Está en la página 1de 4

LIBROS

¿Qué fue ‘lo Hipster’?


Una investigación sociológica
Mark Greif (ed.)
Alpha Decay, Barcelona, 2011

Christian Fernández Huerta

Este libro es una colección de textos que en la Norteamérica de finales del siglo
fueron presentados en (o que están re- veinte y principios del veintiuno.
lacionados con) un simposio celebrado La primera parte de este libro de
en 2009 en la ciudad de Nueva York y casi 200 páginas está dedicada al sim-
que reunió a un buen número de pe- posio que se llevó a cabo en la New
riodistas, escritores, bloggers, músicos y School University el 11 de abril de
fotógrafos, algunos protagonistas, otros 2009. Como transcripción, es un ejer-
“espectadores” del fenómeno hipster. cicio que logra recuperar la riqueza de
¿Tribu urbana? ¿Subcultura? ¿Esti- la palabra viva, a través de un adecua-
lo juvenil? Ni el simposio ni los textos do uso de los paréntesis, las comillas,
que se generaron como respuesta a las itálicas y pertinentes notas al pie.
lo expuesto en el evento nos ofrecen Esto ayuda al lector a “escuchar” las
elementos concluyentes para entender voces de los participantes y hasta del
este fenómeno aparentemente juvenil. público que intervino con preguntas y
En todo caso, este libro se propone la comentarios.
nada fácil tarea de dilucidar sobre “eso” Tres textos, de Mark Greif, Christian
referido como hipster, en ocasiones en Lorentzen y Jace Clayton, respectiva-
tono peyorativo, en otros casos no, pero mente, los cuales fueron leídos en el
que sigue vigente, o por lo menos lo está simposio, dan la pauta para la discu-

183
Reseñas

sión. El primero, de la autoría de Greif, entiende como un proceso complejo


pretende sin mucho éxito definir lo y con una multiplicidad de vectores; con
al hipster. El segundo es un soliloquio diferentes espacios, temporalidades,
de Lorentzen en el que se disculpa por velocidades y sentidos que conforman
formar parte de un fraude, ese fraude diferentes realidades juveniles, lo que
que afirma la existencia de unas perso- implica un reto para aprehender lo ju-
nas llamadas hipster, las cuales, según venil; incluso más ahora, en sociedades
sus propias palabras, no existen. Para en las que la condición de juventud
este autor no hay nada que pueda ca- ya no sólo se representa en los sujetos
lificarse de cultura hipster; en el mejor jóvenes: por ejemplo, en el fenómeno
de los casos, se trata de un look que de los hipsters.
resulta “interesante”. El texto de Clayton La lógica del mercado, las industrias
inicia con una anécdota ocurrida en culturales, entre otros factores, han
México con “un chico de grueso bigote generado un fenómeno de juveniliza-
mexicano”, para después hablar de los ción, por el que el imaginario que se
hipsters de Perú, amantes de la cumbia, construye en torno a lo “juvenil”, su pro-
ejemplo irónico de la esfera hipster his- puesta estética, su espíritu, sus ideales
tórica mundial. o postura social dejan de ser exclusivos
Durante las intervenciones de los de un grupo etario. Por otro lado, aun-
invitados y del público asistente surgen que relacionada a este fenómeno de la
varios puntos a debatir, como la moda, juvenilización, permea la idea de que el
la música, la televisión, la internet, todo joven ha sido desprovisto de su papel
girando alrededor del hipster, pero real- (y en algunos casos él mismo ha re-
mente nunca se menciona de manera nunciado a él) como agente de cambio
explícita a la juventud como parte del social, enfrascándose en prácticas de
fenómeno que se discute; si bien po- consumismo y hedonismo, imagen que
demos deducir que la relación entre la no difiere mucho de la concepción del
juventud y los hipsters es asumida por hipster blanco norteamericano.
los asistentes al evento, también es una ¿Es el hipster una imposición del
manera de constatar que la juventud ya capitalismo? ¿Es una consecuencia
no puede anclarse solamente en una del impulso homogeneizador por la
condición de edad. La lógica lineal y expansión de la sociedad de consumo?
evolutiva de la juventud como etapa ¿Es, para algunos jóvenes y no tan jó-
de tránsito hacia la adultez ha venido venes, un mecanismo de aserción de la
debilitándose. Ahora la juventud se distinción? ¿Realmente este fenómeno

