lados del presbite-
GUS W. VAN BEEK

rio) no eran únicamente simples


bóvedas de cañón: bóvedas cruzadas
de la nave las intersecaban origi-
nalmente. Las bóvedas de ladrillo
7. MONASTERIO DE SAN SIMEON, construido en Aswan, el s. VII d.C. Muestra sorprenden- sobre el corredor inferior constituían
tes ejemplos de bóvedas de ladrillo tumbado. Aquí aparece un corredor del monasterio. Las un ingenioso sistema de ventilación
bóvedas que apuntalaban el piso de otro corredor superior y abovedado se han reforzado para las celdas de los monjes. Unas
con acero. El abovedar de nuevo el espacio entre las bóvedas principales y las paredes del bóvedas secundarias, que ocupaban
corredor permitía la conducción del aire hacia las celdas. el espacio que las curvas de la bóveda

36 TEMAS 37
PAUL LOGSDON
8. BOVEDAS DE ADOBE MODERNAS construidas al estilo tradi- demás edificios pertenecen a una escuela y los que aún están por
cional apuntalan los edificios de la fundación cultural Dar al Is- acabar, arriba a la izquierda, serán una cafetería. El mundo mo-
lam de Abiquiu, Nuevo México, complejo diseñado por el arqui- derno ha redescubierto las ventajas del adobe y, con ello, el valor
tecto egipcio Hassan Fazi. A la derecha hay una mezquita. Los de arcos y bóvedas.

principal formaban con las paredes


laterales, conseguían aligerar la
carga sobre la bóveda principal y
No muy lejos de Tell al-Rimah, en
Tell Taya, otro templo del s. XVIII a. C.,
se ha desenterrado otro arco meso-
S i tenemos en cuenta los restos
arqueológicos podemos concluir
que fue en Levante, y no en Egipto o
conducir el aire fresco nocturno al potámico, así como en los tejados de Mesopotamia, donde se dio el mayor
interior de cada celda. dos cámaras mortuorias del s. XV a. C. avance tecnológico en la construcción
En Mesopotamia las bóvedas de en Haft Tepe, Irán. Sin embargo, no de bóvedas de ladrillo montado. Fue
ladrillo montado más antiguas se se ha hallado ninguno del primer en Levante donde se usaron por pri-
encuentran en Tell al-Rimah; se cons- milenio antes de Cristo, quizá por- mera vez las dovelas, o ladrillos colo-
truyeron hacia el 2000 a. C. , unos mil que no se haya conservado o porque cados en forma de cuña, las cuales
años tras la aparición de dicha téc- aún no haya sido descubierto. Las ahorraban el esfuerzo que la intro-
nica en Egipto. En Tell al-Rimah hay bóvedas de ladrillo vuelven a apare- ducción de cascos y piedras bajo los
una serie de bóvedas erigidas des- cer en varios emplazamientos durante salientes de los ladrillos suponía. Las
de el 2000 al 1350 a. C. y algunas de el primer milenio después de Cristo. bóvedas construidas con dovelas eran
ellas muestran interesantes varian- En realidad, el cenit de la bóveda de sin duda más resistentes, pues los
tes de la técnica: algunas bóvedas ladrillo aparece en el Taq Kisra, un ladrillos estaban en contacto unos
que ayudaban a apuntalar un edifi- gran salón del palacio de Ctesifón, al con otros y el mortero se hallaba com-
cio o terraza son, por ejemplo, en sur de Bagdad, que fue construido primido en juntas muy estrechas. Los
forma de cúpula. Para elevarlas se entre el s. III y VI d.C. , si bien las fe- ladrillos, colocados en forma de cuña,
construían paredes de fondo de la chas exactas de su construcción no permitían que la bóveda fuera más
misma altura que las laterales, mien- se han esclarecido todavía. El Taq plana; gracias a ello, no sólo se obte-
tras que un abanico de ladrillo (una Kisra se levantó, principalmente, con nía un arco semicircular, sino que
pechina) se colocaba en cada esquina, ladrillos en vez de los tradicionales también la flexibilidad de que dispo-
de tal forma que se proyectaba hacia adobes. Hoy en día su altura es de nía el arquitecto le permitía diseñar
arriba y hacia el interior de la habi- 28,4 metros y su arco, sin soporte un edificio con habitaciones above-
tación. La abertura octogonal resul- alguno, tiene 25,5 metros de luz, por dadas de diferente ancho, consi-
tante estaba abovedada por arcos lo que es la bóveda de ladrillo sin guiendo de paso que el techo, o un piso
apoyados en las pechinas y las pare- soporte mayor del mundo (véase la superior, se mantuviera a una altura
des de fondo. figura 9). uniforme.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 37
MARVIN MATTELSON
antiguo Próximo Oriente. Aparte de
las de Tell Jemmeh se han hallado
bóvedas formadas por dovelas en el
puesto fronterizo romano de Am Sinu
únicamente, al norte de Irak. Tal vez
algún día se desentierren más mues-
tras de este tipo de bóvedas; aunque
si no fuera así podríamos concluir
que las ventajas que la aplicación de
dicha técnica suponía no compensa-
ban el esfuerzo extra que la fabrica-
ción de ladrillos a medida para cada
bóveda implicaba. Tan sorprendente
como el aparente fracaso de la bóveda
de dovelas es el porqué de que ésta
no apareciera hasta el s. VII a. C., por
qué los pueblos del Próximo Oriente
que habían inventado la escritura,
las leyes, las matemáticas y la astro-
nomía, y, sobre todo, las ciudades, no
pensaron en construir sus arcos y
bóvedas con ladrillos colocados en
forma de cuña hasta unos dos mil
años más tarde.

L a invención de los arcos y bóve-


das de adobe, sin embargo, cons-
tituía en sí un considerable logro. La
construcción de arcos en el Próximo
Oriente jamás decayó del todo y hoy
en día vuelve a gozar de popularidad.
El arquitecto egipcio Hassan Fazi ha
9. TAQ KISRA, gran salón del palacio de Ctesifón, al sur de Bagdad. Es la mayor bóveda de sido el inspirador de este renaci-
ladrillo sin soporte del mundo. miento, ya que con sus brillantes e
imaginativos diseños, cuyos prota-
gonistas son bóvedas de ladrillo tum-
El arquitecto asirio que diseñó la cada ladrillo se apoya en una pared bado, ha atraído a multitud de segui-
planta de un gran edificio de Tell lateral mientras que el otro apun- dores no tan sólo en su país natal sino
Jemmeh hacia el 675 a. C., adoptó tala el ladrillo opuesto sobre el cen- también en Estados Unidos. El mundo
dicha técnica, y fue allí donde encon- tro del vano. Los huecos que queda- moderno ha vuelto a descubrir las
tré las bóvedas de dovelas más anti- ban entre los extremos de los ladrillos ventajas del adobe como material de
guas conocidas. El edificio consta se rellenaban de piedras, cascos y construcción y, con ello, el valor prác-
de tres habitaciones. Cada habita- mortero. tico de arcos y bóvedas.
ción de la planta tiene un ancho dis- La bóveda de costillas, al parecer Pero no quiero resaltar únicamente
tinto, así como una bóveda de ladri- usada primordialmente en Irán, pudo sus ventajas prácticas, ya que no
llo con un arco diferente: más bajo haber sido introducida en Tell Jem- deberíamos olvidar la belleza que
en las dos habitaciones más espa- meh por un constructor meda al ser- los arcos y bóvedas de dicho mate-
ciosas mientras que en la más estre- vicio de las fuerzas imperiales asi- rial poseen. En un mundo visual,
cha adquiere una forma más semi- rias. El uso de dicho tipo de bóveda tantas veces dominado por formas
circular. La anchura media de un se generalizó en Nush-i Jan, empla- rectangulares y cuadradas, los arcos
ladrillo empleado para la construc- zamiento iraní del período com- y las bóvedas permiten aliviar la
ción de una bóveda es de 30 centí- prendido entre el 750 y el 600 a. C. monotonía y severidad rectilíneas
metros en su extremo superior y de Los ladrillos que forman las bóvedas mediante la introducción de la forma
25,5 centímetros en su extremo infe- son enormes: de unos 1,2 metros de más común que la naturaleza nos
rior; ahora bien, como es natural, los longitud. A pesar de ello, no dejan de ofrece en infinitud de variantes: la
ladrillos que forman las bóvedas ser lo suficientemente resistentes curva.
más bajas se estrechan menos que como para apuntalar un techo o una
aquellos que forman la más semi- habitación superior del templo cen-
circular. tral. No obstante, podemos afirmar BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
Por extraño que nos resulte, en ese que una bóveda de costillas no era
mismo edificio los vanos que comu- tan resistente como otra radial o de ANCIENT EGYPTIAN MASONRY. Clarke y
nicaban dos habitaciones estaban ladrillo, por lo que aparte de lo sim- R. Engelbach. Oxford University Press,
cubiertos por un tercer tipo de bóveda, ple de su construcción pocas venta- 1930.
A RCHITECTURE FOR THE P OOR . Hassan
la de costillas, cuyo diseño parece jas más podía ofrecer. Fathy. University of Chicago Press, 1973.
menos refinado que el radial o el de La dovela, por otro lado, sí que DIGGING UP TELL JEMMEH, Gus W. Van
la bóveda de ladrillo tumbado. Se representaba indudables ventajas. Beek en Archaeology, vol. 36, n.o 1, pá-
arqueaban seis pares de largos ladri- Su uso, sin embargo, no se genera- ginas 12-19; 1983.
llos sobre cada vano; un extremo de lizó todo lo que era de esperar en el

38 TEMAS 37
EGIPTO, GRECIA
Y ROMA
La vida diaria
en el antiguo Egipto
Hace unos 3000 años vivían obreros con sus familias en la villa llamada
hoy Deir el-Medina. Los testimonios dejados por aquella comunidad
instruida nos ofrecen fascinantes descripciones de su actividad cotidiana

Andrea G. McDowell

L
a ciudad de Tebas, capital del los Reyes, adyacente a la orilla occi- Aunque algunas de esas pinturas de
Egipto meridional, llegó a ser dental del Nilo, hay unas 60 tumbas, los monumentos privados represen-
uno de los grandes centros entre ellas la del faraón Tut-an-kha- tan atractivos cuadros de la lujosa
urbanos del mundo antiguo durante mon. Centenares de tumbas priva- vida de los nobles, en conjunto, los
el período conocido como Imperio Nue- das, algunas de ellas con magnífica templos y tumbas restantes nos dicen
vo (1539-1075 a.C.). Se construyeron ornamentación pictórica, salpican más cosas sobre la religión de aque-
entonces los imponentes conjuntos también el paisaje a lo largo de los llas gentes y sobre sus creencias rela-
de templos de Karnak y Luxor, así riscos que bordean la misma orilla
como los dos monumentos que aún occidental.
dominan la ribera oriental del Nilo
en la moderna ciudad llamada actual-
mente Luxor. En el cercano Valle de
O. LOUIS MAZZATENTA / COLECCION DEL NATIONAL GEOGRAPHIC

1. DEIR EL-MEDINA (foto superior ) está situada cerca de las ruinas de


la ciudad de Tebas. Deir el-Medina la habitaron los obreros y escribas
que trabajaban en la construcción de las tumbas reales del Valle de
los Reyes. Aquellos artesanos empleaban lajas de piedra caliza (lla-
madas, con término griego, óstraka ) como barato material para escri-
bir, y en ellas anotaban datos oficiales o privados, escribían cartas y
poemas y trazaban dibujos. Se han encontrado miles de tales óstraka
entre los restos admirablemente bien conservados de aquella villa, de
la que se muestra aquí (a la derecha ) una figuración del aspecto que
podría haber tenido hace unos 3000 años.

40 TEMAS 37
tivas al más allá que acerca de su estado el yacimiento: casas y tem- salud y litigios legales. También nos
forma de vivir. Su vida diaria no está pletes se alzan aún en pie hasta dos permiten asomarnos un poco al siste-
tan bien documentada porque, a dife- metros de altura en algunos sitios. ma educativo del antiguo Egipto, tema
rencia de los monumentos de piedra Los arqueólogos que trabajaron allí que ha ocupado parte de mi labor in-
que vemos hoy, la mayoría de sus casas, durante la primera mitad de nuestro vestigadora. La riqueza del yacimien-
hechas de adobes secados al sol, sucum- siglo encontraron entre las ruinas, to en textos sugiere que, durante al-
bieron a los desbordamientos del río, además de tumbas intactas en las que gunos períodos de su historia, la
cuyas aguas se llevaron también todo había sarcófagos, mobiliario y vesti- mayoría de los hombres de la pobla-
el mobiliario y el material escrito que mentas, gran cantidad de monumen- ción sabían leer y escribir. (Imposi-
pudiese darnos noticia de cómo vivían tos religiosos y de utensilios domés- ble averiguar si también serían letra-
los pocos letrados que hubiera en aque- ticos. Y por todo el yacimiento, pero das muchas mujeres; ciertamente
lla época remota. Sin embargo, en lo especialmente en lo que debieron de las hubo que se intercambiaron car-
que debió de ser el confín más occi- ser los vertederos de basura de la ciu- tas, pero podrían haber dictado sus
dental de la extensa ciudad antigua, dad, los investigadores recuperaron pensamientos a hombres.) Tan ele-
los restos de una pequeña comunidad decenas de miles de documentos escri- vada proporción de gentes letradas
se libraron de la general desintegra- tos, la mayoría de los cuales datan está en fuerte contraste con la situa-
ción. Hállanse estos restos en la pobla- del período entre 1275 y 1075 a.C. ción del resto de la sociedad egipcia
ción que lleva ahora el nombre de Deir Algunos textos están escritos en hojas antigua, cuyo total de letrados du-
el-Medina, donde habitaron otrora los de papiro, pero la mayoría lo están en rante el Imperio Nuevo anduvo sólo
obreros y artesanos que excavaron y trozos de arcilla o en pedazos de blanca alrededor del 1 o 2 por ciento de los
decoraron las tumbas reales del Valle y alisada piedra caliza —denomina- habitantes. Los óstraka nos infor-
de los Reyes. dos en griego óstraka— que la comu- man de cómo lograron alcanzar aque-
Lo seco y relativamente aislado del nidad utilizaba como una especie de llos aldeanos tan notable nivel de
lugar ha mantenido en bastante buen papeles de borrador. instrucción.
Estos escritos sí que nos informan
sobre la vida de sus habitantes. Há-
llanse ahí actas de gobierno, poemas
de amor y cartas de particulares en
P ero antes de examinar con más
detenimiento el sistema educa-
tivo que funcionó en Deir el-Medina,
las que se describen enredos y peleas un rápido vistazo a algunos de los
de familia, preocupaciones por la recuperados óstraka nos ayudará a
reconstruir la vida de la villa y el con-
texto en que se desarrolló tan extraor-
dinario cultivo de las letras. El gran

TOMO NARASHIMA

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 41
MUSEO FITZWILLIAM / UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE

MUSEO EGIPCIO / EL CAIRO


2. RETRATOS de un cantero (izquierda ) y de un escriba (derecha ) en
los que se ven dos estilos de dibujo hallados en óstraka de Deir el-
Medina. En el apunte un tanto informal del cantero, con su cincel y
su maceta, nótense la bulbosa nariz, la barba sin rasurar y la boca
abierta, detalles sin duda exagerados para lograr un efecto cómico.
El autorretrato del escriba Amenjotep adorando al dios Thoth se ajus-
ta a los cánones formales del arte egipcio.

número de documentos administra- El dibujante Pay dice a su hijo vertido en ladrillos otra vez, y
tivos nos indica que los egipcios fue- el dibujante Pre[emjeb?]: No me auténtico tizne negro para los
ron unos burócratas empedernidos, vuelvas la espalda; no me párpados. [¡Apresúrate!] ¡Procú-
que llevaban minuciosa cuenta del encuentro bien. No c[eses] de ralo! ¿No soy yo tu padre? Ahora
instrumental y de las raciones que se llorar por mí, pues estoy en la me hallo en desgracia: ¡ando
daban a las cuadrillas de obreros, [oscuridad(?) desde que] mi buscando mi vista y no la
apuntaban los progresos de las obras señor Amón me [volvió] su encuentro!
y registraban casi todos los detalles espalda.
susceptibles de cuantificación. Podrías traerme un poco de No es de extrañar que Pay se lamen-
Las anotaciones particulares de los miel para mis ojos, y también tase: la ceguera habría incapacitado
residentes ofrecen incluso mayor algo de ocre, que se me ha con- totalmente a un artista que dibujaba
variedad. Muchas de ellas son de
carácter práctico: resguardos de com-
praventas o actas de contiendas lega-
les. Los textos más curiosos son quizá
las cartas personales, que a quien las
lee le introducen de lleno en aquel
mundo del Egipto del Imperio Nue-
vo. En una de estas misivas, un padre,
Pay, le dice a su hijo que tiene un ojo
enfermo. (Las enfermedades oculares
MINISTERIO DE CULTURA Y MEDIO AMBIENTE / MUSEO EGIPCIO, TURIN

serían uno de los riesgos inherentes


al trabajo de construir tumbas, a
causa del polvo, la mala iluminación
y las esquirlas de piedra que herían
a los operarios.)

3. UTILES de la profesión: brochas de varios


tamaños, un bote con pigmento rojo y trozos
de minerales en bruto. Los escribas usaban
estos instrumentos para pintar las figuras y
los jeroglíficos con que se decoraban las
tumbas reales.

42 TEMAS 37
las figuras y los jeroglíficos en el inte-
rior de las tumbas. Descripciones de Una lección de literatura egipcia
la mezcla de miel, ocre y hollín para
los párpados solicitada por Pay apa- l óstrakon aquí represen-
recen en papiros especialmente dedi-
cados a temas médicos, señal de que
E tado contiene un extrac-
to del poema “Sátira sobre
se trataba de un remedio común. los oficios”, obra clásica de
Ciertamente la miel tiene propieda- la literatura del Egipto del
des antisépticas, y con el ocre, ingre- Imperio Medio. El poema
diente de muchas otras recetas de la describe diversas ocupa-
época, se enfriaban los párpados, lo ciones, tales como la de
cual se pensaba que reducía su infla- tejer, la de fabricar flechas
mación. Como este tipo de enferme- y la de mensajero, que el
dad ocular aquejaba a muchos ope- autor consideraba inferiores
rarios, el tratamiento debía de ser a la de la honorable profe-
muy conocido, y Pay se lo autopres- sión de escriba. El estu-
cribía. También habría podido pedir diante que hizo esta copia
Pay a su hijo que le obtuviese la receta no conocía muy bien el
de un médico. arcaico lenguaje del poema
Aproximadamente la mitad de los —escrito hacía más de 700
textos encontrados en Deir el-Medina años— y mutiló el texto ori-
son piezas religiosas o literarias. Se ginal. Al final de la lección,
han hallado en el yacimiento copias el estudiante escribió la
fecha con tinta roja.
de la mayoría de los “clásicos” de la
—A. G. McD.
antigua literatura egipcia; en algu-
nos casos, esos óstraka constituyen
la única muestra de una obra llegada
MEDIA SERVICES / MUSEO HUNTER, UNIVERSIDAD DE GLASGOW
hasta nosotros. Estos “clásicos“ eran
parte fundamental de la instrucción
Pasaje de la obra original Copia del pasaje hecha
de un estudiante: miles de textos esco-
El correo se adentra por el desierto, por el estudiante
lares son extractos de las obras maes- dejando sus bienes a sus hijos; El correo se adentra por el
tras de la literatura del Imperio Medio temeroso de los leones y de los asiá- desierto,
(alrededor del 2000-1640 a.C.), com- ticos, dejando sus bienes a sus
puestas en un lenguaje tan anticuado [sólo] se siente seguro de sí hijos;
en comparación con el usual de aque- cuando está en Egipto. temiendo (a los) leones y a los
llos estudiantes como lo es compa- Al llegar a su casa por la noche, asiáticos,
rado con el de los nuestros el Cantar la larga marcha le ha agotado del ¿qué es ello cuando está en
de Mío Cid. Por lo demás, muchos de todo; Egipto?
los habitantes fueron también auto- sea su casa de lona o de ladrillos, Cuando llega a casa agotado,
res, componiendo textos didácticos, su retorno no es nada alegre. la jornada le ha quebrantado.
himnos y cartas. El escriba Amenajté Mientras salga [de] su
escribió un poema en alabanza de la Traducido de la versión inglesa lona [o] ladrillo,
cosmopolita ciudad de Tebas, empla- de Miriam Lichtheim, nunca volverá alegre.
zada sobre ambas orillas del Nilo: en Ancient Egyptian Literature I, —Tercer mes de la estación
(University of California Press, 1973) invernal, día 1.o
¿Qué se dicen a sí mismos
en sus corazones cada día
los que están lejos de Tebas?
Se pasan la jornada soñando [?]
con su nombre, [diciendo:] tor rinde un inusual homenaje al sa- una vez completadas sus vidas,
“¡Fuera al menos su luz la nues- ber; mientras otros documentos tien- y de sus parientes nadie se
tra!”... den a dar importancia sobre todo a acuerda.
El pan que en ella se come es más la pericia caligráfica y a la familia- No se hicieron ellos para sí
sabroso que los pasteles hechos ridad con la literatura clásica, esta pirámides cubiertas de cobre ni
con grosura de ganso. descripción de la profesión de escriba funerarias lápidas de hierro. No
Su [agua] es más dulce que la insiste en la importancia de la auto- pudieron dejar tras de sí here-
miel: bébesela hasta la hartura. ría, la creación de textos originales deros en forma de hijos [que]
¡Mirad, así es como se vive en y la fama que puede venir después ensalzaran su nombre, pero
Tebas! de la muerte. Para concluir, el escri- hicieron que fuesen su herencia
El cielo ha duplicado la [fresca] tor apela a la gran aspiración de los los escritos llenos de instruc-
brisa para ella. egipcios a la inmortalidad: ciones que habían compuesto.

Los habitantes de la villa tenían en En cuanto a los sabios escri- La excepcional proporción de indi-
alta estima el conocimiento de la lite- bas del tiempo que siguió al de viduos letrados que hubo entre los
ratura y las habilidades en las artes los dioses —aquellos que pre- operarios de Deir el-Medina se debió,
literarias, como lo indica un papiro dijeron las cosas futuras— sus sin duda, a que muchos de ellos eran
hallado en los archivos de un escriba nombres perduran para siem- hábiles artesanos que, para sus tra-
residente. En este extracto, el escri- pre, aunque ya se ausentaron bajos en las tumbas reales, necesi-

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 43
MEDELHAVSMUSSET / MUSEO DE ANIGÜEDADES DEL MEDITERRANEO Y DEL PRÓXIMO ORIENTE, ESTOCOLMO
4. MUESTRA de los cartuchos del faraón Amenjotep I, dibujada con discípulo giró el óstrakon e hizo una copia (derecha ), cambiando
mano segura en una de las caras de este óstrakon (izquierda ). Un en el proceso la posición de algunos signos.

taban dominar lo escrito en jeroglí-


ficos. En los comienzos de la historia
de la villa, las tumbas de los farao-
L os relieves pintados se introduje-
ron en el Valle de los Reyes du-
rante el reinado del faraón Horem-
de excavar la tumba en la rocosa
ladera de la montaña, por lo menos
algunos sabían también leer, aunque
nes contuvieron sólo simples copias jeb (1319-1292 a.C.). Los más elabo- para tan penoso cometido no les haría
de las guías para el mundo de ultra- rados proyectos de Horemjeb y de ninguna falta. A estos obreros puede
tumba, escritas en letra cursiva y los siguientes faraones requerían que les motivase la ambición: el ser
adornadas con viñetas de figuras para su realización unos equipos de instruido y letrado encerraba en
esquemáticas; pero hacia finales del artistas que trazaran los dibujos ini- Egipto la clave para hacer una buena
s. XIV a.C. se empezó a ornamentar ciales, otros que los esculpieran y carrera, pues era lo que separaba a
las tumbas con escenas detallada- otros que completaran la tarea pin- la clase artesanal de la de los labrie-
mente esculpidas y pintadas. Por el tando los relieves. Y como de la orna- gos, y el dominar tales artes les sería
mismo tiempo aumentó mucho entre mentación formaban parte numero- muy útil a los obreros cuando no
los habitantes la proporción de los sísimos textos jeroglíficos, aquellos encontraran trabajo entre los cons-
que sabían leer y escribir, como lo artistas tenían que saber leerlos y tructores de tumbas. Además, puede
prueba el creciente número de textos escribirlos. que el cultivo del saber sirviese tam-
escritos a partir de ese período. Quizá lo más sorprendente sea que, bién en la villa de poderoso estímulo
de los responsables del duro trabajo que animase a los jóvenes a estudiar
emulándose unos a otros.
Los egiptólogos podemos espigar
numerosos detalles de los óstraka
encontrados en Deir el-Medina, mas
por desgracia aún es poco lo que sabe-
mos en concreto sobre cómo apren-
dían los residentes a leer y a escri-
bir. Los textos del Imperio Nuevo
sólo incidentalmente se refieren a
escuelas, indicando que existían y
que ya eran un tanto creciditos los
niños que asistían a ellas. En este con-
texto, un breve relato describe las
experiencias escolares de su joven
héroe, hijo de madre soltera:
MUSEO EGIPCIO / UNIVERSIDAD DE LEIPZIG

5. LOS HORNOS para cocer el pan estaban


situados en las traseras de las casas de Deir
el-Medina. En este dibujo pueden verse las
palabras “soplando para avivar el fuego del
horno” en el texto escrito a la izquierda.

44 TEMAS 37
Fue enviado a la escuela y
aprendió a escribir muy bien.
Practicó todas las artes de la gue-
rra y venció a todos los camara-
das de más edad que estaban en
la escuela con él. Un día sus cama-
radas le dijeron: “¿De quién eres
hijo? ¡Tú no tienes padre!”. Y le
insultaban y se mofaban de él:
“¡Eh, mira que no tener padre!”.

Pero todavía no se cuenta con


prueba alguna de que en Deir el-
Medina hubiese realmente escuela.
No hay referencias textuales a nin-
gún edificio que hiciese de tal, ni
estructuras que parezcan guardar
relación con las aulas, ni una con-
centración de restos de ejercicios esco-
lares que indique que hubiese allí

INSTITUTO ORIENTAL DE ARQUEOLOGIA / EL CAIRO


algún local destinado a la enseñanza.
De hecho, no tenemos datos acerca de
cómo los hijos de aquellos obreros
empezarían a adquirir las técnicas de
la lectura y la escritura.

