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Longman, T. 1991. Fictional Akkadian Autobiography. Winona Lake: Eisenbrauns, pp. 97-101;
225-228.

Para circulación interna en el Seminario Historia y Literatura en la Mesopotamia Antigua.


Escuela de Historia. Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba.

Traducción: Andrea Seri, 2017.

La autobiografía de Adad-guppi

Ejemplares del texto


En 1906 H. Pognon descubrió una estela muy rota en Eski Harran.1 La estela fue identificada
inicialmente como habiendo sido compuesta para el sacerdote en el templo de Harran, pero
observaciones posteriores llevaron a los investigadores a creer que había sido compuesta ya sea
para la madre o la abuela de Nabónido. La condición del texto, sin embargo, dejó muchas
preguntas sin responder.2
Así, el descubrimiento de un texto duplicado fue bienvenido entre los investigadores, en
particular a la luz de su inscripción prácticamente completa (C. J. Gadd denominó al texto nuevo
Nab. H 2, A; a la estela de Pognon, Nab. H 1, A).3 D. S. Rice descubrió la estela duplicado en los
escalones de la calzada de (p. 97) la entrada norte a la Gran Mezquita de Harran. 4
Aparentemente, tanto Nab. H 1, A como Nab. H 2, A habían sido usadas durante el periodo
islámico para construir los escalones que conducían a la Mezquita. Nab. H 1, A, sin embargo, no
fue descubierta en el edificio, sino que debe haber sido sacada y descartada antes de su
descubrimiento.
Aunque el reverso de Nab. H 2, A, estaba expuesto a los pies de los musulmanes devotos
que entraban a la Gran Mezquita, el anverso inscripto estaba protegido. Había algún temor de
que una inscripción en el reverso hubiese sido completamente borrada al punto de no poder
detectarse. La impresión del traductor original, sin embargo, era que el texto terminaba en la base
de la tercera columna del anverso, una conclusión confirmada por el siguiente estudio genérico.

1
H. Pognon, Inscriptions sémitiques de la Syrie, de la Mésopotamie, et de la región de Mossoul (Paris:
Gabalda, 1907) láminas 12 y 13.
2
Ver los estudios de E. Dhorme, Review of Inscriptions semitiques de la Syrie, de la Mesopotamie, et de
la región de Mossoul, by H. Pognon, RB 4 (1908) 130 ss; “La mère de Nabonide,” RA 41 (1947) 1-22; J.
Lewy, “The Late Assyro-Babylonian Cult of the Moon and its Culmination at the Time of Nabonidus,”
HUCA 19 (1946) 405-89; B. Landsberger, “Die Basaltestele Nabonids von Eski-Harran,” Halil-Edhem
Hâtira Kitabi 1 (Ankara: Turk Tarih Kurumu Basimevi, 1947) 116-52; y S. Smith, Isaiah Chapters 40-55
(Schweich Lectures 1940; London: British Academy, 1944) 22-8. Una traducción al inglés de A. L.
Oppenheim está en “The Family of Nabonidus,” ANET 311-12.
3
La edición con traducción en ingles apareció en C. J. Gadd, “The Harran Inscriptions of Nabonidus,”
AnSt 8 (1958) 33-92; notar además la traducción al latín de E. Vogt, “Nabonidi navae inscriptiones,” Bib
40 (1959) 88-102.
4
Gadd, “The Harran Inscriptions,” 36; ver también H. W. F. Saggs, “Neo-Babylonian Fragments from
Harran,” Iraq 31 (1969) 166-69.
2

Nab. H 1, A se encuentra actualmente en Ankara, en tanto informes recientes indican que


Nab. H 2, A es exhibida en un patio abierto en Urfa. 5 La última fue únicamente publicada en
transliteración (acompañada por una fotografía).6 En el apéndice se encuentra la traducción.

