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Comunicación y Educación desde la Cultura

Para pensar la comunicación y la educación desde la cultura realizaremos un recorrido conceptual por
diferentes autores, que nos ayudará a entender este eje:

Principalmente partimos que comprendemos a la “educación en sentido amplio y a la comunicación como


producción de sentidos, lo que no nos permite pensarlos como compartimientos estancos...” "Repensar la
comunicación mas allá del sesgo instrumentalista que la reduce a “medios”, transmisión”, “información” para
devolverle su dimensión humana y social: entenderla como un acto social productor de relaciones y de
sentidos, acto de construcción colectiva, atravesado por la historia y la cultura.” (Cátedra ComyEdu).

Los actores sociales son sujetos que están en relación con otros individuos y transitan las instituciones en la
vida cotidiana. En relación con los otros y con las instituciones construyen la cotidianidad mediante distintas
relaciones. Jesús Martin Barbero explica que “...los procesos de comunicación son una urdimbre de
significaciones, esto quiere decir procesos de construcción y apropiación de los sentidos de la vida
cotidiana...”

Para entender la conformación del sujeto tomamos a Buenfil Burgos, que plantea una diferencia entre lo que
es la conformación del sujeto social y el sujeto educativo. Este se constituye a partir de su inserción en
distintos espacios sociales como los institucionales: la familia, la escuela, etc. o los no institucionales de la
vida cotidiana, se conforma como sujeto activo, capacidad creativa y constructiva, etc.

El sujeto social se constituye dentro de varias prácticas sociales las cuales están atravesadas por la ideología,
estas prácticas pueden ser políticas, económicas, jurídicas, etc. “El sujeto social se constituye mediante
interpelaciones de diversa índole que aluden a múltiples polos de identidad.” “El sujeto social se constituye en
un proceso de sobredeterminación”, ésto significa que el sujeto está siendo interpelado por una diversidad de
referentes inmersos en una especificidad pero que conservan la diferencia, este proceso no da cuenta de una
mezcla de posiciones, sino de estructuración en un momento dado un núcleo articulador.

Entonces, el sujeto social se conforma a partir de su inserción en diferentes prácticas en espacios sociales
distintos. Las prácticas educativas también son prácticas sociales porque introducen a los individuos a una
multiplicidad de contradicciones ideológicas y porque están marcadas por determinaciones de formación
social.

Como señala Buenfil Burgos lo que concierne a un proceso educativo consiste en que “a partir de una práctica
de interpelación, el agente se constituya como un sujeto de educación activo incorporando algún nuevo
contenido valorativo, conductual, conceptual, que modifique su práctica cotidiana en términos de una
transformación radical o en términos de una reafirmación más fundamentada.” Desde la perspectiva de la
educación critica daría al sujeto elementos para denunciar, criticar, rechazar o transformar las relaciones de
opresión. En cambio, una educación con interpelaciones acríticas estarían dando al sujeto elementos nuevos
para justificar, aceptar y reproducir elementos de opresión.

“Toda práctica cultural está producida por un sistema de disposiciones (hábitus) constituido en la relación con
condiciones estructurales, a la vez que un sistema de reconocimiento constituidos en la relación con
determinadas interpelaciones, por lo que implica una dimensión/inversión sociocultural, como producto de
una historia colectiva mediatizada en una sociedad situada.” (Cátedra ComyEdu). Pierre Bourdieu define al
hábitus como un sistema de relaciones históricas depositadas en cuerpos individuales como esquemas
mentales y corporales de acción. Son estructuradas estructuradas predispuestas a actuar como estructuras
estructurantes. Lo que implica definirlas como disposiciones a actuar de una determinada forma.

Por otro lado, también observamos a Tom Salman que define a la cultura visible y accesible como procesos
rápidos de interacción, de estrategia, de políticas, de iniciativa y de cultura cotidiana, que desnaturaliza el
legado histórico que tenían las clases menos pudientes como un actor destinado a transformar la historia. Y la
cultura no-visible como “una dimensión desapercibida, rutinaria, no-explícita, no-discursiva, pero muy
concreta y práctica”. Este concepto pretende observar la diversidad cultural dentro de un sector social, y la
multitemporalidad de los procesos de cambio.

Jorge Huergo explica que la interpelación es vista como una invitación en la cual yo puedo reconocerme,
puedo adherir o permanecer ajeno a esta propuesta. Es necesario que haya referentes como pares, para que el
sujeto pueda involucrarse y así crear espacios de producción. Esto a su vez genera una transformación en los
distintos espacios donde el sujeto se interrelaciona, y produce sentidos.

Siguiendo esta idea, Freire menciona el “universo vocabular”, es el conjunto de palabras o el lenguaje con que
los sujetos interpretan el mundo. Mientras que el “universo temático” contiene los temas y problemas que son
más significativos para los educandos, y que tienen relación con los temas preponderantes en una época.
Incluye en el universo vocabular los lenguajes, las inquietudes, las reivindicaciones y los sueños de los
sectores populares. Se necesita conocer al destinatario, al interlocutor, conocer y reconocer sus prácticas
socioculturales. Producir acciones estratégicas requiere reconocer el universo vocabular y la prealimentación
de las acciones estratégicas. Se propone trabajar con el otro en la búsqueda de sus propias formas de
organización, y no para el otro.

