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4 Las hazafias de Hércules® ERCULES fue el héroe mas popular de Grecia. Rindié grandes servicios a los hombres y les libré de monstruos que causaban numerosos estra- gos. Es por esto por lo que los griegos, agradecidos, no cesaban de celebrar sus hazafias. Bastaba con verlo para reconocer su poder: su talla era colosal. Esta estatura fuera de lo comim la ha- bia heredado de su padre. En efecto, Hércules era hijo de Zeus y de una mortal llamada Alemene. Era, pues, un semidids. % El nombre griego de este semidiés es Heracles, pero nosotros hemos preferido ulilizar [a forma latina «Hercules», que es la mas cono: cida. 85 I El hijo de Zeus NA noche Zeus se habia unido a Alemene to- mando la apariencia de su esposo Anfitrion. Este timo habia marchado a combatir @ los Tafianos, enemigos de Tebas. Adelantandose en un dia al retor- no del guerrero, el dios acallé la desconfianza de la jo- ven mujer conténdole sus hazafias militares. Alemene estaba tan contenta de volver a verle que se dejé en- gajiar facilmente. Se unid a Zeus y, a causa de ello, concibié un hijo. Por la maiiana, su compafero habia desapare- cido. Cuando Alemene vio llegar al verdadero Anfitrién supo que un dios le habia engafiado, Deshecha en la- grimas, confesé todo a su marido, que recibié la nove- dad con disgusto. A lanoche siguiente se unié a su vez con su mujer yle dio un segundo hijo... Algunos meses més tarde, los tebanos recibieron la noticia del nacimiento de dos gemelos bastante di- ferentes. El primero, Ificles, no cesaba de llorar a la mas minima emocion, mientras que el segundo, Hércules, parecia no tener miedo de nada. No tardé mucho en dar una prueba de su sangre fria. Si Alemene se habia dejado confundir por Ja trans- formacién de Zeus, su esposa Hera no se engaiié lo mas minimo. El nifto tenia apenas seis meses cuando ya buscaba perjudicarle para vengarse de la infideli- dad de su marido. Una noche colocé dos enormes serpientes en la cuna de los gemelos; Ificles se puso a 86 gritar. El joven Hércules cogié inmediatamente a los dos monstruos y los apreté con todas sus fuerzas, Entre tanto, la casa entera se habia despertado a los gritos del nifio y Anfitrién salté fuera de su habitacién espada en mano, sequido de su mujer, que temblaba de miedo, El espectaculo que descubrié le dejé paralizado en el sitio: al lado de Ificles, bafiado en lagrimas, su her- mano, sin manifestar el menor temor, tenia en cada mano uno de los reptiles inertes. Alemene ahogé un grito y se precipit6 sobre sus hijos. Anfitrion se con- vencié entonces de que Hercules era hijo de un dios. I La infancia de un héroe ‘ON los afios su fuerza Ilegé a ser asombrosa, pero no siempre consequia controlarla. Mien- tras que su hermano se mostraba décil y aplicado, Hercules se revelé como un nifio muy revoltoso. Los 87