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MARSILIO FICINO

TRES LIBROS SOBRE LA VIDA

LUIGI CORNARO
DE LA VIDA SOBRIA

ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE NEUROPSIQUIATRIA
MADRID
2006

Titulos originales: Libri de vita triplici
Trattato della vita sobria

Traducción: M arciano Villanueva Salas

© Asociación Española de Neuropsiquiatría, 2006
Derechos: Asociación Española de Neuropsiquiatría
O Villanueva, 11.28001 - Madrid Telf. y Fax: (91) 431 49 11

ISBN: 84-95287-28-5
Depósito Legal: VA. 966.-2005
Impreso en España. Unión Europea

Detalle de la sobrecubierta: Tiziano, Retrato, 1516
Grabado interior: Rafael, fragmento de la Sacra conversación, 1514
Introducción y notas: Mauricio Jalón

Impresión: Gráficas Andrés Martín, S. L. Paraíso, 8. 47003 Valladolid
Distribución: LATORRE LITERARIA. Camino Boca Alta, 8-9. Polígono El Malvar
28500 Arganda del Rey (Madrid)
Colaboración técnica: GlaxoSmithKline

Directores de la edición: Femando Colina y Mauricio Jalón

así que su pasión temprana por los textos antiguos. nos muestra a un hombre agudo con ojos muy abiertos que miran hacia arriba hasta el punto de tener la frente arru­ gada. Muy sensible al paisaje. débil. cerca de Florencia. Fue de hecho en estas décadas ini­ ciales de la modernidad cuando se difundió la obra de los dos autores ita­ lianos que aparecen juntos en este volumen. se interesó por la fisiología y la física (se centró. así como por la música. y este médico del cuerpo va a pasar a ser un médico de almas. en 1525. su pose es teatral. El impulso renovador alcanzó tal extremo que vino. Parece indudable que el Renacimiento fue una época de eferves­ cencia vital y cultural en toda la escala de la indagación. y fue luego discípulo de un asimismo médico y filósofo peripatético. era algo supersticioso y disfórico. y si tal situación vino a acrecentarse en unos tiempos críticos como los de finales del siglo XV. Marsilio Ficino nació en 1433. chispeante y segura a la vez. Está en la catedral de Florencia: el filósofo sostiene un infolio cuyas hojas se abren hacia nosotros. en la óptica). aun­ que estuviese también preocupado por la física de cada individuo. además de por los estudios filosófi­ cos y eruditos. Diotifeci. por la lengua griega. Era hijo de un médico famoso. por influjo de su padre. encontraba equilibrio con la naturaleza y con sus atributos sensibles. que emprendió siempre con imaginación. 7 . Pero sobre todo -como lec­ tor impenitente. gran trabajador y excelente analista. desde la ciencia exacta hasta el conocimiento del individuo. Niccolò Tignosi. por la curación de su organismo. El inicio de la visión moderna: entre Ficino y Comaro I. tartamudeaba un poco. de modo tal que sus manos parecen estar tocando las cuerdas de un instrumento. de joven. más se complicó todavía a medi­ da que avanzaba la centuria siguiente. por añadidura. a significar un insólito quiebro de las mentes cultivadas. prosiguió todavía cuando estudiaba medicina en Bolonia y Pisa. Ficino era enclenque y menudo. en Figline Valdamo.utilizaba su podero­ sa inteligencia para compensar esas debilidades con un estudio continuado y amplísimo. El busto que le hizo Andrea Ferrucci. tiene levemente abierta su boca algo triste pero burlona.

1525. en la pintura y la escultura. su discípulo muerto en 1522. de matemática y augurios proféticos. luego. luego vertido por él mismo al italiano2. en trata­ dos neopitagórtcos y neoplatónicos. Hesiodo. Ficino leyó a todos. Ficino vivió en un momento de entrada masiva del pensamiento anti­ guo. p. A. desde 1462. En fin. en apariencia lejano de él. además apadrinó y pro­ logó Sobre la edificación de L. Madrid. por añadidura. Así su excelente comentario al Banquete. Destaca entre sus comentarios a otros diálo­ gos de Platón. de inmediato. fue un pensador de curiosidad ambiciosa. Boecio. Florencia. Los analiza racionalmente. una singular mezcolanza de racionalismo y mitología. que tendrá gran peso en la cultura del siglo XVI. Por entonces ya estaba naciendo su obra personal. Besarión y Nicolás de Cusa. Este inventivo mercader y admirador del conocimiento había comprado manuscritos griegos. Ficino encabezó la Academia florenti­ na. Luego. pero en parte facilita la recupera­ ción individual de la antigua adivinación. y el resultado fue tan memorable como su versión posterior de Plotino. A través de él se difunde una filosofía amorosa dominada por cierta catar­ sis interna. Lorenzo el Magnífico. Avicena. y se los dio a traducir. entusiasta también y lleno de ideas universalistas. lee compulsivamente a Agustín. Ficino. de Mario Equicola. y este legado alejandrino fue crucial para su propia «revelación» interna*1. en los Libros del amor de Francesco Cattani da Diacetto. creada por Cosme de Médicis (1389-1464). en la poesía y la narración. Alberti. Y se sumerge. por añadidura. 1986. en la que su acción su decisiva: la concepción unitaria de la filosofía se acentuó con este gran renacimiento de las letras que él mismo propició. esa figura capi­ tal para el Humanismo. tras la caída de Bizancio. arrebatado por la unidad de la naturale­ za. un texto tan cristiano como la Carta a los romanos de Pablo de Tarso. escrito en latín entre 1469 y 1474. se interesó por todos. o los Diálogos de amor. La rinascita del paganísima antico.B. nace asimismo el juego entre ‘Médicis’ y ‘medi­ cus’ que alguna vez hizo. Había perfeccionado su griego antes de los veinte años. Tan afanoso como encendido. 1535. De amore. del filósofo creador León Hebreo. Tecnos. Fue traduciendo el Corpus hermeticum. El éxito de este libro es incomparable con cual­ quiera de los de su tiempo: su influjo se percibe en todos los campos no filosóficos -de las letras y las artes a la medicina. pero que le sirvió para moderar la oposición platónica entre laetitia y voluptas. 8 . y tradujo. Calcidio. hizo lo propio con la obra de Platón. Apuleyo. y era un idio­ ma en el que trabajaba ya desde 1453 (con Homero. en otros ensayos como el famoso Libro de la naturaleza del amor.durante más de un siglo. La Nuova Italia. falsamente egipcio.Warburg. también a materialistas como Lucrecio. también válido para su sucesor en el patrocinio. De su mecenas. 321. Macrobio. 1980. incluyendo a Epicuro. Orfeo. 1 Como recordaba en 1489 en una cana. Proclo). 1 M.

y así reelabora aspectos diversos de la astrologia helenística. ‘ Apareció en 1489. triplemente famosa. en su época. que un tratado médico como éste se sirviese de argumentos astrológicos comunes. Su mirada ayudó a establecer una especie de filo­ sofía primera generalizada3. 5 Aspecto destacado por A. X. pues en su mayoría fueron también eclécticos. Ficino dio una visión propia. aunque retenga componentes aristotélicas mani­ fiestas. Ansióte et la Renaissance. y a todo el neoplato­ nismo. de entrada. lo trastoca e impurifica. 4 y II. que giran en tomo al ser. Bruno y la tradición hermética. Droz. PUF. y él mismo -como médico y astrólogo interesado por las ciencias de la naturaleza. Schmitt. con la cual se creará un «vasto telón de fondo para interpretar el mundo» en el siglo XVI. Su Libri de vita tri­ plici. París. Para entender seme­ jante amalgama teórica. alternativo al galenismo y aris­ totelismo tradicionales.109-110. al proceso del pensamiento. Finalmente. IV.p. especialmente entrecruza­ dos con la tradición hermética -una filosofía primigenia y simbólica. que publica en un largo intervalo de casi nueve años4. El libro I. entre 1469 y 1474. 1992. G. entre ellos la idea alejandrina de que el cielo es un gigantesco ser con vida. Era inevitable. Morsile Ficin et Vari. Ginebra. El II está en parte inspirado por nuestro Amau de Vilanova. Enéadas. más extraño para nosotros. sobre todo. de los galenismos anti­ guos o los de Constantino el Africano. Yates. -i En Ficino. tienen un carácter más metafisico y cosmológico.abordó en este libro problemas de fisiología y de dietética. de todo el platonismo. Avicena y Pietro d 'Abano. medicina y artes del siglo XVI. F. pues. IV. 3. hay que considerar. Chastel. químico dotado de rasgos proféticos.que él mismo había difundido6. Leyes. la curiosidad que el círculo florentino tuvo por las ciencias naturales. tan influ­ yentes en la filosofía. muerto en 1311. es más bien de dietética. como se ve bien en su importantísima serie titulada Teología platónica. tocados por estoicismo. «La magia natura] de Ficino». a las ideas de perfección y de alma. cap. Ariel 1983. a la par que su traducción y comentarios a Plotino. propias de muchos de los sabios anteriores (o los de su siglo y del siguiente). los libros II y III. logrando una síntesis de ideas rara pero muy fructífera. gran médico. que algunos han llama­ do su Medicina platónica. redactados seguramen­ te hacia 1489. escribió Tres libros sobre la vida. está formado por los libros De vita sana. El historiador de la ciencia recordaba que conviene hablar de arisiotelismos en el Renacimiento. pesa de un modo determinante su mixtura neoplatónica y ‘neo- ’ C. incorpora nociones platónicas tardías y mágicas —Apolonio de liana aparece notablemente en el tercero-. De vita cae­ litus comparanda. el III remite a Plotino. y se remite a Platón. combinando su discurso medicinal con consideraciones astroló­ gicas5. 1997. De vita longa. en paralelo con la anterior. En esta obra. 13. pp. Además. 1 Véase. Pero el texto es deudor de Aristóteles. de 1480. una gnosis. Barcelona. platonismo o atomismo. 9 . por la cosmografía y las matemáticas. un energismo global. literatura. provisto de un alma con la que se comunica cualquier alma viviente. revitalizadora y singular. de los Tratados hipocráticos.

Así Ficino habla. Silva de varia lección. una y otra vez. 1953. y lo situó en la cabeza de la problemática filosófica europea moderna. Iu P. FCE. aunque tardíamente. Madrid. entrevé una ordenación espacial y piensa que podría en cierta medida controlarse10. II. sobre todo. las circunstancias concretas de cada individuo. • E. del proceso de divinización del alma. y asimismo de la idea de que el cosmos está penetrado de la divinidad (son sus ideas más hiperbólicas. Il pensiero filosofico di Marcilio Ficino. La prime­ ra corresponde a su visión del universo como un organismo animado bien enlazado por efectivas correspondencias. 118-132. a principios del siglo XX. O. esa corriente ininterrumpida y circular que todo lo atra­ viesa y condiciona8. por otro y especialmente. que criticará Leibniz). Tecnos-Alianza. Así que su pensamiento. En cualquier caso facilitó el conocimiento de Ficino en España. en este punto simbólico. 3. una cosmicidad que afecta a lo orgánico y a lo inorgánico por obra del cir­ cuitus espiritualis. Sinesio de Cirene o Jámblico. p. I. Kristeller. Estudios sobre iconología. Proclo. cap. Véase las ideas fundamentales de E. manteniendo mucha independencia filosófica). Alianza. éste fue quien recuperó a Ficino. I. 1973. cap. Diálogos de amor. las teorías sobre el valor de las ideas innatas y el peso de la reminiscencia en nuestro modo de acceder al conocimiento. 101. t. entre las distintas filoso­ fías. Sansoni. Hay. 1974. intenta leer en cierta imagen que él aísla los atributos propios del elemen­ to original correspondiente. ’ León Hebreo. del que sólo se tradujo. Florencia. dada la ligadura entre las cosas. Madrid. Con su reflexión y su meditación. que tuvo enorme difusión inter­ nacional. sean físicas o no9. El problema del conocimiento en la filosofía y en Ut ciencia modernas. por un lado. refuerza el universo de conexiones entre los estratos del mundo (el circuito del macrocosmos). más universal. capaz de vincular a todos los seres mediante intercambios de fuerzas: el universo está inseminado con esa energía capaz de eslabonar seres vivos y cosas (León Hebreo hablará incluso de un verdadero esperma pangenésico del mundo)7. Cita Mexía a su autor seis veces en su libro de 1547. 5. pero él es tanto un racionalista. en 1568. 5. 9 Pedro Mexía.egipcia’ basada en Plotino. pp. elige precisamente este aspecto de Tres libros sóbrela vida. Entre estos dos polos se desarrolla su discusión filosófica. como un iluminado. que remita a la idea de inmortalidad anímica (reflejo ésta de la divi­ nidad) para devolverla a cada vida individual. que reconoce preferir la medicina a cualquier especulación sobre imágenes. con su razón y su fe personal busca una doctrina especulativa que favorezca la unión entre los cristianos así como. Panofsky.1. Cassirer. 2002. para él. pero al mismo tiempo desciende sobre los huma­ nos y toma en consideración. Él reto­ ma esa cadena de especulaciones difundidas desde el siglo II de nuestra era. que integre su presente en una especulación más vasta. un hombre religioso (se ordenó sacerdote. En conjunto. 10 . México. una recopilación suya: Grandes avisos y grandes secretos.

Pero si él fue quien dio forma a la conjetura sobre el vínculo entre genio y melanco­ lía. Su con­ centración en ese estado anímico -su formulación del modo de ser satur­ nino. pero intenta especi­ ficar los fundamentos astrológicos del edificio de la medicina. pp. y para ello se apoya en una filiación planetaria. sin negar. lo que justificaría una cadena de reflexiones sobre la totalidad y el individuo. Minuit. 14 Más o menos en su estela. que van desde lo más teórico hasta lo más con­ creto de la condición humana. O. que exista una autonomía individual del com­ portamiento1'. Por otra parte. de todo verdadero filósofo. E. en absoluto. políticos o culturales. casi existencialista. amplió la intuición de que tal desazón es caracterís­ tica del filósofo o del hombre creativo: no sólo los saturninos son los dota- 11 P. el ámbito de lo humano se enlaza con el mundo divinizado. 141-147. fuesen éstos religiosos. Guibelet y su De l’bimeur mélancotique de 1603. con la del «furor» divino que había desarrollado Platón. Ferrand y su Melancolía erótica de 1610. cap. todo parece teñirse de inseguridad. II. 11 . Ella le facilita­ ría su comprensión de las tensiones y conflictos agudos. al reconocer que es presa del dolor y de la inquietud. él no las olvida12. Cassirer. En efecto. pues. mejor. Ficino. inundaron España. que aparecía en los Problemas llamados aristotélicos. Il pensiero filosofico di Marcilio Ficino. del buen gobernante. Individu el cosmos dans la philosophie de la Renaissance. Burton y su Anatomía de la melancolía de 1621. más allá de las inveteradas metáforas energéticas y metafóricas de la luz y de la visión. muy concretos. que hubo poco antes y no mucho después de 1500. Podría verse como el objeto de una psicología empática que ahondase en la vida humana. según Paracelso. en todos sus grados11. el influjo de Ficino y su entorno será decisivo para esa edad de oro de la melancolía que es el Renacimiento avanzado. Krisieller. pp. ese entusiasmo inspirador que las Musas insuflan en el poeta. León Hebreo o Paracelso. apartada del mundo empírico y ajena al mundo trascendental) es una expe­ riencia muy moderna. Parts. él tiene un modo singular de abordar ese espejo y resumen del universo que es el hombre concebido como microcosmos. Gracias al aquellos vínculos. Los acentos que dieron a esta imagen renacentistas como Bovelies. Inglaterra varios autores: Velázquez y su Libro de la melancolía de 1385. también fue quien por vez primera engarzó esta idea. esp. 1. Santa Cruz y su Diagnóstico y curación de las afecciones melancólicas de 1591. ofrecen una idea de actividad humana individualizada y dinámica. Francia. Brighi y su Tratado de la melancolía de 1386. del universo de la tristeza-. Du Laurens y sus Discursos sobre la melancolía de 1597. tuvo un peso extrañísimo en el ocaso del Renacimiento o. Ficino era el mejor médico de Italia. en el paso del Manierismo al Barroco14. En segundo lugar. 1983. más allá del reflejo y pasivo del gran cosmos ese temperamento se nos muestra como un privilegio del poeta (por extensión del artista). por ese motivo. la conciencia interior (que sería una zona especial. 223-234. un horizonte simbólico-mítico electi­ vo.

P. en consecuen­ cia. Saxl. De esta idea19. Venecia. el del microcosmos. 250-267. Para revisar­ lo. Marsilio. sino que todo trabajo mental -abstraído. hay un elemento mediador entre el cuerpo y el alma. Riv. ais­ lado. hay que evocar otro circuito. recuperarán Huarte de San Juan o Bacon. Alianza. a la vida. 24. 1996. Panoísky. 1585. '* Véase todavía en la Controversias médicas ( 1556) de nuestro F. por afinidad. Ficino distingue tres facultades anímicas: imaginación. por el movimiento de estos espíritus». Ese spiritus -compendio del general espíritu vital estoico y del anima mundi neoplatónico16-. bajo el mandato de Saturno.dos para el mundo intelectual. todos los movimientos y afectos del alma se representan. para Ficino -y sobre todo la razón intuitiva (o mens). con sus conexiones intemas. que hace de cópula o vínculo entre nues­ tro todo. 1919. por cierto. Zambelli. dirá Robert Burton. razón discursiva y razón intuitiva. de la physis.sitúa a cualquiera. Sevilla. n Ficino había nacido bajo el signo de Saturno. Valles. 1991. era un fluido sutil. f. el homólogo spiritus (mundano) tendrá su posi­ bilidad de ajuste o de desajuste con ese spiritus (humano). y es que en la antropología que se desarrolló desde inicios del siglo XV. basada en la terna imaginación. di noria critica delle scienze mediche e naturali. razón y memoria (que. «II De vira di Marsilio Ficino». Madrid. y tras ellos el movimiento ilustrado). " Velázquez. esp. p. Iv Seguimos a R. encadenado. mientras que las inferiores estarían más someti­ das al mundo necesario. Libro de la melancholia. y que relanza Ficino. el apartado sobre si en los días críticos hay una fuerza de origen celeste. y un curador de saudades15. es el espíritu humano o vital. era «un lazo común o medio entre el cuerpo y el alma». Ahora bien. En el macrocosmos. y los veni­ mos a entender. p. era el instrumento del alma17*para realizar todas sus acciones. Saturno y la melancolía. el pla­ neta más lejano y más lento del sistema solar. no del todo ausentes pero reducidas cada vez más a meros adornos. La distinción se aparta de la topología usual de la mente. pp.permi­ tían la libertad individual. ya que les enseña a sacar partido del influjo favorable del humor oscuro. era melancólico él mismo. Y los Tres libros sobre la vida nos ofrecen un arte de vivir que está destinado sobre todo a los intelectuales. justo cuando nuevos médicos u otros sabios retomen entre 1585 y 1621 el discurso fíciniano y lo orienten sistemáticamente en la dirección de una enciclopedia melancólica menos lastrada por especulaciones astrológicas. F. generado por la sangre y activo sólo en el cerebro. 4lr: «los espíritus vitales son pro­ pios instrumentos del alma. X. 5-13. 12 . Tales facultades fun­ damentales. bajo el peso estoico y neoplatónico. el más hostil. E. Corsini. 259 y ss. pero la idea de su influjo irá atenuándose progresivamente en un siglo"*. Ficino extrae no sin muchas paradojas cierto sistema que renueva y abraza nove- 15 A. L’ambigua natura della magia. Klibansky.

remite a una fisiología carente de fluidez. pero ello se repetirá o matizará en los médicos posteriores. más bien físicas. 8: «el color de la bilis negra. Sin embargo. que oscurece la morada de la mente a modo de (inieblas. de ahí que hable en principio de régimen. tor­ turante. es la bilis patológica un residuo de la combustión de nuestra máquina. Controversias. La causa humana de la pena. p. p. c. físicamente. a menudo de forma insistente. CS1C. El tratamiento terapéutico que propone será físico. 15. la bilis negra. Historia del tratamiento de la melancolía. nada es simple en tales discusiones. hacia la misma bilis terro­ sa. de modo que «las causas más remotas residen en gran parte en el comportamiento del individuo. Valles. mal constituida. Madrid. y los hombres de letras en particular. ya citados. ya que las causas son. lenta y pastosa -carbón humoral o una especie de alqui­ trán espeso que le domina-20. desvitalizada. en buena parte. y él lo destaca como médico. bien por una sangre que espesa en exceso. pues hay una libertad indi­ vidual a la que no renuncian ni él ni éstos. y ello provoca su desconsuelo. cómo vemos. 1962. que provoca cierto abatimiento. De locis patientibus. pero asimis­ mo susceptible de nueva inflamación. además de ser poco acti­ vos tienen el peligro de flaquear. bien por un cerebro que pierde su humedad caracte­ rística según la medicina antigua. y el proceso de tratamiento reclama. hay una causa natural: es debida a que ese desanimado se recoge de la periferia de las cosas. que tenía una forma imprecisa. desviación: a todo tipo de flujos. la partici­ pación de la voluntad y de la iniciativa razonable del paciente». Los pacientes habrán de estar bien templados. sobre todo. Galeno. Geigy. de los remedios que per­ miten la refrigeración o el calentamiento corporales. debida a que un apesadumbrado se pierde en la indagación. El afligido puede ver paliados sus males con el goce de la naturaleza. Basilea. sangría. derivado de las otras dos primeras causas. de quemarse por vez segunda. en esa apertura al mundo superior que fue tan importante desde los antiguos hasta el Renacimiento. 21 J. 22 Pues «el color de la bilis negra hace que la morada de la mente sea semejante a las tinie­ blas y causa del temor»: F. se reconcentra. A su juicio. en suma. hay primero una causa celeste de la tristeza. lenta. que apelarán extensa­ mente a la evacuación. Lo último ocurre tanto en la vejez como en quienes son muy sedentarios. pero habrán de tener lumbre y res-> plandor natural pasados por una mente que ilumine el cuerpo. una psicoterapia viene asociada de inmediato a un tratamiento que estaba dirigido antes hacia causas puramente somáticas21. bien por una digestión pesada. Starobinski. hacia la tierra que es su imagen especular. 332. 1988. 13 . finalmente. provoca temor». En segundo lugar. su equilibrio natural y. se vuelca hacia den­ tro.dosamente una terapia inveterada y confusa sobre la congoja. 20 Cf. con sus efluvios: colores cuidados22.

ni muchos médicos del siglo XVI sostienen). o ese análisis de estados de duermevela que Sinesio tan bien había expuesto cuando Roma se derrumbaba. los astros y las piedras. astrologia y. esas ideas sobre la cohesión entre las cosas que el neoplatonismo había desarrollado. en su libro III. limitación de las pasiones violentas. Ficino nos va mos­ trando sus perspectivas sobre ese mundo animal. por añadidura. pues Ficino se muestra muy ascético con la física amorosa (algo que ni la hoy recuperada Hildegarda de Bingen. Ficino da una buena muestra de las convicciones astrológicas del siglo XV y que van a acrecer en el siglo XVI todavía. en Erasmo. pp. al mismo tiempo. En cualquier caso esto nos conduce a un punto central: el citado correctivo supondría una nueva carga de spiritus. esas consideraciones astrológicas están mezclándose ya con una idea de genio individual naciente. 1993. en una búsqueda infructuosa por restablecer buenas relaciones con el todo a través de la suposición de dependencias. La contribución de la música. éste encon­ trará mayor autonomía en su colega Pico della Mirandola. En todo caso. 14 . de energía sustancial. correspondencias. lo cual ha venido recordándose desde entonces como base para la crítica de este trasfondo astral de nuestra cultura. En paralelo. que se adaptarían a los diferentes cerebros. magia. tensas. música. El futuro fracaso de esta visión no impide que el libro sea testimonio. en Cardano. Es el sus­ trato teórico de sus paralelismos naturales y. sutiles pero enriquecidos. sustancias espirituosas (como el vino). en Castiglione y. por considerarlo demasiado deter­ minista. muy bello. ago­ tadoras. la anima­ ción celeste y la de todos los seres vivos. el apenado habría de responder a un tratamiento astral. es de ° E.levemente encendidos pero no excitantes.un territorio psicológico o simbólico fundamental. influyéndolos y marcando un genio personalizado. medicina. es -en el caso del terreno imaginativo o de los ensueños. ese cosmos que los anti­ guos habían expuesto. de un conjunto de teorías astronómico-psíquicosomáticas que habían tenido vigencia durante muchos siglos y siguieron teniéndola toda­ vía. 244-254. correctivo del mal influjo de los astros. que hay que medir escrupulosamente. que exige a Ficino fundir filosofía. además. así como más tarde en persona­ jes de Shakespeare o de Cervantes23. en el Medievo. pues para Ficino hay unos cuer­ pos astrales del alma (aethera corpa). ciertos olores supremos. simetrías entre lo celeste y lo terrestre. de otro modo. Le géme. Paris. Zilsel. ese análisis de la fuerza de las imáge­ nes presentada por Jámblico. Por otra parte. Minuit. Ello le valió un fuerte reproche de su gran amigo Pico della Mirandola. poco comprensible ya dada nuestra ruptura con el cosmos.

para ser el mejor ejemplo de esa movilidad que la brea de la tristeza hace imposible. En fin. purificado. Su matrimonio. incluso tras las embestidas de la psiquiatría positivista del siglo XIX24. el 8 de mayo de 1566 -poco después de publicarse en Padua esa suma de reflexiones domésticas que es De la vida sobria-. Y este hallazgo va a durar hasta hoy. idea de un teatro en el gran canal veneciano (sobre una isla artificial). Historia del tratamiento de la melancolía. concretamente con Juan Pablo I. cuando logre al fin que su hija Chiara se case con un descendiente de la rama poderosa del apellido que él llevaba.herencia pitagórica pero. que si su fecha de fallecimiento es segura. u J. ese deseo de excelencia patricia. se conservan cartas recibidas de éste. le satisfará en este punto años después. pero ni tenía bienes ni las autoridades de Venecia le reconocieron esas raíces. Starobinski. y noticias de sus relaciones. había escrito sobre Alberti). Por su contacto con hombres del poder. pp. antes de nada. II. Luigi o Alvise Comaro era hijo de un hostelero paduano. con Veronica Agugia. Gracias a una herencia y posiblemente a su habilidad constructora de varios edificios y de espléndidas villas había logrado un ascenso social. 74-83. control del agua y extensión de zonas cultivables por desecaciones sucesivas. y que de hecho escribió un tratado sobre las aguas y otro sobre temas arquitectónicos (Ficino. es capaz de incorporarse sutilmente al cuerpo-alma del sufriente. y el sonido -aire movido. Ese afán nobiliario. 15 . recordemos. cuan­ do fue patriarca de Venecia. diseño de un famoso odeón padua­ no. Se sabe. sobre todo. arquitectura y agricultura. hacer olvi­ dar las ideas estancadas. de su nacimiento se estima tan sólo que tuvo lugar entre 1457 y 1467: es sobre todo una vida prolongada. procede de la coherencia de su sis­ tema: la armonía del mundo ha de penetrar en el desencajado melancó­ lico. que estudió hidráulica. Giovanni Comaro. es verdad que des­ cendía lejanamente del dogo Marco Comaro (nacido en 1286). asimismo. Por añadidura de su vida activa civil se benefició especialmente la zona véneta: construcción de diques. en 1517. en parte gra­ cias a un poderoso autocontrol. ya maduro. si bien le gustaba que citasen su ascendencia veneciana. Muy distinto valor y significado tiene el breve escrito de Luigi Comaro. De este veneciano afortunado hay que decir. remover. no deja de percibirse en su escrito. en cambio. medido y sometido a unos números que revelan la estructura del mundo (también el celeste)-. de hacer de spiritus materializado levemente como aire armónico o como len­ guaje simbólico que emplea el aire para aparecer.

en La cultura del Renacimiento en Italia este ensalzador de la cultura clásica. 119-120. Más aún fue una obra reconocida en Inglaterra por el célebre Addison. este curioso. Se editó muchas veces en la Francia de los siglos XVII y XVIII. hierático. la de Cardano. publicó incluso un texto com­ plementario. Iberia. en 1775.J. en 1613. 249-251. lo destacó en su escrito Sobre la salud de los hombres de letras26. Pues bien. De la samé des gens de lettres. Preocupado por los graves efectos de su vida disoluta y de sus desórdenes alimenticios. calvo y seco.° 195). cuando todavía estaba vivo su autor25. Para Burckhardt. De la vida sobria tuvo un reconocimiento importante en Europa.. pp. Princeton Univ. 9): N. y un Cardano lo alababa a menudo.. hombre «tan estimable como feliz»2’. pp. artistas y arquitectos. seguramente por influjo de Burckhardt. la de Cellini. y más tarde el médico suizo Tissot. el cuadro se halla en el floren­ tino Palacio Pitti. Mucho después. 11 I. 1563 y 1565. 16 .A. 83. La cultura del Renacimiento en Italia. que alabó su exce­ lente humor. incluyendo al joven genio Andrea Paladio. y su traduc­ tor. haciendo un balance del equilibrio alcanzado. pero no excepcional. Siraisi. Paris. pero en los distintos apanados del volumen que resulta va diciendo sorprendentemente el autor que tiene 81. que adjuntó. Pues todas sus normas apuntan hacia el ideal saludable. Pues a medida que envejecía le placía aumentar su edad. 1997. Theonoston {libro TI) y De sanitale tuenda (I. su sentido común y su naturalismo en The Spectator (n. pp. Más notable aún es que el eco del tratado de Comaro llegara hasta el siglo XIX: así en Nietzsche. Tissot. dedica unas páginas notables a la auto­ biografía. le alalia por su vejez pru­ dente y activa (siguió sirviendo a la República veneciana hasta el final). Princeton. de Anvers. acaso por vanidad: Tintoretto lo retrata por esos años. 86 y 95 años. Barcelona. griega o italiana. el jesuíta Léonard Lessius. Pues bien. al que siguieron tres obrillas simi­ lares en los años 1561. donde revisa secamente algunos de esos episodios de su propia vida al captar los excesos y la falsedad social. Formó parte de la cultura italiana desde su aparición. por ser un moderado y efi­ caz homo faber. “ S. 1991. por sus trabajos encauzadores de la naturaleza. escri- 15 En Proxeneta (XLIII).apoyo continuo a literatos. N. de manos afiladas. The Clock and thè Mirrar: Girolamo Cardano and Renaissance Medicine. 79-85. antes de los cuarenta decidió que la única vía para vivir sin zozobras era la sobriedad. La diffirence. Burckhardt. 1979. y copia largos párrafos del libro de Comaro. gracias a la sencillez de costumbres. en 1558. a principios del siglo de las Luces. Pero a Comaro se le recuerda sobre todo por De la vida sobria. escribió un tratadillo publi­ cado por vez primera en Padua.

crecientes protecciones internas. al diferenciarse mejor las funciones ciudadanas y al generarse nuevas dependencias sociales se exigió cada vez más un ajuste del comporta­ miento individual. París. desde Cardano hasta Bruno y Campanella. impulsada por Lorenzo el Magnífico y los hombres que le rodearon. como dice Norbert Elias. Y ninguno de estos placeres y deleites pierde ni un ápice de su dulzura o de su atractivo por merma de mis facultades. Starobinski.tor ha de integrarse en todo un conjunto de descubrimientos -viajes rela­ tados. Gallimard. Dice Comaro: «reparo en la belleza de los lugares y de los paisajes que atravieso. que se sitúa en un remanso vital: está muy lejos de la inten­ sificación del ‘entusiasmo ficiniano'. del nuevo mode­ lo civilizador y social (el empuje de cierta burguesía facilitó la distinción de formas. menos sabroso que Montaigne. Además. ya sean llanuras cercanas o montañas lejanas. quien planteará ya una nueva autarquía. conciencia intensa del paisaje. hubo un reacomodo intemo (entre racional e irracio­ nal) que determina las formas de actuación: «el individuo se ve obligado a organizar su comportamiento de modo cada vez más diferenciado. Elias. oigo sin dificultad lo que se me dice y todos los restantes sentidos están en perfecto estado. ríos o fuentes. 451. Pero volvamos a su escrito. con muchos bellos edificios y jardines en su entorno. incluso intenta lo propio con las astrológicas (sin lograrlo del todo). w J. p. Hay un leve aire platónico renovado en muchos pasajes de su texto. el que expresará el complejo senti­ miento interior de tantos sabios. la concen­ tración y la vigilancia29. nacido en 1533. Montaigne en mouvement. De la vida sobria es el retrato de un individuo tranquilo. 1989. México. descripciones psicológicas. 17 . pp. de mediados de siglo XVI. indirecto pues. pero está enunciado de un modo menos incisivo que su coetáneo Erasmo. basada en la acumulación. el nuevo ideal del cortesano). que con más satisfacción disfruto ahora de los sencillos ali­ mentos que consumo». ampliación de las ciencias naturales. y más en especial el del gusto. como hombre técnico. más regular y más estable»28. atención a los rasgos extemos. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. El texto sería un ejemplo singular.que se unen en un ideal de vida activa. procura rechazar las referencias alquímicas o mágicas. puede reso­ nar incluso un eco del Cortesano de Castiglione. 1982. 148-152. concentración en la escritura. que había sido amigo del :s N. FCE. Comaro. Todo es resultado de una doma de la naturaleza y de los deseos. a la hora de pensar en la salud y la longevidad. retrato de ciudades y ciudadanos. El proceso de la civilización. pues dis­ tingo bien las tonalidades de la luz.

Pero los ilustrados. sobre la alimentación sana o la vida bien temperada. preci­ samente cuando finalizaba la trayectoria vital ficiniana. miran a Comaro como un modelo algo ingenuo y. la conjunción entre comercio y aventura. sólo verán en su texto una curiosa refle­ xión. por medio de una existencia regulada. de su posible encierro interior. ese desarreglo tan temido. En las páginas de Cornaro parece definir­ se ese sustituto de la inmortalidad que sería la conservación prolongada de latidos regulares. mediaron muchos y profundos cambios. geografía y astronomía. como Tissot. tan prolongada. El arranque de la exploración y dominio del oeste. insistirán más en su moderno hipocratismo. no se ve esa enorme tensión intelectual. con pocos añadidos visibles (si dejamos de lado los bienes materiales. De la vida sobria es un tratado naturalista a la vez tradicional. Por contraste. la victo­ ria de la imprenta en la recuperación de la Antigüedad se unieron en el nacimiento de un mundo cada vez más medido -cuantificar las cosas dia­ rias. La exaltación individual ha pasado a un plano más interiorizado. los hechos mínimos. para algunos. sin embargo. desde 1530 se inicia su declive. hipocrático-galénico. habían sido el punto de partida para Tres libros sobre la vida de Ficino. o para otros. que tiene lugar en la cúspide humanística. Los contemporáneos. sí destaca un humoralismo equilibrado. III. tomados de la experiencia inme­ diata. entre navegación. diseccionar cuerpos.ficiniano Cattani da Diacetto. una evitación de la melancolía. directos. En cambio. esos estudiosos conflictivos que. será tan decisivo para la ciencia como clasificar plantas. la vida guardada casi entre sus propias manos. al tiempo qué la literatura crecía y la bio­ grafía ganaba autonomía. significativamente. literaria. una vez caído el Antiguo Régimen -y una vez caídos los humores y la melan­ colía del reino médico-. una rica fase de tran- 18 . observar trayectorias o diseñar máquinas nuevas-. todavía atractivo. Muchos otros. con todo lo que ello supuso para la definición del individuo moderno.1467-1566). el paso del tiempo. Entre la vida de Marsilio Ficino (1433-1499). situada entre una captación sensible del mundo y una intelección racional. en el futuro. al tratar los problemas de la gente dedicada a la lectura y la escritura. de su intimidad. y precientífico. que él da por supuestos). que antecede al modo moderno de pensar. Pero no mucho más hay en esa línea. dado que este famoso longevo se esforzó ante todo por emanciparse de las ideas supersticiosas sobre la salud con argumentos simples. una gradación de lo que ha de presentarse ante los sentidos para que vivir sea un lento disfrutar. y el final de la existencia de Luigi Comaro (c. El apogeo del Renacimiento puede situarse entre 1490 y 1530.

Y los dos textos aquí presentados lo son también: ambos pueden ser representativos de dos formas de situarse en las letras y de dos estilos de vida diversos: uno. 255. La figura de Marsilio Ficino se encuentra en la génesis. cabe recordar que los huma­ nistas prefieren a los clásicos frente a los medievales no porque éstos tra­ bajen con términos y cálculos muy abstractos. acti­ vo en la vida pública. a la con­ servación de la salud. Garin. Ciencia y vida civil en el Renacimiento italiano. . 11 E. Crítica. como también afirmaba Garin. apoyados vigorosa­ mente en los antiguos. imaginativas o «mágicas» -las propugnadas o realizadas en un plano superior por muchos sabios. los relativos al propio cuerpo. La revolución cultural del Renacimiento. de suerte que. entre ellos. Garin. orden social-. Madrid. ambos autores. p. participando en buena parte de un mundo común. Además. En todo caso. 12. artesanos. el otro. fueron momen­ tos bastante dispares. nuevos impulsos. naturaleza. Le sucedió una Europa perturbada por inquietudes individuales y colectivas. por crisis reli­ giosas y geopolíticas o por enormes mutaciones en el árbol de los saberes matemáticos o medicinales. buscaron «nuevos estímulos. sino sobre todo «porque sus abstracciones jamás se incorporan al reino de la realidad y no ayudan ni a su control ni a su comprensión»30. incluso determinadas actuaciones extrañas. p. 19. Por ello. por situaciones políticas muy complicadas y desgarradoras. Barcelona. dada su dedicación a las letras. ciertas teorías y prácticas artísticas de altura. meditativo e intelectual. pero demasiado elevadas para la actualidad. Taurus. 1982. el diseño de su propia vida a partir de los clásicos. frente a ciertas preguntas que carecían de respuesta. Sin embargo. nuevos fermentos culturales». de sus seguidores y de sus detractores. un problema que empezó a preocu­ par obsesivamente a los estudiosos y a muchos ciudadanos. Ciertos estudios científicos y filosóficos que nos parecen poco cercanos a nuestra sensibilidad. de esta revolución cultural. La trascendencia intelectual de las figuras surgidas entre el nacimien­ to de Ficino y la muerte de Cornaro es decisiva no sólo por su repercusión w E. esto es. de modo que humanistas. al concluirse esos años intensos se produjo un verdadero cambio de equi­ librio en la cultura.sición («manierista»). son padres del modo de ser moderno'. «surgieron posibilidades nuevas e impensadas»31. «Los humanistas y la ciencia». están orientados por cier­ tos rasgos comunes: el control del cuerpo. aunque sus preocupaciones sean en buena parte divergentes. artistas y hombres de acción se alejaron de los callejones sin salida del Medievo. que dura hasta 1630. hoy desaparecido -ideas. física o mental. todavía con­ fusa.se entremezclaron en esos años de modo novedoso en muchos autores. gra­ cias al inicial impulso ficiniano. 1984.

abando­ nando un buen número de conceptos y sobre todo de prejuicios32. alimento. Todo será sustituido por un mundo autónomo. P. FCE. desgajado de un ser humano que se sintió de inmediato. bien afectadas por el aristotelismo. Kristeller. por el artificio. 1982. menos arropado que antes. Distintas figuras del Quinientos. apetitos. O.se verá doblada por la idea de mecanismo. por ello mismo. bien contrarias a su legado -que envejecerá en terrenos como la física y la medicina-. México.entre sus contemporáneos y sus inmediatos sucesores sino también porque preparó el terreno para la revolución científica del siglo XVII. criptográficas y numéricas se conjugaron entre sí y ayudaron quizá a liquidar la idea cósmica anterior (aunque la astrologia fuese un recipien­ te estático del pensamiento). la explosión de fuerzas individuales se combinó con la busca de un orden distinto en el pensamiento y en la naturaleza. pp. J. desvitalizado y geometrizable. El pensamiento renacentista y sus fuentes. vita- listas. al propiciar la disolución de temas secularmente arraigados. del mismo modo que una medicina más natural e inmediata -cuerpo. 69-70. las teorías alquímicas. lumínicas. buscaron siste­ mas cosmológicos nuevos y distintas interpretaciones naturalistas. M. de modo que la biolo­ gía se verá tocada por el número. En conjunto esa expansión de la vida se combinó ya con el rigor mate­ mático. En ese momento de mezcolanza radical. más aislado. .

MARSILIO FIC1NO TRES LIBROS SOBRE LA VIDA .

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buscan la ciencia de una manera bastante errada. Dios todopoderoso. si llega el caso. en efecto. Pero la verdadera salud de ambos. mientras pa­ seábamos. he tomado la decisión de resumir los argumentos de aquellas conversaciones en un breve compendio y de presentarlo. con atención y poned la máxima diligencia en el cuidado de vuestra salud. La salud del cuerpo la promete Hipócrates. cuya buena salud se propone. si no lo ha sido primero para su protector y mecenas. según la costumbre de los filósofos peripatéticos. Si ésta falta. Leedlo. que esta nuestra disertación médica tome en consideración como tema particular lo siguiente: que si es evidente que para adquirir la sabiduría se debe buscar con empeño la salud del cuer­ po. Pues en verdad. No daré mi aprobación a este li- brito hasta tanto no sepa que lo aprobáis también vosotros. más aún ha de buscarse la de la mente. sólo la asegura aquel que exclama: «Venid a mí todos los que es­ táis rendidos y agobiados por el trabajo. en fin. Ahora. que es la única que puede al­ canzar y poseer la sabiduría. nunca conseguiremos ni llegar tan siquiera a las excelsas puertas de las Mu­ sas. la del cuerpo y la del alma. a menos que nos conduzca hasta allí y nos las abra. tutelar. y más en especial a los de nuestra ciudad. a vosotros. pues. Sócrates. hombres y ami­ gos fidelísimos. 23 . A menudo en estos tiempos. la verdad y la vida»3. Yo soy el camino. con su intervención extraordinaria. de hecho y ante todo. todos cuantos intentan con­ seguir la sabiduría con una mente no sana. la del alma. Deseamos. I Sobre los cuidados de la salud de quienes se dedican al estudio de las letras La vida sana Marsilio Ficino de Florencia saluda a Giorgio Antonio Vespucci y a Giovanni Battista Boninsegni1. he hablado con vosotros acerca de los cuidados de la salud de quienes se dedican con ahín­ co al estudio de las letras. y en vano llamaremos a ellas. antes que a nadie. ni permitiré que sea sometido al severo juicio de nuestro Lorenzo de Médicis2. difícilmente podría ser útil a los li­ teratos de nuestro tiempo. que yo os daré descanso. Por lo demás.

encontrado luego gracias a las indicaciones de Febo y circundado por la maravillosa y sa­ lutífera belleza de Venus. ante todo. A todo el que camina por aquel difícil. de modo que poda­ mos fácilmente encontrar lo que buscamos. madre de las Gracias4. Levantaos con presteza. el hígado y el estómago con el mismo esmero con 24 . de magnífica manera. Levantaos. el cerebro. a los estudiosos de las letras ahora sólo les falta un médico que tienda la mano durante el camino y ayu­ de con consejos saludables y con medicinas a quienes no han sido aban­ donados ni por el cielo ni por su espíritu ni por el padre de familia ni por el preceptor. un médico experimentado. arduo y largo sendero que con constante y perseverante esfuerzo conduce al templo excelso de las nue­ ve Musas le parece que para avanzar por esta senda necesita nueve guías. Sin estas nue­ ve guías nadie puede ni podrá nunca acceder al templo de las nueve Mu­ sas. lo trataron también. jóvenes y hombres en la madurez de la edad. principalmente Dios omnipotente y la naturaleza. De ellas. que custodia y ornamenta todas las cosas con aquellos rayos suyos que dan vida y alegría. Febo mismo ilumina con fecundo esplendor tanto los espíritus que indagan como las realidades indagadas. es Mercurio el primero que nos incita y nos exhorta a emprender la búsqueda del camino de las Mu­ sas. Plutarco y Quintiliano. acá y allá. y más en especial. Y tres son asimismo las guías en la tierra: un padre de familia prudente. en sus tra­ tados. todo cuanto ha sido indagado a instancias de Mercurio. el corazón. un preceptor excelente. y quiera el cielo que mi capacidad sea tan íntegra y tan eficaz como es bien intencionada mi voluntad. De los preceptos y los deberes que atañen al padre de familia y al preceptor en lo concerniente al estudio de las letras diserta­ ron de hecho muy a menudo muchos sabios antiguos. De las del cielo. las tres siguientes en el alma y las tres últimas en la tierra. Vienen luego las tres guías de este camino que tienen su sede en el al-* ma. De este modo. mientras que las tres últimas nos la pro­ cura nuestra diligencia. Luego. la memo­ ria tenaz. desde el principio. Se acerca a continuación la bellísima Venus. en primer lugar a los débiles y enfermizos. Los que se dedican al estudio de las letras deben cuidar. iluminado y sostenido por Dios. nuestro Platón. compadecido de la suerte llena de afanes de aque­ llos que recorren el difícil camino de Minerva que disminuye las fuerzas. a saber. Acercaos con buen ánimo al médico que. la voluntad ardiente y constante. aporta siempre placer y utilidad. el ingenio agudo. bajo la guía de Dios. porque es a él precisamente a quien se le atribuye la tarea de toda in­ vestigación. os prodigará conse­ jos y remedios saludables para llevar a cabo vuestro propósito. en sus libros de la República y las Leyes. Luego. las tres primeras están en el cielo. adolescentes. Las seis primeras nos las asignan. Así pues. como médico. Aristóteles en la Política. Por tanto. in­ flamados por un amor a Minerva demasiado ardiente. me acerco.

el espíritu5. La primera a menudo debilita y sofoca el ingenio. el soldado a los caballos y las armas. sólo los sacerdotes de Minerva. en fin. tanto los internos como los externos. donde actúa la energía vital. en cierto modo. medir y abarcar el universo en­ tero. pues. los cantan­ tes la voz. De igual modo. en efecto. que los médi­ cos han definido como vapor de la sangre. la natural. tal como es la sangre y como son las tres fuerzas que hemos dicho. si es demasiado abundante y se inflama. sino que deben evitar. vuela al cerebro y allí se sirve de él sin descanso el alma para mover los sentidos. el cazador a los perros y las aves de cetrería. que los hombres de letras gozarían de singular salud si no se vieran a ve­ 25 . En realidad. es decir. ator­ menta el alma con una inquietud continua y delirios frecuentes y perturba la capacidad de juicio hasta tal punto que puede afirmarse. de las que. donde domina la fuerza animal. la segunda. por las que y en las que son generados. a saber. la pituita y la bilis negra. la contemplación es de ordinario de la misma índole que la condescendencia del sentido. los atletas los brazos. y tan desventurados que se diría que descuidan por completo aquella herra­ mienta con la que podrían. además. con la máxima cautela. por el contrario. la ca­ pacidad de sentir y de moverse. incluso. cálido y claro. Allí. respectivamente. nacen y se nutren los espíritus. y el espíritu es. La sangre es producida.que los corredores cuidan sus piernas. poner mayor cuidado. a su vez. Pues. De aquí se sigue que los hombres amantes de las letras no sólo deben cuidar con gran diligencia los miembros. puro. en la medida en que aquellas partes del cuerpo son más importantes que éstas segundas y es­ tos miembros son utilizados más a menudo y para cuestiones de mayor importancia. oh infamia. se generan los espíritus y de allí suben al cerebro y (por así decirlo) a la acrópolis de Paladio. y el sentido es tal co­ mo es el espíritu. solamente quienes van en busca del sumo bien y de la verdad son tan negligentes. la sangre sirve al espíritu. y cada uno a los ins­ trumentos de su oficio. mientras el resto de su cuerpo se mantiene ocioso. todo artesano diligente dedica los máximos cuidados a sus instrumentos: el pintor a los pinceles. el herrero a los yun­ ques y martillos. el espíritu a los sentidos y los sentidos. Deben. flegma y melancolía. sutil. La parte más sutil de la san­ gre fluye hasta la fuente del corazón. desarrollan una gran actividad cerebral y mental y por eso son propensos a producir pituita y bilis negra que los griegos llaman. Herramienta de esta guisa es. la vital y la ani­ mal. de hecho. y no sin razón. Generado por el calor mismo del corazón. Y así. las fuerzas y los espíritus que he­ mos mencionado. al modo como los navegantes evitan Escila y Ca- ribdis. propiamente. que lo extrae de la parte más su­ til de la sangre. a la razón. por una energía natu­ ral que actúa en el hígado y en el estómago. Y por este motivo. el citarista a la cítara.

es. sobre todo de las difíciles. necesario restablecer estos espíritus disueltos. con la que tie­ ne bastante parecido la bilis negra. Mercurio y Sa­ turno a los estudiosos de las letras y a sus seguidores y se la conserven y aumenten día tras día. la sangre restante es necesariamente densa.y precisamente así (es decir. a su vez. Las causas que hacen que los hombres de letras sean melancólicos son de tres tipos principales: la primera celeste.ces perturbados por la pituita y que serían los más felices y sabios de to­ dos los hombres si la imperfección de la bilis negra no les indujera con fre­ cuencia a entristecerse y llegar a veces hasta el desvarío. se disuelven. en principio. se sigue que. la tercera humana. la naturaleza melancólica. mientras especula. abandona el estómago y el hígado. una naturaleza muy parecida a la de la bilis negra. también los espíritus. como los alimentos. por el movimiento continuo de la búsqueda. por así decirlo. es necesario que el alma se recoja del exterior al interior como desde la periferia al centro y que. Y por eso. consumidas a menudo las partes más sutiles y limpias de la sangre. que es de hecho una cualidad terrestre y melancólica. en cuanto que es se­ mejante al centro del mundo. pues. de tal suer­ te que la naturaleza del cerebro se torna seca y fría. La causa natural parece consistir en el hecho de que para adquirir el conocimiento de las ciencias. esta bilis negra esti­ mula continuamente al espíritu a recogerse en unidad. a afirmarse en ella y a consagrarse a la contemplación. Por consiguiente. las conservemos. que es el más elevado de los planetas. movidos sin tregua. co­ mo mediante una concentración continua y una cuasi-comprensión. Y de esta misma naturaleza hacen partícipes. recogerse de la periferia al cen­ tro y mantenerse fijo en él es propio sobre todo de la tierra. que es el sustento del ca­ lor natural. la pro­ ximidad del Sol hace que sea a menudo sumamente seco. del hombre. A todo ello se añade que la naturaleza. es decir. pues se encuentra en armonía máxima con Saturno. seca y negra. la segunda natural. se mantenga firmemente asentada en el centro. y Saturno. que hace que seamos per­ severantes en esta búsqueda y que. Y ella misma. de ordinario se extingue también el calor mismo. es ésta: da­ do que la actividad frecuente de la mente reseca bastante el cerebro. fría y seca). según dicen los astrónomos. una vez alcanzadas. incita a indagar el centro de todas y de ca­ da una de las cosas y eleva hasta la comprensión de las realidades más su­ blimes. Además. son en cierto modo fríos y secos -o si por acaso Mercurio no es frío. sobre todo los 26 . Ahora bien. Y por eso. la que depende de nosotros. según los médicos. La causa humana. Es. Mercurio. consumido en gran parte el humor. Y la contemplación misma adquiere. tomándolos de la parte más sutil de la sangre. enteramente volcada durante la contemplación en el cerebro y el corazón. Celeste porque. que nos invita a buscar las ciencias y las artes.

no se expulsa lo superfluo ni se exhalan los vapores densos y oscuros. los mencionados Demócrito. pero sin explicar. Y. están sobre todo oprimidos por la bilis negra aque­ llos que. Platón y Aristóteles afirman que algunos melancólicos supe­ ran a veces en ingenio a todos los demás hombres en un grado tal que más parecen divinos que humanos. cuando dice en Fedro que en vano se llama a las puertas de la poesía si el furor no nos arrebata10. Así lo declaran. el mis­ mo punto de vista nuestro Platón. con todo. Pero de entre todos los hombres de letras. al parecer. con la ayuda de Dios. al pare­ cer. salvo los melancólicos. agitándose con gran violencia. Baste hasta aquí con haber señalado a qué es debido que los sacer­ dotes de las Musas o son melancólicos desde el principio o se tornan así a consecuencia del estudio. es­ tas causas. Todas estas circunstancias suelen tomar al espíritu melancólico y al ánimo triste y medroso. A una 27 . con suficiente claridad las razones de un hecho tan notable. tenerse el valor necesario para investigar. pues las tinieblas interiores llenan de triste­ za y de terror el alma mucho más que las exteriores.demasiado suculentos o demasiado duros. según los médicos. que todos los hombres geniales han solido ser bastante excitables y sometidos al poder del furor8. También Demócrito dice que sólo los que están sacudidos por una especie de gran furor pueden ser hombres de gran ingenio9. es excitado por un furor de este género. parece como que se escapa y hu­ ye y como que desmorona el cuerpo6. en el Timeo. Debe. la sangre se torna fría. en se­ gundo lugar naturales y en tercer lugar humanas. La melancolía. por razones en primer lugar celestes. es decir. hasta tal pun­ to crece y se fortalece con tales alimentos que se eleva por encima de su cuerpo mucho más de cuanto la naturaleza corpórea puede soportar y ella misma. están mal digeridos. densa y negra. la bilis negra. Llegados a este punto. al con­ templar con gran frecuencia e intensidad las cosas divinas. su cuerpo se vuelve a veces exánime y melancólico. a saber. Así lo afirma el propio Aristóteles en el libro de los Problemas7. ningún otro. es de dos clases. Y aunque tal vez aquí se refiere al furor divino. cuando dice que el alma. Platón y Aristóteles. sin sombra de duda. en efecto. a causa del ocio excesivo de los miembros. entregados con pasión a la filosofía. A esto es a lo que alude nuestro Platón. Y en esta materia mantiene. co­ rroborando así la opinión que expone Platón en su libro Sobre la ciencia o Teeteto. apartan su mente del cuer­ po y de las cosas corpóreas y la unen a las incorpóreas. Y así. debemos ya exponer las razones por las que Demócrito. ya sea porque una ocupación demasiado absorbente exige a su vez una mayor concentra­ ción de la mente o porque durante todo el espacio de tiempo que unen la mente a la verdad incorpórea se ven forzados a separarla del cuerpo. pues. que todos los hombres que sobresalen en cualquier materia han sido melancólicos. en fin. Dice.

pues. Se deriva. Es. en efecto. sobre todo si ésta es más bien fría y abundante. por el lado contrario.de ellas la llaman los médicos natural. cuan­ do la melancolía de esta índole se enfria. al me­ nos en lo relativo al peso. se sitúa sangre fría alrededor del corazón sangre fría. hace a los espíritus más densos y más fríos. la bilis negra. embota la agudeza de la mente y la sangre no se eleva en torno al corazón de los arcadios13. sólo aquella otra bilis negra que hemos llamado natural nos resulta provechosa para la adquisición del juicio y de la sabiduría. sea sola o unida a la pituita. De acuerdo con la naturaleza de todas las cosas lo bastante densas. La bilis negra no ha de ser ni tan poca que no consiga regular la sangre. aflige al alma con un hastío permanente. Si la bilis negra. en efecto. Cuando es de­ masiado sobreabundante. o de una parte más pura de la sangre. recalenta­ da. Y en esta situación no se espera nada. provoca fiebres cuartanas. Pero cuando se extingue. parezcamos estar somnolientos y necesitar espuelas. para que no se re­ seque del todo y se haga durísima. cargados con un peso excesivo. pues. porque las partes más sutiles y más limpias se han disuelto y sólo queda un negro hollín. mientras que la otra surge en vir­ tud de un recalentamiento. En todo caso. embota el ingenio. incluso hasta el punto de equipararse a la bilis amarilla. Mézclese con la bilis amarilla y con la sangre de tal modo que de estos 28 . Abunde. tiende a llegar al frió máximo. Pues. Si está sola. y ocurra entonces que el ingenio sea in­ constante y la memoria frágil. hin­ chazón del bazo y otras muchas dolencias de este género. Así pues. Pero que no se mezcle enteramente con la pituita. Si mezcla con la simple pi­ tuita. o de la pituita salada. la melancolía que nace de un reca­ lentamiento es perjudicial para la capacidad de juicio y para la sabiduría. por así decirlo. a condición de que sea sutilísima. Y a esta disposición del ánimo se la llama propiamente melancolía. Que no cese de circundarse del humor de la pituita más sutil. provoca aturdimiento y en­ tontecimiento. ni tampoco. con su masa negra y densa ofusca el es­ píritu. tan abun­ dante que. La. Si se consigue llegar al grado más sutil compa­ tible con su naturaleza. ya sea sola o mez­ clada con algún otro humor. cuando el humor se enciende y arde. o de la bilis. y como conse­ cuencia de esta frígida densidad se genera indolencia y entorpecimiento. para no enfriar­ se. la bilis y el espíritu. suele producir aque­ lla excitación o aquel delirio que los griegos llaman manía y nosotros fu ­ ror. y aun entonces no siempre. La melancolía natural no es otra cosa que la parte más densa y más seca de la sangre". se corrompe. demencia o locura. preciso que la melancolía sea todo lo sutil que permita su naturaleza. de la combustión o de melancolía natural. podría tal vez ser también abundante sin llegar a ser nociva. aterroriza el ánimo. se teme todo y hasta la contemplación de la bóveda celeste provoca tedio’2. se divide en cuatro especies.

