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Nicolás de Cusa

1. Dios es la coincidentia oppositorum: la síntesis de los opuestos en un ser único y absolutamente infinito.
Las cosas finitas son múltiples y distintas, y poseen sus diferentes naturalezas y cualidades, mientras que Dios
trasciende todas las distinciones y oposiciones que se encuentran en las criaturas.

2. Subrayó la via negativa en nuestra aproximación intelectual a Dios: sabes de Dios lo que no es más bien
que lo que es. En cuanto al conocimiento positivo de la naturaleza divina, nuestras mentes están en un estado
de ignorancia. Ignorancia que no es el resultado de la negativa a hacer un esfuerzo intelectual, o de la
indiferencia religiosa; procede del reconocimiento de la infinitud y trascendencia de Dios. Es una ignorancia
“docta”.

3. Dios contiene todas las cosas. Todas las cosas están contenidas en la simplicidad divina y sin Dios nada es.
Dios contiene todas las cosas en cuanto que Él es la causa de todas las cosas: las contiene complicative, como
una unidad en su esencia divina y simple. Él es un todas las cosas explicative, en el sentido de que es
inmanente en todas las cosas y todas las cosas dependen esencialmente de él.

4. Dios es la vez el centro y la circunferencia del mundo. El mundo no es una esfera limitada, con un centro y
una circunferencia definidos. Cualquier punto puede ser considerado como centro del mundo, y éste no tiene
circunferencia. Así, Dios puede ser llamado centro del mundo en vista del hecho de que está en todas partes,
que es omnipresente; y puede ser llamada circunferencia del mundo en tanto que Él no está en parte alguna,
con una presencia local.

5. El mundo es una teofanía, una contracción del ser divino. El universo es el contractum máximum que llega
a la existencia mediante la emanación a partir del absolutum máximum. Toda criatura es un (quasi) Dios
creado. Dios es la esencia absoluta del mundo o universo, y el universo es esa misma esencia en un estado de
“contracción”.

6. Aunque el mundo conste de cosas finitas es infinito (en cierto sentido). El mundo es inacabable o
indeterminado en relación al tiempo. El tiempo es la imagen de la eternidad y puesto que antes de la creación
no había tiempo alguno, hemos de decir que el tiempo precede de la eternidad. Y si el tiempo procede de la
eternidad participa de ésta. Así, el mundo es eterno porque procede de la eternidad. El universo es uno, sin
limitar por ningún otro universo. Es, por lo tanto, en cierto sentido, espacialmente infinito.