Entonces, en la conformación del mundo cultural se producen adhesiones a determinados discursos que
modelan, reafirman y transforman nuestras prácticas heredadas. Resulta imposible desprendernos de este
“mundo cultural” que nos otorga los marcos de comprensión de nuestra realidad más inmediata. Los espacios
nos habitan y nosotros somos habitados por ellos; es decir, nos portan de significados y, a la vez, los
resignificamos a partir de otras prácticas que ponemos en juego allí.

Peter McLaren explica que “la importancia del lenguaje reside en el hecho de que es por medio de él que
nombramos la experiencia y que actuamos como consecuencia de las maneras en que interpretamos o
malinterpretamos esa experiencia.” Aclara que ”como una práctica humana socialmente organizada y
culturalmente producida, el lenguaje nunca actúa por sí mismo sino solamente en conjunción con los lectores,
sus localizaciones sociales, sus historias y sus necesidades y deseos subjetivos. Sólo cuando podemos
nombrar nuestra experiencia -dar vos a nuestro propio mundo y afirmarnos como agente social activo con
voluntad y propósito- estamos en condiciones de empezar a transformar el significado de esa experiencia por
medio del examen crítico de los presupuestos sobre los cuales se construyen esas experiencias.”

Por último, tomamos a Ricardo Nassif que plantea a la educación no como algo estático sino como un proceso
en constante movimiento, y dentro de esta coexisten dos funciones: la de conservación o reproducción y la de
renovación o transformación de la vida sociocultural y del hombre inmerso en esa vida. Sostiene que “ la
educación genera más educación” La coexistencia de estas dos comprueba la doble dialéctica “ las
contradicciones internas del fenómeno educativo reflejan las contradicciones de la sociedad, y están
condicionadas por las mismas; pero al mismo tiempo la educación puede llegar a constituir… un medio para
que el sujeto tome conciencia de las contradicciones de su contorno.”

Bibliografía
Documento de Cátedra: Comunicación y Educación aproximaciones. Primera parte: perspectivas y
reflexiones en Comunicación / Educación. Jorge Huergo.
Documento de Cátedra: Una primera aproximación al campo de Comunicación/Educación
Documento de Cátedra: Lo que articula lo educativo en las prácticas socioculturales. Jorge Huergo. Instituto
de Cultura Popular. 2003
Documento de Cátedra: “Cultura, comunicación y educación en ámbitos sociales”
Documento de Cátedra: Peter McLaren: Sobre la subjetividad. Extracto seleccionado del capítulo “Desde los
márgenes: Geografía de la identidad, la pedagogía y el poder” incluido en Peter McLaren, Pedagogía,
identidad y poder, Santa Fe, Homo Sapiens, 1998.
Documento de Cátedra: Paulo Freire: "La importancia del acto de leer",12 de noviembre de 1981
Jesús Martín Barbero, De los medios a las mediaciones. Barcelona. 1987.
Ricardo Nassif, (1982) Teoría de la educación, Cincel-Kapelusz, Madrid, Introd. y cap.14.
Rosa Nidia Buenfil Burgos, "El debate sobre el sujeto en el discurso marxista: Notas críticas sobre el
reduccionismo de clase y educación". México, Instituto Politécnico Nacional, Tesis DIE 12, Introducción y
Consideraciones finales.
Rosa Nidia Buenfil Burgos, Análisis de discurso y educación. Publicado por el Departamento de
Investigaciones Educativas Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico
Nacional. DIE 26, México, 1992.
Paulo Freire, Capítulo 3 de "Pedagogía del oprimido"
Tom Salman. Organizaciones sociales, cambios y cultura popular.

1.-Los medios de comunicación, la cultura, la educación y el aprendizaje

Los Medios de Comunicación y la Educación constituyen un binomio inseparable desde el punto de vista del
periodismo y de la información como vehículos de socialización y de mejora espiritual e intelectual. Desde la
perspectiva de la educación, y si nos plantearnos la directa influencia de los medios de comunicación en la
sociedad actual, se contempla la enseñanza como una alternativa para poder superar el dominio al que
estamos sometidos (no debemos dejar de puntualizar que este “dominio” es, en parte, voluntario y
consentido).

Está claro que existe una abusiva presencia de los medios de comunicación audiovisuales en los más variados
espacios de nuestra vida. Hasta las relaciones familiares y con los amigos se encuentran muchas veces
mediatizadas por la inconsciente actuación de los medios. Lo más grave es que la mayor parte de la población
no toma (no tomamos) conciencia; y la actitud ante los “mass-media” es totalmente pasiva y sumisa, casi
como la de los siervos y los esclavos ante el poderoso señor, en este caso disfrazado de “dios mediático y/o
audiovisual”.

Es cierto que la mayoría de las veces no somos más que meros receptores pasivos que en ningún momento
nos planteamos reaccionar ante las manipulaciones ideológicas que la comunicación audiovisual lleva
consigo. Nos dejamos distraer, y basta. Lo que debemos hacer no es considerar a los medios como la “bestia
negra” de nuestra sociedad, sino todo lo contrario: debemos ser conscientes de las propiedades que los medios
audiovisuales tienen para el desarrollo de las personas. Es obvio que cada una de estas empresas en sus
diversas modalidades tiene un lenguaje específico y propio que es necesario conocer y dominar para poderlo,
de manera paralela, entender, interpretar y utilizar.