A lgunos de los óstraka nos per-


miten hacernos una idea algo
más completa de lo que podríamos
llamar enseñanza secundaria. Mu-
chos de los documentos hallados en 6. EL DIBUJO HECHO POR UN ALUMNO en este óstrakon ha sido corregido —línea
Deir el-Medina son evidentemente blanca— por su maestro. En Deir el-Medina, los jóvenes tenían tutores individuales que
ejercicios para estudiantes aventa- les enseñaban a leer y escribir y les educaban.
jados, y algunos están firmados con
los nombres del discípulo y del maes-
tro. Hay textos en los que aparece
una fecha señalando el final de la lec- separadas por varios días; solía, pues, día y se afanaban por llenar varias
ción del día; otros textos tienen varias transcurrir un tiempo entre las lec- páginas de papiro en cada jornada.
de esas fechas, lo que al parecer indica ciones en el que presumiblemente En Deir el-Medina, los maestros
que un estudiante utilizó un mismo tanto el maestro como el discípulo podían enseñar a unos picapedreros,
óstrakon para varias lecciones. irían al trabajo. No obstante, había en los días libres de trabajo, a escri-
De la diversidad de firmas que se suficiente tiempo para estudiar. Los bir sobre lajas de piedra caliza (el
ven en los óstraka se deduce que los obreros tenían muchos días libres, material que tenían más a mano), pero
padres o los abuelos solían supervi- sobre todo a medida que la tumba iba también introducían a sus discípulos
sar la educación de sus hijos o nietos, estando a punto de acabarse, hacia en la lectura de los grandes clásicos
aunque en ocasiones los padres —aun el final del reinado de un faraón; de la literatura egipcia, con miras a
siendo ellos mismos letrados— con- durante las últimas fases de la transmitirles su sabiduría y a asegu-
fiarían sus hijos a alguien de superior construcción, puede que no tuvieran rarles mayores éxitos en sus carreras.
rango para que les impartiese ense- que trabajar más de un día de cada Como le indicó un escriba del lugar a
ñanzas más especializadas. (Una firma cuatro en el Valle de los Reyes. un joven alumno: “Aplica muy firme-
quizá sea la de una joven estudiante, El sistema educativo de Deir el- mente tu ánimo a escribir, que es pro-
con lo que al menos una mujer habría Medina fue diferente del de los otros fesión provechosa para quien la ejerce.
recibido su instrucción de esta forma.) pueblos y ciudades del resto de Egipto, Tu padre sabía de jeroglíficos y se le
Discípulos los habría de todas las eda- muy en especial por lo que respecta honró en las calles”.
des y lo serían no sólo los futuros diri- a la enseñanza de la lectura y la es-
gentes de la comunidad, sino también critura. Además, los materiales em-
jóvenes que jamás subirían por encima pleados para escribir y el tiempo dis- BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
de su rango de picapedreros. En cam- ponible para aprender contrastan
bio, parece lógico que los maestros también mucho con las prácticas de
COMMODITY PRICES FROM THE RAMESSID PE-
procedieran de clases sociales más cualquier otro sitio. Los ejercicios RIOD: AN ECONOMIC STUDY OF THE VILLA-
altas: los instructores mencionados estudiantiles hallados en otros luga- GE OF NECROPOLIS WORKMEN AT THEBES.
en los óstraka serían principalmente res se realizaron sobre papiros reu- Jac. J. Janssen. E. J. Brill, Leiden, 1975.
escribas, dibujantes o capataces. tilizados —fáciles de aprovechar en THE TOMB-BUILDERS OF THE PHARAOHS.
Los estudiantes tomaban sus lec- los puestos oficiales— y parece que Morris Bierbrier. British Museum Publi-
ciones alternándolas con sus traba- eran obra de jóvenes aprendices que cations, Londres, 1982.
jos en la tumba, según lo indican las se estaban preparando para ocupar LETTERS FROM ANCIENT EGYPT. Traducción
al inglés de Edward F. Wente. Dirigido por
fechas en los óstraka; a menudo los cargos de gobierno; estos estudian-
Edmund S. Meltzer. Scholar Press, 1990.
textos contienen múltiples fechas tes proseguían sus estudios día tras

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 45
Degradación del suelo
en la Grecia antigua
La arqueología y la geología nos demuestran que los antiguos,
lejos de vivir en armonía con su entorno, esquilmaban la tierra

Curtis N. Runnels

E
l paisaje griego seduce, en su parar los conceptos de “utopía” y investigadores que acotan zonas ex-
desolación, a quienes lo con- “arcadia”, llegaba a la conclusión de tensas (de más de 100 kilómetros cua-
templan. Durante miles de que lo arcádico está más cerca del drados) y registran cada artefacto, ca-
años, nativos y viajeros han cantado ideal de la edad de Oro que las Utopías racterística y yacimiento que pueda
las alabanzas de esta nación, famosa de Tomás Moro y Francis Bacon; eran detectarse. Se hace también amplio
por sus civilizaciones de la edad del éstas lugares donde la técnica, fun- uso de los métodos de detección remo-
Bronce y el desarrollo cultural de su dada en la ciencia, se aplicaba al pro- ta —sistemas radáricos e imágenes
pueblo en la época clásica. Pero, ¿es greso de la sociedad, en tanto que la de satélites— para descubrir huellas
la campiña que vemos resultado ex- Arcadia —pastoril, precientífica y de actividad humana en el pasado.
clusivo de la actuación del clima o tu- pretécnica— constituía la situación Además, el advenimiento de la geo-
vo el hombre su parte por clareo de más alejada de la Utopía. En Arcadia, arqueología ha puesto las bases para
bosques y fomento de la erosión del la humanidad vive en felicidad, igno- interpretar los contextos naturales
suelo? rancia e inocencia, libre de las enfer- donde se desarrollaron las culturas
La arqueología está cambiando la medades y las tensiones psicológicas antiguas.
opinión, largo tiempo mantenida, sobre que la civilización acarrea: viviendo
el efecto de la agricultura en el suelo
peninsular. Las pruebas hablan de
episodios de deforestación y erosión
en ese estado de tranquilidad espi-
ritual interna que hoy sólo se deriva
de una renta sustanciosa.
U n ejemplo de la colaboración entre
arqueólogos y geoarqueólogos
puede encontrarse en el estudio del
catastrófica de la tierra durante los Los efectos del pensamiento arcá- cambio paisajístico acaecido en el sur
últimos 8000 años. Muchos sostienen dico se reflejan en el debate enta- de Grecia. Dos proyectos importan-
ahora que son consecuencia de una blado para determinar en qué medida tes sobre la Argólida (zona nororien-
historia dilatada de uso y abuso del los griegos de la antigüedad fueron tal de la península del Peloponeso),
suelo. Esta nueva perspectiva de los responsables de la deforestación y en los que he participado desde 1979,
asentamientos humanos y su impacto erosión que han reducido buena parte combinaban excursiones a pie, para
sobre el entorno contrasta notable- del país a un erial pedregoso. Sin identificar los yacimientos arqueo-
mente con la visión de los románticos duda, la degradación ambiental (si no lógicos, con trabajos geológicos de
del siglo XIX, quienes consideraban a sus causas) se observó en tiempos reconstrucción histórica del paisa-
los griegos de la antigüedad pruden- pretéritos; aparecen muchas refe- je a lo largo del Pleistoceno y el Ho-
tes administradores de una tierra que rencias en los escritos de Platón, Aris- loceno, es decir, durante los últimos
creían repleta de dioses. tóteles y otros clásicos. Dan cuenta 50.000 años.
Cierto es que persiste la idea gene- precisa, y parece que como testigos De los dos proyectos, uno abarcaba
ralizada según la cual las prácticas oculares, de la deforestación y la ero- la llanura de Argive. Cuenta Aristó-
anticonservacionistas de la moderna sión del suelo en el siglo IV a.C. La teles que esta región había experi-
civilización constituyen un fenómeno arqueología puede confirmar ahora mentado una considerable alteración
novedoso. No faltan en los periódicos que en la antigüedad se esquilmaron en la edad del Bronce (desde el 3000
voces que proclaman una vuelta al suelos y bosques, con obvia respon- hasta el 1000 a.C.). Para investigar el
respeto equilibrado y reverencial que, sabilidad de los habitantes. uso antiguo de la tierra, formé grupo
se da por supuesto, tenían nuestros A lo largo de los últimos treinta con Berit Wells, entonces director del
antepasados por el mundo natural. años, la introducción de técnicas de Instituto Sueco en Atenas, y Eberhard
El fantástico Jardín del Edén con que estudio regional intensivas y multi- A. W. Zangger, geoarqueólogo vincu-
lucubra la civilización occidental vi- disciplinares ha revolucionado la lado a la Universidad de Heidelberg.
no precedido en la antigüedad clási- arqueología griega. Un aspecto de Centramos el trabajo en el valle de
ca por la creencia en la edad de Oro: esta revolución se advierte en el des- Berbati y en el de Limnes, situados en
época, por desgracia hoy perdida, en plazamiento del foco de atención, de el borde septentrional de la planicie
la que, se decía, los seres humanos la investigación de los yacimientos de Argive y con una superficie conjun-
vivían en plácida armonía con la na- uno a uno al estudio de la historia ta de 60 kilómetros cuadrados.
turaleza. natural y cultural de regiones ente- Este proyecto, patrocinado por el
Sir Peter B. Medawar calificaba, en ras. Este nuevo enfoque se sirve de Instituto Sueco y dirigido por Wells,
The Limits of Science, de “arcádica” nuevos métodos de trabajo de campo; constaba de dos partes: estudio geo-
semejante forma de pensar. Tras com- en particular, se crean equipos de arqueológico de los dos valles, a cargo

46 TEMAS 37
CORTESIA DE LA NATIONAL GALLERY OF ART, AILSA MELLON BRUCE FUND
1. EDAD DE ORO de la Grecia clásica, simbolizada en El Juicio de te de los griegos como administradores de una tierra que consi-
Paris, que Claude Lorrain pintó en 1646. La diosa de la discordia deraban gobernada por dioses y diosas se ve desmentida por las
lanza una manzana con la inscripción “a la más bella” y ordena recientes pruebas arqueológicas de erosión del suelo causada por
que Paris la otorgue a una de las tres diosas. La visión persisten- el mal uso.

de Zangger, y un intensivo estudio llos de sílex y obsidiana. Algunos de ticular interés los numerosos hallaz-
arqueológico. los alojamientos menores cumplían gos de hachas pulidas y deslustra-
La investigación sacó a la luz prue- cometidos especiales (como coberti- das, que habían sido fabricadas en pie-
bas de actividad humana desde el Pa- zos para los pastores y chamizos para dra, y de lascas afiladas de pedernal,
leolítico medio, hace unos 50.000 años, las herramientas, por ejemplo) y no cuyos bordes estaban cubiertos del
y demostró que los agricultores se estuvieron necesariamente habita- sílice depositado cuando éstas sir-
establecieron en la zona hace unos dos de forma permanente. Con todo, vieron para segar pastos y cortar otras
7000 años, asentándose en los márge- demuestran el uso más intensivo del plantas. Estas herramientas agríco-
nes del valle de Berbati, junto a sue- paisaje en esa época, porque están em- las habituales pertenecen al período
los más feraces y agua abundante. plazados en pendientes empinadas, Neolítico y a la edad del Bronce Tem-
Tras esa colonización inicial, el tama- a gran altitud y en zonas donde siem- prano, y dan testimonio de lugares
ño de los asentamientos neolíticos pre hubo sólo suelos de productividad que antaño fueron campos de cultivo.
originales empezó a crecer y se fun- marginal. Creemos que el pastoreo y la agricul-
daron otros nuevos. En el Neolítico Además de descubrir yacimientos tura fueron las principales activida-
superior (entre el 4000 y el 3000 a.C.), donde la actividad humana dejó un des desempeñadas en las laderas de
había distribuidos por la región más cúmulo de artefactos, nuestra téc- los valles de Berbati y Limnes desde
de 20 asentamientos y otros aloja- nica de investigación reveló decenas el 4000 al 3000 a.C. y que tuvieron
mientos menores. La expansión con- de miles de útiles neolíticos disper- como consecuencia uno o más episo-
tinuó durante los primeros siglos del sos por el campo. Esa distribución dios de erosión catastrófica del suelo,
tercer milenio, a comienzos de la edad irregular de artefactos se advierte en que formó conos de deyección en los
del Bronce. zonas hoy deshabitadas y en algunos fondos de los valles y profundas capas
De los asentamientos mayores se casos inhabitables porque están des- de sedimentos que cubrieron las lla-
recogieron pruebas de cultivo de los provistas de suelo y vegetación. nuras argivas.
campos y muchos artefactos, como El patrón de asentamientos y arte- Uno de esos episodios ocurrió al
cerámica, molinillos de mano para la factos nos revela la estructura de un final del Neolítico, mucho después de
molienda de cereales y útiles senci- paisaje cultural fósil. Revisten par- la expansión del asentamiento has-

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 47
ta los valles de Berbati y Limnes. La
erosión enterró al menos un yacimien-
to neolítico en la llanura de Argive,
La imagen ofrecida por el registro
arqueológico se confirmó con el aná-
lisis del polen desenterrado en una
O tros trabajos de investigación lle-
vados a cabo en Grecia han per-
mitido descubrir signos de erosión
que se encontró en uno de los testi- muestra extraída a una profundidad del suelo. El momento en que ocurrie-
gos del sondeo que Zangger realizó a de siete metros, en el ahora desapa- ron estos episodios no se superpone
través del grueso aluvión. Lo que recido lago Lerna de la planicie de con los períodos de erosión de la Ar-
parece haber sido un segundo acon- Argive. Susanne Jahns, que estudió gólida. Si el clima hubiera sido la úni-
tecimiento similar se produjo en el ter- ese resto vegetal, ha demostrado que, ca causa, la mayor parte de Grecia se
cer milenio, al final de la edad del en el Holoceno, abundaban en la habría visto afectada a la vez. La va-
Bronce Temprano. Los depósitos pro- Argólida robles de hoja caduca. A mi- riación cronológica indica, por tanto,
cedentes de la erosión de este período tad del cuarto milenio antes de Cristo, una intervención humana. El acla-
se extendieron por la planicie argiva sin embargo, el polen del roble dis- ramiento de la vegetación espontá-
para constituir gran parte de lo que minuyó, reemplazado por el de carpe, nea en las laderas, necesario para su
es su superficie actual. Pero no fue- pino, roble achaparrado y brezo. Estas cultivo y para dejar espacios abier-
ron éstos los últimos acontecimien- plantas son endémicas de la tierra tos donde pastar las ovejas y las
tos que se registraron. Las inunda- deforestada y removida. Hoy, las lade- cabras, inestabilizó el suelo y, por
ciones arrasaron partes de la ciudad ras que rodean la planicie de Argive consiguiente, desencadenó una ero-
de Tirinto al final de la edad del Bron- son roquedales casi desnudos y pro- sión general y permanente.
ce Tardío (alrededor del 1200 a.C.). vistos de una fina capa de vegetación Nuestro segundo proyecto nos pro-
Después de este desastre natural, se de monte bajo, caracterizada por porcionó más pruebas de la agresión
abandonaron las laderas de Berbati, arbustos y plantas herbáceas, con local del suelo. Este estudio se llevó
que, en su mayor parte, nunca vol- manchas dispersas de árboles, pinos a cabo en la Argólida meridional, zona
vieron a ocuparse. sobre todo. remota de la península del Pelopo-

DEL SIGLO XVII


AL XX
MEDIO
BIZANTINO
300 - 50 a.C.
b
2500 - 2000 a.C.

45.000 -
32.000 a.C.

c 60.000 a.C.

HACE
250.000
AÑOS
JANA BRENNING

2. LA AGRESION DE LA TIERRA por los griegos siguió un mode- muestra una secuencia de depósitos erosivos y suelos interme-
lo constante (izquierda ). Al principio (a ), un bosque mixto rete- dios (con sus edades aproximadas) producidos como conse-
nía el suelo en una ladera. Cuando el bosque se aclaró para cuencia. En cada período sucesivo, el suelo que se va forman-
siembra (b ), el suelo permaneció aún sujeto durante cierto tiem- do sobre los depósitos es cada vez más delgado y está menos
po, pero la erosión terminó por arrastrarlo hasta el valle (c ). Un desarrollado y, por tanto, ve mermada su capacidad para sus-
perfil geológico típico (derecha ) de la región de la Argólida tentar la vegetación.

48 TEMAS 37
neso. En colaboración con Michael
H. Jameson y Tjeerd H. van Andel rea- Paraíso perdido
licé un reconocimiento arqueológico
de unos 250 kilómetros cuadrados. n la época de las guerras de Troya la tierra de los argivos era panta-
Durante el estudio se identificaron
más de 350 yacimientos de actividad
“E nosa y sólo podía alimentar a una pequeña población, mientras que la
de Micenas era exuberante (y por esa razón Micenas era superior). Pero ahora
humana que cubrían un período de ocurre lo contrario… la tierra de Micenas se ha convertido en… seca y árida,
50.000 años. en tanto que la de los argivos, antes inhóspita por culpa de las ciénagas, se
Al representar el número de yaci- ha vuelto feraz. Es de suponer que el mismo proceso ocurrido en esa región
mientos por período arqueológico sur- opere en países enteros y a gran escala.”
gió un modelo interesante de los asen- Aristóteles, Meteorológica, Libro 1, Capítulo 14
tamientos. Resultó que no hay una
distribución uniforme de los mismos
en el tiempo; antes bien, aparecen
una serie de picos y valles abruptos,
lo que sugiere la existencia de perío-
dos de expansión seguidos de interva-
los de abandono. Y algo sorprendente,
podía establecerse una correlación
entre este modelo inesperado de asen-
tamientos y la historia geológica de
la región.

E sta correlación se obtuvo de un


análisis de la historia erosiva del
área, que realizaron van Andel y Ke-
vin O. Pope. Una característica inno-
vadora de su trabajo fue el estudio

EUGENE G. SCHULZ
de los suelos. Se distinguen éstos de
los depósitos de erosión porque se for-
man sobre los propios depósitos en
virtud de la agresión química y trans-
formación de los sedimentos subya- Paisaje típico de la Argólida, hoy
centes: un proceso que puede tardar
miles de años en las partes semiári-
das de Grecia. Van Andel y Pope iden-
tificaron al menos siete ciclos de ero- ción: por un lado, la correlación obser- Se han publicado trabajos sobre
sión del suelo, a los que siguieron vada entre los períodos de erosión y erosión del suelo, en una escala simi-
épocas de estabilidad, durante las los períodos de asentamiento humano lar, en otras partes de Grecia: Ma-
cuales se acumularon gruesos perfi- intenso y, por otro, la formación de cedonia, Tesalia, islas de Eubea y
les del suelo. Las características de suelo durante los períodos en los que Creta. Los episodios se fechan en épo-
los perfiles relacionadas con su edad el impacto humano fue mínimo. cas remotísimas, en el VI milenio a.C.,
nos permiten establecer la correlación La técnica de datación que utili- y prosiguen sin apenas solución de
entre los episodios de erosión y per- zamos se inició con una búsqueda de continuidad hasta nuestros días.
files, de un lado, y hallazgos arqueo- los yacimientos arqueológicos y los Todo lo que hemos averiguado nos
lógicos, de otro. artefactos cubiertos por aluviones, permite defender que los cambios del
Tres de los acontecimientos ero- enterrados o conservados en ellos. paisaje natural acaecidos en la an-
sivos que dejaron huella en el re- Combinando los datos arqueológicos tigüedad son resultado, al menos en
gistro geológico acontecieron duran- con los geológicos fechamos con nota- parte, de una actividad humana de
te el último período glacial (hace ble precisión las épocas de la erosión. mente alicorta. La humanidad tiene
unos 272.000, 52.000 y 33.000 años): Elemento importante en este trabajo una larga historia de mal uso de la
pueden atribuirse, pues, a los cam- fue el reconocimiento de que podía- tierra.
bios climáticos globales. Pero cuatro mos basarnos en los horizontes estra-
episodios pertenecen a los últimos tográficos para determinar los perío-
5000 años. Tras cada uno de ellos dos de estabilidad de la superficie
(correspondientes aproximadamente que contrastaban con los períodos BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
al 2500 a.C., al período 350-50 a.C., erosivos.
al intervalo 950-1450 d.C. y a tiem- A partir de estos datos llegamos a THE BERBATI-LIMNES ARCHAEOLOGICAL
pos recientes) sobrevino un período la conclusión de que el clareo de la SURVEY: THE 1988 SEASON. Berit Wells,
de estabilidad, durante el cual se for- vegetación durante las épocas de Curtis Runnels y Eberhard Zangger en
maron perfiles sustanciales del suelo. asentamiento humano intenso com- Opuscula Atheniensia, vol. 18, n.o 15,
Aunque es posible que cambios cli- portó la erosión del suelo, que, a su págs. 207-238; 1990.
máticos a pequeña escala expliquen vez, forzó el abandono de los asenta- NEOLITHIC TO PRESENT SOIL EROSION IN
GREECE. E. Zangger en Past and Present
en parte este modelo, nosotros cul- mientos o, por lo menos, frenó la acti-
Soil Erosion. Dirigido por Martin Bell y
pamos de él fundamentalmente a las vidad. Esta menor presión del hom- John Boardman. Oxbow Books, 1992.
actividades de los lugareños. Y dis- bre permitió que los depósitos erosivos THE GEOARCHAELOGY OF THE ARGOLID.
ponemos de pruebas por duplicado se estabilizaran con la consiguiente Eberhard Zangger. Mann Verlag, 1993.
para atrevernos a hacer esta acusa- formación de los suelos.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 49
Planos del templo
de Apolo en Dídyma
El carácter de los “proyectos” con que los griegos construían sus templos
se había perdido para los arqueólogos. Hoy sabemos que estaban trazados
sobre la superficie del templo que aquéllos representan

Lothar Haselberger

¿C ómo diseñaban y cons-


truían los griegos sus
monumentos clásicos que,
en el correr del tiempo, se han consi-
diseños incisos tienen una extensión
de varios centenares de metros cua-
drados y constituyen el conjunto más
completo de planos que se conoce de
que mide 120 metros de largo por 60
de ancho. Una de las columnas está
sin terminar, bosquejada en su manto
de piedra; las otras dos se acabaron
derado repetidamente ejemplares? toda la arquitectura antigua. y sostienen parte del entablamento
¿Qué facultades requería la erección marmóreo, la viga en que el tejado es-
de estos imponentes edificios de már-
mol? ¿En qué teoría estética se fun-
damentaban? Las respuestas a estas
L a construcción del templo de Apo-
lo, el dios griego de la luz, el arte
y la profecía, dio comienzo bajo el
taba destinado a descansar. Un ani-
llo doble de estas altas columnas (108
en total) aspiraba en tiempos a rodear
preguntas han sido afanosamente patrocinio de la poderosa ciudad las paredes del recinto interior del
buscadas por los arqueólogos durante comercial de Mileto, situada en el ex- templo, todas ellas de la misma altura
más de 200 años. Aunque se sabe que tremo más meridional de la antigua que dichas columnas. Otras doce co-
los arquitectos griegos escribían ellos Jonia. El templo, sede del oráculo lumnas labradas, de tamaño y forma
mismos detalladas explicaciones de la más famoso de los territorios orien- similares, ordenadas en tres filas de
construcción y concepción de sus edi- tales del mundo helénico, estaba des- cuatro, se alzaban en el pórtico, que
ficios, ninguno de estos escritos ha so- tinado a reemplazar un edificio ante- mira aproximadamente al este. Las
brevivido hasta nuestros días. Nin- rior (en el sitio de un santuario más diez columnas de la fachada estaban
guna otra fuente revela qué clase de antiguo aún) que había sido destruido labradas con una riqueza aún mayor
planos de construcción (si los había) por los persas. que las del pórtico. La mayoría de las
eran empleados por los constructores Los planos del templo empezaron a columnas estaban ya colocadas en la
antiguos. A falta de toda descripción trazarse poco después del 334 a.C., época en que se suspendió la cons-
de proyectos antiguos, los estudiosos cuando Alejandro Magno llegó a Asia trucción.
no tenían idea de dónde buscarlos. Menor. El arquitecto milésico Daph- Detrás del bosque de columnas del
Lo paradójico del caso es que los pro- nis colaboró con uno de los principa- frontis del templo se elevaba una
yectos estuvieron siempre delante de les arquitectos de Jonia, Paionios de inmensa puerta, lo que se llama un
las narices del arqueólogo. Yo mismo Efeso, en el diseño del ambicioso edi- portal de manifestación. Esta en-
descubrí hace unos años todo un ar- ficio. Terminaba entonces Paionios su trada, sin embargo, estaba obstruida:
chivo de planos todavía in situ en un obra en el célebre templo de Artemis su umbral se alzaba a una altura tal,
yacimiento que había sido objeto de de la ciudad-estado que lo había visto por encima del suelo, que impedía el
estudio desde principios de siglo: las nacer. Este templo de Efeso, hasta en- acceso. Al otro lado del portal se efec-
famosas ruinas del templo de Apolo tonces el mayor de los griegos, fue una tuaban las declaraciones del oráculo
en Dídyma, al sur de la actual ciu- de las Siete Maravillas del mundo an- desde una sala elevada, a modo de
dad turca de Söke. tiguo. El nuevo templo de Apolo esta- escenario.
Durante el viaje por los países de la ba previsto que igualase al templo de Es de suponer que la doble fila de
antigüedad clásica que el Instituto Artemis en tamaño y esplendor. columnas de mármol que orlaba el
Arqueológico Germánico patrocinaba La ejecución del proyecto, sin em- templo en toda su longitud estuviese
anualmente en beneficio de arqueó- bargo, adelantó muy despacio, y la destinada a sostener una majestuosa
logos jóvenes, realicé una excursión obra quedó al fin suspendida después techumbre que cubriese el templo de
al templo del Apolo Didimeo. Durante de 600 años. En este estado de falta uno a otro lado. Pero la realidad es
la misma, en octubre de 1979, observé de terminación permaneció durante que hay un inmenso patio abierto y
por vez primera multitud de líneas la Edad Media, hasta que un terre- carente de solería en el interior del
finamente incisas en algunas de las moto derribó la mayor parte de lo que templo. Este era el ádyton, el área
paredes del templo. Lo que me llamó se había edificado. “prohibida”, uno de los más notables
la atención en aquella visita casual Aun como ruina el grandioso edi- recintos creados jamás por los arqui-
a Dídyma se convirtió en objetivo de ficio de mármol me impresionó desde tectos griegos.
una empresa arqueológica de alto vue- el primer momento. Tres de las colum- Aquí, a la vera de un laurel, bajo
lo, pues es el caso que las líneas en nas se yerguen todavía hasta su altura el que se decía que Apolo había sido
cuestión dibujan una serie de edifi- original de 19,7 metros por encima del concebido, brotaba del suelo un
cios correspondientes al templo. Los basamento escalonado del templo, sagrado manantial oracular. Sobre

50 TEMAS 37
RAYMOND V. SCHODER, S.J.
1. RUINAS DEL TEMPLO DE APOLO en Dídyma, al sur de Soke; impresionan por su propio
la fuente se alzaba un templete inte- peso. El ádyton o santuario interior del templo (arriba ) era un patio grande, sin pavimentar,
rior primorosamente construido, el rehundido en el basamento levantado del templo. Sólo era accesible a través de dos estre-
naískos, donde se custodiaba una chos pasadizos, cuyas salidas se encuentran a ambos lados de las escaleras. Las escale-
estatua de bronce del dios. Aunque ras daban a una especie de escenario, el ”portal de manifestación”, desde el cual se emi-
el templete fue arrasado a comienzos tían los oráculos. Muchos de los trozos de mármol que se hallan diseminados proceden del
de la era cristiana, ha sido posible naískos, el templo pequeño del interior. La cimentación rectangular del naískos está cla-
reconstruirlo en el papel a partir de ramente a la vista (primer plano, a la izquierda ). También se han descubierto los cimientos
fragmentos. de edificios más antiguos. En la parte baja, lisa, de las paredes se hallan grabados planos
Para entrar en el ádyton (cosa que a escala natural (no perceptibles en estas fotografías) de muchas de las edificaciones del
sólo a unos pocos elegidos se les con- templo. La parte superior de las paredes ha sido reconstruida hasta aproximadamente un
sentía en la antigüedad) es necesa- tercio de su altura original. Una vista frontal (abajo ) nos muestra las tres columnas subsis-
rio recorrer uno de los dos pasadizos tentes de las más de ochenta que estaban en pie originariamente. La columna de la izquierda
estrechos, obscuros y en cuesta, situa- quedó sin terminar: faltan las estrías, o surcos verticales. Las otras dos columnas todavía
dos a ambos lados del portal de mani- sostienen una viga de mármol de 5,3 metros de largo que antaño formaba parte del enta-
festación. Cada uno de ellos lleva a blamento. El ancho de la base del templo alcanza los 60 metros.
una antecámara parecida a una tum-

LOTHAR HASSELBERG
ba, y cuando se sale de una de estas
cámaras al ádyton, se queda de mo-
mento ciego por la luz repentina.
Las paredes del podium que rodea
la base del ádyton bastan para dejar
fascinado al visitante. A decir verdad,
lo que a mí me intrigó al principio fue
la impecable precisión con que habían
sido ajustados los bloques de piedra
de las paredes. También aquí, en la
pared y a sólo unos pasos de la salida
del pasadizo del lado norte, fue donde
me llamó la atención una multitud
de líneas finamente incisas. Me cho-
caron en particular los estrechos in-
tervalos regulares, de 1,8 a 1,9 cen-
tímetros, intercalados entre ellas.
El resplandor de la luz del sol refle-
jado por la blanca pared de mármol
me deslumbraba y el primer día no se dejaban ver más líneas, y también Descubrí que una delicada red de
pude examinar las líneas con deteni- semicírculos y cuartos de círculo. El líneas superpuestas y de composi-
miento. Volví al día siguiente, cuan- descubrimiento me obligó a pasar más ciones geométricas cubre la mayoría
do la luz incidía sobre la superficie días escrutando las paredes del ády- de las paredes del podium que rodea
con un ángulo más favorable. Esta vez ton y de otros lugares de las ruinas. el ádyton. Otras paredes lisas del

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 51
ALAN D. ISELIN

TURQUIA
GRECIA

RE S
DE
EN
M
MAR EGEO RIO
ATENAS

MILETO

CANTERAS
AVENIDA DE MARMOL
PROCESIONAL
que se puede hacer es esperar la hora
DIDYMA apropiada del día o reflejar luz con
0 10 espejos. Dado que ningún procedi-
KILOMETROS miento fotográfico permite lograr la
exactitud del detalle, la única forma
de conseguir una imagen de conjunto
de estas líneas ha sido copiarlas a
2. DIDYMA se encuentra en la parte más meridional de la antigua Jonia. El mapa peque- escala después de medirlas cuidado-
ño (a la derecha) sitúa el área ampliada (arriba ) en relación a la Grecia y la Turquía mo- samente.
dernas. La ciudad tutelar de Dídyma, Mileto, estaba unida a ella por una avenida proce-
sional de 20 kilómetros de largo. Los bloques de mármol del templo fueron extraídos de
una cantera de las montañas del sudeste de Mileto y transportados por mar un trecho con-
siderable (línea costera de puntos ). Mileto ya no es un puerto; la región sombreada de
L a tarea de examinar, medir y re-
gistrar las líneas fue iniciada en
1980 como parte de un estudio de con-
azul claro es ahora tierra. junto de Dídyma dirigido por Klaus
Tuchelt y patrocinado por Edmund
Buchner, entonces presidente del Ins-
tituto Arqueológico Alemán. En el
monumento, que originalmente esta- dido. Sin embargo, en otros muchos espacio de 39 semanas de trabajo me-
ban al alcance de la mano, son por- sitios, las líneas aparecen como si las ticuloso y paciente pude pasar al papel
tadoras también de líneas semejan- acabasen de trazar. A pesar de lo cual, aproximadamente la mitad de las
tes. Entre unas y otras los dibujos incluso donde existen cantidades de figuras.
cubren un área de unos 200 metros líneas legibles, la figura que forman, Una vez transcrito el primer dibujo
cuadrados. como un todo coherente, no se puede completo dimos rápidamente con la
Hay líneas rectas de hasta 20 me- percibir con la vista: en cuanto uno solución del primer problema plan-
tros de longitud y círculos cuyos radios se aleja un poco, para obtener un cam- teado por el descubrimiento: ¿Qué
alcanzan hasta los 4,5 metros. Se han po de visión mayor, las líneas se ha- representan los dibujos? Si se compa-
trazado líneas paralelas, polígonos y cen rápidamente indistinguibles. ra el contorno o perfil de la basa de
ángulos subtendidos, y las distancias Los numerosos residuos de pig- una columna con lo que se copió en
han sido subdivididas con exactitud. mento mineral rojizo que se han con- una de las paredes del ádyton la seme-
Las líneas son tan delgadas como tra- servado en estas paredes (principal- janza resulta obvia inmediatamente
zos de lápiz, incisas en la superficie mente debajo de sedimentos de toba) (véase la figura 5 ). Este fue de hecho
del mármol poco más de medio milí- indican que la superficie a dibujar se el fulcro de Arquímedes que nos puso
metro. Las rectas y las curvas se tra- coloreó originariamente de tiza roja, sobre la pista correcta, indicándonos
zaron minuciosamente con un fino para que resaltasen los diagramas. que los dibujos son planos del tem-
punzón metálico y con ayuda de una La tiza debió de ser aplicada antes plo y de su naískos. Las partes indi-
regla larga, en el primer caso, y de de que los dibujos se hiciesen, de mo- viduales del edificio fueron trazadas
compases, en el segundo. También do que las líneas incisas se verían en las superficies de las paredes a ta-
pueden verse líneas imprecisas, pero blancas sobre un fondo rojo obscuro, maño natural (a escala de 1/1) y con
éstas se corrigieron siempre. produciendo así perfiles de precisión la máxima precisión.
muy nítida. Además de eso, con sólo Aunque sea sorprendente la seme-

