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DD091 – TEORÍA DEL CONFLICTO.

CONCEPTO Y ANÁLISIS DEL CONFLICTO

CASO PRÁCTICO

Sin lugar a dudas, una de las relaciones conflictivas más reiterativas en el mundo es la que
sostiene Estados Unidos con Irak. El ejército norteamericano ha hecho presencia por lo menos
en cinco ocasiones en territorio iraquí participando de guerras, bombardeos y ocupaciones.
Vistas desde la teoría sobre la guerra, estas intervenciones distan mucho de ser catalogadas
como justas y corresponden a los intereses económicos que tiene el país norteamericano sobre
su igual en Oriente por el control del petróleo y de la región.

Comenzando con la Guerra del Golfo en 1991 y la operación Tormenta del Desierto realizada
por Estados Unidos con el beneplácito del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; así
como los bombardeos a Irak en 1993 por una posible conspiración para asesinar al presidente
Bush (Padre) y la operación Zorro del Desierto que emprendería el gobierno Clinton; la invasión
del gobierno Bush (Hijo) en 2003 y el derrocamiento de Saddam Hussein; hasta llegar a la nueva
incursión estadounidense en Irak, esta vez en contra del autodenominado Estado Islámico que
actualmente adelanta el presidente Obama.

Pero, ¿qué contribuye a la reiterativa injerencia de los intereses de Estados Unidos en Irak?, sin
lugar a dudas las condiciones políticas y económicas, así como la división religiosa que existe
en Irak desde su creación entre Chiitas, Suníes y Kurdos, después de la desintegración del
Imperio Otomano; han dado pie a una desestabilización gubernamental y han contribuido a la
penetración de los intereses externos.

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CASO PRÁCTICO

Esta relación entre ambas naciones tiene un punto inflexión en 1990 con la Guerra del Golfo.
Al asumir el poder en 1979, Saddam Husein, no sólo impondría a su partido como el único y
omnipresente, sino que llevaría al país a conflictos como la Guerra contra Irán entre 1980 y
1988, y la invasión a Kuwait que sería la causa del enfrentamiento contra Estados Unidos.

Hussein argumentó esta intervención como su derecho legítimo por el territorio de Kuwait, así
como por el precio que se debía pagar a Irak después de su guerra con Irán y que le permitiría
un aumento en su cuota de producción petrolífera. El no reconocimiento de la independencia y
soberanía de Kuwait fue un acto ilegítimo e injustificable para la ONU, quien a través de varias
resoluciones condenó el ataque e invasión iraquí e impondría sanciones económicas a la
importación y exportación de productos. Sin embargo, fue la resolución Nº 678 del 29 de
noviembre, en la que se autorizaba el uso de la fuerza por parte de los Estados que cooperaban
con el gobierno de Kuwait, la que dio origen a la Guerra.

La coalición, en cabeza de Estados Unidos y que contó con el apoyo de países de Europa, Asia
y América Latina, emprendió la operación Tormenta del Desierto, donde hizo uso de su
superioridad electrónica y de aviación para bombardear las concentraciones de tropas iraquíes.

De acuerdo con el filósofo político Michael Walzer, esta no sería una ‘guerra justa’ ya que no se
puede emprender una guerra en virtud de la democracia, el capitalismo, o cualquier otro tipo
de razones que no sean estrictamente humanitarias. Así, la finalidad de la guerra estuvo muy
cuestionada, la coalición no sólo tenía un deber jurídico frente a la ONU y el gobierno de Kuwait,
también es cierto que existían razones para Estados Unidos y Europa de tipo político y
estratégico marcado por la amenaza en términos económicos como el precio del petróleo y el
abastecimiento del mismo. Y, si bien la Guerra del Golfo tuvo una ‘causa justa’, el desarrollo de
ésta no fue totalmente justificado, en términos del Ius in bello que expondría Walzer, ya que se
contaría con más de 40.000 bajas iraquíes, en la que involucró a población no combatiente.

Las sanciones impuestas por la ONU al régimen de Hussein tuvieron altas críticas, por ejemplo,
de acuerdo con un informe especial del Periódico El Mundo de España, la zona de exclusión
aérea le representó a EE.UU y Gran Bretaña tener el control de la ciudad de Basora, único puerto
que tiene Irak para sacar su petróleo y donde a lo largo de los años 90, estuvieron beneficiadas
empresas de Rusia y China. Igualmente, la extrema pobreza a la que se llevó el país con las
sanciones económicas sumió al país en una inestabilidad de guerras civiles, entre Kurdos,
Chiítas y Suníes.

Pero fue en definitiva la gran deuda externa en la que se sumió el país en los años siguientes,
la que cambió de modo drástico la forma de vivir de los iraquíes, llevando a la creación del
programa Petróleo por Alimentos que adelantó la ONU, en la cual se permitía que Irak exportará
cantidades limitadas de petróleo a cambio de provisiones humanitarias, para, según la
Organización, mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

Otro momento clave, dentro de la relación de guerra entre los dos países, tuvo lugar en la
presidencia de Bill Clinton. En 1998, mientras enfrentaba la posibilidad de un juicio y destitución
en la Cámara de Representantes por el escándalo Monica Lewinsky, Clinton anunció el
bombardeo de blancos militares donde se fabricaban armas químicas, intervención militar que
tendría el nombre de Operación Zorro del Desierto.