1.1.-Compatibilizar la educación con los “medios”

Es imprescindible que la educación en general y el colegio en particular afronten el reto de enseñar y de


incorporar en su currículo la EDUCACIÓN para la COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL , y no sólo para que
los alumnos estén atraídos por los medios sino como beneficio para todos, en general, como futuros
consumidores de medios audiovisuales que somos. Educadores inexpertos y expertos no educadores son dos
binomios abocados al fracaso. El éxito de esta enseñanza está, a nuestro entender, en intentar crear entre los
dos grupos antedichos unos productos y unas pautas de trabajo que al final resulten atractivos para quien, en
definitiva, tiene que prepararse para recibir la avalancha informativa, sobre todo de los medios de
comunicación: nos referimos al alumno.

Debemos hacer hincapié en los parámetros formativos partiendo de la base de que la media de los ciudadanos
delante del televisor sobrepasa las 3 horas diarias, esto es, ronda los 200 minutos. Por ello barajamos los
siguientes consejos, que indican que veríamos mucho mejor la televisión si:

1.-Aprovecháramos sus posibilidades de comunicación y de socialización en la familia y en la escuela.

2.-Se diferenciaran claramente los contenidos informativos y formativos de aquellos otros que tienen
que ver con la publicidad.

3.-Las instituciones se dotaran de organismos de vigilancia y de control de la normativa existente sobre


televisión.

4.-Desde todas las instituciones se promoviera más la formación audiovisual de padres, de niños y de
profesores.

5.-No utilizáramos la televisión como madre o niñera.

6.-Aprendiéramos a utilizar el enorme potencial que tiene para la educación o el entretenimiento de los
niños.

Evidentemente, para que estos consejos funcionen, no deben ser asumidos como parte de un manual de
prácticas saludables para enseñar a ver la televisión. La pretensión ha de ser el abrir un foro de debate sobre lo
contraproducente que puede llegar a ser el consumo indiscriminado de la televisión en general para
concienciar a los padres y a los profesores de lo necesario que es que conozcan con antelación la
programación. Es preciso mantener una actitud crítica respecto a los programas de televisión ya que ellos son
los que promueven, por la propia dejadez de los tutores, los estereotipos y los modelos sociales inadecuados
para los más jóvenes de nuestra sociedad, e incluso para aquellos que no lo son tanto. La tarea es de todos.
2.-El sector de los medios de comunicación: pluralidad, potencialidades, ventajas e inconvenientes

El sector que abarcan hoy en día los medios de comunicación es tan amplio y complejo como las propias
sociedades a las que sirven. Los profesionales de estos medios tienen en sus manos una gran herramienta, la
información y la comunicación, que afecta a toda nuestra vida: nuestra manera de trabajar y de negociar, de
educar a nuestros hijos, de estudiar e investigar, de formarnos y entretenernos. En palabras de Kofi Annan,
Secretario General de Naciones Unidas, "de lo que se trata no es de lograr más información en más lugares,
sino de instaurar una sociedad de la información - abierta y sin exclusiones - en que los conocimientos
brinden capacidad a todos los pueblos y sirvan para mejorar la condición humana. Los medios de
comunicación son partes interesadas en este empeño y la libertad de la prensa es indispensable para que
cumplan su papel fundamental".

Así pues, los medios, en sus diversas formas, tienen un cometido indispensable como actores en el desarrollo
y promoción de las relaciones entre los pueblos, fomentando el reconocimiento y el respeto de la identidad
cultural, la diversidad cultural y lingüística, las tradiciones y las religiones, fundamentales para el desarrollo
sostenible, y que se reconocen en documentos como la Declaración Universal de la UNESCO sobre la
Diversidad Cultural.

El entorno en el que operan los medios influye en la consecución de estos fines. Es evidente que se precisa el
respeto por los principios de libertad de prensa, libertad de expresión y libertad de información consagrados
en la Resolución 59 de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 14 de diciembre de 1946, y en el
artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948: "Todo individuo tiene derecho a la
libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de
investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier
medio de expresión". Es decir, que estén exentos de monopolios de cualquier tipo, que reflejen el abanico más
amplio posible de opiniones, bajo diferentes formas de propiedad, que apoyen la diversidad ligüística y
cultural, y que haya un acceso equitativo a la comunicación.

2.1.-La aparición de las Nuevas Tecnologías

La aparición de las nuevas tecnologías de la comunicación ha supuesto que el monopolio que las instituciones
tradicionales de los medios de comunicación (periódicos, radio, televisión, servicios por cable, etc.) tenían
sobre la difusión de las informaciones se haya visto rápidamente erosionado por las redes digitales, no sólo
porque prácticamente cualquiera que tenga acceso a una computadora puede convertirse en un reportero o
editor, sino por el diálogo e interacción surgida con sus respectivos públicos, y su función arbitral se ha
debilitado desde el decenio de 1990, además de reportar más cambios en las funciones profesional y social del
periodista.

Los comunicadores deben hacer frente al desafío que representan otras fuentes informativas sin los mismos
criterios profesionales o de calidad. En este sentido, se debe fomentar la formulación de legislaciones que
garanticen la independencia y pluralidad de los medios de comunicación al mismo tiempo que las
compatibilicen con la lucha contra los contenidos ilícitos y perjudiciales, incrementando la conciencia de la
dimensión ética en la utilización de las nuevas tecnologías.

Para afrontar estos y otros nuevos retos en el ejercicio de su actividad, los profesionales del periodismo, como
analistas especialmente calificados por su preparación para interpretar los acontecimientos de cada día, han de
estar convenientemente formados. Tal vez, las primeras barreras en las que podría pensarse serían las
externas, como legislaciones intervencionistas, demandas de las audiencias, supeditación a la publicidad. Pero
hay otras más preocupantes, como son la formación inicial y continuada, la regularización del acceso y
ejercicio de la profesión, las condiciones de trabajo y situación laboral, enfrentar el reto que suponen los
cambios tecnológicos,...

