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El Arte de la

Convivencia
¿Por qué se destruyen las parejas?
Cuando tomas conciencia de que todas las personas que te rodean
tienen heridas llenas de veneno emocional, empiezas a comprender
las relaciones de los seres humanos en lo que los toltecas denominan
el sueño del infierno. Desde la perspectiva tolteca todo lo que
creemos de nosotros y todo lo que sabemos de nuestro mundo es un
sueño. Si examinas cualquier descripción religiosa del infierno te das
cuenta de que no difiere de la sociedad de los seres humanos, del
modo en que soñamos. El infierno es un lugar donde se sufre, donde
se tiene miedo, donde hay guerras y violencia, donde se juzga y no
hay justicia, un lugar de castigo infinito. Unos seres humanos actúan
contra otros seres humanos en una jungla de predadores; seres
humanos llenos de juicios, llenos de reproches, llenos de culpa, llenos
de veneno emocional: envidia, enfado, odio, tristeza, sufrimiento. Y
creamos todos estos pequeños demonios en nuestra mente porque
hemos aprendido a soñar el infierno en nuestra propia vida.

Dr. Miguel Ruiz


La maestría del amor
Una guía práctica para el arte de las relaciones
De pequeños aprendemos que las opiniones de todas las
personas son importantes y dirigimos nuestra vida conforme a
esas opiniones. Una simple opinión de alguien, aunque no
sea cierta, es capaz de hacernos caer en el más profundo de
los infiernos: «Qué feo estás. Estás equivocado. Eres un
estúpido». Las opiniones tienen un gran poder sobre el
comportamiento absurdo de las personas que viven en el
infierno. Por ese motivo necesitamos oír que somos buenos,
que lo estamos haciendo bien, que somos bellos. «¿Qué
aspecto tengo? ¿Ha estado bien lo que he dicho? ¿Cómo lo
estoy haciendo?»

Miguel Ruiz
Perdemos la inocencia del niño y nos convertimos en adultos.
Entonces, como dice Miguel Ruiz en La Maestría del Amor:

Jugamos al juego de los adultos, jugamos al juego del Sueño


externo y perdemos. Perdemos nuestra inocencia, perdemos
nuestra libertad, perdemos nuestra felicidad y nuestra
tendencia a amar. Nos vemos forzados a cambiar y
empezamos a percibir otro mundo, otra realidad: la realidad
de la injusticia, la realidad del dolor emocional, la realidad del
veneno emocional. Bienvenidos al infierno: el infierno que los
seres humanos crean, el Sueño del Planeta. Somos
bienvenidos a este infierno, pero no lo hemos inventado
nosotros. Ya estaba aquí antes de que naciésemos.

Miguel Ruiz
Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes
como ser humano, el instrumento de la magia. Pero son como
una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o
destruir todo lo que te rodea. Uno de los filos es el uso
erróneo de las palabras, que crea un infierno en vida. El otro
es la impecabilidad de las palabras, que sólo engendrará
belleza, amor y el cielo en la tierra. Según cómo las utilices,
las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que
imaginas.

Miguel Ruiz
Los Cuatro Acuerdos
Un libro de la Sabiduría Tolteca
LA MAESTRIA DEL AMOR: ''EL RESPETO’'

El amor se basa en el respeto. El miedo no respeta nada, ni tan siquiera se respeta a sí