Resumen de la Trama
El carácter autobiográfico (ver abajo) del texto de Adad-guppi está marcado por la
primera palabra, “Yo” (anāku), que es parte de la fórmula de autoidentificación “Yo soy NP”,
que también se encuentra en la Leyenda del Nacimiento de Sargón y en Idrimi). Adad-guppi, la
narradora en primera persona, continua identificándose hasta la línea 5. Se llama a sí misma
madre de Nabónido y devota (paliḫtu) laica del dios luna (Sin) y su camarilla (Ningal, Nusku, y
Sadarnuna). Las viejas teorías de que Adad-guppi era una sacerdotisa del dios luna en Harran no
han sido corroboradas por la publicación de Nab. H 2, A. 7 La auto-introducción termina con la
nota de que ella ha estado ocupándose de los dioses desde su juventud.
La narrativa autobiográfica personal (col. I: 6-III: 43) que sigue a la auto-introducción se
centra en el cuidado de los dioses por parte de Adad-guppi. El relato comienza con una crisis. En
el décimo-sexto año de Nabopolasar el dios luna y sus asociados dejaron Harran. Como resultado
“la ciudad y su gente fueron transformados en ruinas” (líneas 8b-9). El caos social era el
resultado del abandono divino. La referencia oblicua al décimo-sexto año de Nabopolasar hace
preguntarse qué ocurrió en Harran en el año 610 que lo llevó a esa condición deplorable. En
palabras de E. von Voigtlander: (p. 98)
En el 610 los ejércitos combinados de Babilonia y los medos marcharon sobre Harran. Los asirios
habían sido reforzados por un contingente egipcio, un grupo de avanzada del ejército que estaba por
aparecer al año siguiente. Sin embargo, no se consideraban a la altura de los ejércitos que marchaban
en contra de ellos, cuyos actos de terrorismo ahora no requerían de ninguna exageración. Los asirios
y los egipcios huyeron a la ciudad sin luchar, pasando más allá del Éufrates. Harran cayó en manos
de babilónicos y medos, quienes saquearon el palacio y el venerable santuario de Sin, un acto que
tuvo repercusiones en los últimos años de historia neo-babilónica. La caída de Harran marca el fin
del poder asirio, y ellos [sic] desaparecieron de la historia.8
Así, la invasión de Harran por babilónicos y medos era percibida como resultado del abandono
divino de Harran, con el probable cambio de morada divina a Babilonia (ya que los vencedores
por lo general se llevaban las estatuas de culto capturadas a sus propios templos).
La siguiente sección del texto se refiere al cuidado persistente del culto a la luna por parte
de Adad-guppi y su constante petición de que el dios luna regrese a Harran (I: 10-34). 9
Anteriores intérpretes de la estela han sugerido que este cuidado perpetuo por el culto de la luna
implicaba que Adad-guppi era una figura de culto oficial en Harran. Sin embargo, en ninguna
parte se le da un título profesional, y debe notarse que su cuidado por el culto de Sin
probablemente tenía lugar en Babilonia. El Eḫulḫul no estaba en uso en Harran después del 610
y, como se mencionó más arriba, muy probablemente Nabopolasar sacó de Harran las estatuas de

5
Comunicación oral de B. R. Foster.
6
Gadd, “The Harran Inscriptions,” 41-42.
7
Hasta donde se puede determinar, paliḫtu es una designación laica, no un nomen professionis.
8
E. von Voigtlander, “A Survey of Neo-Babylonian History,” (PhD diss. University of Michigan, 1963)
80.
9
Sobre I: 29-33, ver R. Borger, “Der Aufstieg des neubabylonischen Reiches,” JCS 19 (1965) 60-61.
3