Dado que a consecuencia de la unión de la sequedad con la densidad posee muchísima energía. y. se ca­ lienta con gran intensidad. 29 . una vez encendida. cuando se enfría. una vez encendida arde durante bastante tiempo. cuando se encuentra en los grados intermedios entre el frío y el calor. Y cuando se enciende. saca varios colores de su corazón ardiente. necesario que la bilis negra esté convenientemente templada. sobre todo con el que es puro y fuerte. cuando tiende mucho al frió. como hemos dicho. Y como es sólida y compacta. res­ plandezca. se consu­ me y desbarata con demasiada violencia. y convertirse. produce diferentes estados de ánimo. Esta tendencia a los extremos no aparece en los otros humores. por otro lado. En cambio. arda con excesi­ va violencia. dos de bilis amarilla y otras dos de bilis negra. aunque con cierta tendencia al púrpura. Cuando. en sutilísima hasta donde lo permite su naturaleza. rodea­ da de agua. que sue­ le generar diversos estados de animo en quien lo bebe hasta embriagarse o sin la debida moderación. en efecto. cuando la melancolía es sumamente cálida. Cuando está moderada. pero no arda. A imitación del hierro. Sean. encendida. ya sea por el calor natural o por un movimiento del cuerpo o del alma. que de modo parecido a ella. por el contrario. que arden y resplandecen más y durante más tiem­ po. súbitamente arde y se incendia. Ocurre exactamente como cuando se encienden juntas la leña y la paja.tres humores resulte un solo cuerpo en cuya composición la proporción de la sangre sea el doble que las otras dos juntas. cuando es demasiado ardiente. Tanta es la fuerza con que la melancolía tiende a estos dos extremos opuestos en virtud de una cierta unidad de su naturaleza estable y fija. se hace sumamente fría. Es. hace a los hombres cobardes y sumamente pere­ zosos. un alma sapientísima»14. mientras que cuando tiende mucho al calor se calienta en grado máximo. es fácil­ mente encendida por los otros dos humores. A esto se refiere aquella sen­ tencia de Heráclito: «Una luz seca. y en virtud de su propia esencia. como Iris. Cuanto al color. pues. arde y resplandece ca­ si como el oro incandescente y rojeante mezclado con púrpura y. vemos. Alguno podría tal vez preguntarse cómo es el cuerpo de aquel humor que se deriva de la composición de los tres humores en la proporción que ya hemos señalado. llega a helarse. ocho par­ tes de sangre. es extremadamente fría. de modo análogo. Y de un calor prolongado y fuerte se derivan un gran resplandor y un movimiento asimismo prolongado y fuerte. al ser por un lado. confiere audacia máxima y hasta fiereza. Y así. No debe parecer extraño que la bilis negra pueda encenderse fácilmente y. no de manera distinta a lo que ocurre con el vino. seca. y mezclada con la bilis y la san­ gre. por ejemplo. la bilis negra. Que la bilis negra sea un tanto inflamada por los otros dos humores y. la cal. este cuerpo es como el oro. para que no ocurra lo que le acontece de ordina­ rio a una materia algo dura que.

adelgazan mucho a cau­ sa del calor fortísimo derivado de la unión y. todo aquel que avanza por esa senda afronta a menudo. en es­ te servicio. como hemos dicho. al proceder directamente de un humor denso y estable. la que es su contraria. Por este motivo. Retomando al punto en que nos hemos desviado para esta digresión ya excesivamente larga. son más cálidos y asimismo más puros. Añádase que. el alma. de la parte más densa del vino pu­ ro mediante una destilación cerca del fuego. si navega por un 30 . los espíritus. Habrá también quien se pregunte cómo ayuda al ingenio un humor compuesto de esta guisa. nuestra alma busca con ardor y persevera más en la búsqueda. ésta segunda es tan funesta que Serapión dijo que su ímpetu está pro­ vocado por un demonio malvado18. Encuentra con facilidad lo que ha buscado. mediante un instrumento o estímulo de este género. lo juz­ ga con claridad. mantienen durante muchísimo tiempo la actividad intelectual. piensa cons­ tantemente cosas nuevas e inusuales y predice el futuro. Este segundo planeta. pues. de lo alto con oráculos e influjos divinos. Pues en efecto. En realidad. com­ primidos en los estrechos pasajes de la bilis negra. así alejada de los movimientos externos y del propio cuerpo. como hemos explicado más arriba. que en cierto modo está en armo­ nía con el centro del mundo y que. ¿Con qué finalidad hemos hablado tan por extenso del humor de la bi­ lis negra? Para recordar hasta qué punto debemos buscar y alimentar la otra bilis. de ordinario. los filósofos finalizan con el ser singular. busca siempre el centro y penetra hasta en los rincones más recón­ ditos de todas las cosas. Así lo afirman no sólo Demócrito y Platón sino también Aristóteles en el libro de los Pro­ blemas y Avicena en los libros De las cosas divinas y Sobre el alma16. como diría el poeta. eleva a quien le busca a la contemplación de las cosas más sublimes. y. Henchida. y el sabio Avicena no ha contradicho esta afirmación19. que es el más encumbrado de todos15. En segundo lugar. y que en esa misma medida debe­ mos evitar. verdaderamente sutiles. como la mejor. son de movimientos ágiles y de actuaciones harto impetuosas. empujados a través de conductos más angostos. En cuarto lugar. que se obtiene. pues. los espíritus que nacen de este hu­ mor son. por la misma razón. De he­ cho. Así pues. lo analiza con esmero. En tercer lugar. una vez juzgado. la cándida17. lo recuerda durante largo tiempo. Está también en armonía con Mercurio y Saturno. no de diferente manera a la del agua que se llama «agua de la vida» o «de la vid». como la peor. recoge al espíritu en su centro. larguísimo es el camino que lleva a la verdad y a la sabiduría y está repleto de pesadas fatigas por tierra y mar. Confiando. en primer lugar. se acerca lo máximo posible a las cosas divinas y se convierte casi en su instrumento. y también «agua ardiente». peligros terrestres y marítimos. De hecho. especialmente cuando su alma. se tornan aún más sutiles. por así decirlo.

Venus. en el ter­ cero se le opone a menudo la nocturna Hécate. Si el vino24 es excesivo o fuerte y de muchos grados llenará sin ninguna duda la cabeza de pésimos humores y vapores. E incluso en el caso de que se haya digerido de forma sufi­ ciente. precisamente la pituita y la melancolía nociva. si no. sobre todo después de la cena. las Musas replicaron: «Dirige. en­ tendió Hipócrates que el coito era comparable a la epilepsia2'. En este caso. Cuando se come en de­ masía. seca inmediatamente los espíritus. como entre Escila y Caribdis. no hay ningún sentido tan alejado de la inteligencia por su propia naturaleza co­ mo el del tacto. es prolongar con frecuencia las vigilias hasta altas horas de la noche. ¿Por qué. que es sagrada? Este mal es tan nocivo que. aunque sea por poco. le salen al instante al paso tres monstruos. la digestión reclama toda la fuerza natural de que dispone el estó­ mago. Co­ mo quiera que en esto yerran y se engañan muchísimos estudiosos. expli- 31 . en fin. entre los dos hu­ mores. Dejo aparte el hecho de que la embriaguez convierte a los hombres en locos y desatinados. esto le daña más que si per­ diera una cantidad de sangre cuarenta veces superior»22. se ve continuamente agitado por las olas. de modo que luego se hace preciso dormir hasta mucho después de la salida del Sol. es decir. que las Musas y Minerva fueran vírgenes. Y. al Neptuno del mar y al Hércules de la tierra. las malas digestiones ofus­ can la agudeza y la vivacidad de la mente con muchos y diversos vapores y humores. invo­ car con frecuencia al Apolo del cielo. de donde se sigue que ésta no puede dirigirse al mismo tiempo a la cabeza y a la especulación. Necesita. El segundo monstruo es el hartazgo de vino y comida. como dice Galeno. sobre todo ios más sutiles. Y por eso querían los antiguos. por tanto. El primero está alimentado por la Venus terrestre y por Príapo. incluso entonces. El tercer monstruo. sobre todo cuando desborda. con razón. las propias fuerzas211. en fin.mar. Avicena escribió: «Si durante el coito alguien derrama más esperma de lo que soporta la naturaleza. domados por el tridente de Neptuno y abatidos por la clava de Hércules. en su libro Sobre los animales. El primer monstruo es el coito al que incita Venus. sino porque afecta a la mente. para que estos tres monstruos enemigos de Palas sean atra­ vesados por las flechas de Apolo. debilita el cerebro y daña el estómago y las partes situadas en tomo al corazón. porque tu Cupido no vuela tras de nosotras»23. en efec­ to. En segundo lugar. esta amenaza a Marte. en cambio. el segundo por Baco y Ceres. «el alma sofocada por la gra­ sa y la sangre no puede percibir nada que sea celeste»25. Si. elige (por así decirlo) el camino por tierra. A esto se refiere aquello que narran Platón: cuando Venus amenazó a las Musas con armar y dirigir contra ellas a su hijo si no veneraban y cultivaban los ritos sacros del amor. Y na­ da puede ser más nocivo para el ingenio que este mal.

cuando entran en la casa de la cárcel o de las tinieblas.care con mayor detenimiento hasta qué punto este comportamiento es no­ civo para el ingenio. la extraída de los elementos. Luego. que toman sin duda a los es­ píritus totalmente inadaptados para la especulación. abre con sus rayos los pa­ sajes del cuerpo y difunde los humores y los espíritus desde el centro a la periferia y esto incita y ayuda a velar y actuar. sobre todo después de la tercera o la cuarta parte de la noche. ayudan de modo especial a la contemplación y a la elocuencia: el Sol. sino aquellos otros que. cuando se aleja. es decir. éste tal entra en discordia con el orden del universo y consigo mismo y es perturbado y arrastrado en direcciones contrarias por movimientos 32 . que se toma de los humores. quien duerme por la mañana. la segunda en los elementos. la quinta en la naturaleza del estómago. dado que estos planetas se desplazan juntos con un movimiento regular y casi igual. Por consiguiente. La sangre y el espíritu se ven necesariamente impulsados a seguir el movimiento y la calidad del ai­ re que los envuelve y que tiene una naturaleza parecida a la de ellos. estos planetas son empujados hacia la duo­ décima región del cielo que los astrónomos asignan a la cárcel y las tinie­ blas. se alzan con el predominio la melancolía más densa y más fría y la pituita. cuando naturaleza ordena dormir y recuperarse de las fati­ gas. la sexta en los espíritus. o de día después de la salida del Sol. la noche al sueño. cuando el Sol y el mundo despiertan. La cuarta razón. nos abandonan cuando se inicia la noche y resurgen y vuelven a visitamos cuando se avecina o está surgien­ do el día. porque cuando el Sol se acer­ ca a nuestro hemisferio o pasa por encima de él. se levantan para dedicarse a la con­ templación y la escritura. La tercera razón. la cuarta en el orden de las cosas. tomada del orden de las cosas. es como sigue: el día está dedicado a la vigilia. Aduciré para ello siete razones principales. son tres los planetas que. invita al sueño. en virtud de un cierto orden natural. especulan con gran agudeza y componen y escriben con orden y con gran eficacia todo lo que han descubierto no aquellos que se dedican a estas actividades por la noche. se hace más sutil y transparente. Ve­ nus y Mercurio. cálida y transparente. los espíritus están habituados a seguir y a imitar a la sangre. acontece lo contrario: todas las cosas se restringen. la ter­ cera en los humores. mientras que cuando se pone ocurre lo contrario. predomina y se hace sutil. lo que. La segunda razón. y está en cambio en vela hasta avan­ zada la noche. es del siguiente tenor: con la llegada de la aurora. En primer lugar. La pri­ mera se encuentra en el cielo mismo. la sangre se mueve. Cuando luego sobreviene la noche. Por consiguiente. como hemos dicho antes. cuando estos planetas se nos escapan. Tras la salida del Sol. la séptima en la fantasía. es como si­ gue: cuando sale el Sol. Ahora bien. cuando estos planetas están a punto de surgir o ya surgiendo. el aire se mueve.

aquellos que. Resulta. Pues. en efecto. más densos. arrastrados en direcciones contrarias. y así ocu­ rre que no son suficientes ni para el cerebro ni para el estómago. también en esto imitan. experimenta una notable dilatación y así. al final acaba harto debilitado. En quinto lugar. por el contrario.quien. Y al revés: cuando el universo le arrastra hacia el interior. a los mochuelos y así como a éstos la luz del sol les ofusca los ojos. Pero éstos. acaban por disolverse a consecuen­ cia de las grandes fatigas diurnas. Con razón. al alejarse volando los espíritus. Por tanto. en virtud de un movimiento de este género. abandonado en el es­ tómago por el calor y por los espíritus. él se mueve hacia las cosas exterio­ res. se llena de los vapores. para dormir después por la mañana. Añade que la cabeza. utilizan. Todos los médicos están de acuerdo en que esto es muy nocivo tanto para la inteligencia como para el cuerpo. como los mochue­ los. en contra de la naturaleza. el estómago necesita de más espíritus y de mucho más calor. tanto los pri­ meros como el segundo sean desviados y dirigidos a la cabeza. un orden desconcertado y movimientos contrarios entre sí sacuden y perturban por un lado todo el cuerpo y por otro a los espíritus y el ingenio. Finalmente. al contrario. lle­ nando de nuevo y dañando a la cabeza.opuestos. había interrumpido totalmente la digestión. habiéndose mantenido en vela durante la noche. el día como noche. no alcanzan a satisfacer ni al estómago ni a la cabeza. cuando sobreviene la noche necesita de nuevo una cierta abundancia de es­ píritus que lo sostengan. se llega a la misma conclusión a partir de los espíri­ tus. se ve obligado a impedir durante más tiempo la expulsión de los excrementos. Éstos. él. Por la noche quedan pocos y tan densos que son totalmente inadecuados para el estudio de las letras. también en aquellos la agudeza de la mente se ofusca ante el esplendor de la verdad. Ésta es la razón de que todo aquel que en estos momentos se enfrenta a reflexiones largas y difíciles tiende a atraer hacia su cabeza a los espíritus. se mueve hacia el interior. Por tanto. al abrirse los poros. aun sin quererlo. En sexto lugar. a partir de la naturaleza del estómago se argumenta del siguiente modo: el estómago. la noche como si fuese día y. sobre todo los más sutiles. no es digerido y se corrompe. en virtud de la acción continua del aire diurno. justamente entonces -y esto es lo peor. para digerir los alimentos. de modo que la inteligencia que se confía a sus débiles y mutiladas alas no puede volar 33 . La vigilia y el estudio hacen que. mientras el universo le empuja hacia las cosas externas. a la inversa. justo en el momento en que. cuando hay que levantarse para liberar a cada una de las partes del cuerpo de todas las escorias acumuladas y retenidas durante el sueño. de la comida y que el alimento. en las horas matutinas. pues. más nocivo que nunca mantenerse largo tiempo en vela después de la cena y dedicamos con empeño a tales estudios. pues.

que prolonga­ rás. en efecto. Una vez ya levantado de la cama. al con­ trario. sino por la mañana. no de distinto modo a quienes sufren vértigos. según tus fuerzas. cuantos intentan juz­ gar las cosas con la mente agitada piensan. Ahora bien. durante un breve 34 . Pero antes de abandonar el lecho. cuando la verdad es que son ellos los que giran. Son. o la imaginación. lo dañan. la cabeza. trompeta de Dios omnipotente. Sigue en estas acciones las sugerencias de Hipó­ crates. Y entrégate luego con celo a la meditación. con las uñas. que giran todos los demás (como dice Platón). si son ligeras. o dos como máximo. o el pensamiento o como quiera llamárselo. por último. sólo en aquella hora en que podemos hacerlo con comodidad y sin molestias ni para la mente ni para el cuerpo. después del sueño. Y justamente por este motivo. fricciona primero ligeramente. con las palmas de las manos. Esta afirmación debe en­ tenderse en el sentido de que con una cena rápida y moderada debemos procurar con la máxima diligencia tener ya hecha la digestión por la ma­ ñana. Por la mañana. a partir de la naturaleza de la fantasía: la fantasía. en su Económicos. muchos los espíritus sutiles dispuestos a servir al cerebro y capacitados para obedecer sin la menor di­ ficultad. lo refuerzan. nos dedicamos a los estudios siempre con la mente turbada. cuando nace el día27. si pocas. si son enérgicas. Dice. De cuanto hemos argumentado más arriba se deduce ya con suficien­ te claridad que es conveniente que nuestros estudios se inicien al salir el Sol o una hora. si son muchas. en fin. mientras que cuando nace el día lo hacemos con el espíritu sosegado. sino concede al menos media hora a la hi­ giene corporal. dice que para cantar a su Dios con la cítara y los salmos nunca se levanta por la tarde. durante la vigilia está distraída y perturbada por muchas y prolongadas imágenes. los espíritus están restablecidos y los miembros vigorizados hasta el punto de que sólo necesitan una ayuda mínima por parte de los espíritus. y luego. De­ bemos levantamos. para la que se requiere una mente tranquila y se­ rena. esto segundo con mayor delicadeza. Sólo la quietud nocturna consigue finalmente calmar y apaciguar aquella agitación. endurecen el cuerpo. cerca de una hora. que el sagrado poeta David. por consiguiente. De donde se sigue que. porque no les exige mucho esfuerzo la tarea de sostener y guiar a los otros miembros. Aris­ tóteles. lo reblandecen. que las fricciones. sin más.sino como vuelan los murciélagos y las lechuzas. no te dediques de inmediato a la lectura y a la meditación. al caer la noche. pues. todo el cuerpo. Y esta distracción y esta perturbación son muy contrarias a una contemplación sostenida. establece que hay que levantarse antes de la pri­ mera luz y afirma que esto sirve de grandísima ayuda tanto para la salud del cuerpo como para los estudios de filosofía26. Recordaremos. después de haber salido. consideraciones o pensamientos opues­ tos entre sí. Afloja luego. se formula del siguiente modo. La séptima razón.

y más aún el del alma. es necesario hacer ejercicios dos veces al día. es pre­ ciso eliminar o al menos disminuir el agua como bebida. Descanse tu cuerpo. en las que pueden mantenerse hasta dos ho­ ras después del mediodía. y que los astrónomos llaman nona o novena y casa de la sabiduría.espacio de tiempo. a mi entender. con el es­ tómago casi vacío. liberar con la máxima diligencia todos los pasajes de los excrementos y de las escorias y se debe también eliminar to­ da la suciedad de la piel de todo el cuerpo. suculen­ tos. pero con algunas interrupciones. el Sol disfruta más que en ningún otro lugar. sea por la naturaleza o por la edad. la meditación no se prolongue hasta el punto de que llegue al desagrado. Por tanto. sean éstas las horas más adecuadas. también los húmedos y los totalmente grasos. con lo­ ciones y fricciones. para que la pituita no aumente demasiado. pues los espíritus. y más aún la de los líqui­ dos. Los res­ tantes momentos del día son aptos para la lectura de las cosas antiguas y de otras. sino que debe abandonarse antes de llegar a este extremo. aunque muy raras. sobre todo de la cabeza. además. se debilitan y quien permanece siempre concentrado acaba por tomarse flojo. De hecho. porque agita al hombre con movimientos que son. Y como todos los poetas quieren que Febo sea cabeza y guía de las Musas y de las ciencias. la concentración de la mente y de vez en cuando peina con cuidado y elegancia la cabeza con un peine de marfil. cuarenta veces. poderoso cuando surge y lo es también cuando se encuentra en medio del cielo. En la zona celeste que sigue in­ mediatamente a la central. pero sin fatigarlo. mientras tu alma se fatiga. recordar aquí brevemente cuáles son las co­ sas de las que hemos dicho que son nocivas para los hombres de letras y se­ ñalar los remedios para cada una de ellas. algunas veces pueden prolongarse los es­ tudios. Es oportuno. en fin. al con­ centrarse. de cosas nuevas. El Sol es. Es preciso. hasta el mediodía. Si el estómago está frío. en fin. por uno mis­ mo. Vuelve. a un mismo tiempo. dedícate al estudio otras dos horas. o una al menos. pero el de ambos juntos es el peor de todos. si no se opone la bilis negra. Se exige que la cantidad de los alimentos sólidos sea moderada. viscosos. Deben evitarse los alimentos demasiado fríos y. si mientras tanto no nos vemos precisados a to­ mar alimentos. es razonable que cuando deba meditarse algún asunto particular­ mente elevado. más que para la contemplación y el descubrimiento. Pero debemos recordar siempre que en cualquier ho­ ra es necesario aligerar un poco la concentración. opuestos y de direcciones contrarias. a la meditación. Y hay incluso ocasiones. Si han de buscarse las Musas. en efecto. para que no vengan a faltar los espíri­ tus agudos28. búsqueselas en estas mismas horas. Es dañoso el cansancio del cuerpo. y dispersa la vida. pringosos y gelatinosos y los que suelen corromperse con fa­ cilidad. La habitación ha de estar en un lugar elevado y alejado del aire pesado 35 . bajo la guía de Febo. Fricciona luego la nuca con un paño más bien áspero. Que. desde la frente hacia la nuca.

aunque no en la misma medida. Son asimismo buenas las carnes de volátiles31. viejos. una se­ quedad excesiva del cuerpo. el queso fresco. La carne de buey y de liebre. los huevos. En los alimen­ tos más fríos. sobre todo los sorbidos. el ajo. alejados del frío. los sesos. dulce. y también a la bilis negra-. Repruebo también la náusea y los hartazgos.y nebuloso. la compasión. los higos. Contra esta peste no hay en realidad ningún remedio más eficaz que un vino ligero. son las siguientes: el vino denso y turbio. sin duda es necesario contrarrestarla recurriendo a cosas moderadamente cálidas y lo más húmedas que sea posible y a alimentos cuidadosamente hervidos. las peras. fritos29. que pueden digerirse con facilidad y producen sangre sutil y limpísima. sobre todo la parte de la nuca. acres. el puerro. y también fría. y entre las le­ gumbres las húmedas. Pero entretanto -para atender como es debido al estómago y la pitui­ ta. limpio. la mostaza. Las cosas que hacen que aumenten en nosotros la pésima y dañosa bi­ lis negra. pero sobre todo y por encima de todo las tinieblas. en particular las habas. muy seca. las ciruelas de Damasco y frutas parecidas. el rábano. Y como la bilis negra es siempre. la berenjena. y sobre las que ya hemos puesto en guardia en los capítulos pre­ cedentes. el queso envejecido. También las manzanas dulces. y los pies. secos. las cerezas. de hecho. el temor. las legumbres. a la brasa. a la sed. porque es muy nocivo para la inteligencia. en cambio. La ira. Sientan bien todos los lacticinios: la leche. recomendables. las calabazas bien cocidas. a mi parecer. Debe evitarse la humedad. los alimentos duros. y también el jengibre condimenta­ do. cosa que ayuda bastante también a los sentidos y a la memoria. las zanahorias. no las viscosas. No son. o a las dietas. el dolor. es provechoso un uso moderado de las especias. que es el más adecuado para hacer na­ 36 . deben sazonarse los alimentos con canela. a los coitos frecuentes y al consumo de cosas muy cálidas y muy secas y a una evacuación excesiva a consecuencia de una purga. las salsas. la cebolla. el oído. a la parri­ lla. fragante. el ocio. de pollos y pollastres y de los cuadrúpedos todavía lactantes. ya sea debida a las largas vigilias o a agita­ ciones o preocupaciones excesivas de la mente. al calor o al viento demasiado seco o demasiado frío. las lentejas. azafrán y sándalo. la soledad y todo cuanto ofende a la vista el olfato. Ayudan las pepitas de melón y de sandía y los piñones lavados. la berza. ácidos. las al­ mendras dulces. ya sea con el fuego o con fragancias cálidas. salados. sobre todo el tinto. o a ejercicios físicos fatigosos. y de las diversas partes de los animales. todos los alimentos que calientan o enfrían y al mismo tiempo secan y todos los de color negro30. Debe mantenerse la cabeza. la canela y el azafrán. el jarama- go. las uvas. las moras. los melones. en especial de la nuez moscada. Además. por la mañana y con el estómago vacío. los melocotones.

a consecuencia de este tipo de vino. Alabamos tam­ bién los ejercicios ecuestres. pero sobre todo el vino. en cambio. Yo mismo. Los primeros de­ ben ser atemperados por las rosas. el con­ sumo de aromas muy calientes o muy secos si se emplean solos y duran­ te mucho tiempo. bastante útil tomar con frecuencia. en cambio. los quehaceres variados y no fatigosos. o. oro o plata especialmente abrasados y lá­ minas de oro y de plata. el to­ ronjil. el sándalo. la escarola. sienta bien. los tranqui­ los paseos a lo largo de los ríos y de los prados florecidos35. las visitas asiduas ajardines y bosques. ante todo. No aprobamos. el cidro. Es preciso evita el aire demasiado cálido o de­ masiado frío y nebuloso. el azafrán. Es. que hace al ánimo bastante sereno y vivaz. o también en el caldo mismo. es decir. la menta. Asimismo la lengua de buey. el clavel. los paseos en carroza. exactamente como los altramuces salados o el hierro rusiente por efecto del fuego. Deben asimis­ mo ser habituales en nuestra mesa la lechuga. la navegación suave pero. el almizcle. el alcanfor. además. las uvas pasas. las hojas de cidro y de naranjo y los frutos aromáticos. en fin. También el poeta sacro David liberó a Saúl de la locura con el salterio y los salmos32. el ámbar. Los segundos. compruebo en mi casa a cuánto alcan­ za la dulzura de la lira y del canto contra la amargura y la bilis negra33. sobre todo los templados y ten­ dentes a lo cálido cuando predomina el frío. las violetas. por el cinamomo. el naranjo. si se consien­ te comparar lo ínfimo con lo sumo. Es. Debe tenerse en la boca jacinto. También el hierobotanum. y con el estómago vacío. Estos aromas o bien se aspiran por la nariz o bien se colocan sobre el pecho o el estó­ mago. como quieren Pla­ tón y Aristóteles. Ayudan no poco los aromas suaves. dulce y transparente. 37 . la leche y las almendras. De hecho. Pitágoras y Platón prescriben que debe tranquilizarse y dar ánimo con el sonido de la cítara y con cantos suaves y armoniosos a los espíritus confusos y entristecidos. por el contrario. según los gustos individuales.cer espíritus más claros y limpios que los otros. así como comer y beber en vajilla de oro o de pla­ ta. que son cosas cálidas. todas ellas cosas frescas. natural que sirva de ayuda verter en las copas llenas de vino. la borraja. zumo de regaliz o también de granada o de naranja dulces. este humor se hace tierno. Mercurio. mientras que ha de acogerse con mucho agrado el aire templado y sereno. el toronjil y el agua de estas tres plantas. el agua de rosas. La verdad es que cuanto ayuda a los es­ píritus y al ingenio el consumo moderado de este vino. la corteza de áloe. la endivia. Ayudan en especial las flores primaverales. otro tanto les daña su abuso. Recomendamos la contemplación frecuente del agua tersa y de los co­ lores verdes y rojos34. el mirto. ya sea como alimento o como aroma. los que se inclinan a la frialdad si lo que prevalece es el calor. las tareas que no causan hastío y el trato habitual con hombres de espíritu cortés.

Deben hacerse dos comidas al día. así como los nísperos. Es preciso abs­ tenerse. Que el hambre y la sed sigan presentes cuando nos levantamos de la mesa. moderadamente condimentadas con canela. la alcapa­ rra lavada y aderezada con aceite hacen buenas migas con el estómago. En caso necesario. así como los que son ligeramente agrios o salados o aromáticos. rosas. en general. salvo que el calor y la pituita exijan otra cosa. No recomendamos bajo ningún con­ cepto los sabores dulces o agrios cuando se consumen solos. pringosos o viscosos. in­ cluso mucho tiempo después de la comida. Es indispensable que cuidemos sin pausa y con la máxima diligencia el estómago para que los hartazgos no provoquen náuseas o digestiones di­ fíciles. Durante las dos o tres horas siguientes a las comidas debemos evitar dedicamos a reflexiones difíciles o lecturas exigentes. la achicoria. pero aún es peor dedicarse a pensamiento arduos con el estómago así lleno y fatigado. las uvas pasas. o que hinchan o llenan la cabeza de múltiples vapores. menta o coral. Queden lejos el hartazgo y la saciedad. deben consumirse primero los ali­ mentos líquidos y después los sólidos. de cualquier tipo de alimentos que se descomponen fácilmente fuera o dentro del vientre. Es preciso abstenerse de los alimentos que. la rosa. el mem­ brillo cocido y sazonado con azúcar. las granadas y las peras verdes. el coral. Tal vez sean nece­ sarias cuatro horas de reposo si los alimentos y las bebidas han sido de­ masiado abundantes o las viandas demasiado pesadas. las granadas de sabor agridulce y. será óptimo bebido puro y a pequeños sorbos. que los médicos llaman astringentes. Tam­ bién las hacen los albaricoques. ya sea por la humedad excesiva o por ingredientes jugosos. Tras la comida. sino que de­ seamos que lo dulce se temple con un poco de agrio o de picante o de seco. 38 . y de los alimentos que. También el vino. macis y nuez moscada. se recomienda el con­ fite de cilantro y el membrillo sazonado con azúcar. ni dañen la cabeza. ligeras y de modesta cantidad. tras haber comido. dilatan y fatigan el estómago o son fríos o hirvientes. Ya es bastante ma­ lo llenar y fatigar el vientre con los alimentos y las bebidas. Que la co­ mida espere al hambre (si puede hacerse con comodidad) y la bebida a la sed. o bien tomar alimentos ligerísimos o bien. En todo caso. los melocotones secos y otras frutas pareci­ das. Pero los mirobálanos o ciruelas de la India superan a todos. el tinto mejor que el blanco. debe ayudarse al estómago desde el exterior con almáciga. salvo en el caso de que tengamos sólidas ra­ zones para temer la presencia de la sequedad de la bilis negra. o que por su dureza se digieren con dificultad. envían un sabor molesto al pa­ ladar. la salvia fresca. Debes. pues. de sabor un tanto amar­ goso. todos los alimentos moderadamente ácidos y un poco ásperos. La almáciga y la menta seca. sobre todo. Es conveniente masticar a fondo todas las cosas antes de deglutirlas. Sea siempre mayor el peso de los alimentos secos que el de los húmedos y el de las bebidas.

vulgarmente llamadas bocados. con el estómago vacío. en cambio. Todos los médicos están de acuerdo. Los días que tomemos la triaca o el mitrídato deberemos abstenemos de todo lo que es cálido y. El estómago se entristece con el ocio y se alegra con el ejercicio si no está atiborrado. en cambio. Los días en que no tomes ni la triaca ni las píldoras recurrirás. Por la noche. en todo caso. una dracma de coral y azúcar blanquísimo en suficiente cantidad. y para los mismos fines. toron­ jil. especialmente si la naturaleza o la edad son más bien cálidas. todos ellos recomiendan el áloe selecto y bien lavado. al despuntar el día. en verano y en primavera. Disuelve el azúcar en agua de rosas y en zumo de ci­ dro o de limón a partes iguales y hazlo hervir suavemente. mirobálanos émblicos. Toma dos dramas de mirobálanos38québulos y una drama de cada una de las cosas siguientes: rosas purpúreas. ya sean las del espíritu o las del ingenio. dos veces por semana en el in­ vierno y el otoño. Si no se dispone de triaca. del corazón. es decir. las alejen. sándalo rojo. si es verano o primavera. del cerebro. No se debe dormir después de la comida del mediodía si no es absolutamente necesario y. con un poco de vino puro. finalmente. y doce dracmas de áloe selecto y bien lavado. deberemos usar cosas frescas. De ella tomaremos. bien sola o bien. media dracma de rosas púrpura. dos o tres horas antes de las comidas. bolitas sólidas. azafrán. por la mañana y por la tarde. Añade luego un tercio de dracma de almizcle y otro tanto de ámbar. dos drac­ mas de sándalo rojo. El coito es bastante nocivo para el estómago. en verano con agua de rosas y en las restantes estaciones con vi­ no. En segundo lugar. y recúbrelas de oro. sin dis­ cusión. Prepara. media dracma. seis o siete horas an­ te de las comidas. cidronela. tras haberse mantenido despierto durante un par de horas cuando menos. canela. de los espíritus. en la cantidad adecuada a tu com­ plexión. Inmediatamente después de las comidas es necesario pasear despacio y después sentarse. pues. sobre todo si lo practi­ cas apenas saciado o con hambre. Pero entiendo que ha llegado ya el momento de sacar del laboratorio de los médicos algunos remedios que conserven íntegras o que restablez­ can las fuerzas del estómago. emplearemos mitrídato37.reposar hasta haber hecho la digestión. mientras que en las estaciones cálidas y se­ cas. o a) menos un tercio de dracma. ben. a la siguien­ te preparación: Toma cuatro dramas de cinamomo y otras tanto de miro­ bálanos émblicos y de azafrán. corteza de cidro. claro y dulce en las estaciones frías y húmedas. Con­ fecciona con todo esto y con vino de primera calidad píldoras que tomarás una vez a la semana. 39 . para empezar. del ingenio y que si la pituita o la bilis negra aumentan o está a punto de pro­ ducirse la náusea. si se prefiere. después de la cena basta (al parecer) una sola hora en vela. en afirmar que no hay nada más eficaz que la triaca36 para mante­ ner y afianzar cada uno de los miembros y de las fuerzas. y sólo una vez. con dos o tres onzas de agua de rosas.

Si ade­ más de la pituita perturban los restantes humores. será conveniente purgar con las píldoras de ruibarbo de Mesué o con las píldoras que los modernos llaman sine quibus. O también. de ruda. 'en este caso ayuda un colirio de agua de hi­ nojos. 40 . oprimida por un humor frío. además de lo que ya hemos dicho ordenaremos tener en la boca un prepa­ rado que llamamos diambra o galanga o plisarcoticón41. pues debilitan el estómago y el co­ razón. algunas píldoras del compuesto de Ga­ leno a base de áloe amargo o de las que Mesué llama «elefanginas»39. machacadas con aceite de rosas y también áloe perfectamente templado con vinagre. pero siempre con miel de rosas líquido. Cuando los ojos se anublan. usados como se ha di­ cho. o el agua extraída de ella. conseguiremos limitar el desarrollo de los vapores de los alimentos con cilantro y membrillos. que es al principio un poco densa. siem­ pre. daremos. píldoras a base de áloe y de trocisco de agárico en proporciones iguales. de hinojo. Después de las comidas. algunas de las píl­ doras que acabamos de describir. Cuando la cabeza está acalorada por catarros provocados por la pitui­ ta. por nuestra parte. Se aconseja asi­ mismo tener en la boca nuez moscada y triaca. por supuesto. a saber. o verter esta úl­ tima. en personas de constitución robusta. los espíritus que quedan. E incluso masti­ car con frecuencia mástique. creencia común que estos tres preparados son bastante adecuados para cualquier edad y cualquier complexión. refuerzan la memoria y hacen salir fácilmente o mejoran la pituita. a todas las energías y a todos los espíritus. Es. el áloe combinado en su justa proporción {templado) y la confección descrita en último lugar. porque en los catarros presta bastante ayuda a todos los sentidos y a la memoria. Este jarabe resulta de gran utilidad para di­ solver y eliminar la pituita. y acercar a la nariz la me­ jorana que llamamos amáraco. vi­ nagre de miel y agua de hinojo. con los tenebrosos vapores de los humores. mezclan los humores y ofuscan. Nosotros. con la aurora. las sienes y la nuca con hojas de mejorana. además. a la hora de acostarse. Nosotros mismos hemos podido comprobar personalmente que estos tres preparados. ayudan a todos y cada uno de los miembros. celidonia y ruda. en el número y las veces que sean adecuados. daremos de cuando en cuando. la triaca. con el añadido de azafrán y antimonio. Prescribiremos. eliminan muchos espíritus. aceite y agua de rosas. masticar a me­ nudo incienso a aquella hora y también en otras. mejorana. pero no se toman rojizos ni hay indicios de ningún tipo de inflamación. somos contrarios a toda pur­ ga o evacuación violenta e imprevista40. debe exprimirse con un paño este agua. tanto antes como después de las píldoras. afinan los sentidos y el ingenio. Si la cabeza se encuentra a menudo mal. además. la bilis amarilla y la bilis ne­ gra. Aconsejaremos además frotar la frente. Si se hace necesario combatir con remedios más enérgicos una pituita desbordante.

Aquí sirve de ayuda un colirio de agua de rosas y azúcar. proporciona una ayuda prodigiosa a la inteligencia y contribuye a prolongar la vida. y también a la miel de rosas con canela. mirobálano québulo condimentado y. tucía y leche. pero emplea en primer lugar la triaca. sola o sazonada con jengibre y con jarabe de menta. añade dos dramas de canela. con el estómago vacío. Si esto sobreviene a consecuencia de un de­ fecto de la pituita -y así lo da a entender un sabor ácido en la boca y una saliva abundante y más bien viscosa. es decir. limpíalos de inmediato con píldoras compuestas de fumaria42. después de purgarte con áloe preparado. recurre a un compuesto aromático de rosas. vinagre blanco y vino de granada àcida. mezcla­ do con un peso dos veces mayor de azúcar. con él.tras haber liberado el bajo vientre con las medicinas que antes hemos mencionado. el consumo cotidiano de hinojo conserva y agudiza la vista. media dracma de sándalo rojo y la misma cantidad de coral rojo. o este preparado nuestro. dos onzas de citonita. a veces es útil poner enci­ ma cuanto antes clara de huevo. además de nublados. aplica­ remos sanguijuelas en la nuca y las espaldas. Es beneficioso beber en ayunas un poco de vinagre blanco de rosas. Vierte encima dos o tres onzas de almíbar de zumo de cidra o de limón. mezclado con azúcar de rosas. entre otras cosas. es conveniente tener a menudo en la boca su simiente y masticar sus hojas. e igualmente la menta condimentada con vinagre o templada con zumo ácido de granadas. el estómago de los hombres de letras pierde casi por entero el sentido del gusto. Esta confección debe usarse dos horas antes de las comidas. o me­ locotones o peras sazonadas con azúcar y preparadas con jarabe. todo junto. otras tantas. otro tanto de mirobálano émblico. En todo caso. que ayuda bastante al sentido del gusto. De hecho. El electuario a base de citonita y el consumo de alcaparras con vinagre elimina siempre la náusea derivada de estos dos humores. Y si aparece el calor y abunda la sangre. Pero si. como en­ seña Mesué. debes tomar un compuesto a base de sándalo o una bebida a base de azúcar. También el consumo de eu­ frasia protege de manera especial los ojos44. Y si el estómago es débil y está frío. un poco de pan hecho a base de azúcar y de hino­ jo en polvo que. 41 . como ya he­ mos dicho o con ruibarbo. los ojos están enrojecidos. media onza de mirobála­ no québulo. Toma cuatro onzas de azúcar de rosas. es decir. Si la falta del sentido del gus­ to se deriva por acaso de la abundancia de bilis -y de ello suele ser indicio el amargor de boca-.No acerques nada a los ojos si antes no los has limpiado varias veces con las píldoras de luz. o también jarabe de menta o de ajenjo. Es óptima la trifera menor descrita por Mesué43. Con frecuencia. En todos los dolores de cabe­ za y obnubilación de los ojos es necesario alejar los vapores con fricciones y con pequeñas ventosas. Aprovecha también bas­ tante tomar todos los días. dos onzas de jarabe de guin­ das.

en primer lugar. quede un residuo más denso y bastante más seco. tres gé­ neros de remedios. la cabeza y el cuerpo entero. pero sobre todo al espíritu como instrumento del ingenio y al ingenio mismo y a la capaci­ dad de juicio. Deben tomarse a la vez al menos dos o más de las píldoras de las que se hablará a continuación. corteza de cidro. Si estos tres remedios se utilizan de forma adecuada. es decir. 42 . sándalo rojo. la bilis negra que. olerse y meditarse con asiduidad las cosas que aportan placer y alegría y alejar aquellas otras que disgustan y perturban. en parte mediante consumo interno y en parte aplicados desde el exterior al pecho y a las narices. el humor melancólico se torna blando y es digerido y disuelto. Bébanse. media on­ za de regaliz. con azúcar y el epítimo. bien con alimentos más húmedos. en la medida de lo posible. la composición de un jarabe óptimo. como enseña Galeno. El tercer precepto. Sea el segundo precepto el de humedecer mientras tanto. los espíritus se hacen más sutiles y limpios. tres dracmas de canela. Añádanse finalmente los aromas. se restablece el inge­ nio. de tal modo que el bajo vientre se mueva un poco todos los días. aceptados primero por los antiguos. es decir. consiste en sostener y reforzar incesantemente el corazón con remedios adecuados. junto con dos o tres onzas de agua de lengua de buey. Han sido muchos los que han preparado abundantes recursos contra este humor. siempre que abunda y se enfurece. flores de la una y de la otra. Toma un puñado de cada una de las hierbas si­ guientes: borraja. contemplarse. diez manzanas olorosas. Pero dejemos ahora de lado estas cosas. y volvamos a lo que es el mayor peligro. Ha de procederse poco a poco. violeta. con baños suaves y tem­ plados o bien con ungíientos asimismo suaves y no demasiado fuertes. Propondré a continuación. según las necesidades de cada uno. cu­ lantrillo. polipodio. para que también este re­ siduo se tome más blando y pueda ser desechado. con la llegada de la aurora. se refuerza la memoria. el de no esforzarse por eliminarla toda a la vez y de un solo golpe. pro­ curando no provocar catarros ni dañar el estómago o el hígado ni obstruir los canales del cuerpo. Para curarla. confirmados después por los modernos y a veces adaptados por nosotros a nuestras costumbres. una onza de uvas pasas. que son de menor importancia. epítimo. además. endivia. en segundo lugar píldoras excelentes. a saber. sen. Deben. Tras filtrar lo cocido. los más selectos y seguros de todos ellos. veinte ciruelas de Damasco. sea el primer precepto. hacerlo hervir de nuevo. entre otros innumerables. El jarabe se hace así. Háganse cocer en agua todas estas hierbas hasta que se consuma un tercio. no sea que. en tercer lugar electuarios muy saludables. tres onzas de este jarabe recalentado. suprimida la parte más líquida y más sutil. la canela y el azafrán. lengua de buey. a continuación -y éste es en verdad singularmente importante-. media drama de azafrán. sacude y debilita todo el cuerpo. toronjil. a fuego suave. Está. cuscuta.

de cada uno de los tres tipos de mirobálano. Hay. dos o tres onzas de vino ligero y perfu- 43 . que es lo peor que puede ocurrir en la melancolía. Toma una dracma de peonía. de toronjil. es decir. para poner el punto final. porque están demasiado extendidos. tres dramas de trociscos de agárico. sin provocar molestias. y confecciona las píldoras con vino de primera calidad. québulos y de la India y de rosas. y prepara las píldoras con vi­ no. los québulos y los de la India y. las pituita. dos dramas de mirobálanos émblicos y québulos. y el compuesto llamado logodion4i. los dilatan de tal modo que no generan tristeza sino que más bien disfrutan con la dilatación y con la luz. Para eliminar la melancolía se confeccionan píldoras bastante más eficaces y nada violentas según la siguiente receta. Prepara las píldoras con vino de primerísima calidad. o con una. Toma. parece oportuno añadir una receta más simple. Éstas eliminan. He preparado estas píldoras siguiendo. áloe bien lavado y con un peso igual al de todos los otros ingredientes juntos. de corteza de cidro. de mirra. deberán aumentarse en un tercio de su peso los ingredientes fríos de esta composición. émblicos. de ben blanco. refuerzan cada uno de los miembros y hacen más sutiles y más limpios los espíritus. con esta finalidad. de azafrán. de epítimo. para las que nada es tan nocivo como los remedios violentos. siguiente en parte a Mesué y en parte a Gentile de Foligno46. A las primeras se las puede llamar áureas o mágicas y se componen en parte a imitación de los Magos y en parte según nuestra inventiva. de los tres tipos de mirobálanos. en fin. de coral rojo. preferiblemente rojas. sino que han de tomarse junto con o a vez que el jarabe que hemos descrito antes. de canela. de mirra. de piedra de Armenia preparada de modo parecido y dos onzas de áloe lavado. No he querido añadir ingredientes más fuertes. junto con la melancolía. de ben rojo. Yo me ocupo única­ mente de los hombres de letras y de personas un poco más robustas. media dracma de incienso. como el eléboro. de lavanda. toma una onza de áloe lavado. de menta. la bilis y la bilis ne­ gra. los latinos y los ára­ bes. de azafrán. los émblicos. al que recurría Caméades cuando le invadía el estro divino. las unas adecuadas a las constituciones delicadas y las otras a las más robustas. las in­ dicaciones de los estudiosos de las letras. de sen. los griegos. de corteza de áloe. Cuando éstos están constreñidos. Por eso he omitido las conocidas píldoras de la India y las que incorporan lapislázuli o piedra de Ar­ menia. de toronjil. de polipodio. no sea que se sequen demasiado. más aún. Ya sean éstas o las otras píldoras que hemos aconsejado. los refuerzan de tal modo que no desaparecen. de seda cruda es­ carlata. Si. de incienso. dos dracmas de almáciga. es decir. como es debido. a la que recurro con frecuencia. dos también de rosas. bajo el influjo de Júpiter y Ve­ nus. domina un calor paten­ te. Si. nunca deben tomarse solas. dos tipos de píldoras. pues. preferiblemente en láminas si es oro puro. de lapislázuli bien lavado y preparado. doce granos de oro.

que son más propen­ sos a la bilis negra. Cuando. es decir. o con agua de miel. a iluminar los espíritus y a sostener. es útil asimismo un preparado de casia. a saber. a la hora de hacer la purga. vale la pena interrum­ pir las píldoras y añadir de vez en cuando. La medicina deberá aplicarse junto con el jarabe tres veces al día durante veinte días. en la medida de lo posible. los miembros. que los miembros son fríos y se­ cos. en cambio. Agregúense a esta medicina dos onzas de miel líquida de rosas. como he­ mos dicho. Son también reco­ mendables para la melancolía natural. de un preparado a base de sen o de purgante universal o de trifera de Persia. Todas estas medicinas son adecuadas para cualquier tipo de melancolía. debemos no sólo humedecer el cuerpo y el humor sino tam­ bién liberar el bajo vientre.mado. Hay. que tomen esta purga dos veces al año. a humedecerlo bastante. al ja­ rabe o a una tisana hecha en agua de lengua de buey. de uvas pa­ sas y de regaliz y si en algunos casos predomina el calor con almíbar de violetas y agua también de violetas. con aquella precaución que ya hemos indicado y. pero esta conducta es muy rechazada por los médi­ cos doctos. como es el caso de la melancolía. Y si la complexión es más robusta y el bajo vientre más estreñido y duro. por el contrario. Ya hemos indicado más arriba las veces que debe tomarse el jarabe. mientras que sigue en pie la necesidad de purgarse. por supuesto. según las necesidades de cada uno. pues de hecho la sangre templa la bilis negra. en forma de píl­ doras o con un jarabe o con remedios parecidos. quienes se manifiestan más partidarios de la extracción de sangre. en verano con almíbar. estimula los es­ 44 . durante quince o veinte días seguidos. recuerda que no sirve de nada purgar el bajo vientre ni extraer sangre. Pero a cuantos se hallan un poco menos sujetos a este morbo. es excesivo el humor de la bilis negra. pero sobre todo para la producida por la combustión. y en las restantes estaciones con vino. nunca con remedios violentos. es bueno añadir una o dos dracmas del electuario llamado Hamech47. Aquí se debe recurrir sólo a las otras cosas que ya hemos dicho o que di­ remos. pero aquí el remedio es más eficaz si al jarabe se le añade una porción doble o triple de polipodio y otro tanto de regaliz. azafrán y uvas pasas. en fin. Debe recordarse que cuando existe grave riesgo de provocar sequedad. en pri­ mavera y en otoño. Si no aparece ningún humor melancólico sino que simplemente se tie­ ne una complexión melancólica. una onza. especialmente a aquellas que ayudan a calentar un poco el cuerpo. En este caso. Aconsejo. les será suficiente tomar las primeras o las últimas píldoras una semana al año. sin más. y más útil aún el ma­ ná. o al menos media. a todos los letrados. Justamente por eso nos aconseja Platón en el Timeo no irritar con medicamentos demasiado fuer­ tes y molestos una enfermedad que perdura durante mucho tiempo48.

el bajo vientre esté siempre mórbido y libre a base de lavativas frecuentes. En realidad. al cabo de veinticuatro horas. cuatro onzas por la mañana y otras tantas por la tarde. también llamadas sangujas. al cabo de pocos días. sumérgela en zumo de manzanas dulces y aromáticas. o una tez rubicunda y una hinchazón de las venas indican exceso de sangre. a condición de que se tomen con agua de rosas. Apruebo también. de un mínimo de siete a un máximo de catorce. un polvo preparado del siguiente modo: Toma seis dracmas de corteza de áloe verde y seis de canela. media dracma de almizcle selecto. De entre todos ellos apruebo aquel que Rhazés definió como «hilarante»44 y los descritos por Avicena en el libro de Las fuerzas del corazón. Estas dos cosas es conveniente practicarlas sólo con las personas más ro­ bustas. sólo cuando una risa desmedida y mucha audacia e insolencia. es bueno limitarse a excitar las incisiones. gran filósofo. ya sea mediante un frotamiento más bien enérgico o bien aplicando sanguijuelas. De este electuario se toman una o dos dracmas por la mañana y una por la tarde. si la situación lo exige. en caso necesario. Vienen a continuación los electuarios. Vierte ahora cien­ to cincuenta dracmas de azúcar blanquísimo y ponlo a hervir de nuevo has­ ta que adquiera la densidad de la miel. suficientemente seguros y bastante adecuados para cualquier estación. mientras que a los más débiles. tres o cuatro horas antes de las comidas. cuando la situación lo requiere. una libra de cada uno. Saca luego la seda y exprímela con cuidado. debemos extraer sangre a los hombres de letras. como hemos señalado. si su propio descubridor no recelara que un uso inmoderado puede provocar una dilatación y exaltación exce­ siva de los espíritus. es necesario irritar las cicatrices para go­ tear tres o cuanto onzas de sangre. Y. con todo. Pero no se pue­ de ni liberar el intestino con medicinas ni extraer sangre si antes no se ha puesto todo mórbido con lavativas grasas y blandas. trece dracmas de lapislázuli bien lavado. en zumo de lengua de buey y en agua de rosas. seis dracmas de ámbar crudo cuidadosa­ mente desmenuzado y deslíe el ámbar. con una incisión amplia. dos dracmas de perlas blancas que llamamos uniones. Por esta razón. y siem­ pre con vino. he considerado otros dos electuarios. Añade. el electuario a base de almizcle dulce de Mesué y un preparado de gemas. en fin. hazlo hervir suavemente hasta que el agua se tome roja. de la vena del bazo del brazo izquierdo. conserva la vida. mientras todavía está caliente. Y recomendaría también encarecidamente el electuario preparado por Pietro de Abano50. pero mucho más aquel que Mesué describe del siguiente modo: Toma una libra de seda cruda de color escar­ lata apenas teñida.píritus. en el caso de com­ plexión melancólica. 45 . es decir. téngase como norma general actuar de tal modo que. una dracma de oro genuino. Luego. Este electuario me gusta bastante más que los otros. Retíralo ahora del fuego y añade.

dos granos de ámbar y dos de almizcle. un tercio de dracma de oro y plata. un tanto más saludable y ciertamente mucho más agradable: toma cuatro onzas de almendras dul­ ces. dos onzas de azúcar mezclado con lengua de buey. a los melancólicos. Di­ suelve todos estos ingredientes en agua de rosas. una onza de corteza de cidro recubierta de azúcar. Alimentan. dos onzas de mirobálanos québulos sazonados. dos onzas de piñones mantenidos durante veinticuatro horas en un baño de agua y de pepitas de sandía. de azafrán y de perlas. Ya hemos indicado más arriba cómo deben emplearse. en la que se hayan apagado oro y plata incandescentes. de limón y de cidra. doce granos de oro y de plata. resulta bastante fácil conseguirlos. es necesario intentar po- 46 \ . un tercio de dracma de jacinto. de seda cruda escarlata reducida a pedacitos menudísimos. de coral asimismo rojo. siento preferencia por tres de ellos. Ayudan ade­ más tanto a mantener firme el espíritu y el ingenio como a tomarlos agu­ dos y limpios. en la que a lo útil se añade lo dulce.edad o complexión gracias a su naturaleza templada. corte en trocitos una cidra entera muy madura y hágala cocer con mucho azúcar y mucho jugo de rosas. de modo parecido. de ámbar o de almizcle o de piedras preciosas. cuatro onzas de aquel azúcar duro. les suele acontecer que a causa de las largas vigilias su cerebro se reseca y ellos mismos se debilitan. y los dos nuestros que acabo de describir. y más particular a los que se dedican a las letras. y añade media dracma de seda escarlata cruda cortada en trocitos. uno de Mesué. añádase un preparado de almendras o azúcar de violetas. Añade por fin una drama de canela. una dracma de ca­ nela selecta. un preparado a base de almizcle. de ben rojo. Si se teme el calor. ambos rojos. estos preparados sirven también de ayuda sin estos ingredientes. llamado cándido. O mézclese. de carbunclo. De estos electuarios. justo el que se ha mencionado antes. y libra y media del otro azúcar. A menudo. Si alguien no dispone de oro o de plata. Una vez cocida. de zafiro. pero que siga siendo adecuado para todos. media dracma de perlas blanquísimas. Toma cuatro onzas de azúcar de rosas. de sándalo rojo. de azafrán. Disuelve todos estos ingredientes juntos en zumo de cidra o de limón hervidos con azúcar. media dracma de sándalo y de coral. Hazlo hervir todo suavemente. pero blanquísimo. sazónela con un poco de canela y de azafrán o use también un preparado aromático de ro­ sas hecho del siguiente modo: toma una onza de preparado aromático de rosas y añade dos onzas de azúcar de rosas y dos de azúcar de lengua de buey. Si alguien busca algo más sencillo. Aunque estos dos compuestos no son de hecho simples. de esmeralda. Y como nada aumenta tanto los ma­ les de la bilis negra como las vigilias prolongadas. a saber. a la vez que sostienen y refuerzan. Viene a continuación el segundo preparado.

al coito. los brazos y el cuerpo entero con baños delicados pre­ parados con estas hierbas. Tómese una dracma a primera hora de la mañana. Si no resultan ser suficientes. pétalos de rosa. beban unos sorbos de vino puro y no trabajen más de una hora por la noche. lechuga con un poco de pan y un poquito de azafrán y. Estos remedios húmedos ayudan maravillosamente a los melancólicos. lechuga. una onza de simiente de le­ chuga. a la embriaguez. junto con una melancolía demasiado fría. siguiendo el parecer del hijo de Za­ carías. pues. A éstos. después de una purga recurre a aquella preparación anacardina que en su Antidotarlo llama Mesué «pre­ parado de los doctos». siempre que lo tolere bien. media drama de amomo y de azafrán y seis onzas de azúcar. hojas de vid. Di­ suelve y haz hervir todos estos ingredientes juntos en zumo de adormide­ ra. pues. 47 . después de los restantes alimentos. tomen un preparado de este tipo. y también a compuestos a base de coloquíntida o de Arquígenes55 o de Andrómaco56 o de Teodición57 o a las píldoras del Judío58. aun en el caso de que duerman lo suficiente. Acercarás a la nariz el aro­ ma del azafrán y del alcanfor y la piel de una manzana dulce y también un poco de vinagre y abundante agua de rosas52. y de este mismo mo­ do.ner remedio a tan gran mal con la máxima solicitud. Frótales la frente y las sienes con aceite de violetas o de nenúfares. con agua en la que se hayan hecho cocer trocitos de adormidera. es decir. de sauce y de caña y añade manzanilla. Coman. de tal suerte que se tor­ nan torpes y desmemoriados. que se componga de dos onzas de semillas de adormidera blanca. malva. tras haber comido la lechuga51. Quien la toma deberá renunciar absolutamente aquel día a la ira. o también a la anacardina de que habla en el capí­ tulo «Sobre la pérdida de memoria». es necesario aligerarles la ca­ beza con los remedios de los que hemos dicho en otro lugar que son ade­ cuados para la pituita. naturalmente con el estómago vacío. Ayuda además bastante beber leche54 con azú­ car. que Mesué describe en el capítulo sobre el mal de cabeza. Es también necesario humedecer a menudo las piernas. con el añadido de alcanfor o también. Si la complexión o la edad son más frías y la edad no es obstáculo. Les ocurre a veces a los estudiosos que ya sea porque leen o escriben con diligencia con la cabeza inclinada o porque se abandonan a una exce­ siva inactividad. a la luz del candil. con leche y aceite de almendras y violetas. Tómense dos dracmas y gústese al mismo tiempo un poco de jarabe de adormidera o de vino. a las cáscaras de bellota y a los compuestos de logo- dion. verdolaga. Calma los oídos con cantos y sonidos so­ lemnes y sosegados53. Prepara también una cama hecha de hojas de plantas frías. Humedecerás a menudo la cabeza con lavados de este tipo. puede recurrirse a píldoras de la India. Recuerda que en la mesa debe ser muy habitual la presencia de leche de almendras. Cuando va­ yan luego a dormir. les llena la cabeza hasta la pesadez una cierta pituita más viscosa.

que es señora y reina del cuerpo. como dice nuestro Pla­ 48 . da jengibre endulzado con azúcar. Por consiguiente. aunque nacido de su propia estirpe. de la nuez moscada. si Sócrates nos ordena cultivar nuestra mente con costumbres óptimas para poder alcanzar más fácilmente con una mente se­ rena aquella luz de la verdad que buscamos por instinto natural. cultivar tan sólo al siervo del alma. para que no ocurra que. de caña aromática. to­ do el cuerpo depende del alma. además. es decir. estimó que el más sabio de todos no fue Hipócra­ tes. Apolo. hasta el punto de que si el alma no se en­ cuentra bien. Y. en estas y en otras enfermedades pareci­ das. ente­ ramente descuidado. si bien sólo Cristo consiguió llevar a su culminación lo que aquellos dos intentaron. de la ruda. a los entumecidos y desmemoriados frótales las sienes y la nuca con este ungüento: toma una onza de aceite de saúco. el plisarcoticón y la galanga. mejorana. pero hay que tenerlos mucho tiem­ po en la boca y verterlos gota a gota en la nariz y en las orejas. media onza de eufurbio y otro tanto de aceite de castor. aunque mezclado con un poco de incienso. Haz fricciones enérgicas en los brazos. de junco oloroso. Si los hombres ávidos de verdad deben cuidar el espíritu corpóreo si­ guiendo los atentos consejos de los médicos. porque cuanto Hi­ pócrates se interesó por la salud del cuerpo. que es justamente incorpórea. tampoco puede estar bien el cuerpo. También son útiles los preparados a base de ámbar. que es el úni­ co instrumento con el que se puede captar la verdad misma. del mismo modo que el ojo para ver la luz del sol. Pero si prefieres remedios caseros. Por este motivo. No es lícito. otro tanto hizo Sócrates por la del alma5’. sino Sócrates. inventor de la medicina. aplicarás en la nuca pequeñas ventosas. al cuerpo. el entendimiento. como hemos dicho al principio. de los claveles. de la mejorana. según los magos y Platón. este espíritu venga a ser impedimento o no ofrezca ayuda válida a quienes buscan la verdad. sobre todo si se piensa que. Estos remedios son bastante eficaces con­ tra el entumecimiento y la pérdida de memoria. que presta bastante ayuda a los sentidos y a la memoria. Además. Ayuda igualmente no poco el aroma de incienso. y descuidar el alma misma. incienso y nuez moscada. miel de mirobálanos québulos. y siguiendo los principios de la discipli­ na moral. dos onzas de aceite de ben. es indudable que conviene culti­ var con mucha mayor diligencia. en el vértice de la cabeza. en efecto. Cubrirás y aplicarás. sobre todo cuando se añaden las siguientes cosas: miel de anacardo.a la fatiga y a las cosas calientes. es decir. del hinojo. que. ¿cuánto más justo no es veneraren primer lugar la misma verdad divina con la san­ ta religión? Pues para buscarla y comprenderla ha sido creada la mente. el espíritu incorpóreo. ámbar y almizcle. si es necesario. de todas formas. Recuerda. la triaca es siempre el primero y el más excelente de todos los reme­ dios. las piernas y la nuca y.

esto es. es decir. en aquella luz. en la luz de Dios siempre y en todo lugar presente a nosotros. así. así colma también venturosamente al mismo tiempo a la voluntad de otra tanta felicidad. así tampoco el en­ tendimiento humano capta nada inteligible sino en Aquél que es suma­ mente inteligible. Es indudable que del mismo modo que en los ojos puros y fijos en la luz revierte al instante su fulgor. como dice el divino Platón62. al instante. 49 .tón60. al mismo Dios. en aquella luz de la que David canta: «A través de tu luz vemos la luz»*’1. es decir. brillando en los colores y en las figuras de las cosas. en el resplandor del sol mismo. digo. la verdad penetra en la mente divi­ na y despliega con felicidad suma las verdaderas razones de las cosas que están contenidas en ella y sobre la que todas las cosas se fundamentan. Y del mismo modo que circunda de inmensa luz la mente. así como el ojo no percibe nada sensible sino en aquel que es suma­ mente visible. cuando la mente se ha purificado con una disciplina mo­ ral de todas las perturbaciones corporales y está orientada por un amor re­ ligioso y ardentísimo hacia la verdad divina. que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.