mismo. Desde el momento que yo siento lástima por ti, dejo de respetarte, porque creo que
no eres capaz de hacer tus propias elecciones. Y cuando empiezo a hacer las elecciones por
ti, te pierdo el respeto del todo. Entonces, como no te respeto, intento controlarte. Para poner
un ejemplo, podríamos decir que la mayoría de las veces en las que les decimos a nuestros
hijos cómo deben vivir su vida, es porque no los respetamos. Sentimos lástima de ellos e
intentamos hacer lo que deberían hacer por sí mismos. Por otro lado, cuando yo no me
respeto a mí mismo, siento lástima de mí mismo, pienso que no soy lo bastante bueno para
desenvolverme en este mundo. Pero ¿cómo puedes saber una cosa así si no te respetas a ti
mismo, si no dejas de decirte: «Pobre de mí, no soy lo suficientemente fuerte, no soy lo
suficientemente inteligente, no soy lo suficientemente guapo, no puedo hacerlo»? La
autocompasión proviene de la falta de respeto. El amor no tiene piedad; no siente lástima por
nadie, pero tiene compasión. El miedo está lleno de pena, siente lástima por todos. Tú sientes
lástima por mí cuando no me respetas, cuando piensas que no soy lo bastante fuerte para
desenvolverme por mí mismo. Por el contrario, el amor respeta. Te amo, sé que puedes
hacerlo. Sé que eres lo suficientemente fuerte, lo suficientemente inteligente, y estás lo
suficientemente capacitado para hacer tus propias elecciones. Yo no tengo que hacerlo por
ti. Tú puedes conseguirlo. Si te caes, te tenderé la mano, te ayudaré a levantarte. Te diré:
«Puedes hacerlo, adelante». Eso es compasión, pero tener compasión no es lo mismo que
sentir lástima. La compasión proviene del respeto y del amor; el sentimiento de lástima
proviene de la falta de respeto y del miedo. El amor es totalmente responsable. El miedo evita
la responsabilidad, aunque esto no significa que no sea responsable. El intento de evitar la
responsabilidad es uno de los errores más grandes que cometemos, porque cada acción
tiene una consecuencia. Todo lo que pensamos, todo lo que hacemos, tiene una
consecuencia. Si hacemos una elección, obtenemos un resultado o una reacción. Si no la
hacemos, también obtenemos un resultado o una reacción. De un modo u otro, siempre
experimentamos las consecuencias de nuestras acciones. Esta es la razón por la cual todo
ser humano es totalmente responsable de sus actos, aunque no quiera serlo, ya que aun
cuando otras personas intenten pagar por sus errores, al final acaba pagando por ellos, y en
esas ocasiones, el doble. Cuando otras personas intentan hacerse responsables de ti sólo
consiguen aumentar el drama. El amor es siempre amable. El miedo es siempre rudo. Con el
miedo nos llenamos de obligaciones, de expectativas, perdemos el respeto, evitamos la
responsabilidad y sentimos lástima. ¿Cómo podemos sentirnos bien cuando el miedo nos
hace sufrir tanto? Nos sentimos víctimas por todo, enfadados o tristes, celosos o traicionados.
El enfado no es otra cosa que el miedo cubierto con una máscara. La tristeza también es el
miedo cubierto con una máscara. Y los celos son miedo cubierto con una máscara. Y con
todas esas emociones que provienen del miedo, y que nos causan sufrimiento, únicamente
somos capaces de fingir la amabilidad. No somos amables porque no nos sentimos bien, y
tampoco somos felices. Si estás en el camino del amor, no tienes obligaciones, no tienes
expectativas. No sientes lástima de ti mismo ni de tu pareja. Todo te va bien y esa es la razón
por la que siempre hay una sonrisa dibujada en tu rostro. Te sientes bien contigo mismo, y
como eres feliz, eres amable. El amor siempre es amable y esa amabilidad te convierte en
una persona generosa y te abre todas las puertas. El amor es generoso. El miedo es egoísta;
sólo se ocupa de uno mismo. El egoísmo cierra todas las puertas. El amor es incondicional. El
miedo está lleno de condiciones. En el camino del miedo, te amo si permites que te controle,
si eres bueno conmigo, si te ajustas a la imagen que he creado de ti. Construyo una imagen
de cómo deberías ser, y dado que no eres y nunca serás como esa imagen, té juzgo por esa
razón y te declaro culpable. En muchas ocasiones, incluso llego a sentirme avergonzado de ti
porque no eres lo que yo quiero que seas. Si no te ajustas a la imagen que yo he creado, me
avergüenzas, me enfureces, no tengo la menor paciencia contigo. Sólo finjo ser amable. En el
camino del amor no hay ningún «si»; no hay condiciones. Te amo sin que hayan razones ni
justificaciones de por medio. Te amo tal como eres y eres libre de ser tú mismo. Si no me
gusta tu forma de ser, entonces será mejor que busque a alguien que sea como a mí me
guste. No tenemos el derecho de cambiar a nadie y nadie tiene el derecho de cambiarnos a
nosotros. Si cambiamos será porque nosotros queremos cambiar, porque no queremos seguir
sufriendo.

Dr. Miguel Ruiz
LA MAESTRIA DEL AMOR
El difícil arte de
convivir
¿Por qué se destruyen parejas o relaciones?
El Difícil Arte de la Convivencia

Lo más difícil en el mundo es aprender a convivir.


Si los seres humanos supiéramos convivir no habría divorcios, no habría guerras, no habría pleitos con nuestros vecinos y
habría menos demandas judiciales. El mundo sería un lugar más armónico, donde se respiraría más paz, una mejor energía,
la gente estaría más feliz, habría más bienestar y rostros sonrientes.