184
Culturales, época II, vol. I, núm. 1, enero-junio de 2013

trasciende el estilo y la moda, o sólo es con el pasado del ciudadano caucásico


forma sobre fondo? Estas preguntas son estadunidense promedio.
lanzadas como dardos al mapa cultural Sin duda, el mejor de los textos del
de los jóvenes norteamericanos de libro es “La muerte del hipster”, de Rob
ahora, y lamentablemente quedan sin Horning, quien, a pesar del título de su
ser respondidas en las páginas del libro. colaboración, sentencia (en alusión al
Si acaso, sólo se ven algunos atisbos simposio celebrado) que “se dieron pocas
de respuesta, pues aunque el trabajo pruebas del fin del movimiento hipster (...)
promete ser una “investigación socioló- y ninguna teoría coherente acerca de qué
gica”, el tono y la profundidad con que podría sustituirlo” (p. 93). Horning tam-
se aborda el tema son más parecidos a bién critica la falta de capacidad o, en su
los del periodismo cultural. caso, disposición por ofrecer una sólida
Si bien los textos no profundizan definición de lo que es un hipster, algo
en la forma en que lo hacen las investi- que tiene que ver con una subyacente
gaciones sociológicas, no por ello dejan característica de autodesprecio, pues
de tener importancia y pertinencia para para ser parte de este fenómeno pare-
quienes se interesan en los estudios de ciera que el primer requisito es negarlo
juventud o de las culturas contemporá- reiteradamente, pues todos definen lo
neas, particularmente en las últimas dos hipster como lo que “yo no soy”.
décadas. Los autores del libro coinciden Una de las ideas más interesantes
en que el fenómeno hipster alcanzó su del texto de Horning es que se considere
apogeo en el periodo de 1999 a 2003 y al hipster como “una especie de interme-
en que lo que caracterizó a esta microge- diario cultural en el hipermediado capi-
neración fue la nostalgia de una época talismo tardío”. Si bien cuando se habla
no vivida, la ironía de otros tiempos que del fenómeno hipster existen conexiones
idealizaron a través de los ojos de los que van más allá del estilo con los movi-
hermanos mayores o del tío cool de la mientos anticapitalista, feminista, medio
familia. Esta fijación en la idea de que los ambiental y otros que surgen o toman
tiempos pasados siempre fueron mejo- nueva fuerza en los albores del siglo
res pareciera ir en contra de la obsesiva veintiuno, pareciera que los hipsters “ac-
actitud del hipster por ser auténtico y dife- túan como agentes para los gobernantes
rente, cuando su pretendida originalidad de la hegemonía cultural, apropiándose
es construida, la mayoría de las veces, de las nuevas formas de capital cultural,
con referentes que mantienen fuertes trasladándolas, en un forma comerciali-
vínculos con el pasado, particularmente zable, al ámbito del consumo mayoritario

185
Reseñas

y despojando a los grupos que las desa- midores y por lo tanto hipsters, y que
rrollaron (…) del poder y la gloria, de la estamos en constante búsqueda de lo
unificación y la resistencia social” (p. 94). “nuevo” y lo “auténtico”, nuestro único
Si, como dice Horning, el capitalis- consuelo es que en el futuro aprenda-
mo moderno nos hace a todos consu- mos a consumir mejor.

¿Qué fue ‘lo Hipster’?


Una investigación sociológica

Mark Greif (ed.)


Alpha Decay, Barcelona, 2011

186

También podría gustarte