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Abusch, T, 2001. “The Epic of Gilgamesh and the Homeric Epics.” En R. Whiting (ed.

), Mythology and
Mythologies. Methodological Approaches to Intercultural Influences. Helsinki: The Neo-Assyrian Text
Corpus Project, pp. 1-6.

Para circulación interna en el Seminario Historia y Literatura en la Mesopotamia Antigua. Escuela de


Historia. Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba.
Traducción: Andrea Seri, 2017.

La Épica de Gilgamesh y las épicas homéricas.

Mi propósito en este estudio es comentar algunos de los resultados que he obtenido previamente en
relación a la Épica de Gilgamesh (EG) y el corpus homérico. No es un emprendimiento irrazonable, ya
que más de una vez se ha sugerido que la Ilíada y la Odisea fueron influenciadas por la Épica de
Gilgamesh. Algunos estudiosos han notado y establecido los paralelos y las conexiones entre la Épica de
Gilgamesh, por un lado, y la Ilíada y la Odisea, por el otro. Limitándome sólo a los clasistas, señalo
particularmente el trabajo de Burkert1, el libro reciente de West2, y las observaciones más tempranas y los
argumentos sostenidos por otros, tales como Beye3, Crane4, Gresseth5, Page6, Webster7, y Wilson.8 Por
consiguiente, en este estudio, daré por sentada la conexión y trataré de vincular desarrollos y estructuras
más amplias con la esperanza de brindar un argumento provocativo más que resultados definitivos.
Realizaré la comparación de los materiales acadios y griegos en dos partes. 1) Primero,
consideraré los materiales homéricos para ver si esos trabajos reflejan alguno de los asuntos y estadios
que he postulado para la Épica de Gilgamesh en otras partes y si proporcionan algún apoyo para las
construcciones ideológicas que he propuesto. 2) Luego, sugeriré que algunos de los desarrollos literarios
que he notado en la Épica de Gilgamesh, pueden haber sido operativos también en la construcción de la
Odisea. Finalmente, le dejaré al lector una cuestión no resulta, acorde con el dicho rabínico “No estás
obligado a terminar la tarea, pero tampoco eres libre de ignorarla.” (Pirkei Avot 2: 21)

I.
Primero, entonces, a los estadios ideológicos. 9 Pero antes de examinarlos, sería negligente si no
mencionara que también hay diferencias significativas de modo y de tono entre las épicas acadias y
griegas, y éstas afectan la manera en la que experimentamos (p. 1) las diferentes construcciones
ideológicas. Así, Homero es más pesimista y sus héroes no resuelven sus conflictos con la decisión y la
rotundidad de Gilgamesh: más que volver a casa, Aquiles muere; Odiseo, por su parte, debe anhelar más
viajes después de su regreso a casa.

1
Ver especialmente W. Burkert, The Orientalizing Revolution: Near Eatern Influence on Greek Culture in the Early
Archaic Age (Cambridge, Massachusetts y Londres, 1992).
2
M. L. West, The East Face of Helicon: West Asiatic Elements in Greek Poetry and Myth (Oxford, 1997).
3
C. R. Beye, “The Epic of Gilgamesh, the Bible, and Homer: Some Narrative Parallels,” en Mnemai: Classical
Studies in Memory of Karl K. Hulley, ed. H. D. Evjen (Scholar Press, 1984), 7-9.
4
G. Crane, Calypso: Backgrounds and Conventions of the Odyssey, Beiträge zur klassischen Philologie 191
(Frankfurt am Main, 1988).
5 G. K. Gresseth, “The Gilgamesh Epic and Homer,” The Classical Journal 70/4 (1975), 1-18.
6
D. Page, Folktales in Homer’s Odyssey (Cambridge, Massachusetts, 1973), 5-59, esp. 59-60.
7
T. B. L. Webster, From Mycenae to Homer (London, 1964).
8
J. R. Wilson, “The Gilgamesh Epic and the Iliad,” Echos du Monde Classique/Classical Views 30, n. s. 5, no. 1
(19860, 25-41.
9
He escrito sobre estos estadios en mi ensayo, “The Development and Meaning of the Epic of Gilgamesh: An
Interpretative Essay,” a aparecer en otra parte; apareció una versión popular, “Gilgamesh: héroe, rey, dios y hombre
luchador,” en Archaeology Odyssey, vol. 3, no. 4 (julio/agosto 2000), 32-42, 58-59.
2