¿Por qué es difícil?


Porque nuestro ego herido siente que el otro nos ofendió, que nos lastimó, que nos hirió, que hizo algo que nos daño, que
hizo algo "imperdonable", que no pensó en nosotros, que es egoísta y que sólo piensa en él.

Por eso es tan importante el perdón y el Hoponopono, la sabiduría hawaiana que se sintetiza en las cuatro palabras que
representan las cuatro emociones más importantes que puede sentir el ser humano: la energía del sentir, la energía del
perdón, la energía de la gratitud y la energía del amor.

¡¿Qué puede haber más grande que eso?!

Por eso decir:

1. Lo siento
2. Perdóname
3. Gracias
4. Te amo

Es lo más poderoso que puedes decirle a un ser humano.

Primero, siente realmente lo que dijiste o lo que hiciste, o lo que te dijeron o te hicieron, o lo que no te dijeron o no te hicieron,
o lo que no te dieron. Siéntelo profundamente, con todo tu corazón. No sea hipócrita. Si te dolió, reconócelo. Si te dejó
indiferente también reconócelo. Siente lo que hayas sentido, pero se honesto contigo y se honesto con la otra persona.
Luego, en segundo lugar, dile: perdóname. Pero igualmente, házlo con total sinceridad. Aunque el otro no te haya
perdonado, aunque el otro no se haya arrepentido, aunque el otro no haya reconocido su falta, su fallo, su error, su
equivocación... ¡Entonces tu perdón será más grande y más meritorio! Perdonar a alguien que no se equivoca, que siempre
hace las cosas bien, que siempre piensa en ti, que siempre es generoso contigo, eso no tiene ningún chiste, eso cualquiera
lo hace. Tienes que aprender a perdonar al que la riega, al que te lastima, al que te ofende... Esa es la lección del verdadero
perdón.

En tercer lugar, dale las gracias por haberte perdonado o por haber recibido tu perdón. La energía de la gratitud es
sanadora, es algo que cura heridas, que resana corazones, que purifica emociones dañadas.

Y, finalmente, dile "te amo", pero si estas palabras aún no salen auténtica y honestamente de tu corazón, entonces dile lo que
en verdad sale: "te estimo", "te aprecio", "eres un buen amigo o amiga", "eres un ser maravilloso", "te respeto", "te valor" o lo
que quieras... Recuerda no tienes que ser hipócrita, porque como dijo un sabio: "por muchas máscaras que te pongas,
siempre enseñas tu verdadero rostro".

Y también una mujer muy sabia dijo: "tus actos hablan tan fuerte que no me permiten escuchar lo que dices" (Elizabeth
Kübler Ross).

¿Por qué es tan difícil convivir?

Convivir es un arte. Implica que tienes que ceder y que tienes que aprender a respetar al otro, e incluso que tienes que
desarrollar tolerancia o aceptación sabia porque tienes que aceptar cosas que no te gustan, que te molestan o te
desagradan.
No existe el ser humano perfecto. Por eso el verdadero amor es aprender a amar los defectos y fallas de los demás. Todos
estamos en un proceso de crecimiento, de maduración, de evolución. Cuando le exiges al otro que sea perfecto, le estás
exigiendo que sea un Dios, porque sólo los dioses son perfectos y no se equivocan y estás asumiendo, en tu ego y soberbia,
que tu también eres un Dios y que por lo tanto tu eres perfecto y que tu nunca te has equivocado, que nunca has hecho o
dicho algo que haya dañado a otro ser... Y sabes, en el fondo de tu conciencia que eso no es cierto... Así que puedes bajar
un poco tu mirada y desde el fondo de tu corazón desarrollar un poco de humildad y aplicarte el Hoponopono a ti mismo y
aplicarlo con tu ser querido... Eso permitirá sanar tu relación.
Luego, en segundo lugar, dile: perdóname. Pero igualmente, házlo con total sinceridad. Aunque el otro no te haya
perdonado, aunque el otro no se haya arrepentido, aunque el otro no haya reconocido su falta, su fallo, su error, su
equivocación... ¡Entonces tu perdón será más grande y más meritorio! Perdonar a alguien que no se equivoca, que siempre
hace las cosas bien, que siempre piensa en ti, que siempre es generoso contigo, eso no tiene ningún chiste, eso cualquiera
lo hace. Tienes que aprender a perdonar al que la riega, al que te lastima, al que te ofende... Esa es la lección del verdadero
perdón.