Desde los organismos internacionales encargados de llevar a buen término la Sociedad de la Información,
UNESCO, Organización Mundial de las Telecomunicaciones, Organización Mundial de la Propiedad
Intelectual y Organización Mundial del Trabajo, se concibe al nuevo periodista como un mediador, rol
tradicional que ha tenido entre la fuente y el receptor, pero también como un educador y un vigilante que vele
por la implantación de los sistemas democráticos.

2.2.-Competencia de intereses

En el nuevo y globalizado sistema mediático existe una competencia de intereses políticos y económicos, de
modo que la concentración de la propiedad de los medios de comunicación puede reflejar un predominio de
grupos de empresas locales o de multinacionales extranjeras, de grandes empresas de radio y teledifusión del
sector público y de medios de comunicación impresos que apoyan a los gobiernos, o bien de otras variantes,
que los critican. Los gobiernos han vendido muchas veces parte o la totalidad de sus acciones en las
organizaciones de difusión, al mismo tiempo que mantienen cierto control sobre las normas, el contenido, la
ética y otros aspectos semejantes.

La revolución global de la información ha afectado también a las culturas y los valores sociales, aunque los
cambios son difíciles de concretar y documentar. Existe una inquietud generalizada en torno al dominio
aplastante del idioma inglés, al igual que de la cultura y los valores de los Estados Unidos, lo cual se percibe,
a menudo, como una amenaza para los valores locales. Sin embargo, la cultura nunca permanece estática, y la
mayoría de las comunidades aplauden el intercambio y el diálogo.

Hay también una creciente convergencia entre las noticias y el espectáculo en los medios de comunicación.
La amenaza proviene no sólo de presiones externas, como la influencia política, económica y de otra índole
sobre las organizaciones de suministro de noticias, sino también presiones internas: políticas editoriales que
favorecen un estilo más entretenido, animado y/o agresivo, o un enfoque que se pliega más a las exigencias de
poderosos intereses creados. Por tanto, se han producido en el sector grandes cambios en cuanto a la calidad
en los últimos años, como pueden ser el aumento de programas de tele-realidad, noticias durante las 24 horas,
periódicos gratuitos en las grandes ciudades y noticias ofrecidas por personas que no son profesionales ni
periodistas, especialmente en la red de Internet. La calidad de esta producción ha sido ampliamente criticada,
y no suele alcanzar los niveles mínimos que se consideraban anteriormente como decisivos.

Los cambios tecnológicos están aportando la creación de nuevos formatos y proseguirán en esa línea, sin que
ello hipoteque el futuro del material impreso como los libros, los periódicos y otros productos de papel.
Mientras tanto, la radio ha ganado terreno y ha experimentado incluso revoluciones en muchos países gracias
a nuevos competidores y a la radio por satélite y por Internet.

Se han revolucionado los procesos de recogida, publicación y distribución de noticias e información, así como
los productos, servicios y formas de trabajo conexos, y ello ha influido en la calidad del trabajo. Los editores
de los periódicos están yendo ahora mucho más allá de lo que sería la simple reproducción de facsímiles
"on line" de los periódicos, explotando activamente las oportunidades de ofrecer nuevos y diversos productos
y servicios que superan a los productos impresos: noticias de última hora y alertas, boletines
informativos, Weblogs y grupos de debate, mientras que otros se concentran en información para públicos
especializados.

2.3.-Nuevas condiciones laborales

Del mismo modo, las nuevas tecnologías han afectado a la vida laboral de los periodistas, tanto de forma
negativa como positiva. Sin embargo, la mayoría piensa que sus competencias periodísticas tradicionales
siguen siendo importantes: comprobar hechos y, de ser posible, hablar con las fuentes; perseguir las grandes
noticias; no aceptar rumores o simples opiniones sin verificar; ir al fondo del suceso y considerar diferentes
puntos de vista.

De los resultados de una investigación llevada a cabo por la Comisión Europea en 2002 se desprendió
claramente la incidencia positiva que la sociedad de la información tiene en la calidad de los empleos,
especialmente por lo que respecta a un mayor grado de responsabilidad, la creación de calificaciones
adaptables, la aparición de nuevas formas de organización del trabajo, la generación de oportunidades
adicionales en materia de flexibilidad y de equilibrio entre la vida laboral y la vida privada, así como el hecho
de facilitar el acceso al mercado del trabajo.
No olvidemos tampoco que quedan aún por realizar grandes adaptaciones en el sector, especialmente en lo
que se refiere al marco normativo en áreas concretas: políticas tecnológicas gubernamentales, diálogo social y
efectos sobre el empleo, difusión de la privacidad, protección de la propiedad intelectual, etc. En todos está,
como es claro, el que esas mutaciones se hagan con consenso y en beneficio de la sociedad al completo. Ahí
estamos.