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Sí bien es cierto que Platón sigue vivo en virtud de su genio. Que disfrutes de buena salud. querido Valori. bien por la di- 51 . ello no obstante mi inclinación me empuja constantemente a cui­ darme y preocuparme. envía sus saludos a Filippo Valori. Por estas razones te exhorto y conjuro. aquella misma vida que siempre he deseado para Platón. Y te vaticino que siguiendo estos preceptos podrás gozar de lar­ ga vida y defender y amparar también durante largo tiempo. con el mag­ nánimo Lorenzo de Médicis. después del culto divino. A este mismo fin tiendes también tú. florentino. ante todo y sobre todo de la vida de Platón. y seguirá viviendo. dada la ambigüedad que se deriva de la diversidad de las conjeturas. a leer y observar es­ tos preceptos nuestros sobre el modo de prolongar la vida con una dili­ gencia similar al empeño con que te esmeras en fomentar la gloria de Platón. concordando conmigo en la gran amistad con los Médicis y en el amor a la gloria y a la disciplina de Platón. pues. Os deseo. De hecho. La vida larga Nos llevan a un arte y a un saber perfectos no tanto la aptitud del inge­ nio para aprender y la tenacidad de la memoria cuanto más bien la perspica­ cia para juzgar con prudencia. a los Médi­ cis y a ti. a mi entender. ópti­ mo y nobilísimo ciudadano1. en efecto. Pero también los experimentos son engañosos. y anticipándose a otros. desde hace ya mucho tiempo. la aspiración de la casa de los Médicis en lo que concierne a mi persona. la tarea de juzgar resulta ser hasta tal pun­ to difícil que es indispensable que los juicios se vean confirmados mediante experimentos. Ésta es. II Sobre la larga vida Proemio Marsilio Ficino. querido Va­ leri. mientras el mundo viva. la filosofía ahora resurgente de Platón.

No deseamos que estos consejos lleguen a conocimiento de los perezosos y los haraganes. Si. a su vez. con su sola diligencia. vie­ ne a faltar este humor o si. La vida. Si el calor se debilita y disminuye por falta de humores. y el más débil de todos los de su tiempo (como testifi­ can Platón y Aristóteles)2. El ahogo sobreviene co­ mo consecuencia de la sobreabundancia o la putrefacción de cualquier hu­ mor. No debe. por azar. como una luz. que el apren­ dizaje y dominio de un arte exige mucho tiempo y que no podemos alcan­ zarlo sino a lo largo del curso de una vida dilatada. y ya desde el principio. ponen cada día en el primer lugar el breve deleite. Gracias a este comportamiento avisado consiguen larga vida. para no hablar ahora de tantos hombres de salud endeble como ya he conocido que. los astrólogos cuando discurren sobre las elecciones y las imágenes y lo confirman el cuidado diligente y la experiencia de los médicos. larga vida. de al­ guna manera. es demasiado abundante o vi­ ciado. se alimenta de un humor aéreo y graso. como si en vez de abejas nutriéramos zánganos? Ni queremos tampoco que se divulguen entre libertinos entregados a la liviandad de los placeres. con precauciones de esta índole llegara casi a los cien años. cuya vida es muerte para los buenos. ha­ bríamos de desear que vivan largo tiempo quienes en realidad no viven. 52 . Si. gracias a su prudencia. es­ tudioso de las letras. por el hado. en efecto.Acuitad del juicio en sí. como aceite. necios. sino que también nos la procura nuestra diligencia. no sin razón. no sólo los hombres vigorosos y de naturaleza sana. pero sobre todo cuando la pituita aumenta en exceso o acaba. se mantiene en el calor natural y éste. en descomposición. al momento el calor se debilita y al final se extingue. por un lado. bien por la fugacidad del momento oportuno para llevarlos a cabo. pues. ni que sean conocidos por los malvados y los inicuos. maravillamos que un tal Heródico. tras haber redactado un libro Sobre los cuidados de la salud de quienes se dedican al estudio de las letras. ni inútil ni vano. ¿Por qué. pues. ayudarán a la especie humana tanto en los negocios públicos como en los asuntos privados. hasta el punto de que. alcanzaron. por el contrario. es tapado. que. Una vida dilatada no es tan sólo algo prometido de una vez por todas. por el contrario. envuelto y oprimido por el humor excesivo o viciado. pues. sino tan sólo por los hombres prudentes y moderados que. sino también a veces. con mucha frecuencia. con las fuerzas de su sagaz ingenio. Por eso concluimos con razón. de la mano de Hipócrates. han superado en años a personas muy robustas. la pituita ha sido definida como «amenaza para la vida»3. sobreviene la muerte por diso­ lución. ense­ ñar también a los ingenios deseosos de saber algunos preceptos que ayu­ dan a conseguir una larga vida. Plutarco refiere también que muchos individuos. personas enfermizas. No será. la vida se extingue por ahogo. Así lo admiten. por otra parte de complexión delicada.

portadora de olivas. que una llama. la bebida alejada del sediento. nacida de la cabeza del divino Júpiter. de­ bemos evitar que alguna vez. uno de los cuales nos parece que lo hemos analizado sólo un poco y el otro apenas lo hemos rozado. Los preceptos más necesarios para prolongar la vida son. parece. que debemos suministrar continuamente y con diligencia aceite a la llama. es decir. y por eso brilla más tiempo la lámpara en la que la llama está regulada respecto de la mecha de tal modo que no chupe el aceite sino que lo cate. Pero nosotros. lámpara de nuestros pasos5. sino que lo he vertido pu­ ro. en todo género de dieta. en la lámpara». Nos quedan dos aspectos. tratan un cuerpo dispuesto de forma contraria. cuando curan a una persona de complexión más bien cálida y seca. en efecto. riendo. se oponen más bien al ahogo. de disolución y de ahogo). necesario para nuestro vigor ígneo. no sólo el necesario para alimentar la llama. digo. Así pues. pues. Parece. consume. a nuestro entender. En ninguna otra cosa. en la misma medida. en la medida de mis posibilidades. porque mientras re­ conocemos claramente la cantidad de su don. por pequeña que sea. En efecto. Éstas son sus palabras. Aprenda­ mos. tropezamos y erramos. de tal modo que ni sumerjamos la luz inun­ dándola de improviso ni tengamos. que una materia de tanta importancia pide un tra­ tamiento específico. por el contrario. se oponen a la disolución. Cuando. porque de ambos sufren éstos (es decir. porque todavía no hemos prestado oído atento a su palabra.por un lado la disolución y por el otro el ahogo y la putrefacción. sin heces. diva­ gando entre las palabras. Pero ya hemos hablado lo suficiente. ¿De qué se trata? Tengamos en cuenta. origen del aceite vital. Y aunque toda la disertación del libro anterior ayuda mucho a prolongar la vida. de estas dos cosas en las páginas precedentes. también nosotros. nada propen­ sa a la risa. Pero a la vez que consideramos con pingüe Minerva este pingüe acei­ te4. para empezar. que a éstos el ingenio agudo y cálido y el in­ cesante movimiento de las imágenes les amenaza por un lado de disolu­ ción y que. aludiendo a Palas en tales términos que ésta. se reiría de nosotros. por otro lado. pues. de esta lámpara. sobre todo en la juventud. evitar por un igual -por un igual. dice: «Os he dado abundante acei­ te. Pero se utilizan mucho contra ambos cuando hacia ambos inclinan el lugar y el tiempo. Así intentaré hacerlo a continuación. adquiera demasiado ímpetu el fuego que alienta dentro de nosotros y es voraz por su propia na­ 53 . no sabemos apreciar como es debido su calidad. ríe. Aplica­ dos a los hombres de ingenio y de estudio. con todo. Así. en la que los pasajes están abiertos y los humores y los espíritus son sutiles. por tanto. los dos preceptos son por un igual necesarios. el ocio del cuerpo y la dificultad de la digestión les hacen temer el ahogo. en cambio. se empeñan y se afanan tanto los médicos como en curar a los hombres de esta índole.

por un lado viene a faltar aquello con lo que puedes humedecer el humor natural y. La embriaguez frecuente produce los dos efectos. Aumentan el humor más allá de lo justo las cosas contrarias a éstas. afirma que la digestión es la raíz de la vida. por otro. un sudor excesivo. el ocio. violento y prolongado. enteramente libre de heces. el viento árido. un movimiento fatigoso del cuerpo y del alma. la acumulación de este sedimento. el dolor. al desbordarse. Y para que sea parecido. el aceite que se va añadiendo tomándolo poco a poco debe ser no sólo igual sino de un aspecto parecido. un hambre atormentadora. lo sofoca con el hu­ mor. sino que de­ be estar. puro y. porque al penetrar en los miembros sin estar bien digeri­ dos se deriva de ellos un humor nocivo. Al mismo tiempo. una sed anhelante. En efecto. comer alimentos sanos. Por este motivo dice Avicena que cuando la digestión se corrompe se corrompe también la sangre6. Pero nada hay que dañe tanto en entrambos casos como una mala di­ gestión. y en virtud de una cierta vis­ cosidad natural. compacto y estable. debemos rehusar los alimentos de esta índole. Es. del sedimento que se forma con la tierra y el agua más densa. La consecuencia es que. el consumo de cosas cáli­ das y a la vez secas. el que parece ser el precepto más importante. aéreo en su gra­ do máximo posible. si no se les digiere. una vigilia prolongada. un bajo vientre demasiado laxo. en efecto. Prestaremos. cuando un alimento no es bien digerido. En este caso bastará con mantener alejado tanto el humor que tien­ de a inundar como el frío penetrante. los nervios y el estómago. por otra parte. de los posos nacen hongos que sofocan la luz. de la digestión de los alimentos. honramos a Minerva con mesura. por tanto. una evacuación violenta del vientre. al cabo de poco. el alimento permanece putrefacto y. es decir. Y al contrario. pues. pues. El humor natural se reseca rápidamente por las siguientes causas: un flujo de sangre demasiado abundante. pues por una par­ te reseca el cerebro con su calor excesivo y. no debe de ser tan sólo aéreo y graso. es decir. más que de ninguna otra cosa. las malas digestiones y la suciedad.turaleza. Para evitar. sobre to­ do cuando está recalentado por el fuego. óptima y poco menos que única esta norma de Galeno: cuidarse siempre. el aire en exceso seco y a la vez ardiente. a condición de que se tenga una buena digestión. Por tanto. además. a menudo se consigue con alimentos no muy ex­ quisitos una nutrición no tan mediocre. los pasajes demasiado abiertos. por otra. la ira. sumerge al men­ cionado humor. igual que en el caso de los malos alimentos. siguiendo a Galeno. atención al hecho de que con frecuencia una lámpara se apaga cuando no es alimentada con aceite puro sino (por así decirlo) mezclado con posos. un coito practicado hasta el debilitamiento. 54 . para que refuerce la cabeza de la que ha nacido y no debilite. a saber. y. De nada sirve. Noso­ tros hemos recibido de Palas un aceite que da vida. la an­ siedad. al mismo tiempo.

Esto es lo que me recomendaba a menudo mi padre. Llamamos euqui- mos a los alimentos sanos. Del mismo modo que es necesario para la vida ayudar a la digestión. llegado el caso. Pero para salir airosos en to­ do esta empresa habría sido necesario habituar al cuerpo. guiado por su cordura y su prudencia. ayudando al estómago con un ayuno que despierta el hambre y. en fin. Entre los preceptos más necesarios para una vida longeva. todos los griegos mencionan que nos alimentemos de euquimos8. Pues en efecto. también con estímulos extemos y tomando. Es asimismo necesario eliminar la suciedad de la piel. Debemos guardamos también con el mayor cuidado de poner trabas a la digestión con el coito inmediatamente después de la comida. el del aire. en las venas. quienes viven. que las viandas sean muy variadas. que acontece en el hígado. por supuesto. con la siesta. el fuego y el agua. la que se produce en el estómago. desde la más tier­ na infancia. que a un alimento indigesto no venga a añadírsele otro asi­ mismo indigesto. también lo es procurar librarse de las secreciones intemas. obviamente. a menudo innecesaria. que no haya ningún elemento excesivamente frío. en toda edad. porque todas estas cosas dificultan mucho la digestión. en una suntuosa afectación corren con frecuencia más peligros. las exi­ gencias de la digestión y del sueño y evitando. de moho y herrumbre. en fin. acostúmbrense de adultos. moderado y diverso como el de los cuerpos celestes. la fatiga y la disolución. no tanto a los quehaceres ciudadanos cuanto más bien a algu­ nos ejercicios de la vida campestre y a cosas de este género y haberse atenido a una cierta variedad tanto en la alimentación como en el estilo de vida. es decir. evitar con la máxima diligencia las malas digestiones como causa grave a un mismo tiempo de disolución y de ahogo. Bajo la sombra nos cubrimos de sopor. Todo este proceso requie­ re un cierto lapso se tiempo. el alimento no ayuda al humor. médico ilustre7. que aportan buenos nutrientes y generan buena 55 . pero con esfuerzos cautos y graduales. además de la tercera. bien prepara­ dos y triturados. Es necesario que el movimiento del cuerpo sea tan continuo. pres­ tando asimismo atención a su calidad y a que sean simples. y la cuarta. más bien largo. Vivamos bajo el Sol. que tiene lugar en los miembros. con la vigilia nocturna. Debemos. sino también a la se­ gunda. con la fatiga del alma o del cuerpo o de cualquier otra manera. sustancias astringentes. adecuan­ do a nuestra naturaleza la cantidad de los alimentos y de las bebidas. a la luz. y si se le perturba. después de las comidas. Procuraremos tam­ bién con diligencia que la cantidad de las bebidas no supere la de los ali­ mentos y que éstos no sean ni demasiado líquidos ni demasiado sólidos. pues. de la ma­ nera que sea. respetando. quienes no hayan practicado lo bastante de jóvenes este género de vida. según el consejo que brotaba a menudo de los labios de mi padre Ficino. Y no me refiero tan sólo a la primera digestión.

el humor de la anguila. pues. para que no se incline al agua. ni seca. Paso por alto que a veces es tan tenebroso que en­ tristece la vida y la hace más insufrible que la muerte. y el aceite extraído por sublimación de la trementina. fatigoso y denso. si una parte del humor natural procede de una sangre acuosa. o lo empuja a la disolución bajo los efectos del calor. Y. La sangre demasiado ardiente por un lado estimula demasiado el calor na­ tural y. Que la sangre no sea. húmeda y limpia. a causa de su densidad. en primer lugar. limpia. Elige. tenga en sí un humor viscoso y tenaz. en la que predomine un aire de calidad equilibrada. reseca el humor y hace que también se disuelva y desa­ parezca fácilmente el humor o el calor que aporta. Ayuda. ni tampoco al aire demasiado sutil. sino que se mantenga como sus­ tancia intermedia. junto con la sutileza. pero con un humor no acuoso. que no se parezca al aire demasiado pesado. poco apto para la vida y sofoca el calor natural del mismo modo que un humo denso oprime y ha­ ce menguar la llama. y en términos generales. Y estén presentes los restantes elementos en la medida en que se adaptan al predominio del aire. tal vez. al me­ nos. para que no genere un humor inestable y un espíritu volátil y expuesto a disolución.a excepción. pero no excesivamente sutil. No sea su sustancia muy sutil. Decimos que es buena la sangre que no es fría. o sofoca el calor con la humedad. por otro. sino caliente. ni ácuea. como el que tienen.en breve espacio de tiempo llenan las ve­ nas de jugo indigesto y sujeto a putrefacción. es en sí. hú­ meda. pues en tal caso resultará de escasa utilidad para el ingenio y difícilmente se transformará en humor natural y en espíritu. Uno de los preceptos de Rhazés para conservar la juventud es cabalmente consumir cosas que llevan la sangre 56 . Además. los alimentos y todas las cosas restantes que tienen la capacidad de hacer que la sangre y el humor se parezcan a ellos. a una larga vida.sangre. sino aérea. ni ígnea. se les acompaña con pan. A esto se debe que quienes comen frutos y verduras demasiado blan­ dos . que la sangre. para que no se ca­ liente fácilmente y se convierta en ígnea. Caliente. obstruirá los pasajes y pro­ piciará episodios de ahogo. pero con un calor no fuerte. la sangre hú­ meda en exceso y poco menos que como agua debilita el calor natural y extingue el humor natura). el alimento del calor vital. pues. Para que esto no ocurra. como el aceite para la llama. graso y a la vez sutil. a un mismo tiempo sutiles y sólidos. en cambio. Ni sea tampoco muy densa. a mi entender. se disuelve al instante y se reduce a na­ da. con diligencia. ni turbia. de cuando se toman en raras ocasiones y como medicina para calmar el vientre. El mismo espíritu que al fin de aquí se deriva. se aleja el peligro si antes de consumir estos alimentos se cuecen o si. por un lado se pudre con facilidad y. en fin. el aceite de oli­ va. por otro. La sangre y el humor adornados de tales ca­ racterísticas son. junto con una sustancia muy aérea y no excesivamente densa.

para que puedan ser digeridos con mayor facilidad y. debe intentarse conseguir poco a poco que la sangre sea más densa. mirto y rosas. Cuando la complexión del cuerpo es media. favorecer el sueño. A quienes no sean capaces de digerir las carnes viscosas de los ani­ males de mayor tamaño les será muy oportuno alimentarse con piñones y pistachos. cuando está enrarecido. En este caso. con la excepción tal vez de añadir un poco de azafrán o de canela a los alimentos más consistentes. Cuando des fricciones. las tortugas. al mismo tiempo. estimulados por leves fricciones. una vez digeridos. además. hasta los miembros. Es. a lo que se añaden almendras dulces y su aceite y semillas de membrillo y aceite de sésamo. las cidonias. las sustancias que hacen a la sangre sutil o caliente. pues entonces arrebataríamos la vida misma. También Avicena ha­ ce suya esta norma. el estóma­ go no sea de por sí muy fuerte. al mismo tiempo. con todos los remedios posibles. Si el estómago no soporta los alimentos demasiado viscosos y duros o muy fríos. con jugo de regaliz y de almidón. los caracoles y las criadillas. el azúcar de rosas y cosas astringentes. los cilantros. en cam­ bio. que aconseja evitar la sangre acuosa y lábil10. mientras que cuando se trate de un individuo en­ deble deberemos procurar nutrirle con alimentos más sustanciales y man­ tener al mismo tiempo el estómago caliente. en efecto. 57 . Ayuda también recordar que cuando tengamos motivos suficientes pa­ ra temer que la sangre sea demasiado sutil y. A éstos les permitimos también las ex­ tremidades de las gallinas y de los cabritos. no contaríamos con la seguridad de alcanzar nuestro objetivo consumiendo sustancias demasiado glutinosas. lleguen. los membri­ llos. mezclando el vino con agua ferruginosa aro­ matizada con almáciga. las rosas. debe procurarse. aumentar el ejercicio físico de acuerdo con las propias fuerzas y reducir el del espí­ ritu. Así. sino tintos y de sabor áspero y has­ ta cierto punto amarguillo. hacer la sangre sutil y adensarla. difícil con­ ducir los alimentos viscosos o un poco demasiado densos desde un estó­ mago no muy fuerte hasta la tercera y la cuarta digestión si no son lleva­ dos hasta la meta por vehículos de esta índole y no son. Pero jamás intentaremos modificar la complexión natural del cuerpo. las harás con las manos blandas y acuérdate de humedecerlas con un vino aromático en el que habrás hecho macerar manzanilla. junto con azúcar blanquísimo y agua de rosas. cuando el cuerpo es más bien denso. No daremos vinos blancos. los mirobálanos. a través de estrechos canales. to­ maremos igualmente una vía media. se reúnen allí y le proporcionan ayuda9. los sándalos. Frotaremos suavemente la piel con aceite puro de almáciga y de membrillo y prohibiremos. que a menudo les resulta perjudicial a muchísimos. consegui­ remos al menos que la sangre y el humor sean sólidas recurriendo a los co­ rales.al corazón. En todo esto es preciso regularse de diverso modo según la diversidad de los cuerpos.

elige alimentos ni de­ masiado secos ni demasiado húmedos. Aunque no te fuerzo con el fre­ no de una regla demasiado rigurosa -cosa que Hipócrates condena. y con mesura extrema las se­ tas. pues. prohíba comer carne de animales". Si el aire es abrasador. Toma con parsimonia las verduras y los frutos más bien húmedos y con mayor parsimonia aún la leche y el pescado. los alimentos húmedos. Bebe igualmente. si se consumen a diario. incluso aunque estén acompañadas de buena cantidad de pan. y aunque es bien cierto que también proporcionan un humor nece­ sario para la naturaleza. se crea una situación peligrosa a causa de la descomposición y del daño que puede penetrar desde el exterior. También las carnes. apta. como la de los viejos. De todos modos. Mira que por ningún motivo estén los canales del cuerpo ni de­ masiado abiertos ni demasiado cerrados. Poseen esta propiedad. fundamentándose en la auto­ ridad de los antiguos pitagóricos. se abstenían de los animales? De todas formas. por consiguiente. no de modo diferente al del vino aguado. Evita. ambas cosas con miel. A los alimentos que son más hú­ medos o grasos añádeles condimentos aromáticos o picantes. pues de lo contrario llevan hasta los miembros muchísimo humor no adecuado y pú­ trido. tanto el calor como el humor han de tener algo de graso y de astringente. Consume. para que el humor difundido en los miembros se mantenga bajo el calor más estable y dure por más tiempo. con moderación los alimentos demasiado secos o compénsalos al menos con abundantes bebidas. los cuerpos de los individuos más débiles y delicados y pasemos a una regla de vida general. el calor de aquéllos supere el humor de éste. Para andar sobre seguro. lo que los médicos prohíben no es el uso sino el abuso de carne. En el primer caso. agua pura. que eran longevos. si frío. Avicena prefería los alimentos más bien secos a los blandos para prevenir la calvicie. acompañadas de especias y de semillas de pera. mientras que en el segundo el peligro se encuentra en la putrefacción y el ahogo. en efecto. En todo caso. De ahí que Porfirio. ¿Ig­ noramos acaso que los hombres antediluvianos. De aquí procede la calvicie precoz y la tez pálida y rugosa. en cuanto sujetos a putrefacción. y recuerda que las personas húmedas y grasas envejecen y mueren antes. en fin. Inclínate por los que son a un mismo tiempo cálidos y húmedos. pe­ ro también con parsimonia. Pero que en ambos casos la desviación sea moderada. por el momento.no por eso te aflojo las riendas hasta el desenfreno. lo suministran sujeto a una corrupción rápida por­ que. Pero dejemos de lado. el trigo y el pan de prime­ 58 . traen consigo una rápida putrefacción. para las complexiones corporales comunes y del término medio. como afirma Hipócrates y como confirma la experiencia. que el humor de los alimentos supere el calor del aire. Sé muy cauto en lo relativo a los alimentos demasiado fríos o demasiado calientes. se enturbia con prontitud y se corrompe. en primer lugar.

porque la yema sola es alimento propio de per­ sonas delicadas12. los huevos de gallina. condimentándola con sal y semillas de cilantro y sazonándola con vinagre antes de comerla. el triple respecto de la carne y el cuádruplo respecto del pescado. los labriegos. Avicena afirma que. mientras que un estómago fuerte sólo saca de aquí un vapor o un humor pasajeros. y se la purifica al máximo hasta que se convierte en líquida y limpia. el capón. De hecho. sobre todo Galeno. en tercer lu­ gar los piñones y cosas parecidas a ellos por su composición y tenacidad.ra calidad. Y lo mismo las otras carnes. Entran aquí también los cabritos y los terneros jóvenes. si se come tan­ to la yema como la clara. el faisán. el lugar o la estación del año tienden a lo cálido y seco. la edad. tanto asadas como cocidas. las verduras y los frutos más acuosos. No debe iniciarse la comida con bebidas ni tolerar que sean demasiado abundantes. no hay vianda que más ayude que la yema de los huevos de gallina. No desprecio los cabritos lechales ni el queso fresco. sobre todo cuando han sido conservadas durante cuatro días en sal y condimentadas con una pizca de especias y cilantro. vuélvete un poco hacia los alimentos de cualidades 59 . tras sacrificarlas. como el pollo. como la de cerdo y el lechazo. Tras la comida debe tomarse siempre alguna cosa astringente. He omitido los pajarillos de pequeño tamaño. No dejo de lado. la perdiz y acaso la paloma. pues el consumo frecuente de alimentos demasiado sutiles sólo sienta bien al estómago que no soporta los alimentos más consistentes. Los médicos antiguos. Pero retornando a nuestro elenco: no se aconsejan las carnes más bien húmedas. el pan sea el doble o vez y media respecto de los huevos. en cuarto lugar las carnes a un mismo tiempo no húmedas y tiernas. sin bebidas o con una bebida moderada. como la de libre ya algo vieja y la de buey. pues. reco­ mendaban la carne y la sangre de cerdo a causa de una cierta semejanza con nuestro cuerpo. sobre todo la doméstica. Que la cantidad de los alimentos sólidos sea el doble de la de los lí­ quidos. el pavo. Cuando la complexión. los castrados de un año y los jabalíes. en caso de disminución de la sangre y de debilidad del espíritu cardíaco. las personas robustas y los que realizan muchos ejercicios físi­ cos. si el estómago es muy fuerte. como ya hemos dicho. a condición de que esta carne provenga de ejem­ plares jóvenes. con todo. ni tampoco las que son a la vez duras y secas. como ocurre en el caso de los hombres del campo. óptimas para los cuerpos que se parecen a ellas. De modo parecido ha de tratarse el ciervo. Tal vez no sea descaminado alimentar a las ocas con espella y agua limpia y. sino más bien las de ca­ lidad media. Es también probable que la carne de algunos animales de vida longeva con­ tribuya a una vida larga. conservar la carne durante siete días. luego el vino tinto de sabor áspero y poco dulce. de perdiz o de faisán13. También la sangre de cerdo es útil si está cocida con azúcar. Estas carnes son.

El sueño nocturno. Tales ali­ mentos. sentaos dos veces a la mesa. que es conveniente seleccionar los animales. en Persia es ve­ nenosa. Aristóteles aconseja que la habitación esté en un lugar elevado y orientada hacia el sur y el este. Deben. serenadas por vientos templados. aquella regla. todo cuanto allí nace está sujeto a una rápida descomposición. Después de la primera digestión.opuestas14. Y lo mismo el eléboro. aumentarse los ejercicios físicos y reducirse los anímicos cuando ha habido un exceso de alimentos demasia­ do duros en nuestras comidas. mantón este equilibrio (temperies). indica bien a las claras cuán determinantes son el lugar y los alimentos. que en Anticira es consumido sin el menor daño. Los animales que se encuentran bajo nuestra custodia. las verduras. donde el aire es su­ til. Cuando se da una justa proporción (temperies). nun­ ca es bueno. han de ser elegidos de entre los altos y fragantes pastizales. en cambio. La manzana de Persia. también llamada melocotón. dedícate igualmente dos veces a los ejercicios corpo­ rales y prolóngalos hasta casi sudar. los cereales y los vinos que proceden de regiones altas y fragantes (como acabamos de decir). además. y que ésta sea en ambas ocasiones parca. acaso a veces necesarios para conservar la vida. enunciada por vez primera por el filósofo Arnau de Vilanova15. no húmedo ni frió17. Y Platón encuentra hombres longevos en las re­ giones más elevadas y templadas1”. Durante las nueve horas del día. Aquel sabio se preocupaba más de la salubridad que de la fertilidad y afirmaba que el campo puede abonarse lo suficiente revolviendo a su debido tiempo con la tierra las hojas de los altramuces y 60 . antes de con­ sumirlos deben ser mantenidos con alimentos limpios y selectos. las tierras de labor no es­ tán abonadas con estiércol sino con su humor natural y donde cuantas co­ sas nacen se mantienen mucho tiempo sin corromperse. mientras que en otros lu­ gares actúa como un veneno16. el diurno. pero más parca en la cena. como todas las demás cosas. donde no hay aguas estancadas. muy nocivo contaminar las tierras de labor con estiércol y no conducir fuera de los campos el agua estancada. Pues en efecto. los frutos. Por esta razón. a este propósito. Sólo en estos lugares se debe habitar y sólo de las cosas aquí nacidas se debe comer. no puedo dejar de desaprobar a quienes reprueban al sabio Hesiodo porque al hablar de las cosas de la campiña no menciona el estiércol19. es siempre bueno. salvo que sea absolutamente necesario. en Egipto es un remedio para el corazón. además. Ten siempre en la mente. a sa­ ber. ni debemos esperar que podamos disfrutar sin dificultades de larga vida allí donde los frutos de la tierra no se conservan por mucho tiempo inco­ rruptos y donde en muy contadas ocasiones llegan los hombres a una edad longeva. calentadas por sua­ ves rayos de sol. desde el momento es que es siempre necesario. No debemos confiar en que de alimentos que se pudren en breve espacio de tiempo podamos extraer un humor duradero y alejado de la putrefacción. Es.

podremos tal vez impedir que se echen a perder alimentos y lugares que se corrompen con facilidad. sea mezclado en su justa proporción con agua pura de manantial. si a mano viene. si hemos de confiar en poder obtener de ellos una nutrición incorruptible. para concluir. la octava parte de azafrán.de las habas. una onza en­ tera de canela. procuremos al menos adoptar el estilo de vida que aconsejan los mé­ dicos cuando el aire es pestilente. madurado al sol y purificado por los vientos.sea limpio. que emplearemos perfumes sua­ ves y en cierto modo cálidos. Sean. Nos lavaremos a menudo y ligeramente con áloe preparado como es debido21. recurriremos al fuego en el momento oportuno. de tal calidad que se conserven ín­ tegros durante más de un año. Re­ cordemos también que donde son más las personas que mueren a causa de la putrefacción y del ahogo que a causa de la disolución. Mantendremos además el cuerpo en ejercicio. portentosa para conservar durante mucho tiempo una mente sana en un cuerpo sano. Utilizando este tipo de polvo. de sabor asperillo. se mantiene alejada en todo momento la descomposición. El vino -blanco o tin­ to. Un­ tándose con aceite se rechaza la acometida del frío. pues. Por el lado contrario. rosas. lavándose con agua y aceite se aleja la disolución provocada por la fatiga o el calor. allí es donde jus­ tamente debemos combatir con el máximo celo precisamente la putrefac­ ción y el ahogo. Condimentaremos los alimentos con el siguiente polvo: la cuarta parte de una onza de mirobálanos émblicos. Aconseja evitar el vino aguado y débil y el agrio. y añadiendo además cosas un tanto ásperas. tener en la boca jugo de re­ galiz o azúcar en cristales. Pero ya que nos vemos obligados a vivir en zonas bastante húmedas y poco salubres y a sustentarnos con alimentos bastante perece­ deros. del que pres­ cribe que. Añádase luego mirobálano y almáciga y. e incluso hasta tres. También ayuda enjuagarse a menudo la boca con agua. Diremos brevemente. Pero de esto ya hemos disertado lo bas­ tante en el libro Contra la pestilencia211. antes de beberlo. recurriendo a condimentos aromá­ ticos y en cierto modo ásperos (como hemos dicho) y a fragancias parecidas. media onza de sándalos. recuperar fuerzas cada siete horas con alimentos en su justa medida y conceder reposo al cuerpo y al alma evitando el calor excesivo. Y decimos que ha sido preparado como es debido si ha sido lavado con agua de rosas o con zumo asimismo de ro­ sas y ha sido perfectamente mezclado con pétalos de rosas frescas y ma­ chacadas. sin la menor duda. por­ 61 . El más eficaz es el que el filósofo Isaac23 lla­ ma vino vinoso. Es también muy importante la calidad del vino22 y de los cereales que consumimos habitualmente. salvo que aciertes a encontrar un vino ligero y a la vez durable. aromático y que necesite agua. lavarse las manos y la cara con abundante agua de rosas y un poco de vinagre de rosas y recurrir a perfumes de este gé­ nero. agradable. Esta medicina es. co­ sa de ordinario muy difícil.

ante todo y sobre todo. la soledad y la tristeza. seca las demasiado húmedas y (como enseña Galeno) recrea el humor natural y favorece el calor y conserva a ambos en su justo equi­ librio (contemperat). Que todos estas cosas te sean habituales. humede­ ce las secas. De hecho. que tiene bastante parecido con las grandes triacas. pero aplicado por vía ex­ tema. sobre todo si son de naturaleza fría. por poner un ejemplo. sobre todo con los aromas del vino. que el frío y el aire noc­ turno son mortales para ellos y aténganse exclusivamente a una dieta de la que puedan esperar extraer con la mayor abundancia posible sangre y es­ píritu: yemas de huevos frescos. estos dos astros son más ene­ migos entre sí que frente a todos los demás. Entiendan. Poseen esta cualidad. Has de sa­ ber que lo que antes hemos dicho. será de utilidad al menos en el sentido de que no se­ rá origen de un humor corruptible. En realidad. pues. Si por acaso han 62 . a decir de los astrónomos. aunque no go­ za de mucha estima. calienta (como hemos dicho) las complexiones frías. los ancianos] de las cosas de Venus que. mezclado en su justa proporción. De hecho. El vino aguado sujeto a putrefacción. Consuman carnes de primerísima calidad y de facilísima digestión y. que el vino nos produce efectos contrarios y templa las cualidades opuestas. al modo como el frío enfría todo lo demás. a decir verdad. Restauren constantemente el espíritu. además de la fatiga del cuerpo y del espíritu. en este caso la yema re­ fuerza la sangre del corazón y el vino restaura sobre todo el espíritu. seca al instante las hierbas. lo consiguen también el rega­ liz. para decirlo resumidamente. los hombres de Saturno [es decir. Huyan. y a condición de que conserve su sustancia. también a los jóvenes les arrebatan muchísima vida. Un vino así.que una vez que ha penetrado en las venas y en los miembros se toma áci­ do o de alguna manera se corrompe. Pe­ ro abordaremos todas estas cuestiones en otro lugar. además. aunque más débilmente. una vez cocido. Mezclar vinos de este tipo les resulta más necesario a los jóvenes y menos a los viejos. Eviten las vigilias. Del vino que aquí aprobamos dice Isaac. esto es. por la conveniente disposición (tempera­ mento) de Júpiter. aunque su acidez deberá ser amorti­ guada con agua de primera calidad. merced al cual son también las cosas más salubres. apenas producido el semen. Y no dudes de que cual­ quier cosa de calidad templada y de poderosa virtud puede templar las cosas restantes. el ayuno y la sed. vino un tanto dul­ ce y lo más aromático que sea posible. siguiendo el parecer de los antiguos. refresca las cálidas. Piensen quienes han dejado ya a sus espaldas siete veces siete años y entran en el año quincuagésimo que Venus simboliza la juventud y Satur­ no la vejez y que. Venus no piensa en los nacidos sino en los nascituros y. la vejez fría y dura es caldeada y ablandada (como dice Platón) por el vino como el hierro por el fuego y los altramuces por el agua. sigan toda dieta que aumenta a un mismo tiempo el calor y la humedad. y el aceite de rosas.

un tercio de dracma de almizcle y otro tanto de ámbar. Añade a todo esto mu­ chas hojas de oro. seca lo superfluo y purifica lo corrompido. aplicada al estómago y acercada con frecuencia a la nariz. de cidronela. Tritú­ ralo todo. Prepararás también un electuario de la siguiente manera: toma cuatro onzas de almendras dulces y otras tantas de piñones. cálido. Recuerden que no tiene nada de pueril aquel pueril fomento de Avicena24. sirve para este mismo fin la triaca. la miga de pan así preparada le retuvo por sí sola el espíritu fugitivo hasta que le plugo25. acerca de cuyo uso hemos hablado ya por extenso. en efecto. En las es­ taciones más cálidas prolongará la vida de los ancianos el azúcar de rosas junto a hojas de oro y mirobálanos aromáticos. Con el consumo diario de este preparado los ancianos conseguirán una vida más fuerte y más longeva. A Demócrito. al mis­ mo tiempo (cosa verdaderamente prodigiosa) que aumenta el humor natu­ ral. Rocía el azúcar con agua de toronjil. pues jamás debe descuidarse. una de semillas de sandía. todavía caliente. con el estómago vacío. en la medida de lo conveniente. Pero retomemos a los ancianos. Si sienten frío. una de avellanas descascarilladas. Pero también ha de tenerse en cuenta que la risa pro­ longada y desmedida en nada ayuda. pues dilata demasiado el espíritu ha­ cia las realidades exteriores. Será incluso más útil si jun­ to con este preparado beben un poco de vino blanco aromático. húmedo y graso. suaviza cualquier aspereza y. ya a punto de expirar. Hay quienes dan todos los días a los viejos una dracma de estos piñones para que la consuman des­ pués de las comidas. retomen a ella. Sean consumidores habituales de piñones. busquen fomentos perfumados y cálido-húmedos. y de rosas. o un trozo de piñonate fresco. a algunos de los juegos y costumbres propios de la infancia ya pasada. Recurran tam­ bién a fricciones suaves y de vez en cuando a lociones que llevan el ali­ mento hasta las extremidades. en el caso de personas y de estaciones húmedas. por supuesto lavados. preparado ya para David. es decir. Nadie duda de que. Y otra más añadiría yo. este tipo de nutrición ha sido recomenda­ do por los médicos antiguos como sumamente adecuado para los ancianos: es. Vuel­ van. en cualquier edad es de gran utilidad para la vida conservar algu­ nas de las cosas de la infancia e intentar descubrir siempre nuevos y diversos pasatiempos. Es para los ancianos un estímulo maravilloso la miga de pan fresco. dos onzas de pista­ chos. De hecho. aunque tal vez tarde. todavía caliente y dorado.abandonado la música. Pueden tomarlo bien du­ rante las comidas o bien algunas horas antes. cuécelo con azúcar blanquísimo al que habrás añadido una dracma de jengibre fresco y aromatizado. Es harto difícil rejuvenecer (por así de­ cirlo) en el cuerpo si antes no se toma a ser niño en el espíritu. Por consi­ guiente. Ni nadie nega­ rá tampoco que les ayudarán también mucho las raíces de la énula cam­ 63 . media dracma de azafrán.

el azúcar y las uvas pasas. tanto la mayor como la menor. también cuando en lugar de la propiedad aromática aportan la capacidad de despejar. en primer lugar. al menos. Se nos dice. junto con una cierta fuerza aromática.pana y las del ben. émblicos y berílicos y también los mirobálanos in­ dios cocidos con azúcar26. en la almáciga. luego en las rosas y en el zumo y la simiente del cidro. el coral y el espodio y las piedras preciosas. en la madera de áloe. en el cilantro y el mirto y en otras plantas parecidas. La tercera es aquella por la cual. Sean también alimentos ha­ bituales la leche de almendras y el almidón. en efecto. por tu parte. Así son. tienen una sustancia densa y una propiedad muy astringente. so­ bre todo cuando están frescas o. La prime­ ra es aquella merced a la cual se seca de admirable manera el humor su­ perfluo. Entre las sustan­ cias cordiales de naturaleza cálida vemos que está presente en la zedoa- ria27. que el regaliz es muy parecido al calor y al humor del cuerpo humano y que es útil además en algunos de los achaques propios de la vejez. en fin. La segunda es que recoge el humor natural y protege tanto de la corrupción como de la inflamación. fragante y penetrante. Has de saber que los mirobálanos tienen muchas virtudes. los perfumes protegen nuestra vida so­ bre todo cuando. sobre todo los québulos. Para mantener a raya los achaques de la vejez prescribe masticar todos los días mirobálanos. de suerte que prolonga mucho la vida. mantiene unidos. como hemos explicado más arriba. convenientemente preparados. sobre todo cuando es­ tán frescas -las primeras consumidas como alimento. en el olíbano. No ya tan sólo para detener el avance de la vejez. nutre y refuerza el espíritu natural y el animal. en la corteza de cidro. Tú. en la dorónica y también. Avicena alaba la trifera de mirobálanos. al mismo tiempo. Tal vez por todo esto habrá quien crea que el árbol de la vida del paraíso terrenal fue un mirobálano. gra­ cias a su poder astringente y aromático. Y por cierto. en el macis. 64 . Resultados bastante parecidos obtienen el oro y la plata. cuando junto con una cierta vir­ tud sutil. sino también para retrasarla recomienda Rhazés calurosamente una trifera preparada a base de mirobálanos indios. son a la vez hú­ medos y cálidos y poseen una viscosidad grasa. en tercer lugar en el sánda­ lo. tanto las blancas como las rojas. tanto las blancas como las rojas. y también una preparación de limaduras de hierro. las segundas tam­ bién como aroma. los ancianos deben consumir habitualmente zumo de regaliz de primera calidad. Entre las sustancias cordiales de naturaleza fría esta com­ binación parece darse ante todo en los mirobálanos y en el ámbar. recuerda que. en la salvia. en la nuez moscada. las raíces de ben. en las especias.y todas las cosas que son sencillamente cálidas y hú­ medas y. y mejor aún si son de oro. aromáticas y también astringentes y a la vez grasas. adaptada al desarrollo. de modo que preserva de la canicie.

Los aromas que tienen una sustancia muy sutil. de entre los fríos. como en­ seña claramente Isaac25. añade a todas estas cosas azafrán. el almizcle y el ámbar y. recurre a los mirobálanos. sumamente adecuada para los viejos. este humor está a menudo bañado y alimentado por el humor natural de los otros miembros. de entre los aro­ mas cálidos. excitan demasiado el calor natu­ ral y disuelven el humor. a causa de la intensidad de su calor. No debe pasarte inadvertido que el humor necesario para la vida se encuentra en primer lugar en el corazón y en sus venas y arterias. Aprobamos igualmente el uso moderado del jengibre preparado. parece que ha de consumirse con cau­ tela. aumenta también el humor natural. como la canela y el azafrán. si los aromas son sola­ mente cálidos y sutiles y se toman solos. las rosas y el mir­ to. los fomentos y los cordiales sean transportados con abundancia. Por esa razón es necesario mantenerse atentos para que no se seque el hu­ mor de algún miembro. de todos modos. y mucho más aún para que no disminuya también. refuerza la virtud natural y mantiene alejada la parálisis. restablece la cuarta digestión y aleja las enfer­ medades que se producen precisamente cuando ésta falta. al igual que las especias. Y para alcanzar. por aquella misma virtud que aumenta la leche. Afirma la tradición que el ámbar y el almizcle poseen propiedades as­ tringentes. Por este motivo dice Dioscórides que gracias al hinojo se libran las serpientes de un año de ve­ jez. Pero. en fin. De hecho. y a la vez. en virtud de su peculiar humedad. Para que todos los ali­ mentos. la prerrogativa de reforzar la vida en los miembros y en los espíritus. Recuerda que el hinojo dulce ayudará a los viejos. aunque se la considera parecida a la triaca y tiene una naturaleza astringente y a la vez grasa. Posee. sobre todo cuando es fresco y ha sido sazo­ nado. porque calienta de mane­ ra equilibrada (temperate). si se extrae de él un agua con la que se lava la piel. ambos efectos. Esta misma cautela ha de apli­ carse al consumo de la zedoaria. Para que se conserven. como demuestra Avicena. al tener un calor más bien moderado. y a Júpiter por su naturaleza tem- 65 . Tenemos también en alta estima a la salvia. Por esta razón. toma. puede to­ marse de ordinario con tranquilidad. además. deben ser mez­ clados con cordiales fríos y más duros. pues de hecho di­ funde los alimentos por los miembros y. Todos aprecian el oro por encima de cualquier otra cosa como la más equilibrada de todas ellas y la más inmune a la corrupción. incluso a través de canales estrechos. el humor de las visceras precordiales. El ámbar. Está con­ sagrado al Sol a causa de su esplendor. necesarios tanto para la digestión de los alimentos más fríos y húmedos como para transportar los cordiales duros a las zonas próximas al corazón. en virtud de la visco­ sidad unida a su sutiliza astringente. Y. También el jengibre. ayuda con frecuencia a los ancianos. hasta las dichas entrañas precordia­ les. porque posee una naturaleza pingüe y cálida. Son.

el jugo y el azúcar y añádele la yema de un huevo fresco. del toronjil que llamamos cidronela. Lo comerás cuando tengas apetito. succiona ávidamente su leche cuando la Luna está en creciente y come inmediatamente después una pequeña cantidad de polvo de hino­ jo. pues. En tal caso. la difundirá entre los miembros. cuécelas con azúcar blanco disuelto en agua de rosas y añade con cuidado tres hojas de oro por onza. Para reducir esta fatiga al mínimo posible. quieren que se le consuma triturado y reducido a hojas. Mezcla en proporción adecuada este agua con vino de color áureo y come. las criadillas y el cerebro de gallinas. solo. una yema de huevo fresco. al aridecerse poco a poco el humor. de complexión templada. pues. que los cordiales restablecen la virtud oculta del corazón. Elige. el hígado. hermosa. Y cuando la Luna entra en el León o en el Carnero o en el Sagitario y mira al Sol o a Júpiter. sana. una mujer joven. al menos una vez cada cua­ tro días. Apagarás por añadidura con agua purí­ sima de manantial oro incandescente. templar maravillosamente el calor natural con el humor. en efecto. junto con esta bebida. lo primero que debe hacerse es regar este árbol humano con líquido humano juvenil para renovar su vi­ gor. Tendrás oro casi potable con el siguiente procedimiento: recoge flo­ res de borraja. todos desean que la sustancia durísima del oro sea más sutil y de más fácil penetración. Cuando esté todo cocido. Toma. inmediatamente después del décimo septenario. Puede. A quienes están consumidos por la fiebre éctica29 senil. El azúcar impide. cuécelo to­ do en poca agua y con poquísima sal. Bébelo todo en ayunas y con un vino dorado. deben ser presentados y convertidos en sutilísimos o unidos a algún elemento su­ mamente sutil. Consideran que la mejor solución para ello sería conver­ tir al oro en potable sin necesidad de mezclarlo con ninguna otra sustan­ cia. El hinojo. sobre todo cuando la naturaleza no se fatiga nada al atraerlos. de buglosa. con la única compañía de vino limpio como bebida. Saben. tritura toda la carne. Haz con ello una torta condimentada y dorada con canela y azafrán en pequeñas cantidades. el estó­ mago. por tanto. Ello no obstante. en efecto. A menudo. al ser su­ til y amigo de la leche. comien­ za a secarse el árbol del hombre. y a veces también después del noveno.piada. desmenuzando dentro hojas de oro. los médicos 66 . debidamente preparado con azúcar. por su parte. alegre. Bebe igualmente la sopa de capón destilada al fuego o consumida de otra manera junto con julepe de rosas en el que habrás desmenuzado previamente algunas hojas de oro. preservar a los humores de la corrupción e infundir en los miem­ bros y en los espíritus las virtudes propias del Sol y de Júpiter. que la leche se coagule o se pudra en el vientre. el corazón. Conservarás fácilmente el humor en todo el árbol del cuerpo si consi­ gues conservarlo en las raíces. pollos y capones. Y si esto no es posible.

Si tienen dificultades para digerir la sangre cruda. por un lado la sangre del perro tiene la fa­ cultad de atraer la saliva canina y. obteni­ do al fuego con arte sublime. Mientras tanto. como un veneno. el veneno. al estómago. háganlo cuando sientan hambre y en Luna creciente. aquella saliva del perro que atenaza los miem­ bros superiores. no du­ darás de que la sangre juvenil bebida por un anciano puede llegar a las ve­ nas y a los miembros y allí le servirá de grandísima ayuda. si no hay algo que lo ataje. pues. esta sangre cruda permanece durante muchas horas en el estómago. pero no explican las causas30. que tenga sangre excelente y tal vez demasiado abundante. Por consiguiente. a poner de ma­ nifiesto la causa que subyace bajo un fenómeno tan misterioso. a recordar que la san­ gre puede beberse con efectos saludables y que la sangre humana posee la propiedad de atraer a la sangre humana y de discurrir juntas. relacionado con el tema de nuestra exposición. Galeno y Serapión afirman que la mordedura de un perro rabioso se cura con sangre de perro. a través del bajo vientre. junto con la sangre. chupan la sangre de los niños para rejuvenecer sus fuerzas. antes de que alcan­ ce las visceras precordiales. a través de las venas. la persona que ha si­ do mordida por un perro rabioso bebe en el ínterin la sangre de otro perro. a las que el vulgo llama brujas. la saliva posee la virtud de seguir a esta sangre. alegre. cuando ya no tienen a mano ningún otro remedio. Tras haber refle­ xionado sobre el tema durante dos días. de complexión templada. restablecer de vez en cuando con esta misma bebida a quienes están ya consumidos por la ve­ jez? Es opinión común y antigua que ciertas viejas hechiceras. hasta el corazón. ¿A qué viene todo esto? En primer lugar. en efecto.intentan curarlos y ayudarlos con un destilado de sangre humana. Y sería sin duda oportuno empapar con esta sangre que brota de la vena de un cerdo una es­ ponja humedecida en vino caliente y acercarla inmediatamente después y. esta sangre de perro lleva al estómago. como las sanguijuelas. es conducido. una o dos onzas de una vena del brazo izquierdo apenas abierto y tomen inmediatamente después otra tanta cantidad de azúcar y vino. Pues. pues. he llegado a la conclusión de que la saliva venenosa de un perro rabioso. alejado del corazón y mezclado con la sangre estacionada en el bajo vientre. En segundo lugar. Y así. no han de poder chupar la sangre de un jovencito? Me re­ fiero a un jovencito que otorgue su consentimiento. ¿Qué impide. todavía caliente. por otro. hacia los miembros inferiores y mantiene así incólume al hombre mordido. ¿Por qué nuestros ancianos. cuézan- la primero junto con azúcar o mézclese con azúcar y destílese poco a po­ co sobre agua hirviente y bébase a continuación. Chupen. asciende poco a poco. pues. también sir­ ve de ayuda calentar el estómago con sangre de cerdo. Si. que sea sano. 67 . como elemento extraño. En este caso. cuando penetra en el pie herido de una persona. que acabará por eliminarla.

y si. se les ha mantenido en agua tibia durante doce horas. Distribuyan. la ruda. como las ovejas. el hi­ sopo. De los animales longevos hemos hablado ya antes. Busquen refugio en los parajes que suelen ser preferidos por las abe­ jas. y tal vez incluso en mayor medida si son algo más jóvenes que tú. inventor de la medicina. son adecuados los dátiles. ancianos. calman a menudo los dolores corporales. Se obtendrá muy gran ayuda de todos estos alimentos si. sus vapores. pues la miel es de hecho un alimento que les conviene en primer lugar a los ancianos. saboreen la miel del invierno. las uvas pasas. Pero consultad solícitamente. Deberíamos pre­ guntar al casto Sócrates si es cierto que la compañía de los jóvenes contri­ buye a retrasar un tanto la vejez. Es. buscan paisajes amenos y cruzados por riachue­ los. pro­ bable que los árboles dotados por la naturaleza de larga vida. las comidas y restauren las fuerzas de su na­ turaleza no con comidas abundantes. la goma y las lágrimas del pino. Es adecuado el queso muy fresco. los piñones. que tuvo a Sócrates por el más sabio de los griegos. salvo que se tema una infla­ mación biliar. con los intervalos necesarios para la digestión. Júpiter y Febo la almáciga y la 68 . su madera. En el invierno. cuando se usan todas estas cosas de un modo apropiado y a su debido tiem­ po. pero no lo ha hecho aún el hígado. los hi­ gos. sobre todo los que se mantienen verdes también en el invierno. oli­ vos y vides o se olfatean al menos los vapores y la fragancia de los pina­ res. los viejos. mezcladas con aceite y vino. más que a Sócrates a Apolo. las granadas dulces. y en verano. viviendo y respirando. las yuyubas. si este cansancio es frecuente y poco menos que habitual. pues. ayuden a prolongarte la vida dilatada con su sombra. Es buena cosa que quien ha llegado a una vejez avanzada recuerde que a una naturaleza débil no se la debe fatigar con el peso de los alimen­ tos ni se la debe empujar en direcciones opuestas con una excesiva diver­ sidad de viandas. Recréense a menudo entre plantas verdeantes y de suave aroma pues éstas. por enci­ ma de cualquier otra cosa. buscan los lugares soleados. como ha hemos dicho. contribuyen a acrecentar el espíritu del hom­ bre. de modo que no dañen al estómago. las alcaparras. Consultad también a Júpiter y a Venus. Incluso la edad juvenil se toma presto vieja a causa de este error. se pasea entre pinos. antes de consumirlos. A este mismo re­ sultado te llevará pasar mucho tiempo con personas sanas de complexión parecida a la tuya igualmente sana en el entorno de tus amistades. sus frutos nuevos. De parecida manera. pero mucho más aún los pistachos y. A menudo. la ingestión de nuevos alimentos distrae y fatiga a la naturaleza y. además. El mismo Febo. la escabiosa. cuando se les consume. en efecto. sino numerosas y espaciadas. como los pájaros. os dará nuez moscada para restablecer el estómago. sobreviene una vejez prematura. cuando el estómago ya ha digerido los alimentos.

Y os la conservará. junto con Júpiter. canela. de solo Venus. pues. la vida con el placer y el movimiento. Rociad las que se relacionan con la cabeza con aceite de espiga de trigo y untad con él la cabeza. en fin. las que afectan al estómago. con cierto placer y movimiento. y de Venus y Saturno. necesario. Este órgano será ayu­ dado por Febo con eupatorio-12 y opobálsamo33 y por Júpiter con pistachos y uvas pasas. en efecto. aunque no iguales a los primeros. el mirto. el espodio y la achicoria. ancianos. el incienso. que no se burla de vosotros sino que bromea. aquel Saturno vuestro os dará. mumia34 y pulpa de oca asada. Para curar. digo. que dirigís a él vuestras súplicas. un poco de clavo. Untadlo todo con un poco de grasa de oca. tomad de vez en cuando de él. la dorónica31. Os convoco a todos junto a la divina Venus. persuadidos de que la confianza es el alma de las medicinas que son de utilidad para la vida. machacadlo cuidadosamente. el bazo. Venus. No huyáis. e igualmente de Febo. y Venus. Para que revivifique y refuerce al má­ ximo posible también vuestro cuerpo. juntos. os la conservaré. Para curar la cabeza. la mirra. en fin. también Libero. Por su medio confiáis. y sobre todo las celestes. Ma­ chacad cuidadosamente todas estas hierbas y preparad en forma de cata­ plasma. a quien deben temer más bien los otros. cocedlo con miel de mirobálanos québulos e indios. la vejiga con el pino. cuan­ do reina. Recita. tan­ to más familiar os será a vosotros. la mejorana y. de Júpiter. el dulce hinojo y el mirto. ancianos. el azafrán. el sándalo y la rosa.menta. la hierba del maná y la casia. almiz­ cle y azafrán. la albaha- ca. el incienso. el cilantro. este oráculo jocoso: «Yo os he dado. la escolopendra y el tamarisco. el regaliz. con aceite de membrillo. en que Dios os será favorable a vosotros. para la producción de sangre. de estos severos númenes y os acerco un poco a Venus a través de jardines y praderas verdeantes. de Júpiter el lirio. Y salpicad. Para sostener el corazón. en fin. las sienes y la frente. junto con Saturno. en efecto. por su parte. ya viejo. Confiad en que estas cosas os ayudarán más que ninguna otra. el almidón. También. la endivia. hijos míos. la madera de áloe. el ámbar. tanto para vosotros como mí. cuanto más extraño es para los jóvenes. sazonadlo con ámbar. Pero ahora os alejo. tomad de Febo la cidronela. el malvavisco. el coral. las alcaparras. las que afectan al co­ razón con agua de rosas y acercadlas desde el exterior a las visceras pre­ cordiales. Febo os dará la peonía. con su li­ bertad. la malva. plantador de vides y difundidor de vida: libre él 69 . Jú­ piter y Venus curan. el almizcle. corteza de cidro. Pero no me explico cómo hemos podido dejar de lado el hígado. Júpiter os concederá el espinacardo y el macis. la buglosa. las semillas de sandía. por si acaso lo ignoráis. también por Venus con la anémona hepática. sobre todo. la menta y las raíces del ben. Este planeta. tanto las blancas como las rojas. poseen un poder maravillo­ so para acrecentar y conservar la vida. y en que las cosas por él creadas.