En tercer lugar, dale las gracias por haberte perdonado o por haber recibido tu perdón. La energía de la gratitud es
sanadora, es algo que cura heridas, que resana corazones, que purifica emociones dañadas.

Y, finalmente, dile "te amo", pero si estas palabras aún no salen auténtica y honestamente de tu corazón, entonces dile lo que
en verdad sale: "te estimo", "te aprecio", "eres un buen amigo o amiga", "eres un ser maravilloso", "te respeto", "te valor" o lo
que quieras... Recuerda no tienes que ser hipócrita, porque como dijo un sabio: "por muchas máscaras que te pongas,
siempre enseñas tu verdadero rostro".

Y también una mujer muy sabia dijo: "tus actos hablan tan fuerte que no me permiten escuchar lo que dices" (Elizabeth
Kübler Ross).

¿Por qué es tan difícil convivir?

Convivir es un arte. Implica que tienes que ceder y que tienes que aprender a respetar al otro, e incluso que tienes que
desarrollar tolerancia o aceptación sabia porque tienes que aceptar cosas que no te gustan, que te molestan o te
desagradan.
No existe el ser humano perfecto. Por eso el verdadero amor es aprender a amar los defectos y fallas de los demás. Todos
estamos en un proceso de crecimiento, de maduración, de evolución. Cuando le exiges al otro que sea perfecto, le estás
exigiendo que sea un Dios, porque sólo los dioses son perfectos y no se equivocan y estás asumiendo, en tu ego y soberbia,
que tu también eres un Dios y que por lo tanto tu eres perfecto y que tu nunca te has equivocado, que nunca has hecho o
dicho algo que haya dañado a otro ser... Y sabes, en el fondo de tu conciencia que eso no es cierto... Así que puedes bajar
un poco tu mirada y desde el fondo de tu corazón desarrollar un poco de humildad y aplicarte el Hoponopono a ti mismo y
aplicarlo con tu ser querido... Eso permitirá sanar tu relación.
"Es que ya no la amo. Es que ya no siento nada por ella"

Si, es una frase muy socorrida, pero es sólo una frase justificativa para evitar perdonar, para evitar reconocer tu error o
porque tu ego está tan herido, tan lastimado que eres incapaz de arrodillarte y pedir perdón o buscar una reconciliación.

Lo explicó magistralmente Víctor Frankl en El Hombre en Busca de Sentido. Dijo que el amor no es un sentimiento, sino un
verbo. Si ya no sientes amor, entonces ámala. Si ya no sientes nada por ella, entonces siéntelo. El amor es un verbo, es una
acción, es una elección. No es un sentimiento, no es algo que viene de fuera de ti, de la otra persona, sino es algo que tu
eliges. Incluso tu puedes elegir amar a una persona fea, sucia, enferma, pobre o incluso que sea un criminal o una persona
muy ignorante que cometa muchos errores... Esa persona quizá es la que necesita más amor, más compasión, más bondad.
Porque nadie que sea verdaderamente feliz va a robar o a matar o a cometer estupideces... Si lo hacen es porque esas
personas no recibieron amor.

Es fácil amara a la gente que es linda, que es amable contigo, que hace puras cosas buenas para ti, que nunca se
equivoca, que es atenta, que siempre se sacrifica en función de tu bienestar... Es como una madre. Y a las madres es fácil
amarlas. Pero lo difícil y el verdadero reto es amar a alguien que es feo contigo, que no es amable, que hizo algo malo para
ti, que te daño, que se equivocó, que fue egoísta, que sólo pensó en ella, que pone primero sus intereses que los tuyos...
esa persona es la que es difícil amar o respetar.

Y es que si pierdes el respeto o la admiración de una persona lo más fácil es que vas a perder el amor.

Por eso si quieres amara a una persona empieza a buscar algo que admires de ella, una cualidad por pequeña que sea, por
escondida que esté, por guardada que la tenga. Encuentra eso, respeta y ama eso. Y todas las personas tienen alguna
cualidad, sino no hubieran nacido como seres humanos...
Un maestro tenía cuatro alumnos. Uno de ellos era muy flojo, mentiroso, ratero. Entonces un día los otros tres le pidieron al
maestro que lo corriera, lo cual el maestro no hizo, entonces los tres alumnos le dijeron que si no lo corría ellos se iban a ir...
Entonces el maestro, les dijo:
- Ok, está bien. Pueden irse.
- Pero él es el que está mal, él es el flojo, mentiro, ratero...
- Si lo, se, pero por eso es que necesita un maestro. Ustedes son inteligentes, diligentes y éticos y van a conseguir
fácilmente otro maestro. Pero él no. ¿Si yo no le enseño, quién le va a enseñar?