Esta nueva incursión se justificaría por las declaraciones de Richard Bluter, director de la
Comisión Especial de las Naciones Unidas, que inspeccionaba y destruía el armamento químico

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CASO PRÁCTICO

y militar de Irak; al declarar que había grandes dudas sobre la posibilidad de progresar con el
desarme al que se había comprometido Saddam Hussein después de terminar la Guerra del
Golfo

En este caso, Estados Unidos apeló a la figura de la Preempción y a su derecho de autodefensa,


tras sentir que su seguridad y la de otros países del mundo se vería amenazada por estas armas
y basándose en la vigencia de la Resolución 678 de 1990, la cual empoderaba al país y otros
estados para usar la fuerza contra Irak. En cierto modo, esta intervención solo fue apoyada por
Gran Bretaña y no fue aceptada por ninguno de los restantes miembros del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas, siendo por el contrario, rechazada y criticada por varios
países.

Al igual que en la Guerra del Golfo, nuevamente los no combatientes se vieron afectados, y
durante la operación que duró cuatro días se afectaron escuelas y hospitales.

Pero fueron los ataques del 11 de septiembre, los que darían pie a la mayor incursión de
Estados Unidos en Irak. El presidente republicano George Bush lanza la ofensiva de la llamada
Guerra contra el Terrorismo y en 2003 invadiría el país del Oriente. Esta vez, a las armas de
destrucción masiva, se le sumó el concepto del Reino Unido respecto a eliminar el régimen de
Saddam, uno de los peores violadores de Derechos Humanos en todo el mundo, y bajo el cual
se podía ofrecer refugio a terroristas.

Nuevamente, durante la invasión, se pusieron en riesgo vidas de no combatientes descartando


cualquier principio de proporcionalidad o prudencia y dejando en evidencia que Estados Unidos
no estaba ejecutando ni una Guerra Justa ni una Intervención humanitaria, dejando cifras aún
no concretas de muertes en civiles. Un estudio de la Organización Mundial de la Salud publicado
en 2008 evita dar cifras concretas, pero sugiere cerca de 400.000 muertos. Y una tercera
medición de 2008 realizada por la encuestadora Opinion Research Business, con sede en
Londres, arroja más de un millón de muertos.

Tras el derrocamiento del gobierno de Saddam Husein y su posterior captura y muerte (2003-
2006), la coalición liderada por Estados Unidos proclamó su victoria. Las fuerzas iraquíes no
lograron evitar la ocupación total del país, la caída de la capital y la expulsión del gobierno
baathista del poder. La coalición quiso reorganizar el ejército y la policía; empero, tomó tiempo
llegar a un grado de estabilidad y no se logró garantizar la protección civil debido a la
incertidumbre política, económica y social.

En febrero de 2009, con tan solo un mes y medio en el poder, el presidente Barack Obama
anuncia la finalización de las operaciones de Estados Unidos en Irak, labor que terminaría en
diciembre de 2011, tras el retiro de todas sus tropas. No obstante, las acciones del nuevo grupo
terrorista Estado Islámico, obligan al presidente a comenzar un nuevo bombardeo en territorio
iraquí; primero con drones de combate no tripulado hasta la autorización de ataques aéreos
para proteger al personal estadounidense en ese país e impedir un genocidio de las minorías
religiosas perseguidas por los yihadistas del Estado Islámico.

La dependencia de Estados Unidos al crudo y su necesidad de versificar y controlar las fuentes


extranjeras, sumado a la constante inestabilidad política y social de Irak, ha facilitado su
constante intervención y control en la zona.

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CASO PRÁCTICO

A la luz de la teoría estudiada, ninguna de las acciones aquí expuestas se puede considerar
como justificable, ya que el interés económico por el manejo y el precio del petróleo ha sido
siempre la verdadera intención del país norteamericano.

Igualmente, vale la pena puntualizar en el papel de las Naciones Unidas dentro del conflicto, ya
que ha sido determinante en favorecer los intereses de Estados Unidos y en, a través de sus
Resoluciones, permitir la Guerra. Pese a su oposición en la Operación Zorro del Desierto, no
hubo una sanción a los norteamericanos y los embargos derivados de la Guerra del Golfo se
sostuvieron. Además, dichas decisiones pusieron en jaque la economía del país árabe y el
programa Petróleo por Alimentos no pudo suplir las necesidades de la población, así por
castigar la decisión de Hussein de invadir Kuwait, fueron los iraquíes quienes pagaron con la
disminución de su calidad de vida.

La invasión de 2003 fue el máximo golpe hacía el país, ya que no sólo se hizo
injustificadamente, sino que no representó ninguna mejoría en la vida de los pobladores, muy
por el contrario trajo más violencia y desempleo tras el despido masivo de miembros del ejército
y del gabinete de gobierno de Hussein.

Finalmente, Irak se encuentra otra vez bajo fuego americano tras la decisión del presidente
demócrata Barack Obama en bombardear puntos de concentración del Estado Islámico. Lo que
demuestra que cualquier intención para avanzar hacía el arreglo de los problemas sociales y
políticos de la zona, en los que Estados Unidos ha tenido una gran influencia, estará plagado
de obstáculos. Y, mientras el petróleo siga teniendo poder estratégico, Irak y Estados Unidos
seguirán involucrados en una guerra sin fin.

Recuperado de: http://delaurbe.udea.edu.co/2015/03/03/irak-la-guerra-sin-fin-de-estados-


unidos/

Instrucciones para el desarrollo de la actividad

Luego de estudiar el caso descrito, responda las siguientes interrogantes:

Analiza el conflicto Irak-Estados Unidos, y el funcionamiento de ambos países


desde la perspectiva de la paz y la violencia

Analiza el conflicto Irak-Estados Unidos desde la perspectiva de Burton y Galtung

Describe el ciclo del conflicto de ambos países

Elabore su respuesta a estas interrogantes basándose en el estudio de los materiales


de la asignatura y otras fuentes que considere oportuno consultar.

Una vez completadas las respuestas, haga entrega del documento a través del icono de
la actividad.