Fue el mismo Júpiter quien. como el agua. De ahí que. pero sin llegar por eso a quedar destruida. De hecho. Por eso. sobre el que desea que reflexionemos. Pero las que tienen una cierta consistencia y a la vez una super­ ficie pulida y uniforme. Recoged de mis jardines la risa. nos ha­ ce saber que la naturaleza de las cosas verdeantes. del azafrán re­ cibido como don de Febo. Yo re­ cibí de Júpiter el lirio y lo transformé en las violetas que veis. se extiende hasta abarcar espacios dilatados. ni quiebran los rayos ni permi­ ten que se dispersen más lejos. resiste. sin ofenderlos. no sólo es viva. de la vista. que la naturaleza de la vista es luminosa y amiga de la luz. Y así. cuando lo negro y oscuro superan a lo luminoso. para la mente y para la vida. Sea. Ayudó en verdad a mi vida y a mi mente. al fin. de humor sano y de espíritu vivaz. en fin. en virtud de su naturaleza delicada y tierna. larga. las cosas duras y a la vez ásperas quiebran en cierto modo los rayos. pensad que recogéis lirios. Cuando re­ cogéis estas violetas. mientras se conservan verdes. que combina me­ jor que ningún otro en su justa medida (temperatius) el negro con el blan­ co. el radio visivo no se amplía ni. Y las que. por el con­ trario. a veces es como arrebatada por un cierto oleaje luminoso excesivo y mengua por la fuerte dilatación. que recogéis también azafrán. la costumbre y la frecuentación. Y. hace penetrar en nosotros el espíritu juve­ nil. y os perjudica. pues. el ra­ dio de visión. y que se dispersa fácilmente. sino también joven. sólo los hombres libres. por tanto. siente odio hacia los esclavos y aquella vida que promete con el vino se la concede. La vista desea disfrutar de la luz. por el contrario. en fin. en cambio. que todavía hoy me place. predominan los colores claros y luminosos sobre los oscuros. mientras se dilata por la luz. la menta mayor. mientras que las muy tenues abren el camino hacia la di­ solución. Huye luego. la vista y transfiere una impresión a la vez placentera y saludable. para que no se dispersen yendo más lejos. indagamos al mismo tiem­ po la causa por la que el color verde restablece. Y aca­ baremos descubriendo. De hecho. la menta menor [el pene]. de las tinieblas como de enemigos y por eso retrae sus rayos a un espacio reducido. el color verde. a través del olfato. entre verdeantes plantas. por tanto. cuando tomáis un lirio. Cuando. además de estas 70 . A vosotros os ayuda. Paseando. en cualquier co­ lor. dejad de lado el higo. mejor que ningún otro. además. obviamente. de modo que se vea acrecentada y reforzada por medio de esta amiga su­ ya. hizo que naciera y se propagara el lirio. y que rebosa.mismo. aunque lábil. para vosotros la rosa lucero matutino y lucero vespertino el mirto». es mejor que el uno y el otro y deleita y conserva a un mismo tiempo36. dado que es siempre su amiga. se deleita tanto como querría35. distraído por una cierta voluptuosidad nociva. en el tiempo del reinado de Saturno. como los espejos. los rayos de los ojos. Después del oráculo. la menor.

características, son tiernas y blandas, como el agua y los objetos verdes,
complacen, por su blandura, a los rayos líquidos de los ojos. En definitiva,
la vista no es sino un rayo encendido por la naturaleza en nosotros en una
cierta agua de los ojos y busca una luz templada en un agua que en cierto
modo es opuesta a ella37. Se alegra, por tanto, con el agua, encuentra de­
leite en los espejos acuiformes, se recrea en las cosas verdes. Y es induda­
ble que la luz del sol presente en los objetos verdes tiene en sí un humor
primaveral y un agua sutil plena de una luz recóndita. De aquí se deriva
asimismo el hecho de que el color verde, cuando se atenúa, se resuelve en
el amarillo.
¿Para qué todas estas cosas? Para que comprendamos que la utiliza­
ción frecuente de cosas verdes, justamente porque restablece el espíritu de
la vista, que de alguna manera es eminente en el espíritu animal, restable­
ce también este último. Y recordaremos además que si el color verde, por
el hecho de ocupar un grado medio en la escala cromática y de ser el más
templado, sirve de gran ayuda al espíritu animal, mucho más ayudarán al
espíritu natural y vital las cosas de cualidades muy equilibradas y nos se­
rán de gran utilidad para la vida. No hay nada en el universo más armo­
niosamente compuesto (temperatius) que el cielo, ni nada bajo el cielo es­
tá más equilibrado (temperatius) que el cuerpo humano, ni nada en este
cuerpo tiene mayor equilibrio (temperatius) que el espíritu. Así pues, la vi­
da que permanece en el espíritu se sostiene y refuerza por medio de cosas
equilibradas. Y mediante estas cosas equilibradas (res temperatae), se ha­
ce el espíritu semejante a las realidades celestes.
La equilibrada composición (temperie) del verde (que, cuando ilumi­
na, a un mismo tiempo recoge y dilata el espíritu animal y, por tanto, le
presta grandísima ayuda) nos enseña que también nosotros, al elegir, com­
binar y usar los cordiales, debemos mezclar las sustancias aromáticas y su­
tiles y penetrantes, que suelen distender o también iluminar el espíritu, co­
mo hacen el azafrán y la canela, con los aromas siempre astringentes y
adicionantes, como los mirobálanos y otros parecidos, y a la inversa. Y
tampoco debemos descuidar las cosas que. incluso sin intensidad aromáti­
ca, producen ambos efectos, esto es, que dilatan algo, recogen bastante e
iluminan mucho, como hemos expuesto en otro lugar -un efecto propio del
oro, de la plata, del espodio, del coral, del ámbar, de la seda, de las piedras
preciosas, entre las que tenemos en gran estima al jacinto, retenido en la
boca, gracias a su composición equilibrada (temperies), tomada de Júpi­
ter-. Dado que, en efecto, no pueden generarse bajo tierra cosas bellísimas
y poco menos que celestiales sin un cierto influjo máximo por parte del
cielo, es probable que en cosas tales estén presentes y actúen maravillosas
virtudes celestes. Una composición de tal índole que, al mismo tiempo que
dilata e ilumina el espíritu, lo recoge, lo deleita y lo restablece intema-

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mente, del mismo modo que fuera las cosas verdeantes, como el laurel, el
olivo y el pino, que se mantienen verdes incluso en el invierno, deleitan y
restituyen la vista y la conservan largo tiempo, también en los ancianos, en
una cierta frescura natural. Y tanto más produce este efecto cuanto que ac­
túa también internamente, y lo hace en grado máximo si dicha composi­
ción inflama con su perfume aromático y deleita con su sabor. Pues efec­
tivamente, al igual que el cuerpo, que se compone de las partes más
pesadas de los humores, se reduce a una quinta forma, así también el espí­
ritu. que está constituido por las partes más sutiles de los mismos humo­
res, posee una quinta forma naturalmente equilibradísima (temperatissi­
ma), esplendente y, por tanto, celeste. Y justamente en esta forma ha de ser
conservado para que sea sutil y a la vez estable y firme, como ya hemos
dicho. Que sea totalmente luminoso y también, y en cierto modo, sólido.
Que sea, además, incesantemente restaurado con cosas fragantes, sólidas y
luminosas, si deseamos conservar la vida que vive en el espíritu y reivin­
dicar para nosotros los dones del cielo. Tras haber considerado todas estas
cuestiones por orden de Venus, deberemos pensar que hemos escuchado a
Venus en persona.
Mientras Venus conversaba por así decirlo personalmente de esta gui­
sa entre ios viejos, hasta aquel momento con gracia y donosura -aunque es
verdad que a continuación tal vez habría hablado en demasía- Mercurio,
inventor de la palabra y protector de la elocuencia, interrumpe el discurso
en estos términos58: «¿Qué tenéis que hacer vosotros, ancianos, con esta
Venus siempre jovencita? ¿Ni qué tiene que hacer Venus con su perorata?
¿No son acaso los discursos a la vez míos y vuestros? ¿No es acaso el ra­
zonamiento (ratio) tan mío como vuestro? Escuchadme, pues, con la mis­
ma atención, o mejor aún, con una atención mucho mayor que la que ha­
béis prestado a Venus. Sabéis bien que son cinco los canales de la
sensibilidad: vista, oído, olfato, gusto, tacto. Aprended, pues, que son tam­
bién cinco los canales (por así decirlo) de la razón (rationes). Pues en efec­
to, mientras vuestra alma adquiere todos los días conocimientos a través de
estos cinco sentidos, y a partir de aquí conoce la naturaleza (ratio) de las
cosas, resultan ser cinco, como cinco razones, las nociones y los modos de
referirse a las cosas que se han de juzgar. Además, así como son cinco los
sentidos y, por tanto, también son, en cierto modo, cinco las razones, así
también el curso de la vida viene a disponerse en cinco grados con respecto
al sentido y a la razón. Se enumeran, pues, cinco edades: la primera es mo­
vida únicamente por el sentido, la segunda es mucho más atraída por el
sentido que guiada por la razón: después de ésta, la tercera se deja persua­
dir alternativamente y por un igual por la razón y por el sentido, la cuarta
se guía más por la razón que por el sentido y la quinta, en fin, debe ser go­
bernada únicamente por la razón. Por tanto, la primera y la segunda edad,

72

como sujetas a Venus, que escuchen, si así les place, los discursos de Ve­
nus, pero escuchen las restantes a Mercurio. Me dirijo, pues, a todos vo­
sotros, que os halláis en esta edad última, no tan sólo en mi nombre sino
también en el de Diana, a la que veis aquí a mi izquierda. Y dado que,
mientras ella es muda, hablo yo dos lenguas, con razón hablo también en
nombre de ella, pues domino su idioma.
»Venus ha puesto en vosotros un solo placer, y en verdad dañoso, con
el que os dañaríais a vosotros mismos, mientras ayudaríais a los venideros,
consumiéndoos poco a poco como a través de una úlcera oculta, llenando
y generando con vuestros humores otro ser y entregándoos al fin a la tie­
rra como viejo caparazón de cigarra ya exhausta, para dar en pensar mien­
tras tanto en una cigarra más joven. ¿No advertís que lo que Venus genera
a partir de nuestra materia es algo fresco, vivo y dotado de sensibilidad?
Os arrebata a escondidas la juventud y la vida y la sensibilidad, me atre­
vería a decir que el cuerpo entero, a través del placer de todo el cuerpo, pa­
ra hacer un cuerpo distinto, entero y vivo. Por tanto, teniendo yo conoci­
miento de la calidad de la materia que queda después de la cuarta
digestión, os recuerdo que los alimentos digeridos en esta última son de
grandísima ayuda para vuestra vida: así, por ejemplo, un huevo fresco, en­
tero, que se ha de sorber con azúcar y una pizca de azafrán, o la leche hu­
mana o de cerda o de cabra bebida con un poco de miel. Ambos alimentos
son más saludables cuando conservan todavía su calor original. Y si pare­
ce que el huevo necesita aún otra digestión, sobre todo si el estómago es
un poco débil, se le cuece, aunque poco.
«Pero, para retornar un momento a Venus, si alguna vez la habéis
visto, la habréis visto muy joven, con tanto maquillaje y aderezos como
poco menos que una meretriz. Ésta, pues, que es siempre nueva, busca
siempre lo nuevo y odia lo viejo. Destruye las cosas ya hechas para cons­
truir las que se han de hacer. Y también, si se me permite decirlo, al mo­
do de una meretriz, no se contenta con un hombre solo, sino que quiere
la multitud y, para hablar a la manera de los dialécticos, más se cuida de
la especie que del individuo. Y ya no os turba solamente el tacto, sino
que día tras día os engaña también el gusto y, tras haberos engañado, os
condena a la ruina. En realidad es esta Diana la que os ofrece, como don
de Apolo y Júpiter, los sabores que sentís en las cosas degustadas con un
cierto equilibrio moderado (temperie). Es, en cambio, la insidiosa Venus
la que fabrica los maravillosos halagos de los sabores de los que estáis
presos cada día como de un amo y, míseros, a escondidas perdéis la vi­
da. ¿Por qué, pues, acusáis a Marte? ¿Por qué a Saturno? La verdad es
que muy raras veces os causa daño Marte, y no a escondidas. También
Saturno muestra con bastante frecuencia un rostro hostil, pero daña más
bien lentamente y a nadie le niega tiempo para buscar remedios. Sólo Ve-

73

por una parte. a veces. si es licito lanzar acusaciones contra alguno de los dioses. ambos mortales. tanto más grave es el daño que de ordinario acae­ ce de improviso en la vida. pues en esta actividad a menudo devora a sus hijos. De todos modos. superior. de una contemplación demasiado asidua de la mente. por la otra. sin darte nada en compensación por el daño causa­ do. la tristeza. con el escudo de Palas. Ante sus múltiples insidias.ñus se manifiesta abiertamente como amiga. el torpor. reside en el olfato. pues. el más bajo. cuanto mayor es el placer que gustáis cada día en el olfato. sin duda. las preocupaciones. pues. Acusad. te da una vida celestial y eterna. mientras que ocultamente es enemiga. con una hoz los separa de la tierra y a menudo arrebata la vida terrena a estos incautos. os prometo cinco. »Pero del mismo modo que os he amonestado a precaveros de la do­ losa Venus en las seducciones del tacto y del gusto. Es. en la imaginación. y el último y más ex­ celso y divino en la razón. por mi par­ te. e igualmente en la imaginación y con frecuencia en la razón. y estando él mismo separado. Cuanto mayor es el placer que se encuentra en el tacto y el gusto. tanto goza en Acuario como reina en la Balanza. otro tanto más largos hacéis los hilos de vuestra vida. más destacado. que no a aque­ llos otros que él mismo eleva a las realidades sublimes que sobrepasan la 74 . Vosotros. los ojos de Argos y armaos. en el oído y en la vista. recordando el proverbio que dice que ‘es mejor no exagerar’3'’. todavía uno más. más benigno que Ve­ nus. a éstos. Pero ésta fecunda el cuerpo fértil y estimula el cuerpo fecundo. aún más elevado. Uno de ellos. otro. Saturno. Aquéllos. de mí esta ñor de la providencia con la que podréis escapar de todas las enfer­ medades mortales de esta Circe. saludables. a quienes arrebata con la seducción de sus más altas contempla­ ciones y los reconoce en ellas como suyos. permanentes. las supersticiones. os aseguro cinco. si se quedan durante demasiado tiempo. más bien a ésta. en fin.parecen ser semejantes entre sí en que tanto la una como el otro atormentan a los humanos con el placer de generar y dañan a los atormentados para ayudar así a la posteridad. al menos en el sentido de que mientras Venus dona a un tercero la vi­ da que te arrebata a ti. a cambio de la vida terrena de la que te separa. Y aceptad. con todo. mantened a raya constantemente con los frenos de la pru­ dencia el placer de ambos por procrear. más que abundantes dones. en el oído. procuraos por vosotros mismos. puros. guardaos también de Saturno en el placer. más secreto. Ésta os promete graciosamente. otro. tan sólo dos placeres. Y al contrario. Venus y Saturno -el cual. Saturno daña con mucha mayor rapidez y más hondamentete a los que oprime con el tedio. en la vista. con el favor del padre y del hermano. Cerrad los oídos a sus muelles promesas como a los cantos de las sirenas portadoras de muerte. Yo. mientras que aquél incita a que dé a luz la mente fecundada con su semen. en efecto.

capacidad de los cuerpos y de los hábitos de los mortales. Pero tened siem­
pre presente, os aconsejo, aquello que el justo Júpiter enseñó a Pitágoras y
a Platón: que la vida humana se conserva en una cierta equilibrada pro­
porción del alma misma con el cuerpo y que de similar manera la una y el
otro se nutren y crecen con determinados alimentos y ejercicios adecuados
a cada uno de los dos. Si alguien hace que una de las dos partes sea mucho
más robusta que la otra, especialmente si lo lleva a cabo a través de su edu­
cación, causa un daño nada leve a la vida. Por tanto, todo el que, de entre
las cosas recomendadas por el arte médico, elige aquellas que ayudan a la
vez al cuerpo y al espíritu, se garantiza el máximo provecho para su vida.
Contad en el número de estas cosas el vino, la menta, el mirobálano, el al­
mizcle, el ámbar, el jengibre fresco, el incienso, el áloe, el jacinto y las pie­
dras y hierbas parecidas y los remedios que preparan los médicos para la
utilidad de entrambos.
»Pero, dejando de lado estos razonamientos tortuosos y demasiado
prolijos, también yo, como médico, he llegado a esta misma conclusión. Si
se recuerda que los sabores sacados de cosas ya no vivientes, e igualmen­
te los olores de aromas ya secos e inertes son muy útiles para la vida, ¿có­
mo poner en duda que los olores obtenidos de plantas todavía vivas y uni­
das a sus raíces pueden añadir, de maravilloso modo, vigor a la existencia?
Y, en fin, si los vapores que brotan de una vida solamente vegetal propor­
cionan tanta ayuda a nuestra vida, ¿cuánto pensáis que podrán ayudar los
cantos aéreos a un espíritu que es asimismo aéreo, los armoniosos a un es­
píritu armonioso, los cálidos y vivos a un espíritu vivo, los dotados de sen­
sibilidad un espíritu sensible, los concebidos con la razón a un espíritu ra­
cional? Os confío, pues, esta lira por mí mismo construida con la que canto
a Febo, consuelo en los trabajos, prenda de larga vida. Así como las cosas
de cualidades muy equilibradas (temperatissimae) y al mismo tiempo aro­
máticas equilibran (contemperant) tanto a los humores entre sí como al es­
píritu natural consigo mismo, así también los olores de esta índole actúan
sobre el espíritu vital, y lo mismo los cantos armoniosos sobre el espíritu
animal. Así pues, mientras templáis (temperatis) las cuerdas y acordáis los
sones de la lira y los tonos de las voces, pensad también, y de parecido mo­
do, en templar (temperari) internamente vuestro espíritu. Y para no ser
más avaro que Venus, que sin Baco es fría y flaca, recibid del padre Libe­
ro, por mi medio, este néctar40. Aquellos sobre todo de entre vosotros que
sean fríos, tomen en las estaciones frías, dos veces al día, durante seis
días, dos onzas de vino dulce, de viñas garnachas o malvasías, junto con
una onza de pan, tres horas antes de la comida y una vez al día una drac­
ma de aguardiente destilado del vino, con media onza de julepe de rosas.
Pueden asimismo emplear muy bien este licor para humedecer el cutis y
para olfatearlo. Y para aportaros, después de este néctar, también la am-

75
<

brosía, os entrego la siguiente medicina, recibida de Júpiter: tomad cuatro
onzas de mirobálanos québulos, tres de azúcar de rosas, una onza de jengi­
bre condimentado si es invierno y sólo media si es verano. Coced a fuego
suave estas tres cosas con miel de mirobálano émblico y guarnecedlo todo
con siete hojas de oro. Tomad un bocado en ayunas cuatro horas antes de
las comidas. Hacedlo todos los días al menos durante un año entero para
que así 'se renueve vuestra juventud como la del águila’»41. Éstas han sido,
más o menos, hasta aquí, a nuestro parecer, las palabras de Mercurio42.
Informan los astrólogos que Venus y Saturno son enemigos entre sí.
Pero dado que en el cielo, donde todo es movido por el amor, y donde no
hay defecto alguno, no puede existir el odio, nosotros interpretamos esta
«enemistad» en el sentido de que producen efectos opuestos. Dejaremos
de lado, por el momento, todo lo restante. Bien. Ahora Saturno nos sitúa el
placer en el centro y Venus, en cambio, en la circunferencia. El placer es,
en cierto modo, un estímulo para los espíritus. Por tanto, desde posiciones
opuestas. Venus y Saturno intentan echar el lazo al vuelo de nuestro espí­
ritu. Aquella lo incita con su placer hacia las realidades exteriores, éste,
con el suyo, le llama hacia las más interiores. Si, pues, mueven al espíritu
casi al mismo tiempo, le empujan en direcciones contrarias y lo disipan.
Por este motivo, para quien se dedica a la contemplación y es ávido de sa­
ber, nada hay más dañoso que el acto venéreo y, a la inversa, para quien se
dedica a éste de continuo nada puede haber más ajeno que la investigación
y la contemplación. Nosotros, por nuestra parte, situamos en el mismo pla­
no a quien contempla las realidades de la naturaleza y al que contempla las
cosas de la fe, y en un plano parecido a todos cuantos en sus quehaceres
andan muy pensativos y se encuentran oprimidos por graves preocupacio­
nes. De aquí se deriva, por otra parte, que si queremos aliviar un poco o
consolar de algún modo a alguien que está demasiado ocupado en la con­
templación saturnal o se encuentra oprimido por la inquietud, si intenta­
mos hacerlo con los actos, las diversiones y los juegos de Venus, nuestros
esfuerzos serán baldíos e incluso perjudiciales, porque hemos acudido a re­
medios demasiado diferentes del mal. Y a la inversa, si queremos incitar a
la moderación a alguien perdido a causa de Venus o que se deja enredar en
sus juegos y pasatiempos, no será fácil que logremos corregirle mediante
la severidad de Saturno. La mejor disciplina es invitar al justo medio a las
personas que se alejan hacia la una o la otra parte, recurriendo a las ocu­
paciones y a los intereses de Febo o de Júpiter, que se encuentran a medio
camino entre Saturno y Venus, o a remedios de este género.
Pero para ser por una buena vez médicos, así como la llama se apa­
ga de ordinario de dos modos violentos -o por un soplo de aire o, al con­
trario, sofocada por las cenizas- así también el espíritu o lo disipamos rá­
pidamente por efecto de Venus o lo sofocamos poco a poco por efecto de

76

Saturno y, a menudo, comprimiéndolo, lo exprimimos o lo menguamos.
El espíritu, si vuela con mucha frecuencia hacia las zonas más externas
del cuerpo, deja a las más internas vacías o alejadas de la vida, mientras
que si está constreñido a menudo a las partes íntimas convierte a las otras
zonas corpóreas circundantes en menos aptas para la existencia. En re­
sumen. Venus lleva a una vejez precoz a nuestras zonas interiores y Sa­
turno a las más externas; pero Venus, de una manera más acentuada, por­
que a continuación de cualquier movimiento suyo el cuerpo fácilmente
se debilita y cede. También Saturno contribuye en amplísima medida,
porque a consecuencia del empeño en la contemplación o de los trabajos
de una preocupación se tambalean las fuerzas del ingenio y las del cuer­
po. Y si alguien ha nacido ya sea para la contemplación o para el placer,
de ordinario es por su misma naturaleza fortísimo a la hora de llevar a
cabo las acciones para las que ha nacido. La naturaleza, en efecto, esta­
blece a menudo una conexión entre la capacidad, el placer y la facilidad.
Que cada cual se conozca, pues, a sí mismo y sea su propio médico y mo­
derador. Pero quienes se proponen ser asiduos al coito consulten a otros
médicos. A quienes pretenden cultivar su ingenio ya les he dado conse­
jos en el libro precedente. Deben recurrir, en suma, a todas las dietas y a
todos los remedios que les permitan reforzar los miembros, los espíritus,
los sentidos, el ingenio, la memoria. Han de interrumpir de vez en cuan­
do la actividad intelectual para reanudarla al cabo de un cierto intervalo,
sin esperar a que aparezcan signos de fatiga, sobre todo cuando empie­
zan a encanecer, aunque hay quienes encanecen no por debilidad de la
naturaleza, es decir, todavía jóvenes, sino bien a causa de una enferme­
dad anterior, o bien porque se parecen a sus progenitores, que les han en­
gendrado cuando ya eran viejos y canos.
Para recuperar la juventud tal vez deba tomarse en consideración una
norma de los caldeos: eliminar gradualmente los humores extraños de que
está embebido el cuerpo humano, ya sean los más internos, con medicinas
adecuadas, o los externos, con fricciones y lociones y provocando el sudor.
Y, al mismo tiempo, rellenarlo poco a poco con alimentos salubres y que
no se corrompen fácilmente. Hay quienes prometen echar completamente
fuera todos los humores viejos y pútridos con ciertas píldoras preparada
con víbora o con eléboro. Y, ya una vez liberados de estos humores y res­
tablecido un humor sanísimo con alimentos saludables, afirman que resti­
tuyen la juventud. Otros, más cautos, alimentan con eléboro a las gallinas
y después con estas gallinas a los hombres.
Entiendo que dado que esta cura es peligrosa, debe practicarse más
en la juventud que en la vejez, salvo que deseemos experimentar en no­
sotros mismos la juventud prometida por Medea al anciano Pelias43. De
hecho, Hipócrates afirma que también los jóvenes envejecen rápidamen­

77

y. bebiendo después un poco de vino. cuando lo necesites. québulos. todos cuantos viven en ciudades deben guardarse cuida­ dosamente de lo siguiente: del calor estival. Vierte sobre todo ello azúcar blanco con agua de rosas y zumo de cidro. una onza de cada uno de ellos. Y si tienes el bajo vientre más bien estreñido. Y será tam­ bién provechoso mezclar con frecuencia estos dos condimentos con leche de almendras y un poco de pan. una dracma de azafrán. o a la hierba del maná. por supuesto una mitad de áloe y la otra mitad de rui­ barbo. de toda habitación demasiado húmeda. Cuando lo que más temes es. sobre todo si está lavado. forma bocados y en­ vuélvelos en oro. Cuando no baste la dieta. una de rosas rojas. pero con mucha virulencia. utiliza el maná con sopa de capón y con la virtud del mirobálano. goce del aspecto propicio de Júpiter. o al áloe. berílicos. de la niebla. Si te ocurre el caso contrario. Además de todo cuanto hemos explicado o al menos insinuado en las líneas anteriores. de las heladas. indios. Prepara píldoras con vino de malvasia cuando la Luna. lugares en los que el aire o se mueve con excesiva violencia o no se mue­ ve absolutamente nada. Cuécelo. te conservarás jo ­ ven incluso en la vejez con la siguiente purga: toma una onza de áloe la­ vado. Vengo experimentando desde hace muchos años que la primera composición consigue resultados muy seguros en to­ das las edades. Confecciona. puedes añadir oportunamente a estas píldoras una tercera parte de agárico. un preparado del si­ guiente género: toma mirobálanos émblicos. pues de hecho estas mezclas restituyen una naturaleza jovial. cuatro horas antes de las comidas. no tengas reparos en recurrir a las lavativas. Puedes también mezclar útilmente ruibarbo y áloe. dos de sándalo rojo. sobre todo si ella misma o Júpiter ocupan su casa fija. dos dracmas de rosas rojas y otras dos de almáciga. por el contrario. junto con dos tercios de áloe. dos dracmas de mirobálanos émblicos y otras tantas de mirobála- nos québulos. un tercio de dracma de almizcle y otro tanto de ámbar. Yo mismo he tomado este preparado y se lo he adminis­ trado también a otros. o incluso hasta cinco. una de dorónica. Prestará también gran ayuda beber un poco de vino dorado. en posición fa­ vorable. Será asimismo útil mojar a menudo el pan caliente con vino dorado y agua de rosas y sazonarlo con un poco de canela y un poco de azúcar. de los vien­ tos que soplan desde un cenagal o que irrumpen desde lugares estrechos. y hemos podido comprobar su utilidad como reconstituyente y para serenar y consolidar el espíritu. de todo frío nocturno que sobreviene después del calor diurno. y prescindir del ruibarbo. en esta misma hora astrológica. de los olo­ 78 . dos onzas de canela. Todas estas cosas contribuyen mucho de he­ cho a la obtención de una larga vida. la pituita. toma por la mañana de una a tres píldoras.te cuando toman medicinas que purgan bien.

se transforman los alimentos di­ geridos. considero probable que puede mantenerse exclusiva­ mente de sustancias aromáticas. tan sólo en la medi­ da en que lo requiera la necesidad de expulsar el frío y de provocar el ca­ lor innato. Por mi parte. Utilicen el fuego úni­ camente como si se tratara de una medicina. quienes ponen en duda que el espíritu se nutra de olores. de las fatigas corporales y todavía más de las espirituales y eviten padecer durante mucho tiempo de sed. Y dado que am­ bos. Leemos que en algunas regiones cálidas y de aire muy aromatizado por diversas fragancias son muchas las personas de complexión grácil y estómago débil que se alimentan poco menos que con solo los olores. en definitiva. del torpor. lo consumirá todo. lo llamamos olor porque también el olor. tras haber llevado a cabo leves fricciones en todo el cuerpo por la mañana. Sigan al Sol. mientras que sólo con mucha buena suerte y no escasa dificultad puede ser restituido por otros alimen­ tos. y ello hasta tal punto que si los alimentos densos no se convierten antes en sutiles o no son reducidos a vapores con la digestión. deben precaverse de los alimentos más blandos. las mieses y los frutos y. con todo. pues de otra forma. en cambio. Gusten. Por esta misma razón. ya se entiende. muy ne­ cesarios para producir calor. el vino muy fragante recrea al instante el espíritu. por otro lado. pero acompañada de la adecuada cantidad de vino. A aquel vapor en el que. re­ suelve en espíritu los humores de los cuerpos humanos. Mantengan a menudo en la boca salvia. son en cierto sentido vapores y lo igual se nutre de lo igual. En realidad. no tiene nada de extraño el hecho de que tanto el espíri­ tu como el hombre espiritual obtengan su alimento sobre todo de los olo­ res44. el espíritu mismo. que es muy amiga de los nervios y de los dientes. Huyan. rosas y mirto. de la tristeza -mayor diligencia han de poner aún en estas precauciones los seguidores de Mercurio y en grado máximo los an­ cianos-. cual­ quiera que sea. dondequiera se encuen- 79 i . Ies es necesaria ante todo y sobre todo a los ancianos y a las personas de constitución endeble. como devorador. por un lado. para poder compensar hasta cierto punto la ausencia de alimentos más sólidos y más sustanciosos. pero evitando por un igual tanto los catarros como el calor intenso. del que acabamos de decir que es un vapor. Consuman también leche. Éstos. hasta secar incluso el humor natural. hambre o sueño. a olores ca­ si todos los jugos de las plantas.res fétidos. además. Hay. tal vez porque la naturaleza misma del lugar reduce. hasta donde les plazca. Y cuando por falta de dentadu­ ra se vean forzados a tomar alimentos líquidos como los niños pequeños. es decir. úntenlo contra los daños del aire y de la fatiga con aceite caliente o con vino un poco áspero en el que previamente hayan ver­ tido mirra. el olor y el espíritu. no saca de aquí ningún elemento nutritivo. como si fuera un alimento. de los movimientos fáciles. la nutrición por medio de olores o de un fomento. esto es.

Vemos. extraído dentro de nosotros a partir de los alimentos. inmensa amplitud. que es la materia y el ori­ gen del espíritu animal. porque la naturaleza densa del cuerpo sólo puede alimentarse de cosas de naturaleza asimismo densa. como informa Aristóteles y confirma Avicena4*. al circun­ damos con su. El aire. Tiene. Si de verdad nos fiamos de éstos. ¿Y qué más? El propio Galeno46. en cambio. dado que es el hígado el que proporciona nutrientes al cuerpo por medio de la sangre. que genera el espíritu y le proporciona el nu­ trimento. Pues ciertamente. no puede restablecerse con otra co­ sa que no sea un humor o un vapor de fuerte la fragancia. en cuyo interior se adentra. por consiguiente. en cambio. y actúa ante todo sobre el espíritu. nos muda maravi­ llosamente en su propia naturaleza. pero evitando en todo caso lo exce­ sivamente dulce. En verdad. a través del espíritu vital. a veces sin pausa y otras de improviso. en efecto. que de entre los nacidos en el mes octavo son muchísimos los que sobre­ viven en Egipto y no pocos en las regiones templadas de Grecia. que tan fácil y constantemente sufre la influen­ cia de las cualidades de los seres inferiores y la de los celestes. la má­ xima importancia para la vida un aire de buena calidad. y al penetrar dentro de nosotros por todas partes con su continuo movimiento. e in­ fluye así al instante sobre el espíritu. influye de igual modo sobre éste último. entiende que el espíritu se nutre no sólo de olores sino también de aire: quiero decir de un aire no simple. Por eso estamos muy de acuerdo con nuestro Avicena45 cuando dice que el cuerpo se nutre de dul­ zura y el espíritu de una cierta (para emplear sus mismas palabras) aroma­ ticidad. la calidad de este espíritu tiene una importancia determi­ nante para los hombres de ingenio que se empeñan mucho con él47: y. sin duda. y de forma especial sobre aquel espíritu vital que tiene su sede en el corazón. penetrante y en cierto modo astrin­ gente. se considera que estas tres co­ sas son los apoyos principales del espíritu animal. De hecho. si no le place al espíritu por una cierta fragancia. se refuerza sobre todo con sustancias dul­ ces. a nadie más que a ellos les conviene tanto elegir un aire pu­ ro y luminoso. en efecto. y este vapor. siguiendo a Hipócrates. con todo. A la naturaleza aromática la definimos como olorosa. para el corazón sazonar las sustancias dulces con aromas y para el hígado mez­ clar alimentos dulces con fragancias. como la que se da en la dulzura. Por tanto. el corazón. La naturaleza sutil del espíritu. desea precisamente cosas aromáticas. es un cierto modo de vapor. gracias al beneficio de un aire muy salubre. a duras penas proporciona algún nutrimento. situándolo en la misma condición en que él se encuentra y. aromas y música. compuesto de 80 .tre. admitiremos que ni la elección de los alimentos ni ninguna otra cosa es tan importante para la vida como un aire adecuado a nuestra con­ dición. Es bueno. del mismo modo que el cuerpo. por así decirlo. sino adecuadamente mezclado.

lle­ garía a los miembros y se retiraría de ellos con mucha mayor lentitud.varios elementos. mantenedlo con aire siempre de buena calidad: alimentadlo día tras día con suaves olores. el movi­ miento abandonan de repente a los miembros a consecuencia. que deseáis hacer crecer la vida en el cuerpo. pues. en un cierto sentido. No debe parecer extraño que un espíritu tan sutil se nutra de cosas asimismo sutiles. de manera especial al animal. Pero precaveos al mismo 81 . puro y luminoso le conviene más al espíritu vital y todavía mucho más al animal. recreadlo con cantos y sonidos. como si la vida se encontrara propiamente en el espíri­ tu. la vida. Volvamos a nuestro argumento. Una vez asimilados. Todos vosotros. en una cosa volátil. así también el espíritu. debe nutrirse de diversos alimentos (aunque no en una misma comida). es decir. Dicen además que el aire que se respira ayuda no sólo a refrescar el calor sino también a nutrirlo. florece y perfuma la albaha- ca. en todo caso de bue­ na calidad. que el espíritu vital y el animal se alimentan tanto del olor como del aire. Los peripatéticos Alejandro y Nicolás concluyen. con Galeno. la sensibilidad y el movimiento re­ toman de pronto a los miembros por medio de fricciones y olores porque retoma el espíritu. son allí asimilados y adaptados a la vida y se difunden a través de las arterias. penetran hasta las zonas más íntimas. tanto el olor como el aire parecen ser. debe ser recreado y sostenido con una cierta variedad de aires. se ali­ mentan el camaleón y la salamandra. cuasi-espíritus. mientras que el sutil. nutren (como estos autores dicen) a los dos espíritus y. la vida . En realidad. pues tal como son ellos se hace también nuestro espíritu. Es ciertamente muy importante la ca­ lidad del aire que respiramos y de los olores que aspiramos. una vez absorbidos. como es evidente. según cuentan algunos. visto que también muchos pececillos se alimentan de agua limpísima y que en el agua vive. en cuanto que es más corpóreo. El alma nos mantiene y nos con­ serva la vida mientras el espíritu conserve una armonía que concuerde con la del alma. pues también los ani­ males muy fríos respiran. Y añaden que el aire más pesado le sienta bien al espíritu natural. más que en los humores y en los miem­ bros? Si fuera de otra manera.a causa de su densa resistencia. igualmente compuesto. No entro aquí en los elementos de que. de una retirada del espíritu a las partes más internas del corazón? ¿Y que con mucha frecuencia la vida. el olor y el aire-. templada y limpia. y restablecido día tras día con una parecida variedad de olores selectos. ¿No acontece acaso a menudo que por un ac­ cidente o por una afección repentina. crece. El espíritu es aquello que vive en nosotros primero y princi­ palmente y casi por sí solo. cuidad ante todo y sobre todo al espíritu: acrecentadlo con nutrientes que alimentan la sangre haciéndola. como es evidente. porque ambos son mixtos y acordes con estas cosas y ambos -es decir. la sensibilidad.

No debe menospreciarse. pues. mejor aún. y más aún de la carne asada y. ¿No veis con cuánta rapidez la matriz se vuelve hacia arriba o hacia abajo en direc­ ción a los olores? ¿Con qué rapidez acude el espíritu a la boca o a la nariz.tiempo de los olores demasiado cálidos. en pa­ nes calientes. húmedo. bus­ cad los templados. acercadlo lo más que podáis a las costillas de la izquierda. De hecho. Si en ver­ dad empleó la miel. y que lo habría podido conservar aún más tiempo si así lo hubiera querido. recurrid más bien a olores si­ tuados en los alimentos. del vino. quien acierte a utilizarla como alimento de tal modo que ni por la excesiva dulzura obstruya los pasajes ni en virtud de un cier­ to calor acreciente de forma notable la bilis. atraído por el incentivo de un olor suave? Cuando se descubre. procurad que vuestro en­ torno esté impregnado de perfumes difusos. Cuan­ do temáis el ahogo excesivo o la comprensión de los espíritus. aspecto que se manifiesta a menudo a través de la pusilanimidad y de la debilidad del cuerpo. más que muchas otras cosas. por el contra­ rio. sin duda al­ guna. como por ejemplo de pe­ ras aromáticas. de melocotones y de frutas de esta especie. que cuando Democrito'19 estaba a punto de expirar. por­ que nutre mucho al espíritu el olor procedente de una sustancia que por un lado alimenta mucho y con rapidez el cuerpo y. Y si tomáis algún olor del exterior. los secos con los húmedos. el aroma de la miel. su dulzura es muy nutritiva y gracias a su calidad natural preserva durante mucho tiempo a las cosas de la pu­ trefacción. la miel es la flor de las flores. Pero quiero llamar de nuevo vuestra atención sobre los olores. alegra los senti­ dos. Cuando temáis. en grado máximo. que los espíritus salgan fuera y escapen. una ayuda segura para una vida dilatada. fra­ 82 . por otro. para complacer a sus amigos. especialmente si ésta última procede de una causa. Y esperad olores que puedan nu­ triros de las cosas de que ellos mismos se nutren. a base de oler panes calientes. que el espíritu es débil o fugaz. la fragancia del vino. habrá descubierto. posee un poco de calor. situación que se preanuncia por tristezas y torpores frecuentes. Usadla. aunque sea pequeña. mantuvo a lo largo de cuatro días más el espíri­ tu. Me resulta grato recordar aquí. así debéis pen­ sar que ocurrirá con los olores en lo que respecta al espíritu. una vez más. nutridlo y sustentadlo con aromas no tanto ofrecidos desde el exterior cuanto más bien infundidos desde el interior. Tened bien sabido que todo olor. Escoged. Y esto es. como un escudo. Por tanto. disuelta en vino blanco. atraedlo. pues. y más en parti­ cular del pan todavía caliente. ante todo. el vino caliente. en cuanto que es la parte más sutil del cuerpo. opino que la vertería. Hay quienes dicen que llegó a este resultado con el olor de la miel. en efecto. huid de los demasiado fríos. al menos co­ mo condimento de los alimentos fríos y húmedos. Y del mismo modo que los sabores muy agradables son para el cuerpo alimento rapidísimo y de excelente calidad. equilibrad los fríos con otros cálidos.

los mirobálanos québulos con jengibre y virutas 83 . y también. Pues en efecto. como el aza­ frán. un tercio de dracma de ámbar y otro tanto de almizcle. media onza de dorónica. Si este compuesto de tan numerosos elementos es demasiado difícil. Y me place. más senci­ llo. una dracma de azafrán. no sólo cuando se las saborea sino también cuan­ do se las olfatea. recurrid a medios más bien cálidos o penetrantes y muy sutiles. Si están secos. Diría incluso que esto mismo es el azúcar. la dorónica. Y para no atraeros tan sólo con las seducciones de los olores. el cilantro. en cantidad suficiente para conseguir un electuario de consistencia blanda. y con los mismos efectos. una de indios y otra de berílicos. Machacadlo cuidadosamente. Ya hemos hablado por ex­ tenso de ellas en el libro Contra la pestilencia y volveremos sobre este te­ ma en el libro siguiente. mencionaremos también el vino. si añadieran un po­ co más de dulzor a su agudeza y a su escasa dulzura. hecho a base de mirobálanos québulos. agradable al olfato y al gus­ to y muy saludable para la vida. si tuviera olor. así para la cicuta es un veneno el vino. Añadid tanto azúcar de rosas como os pida vuestro gusto y tanto sándalo rojo como sea preciso para adquirir color. el anís y el hinojo dulce. Recordad finalmente que son de gran provecho para la vida todas las cosas opuestas al veneno. al menos durante un día entero. el membrillo y el cidro. además de miel de mirobálanos émblicos y québulos. Tomad tres onzas de mirobálanos québu- los. el pan churruscado. El mismo Avicena50 os aconseja una confección de mirobálanos ém­ blicos e indios con miel de anacardo y mantequilla cocida. en aceite de almendras dulces y reblandecedlos en manteca de va­ ca antes de mezclarlos con otros ingredientes. la menta fresca.gante y limpio. También la canela. sino algo después. dos onzas de canela. sumergidlos sin más. que debe tomarse bien con el estómago vacío o bien des­ pués de la cena. el agua y el vinagre de ro­ sas. pero no be­ bido al mismo tiempo. saludable para la mente y muy segura para el espíritu. No olvidéis que los mirobálanos son mejores cuando es­ tán cocidos. la canela. la violeta. el sándalo. Me horroriza el alcanfor cuando se trata de combatir la calvicie. y en grado máximo la triaca. por el contrario. sa­ bemos por propia experiencia que también es óptimo este otro. una de mirobálanos émblicos. Y cuantas veces temáis que se dispersen los espíritus. el mirto. Procurad alcanzar por vosotros mismos el equilibrio <temperiem) de sabores y olores cuando no haya sido implantado por la naturaleza. así como la cicuta es ve­ nenosa para el hombre. las especias. la rosa. que tengan la capacidad de dete­ ner e impedir durante un poco de tiempo el vuelo del espíritu. os prescribo un electuario que debe prepa­ rarse y gustarse todos los días por la mañana. hinojo dulce y azúcar disuelto en agua de rosas. y tantas hojas de oro como onzas contiene la rece­ ta. para que nada se nos escape. Entre ellas.

en efecto. observadores de las estrellas. Venid. Venid también todos vosotros. Dado que los astrónomos han asignado cada una de las horas del día.de hierro y mejor de oro. Si alguno de entre vosotros recela más del calor en cualquier estación del año. De hecho. Los magos. la mirra y el oro juntos. nutrirá. que protege y conserva el cuerpo. la mirra. representa a Saturno. Haly52. os ruego. mezcladas con vino puro de co­ lor de oro para confeccionar píldoras. aunque se la torna más templada con el añadido de algún ingrediente sutil y blando. incienso y mirra. macha­ dos y mezclados con vino. pues. que también a vosotros os traen aquellos mismos dones que pro­ longan la existencia con que veneraron un día en el pasado al autor de la vida. guía de la vida. salvo durante el verano caluroso. agudizará el ingenio y conservará la memoria. También. afirma que con el consumo de trifera y de cosas parecidas se prolonga la vida. de buen grado. pues en este caso es me­ jor beber agua de rosas. el elemento fundamental es el mirobálano. una de mirra y media dracma de oro reducido a láminas. para que penetre en los cana­ les sin obstruirlos y no convierta en demasiado seco o estrecho el bajo vientre.y vivificará además los sentidos. y han hecho 84 . consolidará y reforzará en vosotros los tres espíri­ tus53 -el natural. los dones vitales: tomad dos onzas de incienso. Tomad una partecita de este gran tesoro todos los días con la aurora y mojadla con un sorbito de vino. una tras otra. a cada uno de los planetas. aquí. en toda tri­ fera. llegaron hasta Cristo. a partes iguales. lo es más como olor que co­ mo bebida. Este preparado preserva­ rá sin duda al humor natural de la putrefacción. junto a los sa­ bios magos. Machacad estas tres cosas juntas. reunidlas. en fin. final­ mente. los que estáis aherrojados por el temor a la ancianidad que ya se acerca. oro. Acoged. mantendrá a raya la disper­ sión del humor. astrólogo y médico excelente. dedicando al Señor de las estrellas tres dones que representan a los señores de los planetas: el oro. Las prepararéis en el momento más fa­ vorable. representa al Sol. cuando Diana goza del aspecto propicio de Febo y Júpiter. añada mirobáianos québulos o émblicos con un peso igual al del incienso. y le ofrecieron. representa la naturaleza templada de Júpiter. Nosotros la consumimos mucho acompañándola con vino. Entiendo que en realidad la composición de Pietro que acabo de mencionar. si es útil. De igual modo aconseja Pietro de Abano51 una composición de azafrán. siguiendo un orden. guiados por una estrella. el in­ cienso. Y afirma que con esta composición solía pro­ longar la vida incluso de personas ya a punto de expirar. Venid. digo. pero en poca cantidad. como precioso tesoro de vi­ da. sobre todo cuando el mirobálano está demasiado seco. para no diluirla. el vital y el animal. ardiente por el calor de Febo y fragante. ancianos que soportáis con fatiga la vejez. macis y aceite de castor. ancianos todos. la cosa más tem­ plada de cuantas existen. el más esta­ ble de todos los planetas.

ni nos precipitamos a ciegas en tomo a estos preceptos ni a ti debe disgustarte pre­ guntar a los médicos cuál es la dieta adecuada a tu complexión ni a los as­ trólogos cuál es la estrella favorable para tu vida. por consiguiente. ocurre que desde él. muy peligroso. Ni has de avergonzarte de escuchar a menudo a quienes parecen haber alcanzado una vejez feliz no tanto por su buena suerte cuanto por sus virtudes. cada vez que te acerques a un año sép­ timo consulta con diligencia al astrólogo. Tú. el quinto por Marte. según este mismo orden. prepara las cosas de las que has aprendido que te son útiles. Los astrónomos griegos llamaban a estos años climatéricos. que ocu­ pa el grado más bajo en la escala planetaria. así como el infante todavía oculto en el seno materno está regido el primer mes por Saturno y el últi­ mo por la Luna. judicia­ rio. los seres humanos. los planetas rigen. por lo mismo. Más aún. y siguiendo el orden inverso. Por tanto. Saturno no se muestra favorable a no­ sotros. el primer año está guiado por la Luna. que el fin natural de la vida no está de­ terminado desde el inicio y con precisión. en el discurrir de los días. e incluso en el feto han distri­ buido mes por mes las funciones de los planetas. que ocupa el punto más al­ to de los planetas. en fin. pues. retorna el gobierno de nuestra vida a la Luna. Infórmate desde dónde está a punto de llegarte el peligro y luego dirígete al médico o llama en tu ayuda a la prudencia y la templanza. Y cuando esta estrella se encuentre en posición favorable y la Luna esté bien dispuesta con relación a ella. Y este orden se repite según esta misma secuencia por el resto de la vida. ¿por qué no ordenar de este mismo modo los años? De esta suerte. en términos generales. Tal vez sea cierto que. por esta misma razón. Lo afirma así basándose tan­ to en los astros como en la materia. incluso el movimiento del humor o de la naturaleza y. hacia el antes y el después. el sexto por Jú­ piter y el séptimo. el ter­ cero por Venus. porque entre los siete días ocupa el puesto del medio. Y lo mismo el cuarto. Pietro de Abano demuestra con muchos argumentos y con el testimonio de Aristóteles. nosotros los llamamos escalares o graduales o decretorios. Ptolomeo54 85 . cada día séptimo es llamado. añade incluso que es posible acrecentar las promesas de los astros del mis­ mo modo que quien cultiva los campos aumenta la fertilidad del terreno. Y con estos autores y estas razones concluye que también la muerte natural puede ser diferida bien con los arti­ ficios de la astrologia o bien con la ayuda de los médicos. si quieres que tu vida se prolongue hasta la vejez sin ver­ se interrumpida por estos tránsitos. el cuarto por el Sol. pues mientras que. el propio Ptolomeo re­ conoce que se mantienen a distancia las amenazas de los astros. el segundo (si os place) por Mercurio.lo mismo con los siete días de la semana. Con tales remedios. en las enfermedades. cada siete años se registra en el cuerpo un cambio grandísimo y. Así. por Saturno. así. sino que puede oscilar hacia ade­ lante o hacia atrás. de Galeno y de Haly. apenas nacido.

pues. En nuestro comentario a Plotino -libro del que pensamos que debe ser añadido a continuación de esta obra. Para conservar la juventud. También nosotros. en ellas un vino dulcísimo y en este vino una quietud eterna y segura. tres dones: en primer lugar la luz del día. que suscita con su canto el canto de las aves y regula con su lira los tiempos. Baco es la esfera misma. y con estos es­ tambres. hermano de Baco. hasta donde es lícito decirlo a un poeta55 y hacerlo a un médico. procurar que el aire sea templado. Cloto sacará para nosotros no ya parcos sino largos hilos de vida. son siempre idén­ ticos y distintos. mientras que Baco es el círculo llameante en tomo a esta superficie. la lira y el canto sin fin. a Febo y a Baco el favor celeste a que me vengo refiriendo para conseguir una juventud prolongada. bajo el benéfi­ co influjo de esta luz plantas magníficamente perfumadas y. por encima de todas las restantes cosas. Y te ayudará (aspirabit) aquel autor de la vida si solamente deseas larga vida para vivir ya sea para el género humano o ya sea. Ba­ co. en el oto­ ño este mismo Sol.hablamos brevemente de estas imágenes y largo y por extenso del favor del cielo. 86 . Con estas ruecas. con igual benignidad. siempre hermanos y compañeros. Supliquemos. Febo y Baco son desde siempre hermanos inseparables. y con la ayuda de Dios. ¿Pero cómo? Si el Sol en primavera es Febo. que es causa de vejez precoz y de muerte imprevista. a la sombra de esta luz. Sólo Febo y Baco tienen la eterna juventud y a estas dos divinidades se les atribuye una larga cabe­ llera. Con estas precauciones. el padre Libero. guardar templanza en todas las comidas. autor del vino. Pitágoras alaba. pues. aun sin ser poetas. Son casi idénticos. cantamos tres cosas parcas: una prudente parquedad (parcitas) en todo tipo de comidas es para nosotros el inicio de una larga vida. del mismo mo­ do que deseamos que este libro sea colocado a continuación de aquel otro que hemos compuesto Sobre los cuidados de la salud de quienes se dedican al estudio de las letras. estas colinas soleadas. ahora. para aquel que con su espíritu (inspirante) hace vivir al universo entero. Casi todos los poetas cantan a las tres Parcas. También Febo. impedirás durante largo tiempo que los humores pierdan su equili­ brio. Más aún: Febo es la luz que da vida en este globo llameante y Baco es el calor saludable que procede de esta luz. una constante moderación (parcitas) al afrontar los afanes prolonga la vida. sobre todo. es Baco. que ama las colinas. nos trae tres cosas: en primer lu­ gar. una negligente parsimonia (parcitas) en el disfrute de los favores divinos la trunca. pues. en efecto. Son. Mejor: Fe­ bo es toda la superficie circular de la esfera. nos aporta. Febo es el alma de la esfera.y otros profesores de astronomía prometen una vida larga y feliz gracias a ciertas imágenes sacadas de algunas piedras y metales bajo la influencia de una determinada estrella. tres for­ mas de templanza que también nosotros alabamos: mantener la templanza en los afectos.

