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LILLY REICH 1885-1947

La arquitecta polifacética responsable de la exposición de diseño alemán en Newark fue


profesora de la Bauhaus de Berlín y Dessau. Estuvo asociada con Mies van der Rohe en
los proyectos más famosos del arquitecto antes de su traslado a Estados Unidos.

Lilly Reich (1885-1947), la diseñadora y arquitecta alemana que colaboró con Ludwig
Mies van der Rohe, es conocida a raíz de este hecho, pero al mismo tiempo, se
desconocen sus aportaciones ya que muchas han sido atribuidas al arquitecto. Aunque no
estudió formalmente arquitectura, si que ejerció como tal. Fue una mujer que conjugó
variadas facetas creativas y de gestión: diseño de muebles y de indumentaria, contenido y
espacio de exposiciones, arquitectura e interiores. Como buena discípula de
las Werkbund no ponía límites entre espacios creativos.

En 1908 se trasladó a Viena para continuar su formación y trabajar en el estudio-taller de


Josef Hoffmann donde diseñó y desarrolló del sillón y sofá Kubus. Volvió a Alemania en
1911, recibiendo su primer encargo documentado: el diseño interior y de mobiliario para
32 habitaciones del Centro de la Juventud en Charlottenburg, realizando ese mismo año
una instalación de ropa en los Grandes Almacenes Wertheim en Berlín[1]. En 1912 se
incorporó a la Deutscher Werkbund, organización dedicada a promover el diseño y la
producción industrial. Entre 1914 y 1924 tuvo su propio estudio en el que realizaba
proyectos de diseño interior, artes decorativas y moda. En 1914 participó en la exposición
de la Werkbund de Colonia, siendo una de las responsables de la exhibición dedicada a la
vivienda moderna. En 1920 fue nombrada la primera mujer en dirigir el directorio de la
Deutscher Werkbund, siendo su responsabilidad planificar y realizar la curadoría de las
exhibiciones de diseño albergadas por la Werkbund al tiempo que promocionar el diseño
alemán, fue la responsable de la exposición dedicada al diseño alemán en el Museo de
Arte de Newark. En 1924 viaja con Ferdinand Kramer a Inglaterra y Holanda para conocer
las propuestas de las nuevas políticas de vivienda masiva.

Entre 1924 y 1926 trabajó en la Oficina comercial para las ferias en Frankfurt, y desde allí
se encargó de organizar y diseñar ferias comerciales. Reich conoce a Mies van der Rohe
en 1926, trasladando su propios estudio y vivienda a Berlín en 1927. Ese mismo año
trabajan juntos en el proyecto de edificio de apartamentos de la exhibición de la Werkbund
de Stuttgart en 1928. En 1927 diseñan el café de terciopelo y seda de la exposición de
moda femenina de Berlín, en la que el color juega un papel muy importante: el terciopelo
negro, rojo y naranja, y la seda negra y amarillo limón.

La colaboración entre ambos se prolongará hasta que en 1938 Mies emigró a Estados
Unidos.

En 1929 debido a los éxitos obtenidos en la exposición de 1928 Mies van der Rohe y
Reich son nombrados directores artísticos de la sección alemana de la Exposición
Mundial en Barcelona, para la cual se proyectó el Pabellón donde por primera vez se
exhibió la silla Barcelona. La colaboración de ambos arquitectos fue muy estrecha y poco
a poco comienza a ser reconocida el papel de coautoría de Reich en estas obras así
como en la casa Tugendhat de 1929 y la casa Lange de 1930[2].
Según Albert Pfeiffer, Vicepresidente de Diseño y dirección de Knoll, quien ha estado
investigando y dando conferencias sobre Lilly Reich: “se está convirtiendo en más que
una coincidencia que la involucración y éxito de Mies en el diseño de exposiciones
comience al mismo tiempo que su relación personal con Reich. Es interesante de resaltar
que Mies no ha desarrollado ningún mueble moderno de manera exitosa ni antes ni
después de su colaboración con Reich”.

Entre las propuestas propias de Reich cabe destacar la del bloque con apartamentos
mínimos de estructura lineal y abierta realizados para la exposición de arquitectura
alemana en Berlín en 1931. Su propuesta de espacio mínimo, libre de convencionalismos,
es un único ambiente dividido con muebles que permite realizar todas las actividades de
la casa a la vez que fuera compatible con su utilización como lugar de trabajo. En este
caso la cocina es un mueble más que resuelve las necesidades mínimas en el espacio de
un armario, que se cierra con persiana deslizante quedando oculta de la vista del espacio
del salón o trabajo. Todos sus trabajos responden a la búsqueda de la máxima
simplicidad, eficiencia y mínimo cuidado diario, aportes que derivan del conocimiento del
trabajo doméstico y de su deseo de liberarse del tiempo que insumen.