3.- La producción televisiva: claves y pautas para la confección de programas audiovisuales”

La producción es el trabajo que sustenta y da forma a los contenidos que se ofrecen en la parrilla de
programación. Un productor es, en breves palabras, el encargado de conseguir todo lo necesario para que un
contenido audiovisual esté en marcha, esto es, para que sea una realidad. Por ello requiere un amplio y
profundo conocimiento de los distintos profesionales que conforman el trabajo en televisión: operadores de
cámara, redactores, presentadores, técnicos, y un sin fin de elementos que pueden intervenir según el
programa para el que esté trabajando. Su tarea va mucho más allá de la gestión de los recursos humanos. Por
ello es un error considerar que el productor es un sencillo administrador a las órdenes del director del
programa. Al contrario, es una suerte de “gerente”, necesario en televisión, pues su versátil conocimiento de
las rutinas televisivas le permite conocer, evaluar y solucionar los diversos problemas que puedan derivarse
del trabajo de los demás.

Se le considera una persona dinámica, de mente abierta y muy implicada en el trabajo en equipo, la principal
característica del trabajo en televisión. Tiene, o debe poseer, una visión amplia y planificada de todos los
pasos acontecidos en el trabajo audiovisual.

Por ejemplo, en una retransmisión deportiva como una vuelta ciclista, el productor es el encargado de
contratar y organizar la relación de personal necesario para cubrir tal evento. Asimismo, se ciñe a un
presupuesto asignado por la empresa y con el que deberá determinar el número de tareas en función de los
trabajadores disponibles.

En líneas generales, ante un proyecto audiovisual el productor:

a) Analiza la naturaleza del programa, la idea y los proyectos audiovisuales,


b) organiza el lugar de desarrollo de los mismos (exteriores-interiores-estudio),
c) estudia el presupuesto,
d) prepara un flujo de trabajo para cada uno de los profesionales que intervienen en la creación
del programa – técnicos, redactores, presentadores, equipos ENG, subcontratas, etc. -,
e) analiza la localización donde se va a desarrollar la acción del programa,
f) elabora una agenda de todos los recursos que pueden intervenir,
g) y prevé las circunstancias extra-televisivas que puedan dificultar el trabajo, entre otras
situaciones.

En resumen, y, por definirlo en una frase, lo que un productor debe ser, fundamentalmente, es un “arquitecto
de la televisión”.

Entre otras, las capacidades y actitudes que han de fomentarse y auspiciarse en la figura del productor
audiovisual bien podrían ser las que aquí enumeramos, sin perjuicio de otras directrices que puntual o
genéricamente se puedan plantear. Así, pues, en la formación de un productor se ha de:

- Incentivar la planificación.

- Estimular la iniciativa y la colaboración en los departamentos del medio.

- Incrementar sus habilidades en la elaboración de programas audiovisuales.

- Buscar la coordinación como un profesional multitarea.


- Propiciar el que sea capaz de identificar, analizar y desarrollar un proyecto audiovisual.

- Aumentar los comportamientos con criterio y con vistas a cumplir con la viabilidad económica de la
empresa televisiva y de sus correspondientes programas.

- Procurar que se involucre en las necesidades y las dinámicas de los distintos departamentos que
intervienen en un programa de televisión.

- Intentar que aprenda a interpretar y elaborar presupuestos.

Por ello y para ello, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que un buen productor debe:

- Proporcionar lo necesario en todo momento al director.

- Contagiarse de las demandas de su audiencia.

- Contextualizar las ideas dentro del discurso de la programación.

- Analizar la programación de la competencia para enriquecer las ideas.

- Investigar el ámbito que rodea a los contenidos audiovisuales.

- Conocer la jerga de los profesionales con quienes trabaja: operador de sonido, cámara, continuidad,
mezclador, titulador, realizador, redactor…

El trabajo en la televisión, hoy en día diríamos en la convergencia de medios audiovisuales, es tan


fascinante y variopinto que lo que precisa cualquier profesional en ciernes o avezado es tener lo que
denominaría Salomón como “un corazón a la escucha”, esto es, una capacidad extraordinaria de aprender y
de trabajar en equipo. Solo desde esa máxima se puede conseguir la optimización de recursos y el progreso
puntual en los espacios y general en las diferentes parrillas televisivas. Esta astucia, habilidad o estrategia es
siempre la garantía del éxito, del triunfo, de llegar a donde queremos, o, cuando menos, de rentabilizar lo que
tenemos.

4.-Contar historias en televisión: creatividad y narrativa audiovisuales”

¿Cuántas veces has estructurado del mismo modo una pieza? ¿Por qué no darle más vida a tu locución? ¿Por
qué elegiste esta imagen y después otra? Estas cuestiones, obviamente, nos las planteamos cuando hay una
rutina, que no siempre es el caso, pero sucede. Es lógico, o debe parecernos lógico, que hagamos autocrítica
de nuestro trabajo.

Tengamos en cuenta que, ante todo, no existe una manera ideal de elaborar una noticia audiovisual, sino más
bien hemos de sustentar el deseo perpetuo de analizar las noticias de los diversos medios audiovisuales desde
diferentes ópticas.

Sea cual sea el medio o los temas que se aborden, el compromiso con la sociedad es el mismo, pero la idea es
que intentemos hacer nuestra tarea lo más creativa que sea posible. Junto con las máximas que ha de cumplir
un profesional a la hora de realizar una noticia -veracidad, rigor, objetividad -, el cómo contar una historia
ayuda mucho a la compresión de los datos que transmitimos a la audiencia, y sobre todo a captarla.

En palabras de Alex Grijelmo, “una noticia es un hecho novedoso que resulta de interés para los receptores a
quienes se dirige”. Ello no depende estrictamente del hecho en sí, sino de quién se encarga de dar forma a la
noticia. O sea: tú, amigo profesional.