T anto las líneas como los lienzos


murales en que están grabadas
se han visto muy poco afectados por
aplicar más tiza era fácil “borrar” y
corregir.
Desde el principio me di cuenta de
janza entre el bosquejo de la basa de
la columna y la sección transversal
real de la misma, no deja de haber dife-
la exposición a la intemperie. Esto que estos bocetos no se podían dese- rencias entre aquél y ésta. La más lla-
puede sorprender. En algunos sitios char como rayaduras carentes de sen- mativa es a la vez la más fácil de ex-
han sido erosionadas por el agua de tido. Su calidad y cantidad obligaban plicar: los surcos horizontales de la
la lluvia y en otros cubiertos por la a considerarlos obra de expertos ar- parte bulbosa y saliente de la basa,
toba, la delgada capa mineral que tífices. llamada toro, no aparecen en los dibu-
deja el agua al evaporarse. En algu- Hoy estas líneas no se pueden ver jos de la pared. Los surcos se escul-
nos casos la superficie de la piedra se con nitidez a menos que la luz del sol pían siempre después de dar forma a
ha desprendido y las líneas se han per- proyecte sombras en su interior; lo los contornos de la basa de la colum-

52 TEMAS 37
na. Sólo así se podían hacer correc-

GEORGE NIEMANN
tamente.
Ciertos rasgos menos llamativos
son más interesantes. La moldura se-
micircular situada encima del toro
se dibujaba dos veces, primero en una
posición proyectada hacia delante y
después retrasada 2,4 centímetros, en
su verdadera posición. Además de
esto, dos líneas curvadas desplazan
hacia dentro menos de un centíme-
tro la parte inferior del toro para
hacer compatible la figura con la ver-
dadera sección transversal del toro.
Estos cambios menudos pueden
parecer triviales, especialmente con-
siderando las enormes dimensiones
de la columna (cerca de 20 metros de
altura y dos metros de espesor). Sin
embargo, tales reajustes no son meras 3. DIBUJO DEL TEMPLO, con el aspecto que pudo presentar antes de que su construcción
bagatelas en el contexto de los rígi- fuese interrumpida. Realizó el dibujo George Niemann en 1912, mientras el templo se esta-
dos criterios de forma y proporción a ba aún excavando. La reconstrucción adolece de inexactitudes: las columnas están dibu-
que los arquitectos griegos se creía jadas como cilindros con una ligera disminución, pero rectangulares; e igualmente, el ba-
eran adeptos. La plantilla para dise- samento escalonado, así como las vigas, están dibujados como elementos rectilíneos. En
ñar un componente cualquiera de un realidad, el templo entero, de los cimientos al tejado, se “abombaba” ligeramente hacia
templo tenía que obedecer a muy es- arriba y las columnas se “hinchaban” levemente hacia afuera. Además, las columnas (com-
trictas y precisas relaciones geomé- puestas de segmentos en forma de tambor, apilados unos sobre otros) fueron erigidas an-
tricas. tes de que se esculpiesen y puliesen las 24 estrías que las recorrían.
El dibujo del perfil de la basa de la
columna, por ejemplo, estaba deter-
minado por ejes de coordenadas rec-

ALAN D. ISELIN
tangulares (véase la figura 6 ). El eje
vertical estaba destinado sólo a tocar
la superficie del fuste de la columna,
y el eje horizontal especificaba dónde
el toro alcanzaría, a lo largo del eje
vertical, el punto de proyección radial
más distante. Las otras dos líneas ho-
rizontales señalaban el tope y el fondo ADYTON
del perfil del toro; la más baja de ellas
estaba exactamente a una distancia NAISKOS
del eje horizontal que era el doble de
la distancia de la más alta.
Lo que seguía en la construcción del
perfil “perfecto” del toro responde a
simples reglas y relaciones geométri-
cas. Una curva ajustada al borde ex-
terno, redondeado, del perfil del toro
puede construirse fácilmente inscri- 4. PLANO HORIZONTAL DEL TEMPLO: representa las 122 columnas (círculos ) proyectadas
biendo un círculo pequeño en otro para él. Las columnas pintadas de negro fueron levantadas en todo o en parte; lo mismo pue-
mayor, de tal manera que el punto de decirse con probabilidad de las columnas grises. Las columnas rayadas estaban en fa-
en que sean tangentes, así como sus se de erección también cuando la construcción se paró, aunque esto puede afirmarse con
centros, descanse en el eje horizon- menos seguridad. Las columnas dejadas vacías no habían sido aún levantadas. Las tres co-
tal. Si trazamos un cuarto del círculo lumnas que están en pie tienen color. El naískos se alzaba en el ádyton, carente de tejado
pequeño dibujando hacia arriba desde y de solería. Los dos pasadizos que llevan al ádyton están señalados por flechas.
el punto de tangencia y después tra-
zamos un cuarto del círculo mayor
dibujando hacia abajo desde el punto la altura del torno). El círculo pequeño circular, debería determinar, a su
de tangencia, la curva así dibujada tiene un radio igual a la distancia vez, la curvatura y el punto de tangen-
se amolda a la curva del toro en su entre el eje horizontal y la línea tra- cia del surco hueco que, desde él, se
perfil. Tal y como está dibujado en la zada pon encima del mismo (un ter- remonta hacia arriba hasta el fuste
pared de Dídyma, el círculo mayor cio de la altura del torno). Una línea de la columna.
está centrado en el origen de los ejes vertical, dibujada hacia arriba desde Este diseño geométricamente per-
de coordenadas (el agujero para el el centro del círculo más pequeño, fecto no era, sin embargo, el defini-
compás es todavía visible) y tiene un debería ser tangente al borde exte- tivo, sino que, además, se refinaba
radio igual a la distancia entre el eje rior de la moldura semicircular de de un modo incompatible con la es-
horizontal y la línea horizontal tra- encima del toro. Una línea vertical, tricta plantilla previa. La moldura
zada pon debajo de él (dos tercios de desde el centro de la moldura semi- semicircular se retraía ligeramente,

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 53
lantaba de acuerdo con los resulta-

ALAN D. ISELIN

HANS GEORG BANKEL


dos. La secuencia visible de diseño,
revisión y realización indica que,
desde luego, los dibujos no se graba-
ban en las paredes como ilustración
de lo que ya se había construido. Con
ello es posible establecer la cronolo-
gía de estos diseños con mayor pre-
cisión. Los planos de la construcción
A hubieron de ser dibujados antes de
que los distintos componentes se hu-
bieran ejecutado, pero después de
que se alisaran los “‘tableros de di-
bujo” de piedra.
Gracias a una de las “memorias
anuales” que han sobrevivido de esta
gran empresa (las autoridades del
templo exponían al público losas de
piedra en las que se resumían los pro-
gresos del edificio y los costos hasta
la fecha), sabemos que las primeras
columnas se erigieron hacia media-
dos del siglo III a. C. El dibujo de las
B columnas y del perfil de sus basas
hubo de preceder, algún tiempo breve
por lo menos, a aquel acontecimiento.
Según otras relaciones de la edifica-
ción, las paredes del podio del ády-
ton, donde fueron dibujados los mode-
5. DIBUJO Y BASA REAL DE LA COLUMNA comparados en sus perfiles. El perfil en gris (bo- los de la columna acabada y de la
ceto de la izquierda ) es diagrama de la sección transversal, a escala, de la basa de una co- basa, se construyeron más o menos
lumna del templo (fotografía de la derecha ). Las líneas incisas en la pared del ádyton se ha- en la misma época, hacia el 250 a. C.
llan aquí dibujadas (color ) a la misma escala que la sección, hasta donde son visibles o Por ello, podemos datar con confianza,
pueden reconstruirse con confianza prolongando las líneas visibles. Despreciando las que en este período, estos y todos los dibu-
parecen ser “primeras pruebas” en el dibujo de una basa, la comparación resulta ajusta- jos afines.
da. La repetición del dibujo de la moldura semicircular (A ) y de la curva saliente por deba- Fue por entonces, ochenta años des-
jo de ella (B ) indica que los bocetos de la pared eran proyectos cuyas versiones definitivas pués de que el suelo para el templo
se ejecutaban de inmediato. fuese roturado por primera vez y de
que se terminase en su mayor parte
la obra de construcción del basamento
de su posición fijada geométrica- tro de la moldura semicircular des- escalonado, cuando se pudo prestar
mente, para producir un efecto menos plazada. atención al diseño detallado de las
apiñado, más nítido. La parte infe- Las recíprocas consideraciones de columnas y de las paredes de la
rior del toro se remetía, con ayuda reglas estrictas y arbitrario capricho fábrica. Y, en efecto, dado que las pa-
de trazos sueltos de compás, de radio obligaron al maestro constructor a redes del ádyton fueron las primeras
y posición indeterminados, dando por realizar un balanceo arquitectónico en ser erigidas, la mayoría de los
resultado una curva más tirante. entre dos contrarios. Un áureo térmi- dibujos se encuentran en ellas. Para
Aparentemente, el maestro cons- no medio entre dos extremos es pre- entonces, los arquitectos autores del
tructor, responsable del diseño (no cisamente lo que los filósofos griegos proyecto, Paionios y Daphnis, lleva-
cabe dudar de que era maestro en su recomendaban como fuente funda- ban mucho tiempo muertos.
arte), se dejaba guiar, pero no atar, mental de la belleza en su más amplio
por las estrictas obligaciones que le
imponía la composición geométrica.
No obstante, estas reglas que se impo-
sentido. Evidentemente, también la
arquitectura estaba penetrada, hasta
sus menores detalles, por una lucha
S iendo las columnas el rasgo domi-
nante de los templos griegos, no
se escatimaban los medios para su
nía a sí mismo, se las saltaba cuando para alcanzar la belleza del mismo fabricación. Para el templo de Apolo
la estética lo exigía. Esto sin recha- modo. hacían falta no menos de 120 colum-
zar del todo las proporciones funda- nas. Por los registros de contabilidad
mentales del diseño griego. Una vez
que la moldura semicircular era re-
traída, el eje de coordenadas vertical
E s claro que estos “dibujos de tra-
bajo” se empleaban para reali-
zar las partes que componían el tem-
sabemos que cada columna costó alre-
dedor de 40.000 dracmas o, a los cos-
tos de hoy, más de un millón y medio
(que representaba el fuste de la co- plo, en un proceso de diseño muchas de euros. Gran esfuerzo había que
lumna) tenía que volverse a dibujar. veces sumamente complicado. Prime- dedicar también al diseño de la
Y de hecho, el nuevo eje vertical era ro, se dibujaban paradigmas “puros”, columna.
dibujado, otra vez, a una distancia de desde el punto de vista geométrico; Para que fuese posible hacer un
un tercio de la altura del perfil del pero los arquitectos no vacilaban en plano de detalle, se dibujaba a tamaño
toro (la misma unidad que figuraba alterarlos de acuerdo con la refinada natural, en las paredes del podium
de modo tan prominente en el proceso sensibilidad de cada uno. A partir de del ádyton, el fuste de estas colum-
original del proyecto), desde el cen- entonces, la obra de construcción ade- nas, con sus casi 18 metros de largo.

54 TEMAS 37
Naturalmente, como las paredes no

ALAN D. ISELIN
miden 18 metros de altura, había que 1 2
dibujar la columna acostada.
Tres líneas bastaban para repre-
sentar la forma escueta del fuste de 1
la columna. Un pan de líneas muy pró- 3
ximas entre sí, una recta y la otra lige-
a
ramente curvada, divergen una de
otra y después de alcanzar una sepa-
14
ración máxima de 4,65 centímetros
b
en la mitad de su longitud, vuelven
a reunirse. Estas serán las líneas de
construcción de la curvatura casi
imperceptible del fuste. La tercera
línea se encuentra a cierta distancia
3 4
por encima de las otras dos, y discurre
casi paralela a ellas. (La distancia en-
tre esta línea y las líneas empareja-
das difiere sólo un sexto del uno al c
otro extremo de la columna.) Dicha
tercera línea representa el eje cen-
tral de la columna; también es el eje c
de simetría de la columna. Aunque
estas líneas constituyen sólo la mitad a
de una sección transversal vertical, b
son suficientes, porque la otra mitad
no es más que su reflejo simétrico. Los
artífices que grababan estos dibujos
sólo representaban, en casi todos los 5 6
casos, una de dos mitades idénticas.
a

L a sección transversal, vertical y


diagramática, de la columna se
complementa con una sección trans-
a
versal horizontal que también se
bosquejaba de forma simplificada
junto con sus ejes de simetría. Un se-
micírculo grande, de las dimensio-
nes apropiadas, con tres divisiones
radiales espaciadas igual, bastaba
para especificar la distribución de
las veinticuatro estrías de la colum-
na, o surcos verticales. 6. PROCESO DE DISEÑO DE LA BASA DE UNA COLUMNA. Constituía una combinación de rí-
El más revelador de los planos de gida construcción geométrica y de refinamiento subjetivo. Cuatro líneas horizontales se di-
la columna es el que hemos conside- bujaban a través de una línea vertical (1 ), de modo que las distancias respectivas entre
rado en primer lugar: el perfil de la cada par de líneas fuesen (de arriba abajo ) un dáctilo (1,85 centímetros), tres dáctilos y
basa de la columna. Sobre el perfil 14 dáctilos. Se trazaba otra línea horizontal (2 ), que partía la distancia entre el par de líneas
de la basa está el rayado que primero del fondo, de tal modo que a :b fuese igual a 1:2. En torno al punto de intersección de esta lí-
me llamó la atención: las líneas hori- nea con la vertical, se trazaba un círculo de radio b (3 ). Entonces se inscribía en el círculo
zontales paralelas separadas por cor- mayor un círculo de radio a, más pequeño, de modo que su centro y el punto común de tan-
tos espacios. Estas líneas están tra- gencia estuviesen también en la línea horizontal. A partir de este punto de tangencia, y di-
zadas entre dos líneas verticales que bujando hacia arriba, se trazaba un cuarto del círculo menor; arrancando de nuevo del mis-
representan, respectivamente, la su- mo punto de tangencia, pero dibujando hacia abajo, se trazaba un cuarto del círculo mayor.
perficie exterior del fuste de la co- La porción dibujada pretendía representar la sección transversal de una basa de columna
lumna y su eje interior. geométricamente ”perfecta”, llamada el toro (del latín torus, cojín). Una línea vertical traza-
La curvatura del fuste está repre- da desde el centro del círculo menor (4 ) estaba destinada a fijar la posición de la moldura
sentada en este dibujo mediante un semicircular dibujada encima del toro, entre la pareja central de las líneas horizontales ori-
arco convexo de poca profundidad, ginales. El centro de la moldura, a su vez, se utilizaba como punto terminal de otra línea ver-
cuyos extremos están enlazados por tical igual a c. Un cuarto de círculo centrado en el otro punto terminal estaba destinado a
una cuerda diagonal (en parte bor- definir la curva ascendente que conectaba la basa de la columna con el fuste de la misma.
rada por la erosión). El hueco entre Sin embargo, antes de continuar con este dibujo, se produjo un cambio arbitrario (5 ). La mol-
el arco y la cuerda correspondiente dura semicircular se retrasó una distancia corta, que al parecer no guardaba relación con
mide 4,65 centímetros en su punto ninguna de las proporciones geométricas que se habían empleado hasta aquel momento. Sin
más ancho. La distancia coincide embargo, el dibujante volvió a las proporciones originales cuando retrasó la línea vertical
exactamente con la mayor separa- hasta una distancia a del nuevo centro de la moldura. De este modo, la nueva curva que co-
ción, en el centro del fuste, entre las necta la basa de la columna con el fuste puede definirse mediante un círculo de radio a. El
dos líneas inferiores de la sección bosquejo definitivo, tal como está en la pared que yo descubrí (6 ), incluye también varias
grande transversal y vertical. Los curvas trazadas a mano alzada, que recubren en la parte baja dos tercios del toro.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 55
radios de los extremos superior e más vigorosa de la “actividad” pro- (1,85 centímetros). La curva del énta-
inferior del fuste (que observan una ducida por las partes individuales de sis de la columna podía ahora trazar-
relación de 5 a 6 entre uno y otro, la estructura, tanto las partes sus- se con un compás que tuviera un radio
exactamente) concuerdan también tentantes de la carga como las que de aproximadamente 3,2 metros.
en ambos dibujos. Sólo la altura del son, de suyo, sustentadas. Era mer- Dejando las medidas de anchura sin
fuste varía grandemente entre estas ced a este refinamiento como las par- cambiar, era posible obtener las medi-
dos representaciones de la columna: tes podían fusionarse en un todo orgá- das a escala natural de los radios de
en la última se ha encogido de 18 nico en vez de estar aisladas unas de la sección transversal, sujetos a con-
metros a poco más de un metro, o otras. Hasta ahora había sido un mis- tinuos cambios, en cualquier punto de
sea, un dieciseisavo de su tamaño terio saber cómo se lograba ese con- la columna. La altura correspondiente,
real. El dibujo, en contraste con todos torno delicadamente encorvado de a lo largo de la columna, para cada
los demás, experimentó una reduc- los fustes. medida de un radio, podía calcularse,
ción de escala en su tamaño, pero Tal como se ve en los dibujos del tem- a partir del dibujo a escala, contando
sólo en su longitud, no en su anchura. plo de Apolo, el arco seguido por el con- las líneas del rayado; la separación
Había una razón para ello. torno de la columna debía hincharse entre cada dos de ellas es de un dác-
hacia afuera, hasta una distancia tilo y, por tanto, el ancho de cada ren-

U no de los refinamientos estructu-


rales de los templos griegos es el
suave encorvamiento que se observa
máxima de 4,65 centímetros de la cuer-
da recta que conectaba los extremos
superior e inferior del fuste de 18 me-
glón representaba un pie, siguiendo
la longitud de la columna real.
Estos someros bosquejos habrían
no sólo en la imperceptible curvatura tros. Un arco tan plano, en dimensio- bastado para guiar a los canteros
del fuste de la columna, como más nes menores, podía dibujarse con un cuando empezaban a labrar las colum-
arriba se ha dicho, sino también en el trazo de compás. Pero haciéndolo a su nas. Sin embargo, los planos están
ligero arco a que se amoldan todas las verdadero tamaño hubiera sido impo- completados por un segundo juego de
capas horizontales del templo. Sobre sible trazar la curvatura de la colum- otros más detallados al otro lado del
una distancia de 90 metros, el edifi- na, pues el compás tendría que mon- ádyton y frente a los bosquejos pre-
cio entero —de los cimientos al tarse para un radio de casi nueve liminares: una sección de 18 metros
tejado— “se hincha” hacia arriba. En décimas de kilómetro. de longitud, a lo largo del fuste de la
el punto medio de su eje longitudinal Por consiguiente, lo que se empleó columna, y dos secciones transver-
el basamento del templo se encuen- fue una construcción geométrica tan sales, una de la parte alta y otra de
tra a 11 centímetros por encima del simple como ingeniosa: la altura del la baja del fuste. En estos dibujos, todo
nivel de cada extremo. fuste se redujo. Para hacerlo así, se lo que habíase someramente bos-
A este toque sutil los griegos lo lla- equiparó el pie griego, en sus dimen- quejado en los planos anteriores está
maban, con bastante propiedad, énta- siones reales (29,6 centímetros), con dibujado con sumo detalle. Por ejem-
sis, o tensión. Constituye la expresión un dáctilo, un dieciseisavo del pie plo, las secciones horizontales están
terminadas hasta los pormenores de
todas las estrías. Sólo entonces se
sintió el arquitecto satisfecho: los pla-
LOTHAR HASSELBERG

nos de las columnas eran tan per-


fectos cuanto las columnas estaban
destinadas a serlo.
También se han encontrado los pla-
nos de construcción de otras partes
del templo. Una extensa colección de
dibujos parece referirse a la cons-
trucción de las paredes del templo,
cuyas superficies externas no se alzan
estrictamente verticales, sino que se
inclinan ligeramente hacia dentro.
Otro dibujo ha manifestado repre-
sentar parte del entablamento sos-
tenido por las columnas.

U n dibujo de 12 metros de ancho,


que muestra el entablamento y
el frontón (el bajo gablete de la
7. LINEAS INSCRITAS, que representan particularidades constructivas del templo de Apo- fachada) del naískos, se descubrió en
lo, pueden verse en este par de fotografías. La curva (en la de la izquierda ) que descien- el muro transversal del fondo del ády-
de hacia un par de semicírculos, define el pie del fuste de la columna al juntarse con la ton. No constituyó, en cambio, una
basa de la misma sobre una moldura semicircular. El semicírculo de la derecha corres- sorpresa comprobar que el dibujo de
ponde a la posición real de la moldura en la basa. Encima, y a la derecha, de estas cur- la construcción del entablamento
vas grabadas, hay una serie de líneas paralelas (fotografía de la derecha ). Son divisio- correspondía exactamente a lo que
nes de la unidad de medida, cada una de ellas representando un pie griego, de longitud en la práctica se había construido.
real (29,6 centímetros), a lo largo de un boceto a escala de una columna. Se aprecian con Lo sorprendente fue, sin embargo, la
claridad las huellas del cincel de dientes de sierra con que fueron desbastados los blo- profunda discrepancia entre las
ques de mármol. En la mitad inferior de la fotografía se puede ver la junta entre dos blo- dimensiones del frontón dibujado y
ques de ésos. En la Edad Media, un violento terremoto, que demolió la mayor parte de lo lo que en realidad se construyó, dife-
que permanecía de pie en el templo, desplazó algo los bloques, como se aprecia en el li- rencia que afectaba a toda la edifi-
gero desvío en la alineación de las líneas verticales inscritas. cación. El naískos fue edificado unos

56 TEMAS 37
RADIO DE LA CABEZA

ALAN D. ISELIN
DEL FUSTE
DE LA COLUMNA
CABEZA DEL FUSTE
DE LA COLUMNA

ARCO DEL CONTORNO


EJE DE SIMETRIA
RADIO DE LA COLUMNA

CUERDA

CUERDA

ARCO EJE DE SIMETRIA


RADIO DEL PIE
DIAMETRO DE LA COLUMNA DEL FUSTE
TORO DE LA COLUMNA

8. TRES DIBUJOS SUPERPUESTOS distínguense en las líneas gra- arco trazado debajo de su cuerda pone de manifiesto la curvatura
badas en la pared del templo (líneas en rojo ). Estos dibujos definen casi imperceptible del contorno del fuste. Por otra parte, la sección
la forma de la basa y del fuste de una columna: dos secciones lon- horizontal y diagramática del fuste ofrece en su interior tres secto-
gitudinales de la columna (una de ellas dibujada acostada) y otra res que corresponden al espaciado de las 24 estrías que rodean la
horizontal del fuste de la misma. La sección longitudinal represen- circunferencia de la columna. Por último, en el tercero de los di-
tada en posición vertical está reducida a una escala de un dieci- bujos, cada uno de los apretados renglones paralelos representa
seisavo de su tamaño real; los otros dibujos aparecen a escala na- un pie griego de longitud a lo largo del fuste de la columna. En es-
tural. También mostramos aquí las juntas de los bloques de mármol ta versión abreviada se puede ver con perfecta claridad el contor-
de la pared (líneas en negro ). Cada gráfico sólo pretendía dibujar no convexo de la columna. Sobre la base de este dibujo se podían
la mitad del elemento arquitectónico que representaba, pues la otra obtener directamente las dimensiones variables del radio del fus-
mitad era simplemente su imagen especular. De la columna acos- te. Los dos cuadraditos en rojo señalan las áreas que abarcan las
tada sólo vemos el cuarto superior de su sección longitudinal. El fotografías de la figura 7.

2,8 metros más estrecho que lo indi- se puede echar en saco roto. ¿Dónde las partes más importantes del alzado
cado en los planos, y sus proporcio- estaban las superficies en que debe- (los muros y columnas) habían de
nes relativas se vieron así profun- rían estar dibujados? asentarse cuidadosamente en su
damente alteradas. Una libertad de forma final y coherente.
esta magnitud resulta difícil de expli-
car, incluso a la luz de cuanto sabe-
mos acerca de la arquitectura griega.
S i los griegos dibujaban los planos
de las paredes de un templo en
las propias paredes, ¿pudieron dibu-
La colocación de estas partes estaba
reglamentada por una precisa cuadrí-
cula rectangular. Las guías de la cua-
Los 200 metros cuadrados de dibu- jar los planos del piso en el piso? Con drícula se encuentran en el único sitio
jos descubiertos representan una parte esta pregunta en la cabeza examiné apropiado: siguiendo la base de la
grande, pero de ningún modo la tota- detenidamente las capas de piedra pared que rodea el núcleo del templo.
lidad de los planos que deben haberse que componen la cimentación del tem- Los indicadores consisten en una serie
realizado. Por ejemplo, no se ha encon- plo. La búsqueda reveló todo un des- de líneas verticales cortas que, aun-
trado ningún dibujo que muestre el pliegue de líneas finas, grabadas en que no llamativas, han sido grabadas
frontón triangular del templo mayor. la superficie de las capas individua- con una precisión y una exactitud
Esto no es inesperado del todo, puesto les: alineamientos, ejes y otras líneas milimétricas.
que la construcción del frontón prin- de construcción. Los detalles del plano Con el descubrimiento de estos pla-
cipal no llegó a iniciarse nunca; es del piso habían sido proyectados en nos quedaba detectado el eslabón
muy probable que ni siquiera fuese pla- las capas mismas que formaban la existente entre el plano horizontal y
nificada y dibujada en todos sus por- plataforma escalonada. Cada capa se las construcciones verticales dibuja-
menores. Por otra parte, los planos de había echado de acuerdo con los pla- das en las paredes del templo. Ahora
las columnas del naískos, que habían nos, inscritos a su tamaño en la capa tenemos ante nosotros una secuen-
sido erigidas, se echan también en precedente. Además, ideas de orden cia ininterrumpida de planos.
falta, o por lo menos no se encuentran más general para la construcción del
en los muros del templo.
El juego de planos más crucial que
no aparece por ningún lado en los
templo eran consignadas como suge-
rencias en una capa, y en caso de ser
aceptadas, sus trazos se copiaban en
N o hace falta decir que los arqui-
tectos del templo no esperaron
a que estuviesen asentadas las pri-
muros es el de los cimientos del edi- las capas sucesivas. Una vez llega- meras capas de piedra de la cimen-
ficio entero. Es evidente que debie- dos al estrato superior del basamento tación para empezar a contemplar la
ron ser anteriores a los planos del escalonado, el arquitecto se encon- planta definitiva, ni tardaron en fijar
alzado del templo. Esta omisión no traba ante el plano definitivo en que las dimensiones de conjunto que el

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 57
FRONTON espesor de la capa protectora mide
aproximadamente medio milímetro,
lo que viene a ser la profundidad me-
dia de las líneas incisas. Si se hubie-
sen sometido las paredes al pulimento
ENTABLAMENTO
final, los intrincados planos de cons-
trucción que habían guiado la edifi-
cación del templo hubieran quedado
COLUMNA destruidos.
La razón de la aparente falta total
de planos de construcción en la arqui-
BASAMENTO tectura griega radica sobre todo en una
ESCALONADO
característica que puede calificarse
de única. En cada estadio de la cons-
trucción, los planos de un edificio se
elaboraban y refinaban de continuo.
Una vez terminado el edificio, sin em-
bargo, ya no había necesidad de los
planos. Este proceso refinador desem-
bocó en creaciones singulares de una
belleza intemporal, insuperables en
su estilo autodefinidor, clásico.