culto y las ubicó en la capital.10 Por consiguiente, la referencia a su cuidado por “las estatuas de
culto de Sin, Ningal, Nusku y Sadarnuna” (I: 10, 11ª) deben referirse a actividades realizadas en
Babilonia, no en Harran. Ella desatendió su propio confort (22-28) durante noventa y cinco años
(33), de manera que los dioses pudieran escuchar su pedido de regresar a Harran (19-21).
Los dioses respondieron favorablemente a su pedido (I: 39-III: 4’). En primer lugar,
establecieron a su hijo Nabónido como rey de Babilonia (I: 40-43). Para esto ella le rezó a Sin (I:
44-II: 2ª) y le pidió que los dioses le den poder a él para realizar las tareas que ellos pusieron
delante de él: (1) derrotar a sus enemigos (II: 3b) y lo más importante (2), reconstruir el Eḫulḫul
en Harran, traer de vuelta a Sin, y reestablecer los ritos de adoración (II: 4-23). (p. 99)
Sin también le concedió a Adad-guppi una vida larga y vigorosa (II:23-35b): la edad que
se le da son 104 años, y se dice que ella está en todas sus facultades. Posteriormente, ella volvió
a dedicar su hijo Nabonido a Sin y le pidió que no olvide a Sin, así como ella no había olvidado
los ritos de los desaparecidos predecesores neo-babilónicos de su hijo, en particular Nabopolasar,
Nabucodonosor II, y Neriglisar.11 Su hijo también observaba sus ritos. Dos reyes neo-babilónicos
menores, Awel-Marduk y Labaši-Marduk, no están mencionados, probablemente porque
Nabónido y Adad-guppi tuvieron que ver con los complots que causaron que sus reinados sean
tan cortos.12
En III: 5’ss. el punto de vista cambia de la primera a la tercera persona. La mayor parte
del texto restante se ocupa de la narración de la muerte y de la sepultura de la reina madre. Se
dice que ella murió durante el noveno año del reinado de su hijo, un dato confirmado por la
Crónica de Nabónido ii: 10-12:
El noveno año: Nabónido, el rey, (estaba) en Tema (mientras que) el príncipe, los funcionarios, (y)
el ejército (estaban) en Acad. El rey no vino a Babilonia en el mes Nisan. Nabû no vino a
Babilonia. Bēl no salió. El festival akītu no ocurrió. Las ofrendas se presentaron a los dioses de
Babilonia y Borsippa como se lo hacía en tiempos normales en Esagil y Ezida. En el quinto día del
mes Nisan la reina madre murió en Dur-Karashu que (está sobre) las márgenes del Éufrates río
arriba de Sippar. El príncipe y su ejército estuvieron de luto durante tres días (y) hubo un período
oficial de luto. En el mes Sivan hubo un período de luto (oficial) para la reina madre en Acad.13
Después de una larga y detallada descripción de los ritos del luto, la composición
concluye con una sección breve y didáctica (III:46’- 54’), seguida por una bendición aún más
breve (III: 55’-56’). La sección didáctica se discutirá más adelante. Por ahora es suficiente
mencionar que se abre con una fórmula estereotipada comparable con otras composiciones del
tipo narû:
mannu atta lū šarru lū rubû
Quienquiera que seas – rey o príncipe… (p. 100)
Es en este punto donde el texto se dirige expresamente al lector por primera vez. El propósito es
transmitir al lector el mensaje de la inscripción. (p. 101)

10
Esta es la opinion de von Voigtlander, “A Survey of Neo-Babylonian History,” 223.
11
Ya que las tumbas de estos reyes estaban probablemente en Babilonia, la participación de Adad-gupi en
sus cultos significa que ella vivía en Babilonia más que en Harran. Ver Röllig, “Erwägungen zu neuen
Stelen König Nabonids,” ZA 56 (1964) 236-37.
12
Von Voigtlander, “A Survey of Neo-Babylonian History,” 162.
13
A. K. Grayson, Assyrian and Babylonian Chronicles (Locust Valley, N. Y.: Augustin, 1975) 21-22.
4