Como forma literaria, la épica se basa y desarrolla en canciones de lamento y canciones de


alabanza. Pero las grandes épicas como Gilgamesh y la Ilíada, ya sean orales o escritas, introducen una
nota de tragedia; ven al heroísmo no desde la perspectiva de la batalla, como si estuviera ocurriendo
ahora, sino desde el tiempo que sigue a la guerra, y exploran el inevitable conflicto que demandan las
nuevas circunstancias. De manera que la épica es con frecuencia una meditación sobre la exploración del
inevitable conflicto entre, por un lado, las fuerzas representadas por el compromiso absoluto de un
hombre poderoso y heroico con la energía y la batalla, por el otro, las fuerzas que representan estructuras
sociales emergentes y sistemas de valores nuevos.
Gilgamesh es un héroe épico, y en su épica encontramos un conflicto constante entre los valores
heroicos que el guerrero Gilgamesh representaba y aquellos otros valores que definen la cultura
mesopotámica, valores que aparecen bajo la forma de las varias identidades de Gilgamesh. Ya que,
además de ser un héroe, Gilgamesh es también un hombre, un rey, y un dios, y debe asumir esas varias
identidades. El conflicto básico es aquel entre lo extraordinario y lo normal. En la versión paleobabilónica
de la épica, el conflicto es el del héroe vs el hombre; en la versión de once tablillas, es la del héroe vs el
rey; y en la versión de doce tablillas, es la del héroe vs dios. En cada versión, la identidad heroica se
analiza como una aproximación a la vida por la ocurrencia de un evento, y se debe encontrar una nueva
solución para resolver el conflicto que (re)emerge a continuación. En la versión paleobabilónica,
Gilgamesh encuentra un contexto significativo dentro del seno de una familia, procreando hijos que lo
representen en el futuro. En la versión de once tablillas, se transforma en un gobernante que gobierna su
comunidad con sabiduría y crea logros culturales que sobreviven a su propio reino y se transmiten a
generaciones futuras. En la versión de doce tablillas, se prepara para transformarse en un dios normal que
juzga a los muertos eternamente.
Los conflictos entre los deseos de un guerrero y los de un hombre normal (versión
paleobabilónica) parecen encontrar su paralelo en la Ilíada. Ese trabajo tiene menos que ver con la guerra
de Troja que con Aquiles. Aquiles se distingue de su medio social y literario, y el trabajo describe su viaje
emocional. Se piensa que su historia forma un hilo discreto y tardío en la evolución de la Ilíada. Se ha
notado que temas e influencias del Cercano Oriente antiguo son particularmente evidentes en la historia
de Aquiles y que existe un número significativo de paralelos entre Aquiles y Gilgamesh. Por lo tanto, se
ha sugerido que la épica de Gilgamesh ha tenido un papel en la formación de la historia de Aquiles.
Para nosotros, es significativo que Aquiles experimente algunas de las emociones humanas más
profundas. En su historia, vemos la lucha en la persona del héroe entre su compromiso con los valores
absolutos de un héroe y la necesidad de transigir; es decir, una lucha entre el guerrero vengativo y el ser
humano empático. Aunque el compromiso de Aquiles con lo absoluto define el curso de los eventos
públicos, su lado humano –su aceptación de sí como alguien que experimenta simpatías normales—define
la evolución privada de su carácter. Se diferencia, pero, al final, su amor por Patroclo, su reconciliación
con Príamo, y sus pensamientos sobre su padre representan la ascendencia de su lado humano, de su
identificación con la familia humana. (p. 2)
En cualquier caso, sugeriría que el primer estadio de desarrollo de la Épica de Gilgamesh, ese
estadio que se centra en el conflicto entre diferenciarse y ser miembro de una familia humana y llevar una
vida normal, es paralelo a la historia y al viaje de Aquiles, y de esa manera encuentra su reflejo (en
nuestra construcción quizás encuentra algún apoyo) en la Ilíada.
Para el segundo estadio del desarrollo de la Épica de Gilgamesh, sugiero que vayamos a la
historia de Odiseo. Otra vez, se han encontrado paralelos entre las dos narraciones, y la influencia de la
Épica de Gilgamesh ha sido señalada con frecuencia. Para nuestro propósito, es por lo tanto significativo
que los viajes de Odiseo cuentan la historia de un rey-guerrero quien, después de una guerra, viaja durante
diez años y experimenta muchas aventuras antes de volver al medio pacífico donde retoma las
responsabilidades de un rey. Cierto, la Odisea parece a veces tratarse sobre todo de la vuelta a casa de
Odiseo y de la reanudación de su papel como amo de su casa y marido de su esposa. Pero claramente, el
tema de la realeza y la recuperación de la realeza por parte de Odiseo se han incorporado al relato. Puesto
que él es un líder ideal, debe por consiguiente aprender a autocontrolarse y a luchar contra las tentaciones
y sus propios impulsos para mantener el curso y regresar a su reino y a su reinado. Así, nuestro segundo
3