L o más gracioso es que, para alcan-


zar tal perfección, los griegos usa-
ALAN D. ISELIN

ron procedimientos que no diferían


esencialmente de los empleados antes
por los arquitectos egipcios, utilizados
9. LIGERAS CURVATURAS se encuentran a lo largo de todos los miembros verticales y ho- luego por los romanos y más tarde aún
rizontales de los templos griegos. En el boceto esquemático que presentamos, las curvatu- por los constructores de la Edad Media.
ras se han acentuado en la vista frontal (arriba ) y en la vista lateral (abajo ) de uno de tales El lado técnico y práctico del diseño
templos. Las columnas, con disminución ascendente, se hallan también algo “hinchadas” y del dibujo a gran escala en la arqui-
y el templo entero se arquea. Las desviaciones reales de la vertical o de la horizontal estric- tectura griega difería poco de lo que
tas son minúsculas; las columnas del templo de Apolo ”se hinchan” hacia afuera un máxi- era evidentemente una práctica
mo de 4,65 centímetros a lo largo de casi 20 metros; la cimentación “se inflama” un máximo común 2000 años antes en Egipto y
de 11 centímetros sobre un trecho de 90 metros. Y sin embargo, estos refinamientos dan vi- 1500 años más tarde en Europa cen-
gor claramente al diseño del templo. tral. Se han encontrado planos de
construcción grabados en las super-
ficies de las paredes y de los suelos
edificio había de tener antes de levan- cubrió testimonios de planos de una de muchas iglesias góticas (por ejem-
tar los muros del mismo. Los dibujos cámara funeraria que fueron dibu- plo, las catedrales de Chartres, Reims,
de las paredes y de otras superficies jados con tiza roja. Brujas, York y Orvieto). Y “líneas de
representan sólo la parte del proceso Los dibujos antiguos de Dídyma pue- medida y de guía”, pintadas o gra-
de planificación que precede inme- den no ser ya los únicos de que haya badas, se han observado en monu-
diatamente a su ejecución: la plani- constancia en la arquitectura griega, mentos primitivos egipcios que pue-
ficación del solar. pero son desde luego unos de los más den considerarse ahora, a la luz de
Antes de llegar a esta fase final los completos. Es una ironía que esta for- los dibujos de Dídyma, como planos
planos del edificio debieron haber tuna arquitectónica se haya conser- de construcción.
pasado por varios trazados. Parece vado gracias a que el templo nunca Mi descubrimiento en el templo de
probable que el papiro, el pergamino, llegó a estar próximo a su terminación. Apolo no ha desvelado ningún conoci-
tablillas blanqueadas, o incluso pie- Mientras que las señales hechas miento “perdido”. Sólo ha demostrado
dras lisas, se hayan utilizado como en las superficies horizontales de las que, aunque los griegos emplearon
materiales de dibujo para estos dise- piedras desaparecían en su mayor métodos corrientes para traducir sus
ños preliminares. La última de estas parte al construir encima, los dibu- ideas arquitectónicas a monumentos
posibilidades fue confirmada por mi jos de las paredes continuaban visi- tangibles, alcanzaron extraordinarios
colega Wolf Koenigs. Mientras éste bles. Y sin embargo, hacia el final de y duraderos resultados.
estudiaba el templo de Atenea en la la construcción, también ellos esta-
ciudad de Priene, descubrió que había ban llamados a ser borrados. Las su-
grabado un apunte a escala del fron- perficies de las paredes del templo de BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
tón del edificio en la parte inferior de Apolo no tienen el acabado que se les
un bloque, que más tarde quedó incor- reservaba, y aún ostentan una del- VORARBEITEN ZU EINER TOPOGRAPHIE VON
porado a la construcción del mismo. gada capa protectora que no estaba D YDIMA . Klaus Tuchelt. Deutsches
Koenigs observó también vestigios llamada a ser raída hasta la última Archäologisches Institut, Instanbuler
de dibujos a gran escala en uno de los fase de la construcción. El pulimen- Mitteilungen, Beiheft 9, Verlag Ernst
lienzos murales del templo. Yo encon- tado final sólo se puede ver en las es- Wasmuth; Tübingen, 1973.
GREEK ARCHITECTS AT WORK: PROBLEMS
tré vestigios de dibujos, grabados de quinas interiores de la pared (donde OF STRUCTURE AND DESIGN. J. J. Coulton.
modo similar, en el templo de Artemis después no se habría podido conse- Cornell University Press, 1977.
en Sardes; y Wolfram Hoepner des- guir con la perfección deseada). El

58 TEMAS 37
Arqueología romana
Vivir en Barcino

Isabel Rodá

L
a ciudad romana de Barcino ha debe en parte la forma del casco anti- intramuros. Como toda ciudad roma-
conservado numerosos testimo- guo y que presenta una notable con- na, Barcino contó con su ager o terri-
nios que permiten asomarnos tinuidad de uso de los espacios públi- torio, que se extendería probable-
a la vida pública y privada de sus cos; así, por ejemplo, la plaza de San mente hasta Fines que cabe ubicar en
primeros habitantes. Aunque esca- Jaime con sus edificios de gobierno Castellbisbal-Martorell y cuyo límite
sean las referencias literarias, las regional y municipal se superpone par- visible sería el arco del puente.
fuentes arqueológicas y epigráficas cialmente al foro de la ciudad romana. Fundada en época augustea, alre-
suplen con creces las lagunas de infor- La catedral, en los aledaños, ocupa el dedor del año 10 a. C., persistió con
mación. mismo lugar de la primigenia basí- las transformaciones y adaptaciones
La larga continuidad de las excava- lica episcopal paleocristiana que oportunas hasta bien entrado el alto
ciones urbanas ha posibilitado que co- estaba arropada por un complejo con- Medievo. El registro arqueológico no
nozcamos el tejido de aquel primer junto, lo mismo que sucede en otras permite remontar, por una parte, más
núcleo de la ciudad mediterránea sub- capitales europeas. allá del año 15 a. C., y por otro, la fe-
yacente al actual y que podamos res- El núcleo urbano estuvo ceñido cha de 9-8 a. C. de un miliario barce-
tituir, por tanto, el escenario en el que desde sus orígenes por un circuito de lonés nos faculta para situar hacia el
deambularon los barceloneses de hace murallas. Pero la vida de los barcino- año 1992 el bimilenario de la funda-
dos mil años. Un escenario al que se nenses no se limitaba a un espacio ción de Barcelona.

1. PUERTA DECUMANA DE LA MURALLA TARDIA DE BARCINO. ca augustea en la parte más alta de la ciudad romana, se con-
Ahora se abre en la Plaza Nueva (izquierda ). Los restos del tem- servan en el Centro Excursionista de Cataluña (derecha ). El tem-
plo dedicado probablemente al culto imperial, edificado en épo- plo presidía el foro.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 59
MUSEO DE HISTORIA DE LA CIUDAD

2. GRAN INSCRIPCION HALLADA EN LA PLAZA DE SAN MIGUEL alusiva al colegio de los


seviros augustales, libertos que asistían a los flámines (sacerdotes) en el culto imperial. El estatuto de la ciudad era el pri-
Constituyó un estamento social muy activo y de gran importancia para la vida en la Bar- vilegiado de colonia, inmune además
celona romana. con la exención de ciertos impuestos.
Un senado local (ordo decurionum) de
unos cien miembros (decuriones) regía
Las zonas intramuros excavadas ria vital de entrada y salida de pro- la ciudad junto con los magistrados
correspondan a áreas y edificios públi- ductos. De allí partía el material de municipales elegidos anualmente: los
cos de considerable extensión en algu- construcción barcelonés por excelen- duoviri, según el modelo de los dos
nos casos, como es el de las termas; cia, la piedra arenisca de las cante- cónsules de Roma, y los aediles, que
en cambio, queda poco espacio para ras de Montjuïc, o los vinos que se ela- constituían el primer grado de la
las casas privadas, que son siempre boraban en la zona, que era, además, carrera municipal. Completaban el
amplias domus y nunca bloques de rica en pesca; unos depósitos bajo la cuadro dirigente los sacerdotes encar-
pequeños apartamentos de alquiler plaza del Rey y el elogio a la abun- gados del mantenimiento del culto
(insulae). dancia de ostras por parte del poeta imperial (flamines), asistidos por un
¿Dónde vivían los barceloneses? Su Ausonio en el siglo IV constituyen só- colegio de seis miembros (seviri augus-
escasa población, de unos dos mil lidos testimonios al respecto. Otras tales) que constituían un auténtico
habitantes, estaba instalada en el fuentes de riqueza las constituían los poder fáctico.
territorio inmediato al recinto urbano. cereales y las explotaciones mineras Todas las magistraturas, de carác-
No se ha conservado ningún censo, de la zona de Gavá, donde se extraía ter honorífico, habían de ser ejerci-
pero sí el nombre de los que debieron hierro y galena argentífera. das por hombres ingenui, es decir
elaborar uno de los primeros, si no el nacidos libres y mayoritariamente
primero en época augustea: los duun-
viros quinquenales Gayo Celio y
Quinto Salvio. El número de 2000
E stas favorables condiciones del
territorio fueron, sin duda, teni-
das en cuenta por Augusto cuando
en Barcino, según podemos deducir
de su adscripción a la tribu Galeria
correspondiente a la ciudad. Pero
habitantes es proporcionado, a tenor decidió fundar la colonia de Barcino también se brindó a los forasteros el
de la densidad propia del mundo anti- en el llano litoral estable más próximo acceso a los cargos municipales, como
guo, aunque un tanto exiguo para las a la desembocadura del Llobregat; la por ejemplo el centurión retirado
recias e imponentes obras de infra- comunicó también por vía terrestre, Lucio Cecilio Optato, que ejerció por
estructura realizadas para una ciu- trazando el recorrido costero de la vía tres veces el cargo de duunviro y fue
dadanía tan escasa. Augusta que entraba en la ciudad por también flamen. Los hombres que,
Los barceloneses de la época ro- la puerta que se abría en la plaza del nacidos esclavos, habían sido manu-
mana disfrutaron de una vida desa- Angel-calle Llibretería y salía por la mitidos podían promocionarse a tra-
hogada, con un interés del dinero en- del Call para continuar por el llano de vés del sevirato augustal.
tre el 5 y el 6 %, según nos atestiguan la Boquería. La Barcino romana dis- Las más de 300 inscripciones, con-
dos importantes inscripciones del puso de todo el equipamiento digno de servadas principalmente en el Museo
siglo II d. C. Barcino se organizó desde una ciudad del momento. Dos acue- de Historia de la Ciudad y en el Mu-
sus orígenes alrededor del puerto del ductos la abastecían con aguas traí- seo de Arqueología de Cataluña, nos
Llobregat (Rubricatum flumen), arte- das desde Collcerola y el río Besós. atestiguan toda la gama del escalafón

60 TEMAS 37
MUSEO DE HISTORIA DE LA CIUDAD

3. RETRATO FUNERARIO FEMENINO CON VELO, en mármol itálico 4. PINTURAS MURALES DE UNA CASA UNIFAMILIAR (domus) ha-
de Carrara hallado en el interior de la torre 25 de la muralla tar- llada en el patio del palacio arzobispal de Barcelona y conserva-
dorromana. Primera mitad del siglo I d.C. das en la actualidad en el Museo de Historia de la Ciudad.

social desde la más elevada compuesta oppidum) como Barcino posea un cor- tados cognomina tan latinos como Na-
por los senadores a la más baja, la de pus tan nutrido de inscripciones, de- talis o Vitalis, de los que derivan los
los esclavos, pasando por los caballe- bido en buena parte a su reutiliza- modernos Nadal y Vidal.
ros, magistrados municipales, hom- ción en la construcción de las murallas En las ciudades romanas, las termas
bres libres y libertos. Entre los sena- tardorromanas y a las constantes públicas constituían un punto obligado
dores cabe destacar a los dos Minicii campañas de excavación. de encuentro y de relaciones sociales.
Natales, padre e hijo, que se distin- El foro concentraba las actividades
guieron por el amor hacia su ciudad,
con la donación de las termas públi-
cas y el generoso legado testamenta-
C onocemos los nombres de más de
400 de sus habitantes, principal-
mente de los siglos I y II. El nombre de
religiosas, oficiales, políticas, comer-
ciales o lúdicas. De nuevo, las ins-
cripciones nos atestiguan algunos ofi-
rio de Minicio junior, el vencedor el familia (nomen ) más habitual era el cios de carácter privado, como el de
año 129 de la carrera de cuadrigas en de Iulius, gentilicio imperial y, además, nodriza, y la organización colegial de
la 227 edición de los Juegos Olímpicos. el del fundador de la ciudad, Augusto. ciertos tipos de trabajo, como es el caso
Con todo, el estamento más activo Fue también corriente el de Valerius, del collegium fabrum que reunía a los
desde la etapa fundacional de Bar- como sucede en la vecina Galia Nar- trabajadores de los materiales duros
cino fue el constituido por los liber- bonense con la que Barcino mantuvo bajo la advocación de la diosa Minerva.
tos, que detentaban un fuerte poder estrechos contactos. En cambio un Con todo lo que nos es dado cono-
económico y llegaron a conformar un nombre raro en el resto del Imperio, cer de la Barcelona romana, podemos
verdadero clan económico. Caso ex- pero muy frecuente en la Barcelona imaginar una vida diaria plácida y
cepcional en los primeros años del romana, fue el de Pedanius, llevado por activa, con buenas instalaciones públi-
siglo II d. C. fue el de Lucio Licinio hombres libres y por un buen grupo de cas y privadas para un núcleo urbano
Segundo, liberto del poderoso minis- libertos; también abundan los genti- de reducidas dimensiones, dinámico
tro de Trajano, Lucio Licinio Sura. licios de raigambre itálica al constituir y cómodo, de un singular carácter
Este antiguo esclavo fue el hombre los colonos de este origen el primer abierto, condiciones que perdurarían
más homenajeado de todo el Imperio núcleo poblacional. Respecto al nom- en el Bajo Imperio cuando el obispo
romano con 24 pedestales conocidos bre personal (cognomen), que era el barcelonés Paciano exhorta a sus fe-
levantados en el foro barcelonés con único que tenían los esclavos al care- ligreses con las siguientes palabras:
sus correspondientes estatuas bron- cer de derechos y no estar incluidos en “No os faltan lugares de reposo en
cíneas, hoy perdidas. una familia (gens), eran normales los medio de parques o a orillas del mar,
Constituye un hecho poco usual de tipo helénico entre los libertos. Para ni vinos exquisitos, ni espléndidos
que una pequeña ciudad (parvum los hombres libres tenemos documen- banquetes, ni recreo para la vejez”.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 61
El templo del foro romano
de Ampurias
La expansión de la cultura romana por el Mediterráneo fue utilizada como un
instrumento de dominio de pueblos menos avanzados. Estudiamos aquí uno de
los primeros ejemplos monumentales de esta política, ubicado fuera de Italia

Ricardo Mar y Joaquín Ruiz de Arbulo

A
comienzos del siglo VI a. C., un bajo científico. En esta fecha, dentro la misma plaza, configuraban el foro
grupo de griegos originarios del amplio programa de renovación característico de la época imperial:
de la ciudad de Focea, en Asia cultural que propiciara Prat de la centro político, administrativo, religio-
Menor, vinieron a establecerse en el Riba, Puig i Cadafalch, entonces pre- so y comercial. Representaba la auto-
extremo occidental del Mediterráneo. sidente de la Junta de Museos, con- nomía y el poder de la ciudad.
El lugar elegido fue un promontorio siguió de la Diputación de Barcelona El foro romano de Ampurias se edi-
costero al sur del golfo de Rosas, no medios económicos para la compra de ficó en torno al año 100 a. C. como
lejos del Pirineo, en una zona ya fre- terrenos e inicio de excavaciones sis- parte de una ciudad amurallada, de
cuentada por mercaderes fenicios y temáticas. Emilio Gandía, enviado planta ortogonal, construida a par-
etruscos. como capataz de los trabajos, empren- tir de un antiguo praesidium, una
Fundaron un emporion, un puerto dió una labor que duraría, con algu- fortaleza de vigilancia establecida
comercial destinado al tráfico de mer- nas interrupciones, hasta la guerra por los romanos a raíz de las rebe-
cancías importadas. Con el tiempo, civil española. Fueron 29 años de tra- liones indígenas del año 197 a. C.
este asentamiento llegó a ser una polis, bajos relatados en sus “Diaris d’Exca- Esta nueva ciudad se situó junto a
una ciudad independiente, que acuñó vació” (1908-1937), conservados en el la polis griega, que conservó sus pro-
moneda tomando Emporion como nom- Museo Monográfico de Ampurias. pias fortificaciones y por tanto su in-
bre y el caballo Pegaso como símbolo. Durante ese tiempo se trabajó esen- dependencia jurídica. Recibió una po-
Durante la segunda guerra púnica fue cialmente en el área de la antigua ciu- blación que aún no conocemos bien.
aliada de Roma y como tal recibió en dad griega. Formaban parte de ella los legionarios
su rada a las primeras tropas roma- que, al licenciarse, se establecieron
nas llegadas a la Península. Más tarde,
ya en época del imperio, se convirtió
en municipio de derecho romano. En
T ras la guerra civil, los trabajos
continuaron en la ciudad ro-
mana. El foro, identificado por Nino
en el lugar donde habían prestado ser-
vicio formando familia con mujeres
indígenas. En un proceso más gene-
la alta Edad Media fue sede condal y Lamboglia en 1954, no fue objeto de ral puede contemplarse cómo a lo largo
episcopal. Luego, por diferentes razo- excavación hasta diez años más tarde. del siglo II a. C. una progresiva acul-
nes, se fue despoblando lentamente Desde 1964, bajo las sucesivas di- turación de los naturales de la penín-
hasta que su nombre cayó en el olvido. recciones de M. Almagro, E. Ripoll y sula provoca el lento desmembra-
Recuperado durante el Renacimien- E. Sanmartí se ha insistido en este miento del sistema económico de las
to el conocimiento de la antigüedad sector. En 1982, tras una labor de tribus iberas y su sustitución por los
clásica a través principalmente de sus sistematización en el conocimiento patrones romanos: la ciudad como cen-
textos, el interés de los eruditos se cen- arqueológico del foro, nuevas exca- tro fiscal, comercial e industrial y la
tró en la ubicación de las viejas ciu- vaciones culminaron con la identifi- villa esclavista como unidad primaria
dades citadas en las fuentes. Y así, en cación de las estructuras que lo for- de producción agraria. Posiblemente,
el siglo XV, el cardenal Margarit situó maban y su evolución histórica. la fundación de la ciudad romana de
ya correctamente Ampurias frente a El foro romano heredó las funcio- Ampurias a fines del siglo II a. C. re-
la tradición que la relacionaba con el nes que en época griega asumía el presente la consolidación de este pro-
pueblo de Castelló, situado a 20 kiló- ágora. Se trataba de una plaza pública ceso en el noreste hispano.
metros al norte del asentamiento clá- donde se realizaban las actividades La ciudad se construyó siguiendo
sico. Eruditos del XVII como Geroni de comerciales y se reunía a la población patrones netamente itálicos. Las ca-
Pujades o Peyre de Marca continua- para abordar temas de interés común. lles, trazadas a cordel, formaron un
rían los estudios, pero hubo que espe- Reuniones y comercio debían estar reticulado de insulae o manzanas
rar al siglo XIX para que Jaubert de protegidos por las divinidades. Por según una unidad de medida romana:
Passa y Pella i Forgas publicaran los ello, los templos de los dioses tutela- el pie de 29,5 centímetros. La unión
primeros planos de los restos conser- res se situaban junto a la plaza. Con de 120 pies formaba el actus, medida
vados de la ciudad. el tiempo, el desarrollo institucional base utilizada por los agrimensores
Tras un período de rebuscas y ven- llevó a la creación de estancias espe- al establecer la parcelación de un terri-
tas de antigüedades que cubriría todo cíficas de uso administrativo y judi- torio. Las insulae de Ampurias mi-
el siglo XIX, en 1908 comenzaba el tra- cial. Estos elementos, articulados en den 35 × 70 metros, es decir, 1 × 2 actus.

62 TEMAS 37
“PAISAJES ESPAÑOLES”
R. MAR Y J. RUIZ DE ARBULO

1. CONJUNTO GRECORROMANO DE AMPURIAS (Gerona). Al fondo tinguen los lienzos de muralla, el anfiteatro exterior, la red viaria
de la fotografía, los núcleos griegos primitivos donde se inició el con la calle principal que desemboca en el foro, grandes vivien-
asentamiento, junto al puerto antiguo ahora colmatado. En primer das privadas y el foro monumental en parte reconstruido. En color
término (zonas levantadas, más blancas) se contempla la ciudad rojo se perfilan las estructuras correspondientes al foro de época
romana; en el plano inferior, los restos conocidos de ésta; se dis- republicana.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 63
R. MAR Y J. RUIZ DE ARBULO
El sector del podio se nos ofrecía ro-
deado por un gran porticado en forma
de U, que delimitaba un amplio sector
rectangular. Esta estructura urba-
nística era bien conocida en la edilicia
romana para un conjunto foral, cum-
pliendo unos esquemas desarrollados
en Italia ya en el siglo II a. C. y en los
que el foro republicano de Ampurias
representa el primer ejemplo conocido
del mundo romano provincial.

E ste tipo de foros presentan una


composición desarrollada en dos
plazas separadas por un eje viario.
En una de ellas se sitúa el área, espa-
cio descubierto rodeado de pórticos,
que comunica con los edificios político-
administrativos. En la otra plaza, en
posición central, alzado sobre un
podio, se encontraba el templo prin-
cipal de la ciudad dedicado a Júpiter
o a la tríada capitolina (Júpiter, Juno
y Minerva).
La tipología edilicia marcaba en
nuestro caso la hipótesis de partida:
comprobar el carácter del podio como
basamento de un templo absoluta-
mente arrasado y, por tanto, de estu-
dio muy problemático. En el mes de ju-
lio de 1982, dentro de la campaña de
excavaciones centrada en el foro roma-
no, un grupo de trabajo dirigido por Ja-
vier Aquilué se dedicó a la tarea de ex-
cavar y delimitar el podio. Se trataba
de una gran masa informe de 1,20 me-
tros de altura sobre el nivel de la zona,
con una planta irregular de 19 metros
de longitud y entre 7 y 14 metros de
anchura. Sus lados descendían en ta-
lud dando al conjunto una imagen de
pequeña meseta.
Las primeras excavaciones habían
despejado, en el lado este, los restos
de una escalera que, en fecha pos-
terior a la construcción del podio, se
adosó al mismo. Los restos de esta es-
2. PODIO sobre el que se alzaba el templo del foro romano. Tenía una moldura en su base y calera, un simple muro en el que se
otra —invertida— en su coronación. La fotografía presenta los restos conservados, en tan- distinguen las improntas de los esca-
to que el dibujo avanza un ensayo de reconstrucción. La altura que tuvo el podio la deduci- lones, se apoyan en dos sillares de are-
mos de la pendiente de una escalera adosada posteriormente al mismo. Se observa tam- nisca que forman una esquina de la
bién la disposición de los sillares de la cimentación alternados paralela y base del podio. Estos sillares presen-
perpendicularmente al muro para garantizar la cohesión interna del mismo. tan una moldura exterior y a su vez
se apoyan sobre un muro con sillares
dispuestos a soga y tizón. Se delimi-
Como espacio público, la ciudad fue conocía esta estructura como “el po- taron tras la excavación un total de
dotada de un foro situado cerca de una dio”. La hipótesis de situar sobre este diez sillares.
de las puertas de entrada a la misma podio los restos del principal templo La conservación de estos pocos ele-
y comunicado con ella por el eje via- de la ciudad partió del estudio con- mentos nos proporciona un esquema
rio principal: el kardo maximus. junto de las estructuras del foro. Este para entender la estructura del podio.
Las arenas que cubrían las ruinas aparecía como una plaza rodeada por Este sería en realidad una gran caja
del lado norte de la plaza fueron reti- una columnata y articulada en torno forrada exteriormente por bloques de
radas en 1966, dejando al descubierto a dos calles: el kardo maximus, pro- arenisca, con sus molduras correspon-
una estructura de difícil valoración. cedente de la puerta sur de la ciudad, dientes en la base y en la coronación
Se trataba de un macizo informe de que entraba en el foro llegando a los del podio, y rellena en su interior por
piedras, tierra y hormigón en el que pies del podio, y un decumanus, o calle un amasijo de tierra y piedras. Al ser
se adivinaba la presencia de algunos este-oeste que cruzaba el foro en el robados estos sillares exteriores para
muros empotrados. Hasta 1982 se mismo punto donde concluía el kardo. su nuevo aprovechamiento, todo el

64 TEMAS 37
relleno interior quedó expuesto a la y poner de manifiesto que los sillares frontal. La altura en ambos casos era
erosión y en consecuencia se fue habían sido asentados en el momento de 1,60 metros.
derrumbando lentamente hacia los de la construcción sobre una solera de Los sillares del podio estuvieron
lados dando a los restos su aspecto argamasa. Esta, tras el robo de los originalmente estucados, estuco pin-
actual. bloques, quedaba de nuevo a la vista. tado de rojo en algunas partes, según
El derrumbe del podio permitía En la solera se dibujaban las silue- puso de relieve la excavación. Entre
descubrir nuevos elementos de gran tas de los sillares dispuestos a soga los fragmentos recuperados destaca-
valor arquitectónico. Así, el relleno y tizón, a lo largo del perímetro del ron algunos moldurados en forma de
interno no se reveló como un conjunto podio. Ello permitió medirlo y dibu- gola, es decir, en posición inversa a la
uniforme, sino que, entre el amasijo jarlo enteramente. moldura de los sillares de la base del
de piedras, se delimitaban unos muros Se comprobó, además, que el podio podio. Se aclaraba, pues, que la mol-
empotrados construidos con piedras poseía un segundo forro interior a lo dura de coronación del podio no estuvo
irregulares unidas con argamasa (este largo de su perímetro, compuesto por formada por nuevos sillares, sino sim-
tipo de paramentos recibe el nombre muros de opus incertum adosados a plemente conformada con estuco.
de opus incertum). Un primer muro, los lienzos de sillares. En toda la parte Resumiendo, el podio aparecía como
en la zona sur, medía 140 centímetros sur, el muro correspondiente apare- una plataforma revestida de sillares
de anchura; le seguía, a 4,25 metros, cía caído sobre la trinchera de saqueo estucados y con zonas pintadas de
otro muro de 110 centímetros y, por de los sillares, caída provocada, sin color rojo. La planta, en forma de T,
fin, en el extremo norte, se situaba duda, por el robo de éstos. La anchura correspondía al templo propiamente
un último muro de 53 centímetros de total del muro perimetral uniendo el dicho y a dos macizos frontales que
grosor. opus incertum y el lienzo de sillares enmarcaban la escalera de acceso.
La importancia de estos muros es sería de 1,60 metros. En un momento posterior se adosa-
fundamental: nos indican la planta ron al conjunto dos escaleras latera-
del edificio que se alzó sobre el podio,
a cuyas paredes debían servir forzo- C ontinuó la excavación en la parte
anterior del templo situada al sur.
les como accesos complementarios.

samente de cimentación. El muro sur


tuvo que ser el cimiento de la colum-
nata frontal y los otros dos muros
Se comprobó que, según indicaban ya
los escasos sillares conservados, el
podio se ampliaba en su parte frontal
E l templo romano constaba esen-
cialmente de una cella, cámara
sacra que albergaba la estatua de la
servirían de apoyo a las paredes de pasando de 9 a 12 metros de anchura. divinidad, y de una columnata, que
la cella o cámara sacra del templo. Este ensanchamiento se producía jus- podía rodear la cámara o bien sólo pre-
to delante del primero de los muros cederla. En el primer caso, el templo

L os saqueos que en época tardorro-


mana y medieval sufrieron las rui-
nas de Emporiae habían borrado todo
encajados en el interior del podio,
correspondiente a la cimentación de
la columnata, y se extendía ante él
se denomina períptero; en el segundo,
prostilo. El estudio de las cimentacio-
nes conservadas en el podio, incluyen-
rastro de aquel templo que podemos formando un suave talud. Al retirar do los datos suministrados por la ex-
imaginar construido en obra de sille- la arena, quedaron a la vista los res- cavación de su perímetro, mostró la
ría. Igual destino corrieron la práctica tos muy deteriorados de un macizo en existencia de un muro perimetral de
totalidad de los bloques que revestían posición lateral respecto de la fachada doble aparejo (opus incertum y sille-
el podio a excepción de los pocos con- principal del templo, que delimitaba ría) de 1,60 metros de anchura. Con
servados in situ. ¿Cómo encontrar ele- un espacio central. La limpieza cuida- este muro limitaban, además, tres
mentos para reconstruir el templo? dosa de ese intervalo reveló la existen- muros transversales incrustados en
La búsqueda en los almacenes del cia de escalones construidos en are- los rellenos del podio, con anchuras
Museo de Ampurias donde se guarda nisca, también muy deteriorados. Se de 1,40, 1,10 y 0,50 metros, respec-
el material de las excavaciones reveló habían conservado únicamente tres, tivamente.
la existencia de fragmentos de pilas- pero el poder medir su anchura, y El templo alzado sobre este podio
tras y de capiteles de orden corintio puesto que conocíamos la distancia no pudo ser nunca períptero. De serlo,
labrados en arenisca. Estos fragmen- entre el límite frontal del podio y el aparecerían lateralmente dos cimen-
tos habían sido hallados en 1966 al reti- muro de sustentación de la colum- taciones: una correspondiente a las
rar la gran capa de arena que cubría nata, nos permitió deducir que el paredes de la cella y otra para sos-
por entero los restos del podio. Otro número de escalones había sido de tén de la columnata. La presencia de
elemento de gran importancia apare- siete. La pared frontal del podio quedó una única cimentación indicaba que
ció cubierto aún por la arena, caído al así delimitada por dos macizos latera- el templo era prostilo, es decir, que
costado mismo del podio. Se trataba les (uno de ellos absolutamente arra- poseía una cella precedida de una co-
de un sillar perteneciente a una pilas- sado pero reconstruible por simetría), lumnata frontal. Existía un elemen-
tra que presentaba cuatro acanala- enmarcando una escalera central. to que permitía concretar aún más
duras en dos de sus caras: una pilas- Una vez conocida la planta del po- esta imagen. Habíamos mencionado
tra, pues, de ángulo. dio, era preciso averiguar su altura anteriormente la presencia junto a
Las excavaciones de 1982 buscaron original. La presencia de los muros los restos del podio de un sillar de
ante todo la delimitación de la planta internos de cimentación proporciona- pilastra con dos de sus caras gra-
del podio y estudiar su sistema cons- ba un primer indicio, pero nos falta- badas con profundas estrías. Este
tructivo. Para ello se trabajó en exten- ba conocer el grosor del suelo superior. sillar, perteneciente a una pilastra
sión, siguiendo el perímetro de la pla- En esta ocasión la información pro- angular, imitaba con su labra una
taforma en busca de los sillares que vino de las escaleras laterales antes columna adosada a la pared. Se trata
la conformaron exteriormente. Como mencionadas. El muro de una de estas de una solución habitual en la arqui-
era de prever, estos sillares habían escaleras conservaba las improntas tectura romana que se denomina pseu-
desaparecido en su práctica totali- de los escalones hasta su parte más doperíptera. La cámara, en vez de ir
dad. La excavación minuciosa permi- alta, y ésta coincidía con la observa- rodeada lateralmente por una colum-
tió descubrir las trincheras de saqueo da en la reconstrucción de la escalera nata independiente, la incorpora a

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 65
sus propias paredes por medio de pilas- distancia “entreejes” para la colum- tras extremas, adosadas al muro exte-
tras intercaladas en los paramentos. nata, según ésta hubiese poseído 4, rior del templo. Se midió esta dis-
El siguiente paso en la investiga- 6 u 8 columnas. tancia entre los ejes de ambos muros,
ción consistía en averiguar el ritmo Los resultados obtenidos fueron que resultó ser de 11 metros. Si com-
de la columnata frontal prolongada 2,75, 1,65 y 1,17 metros. Ahora bien, paramos esta dimensión con el ritmo
en los laterales con las pilastras de conocíamos a partir de la pilastra deducido para la columnata frontal,
la cella. ¿Qué distancias mediaban conservada un grosor estimado para obtendremos cuatro entreejes exac-
entre los ejes de las columnas? Para las columnas en torno a los 80 centí- tos (11/2,75 = 4). Es decir, que en los
resolver esta cuestión poseíamos dos metros. Podíamos pues calcular qué muros laterales de la cella podría-
datos fundamentales: en primer lu- relación se establecería entre los ejes mos situar cinco pilastras adosadas,
gar, las dimensiones totales del podio, y este grosor, es decir, averiguar las manteniendo idéntico ritmo que la
en anchura y longitud. En segundo anchuras de sus respectivos inter- columnata frontal.
lugar, el sillar de pilastra nos indi- columnios. Realizado el cálculo, las Se observó a continuación que la
caba el grosor de los fustes de las co- distancias obtenidas equivalían a distancia entre la columnata frontal
lumnas. Esta medida se situaba en 1,95 metros para el templo tetrás- y la puerta de la cella era excesiva
torno a los 80 centímetros. Y así em- tilo, 85 centímetros para el templo para el ritmo deducible en los entre-
prendimos un estudio de modulación, hexástilo y 37 centímetros para el ejes de las pilastras. Esta distancia
la búsqueda del sistema de medidas templo octástilo. Era, pues, evidente media entre los ejes de las cimentacio-
usado por los constructores y, en que ninguna de estas dos últimas nes resultó ser de 5,68 metros. Existía,
definitiva, del elemento generador de soluciones podía ser correcta, ya que pues, el espacio suficiente para situar
las proporciones de todo el edificio. un intercolumnio de anchura inferior una columna exenta entre la columna-
Comenzamos por la columnata fron- a 1 metro hubiese hecho muy difi- ta y la cella manteniendo el ritmo ob-
tal. ¿Cuántas columnas se situarían cultosa la circulación y el acceso al servado de 2,75 metros. En esta oca-
en ella? Sabemos que los templos iban templo. sión se apreciaba un ligero error de
siempre precedidos de un número par 18 centímetros (2,75 × 2 = 5,5 metros;
de columnas: cuatro (tetrástilo), seis
(hexástilo), ocho (octástilo), etcétera.
Para averiguar este número se calcu-
C oncluimos que la situación correc-
ta para el intervalo entre ejes de
la columnata frontal era de 2,75 me-
ahora bien, 5,68 – 5,5 = 0,18 metros).
Error que pudo obedecer a un despla-
zamiento de estas columnas laterales
ló en primer lugar la anchura del tem- tros, correspondiente a columnas de o a un descentramiento en la columna-
plo. A las paredes laterales del podio aproximadamente 80 centímetros de ta de fachada respecto al muro corrido
se les descontó el vuelo de la moldu- diámetro en la base e intercolumnios que le servía de cimentación.
ra de base. La anchura de estas pare- de 1,95 metros. La columnata fron- Resumiendo, el templo poseería
des pasó a ser entonces de 1,10 metros, tal debió ser, pues, tetrástila. Acto se- una fachada frontal formada por cua-
el mismo grosor que presentaba la guido se trasladó esta medida a la tro columnas y dos laterales de siete.
cimentación frontal. Se midió a con- fachada lateral del templo. La distan- De estas últimas, dos serían propia-
tinuación la distancia entre los ejes cia entre el muro que contenía la mente columnas exentas y cinco pilas-
de ambas paredes que resultó ser de puerta de la cella y el muro posterior tras adosadas a las paredes de la
8,25 metros. Si dividiésemos esta dis- de la misma marcaría, en las facha- cella. El templo se definiría pues como
tancia entre 3,5 o 7 obtendríamos la das laterales, la posición de las pilas- próstilo, tetrástilo y pseudoperíptero.