En 1932 fue invitada por Mies a dar clase en la Bauhaus de Dessau, dirigiendo el taller de
diseño de interiores y de tejidos, y simultáneamente llevó los mismos talleres en la
Bauhaus de Berlín. El último trabajo conjunto en Berlín fue el pabellón alemán para la
Feria de Paris de 1937.

Cuando Mies se traslada a Estados Unidos en 1937 Lilly Reich queda a cargo del estudio
y los negocios de él, así como de su familia (su mujer y tres hijos) que quedará en
Alemania[3], tareas que realizará hasta su muerte.

En septiembre de 1939 Lilly Reich visitó a Mies en Estados Unidos donde colaboró en el
proceso de proyecto del ITT de Chicago. Su interés en quedarse no fue compartido por él,
volviendo a Alemania en los peores momentos de la segunda guerra mundial. Nunca más
se volvieron a ver pero mantuvieron una relación epistolar hasta la muerte de ella.
Durante la guerra ella cuidó del archivo personal de Mies que constaba de más de 2000
dibujos almacenándolo en una granja en las afueras de Berlín para que no fueran
bombardeados. Junto a los dibujos de Mies salvó más de 900 de ella que forman hoy día
el archivo del MOMA.

Durante la guerra Lilly Reich trabajó en el grupo de ingenieros militares Organisation Todt
(OT). Al finalizar la contienda fue durante dos años profesora de la Universidad de Berlín
donde enseñó diseño de interiores y teoría de la edificación. También volvió a abrir su
estudio de arquitectura, diseño y moda hasta su muerte en 1947.
CHARLOTTE PERRIAND 1903-1999
Charlotte Perriand ha sido conocida a través de sus colaboraciones con Le Corbusier y
Fernand Léger. Sin embargo, en una época donde no era común que una mujer fuera
arquitecta, diseñadora y artista, la carrera de Perriand se extendió por tres cuartos de
siglo y se abarcó a lugares tan diversos como Brasil, Congo, Inglaterra, Francia, Japón,
Nueva Guinea francesa, Suiza, y Vietnam.

Charlotte Perriand nació en París, el 24 de octubre de 1903. Entre 1920 y 1925 asistió a
la Ecole de l’Union Centrale des Arts Décoratifs, donde estudió diseño de mobiliario.
Además asistió a las clases de la Academia Grande Chaumière de 1924 a 1926.
Frustrada por el enfoque basado en la artesanía y el estilo Beaux -Arts defendido por la
escuela, Perriand se alejó de todo aquello de carácter tradicional.

Se dio a conocer a la edad de 24 años con su Bar sous le Toit de acero cromado y
aluminio anodizado que fue presentado en el Salon d’Automne de 1927. Poco después
inició su recorrido de más de diez años junto con Pierre Jeanneret y Le Corbusier.

Charlotte Perriand defendió su autonomía respecto a los arquitectos con los que colaboró,
por lo que en 1927 estableció su primer estudio propio y en todo momento mantuvo su
lugar privado de trabajo.

Hasta entonces Le Corbusier había amueblado sus espacios con objetos que no eran de
su autoría. La modernidad no había llegado todavía al mobiliario ni al interiorismo. En los
siguientes años, a partir de la estrecha colaboración que se produjo entre Perriand, Le
Corbusier y Jeanneret, el espacio interior se cualificó y se extremó su funcionalidad,
gracias a una coherencia absoluta entre interiorismo, mobiliario y arquitectura. Ella
propuso que las piezas se basaran en su tiempo, tomando prestadas ideas de la industria
automovilística y aeronáutica, resultando ser piezas de una gran trascendencia en la
historia del diseño.

Colaboró también con Le Corbusier en numerosos proyectos de arquitectura, diseñando


los equipamientos para diferentes viviendas como la villas La Roche-Jeanneret, Church
en Ville-d’Avray, Stein-de Monzie y la Villa Savoye, así como los interiores del Pabellón
Suizo en la Ciudad Universitaria y de la Ciudad Refugio de l’Armée du Salut, ambos en
París. Además trabajó con él en la definición de la cellule minimum (1929).

En 1930 varios diseñadores, pintores, escultores y arquitectos, como René Herbst, Robert
Mallet-Stevens, Pierre Chareau, Hélène Henry y Charlotte Perriand, que ya habían
expuesto como subgrupo dentro del Salon des Artistes Décorateurs en 1928, decidieron
fundar la Union des Artistes Modernes (UAM), con el fin de organizar cada año una
exposición internacional. Junto con Le Corbusier y Pierre Jeanneret, Charlotte participó en
la primera exposición de la UAM en el Musée des Arts Décoratifs en París.

