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MÁSTER EN CIENCIA DEL LENGUAJE Y LINGÜÍSTICA HISPÁNICA- UNED

CURSO 2014-2015

COMPONENTES LINGÜÍSTICOS DE LA TRADUCCIÓN

Profesor: Xavier Frías Conde Alumna: Paloma Losada Romero

Reseña del artículo:


Torop Peeter 2002. Translation as translating as
culture.
Sign Systems Studies
30 (2): 593–605.
http://semiotics.nured.uowm.gr/pdfs/TRANSLATION_TOROP.pdf
El artículo plantea la necesidad de una fundamentación teórica y metodológica
de la traducción (tanto de la actividad en sí como de los textos producidos), en relación
al desarrollo de la semiótica lingüística y cultural.
El punto de partida es la relación entre la traducción, la cultura y la identidad
cultural, que ha venido desarrollándose tanto dentro de los estudios sobre traducción
como en los de la cultura. Los primeros reconocen el valor cultural de la misma y su
influencia en la coherencia y en el mantenimiento de la identidad o en los procesos
innovadores que se dan en su seno; por su parte, dentro de los estudios de la cultura, se
interpreta la identidad como un factor clave del desarrollo de aspectos sociales,
políticos, económicos o tecnológicos. Sin embargo, la diversidad de estos estudios no
se ha traducido, en opinión del autor, en una metodología y una teoría general comunes,
ni en la existencia de un metalenguaje para los estudios de traducción. En primer lugar,
se hace necesaria la delimitación de un objeto de estudio global, con una tipología de los
tipos de traducción. Por otra parte, la cultura de traducción de un período puede
examinarse bien a través de los textos traducidos y su funcionamiento o bien en la
actividad misma de traducción, sus métodos y procesos.
A continuación Torop establece dos enfoques han contribuido especialmente a
establecer la conexión entre la cultura y la traducción: la visión semiótica de la
traducción iniciada por Jakobson, y la semiótica de la cultura que parte de Bakhtin y
Lotman. Jakobson amplía el objeto y la metodología de la traducción situándola en el
marco más amplio de la trasferencia de significados entre sistemas semióticos, y no solo
entre lenguas, al establecer tres tipos de traducción: la intralingüística (interpretación o
paráfrasis entre textos con la misma lengua), la interlingüística (entre lenguas, o

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sistemas verbales, diferentes) y intersemiótica (traslación de sentidos entre sistemas
semióticos diferentes, como del visual al verbal o viceversa). Esta ampliación permite
establecer dos procesos implicados en esta actividad, recodificación y trasposición, y la
sitúa en el marco más amplio de la comunicación en general y de los tipos de mensajes.
Estudiosos posteriores (Popovic, Toury, Eco) desarrollan la clasificación de Jakobson y
su relación con los sistemas semióticos y la cultura, contribuyendo a una visión de la
traducción como proceso de transferencia de significados de diferente tipo, y a la cultura
como un mecanismo para ella.
Paralelamente, la semiótica de la cultura aporta una comprensión comunicativa
de la misma que influye en nuestro concepto de la traducción, aunque sus principales
impulsores no traten explícitamente este tema. Para esta escuela, cualquier intercambio
cultural es dialógico en la medida en la que lo que se transmite es interpretado en
relación a un contexto, pero a la vez influye en él, de manera que la comprensión es un
proceso que crea diferencias, por un lado, y similitudes, por otro. Generalizando el
concepto de polifonía que Bakhtin aplicó a la novela, los análisis culturales interpretan
toda la cultura como polifónica o polilógica, en tanto compuesta por una serie de
discursos que se interrelacionan en un espacio cultural. Además, en ese espacio existen
diferentes sistemas de signos (heterofonía), todos ellos adaptables y ambiguos, cuyo
sentido es solamente una potencialidad actualizable gracias a un tema o significado
general, aportado por la cultura, que permite la inteligibilidad entre sistemas
heterogéneos.
En otro nivel, se podría combinar este análisis polifónico y heterofónico como
fenómenos comunes de traslación de significados. Desde ese punto de vista, todo
fenómeno cultural sería una traducción, en la medida que adquiere sentido en su
relación con otros signos en el seno de la cultura, como ya señaló Lotman. Lo que Torop
añade a esta idea es que la traducción también explica los mecanismos de la cultura, que
por naturaleza tiene unos límites cambiantes, y las modificaciones que se producen en
ella, sean estas de refuerzo de la identidad, de intercambio o de mezcla.
El principal interés del artículo radica en situar la traducción lingüística en
relación a otros procesos semióticos de traslación de significados que configuran la
cultura y son configurados por ella. Esta perspectiva amplia, que combina ideas,
principios y métodos de diferentes disciplinas, además de proporcionar una
comprensión más profunda de la comunicación en general y de cada uno de ellos en
particular, debería ser la base para la fundamentación teórica y metodológica cuya
necesidad establecía Torop constataba al comienzo del texto. Efectivamente, puesto que
cada lengua se desarrolla en el marco de una cultura, a la que configura y por la que es
configurada a la vez, la actividad traductora no puede limitarse a una trasferencia
puramente lingüística de significados, sino que debe tener en cuenta el contexto cultural
global en el que se desarrolla.