To­ do esto les ayudó además para su vida futura. lo amaron por encima de todas las cosas. gozaron de buena salud y consiguieron larga vida. La divina clemencia promete también a tu gran piedad y a tu justicia la vida bienaventurada junto a Dios. ayuda. Y que puedan éstas mantener con absoluta fidelidad lo que prometen e in­ cluso acrecentarlo con un superávit es algo que sin duda podrán conseguir 87 . una vida feliz y muy longeva entre los mortales. tras ha­ ber considerado con grandísima diligencia las fuerzas de los seres celestes y las naturalezas de los inferiores. siempre invicto. Este razonamiento les proporcionó. al serenísimo rey de Panonia2. las estrellas han fijado para ti. si todos aquellos conocimientos. florentino1. que de nada les habría servido conocer los elementos y sus compuestos y que habrían observado como a ciegas los movimientos y estudiado las influencias de los cuerpos celestes. en fin. Y así. una vez agrupados. no hubieran podido contribuir de alguna manera a su vida y felicidad. ya sea porque su fama se difundió entre las siguientes generaciones o por la gloria de que pueden gozar junto a Dios en la eternidad. Pitágoras. aplicándose a sí mismos los conoci­ mientos adquiridos. Y. concluyeron que es vano el saber de quien no sabe encauzarlo a su provecho. Los filósofos antiguos. que hayan dirigido todas sus especulaciones justamente al modo de alcanzar para sí la vida de) cielo. Ili Cómo acrecer la vida en virtud de los astros Proemio Marsilio Ficino. en efecto (según creo). al parecer. te pro­ meten gloria por todos los siglos tu magnanimidad. Democrito' y Apolonio de Tiana4 y todos cuantos se dedi­ caron intensamente a estas cosas. en primer lugar. a cuanto me está permitido conjeturar por ciertos indicios. en feliz conjunción. por lo demás. Parece. dado que a partir del orden admirable de todo el universo llegaron al conocimiento de su regidor y. A ti. oh rey y el más feliz de todos ellos. tu magnificencia y tus continuas victorias. pues. Consideraban. para la vida presente. una vez co­ nocido.

enumerado entre nues­ tros otros comentarios a este filósofo. la salud prometida. Salve. una vez más. que sin ti no tiene valor ni Valori mismo. Habiendo. El taller6 de tu Marsilio es bastante más amplio que este espacio en­ cerrado entre verjas que estás viendo aquí. que te diriges ávido de salud a nuestra morada. compuesto. tu autoridad. espacio alguno para una medicina vivificadora en quien está ator­ mentado por los sufrimientos del odio. En Florencia. tu valor. pues. incluso sin conocerte todavía. un­ güentos y remedios varios para los diversos caracteres y las diferentes 88 . con la aprobación del propio Lorenzo. antes de acercarte aquí a estas medi­ cinas vitales. Nuestro taller ofrece antídotos. a este Valori nuestro. te ruego. deber del que entra apresurarse a saludar al momento a quien le acoge. Que tal co­ sa pueda ocurrir gracias a la ciencia y a la prudencia lo afirman los más doctos astrólogos y médicos. contri­ buya también al mismo tiempo a la vida y al esplendor de nuestro siglo y del género humano. Es. por tu parte. Pues a través del amor y del placer de los padres ha sido do­ nada la vida que es. proporciona cuanto es útil para la vida. sino también en los dos precedentes. a diez de julio de 1489. está compendiado no sólo en el libro que ahora sigue. como a amigo. pues. Por esta razón me dirijo a ti a conti­ nuación no ya tan sólo como a huésped sino. al contribuir a tu vida y tu prosperidad. fomentos. he considerado un deber hacerlo llegar por medio del valor en persona. Acoge. Intenta. huésped deseoso. arrebatada por el odio y el dolor. oh rey clementísimo. te ruego.tu diligencia y los cuidados de los médicos y de los astrólogos. ponerlo aparte y dedicarlo de modo especial a tu ma­ jestad. con la ayuda divina. Se trata en verdad de una medicina que. por el contrario. Te he recibido con muy buena voluntad cuando has entrado. entre los libros de Plotino dedicados al gran Lorenzo de Médicis5. fármacos. Has en­ contrado. he decidido ahora. Palabras al lector del siguiente libro Salve. pues. pues. más aún. te daré. Son en verdad tan excelsos tu naturaleza. Y para que estas cosas nuestras ayuden con mayor efi­ cacia a la salud y la prosperidad del rey. pero yo me he an­ ticipado y apenas te he visto te he deseado buena salud. si albergas algún odio. un comentario al escri­ to que trata de cómo conseguir el favor del cielo. huésped ingenioso. te ruego. una hospitalidad benévola hacia todos y ahora en concreto llena de amor hacia ti. De hecho. confiando en que. en primer lugar mi gran hospitalidad. sin duda. quien quiera que seas. Si por acaso traes contigo algo contrario al amor. No hay. Observa. a fin de que puedas tú tenerla sana y dilatada. Y si te quedas a mi lado. deponlo. alcanzar esta meta con el trabajo de los médicos y el amparo del cielo. aunque resumida.

en parte para ganarme tu be­ nevolencia y en parte también para aconsejarte. intermedia entre las cosas. que. al anochecer. no apruebas las imágenes astronómicas. porque es el primer móvil y lo es por sí y espontáneamente. Y para este tiempo ha cumplido ya. según una proporción [es decir. para la salud de los mortales. al final. En todas las cosas por mí tratadas. que tie­ ne conformidad con ambos. por Dios. En primer lugar. aquí y en otros lugares. como medio proporcional. no las sigas: No sólo te lo permito sino que (si así te place) te lo aconsejo. y con Saturno retrógrado. sé de cierto. Si por acaso algunos no te placen.constituciones de las personas. es el principio del movimiento y está además muy alejado del cuerpo. salvo que acaso te propongas descuidar también la vida. te proveeremos con mayor diligencia. siendo (como he dicho). que entre las medici­ nas de este género y las otras. Cuando a estas curaciones añada otras de la misma especie. Pero si se pone en medio el alma7. brotará fácilmente una atracción recíproca entre la una y la otra parte. en lo que a mí respecta. Pero no descuides al menos las medicinas reforzadas con un cierto apoyo ce­ leste. más describo que apruebo. casi tres años. inepto e inca­ paz de moverse por sí mismo. Por mi par­ te. preparadas sin tener en cuenta los astros. por lo demás. en una proporción] a ambas partes.ni el cuerpo sería atraído hacia el en­ tendimiento. en el octavo mes de su concepción. hay tanta diferencia como la del agua al vino. Por eso concuerda con todas las cosas. contiene a su modo en sí la realidad total y está cercana. inventadas. La vida y los cuerpos celestes Si en el mundo hubiera tan sólo estas dos cosas. no lo haré ciertamente para gloriarme (cosa del todo ajena a un filósofo) sino para estimular y aconsejar. en el mes de marzo. en fin. sobre todo. con buena salud. un niño nacido medio muerto en Florencia. Pero ya nos hemos dirigido a ti más que bastante. Además. pero no de ella. pres­ cinde de ellos. porque está muy alejado de él y es. el alma se mueve con mayor facilidad que todas las demás cosas. además. pero no rechaces los restantes. De aquí en adelante ha­ blaremos con Plotino y así. incluidas aquellas que distan entre sí. por un lado el enten­ dimiento y por otro el cuerpo. Por citar un caso. entonces ni el entendi­ miento sería atraído hacia el cuerpo -d e hecho el entendimiento es total­ mente inmóvil y privado de afecto. gracias a una repetida experiencia. es mi intención afirmar únicamente lo que la Iglesia aprueba. Aparte el hecho cierto de que por un lado es conforme con las realidades divinas y por otro con las caducas y 89 . Y si. gracias a este género de remedios parece haber sido no digo ya mantenido sino restitui­ do a la vida por nosotros y. pero faltara el alma.

que con unas determinadas materias del mundo pueden atraerse unas determinadas divinidades (numina) entera­ mente separadas de la materia. y así. Nadie. toda entera en todas y cada una de las partes. Nadie crea. A esto se añade que el alma del mundo tiene en sí. sino tan sólo las humanas y las parecidas a éstas. al punto se transfiere de la idea a esta materia así adecua­ damente preparada un don singular. sino el alma. al menos cuantas son las ideas en la mente divina. pues. Ni hay en todo el universo viviente nada tan deforme que no tenga cerca de sí un alma y no encierre en sí también el don del alma. Vemos así que el hombre. Y. y al mismo tiempo. y Sinesio confirmó que se trataba de alicientes mágicos9. En realidad. pero conformes con la misma idea. Por eso todas y cada una de las especies se corresponden . sir­ viéndose únicamente de medios humanos. por me­ dio de dicha razón seminal. recibir fácilmente algo de la idea. dado que ha sido ella la que ha hecho conformes a sí misma los alicientes por los que se siente atraída y en los que se encuentra a gusto. Ni tampoco se mara­ ville nadie de que el alma pueda ser como seducida por las realidades materiales. que es el interme­ diario cercano a ella. justamente por medio de la razón se­ minal del alma. más bien. si a una especie de cosas o a un individuo de esta especie se les acercan del modo debido muchas cosas dispersas.con su idea propia y pueden asimismo. por poder divino.a tra­ vés de su razón seminal. dondequiera se encuentre. Y pasando a las cosas que se refieren a un astro o a un demonio particulares.que se dirige a ambas con afecto. crea que puede sacar y reunir en una concreta y parti­ cular especie de materia y en un tiempo determinado todos los dones que proceden del alma sino tan sólo -y solamente en el momento oportuno- íos de la razón seminal a partir de la cual se ha desarrollado aquella espe­ cie y los de las razones seminales parecidas. Por consiguiente. puesto que ha sido realizada por medio de la razón seminal justamente a partir de la idea. en fin. sino también a través del alma mis- 90 . el que es llevado no es el entendimiento en sí. se atraen. A las corres­ pondencias de formas de este tipo con las razones del alma del mundo les aplica Zoroastro el nombre de seductoras divinas. está además. las razones seminales de las cosas8. y por medio de estas razones fabrica otras tantas especies en la materia. puede adquirirla de nuevo por medio de la razón. ciertamente. Y este influjo lo padece no sólo a través de los rayos de la estrella y del demonio. no intenta recabar para sí las ca­ racterísticas propias de los peces o de las aves. también por medio de este mismo intermedia­ rio puede adquirir de nuevo y sin dificultad su forma originaria. padece la influencia propia de este astro o de es­ te demonio al modo como la leña empapada de azufre acoge en sí la lla­ ma. los demonios y los do­ nes del mundo animado y de las estrellas vivientes. si alguna vez degenera y se aleja de su forma pro­ pia.

por medio de las razones seminales. ya sea entre sí o sea respecto de las estrellas situadas por encima de los planetas. que están casi separadas entre sí. de tal modo que también ellas fueran. relacio­ nes y proporciones con otras imágenes asimismo universales. razón por una parte seminal. Estableció. su orden propio. fi­ guras. también proporcionan. figuras y partes de éstas. y también estas relaciones y estas proporciones resultan ser en realidad imágenes. como es obvio. Ahora bien. las produce por medio de sus propias razones con la asistencia de las estrellas y de las formas celes­ tes. trescientas sesenta. Puso. Pero tam­ bién las formas celestes. en fin. son reconducidas a lo que es perfectamente uno y bueno. junto con sus propiedades. De estas formas ordenadísimas dependen las formas de las realidades inferiores. pues. en este mismo lugar. y por otra parte ejemplar. rayos que están conectados entre sí en virtud de una cierta propiedad específica. Y así.están contenidas todas las especies de las cosas inferiores. Fue. además de todas las estrellas. dado que estas formas no se comprenden a sí mismas. que a menudo son en algunos tan admirables cuanto suelen serlo en las especies. sus partes y sus pro­ piedades. en efecto. de modo similar. la que cons­ truyó con sus razones en el cielo. las dotes caracte­ rísticas de los individuos. Cuando el alma genera las formas y las po­ tencias específicas de las realidades inferiores. doce en el zodiaco y treinta y seis fuera. y la que imprimió en todas estas figuras unas determinadas propie­ dades10. tienen que remitirse a las formas que sí se com­ prenden. pues en cada uno de estos grados hay. en efecto. aunque proceden de razones estables. a partir de estas imágenes universales. en concordancia con el número de los grados. según los platónicos más antiguos. como las figuras celestes al polo. en la que vive y tiene fuerza la razón de todo astro y de todo demonio.ma del mundo. Cada una de las figuras de este género tiene su propia continuidad a partir de los rayos de sus respectivas estrellas. que toman de allí. vertida ha­ cia la generación. en cuanto múltiples. en cierto modo. Puso además. Pero volvamos al alma. se derivan de ra­ yos mutuamente unidos del alma12y son en cierto modo mudables. algunas estrellas a partir de la cua­ les se componen allí las imágenes. este alma. vertida hacia el conocimiento. en sus figuras. cuarenta y ocho figuras universales". De hecho. no tanto con la asistencia de las formas y de las figuras celestes cuanto más bien a partir de la posición de las estrellas y de la condición momentánea de los movimientos y de los aspectos de los planetas. Pues nuestra 91 . puso también treinta y seis en el zodiaco de acuerdo con el número de sus caras. Dividió asimismo las imágenes exte­ riores al zodiaco en varias figuras. según el número de las caras y de los grados. a saber. presente por doquier. presentes en una mente o en un animal o en formas más excelsas que. en las estrellas -es decir.

pero sobre todo en el Sol y en el corazón. 92 . así como los alimentos que tomamos. el alma del mundo. busca cosas que sean más solares que las otras en los minerales y las piedras. mucho más aún en el reino animal y. como es. Estas cosas han de aplicarse desde el exterior y asumirse también. hígado y estó­ mago de animales no muy alejados de nuestra complexión humana'5. por ejemplo del Sol. un alimento parecido. las llamadas heliotrópicas. a través de la quintaesencia. Son solares. Si deseas que un alimento adquiera la forma de tu cerebro. sobre todo si Ies has añadido oro y la fragancia de la canela y de las rosas. Esta quintaesencia puede ser luego cada vez más absorbida dentro de nosotros si se ha sabido separarla de los otros ele­ mentos con los que se encuentra mezclada o si al menos se han utilizado con frecuencia las cosas en las que ella se encuentra de forma abundante y más pura. de tu hí­ gado o de tu estómago más que de otros miembros. Si deseas que tu cueipo y tu espíritu adquieran la virtud de un miembro cual­ quiera del mundo. sobre todo en el día y las horas del Sol y cuando el Sol reina en la figura del cielo. su poder de dar vida a todos los seres. el bálsamo. presente por doquier. tienen una calidad cálida. entre los seres hu­ manos. el azúcar blanquísimo. además del vino. si son consumidos del modo adecuado. toma y come. así también nuestros cuerpos. pero sobre todo en las plantas. el máximo posible de la vida del mundo. y de manera especial por medio del Sol. difunde desde todas partes. Y por esto algunos ponen. entre las piedras y las flores. adaptados de forma con­ veniente al cuerpo y al espíritu del inundo. pues es indudable que te ayudarán más las cosas que son más pa­ recidas. además de todas las capacidades propias de los miembros. porque se orientan al Sol. el oro. De modo parecido. pero de una manera singular en aquellas que. e infunde esta virtud sobre todo en las realidades que han absorbido de forma ubérrima las características del espíritu de este género. hasta donde te sea posible. toda el al­ ma en cada miembro. es decir. aun no siendo en sí mismos vivientes. sobre todo a través del corazón como fuente del fuego cercano al alma. sesos. por me­ dio de las cosas del mundo y de nuestro espíritu. como el vino selecto. de forma máxima. húmeda y clara. tanto en nosotros como en el mundo. los mirobálanos y las cosas que poseen una fragancia muy sua­ ve y son resplandecientes. por vía interna. son reconducidos por medio de nuestro espíritu a la for­ ma de nuestra vida. en la medida de lo posible. Pero recuerda siempre que así como la virtud de nuestra alma se apli­ ca a los miembros por medio del espíritu. desplie­ ga por doquier en nosotros la virtud común de la vida. el azúcar. en una naturaleza sutil. que está presente y activa por doquier como espíritu dentro del cuerpo del mundo. por entre todas las cosas.alma. extraen naturalmente. así también la virtud del alma del mundo se distiende bajo el alma del mundo. Además. las piedras preciosas.

canela y dorónica. es una causa. berilio. sobre todo si es impor­ tante. del mismo modo que en nosotros la calidad y el movimiento de un miembro cualquiera. al mismo tiempo. azafrán. las nevatillas y por otras cosas. Nadie debe poner en duda que nosotros y todas las cosas de nuestro en­ torno podemos. el cálamo aromático. el bálsamo. por lo mis­ mo. zafiro. coral. Todas estas cosas pueden ser utilizadas unas veces como alimento. el espodio. Si te entra la duda de si tu vientre carece de la cálida nutrición del hí­ gado. Todas ellas deben ser sentidas y pensadas con fre­ cuencia. otras como ungüentos o fumigaciones y otras para familiarizarse con ellas. el pavo. el incienso. indispensable buscar la ma­ yor cantidad posible de luz. vino. en efecto.en el mundo que es. Cuanto más poderosa. Las realidades de este mundo han sido hechas y están siendo constantemente regidas desde el cielo y están por el cielo pre­ paradas para dar acogida. antes que a ninguna otra cosa. el cisne. Son asi­ mismo jupiteriales el cordero. Y de igual mo­ do. miel blanca. Y -situación que reviste la máxima importancia. tan­ to más pronta está para actuar y tanto más propensa e inclinada. el león. la cantárida. a dar. un animal14y el más perfecto de todos ellos. los colores áureos. el águila y el temero. la miel amarilla. así también las acciones de los miem­ bros principales del mundo ponen en movimiento todas las cosas y los miem­ bros inferiores aceptan sin dificultad lo que los más altos están dispuestos a dar de forma espontánea. her­ mosos y venerables. 93 . justos. la hora y el reino de Júpiter y utiliza. cosas jupiteriales: plata. ricos. el oro y el oropimente.De igual manera. como sabemos. con determinados preparativos. menta. los hombres rubios. afectan a los miembros restantes. el ámbar. pensamientos y afectos asi­ mismo jupiteriales. azúcar. intentar conseguir por noso­ tros mismos dones celestes. la ma­ dera de áloe y todos los restantes aromas. espodio. religiosos y acordes con las leyes. el crisólito. el carnero. Por tanto. el cocodrilo. el almizcle. Lo único que hace falta es que cada cual se dirija al miembro celeste a quien está sometido de manera especial. la anémona hepática y los hígados. hay más unidad que en ningún otro ser animado. Es. el gallo. lleva al vientre la fuerza del hígado bien con fricciones o bien con fomentos mediante cosas adecuadas al hígado: la achicoria. El pudor no permite describir de qué modo el poder de Venus se ve atraído por las tórtolas. la canela. constantes. nos basta con añadir una pequeña preparación para recibir los dones del cielo. A nosotros. jacinto. el carbunclo. Pero recuerda que las cosas frías antes reseñadas de­ ben mezclarse con oro. colores ver­ deantes y aéreos. el halcón. pues. a me­ nudo calvos y magnánimos. las palomas. para que tu cuerpo no sea abandonado por Júpiter. topacio. la mirra. la agrimonia. vino. la endivia. a los dones celestes. es decir. además. el espicanardo. y de entre los hombres ten trato frecuente con los sanguíneos. cristal. el azafrán. pero sobre todo amadas. ejercítalo en el día.

en los humores su­ tiles. Marte. la agudeza de la imaginación y el amor a la verdad y a la gloria. Es. sagaces y al mismo tiempo intré­ pidos: los monos. la marcasita argéntea. Retomemos. Ya hemos mencio­ nado algunas cosas solares y jupiteriales. y porque recibimos la vida en el se­ gundo mes de la gestación que está dominado por Júpiter. si es posible en su día y en su hora. si el Sol está en su apogeo y en auge y la Luna lo mira. se procura todo cuanto le es necesario con su actividad industriosa. del zafiro y del lapislázuli. el vidrio de color rojo púrpura y los objetos que mezclan el amarillo-oro con el verde. a Júpiter y a Mercurio. feliz u oprimido por una miseria extre­ ma. versátiles. ya antes mencionados. pues. dones cada vez más ricos si por medio de cosas solares. necesario buscar y utilizar las cosas que se refieren a un planeta. los animales astutos. agudos. por medio de las flores y de los cantos armoniosos. por mi parte. también cuando el planeta se encuentra en su casa o en la exaltación o al menos en su triplicidad y en el confín y en un ángulo del cielo. Tiempos pare­ cidos deberá observar quien busque el influjo benéfico de la Luna misma o de Venus. el ágata. los astrólogos árabes concuerdan en afirmar que esta naturaleza es solar. la es­ meralda y la laca. en la limpidez del espíritu. Pues bien. especialmente de estos tres planetas. divino o bestial. por supuesto. al Sol. y nacemos el noveno. del que tiene de nuevo el señorío. Y añado a todo esto una gran propiedad mercu­ rial si se tiene en cuenta la agilidad del movimiento de su ingenio versá­ til y el hecho de que la especie humana. dirigido fuera por la combustión y más a menudo orien­ tal. que nace desnuda. debemos analizar las propiedades de la especie humana. al que es. del co­ bre amarillo y rojo. Son del siguiente género: el estaño. mercu­ riales o jupiteriales procura adaptarse más cada día a ellos. del coral y de todos los colores bellos. la Luna y Venus se refieren a afectos y actos comunes a los hombres y a los seres animados. los perros. Entiendo. nece­ sitada de todo. característica propia de Mercurio. ¿Y qué decir de los restantes? No es fácil que Saturno indique un tipo y un destino co­ munes del género humano sino que anuncia más bien un hombre separa­ do de los demás. además. Pedirá el favor de Venus por medio de sus animales. que así es en verdad si se repara en la estatura erguida y bella del hombre. la plata. de rostro alargado y manos delgadas. la especie humana podrá solicitar siempre y obtener. el dominante (como ya hemos dicho). sobre todo la plata viva. y a través de la comizola. variados o ver­ deantes. inerme. de los olores y 94 . los hombres elocuentes. Por consiguiente. pero no sé por qué hemos pasa­ do por alto las mercuriales. Pero antes de pasar a considerar las propiedades de cada uno de no­ sotros como individuos concretos. Menciono además una pro­ piedad jupiterial15 en razón del equilibrio de la complexión (complexio temperata) del cuerpo y de las leyes.

no­ civos. Ayudará. Ni tampoco se duda de que el oro. del distanciamiento respecto de las cosas humanas. el ca- moino. como en los otros casos. en cambio. cosa que me resisto a creer. Es indudable que Saturno tiene alguna relación con el oro. Se considera. a Maite si somos arre­ batados por la ira y por las contiendas. El favor de la Luna por medio de cosas blancas. está presente en todos los metales como el Sol está presente en todos los planetas y en todas las estrellas. pues. húme­ das y verdeantes. en cambio. la soledad. también a ellos debemos recurrir. Y lo mismo cabe decir respecto del poder y de la influencia de Marte. del canto y del deseo de la verdad y de la gloria. sobre la eficacia del mo­ vimiento. a través del ocio. oscuras y plúmbeas. por su asidua consagración al estudio de la filo­ sofía. pues. los brahmanes y los pitagóricos que. la fuerza de Saturno. como el opio o la mandràgora. A través. costum­ bre que Ptolomeo aprueba en su Centiloquiol6. llevaban vestiduras blancas. por medio de la plata y del cristal y de perlas gruesas y de la marcasita argéntea. Pero incluso en el caso de que alguien demuestre que Saturno y Marte son. por su pane. en virtud de su propia naturaleza. muy cautos los magos. se dedicaban to­ dos los días a los sonidos y tos cantos jupiteriales y febeos y pasaban una gran parte del tiempo al aire libre. la constancia. que la tiene en razón de su peso. recelando. a través de la teología y la filosofía más secreta. de la superstición. la agricultura. A Marte. pero respetando obviamente los tiempos. a través de la tristeza. a veces. e incluso las estupefacientes. el jaspe oscuro. la mú- 95 . para obtener estas cosas nos veremos forzados a veces a suplicar también su patrocinio. Nos dirigiremos a Saturno por medio de algunas sustancias en cierto modo térreas. Y puesto que Saturno ejerce la soberanía sobre la es­ tabilidad y la perseverancia y Marte. movidos por la ambición. del hierro y del heliotropo. Si nos dedicamos a los negocios civiles y. el imán. por medio de cosas ígneas y rusientes. como entre los médicos respecto del euforbio y el eléboro. al Sol y a Mercurio si tenemos la pasión y la práctica de la elocuencia. la magia.los sabores suaves. Pero recuerda siempre que a través de las inclinaciones y los deseos del alma y también a través de la calidad misma del espíritu estamos ex­ puestos muy fácil y muy directamente a los planetas que representan estas mismas inclinaciones y deseos y una calidad del mismo género. de todas las sustancias sulfurosas. parecido al Sol. como en los médicos las sustancias astringentes y continentes. asumida con cautela. finaliza­ mos bajo el dominio de Saturno. a la filosofía natural que pue­ de ser común a muchas personas. del cobre rojo. En todas estas cosas fueron. la calcedonia y en parte por medio del oro y de la marcasita áurea. Sujetos. en efecto. a los personales. a través de la religión civil y de las leyes quedamos sometidos a Júpiter. al parecer. Nos hallamos bajo el dominio de Venus con la alegría. de la tiranía de Saturno. del mismo modo que los médicos recurren a veces al uso de venenos.

hecha por medio de un arte que sigue a la naturaleza y por medio del afecto. Esta transferencia se produce. está presente por doquier el espíritu. que es en nosotros medio y ha sido revigorizado por el espíritu del mundo y. de suerte que así como el alma divina está presen­ te en el cuerpo. por un lado. hagas derivai' de igual modo del alma y del espíritu del mundo todas las cosas del universo. en cambio. bajo el de la Luna si llevamos un género de vi­ da parecido al de las plantas. Y parecido razonamiento se si­ gue en lo que respecta a las estrellas fijas. Las realidades corpóreas. por tanto. por un lado. suplicar el favor de esta estrella más que el de otras o esperar de cada una de ellas no un bien cual­ quier o el que es propio de otras estrellas. pertenece a Júpiter y al Sol. a través de los rayos de las estrellas que actúan fa­ vorablemente sobre nuestro espíritu. Vive. está vivo por doquier18. la intermedia a Mercurio. sino el que es propio de ella. así también le comunica íntimamente la vida. son más bien densas y de una naturaleza muy alejada de la del alma. y. cosa que los filósofos de los indios demuestran a partir del hecho de que por todas partes genera por sí seres vivientes. que es más pesado. que tus sentidos pueden percibir con suma facilidad en cuanto que están adaptadas a ellos. Es indudable que el cuerpo del mundo. como regla personal conocer qué estrella le ha prometido algún bien en la genitura. cuya naturaleza es parecida a la de los rayos y tiene. cuya naturaleza está demasiado alejada de la de un cuerpo de esta guisa. si es verdad que por doquier la vida se comunica siempre desde el alma al cuerpo. si es grave. Se trata. pues. sal­ vo que no traigas. a través de nuestro espí­ ritu. Se requiere necesariamente es­ te espíritu como medio. más denso. por medio de un alma que está por do­ quier presente a sí misma y perfectamente proporcionada a este cuerpo. a cuanto se percibe por el mo­ vimiento y la generación. Que este universo es como un animal y que está animado de una manera mucho más intensa es algo que de­ muestran no sólo los razonamientos platónicos17sino también el testimonio de los astrólogos árabes. como en nosotros entre el alma y el cuerpo. además. de una regla co­ mún de la especie humana. 96 . por otro lado. Por consiguiente. la capacidad de adaptarse a los rayos celestes. Que cada uno se imponga. se transfieren a nuestra alma y a nuestro cuerpo los bienes ce­ lestes. muchos dones comunes procedentes del Sol. La música. mientras que el privado y con artificios se relaciona más bien con Mercurio. si ligera a Venus. Y en estas páginas demuestran asimismo que co­ mo consecuencia de una cierta aplicación de nuestro espíritu al espíritu del mundo. por otro lado. y de parecida manera de Júpiter. que es la gufa común de las cosas celestes. que es divinísima. Pero ten bien presente la diferencia entre es­ tos planetas: que el ejercicio del ingenio más público y amplio está rela­ cionado con el Sol.sica y las cosas graciosas. entre el cuerpo del mundo palpable y en parte caduco y su propia alma. además.

como virtud seminal. Pero tú. y justamente por medio del espíritu. según 97 . y. ca­ si de un no-cuerpo. de la ígnea y es­ telar. en fin. pregúntate por qué. Si alguna vez este espíritu quedara se­ parado de una manera correcta. upa vez separado. Sabemos asimismo que todos los seres vivientes. separar este espíritu del oro y. pero con esta diferencia fun­ damental: que el alma del mundo no lo trae de los cuatro elementos como de humores suyos. De hecho. y genera a la vez las estrellas y a) instante. La respuesta es que. en cambio. En virtud de su naturaleza es totalmente esplendente y cálido y húmedo y vivificante. Contribuyeron a determinar las diversas medidas de esta gradación las cantidades mismas de las estrellas y de los elementos. es el au­ tor inmediato de toda generación y de todo movimiento. y a esto se refie­ re el poeta en aquel verso famoso: «El espíritu desde dentro alimenta»22. casi un no-cuer­ po. aplicándolo a cualquier metal. que ocupan un puesto intermedio entre los elementos y los seres animados. casi hinchándose. un espíritu al que podemos llamar bien cielo o bien quintaesen­ cia20. hay algo más de la natura­ leza ácuea. ha adquirido estas cualidades a partir de las dotes superiores del alma. para emplear palabras de Platón y de Plotino21. y de igual modo casi no-alma y casi ya-cuerpo. Es. como si todas las cosas estuvieran en la virtud de este espíritu. En sí. A este espíritu del oro. En su virtud no hay casi nada de la naturaleza tèrrea. Este espíritu es­ tá presente y activo por doquier en todas y cada una de las cosas. y casi ya-alma. por tu parte. Pero volvamos al espíritu del mundo. evidentemente. extraído según un método correcto y luego conservado. le aplican los astrólogos árabes el nombre de elixir'9. tan­ to del reino vegetal como del animal. con la única condición de que fuera aplicado a una materia del mismo género. dicho espíritu es un cuerpo sutilísimo. como si estuviera dotado de vida. Algunos diligentes filósofos de la naturaleza han conseguido. el que es espiritual en grado máximo genera con mucha rapidez y se mueve incesantemente. generar alguna cosa parecida a él mismo. o de cualquier otro metal. transformarlo en oro. viven y generan por medio de un es­ píritu similar a éste y que. genera asimis­ mo los cuatro elementos. podría. Este espíritu está en el cuerpo del mundo casi de la misma manera que está en nuestro cuerpo nuestro espíritu. por cuyo medio genera el mun­ do todas las cosas. si los elementos y los seres animados generan cosas parecidas a ellos por medio de un cierto espíritu peculiar suyo. más aún de la aérea y muchísimo más. De este espíritu bebió abundantemente Apolonio de Tiana. entre los elementos. al modo como nuestra alma lo trae de nuestros humo­ res o incluso. con la sublimación junto al fuego. las piedras y los metales. todas ellas generan por medio de su propio espíritu. no generan. imprescindible el concurso de un cuerpo más excelente. lo genera in­ mediatamente en su virtud genital. pues. se mantuviera y con­ servara en este estado. en ellos el espíritu está re­ tenido por una materia más densa.

tú procurarás ante todo que este espíritu penetre en ti. digo. si se le acercan lo más posible los rayos y las in­ fluencias del Sol. que es. conforme a aquél. si consigue ser celeste. a ser celeste en sumo grado. Y así. a partir de es­ te espíritu. aléjense del espíritu. en primer lugar. de manera especial cuando se encuentra bajo el Camero o el León y lo mira la Luna. como les place a los nuestros y tal vez también al pitagórico Timeo24. pues llevas tan­ to éter en tu alma»23. al igual que el alma. Llegará. es decir. ya sea que el cuerpo y las cosas del mundo estén cercanas al alma del mun­ do. Ahora. más sólido. con medicinas que purifican en este mismo senti­ do. este espíritu media entre el denso cuerpo del mundo y el alma. sea. sea. pero más en especial cuando se en­ cuentra en el León. en la ha­ bitación y en el aire y contaminan a menudo el espíritu. pues. todos los bienes. en fin. en virtud de su misma naturaleza. en la piel. pues con este medio obtendrás algunos beneficios naturales. los vapores que ofuscan. El hombre puede absorberlo por medio de su propio espíritu. y también de las estrellas y de los demonios. sanado de tal modo que se tome más sutil y. al mismo tiem­ po. que está en nosotros como medio. Llegará. en los vestidos. oh Apo- lonio. Estas suciedades no están solamente en las visceras sino también en el alma. estén cercanos a Dios. pues entonces reaviva nuestro espíritu hasta tal punto 98 . Pues en efecto. sobre todo si con industria humana ha conseguido lle­ gar a ser aún más afín. procedentes ya del cuerpo o ya del alma del mundo. de que hayas alcanzado la ciencia de la adivinación. a ser celeste si ante el movimiento orbital del alma y del cuerpo también él completa las órbitas25. en efecto. en segundo lugar. Y llega de hecho a serlo si se purifica de las suciedades y de todas las cosas que se le han pe­ gado y que son diferentes del cielo. iluminado con cosas resplandecientes. si enfrentado a la vista y a la más frecuente reflexión de la luz. y en él y por él son las estrellas y los demonios. como les place a Plotino y a Porfirio. pues en el Sol están contenidos. al fin. que domina entre las cosas del cielo. en tercer lugar. puestos ante todo y sobre to­ do en este mismo espíritu: todos los bienes celestes. también él se torna más claro y bermejeante. si se le aplican de ordinario cosas semejantes al cielo con aquella diligencia con que se cuida del espíritu Avicena en el libro Sobre las fuerzas del corazón26 y con la que también nosotros hemos intentado curarlo en el libro Sobre los cuidados de la salud de quienes se dedican al estudio de las letras. Y el Sol contribuirá luego a convertir al espíritu en solar. que dice. Y así. en cualquier caso el mundo vive y respira y nos es posible absorber su espíritu. en los límites impuestos en la presente exposición. De hecho. o bien que el cuerpo del mundo. se difundirán en nuestro cuerpo y en nuestra alma los bienes celestes. «Nadie ha de maravillarse.testimonio del indio Yarcas.

el Sol los produce con mayor eficiencia. De hecho y de por sí. Por eso Ptolomeo. por otro lado. una dieta compuesta de alimen­ tos sutiles. Busca. la cualidad de la grandeza. y lo conservarás en el espíritu mediante el uso de cosas de es-* te mismo género. Así se muestra de manera evidente en Babilonia y Egipto y en las regiones que están orien­ tadas hacia el León. Comienza a utilizar ya realidades solares. pues en caso contrario podrías tal vez tornarlo marcial más que solar. Da- 99 . pero procurando evitar con diligencia la sequedad en el verano. que Júpiter es muy parecido al Sol en muchísimos y excelentes dones. si utilizas intema y externamen­ te cosas luminosas y alegres. pero en Júpiter por poco y en el Sol por mucho. por encima de cualquier otra cosa. pone fin a las epidemias del modo que acabamos de decir. aunque más ocultos. si bien. Ahora bien.posible por un lado la diligencia. si bien en los dos con efectos beneficiosos. como es el solar. es enemigo. mientras que Júpiter sólo los alcanza bajo el influjo del Sol. densas y oscuras. Sabemos. si quieres convertirlo en so­ lar. y lo mismo la de Venus con la Luna. sustentando interna y externamente al co­ razón con cosas cordiales y. que lo hace capaz de resistir al veneno de la epidemia. un ánimo alegre. más que ninguna otra cosa. unirás al calor un humor sutil. en todo lo demás. por un igual alejado del calor excesivo y del exce­ sivo frío y. y que le es totalmen­ te amistoso. tú también. al entrar el Sol en el León. evitas las tinieblas. pues le cuadra bien al Sol. Por consiguiente. Ayuda­ rán también los movimientos frecuentes y ligeros.pero puede ocurrir que sus rayos resequen si están encerrados en cavidades de materia seca. si alejas la suciedad. procura no llevarlo al tercer grado del calor ni a la se­ quedad. sutil y luminoso. y más especialmente el jupiterial. el ocio y el torpor y. Se nos enseña que en muy pocas cosas es Marte similar al Sol y aun estas pocas son palpables y de escasa importancia y que. dice que la sintonía de Júpiter con el Sol es más perfecta que la tiene con los restan­ tes cuerpos celestes. si consigues tomar sobre ti mucha luz tanto de día como de noche. pues. pero que nutran mucho y de manera fácil y saludable. Si abrigas la intención de conducir al espíritu al ca­ lor natural del Sol. aunque los efectos son los mismos. que supera al humor. Contribuirá a conseguir que el espíritu se haga lo más grande . Todos los astró­ logos atribuyen una misma influencia benéfica universal al Sol y a Júpiter. cuando habla de la consonancia27. acá y acullá y reúne y pon juntas las cosas solares. en efecto. en cambio. Lo harás sutil y luminoso si evitas las cosas tristes. el calor del Sol no seca -pues en tal caso no sería el Sol el señor de la vida y de la generación ni el autor del creci­ miento. un descanso oportuno y un aire suave y sereno. el espíritu no podrá convertirse fácilmente en solar si no se torna lo más grande que le sea po­ sible. sobre to­ do. pues allí. En entrambos está presente el calor. Más aún: no será solar si no es cálido.

pues también nosotros tememos. tu espíritu o solar o jupiterial cuando observas el aspecto de la Luna bien con respecto al Sol o bien con respecto a Júpiter. Es trígono cuando media entre ambos el intervalo de cuatro signos. podrás conseguir fácilmente que tu espíritu sea solar y jupiterial28a un mismo tiempo y podrás mezclar correc­ tamente las cosas solares con las jupiteriales. por separado. Afirman. si Júpi­ ter o Venus la miran en aspecto trígono y la tienen encima de sí mismos. nos enfrentaríamos a una empresa prolija. no será fácil que gocemos del de Venus. con la naturaleza humana. pero más fá­ cil y más habitualmente por medio de esta segunda. en grado máximo. en su avance. Pero una vez conseguida la naturaleza del uno. no será fá­ cil que gocemos del favor del Sol. aunque de modo más equilibrado (temperatius) del Sol y concuerda. Y lo mismo si el Sol la mira y la tiene al mismo tiempo encima de sí. la aridez. además. en el caso de los estudio­ sos. Esta misma Venus es. Medimos la con­ junción o el aspecto de la Luna con respecto a los otros planetas en doce grados más acá o más allá. pues. a todas las Gracias juntas. y si nos acercamos al Sol. pues. sobre todo si el aspecto del Sol se encamina hacia la con­ junción con Júpiter. por naturaleza y por efectos. por nuestra parte. De estas tres Gracias del cielo y de las estrellas de este género esperan los astrólogos y buscan con diligencia obtener favores. que concuerdan tanto entre sí. a mitad de camino entre el Sol y Venus. alcanza­ rás con facilidad la del otro. Harás. Si nos acercamos a Venus. que la Luna es más benéfica cuando está en conjunción con Júpiter o con Venus que cuando los mira en modo sextil o trígono. pasa del aspecto del uno al del otro. a la que se opone Venus. nos refugiaremos al final en Júpiter. considerar por separado las capa­ cidades y los efectos de estos tres astros y de otras estrellas parecidas. y como las Gracias concuerdan y están unidas entre sí. y opinan y procuran que les sean transmi­ tidos por medio de Mercurio y de la Luna como mensajeros. de manera más generosa y honesta de Venus. en fin. bajo todos los aspectos. posee una calidad templada y transmite en cierto modo todos los beneficios que se esperan de Venus y del Sol. Debes entender por aspecto sextil el que se da cuando dos planetas distan entre sí el espacio de dos signos. Si quisiéramos. Utili­ 100 . muy en especial si las pones juntas y se las suministras al espíritu cuando Júpiter mira al Sol en aspecto trígono o sextil o al menos cuando la Luna. en efecto. No obstante. los astrólogos entienden que está casi en conjunción con dichos planetas. donde hemos añadido algunos de ti­ po venusiano. Encontrarás las composiciones y los cuidados jupiteriales y solares en nuestro libro Sobre la larga vida y en el otro Sobre los cuidados de la sa­ lud de quienes se dedican a las letras. sumamente amiga de Júpiter. que está. que exige una búsqueda difícil y observaciones aún más difíciles. del mismo modo que Júpiter lo es del Sol. Para abrazar.do.

de entre las veintiocho estaciones tiene la que se adapta tanto a ella como a sus obras. en el se­ gundo cálida y seca. que con sus revoluciones regula todos los cam- 101 . pero de manera más efi­ caz el hígado y el estómago. en la medida en que. la vía más segura aquella que no emprende nada sin el favor de la Luna.y si en su casa o en su exaltación o en la casa de Júpiter o del Sol o donde­ quiera que sea. pues. sino sólo a Júpiter. en el espíritu y en la capacidad vital. Estas mismas cosas significa Júpiter. pues de otra suerte el corazón no recibiría el espíri­ tu vital precisamente en el mes de Júpiter-. sobre todo. pues afirman que ayuda en el campo de la filosofía y en lo relacionado con la búsqueda de la verdad y con la religión. Júpiter tiene poder también sobre el espíritu animal. el espíritu animal. y con fre­ cuencia y facilidad.zaremos. que en el primer cuarto es cálida y húmeda. Pero al preparar los compuestos que sustentan y refuerzan el corazón y el espí­ ritu. Es llamada segundo Sol. y tiene algo -y no poco. Es una disciplina de gran importancia entender bien qué espíritu. porque recorre cada mes las cuatro estaciones del año. dado que hace descender generalmente. Y afirman que su luz es. concuerda con el Sol -aunque también en razón de sí mismo. mezcla juntas las cosas solares y las venusianas y obtendrás de entrambas un compuesto con características jupiteriales cuando la Luna pasa naturalmente de la conjunción con Venus al aspecto sextil con el Sol. Será.en la cabeza para la sensibilidad y para el movimiento del que propiamente él es el señor. por tanto. recuerda que la Luna ayuda muy mucho si junto a estos dones ha tenido también el de pasar a través de los signos aéreos -sobre todo de Acuario. Y así también Platón. por tanto. en el tercero fría y seca y en el cuarto fría y húmeda. del que opinan que es más aéreo que todos los restantes. expresando la opinión de los antiguos.*o viceversa. qué fuerza. las cosas celestes a las inferiores. La Luna y Venus significan la fuerza y el espíritu natural y genital y las cosas que los acrecientan. la luz del Sol. Si alguna vez no puede suceder así. afirmaba: «La mente de los hombres es tal como día tras día la dispone el padre de los hombres y de los dioses»39. Y esto mismo entendía Homero cuando. que rige los hu­ mores y las generaciones. El Sol significa el espíritu vital y. sin ninguna duda. cosas jupiteriales cuando ya sea el propio Júpiter o sea la Luna tienen su dignidad natural y accidental y están juntos o se miran favorablemente. Según el testimonio de los as­ trólogos. Y en ningún otro pasaje llama de este modo a ningún numen. y tiene también no pequeña parte en el cora­ zón. Ni tampoco descuida la fuerza natural. Los pitagóri­ cos opinan. justamen­ te en virtud de su propia naturaleza. en efecto. qué realidad significan más en concreto estos planetas. en el pasaje donde di­ ce que los filósofos proceden de Júpiter39. el cora­ zón. Mercurio significa el cerebro y los órganos de los sentidos y.

sube desde oriente hacia la mitad del cielo y en el ínterin acrecienta el humor y el espíritu natural. 102 . en efecto.hios del feto en el vientre. que es parecida a Venus. No conviene abandonar a Júpiter. desde la mitad del cielo tiende al poniente y produce en nosotros el efecto opuesto. haga aumentar o disminuir el calor natural y el espíritu vital y también el animal. y también entre el Sol y la Luna. En el mismo tiempo y lugar toma la Luna de Venus la fuerza que conduce a formas adecuadas para la generación. también al Sol. No se debe ignorar tam­ poco a la Luna convenientemente dispuesta (temperata) respecto a Venus. de gran ayuda para una vida sana y próspera. un médico podrá elegir los momentos más adecuados para revi­ gorizar el humor y el calor natural y cualquier otro espíritu. casi igual cuanto al humor y tan sólo un po­ co menos cálida. En la tercera. en razón de sus cualidades y de sus efectos. del poniente se encamina hacia la mitad del cielo situado debajo y hace crecer de nuevo aquel espíritu y aquel humor. Es asimismo probable que el Sol. En la cuarta tiende desde allí hacia oriente y de nuevo los hace disminuir. Es. dado que es Venus quien otorga a los hombres la fertilidad y la felicidad. pues. Proclo declara que frente al Sol se reúnen y recogen en un solo punto todas las virtudes de todos los cuerpos celestes34. en Júpiter. durante los cuartos de su movimiento. porque en uno de sus meses hemos recibido la vida y en otro hemos sencilla y felizmente nacido. Y dado que es un planeta que está. Esta fuerza la produce Mercurio bien cuando se transforma en todos los planetas o bien con sus múltiples giros31. Que en el Sol se en­ cuentran ciertamente todas las virtudes celestes es algo que afirman no só­ lo Jámblico y Juliano32 sino todos33. Nadie negará que en cierto sentido Júpiter es el Sol dispuesto de un modo conveniente (temperatus) para nosotros. Pero ya hemos hablado bastante de la Luna. abarca todas las cosas. La tendrás. Todo ello se advierte de modo patente en las orillas del Océano. donde el nivel del mar asciende y desciende del modo más manifiesto siguiendo es­ te curso. Por nuestra parte. Merecerá la pena recordar que el curso cotidiano de la Luna se divi­ de en cuatro partes. con Júpiter y con el Sol. consideramos cosa impía y peligrosa ig­ norar precisamente al Sol. a me­ dio camino entre el Sol y Venus. es decir. salvo que haya quien diga que quien tiene a Júpiter tiene ya. En la primera. Y lo mismo acontece en lo que respecta al vigor de los enfermos. y que es allí don­ de está mejor adaptado (temperatus) a los hombres. Una vez conocidas es­ tas cosas. En la segun­ da. muy presente. tienes ya casi a Venus. mientras tenga a Mercurio por compañero. señor del cielo. que cuantas veces entra en conjunción con el Sol recibe de él poder vivificador que luego ella infunde en el humor y que de este mismo modo recibe de Mercurio la fuerza que mezcla los humo­ res. Si consigues mezclar del modo debido a la Luna.

al igual que el vino. prepara o utiliza. sólo a Júpiter [GioveJiS se le llama «padre que ayuda [giova]*6». al mismo tiempo. debemos estar atentos a su posición respecto de Venus. al menos. Tú. Venus es casi débil. que. hasta el punto de que domina 103 . avanza con rapidez hacia la conjunción con Júpiter o a mirarlo. ¿Qué pues? Para que camines por la vía más segura y al mismo tiempo la más cómoda de todas. Y lo confirma Ptolomeo37 cuando dice que a duras penas surte efecto cualquier fárma­ co sobre la naturaleza si la Luna no se une con Júpiter. Si te­ memos mucho la pituita. en fin. justo en este momento. además. Pero si lo que tememos es la bilis y una desecación de esta índole. Júpiter ayuda siempre. mientras que el Sol parece ser con frecuencia nocivo. Hay. así como a la de crecer mediante su hu­ mor aéreo y abundante y su mucho calor. A todas ellas les presta ayuda la influencia de Júpiter. de retener. pues. porque tiene la firme convicción de que con esta conjunción se refuerza la naturaleza del cuerpo del universo. ni ninguna promete dones más bellos y a la vez más abundantes. en efecto. Del mismo modo que el regaliz y el aceite de rosas calientan las co­ sas más bien frías y refrescan las más bien cálidas. acoger las del Sol tal vez no sea siem­ pre tan seguro. mientras que acoger las influencias de Jú­ piter es siempre un evento fausto. oímos decir a Al- bumasar que: «A excepción de Dios. y de parecida manera el vino. Pues. Yo mismo he experimentado que cuando la Lu­ na está en conjunción con Venus las medicinas son poco eficaces. busca amparo al lado de Júpiter o más bien de la Luna y Júpiter juntos. No hay ninguna estrella que sustente y consolide nuestras fuerzas naturales -más aún. cosas solares y jupiteriales junto con venusianas. en la naturaleza del cuerpo fuerzas capaces de atraer. a Júpiter y al Sol o cuando. Cuando. pero de manera especial a la capacidad de digerir y a la de ge­ nerar y nutrir a un mismo tiempo. has de entender esta afirmación como referida al influjo común sobre todas las cosas. El influjo especial y más adecuado al ser humano es el que se deriva de Júpiter. todas nuestras fuerzas- tanto como Júpiter. si bien la alineación de la Luna con Júpiter ayuda en cierto modo a todas estas cosas y sobre todo a expulsar la bilis negra y tam­ bién. por tu parte. tras haber mirado al Sol. la manzanilla y el regaliz. no hay para los vivientes otra vida si­ no a través del Sol y de la Luna»38. Por tanto. Por otra parte. a disponer y consolidar la complexión de los hombres en general. considera la Luna cuando mira al Sol y entra en conjunción con Júpiter o mira. de digerir. humedece las secas y seca las demasiado húmedas. el aceite de rosas. debemos tener en cuenta sobre todo la posición de la Luna con respecto al Sol. Y si la necesidad o las dificultades te empujan a refugiarte junto a uno de los grandes cuerpos celestes. de expeler. además. así Júpiter tiene conformidad con el calor humano.

en cambio. la Luna en el grado. necesitan algo que los temple. sobre todo en su segundo cuarto. requieren ser templados con al­ guna cosa más húmeda. atribuye a cada planeta sus funciones específicas. la posición y el aspecto adecuado para la obra deseada. Cuando Empedocles. Por medio de los rayos de Júpiter. mientras que los rayos de Venus con­ tribuyen de continuo a este mismo efecto. del mismo modo que los rayos del Sol. ni en la duodécima. ni en los confines de Marte o de Saturno. Que no se halle en el curso re­ quemado desde el vigésimo octavo grado de la Balanza al tercero de Es­ corpión ni en el de la octava región. no tienen necesi­ dad de ser templados. Que esté. Hay quienes tampoco quieren a la Luna en la región sexta. Cuando disminuye ocurre lo contrario. pues. Además de a Júpiter recomiendan tener diligentemente en cuenta en todas las tareas a la Luna. Admiten que es fa­ vorable cuando se encuentra en las otras regiones del cielo. Que no esté en oposición al Sol ni con luz disminuida ni con curso tan lento que no alcance a recorrer doce grados en un día. en cuanto intermediaria de la justa posición en­ tre las cosas celestes y las terrestres. Cuando no puedas contar con todas estas condiciones. más bien hú­ medos. Los rayos de Júpiter. sereno y salubre. aumenta también en nosotros no sólo el humor sino también el espíritu y la virtud y que estas cosas se dilatan con relación a la circunferencia lunar. Pues. salvo que esté en el mismo minuto que el Sol. Que no se encuentre en fase descendente en lati­ tud meridional cuando sobrepasa los doce grados que hemos dicho. y esperan de él remedios para las enfermedades que nos amenazan. Los rayos de la Luna y de Venus.moderadamente sobre el humor. imitando a Orfeo39. Que no se encuen­ tre ni en la eclíptica ni bajo los rayos del Sol por doce grados más acá o más allá. ni en ascendente. La mayoría en­ tiende que todos los planetas son más fuertes cuando se encuentran en unión con el Sol y miden la unidad de treinta y dos minutos de modo que se cuenten dieciséis antes y otros tanto después. la luz propia del Sol se templa y se adapta al máximo a la salud de los humanos. espera al menos a que Júpiter o Venus estén en ascendente o en la región décima. Que no se vea estorbada por Saturno o por Marte. sobre todo en el último cuarto. en cuanto que son más bien cálidos. ¿qué otra cosa es Júpiter sino un Sol desde el primer instante conveniente y especialmente dispuesto (temperatus) en be­ neficio de la salud de las realidades humanas? Y ¿qué otra cosa es asimismo sino una Luna y Venus. porque así pondrás re­ medios a los daños de la Luna. llama a Júpiter señor único de la gene­ ración. difun­ didos siempre por doquier. y de manera parecida contribu­ ye la Luna al transmitirlos. ni en la cuarta. Su 104 . pero más cáli­ das y más poderosds? Por eso los astrólogos auguran de Júpiter un año fér­ til. ni en la nona. Convendría recordarte a este propósito que mientras aumente la luz de la Luna.

sino más bien sostenida. mira a Júpiter. Así pues. Si deseas. acepta la del Can­ grejo. está iluminada por los rayos de Júpiter.Mientras está llena de luz. Si abrigas la intención de poner en mo­ vimiento el bajo vientre con medicinas sólidas. Esta virtud y este espíritu reciben de hecho ayuda por medio de cosas en primer lugar ígneas y en cierto modo y al mismo tiempo aéreas. Evitarás a Capricornio y al Toro. tus de­ seos en todos estos casos si Júpiter ocupa signos o estaciones idénticas o parecidas o al menos no diferentes. Parece. la Luna está asimismo llena de calor. las térreas a la retentiva. considera a los Peces y a Escorpión. que tiene. Y se cumplirán. cuando la Luna se encuentra en el signo que gobierna esta par­ te (pues de hecho irrita los humores)40. a saber. y éste más que el primer aspecto sextil. si a través de las superiores. a saber. porque producen náuseas. si lo haces. pues. en aspecto trigono o sextil. con respecto a Júpiter o a Venus. el León o en Sagitario. Pero que mientras tan­ to esté. reforzarás la virtud atractiva so­ bre todo por medio de cosas ígneas. es­ pecialmente si bordea a Júpiter y al Sol. el Cangrejo. Puedes reforzar también la virtud 105 . si pretendes hacerlo con medicinas líquidas. esto es. los Peces y Escorpión. ¿Deberíamos dar algún consejo acerca de la virtud y del espíritu vital que residen en el corazón? Ya se ha hablado lo suficiente de este tema. los Gemelos. la Balanza y Acuario. al Cangrejo. cuando la Luna. recibe la de Es­ corpión. la Virgen o Capricornio. es decir.primer aspecto trígono con respecto al Sol tiene más fuerza que el segun­ do. Sustentarás tus virtudes digestiva y generativa por medio de los signos de aire. las aéreas a la digestiva. en el Camero. a tu virtud ex­ pulsiva por medio de los signos de agua. debes recibir la influencia de los Peces. cuando la Luna mira a Júpiter o se aproxima a él bajo estos signos de aire. al primero porque daña al estómago y al segundo porque perturba el in­ testino. en fin. Afianzarás la virtud retentiva por medio de cosas térreas. Baste con lo dicho a propósito de la virtud y del espíritu natural que dominan sobre todo en el hígado y se dividen en las cuatro funciones que hemos descrito. puesta en casas o estaciones parecidas. Has de saber que hay una parte del cuerpo que no debe ser irritada. en grado máximo. situada en los signos o en las estaciones ígneas. cuando la Luna. en fin. Evitarás el infausto aspecto de Saturno o de Marte hacia la Lu­ na. Si te propones purgarte por medio de las partes inferiores de tu cuer­ po. que algunos no consideran tanto en qué modo mira al Luna al Sol (de hecho lo mira siempre) sino que tenga muchísima luz. en el Toro. puesta bajo signos de agua. más fuer­ za que el segundo aspecto sextil. mira a Júpiter. sin duda. con medicinas semilíquidas. sobre todo cuando la Luna mira a Júpiter situado en los signos o en las es­ taciones térreas. cuando la Luna. Y ayudarás. las ácueas a la expulsiva. las cosas ígneas ayudan a la virtud atractiva. ayudar en ti a todas estas virtudes. sobre todo cuando va en aumento. pues. a su vez.

Es. pues.animal que domina en la cabeza a través de la sensibilidad y del movi­ miento recurriendo a cosas en primer lugar aéreas. difundidas un poco por doquier. se cree que hume­ dece. luminosos u oscuros. pues. con el añadido de co­ sas ígneas. en la medida de tus posibilidades. pero sin llegar al cansancio. Opino. para oponer tu movimiento a los mo­ vimientos externos que podrían dañarte ocultamente y para imitar. posea muchas de las fuerzas de este último. puesto bajo el Sol. más alejado del Sol. vuélvete a Júpiter. tanto la Lu­ na como Venus le superan. que este planeta muda con tanta faci­ lidad porque no tiene un poder tan excelente como el de Júpiter ni una cua­ lidad preeminente como la de los otros cuerpos celestes en virtud de la cual pudiera ofrecer resistencia a las alteraciones. que a veces Marte imita al Sol en ciertos beneficios y que Venus distribuye con abundancia los dones pro­ pios de la Luna. oponle Venus. sino que has de saber que es más bien aéreo. probable que Mer­ curio. todo tu cuerpo. al hacerlo. pues en tal ca­ so no podría prestar ayuda a los movimientos ni a la rapidez del ingenio. También enseñan. cuando la Luna mira a Júpiter y está en casas o sedes pareci­ das. como acabamos de decir. Y actúa de tal modo que estés siempre en movimiento. el hecho de que caliente mucho se deriva de la na­ turaleza del Sol. Si pudieras reco­ rrer con tus movimientos espacios más amplios. sobre todo cuando se encuentra en Acuario. en efecto. que los planetas tienen efec­ tos contrarios en los diversos confines. En lo que se refiere al calor. calentar muy poco y humedecer. y más en concreto la cabeza. al cielo y podrías entrar en contacto con más fuerzas celestes. cuando temas a Marte. porque asume con facilidad extrema ya las propiedades de las regiones celestes por las que avanza ya la naturaleza de las estrellas que mira1" . Podrás sostener. Haly demuestra que Mercurio mezcla las cua­ lidades de los cuerpos celestes. Ten. puede mudarse con tanta facilidad y ayuda tanto al ingenio. Cuando temas a Saturno. También por este motivo go­ za de tanta movilidad. en fin. En Mercurio. Ampararás las zonas cercanas al corazón si las tienes presentes cuando es­ 106 . si prestas atención a los planetas cuando están en el Camero o cuando cada uno de ellos se encuentra en su domicilio primero. En resumen. según tus fuerzas. en cambio. por lo demás. Acates42 fiel del Sol. Se dice que. el humor es templado y el calor escaso. tal vez no sea inferior a Venus y supera a la Luna. en lo referente al humor. por donde cabe esperar que puedan recibirse de Mercurio dones solares. Y no des­ cuides nunca los confines. en el segundo. forman parte de su propia naturaleza. Te recuerdo en este punto que no debes entender que Mercurio sea ácueo o tèrreo (cosa que yo mismo a veces he imaginado). presente todo esto en tus acciones. seca. En el primer caso. lo que acontece en el cielo. más imitarías. sobre todo si bordea a Júpiter y casi del mismo modo a Mercurio. Dicen. que es el signo más aéreo.