H abíamos deducido una distancia


de 2,75 metros para el intervalo
R. MAR Y J. RUIZ DE ARBULO

entreejes de la columnata y obser-


vado cómo esta medida se relacio-
naba con las dimensiones totales del
edificio. Urgía averiguar qué rela-
ción se establecía entre esta medida
y los sistemas de medición emplea-
dos en el mundo romano en la época
de construcción del templo (fines del
siglo II a. C.).
El pie romano adoptado oficial-
mente en Roma en el 268 a. C. medía
aproximadamente 0,296 metros. No
obstante, en el occidente mediterrá-
neo se han documentado otros siste-
mas de medida igualmente emplea-
dos en el mundo romano. Entre estos
destacaremos el pie ptolemaico de
0,309 metros y el pie itálico u oscoúm-
bro de 0,275 metros.
La relación existente entre la
medida generadora de las proporcio-
nes del templo y alguna de estas
3. SECTOR ANTERIOR DEL TEMPLO tras su excavación. A la Izquierda se distinguen restos dimensiones es evidente. El entre-
de la escalinata frontal del edificio adosada al muro de cimentación de la fachada. En pri- ejes de la columnata equivale exac-
mer término, la solera de argamasa con las improntas de los sillares del muro saqueados tamente a diez veces el pie itálico de
de antiguo para su reutilización. 0,275 metros. Esta dimensión es la

66 TEMAS 37
pertica, la vara de diez pies utilizada de molduras está presente en los prin-

R. MAR Y J. RUIZ DE ARBULO


por el redemptor o capataz de obras. cipales santuarios de la zona samnita,
¿Ajustaban sus medidas las dife- construidos a lo largo del siglo II a.C.,
rentes partes del monumento a pies en la época de gran esplendor econó-
de 0,275 metros? Los resultados de la mico que acompañó a estos pueblos
comprobación fueron satisfactorios. como premio de su fidelidad a Roma
Las anchuras observadas en todos los en la segunda guerra púnica.
muros se aproximaban a dimensiones Para la datación de nuestro tem-
expresada en pies y lo mismo ocurría plo contamos fundamentalmente con
con las dimensiones generales del edi- los fragmentos de cerámica apareci-
ficio. El diámetro de las columnas en dos entre la tierra que rellenaba el
su base al que nos aproximábamos a podio. Este material, correspondiente
partir del sillar de pilastra conser- al momento de construcción del edi-
vado podía ahora concretarse en 82,5 ficio, se fechó a fines del siglo II a.C.
centímetros, es decir, 3 pies. En la campaña de excavaciones de 4. RECONSTRUCCION de un capitel corin-
La utilización de este módulo como 1982 pudo comprobarse que estos tio del templo a partir de un fragmento con-
elemento generador de la construc- materiales coinciden con los que apa- servado. La altura del capitel se deduce a
ción se plantea llena de sugerencias. recen en todos los rellenos construc- partir del diámetro de su columna, en nues-
La ciudad romana de Ampurias se tivos relacionados con la fundación tro caso 82,5 centímetros.
planificó de acuerdo con el pie romano de la ciudad: pavimentación de calles,
de 0,296 metros. Sin embargo, encon- levantamiento de murallas, etcétera.
tramos el templo principal de la ciu- Volvemos a encontrar aquí un para- y armonía musical. Las consonancias
dad construido según otro sistema lelismo. Muchos de estos materiales musicales que se establecen al vibrar
de medidas. ¿A qué obedecía este cerámicos corresponden a importa- cuerdas cuyas longitudes se relacio-
cambio? Los estudios de metrología ciones itálicas que llegan a la penín- nan armónicamente son agradables
desarrollados en el siglo XIX demos- sula acompañando el comercio del al oído y reflejarían parte de la estruc-
traron que el pie itálico se utilizó en vino. Gran parte de este comercio, tura matemática que rige el universo.
la propia Roma con anterioridad a la evidenciado a partir del estudio de las La arquitectura, pues, para ofrecer
adopción oficial del pie romano en el ánforas, la vajilla de barniz negro, va- sensaciones armónicas a la vista, se
268 a. C. Sin embargo, su uso se ha jilla común, lucernas y otros elemen- vería forzada a reproducir estas le-
documentado principalmente en zo- tos, procedía de los puertos del golfo yes generales. El griego buscaba esas
nas de la Italia meridional: Campania de Nápoles. leyes en las propiedades geométri-
y Samnio. Este fue, por ejemplo, el sis- Los restos conservados del templo cas de las figuras regulares y en las
tema métrico utilizado en las cons- nos permitieron efectuar una pro- de ciertos números. No obstante esta-
trucciones de Pompeya, al sur del gol- puesta de restitución en planta y avan- mos muy lejos de conocer cuál fue la
fo de Nápoles, antes de su anexión zar hipótesis sobre el origen de sus exacta utilización de estas ideas.
definitiva por Roma en el 89 a. C. constructores. En el mundo antiguo Policleto, por ejemplo, fijó su ca-
un edificio público, y más uno religio- non, referido a la relación entre las

E n este orden de cosas podemos


imaginar, pues, la siguiente si-
tuación: en el momento de la funda-
so, no se concebía nunca al azar, sino
que se construía de acuerdo con un
sistema de proporciones que relacio-
partes

del cuerpo humano, utilizando
la √ 2 . La relación obtenida fue con-
siderada por los antiguos como el
ción de la ciudad romana de Am- nara sus diferentes partes. El desarro- paradigma de la belleza anatómica.
purias, los agrimensores, ligados a llo de este principio nos orientará en La paradójica cualidad — de esta di-
medios militares, trazaron la retícu- la restitución aproximada de las par- mensión radica en que √ 2 es un nú-
la urbana sobre el patrón del pie ro- tes desaparecidas del edificio. mero que no puede ser medido; es
mano. De esta regla se escapó el tem- inconmensurable. Sólo puede ser
plo principal de la ciudad, diseñado
como obra independiente, relacio-
nada quizá con algún personaje prin-
L a definición de proporciones en
arquitectura no es una creación
genuina del arte romano. Fue heren-
construido gráficamente utilizando

cipal de la ciudad que financió su cia de la edilicia griega, que con ellas
construcción y la encargó a un archi- trató de alcanzar, a través de un marco
tectus o a una officina (taller) que filosófico y teórico, la esencia misma
trabajaba con un sistema de medi- de la belleza. La identificación de la
das diferente. Es muy probable que belleza de una obra de arte a través
esta o estas personas fueran oriun- de la “armonía” que reina entre sus
das de la Campania. partes nació en el mundo griego de
Hay indicios que apuntan en esta dos líneas distintas de pensamiento
dirección. La moldura de base del po- filosófico: la platónica, que consideró
R. MAR Y J. RUIZ DE ARBULO

dio, denominada kyma reversa, es una la belleza como una idea abstracta,
moldura de doble curvatura (gola) si- un modelo prefijado e invariable; y la
tuada en posición invertida. Es un pitagórica, que apoyó su desarrollo en
elemento de claro sabor helenístico. los valores simbólicos de los números.
Su empleo se generalizó en Italia a Ambas coincidían en entender que el
fines del siglo II a. C. como consecuen- cosmos respondía a unas leyes gene-
cia de las influencias helenísticas en rales y que la armonía surgía en la 5. SECCION DE PILASTRA adosada al muro
contraposición al uso de molduras de medida en que se reflejaban estas del templo. Corresponde a una de las es-
cuarto bocel propias de los templos leyes. Un ejemplo de esta reflexión se quinas. Sugiere la presencia de columnas
etruscos. Destacaremos que este tipo obtenía en la relación entre proporción inexistentes.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 67
la diagonal de un cuadrado de lado la les. Esta organización tomaba como de prestigio que reflejara el poder y
unidad. directriz la idea misma del proyecto la grandeza de los nuevos tiempos.
El recurso a diagonales de cua- y su correcta resolución se antepo- Para ello se recurrió a los modelos
drados, hexágonos o pentágonos al nía a la eficacia del rendimiento. griegos, los de mayor valor simbólico
trazar la fachada de un edificio re- Cuando Roma en el siglo III a.C. que, poco a poco, fueron adaptados a
presenta de—
hecho
— —
introducir los comenzó su expansión militar, las la nueva mentalidad.
números √ 2 , √ 3 o √ 5 en el sistema ideas antes descritas se encontraban Se desarrolló una arquitectura
de proporciones resultante. Estas dispersas por todo el Mediterráneo donde el rendimiento global primó
relaciones, que no pueden expresarse helenístico. Buena parte de Italia las sobre la resolución de los aspectos de
como múltiplos o submúltiplos de utilizaba ya con asiduidad. En el curso detalle. Los talleres especializados
números naturales, han de ser cons- de un siglo escaso, la ciudad del Lacio fueron lentamente sustituidos por
truidas necesariamente con medios dejó de ser un mero centro comercial cuadrillas de obreros de baja cualifi-
gráficos. Estos planteamientos, que provinciano para convertirse en la cación, que trabajaban bajo esque-
impregnaban el modo de operar de capital helenística del Mediterráneo. mas muy rígidos, con ritmos de tra-
la construcción griega, se llevaron a Enriquecida con los inmensos botines bajo casi industrializados.
la práctica utilizando pequeños gru- de sus conquistas militares, la clase
pos de artesanos, altamente cualifi-
cados, agrupados en talleres móvi-
dirigente romana se vio en la nece-
sidad de potenciar una arquitectura L a arquitectura griega había crea-
do sus sistemas de proporción
sobre el gozne de la analogía, que
incluía por definición medidas incon-
mensurables. Afirmar que a/b = c/d
R. MAR Y J. RUIZ DE ARBULO

es demostrar una proporción aritmé-


tica, es decir, un caso particular de
analogía. Frente a este concepto, la
arquitectura romana destacó el uso
de la symmetria. La idea de simetría,
que en su actual acepción se asocia
al equilibrio entre las proporciones
de un cuerpo respecto a un eje, se uti-
lizó en el mundo romano como refe-
rencia al establecimiento de un orden
de medida o, lo que es lo mismo, una
conmensurabilidad entre las partes.
Decir, por ejemplo, que una columna
mide 8 unidades o módulos es enun-
ciar una symmetria. En cambio, refe-
rir un entablamento a la columna
como 1 es a 3,5 significa expresar una
analogía.
¿Qué tiene todo esto que ver con
el templo ampuritano? Al examinar
el sistema de medidas utilizado para
edificar el templo dedujimos que los
constructores se expresaban en pies
de 27,5 centímetros. Si exponemos
nuevamente las dimensiones del
templo, medidas ahora en pies, ob-
servamos que todas son múltiplos de
5. Es decir, podríamos superponer
a la planta del templo una malla
ortogonal de 5 × 5 pies. Las propor-
ciones aparecidas quedan reducidas
a simple symmetria con respecto a
este módulo: la anchura total del
podio equivale a 9 de estas unida-
des (45 pies), la longitud total a 16
(80 pies), etcétera.
Entre estas medidas existe otra
relación que con los datos disponi-
bles sólo podemos intuir. Si efectua-
mos el cociente entre la longitud y la
anchura del podio expresadas en pies,
obtenemos una relación (80/45 = 1,7),
6. PROCESO DE RECONSTRUCCION DEL PODIO. Se muestra arriba los restos conservados, que podríamos interpretar como una

en el centro la construcción del primer momento y abajo según quedó tras el añadido de aproximación a √ 3 : 1,73205... Si esta-
las escaleras de acceso posterior con los basamentos de estatuas. Los restos conservados blecemos la misma relación entre la
de las escaleras permiten restituir la altura del podio y el estudio metrológico de los muros longitud y anchura de la planta
conservados nos suministra la planta general. correspondiente al templo, que miden

68 TEMAS 37
R. MAR Y J. RUIZ DE ARBULO
7. PLANTA RECONSTRUIDA DEL EDIFICIO. La cimentación de los gitud total del podio alcanza los 21,7 metros (80 pies), dividida en
muros incluida en el interior del podio nos da el trazado de las pa- una banda ancha de 20 pies y una estrecha de 60 pies. Estos datos
redes. El estudio metrológico permite situar los elementos orna- sugieren que se usó una malla de 5 × 5 pies en el trazado de las ci-
mentales (columnas, molduras y pilastras adosadas). La anchura mentaciones. La anchura del edificio que se alzaba sobre el podio
frontal del podio es de 12,5 metros, equivalente a 45 pies romanos; era de 9,35 metros, separación que dejaba lugar a tan sólo cuatro
la anchura en la parte posterior es de 9,8 metros (35 pies); la lon- columnas en la fachada.

respectivamente 65 y 35 pies, tene- esta restitución con dos pequeños Por ejemplo, cuando habla del número
mos un cociente de 1,857. Que de fragmentos de capitel de pilastra / en el libro X no acaba de quedar claro
nuevo

vuelve a ser una aproximación encontrados en las excavaciones de qué aproximación prefiere, si 3 o 3 +1/6.
a √3 . 1964. Correspondían a capiteles de
Nos preguntamos si el esquema de
proporciones de la planta del podio y
del templo no guardaría relación con
orden corintio.
Para restituir el alzado del templo
recurrimos a los sistemas de propor-
L os libros III y IV están dedicados
a la construcción de edificios reli-
giosos. El autor recoge distintas fuen-
un sistema de cocientes inconmen- ciones descritos por Vitrubio. La obra tes sin someterlas a ningún análisis
surables. Si esto fuera así, lo que se vitrubiana recopiló todo lo que debía crítico. A pesar de lo poco explícito
insinuaría tras esta relación sería la saber un architectus. Para cumplir que resulta el texto respecto a los
existencia de modelos helenísticos este objetivo, Vitrubio, que procedía autores utilizados, por algunas citas
basados en analogías complejas. Los del campo de la ingeniería y no de lo indirectas y por ciertas especifica-
constructores del templo de Ampurias que hoy entendemos estrictamente ciones referidas a elementos orna-
habrían reducido esta cuestión a un por arquitectura, tuvo que recurrir a mentales podemos remontar estos
simple esquema de diseño fundado en obras de diferentes autores, princi- dos libros al desarrollo de la arqui-
unidades modulares, lo que simplifi- palmente griegos y helenísticos, según tectura helenística de los siglos III
caría sobremanera el proceso construc- él mismo reconoce en el prólogo de su y II a. C. La actividad de estos trata-
tivo. El error en el uso de los cocien- libro VII De Architectura. Tratado distas se produjo precisamente en la
tes nos vendría dado por la dimensión éste que escribió cien años después misma época en que tuvo lugar la
de la malla de referencia utilizada. de la adopción definitiva en Roma de construcción del templo ampuritano.
En nuestro caso supondría errores la arquitectura helenística, en una Por todo lo expuesto, la validez de
de ± 68,75 centímetros, es decir, la época en que los conceptos griegos se la información contenida en los libros
mitad del módulo utilizado (5 pies o iban olvidando. El contexto científico III y IV de Vitrubio y su aplicación a
137,5 centímetros). en que se sitúa Vitrubio corresponde la hora de restituir los alzados del
Si la planta del templo se nos pre- al pragmatismo de un “constructor” templo de Ampurias dependen de
sentaba como un sistema de dimen- que busca resultados rápidos, sin varios factores. En primer lugar, del
siones interrelacionadas, podíamos ahondar en los métodos y plantea- análisis e interpretación de unos tex-
pensar en la existencia de un sistema mientos teóricos de los autores a que tos oscuros e imprecisos; en segundo
análogo que generara los desapare- recurre. En diferentes puntos de su lugar, del rigor con que Vitrubio
cidos alzados del edificio. Contábamos obra se trasluce que maneja concep- reflejó las tradiciones helenísticas,
como únicos restos conservados para tos que no ha terminado de asimilar. y, en tercer lugar, del arraigo con que

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 69
R. MAR Y J. RUIZ DE ARBULO

CORONA CON CIMACIO


CORONAS
TIMPANO DENTICULADO

FRISO
ARQUITRABE
CAPITEL

COLUMNA

FUSTE

BASA
PODIO

8. ALZADO Y PERSPECTIVA del templo. Se trataría de un templo tar dedicado a Júpiter o a la tríada capitolina (Júpiter, Juno y Mi-
prostio tetrastio (con columnata frontal de cuatro columnas) y pseu- nerva), dioses principales del panteón romano. Las proporciones
doperíptero (con pilastras laterales adosadas al muro simulando de cada uno de los elementos de la fachada constituyen sólo una
columnas), levantado sobre un podio con escalera frontal de siete hipótesis construida a partir del tratado sobre arquitectura de Vi-
escalones, al que en un segundo momento se le añaden dos esca- trubio. Aunque escribió su libro en época de Augusto y, por tanto,
leras de acceso posterior alineadas con dos basamentos para es- cien años después de la construcción de este templo, se remonta
tatuas. Por su situación principal en el foro, el templo tuvo que es- a tradiciones helenísticas más antiguas.
R. MAR Y J. RUIZ DE ARBULO

70 TEMAS 37
contaran éstas entre los architecti zontal o corona del templo. Sobre ella de la corona se ha cifrado en 10,74 me-
del siglo II a. C. hasta el punto de supo- se situaría el tímpano y las moldu- tros; por tanto, la longitud total del
ner que los constructores del templo ras inclinadas que lo limitan: coro- podio es aproximadamente igual al
se ajustaron a ellas. nas y golas. Para obtener la altura doble de la altura de la corona horizon-
Siguiendo las normas vitrubianas, del tímpano, manda Vitrubio dividir tal (con un error de 19 centímetros).
consideramos como elemento gene- la longitud máxima de la cornisa de
rador de los alzados del edificio el
diámetro de la columna en el arran-
que de su fuste. Esta medida, que
coronación de la fachada frontal del
templo en nueve partes, tomando una
como altura del tímpano. La cornisa
E stas relaciones entre las medidas
observadas en la planta y la pro-
puesta de restitución de los alzados
deducimos a partir del fragmento de medía 9,65 metros; por tanto, la altura corroboran la validez de nuestra hipó-
pilastra conservado, puede concre- del tímpano sería de 1,07 metros. tesis. El templo romano del foro de
tarse en 82,5 centímetros equiva- Ampurias nos aparece como un com-
lentes a 3 pies. La altura total de las
columnas, los capiteles, arquitrabes,
tímpano y demás componentes pue-
L as cornisas inclinadas que deli-
mitan el tímpano debían ser igua-
les a las que coronan el entablamento
promiso entre una idea inicial del
proyecto muy intelectualizada y un
proceso de construcción en general
den estimarse en función de este de la columnata. Sobre estas coronas carente de un rigor técnico semejante.
módulo base. había de situarse la moldura que Los progresivos ajustes del proyecto
Vitrubio describe el sistema de pro- oculta el canalón de desagüe de la inicial en las diferentes fases de la
porciones para el templo jónico y cubierta del edificio o “gola”. La pro- construcción responden a necesida-
dórico, pero no para el corintio. En este porción de la gola habría de ser 1/8 des de replanteo y coordinación de
orden, nacido de los anteriores, “todos más alta que una de las coronas. Las los diferentes equipos de trabajo que
los otros elementos que van sobre las dimensiones respectivas serían, pues, colaboraron en la obra y desdibuja-
columnas se toman ya del orden dórico, de 18 centímetros para las coronas y ron, sin duda, lo que había sido el
ya del jónico y se adaptan a las colum- 20 centímetros para la gola. proyecto inicial.
nas corintias” (IV, I). El capitel corin- Resumiendo los cálculos efectua- La restitución de los alzados posee
tio aumenta la esbeltez de las colum- dos, obtendríamos como altura total su propia problemática. Se ha esbo-
nas al tomar una altura igual al del templo, considerando su orden zado un esquema del aspecto que pudo
diámetro del fuste, mientras que el corintio, 12,37 metros, suma de los tener el templo recurriendo a los tex-
capitel jónico sólo toma 1/ 3. componentes siguientes: altura del tos clásicos y razonando su utiliza-
podio, 1,65 metros; altura de colum- ción. Las coincidencias observadas

E n nuestro caso estábamos condi-


cionados por el hallazgo de los
fragmentos de pilastras corintias que
nata, 7,56 metros; del entablamento,
1,53 metros; del tímpano y coronas,
1,63 metros (con un pequeño error por
entre los alzados y las dimensiones
en planta son desde luego significa-
tivas, pero es necesario guardar un
nos indicaban el orden del templo. defecto al considerar la dimensión de sano escepticismo ante esta cuestión.
La reconstrucción del alzado se efec- las coronas no en vertical sino en su Los datos teóricos nos han sido úti-
tuó, pues, del modo siguiente: la altura perpendicular). les como punto de referencia, mas
de la columna sería igual a 8,5 diá- La total destrucción del templo nos resulta aventurado asegurar que el
metros de su base. Como nuestra co- impide confirmar o rebatir nuestros templo de Ampurias se ajustara es-
lumna era corintia, incrementamos resultados teóricos, retenidos en el trictamente a los conceptos helenís-
la dimensión obtenida en 2/3 de diá- nivel de la mera hipótesis. No obs- ticos descritos por Vitrubio. Al igual
metro (diferencia entre el capitel tante, contamos con un elemento de que las proporciones en planta sufrie-
jónico y el corintio). La altura resultan- contrastación: la relación existente ron desviaciones de la idea original,
te final se situaba en 756 centímetros, entre las alturas estimadas en la también los alzados se reajustarían
correspondientes a 27,5 centímetros reconstrucción teórica del alzado y las en función del trabajo de las dife-
de base, 646 de fuste y 82,5 centíme- dimensiones observadas en la planta rentes cuadrillas. El architectus, el
tros del capitel corintio. Para el caso del podio. curator operis (capataz) y los fabri
de columnas cuya altura se sitúa entre Al efectuar esta relación se obser- (obreros) que levantaron el templo
25 y 30 pies (en nuestro caso 27,5) van coincidencias aparentemente sig- de Ampurias trabajaron bajo esque-
Vitrubio establece para el arquitrabe nificativas. Habíamos inferido una mas muy concretos, pero su obra tuvo
del orden una dimensión equivalente altura total del templo de 12,37 metros; que poseer forzosamente la persona-
a 1/12 de la altura de la columna. la anchura de la parte posterior del lidad, el sello, que sólo esa officina
Como la columna medía 756 centí- podio era de 9,9 metros; la parte fron- podía imprimir.
metros el arquitrabe tomaría 163 cen- tal del mismo mide 12,50 metros. De
tímetros. lo que se deduce que la altura total del
“El friso debe ser una séptima parte templo coincide con gran aproximación
menor que el arquitrabe”, escribe el (13 centímetros de diferencia) con la BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
autor romano. Correspondería pues anchura frontal del podio. Esta rela-
al friso 6/7 de la dimensión del arqui- ción nos sugiere el uso del cuadrado EL FORO DE AMPURIAS Y LAS TRANSFOR-
MACIONES AUGUSTEAS DE LOS FOROS DE
trabe, es decir 54 centímetros. El como figura generadora del trazado de
LA TARRACONENSE. Ricardo Mar y J. Ruiz
entablamento situado sobre la colum- la fachada. Así, el ensanchamiento de Arbulo, en Stadtbild und Ideologie.
nata se completaría con el denticu- frontal del podio trataría de equili- Die Monumentalisierung hispanischer
lado, justo encima del friso y la corona brar la pesadez de la fachada sobre un Städte zwischen Republik und Kaiserzeit.
con el cimacio. La altura correspon- podio demasiado estrecho. Dirigido por W. Trillmich y P. Zanker;
diente a ambos se establecía en los Otra relación puede establecerse págs. 145-164; Múnich, 1990.
2/7 de la altura del arquitrabe. En entre la longitud total del podio y la AMPURIAS ROMANA. HISTORIA, ARQUITEC-
TURA Y ARQUEOLOGÍA. Ricardo Mar y
nuestro caso 18 centímetros. altura de la coronación del entabla-
Joaquín Ruiz de Arbulo. Editorial Ausa;
Con estos elementos alcanzábamos mento. El podio se extiende longitu- Sabadell, 1993.
la parte superior de la cornisa hori- dinalmente 21,67 metros y la altura

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 71
CIVILIZACIONES
PREHISPANICAS
EN AMERICA
Comunidades
prehispánicas
de Baja California
Las pinturas rupestres de las cuevas y abrigos
de Baja California (México) muestran una serie de rasgos
propios de sociedades cazadoras-recolectoras

J. M. Fullola, M. M. Bergadà, V. del Castillo, M. A. Petit y A. Rubio

E
ntre los efectos tectónicos más las pinturas rupestres de las sierras con el hallazgo de restos óseos de gran
espectaculares producidos por bajocalifornianas, realizadas en diver- tamaño, que creyeron humanos, cerca
la falla de San Andrés se sas épocas por los hombres que habi- de San Joaquín, y por la existencia
cuenta la península de Baja Cali- taban en la región. de cuevas con pinturas situadas en
fornia. Situada en el noroeste me- La colonización europea de esta zonas muy elevadas. Por la crónica
xicano, entre los paralelos 22o 52’ y región fue tardía. Aunque los prime- de Miguel del Barco sabemos que el
32o 30’ y los meridianos 109 y 117, se ros intentos de ocupación se dieron padre Joseph Rothea se mostró escép-
adentra en el océano Pacífico, cerran- en el siglo XVI, será en las postrime- tico sobre la existencia de estos gigan-
do el golfo de California. De norte a rías del XVII cuando converjan los in- tes y negó, asimismo, que hubiera
sur la atraviesa una serranía, que le tereses de la corona española y los ninguna filiación cultural entre los
confiere unidad orográfica y se frag- afanes de la Compañía de Jesús: aqué- autores de las pinturas en cuevas y
menta en diferentes sierras de origen lla necesita encontrar la vía comer- los indios del siglo XVIII.
volcánico y, algunas, de composición cial del océano Pacífico y a ésta le
granítica.
El clima comprende tipos áridos,
subáridos y desérticos, con tempera-
mueve el deseo de establecer misio-
nes. En 1697 los jesuitas obtienen la
licencia del virrey de Nueva España
H asta finales del XIX no volvemos
a encontrar referencias escritas
sobre la antigua población peninsu-
turas máximas de 44 oC y mínimas para colonizar Baja California; ese lar. En 1884, el investigador holan-
de 0 oC. Cuando llega la temporada de mismo año el padre Juan M. a Sal- dés H. F. Ten Kate daba cuenta de la
lluvias, se forman grandes tormen- vatierra funda la primera misión en existencia de restos humanos pinta-
tas y chubascos que ponen en funcio- Loreto. dos de rojo en la región pericú, si-
namiento los arroyos que desembocan Durante el período misional jesuita tuada, al sur, entre La Paz y Todos
en ambas costas. A tan duras condi- (1697-1767), los religiosos redacta- Santos; Ten Kate resaltaba las carac-
ciones corresponde una vegetación ron numerosos informes, cartas y terísticas melanesias de los esquele-
arbustiva, de tallo craso, con predo- crónicas, publicadas en Europa con tos exhumados. Estos datos fueron
minio de cactáceas como chollas, biz- posterioridad a la expulsión, por retomados por el antropólogo Paul
nagas, pitahayas y yucas, y ciertos Carlos III, de la Compañía de los do- Rivet para construir su tesis sobre
endemismos, así el cirio (Idria co- minios de la corona. Estos relatos antiguas migraciones transpacíficas
lumnaris). constituyen una valiosa fuente de llegadas al continente americano.
Ese tapiz vegetal sirve para ali- información etnográfica e histórica Por aquel entonces, el químico fran-
mentar venados (Odocideus hemio- sobre la población indígena de la Baja cés Léon Diguet, que trabajaba en la
nus), borregos (Ovis canadensis) y California que ellos conocieron. explotación cuprífera de El Boleo en
berrendos (Antilocapra americana). Las crónicas hablan de tres grupos
Medran carnívoros, como el puma lingüísticos, de norte a sur: cochimís,
(Felis concolor), el gato montés (Felis guaycuras y pericús. De estas pobla- 1. CUEVA PINTADA en la sierra de San Fran-
rufus) y el coyote (Canis latrans). ciones cazadoras-recolectoras nóma- cisco, en la zona central de Baja California.
Entre las aves son característicos el das recogieron datos relativos a su Se trata de los frisos más significativos del
buitre o zopilote (Cathartes aura) y cultura material, costumbres y reli- arte rupestre prehistórico bajocaliforniano.
el pelícano (Pelecanus occidentalis). gión. También llegó al conocimiento Los grupos que vivieron en dicha parte del
Tanto el golfo de California como la de los misioneros la existencia de ras- continente hasta la llegada estable de los
costa peninsular del Pacífico alber- tros de una antigua población, que se- españoles tenían una economía basada en
gan una variada fauna marina, que gún la tradición indígena estaba cons- la caza, la pesca y la recolección. Eran nó-
incluye cetáceos y pinnípedos. Todas tituida por gigantes procedentes del madas y desconocían la agricultura, la ga-
estas especies están representadas en norte. Este relato pareció confirmarse nadería y la cerámica.