Competimos con la atención, tratamos de acaparar la mirada y el mando a distancia del telespectador,
dirigimos una historia, contamos un relato en forma de rueda de prensa, a través de la presentación en un
estudio, ofrecemos el resultado de un partido… Son muchas las expectativas y los formatos que utilizamos y
las estrategias de las que nos valemos.

Independientemente de la especialización y de la amplia gama de fuentes para construir una noticia, si no


dominamos los niveles del medio audiovisual, esto es, la imagen, el sonido, la palabra, el texto, la infografía,
etc., es probable que el resultado no sea el esperado.

Hoy en día se nos exige más que nunca. Puede que la tecnología nos arrastre con y para ello, pero lo que
nunca cambia es el proceso que hemos de seguir para dar sentido a unas imágenes y a unos sonidos,
asociando una sucesión de planos para transmitir una sensación, o bien dejando “respirar” una imagen sin voz
en off, porque consideramos que habla por sí misma, es decir, utilizando unas técnicas más o menos
esbozadas o elaboradas.

Como redactores audiovisuales, si es el campo en el que nos movemos, debemos ver los caminos que estamos
siguiendo y definir incluso el que nos gustaría.

4.1.- Las actitudes que un buen informador debe desarrollar y potenciar han de ser, entre otras, las
siguientes:

- Activar y generar una mayor capacidad de organización y de colaboración dentro del medio.
- Estimular la iniciativa para crear nuevas historias informativas.
- Fomentar el espíritu crítico ante el contenido y los aspectos formales de la noticia.
- Identificar las rutinas que empobrecen el lenguaje audiovisual, y, claro está, “combatirlas”.
- Analizar y desarrollar los distintos géneros informativos.
- Aportar nuevas estructuras narrativas.
- Involucrarse en el trabajo de los compañeros para entender su dinámica y las dificultades que nos
podemos encontrar para la elaboración de la noticia.
- Interpretar y valorar la importancia informativa de los hechos.
- Proporcionar un tratamiento de la noticia equilibrado e imparcial.
- Incentivar un conocimiento más amplio sobre nociones audiovisuales.

5.-El lenguaje en televisión, una unión de intereses y de fines

El profesional de la información tiene una responsabilidad social con y ante el telespectador que va más allá
de las máximas de la objetividad y de la imparcialidad de la noticia. Si hay algo que más caracteriza y
sustenta el trabajo periodístico en los medios de comunicación es el uso que hace del lenguaje, sin duda la
herramienta fundamental del periodista, su tarjeta de visita, de presentación. La lengua y su materialización
son la base de ese sistema de signos que oferta contenidos de una extraordinaria variedad e incidencia. Son el
fundamento, y a partir de ahí se construye todo lo demás.

Una frase que viene a resumir la influencia de los medios en el uso del lenguaje es la de “lo han dicho en la
tele”, que también fundamenta nuestros argumentos en discusiones sobre cómo ha de pronunciarse, por
ejemplo, la capital de un país extranjero, el nombre de un futbolista rumano o el acento de un pueblo remoto
de la Sierra Espuña, por señalar unas posibilidades.

La sociedad, por costumbre, considera correcto todo lo que sale de la boca de los profesionales que presentan
un informativo, pero, lamentablemente, no siempre es así porque caemos en la costumbre de no analizar la
construcción de los discursos informativos.

En televisión, el lenguaje no solo se caracteriza por el texto, sino también por la imagen, el sonido, la voz y
otros elementos que lo convierten en un vehículo del pensamiento más complejo y que merece una mayor
coordinación para transmitir un resultado: el mensaje audiovisual.

Éste se caracteriza por ser más coloquial y cercano a la audiencia. De ser abrumador en detalles, descripciones
y números y cifras estaríamos asistiendo a una translación literal de la prensa al soporte audiovisual. Es una
suerte el hecho de que el lenguaje audiovisual transmita el mensaje valiéndose de distintos niveles -texto,
imagen, sonido y voz-, lo que le permite hacer una narración múltiple y rica en matices.

En la misma dirección de lo que señalan numerosos expertos, como el profesor Carles Marín, en su obra “El
lenguaje en los informativos de televisión” (una de las más contundentemente eficaces en este campo, al que
ofrecen una enorme luz), y a mayor abundamiento de sus análisis, vamos a hacer una serie de reflexiones y de
consideraciones sobre el lenguaje y la lingüística en un medio audiovisual. Sin duda, son muchos los
elementos a tener en cuenta bajo la premisa de que son varios los factores que inciden en el resultado final y
que determinan la influencia más o menos oportuna en los telespectadores.

5.1.-Pautas textuales

Siempre hemos de tener en cuenta unas normas a la hora de escribir. El nivel textual que nos interesa analizar,
esto es, el que detectamos en las noticias, en los reportajes y en las informaciones en general, tiene la
obligación de cumplir las siguientes pautas:

- Claridad, brevedad y concisión: no se permiten expresiones largas y estructuras literarias. Se trata de


impactar, de llegar, y no de aburrir.

- Acompañar a la imagen: no tiene sentido locutar un texto que no se corresponde con la imagen en cuestión.
Ha de haber lo que se llama “sintonía”.

- Estructura sencilla: ordenar las frases con el clásico Sujeto + Verbo + Predicado facilita la locución del texto.
Esto que parece obvio no siempre se advierte. La práctica nos puede conducir a los resultados apetecidos.