La autobiografía de Adad-guppi. Traducción

1. Soy Adad-guppi, madre de Nabónido, rey de Babylonia, devota de Sin, Ningal, Nusku, y
Sadarnunna, mis dioses, de cuya divinidad me he ocupado desde mi juventud.
6. En el décimo sexto año de Nabopolasar, rey de Babilonia, Sin, el rey de los dioses, se enojó
con su ciudad y su casa, y ascendió al cielo (como resultado), la ciudad y su gente se
transformaron en ruinas. Durante ese tiempo, me ocupé de los santuarios de Sin, Ningal,
Nusku, y Sadarnunna, pues reverencié su divinidad. Rogaba constantemente a Sin, el rey de
los dioses. A diario, sin omisión, me ocupaba de su gran divinidad. Fui devota de Sin, Šamaš,
Ištar y Adad toda mi vida (ya sea) en el cielo o en la tierra. Las buenas posesiones que me
dieron, se las regresé, día a día, noche a noche, mes a mes, año a año. Rogaba constantemente
a Sin. Contemplándolo, con plegarias y humildad, me arrodillaba frente a ellos. Así decía (p.
225): “Que tu regreso a tu ciudad ocurra. Que los cabezas negras alaben tu gran dignidad”.
Para aplacar el corazón de mi dios y mi diosa, no me puse ropas de excelente lana, plata, oro,
ropas limpias; no dejaba que los perfumes o el aceite delicado tocaran mi cuerpo. Me vestía
con ropas andrajosas. Mi tela era la arpillera. Proclamé sus alabanzas. La fama de mi dios y
mis diosas se establecieron (firmemente) en mi corazón. Los custodié. Les serví comida.
29. Desde el vigésimo año de Assurbanipal, rey de Assur, en el que nací, hasta el cuadragésimo
segundo año de Assurbanipal, el tercer año de Aššur-etillu-ili, su hijo, el vigésimo primero de
Nabopolasar, el cuadragésimo tercero de Nabucodonosor, el segundo año de Awel-Marduk, el
cuarto año de Neriglisar –durante noventa y cinco años me ocupé de Sin, el rey de los dioses
del cielo y de la tierra, y de los santuarios de su gran divinidad. Me miró y miró a mis buenas
acciones con alegría. Al escuchar mis plegarias y al aceptar mi pedido, la ira de su corazón se
aplacó. Se reconcilió con el Eḫulḫul, la casa de Sin, ubicada en el centro de Harran, su morada
favorita.
39. Sin, el rey de los dioses, me miró. Llamó a Nabónido, mi único hijo, mi descendiente, para la
realeza. Él personalmente le entregó el reinado sobre Sumer y Acad, desde el límite de Egipto
y el mar superior y al mar inferior, sobre toda la tierra.
44. Levanté mis manos a Sin, el rey de los dioses, con reverencia, en súplica: [dije: “Nabónido es
(mi) hijo, mi descendiente, el amado de su madre]. II:1. Eres el que lo llamaste para que
reinara y has pronunciado su nombre con tu propia palabra divina. (Ahora) que los grandes
5