74 TEMAS 37
Santa Rosalía, exploró la región cen-
tral de Baja California, reseñó la pre-
sencia de cuevas con pinturas y re-
damente; a veces aparecían cubier-
tos con pigmentos naturales. Se des-
cubrió una sepultura primaria, es
S in salirnos del área central, en
1951, B. Dahlgren y J. Romero,
del Instituto Nacional de Antropo-
cogió material arqueológico. Sus decir, un enterramiento en conexión logía e Historia de México, estudia-
trabajos culminaron en una misión anatómica. ron el mural pintado de San Borjitas
científica organizada por el Musée Las excavaciones emprendidas en y realizaron siete sondeos en el sedi-
de l’Homme de París, que obtuvo el área comondú, en el centro de la pe- mento de la cueva. Su principal apor-
importantes resultados en antropo- nínsula, dieron como resultado la de- tación fue establecer una tipología
logía física y describió, entre otras, finición de una cultura del mismo elemental sobre las representacio-
las pinturas de San Borjitas (en la sie- nombre, que se desarrolló entre el nes humanas. En los años sesenta,
rra de Guadalupe) y Palmarito (en la 500 a.C. y el 1820 d.C.; bajo esta de- C. W. Meighan intervino en Cueva
sierra de San Francisco). nominación se englobaban tanto los Pintada (sierra de San Francisco),
En los años cuarenta del siglo XX , cochimís del momento del contacto con donde recogió materiales arqueo-
W. Massey excavó la zona sureña de los europeos, como sus antepasados. lógicos de superficie; la datación por
Los Cabos. Se centró en el mundo Años más tarde, D. R. Tuohy reco- radiocarbono fijó en 530 años, antes
funerario y siguió los trabajos ini- gió en una tesis los datos proceden- del presente, la edad de los restos
ciados por Ten Kate y Diguet. Halló tes de las cuevas de Caguama, Parra- vegetales encontrados. Meighan con-
enterramientos secundarios, es decir, guirre, Metate y Pilón, excavadas por sideró que esta fecha ofrecía un in-
aquellos en los que el esqueleto no W. Massey y por él mismo; en este dicador correcto de la edad de los
conservaba su articulación anató- trabajo define la cultura material pro- murales pintados, interpretados como
mica, sino que los restos habían lle- pia de la denominada por W. Massey un elemento característico de la “cul-
gado allí desmembrados intenciona- “cultura comondú”. tura comondú”.

J. M. FULLOLA, M. M. BERGADA, V. DEL CASTILLO, M. A. PETIT Y A. RUBIO

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 75
J. M. FULLOLA, M. M. BERGADA, V. DEL CASTILLO, M. A. PETIT Y A. RUBIO
región central), concuerda con la hipó-
tesis según la cual el Homo sapiens
sapiens llegó a América, a través de
Bering, hace unos 30.000 años, du-
rante la segunda mitad de la última
glaciación, la de Wisconsin.
En el área costera nororiental de
MEXICO la península se sitúa Cueva Baldwin.
San Fernando Se han podido obtener en ella, por
Velicatá análisis del carbono 14, cinco fechas
de ocupación que indican una insta-
lación humana esporádica, no conti-
Cataviña
nua, desde hace unos 10.900 años
hasta el presente.
De todos estos datos sueltos se ha
deducido que el primer poblamiento
generalizado de la península se pro-
duce hacia el 500 a. C., cuando se ini-
DE CO cia la cultura comondú. No se cono-
RRA CIS cen con precisión las notas distintivas
N
SIE FRA de dicha cultura, por cuyo motivo se
A N
S Santa Rosalía ha convertido, en muchas ocasiones,
San Ignacio en cajón de sastre donde iba a parar
San Joaquín todo lo anterior a la llegada de los
españoles a la península. Se admite
S que en torno a esa fecha se producen
GU IERR las penetraciones de grupos de len-
AD A D
AL E gua yuma, procedentes del suroeste
UP
E de los Estados Unidos; los yumas
arrinconan en el extremo sur de Baja
Loreto California a las tribus de pericús y
guaycuras.
Nuestro equipo de la Universidad
GO

de Barcelona ha venido realizando,


LF

desde 1990, excavaciones arqueoló-


O

gicas de los yacimientos de La Cueva,


DE

arroyo de San Gregorio y cueva del


CA
LIF

Ratón, en la sierra de San Francisco.


La Paz
OR

En el yacimiento de La Cueva encon-


N

tramos indicios de habitación de hace


IA

Todos Santos unos 200 años, es decir, en torno al


momento de contacto de los indígenas
con los primeros europeos. Los luga-
San José del Cabo res de habitación se encuentran bajo
Cabo San Lucas los grandes abrigos que se abren en
las escarpadas laderas de las sierras
y en campamentos al aire libre.
2. PENINSULA DE BAJA CALIFORNIA, situada en el noroeste mexicano, entre los paralelos
La falta de suficientes excavacio-
22o 52’ y 32o 30’ y los meridianos 109 y 117; se adentra en el océano Pacífico, cerrando el
nes arqueológicas en extensión no
golfo de California. De norte a sur la atraviesa una serranía, que le confiere unidad orográ-
permite todavía conocer la intensidad
fica y se fragmenta en diferentes sierras de origen volcánico y, algunas, de composición
y la funcionalidad de la ocupación de
granítica. El clima comprende tipos áridos, subáridos y desérticos, con temperaturas má-
dichos asentamientos. En nuestras
ximas de 44 oC y mínimas de 0 oC.
excavaciones en la cueva del Ratón
hemos identificado, por primera vez,
diversas estructuras de combustión,
El arqueólogo C. Grant elaboró, en amplia documentación sobre nuevos fechadas entre los siglos XIII y XVI, que
1974, una síntesis sobre los petro- abrigos con pinturas. atestiguan una ocupación continua-
glifos y las pinturas rupestres de Baja No puede deslindarse la cuestión da o repetida dentro de un abrigo con
California. Distinguió dos estilos fun- del poblamiento del continente ame- pinturas.
damentales para la zona central de ricano del tema de las primeras ocu-
la península, que denominó “cochimí
abstracto” y “cochimí figurativo”; los
situó en el período inmediatamente
paciones de la península. La fecha
más antigua que tenemos en Baja
California, obtenida por el método
L os grupos que vivieron en Baja
California hasta la llegada esta-
ble de los españoles tenían una eco-
anterior y de contacto con los jesui- del radiocarbono, lo remonta hasta nomía basada en la caza, la pesca y
tas. hace unos 14.610 años, con un mar- la recolección. Eran nómadas y des-
También a mediados de los setenta, gen de variación de 270. La datación, conocían la agricultura, la ganadería
H. W. Crosby y E. R. Hambleton apor- realizada en 1976 por E. W. Ritter en y la cerámica. La geología volcánica
taban, independientemente, una la zona de Laguna Chapala (en la de la zona aportaba la materia prima

76 TEMAS 37
para confeccionar las armas de caza.

A. RUBIO
Fabricaron sus útiles de obsidiana o
basalto. A veces se servían también
del sílex. De basalto eran raederas y
desfibradores; de obsidiana, las pun-
tas de proyectil. Tenían éstas formas
muy diversas: denticuladas, de base
cóncava, de aletas y pedúnculo y otras;
se lograban casi siempre mediante
un retoque plano, en peladura, hecho
por presión y no por percusión.
Estaban también tallados en pie-
dra los metates o molinos de mano,
cuyo uso ha perdurado hasta nues-
tros días. Aparecen en abrigos y cue-
vas, con su superficie ahuecada y
pulida, en ocasiones con la “mano” o
parte móvil en posición. Los metates
servían para moler los colorantes,
normalmente óxidos de hierro, des-
tinados a las pinturas.
Abundan menos los útiles fabrica-
dos en hueso, tales como punzones,
leznas para cestería y agujas para
3. GRABADOS RUPESTRES de El Coyote, en la sierra de Guadalupe. Pueden apreciar-
coser pieles. Estos huesos procedían
se tres figuras humanas y un ciervo. Se han realizado con las técnicas del piqueteado
de ovicápridos y cérvidos, frecuentes
y rayado.
en el entorno. De sus restos hemos
hallado pruebas en las excavaciones,
sobre todo alrededor y en el interior
de las estructuras de combustión u pintadas y grabadas, debido tanto existen manifestaciones pictográfi-
hogares, lo que confirma su aprove- al número de estaciones con este ti- cas. Ejemplos del primer caso son la
chamiento alimentario. po de elementos culturales —más de Cuesta del Soldado (sierra de San
Reviste interés la abundante pre- trescientas localizadas hasta el mo- Francisco), Piedras Pintas (sierra de
sencia de conchas marinas en los yaci- mento— como por la singularidad de Guadalupe) o San Fernando de Veli-
mientos de la sierra, a varias dece- su expresión. catá (cerca de la población de El Pro-
nas de kilómetros de la costa. Se trata En cuanto a los grabados, éstos se greso); se trata de motivos realiza-
de especies de aguas cálidas, como el pueden encontrar tanto en extensas dos con las técnicas de piqueteado,
Lyropecten subnudosus o el Laevi- acumulaciones de bloques basálticos incisión o abrasión, que comprenden
cardium elatum, procedentes de am- como en los abrigos donde también distintos diseños figurativos y abs-
bas costas peninsulares. Aparecen
también opérculos pertenecientes a
caracoles marinos, pero sueltos; no
hemos hallado univalvos. De ello po-
dría inferirse algún tipo de uso de es-
tos opérculos, quizá como valor de
intercambio. Las conchas marinas
recuperadas en las sierras interiores
podrían cumplir esa misma función
transaccional, y de prestigio, entre
grupos nómadas que debían despla- J. M. FULLOLA, M. M. BERGADA, V. DEL CASTILLO, M. A. PETIT Y A. RUBIO

zarse en un amplio territorio que com-


prendería zonas costeras y áreas inte-
riores.

L as condiciones climáticas de la
zona, con calor y ambiente muy
seco, han favorecido la conservación
de útiles perecederos de materia vege-
tal: puntas de proyectil muy aguza-
das, redes, cuerdas, sandalias y ces-
tería; se han recogido también ramas
cortadas, palos de mayor o menor lon-
gitud o largas espinas de plantas como
la biznaga. 4. INDIGENAS CAZANDO UN VENADO, según un dibujo realizado por el misionero jesui-
La península de Baja California es ta Ignacio Tirsch. En 1697 el padre Juan M.a Salvatierra funda la primera misión en Lore-
un lugar excepcional para el estudio to. Durante el período misional jesuita (1697-1767), los religiosos redactaron numerosos
de las manifestaciones rupestres de informes, cartas y crónicas, que constituyen una valiosa fuente de información etnográ-
los pueblos cazadores-recolectores fica e histórica sobre la población indígena de la Baja California que ellos conocieron.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 77
tractos. Cuando encontramos graba- que en grandes cavidades, donde las narse entre sí dan lugar a distintos
dos en cuevas con pinturas —como en figuras adornan un techo distante tipos de diseños.
San Borjitas y El Pilo (sierra de varios metros del suelo. Hay cuevas Si bien podemos entender que éstas
Guadalupe) o El Batequi (sierra de que fueron profusamente utilizadas son las características comunes a las
San Francisco)— no suelen repetir por los pintores; algunas contienen pinturas rupestres de las sierras cen-
la representación pictórica, sino que cientos de figuras y presentan innu- trales de Baja California, hemos ob-
la complementan con diseños de natu- merables superposiciones que las con- servado diferentes particularidades
raleza sexual —como las vulvas— y vierten en auténticos palimpsestos. que obligan a distinguir las picto-
con distintos tipos de rayados y pun- En estos paneles se observa un grafías de la sierra de San Francisco
teados. largo proceso pictográfico. Muestran de las de la sierra de Guadalupe.
Las pinturas de Baja California representaciones de elementos figu- Las figuras humanas de la sierra
presentan un rasgo distintivo. Si bien rativos y abstractos; entre los pri- de San Francisco aparecen en posi-
por toda la península se extienden meros aparecen figuras humanas y ción frontal, en actitud estática, con
unos estilos esquemáticos y abstrac- animales terrestres y marinos, y, los brazos levantados marcando el
tos similares a los que se observan entre los segundos, barras, puntos, ángulo de los codos —a modo de posi-
en el suroeste de Estados Unidos, en dibujos esteliformes y ramiformes. ción orante—; hay casos excepciona-
las sierras centrales se desarrolla- Se trata de figuras que oscilan entre les en posición inclinada, invertida y
ron los “Grandes Murales”, caso único un tamaño de pocos centímetros y horizontal. Su cabeza es redondeada,
en la pintura rupestre americana. otras cuyas dimensiones se repre- sin cuello, apoyada en un tronco com-
sentan a escala igual o superior a la pacto y uniforme; las manos están

E n los arroyos y cañadas de las


sierras de Guadalupe y San
Francisco se encuentran diferentes
real.
Los colores, de origen mineral, com-
prenden el blanco, el negro y distin-
abiertas, mostrando la palma y los
dedos; los pies, de perfil, también
enseñan dedos y planta. Las figuras
tipos de abrigos, oquedades y res- tas tonalidades de rojos, castaños y femeninas se distinguen por la pre-
paldos que actúan de soporte de los ocres. Aunque existen figuras mono- sencia de los senos de perfil situados
murales, sin que ninguna norma de cromas, frecuentemente se repre- debajo de las axilas, único elemento
orientación, tamaño o forma parezca sentan muchas de ellas en varios colo- que las diferencia de las masculinas;
regir la elección de los lugares pin- res. Las técnicas básicas se centran sólo en algunas figuras, especial-
tados. Podemos hallar, pues, pintu- en la tinta plana, el silueteado, el mente las de diseño más esquemático,
ras lo mismo en pequeñas covachas rayado y el punteado, que al combi- se representa el sexo masculino.
J. M. FULLOLA, M. M. BERGADA, V. DEL CASTILLO, M. A. PETIT Y A. RUBIO

0 2m

5. PARTE DEL MURAL DE LA CUEVA DE LA SOLEDAD, en la sierra diado por Ramón Viñas y Elisa Sarriá, del equipo de trabajo de
de San Francisco. Destacan las representaciones humanas y de los autores, da fe de las diferentes etapas en que se realizó
animales. El proceso de superposiciones que se percibe, estu- el mural.

78 TEMAS 37
J. M. FULLOLA, M. M. BERGADA, V. DEL CASTILLO, M. A. PETIT Y A. RUBIO
3 4
2

6 7
5

10 11 12
9

1
14

13 0 5 cm 15

6. ELEMENTOS LITICOS Y OSEOS de la Cueva, en el arroyo de puntas de proyectil de obsidiana (2, 5-12 y 14 ), una punta de fle-
San Gregorio, de la sierra de San Francisco. Se han represen- cha (3 ), un raspador de obsidiana (4 ) y un fragmento de punzón
tado una raedera de basalto (1 ) y otra de obsidiana (13 ), varias de hueso (15 ).

S egún la técnica y el estilo de las


representaciones humanas, dis-
tinguimos cinco tipos básicos: a) gran-
gran tamaño y, por último, las figu-
ras menores y esquemáticas.
Merece destacarse la atención que
L a forma de representación varía
según las especies: los mamífe-
ros muestran el cuerpo y la cabeza
des figuras, de hasta dos metros de ponían en los tocados de ciertos suje- de perfil, con las orejas una encima
altura, de cuerpo compacto, con ras- tos, identificados, sin base suficiente, de otra y la boca abierta; las corna-
gos naturalistas y pintadas con uno por R. Smith con los brujos o guamas mentas se observan en perspectiva
o dos colores; b) figuras bicolores, descritos por los primeros misione- oblicua, con un asta hacia delante y
también de gran tamaño —aunque ros. Otro rasgo de interés son las fle- otra hacia atrás. Entre los herbívo-
algo menores que las anteriores—, chas o lanzas que atraviesan muchas ros destaca la representación de las
divididas vertical u horizontalmente; figuras; algunas muestran la emplu- pezuñas bisulcas en posición frontal,
c) figuras pequeñas, de rasgos esti- madura y puntas de tipo triangular. con los calcañares uno a cada lado de
lizados y esquemáticos, generalmente La existencia de figuras flechadas la extremidad. (Se repite la misma
de un solo color y perfiladas en blanco; nos acerca a la presencia del concepto pauta en el dibujo frontal de las plan-
d) figuras proporcionadas de mediano de sacrificio en pueblos de tradición tas de los pies de las figuras huma-
tamaño, con una anatomía más deta- cultural cazadora-recolectora. nas.) Pelícanos, buitres y cuervos,
llada, biseccionadas en rojo y negro Se incluyen figuras animales en casi como las demás aves, aparecen con
y perfiladas en blanco, y e) figuras de todas las composiciones. Abundan las alas abiertas, la cabeza de perfil
mediano y pequeño tamaño, de estilo berrendos, carneros y cérvidos —estos y el pico abierto. En algunos peces se
esquemático a un solo color. últimos presentes en la mayoría de las advierte una metamorfosis parcial,
El análisis de las superposiciones cavidades—; les siguen pumas, coyo- con rasgos de otros animales e incluso
de los murales en dos de estas cue- tes, aves, serpientes, ballenas, tortu- humanos.
vas, La Soledad y La Palma, nos lleva gas, leones marinos y otros. En cuanto Todas las figuras, menos las re-
a defender el carácter secuencial de a técnica y estilo se sigue la pauta de presentativas de carnívoros, pueden
estos estilos en el tiempo: las gran- las figuras humanas, pero contrastan estar flechadas o lanceadas; esa sal-
des figuras monocromas pertenecen con ellas por su dinamismo; este rasgo, vedad, unida a su característica posi-
a fases más antiguas, seguidas por acentuado en los ungulados, desapa- ción estática y al hecho de que gene-
las figuras bicolores de mediano y rece en los carnívoros. ralmente son de color negro, nos

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 79
demuestra que los carnívoros debían campañas de trabajo de campo en se realizan tanto en positivo como
tener algún significado especial, que esta zona. Pero ya podemos avanzar en negativo. En muchas ocasiones
no acertamos a identificar. Asimismo, que la región norte de la sierra com- constituyen la impronta de manos
llama también la atención la escasa parte técnicas y estilos con la de San infantiles, indicio probable de una
presencia de los ofidios; aunque hay Francisco, mientras que la región sur relación con rituales en donde parti-
una composición que sobresale por tiene sus propias peculiaridades. En cipaban niños o adolescentes.
su espectacularidad: la de la Cueva ambos sectores, volvemos a encon- Las posiciones de la figura humana
de la Serpiente, donde un reptil, de trar figuras humanas, animales y ele- son también estáticas, aunque de
cuatro metros de longitud, aparece mentos abstractos. forma excepcional se han pintado per-
con cuerpo de serpiente, cabeza de Por lo que se refiere a las figuras sonajes con las piernas y pies de per-
ciervo y cola de animal marino, está humanas, se aprecian técnicas y esti- fil, produciendo una sensación de
rodeado de figuras antropomorfas y los diversos. Aparecen figuras de gran movimiento. Los tocados que cubren
se enfrenta a otro similar. Se repiten tamaño, de cabeza redonda y con los las cabezas no alcanzan la variedad
varias características; por ejemplo, brazos y las piernas abiertos, a veces de los vistos en la sierra de San Fran-
la posición vertical de venados de pe- con la representación de los órganos cisco.
queño tamaño o algunas asociaciones sexuales; en este último caso la téc- Son frecuentes las representacio-
de animales que aparecen enfrenta- nica empleada es el silueteado y la nes flechadas; algunas figuras apa-
dos, en recua o entrecruzados. compartimentación interior del cuer- recen atravesadas por más de una
El conjunto de figuras abstractas po en cuadros. Se dan también fi- docena de flechas. L. Diguet inter-
permanece a lo largo de todo el pro- guras divididas verticalmente con pretó el mural de San Borjitas como
ceso pictográfico. Lo forman estruc- dos tintas planas y otras a un solo una escena de guerra; para nosotros
turas ovaladas y cuadrangulares, color. En esas diferencias se fundó se trataría de la representación de
esteliformes, círculos, espirales, B. Dahlgren para establecer la clasi- sacrificios humanos, hipótesis que
barras, puntos, trazos ramiformes ficación tipológica de la cueva de San basamos en la ausencia de bandos en
y cruces. Pueden estar realizadas en Borjitas, situada en el área septen- la composición.
tinta plana, con varios colores o si- trional de Guadalupe, próxima a la Las figuras de animales compren-
lueteadas. En muchas ocasiones se sierra de San Francisco. Distinguió den especies terrestres y marinas.
asocian a figuras animales o huma- cuatro fases que corresponderían a Entre las primeras predominan los
nas. Para algunos autores, podrían una misma cultura; en su opinión, cérvidos; entre las segundas, los pe-
encerrar significación astronómica, las figuras silueteadas serían las más ces. Y es motivo habitual el zopilote.
como indicadores de solsticios o cuer- antiguas y las bicolores, las más De su técnica y estilo podemos repe-
pos celestes. recientes. tir lo expuesto a propósito de la figura
Los investigadores no han pres- humana, con una novedad: el silue-
tado la misma atención a la sierra de
Guadalupe. Nuestro equipo ha ini-
ciado recientemente las primeras
U n rasgo peculiar de esta zona es
la representación de manos y
pies, en grupos o aislados; las manos
teado de la cabeza y el cuello de her-
bívoros de mediano tamaño, a un solo
color. Lo mismo que en San Francisco,
los animales presentan a menudo pro-
yectiles clavados en el cuerpo. Se
hacen ahora más habituales los moti-
vos abstractos.
En resumen, en la sierra de Gua-
dalupe predomina el uso del silue-
teado y, en la de San Francisco, la
utilización de las tintas planas,
amén de ofrecer una mayor diver-
sidad de especies animales, sobre
todo marinas.

A lgunos atribuyen el arte rupes-


tre del centro de Baja California
a la cultura aborigen en la época del
contacto, es decir, a los cochimís des-
critos por los misioneros jesuitas y sus
inmediatos antecesores. La división
de C. Grant entre “arte cochimí abs-
tracto” y “arte cochimí figurativo”
concede a una misma cultura dos esti-
los diferentes, sin aportar ningún
dato que avale tal hipótesis. La idea
de una “cultura cochimí” se debe a los
misioneros del siglo XVIII, fundados
en la identidad lingüística, sin aten-
der a otros rasgos del grupo. Pero la
R. VIÑAS

asignación de ese arte rupestre a la


cultura “comondú” tampoco resulta
7. PINTURAS DE LA CUEVA DEL DIPUGON, en la sierra de Guadalupe. Las representaciones adecuada: abarca muchos estilos en
de las cuevas de dicha zona se caracterizan por su esquematismo y por el predominio del una misma cultura sin demostrar
silueteado. esta filiación uniformadora.

80 TEMAS 37
J. M. FULLOLA, M. M. BERGADA, V. DEL CASTILLO, M. A. PETIT Y A. RUBIO parte, nos encontramos ante una
exposición de mitogramas entendi-
dos tal como los define A. Leroi
Gourhan, un “enunciado de símbo-
los sostenidos por el ritmo de la dis-
posición plástica, animados por el
discurso”. Si bien hemos perdido la
tradición oral que sustenta ese dis-
curso, un conocimiento etnohistórico
y arqueológico de culturas prehis-
pánicas americanas puede acercar-
nos a estos referentes mitológicos.