estadio de desarrollo, la versión que se centra en la lucha entre los valores del guerrero y los del rey (la
versión en la que Gilgamesh también debe aprender a autocontrolarse), tiene su paralelo en los viajes de
Odiseo.
Así, los dos primeros estadios del desarrollo de la Épica de Gilgamesh parecen encontrar su
paralelo (y nuestra construcción los sostiene) en los materiales homéricos. Pero cuando examinamos los
materiales homéricos a la luz del tercer estadio de desarrollo de la Épica de Gilgamesh, nos preguntamos
si en este caso los materiales griegos no podrían reflejar un proceso de desarrollo diferente. En el tercer
estadio, Gilgamesh alcanza la inmortalidad primero al resistir pero luego al asumir el papel de juez del
inframundo por medio del ascenso y descenso de Enkidu en la tablilla XII. Pero mientras en la Épica de
Gilgamesh, la visión del culto parece definir el tercer y último estadio de desarrollo de la épica, se ha
afirmado que el héroe griego obtiene la inmortalidad propiamente dicha por medio del culto10 y no por
medio de la épica. Me refiero al argumento de Nagy que sostiene que el culto y la épica griega tratan al
héroe de dos maneras diferentes. El héroe es a la vez humano y divino. La Épica asevera la humanidad
del héroe; a través de la fama y el elogio, sus logra una forma humana de inmortalidad. Pero es en el culto
y no en la épica donde se transforma en una divinidad y por consiguiente obtiene la inmortalidad
propiamente dicha.11

II.
Quizás los materiales griegos no proporcionen un paralelo del tercer estadio cultualmente orientado que
he propuesto para la Épica de Gilgamesh. Pero, pensando en el problema y especialmente en la relación
de EG tablilla XII con el material griego, noto que el libro XI de la Odisea, parece ser paralelo (p. 3) a la
tablilla XII de la Épica de Gilgamesh, al menos a nivel temático y estructural. Esta observación sugiere
una conexión específica entre las épicas acadias y griegas y apunta a la posibilidad que algunos
desarrollos literarios que ocurrieron en la Épica de Gilgamesh pueden haber ocurrido también en la
Odisea. En este punto, es especialmente gratificante observar una conexión literaria concreta, ya que por
interesante que sea la comparación de estadios ideológicos, a veces sufren (como quizás aquí) de
demasiadas abstracciones y generalizaciones.
Esto, entonces, me trae al segundo asunto, la sugerencia de que algunos desarrollos literarios
pueden ser comunes para la Épica de Gilgamesh y para la Odisea. Por esta razón, haré uso de algunas
observaciones muy conocidas que los clasicistas han hecho sobre la Odisea y mis propias conclusiones
sobre la historia de la Épica de Gilgamesh, conclusiones originalmente alcanzadas sin recurrir a la Odisea.
Primero, las conclusiones históricas sobre la Épica de Gilgamesh:

1. En la Épica de Gilgamesh original, el deambular de Gilgamesh finaliza con Siduri. Ella le informa a
Gilgamesh que no podría alcanzar la inmortalidad permaneciendo con ella y le aconseja abandonar la
vida humana de celebración y relaciones familiares. Luego lo envía con el barquero de vuelta a Uruk.
La épica originalmente no incluía la sección relacionada con Ut-napishtim.12
2. Posteriormente, el episodio de Ut-napishtim se desarrolló en la tablilla XI, y el papel de Siduri se
redujo. Su famosa alocución se suprimió, y ella pasó a ser sólo una parada más en el camino hacia Ut-
napishtim.13
3. En esta nueva versión, se inserta el episodio de Ishtar de la tablilla VI. 14

10
No hace falta decirlo, Gilgamesh también obtiene la inmortalidad por medio del ritual propiamente dicho.
11
Ver G. Nagy, The Best of the Achaeans: Concepts of the Hero in Archaic Greek Poetry (Baltimore/London,
1979), x-xi (Prólogo de J. M. Redfield) y 114-17.
12
Ver mi “Gilgamesh’s Request and Siduri’s Denial. Part 1: The Meaning of the Dialogue and Its Implications for
the History of the Epic, en The Tablet and the Scroll: Near Eastern Studies in Honor of William W. Hallo, ed. M. E.
Cohen et al., (Bethesda, Maryland, 1993), 1-14, esp. 9-13.
13
Ibid., p. 12.
14
Ver mi “Ishtar’s Proposal and Gilgamesh’s Refusal: An Interpretation of The Epic of Gilgamesh, tablilla 6, líneas
1-79”, History of Religions 26 (1986), 143-87, esp. 179 ss.
4