En 1937 Charlotte Perriand dejó el estudio de Le Corbusier, y volcó su atención en


materiales más tradicionales y formas más orgánicas. Se dedicó a la investigación en
términos de prefabricación de viviendas moduladas en las que colaboró con Jean Prouvé.
Las colaboraciones de Perriand se multiplican durante toda su carrera, trabajando otros
con arquitectos como Lucio Costa, Niemeyer, Candilis, Josic & Woods.

Su relación con Le Corbusier no termina allí, ya que volverá a colaborar con él después
de la guerra, desarrollando el primer prototipo de la cocina integrada para la Unidad de
Habitación de Marsella.

Los años 1938 y 1939 los dedicó a la investigación con madera. También comenzaron en
este momento sus reflexiones sobre la arquitectura de montaña. En 1940, viajó a Japón,
invitada por Junzo Sakakura, con quien trabajó en el estudio de Le Corbusier entre 1931 y
1936, donde prosiguió con sus investigaciones y trabajó en el Ministerio de Comercio e
Industria. Cuando Japón se unió a la guerra como aliado de Alemania, trató de regresar a
Francia, pero, debido al bloqueo naval, se vio obligada a quedarse en Vietnam desde
1942 hasta 1946. Durante su estadía en Vietnam, Perriand estudió las técnicas locales de
artesanía en madera y tejido.

El proyecto donde confluyen todas sus exploraciones previas sobre arquitectura


prefabricación, estandarización, célula mínima, industrialización y materiales, fue el
del complejo invernal de Les Arcs en la Savoya francesa. Entre 1967 y 1982, Perriand
proyectó y construyó las tres estaciones de esquí de Les Arcs, situadas a 1600, 1800 y
2000 metros de altitud, donde había que alojar a 18.000 personas. La idea de partido
fue trabajar con la agrupación de células mínimas.

Murió en París el año 1999 con una larga y fructífera vida dedicada al diseño y la
arquitectura
CHARLOTTE PERRIAND: Cuando los grandes
diseñadores eran hombres

CHARLOTTE PERRIAND: Cuando los grandes diseñadores eran


hombres

Colaboradora de Le Corbusier, sus diseños en la sombra marcan los mejores


momentos del siglo XX. Su mano femenina humanizó novísimos muebles que hoy
son más influyentes que nunca.

Nacida en París en 1903, hija de un sastre y una modista de alta costura. En 1920
se matriculó en la escuela de l’Union Centrale des Arts Décoratifs donde durante 5
años estudió diseño de muebles. Frustrada por el enfoque basado en la artesanía
y el estilo Beaux-Arts defendido por la escuela, Perriand buscó inspiración en la
estética de la máquina de los coches de motor y bicicletas que veía en las calles
de París.

En 1927, siendo una recién licenciada reunió coraje y se atrevió a llamar a la


puerta del estudio de los grandes pensadores de la arquitectura de entonces para
ofrecer su colaboración. “Desgraciadamente, en este taller no bordamos cojines”,
le respondieron. Ella era la arquitecta y diseñadora Charlotte Perriand (París,
1903-1999), él, Charles-Edouard Jeanneret-Gris, más conocido como Le
Corbusier (1887-1965). Poco después, el creador suizo visitó el “Bar sous le
Toit” en el Salón de Otoño, un proyecto de Perriand que materializaba algunas
ideas de Le Corbusier. Quedó fascinado y la instó a sumarse al equipo que
formaba con Pierre Jeanneret, en Rue de Sèvres, como responsable de mobiliario
e interiores.

Las cosas comenzaron a cambiar. Con Perriand, los muebles que vestían los
espacios proyectados por Le Corbusier –hasta ese momento, más toscos y
dispuestos en el espacio sin orden ni concierto– ocuparon el lugar que les
correspondía. En los diez años siguientes, la arquitectura interior y la funcionalidad
de los muebles se unificaron. Perriand, abriendo un nuevo camino entre la jungla
del kitsch y déco francés de los años 20 y 30, apostó por un diseño de interiores y
muebles integral que tenía en cuenta cuestiones ergonómicas, funcionales y
formales.
Charlotte Perriand permaneció en Japón entre el otoño de 1940 y el invierno de
1942. Allí ocupó el cargo de asesor artístico para el Ministerio de Comercio e
Industria. La invitación le llegó por medio de Junzo Sakakura con quien trabajó en
el estudio de Le Corbusier entre 1931 y 1936.Perriand dio en Japón una serie de
conferencias sobre las artes decorativas y visitó talleres y escuelas. Organizó una
exposición titulada «Selección-Tradición-Creación» que tuvo lugar entre marzo y
mayo de 1941 en los locales comerciales de Takashimaya en Tokio y Osaka. Su
influencia sobre el diseño japonés es palpable tras la Segunda Guerra Mundial