Escorpión. el poleo la artemisa y la mandràgora. Y es aún más seguro que. descu­ biertas por Mercurio. De esta cons- 107 . Capricornio. sin contar con la mi­ rada de la Luna. es decir. salvo que. y es­ pera a que la Luna esté dirigida hacia ellos. Puedes asimismo. En primer lugar. Acuario. y afirman que de él dependen el diamante y la artemisa y que garantiza audacia y victoria. Se tiene la firme con­ vicción de que proporcionan ayuda para la gracia y la dignidad de los príncipes. es decir. que posee la naturaleza de Saturno y de Júpiter. la Cabeza de Algol. mercurial y venusiana. mientras que están más proporcionadas con respecto a las ciudades. jupiterial y saturnal. reflexionando sobre las diversas edades del hombre. acudir en ayuda específica de cada parte del cuerpo en relación con las cuatro edades de la Luna. Es asimismo útil sa­ ber cuáles son las partes del cuerpo relacionadas con cada uno de los pla­ netas en cualquiera de los signos. De ella se dice que ayuda a tener una vista aguda. de Júpiter. tienen grandísimo poder43. marcial y venusiano. es decir. Relacionarás. en el primero y el tercer grado de los Gemelos. Y desde aquí hasta la conjunción es senil. Desde aquí al plenilunio es joven y viril. el estómago y el hígado cuando están en el Cangrejo o en Sagitario o al menos en la Virgen. las Plé­ yades. en el grado duodécimo del Car­ nero. a la medida de un hombre solo. en el Toro. constelación lunar y marcial. pues. de la que dependen el cristal. Es joven desde el novilunio hasta el primer cuarto. aunque debe admitirse que no es fácil que sean muy durables ni de gran importancia. Desde aquí al otro cuarto es a un mismo tiempo viril y senil. en efecto. mientras tanto. elige las estrellas fijas que tie­ nen la naturaleza de las Gracias. En el grado vigésimo segundo de la misma constelación. Enseñan los astrólogos que algunas de las estrellas mayores. los favores duraderos los ofrecen las estrellas fijas. el dia- cedón y la semilla del hinojo. También. Una de ellas es el Ombli­ go de Andrómeda. el marrubio. el Toro. en el grado deci­ motercero de los Gemelos. es decir. si las estrellas fijas miran por sí solas a la Luna. el León. Pues.tán en el León. están des­ proporcionadas por exceso con respecto a la naturaleza humana. salvo tal vez que esta opinión les lleve a engaño. Conseguirás obtener así las influencias requeridas por aquella parte de tu cuerpo concernida. también las tres Gracias se miren entre sí o estén a punto de reunirse o las tres o dos ellas. Si ocurriera que no te es posible esperar a que la Luna se acerque a una dis­ tancia oportuna de los planetas ‘graciosos’. Hay también quienes opinan que sirve para invocar a los demonios. la Luna se acerque en cierto modo a Júpiter o a Venus. Este aspecto de la Luna otorga siem­ pre y de inmediato favores. pero a mi entender esto es una fábula. Aldebarán. en el grado decimoctavo del Toro. con excelentes resultados la edad de la Luna con la edad del cuerpo que se ha de curar si acoges su aspecto con una de las tres Gracias. De éste dependen el zafi­ ro. Venus o el Sol.

y quieren que de él dependan el ágata. que toma al ánimo alegre y sabio y que ex­ pulsa los demonios.(elación quieren hacer depender el rubí. que aleja la melancolía y hace a las personas equilibradas y graciosas. en el quinto grado de la misma constelación se encuentra Córnea. En el grado decimoctavo de la Virgen la Cola de la Osa Mayor. De ella dependen la calcedonia. la mejorana. Entienden que proporciona un buen colorido. saturnales y a la vez marciales. y ase­ guran que aumenta las riquezas y la gloria. el titímalo y la madreselva. En el ter­ cer grado de Sagitario. Le están sometidos el jaspe y el llantén y de él esperan que refuerce la sangre y que aleje toda clase de fiebres. la artemisa y la mandràgora. el girasol y el poleo y que con­ cede abundantes gracias. el Corazón de Escorpión. estrella real. En el grado vigésimo primero del León. la salvia. Es propicia en ascendente y en medio del cielo. en el grado decimoséptimo o decimoctavo de la misma constelación Alchamet44. marcial y jupiterial. la aristoloquia y el azafrán. En el sexto y el séptimo grado del Cangrejo el Can Mayor. la amatista. En los grados decimoquinto o decimosexto de la misma constelación la Espiga. En el gra­ do cuarto de Escorpión Elfeia. Dicen que sus hierbas son la romaza y el beleño. junto con la lengua de rana. En el decimosexto grado de Acuario la Cola de Capricornio. concede la victoria y protege frente a la penuria. la ajedrea y la fumaria. la prímula. que aumenta las riquezas y que protege a los hombres y los edificios. Opinan que aumenta la gracia. pre­ side a la sardónica. al trébol y a la hiedra. que tal vez es la misma estrella y preside al topacio. sa­ turnal y mercurial. En el séptimo grado de Capricornio el Buitre Descen­ dente. Pero según otro cóm­ puto. También en el grado decimoséptimo de la misma constelación el Can Menor. y de igual modo el Ala izquierda en el duodécimo y tal vez en el decimotercero de la misma constelación. Y. la artemisa y la mandràgo­ ra. la castidad y la gloria. El Ala de­ recha del Cuervo. Afirman que su piedra es el imán y sus hierbas la achicoria y la artemisa. venusiano. al romero. la cala­ minta. y que protege contra los ladrones y los hechizos. venusiana y templada. que aumenta la audacia y que puede llegar a ser dañosa. el trébol. finalmente. en el séptimo grado de la Balanza. No doy crédito a quienes dicen que capacita para hacer encanta­ mientos. jupiterial y marcial. venu­ siana y lunar. mercurial y mar­ cial. venusiana y marcial. el Cora­ zón del León. En el gra­ do tercero de los Peces la Espalda del Caballo. De él dependen el crisólito. a la artemisa y a la yerba del dragón y otorga gracia. que preside al berilo. la celidonia y la almáciga. Creen que ayuda en los procesos. jupiterial y marcial El filósofo Thebit45enseña que para capturar el poder de una de las es­ trellas mencionadas ha de tomarse su piedra y su hierba y hacer un anillo 108 . De ella entienden que dependen el granate. venusiana y mercurial. a la sabina. está asociada a la esmeralda. Esta estrella es mercurial. aumenta las riquezas.

opino que esto no afecta tanto al alma o al cuerpo cuanto más bien al espíritu que. incluso cuando contaba ya cien años de edad tenía el aspecto de un joven. así les ocu- 109 . en este sentido. merced a los poderes celestes. que en el libro tercero de la Suma contra los gentiles demuestra que los cuerpos ce­ lestes imprimen en nuestro cuerpo algo en vinud de lo cual estamos incli­ nados a elegir lo que es mejor. además de prestar ayuda a la salud del cuerpo. vivió ciento treinta años. y que se los dio a Apolonio de TianaJf>. como por ejemplo (para utilizar sus mismas palabras). distinguiéndolos según los nombres de los días. y en forma de medicina más que de anillo. En fin.de oro o de plata en el que se engasta la piedra tras habernos puesto bajo la hierba. si estos anillos poseen algún poder de lo alto. «bien nacidos». príncipe de los sa­ bios indios. de acuerdo con Aristóteles. Y que habiendo utilizado el propio Apolonio este mismo don47. incluso en el caso de que no conozcamos ni la razón ni la finalidad48. Podrás rea­ lizar todo esto cuando la Luna entra bajo la estrella y la mira en aspecto trígono o sextil y la estrella avanza hacia la mitad del cielo o en ascenden­ te. más impetuoso y más be­ nigno. El hecho de que prometan anillos que pueden ayudar con­ tra los demonios y contra los enemigos y para conquistar el favor de los príncipes o bien es una fábula o ha sido deducido de la circunstancia de que hacen al espíritu impávido y firme. algunos consiguen singular capacidad y felices resultados en algunas artes. como es obvio. se ve influenciado de modo que se toma más firme y más luminoso. un agricultor en la siembra. el momento propio ya descrito en las líneas preceden­ tes. a los que aplicó los nom­ bres de las siete estrellas. o también apacible. Dami y Filóstrato narran. y utilizarlo interna y externamente tras haber observa­ do. Y cuentan también que este mismo Yarcas dijo a Apolonio que un antepasado suyo. es decir. llama a los hombres «favori­ tos de la fortuna» y. que se po­ nía uno de ellos cada día de la semana. más severo y más alegre. Pero si dijeras que los cuerpos celestes. calentado poco a poco por el anillo. los antiguos han magnificado la importancia de los anillos. tal vez con la ayu­ da de un don celeste de este género. un médico en el ámbito de las curaciones. las piedras y las hierbas relacionadas con una misma estrella. por virtud celeste. Y estas afecciones pasan enteramente al cuerpo y en cierto modo también al alma sensible. que así como las piedras y las hierbas poseen. un soldado en la victoria. que Yarcas. preparó de esta manera siete anillos. que generalmente se­ cunda al cuerpo. filósofo. amable en el servicio y complaciente. en efecto. De todas formas. y que debe llevarse el anillo en contacto con la piel. Dice. la prestan también en pane al ingenio. Y. algunas capaci­ dades admirables que van más allá de su naturaleza elemental. al arte y a la for­ tuna. en efecto. Y añade asimismo que. no estarías en contradicción con nuestro Tomás de Aquino. Yo me inclino por poner todas estas cosas juntas.

debemos esperar y su­ plicar el fruto en primer lugar a Aquel que hizo las cosas celestes y las que están contenidas en el cielo. Marte siete. Marte cinco y otros tantos Saturno. Júpiter ocho. Mercurio ocho. Saturno dos. Mercurio cuatro. dos. los ocho que vienen a conti­ nuación. De hecho. El domicilio de Marte es Escorpión y el Carnero. En el León. para tener una buena salud. ayuden. en un orden parecido. pues. Venus cinco. en fin.ire también a algunas personas en sus artes y sus actividades. Júpiter posee como términos los seis primeros grados. La sede de Mercurio es la Virgen y los Gemelos. les otorgó su virtud y las mueve siempre y las conserva. Mercurio seis. Mercurio sólo en los del aire. al llevar a cabo cualquier obra. Saturno seis. Mercurio ocho. La casa de Saturno es Acuario y Capricornio. Los con­ fines del Sol y de la Luna se marcan siguiendo otro criterio. a los que también denominamos tér­ minos. los Gemelos y el Cangrejo. En el To­ ro. En Escorpión. En la Balanza. otros tantos Venus. Mercurio siete. su exaltación los Peces. No intentamos nada prohibido por la san­ ta religión. el Sol tan sólo en los del fuego. La sede del Sol es el León y su reino el Carnero. a excepción del Sol y de la Luna. el Camero. Júpiter seis. tres. Mercurio siete. Jú­ piter siete. de la manera que sea. En Sagitario. Júpiter siete. Satur­ no cuatro y otros tantos Marte. Mercurio tres. en fin. Sagitario y Capricornio. La casa de Júpiter es Sagitario y los Peces. en el Camero. Venus seis. En el Cangrejo. su exaltación el Toro. La ca­ sa de la Luna es el Cangrejo. Venus. su exaltación la Ba­ lanza. la Balanza. Marte siete. Marte. su exalta­ ción Capricornio. Saturno cuatro. Cuanto a mí. Venus diez. Escor­ pión. poseen en cual­ quier signo ciertos confínes propios. Venus cinco. Mercurio seis. Marte siete. Venus seis. Júpiter cuatro. otros tantos Mercurio. Marte dos. Así. que el Sol y la 110 . La Luna los restantes: Acuario. Saturno. el Toro. En Acuario. En los Ge­ melos. Además. La habitación de Venus es el Toro y la Balanza. Mercurio. el Sol tiene como confines seis signos: el León. tanto internas como externas. En los Peces. los seis siguientes. Marte nueve. Júpiter sie­ te. Saturno seis. En Capricornio. En la Virgen. Mercurio seis. Saturno y Júpiter tie­ ne triplicidad en los signos del fuego y del aire. Saturno cinco. Marte siete. los cinco que siguen y los últimos cinco Saturno. Júpiter siete. no sea que mientras buscamos la salud del cuerpo causemos alguna desventura a la del alma. Venus cuatro. los Peces. Saturno cinco. Mercurio siete. Júpiter cuatro. Marte. la Virgen. y otros tantos Marte. Saturno siete. Todos los planetas. Júpiter cinco. su exaltación o reino el Cangrejo. Venus tiene como confines suyos ocho grados. su reino la Virgen. Piensan. Marte. Saturno seis. co­ mo por medio de medicinas. Venus doce. Júpiter seis. Venus cinco. me bastará con que los cuerpos celestes. Mar­ te cuatro. Venus ocho. Venus y la Luna en los sig­ nos de agua y de tierra. Júpiter doce.

que viene en el cielo a continuación del Sol. la primera cara es la de Marte. Ob­ tendremos la máxima ventaja del recuerdo de estas cosas si. de Venus y de Júpiter. la ter­ cera cara es la de Venus. Una vez completado el número de los planetas. Según el orden de los caldeos49. se opone al as­ cendente. Hemos recordado la dignidad que tienen en los signos zodiacales ca­ da uno de los planetas para que cuantas veces tengamos la intención de hacer o de componer cosas relacionadas con un planeta sepamos «colo­ carle» en su dignidad. Aceptaremos también los confines de Mercurio. La novena cae en medio del cie­ lo. la tercera la del Sol. que en el cielo sigue a Marte. que sigue a Venus. sus caras. que viene después de Mercurio. además de confines.Luna tienen en estos signos su principado y el efecto que los restantes pla­ netas tienen en sus confínes respectivos. pero la duo­ décima cae del ascendente. salvo tal vez cuando nos veamos forzados bien a impedir la disolución y a reprimir el ardor por medio de Saturno o bien a calentar cosas frígidísimas y a sacudir las entumecidas por medio de Marte. al preparar medicinas recurriendo a la benéfica influencia de la Luna. Pero para que todos y cada uno comprendan de qué modo describimos las figuras del cielo en las diversas zonas. a. llamamos primera zona y casa de la vida al signo que surge de oriente. Mercurio está siempre. la primera cara es la de Mercurio. Tras esta viene la undécima. deban «ponerse» en alto si aportan los presagios de nuestra genitura. En el Camero. nos preocupamos de que estos planetas no estén en los confines de Saturno o de Marte. pues en todos los demás casos elegiremos los confines de Júpiter y de Venus. de hecho. la segunda es la de Marte. como son los que sobresalen en in­ genio. Para que los planetas sean poderosos es necesario tenerlos en los ángulos o de oriente o de occidente o en medio respecto de las dos partes del cielo. En el Toro. lleno de Apolo. que resulta ser la décima casa. de modo que la séptima casa es el signo que. la segunda la del Sol. hay que volver a este último. la segunda es la de la Luna. Al que aparece a continuación lo denominamos segunda y tercera zona. sobre todo en el caso de que haya tenido el pre­ dominio en el aniversario de nuestro nacimiento. pero sobre todo en el ángulo del as­ ili . Tras éste viene la octava zona. la tercera de Saturno. siguiendo este mismo orden. descendiendo ya a occidente. y así las restantes. que de otra suerte tendríamos que «colocar» abajo. son moderadamente so­ lares. en su vida profesional o en la elocuencia. que podrán ayudar en primer término a las personas mercuriales. En los signos tienen los planetas. de tal suerte que tam­ bién Saturno o Marte. la primera cara es la de Júpiter. porque cada uno de ellos ocupa diez grados de un signo. En los Gemelos. y así en todo lo restante. quien sigue natural­ mente Saturno. que los griegos llaman decanos. Ni debemos olvi­ dar que personas muy mercuriales.

en efecto. el planeta dominante] es infausto. que un signo o un planeta es desafortunado a causa de Saturno o de Marte si no son sus propios domicilios o reinos cuando na­ turalmente o están allí o miran allí en oposición o en cuadratura. la vulva y el útero. o su señor [es decir. la Virgen los intestinos y el fondo del estómago. el estómago y el hígado. Además. los pulmones. Acuario las piernas y las tibias. Y deci­ mos que se miran en oposición aquellos planetas -o aquellos astros. ale­ ja. los acogen como hemos dicho. los planetas propicios ayudan con mayor eficacia cuando además del aspecto sextil o trígono y de la conjunción. te guardarás de tocar con un hierro o con fuego o con ventosas una par­ te del cuerpo cuando la Luna pasa bajo el reino correspondiente a la misma. o al menos en las zonas que vienen inmediatamente a continuación de los ángulos. Escorpión los genitales. junto con el Camero. el dorso y las costillas posteriores. el espacio de tres signos. que está en medio del cielo. la cabeza y en él mira tu 112 . si confías en Ptolomeo50. Capricornio las rodillas. los planetas temen la conjunción con el Sol y disfrutan en su aspecto trígono o sextil. prescriben que se rechace el tipo saturnal y el marcial y que se busque aquel en cuya genitura la sexta casa ha sido de al­ guna manera afortunada por el aspecto del Sol o a causa de Venus o de Jú­ piter. los astrólogos quieren que se tengan en la mente dos reglas: la una con-relación al enfermo y la otra al médico. por tanto. A este propósito. la oposición y la cuadratura cuando los acogen como hués­ pedes en su domicilio o reino o término. que el Sol goza de la zona nona. por tanto. el Toro el cuello. aunque sea ya descendente. Procurarás. Decimos. el León el corazón. Saturno y Marte perjudican menos a los restantes planetas por la conjunción. el estómago y los músculos. y la Luna también en la zona tercera.cendente o de la décima casa. Afirman. En efecto. esto es. el Cangrejo el pecho. pues. En cualquier ca­ so. la Balanza los riñones [el fémur] y las nalgas. reforzar este miembro de modo pertinente y propicio. los Peces los pies. al médico del enfermo. la Luna hace aumentar los humores en dicha parte del cuerpo y esta afluencia impide la consolidación del miembro en cuestión y debilita la fuerza de esta zona. los Gemelos los brazos y la espalda. Del mismo modo. también este signo señala para ti. sobre la cabe­ za. Resulta. Entonces. sin embargo. Teniendo bien presente este orden. aplicando externa o inter­ namente algunos remedios adecuados. De to­ das formas. Cuando la séptima casa de un enfermo es desafortunada a causa de Satur­ no o de Marte. que cae desde la mitad del cielo. necesario recordar que el Carnero preside la ca­ beza y la cara. Ayuda también conocer qué signo ha sido ascendente en el momento de tu nacimiento.entre los que discurre el intervalo máximo y en cuadratura cuando distan el uno del otro una cuarta parte del cielo. si estás a punto de elegir un médico. Sagita­ rio el fémur y la región bajo la ingle.

a saber. Si. preparado y purificado según las reglas con me­ dios naturales. retomaremos al espíritu. que son como la cabeza o el corazón o los ojos del mundo. en cuanto que están más cerca del alma. Esta vida común tiene un vigor mucho mayor sobre la tierra en los cuerpos más sutiles. Se halla asimismo difundida en las conchas vivas adheridas a la tierra y a las piedras. cuando la Luna pasa al Carnero es el momento oportuno para los baños y los lavados. Esta vida del mundo. Concluyamos. por medio 113 . Refiriéndose. sucede lo contrario. en fin. Aunque es necesario saberlo. todas nuestras observaciones. a que nuestro espíritu. resulta muy prolijo reseñar qué parte del cuerpo está presidida por uno de los planetas en cada uno de los signos. Cuando pasa al Cangrejo. Y vivifica. A la hora de purgar el bajo vientre no debes ignorar el precepto de Ptolomeo51. acoja en sí. que son como a modo de los pelos y los cabellos de su cuerpo. más aún que a la tierra y al agua. es malo tomar medicinas. los cuerpos celestes. sobre todo si el señor del signo que asciende en aquel momento se aproxima a un planeta que corre por debajo de la tierra. No ba­ ñarse cuando está en el Escorpión. con Galeno52 que la astrologia le es necesaria al médico. el aire y el fue­ go sus seres vivientes y tienen movimiento. Está oculta en las piedras y en los metales. el máximo posible del espíritu mismo de la vida del mundo. Hay quienes ni prohíben ni prescriben administrar una medicina que suelta el vientre. con buenos resultados. dice que es cierto lo que piensan los egipcios. todo lo más posible. a través de los rayos de las estrellas oportu­ namente recibidos. En virtud de este vigor íntimo poseen el agua. el señor del ascendente está en con­ junción sobre la cabeza con el planeta que ocupa la mitad del cielo. Esta vida sostiene y agita con un movimiento incesante al aire y al fuego. en efecto.cabeza la Luna. A esto es a lo que tienden. ambos reciben benéficas influencias. Además. No provocar vómitos cuando está en el León. en efecto. Aprobamos tomar una medicina purgante cuando la Luna es­ tá en el Cangrejo. no tanto de una vida propia cuanto más bien de la mis­ ma vida común del todo. pero si se unen los de Saturno o Mar­ te. Pero como ya hemos divagado con excesiva proli­ jidad. en los Peces o en Escorpión. sobre todo en forma de electuario. en cambio. a los días críticos. Todos estos seres viven. Cuando está en la Balanza resulta adecuado para las lavativas. inserta en todas las cosas. se pue­ de extraer sangre y tomar medicinas. has­ ta tal punto que si los rayos de Júpiter o Venus se mezclan con la Luna. que la Luna indica día tras día la condición tanto del enfermo como del sano. a la vida y a las Gracias. es útil. y lo mismo cuando está en Acuario. en realidad. en fin. se pro­ vocarán al punto náuseas y vómitos. se propaga de manera evidente en las hierbas y en los árboles. cuando está en los Peces. en cambio. Cuando está en Capri­ cornio. en los dientes y en los huesos. Y así.

Te moverás con la mayor frecuencia posible entre plantas suavemente aromáticas o al menos no malolientes. evitas ante todo las excesivas turbulencias atmosféricas. De hecho. sea más saludable para los hombres la posición de las estrellas. moverte en este ambiente con mayor frecuencia cuando. fácilmente restablecen también el cuerpo y ayudan de admirable manera al alma. sobre todo si te nu­ tres y te sustentas con alimentos todavía vivos y frescos y como aún adhe­ ridos a la madre tierra. además del aire templado y sereno. en la medida de tus fuerzas. junto al movimiento del agua esplendente o también del aire sereno y del fuego un poco distante y del cielo. siempre que pue­ das hacerlo con seguridad y comodidad. las flores. recoge­ rás también el movimiento de la vida del mundo si también tú mismo te mueves levemente y casi de un modo parecido. Con ellos ve. Elegirás los lugares más fragantes. y más puros. De este modo te alcanzan por doquier. Procura­ rás. serenas y tem­ pladas. al verlas. sin dificultad. añado. te acaricia libremente mientras paseas de día bajo el cielo y te demoras en lugares abiertos y elevados. las cosas inferiores y. 114 .de las estrellas. Entre estas plan­ tas al aire libre deambularás largo tiempo durante el día. intermedio entre el cuerpo y el alma. como el avestruz. Tu espíritu.los bienes celestes y de toda la naturaleza están distribuidos para nosotros en cosas y lugares dispersos y diversos y es necesario disfrutar de todos ellos. evitando el vértigo. las sostiene y. Puedes de igual modo absorber una gran parte del espíritu del mundo si recurres a menudo a las plantas y a cosas vivientes. Por tanto. al modo que ya hemos indicado en otro lugar. el movimiento mismo del aire. muy pare­ cido por su misma naturaleza a las fragancias de este género. donde puedas cambiar de puesto todos los días y moverte casi de continuo y despacio. en regiones altas. que a través del espíritu. penetra puro en ti y comunica a tu espíritu de maravillosa manera el movimiento y el vigor del mundo. trazando. He dicho exactamente que «de día». pues. además. difunde por doquier rayos no sólo visibles sino también capaces de ver. to­ das las hierbas. más aún. Con este aroma como soplo y espíritu de la vida del mundo recrean y transmiten vigor. los árboles. Aconsejo cambiar de lugar porque -aparte el placer que proporciona el hacerlo. al tocarlas. que es conti­ nuo sobre la tierra. ios rayos del Sol y de las estrellas e inundan tu espíritu con el espíritu del mundo que brota con ímpetu y resplandece con abundancia a través de los rayos. paseando muy a menudo a cielo abierto. aunque a veces es tan ligero y constante que hay quie­ nes a duras penas lo perciben. aunque a veces apenas lo advertimos. genera y forma y mueve des­ de todas partes. recorriendo con la mi­ rada las cosas celestes y dirigiendo a ellas la mente. los frutos exhalan un aroma. Ayudará asimismo disfrutar del aire diurno sobre todo si. como por medio de ojos. algunos giros. Pero es que. porque sabemos con cer­ teza que el aire nocturno es enemigo de los espíritus.

cuando se trata del espíritu animal y está en posición desfavorable Mercurio. Es tam­ bién solar. por ser tan móvil y por mudar y adquirir nuevas formas con tanta facilidad. las cosas lunares. dado que está en fermento. entra. las marciales por su sequedad y por el calor que consume. Cuando. el espíritu natural está asignado propiamente a Júpiter. la naturaleza del espíritu es considerada en primer lugar como jupiterial y solar. es­ túpido por efecto de Saturno. si su patrón se encuentra en aquel momento en posición desafortunada o débil. se la considera como sin lugar a dudas solar. jupiterial. Así acontece. en cuanto que son más densas y más húmedas. como venusiana. a saber. la misma Venus. Así pues. porque Júpiter lo infunde de hecho cuando templa en sí el gran poder del Sol. porque es cá­ lida y húmeda y más sobreabunda en calor que en humor y porque nace de la sangre y se la define como vapor sanguíneo. apenas entrada. tal como compete a su misión. La calidad del espíritu es. lo difunde. se expande. Pero de acuerdo con una importante distinción. si se considera el paraíso y el disfrute del fruto de la vida descrito por Moisés53 e igualmente la vida descrita por Platón en Fedón5a. En re­ sumen. pues en caso contrario sería. en cierto mo­ do. se abre al placer de todos los sentidos y huye del dolor. Las cosas muy saturnales y demasiado marciales son ya por su propia naturaleza enemigas del espíritu. Pero pasemos a la naturaleza del espíritu. furioso por efecto de Marte y obtuso por efecto de la Luna. Y como sirve al alma mediante la sensibilidad y la imaginación. la virtud de Venus. Y es jupiterial por una razón ulterior. en cierto modo. el vital al Sol y el animal a Mercurio. a tra­ vés de ella. se transporta y se difunde en la prole. Posee también en sí. pues. porque se nos infunde en el tiempo de Júpiter.Prescindo aquí del hecho de que la variedad mantiene alejado el hastío. pues de hecho ya la misma palabra “venéreo’ se des­ borda. la situación pide que se ayude a uno de los tres espíritus. que es muy sutil y resplandeciente y que nace del corazón. en el espíritu y. sin duda. poco menos que venenos: las saturnales por su extremada frialdad y sequedad. se le considera solar y mercurial y se muestra por do­ quier mercurial. venusiano y solar. que tiene tanta autoridad sobre dicho espíritu que se dice que con su caduceo ora despierta ora ador­ 115 . llegarás a comprender que las cosas que de­ cimos son verdaderas. de Marte y de la Luna. amiga del placer. puesto que el espíritu ayu­ da al cuerpo para la vida y el movimiento y la propagación. sobre todo. no te será fácil ser útil a tu mísero cliente. así como lo que dice Plinio acerca de los pueblos que viven a base de fragancias55. y para decirlo brevemente. De ordinario. Además. que es enemigo de los espíritus y propio de Saturno y causa placer y. por así decirlo. un espíritu sano no tiene mucho de Sa­ turno. están muy alejadas de la naturaleza. luego como mer­ curial y también. a menudo. sutil y vo­ látil del espíritu. Por este motivo. es tenido por jupiterial. En suma.

aunque a veces son ne­ cesarias para amortiguar su excesiva sutileza. el vino fragante. común a todas estas cosas una cierta dulzura en el sabor y una cierta gracia. pues. delicada al tacto y en cierto sentido blanda o a al menos no dura ni rugosa y también. además. pla­ centera. obtendrás poco provecho. de las uvas pasas. la pena procurar hacer gran uso de cosas jupiteriales. una cualidad ni del todo aguda ni del todo obtusa. sino intermedia. del almidón.mece a los animales. adelgazarás el espíritu y al final lo secarás hasta el punto de disolver­ lo. de la avellana. con todo. Puede ocurrir. a la contemplación de las cosas más secre­ tas y más elevadas. la naturaleza del espíritu se crea y se recrea sobre todo a partir de las cosas que muestran conformidad con estos cuatro planetas. Si es insípida o un tanto austera. aunque en contadas ocasiones. bien calentándolo cuando hay necesidad. Tú. Si confías tan sólo en las cosas mercuriales. En realidad. de faisán o de pavo. Hablando con propiedad. que acaricia el oído y alegra el pensamiento. poco a poco lo disolverás y le harás obtuso. no sólo procurarás que su patrón sea favorable y poderoso sino que. el azúcar blanquísimo y el trigo igualmente blanquísimo. del regaliz. Pertenece asimismo a Júpiter la hierba del maná. éstas últimas son en cierto sentido comunes a todos. mira más a Mercurio. se la considera jupite- rial. 116 . Si te diriges con este mismo talante a cualquier cosa venusiana. de la yema de huevo. Tales cosas no ayudan mucho al espíritu. Sí la dulzura es manifiesta y sutil y tiene un poco de sabor áspero y penetrante. sino que siente siempre la llamada desde lo exterior a lo interior y a menudo desde lo ínfimo a lo sublime y conduce. de las carnes de pollo. Todos estos pla­ netas sienten un aprecio común por las cosas que tienen una sustancia ni demasiado ígnea ni del todo tèrrea ni simplemente ácuea. del pistacho. por tanto. es decir. que mostrando ya un aspecto o ya otro. Pero si te vuelves intensamente y sin distinciones a cualquier realidad so­ lar. suave al olfato. Merecerá. pues. debilitarlo o reforzarlo. a la inversa. De he­ cho. de perdices y similares y asimismo las raíces del ben y del helenio. claro. se relaciona más con Venus. agradable a la vista. pues. Es. siempre que quieras curar a uno de estos tres espíritus. del piñón. elegirás el momento en que la Luna esté dispuesta hacia él de modo oportuno. agitarlo o calmarlo. mezclarles las otras con moderación y recurrir con mayor frecuencia a las realidades que o bien son comparti­ das por todos estos planetas o son propias y específicas de Júpiter. la sustancia del espíritu no se crea ni se recrea por la sola influencia de Saturno. y de ma­ nera parecida. un tanto dulce y áspero. reteniéndolo si es demasiado volátil. Se aviene bien con esta dulzura la sustancia de las almendras dulces. Si esta dulzura es casi ácuea y al mismo tiempo pingüe. o excitándolo y dilatándolo o. pue­ de en cierto modo embotar o agudizar el ingenio. dulce al gusto. que la fuerza de Marte o de Saturno ayude al espíritu como una medicina.

en fin. como el del jengibre fresco o el de la canela o del hinojo dulce o el de la dorónica. El ám­ bar es solar y jupiterial en grado máximo. las voces con el animal. más que ninguna otra cosa. así como la nuez moscada fresca. pues son de hecho hermanos de los sabores. un tanto de amarillo áureo. Son poderosos también en los metales. en cambio. su sabor y su olor es casi como el del me­ locotón áureo o el de la pera o de la naranja y el de un ligero y leve vi­ no malvasia. los de oro puro. Todas las cosas fragantes y aromáticas. depen­ den más de las estrellas. el gusto. tales como los de las violetas. a los olores y a las voces. Los colores acuosos. si son vivos o al menos sedosos. Todos los colores. están relacionados con Júpiter. las figuras. verdes. las rosas. por el sabor. los colores. Son solares las especias y el almizcle. Los colores del zafiro. las más obtusas más bien a Venus y a Mercurio. se refieren a Venus. no para el gusto ni para la vista. sin du­ da. y a Júpiter más propiamente las cosas templadas para el olfa­ to. Parecido criterio se sigue para distinguir los olores. blancos. si bien las más agudas de en­ tre ellas pertenecen más al Sol. estas cuatro cosas. pero para el olfato. Ésta es. incluso aunque en razón de su color y de su olor los astró­ logos lo dedican a todas las Gracias. También el movimiento alegre o melancólico o constante del ánimo hace que el es­ 117 . y lo mismo los purpúreos y áureos mezclados con plata y madreselva. Pero retornando a Júpiter. Todos los sonidos y los cantos agradables y ligeros se relacionan con las Gracias y con Mercurio. corresponden tanto a Júpiter. No debes maravillarte por el hecho de que atribuyamos mucha im­ portancia a los colores.a condición de reforzarla infundiéndole el poder del mirobálano. en cuanto que son portadoras de olores agradables. Y lo mismo puede afirmarse de los colores. cuanto están solas. se considera que es solar. en las pie­ dras y en los vidrios por su semejanza con las realidades celestes. los purpúreos y luminosos aluden al Sol. la vista y el tacto. a los que también se les llama aéreos. los olores más con el vi­ tal y el animal. Son jupiteriales en gra­ do máximo todas las cosas de las que en el libro Sobre la larga vida he­ mos dicho que conservan la juventud y son saludables para los viejos. Los amarillos esplendentes. El azafrán es solar bajo todos sus aspectos. Pe­ ro si la dulzura es poca y tiene mucho de ácido o de áspero o también algo de amargo. que ayuda ciertamente. en cambio. son más bien solares. Los sabores se relacio­ nan de hecho sobre todo con el espíritu natural. pues en caso contrario pertenece por un igual a Venus y a Júpiter. se relacio­ na propiamente con el Sol. la sustancia y la dulzura propia de Júpiter. los lirios y de igual modo los olores de este género. a crear y recrear el espíritu. cuando se saborean estas cosas sazonadas con mucho azúcar. a Venus y a Mercurio como al Sol. De hecho. la Luna y Mercurio. mientras que los más amenazantes y lacrimosos prefieren a Marte y Saturno.

en el segundo del Sol con Júpiter. en virtud de su misma naturale­ za. conformidad con ellas. el calor del corazón y del hígado supera el frío del cerebro. en el cuar­ to de Saturno. en el tercero de la Luna con Saturno. deducimos que la armonía que se forma con todas ellas juntas se dirige a lo cálido y húmedo. también del calor y de la sequedad del corazón. recibe al instante. en el cuarto de la Luna cuando entra en conjunción con Venus y con Mer­ curio. en el tercero de Marte con el Sol. La humedad en el primer grado es de Mercurio con Júpiter. a través de sus rayos. El frío es en el primer grado de Venus. de modo que allí el calor predomina so­ bre el frío. se oyen. Recordad que el calor en el primer gra­ do es de Júpiter. En suma. Y tal como son ellos mismos. en el cuarto de Marte. De parecida manera. el calor y el humor prevalecen sobre el frío y la sequedad. y de igual modo el humor del hígado y del cerebro supera la se­ 118 . entendemos que se adapta a ellas no sólo por me­ dio de las cualidades que se ven. y lo mismo del calor y del humor del hígado.píritu se mueva a su semejanza: en primer lugar el espíritu animal. En de­ finitiva. Como ocurre en el cuerpo sano de un indi­ viduo acorde (temperatus) con la armonía de los cuerpos celestes. a partir de las cualidades de los planetas que Ptolomeo describe en su Cuatripartito5b. gran­ dísima y cercana a nosotros. en fin. Por consiguiente. Y. en el segundo de la Luna. parecidos a la luz y. puesto que por medio de las cosas que son propias de las Gracias ha quedado el espíritu oportuna­ mente expuesto a sus influencias y tiene. la humedad de la Luna y de Venus. se gustan. La sequedad es en el primer grado de Júpiter. el natural. en el tercero del Sol con Marte. en el tercero de la Luna con Venus. son movidos por medio de estas cosas e inmedia­ tamente formados en ambas partes. en el segundo de Mer­ curio con el Sol. los maravillosos dones de las Gracias. sino tam­ bién por medio de las que se tocan. superan la gran se­ quedad de Saturno y de Marte y la templada del Sol. por consiguiente. a los colores y a las voces del aire y a los olores y los mo­ vimientos del alma. y la templada de Júpiter. por medio de éste el vital y por medio de este último. así como del frió y del humor del cerebro. incluida la calidad del cuerpo. así ha­ cen que sea también a su vez y en cierto modo la condición del alma y del todo. se huelen. De hecho. El gran calor de Marte y del Sol y el moderado de Júpiter superan la intensa frialdad de Saturno y de Venus y la escasa de la Luna. e igualmente el ca­ lor predomina sobre el humor. con un moderado predomi­ nio del calor. en fin. se deriva una com­ plexión que inclina hacia el calor y el humor. en el segundo de Venus con la Luna. en el cuarto de Marte con Saturno. ya sean los que están difundidos por doquier o los que son hermanos de di­ cho espíritu. Cuando decimos que el espíritu está expuesto a las Gracias por medio de cosas propias de éstas. dado que todos los espíritus son por su propia naturaleza en cier­ to modo ígneos y aéreos y luminosos y móviles.

el topacio. que nuestro espíritu se prepara para las realidades celestes solamente a través de las cualidades de las cosas co­ nocidas por medio de los sentidos. el rubí. que templa a Saturno. agudizan los sentidos y ayudan al ingenio y a la memoria. Y de parecida manera las otras piedras. el zafiro. a través de un cierto temperamento inclinado al calor y al humor. la razón de que la esmeralda. En realidad. de Venus. ¿Para qué todo esto? Para que recuerdes que nuestro espíritu y nuestro cuerpo. por lo demás. pueden adaptarse a las re­ alidades celestes y pretender beneficios para sí. De igual modo. mientras que la inserta en la forma es muy eficaz incluso con una cantidad de materia muy pequeña. por tanto. salvo al fuego que. se sigue que se derivan específicamente de la vida y del espíritu del mundo a través de los rayos de las estrellas y que. pare­ cida a aquella de la que hemos dicho que se deriva de los planetas. y a Mercurio. Ésta es. también por medio de las estrellas es alcanzado el espíritu de la manera más abundante y más inmediata que es posible y está ex­ puesto con intensidad a las influencias celestes. en verdad. con todo. el jacinto. gracias en primer lugar a Júpiter. arma a los espíritus contra el mal caduco con un vapor infuso dentro de ellos. Consa- 119 . sino también. es evidentemente muy celeste. el coral y la calcedonia son eficaces contra las ase­ chanzas de la bilis negra por el poder de Júpiter y. Para que la vir­ tud propia de la materia consiga un buen efecto necesita mucha materia. sobre todo. al tocar la car­ ne. Y también por este mismo motivo. no faltará quien piense que éste era el árbol del paraíso capaz de prolongar la vida. el cuemo del unicornio. sin duda.quedad del corazón. ya sea estable por naturaleza o buscado con arte. No estamos diciendo. Y. en virtud de ciertas propiedades infusas en las cosas por el cielo que permanecen ocultas a nuestros sentidos y son incluso a duras penas percibidas por la ra­ zón. los astrólogos entienden que éstos son parecidos a aquéllas57. Por una cierta propiedad de este gé­ nero conservan los mirobálanos la juventud. y mucho más. Que estas cosas y otras parecidas produzcan estos efectos por virtud celeste lo prueba el hecho de que in­ cluso tomadas en cantidades muy pequeñas poseen no pequeña eficacia. están ocultamente adornados de las propiedades de las Gracias. Gracias a una virtud de este género la peonía de Febo. Como estas propiedades y sus efectos no pueden encontrarse de he­ cho en la virtud de los elementos. Y esto es algo que casi nunca se le concede a una cualidad elemental. No quisiera yo que pasáramos por alto el hecho de que de las estrellas fijas se deriva una armonía común a todos los seres. emanan sus poderes no solo cuando se les consume por vía interna sino también cuando se calientan al contacto con la carne e infunden de este modo en los espíritus la fuerza celeste con que se de­ fienden contra la peste y los venenos. pero sobre todo la piedra que los árabes llaman bezoar. amigo de los sentidos.

que no es tan débil y mudable que pueda conseguirse. como ocurre con el mirobálano. el sauzgatillo reprime los movimientos venéreos.gran a Mercurio el ágata. pues de hecho restringe el bajo vientre. estos poderes: la primera mantiene alejada la parálisis. colocadas cerca de la vulva. Ni tampoco muda del todo y al instante la naturaleza del veneno. la virtud de contrarrestar los venenos y de extraer el hierro de las heridas. La eti- tes y la piedra de águila poseen. dilate el espíri­ tu y suscite la risa. aromática y clara. Por virtud del Sol. que de ma­ ravillosa manera impide la putrefacción y la disolución y corrobora el espí­ ritu. por consiguiente. La ruda y la zedoaria actúan a modo de triaca contra los venenos. bebiendo todos los días vino con una hoja. que es muy sutil y mudable y afín. Se dice que la ver­ bena favorece la profecía. según una cierta proporción. Rhazés afirma y Serapión59confirma que han sido muchas veces testigos de esta experiencia. no son tan sólo efectos admirables del poder oculto del Sol. sino también una virtud muy astringente y un tanto aromática. sutil. si no. Si lo posee. de tal suerte que tras haber adquirido la ca­ pacidad de actuar junto con la triaca como con un instrumento. el cincoenrama resiste los vene­ nos y. que el azafrán se dirija hacia el corazón. el jengibre añadido a los alimentos mantiene alejados los síncopes. la pérdida de memoria y el te­ mor. difusiva. La genciana apla­ ca la rabia de los perros y pone en fuga a las serpientes. en verdad. de qué modo acude la triaca en ayu­ da contra el veneno. al propio veneno. concedida por Febo. La salvia y la menta. Por el poder de Júpiter. otorgado por Lucina. por virtud de Júpiter. en el que. mientras que el jaspe detiene la sangre. tienen. para consolidar el cuerpo y el espíritu. el poder de que. en parte lo transforma y en parte lo 120 . aceleran y facilitan los partos. Debido a su pureza. con tres hojas las tercianas. las expiaciones y la vista. Escribe Serapión58que quien lleva un jacinto o un sello he­ cho con esta piedra está protegido contra el rayo. el que traspasó a Pitón60. y añade que este poder es muy conocido. Tal vez también el díctamo de Creta posea. sino que a esta misma finalidad tiende la naturaleza misma del azafrán. es decir. la alegría. Y. Dime. con cuatro las cuartanas. por Venus y la Luna. entendemos que lo ha recibido de Júpiter. por su parte. No expulsa el veneno. los sacerdotes en la Antigüedad utilizaban esta hierba para sus abluciones. re­ forzada por la propiedad oculta. El incienso refuerza el espíritu vital y el animal contra el torpor. se alza en parte con la victoria sobre el veneno. cura la fiebre de un día. y por esta razón los estudiosos de la naturaleza concuerdan en afirmar que ayuda a la facundia y a la vista y es remedio con­ tra los venenos. Pero lo que digo de las sustancias simples quiero que se aplique igual­ mente a las compuestas. Por esta misma virtud. Lo que hace es re­ forzar el espíritu vital. no actúa solamente la virtud celeste. la segunda refuerza con su fragancia el ánimo. Suelen ser admirables los efectos cuando la propiedad de un elemento es afín y viene.

a la que acabo de referirme. en algunas de sus partes. propia de los elementos. De estas tres. así también están referidos al tiempo el movimiento y la acción. el momento oportuno para prepararla a partir de la observación de las cosas celestes. de tal modo que distribuye de forma conveniente a cada cuerpo y a cada acción el lugar y el tiempo adecuados. además. La celeste. es. un evento muy concretos sólo son eficaces y alcanzan plenamen­ te su objetivo cuando la armonía de los cuerpos celestes concuerda por do­ quier para alcanzar aquel mismo objetivo. Luego otra propiedad. así también una acción natural. Se considera que esta armonía posee tal poder que extiende a menudo su maravillosa virtud no sólo a las fatigas de los agricultores y a los fármacos preparados por los médicos con hierbas y aromas. al parecer. por tanto. Pues. en fin. sin duda. Y así como hay cosas que de hecho no nacen felizmente. Esto es lo que da a entender Sócrates en Alcibiades61 y lo que explica Pro- cío62.mantiene alejado de las visceras precordiales. sino que se eligiera. Y Pitágoras. La virtud de la que acabo de decir que es adquirida del cielo sería mu­ cho más maravillosa aún si no sólo se derivara de una proporción jupite­ rial o solar y de cosas asimismo solares y jupiteriales. 121 . Hay. evidente que la triaca adquiere un admirable poder contra la vejez que se acerca y contra el veneno porque en ella las tres vir­ tudes tienden juntas al mismo efecto. del mismo modo que un cuerpo está re­ ferido a un lugar y a un tiempo. además. Pero ¿en qué proporción o por qué virtud produce la triaca estos efectos? Por una virtud y una propor­ ción jupiterial y al mismo tiempo solar que la triaca reivindica. un movi­ miento. aplica justamente al bien mis­ mo y a la perfección el término “oportunidad’53. como suya propia a partir de la mezcla de muchas cosas mezcladas entre sí según una proporción muy precisa. en efecto. Hay en ella. Y así como ciertos cuerpos y sus formas se cons­ tituyen y se conservan en determinados lugares y tiempos. La primera reconforta el espíritu. considerando todo esto. más propia de los elementos que celeste. así también al­ gunas acciones obtienen eficacia de ciertos tiempos que les son propios. la segunda lo sostiene. de hecho. una propiedad que ayuda a la predicha virtud a alcanzar el mismo efecto. en efecto. sino también a las imágenes fabricadas por los astrólo­ gos a partir de piedras y metales. otra virtud. una es celeste y adqui­ rida a través de la mezcla artificiosa. pero también de tal naturaleza que ayuda a fortificar el espíritu. una triple virtud. sino que se forman y se conservan sólo en lugares y tiempos bien precisos. Es. también ce­ leste. la otra es también celeste pero natu­ ralmente inserta en sus componentes constitutivos y la tercera. tanto pa­ ra Pitágoras como para Platón64 el primer principio es la medida de todas las cosas. Pues. que se encuentra en primer lugar en las hierbas y en los aromas se­ lectos de que está compuesta según la regla. Me refiero a la cualidad astringente y a la aromática.

Las imágenes requieren un capítulo aparte. para ayudar. Y de esta misma manera descendieron a aquellas estatuas también las almas de un cierto Febo y de Isis y Osiris. E incluso los magos. Tiene parecido con este relato aquel de Prometeo. Y de parecida manera la imagen eficaz de un escorpión cuando la Luna entra en el signo de Escorpión y dicho signo ocupa uno de los cuatro ángulos. porque también el platónico Pselo las condena y se burla de ellas. las fórmulas mágicas. las almas de los demonios y el alma de su antepasa­ do Mercurio. por Arquitas69. en la que se había en­ gastado también un zafiro. había hecho imágenes dotadas de movimiento. que robó la vida y la luz celeste con una imagen de barro71. se servían de una esfera de oro decorada con los caracteres de las cosas celestes. Ptolomeo dice en el Centiloquio que las imágenes de las cosas infe­ riores están sujetas a las figuras celestes y que los sabios antiguos solían fabricar ciertas imágenes cuando los planetas entraban en el cielo en figu­ ras parecidas. Y testifica que así se hacía en su tiempo en Egipto y que él mismo presenció cómo con un sello con la imagen de un escorpión hecha en una piedra bezoar se imprimió la figura en el incienso que luego fue administrado como bebida a un hombre que había sido picado por un escorpión. insertando en ellas. Hasta los hebreos educados en Egipto apren­ dieron a construir un becerro de oro. Y con esta sentencia parece corroborar tanto el poder de los cuerpos celestes como el del arbitrio de nuestra elección. no sé de qué modo. Pero dejo de lado. También Alberto Magno dice en el Espejo: «La libertad del arbitrio no es­ tá forzada por la elección de las horas mejores sino que lo que ocurre es que descuidar la elección de la hora en que se inician las grandes empre­ sas es más precipitación del arbitrio que libertad»66. y al instante quedó curado. en los momentos propicios. mientras pronunciaban encantamientos72. Y de igual modo aquéllas de las que dice Trismegisto70 que solían hacer los egipcios con determinadas materias mundanas. y con sumo gusto. Y lo confir­ ma Haly cuando dice que puede fabricarse la imagen útil de una serpiente cuando la Luna entre en el signo de la Serpiente celeste o lo mira con as­ pecto propicio. Todo lo concerniente a la elección de las horas para las acciones y las obras está plenamente confir­ mado por las palabras de Ptolomeo cuando dice en el Centiloquio: «Quien elige lo mejor no parece diferenciarse en nada de quien posee por natura­ leza esta misma cosa»65. siguiendo las ideas de sus propios as- 122 . la hacían girar con una correa hecha de cuero de toro. Que tales cosas puedan hacerse con provecho lo afirma el médico Hahamed y lo confirma Serapión68. como ejemplares de las realidades inferiores67. Haly cuenta también que conoció allí a un hombre sabio que. para evocar el espíritu de Hécate. seguidores de Zoroastro. como la que leemos que fue confeccionada. con un procedi­ miento parecido. pero también para dañar a los hombres.

afirma que las imágenes son eficaces. en cambio. cuando han sido recogidas de varios lugares y compuestas de forma opor­ tuna y conveniente. La ma­ dera. los ungüentos y los electuarios preparados de modo y en tiempo oportunos re­ ciben las influencias celestes con mayor facilidad y rapidez que las mate­ rias más duras con las que se hacen de ordinario las imágenes o bien por­ que son asumidos por vía interna cuando han recibido ya las influencias celestes y se transforman en nosotros o. los cien dones del Sol y de Júpiter estuvieran esparcidos por cien plantas y anima­ les y cosas parecidas y tú pudieras reunir estas cien cosas por ti conocidas y componerlas en una forma única en la que te parecerá que tienes casi to­ do el Sol y todo Júpiter. a saber. Es precisamente su dureza la que les per- 123 . además. El propio Porfirio. Como si. Jámblico75 confir­ ma que en las materias naturalmente conformes con los seres superiores. en su carta a Anebo74. Sabes con certeza que una naturaleza inferior no puede captar en un solo ser todas las energías de una naturaleza superior. infausto para los judíos73. y añade que los de­ monios aéreos acostumbran insinuarse a través de ciertos vapores especí­ ficos que exhalan a partir de fumigaciones apropiadas. ui Por lo demás. según el juicio de quien los prepara. parecen tener una explicación más convincente y conocida que la de las imágenes. líquidos. Las piedras y los metales. al menos. aunque parecen ser más bien duros a la hora de recibir el don del cielo.trólogos. ungüentos. indudable que. y por esto dichas energías están en nuestro mundo dispersas en varias na­ turalezas y pueden ser reagrupadas con mayor facilidad por medio de las operaciones de los médicos y con prácticas parecidas que no por medio de las imágenes. una vez que ha sido arrancada de las entrañas de la madre tierra. en efecto. mientras que los di­ versos preparados pueden estar constituidos por numerosísimos elemen­ tos. se adhieren más y al fin penetran. por otro. por así decirlo. o también porque las imágenes son fabricadas con una o con muy pocas sustancias. Y estas mismas cosas confirman en términos categóricos Proclo y Sinesio76. acercados desde el ex­ terior. ya sea porque los polvos. las imágenes de madera poseen escasa fuerza. por un lado es más bien dura y no recibe fácilmente la in­ fluencia celeste y. para buscar el favor de Venus y de la Luna contra la influencia de Escorpión y de Marte. Es. si la recibe. polvos. los líquidos. pueden conseguirse no sólo poderes y efectos celestes. una vez que lo han recibido lo retienen durante lapsos más lar­ gos (como confirma Jámblico)77. sino también demoníacos y divinos. no tiene capacidad suficiente para retenerla. pierde al cabo de poco todo el vigor de la vida del mundo y asume sin dificultades otra calidad. La verdad es que las operaciones maravillosas para la salud que pue­ den llevar a cabo los médicos con conocimientos astrológicos a través de preparados compuestos de muchos elementos. electuarios.

entre los metales. al menos por esta razón. resplandeciente de noche. en el orden solar. según el testimonio de Proclo. de modo que consigas al menos compendiar. luego a los demonios. que procede de la cabeza de un dragón y a la piedra comúnmente llamada serpentina. a las serpientes. cuando estaban adheridos a la tierra. también llamada asterion. que está en el vértice de todo un género y un or­ den. que ya he mencionado en el libro anterior. el aire cálido (de hecho se considera que el fuego es en sí mismo marcial). Por citar un ejemplo. aquellas huellas y aquellos dones de la vida del mundo que poseían antes. aparte las que diré a conti­ nuación. aunque no para aquel en cuya genitura aparece uno de estos planetas como anunciador de muerte. así como los metales y las piedras. es decir. es decir. incluidas las más inferiores. a los hombre de este gé­ nero y a los escorpiones. en otro lugar. en primer lugar el Sol. a hombres de este parecido. luego las plantas febeas. Y así. en una única cosa. Debe asimismo contarse con la posibilidad. bajo Sirio. Ya he dicho más arriba. el carbunclo o la pantau- ra. a veces salen al encuentro de los hombres bajo la forma de leones o de ga­ llos. entre las piedras. bajo el hombre febeo. incluso después de su extracción. que tiene una figura en forma de estrella. hasta donde es posi­ ble. te ves obligado a averiguar con diligencia qué metal. a la hierba serpentaria. que a menudo asumen formas serpentiformes. Ha sido prolongada la fatiga del cielo para amalgamar y consolidar estas cosas. a continuación de los demonios. Ahora bien. entre las plantas. Bajo la Serpiente o bajo la constelación de este nombre sitúan a Saturno y en un cierto modo a Júpiter. Justamente bajo el corazón de Escorpión podemos poner. a la piedra draconita. que de cada estrella (para em­ plear el lenguaje de los platónicos)78depende una serie de cosas propias de ella. entre varios. y que. de que objetos tan bellos no pueden formarse bajo tierra sin un grandísimo esfuerzo del cielo y que la virtud impresa en ellos tras este esfuerzo ha de ser duradera. estelar. puesto que no te resulta tarea fácil poner juntas muchas cosas de este género. lo que hemos dicho antes a propósito del aumento de la influencia del Sol o de Júpiter o de Venus tiene validez general. entre los elementos. Bajo la estrella solar. el puesto más elevado entre los ani­ males lo ocupan el azor o el gallo. posee la cualidad de la rosa y una fuerza y una eficacia admirables contra las enfermedades genitales. el oro. se les considera materias aptas para recibir y conservar las propiedades celestes.mite conservar durante mucho tiempo. la hierba de amelo. Pueden así captarse en un receptáculo de esta gui­ sa las influencias celestes y las afines a ellas. el vapor y el 124 . luego los demonios también febeos que. a continuación los hombres de formas parecidas y las bestias solares. el bálsamo y el lau­ rel. es el más poderoso en el orden de una estrella y qué piedra es la más alta en dicho orden. según cuentan los médicos. A nuestro parecer. todas las demás.

Ya se han descrito antes las características propias de los hombres sola­ res. Entiendo también que la foca está sometida al corazón del León ce­ leste y que precisamente por eso su piel libra del dolor de riñones a quie­ nes se la ciñen directamente sobre el cuerpo desnudo y la sujetan con una hebilla hecha del hueso del mismo animal. un serie graduada de cosas que son algo así como de la propiedad de esta estrella. En estos animales la parte más solar es el corazón. desapareció al momento cuando le pusieron de­ lante un gallo. Dígase lo mismo de los nacidos bajo el Camero. porque tiene la forma de una pu­ pila de la que brota luz. tan­ to las hojas como los frutos. Y tal vez por esta misma razón se cuenta que esta piel protege del rayo. Consideran. También es febeo el loto. todas las cosas solares. Se nos dan. Y ten por seguro que lo mismo puede afirmarse de los restantes cuerpos celestes. el gallo. además del hecho de que sus flores se abren de día y se cierran de noche. el poder natural de los demonios solares. las plantas. Igualmente el carbunclo. que por la noche rojea. y la pantaura. Gracias a una facultad parecida mantiene el fresno a raya las sustancias venenosas. y lo mismo los brutos. que se aparecía a veces bajo el aspecto de un león. los metales y todo cuanto está relacionado con estas cosas. de parecida manera. 125 . Si. por medio de algo que ocu­ pa un escalón cualquiera en aquel orden. los hombres de naturaleza precisamente solar. pues. has recogido de la debida forma. a través de un planeta. Son febeos el cocodrilo. es a sa­ ber. absorberás con gran abundancia la virtud del Sol y. que de cualquier estrella del firmamento desciende. el halcón. es febea la palma y sobre todo el laurel. los astrólogos sue­ len recurrir a la influencia de esta estrella como remedio contra este tipo de dolores. Esta misma razón adu­ ce Proclo cuando informa que un demonio apolíneo. Y por ningún otro motivo tiene el león miedo al gallo sino porque en el orden febeo el gallo le supera. o algo de un hombre de esta índole. Lo son también el oro y el heliotropo que con sus rayos dorados imita al Sol. que jus­ tamente con su virtud solar aleja las cosas venenosas y los rayos. Lo es asimismo la piedra llamada ojo de sol. Se trata de las personas nacidas cuando el León es ascendente y el Sol está en el signo del León o lo mira. De hecho. Al mismo género pertenecen las flo­ res y las hierbas que se cierran cuando el Sol se pone y se abren al instan­ te cuando retorna y están constantemente orientadas hacia él.aire ardiente. a una con su forma redonda. el león. a conocer muchas cosas a través de cuanto hemos venido diciendo hasta ahora. en cierto modo. Entre las plantas. que encierra en sí todas las propiedades de las piedras al mo­ do como el oro contiene en sí las de los metales y el Sol las de las estre­ llas. Que la peonía es febea lo da a entender no só­ lo su virtud sino también su nombre. el cisne y el cuervo. Es solar la sangre que brota del brazo izquierdo de estas personas cuando gozan de buena salud. como he dicho antes. como testifican. pues.

con los corazones de aquellos animales y con las hojas y los frutos de los árboles antes mencionados. Pero será más seguro para tu salud mezclar con las cosas solares otras jupiteriales e incluso venusianas. bajo el domi­ nio del Sol. tienen el mismo efecto. en el libro Contra la peste. y de entre éstas últimas de manera espe­ cial las húmedas. no habrá ninguna necesidad de imprimir imágenes en ellas. También hemos hablado ya. además de miel amarilla o aceite balsámico o de almáciga. bálsamo. promete años lunares a quien la usa. almizcle. con los polvos de piedras. Pero ya he tratado de esta clase de medicinas en el li­ bro Sobre los cuidados de la salud de quienes se dedican a! estudio de las letras y también después. en el de la Vida larga. canela. caña aromática. Digo. o cuando menos parecidas a ellas. Pero Pro­ 126 . macis. Pero retornemos ya a las imágenes. con aquella sangre. por tanto. incienso. del que se piensa que mantiene alejados los vapores nocivos de los demonios ma­ lignos gracias exclusivamente al poder que ha recibido de las Gracias ce­ lestes. un electuario o un un­ güento para sustentar por vía interna o externa el corazón. Y si parece que hay algunas otras hierbas o piedras. corteza de cidro. Es indudable que la hierba lunar de que habla Mercurio. como el agua y el zumo de rosas y de violetas. Llévalas. Figura entre ellas el hipérico llamado «fuga de los demonios». Varias de ellas las he com­ puesto yo mismo y de las compuestas por otros algunas las he descrito tal como eran y otras las he adaptado (temperavi). mientras el Sol es dominante. jengibre. con hojas cerúleas y redondas. dorónica. clavo. cedoaria. que. almáciga. al tiempo que te pones ropas solares y miras y escuchas y olfateas e imaginas y piensas y deseas cosas asimismo solares. ma­ dera de áloe. que mo­ deran el calor solar. hasta donde es posible. engarzadas en oro. además de con las flores y las hierbas y hojas de oro. Conseguirás preparar. en cierto sentido con un segun­ do exordio. Te moverás entre perso­ nas y plantas de naturaleza solar y tocarás con frecuencia el laurel. como el coral. de las que la Luna produce una hoja por día cuando está en creciente y la pierde cuando mengua. a los que se añade azafrán. pues. que debe prepararse un compuesto con todas estas cosas. de qué hierbas extraen del Sol y de cuáles otras de Júpiter maravillosas propiedades contra las epidemias y los vene­ nos. de laurel y de nardo. Y debes comenzar a utilizarlo bajo el dominio de este mismo astro. Si has conseguido hacerte con las piedras que hace poco hemos defi­ nido como febeas. «ya sólo por eso se las debe considerar so­ lares». nuez moscada. ámbar. el estómago y la cabeza y convertir así al espíritu en solar. colgadas del cuello con hilos de seda amarilla cuando el Sol recorre la constelación del Camero o del León o as­ ciende por ellas o bien está en mitad del cielo y mira a la Luna. espicanardo. Intentarás de igual modo imitar en tu es­ tilo de vida la dignidad y las cualidades del Sol.

los metales superan a las piedras. que emite resplandores como el fuego80. Tal vez el ámbar se comporte de una manera parecida en lo que respecta al otro polo y a la paja. con el imán. Se encuentra a cuatro pasos bajo tierra y está en ella presente el espíritu con tal abundan­ cia que donde esta piedra se genera la tierra se hincha y acaba casi siem­ pre por salir al exterior y atraer hacia sí a las otras piedras al modo como el imán atrae al hierro81. y de la piedra pasa al hierro y atrae a los dos hacia la Osa. en tanto que. porque en tal caso el imán atraería al imán mu­ cho más que al hierro. quien lleve al cuello esta piedra enmarcada en plata dorada con hilos igualmente de plata dorada. Por consiguiente. cuando la Luna. que imita a la Luna no sólo en la figura sino también en el movimiento y gira como ella. por el contrario. pero justamente en la propiedad de la Osa el imán ocupa un grado superior y el hierro un grado inferior. que lleva en sí misma la imagen del Sol y de la Luna en conjunción con el Sol. en una misma serie concatenada de cosas lo que es superior arrastra a lo que es inferior y lo vuelve hacia sí 127 . la selenita. en el lugar que fuere. Ahora bien. la cuelgas al cuello con un hilo argénteo cuando la Luna entra en el Cangrejo o en el Toro y ocupa los ángulos que le son convenientes. Vemos que en la bitácora de los marineros. ¿Por qué. cuando en­ tra en contacto. Se cuenta que Apolonio de Tiana descubrió en la India una piedra solar lla­ mada pantaura. pues? Ambos están comprendidos en la serie ordenada que depende de la Osa. en primer lugar. y no lo hace porque sea semejante. comu­ nica sin cesar su virtud a tus espíritus. Pero una virtud de esta índole está infundida desde el principio y es a la vez continuamente reavivada por los rayos de la Osa. Proclo79recuerda además otra piedra.cío informa que en esta serie son mucho más potentes las piedras de la Lu­ na. en una extremidad. una piedra solar o lunar tan potente en el orden de estos astros como la que tienen en la serie del polo septentrional el imán y el hierro. Si por acaso consigues encontrarla y. ni porque sea superior en el orden de los cuerpos pues. se encuentra con el Sol en el mismo minuto y ocupa sus ángulos. Pluguiera al cielo que pudiéramos encontrar fácilmente. se mueve hacia la Osa. como es obvio. enmarcada en plata. porque es evidente que hacia allí la dirige el imán. calentada por ti. esta piedra lunar. hará a su espíritu solar y a la vez lunar. llamada helioselino. debido a que en esta piedra predomina la virtud de la Osa. en su domicilio o en el del Sol. Ves aquí cómo las cualidades dispersas de Febo son agrupadas por su hermana Febe del mismo modo que los miembros de Osiris por Isis. Es esta piedra tan hercúlea que nos arrastra con fuerza a su contemplación. mientras la aguja se mantiene en equilibrio. Pero dime ahora por qué el imán atrae por doquier al hierro. o al menos tal como resulta la Luna en conjunción en el centro con el Sol. pa­ ra señalar el polo. lograrás al fin que tu espíritu sea lu­ nar. Se cuenta entre ellas.

co­ mo de estrellas. Así. Aprendí de los platónicos82 que los demonios malvados son casi siempre septentrionales. quien la portaba y la rocia­ ba a menudo con vinagre. por el contra­ rio. en caso contrario. a lo que es superior o de algún modo se agita o en todo caso está sujeto a la influencia superior. Pero tras más prolijas averi­ guaciones. adquiría tal vez un cierto poder de aquel Dragón que con sus giros gemelos bordea por un lado a la Osa Mayor y por el otro a la Menor. me sen­ tía yo muy contento y. la figura de la Osa celeste en un imán cuando la Luna está en el mejor aspecto respecto de aquella constelación. pensé esculpir. en la serie jupite- rial lo venera. a causa de esta misma virtud infusa. Junto a Escorpión se encuentra Serpentario. He leído que los magos aconsejaron al rey de los persas imprimir esta imagen en una hematites y engastarla luego en un anillo de oro de tal modo que se pudiera insertar entre la pie­ 128 . Así lo admiten también los astrónomos hebreos. Por tanto. na­ turalmente adornada de muchísimos puntos siguiendo un cierto orden. traída a Florencia desde la India. se desplazaba un poco hacia la derecha con un movimiento oblicuo y luego giraba sobre sí misma. que sujeta con la mano de­ recha la cabeza del reptil y con la izquierda la cola. pues. ex­ traída de la cabeza de un dragón. que sitúan a los demonios muy nefastos y marciales en el septentrión y a los propicios y jupiteriales. lo mejor que me fue­ ra posible. en el orden mercurial el inferior aprende siempre del superior y se de­ ja persuadir por él. Tras haber indagado. en mi juventud. todas estas cosa hasta este punto. en la serie solar. en el orden lunar el inferior recibe a menudo del supe­ rior el movimiento. hasta que el vinagre se evaporaba. acabé por descubrir que las influencias de aquella estrella eran muy saturnales y también muy marciales. un hombre inferior contempla con admiración al superior. Aprendí asimismo de los teólogos y de Jámblico83 que los que fabrican imágenes están poseídos y engañados por los demonios malvados con mucha mayor frecuencia que el resto de las personas. Y confiaba plenamente en que al fin llegaría a ser dueño total de la virtud de aquella estrella. en el saturnal el descanso. si se la bañaba en vinagre. en la venusiana el inferior se siente arrebatado hacia el superior por el ardor del amor y se abandona a sí mis­ mo. redonda a semejanza de una moneda. a modo de un hombre ceñido por los anillos de una serpiente. con las rodillas casi do­ bladas y la cabeza un poco inclinada. a su vez. Declaro haber visto una piedra.o. Lo que es inferior se vuelve. Entendí que una piedra de esta índole tenía la naturaleza y casi como la figura del Dragón celeste y que recibía también de é! su movimiento en la medida en que por medio del espíritu del vina­ gre o de un vino lo bastante fuerte conseguía una mayor familiaridad con aquel Dragón o con el firmamento. en el mediodía. y llevarla colgada al cue­ llo con un hilo de hierro. en la marcial le teme. lo agita de algún modo o influye en él mediante una precedente virtud infusa.