4. Por último, durante el último estadio de desarrollo de la Épica, se agregó la tablilla XII después de la
visita de Ut-napishtim y en respuesta a la tablilla VI.15

Volviendo a la Odisea, podemos recordar la observación frecuente de que:

1. La escena del inframundo en el Libro 11 interrumpe el episodio de Circe, haciendo que Odiseo se vaya
y luego regrese a Circe.
2. El episodio de Circe es una especie de réplica del de Calipso.

Se ha sostenido reiteradamente que el libro 11 de la Odisea es una inserción dentro del texto.
Nótese, por ejemplo, el elegante argumento que ofrece Page.16 Esta conclusión parece razonable; además,
es paralela y se apoya en la opinión generalmente aceptada que también la tablilla XII, que se centra en
una visita y el informe sobre el inframundo, constituyen una adición tardía a la Épica de Gilgamesh. A
nivel estructural, entonces, deberíamos comparar el libro 11 y Tiresias con EG tablilla XII y Enkidu, más
que con (o además de) EG tablilla XI y Ut-napishtim. Por consiguiente, puede haber poca duda de que en
encuentro de Odiseo con Circe y su viaje al inframundo en el libro 11 va en paralelo con las tablillas VI y
XII de la épica de Gilgamesh. Y debería ser necesario un apoyo adicional para el nexo que yo propongo
entre las tablillas VI y XII, entonces la yuxtaposición del episodio de Circe y el libro 11 la proporciona.
En cualquier caso, si mi cronología relativa concerniente a las tablillas VI y VII es correcta, podemos
sugerir que un desarrollo análogo tuvo lugar en la Odisea, a saber, la adición tardía de la escena de Circe a
la narración de Odiseo y la subsiguiente inserción del Libro 11 en esa escena. Esto se apoya en el hecho
de que mientras Circe ha sido comparada con Siduri, también ha sido comparada y en realidad parece ser
más parecida a Ishtar. De ahí que el paralelismo funcional Calipso//Siduri pertenece a una versión más
temprana y se complementa con el paralelismo posterior Circe//Ishtar.17
En términos más generales, deberíamos pedirles a los clasicistas que examinen la Odisea a la luz
del siguiente esquema histórico que se sugiere para la Épica de Gilgamesh:

1. Originalmente, la versión más temprana de la Épica de Gilgamesh alcanza su clima con la visita de
Gilgamesh a Siduri, seguida inmediatamente por su viaje a casa. En paralelo a este estadio, una versión
más temprana de la Odisea presenta los viajes de Odiseo como habiendo terminado con su visita a
Calipso, seguida por su viaje de regreso a casa, a Ítaca.
2. Posteriormente, el episodio de Ut-napishtim se agregó a la Épica de Gilgamesh entre la partida de
Gilgamesh desde lo de Siduri y su arribo a Uruk; después de esto, el recuento de la historia del diluvio
se inserta en aquel episodio. En paralelo a eso, el episodio de los feacios se agrega entre la partida de
Odiseo de lo de Calipso y su arribo a Ítaca, posteriormente se inserta un relato de algunos de los viajes
anteriores.18
3. Por último, el encuentro con Ishtar se inserta en EG tablilla VI, al que luego se agrega el relato del
descenso de Enkidu y el ascenso del inframundo en EG tablilla XII. En paralelo a esto, el relato de
Circe se agrega a las series de cuentos que recita Odiseo y, posteriormente, el descenso al inframundo
del libro 11 se inserta en ese relato.