¿Por qué se destruye una relación? ¿Por qué surgen pleitos o diferencias?

Por tres razones. Una pareja puede estar en dos extremos:


- luna de miel
- luna de hiel
Es decir:
- en armonía, o
- en conflicto

Generalmente todas las relaciones empiezan en luna de miel y terminan en la luna de hiel.
Hay parejas que nunca han tenido un conflicto, que quizá llevan así 10, 20, 30, 40 o 50 años, pero el día que surge el primer
conflicto ese día estalla la relación, se termina, porque no aprendieron a gestionar el conflicto.
En cambio puede haber una pareja que vive "agarrada del chongo", con pleitos y conflictos todos los días y así llevan juntos
60 o 70 años, porque han aprendido a gestionar los conflictos.

El conflicto es consustancial al ser humano. Por eso podemos decir la siguiente ecuación:

ser humano = conflicto

Si tenemos dos seres humanos juntos es seguro que brotará un conflicto tarde o temprano. Si hasta se dice que los ángeles
en el Cielo entraron en conflicto con Dios y entonces los tuvo que expulsar del paraíso y entonces uno de ellos creó el
Infierno... ¡cuantimás los seres humanos que no somos ángeles vamos a entrar en conflicto!
Hay tres causas de conflicto entre los seres humanos:

1. Por diferencias de ideas, puntos de vista, creencia, ideologías, pensamientos...


2. Por diferencias de intereses
3. Por diferencia de emociones, pasiones, sentimientos.

Curiosamente la mayor causa de conflictos es por la tercera causa: por celos, envidias, enojo, odio, ira, soberbia, vanidad,
un falso orgullo, etc.

Las emociones perturbadas pueden destruir una relación y más cuando hay un ego que se siente lastimado por algo que
dijo o hizo la otra persona o algo que dejó de hacer o decir.

A veces el desacuerdo o diferencia empieza por una diferencia de ideas.

En la luna de miel, es común escuchar: "lo que tu quieras mi amor, lo que tu digas, como tu quieras, a donde tu quieras"...
Pero cuando se acaba la luna de miel, entonces el ego nuevamente quiere imponer su punto de vista, su criterio, su interés...

Prueba unos días aceptar comer en el restaurant que elija la otra persona o ir de vacaciones a donde el otro diga, o utilizar
los fines de semana para lo que la otra persona quiera... ¡date cuenta lo difícil que es ceder, concederle la victoria a la otra
persona!... hazlo como un gesto de amor, de compasión y como una manera de mantener controlada a la bestia de tu ego o
tu soberbia que siempre quiere salirse con la suya, hacer lo que se le antoja, imponer su criterio, su interés, su punto de
vista, su verdad, tener siempre la razón...

Como advierte Ramiro A. Calle, en el Libro de la Serenidad:

"El apego a las ideas, punto de vista, interpretaciones y estrechas opiniones. No hay peor apego. Velan la visión mental y la
oscurecen. Por el apego a las ideas se llega a matar".
El choque de dos egos

Para que haya un conflicto se requiere dos partes. Si una no quiere pelear, no habrá conflicto. Si una cede, si una concede,
si una entiende, si una es comprensiva, si una no quiere pleito, entonces no lo va a haber. El problema es cuando chocan
dos egos heridos, lastimados. Entonces lo más seguro es que surgirá el conflicto y se romperá la relación.

Incluso Karl von Clausewitz en su famoso libro teórico sobre De la Guerra, advierte que "la guerra es la continuación de la
política por otros medios".

Cuando se acaba la política empieza la guerra.


Cuando acaba el diálogo, la negociación, surgen los desacuerdos y esos luego son adicionados con sentimientos de un ego
herido y entonces la mente de los seres se obnubila y empiezan los conflictos, las guerras, los divorcios...

Es entonces que se requiere que alguien ceda, que alguien ilumine su mente, que alguien respire hondo, cuente hasta diez,
aplique el hoponopono: lo siento, perdóname, gracias, te amo... que alguien ceda, que alguien proponga el diálogo, la
negociación, que alguien tenga un gesto de amor, un gesto de humildad y entonces se puede pasar nuevamente de la luna
de hiel a la luna de miel... ¡No es fácil, pero tampoco es imposible!