quienes confirman aquella creencia mágica. ya se entiende. Por esta razón. Pero que sean ellos quienes juzguen esta última afirmación. No parece. si es verdad que el anillo posee tal poder. cura a los melancólicos y hace a las personas amables y fuer­ tes86. Este poder lo ha recibido de Júpiter. con las superiores. como en el dragón. las cosas celestes pueden ser traídas de un modo y en un tiempo adecuados hasta los hom­ bres y que por medio de las cosas celestes pueden tal vez penetrar en no­ sotros incluso las supercelestes. y así Dioscórides dice que a menudo se sabe con certeza que quien tie­ ne esta piedra en la boca se alza con la victoria en los combates85. la golondrina y otros. bastante probable que todo esto puede conseguirse con un cierto arte que. Y el mis­ mo Dioscórides afirma que la celidonia roja. Recuerda que las piedras que se forman en los animales sin que éstos sufran. Se confirma. Llevando este anillo estaría protegido contra los venenos y las enfermedades. que por medio de las cosas in­ feriores. aquella sentencia platónica: que esta máquina del mundo está conectada en sí mis­ ma de tal modo que por una parte las cosas celestes tienen en la tierra una condición terrestre y que. pues. Parece ser. como hemos dicho. sea capaz de reunir muchísimas cosas en una sola. a saber. las cosas terrenas tienen en el cie­ lo una dignidad celeste. mezclan y cuecen muchas cosas de este género bajo una estrella determinada. en virtud de la acción intema de los rayos.dra y el oro la raíz de la serpentaria. adquieren también esta misma forma como consecuencia de una influencia divina muy precisa. conformes. Pietro de Abano aprobó esta imagen84. hay. por donde se concluye que esta forma es tam­ bién celeste. Por esto mismo. opino que lo obtiene del cielo no tanto por medio de la figura. por otra parte. que cuando se esculpe la piedra o el 129 . machacan. a saber. Surge esta probabilidad bien por las razones que hemos apun­ tado más arriba. mientras todas las sustancias mencionadas van asu­ miendo poco a poco y por sí mismas una nueva forma debido precisamen­ te a la cocción y a la fermentación. por la razón que antes hemos di­ cho. o bien porque cuando los médicos o los astrólogos reco­ gen. además. el gallo. de aquel modo y en aquel tiempo. a condición de que el anillo fuera fabricado cuando la Luna mira a Serpentario. en cambio. que las cosas que se encuentran por doquier bajo la Luna es­ tán sujetas a las influencias de las estrellas. ateniéndose a una regla bien precisa y observando los tiempos oportunos. Por mi parte. la alectoría que se extrae del buche de los gallos viejos goza del poder so­ lar. y que en la vida oculta del mundo y en la mente reina de mundo están presentes las realidades celestes con propiedades y excelencias vitales e intelectuales. son casi tan efi­ caces como las piedras que se forman en la tierra y que se refieren a aque­ llas mismas estrellas de las que estos animales dependen. sino porque ha sido fa­ bricado con aquellas materias. que se extrae de las golondrinas.

interpretando a Plotino. en las cosas celestes. se reduce y se dispersa por doquier a través de los ca­ 130 . todos los astrónomos. debes admitir que le es igualmente lícito servir­ se de las que son superiores y regular. co­ mo afirman los pitagóricos y los platónicos. como algo evidente e incontestable. tal como han sido reguladas por Dios desde el principio. Debido a su elevada intensi­ dad. pues mientras alguien no me demuestre lo contrario creo que poseen un cierto poder en el ámbito de la salud. por supuesto. se enciende allí y. y más maravillosas aún. Allí. Y en este mismo sentido aconsejo todos los días a los demás. la materia de la tierra. Pero dado que la naturaleza celeste. pueden aducirse. debes admitir también que las ha puesto igualmente. seca y alejada de todo humor. por tu par­ te. No les negaría. justamente por eso. la ma­ sa de la tierra. suele progresar de acuerdo con un curso natural y favorecer las cosas que avanzan de este mismo modo. a favor de las imágenes87. Pero antes quiero advertirte que no de­ bes creer que yo apruebe el uso de las imágenes. además. siguiente el arte de la medicina. que es en cier­ to sentido la regla de la naturaleza inferior. sino sólo una nueva figura. el poder y el movimiento de los cuerpos celestes hacen que todos los rayos de todas las estrellas penetren derechos y en un instante y con la máxima facilidad hasta su centro. Reseñaré aquí brevemente los argumentos que. no las imágenes.metal adquieran una nueva calidad. utilizo las medicinas preparadas de manera adecuada teniendo en cuenta el cielo. tomados del pensa­ miento de los magos y de los astrólogos. Si consideras. sino que me limito sim­ plemente a exponer el tema. Pero si tú. una vez encendida. admites que Dios ha depositado poderes maravillosos en las cosas del mundo sublunar. la mayoría se muestra desconfiada frente a la creencia de que las imágenes de esta clase posean alguna virtud celeste. que le es lícito a un hombre servirse de las cosas que son inferiores a él para man­ tener o recuperar la salud. ya sea porque llegan desde todas partes en derechura al centro. Así lo ad­ miten. Es indudable que la inmensa grandeza. De hecho. diría que no lo tienen. que es apenas un punto comparada con el cielo. estos rayos son fortísimos. Yo mismo lo pongo en duda muchas veces y si no fuese porque toda la Antigüedad y todos los astrólogos admiten que tales imágenes poseen un poder admira­ ble. las inferiores según la norma de las superiores. ya sea porque se hallan todos juntos en un espacio reducido. ni esta transformación acontece a través de los grados adecuados a la maceración o la cocción que de ordinario se registran en las transformaciones natura­ les y en la generación. tal poder en tér­ minos categóricos. Pero aun así entiendo que hay una virtud mucho mayor en los fármacos y en los ungüentos preparados con el favor de las estrellas. sobre todo en ra­ zón de la materia elegida. Explicaré a continuación que he querido afirmar exactamente cuando he dicho que «en razón de la materia elegida».

nales y hace brotar llamas y azufre, todo a la vez. Pero entienden que este
fuego es demasiado oscuro y a modo de una llama carente de luz, del mis­
mo modo que hay en el cielo una luz sin llama, mientras que el fuego que
existe entre la luz celeste y la de los espacios inferiores tiene a un mismo
tiempo luz y ardor. Admiten asimismo que el fuego que sopla desde el cen­
tro de la tierra es un fuego vestal, dado que consideran que Vesta es la vida
y el numen de la tierra. Y por eso los antiguos construían el templo de Ves­
ta en el centro de las ciudades y colocaban en medio un fuego perpetuo.
Pero, para poner ya fin a las divagaciones, concluyamos que si los
rayos de las estrellas penetran inmediatamente toda la tierra, no es cosa
fácil negar que penetran al instante un metal y una piedra cuando se es­
culpen en ellos imágenes, y que imprimen en ellos dotes admirables o al
menos de cualquier género, dado que también en las profundidades de la
tierra generan cosas preciosísimas. Y ¿quién podrá negar que los rayos
penetran a través de todas estas cosas? Pues el aire y su cualidad y el so­
nido, aun siendo menos potentes, atraviesan de inmediato los cuerpos só­
lidos y en cierto modo los modifican con sus cualidades. Si fuera cierto
que la dureza del medio constituye un obstáculo para la penetración de
los rayos, entonces la luz atravesaría el aire mucho más velozmente que
el agua, y a ésta mucho más rápidamente que al vidrio y, por la misma
razón, al vidrio mucho más rápidamente que al cristal. Ahora bien, dado
que tarda el mismo tiempo en atravesar todos los cuerpos, sean líquidos
o sólidos, resulta evidente que la dureza no opone ninguna resistencia a
los rayos. Y por esto afirman que no se debe negar que los metales reci­
ben los rayos y los influjos de los cuerpos celestes y que los conservan
durante el tiempo que el cielo ha determinado para ellos -que conservan,
digo, un cierto poder que se deriva del contacto con los rayos que con­
vergen en ellos-. ¿Qué ocurre en realidad si la materia, más dura preci­
samente por el hecho de que parece ofrecer resistencia a la causa que se
le opone, se expone a ser alcanzada más todavía por los rayos y los in­
flujos celestes? Así, una espada corta una madera colocada bajo la lana
sin cortar la lana. De este mismo modo disuelve, a veces, el rayo un me­
tal sin dañar el cuero que lo envuelve.
Ahora bien, teniendo en cuenta que la naturaleza celeste es incompa­
rablemente más poderosa y eficaz que nuestro fuego, debe rechazarse la
creencia de que la función de un rayo celeste se limite a la de un rayo del
fuego terrestre que vemos de manera palpable -a saber, iluminar, calentar,
secar, penetrar, reducir, disolver: operaciones todas ellas perfectamente co­
nocidas por nuestros sentidos-, sino que posee capacidades y efectos mu­
cho más numerosos y mucho más maravillosos. De no ser así, tanto la ma­
teria inferior como nuestros sentidos caducos estarían al mismo nivel que
la divinidad del cielo. Pero ¿quién ignora que las virtudes ocultas de las co-

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sas que los médicos llaman «especiales» no se derivan de la naturaleza de
los elementos sino de la celeste?
Por tamo, los rayos pueden (como dicen) imprimir en las imágenes,
como en otros objetos, poderes ocultos y admirables, además de los cono­
cidos por nosotros. No son, en efecto, inanimados, al modo de los rayos de
una linterna, sino vivos y sensibles, como los que brotan a través de los ojos
de los cuerpos vivos, y encierran en sí dones maravillosos procedentes de
las imaginaciones y de las mentes de los cuerpos celestes, así como una
grandísima fuerza que se deriva del afecto potente y del movimiento rapi­
dísimo de estos cuerpos. Actúan de manera singular y con la máxima efi­
cacia sobre el espíritu, que es muy parecido a los rayos celestes. Dejan sen­
tir también esta eficacia sobre los cuerpos, incluso sobre los más duros,
pues todos ellos son muy débiles con respecto al cielo. Hay, además, en las
diversas estrellas, fuerzas diversas, de suerte que difieren también entre sí
en lo que respecta a sus rayos. Son asimismo diversos los poderes que se
derivan de los rayos, según el modo como alcanzan a los cuerpos. Y del he­
cho, en fin, de que los rayos se encuentran y se suman entre sí unas veces
de una manera y otras de otra, en lugares diversos, con efectos de una vez
para otra diferentes, se derivan al instante diversas fuerzas, en mucho ma­
yor número y con mucha mayor rapidez que en las restantes mezclas de ele­
mentos y de cualidades elementales, y asimismo con mucha mayor rapidez
de cuanto ocurre en los tonos y los ritmos que resuenan juntos unas veces
de un modo y otras de otro. Si meditas diligentemente todas estas circuns­
tancias, no tendrás duda -te dirán- de que a consecuencia de una emisión
de rayos se imprimen al instante unas fuerzas en las imágenes, y fuerzas di­
ferentes a consecuencia una emisión distinta.
Pero ¿por qué con tal rapidez? Dejo aquí de lado los encantamientos
hechos con un mirada de improviso y los amores violentísimos encendidos
en un instante por los rayos de los ojos88y que son también, y en cierto mo­
do, encantamientos, como hemos demostrado en el libro Sobre el amor. No
mencionaré con qué enorme celeridad un ojo enrojecido inficiona a aquel
en quien se fija, ni una mujer menstruante el espejo en que se mira89.
¿No cuentan que entre los ilirios y los tribalios algunas familias, aira­
das, matan con la mirada a los hombres y que había en Escitia algunas mu­
jeres que solían hacer lo mismo? Los catablepos y los basiliscos aniquilan
a los hombres tan sólo con mirarlos. El pez torpedo90paraliza al instante la
mano, incluso aunque el contacto se produzca a través de un bastón. Se
cuenta también que la remora, aun siendo un pez tan pequeño, es capaz de
frenar una nave, incluso grande, con solo tocarla. En la Puglia, las tarán­
tulas, con una mordedura, aunque sea oculta, alteran el alma y el espíritu
con un estupor repentino. ¿Qué hace un perro rabioso, incluso sin una mor­
dedura evidente? ¿Qué hace la èrica? ¿Y qué, insisto, el madroño? ¿Acaso

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no es verdad que incluso ajados provocan veneno y rabia? ¿Negarás en­
tonces que los cuerpos celestes, con los rayos de sus ojos, con los que mi­
ran y al mismo tiempo tocan nuestras cosas, puedan producir de inmedia­
to efectos maravillosos? Ya la mujer embarazada marca de inmediato, tan
sólo con tocarse, un miembro del niño nascituro con la señal de una cosa
deseada. ¿Y dudarás de que los rayos que tocan ora aquí ora allá producen
diversos efectos? Tú mismo, cuando recoges eléboro, según que cojas la
hoja de la parte superior o de la inferior, con este contacto imprevisto ha­
ces que el eléboro lleve los humores hacia arriba o hacia abajo. ¿No es aca­
so verdad que en el inicio de la generación de cualquier cosa las influen­
cias celestes, una vez ya fundida y amalgamada la materia, otorgan dones
maravillosos no ya en el curso del tiempo, sino al instante? ¿No es acaso
verdad que cuando el rostro del cielo es favorable, a menudo en un mo­
mento brincan fuera de la arena incontables ranas y otros animales pareci­
dos? Así de grande es el poder del cielo en las materias preparadas, así de
grande es su rapidez para producir efectos. Y, en fin, si el fuego posee la
propiedad de hacer en brevísimo espacio de tiempo lo que otras cosas lle­
van a cabo en lapsos más prolongados, precisamente porque es muy pare­
cido al cielo, ¿quién pondrá en duda que el cielo puede realizar grandes co­
sas casi en un instante, incluso en una materia menos preparada, tal como
suele hacer una llama poderosa? ¿Por qué, pues, dicen ellos, dudas de que
el cielo se comporte de una manera más o menos parecida cuando cons­
truyes una imagen?
Objetarás, creo, como yo mismo objetaba, que en esta caso faltan los
grados naturales de la alteración. Y ciertamente esta ausencia disminuye el
don celeste, aunque sin rechazarlo del todo. Los filósofos de la naturaleza
no quieren, en efecto, que una imagen sea fabricada con un metal o una
piedra cualquiera, sino con una muy concreta y muy precisa, en la que la
naturaleza celeste haya depositado ya de antemano y de forma natural los
gérmenes de la virtud que sirve justamente para la finalidad que se busca
y que la haya ya casi llevado a cumplimiento, como la llama en el azufre.
Y quieren que el cielo lleve, en fin, hasta su perfección a esta virtud cuan­
do esta materia es violentamente agitada por medio del arte bajo una ade­
cuada influencia celeste, y así agitada se calienta. Así es como el arte sus­
cita una virtud que está ya germinalmente presente, remitiendo esta
materia a una figura parecida a la figura celeste que le es apropiada, la ex­
pone a su idea y, así expuesta, el cielo la perfecciona en aquella virtud cu­
yos gérmenes había depositado al principio, como ocurre cuando el azufre
es expuesto a la llama. Por citar un ejemplo, una cierta capacidad de a-
traer la paja, concedida por el cielo al ámbar amarillo, aun siendo bastan­
te débil, produce este efecto de forma súbita cuando aumenta su poder me­
diante frotamiento y calentamiento. Una virtud similar, escribe Serapión,

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que cortó (como dicen) la cabeza de Medusa. es decir. tanto en la materia como en el efecto. también las cualidades de los elementos poseen un grandísimo poder. además. la esmeralda a Venus. Y también que los metales. los astrólogos te exhortarán a que recuerdes que en esta región sublunar. en la transmutación que. en la que se encuentran los elementos más diver­ sos. con la única excepción del oro y la plata. También la piedra jupiterial llamada bezoar. por consiguiente. tiende hacia alguna de las pecu- 134 . Otro tanto cabe afirmar del jacinto. que de entre las piedras. a la vez. preanuncia de ordinario a algunos una mutilación futura y muchas cosas parecidas. de parte de Júpiter. Prescriben. que se procure conocer del modo más profundo y diligente posible. más eficaz si la virtud elemental presente en la materia con­ cuerda con la virtud especial inserta naturalmente en esta misma materia y ésta. por un acaso. esta misma materia está ya desde el inicio como intentando comuni­ cárselo. Pero para que no seas tú. La imagen se­ rá. que resplandece en la oscuridad. a través de la figura. que la fabricación de las figuras sólo es eficaz cuan­ do éstas concuerdan. es decir. cuando se encuentran en deter­ minados signos. que no atrae la paja si antes no es restregado con los cabellos91. mueven determinadas partes de nuestro cuerpo. que las figuras y las formas inferiores tienen formas parecidas a las celestes. y no dudan de que la Luna y otros planetas. a Mercurio y a la Luna.se la ha concedido al albugedo. se admite que adquiere al instante un poder perfecto contra los escorpiones y que lo puede comunicar a la almáciga y al in­ cienso. poder contra el veneno. y la pantaura están sometidos sobre todo al Sol. Pero cuando ba­ jo la influencia del Escorpión celeste ha recibido la figura de este escorpión superior. no poseen casi ningún poder para estas cosas. aun­ que no tan fuerte que lo pueda comunicar a otras materias. como es obvio. Referirás luego la plata pura a la Luna. ade­ más. «que libra de la muerte». con la estrella de la que desea recibir este poder el fabricante de imágenes y cuando. pues nada hay más equilibrado (temperatius) que Júpiter y el oro. pues. En estas operaciones andarás más sobre seguro si refieres el oro puro al Sol y a Júpiter. Aconsejamos. ha re­ cibido desde el principio. al primero por el color y al segundo por la mezcla equilibrada (temperata). a su vez. el carbunclo. el zafiro a Júpiter. utilizar para las imágenes sólo los materiales de los que sabes que poseen ya al me­ nos un poco del poder que tú deseas. Y afirman. por así decirlo. demasiado desconfiado en lo concerniente a las figuras. los poderes de las piedras y de los metales y recordar. Por eso comprenderás bien que Perseo. parecido al jacinto. con aquella otra virtud especial que debe ser captada del cie­ lo por medio de la figura. a la que ya nos hemos referido en el libro Contra la peste. el topacio. en fin. la esmeralda y las otras piedras. pero el oro mezclado con plata a la vez a Júpiter y a Venus.

tienen tal vez menos poder en estas transmutaciones. tienen grandísimo poder para predisponer nuestras sustancias materiales a las in­ fluencias celestes. están estrechamente conexionados con las ideas en la mente reina del mundo. los números. no tiene nada de extraño que de aquí se deriven poderes específicos y parti­ culares. No ignores. los rayos. Y puesto que en el orden de las realidades las formas matemáticas preceden a las físicas. de la figura y de la luz de ningún modo es inferior a lo que se alcanza por una propiedad de los ele­ mentos. Por lo mismo. las especies de las cosas naturales están vinculadas a fi­ guras fijas y precisas y los movimientos. las cualidades menos vinculadas a los elementos y a la materia. Por tanto. ¿Qué podré decir de la luz? Es el acto de la inteligencia o su imagen92. como hechas de puntos y de líneas. de la que es inseparable. los números y las fi­ guras. las figuras y los números. en la mente divina. En tal caso. a la humedad o a la sequedad. es decir. los colores son luz. en cuanto que son más simples y menos defectuo­ sas. a través de sus números y de sus proporciones. como son las luces. ya sea con sus rayos 135 . de modo que lo que se obtiene desde allí a través del número. como opi­ na la mayor parte de los peripatéticos. en cuanto que estas figuras y estos números han sido fijados por el cielo junto con las diversas especies. como ellos dicen. las figuras. las cualidades muy vinculadas a la materia son comunes a muchísi­ mas especies de cosas. Más aún. las generaciones y las mutacio­ nes a números bien determinados. una fuerza admirable para calmar. es decir. Las proporciones constituidas por nú­ meros son casi como figuras. con ideas propias. En cambio. esta afirmación93. al no estar sostenidos por otra materia. Se tiene un signo de esta autoridad también bajo la Luna. por tu parte. En cierto sentido. que las armonías musicales poseen. donde reivindican para sí la autoridad máxima. es decir. en los celestes. esto es. en efecto. es justamente en los grados más elevados del mundo. los números y las figuras son tal vez las más poderosas realidades.liaridades de un elemento. De he­ cho. las figuras y los núme­ ros de las partes naturales poseen una propiedad peculiar de una determi­ nada especie. en cierto sentido. Y porque precisamente estas figuras y los números son. e incluso cuando se mezclan de una determinada manera no siempre mudan de especie. sólo que en movimiento. cuando los astrólogos dicen que las luces. al calor o al frío. De hecho. mo­ ver e influenciar el alma y el cuerpo. los colores. los colores. especies señaladas allí. parecen ser cuasi-sustanciales. pero son de gran valor (o así lo creen) con respecto a los dones celestes. en efecto. De parecida manera se comportan con su movimiento las fi­ guras celestes cuando actúan. no debes negar temerariamente. sobre todo si no hay allí ninguna materia. también en el cielo las luces. En cambio. Estas figuras.

de este mis­ mo modo los rostros celestes imprimen sin tardanza en las realidades ma­ teriales sus notas características en las que. ¿Qué es lo que provoca este efecto. llegado el momento. que nacerán mucho después. con- 136 . resplandeciente. frente a estas cosas. si os place.armoniosos o con sus movimientos. al modo como suele influenciar­ lo. Sabes bien. Y así es como de hecho se denominan. es decir. que una cítara sea influenciada por otra. sino una cierta posición y una cierta conformi­ dad de figuras? La figura de un espejo. Pero. Que tengan. lisa. la música con su fuerza. La figura celeste perfecciona la figura artificial. de manera patente. puesto que también cuando se unen dos personas para generar la prole. ¿No es acaso verdad que el rostro clemente y sonriente del príncipe hace que todos los ciudadanos se sientan contentos? Mientras que si es fe­ roz y triste. influ­ yen día a día y ocultamente en el espíritu. cóncava. dirán algunos. también puedes llamar rostros y figuras a los aspectos que resultan de la posición respecti­ va que asumen las estrellas de día en día a consecuencia de su movimien­ to. los rostros de la cosas celestes. que penetran en todas las cosas. suelen imprimir casi siempre en los hijos. el espíritu y los humores. hexágonos. las figuras celes­ tes un grandísimo poder para producir efectos. en puridad. De manera análoga. ¿qué re­ lación tiene todo esto con las figuras de las imágenes artificialmente pro­ ducidas? Los astrólogos responderán que ellos no defienden como el punto más importante que nuestras figuras tengan de por sí una potentísima ca­ pacidad de acción sino que están prontísimas para recibir las acciones y las fuerzas de las figuras celestes. No son menos vivas y eficaces las figuras celestes. aunque parezca a veces que se mantienen largo tiempo ocultas. acaban por hacerse patentes. señores de todas las cosas terrestres1*1? Y en verdad. al instante produce pavor. es decir. En el cielo puedes lla­ mar caras a las figuras que son más estables que las otras y rostros a las fi­ guras que cambian con más facilidad. con qué facilidad la figura de alguien que llora suscita sentimientos de com­ pasión y hasta qué punto la figura de una persona amable golpea al instante y mueve los ojos y la imaginación. por otra parte. ¿Qué efectos crees entonces que pueden tener. pentágonos y cuadrados. ¿No es acaso verdad que cuando suena una cítara resuena otra? Pero esto sólo sucede a condi­ ción de que también la segunda tenga una figura similar. Las figuras celestes son los rostros del cielo. esté colocada frente a la primera y las cuerdas de ambas estén puestas y tensadas de ma­ nera parecida. luego. en la medida en que están hechas según los modos y los tiempos oportunos. Que sea así. cuando las figuras celestes son dominantes y las figuras artificiales presentan una plena conformidad con ellas. no sólo los rasgos faciales que tie­ nen ellos en aquel momento sino también los que se imaginan. a saber.

Hay. en la primera cara de la Vir­ gen. Habrá quien se pregunte cuáles son las figuras celestes que han soli-f do imprimir preferentemente los astrólogos en las imágenes. En realidad. una bella doncella. además. que sostiene en la mano dos espigas y da de comer a un niño. como en las linternas. por esto. te dirán. la forma redonda. el primer decano] de la Virgen. Hay. a semejanza del cielo.forme al cielo. precisamente en virtud de esta conformación. por tan­ to. ya sea natural o de alguna manera conseguida. de ma­ nera generalizada. un fa­ vor especial de Mercurio. como en una llama. en el alcan­ for. en cierto modo. No obstante. de que una cierta materia adecuada para fabricar una imagen. el gran don de recoger en sí con generosa abundancia los rayos de Febo y de incendiar al instante cualquier cosa. colocada frente a su centro95. Y de modo parecido para todo lo demás. por otro lado. descritas por Albumasar y algunos otros. en sí misma. el don celeste y que. el Toro y figuras parecidas del zodiaco y hay incluso algunas visibles también fuera del zodiaco. debe «poner» a Mercurio en la Virgen o afe menos poner a la Luna en aspecto con Mercurio y preparar a continuacióa' una imagen de estaño o de plata en la que esté todo ei signo de la Virgen. los carbones y acaso. sentada. Si alguien anhela ardientemente. un gran número de formas. en el cielo. da­ do que una disposición de esta índole en el cielo es el receptáculo propio de la luz. tienen algo de ineficaz y de pasivo en razón de su propia naturaleza. Así. al instante se obtiene la luz ce­ leste y asimismo se conserva allí donde hay junto a ella o el calor del fue­ go. Los más anti- 137 . por un lado. Los autores de imágenes más recientes han pensado utilizar. que han sido atentamente observadas o cuando menos atisbadas por los indios. además de los caracteres de la Virgen y de Mercurio. lo entregue a alguien que esté cer­ ca o que lo lleva. por ejemplo. Y varias más. nes. No debes dudar. no es sólo la figura sino también la disposi­ ción abierta. por lo demás muy conforme al cielo. por medio de una figura parecida a una figura celeste puesta artificialmente en ella. ciertas formas perfectamente perceptibles a simple vistai Algunas de ellas son tal como las han pintado muchos. que llamamos diáfana. in­ cluso la más sólida. de he­ cho. a la recepción de influjos. aña­ de también la figura que antes hemos dicho que se observa en esta prime­ ra cara. na tanto visibles cuanto más bien imaginables. las lámparas. o algo aéreo o ácueo y tal vez graso. los egipcios y los caldeos. por ejemplo.' Se distinguen además ciertos caracteres en los signos y en los planetas se­ ñalados por los egipcios. Considera tú mismo qué es lo de aquí puede derivarse para las imáge-. dondequiera exista bajo el cielo una tal disposición. recibe de este mismo cielo en particular. reciba. Y si tienes la inten­ ción de usar la primera cara [es decir. en las caras de los signos.. Todas estas figuras desean los astrólogos escul­ pir en las imágenes. por ejemplo el Car­ nero.

Esta opinión fue más tarde introducida y confirmada por los egipcios. porque los cuerpos actúan mediante un poder que está difundido en relación con la superfi­ cie. De hecho. Ahora bien. anteponían a todas las imágenes la figura de la cruz. el de oriente. Y por eso decían los antiguos que la cruz es una forma derivada del poder de las estrellas y receptáculo de dicho po­ der y que posee. la primera superficie viene descrita por una cruz. en efecto. según hemos leído en una recopilación de textos árabes. Tal vez pueda admitirse como probable que la figura de la cruz es adecuada para las imágenes porque alcanza la fuerza de los planetas y de todas las estre­ llas. es decir. sobre todo. dichas estrellas dirigen recíprocamente sus rayos de tal modo que surge una cruz. pero no es ésta la razón última de su gran potencia.guos. los cua­ tro puntos cardinales. tiene tal vez un cierto poder para la bue­ na salud del cuerpo. ante todo. Para conseguir una vida larga y feliz96 fabricaban una imagen de Júpi­ ter en una piedra clara y blanca. Y creo que los astrólogos que vivieron inmediatamente después de Cristo. Su forma era la de un anciano sentado en una elevada cátedra o sobre un dragón. simbolizaba la vida futura. al ver que por medio de la cruz llevaban a cabo los cristianos cosas prodigiosas. mejor aún. cuando los rayos y los ángulos son rectos. longitud y anchura. las atribuyeron a los cuer­ pos celestes. Representaba a un hombre sentado sobre 138 . Los efec­ tos de los cuerpos celestes se dejan sentir. Entre sus jeroglíficos. y vestido con ropa oscura. aunque deberían haber advertido que. cuando era ascendente y estaba en posición favorable. por consiguiente. sin la invocación del nombre de Cristo. los antiguos hacían la ima­ gen de Saturno en la piedra feyrizech. las estrellas son poderosas fundamen­ talmente cuando ocupan los cuatro ángulos del cielo. pues posee. con la ca­ beza cubierta por un lienzo de lino oscuro. a la hora de Sa­ turno. es decir. Esta es la primer figura y la más rec­ ta de todas ellas. Pero retomemos a la exposición de las opiniones de los otros con que iniciamos este apartado. un grandísimo poder sobre las imáge­ nes y recoge las energías y los espíritus de los planetas. Unida a todas las demás cosas que son necesarias. en cambio. el de occidente y los dos del medio. a tenor de sus costumbres. en cuanto que contiene cuatro ángulos rectos. y esculpían esta fi­ gura en el pecho de Serapis. la cruz era incapaz de producir ningún milagro. no sabiendo o no queriendo referir a Jesús cosas tan admirables. sosteniendo con una mano una hoz o bien peces. Y así dispuestas. Para alcanzar larga vida. Yo entiendo que esta opinión sobre la exce­ lencia de la cruz entre los egipcios anteriores a Cristo no es tanto un testi­ monio del don de las estrellas cuanto más bien un presagio del poder que la cruz estaba destinada a recibir de Cristo. en el acto de alzar las manos so­ bre la cabeza. en el zafiro. uno de los más notables era la cruz que.

con serpientes sobre la cabeza y deba­ jo de los pies. Esta imagen se esculpía en mármol. Y afirma­ ban que con esto se curaba todas clase de fiebres. Esta imagen fue aprobada por Pietro de Abano97 y confirmada por la costumbre. Hacían esta imagen en la ho­ 139 . con frutos y flores en la mano. médico ilustre98. con pies de águila.un águila o un dragón. sobre un dragón o un toro. tie­ ne en la mano izquierda un gallo o fuego y en la derecha una caña. en la hora de Venus. cuando surge la tercera cara de Acuario con Saturno. con corona en la cabeza. a condición de que el señor de la sexta casa mire a Venus o a Júpiter en aspecto trigono o en oposición y no esté Mercurio en posición desfavorable. Para favorecer el creci­ miento. cuando surge el primer grado de la segunda cara del León. liberó a Giovanni Marliani. Entendían que esta imagen servía de ayuda para alejar las enfermedades. con ves­ tido variopinto. cuan­ do el mismo Júpiter asciende favorablemente en su exaltación. en la hora de Júpiter. Imprimían asimismo en oro un león. He sabido por Mengo. Confeccionaban también. en la hora del Sol. cuando surgía la primera cara de Escorpión: Marte armado y coro­ nado. La forma de Mercurio: un hombre sentado en un trono con el petaso. Para curar los cálculos y los dolores de los genitales y con­ solidar la sangre se hace una imagen en la hora de Saturno. que revolvía con las patas una piedra en forma solar. mientras que los planetas nocivos caen y es­ tán en posición desfavorable. Para el ingenio y la me­ moria fabricaban la imagen de Mercurio en la primera cara de los Gemelos. Para curar las enfermedades foijaban en oro la imagen del Sol en la hora del Sol. vestido con ropaje amarillo-oro. cuando estaba en la mitad del cie­ lo. y de vez en cuando la imprimían en las sustancias que debían consumir los enfermos. Contra la timidez fabricaban imágenes en la hora de Marte. para reforzar la salud y evitar los envene­ namientos. La Luna: una bella joven que tiene la cabeza adornada con cuernos. alado. De parecida manera. vestido con ropaje de color amarillo-oro y un cuervo y la forma del Sol. en el Corazón del León. pero con esta condición: que Júpiter o Ve­ nus miren a la mitad del cielo. cuando la primera cara del León es ascendente con el Sol: un rey en el trono. una imagen de plata en la hora de Venus. la imagen de la Luna cuando la primera cara del Cangrejo es as­ cendente. a veces sobre un pavo. Para la alegría y el vigor del cuerpo construían la imagen de Venus jovencita. con penacho. famoso matemático de nuestro tiempo99. en la hora de Mercurio. cuando la cara de la Balanza o de los Peces o del Toro es ascendente con Venus. cuando Mercurio surge. vestida con ropas blancas y de color amarillo-oro. cuando la Luna ocu­ pa los ángulos y mira favorablemente a Venus. que una imagen de este tipo. contra las fiebres se esculpía la imagen de Mercurio: un hombre que tiene flechas en la mano. del temor que de ordinario le acometía cuanto retumbaban los truenos. hecha cuando Júpiter estaba en conjunción con el Sol. Para las dolen­ cias renales hacían una imagen parecida.

ra última del día del Sol. desfavorables la sexta zona y su señor. por el contrario. mientras esté en él el Sol. el grado decimoquinto y ocho minutos. Dice también que la salud será más firme y la vida más dilatada de lo que había sido establecido al principio si. en los Gemelos. de igual modo. creo que se deben elegir estas posiciones de la Luna y también. el sexto grado y de nuevo el decimonono y el minuto vigésimo sex­ to. y sean. además. conse­ guir ganancias. Pietro de Abano concluye declarando que ningún astrólogo duda de que tales cosas ayudan a prolongar la vida. sobre todo el ascendente y su señor. observada la posición de los astros en el momento del nacimiento. de la mitad del cielo y del descendente sean fa­ vorables y sean asimismo favorables el señor del ascendente y la segunda zona. en el mismo. Pietro de Abano100dice que un medico puede curar a un enfermo por medio de una imagen siempre que al fabricarla procure que los ángulos del ascendente. Y de igual manera preparaban ingeniosamente en las restantes estaciones imágenes con afectación a menudo demasiado vana. en el Cangrejo. el grado decimonono y veintiséis minutos. para las compañías convenientes y el aumento de las cosechas. La estación desde el inicio de Capricornio hasta el grado duodécimo contra las enfermedades y las discordias y contra los encarcelamientos. en Acuario el grado segundo y diecisiete minutos. el grado décimo y cincuenta y un mi­ nutos. La estación del cuarto grado de ios Peces has­ ta el decimoséptimo del mismo signo para curar las enfermedades. los signos. el señor de la conjunción o sigicia hecha antes del nacimiento. el grado decimonono y veintiséis minutos. Sería demasiado prolijo pretender señalar cuáles eran las caras en ca­ da signo y cuales las estaciones de la Luna que los antiguos consideraban necesarias para imprimir las imágenes. también la mitad del cielo. los señores. el lugar del Sol. Sospecho incluso que hasta una medicina pre­ parada según estos procedimientos podría resultar absolutamente inútil. en la Balanza. pero más legítimos. los dadores de la vida. está vivo. el sexto grado y treinta y cuatro minutos. Aprovechaban la estación de la Lu­ na a partir del grado decimoséptimo de la Virgen hasta el final para hacer imágenes contra las enfermedades y las malquerencias y para un viaje fe­ liz. de modo que el señor de la hora ocupara la deci­ ma zona del cielo. la parte de la fortuna. Es además preciso tener en cuenta la opinión de Haly101: cualquier signo. sólo he tenido en cuenta y mencionado las imágenes que no se remontan a la magia sino a la medicina. en Capricornio. el momento en el que los planetas desfavorables y en posición no propicia son descendentes. domina sobre los restantes y tiene 140 . Debe elegir­ se. La estación desde el grado duodécimo al vigésimo quinto de Capricornio con­ tra la debilidad y la cárcel. en el Car­ nero. De hecho. se hace una imagen en la que se coloquen las si­ guientes cosas portadoras de fortuna: el significador de aquella vida. Para la preparación de otros medicamentos.

Los astrólogos aseguran que es perfectamente posible y enseñan el modo. informa Porfirio102que pueden intentarse cosas de esta ín­ dole. las fi­ guras y las letras y los movimientos impresos en las imágenes con el ob­ jetivo preciso de recibir un don de una figura celeste. según informa Thebit. de acuerdo con las promesas de Thebit Benthorad104. por medio de imáge­ nes y artificios de este género. que es posible conseguir tales cosas por medio de Jas imágenes105. que además de teología enseñó astrologia. Sería en verdad curioso. fue fabri­ cada por el astrólogo Pedice. llegó incluso a afirmar que no sé qué región fue destruida por medio de una imagen que. También Alberto Magno103. pero que aquellas tentativas se volvieron contra su artífice a cau­ sa de la excelencia del alma de Plotino. Cuando digo de este lugar me refiero al signo y a la cara y. para llevar la felicidad o atraer la malaventura sobre una persona. exponer qué imáge­ nes fabricaban y con qué procedimientos para conciliar o para separar los ánimos entre sí. para que. hasta que el Sol ilumine un lugar en el que sea fuerte la cualidad jupiterial. que estas imágenes pueden producir algún efecto aunque. En la biografía de su maestro Plotino. in­ tentó hacerlas en Roma contra Plotino. caras o grados. en cuanto teólogo respetuoso con la ortodoxia. que Olimpio. para recibir como medicina el don específico de este lugar. al grado. por su parte.un efecto superior a ellos. al mismo tiempo. en el pasaje en el que dice que debe distinguirse entre las cosas lícitas y las ilícitas. Y lo mis­ mo para los restantes bienes celestes. procurando. afir­ ma que las imágenes hechas por los astrólogos de acuerdo con las normas adquieren el poder y la eficacia de la configuración del cielo. mago y astrólogo de los egipcios. por mi parte. en su libro el Espejo. nuestro guía en teología. Tomás de Aquino. pero no me atrevo a consignarlo. Pietro de Abano confirmó. una casa o una ciudad. con todo. Más aún. de Ptolomeo y de otros astrólogos. no afirmo que puedan ha­ cerse tales cosas. Describe las imá­ genes para atraer la desgracia o la prosperidad sobre alguien que delibera­ damente omito. hacer caer sobre Plotino algún influjo astral maléfico. vuelvas a la Luna en dirección o en conjunción con estos signos. Yo. Admite que por medio de las figuras puede conseguirse tanto poder del cielo como es preciso para producir los efectos que el cielo suele obte­ ner por medio de las plantas y de otras causas naturales. en efecto. es mucho más cauto en lo referente a estas prácticas y atribuye menos poderes a las imágenes106. condena las plegarias y las fumigaciones a que algunos impíos recurrían para invocar a los demo­ nios a la hora de fabricar las imágenes. Pero no porque 141 . sobre todo. y tal vez incluso nocivo. Pero no condena. Confirma. Cuenta. rechaza estos abusos y. como hombre honesto. Y enumera a continuación sus maravillosos efectos. si intentas obtener los bienes de Júpiter. de modo que has de dirigir hacia allí a la Lu­ na.

cualquiera que sea el método seguido para su fabricación. en el libro Sobre la suertel"7. que se presentan bajo la apariencia de di­ vinidades benéficas. Por tanto. con todo. en concordancia con el cielo] está ya pues­ to en una determinada especie de objetos artificiales. dado que él lo ha dis­ puesto así. Y si alguna imagen adquiere alguna buena cualidad nueva mientras es esculpida. que tiene esta disposición natural. tampoco a los platónicos les es ajena la idea de atribuir a los engaños de los demonios algunos de los efectos admirables de las imágenes. más que en las figuras. por mi parte. pero sobre todo en el opúsculo Sobre las operaciones ocultas de la naturaleza. Dice también. que las constelaciones dan el orden de ser y de perdurar no sólo a las realidades materiales sino también a las artificiales y que por esta razón las imáge­ nes son fabricadas bajo unas concretas constelaciones. suscitan y refuerzan este mismo poder. esperan recibir de ellas dones divinos. Pero rechaza que por su medio pueda acontecemos algo admirable situado más allá de los efectos normales de las realidades naturales y. en fin. y ponen de este modo al descubierto lo que hasta entonces permanecía oculto. salvo el caso de que hubieran sido añadidos como signos por los propios demonios. como hace el viento con la llama. al parecer. probable que si las imágenes poseen alguna fuerza. lo atribuye a los demonios que seducen a los hombres. opino que no se les debe conceder ninguna importancia. De hecho. Afirma estas mis­ mas ideas con mucha claridad en el libro Contra los gentiles. Es. esto no se deriva de la figura misma sino del calentamiento provocado por la incisión. no la han adquirido recientemen­ te y por medio de la figura. si alguna vez esto ocurre. también yo. en efecto. donde se burla de los ca­ racteres y las letras añadidos a las figuras. Pero no niega. dejando de la­ do la suma religión y la conducta piadosa. y confiando únicamente en las imágenes. también Jámblico. Esta incisión y es­ te calentamiento. sino que la poseen en razón de la materia mis­ ma. apenas presta atención a las imágenes. aunque no tanto de las figuras mismas. hechos bajo una armonía celeste parecida a aquella armo­ nía que en el pasado había infundido un cierto poder en la materia.uí dice que quienes. don­ de. sino porque un compuesto parecido [es decir. Entiendo. Por lo demás. de la mis­ ma manera que el poder del fuego permite ver las letras invisibles escritas 142 .la figura que hay en la materia concuerde con el cielo. que será más seguro confiar en las medicinas que no en las imágenes y creo igualmente que las razones que hemos aducido acer­ ca del poder celeste de las imágenes pueden demostrar que la eficacia radi­ ca en las medicinas mismas. Hace estas afirma­ ciones en el libro tercero Contra los gentiles. son con mucha frecuen­ cia engañados por los demonios. que de las imágenes cons­ truidas según los rectos dictámenes de la astrologia puedan proceder algunos bienes naturales.

al pare­ cer. los auspicios para la suerte del mun­ do. En efecto. como enseñan claramente Ptolomeo y Haly110. ¿No es acaso cierto que también en el na­ cimiento de un hombre miden los astrólogos en qué signo. es decir. Así pues. recurrir temerariamente a las estrellas. Y luego. ni siquiera a las favorables y aportadoras de salud.así se puede suponer que también el mundo ha nacido una vez. por tanto. Éste es. O si por acaso alguien quisiera tratar los metales y las piedras. a lo largo de nuestra exposición. se toman tan vi­ sibles como si estuvieran esculpidas. 143 . La verdad es que a menudo las acrecientan. no debemos admitir temerariamente ni la más mínima sombra de idolatría. y de igual modo. por así decirlo. Es útil aprovechar esta oportunidad celeste en la pre­ paración de las medicinas. en la medida de lo posible. en el momento oportuno. y extraen de aquí presagios para la suerte del año. escritas en pie­ dra con grasa de cabra. del mismo modo que a veces las estrellas nocivas disminuyen las enferme­ dades no afines a ellas. en efecto. aparte el hecho de que sospecho que las figuras son inútiles.conjugo de cebolla. Pero ¿cómo hemos pasado por alto precisamente la imagen universal. pues. como si se tratara del retomo de su día natal. cuando el Sol se encontraba en el primer minuto del Camero. También las letras. Quien los siga. totalmente invisibles. Y así como el contacto con la erica109 o con el madroño suscita la rabia adormecida. este seguidor de los astrólogos imprimirá la figura de todo el mundo justo en el natalicio del mundo. en cobre si así le place. hechos de modo natural según las nor­ mas debidas y en el momento oportuno. im­ primirá en una lámina de plata dorada. ¿Acaso no adviertes con qué ex­ quisita elegancia se nos ha presentado. ¿Cuál es el momento oportuno pa­ ra esta impresión? Cuando el Sol toque el primer minuto del Camero. Ni debemos tampoco. el argumento del nacimiento del mundo en un determinado momento? Preci-- samente porque cada año renace. así tal vez también una cierta incisión y el simple calentamiento. si se sumerge la piedra en vinagre. el momento en que aquél fa­ bricará la figura del mundo. en qué grado y en qué minuto ha salido el Sol? Es aquí donde ponen el fundamento de to­ da la figura. en cualquiera de los años sucesivos. apenas llega el Sol a encontrarse en aquel mismo minuto. del mismo modo que no tendría sentido recurrir a estas prácticas en los hombres si. en poder obtener beneficios del universo. la que propia del universo? Pues los astrólogos confían. que luego. toman los astrólogos año tras año. dado que año tras año. una como forma arquetípica de todo el mundo. es mejor limitarse a golpearlos y calentarlos que no laminarlos en figuras. hacen salir al exterior los poderes latentes de la materia. como que renace. no renacen -y no podrían renacer si no hubie­ ran nacido una vez primera. Así pues. a través del mismo lugar. A partir de este punto. afirman que esa persona por así decirlo renace. esculpirá. gira la fortuna del mundo. para alejar las enfermedades afines a ellas.

Hay en el mundo tres colores universales y al mis­ mo tiempo singulares: el verde. a propó­ sito de Ia genesis divina dei mundo en aquellos días. sobre todo si en aquel momento es­ tán presentes y son propicios Júpiter y Diana"2. Y no solo mirarla. que simboliza la belleza absoluta de la obra misma. Se nos dice. está jas­ peado con signos de oro y es compañero del oro. Por tanto. Un poder parecido posee la piedra de Armenia. sino más bien en el día y la hora del Sol. sino meditarla en el alma. está el Sol adaptado para la generación. que tiene un color en cierto modo similar. llamado Lorenzo"3. pues. el oro y el azul zafiro. en la par­ te más privada de su casa. pues ya ha descrito magnífi­ camente los misterios de Moisés nuestro Pico della Mirandola1". descansó del trabajo que había iniciado en un ideal día del Sol. Se guardará. resulta efi­ caz contra la bilis negra que se deriva de Saturno. por tanto. El seguidor de los astrólogos o bien llevará consigo un modelo de esta índole o bien lo mirará. Será también óptimo. e insertar en el modelo del mundo que estás fabricando el color azul zafiro de las esferas del universo. añadir a la imagen. una cámara abovedada. como aquella construida por Arquímedes y hace poco también por un conciudadano nuestro de Florencia. artífice del mundo. consagrados a las tres Gracias del cielo. mirar con mucha frecuencia estos tres colores en particular. permanecerá en ella mucho tiempo cuando esté despierto y pondrá allí su dormitorio. Que el oro sea el color del Sol es cosa que na­ die pone en duda. está inadaptado Sa­ turno. El verde es el color de Venus y a la vez de la Luna: húmedo para las complexiones húmedas. se lo dedicamos sobre todo a Júpiter. en la tarea de imitar lo mejor posible al cielo. pintada con las figuras y los colores que hemos dicho. cercano a las cosas que nacen. algunos colores. El azul zafiro. aunque por lo demás tampoco es ajeno a Júpiter y a Ve­ nus. del mismo modo que Jú­ piter lo es del Sol. en fin. adecuado para las madres. Y. añadir a las esferas estrellas de oro y revestir con ropaje verde tam­ bién a Vesta. con­ 144 . Será también útil contemplar una esfera dotado de sus mis­ mos movimientos. que es de este color y que. día de Venus. Pensarán que merece la pena. por su virtud jupiterial. La impri­ mirá luego en el día natalicio del año. Cuanto. a quien se dice que le está consagrado el zafiro. Por esta razón eligen los médicos el lapislázuli. Construirá. este artífice tampoco esculpirá su mundo en el día y la hora de Saturno. que este día Dios. aparte las lí­ neas. según el parecer de los astrólogos. que es el día de Saturno. cuando salga de casa. No quiero añadir nada más acerca del tema de los modos de la creación del mundo. Había completado su obra el viernes. de esculpir e imprimir la figura en sábado. poniéndo­ lo delante de sí. en efecto. nace con el oro. es decir. pa­ ra recibir los dones de las Gracias celestes es útil. por tanto. o Ceres. para vol­ ver a nuestro propósito. junto también con el verde. la Tierra. Así pues. a su entender.

conseguirá conquis­ tar asimismo dones de los celestes. ha recibido también la luz ce­ leste. Y si. entendemos estas cualidades en sentido platónico. si estuviera compuesto de esta manera. Precisamente porque la complexión humana se acerca ya al equilibrio (temperantia) celeste. parece que una mezcla perfecta de las cua­ lidades consigue superar el contraste que había al principio. Una vez que hayas com­ prendido que no hay nada más ordenado que el cielo ni cabe imaginar na­ da más equilibrado (temperatius) que Júpiter. las virtudes que producen estas cualidades o bien que hay allí cualidades hasta cierto pun­ to parecidas. Pero es indudable que. confiarás en alcanzar los beneficios del cielo o de Júpiter si tú mismo te haces ordenadísimo y equi­ libradísimo (temperatissimus) en los pensamientos. ya sea a causa de su equilibrio (temperantia) o debido a la excelencia de la forma. esto es. Y cuando el espíritu consigue esta calidad en un grado máximo. en efecto. De hecho. de lo con­ trario. La vida de los animales es más perfecta que la de las plantas. Pero que estudien estas cosas quienes modelan las imágenes. en cuanto que es muy moderado. en los seres humanos. en la hipótesis opuesta. equilibradas (temperatae). entendemos o bien que no hay allí ninguna cualidad de este género. además de la sutileza de su sustancia y del equilibrio (temperantia) de sus cuali­ dades. y en cierto modo casi celeste. que. hasta formar una unidad. realidades dispares. como en las plantas. dicho en lenguaje pe­ ripatético. pero existen. pero de una naturaleza cuasi aérea. Y cuando calificamos a algunas de las cosas de allí de frías y secas. que también viven las cosas compuestas cuando. esto es. sobre todo en el espíritu. fue­ ra simple. cuando decimos que en el cielo no hay exceso de las cua­ lidades elementales. Y mientras alcance y mantenga esta conducta y norma de vida. Vemos.templará el espectáculo de las realidades concretas con menor atención que la que pondrá en observar la figura y los colores del universo. modera todas las cosas y mezcla. Tú. por tu parte. con una grandeza. no se da ningún exceso de cualidades elementales. las accio­ nes y el estilo de vida. tal vez sea oportuno recordar que en el cielo. mo­ delarás dentro de ti una imagen más excelente. Y por esta misma razón. ha alcanzado ya a la vez el sumo grado celeste y ha obtenido de Dios la vi­ da celestial con mucha mayor plenitud que ningún otro ser. habría perdido las otras cualidades. que se llama frío a lo que es causa de poquí­ simo calor y se denomina seco lo que produce en nosotros humor escasí­ 145 . por las que concuerda con el cielo. una potencia y un movimiento tan grandes. ha merecido que Dios le dé vida. porque en ellos se da una complexión más alejada de la lucha entre los contrarios. habría ya desaparecido al cabo de tantos siglos. los afectos. es aún más perfecta. Pero ya que hemos pasado a hablar de la armonía (temperantia) ce­ leste. Además.

que cuando alguien uti­ liza de manera correcta el eléboro y lo soporta bien. con ciertas hierbas. es decir. Sabemos con certeza. a consecuencia de la especial purificación y de sus propiedades ocultas. es para nosotros fría y seca. hasta el punto de que parece haber renacido. en virtud del cual cambian en cierto modo la naturaleza y las costumbres de quien las lleva. Opinan también que las imágenes nocivas poseen. pues. por propia experiencia. posee en sí una vida del todo incondicionada. que vivifica todas las cosas. que del hecho de que el cie­ lo. aquella juventud que los mirobálanos no restituyen. recíprocamente. además. De este razonamiento extrae dos corolarios: el primero. ten por in­ sensato a quien no haya comprendido que donde se encuentra una forma de tal índole es en el cielo. pero sí conservan. la vida es justamente esto. Por la misma razón. aquellas que o han llegado de manera natural a una mayor semejanza con él o se exponen día tras día a sus influencias. que si los cuerpos más equilibrados (temperati) vi­ ven más. la carne de buey y de liebre. los movimientos del alma y como que rejuvenece. cambia en cierta me­ dida. vive el máximo posible. El se­ gundo corolario reza que la vida es una forma perfecta en sí. al reunir y dirigir en direcciones opuestas los rayos. que es equilibrado (temperatum) en grado sumo. en sí misma cálida y húmeda. el poder del eléboro cuando se le consume sin tener en cuenta el arte de la medicina y la capacidad individual para soportarlo. contra quie­ nes las llevan. que es equilibrado (temperatum) de la manera más perfecta que cabe imaginar. en parte. Lo astrólogos entienden que las imágenes propicias tienen un poder análogo. pero más. el cielo. han sido fa­ bricadas y dirigidas expresamente para causar daño a un tercero. una excelen­ te salud. que tienen un efecto nocivo y venenoso. y ello de tal modo que pasa casi a convertirse en otra persona. hace que éstos de cer­ ca quemen y de lejos ofusquen la visión. Por eso el astrólogo Abraham114 afirma que Saturno deja nuestro cuerpo en cierto modo frío y seco. Si. y también. que se desarrolla tanto interna como externamente por doquier.simo. o conserva cuando menos. y gradualmente. porque le aporta poco calor y poco hu­ mor. la calidad del espíritu y la naturaleza del cuerpo y también. Si. durante mucho tiempo. Aquí han tenido su origen y na­ cimiento aquella historia y aquella creencia según las cuales con los arti­ ficios de la astrologia y los envenenamientos de los hechiceros. cuerpo excelentísimo que se mueve siempre perfectamente con un movimiento circular. las imá­ genes tienen un poder semejante al de un espejo de bronce cóncavo que. hombres. puede concluirse que los restantes seres alcanzan una vida más elevada en la exacta medida en que se aproximan al equilibrio (temperies) y a la vida celestes. que perfec­ ciona al cuerpo y proporciona el principio del movimiento -quiero decir el principio íntimo del movimiento. Por eso cuentan que Medea y los magos so­ lían restituir. guiándolo hacia una condición mejor. 146 .

sino porque les complace ser venerados. Enseñan asimismo que a una obra de esta índole le sirven de ayuda las fumigaciones adecua­ das dirigidas a las estrellas en la medida en que tales fumigaciones influ­ yen en el aire. prefiero con mucho las medicinas a las imágenes. en los rayos. Y añaden que está hasta tal punto uni­ do también en la causa que. La verdad es que. por medio de los rayos. no acabo de entender bien cómo puedan tener las imágenes algún poder sobre una cosa tan distante. de manera simi­ lar. Nosotros creemos que tales fenómenos pueden aconte­ cer por obra de los demonios. Pero no tal como se lo imagina la mayoría -y esta mayoría más en razón de la materia que de la figura. un cierto poder vivificante muy conforme con el espíritu de la per­ sona que en aquel momento está fabricando la imagen. opinan que se introducen en las es­ tatuas y en las imágenes no de modo diferente a como los demonios sue­ len ocupar a veces los cuerpos de los hombres y hablar. Enseñan los árabes que cuando fabricamos como es debido estas imá­ genes. mientras que según otros se trata de los demonios que acompañan a esta o aquella estrella. moverse. nuestro espíritu se une al1 espíritu mismo del mundo y a los rayos de las estrellas por medio de los cuales actúa el espíritu del mundo. si mantenemos nuestra imaginación y nuestros afectos sumamente concentrados en esta operación y en la estrella. Por espíritus de las estrellas entienden algunos las fuerzas ma­ ravillosas de los cuerpos celestes. es decir. También. el espíritu de cualquier estrella. mover y llevar a cabo por su medio cosas sorprendentes. Creen que los demonios que habitan en el fuego cósmico penetran en nues­ tros cuerpos a través de los humores ígneos o ardientes y. entren en las materias adecuadas de las imágenes y produzcan efectos asombrosos en quien las lleva consigo o está cerca de ellas. por lo que a mí respecta.animales y plantas puede ser alcanzados y llegar a consumirse por el in­ flujo nefasto de los astros. que los perfumes. es posible conseguir que los espíritus de las estrellas. por medio de los espíritus asimismo ígneos y de las pasiones ardientes. Sí barrunto. como ya he di­ cho. en el espíritu del artífice y en la materia de las imágenes. de fumigacio­ nes. en cuanto que son 147 . Por otra parte. en cambio. y de este mismo modo. de luces y de sonidos violentos. los árabes y los egipcios atribuyen tal poder a las esta­ tuas y a las imágenes construidas según las artes astronómicas y mágicas que casi se llegaría a pensar que están encerrados en ellas los espíritus de las estrellas. que lo puedan tener sobre el que las lleva. pero no ya porque estén encerrados en una determinada materia. Entienden que los espíri­ tus de las estrellas hacen cosas parecidas por medio de las imágenes.y. Pero ya he tratado estas cuestiones con mayor diligencia en otro lugar. Entiendo. por mi parte. partiendo del espíritu del mundo. Pero fuera cual fuere el género de los espíritus de las estrellas. se infunde en la imaginación. oportunamente captados por medio de rayos.

si cuando usa una medicina de­ sea ardientemente recibir ayuda de ella y cree sin la menor vacilación y espera con firmeza recibirla. con certeza. pues. No obstante. ya no influye en el olfato. si son solares o jupiteriales influyen con eficacia en el aire y en el es­ píritu para acoger oportunamente. más bien dura. el espíritu acusa tan profunda­ mente la influencia de los aromas que de dos cosas se deriva una sola.bastante parecidos por su propia naturaleza al espíritu y al aire y que. no puede recibir prácticamente casi nada de los olores o de la imagi­ nación de quien la fabrica. si alguno tiene. de esta disposición se derivará ciertamente el mayor acrecentamiento posible de la ayuda misma. el amor y la confianza proceden acaso a 148 . las cualidades del Sol o de Júpiter. el de transportar. entonces el espíritu del hombre se traslada a este espíritu jupiterial mediante el afecto. como enseñan Hipócrates115y Galeno116. Pero volveremos sobre estas cuestiones en otro lugar. que es respecto del cielo inferior y respecto del enfermo exterior. como cualquier otra cosa. con toda seguridad (según dicen). penetra en la car­ ne de quien la lleva y la calienta. al parecer de que la concentración de la imagina­ ción tiene importancia y es eficaz. bajo los rayos. no sólo puede actuar con mayor intensidad y eficacia sobre el propio cuerpo sino transmitir además una cualidad similar tam­ bién a un cuerpo vecino. que la materia de la imagen. Avicena117afirma in­ cluso que esta confianza es más eficaz que la medicina misma). pero no cuando se fabrican las imá­ genes o se preparan las medicinas sino cuando se aplican y consumen. que penetra en las visceras? De hecho. es decir. La confianza y la esperanza refuerzan sin duda íntimamente y conso­ lidan en el espíritu jupiterial el espíritu del individuo así ya estimulado. en efecto. o ya sea al menos la virtud natural de la materia elegida para fabricarla. adquieren una forma parecida a la de los rayos de las estre­ llas. no recibe impresiones de sí mismo o de algo que le es muy pa­ recido. ya el amor mismo y la confianza hacia el don celeste son con frecuencia la causa de una ayuda celeste. El olfato. cuan­ do se queman. ayudan mucho a la salud (más aún. el amor y la confianza del enfermo hacia el médico. Pues en efecto. dominantes en aquel momento. y a la inversa. Es­ to resulta evidente por el hecho de que un aroma. cuando ha actuado bastante. que ac­ túa dentro de nosotros. que está ya puesta en nosotros. Pues si. Y el espíritu. mediante el amor. el afecto y la con­ fianza frente a la influencia celeste. así influenciado. el vigor de la medicina consumida penetra internamente en las venas y en la médula. o. aportando consigo las propiedades jupiteriales. ¿cuánto más no ha de creerse que favorecen la ayuda divina. Me atengo. Yo entiendo. de modo que si alguien que lleva una imagen hecha de acuerdo con las nor­ mas o. sobre todo si es conforme por naturaleza y más débil. así lleno de dones. cuando ya sea el poder de una imagen. pues éste es justamente el poder del amor. por el contrario.