¿P or qué unas comunidades caza-


doras-recolectoras que no su-
frieron cambios técnicos y económi-
cos importantes a lo largo de mucho
tiempo, en un momento y lugar muy
precisos desarrollaron un arte esplén-
dido que no perduró? Un fenómeno,
por lo demás, que se repite en la his-
toria de los grupos de cazadores-reco-
lectores.
Las sociedades que generaron este
arte en Baja California tuvieron que
8. EXCAVACION ARQUEOLOGICA en el yacimiento de la Cueva. La exhumación cuidadosa sufrir, sin duda, una transformación
de los restos materiales constituye una de las tareas más delicadas del trabajo de campo. interna o intergrupal que debió de
afectar profundamente a su organi-
zación social y, por ende, a la ideolo-
Nosotros, por contra, creemos que lización de los frisos pintados, para gía unificadora subyacente. Inter-
el proceso de realización de los mu- los cuales, en ocasiones, han tenido vendría, además, la inmigración de
rales es bastante largo y sólo se in- que utilizar grandes andamios. Ade- otros grupos extrapeninsulares, en
terrumpe con la llegada de los euro- más de saber explotar bien su en- particular las de los pueblos de habla
peos a la península. Basándonos en torno, las poblaciones tenían su pro- yuma, y es posible que el desarrollo
las superposiciones, podemos inferir pia explicación de los fenómenos del arte rupestre debiera algo a la
que las últimas fases, correspon- celestes y practicaban sacrificios sustitución del propulsor por el arco
dientes a figuras de pequeño tamaño humanos. y la flecha, documentada en el área
y de rasgos más esquemáticos, son los ¿Qué función cumplían estas cue- del suroeste norteamericano a media-
que se pueden atribuir a los últimos vas pintadas y qué significado se les dos del primer milenio antes de Cristo.
indígenas prehispánicos; el proceso puede atribuir? Según R. Heizer y Son cuestiones que debe resolver la
de desaparición de las grandes figu- M. Baumhoff, las explicaciones deben arqueología. Pero quizá lo más apre-
ras había ya culminado antes de la buscarse en ritos de magia, espe- miante sea el fijar la secuencia cro-
invasión europea. Y si admitimos que cialmente venatoria. Para K. Hedges nológica y cultural que vertebró la
las transformaciones culturales no poseerían un carácter shamánico pro- historia de estas comunidades.
se producen por cortes bruscos, sino pio, aunque vinculado con sistemas
a través de procesos prolongados en religiosos dominantes en los pueblos
los que perduran muchos elementos, cazadores-recolectores. P. Schaafsma
parece obvio que los últimos indios sostiene, por su lado, que en cada BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
bajocalifornianos participaran de un lugar cambia el uso y función de las
sustrato cultural no sólo de larga tra- pinturas. ROCK ART OF BAJA CALIFORNIA, NOTES ON
dición en la península, sino también Para nosotros, en la interpreta- THE PICTOGRAPHS OF BAJA CALIFORNIA
BY LÉON DIGUET (1895). C. Grant. Daw-
relacionado con todo el suroeste nor- ción de ese arte rupestre deben con-
son’s Book Shop; Los Angeles, Califor-
teamericano. verger varios factores. La cantidad nia, 1974.
y disparidad de cuevas, unidas a la LA PINTURA RUPESTRE DE BAJA CALIFOR-

P ara conocer el modo de vida y evo-


lución cultural en la prehistoria
bajocaliforniana, hemos de comple-
coherencia de sus estructuras re-
presentativas, muestran el arte ru-
pestre como un sistema de comu-
NIA. E. Hambleton, 157 págs., Fondo de
Cultura Banamex; México, 1979.
THE CAVE PAINTINGS OF BAJA CALIFORNIA.
tar el análisis de las fases pictográ- nicación complejo con elementos H. W. Crosby. The Copley Press, Inc.; La
ficas y su distribución espacial con relacionados con la magia, el sha- Jolla, California, 1984.
REPERTORIO TEMÁTICO DE LA PINTURA RU-
otros datos del registro arqueoló- manismo y una teoría del mundo. PESTRE DE LA SIERRA DE SAN FRANCISCO,
gico. Nos dicen éstos que se trata de Nos encontramos ante un universo BAJA CALIFORNIA (MÉXICO). R. Viñas, E.
poblaciones de cazadores-recolecto- mítico muy complejo. Los sacrificios Rubio, A. y V. del Castillo. Ars Praehis-
res, muy familiarizados con los recur- rituales, la ideación de seres fan- torica, vol. 3-4, págs. 201-232, Sabadell,
sos marinos de su entorno. A juzgar tásticos, las representaciones astro- 1984-1985.
por la riqueza de sus manifestacio- nómicas y otras nos muestran una HISTORIA NATURAL Y CRÓNICA DE LA AN-
nes gráficas, tienen una vida social imaginería susceptible de ser estu- TIGUA C ALIFORNIA . M. del Barco,
U.N.A.M., en México, 1988 (original
compleja, que les ha permitido dedi- diada a partir de su propia estruc-
1773-1780?).
car un esfuerzo importante a la rea- turación temática y formal. Por otra

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 81
Vida provinciana
en el imperio azteca
Entre los aztecas el pueblo llano alejado de la capital
vivía con mucha más holgura y complejidad
de lo que las historias oficiales suelen exponer

Michael E. Smith

H
ernán Cortés entró al frente ca seguía una política de gobierno in- todo, téngase presente que lo consti-
de su tropa en Tenochtitlán directo: las autoridades del imperio tuía una población numerosa, por lo
en 1519. La ciudad azteca, daban apoyo a las dinastías locales que el peso de las exacciones estaba
situada en el valle de México, era la mientras éstas pagaran a tiempo su muy repartido. Estudiando en los años
capital de un imperio que imponía tributo trimestral. El pago de estas setenta los tipos de asentamiento, se
onerosos tributos a sus súbditos. El gabelas se registraba oficialmente en llegó a la sorprendente conclusión de
emperador Moctezuma ocupaba la documentos como el códice Mendoza. que en el período azteca se había pro-
cúspide de una estructura jerarqui- Los nobles locales, ya habitasen en zo- ducido una de las mayores explosio-
zada en lo social y en lo político. En na urbana o en el campo, eran súbdi- nes demográficas de la antigüedad. En
el escalón ínfimo, la plebe azteca debía tos del rey de su ciudad-estado. Con los el valle de México, centro vital del
lealtad y tributos a nobles de rango tributos de la plebe se mantenían, por imperio, se pasó de los 175.000 ha-
diverso. Por debajo del emperador fin, a todos los niveles de la pirámide. bitantes durante el período azteca
estaban los reyes de las sojuzgadas ¿Cómo se las arreglaba el pueblo temprano (1150-1350 d. C.) al millón
ciudades-estado. La dominación azte- llano para pagar tales tributos? Ante en el período azteca reciente (1350-
TOMO NARASHIMA

82 TEMAS 37
1. PLAZA DEL MERCADO en Cuexcomate, poblado azte-
ca del siglo xv, con puestos de venta, compradores y ar-
tesanos. Las gentes del pueblo podían traer aquí los pro-
RECINTO ductos artesanales —principalmente tejidos— que
RESIDENCIAL
DEL PRINCIPAL elaboraban en sus casas para intercambiarlos por sal y
alfarería pintada, provenientes del valle de México y de
otras zonas, por hojas de cuchillo de obsidiana impor-
tadas de regiones distantes cientos de kilómetros y por
PLAZA
PUBLICA agujas y otros objetos de bronce que se fabricaban en
el México occidental. También se exponían para la ven-
0 25 50
ta artículos de producción local, tales como esteras,
METROS cestas, útiles para moler grano, bandejas para cocer tor-
tillas, etc. El mapa de la excavación moderna en el cen-
CASA tro del yacimiento de Cuexcomate (izquierda ) indica
CAMPESINA
N PIRAMIDE dónde estuvieron situados el templo piramidal, el re-
TEMPLO
cinto que habitó una familia noble, las casas de los ve-
cinos y algunos otros edificios, así como los más dis-
tantes campos de cultivo en terrazas y los habitáculos
de los agricultores.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 83
a b c
MICHAEL E. SMITH

CIMIENTOS Y PLANTA DE UNA CASA FIGURILLAS RITUALES MOLDES DE FIGURILLAS

1519 d. C.). Y en otras partes del terri- con frecuencia a costa de duros tra- dores de Tenochtitlán las convirtie-
torio se registraron incrementos pa- bajos. Allí donde fue posible los cam- ron en campos de agricultura inten-
recidos. pesinos construyeron embalses y cana- siva (chinampas), uno de los sistemas
La explosión demográfica de los azte- les para regar los campos; con muretes de mayor rendimiento agrícola del
cas puso en fuerte tensión el entorno de piedras escalonaron en forma de mundo antiguo. Estas prácticas de
del México central. Surgieron por terrazas las laderas de las colinas para cultivo intensivo transformaron el
doquier nuevos pueblos y ciudades, y ampliar el suelo cultivable; y drenando agreste México central en un orde-
se cultivó toda la tierra disponible, las zonas pantanosas de los alrede- nado paisaje de sembrados.

b
c

d
e
TOMO NARASHIMA

84 TEMAS 37
d e f

FRAGMENTOS DE CERAMICA IMPORTADA UTILES DE BRONCE UTILES DE CERAMICA PARA EL


HILADO DEL ALGODON

¿Qué efectos ejercieron sobre la los arqueólogos toca, pues, resolver cieron sin destruir algunos villorrios
plebe azteca las exacciones tributa- esas cuestiones. y humildes aldeas. Por eso, los ar-
rias, el aumento de población y la Hasta hace poco más de un decenio queólogos que trabajaban en Mesoa-
intensificación de la agricultura? no se había realizado ninguna exca- mérica dejaban de lado los asenta-
¿Empobrecieron y debilitaron tales vación arqueológica de entidad en mientos aztecas en su camino hacia
procesos al pueblo llano o le permi- asentamientos aztecas. La mayoría las espectaculares ruinas del período
tieron prosperar y llevar una vida de los pueblos y ciudades se destru- clásico de la cultura maya. Creíase que
sana? Hay pocas relaciones escritas yeron durante la conquista o, si se los yacimientos aztecas eran o muy
que hablen de las condiciones de vida ocuparon, quedaron soterrados bajo difíciles de excavar o tan insignifi-
más allá de la capital del imperio; a los nuevos edificios. Sólo permane- cantes, que no valía la pena hacerlo.
Ese abandono tuvo brusco fin cuando,
en 1978, el gobierno mexicano montó
una extensa excavación del Gran
Templo de Tenochtitlán. Situado en
medio de la actual ciudad de México,
la magnificencia de su construcción
y la riqueza de las ofrendas a él aso-
ciadas despertaron un nuevo interés
por la sociedad azteca. Desgracia-
damente, las excavaciones no aporta-
ron mucha información nueva sobre
la vida del pueblo en las provincias.
Para abordar estas cuestiones, me
embarqué con mi esposa, Cynthia
Heath-Smith, en proyectos arqueo-
lógicos sobre yacimientos rurales y
urbanos del moderno estado mexi-
cano de Morelos. Se halla éste al sur
del valle de México, y fue la primera
zona que conquistaron los aztecas al
comienzo de su expansión militar en
torno a 1430.

2. LA CASA TIPICA de un campesino era


pequeña (de unos 15 a 25 metros cuadra-
dos) y probablemente tendría dos puertas
y ninguna ventana. Muchas actividades,
como la comunísima de tejer, se realiza-
ban en los patios que había entre las ca-
f sas. Estas tenían por todo moblaje esteri-
llas y cestos; una simple hornacina con
dos o tres figuritas y un pebetero para que-
mar incienso constituían el adorno de una
pared. Es sorprendente la ausencia de fo-
gones; lo más probable es que se cocina-
ra en algún cobertizo detrás de la casa co-
mo siguen haciéndolo todavía hoy las
poblaciones tradicionales. Las fotogra-
fías muestran artefactos desenterrados en
vertederos adyacentes a habitaciones az-
tecas de los siglos XII a XVI, en el moderno
estado de Morelos.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 85
Excavamos primero dos yacimien-
tos rurales —Capilco y Cuexcomate— El imperio azteca
al suroeste de la moderna Cuerna-
vaca, para trasladarnos a la ciudad
azteca de Yautepec, al norte del
Morelos central. Desenterrando casas
de ricos y pobres, llegamos a la con-
clusión de que la sociedad provin-
ciana fue más compleja de lo que nos
MEXICO
habíamos imaginado. El pueblo llano
azteca no eran rudos campesinos sin
más horizonte que el apremio de pa-
gar tributos a la opresora clase supe-
rior de los nobles. La plebe rural y
urbana de provincias dispuso de las GOLFO DE MEXICO
ventajas de un próspero sistema mer-
cantil: los productos artesanales ela-
CIUDAD DE MEXICO
borados en los hogares se cambiaban VALLE (TENOCHTITLAN
por bienes procedentes de otros sitios; DE MEXICO IMPERIO
la mayoría de estas actividades eco- AZTECA
TZINTZUNTZAN
nómicas se realizaban sin ningún (CAPITAL DEL IMPERIO
control imperial y pasaron inadver- TARASCO) CUERNAVACA
tidas a los primeros historiadores YAUTEPEC
MORELOS
sobre los aztecas. CUEXCOMATE
CAPILCO

S aben los arqueólogos que las ex-


cavaciones de las casas y de los
restos a ellas asociados proporcionan
los mejores datos sobre la sociedad y
OCEANO PACIFICO
economía en un momento determi-
nado del pasado. Capilco y Cuexco-
mate fueron buenos ejemplos, con
restos de muros y trazas de habi- l imperio azteca abarcaba gran parte del México central y
táculos visibles a flor de tierra, por
lo que no tuvimos que perder tiempo
E meridional cuando, en 1519 d.C., llegaron los conquistado-
res españoles. Los poblados descritos en el artículo formaban
0
KILOMETROS
300

en busca de construcciones enterra- parte de las provincias tributarias de Cuauhnahuac y Huaxtepec,


das. Capilco había contado con 21 ca- situadas en lo que es hoy el estado de Morelos. Los habitantes de
sas; de 150 edificaciones, incluidos estas provincias tenían que pagar cuatro veces al año fuertes tri-
templos, almacenes y recintos ritua- butos en especie —telas de algodón y otros productos— a la capi-
les, había constado Cuexcomate. En tal imperial, Tenochtitlán.
ambos asentamientos las casas fue- JOHNNY JOHNSON
ron pequeñas (un promedio de 15 me-
tros cuadrados de planta), y sus muros
y paredes de adobes se levantaron ñadas; los espacios abiertos se dedi- azteca. En segundo lugar, se utili-
sobre cimientos de piedra. Con fines caron probablemente a la agricultura. zaban como moneda de trueque con
de exploración excavamos zanjas y El algodón fue un producto impor- otros bienes y servicios en las plazas
pozos en 29 casas elegidas al azar. tante en esta zona del imperio azteca. de mercado.
Estas excavaciones nos permitieron La manufactura doméstica de tejidos Además de tejidos, algunos manu-
acotar mejor la cronología azteca di- de algodón se convirtió pronto en la facturaban papel de corteza de higue-
vidiendo su último período en dos artesanía principal. En cada casa ra borde, como lo prueban los hallaz-
subperíodos: azteca reciente A (1350- excavada se extrajeron grandes can- gos de “batidoras de corteza” labradas
1440 d. C.) y azteca reciente B (1440- tidades de utensilios de cerámica que en basalto. Los aztecas usaban el papel
1519 d. C.), para afinar más nuestro servirían para hilarlo a mano. Una para confeccionar sus libros de escri-
análisis. especie de abalorios o husos espiri- tura pictográfica y para quemarlo en
Capilco lo fundaron unas pocas fa- formes facilitaban con su peso la ofrendas rituales.
milias de campesinos en el período retorcida de la hilada, y en unos pe- Las numerosas vasijas de cerámica
azteca temprano. La explosión demo- queños cuencos sostenidos por trí- usadas y desechadas que se encuen-
gráfica comenzó en el reciente A, cuan- podes se recogía y controlaba lo que tran en las casas las comprarían pro-
do se construyó Cuexcomate. Ambos se iba hilando. Según las fuentes bablemente en los mercados. Aunque
asentamientos experimentaron un documentales, todas las mujeres azte- los alfareros locales producían una
rápido crecimiento. La población no cas, desde la ínfima esclava hasta la amplia gama de vasijas, la gente com-
podía seguir manteniéndose de sólo los dama noble de más alcurnia, hila- praba también muchas piezas deco-
cultivos de secano, por lo que hubo de ban y tejían. Los tejidos de algodón radas procedentes de otros sitios.
practicar una agricultura intensiva. tenían dos usos económicos además Alrededor del 10% de la cerámica
Se allanaron terrazas en las pendientes de empleárselos para vestir. Eran, excavada en estos yacimientos llegó
y quebradas para contar con más suelo ante todo, el artículo más común- del valle de México y de otras zonas.
donde sembrar maíz, frijoles y algo- mente exigido como tributo por las Y no es que esas vasijas fuesen fun-
dón. Las casas no estaban muy api- ciudades-estado y por el imperio cionalmente mejores que las de fabri-

86 TEMAS 37
cación local, sino que a la gente le gus- los palacios aztecas, nos llevaron a superpoblación y la escasez de tierra
taba disponer de otras con distintos la conclusión de que el recinto fue la han hecho que baje el nivel de vida.
motivos decorativos. residencia de una familia noble.
Además de cerámicas, los campe-
sinos tenían en sus hogares otros bie-
nes de procedencia foránea. Encon-
Los artefactos dejados por los nobles
que vivieron en este palacete dife-
rían en cantidad, pero no en especie,
P ara completar nuestro estudio de
la vida provinciana volvimos a
Yautepec, capital de una poderosa
tramos a millares trozos de lajas de de los que encontramos en las casas ciudad-estado en tiempos de los azte-
obsidiana, cuyo origen geológico más de la gente común. Por ejemplo, como cas. Las que fueron ciudades aztecas
cercano distaba 100 kilómetros de era de esperar, el recinto dio canti- del México central siguen estando
allí. Estas piezas de obsidiana, con dades significativamente mayores de hoy habitadas, con sus ruinas soterra-
sus muy cortantes bordes afilados, cerámicas decoradas e importadas das bajo los estratos de los sucesivos
se utilizarían en actividades caseras que las que dieron las casas de los ple- asentamientos. Los primeros espa-
y artesanales. Las agujas y otras pie- beyos. Sin embargo, los nobles no usa- ñoles edificaron iglesias sobre las rui-
zas de bronce se importaban del Mé- ron en exclusiva ningún tipo de uten- nas de las pirámides y establecieron
xico occidental. La sal se traía del va- silio artesanal. Bienes importados sus propias ciudades sobre las ciu-
lle de México, donde se obtenía por muy costosos, tales como cuencos polí- dades aztecas. A este respecto, Yau-
ebullición y evaporación del agua cromos procedentes del centro reli- tepec es rara excepción, pues allí el
salada del lago; su transporte se hacía gioso de Cholula, objetos de bronce y asentamiento hispano cubrió sólo una
en orzas especiales, de las que halla- joyas de jade, los encontramos tanto parte de la ciudad. En 1989, Hortensia
mos muchos cascotes en las casas en las casas plebeyas como en la resi- de Vega dirigió a un equipo de arqueó-
excavadas. El sistema de mercado dencia noble, lo que demuestra que logos del Instituto Nacional de An-
puso en relación a los habitantes de ambos grupos tenían fácil acceso al tropología de México en la excava-
estos poblados rurales con los del amplio sistema mercantil azteca del ción de un extenso montículo, en los
resto del imperio azteca y con otros México central. aledaños de la actual Yautepec. El
de fuera de él. Con la conquista de esta región montículo en cuestión resultó ser las
Las excavaciones revelaron tam- por el imperio azteca, hacia el año ruinas del palacio real de Yautepec.
bién otros aspectos de la vida cam- 1440 d. C., comenzó el período azteca Se trata del único palacio azteca que
pesina azteca, además de la economía. B reciente. Poco después, se aban- ha sido totalmente excavado. A noso-
En cada casa había varios quemado- donó el palacete de Cuexcomate y la tros se nos invitó a colaborar en
res de incienso y unas figurillas de nueva elite se hizo construir en el Yautepec estudiando las casas de
cerámica de formas humanas o de lado norte de la plaza otro recinto otras partes de la ciudad antigua.
divinidades. Estos artefactos desem- de menores dimensiones. La pobla- Por entonces se sabía muy poco
peñaban un papel en los rituales fami- ción siguió aumentando: Cuexcomate sobre las ciudades aztecas, excep-
liares propiciatorios de purificaciones pasó de 200 a 800 habitantes, y tuada Tenochtitlán. Aunque los ar-
y sanaciones. Tales ceremonias com- Capilco de 35 a 135 durante el pe- queólogos habían recogido muchos
plementaban las celebraciones públi- ríodo azteca B reciente. Los agri- restos superficiales de ciudades del
cas, más espectaculares, que tenían cultores hubieron de construir exten- valle de México, nadie había exca-
lugar sobre las pirámides escalona- sas terrazas para alimentar a una vado nunca casas aztecas urbanas. La
das de los templos de la capital y de población creciente, pero cuando toda primera campaña, en 1992, la dedi-
las ciudades principales. Los sacer- la tierra disponible estuvo terra- camos a un examen de superficie para
dotes españoles que llegaron allí con plenada empezó a ir en mengua el determinar la extensión y la impor-
la conquista nos transmitieron el con- rendimiento de los cultivos. tancia del asentamiento azteca. Aun
tenido de la religión pública de los Los restos de utensilios y de edifi- dentro de la ciudad moderna no fue
aztecas, y la excavación del Gran cios revelan el nivel de vida. La ar- difícil rastrear la extensión de la anti-
Templo ha dado a conocer el escena- queología de los asentamientos nos gua Yautepec, que no pasaba mucho
rio de aquellos ritos. Pero antes de habla de una notoria decadencia entre de los dos kilómetros cuadrados. En
estas excavaciones de casas, se des- los períodos A y B. Así, durante el pe- 1993 volvimos para excavar casas.
conocía la naturaleza de los rituales ríodo reciente, nobles y plebeyos im- Empezamos con catas en campo
domésticos. portaron menos bienes y poseyeron abierto y en terrenos despejados;
No es raro que Cuexcomate, pobla- menos vasijas de cerámica decorada. encontramos siete casas con sus
ción mayor que Capilco, fuese tam- Los índices de riqueza, que nosotros correspondientes patios.
bién una comunidad más compleja. calculamos por las cantidades de arte- Las excavaciones de Yautepec sa-
La ciudad estaba construida en torno factos valiosos hallados en cada casa, caron a la luz densas concentracio-
a una plaza pública, en cuyo lado este fueron en continuo declive. Algunos nes de objetos artesanales, y en seis
había una pequeña pirámide-templo. plebeyos trataron de superar las difi- meses de trabajo de campo recupe-
Al otro lado de la plaza, frente al tem- cultades económicas aumentando su ramos 1,2 millones de fragmentos
plo, había un recinto residencial de producción de tejidos. En cada yaci- cerámicos y cerca de 50.000 artefac-
540 metros cuadrados de superficie, miento, las casas en que había mayor tos de obsidiana, principalmente ho-
bastante más amplio que las demás número de útiles para hilar el algo- jas de cuchillo y otros útiles. Los re-
casas. Sus habitaciones sobresalían dón eran las de índice de riqueza más sultados de los primeros estudios de
del nivel del suelo por unas plata- bajo. Dicho de otro modo, las fami- estos materiales revelaron ya muy
formas de piedra. En el palacete, pro- lias más pobres eran las que mayo- sugerentes semejanzas y diferencias
yectado con esmero mayor que el resto res esfuerzos ponían en la produc- con respecto a lo hallado en Cuex-
de las viviendas, se emplearon tam- ción artesanal, probablemente para comate y en Capilco.
bién materiales de construcción más compensarse de los menguados ren- Cinco de las siete casas excavadas
elaborados, enlucido de yeso incluido. dimientos de los cultivos o de la falta en Yautepec fueron pequeños habi-
Estas características, junto con las de tierra. Así ha sucedido en muchas táculos de plebeyos, con una super-
del plano de su planta, similar al de partes del mundo, siempre que la ficie promedia de 26 metros cuadra-

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 87
dos. Como sus equivalentes rurales, cas y los tarascos guerreaban cons- puntos excavados en Yautepec. Tam-
estas casas se hicieron de ladrillo de tantemente entre sí, en cambio las bién se han desenterrado molinillos
adobe sobre cimientos de guijarros excavaciones proporcionan pruebas para hacer pasta de papel. Parece,
argamasados. Excavamos también evidentes de que el bronce y la obsi- pues, demostrado que el pueblo llano
una residencia noble que tenía una diana de Tarasco cruzaban en inter- de Yautepec se dedicaba a distintas
extensión mucho mayor (430 metros cambio comercial la frontera y a tra- manufacturas, no sólo a la textil del
cuadrados) que las de las casas ple- vés del sistema mercantil azteca algodón.
beyas y en la que se había hecho llegaban hasta el pueblo llano de las ¿Qué nos dicen estas excavaciones
mucho más uso de la cal, del yeso y provincias. sobre la población que vivía en las
de la piedra labrada. Otra casa era A diferencia de los emplazamien- provincias del imperio azteca? La
una mal conservada estructura de un tos rurales, Yautepec tuvo numero- impresión general es que la gente
tamaño intermedio (80 metros cua- sas industrias artesanas además de de provincias, emprendedora, vivía
drados) cuya asociación a una clase la producción textil doméstica. Algu- con bastante prosperidad. A pesar
social no está clara. nas familias se dedicaban a hacer cu- del declive económico que siguió a
chillos de obsidiana; se han hallado la conquista y a la incorporación al

E l pueblo llano de Yautepec, lo


mismo que sus paisanos de
Capilco y de Cuexcomate, tenía fácil
también vestigios de la producción
de pendientes para los labios y para
las orejas y otras alhajas de obsi-
imperio azteca, la población urbana
y la rural continuaron teniendo fácil
acceso a una amplia gama de bienes
acceso a los productos foráneos. Los diana. Recuperamos también moldes de importación. Estos bienes los ob-
mismos tipos de cerámicas importa- que se empleaban para hacer los aba- tenían en los mercados. Tanto los
das, así como la obsidiana, la sal, el lorios espiriformes y las figurillas de datos documentales como los arqueo-
jade y el bronce, se encontraron en cerámica. Aunque estos moldes no lógicos indican que el sistema mer-
las residencias de Yautepec. Una serie abundan, han aparecido en diversos cantil azteca operaba en gran parte
de análisis técnicos permitieron deter-
minar los lugares de origen de mate-
rias primas que sirvieron para hacer
diversos artefactos en Yautepec: la
mayor parte de la obsidiana prove-
nía de los alrededores de Pachuca, una
ciudad norteña del valle de México.
Para determinar la procedencia geo-
lógica de los artefactos de obsidiana
nos servimos de técnicas de fluores-
cencia de rayos X. Los estudios de la
composición de las cerámicas, inclui-
dos la petrografía de sección fina y
los análisis de activación de neutro-
nes, ayudarán a distinguir la loza
fabricada en el valle de Yautepec de
la importada de otras partes del
México central.
Ya conocemos el origen de los ar-
tefactos de bronce. Dorothy Hosler,
del Instituto de Tecnología de Massa-
chusetts, analizó la composición quí-
mica, la estructura y las propiedades
metalúrgicas de los artefactos metá-
licos de los tres yacimientos. Inclú-
yense entre estos objetos agujas de
coser, leznas, pinzas y cascabeles,
compuestos todos ellos de bronce en
aleaciones de cobre y estaño o de cobre
y arsénico. Morelos no producía anta-
ño metales, y estos artefactos se pa-
recen mucho a los que se fabricaban
en bronce en el imperio tarasco del 3. LAS PRACTICAS AGRICOLAS INTENSIVAS se hicieron imprescindibles para satisfacer la
México occidental. demanda de la población azteca, que aumentó en proporciones explosivas durante el si-
Hosler realizó la primera aplica- glo xv. Los campesinos tuvieron que acondicionar en forma de terrazas —o terraplenes de
ción del análisis con isótopos de plomo contención— las laderas de barrancos que, si no, eran yermas e inservibles; reteniendo la
a la metalurgia de la antigua Mesoa- tierra que antes se perdía con la erosión y las torrenteras de las grandes lluvias, podían
mérica tomando muestras de mena convertirse en fértiles bancales. Para ello, apilaban hileras de pedruscos en tandas suce-
en varias zonas y artefactos de diver- sivas, de modo que la terraza se fuese formando con las capas de la tierra que, al deslizar-
sos asentamientos, incluido Yaute- se ladera abajo con el agua, se iba depositando entre y sobre los pedruscos. Cada hilera de
pec. Bastantes de los objetos de bron- éstos la adosaban por detrás a la anterior, pero sin unirlas con argamasa o mortero alguno.
ce de Yautepec cuadran del todo con Así los escalonados muretes de las terrazas quedaban un tanto inclinados, y a menudo las
muestras de mena procedentes del fuertes lluvias abrían en ellos brechas, como la que vemos en fase de reparación a la iz-
territorio tarasco. Aunque las fuen- quierda de la ilustración. En los bancales de estas terrazas los campesinos cultivaban pre-
tes escritas informan de que los azte- ferentemente maíz, frijoles y algodón.

88 TEMAS 37
sin control estatal. Los mercados polizaban el poder dentro de sus ciu- por vías no conectadas al estado ni
ponían en relación las aldeas más dades-estado. Las excavaciones ar- registradas en los informes e histo-
insignificantes con la economía az- queológicas nos inclinan a pensar rias oficiales de los aztecas. Aclararse
teca del centro de México. Los miem- que, al menos en varios poblados pro- algo sobre las vidas de aquellas gen-
bros de las familias realizaban diver- vinciales, la carga que habían de so- tes hasta hace poco totalmente igno-
sas actividades artesanales para portar los súbditos no era excesiva. radas es una de las compensaciones
producir bienes que vendían en los No hay datos que indiquen que los del ser hoy arqueólogo.
mercados. En emplazamientos de nobles controlaran la producción arte-
Morelos los más importantes de esos sanal o el comercio. En las provincias,
productos fueron los tejidos de algo- el pueblo se las arregló para alcan-
dón manufacturados por las muje- zar cierto grado de éxito económico
res en casa.
Las fuentes escritas nos dicen que
los aztecas plebeyos estaban someti-
dos a los nobles y que éstos poseían
la mayor parte del territorio y mono-

TOMO NARASHIMA

BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
ARCHAEOLOGICAL RESEARCH AT AZTEC-
PERIOD RURAL SITES IN MORELOS, MEXI-
CO, Vol. 1: Excavations and Architectu-
re. M. E. Smith, University of Pittsburgh
Memoirs in Latin American Archaeo-
logy, n.o 4, 1992.
ECONOMIES AND POLITIES IN THE AZTEC
REALM. Dirigido por Mary G. Hodge y
Michael E. Smith. Institute for Mesoa-
merican Studies, State University of New
York at Albany, 1994.
THE AZTECS. Michael E. Smith. Blackwell
Publishers, 1996.
COPPER SOURCES, METAL PRODUCTION, AND
M ETALS T RADE IN L ATE P OSTCLASSIC
MESOAMERICA. Dorothy Hosler y Andrew
Macfarlane en Science, vol. 273, págs.
1819-1824; 27 de septiembre, 1996.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 89
Ciudades andinas
de la antigüedad
Hace unos 3800 años, Pampa de las Llamas-Moxeke y Taukachi-Konkan
eran centros urbanos, nacidos de un plan diseñado, que daban vida
a una comunidad numerosa y organizada

Sheila Pozorski y Thomas Pozorski

D
urante más de medio siglo los Hasta 1980, cuando enviamos mues- increíble de conservación de los mate-
arqueólogos sostuvieron que, tras de madera y de carbón vegetal riales: los elementos textiles, la ma-
en Perú, la “auténtica” civili- procedentes de los yacimientos para dera y hasta las hojas quebradizas,
zación se inició con la cultura cha- su datación radiocarbónica, no que- enterrados, han persistido en exce-
vín del llamado Horizonte Antiguo, dó aclarada su ocupación durante lentes condiciones. Además, el saber
que abarcó desde el año 1100 hasta el Período Inicial, entre el 2200 y el que los agricultores practicaban el
el 250 a. C. 1100 a. C., época en que aparecieron regadío, pues de otro modo el cultivo
Sin embargo, a 350 kilómetros al en la costa peruana la cerámica, el a gran escala hubiera sido imposi-
norte de Lima, en un área triangu- tejido y la agricultura de regadío a ble, proporciona a los arqueólogos
lar de llanos desérticos delimitada gran escala. (Este período correspon- pistas adicionales para reconstruir la
por las estribaciones andinas que se de aproximadamente al del Imperio estructura social de aquella cultura
orientan hacia la costa, hay restos Medio egipcio, pocos siglos después desaparecida.
de ciudades cuya antigüedad se de la construcción de las grandes pi- En sus años de apogeo, Pampa de
remonta otros 700 años más atrás. rámides.) las Llamas-Moxeke, situada en el
En dos de estos yacimientos veni- Las peculiares condiciones climá- brazo meridional del valle de Casma,
mos realizando campañas arqueoló- ticas de la zona han facilitado nues- fue un centro floreciente que alber-
gicas desde 1985. Se encuentran en tro conocimiento de la cultura mate- gaba a unas 2500 personas en un
el valle de Casma y nos hablan de rial de estos yacimientos. La última área de dos kilómetros cuadrados.
una civilización compleja, con mon- vez que llovió de forma significativa Dos elevaciones dominaban el asen-
tículos de hasta 30 metros de altura en Casma fue en 1983 y, antes, en tamiento, Moxeke al sur y Huaca A
coronados por templos, recintos 1925 y en 1891. (Muchas de las estruc- al norte. Situadas una frente a la
administrativos, macrosistemas de turas que excavamos carecían de otra, se extendía en medio una se-
riego y centenares de casas para ricos techado, porque el clima lo hacía inne- rie de plazas simétricas que consti-
y pobres. cesario.) Ello explica el estado casi tuía el eje central en torno al cual

90 TEMAS 37
PERIODO PERIODO HORI- PERIODO HORIZONTE
PERIODO HORIZONTE ZONTE
PRECERAMICO ANTIGUO INTERMEDIO FINAL
INICIAL ANTIGUO MEDIO
DEL ALGODON INTERMEDIO FINAL

5000 4500 4000 3500 3000 2500 2000 1500 1000 500 0
OCUPACION DE LA CIUDAD AÑOS ANTES DEL PRESENTE

1. MONTICULO DE HUACA A, en el yacimiento de Pampa de las Llamas-Moxeke. Debió de


MOXEKE 0 100 200
resplandecer con un blanco cegador bajo el sol del desierto hace 3800 años. La estructura
METROS
medía 15 metros de altura y almacenaba por lo menos 4400 metros cúbicos de objetos de
valor y mercancías. Formaba parte de una ciudad, construida de acuerdo con un proyecto
AREA CULTIVADA (izquierda ), que albergaba más de 2000 personas. La entidad política a la que pertenecía
EN LA ACTUALIDAD Pampa de las Llamas-Moxeke estaba formada por más de media docena de ciudades, re-
partidas en 1000 kilómetros cuadrados. En esta región la civilización evolucionó durante un
período de unos 4000 años (arriba ).

su mayoría también, eran pequeños rísticas arquitectónicas participan


montículos, a modo de versiones en muchos de los yacimientos de este
miniatura de Huaca A. Se perciben período.
MONTICULOS rastros de “reestructuraciones urba- Todos los detalles arquitectónicos
ADMINIS- nas”: demolición de casas de bajo nivel nos hablan de una previa planifica-
TRATIVOS social para ganar espacio y construir ción. Así, la simetría interna de los
nuevas alineaciones de montículos edificios públicos: especular en las
de tamaño intermedio, algunos de los dos mitades del montículo de Moxeke,
HUACA A cuales nunca se terminaron. tetralateral en Huaca A, que facilita
el acceso directo desde la plaza si-

M oxeke, un montículo en horqui-


lla con una anchura de 160 me-
tros, una longitud de 170 y una altura
tuada en cada esquina.
En Huaca A abundan lo que pare-
cen dispositivos de control: entradas,
de 30, sirvió probablemente de tem- barreras y recintos amurallados,
plo, donde se celebraban ceremonias estructuras que guardan verosímil
GABOR KISS

VIVIENDAS destinadas a las multitudes apiñadas relación con su función de almace-


DE CLASE BAJA en las plazas circundantes. Hasta naje. Pampa de las Llamas-Moxeke
Huaca A (119 metros de ancho, 136 administraba muchas de las áreas
de largo y 15 de alto) se llegaba atra- circundantes en las cuales había los
se orientaban la mayoría de los edi- vesando plazas de menor tamaño. Sin asentamientos menores que propor-
ficios públicos. embargo, debido a la inclinación norte cionaban trabajo y bienes a sus habi-
Había, en los costados de ese eje, a sur del terreno, los puntos más altos tantes. Las cámaras del montículo
más de 110 edificios administrativos, de ambos montículos parecen encon- parecen haber almacenado, esti-
de tamaño intermedio, dispuestos en trarse a la misma altura. Al nordeste mando a la baja, unos 4400 metros
filas paralelas. En su mayoría, mira- de Huaca A se encuentra una plaza cúbicos de productos agrícolas y de
ban hacia el centro del poblado; en circular hundida. De tales caracte- objetos preciados.