El texto forma parte de la estructura de la información, y tiene 3 vertientes dignos de atención, que vamos a
explicitar, siguiendo a Marín, de este modo:

A.-Pronunciación:

El tono, la intensidad o el timbre determinan la intención del mensaje. Si nos fijamos un poco en un relato
televisivo veremos que así es.

Es lo que llamamos nivel fónico, que corresponde a la importancia de la locución. Aspectos fonológicos como
el sonido y la voz caracterizan la forma de expresar una noticia.

En palabras de Lázaro Carreter, “lo ideal sería que la pronunciación se basara en un español estándar que no
acentuara las peculiaridades regionales.”. Aunque sobre esto habría que matizar un poco, en esta línea, la
palabra en televisión responde a aspectos fonéticos como la intensidad, el tono, el timbre y la duración.

De su caracterización nacen los niveles del habla, que contribuyen a la expresividad de la palabra. Por
ejemplo, no requerirá un tono serio la peculiar manera de competir de un ciudadano norteamericano en la
maratón de Nueva York si lo hace a gatas; muy al contrario que el fallecimiento de dos niños palestinos ante
los disparos de un tanque del ejército israelí. Si locutamos una desgracia con alegría, transmitiremos al
espectador ambigüedad, muy lejos de la claridad que requiere la televisión. Esto no siempre lo percibe el
profesional, pero sí el espectador.

Otros fenómenos que afectan a la pronunciación son los que expresamos a continuación (Ejemplos de los
mismos se pueden hallar bien planteados, justificados e interpretados en la obra ya citada de CarlesMarín “ El
lenguaje en los informativos de televisión”):

a) La interrupción de la frase: Nos referimos a puntuar, poner comas y hacer enumeraciones en el texto sin
criterio, lo que implica una falta de ritmo en la lectura y la posibilidad de ahogar la locución.

b) El estilo telegráfico: Está relacionado con el orden de las palabras y en la pronunciación determina el
acompañamiento forzado de las imágenes que complementan el texto.
c) La pronunciación de nombres propios: Hay que respetar el origen del nombre propio. No obstante, hay una
postura intermedia. Se traducen algunos.

d) Extranjerismos: No se respeta el origen de un término, y lo castellanizan.

e) Cacofonía: Falta de combinación en la sonoridad de las palabras.

f) Aliteración: Repetición de un sonido o una serie de sonidos acústicamente semejantes y que dan mayor
expresividad a la frase.

g) Paranomasia: Dos vocablos en la misma frase que guardan parentesco etimológico.

B.- Sintaxis:

El diseño de nuestros textos cautivará la atención del espectador. De hecho, la sintaxis es uno de los
contribuyentes del estilo en la redacción, a juicio de profesores como el mencionado Carles Marín. Los
principales rasgos sintácticos son:

1. - El orden de las palabras en la frase: El eje central de una pieza informativa responde a una frase. La
colocación depende del interés que quiera sustentar el periodista al espectador.

2.-Hipérbaton: Las primeras frases son contundentes, gracias a la selección de los hechos que van a llamar la
atención del espectador.

3.-Estilo telegráfico: Omisión del sujeto y el verbo para dar sensación de rapidez.

4.-Elipsis: Supresión de palabras que deberían estar gramaticalmente.

5.-Estilo directo e indirecto: El primero se caracteriza por una reproducción textual, que en televisión se
apoya por una pausa en la locución para darle crear un efecto llamada. El estilo indirecto se precede del verbo
decir -entre otros- junto con la elección del total o corte de declaraciones. Ambos estilos pueden combinarse.

Atención: El periodista que escribe para televisión diseña textos que posteriormente van a hablarse.

Algunos recursos de los que no debemos valernos, según Carles Marín, son las frases en pasiva, las perífrasis
verbales, los verbos en infinitivo, la impersonalidad y el abuso de adjetivos, que no hacen más que mermar el
valor informativo que nos brinda la imagen. Por ello, el texto debe complementarse con los otros niveles
audiovisuales.

C.- Semántica:

Es la ciencia del significado, que, mediante el uso y la combinación del lenguaje, proporciona distinta
interpretación. La creación de nuevas palabras -neologismos-, el uso del coloquialismo frente a un lenguaje
más experto, los estereotipos o el rumor son algunos de los recursos dentro de la semántica que son dignos de
atención porque, después de todo, el uso y el valor de significado que dan los medios a las palabras
posteriormente se convierten en uso habitual, independientemente de si es correcto o no.
Veamos algunos recursos (ejemplos en este sentido se pueden ver en el mencionado libro de Carles Marín):

• Cambio semántico: Cuando se innova un significado en una palabra. Por ejemplo, pluma ya no se refiere
solo a la unidad de la capa que envuelve a las aves, también es un adjetivo que califica las maneras
afeminadas de un hombre. No obstante, conviene recordar que el uso de algunas palabras en el
informativo pueden desviar el objetivo de rigor periodístico que debe imperar en todo momento.
• Siglas: Por la oralidad de los informativos, por este carácter, se requiere solo usar las siglas cuando son
sobradamente conocidas por los telespectadores. También se locutan las siglas para sustentar la fugacidad y el
dinamismo que caracteriza el lenguaje en televisión.

• Tecnicismos: Cuando nos topamos con lenguaje especializado – medicina, biología – que debemos respetar
porque no hay tiempo en 1 minuto de pieza informativa de dar detalles y de divulgar lo que significa – por
ejemplo – una rotura en los esquitidiales. La mayoría de los espectadores de las informaciones en las que se
usan tecnicismos suelen captar el significado mediante la imagen, pero lo ideal sería con una marcada rutina
acompañar con una infografía la explicación de conceptos que no siempre se entienden a la primera. La
entrada de información por la vista y el oído en este caso, como en otros, ayuda mucho.