Si la pareja no puede...

Si la pareja ya no puede resolver el conflicto, entonces requieren acudir a un "príncipe"... no en el sentido monárquico, sino
en el sentido maquiavélico, es decir a un "primero entre pares", que puede ser un confesor, un sacerdote, un terapeuta, un
psicólogo, un gurú, un padrino o alguien a quien ambos miembros de la pareja respeten y le concedan autoridad, para que
sea él el que medie y busque la solución al conflicto. Eso puede salvar la relación.

Pero hay gente que dice: "no creo en la terapia de parejas", pero es incapaz de resolver el conflicto que tiene con su pareja.
Eso es absurdo, es una contradicción. Es no reconocer con humildad que no es capaz de resolver el problema, pero su ego
herido o su soberbia no le permite pedir ayuda a un profesional. Es un caso perdido.
Mientras estés en este planeta, mientras seas ser humano, mientras tengas relaciones tendrás que aprender a convivir. Es
algo difícil, es un arte. Pero si el ser humano aprendiera ese arte, entonces viviríamos con más bienestar, más en paz y más
felices. Es una lección que los seres humanos aún no hemos aprendido. Somos aún como niños, con heridas emocionales,
convirtiendo el planeta en un infierno como advierte Miguel Ruiz en la Maestría del Amor... ¿o no?

Así que hoy puedes elegir hacer la diferencia y empezar a mejorar la convivencia primero contigo mismo, luego con tu
madre y tu padre, luego con tu cónyuge, con tu pareja -tu esposa o tu esposo-, luego con tus hermanos y tus hijos, luego
con tus primos y parientes, luego con tus vecinos y luego con cualquier ser humano, luego con los animales y luego con
toda la naturaleza...

Hoy, más que nunca, cuando vemos tanta intolerancia, tanta estupidez, tanta violencia, tantos robos, tantos asesinatos, tanta
inseguridad, tanta desesperanza a nuestro alrededor, es cuando más necesitamos hacer un esfuerzo para mejorar nuestra
convivencia. ¿No lo crees?

Es por eso, que con mucho amor hacia ti y hacia todos los seres humanos que decidí hacer un alto en el camino, dejar de
cumplir otras obligaciones que tenía para el día de hoy y escribir este texto, porque creo que aprender a convivir es lo más
que necesitamos los seres humanos en este mundo convulsionado.

Deseo que estés bien, en paz y feliz.

Yuri Serbolov (un humano como tu que también está aprendiendo a convivir y que con el corazón en la mano te digo: lo
siento, perdóname, gracias, te amo)
Recomendaciones para
mejorar tu convivencia
Aunque ya lo sabes,siempre es bueno recordarlo y sobre todo practicarlo…
porque si lo hiciéramos el mundo no estaría tan mal como está y el tejido social
no estaría tan roto como está
- No juzgues, critiques o condenes a las personas. Trata mejor
de entenderlas, aceptarlas como son, comprenderlas,
compadecerlas y ayudarlas.
- “Es mejor un mal arrego, que un buen pleito"
Cuando tienes hijos jamás te divorcias…
aunque te separes de tu pareja
tendrás que mantener relación con ella, ya sea directa o
indirectamente, a través de los hijos.

Convivirás con ella por el resto de tu vida, así que mejor trata
de llevar una buena relación, una buena comunicación… tus
hijos te lo agradecerán… Hazlo, sino por ella, al menos por el
amor que les tienes a tus hijos.
¿Que te ofrece tu siguiente pareja que no te puede dar tu
pareja actual? Es igual, es otro ser humano, con sus mismas
cualidades y defectos, quizá tenga una nariz más corta o más
larga o pese unos kilos más o menos o tenga más o menos
años, o tenga mejor o peor carácter… Pero no podemos
valorar a las personas por su envoltura, por un cuerpo que es
perecedero, que envejece, que enferma y que muere, sino
debemos valorarla por su interior, por su carácter, por sus
sentimientos, por su humanidad… No deberíamos cambiar a
las personas como nos cambiamos de calcetines…
Si tu fuiste un hijo abandonado, golpeado, humillado… no
reproduzcas el mismo patrón con tus hijos… quizá tus padres
fueron así contigo porque eso recibieron de tus abuelos…
pero tu puedes romper la cadena, tu puedes elegir, tu puedes
hacer la diferencia… y entonces estarás crontribuyendo a
crear una mejor humanidad…