STEVEN N. PATRICIA

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 91
CIUDAD MODERNA que nos proporcionó la datación por
carbono 14 de las muestras de car-
YACIMIENTO IN
CH bón y de madera. Las nueve mues-
AQUEOLOGICO AUTOPISTA

SE
PANAMERICANA tras iniciales (y las 15 recogidas

O
CIVILIZACIONES
durante los trabajos posteriores) arro-

RI
ACTUALES
jaron unas fechas entre el 2000 y el
MONTAÑAS COMPLEJO 1500 a. C., cientos de años antes del
DE SECHIN comienzo del Horizonte Antiguo.
ALTO

CASMA
V olvimos en 1985 para iniciar exca-
vaciones sistemáticas. Nos con-
centramos en los dos tercios septen-
PAMPA DE LAS
LLAMAS-MOXEKE trionales del yacimiento; el tercio
meridional había sufrido reocupa-
ciones prehistóricas posteriores y se

RI
PERU CA había visto afectado por la agricul-

O
SM
A tura moderna. Realizamos sondeos
en las elevaciones grandes, en los
montículos intermedios y en los recin-
tos cerrados, así como en las estruc-
KILOMETROS turas de habitación pequeñas e irre-
0 5 10
gulares. Buscábamos pistas sobre las
actividades desarrolladas en su inte-
2. DESIERTO de la costa peruana, malo para la agricultura y óptimo para la arqueología. Su rior y en su exterior, así como indi-
aridez ha permitido la conservación, por más de 3000 años, de elementos perecederos. caciones que nos revelaran la fun-
ción de las estructuras en el conjunto
del asentamiento.
Las hileras de montículos menores montículo, se extendían a los lados. Escogimos Huaca A. La opción pare-
parecen haber servido como centros Habían tenido un brillante colorido cía obligada: la simetría tetralateral
burocráticos de segundo orden. Resi- en rojo, azul, verde, negro y blanco. del montículo, perfectamente visible
dirían allí las oficinas y depósitos de Su hallazgo colocó al valle en el pri- en superficie, significaba que la exca-
almacenamiento, donde funcionarios mer plano de los estudios sobre las vación de un cuadrante aclararía la
de nivel medio se encargarían de ad- civilizaciones andinas. Tello atribu- estructura del edificio entero. Los
quirir, controlar y redistribuir la in- yó esas representaciones especta- propios muros aparecían dibujados en
gente cantidad de artículos almacena- culares a la cultura de Chavín de las la superficie.
dos y protegidos dentro de Huaca A. tierras altas, que caracterizaba el Los obreros peruanos contratados,
Los edificios residenciales ocupan Horizonte Antiguo. entre 15 y 25, empezaron levantando
una pequeña fracción de la superfi- En 1980 examinamos este asenta- enormes cantos rodados, desprendi-
cie total del poblado de Pampa de las miento, con otros cinco, en nuestro dos de las paredes. Los había hasta
Llamas-Moxeke. Hemos encontrado afán por establecer una cronografía de 150 kilos. Con la carretilla ofre-
allí viviendas de clases altas y popu- precisa de los múltiples yacimientos cida para el acarreo daban sombra al
lares. Los funcionarios públicos ocu- “antiguos” del valle de Casma. ¿Dón- botijo de agua, y transportaban las
paban probablemente las mejores de concentrar el esfuerzo arqueo- piedras en sus espaldas, protegidas
casas, con paredes de piedra y arga- lógico? Desde el principio, Pampa de por almohadillas, de forma muy pare-
masa, en cuyo interior había cáma- las Llamas-Moxeke no dejó de sor- cida a la que debieron utilizar los
ras de almacenamiento y hornacinas prendernos. Pese a que el Período constructores de Huaca A.
para guardar bienes personales. Por Inicial se define por la introducción Tras excavar más de dos metros,
contra, la mayoría de la población, generalizada de la cerámica, la que llegamos al suelo. El volumen de
seguramente campesinos, jornaleros encontramos, no mucha, era harto escombros caídos indicaba que las
y artesanos, vivía hacinada en gru- tosca, sobre todo jarras sin cuello, paredes de las habitaciones centra-
pos irregulares de habitaciones, cuyas modela-das a imagen de las calaba- les, las de mayor tamaño, habían al-
paredes, de caña o madera, estaban zas que se usaban antes de la inven- canzado por lo menos cinco metros
recubiertas de barro. Estas viviendas ción de los vasos de cerámica. Algunos de altura. En la parte alta de las pa-
dejaron pocos restos arqueológicos, a elementos textiles reflejaban los bal- redes encontramos piedras que aún
excepción de algunos cimientos en buceos de ese arte, pero a su lado se conservaban fijas gracias al barro
piedra. yacían tejidos elaborados (diríase que utilizado de argamasa; la cara lisa
Tras cuarenta años desde el des- trenzados a mano más que en un de la piedra constituía la parte vi-
cubrimiento de los yacimientos del telar), característicos de las culturas sible del muro. Las filas superiores
valle de Casma nadie había caído en precerámicas. Abundaban restos de de las paredes se habrían levantado
la cuenta de su verdadera antigüe- plantas cultivadas; sin embargo, en con ladrillos cónicos de adobe cuyo
dad. Las investigaciones habían em- ninguna de nuestras más de 50 catas menor peso habría facilitado la cons-
pezado en 1937, cuando Julio C. Tello de prospección apareció el maíz, una trucción.
excavó el montículo de Moxeke. constante en las poblaciones andinas Las piedras de granito que forma-
Descubrió frisos de adobe de gran posteriores. ban el muro estaban recubiertas con
tamaño con esculturas en altorre- Todos estos datos conferían una una espesa capa de argamasa com-
lieve que representaban figuras gran antigüedad al yacimiento de puesta por barro, sin refinar y repleta
humanas y grandes cabezas. Los fri- Pampa de las Llamas-Moxeke. Lo que de las marcas de dedos característi-
sos, situados en la parte frontal del no esperábamos eran los resultados cas de los albañiles prehistóricos. La

92 TEMAS 37
última capa de argamasa, de exce- das del cuadrante norte. Descubrimos de 3800 años sólo quedan los pies y
lente calidad y rica en arcilla, se había pruebas de un rígido sistema buro- la cola serpentiforme. Los perfiles de
desprendido en la parte superior de crático que controlaba y restringía el felino abundan, sin embargo, en el
las paredes, pero se conservaba bien acceso al montículo. Sin embargo, los arte andino, lo que facilita la recons-
en las zonas bajas. El suelo aparecía controles físicos hallados sugieren la trucción del cuerpo y la cabeza.
finamente enlucido. Los restos de pig- presencia de una poderosa autoridad El área inmediatamente adyacente
mento revelaban que las paredes y el más que unas barreras materiales a la entrada presenta también relie-
suelo se habían pintado de blanco. El insuperables. ves redondeados, cuyos círculos cen-
montículo entero refulgiría bajo el trales encierran cuatro rectángulos
sol del desierto.
Logramos, por fin, delimitar las
paredes del cuadrante norte de Hua-
L a intimidación (o inspiración) de
un visitante empezaba en el mo-
mento en que subía cualquier esca-
de intervalo regular. El mismo diseño
se itera en los extremos de las mazas
que blandían los guerreros victo-
ca A, y con ello reconstruir la confi- linata hasta uno de los dos atrios. En riosos en el cercano yacimiento de
guración de la cima del montículo. El ambos atrios, las paredes del fondo Cerro Sechín, lo que nos lleva a sos-
edificio está constituido por la repe- contenían magníficos frisos, a cada pechar que se trata de un símbolo
tición, en tamaño variable, de una lado de la entrada central, que impre- de autoridad.
unidad de construcción básica: una sionarían al visitante. El friso corres- En el atrio sudoccidental encon-
sala cuadrada cuyas esquinas eran pondiente al atrio nordeste es el mejor tramos una piedra esculpida de unos
redondeadas por el exterior en tanto conservado: esculpidos en bajorre- 50 cm de longitud. Portaba tallada,
que por el interior dos eran redon- lieve, en un sustrato arcilloso, se en una de las caras, una serpiente de
deadas y otras dos formaban ángulo. hallan los restos de dos inmensos feli- doble cuerpo; en un lateral se encuen-
A la entrada de cada habitación había nos, probablemente jaguares. tra la marca de una mano derecha tra-
un umbral en relieve y, en la parte Estas figuras, colosales y enfren- bajada con sorprendente realismo.
superior de las paredes, amplias ala- tadas, de más de seis metros de altura Esta piedra apareció acompañada por
cenas a una altura de 1,25 a dos me- por diez de longitud, flanqueaban la otras dos, más largas y que proba-
tros del suelo. El piso de estas habi- entrada nordeste del montículo. Los blemente la sostenían formando un
taciones cuadradas se cubría con muros curvilíneos del patio resalta- arco donde la serpiente miraría hacia
esteras de junco tejido; todavía que- ban el efecto tridimensional de los
dan las marcas en el enlucido arci- felinos gigantescos. Restos de pig-
lloso que revestía el pavimento. mento rojo sugieren que estuvieron
Las unidades arquitectónicas ma- brillantemente coloreados. Después
yores se encuentran a lo largo del eje
nordeste-sudoeste del montículo; las
habitaciones van disminuyendo de
tamaño conforme nos alejamos del cen-
tro. Los espacios entre las habitacio-
nes cuadradas parecen haber servido
de corredores de acceso. No solían te-
ner ni esteras ni hornacinas.
Para averiguar cómo se aproximaba
la gente a Huaca A y cómo circulaba
por su parte más alta, limpiamos los
atrios nordeste y sudoeste y las entra-
SHEILA POZORSKI, THOMAS POZORSKI

STEVEN N. PATRICIA

3. MUROS DE HUACA A, construidos de bloques de granito recu- bitaciones estaban flanqueadas por columnas de haces de plantas
biertos con capas de barro y de un revestimiento final rico en arci- leñosas recubiertos de argamasa. Ladrillos cónicos de adobe (iz-
lla. Las alacenas guardaban artículos de lujo. Las entradas a las ha- quierda) remataban los muros.

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 93
afuera y la mano hacia abajo: un san- dradas de piedra. Estas hornacinas cenas sí apareció polen de algodón
tuario, pues, o un altar. El rincón siempre aparecían de dos en dos a y de plantas comestibles (judías,
occidental del atrio alojaba también cada lado, a medio metro más o menos patatas, batatas y cacahuetes), señal
un par de piedras largas. Suponemos del suelo; siempre, una de las dos era de que allí se guardaban. Pero, con-
que formarían parte de un segundo mucho más profunda que la otra. trariamente a la opinión establecida
arco; los restos abundantes de comida La función de las hornacinas se pu- de que el maíz era un elemento esen-
a su alrededor, ofrendas quizás, ava- so de manifiesto a raíz de unas exca- cial en las civilizaciones del Nuevo
lan la función sacra de las piedras. vaciones simultáneas realizadas en Mundo, no había rastro de la gra-
Las entradas al interior del mon- un recinto cercano. Allí había una hor- mínea. Miles de huesos de roedores
tículo se angostaban mediante dos nacina vacía, cuya profundidad era de confirman que se trataba de un al-
pilastras enfrentadas, sostenidas en 35 cm, enfrente de otra que aún con- macén.
su cara interna por pequeñas ramas tenía un palo de madera horizontal
trenzadas en un haz del tamaño de
un poste. Elementos de madera mayo-
res, un artículo muy raro en el de-
extendiéndose desde su centro. El
poste estaba incrustado en los escom-
bros, lo que nos obligó a limpiar la
H ay pistas muy sugestivas sobre
los posibles responsables de
Huaca A y del control de las entra-
sierto, constituirían los dinteles de parte alta del muro; así descubrimos das y salidas de los productos. Los teji-
algunas entradas y de casi todas las que estaba alojado en una cámara de dos de mayor calidad se recuperaron
alacenas u hornacinas que se abrían piedra bien construida de más de dos en el montículo, al igual que muchas
en las paredes del interior de las metros. Una vez libre de escombros, cuentas de turquesa y la única figu-
estancias. Una puerta de grandes lo empujamos a través de la abertura rita de madera. Estos artículos abo-
tablones controlaba el acceso desde hasta que encajó en la cavidad de la nan la hipótesis de que sólo la elite
la entrada nordeste del montículo. pared opuesta, impidiendo el paso al pudiente de la ciudad tenía fácil ac-
Instalada en el lado contrario de la recinto, como había hecho 3800 años ceso a Huaca A; si las clases inferio-
pared del friso, la puerta constaba atrás. res hubieran podido entrar, habría-
de cuatro maderos verticales, de unos ¿Por qué atrancaban todas las mos encontrado también restos de
tres metros y medio de longitud, mon- entradas? No hay indicios de que sus pertenencias.
tados a cada lado de la entrada. Otros Huaca A estuviera habitado: ni hoga- La unidad constituida por la habi-
seis tablones, de 4,1 metros de largo, res para cocinar, ni restos de comida. tación cuadrada que dominaba Hua-
encajaban en el espacio libre que que- El montículo no era un palacio con ca A tiene su réplica en las líneas
daba entre los maderos verticales y extremas medidas de seguridad, ni de edificios públicos de tamaño
las paredes. Sus anchos y afilados una residencia real. Sí parece que se intermedio que cursan paralelas al
extremos se alternaban para crear le destinara a almacenar mercan- eje principal del yacimiento. Cada
una barrera de entrada. cías y otros objetos de valor. Durante recinto inmediato a la elevación prin-
Otros accesos a Huaca A, 93 en to- la excavación encontramos muy po- cipal está formado por una de estas
tal, estaban protegidos por uno o más cos útiles, lo que era de esperar, pues unidades; el núcleo central de cada
mecanismos de cierre con barras o se los llevarían al abandonar el montículo pequeño de las alinea-
vallas, un sistema desconocido hasta asentamiento. Quedaban fragmen- ciones más largas consta de una so-
entonces en los asentamientos perua- tos de tejido en las alacenas, proce- la habitación cuadrada. Estos edi-
nos antiguos. Cuando empezamos a dentes de telas almacenadas y de ficios los ocuparían los burócratas
limpiar estas entradas descubrimos recipientes fabricados con ellas. En que controlaban el trasiego de mer-
en sus laterales unas hornacinas cua- las muestras recogidas en las ala- cancías.
Detrás de algunos de los montícu-
los pequeños quedaban restos de casas
de los ricos. Igual que los montículos
SHEILA POZORSKI, THOMAS POZORSKI

y los recintos, estas estructuras, bien


edificadas con altas paredes de pie-
dra enlucidas con barro, se alineaban
también con el eje del yacimiento.
Hay, además, pruebas claras de ta-
reas domésticas. En una de las habi-
taciones aparece un gran hogar cua-
drado, delimitado con piedras y con
una oquedad circular para el fuego.
En las casas de la elite se destina-
ron, para depósito, salitas que con-
tenían tinajas, habitaciones con ala-
cenas y cámaras subterráneas. Sin
embargo, las residencias carecen de
la simetría bilateral de la arquitec-
tura pública y están rodeadas de des-
perdicios.
El interior de Huaca A y de los pe-
queños montículos y recintos se con-
servó limpio de productos de desecho
domésticos. La basura proporciona,
pues, la mejor información que tene-
4. ANTIGUOS FRISOS, visibles todavía en la parte inferior de los muros que flanqueaban la mos sobre la vida de los burócratas.
entrada principal del montículo de Huaca A. Dentro y alrededor de las casas de la

94 TEMAS 37
elite aparecen con frecuencia frag-
mentos de figuritas de cerámica.
También encontramos muchos tro-
zos de morteros y manos de almirez
de piedra; en ellos había aún restos
del pigmento rojo.
De sumo interés, teniendo en cuen-
ta el grado de burocracia del yaci-
miento, son lo que parecen cuños de
sello y sellos cilíndricos de cerámica.
Ninguno de los dos tipos acostumbra

SHEILA POZORSKI, THOMAS POZORSKI


darse en el área andina. Aunque las
culturas andinas posteriores utili-
zaban cuños para imprimir dibujos
en la cerámica, no parece que ésta
fuese su función en Pampa de las
Llamas-Moxeke. En cambio, dos ejem-
plares contenían restos de pigmento
rojo, lo que indica que sirvieron para
aplicar una decoración cromática en 5. PIEDRA TALLADA (procedente posiblemente de un altar) encontrada en el patio de Hua-
superficies, tejidos o piel humana. Es ca A. Presenta grabadas sus caras frontal e inferior. En su origen, se apoyaba sobre dos pie-
posible que tales sellos fueran sím- dras sin trabajar y a su alrededor habría ofrendas de alimentos.
bolo de poder y autoridad, igual que
ocurría en los centros de las antiguas
civilizaciones mediterráneas y del mientos del complejo entre sí y con cuadradas. En la mitad frontal de
Próximo Oriente, en los que son más Pampa de las Llamas-Moxeke. dicha parte alta del cerro encontra-
frecuentes. mos los restos de un centenar de
Las casas donde vivía la gente co-
mún comparten algunos rasgos con
la arquitectura doméstica de los gru-
N uestras campañas de 1992 y de
1993 se centraron en el yaci-
miento mejor conservado del comple-
columnas redondas hechas de haces
de caña, cuerdas y piedras cubiertos
de mortero y argamasa de barro. Estas
pos de elite; después de todo, reali- jo de Sechín Alto, Taukachi-Konkan. columnas sostenían un techo, rasgo
zaban muchos de los mismos que- Los habitantes de Taukachi-Konkan distintivo por único, que daría som-
haceres domésticos. Abundan los utilizaron los mismos tipos de cerá- bra a los miembros de la elite y les
restos de preparación de comida y de mica y elementos arquitectónicos protegería de las miradas.
otras actividades diarias, y los fogo- que habíamos visto cinco kilómetros El Cerro de las Columnas debió de
nes cuadrados, delimitados con pie- más al sur. Los montículos princi- ser residencia de un personaje prin-
dras, son también frecuentes, aun- pales contenían las mismas unidades cipal, el señor quizá del complejo de
que menores. Pero el grueso de la de habitaciones cuadradas, alacenas Sechín Alto o de todo el sistema del
población cocinaba en fogones con y entradas restringidas que en los valle de Casma. Además del patio cu-
forma de trébol: tres piedras ergui- yacimientos de tamaño intermedio. bierto, había habitaciones techadas
das servían de soporte a recipientes El centro del asentamiento está y tachonadas de hornacinas que se
de fondo redondeado. Hay otras dife- abierto, formado por varias plazas destinarían a guardar los productos
rencias sustanciales entre las casas rectangulares, amplias y unidas por de gran valor recibidos o regalados.
de los ricos y las de los pobres; las alineaciones de montículos de tamaño En otras habitaciones, probables
habitaciones de éstos, más peque- medio. Dos grandes montículos se estancias de reuniones o audiencias,
ñas, eran irregulares y estaban agru- abren hacia unas plazas circulares hay hornacinas someras, más apro-
padas; los muros poseían pocas hile- hundidas, similares a la que se piadas para sentarse. Las habitacio-
ras de piedra y el resto del lienzo de encuentra al lado de Huaca A. La nes situadas en la mitad posterior de
pared era de caña o madera, reves- datación por radiocarbono de seis la parte alta del montículo presentan
tidas de barro. muestras proporciona fechas que se una disposición irregular y son me-
Aunque nuestras excavaciones escalonan desde el 2000 hasta el nos accesibles; serían los aposentos
revelaron una sociedad de una com- 1300 a. C. privados. En la misma zona hay dos
plejidad insospechada para su época, Los yacimientos, aunque pareci- estructuras redondas y sin respira-
la continuación de las mismas nos dos en algunos aspectos, presentan deros (para usos religiosos de rele-
hizo tomar conciencia de una enti- diferencias muy significativas, lo que vancia menor).
dad política integrada y de mucho nos ha inducido a advertir que la tem- La situación de este palacio en
mayor calado. En el brazo septen- prana sociedad del valle de Casma Taukachi-Konkan es lógica, si con-
trional del valle de Casma se encuen- encerraba una complejidad mucho sideramos que el complejo de Sechín
tra el Complejo de Sechín Alto: cua- mayor de lo que habíamos imaginado. Alto constituyó seguramente la capi-
tro yacimientos que en conjunto La principal elevación de Taukachi- tal de una entidad política que abar-
abarcan 10,5 kilómetros cuadrados, Konkan, el Cerro de las Columnas, caba todo el valle. Pese a que ambos
más de cinco veces el área de Pampa difiere de cualquier otro de los mon- yacimientos son centros importan-
de las Llamas-Moxeke. Hasta el año tículos excavados. Se sitúa en el tes, ahora sabemos que formaban
1992 sólo se había excavado con rigor extremo occidental del yacimiento y parte vital de una sociedad aún más
científico el menor de los cuatro su parte más alta se divide en dos extensa y compleja que estaba muy
núcleos, Cerro Sechín. Desde enton- grandes patios centrales, a cuyo alre- desarrollada en el año 1800 a. C.
ces hemos cosechado numerosas prue- dedor se disponen simétricamente Tras perdurar durante la mayor
bas que relacionan todos los yaci- numerosas unidades de habitaciones parte del milenio, se abandonaron

CIVILIZACIONES ANTIGUAS 95
esas ciudades. Los muchos edificios
que quedaron sin terminar en los COLABORADORES DE ESTE NUMERO
dos asentamientos sugieren un fi- Asesoramiento y traducción:
nal brusco, no un declive gradual.
J. García de la Mora: Reparto del poder en una ciudad mesopotámica, La vida diaria
Al principio, se especuló con la posi- en el antiguo Egipto, Vida provinciana en el imperio azteca; Francesc Asensi: El se-
bilidad de que invasores proceden- creto de Nabada; Victoria Laporta: Jardines botánicos y parques zoológicos de tiem-
tes de las culturas del altiplano pos remotos; Leonor Vernet: Arcos y bóvedas del Próximo Oriente; Ana María Rubio:
hubieran declarado la guerra a los Degradación del suelo en la Grecia antigua; A. Blanco Freijeiro: Planos del templo de
asentamientos costeros, destru- Apolo en Dídyma; Josep M.a Fullola: Ciudades andinas de la antigüedad.
yendo su civilización. Las pruebas
de la desaparición del Período Inicial Portada: Joachim Bretschneider, Ricardo Mar y J. Ruiz de Arbulo
coinciden con la súbita aparición del
maíz, la domesticación de los anima- INVESTIGACION Y CIENCIA
les, nuevos tipos de instrumentos y DIIRECTOR GENERAL José M. a Valderas Gallardo
estilos de edificación diferentes. DIRECTORA FINANCIERA Pilar Bronchal Garfella
Hemos descubierto recientemente, EDICIONES Juan Pedro Campos Gómez
sin embargo, que los conflictos inter- Laia Torres Casas
nos debilitaron la cultura del valle de PRODUCCIÓN M.a Cruz Iglesias Capón
Casma, favoreciendo la causa de los Albert Marín Garau
SECRETARÍA Purificación Mayoral Martínez
invasores.
ADMINISTRACIÓN Victoria Andrés Laiglesia
Las esculturas de piedra de Cerro SUSCRIPCIONES Concepción Orenes Delgado
Sechín nos muestran, a tamaño natu- Olga Blanco Romero
ral, guerreros victoriosos y sus víc- EDITA Prensa Científica, S. A. Muntaner, 339 pral. 1. a
timas mutiladas: clara representa- 08021 Barcelona (España)
ción de una batalla. La pintura facial Teléfono 934 143 344 Telefax 934 145 413
de los guerreros y los símbolos de www.investigacionyciencia.es
sus mazas de guerra, compuestos
por un rectángulo dentro de un círcu- SCIENTIFIC AMERICAN
lo (como los del friso de Huaca A), EDITOR IN CHIEF John Rennie
EXECUTIVE EDITOR Mariette DiChristina
apoyan la hipótesis de vencedores
MANAGING EDITOR Ricki L. Rusting
locales. Pero la vestimenta de las SENIOR EDITOR Michelle Press
víctimas se parece mucho a la de las NEWS EDITOR Philip M. Yam
figuras humanoides que decoraban SPECIAL PROJECTS EDITOR Gary Stix
la fachada del templo del montículo SENIOR WRITER W. Wayt Gibbs
de Moxeke. EDITORS Mark Alpert, Steven Ashley,
Sólo podemos adivinar qué faccio- Graham P. Collins, Carol Ezzell,
nes combatieron entre sí. Cerro Steve Mirsky y George Musser
PRODUCTION EDITOR Richard Hunt
Sechín tal vez conmemore la victoria GENERAL MANAGER Michael Florek
de una parte de la elite sobre otra; VICE PRESIDENT AND MANAGING DIRECTOR, INTERNACIONAL
quizá los burócratas, asociados con Dean Sanderson
las actividades más seculares de Hua- PRESIDENT AND CHIEF EXECUTIVE OFFICER
ca A, depusieron a la jerarquía reli- Gretchen G. Teichgraeber
giosa de Moxeke en un conflicto de- CHAIRMAN John Sargent
cisivo entre iglesia y estado. O quizá
las esculturas representen una rebe- DISTRIBUCION PUBLICIDAD
lión popular contra la burocracia pro- para España: GM Publicidad
liferante. Conforme crecían estas pla- Edificio Eurobuilding
LOGISTA, S. A. Juan Ramón Jiménez, 8, 1.a planta
nificadas ciudades y aumentaba el Aragoneses, 18
número de señores, las exigencias 28036 Madrid
(Pol. Ind. Alcobendas) Tel. 912 776 400 - Fax 914 097 046
sobre el pueblo pudieron volverse 28108 Alcobendas (Madrid)
excesivas. Tel. 914 843 900 Cataluña:
QUERALTO COMUNICACION
para los restantes países: Julián Queraltó
Prensa Científica, S. A. Sant Antoni M.a Claret, 281 4.º 3.a
Muntaner, 339 pral. 1.a 08041 Barcelona
08021 Barcelona Tel. y fax 933 524 532
BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA Teléfono 934 143 344 Móvil 629 555 703

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THE ORIGINS AND DEVELOPMENT OF THE
ANDEAN STATE. Dirigido por Jonathan Copyright © 2004 Prensa Científica S. A. Muntaner, 339 pral. 1.a 08021 Barcelona (España)
Haas, Sheila Pozorski y Thomas Pozors-
ki. Cambridge University Press, 1987. Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción en todo o en parte por ningún medio
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VILIZATION. Richard L. Burger. Thames El nombre y la marca comercial SCIENTIFIC AMERICAN, así como el logotipo correspondiente,
and Hudson, 1992. son propiedad exclusiva de Scientific American, Inc., con cuya licencia se utilizan aquí.
EARLY CIVILIZATIONS IN THE CASMA VA- ISSN: 1135-5662 Dep. legal: B. 32.350 – 1995
LLEY, PERU. Sheila Pozorski y Thomas
Pozorski en Antiquity, vol. 66 n.o 253, pá- Imprime Rotocayfo-Quebecor, S.A. Ctra. de Caldes, km 3 - 08130 Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona)
ginas 845-870, diciembre de 1992.
Printed in Spain - Impreso en España

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