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, cuando Japón se alió con Alemania,


decidió volver a París sin éxito a causa del bloqueo naval y se quedó exiliada 4
años en Vietnam. En su experiencia asiática desarrolló trabajos con bambú, de los
cuales nació una reinterpretación de la LC-4, la Tokio Chaise Longue.

Entre 1967 y 1986 Charlotte Perriand participó en la concepción de la estación de


alta montaña de Les Arcs, en el departamento de Saboya, tanto en su
arquitectura como en el acondicionamiento interior. En 1993 creó el Espacio
Té para la UNESCO, inspirado en los pabellones de té japoneses. La firma
Cassina reeditó parte de su mobilario a partir de 2004. Perriand se casó dos
veces. La primera en 1926, un año después de graduarse y se divorcia en 1930.
Su segundo matrimonio se celebró durante su exilio en Vietnam, se casó con
Jacques Martin, allí también nació su hija Pernette.

En su época se mantuvo en un discreto segundo plano. Pero una exposición en


el Centro Pompidou de París reivindicó su figura y se convirtió en la primera gran
monográfica dedicada a esta creadora tras su muerte en 1999. Documentos
inéditos y más de 70 piezas originales -maquetas, dibujos, fotos y una película–
dieron a conocer la vida, el pensamiento y obra de una pionera silenciosa
maltratada por la historia.
Jane Jacobs
Probablemente el mayor aporte de Jane Jacobs a las ciudades es haber transformado el modo
en que se valoran. Su crítica e ideales revirtieron las tendencias más tecnócratas de la
planificación para dar mayor atención al valor de las comunidades en construir su propio
proyecto social en el territorio. La ciudad se humanizó. Jane Jacobs representa al mismo
tiempo un momento histórico donde nombres de personajes se convirtieron en ícono
respecto al cómo hacer ciudad. Es así como se encuentra en la vereda opuesta de Robert
Moses, nombre que evoca al proyecto urbano subordinado al exceso de planificación, que
no deja lugar para el potencial de las relaciones sociales en la construcción de la
ciudad. La energía de Jane Jacobs surgió precisamente porque su casa e histórico barrio
se vieron afectos a las imponentes intenciones de remodelación urbana de Robert Moses.
Jane Jacobs inspira así el levantamiento de barrios activos y ciudadanos que ya no
pueden ser entendidos como consumidores pasivos de un producto de ciudad impuesto.

Hoy nacen las reconocidas Jane’s Walk, series de tours de caminatas en la ciudad que pone en

contacto a los ciudadanos con su entorno urbano, en el intento por eliminar barreras

socioespaciales y relevar las continuidades de la ciudad.

Las Jane´s Walk es un programa enmarcado en el Center for the Living City, que junto con destacar

su legado, transmite la complejidad de la vida urbana contemporánea. En este discurso, el

compromiso ciudadano con el espacio cívico es fundamental para valorar las ciudades y proyectar

sobre ellas. Así como Jane Jacobs invitó durante décadas a los ciudadanos a salir de sus casas y

ver que las ciudades funcionan a través de la experiencia, la iniciativa busca consolidar esta

motivación. Las Jane`s Walk promueven una complejidad en las ciudades que sólo se comprende a

través de la observación personal y en conjunto, lo que en última instancia construye el imaginario

colectivo de ellas. Es un hecho que sus ideales están más vigentes que nunca, siendo citada por

organizaciones ciudadanas, escuelas de arquitectura y urbanismo e incluso políticos como Barack

Obama, quien la citó en una asamblea ciudadana.

El día del cumpleaños de Jane Jacobs se ha convertido en la fecha hito donde ciudadanos salen a las

calles a construir una experiencia conjunta en el espacio público. La iniciativa, que nació el año 2007,

ya se ha extendido a distintas ciudades de Norteamérica e incluso ha trascendido las barreras

nacionales, pudiendo reconocer caminatas barriales en el mundo entero. Este año ocurrió

simultaneamente en más de 500 barrios de más de 80 ciudades en casi 20 países del mundo. Este

proyecto viral ha legitimado el día en que los ciudadanos recuerdan que la ciudad la construyen

ellos.