• Cultismos: Este término se refiere a aportar palabras cultas. Después de todo, el uso coloquial del lenguaje
en televisión siempre agradece dar a conocer expresiones del lenguaje culto – “in extremis”, “a priori” -. Lo
importante es usarlas en el contexto y momento adecuado para que el telespectador las entienda y pueda
levantarse del sillón habiendo aprendido algo nuevo.

• Estereotipos y frases hechas: No aportan ninguna expresión nueva – ha dado luz verde, apuesta por el
diálogo -, y se ciñen a resultar familiares al espectador. En su trabajo con el lenguaje, el periodista debe
reflexionar sobre el uso de las frases hechas y los estereotipos y cambiarlas por nuevas expresiones. El abuso
de estas expresiones representa y refleja el empobrecimiento del vocabulario y la falta de expresividad del
comunicador.

• Adaptación de frases hechas: Es la antesala a la creatividad en el lenguaje periodístico. Un recurso que


consiste en modificar algunas palabras de la frase hecha dotándola de nuevo significado.
• Proverbios: Suelen acompañar a la entradilla o al final de la pieza informativa. Invitan a la reflexión o
dotan de una moraleja a la historia.

• Eufemismos: Emblandecen la crudeza del lenguaje. Tiene distintas funciones, entre ellas, manipular y
rebajar la importancia de un asunto. Suele ceñirse a directrices de los editores o los directivos de la empresa.

• Epítetos y figuras retóricas: La magnificación o el uso de la metáfora, la metonimia, la personificación,


entre otros recursos propios de la literatura, depende de la sección en la que se encuadre y en la que
difundamos la noticia. No tiene rigor informativo calificar de grandiosa la actuación de Zapatero en el
Congreso de los Diputados cuando lo correcto es ser aséptico y no entrar en calificaciones. Muy al contrario
es normal considerar magistral el gol de un jugador del Valencia ante el Chelsea en una competición europea
pues, aunque el hecho es un gol, en este tipo de informaciones caben las interpretaciones. Por lo tanto, los
recursos expresivo-literarios en televisión dependen del contexto informativo ante el que nos encontremos.
Hay que saber valorar esto.

Pronunciación, léxico y semántica son facetas del lenguaje en televisión que tienen su ciencia y sus funciones
para perpetrar el mensaje de nuestras noticias. En televisión la oralidad del mensaje se ve determinada por la
brevedad, la claridad y la concisión en nuestras palabras.

En este trabajo hemos analizado algunas de las múltiples dinámicas que los periodistas emulan para construir
el lenguaje televisivo. Como apreciamos, en el caso de la televisión no solo se trata de brindar precisas
palabras, sino también de saber comunicarlas en un contexto o con unos adornos determinados.

* Bibliografía utilizada o aconsejada:

AGUILERA, Miguel de: El telediario, un proceso informativo. Análisis e historia.

Barcelona, Editorial Mitre, 1995.

ALARCOS LLORACH, Emilio: Fonología Española. Madrid: Gredos, 1981 4ed.

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ARIZA, M.: Sobre fonética histórica del español. Madrid, Arco / libros, 1994.

CEBRIÁN HERREROS, Mariano: Géneros informativos audiovisuales: radio, televisión, periodismo gráfico,
cine, video. Madrid, Ciencia, 1992.

COSERIU, Eugenio: Lecciones de lingüística general. Madrid. Gredos, 1981.

GOMEZ TORREGO, Leonardo: El léxico en el español actual: uso y norma. Madrid, Arco/libros, 1995.

__________: Manual del español correcto. Madrid. Arco/Libros, 1995. Vol. I y II.

HERNÁNDEZ TERRÉS, José Miguel: La elipsis en la teoría gramatical. Murcia. Publicaciones del
departamento de lingüística general y crítica literaria, Universidad de Murcia, 1984.

JARIA SERRA, Jordi: Telediarios: una experiencia práctica. Madrid, Instituto Oficial de Radio y Televisión.
1996.

LAPESA, Rafael: Historia de la lengua Española. Madrid, Gredos, 1980, 9ª Ed. Biblioteca Románica
Hispánica. Manuales, volumen 45.

________: El español moderno y contemporáneo. Barcelona, Crítica. 1996.

LÁZARO CARRETER, Fernando: Diccionario de términos filológicos. Madrid, Gredos. 1968, Biblioteca
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Libro de estilo de El Mundo. Madrid, Ediciones El Mundo, 1998.

Libro de estilo de El País. Madrid, Ediciones El País, 1996.

Libro de estilo de informativos. Santiago de Compostela, Televisión de Galicia, 1992.

Libro de estilo de Telemadrid. Ediciones Telemadrid, Madrid. 1993.

MARÍN, Carles: El lenguaje en los informativos de televisión. Palma de Mallorca, Calima Ediciones, 2004.
Ha sido un manual básico en la confección de este artículo.

MARÍN, Carles: La noticia audiovisual a través de la historia de la televisión. Palma de Mallorca, Calima
Ediciones, 2003.

MENDIETA, Salvador: Libro de estilo de TVE. Madrid, Labor, 1993.

OLIVA, Llúcia y SITJÀ, Xavier: Las noticias en televisión. Madrid, Instituto Oficial de Radio y Televisión.
1996.