15
Ibid., pp. 183-187.
16
D. Page, The Homeric Odyssey (Oxford, 1955), 21-51. Para una posición unitaria, ver, e.g., A. Heubeck y A.
Hoekstra, A Commentary on Homer’s Odyssey, (Oxford, 1989), vol. 2, 75-77; cf. e.g., C. Sourvinou-Inwood,
‘Reading’ Greek Death: To the End of the Classical Period (Oxford, 1995), 70-76, para una discussion reciente que
toma una posición intermedia.
17
Nótese que el papel de Siduri está minimizado en versiones acadias tardías y por consiguiente su impacto en el
estadio de desarrollo temprano de la tradición griega es más posible que su impacto en materiales más tardíos.
Además, la Circe más tardía más posiblemente habría sido modelada sobre Ishtar, quien de manera similar llegó a
ser importante sólo en un estadio posterior del desarrollo de la Épica de Gilgamesh. Esto respalda el argumento de
que Calipso pertenece a un sustrato más temprano de la Odisea que Circe.
18
Nótese la ocurrencia en ambos episodios, el de los feacios y el de Ut-napishtim, del recurso literario de volver a
contar eventos del pasado (los viajes anteriores de Odiseo: el relato del diluvio).
5

Esta reconstrucción histórica me parece útil por varios motivos. Puede proporcionar un conjunto
adicional de herramientas para analizar la Odisea. En cualquier caso, debería resolver un conjunto de
contradicciones aparentes que he notado en la literatura secundaria referida a la relación entre la Épica de
Gilgamesh y la Odisea. Es obvio que Ishtar y Siduri tienen naturalezas y funciones muy diferentes. No
obstante, algunos comparan a Circe con Ishtar, otros con Siduri, y a veces con ambas. Ut-napishtim y
Enkidu y sus entornos son ciertamente diferentes, como lo son Alcino y Tiresias. Aun así, Ut-napishtim
ha sido comparado por algunos con Alcino y los feacios y por otros con Tiresias y el escenario del
inframundo, como lo ha sido Enkidu. Por consiguiente puede sugerirse que el esbozo de paralelismos
contradictorios entre las dos obras puede ser a veces simplemente el resultado del hecho de que a medida
que se desarrollaba la Odisea, modelos más tardíos se impusieron sobre o se introdujeron junto con los
más tempranos, y nuevos personajes se ubicaron junto con los más antiguos. En este sentido también la
Odisea es un palimpsesto o, mejor, un mosaico.
No estoy seguro de si los desarrollos que parecen ser comunes a la Épica de Gilgamesh y a la
Odisea reflejan contactos reales o están en la naturaleza de desarrollos paralelos, si los paralelos entre la
Épica de Gilgamesh y (la Ilíada y) la Odisea son un indicador de (p. 5) desarrollos similares, de este modo
proveyendo material para argumentos por analogía, o si indican contacto e influencia real de un trabajo
sobre el otro. El desarrollo paralelo independiente parece improbable porque las similitudes son
demasiado específicas, y así probablemente deberíamos asumir un contacto real. De ser así, entonces
presuntamente la Épica de Gilgamesh influenció a la Odisea y no a la inversa. Pero si ese es el caso,
entonces tendremos que considerar la posibilidad de que el contacto ocurrió en varios estadios del
desarrollo literario que hemos sugerido.
Pero los múltiples contactos parecen muy improbables. La dificultad de asumir contactos
múltiples puede no estar no relacionada al hecho de que los diferentes niveles de la Épica de Gilgamesh
parecen aparecer uno al lado del otro en las obras homéricas individuales. Como se mencionó antes, la
historia de Aquiles parece ir en paralelo con el primer estadio de desarrollo de la Épica de Gilgamesh, el
conflicto entre el guerrero y el hombre, y la historia de la Odisea parece ir en paralelo con el segundo
estadio. Aun así, la historia de Aquiles, se dice, también contiene paralelos con la versión más tardía de la
Épica, y seguramente la Odisea también contiene paralelos con su versión más temprana. Entonces, dado
que varios contactos parecen problemáticos, como lo es la mezcla aparente de lo temprano y tardío en los
materiales griegos, quizás las obras homéricas y la épica de Gilgamesh se desarrollaron inicialmente de
manera independiente, aunque pueden haberse basado en una tradición narrativa común. Pero, en un
estadio más tardío, la tradición homérica entró en contacto con el relato desarrollado de Gilgamesh, un
contacto que permitió la asimilación del modelo desarrollado o la estructura de la versión de doce
tablillas.
Por lo general dudo en hacer sugerencias en áreas en las que no me especializo, pero la
comparación a menudo requiere precisamente eso, y le he dado la bienvenida a la oportunidad de
comparar materiales acadios y griegos, porque la comparación de materiales de los mundos clásicos y
mesopotámicos es metodológicamente válida y porque los resultados de esas comparaciones pueden ser
importantes para nuestra comprensión de la historia de la cultura occidental. De manera que estoy
dispuesto a concluir pidiéndole disculpas a mis colegas clásicos y dejándoles a ellos la solución de este
problema. (p. 6)