dioses vayan a su lado. Que hagan caer a sus enemigos. No olvides al Eḫulḫul, completa y
restaura sus ritos.”
5. Cuando en mis sueños Sin, el rey de los dioses, posó sus manos sobre (mí), me dijo: “A través
de ti, haré posible el regreso de los dioses a la morada en Harran, por medio de Nabónido tu
hijo. Él construirá el Eḫulḫul; el finalizará su trabajo. Finalizará la ciudad de Harran y será
más grande de lo que era y la reestablecerá. Traerá a Sin, Ningal, Nusku, y Sadarnunna en
procesión de regreso al Eḫulḫul.”
12. Estuve atenta a las palabras de Sin y las vi hacerse realidad. Nabónido, (mi) único hijo, mi
descendiente, finalizó los descuidados ritos de Sin, Ningal, Nusku, y Sadarnunna. Construyó
nuevamente el Eḫulḫul. Finalizó su trabajo. Finalizó Harran mucho mejor que nunca antes. Lo
reestableció; trajo a Sin, Ningal, Nusku, y Sadarnunna desde Babilonia, la ciudad real, al
centro de Ḫarran, al Eḫulḫul su morada favorita. Los hizo vivir allí con alegría y felicidad.
21. Lo que Sin, el rey de los dioses, no había hecho antes y no le había concedido a nadie, por
amor a mí que he venerado su divinidad, (p. 226) le he suplicado, el rey de los dioses elevó mi
cabeza; me dio una buena reputación en la tierra, me agregó largos días y años de bienestar.
Desde el período de Assurbanipal, rey de Assur, hasta el noveno año de Nabónido, rey de
Babilonia, mi descendiente, establecieron para mí 104 años en la veneración a Sin, el rey de
los dioses. Me mantuvo viva y bien. Mi visión es clara y mi mente es excelente. Mis manos y
mis pies están sanos. Mis palabras son bien elegidas; la comida y la bebida aún me caen bien.
Mi carne es vital; mi corazón, alegre. A mis pequeños, cuatro generaciones desde la mía, he
visto. He alcanzado una edad avanzada.
34. Oh, Sin, rey de los dioses, me has mirado con favor. Has hecho que mi vida sea larga.
Déjame confiar al cuidado de Sin, mi señor, a Nabónido, el rey de Babilonia, mi hijo. Hasta
tanto viva, haz que no te ofenda. Desígnale el buen espíritu protector que me designaste a mí
y que me permitió alcanzar la vejez en su compañía. No sea que te olvides del pecado en
contra de tu gran divinidad. Haz que venere tu gran divinidad. En los veintiún años de
Nabopolasar, rey de Babilonia, en los cuarenta y tres años de Nabucodonosor, el hijo de
Nabopolasr, y en los cuatro años de Neriglisar, el rey de Babilonia –mientras ellos reinaron
durante sesenta y ocho años—yo los veneré con todo mi corazón; velé por ellos. Hice que
Nabónido, (mi) hijo, mi descendiente, sirviera a Nabucodonosor, el hijo de Nabopolasar, y
Neriglisar, el rey de Babilonia; él veló por ellos continuamente. Permanentemente hacía lo
6

que les agradaba; hizo que [mi nombre] fuera excelente delante de ellos y me exaltó como [si
fuera la propia hija de ellos].
(Unas nueve líneas perdidas)
(El comienzo de la columna III no se preserva)
1’. Les traje ofrendas funerarias y establecí para ellos una [plataforma de ofrendas] de incienso
fragante en abundancia y lo puse delante de ellos a perpetuidad.
5’. En el noveno año de Nabónido, el rey de Babilonia, ella [murió].
6’. Nabónido, rey de Babilonia, su hijo, su descendiente, enterró su cuerpo … (vestidos)
excelentes, un manto [brillante], oro … piedras [brillantes] hermosas, piedras (de las
mejores), piedras preciosas… su cadáver con aceite delicado ubicaron en un lugar escondido.
Sacrificó ovejas cebadas delante de ella. Reunió a Babilonia y Borsippa [con la gente] que
vivía en regiones distantes, [reyes, príncipes], y gobernadores, desde el [límite] de Egipto, el
mar [superior], al mar inferior, [hizo levantar…] … el luto y [ ]. Lloraron con amargura.
Arrojaron sus [ ] siete [días] y siete noches [ ]. Gritaron; arrojaron [sus] (p. 227) ropas. Al
séptimo día, las tropas de toda la tierra se cortaron el pelo [ ] sus vestimentas [ ] sus ropas [
] comida [ ] él recogió perfume [ ] vertió aceite delicado sobre [sus] cabezas. Hizo que sus
corazones se regocijaran. Hizo que su apariencia [brille ]. Los hizo salir en caravanas de
burros. [Regresaron] a sus lugares.
44’. [Quienquiera] que seas –ya sea rey, príncipe [ ] en la tierra. [Vela continuamente] por Sin,
el rey [de los dioses], el señor de los dioses del cielo y la tierra, su gran divinidad y reverencia
[las divinidades del cielo y la] tierra quienes [ ] habitan en Esagil y Eḫulḫul y rezan (a las
divinidades) en el cielo y la tierra y [ ] la orden de Sin e Ištar quien protege [ ] guarda tu
semilla segura por siempre jamás.