Cuem tan. Que determinadas palabras posean un poder grande y muy preciso lo afirman Orígenes119 en el Contra Celso y también Sinesio120 y al-Kin- di121 cuando discurren acerca de la magia. de las gomas y de miembros de animales. Asimismo los antiguos doctores hebreos dedica­ ron una particular atención a estas cosas y todos los poetas cantan que con los versos se consiguen admirables efectos. simplemente. En el tercer gra­ 149 . Jámblico122. solían llevar a cabo ciertas cosas maravillosas con sus palabras. en su obra Sobre la agricultura recurre a veces a en­ cantamientos bárbaros para curar las enfermedades de los animales124. muchas cosas que no vie­ ne al caso referir. El grado más bajo lo ocupan las materias más duras. Aquí. a ciertos demonios lascivos y venéreos que tiene el aspecto de hermosas jovencitas que seducen con halagos y enre­ dos a hombres bellos y como una serpiente chupa con la boca al elefante. fabrican una imagen cuando la Luna se une con Venus en los Peces o en el Toro. Pensamos además que algunas palabras. así son también siete los grados a través de los cuales se ejerce la atracción de las cosas superiores sobre las infe­ riores. Incluso un hombre tan severo como Catón. Pero mejor será dejar de lado los encantamientos. es a saber. tras haber observado en el ínte­ rin. y responden a Mercurio si seguimos en el cielo el orden de los caldeos. pronunciadas con intensidad y henchidas de sentimiento. Pero es más probable que se pueda conseguir un efecto de esta índole o bien por medio de los demonios venéreos que gozan con estas obras y pa­ labras o bien. de los fru­ tos de los árboles. las piedras y los metales. con respecto a las estrellas y a las palabras. Y así. que es justo aquel hacia el que se dirigen los sentimientos y las palabras. siguiendo la costumbre de Febo y de Orfeo. así estos demonios con la boca de la vulva los succionan hasta la extenua­ ción total. porque es en esto precisamente en lo nos favorece ya la ele-* mencia del cielo. para unir a dos per­ sonas con un amor ardentísimo. Ya aquel canto con el que el joven David curó la locura de Saúll2S. Y. las voces y los sonidos ocupan el grado intermedio y están consagrados a Apolo. Pero que sea Apolonio quien responda de estas cosas. podría tal vez alguno atribuirlo a la naturaleza. si no fuera porque el texto sacro prescribe atribuir este efecto a la divinidad. por medio de los demonios seductores. Así como hay siete planetas. que Apolonio de Tiana sorprendió y desenmascaró a me­ nudo a las lamias118. y parecen referirse a la Luna. Zoroastro. por ejemplo. porque nosotros no enseñamos filtros sino medicinas. que prohibió cambiar las palabras bárbaras. otro tanto. Lo mismo. De igual modo los pitagóricos. con los cantos y los sonidos123.veces de allí. En el segundo gra­ do en línea ascendente se encuentran los compuestos de hierbas. tienen ya en sí gran poder para encauzar las imágenes con mayor precisión hacia su efecto.

que tras haberse dedicado durante muy largo tiempo a la composición de la triaca.do encontramos los polvos más sutiles y sus vapores escogidos entre los materiales que ya hemos mencionado antes. que aventaja a los demás como protector de la música. descubrir sus poderes. se deriva una cierta forma común. al fin. que pertenecen a Jú­ piter. vinculadas a las cosas divi­ nas. ponen a la cabeza de la medicina a Febo. Para recibir esta influencia múltiple y oculta. Y así. preparada siguiendo las normas de un arte. Que aconteció así por voluntad divina lo confirman Galeno y Avicena127. la luz visible del Sol y su calor. Adaptarse a los dones ocultos y ma­ ravilloso de este astro es tarea exclusivamente reservada a los sabios. a modo de armonía dotada de los dones de las es­ trellas. compuestos. ya casi separadas del movimiento. El grado séptimo está constituido por las inteligencias más secretas y simples. Para alcanzar el éxito en esta empresa. Pe­ 150 ? . como premio a sus de­ nodados esfuerzos. por tanto. Y por esta razón. de las formas. El cuarto grado está ocupado por las palabras. los cantos. procura­ remos predisponemos y adaptamos con la máxima diligencia. del mismo modo con que todos los días nos preparamos para recibir. entre sí. que es el nombre de la «quietud». los afectos relaciona­ dos con el poder de Marte. se deriva una forma casi común en la que surge una cierta virtud celeste. los sonidos. no sin antes exhortarte a creer que en este momento no estamos hablando de adorar a las estrellas. para nuestra sa­ lud. expondremos tres reglas prin­ cipales. para ponerlos en acorde con la armonía de aquéllas. elegidos ante todo y sobre todo según la norma que regula las estrellas. El quinto grado es el lugar de los firmes conceptos de la imaginación. En el sexto escalón se encuentran los discursos de la razón humana y las deliberaciones ponderadas. ya sea el de la medicina o el astronómico. poeta y cantor. Más aún: Jámblico y Apolonio de Tíana128testifican el hecho de que todas las medicinas han tenido su origen en vaticinios. sino de imitarlas y. Pero en parte con nuestra diligencia y en par­ te merced a una cierta suerte divina podemos alcanzar los mismos resulta­ dos a que llegó Andrómaco126. cosas todas ellas dedicados justamente a Apolo. consiguió. de intentar captarlas. ¿Para qué todas estas cosas? Para que comprendas de qué modo de una determinada composición de hierbas y vapores. Es tarea dificilísima juzgar qué tonos en concreto concuerdan con las diferentes estrellas y qué composiciones de tonos se corresponden de manera específica con las diversas constela­ ciones y los varios aspectos. Debes también creer que se trata de dones que las estrellas concederán no por su elección. a través de la imita­ ción. de las flores y de los ungüentos que pertenecen a Venus. destinadas a Saturno. o simplemente los aromas de las hierbas. los movimientos. a quien justamente los hebreos llaman Sabath. con suerte divina. sino en virtud más bien de una influencia natural. de los tonos.

Ya. La primera es averiguar qué fuerzas tiene en sí y qué efec-i tos provienen de cualquier estrella. Recuerda que el canto es el más poderoso imitador de todas las cosasi Imita. cuando imita las realidades celestes. sobre todo si el cantor es de naturale­ za febea y posee intensamente el espíritu vital del corazón y. espira y en cierto modo vive. junto con los signos que acabamos de mencionar y con las palabras que intentas di­ rigir a la dicha estrella. mientras el canto conserve su vigor y el espíritu del que canta. convierten al punto en blandos y líquidos los ali- 151 . imita y ejecuta todas las cosas con tal fuerza que induce de inmediato. las intenciones y las pasiones del espíritu y de las pala­ bras. a su vez. El canto. bailes. en efec­ to. en efecto. costumbres y acciones en concreto es induci­ da. puedas imitar todo esto a través de cantos que sean placenteros a un cielo que tie­ ne una disposición parecida y que estén. las acciones y los hábitos de los humanos. constelación o aspecto -qué cosas qui­ tan y cuáles aportan. tiene también el animal. pues. La tercera es prestar atención a las posiciones y a los aspectos cotidianos de las estrellas e intentar descubrir a qué discursos. lleno de espíritu y de sentido.ro pasemos ya a las reglas que podrán establecer la armonía entre el canto a las estrellas. po­ co menos que como el de una mente. capacitados para recibir un influjo de este mismo género. la influencia celeste ha­ cia nuestro espíritu. si por acaso o de acuerdo con sus significados. obtiene un poder en nada inferior al de cualquier otra composición y lo transfiere al cantante. además de és­ te. la materia misma del canto es más pura y mucho más parecida al cielo que la materia de una medicina. de suerte que tú. a imitar y poner en práctica estas mismas cosas. o también según el afecto de la imaginación. ya sea al que canta o a los que escuchan. según la medida de tus fuerzas. La segunda es con-? siderar qué estrella en particular domina en un lugar y un hombre concre­ tos. por un lado. y de éste a quien lo escucha de cerca. Del mismo modo que la virtud y el espíritu natural. allí donde poseen una potencia especial. cálida o tibia. de hecho. o según sus ar­ ticulaciones y la forma que resulta de éstas. cantos. hasta tal punto que podría en cierto modo ser definida como animal aéreo. Y por este mismo poder. Es. está compuesta en sus partes y miembros como un animal y no sólo tiene en sí el movimien­ to y manifiesta el afecto sino que trae además consigo un significado. alejar aquellas estrellas que quitan y aceptar las que aportan. de ordinario. por otro lado. los movimientos. movimientos. aérea. lleva. se corresponde con esta o con aquella estrella. para emplear tú también algunos parecidos. reproduce los gestos. a nuestro es­ píritu hacia la influencia celeste y. la mayoría de las personas que viven bajo esas circuns­ tancias estelares.insertarlas en los signos de nuestras palabras. observar qué tonos y cantos se usan por lo común en aquella región y por aquella persona. de maravillosa manera.

al efundirse129. mayor que la de todos los demás. ora sobre ti ora sobre quien está a tu la­ do. dulces y per­ manentemente alegres. no es casi otra cosa sino otro espíritu concebido poco ha en ti junto al tuyo y convertido en solar. en virtud del poder solar. allí donde es más eficaz. a Marte una voz de ca­ racterísticas opuestas: veloz. Si los cantos están llenos de gracia y suavidad y al mismo tiempo de majestad y son sencillos y severos. que se advierte la presen­ cia de una fuerza admirable en un espíritu que canta y está excitado. en su propio cuerpo y. entendido con esta potencialidad. Si el vapor y el espíritu emitidos por medio de los rayos de los ojos o de otro modo puede a veces encantar. al recoger por un lado y agitar con mucha intensidad a su espíritu. y con­ cederás a los pitagóricos y a los platónicos que el cielo es un espíritu que dispone todas las cosas con sus movimientos y sus tonos. sí. en fin. y con cualida­ des intermedias a la Luna. sobre to­ do de la India. Atribuimos a Saturno una voz lenta y grave. pues. Admitirás. los consideramos apolíneos. oportunidad.mentos más duros y en dulces los amargos y. Por esta razón se cuenta que muchos habitantes de las regiones orientales y meridionales. sino vital y animal. No es. el Sol]. porque son en gran parte solares. El canto. Si son al mismo tiempo festivos y en cierto mo­ 152 . llenos de lascivia y morbidez. sobre todo porque un espíritu musical de esta índole toca de cerca y actúa sobre el espíritu in­ termedio entre el cuerpo y el alma y transmite a entrambos su influencia sin necesidad de intermediarios. Y de esta misma manera son todos los que se encuentran en las otras regiones. mueve inmediatamente des­ pués al cuerpo vecino e influye de este modo tanto en su cuerpo como en el otro con una cierta propiedad sideral que ha asumido bien de su propia forma o bien de la oportuna elección del tiempo. en ésta es mucho más eficaz el espíritu que fluye con abundancia de la imaginación a la vez que del corazón. por otro lado. en especial los febeos. pues los otros tres poseen. poseen un maravillosa poder en las palabras. inten­ cionalidad. contaminar e influenciar de diversas maneras a la persona que se halla cerca. por el contrario. aguda. Recuerda asimismo que los cantos sólo pertenecen a estos cuatro planetas. al producir el espíritu semi­ nal. Y también que Venus y Mer­ curio llevan la música consigo a causa de su vecindad con Apolo [es decir. por medio del canto. áspera y amenazadora. voces. sin duda. ronca y quejosa. A Venus. A Júpiter cantos graves. así la virtud vital y ani­ mal. pero no cantos. actúa poderosamente. Recuerda que toda la música procede de Apolo y que Júpiter es músi­ co en la medida en que concuerda con Apolo. Atribuimos al Sol y a Mercu­ rio cantos con cualidades intermedias. le atribuimos cantos voluptuosos. severos. nada sorprendente que se puedan a veces alejar o acercar algunas dolencias del alma y también del cuerpo. es más ardiente y tiene más vigor en sus movi­ mientos. generan descendencia también fuera de ellos. Y tienen una fuerza no digo natural.

pues. de una pared opuesta. dispuestos a responder al instante o como un eco. se configura de acuer­ do con la armonía y se convierte en jupiterial o mercurial o venusiano. en el modo y el tiempo oportunos. Y como quieren Plotino y Jámblico130. tu alma y tu cuerpo. Aquí no hablamos. esto te vendrá naturalmente del cielo. se convierte también en febeo. que una plegaria compuesta de un modo adecuado y oportuno. de númenes que haya que adorar sino de una cierta potencia natural del discurso. según el relato de Dami y de Filóstrato. Por una serie de indicios me inclino a pensar que se trata de un so­ nido febeo y jupiterial. de modo análogo. te concillarás con cada uno de estos cuatro plane­ tas recurriendo a los cantos que les son propios. sobre todo si a los cantos añades sonidos adecuados. En el capítulo anterior hemos distribuido la armonía capaz de recibir los influjos superiores en siete grados de 153 . a consecuencia del uso frecuente de una armonía jupiterial o mercurial o venusiana. Tú. un eco. precisamente porque el poder de Febo. también la adquieren. cuando un espíri­ tu adquiere esta actitud interior. ni con qué palabras ha invocado Apolonio a los manes de Aquiles131. producida naturalmente cuando reinan estos pla­ netas. como se desprende del hecho de que los que en la Puglia son tocados por una tarántula quedan aturdidos y yacen medio muertos y así permanecen hasta que no oyen aquel determi­ nado sonido suyo. está presente en toda armonía. con cantos y sones acordes con su costumbre. pero siempre animosos y variados. de Venus y de Mercurio. se mueve de armoniosa manera y lleva a cabo todas las obras con movimien­ tos suaves y armónicos. en fin. Y viceversa. una vez más. henchida de afecto y de sensibilidad e intensa. es­ tarán. del canto y de las palabras. en efec­ to. son de Mercurio. cuando gracias a un canto y a un sonido febeo tú te haces febeo. que vibra cuantas veces vibra otra en una cítara tensada de la misma manera. Puesto que el cielo está compuesto según un orden armonioso. del mismo modo que una resonancia o una vibración provienen de una cítara o. algu­ nos sacerdotes de la India en sus plegarias. Es evidente que en ciertos sonidos se halla presente una fuerza febea y médica. justamente por eso. no sólo los seres humanos si­ no todas las realidades inferiores están preparadas para recibir a través de la armonía influencias celestes.do más dulces y menos impetuosos. puedes reclamar para ti el po­ der de Júpiter. Recuerda. tu espíritu. al punto se sienten impulsados a bailar. tiene una fuer­ za no inferior a la de los cantos. cantando con gran concentración. No sirve aquí de ayuda traer a la memo­ ria el gran poder que tienen. guía de la música. como la cuerda de una cítara. de suerte que cuando los invoques. sudan y a continuación comienzan a recuperarse. al parecer. Todas las veces que. Pues entonces los desventurados bailan siguiendo aquel sonido. Y. Y si diez años después vuelven a oír un sonido parecido.

la actitud y el aspecto. en la me­ dida de sus posibilidades. así exponemos también al espíritu para recibir las fuerzas ocultas de las estrellas por medio de una cierta armonía similar. la con­ centración y la vida a las cosas separadas. disponerse. y se retira con el afecto. en fin. mediante el lugar. la razón y la mente133. en las tranquilas contem­ placiones de la mente. por idéntica razón. con certeza. del mismo modo que es­ tos últimos. la mente contemplativa. reciben los influjos celestes mucho mejor que los objetos y cualquier tipo de materias inferiores. en los conceptos y en los movimientos regulares de la imagi­ nación. en fin. componerse. imitándolo en cierto modo. en la medida en que se separa no sólo de las cosas que sen­ timos. la razón. por medio del espíritu así preparado para las influencias su­ periores. al propio Júpiter y sus do­ nes mucho mejor que la imaginación y el espíritu. puede. también Saturno de­ sempeña (para emplear un lenguaje platónico) las funciones de Júpiter en 154 . en los cantos y los sonidos musicales a cuyo orden y a cuya fuerza queremos que sean referidos los gestos corporales. Y. Nosotros situamos en el alma la imaginación. sino también de aquellas otras que. conformarse a Marte y al Sol de tal modo que sea al instante capaz de recibir los influjos de Febo y Marte. de ordinario. en los discursos adecuados de la razón. siguen alimentando sentimientos vulgares. en los aromas y los vapores preparados con una cierta composición igualmente equilibrada. gracias a su dignidad y su cercanía. ya sea por la cualidad y el movimiento del espíritu o en virtud de una elección nuestra. situarse en armoniosa relación con Júpiter pa­ ra asumir. las danzas y los tripudios132. De manera parecida. están ya en verdad separados en cuanto que se encuentran de alguna manera unidos a él. así Saturno es adverso a los hombres que llevan un género de vida abiertamente vulgar y que. Está fuera de duda que nuestra imaginación puede. o también por estos dos factores. Así como el Sol es enemigo de los animales nocturnos y amigo de los diurnos. exponemos a estas mismas influencias al alma y al cuerpo-alma. pues. se expone en cierto modo a Saturno. amigo de las mentes de los hombres que. como digo. ya sea por medio de la imaginación y del espíritu juntos. aunque evitan el contacto con el vulgo. Del mismo modo que exponemos diaria y conve­ nientemente a la luz y al calor del Sol nuestro cuerpo mediante su armonía. en las medicinas equilibradas según una consonancia que les es propia. o por nuestra deliberación. o por entrambos. Saturno entregó a Júpiter la vida social y reivindicó para sí una vida apar­ te y divina. como hemos dicho repetidas veces. es decir. ya que con el afecto se vuelve tanto al espíritu como al cuerpo. En realidad. imaginamos y razonamos. con las medicinas y con las fragancias armónicamente compues­ tas.realidad: en las imágenes (según creen) fabricadas de modo armonioso. Y. Es. y a tenor de los há­ bitos humanos. Sólo a esto es Saturno propicio. adquirida (a su parecer) con la imaginación y.

También. cuando está dotado de muchísimo poder y autoridad en el ascendente. se convierte. De entre los planetas. Los planetas sufren las influencias de los cuerpos celestes a los que se aproximan. Albumasar en el li­ bro Sadar. se en­ cuentra cerca de innumerables estrellas fijas y recorre una extensa órbita. del mismo modo que Júpiter las desempeña. pues. sin embargo que es benévolo incluso con este estilo de vida si. sobre todo en una ma- 155 . Estas últimas co­ sas Júpiter. ni Saturno los reconoce como suyos. han querido referirse los astrólogos ára­ bes cuando dicen que más allá de la línea equinoccial. Es el más alto de los planetas. por encima de las nu­ bes. corazón y ojos de su propia órbi­ ta. En caso contrario. las costumbres y las relaciones humanas. Cada planeta es cabeza. las quiere para sí. recibido en un momento inoportuno. Es de hecho (a tenor de lo que afirman los árabes) el más poderoso de todos lo planetas. hacia el Mediodía. pero no la viven de verdad. creen. en cuanto que rehúsan las le­ yes comunes. en relación con los hombres que llevan un activa vida social. que llevan una vida sobria. que habitan en la región más elevada de la Tierra134. Tú. De nadie es tan enemi­ go Saturno como de las personas que fingen una vida contemplativa. su influjo. Saturno es la cabeza de la esfe­ ra más extensa. y los planetas que están en conjunción con él actúan según la naturaleza saturnal. mientras que Saturno se reserva las cosas separadas. parecido en sumo grado al primer móvil. aquellos pueblos lunares descritos por Sócrates en Fedón. sin lugar a dudas. más que a la inversa. habitan ciertos demonios de naturaleza extremadamente sutil. Por eso. Y aduce como razón la circunstancia de que Saturno no daña a los de su casa. y muchos los llaman héroes y estirpe áurea que disfruta de una especie de edad y de reino de Saturno. ocurre que todos se aproximan a Saturno. no pases por alto e) poder de Saturno. mira favorablemente a su Júpiter o lo acoge benévolo en sus confines. ni Júpiter. saborean la felicidad de Saturno y tienen una existencia tan dichosa y tan longeva que más que hombres mortales se Ies considera demonios inmortales. como padre diligente. A estos tales. por tu parte. Saturno. Ahora bien. que templa a Saturno. Y aunque es verdad que la mayoría de los hombres le temen muchísimo porque es ajeno a la vida social humana.relación con los espíritus que habitan en las regiones más altas del aire. Tal vez a esto. vinculado (según dicen) a Saturno. y por eso llaman feliz al hombre que goza de su favor. Así parece confirmarlo135. sino a los extraños. y que en esta región dominan Saturno y la Cola del Dragón. se contentan con los frutos de la tierra y se dedican al estudio de la sabiduría más recóndita y de la religión. que no pa­ recen ni nacer ni morir. les ayuda. donde dice que algunas regiones de la India están sometidas a Saturno y que hay allí hombres muy longevos que mueren tras haber al­ canzado una vejez extrema. a mi entender.

como si tuvieran. negocios. con alimentos y medicinas con toda seguridad suyos y (según creen) también con imáge­ nes. extraña de ordinario a los hombres y en cierto sentido diso­ nante. expuestos a los demonios impuros.y por esa razón hay algunos que nacen o se hacen inmundos. que puede conseguirse esta protección contra las amenazas de Marte y de Saturno elevando la mente a Dios y con votos y plegarias. según opinión de los cal­ deos. sino para la contemplación.tena densa. El veneno de Saturno en otros lugares está oculto y adormecido. envidiosos. nos liberan del hado. Samuel y otros astrólogos hebreos afirman. como dice Orfeo. tal vez descubras. Guárdate. Abraham. cosas de este género con más abundancia y con mayor intensidad. nada de sorprendente que sostengan que es de allí de donde les advienen a los hombres no sólo un grandísimo número de in­ fluencias concernientes al espíritu y al cuerpo sino también muchísimos bienes que de alguna manera redundan en el alma: no a partir de los cuer­ pos. dejando aparte una alegoría más sublime y más secreta. No tiene. Por medio de éstas últimas nos sujetan con efectos fatales. y que ese día debe in­ vocarse el patrocinio divino contra los peligros. De esta manera. como el azufre encendido. pero en los cuerpos vivientes a menudo arde y. confirmando aquel precepto de los caldeos de que si eres capaz de elevar la mente ardiente a obras de piedad salvarás también el cuerpo caduco. tristes. no sólo arde sino que llena con un vapor noci­ vo todas las cosas del entorno y contamina las que están cerca. además. poco menos que en veneno -al modo como es venenoso el huevo cuando se corrompe o se quema. pues. en efecto. por inteligencias di­ vinas. sino también quienes se vuelven con toda la mente a la contemplación divina. pues. Contra su influencia. en medio de todas estas reflexiones. como el azufre lejos de la llama. que el día de Saturno no es apto ni para los negocios civiles ni pa­ ra las acciones bélicas. así como con costumbres. que los cuerpos celestes no son cuerpos vacuos sino que están divinamente animados y guiados. perezosos. de entablar relaciones con este tipo de personas. Si. Fluyen así. llaves pa- 156 . puede evitarse la malignidad del hado. al con­ trario. desde las inteligen­ cias superiores al cielo. nos arma Júpiter. quieres averiguar todas las ra­ zones que indujeron a Moisés a prescribir a los hebreos el descanso del sá­ bado1'*'. Afirman. los egipcios y los platónicos. sino a partir de las almas en el alma. simboli­ zada precisamente por Saturno. Merece asimismo ser tomada en consideración aquella sen­ tencia de Jámblico1” según la cual los números celestes y mundanos en­ cierran en sí ciertas fuerzas superiores y algunas inferiores. Rehuyen el influjo nocivo de Saturno y se exponen al propicio no sólo quienes buscan refugio junto a Júpiter. intereses y cosas que son de su estricta pertenencia. por medio de aquéllas. ya sea con su cualidad natural.

resultan ser también abierta­ mente desdichados. imita la magnificencia. que a cada hombre que nace le está destinado. te deleitas. pues. la actividad. digo. para esto exactamente te ha hecho la naturaleza. y en parte lle­ gan desde sus almas o desde sus ángulos hasta las personas expuestas a ellos. sobre todo si resulta ser verdadera aquella doctrina pla­ tónica en la que está de acuerdo toda la Antigüedad. deseas. Y al contrario. tener al cielo propicio. Es digna también de profundo análi­ sis aquella convicción de los hebreos según la cual mediante la inmolación de animales y la destrucción. los hombres que con artificios se toman desemejantes y disformes con respecto a la disposición de los ce­ lestes son secretamente míseros y. debes entender o bien que los dones de los cuerpos celestes vienen a nuestros cuerpos a través de nuestro espíritu adecuada­ mente preparado. Quien desee. sueñas. imitas. para aquello para lo que desde tus más tiernos años haces. recibe de ellos dones más abundantes. todo cuanto empren­ das y se mostrará favorable a tu vida mientras tú sigas los auspicios del se­ ñor de tu genitura. por encima de cualquier otra cosa. aquello en lo que consigues grandísimos progresos. que descienden hasta nosotros los dones de los seres celestes. que le ayuda en el cumplimiento de las tareas a que los 157 . Mucho más. pues. nos redime de la necesidad del hado la divinidad superior al mundo. o bien que estos mismos cuerpos celestes influyen ya de antemano. Todo el que ha nacido sano de mente y dueño de sí. hablas. con la vi­ da. está naturalmen­ te encauzado por el cielo a una actividad y a un género de vida honrado y honorable. Apoyará. al final. a lo que de peor mala renuncias o abandonas. pues el cielo se mostrará favorable a sus empresas. en el espíritu que está expuesto a ellos de forma natural o de cualquier otra manera. un demonio cus­ todio de su vida. por medio de sus rayos. imaginas. En reali­ dad.ra abrir y para cerrar138. el orden de los celestes y alcanza de este modo mayor parecido con los dioses. Cuando decimos. Esto es sin duda aquello para lo que el cielo y el regidor del cielo te han engendrado. con las costumbres. por medio de un sacrificio. con lo que. se apartan de nosotros y de nuestras pertenencias los males que nos amenazan desde el cielo. En síntesis. de nuestros bie­ nes. o bien que los bienes de las almas celestes en parte brotan al exterior por medio de los rayos sobre nuestro espíritu y desde aquí se vierten en nuestras almas. debe dedicarse espe­ cíficamente a esta actividad y asumir este estilo de vida y llevarlo adelan­ te con celo. debes creer sin más que todo aquel que con la plegaria. Para aquello que con mayor frecuencia intentas. no tanto de una manera en cierto sentido natural. con el estudio. pues. finalmente. a saber. con mayor facili­ tad ejecutas. Pero dejemos que sea nuestro Pico quien explo­ re estas cuestiones139. si­ no más bien por elección del libre albedrío o del afecto. expuestas. por su propia estrella.

donde más viva se mantiene tu sensibilidad. En lo que respecta. de hábitos. actuará con buena for­ tuna y tendrá un existencia feliz. mientras que el cielo. dos clases de personas más desdichadas que las restantes: la primera es la de quienes no tienen una profesión ni desarrollan ninguna actividad. Ésa es la región en la que tu es­ píritu. En caso contrario.ca. que ha salido precisamente de allí. al menos. donde mayor es el número de personas que te son favorables. pues allí te son más favorables. donde no te atacará el hastío que consume en el ocio y en los negocios de la ciudad. abandonados del favor del cielo. de profesión. Pero mientras permanezcas en esta re­ gión. ejercita tu cuerpo con movimientos frecuentes y ejecuta giros a se­ mejanza de los cuerpos celestes. elige esta región. no se debe menospreciar aquel consejo de los astrólogos orientales. pues. donde tus deseos se convierten en realidad. Será. te será útil recordar que así como la campiña proporciona a la ciudad los alimentos necesarios para la vida y la ciudad los consume. Las del primer grupo se estancan insensibles en su pereza. la razón de que en los cármenes pitagóricos se suplique Júpiter que sea él mismo quien asuma la tarea de aligerar de tantos males al género humano o indique. pues. experimentará una suerte adversa y sentirá al cielo como enemigo. qué demo­ nio debemos tomar por guía. Siguiendo sus designios. estas cosas. tanto a la residencia como a la profesión. Hay. a mi parecer. a saber. También la se­ gunda cuenta con un proverbio parecido: «No hacer nada contra la volun­ tad de Minerva»111. los incita a la acción. Bus. así también será de grandísima ayuda para tu propia vida residir con frecuencia en el campo. oportuno intentar averiguar qué región te han asignado desde el principio tu estrella y tu demonio para que habites en ella y la cultives. por lo demás. todo el que se proponga conocer su ingenio a través de los indicios que hemos señalado ahora. La primera condición está confirmada por un antiguo proverbio: «Los dioses ayudan a quienes trabajan y son hostiles a los perezosos»110. toma en cierto modo a re­ crearse. pues.celestes le han destinado en el momento de nacer. que es siempre activo. Así pues. pues con movimientos y giros de este género has sido engendrado y con movimientos y giros parecidos te con­ servarás. Las del segundo se fatigan en vano llevando a cabo ac­ ciones ajenas a sus patronos celestes. la segunda es la de quienes ejercen una profesión ajena a su in­ clinación natural y contraria a su genio. habita feliz en ella. de estilo de vi­ 158 . En lo que respecta a la habitación. que con el cambio de nombre. Fuera de sus límites te sentirás desdichado ni no abrigas la intención de tornar a ella o de diri­ gir tus pasos a regiones parecidas. Ésta es. descubrirá cuál es su actividad natural y habrá encontrado a la vez a su estrella y su demonio. donde más fuerte es la condición de tu cuerpo.

da, puede cambiar también la influencia celeste sobre nosotros para me­
jor o para peor. Los platónicos142 pensarán o bien que también cambian
nuestros demonios o bien que los demonios son los mismos, pero nos re­
lacionamos con ellos de modos diferentes según los diferente lugares.
Astrólogos y platónicos están de acuerdo en el hecho de que el demonio
custodio de cada individuo puede ser doble: el uno propio de la genitu­
ra, el otro de la profesión. Cuando la profesión concuerda con la natura­
leza, nos asisten dos demonios casi idénticos o, en todo caso, muy pare­
cidos, y entonces nuestra existencia es más conforme consigo misma y
más tranquila. Si, por el contrario, hay divergencia entre la profesión y
el ingenio, el demonio adquirido con el arte está en desacuerdo con el ge­
nio natural y la existencia se torna fatigosa e inquieta.
A quienes deseen descubrir qué demonio preside desde la genera­
ción a cada persona, Porfirio les sugiere una regla a partir del planeta se­
ñor de la genitura143. Julio Firmico144 dice que es señor de la genitura o
bien el planeta que posee en aquel momento el mayor número de digni­
dad o bien, según una opinión más creíble, aquel hacia cuyo dominio se
encamina la Luna inmediatamente después del signo que ocupa en el mo­
mento mismo del nacimiento. Pero ten presente que para conocer al de­
monio no debe seguirse esta misma regla sino que, según la opinión de
los caldeos, debe tomarse como punto de partida el Sol o la Luna: del Sol
a la Luna si el nacimiento ha ocurrido de día, y al contrario, de la Luna
al Sol si ha acontecido por la noche, de modo que, computado el inter­
valo entre estos astros, tú midas un espacio igual descendiendo a partir
del grado del ascendente y sepas en qué término te detienes. Afirman, en
efecto, que la estrella de este término es también la estrella del demonio.
En suma, del señor de la genitura y al mismo tiempo del demonio suelen
hacer depender el curso de la vida y la fortuna. He añadido la fortuna,
porque algunos computan de esta misma manera una parte de la fortuna.
Lo antiguos deseaban que su demonio personal descendiera de uno de
los puntos cardinales del cielo: de oriente, de occidente o de la mitad del
cielo o, al menos, de la región undécima o de la quinta. La región undéci­
ma viene inmediatamente después de la mitad del cielo, sobre nuestra ca­
beza: se la llama «demonio bueno» y mira al ascendente desde oriente en
aspecto sextil. La quinta región sigue a la mitad del cielo de los antípodas,
se la denomina «buena fortuna» y mira al ascendente en aspecto trígono.
Deseaban también, en tercer lugar, que si el demonio procedía de una re­
gión descendente del cielo, viniera o de la región nona o de la tercera. A la
nona se la llama dios; a la tercera, diosa. La nona mira al grado ascenden­
te en aspecto trígono, la tercera en aspecto sextil. Pero sentían horror por
la región décima y por la sexta, a las que llamaban respectivamente demo­
nio malo y mala fortuna.

159

Por nuestra parte, considerando que es superfluo desear cosas que
pertenecen ya al pasado, aconsejamos tomar en consideración las mis­
mas regiones que aquéllos deseaban para los demonios y las fortunas, pa­
ra «poner en ellas» a los planetas y a las estrellas que pueden ayudar a
llevar a cabo una empresa, de modo que estemos o en los ángulos o en
las dos regiones que hemos dicho que vienen a continuación, o al menos
en las dos descendentes que hemos mencionado con anterioridad. No an­
dan descaminados quienes dicen que el Sol disfruta en la novena región,
la Luna en la tercera, Júpiter en la undécima, Venus en la quinta, pues to­
das ellas miran al ascendente.
Pero volvamos a nuestro tema. A partir ya sea de la diligente expe­
riencia que hemos mencionado en las líneas anteriores o del arte que acabo
de describir ahora, lo primero que debemos procurar es conocer el impulso
de la naturaleza y del demonio y consideraremos desafortunada a la perso­
na que no tiene una profesión decorosa. No tiene, en efecto, guía en su pro­
fesión quien no emprende una tarea honrosa. Y puede decirse que no tiene
una guía natural porque es misión de las estrellas y de los demonios o de
los ángeles-guía, dispuestos por voluntad divina para nuestra custodia, ac­
tuar siempre, de modo excelente y por doquier. Es asimismo desafortunado
quien, como hemos dicho más arriba, al ejercer una profesión contraria a su
naturaleza, está sometido a un demonio que no congenia con él. Pero ten
presente que, de acuerdo con la dignidad de las diversas profesiones, se re­
ciben demonios, o si lo prefieres ángeles, que se van adecuando cada vez
más a la diversa y siempre más alta dignidad y que quienes trabajan en el
ámbito del gobierno de la cosa pública gozan de una dignidad aún mayor.
Recuerda asimismo que se puede recibir de hecho un arte o un tenor de vi­
da no contrario ni muy diferente respecto al genio o al ingenio, también
cuando te dirijas y avances hacia las funciones más excelentes.
Ten igualmente presente que debes trabar relaciones de familiaridad
con las personas a quienes les son propicias las Gracias celestes. Lo averi­
guarás a partir de los bienes del alma, del cuerpo, de la fortuna, pues co­
mo el almizcle exhala una fragancia, así de quien es bueno se difunde al­
go bueno sobre el que está cerca de él y, a menudo, una vez que ha
penetrado, permanece. Seria asimismo excelente el encuentro de dos o tres
afortunados que derraman con abundancia bienes entre sí. Procura, por el
contrario, alejarte de las personas desenfrenadas, desvergonzadas, malig­
nas e infelices. Estos tales, repletos de demonios o de rayos malvados, son
maléficos y, al modo de los leprosos o de los apestados, dañan no sólo con
el contacto sino con la simple proximidad y la vista. De hecho, ya la sim­
ple vecindad de los cuerpos animados es considerada un contacto por la
exhalación de vapores eficaces procedentes del calor, del espíritu y de los
afectos. Será nociva en extremo la familiaridad con individuos torpes y

160

crueles, si es verdad que después de la vida vegetativa infundida en noso­
tros en el mes de Júpiter, es decir, en el segundo después de la concepción,
en el mes tercero, esto es, el mes de Marte, se nos infunde el alma sensiti­
va, esclava de las agitaciones. De este modo, quienes son presa de pertur­
baciones, henchidos de Marte, contaminan de contagio marcial a los que
se encuentran cerca. Por la razón opuesta, la frecuente familiaridad y las
relaciones continuas con personas felices y excelentes ayudan de ordina­
rio, como ya hemos dicho, de maravillosa manera. Cuentan que Apolonio
de Tiana desenmascaró en Éfeso a un viejo bajo cuya figura se ocultaba un
demonio que con su sola presencia infectaba con la peste a toda la ciudad.
Y Jenofonte y Platón testifican la gran ayuda que Sócrates prestaba a mu­
chas personas con su sola presencia145.
Dado que me dirijo a los estudiosos de las letras, quiero recordar que
quien cae en la redes del amor a ellas es, en primer lugar, mercurial y, en
segundo lugar, solar, en la medida en que es también solar el propio Mer­
curio. Se trata de una condición común a todos los literatos. A nivel indi­
vidual, cada uno de ellos debe reconocer, aparte la naturaleza mercurial, la
presencia en sí de Apolo y Venus, en la medida en que abunda en él la gra­
cia, la afabilidad, la dignidad, la elegancia del lenguaje. Quien se sienta
más inclinado a las leyes o a la filosofía natural y civil, no ignore que tie­
ne a Júpiter como patrono. Quien se sienta impulsado a indagar a fondo y
con curiosidad todas las cosas más recónditas y secretas, sepa que no per­
tenece solamente a Mercurio, sino también a Saturno, bajo cuyo principa­
do se encuentran todos cuantos perseveran hasta el fin en un estudio, so­
bre todo si dejan de lado las restantes cosas. Y para concluir, si es verdad
lo que cuentan algunos filósofos de la naturaleza y algunos astrónomos, a
saber, que el alma dotada de entendimiento desciende al feto humano en el
mes del Sol, es decir, en el cuarto, los que llevan un estilo de vida sobre
todo intelectual son, desde el principio, básicamente solares y así lo son to­
dos los días. Cada una de estas clases de personas debe buscar el favor de
sus respectivos planetas; bajo su influjo deben prepararse la medicinas, en
sus regiones se debe fijar la morada.
Pero junto a Apolo, cultivador de las Musas, os convoco en primer lu­
gar a vosotros, hombres de letras que cultiváis las Musas. Todos aquellos
de entre vosotros, hermanos dilectísimos en el amor a las Musas, que so­
bresalen mucho más y por más tiempo en ingenio que en cualidades cor­
porales, sepan con certeza que en el momento de su genitura ha aportado
poquísima materia Febe, mientras que ha infundido muchísimo espíritu
Febo146, y que casi todos los días resuelven en espíritu la mayor parte de
los humores y de los alimentos presentes en el cuerpo. Afirmo, pues, que
cada uno de vosotros es casi enteramente hombre-espíritu espiritual, en­
mascarado bajo este corpezuelo terreno que cansa, más que en otras per­

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también que el cuerpo espiritual se nutre de cuatro elementos sutiles. Que disfrutéis de buena salud. moderando la fuerza del Sol según la medida en que puede seros útil para vuestra vida. el Sol a la noche. en una cantidad tal que no os provoque ni sudor. pues. o bien sea. buscan refugio. habiendo iniciado el discurso hablando de Apolo. acercándolo a la nariz y a las sienes. en medio del cielo. además. de la ambrosía al néctar. Respirad constantemente. Preparaos. en la vejez. de acuerdo contigo. Para este cuerpo. al fin. producido con la benevolencia de Apolo. prelado. ¿qué es exactamente lo que condenas en el recurso a los astros? Algo -me dirás. aire que vive de luz. en efecto. sea enjuagando con vino la boca cuando se trata de restablecer el espíritu. y en mayor medida que los demás. del canto y de la luz. aparte la sustancia del vino. por favor. hermanos. y yo mismo contemplo con horror. aire vivo. o sea lavándoos las manos a menudo con vino. pues. Y son asimismo dos principalmente los que os aporta el segundo: el vino y el aroma del vino para restablecer el espíritu. de su aro­ ma. pasamos de la luz al calor. ni embriaguez. además. se acerca a la des­ mesurada Cabeza del Dragón. Detestas. con total energía. mediante el fuego. míse­ ros y a la vez necios. el aroma mismo del vino hace las veces de agua. Con el uso cotidiano de estas cosas. Pero estas cosas. Pero ya hemos platicado bastante. el vino en la misma exacta medida que tomáis la luz. y hemos bebido bastan­ te juntos. mientras quieren que Dios sea adorado. en fin. aspirad con mayor frecuencia su aroma. a ciertos indi­ viduos que. a la sutileza pro­ pia de su naturaleza. y devolver­ lo. cuando de ordinario es más denso. al espíritu con una fatiga continua. el espíritu acaba por convertirse. ya a cubierto o a cielo abierto. don de Baco. Fe­ bo y Baco son hermanos y camaradas inseparables. algo que reduce el culto al Dios único. Tomad. Y comportaos de parecida manera en lo que res­ pecta al vino. Sabed. de suerte que tiene que restable­ cer los espíritus sin cesar. ni deshidratación. sin olvidar mientras tanto la cítara y el canto. pues. los can­ tos y sonidos las veces del aire y la luz les ofrece el elemento ígneo. Y. De es­ tos cuatro elementos sobre todo se alimente el espíritu: del vino. todos los días para recibir la luz del Sol y procurad vivir con la mayor frecuencia (pero evitando en lo posible el sudor y la deshidratación) bajo la luz solar o al menos en presencia de la luz. Pero no sé cómo. tomada dos veces al día. tanto despiertos como dormidos. destinados en fin a ser devorados por aquel 162 . Quema conversar ahora un poco con un severo prelado de la religión.sonas. justamente. ya sea de lejos o de cerca. Así. Dime pues. de la intuición de la verdad al amor ardiente a ella. en febeo y libre. yo no sólo las condeno sino que las rechazo.que limita nuestro arbitrio. en Júpiter que. he­ mos venido a parar en Baco. El primero os aporta dos bienes sobre todo: la luz y la lira. el vino ocupa el lugar de la tierra. y llevan­ do. lo sé bien.

Pero ¿no concederás que se elijan las horas más adecuadas para cerrar contratos. por consiguiente. salvo que acaso digas que siguiendo este camino nuestra vida no será sino una esclavitud perpetua. conservado en las paredes o también oculto en un ves­ tido como consecuencia de una epidemia. sea cada día el pan y las viandas? Y si para la preparación de estos víveres no podemos tener en cuenta los aspectos de las estrellas. A esto podré responder que en vano se afanan los mortales en acumular riquezas y honores. al modo como las plantas están sujetas a la medicina. más aún. todas las cosas de que nos servimos. Sirvan. Y de esta suer­ te. por el momento. en este ámbito nos servimos siempre del favor de Ve­ nus. contagia. pues. la observación de la Luna y. Venus. pues. Estamos. Veo que hasta aquí estás dispuesto a asen­ tir sin poner reparos. arrastrando en su caída a la tercera parte de las estrellas. al menos angulares. Pero ¿por qué han de poner los cimientos de las casas a ciegas o por qué han de vivir en casas desdichadas? La contagiosa calamidad de un edi­ ficio contamina a quien lo habita. tanto más fá­ cilmente las dejaré yo de lado. para curar las enfermedades y. aunque hablando con mayor propiedad debería decir que se sirven. ¿Y qué decir de los alimentos? ¿No será lícito y no servirá de ayuda preparar bajo una buena estrella sea en el otoño el vino. por lo mismo. entablar colo­ quios. favorablemente influenciadas por el cielo. de los que son esclavos permanentes. Has concedido también. no habríamos de recurrir al beneficio de la Luna. aunque el gran teólogo Alberto Magno ad­ mitió esta práctica147. En lo que a mí respecta. si mientras tanto no añaden más días a su vida mediante la observación diligente de la naturaleza. iniciar viajes y tareas parecidas? Advierto que no das fácilmente tu asentimiento a estas cosas. y creo incluso que un cierto razonamiento tal vez nos llevaría a defender la teoría de que es precisamente la elección a través del libre arbitrio la que sujeta las cosas celestes a nuestra prudencia. me atendré. nos influyen felizmente. de acuerdo. Júpiter. a Dios únicamente y si tienen la intención de servir a algún otro o a alguna otra cosa. ayudará al menos «tomar» al Sol. a tu parecer.Dragón que se precipitó una vez desde el cielo. desde hace ya mucho tiem­ po. pues. * ¿Por qué. Has permitido. incluso transcurridos 163 . del mismo modo que el vapor venenoso de una pestilencia. de Júpiter y de Febo para (dicho con el lenguaje de los cínicos) plantar un hombre? De hecho. la Luna ascendentes o. has aprobado que se esparza la semilla en los campos y se planten las vides y los olivos cuando la Lu­ na es creciente o llena y no sea desfavorable por algún otro motivo. preocúpense más por una vida sana y dilatada que no por el di­ nero o los honores vanos. porque mi Venus es Diana. contraer matrimonio. también de las otras estre­ llas. Y cuanto más difícilmente toleras tú estas cosas. para preparar los remedios. temeroso de no sé qué peligro para el libre ar­ bitrio.

del mismo modo que los influyó al principio. hay oculto en él un cierto cuerpo espiritual que excede la capacidad de los sentidos caducos. para el calor. en el alma resplandece la inteligencia. También. se puede decir. sino que participa también de la vida y de la inteligencia. estás interesado (como bien creo) por la vida de pueblo. padre piadoso. en parte naturales y en parte buscados con ar­ tificio en un cierto modo y en el momento oportuno. permitirás estas cosas y yo. por último. Y que los vestidos infectados infectan a quien los lleva lo prue­ ban la lepra y la sama. nacen día tras día. Si. No es. se busque diligente­ mente la espiración de Venus. ¿prohibirás. en su libro Sobre el hado. 164 . como la sequedad extrema en la madera la predispone en cierta manera para absorber el aceite. aconsejas dejarlos de lado. las de cordero? Tal vez una estrella influya en los vestidos que. intelectuales. de suerte que el traje resulte como confec­ cionado por la propia Venus y comunique a nuestro cuerpo y a nuestro es­ píritu una benéfica influencia? ¿No prohíben acaso las pieles de zorro y aconsejan. por e) contrario. pues.más de dos años. En el espíritu vive el alma. como consecuencia de algunos determinados preparativos. Una vez absorbido. en los siguientes térmi­ nos: el mundo ha sido hecho por el bien en sí (como enseñan Platón y el pitagórico Timeo)149del mejor modo posible. el aceite es alimento para el fuego e inmediatamente después. Y ya que hemos mencionado los vestidos. procu­ raré que se cumplan. Y como bajo la Luna el aire no se mezcla con la tierra si no es por medio del agua. lo afir­ marás tú. como hemos visto en algunos casos. y provoca la muerte de quien lo usa incautamente. añado. justamente lo que nosotros lla­ mamos espíritu es. só­ lo corpóreo. incentivo en el espíritu y en el cuerpo del mundo para conquistar del cielo la inteli­ gencia. El calor es en sí mismo vehículo de la luz. Que goces de buena salud. como el incentivo o el estímulo para unir el alma al cuerpo. así en el universo. si la madera es de tal índole que en presencia del fuego resplandece sin que­ marse. que en la confección de un vestido o a la hora de estrenarlo. con­ firma que los vestidos y las restantes producciones de la industria humana reciben de las estrellas una calidad determinada148. Pero. tal vez. con­ fiando en una vida mejor. lo re­ sumiremos brevemente. en cierto sentido. Si es verdad que. puede recibir de lo alto. interpretando a Plotino. para no alejamos demasiado de nuestro propósito inicial. aunque no desapruebas los cuida­ dos de la vida mortal. también me despreocupo y me preocupo de que los demás hagan lo mismo. algunos bienes vita­ les o también. por consiguiente. con tu permiso. También el alma es. Ya con este ejemplo podemos ver si el hombre. yo. en cierto modo. Tomás de Aquino. o algún otro ser del mundo sublunar. por mi parte. De donde se sigue que además de este cuerpo mundano que los sentidos per­ ciben de forma natural. ni el fuego con el agua sino por medio del aire.

donde constantemente lo que precede es lo masculi­ no y sigue lo femenino. da a conocer que el sexo masculino está por do­ quier mezclado con el femenino. atrae hacia abajo al espíritu del universo? ¿Y que por medio de este espíritu. varón y hembra.lo que concierne a la religión. del mismo modo que atrae a los cuerpos pesados con el centro de la Tierra. y lo mismo el agua respecto de la tierra. pues. que son en parte masculinos y en parte femeninos. la naturaleza. De ahí que Orfeo denomine a la naturaleza misma del mundo y a Júpiter hembra y macho mundanos154. que actúa a modo de aliciente. justamente mediante esta preparación. cual­ quiera que sea su género. 165 . nada de sorprendente que los miembros del mundo deseen la unión recíproca entre sí en todas sus partes. No tiene. artífice del mismo. La naturaleza es por doquier hechicera. que vive así mediante una determinada especie y dis­ posición del alma. justo cuando la naturaleza nos proporcione. Analizaremos en otro lugar -en el pasaje en que Plotino trata explíci­ tamente de estas cuestiones150. a las hojas con el calor. es digno de la presencia de la mente. mueve toda la masa y se mezcla al gran cuerpo153. pe­ netrando por las articulaciones. y de manera parecida a las restantes cosas. Dejo aquí aparte el hecho de que el fuego desempeña el papel masculino respecto del aire. y seduce a unas determinadas cosas con halagos bien determina­ dos. también los ár­ boles y las hierbas tienen. a los ligeros con la cavidad de la Luna. como de un estímulo. que es femenino. en la Tierra. Aquí mismo. Esta tendencia está favorecida por los planetas. En lo que respecta a las influencias naturales que proceden de lo alto. como dicen Plotino y Si- nesio151. Hasta tal punto está el mundo de­ seoso en todas partes de la mutua unión de sus componentes. igual que los animales. a no­ sotros y a nuestras materias. absorbe la vida y el alma? Fi­ nalmente el cuerpo. El vínculo de los miembros está en el mundo en virtud de la mente presente en él que. ¿No es acaso cierto que incluso en el feto. propaga con algunos in­ jertos la vida de las plantas y las conduce a una especie distinta y superior. Teniendo en cuenta todas esta cosas es como la agricultura prepara el campo y las semillas mediante los dones celestes. a las raíces con la humedad. tras haber dispuesto y forma­ do el cuerpecillo de una cierta y determinada manera. don divino final. y de ma­ nera especial por Mercurio. en el momento mis­ mo en que lo preparaba. Ya el orden mismo de los signos. los dos sexos. Que el mundo está estrechamente unido a sí mismo por esta atracción lo afirman los sabios indios cuando dicen que el mundo es un animal totalmente masculino y a la vez totalmente femenino y que está por doquier unido consigo mismo mediante el amor recíproco de sus miembros y así es como se mantiene seguro y estable152. derramados por todas partes. has de saber que pueden ser recogidas con arte en nosotros y en nuestras materias. los estímulos para dichas influencias y el cie­ lo tienda oportunamente a este mismo fin. padre de Hermafrodito.

del modo y en el momento oportuno. la cáscara de huevo. Poco más o menos de estos mismos ejemplos se sirve Plotino en el pasaje donde. el cristal es iluminado por el Sol. al igual que algunos. El hechicero somete la cosas terre­ nas a las celestes como en general y por doquier las cosas inferiores están sometidas a las superiores. como del trébol el escorpión. una vez que ha conocido cuá­ les o qué genero de materias. Así las hembras son fecundadas por sus ma­ chos. Pues en efecto. el hierro es atraído por el imán. llevan hasta ellos la vida del universo y a menudo. dice que los antiguos sacerdotes o hechiceros acostumbraban hacer entrar en las estatuas y en las víctimas de los sacrificios una cierta cualidad prodigiosa y divina157. el filósofo de la naturaleza y el cirujano. las dispone y reivindica pa­ ra sí por medio de ellas los dones celestes. dondequiera una cierta materia está expuesta a las influencias celestes. preparadas en parte primero por la naturale­ za y en parte después por el arte. así también aquel hombre docto. incluso sin huevos y sin semillas visibles. aunque estén dispersas. procura recogerlas cuando el influjo es más poderoso. llevando así manifiestamen­ te la vida del mundo a las diversas materias en los momentos precisos y oportunos. calentando los huevos. no de manera diferente a como un agricultor entendido injerta un vástago joven en un tronco viejo. bien para fortalecer nuestra naturaleza o bien para hacer más fértil y rica la naturaleza del universo. Afirma con Trismegisto que mediante estos objetos materiales son capturados no propiamente los númenes completamente separados de la materia sino 166 . incluso sin que haya animales. que con ciertos encantamientos concretos insertan las cosas celestes en las terres­ tres. el azufre y el licor sublima­ do son encendidos por la llama. siguiendo a Mercurio. y de esta impresión obtiene una virtud y un poder. el alcanfor es absorbido por el aire encendido. evidentemente procedente de un agente potentísimo. del buey la abe­ ja. de la salvia un pájaro parecido al mirlo156. al instante experi­ menta una impresión de lo alto. se eleva al Sol y el huevo mismo es incubado por la gallina. una vez reunidas. pueden recibir del cielo un influjo y de qué índole. a través de una fuerza y una vida admirables presentes por do­ quier. Además. no de modo dife­ rente a como también el espejo representa la imagen a partir del rostro y la pared el eco a partir de la voz. las prepara.De parecida manera actúan sobre nuestro cuerpo el médico. al modo como un es­ pejo de cristal se opone a tu cara y una pared a tu voz. vaciada y rellenada de rocío. Y de esta misma ma­ nera se comportan los filósofos expertos en las realidades naturales y en los astros a los que de ordinario llamamos magos o hechiceros. generan animales. con la adecuada preparación de ciertas materias. Tam­ bién Ptolomeo aprueba este proceder cuando afirma que un sabio de esta estirpe puede ayudar a la obra de los astros del mismo modo que un agri­ cultor a la potencialidad de la tierra155.

en la hora tercia. al no poder persuadir al pueblo con razonamientos de la existencia de divini­ dades. a saber. en efecto. de los que dice que a los seres celestes les deleitan y permanecen así durante más largo tiempo en las estatuas y ayudan y dañan a los hombres. Pero Jámblico159condena a los egipcios. Así parece entenderlo el astrólogo hebreo Samuel. entien­ do. es decir. demostrando así que los númenes existen. no celestes y mucho menos. que los antiguos fabricantes de imágenes hacían estatuas que predecían el futuro. cuando la constelación de los Gemelos. o también un cierto movimiento y casi como una presencia vital que procede de los demonios. Dice también que hubo un tiempo en que los sacerdotes egipcios. no for­ mulaban las palabras por el simple influjo de las estrellas sino mediante in- 167 . con la aprobación también de Sinesio158. mientras Venus ocupa un ángulo y es occidental y poderosa y la Lu­ na está en aspecto trígono con el ascendente y así también Saturno. Enseña. sino que les rindieron múltiples adoraciones. el día de Mercurio. por nuestra parte. en primer lugar. que aunque hayan fabricado estatuas parlantes. los que son aún más elevados-. han intentado de alguna manera atraer a los demonios a las estatuas de arcilla mediante la armonía celeste. que designa predicción. como vengo explicando desde el principio. en la región nona del cielo. el propio Mercurio. piedras y aromas que tienen en sí (como él mismo afirma) la fuerza natural de la divinidad. cuan­ do Mercurio se acerca a Saturno en Acuario. Y el citado Mercurio fabrica estatuas con hierbas. basándose en la autoridad del astrólogo David Bil.tan sólo los mundanos. digo los mundanos. Esto es lo que ellos dicen. de algunos espíritus superiores a los seres humanos. tanto los de los caldeos como los de los egipcios. que no centran sus afanes en los de­ monios: me refiero a los sacerdotes de la religión. Explica que se debe fundir el metal en forma de un hombre her­ moso. la de Saturno. Añade a lo anterior cantos parecidos a los celes­ tes. es decir. porque sospechamos. a quien sigue en este punto Plotino. Más que a los egipcios prefiere a los caldeos. es decir. una cier­ ta vida o algo vital que proviene del alma del mundo y del alma de las esferas y de las estrellas. porque no se limitaron a acoger a los demonios como peldaños por los que ascender al conocimiento de divi­ nidades más altas. Por mi parte. Más aún. que los astrólogos. que re­ presenta (según dicen) a los profetas. teniendo en cuenta el parecer de santo Tomás160. ima­ ginaron un procedimiento mágico mediante el cual atrajeron a los demo­ nios a las estatuas. es ascendente. dice que a veces en las materias de esta índole están presentes incluso algunos demonios -de­ monios aéreos. Marte está abrasado por el Sol y no mira a Mercurio y el Sol mira al lugar de aquella conjun­ ción. por tanto. que se daba una conformidad entre la armonía de los cuerpos celestes y las imágenes. árbo­ les.

Y es probable que si siquiera pueda darse aque­ lla disposición de las estrellas descrita hace un momento. Siguiendo esta opinión. sino que viene tan sólo a las mentes puras y sólo por inspiración divina. dado que en el alma del mundo las razones están unidas a las formas intelectuales del alma misma y. 168 . porque nunca son abando­ nadas por las ideas de la mente suprema. De hecho. el espica- nardo y el almizcle con el cerebro. el eupatorio y el espondio con el hígado. Pero analizaremos con mayor detenimiento todas estas cuestiones en otro lugar. el aza­ frán con el corazón. Aunque los de­ monios no están encerrados en las estatuas forzados por algún tipo de mé­ todo astronómico. la piedad evangélica. Pero puede a veces ocurrir que tras ha­ berse dirigido así las razones a las formas. puesto que es ésta la que genera y mueve las formas de las cosas materiales por medio de ciertas razones seminales divinamente insertas en ella. no creo que hayan si­ do forzados a permanecer allí en virtud de una influencia celeste. Y con ente­ ra razón. al engaño. a estas razones las llama también divinidades. se sirve de las formas de cosas re­ cogidas como es debido y que se relacionan propiamente con esta o con aquella razón. sino más bien por su propia voluntad y para complacer a sus adoradores y arrastrar­ los. que una na­ turaleza superior se muestre propicia a una naturaleza inferior. a las materias que for­ mó al principio a través de estas mismas razones cuando el hechicero o el sacerdote. Plotino163 entiende que todo esto pue­ de conseguirse con la meditación y el favor del alma del mundo. en efecto. pues Jámblico162afirma que no se puede atribuir una profecía ver­ dadera y segura ni a los demonios malvados ni a las artes o a la naturaleza humanas. por el contrario. Afirma Mercurio que los sacerdotes tomaron de la naturaleza del mundo virtudes apropiadas y las mezclaron. el alma del mundo se une fácilmente. Así pues. el ruibarbo con la bilis. a Plotino. pero jamás podrá ser forzada por ésta.tervención de los demonios. no obstante. Puede ocurrir a veces. a las ideas de la mente di­ vina. mejor. en circunstancias oportunas. tarea que de hecho ya hemos lleva­ do a cabo en muy buena parte en el libro Sobre la religión cristiana. descienden también dones más altos. como el imán con el hierro. a menudo ambiguas. Pero volvamos Mercurio o. por medio ellas. Así pues. Porfirio161 dice que han emitido oráculos de acuer­ do con reglas astronómicas y. Y así lo entiende también Jámblico cuando trata de los sacrificios164. por tanto. donde podrá advertirse con toda claridad hasta qué punto ha si­ do impura la superstición del pueblo de los gentiles y cuáin pura ha sido. en definitiva. si por acaso ha acontecido que los demonios han entrado en las estatuas de esta índole. mediante las razones de esta índole. allí donde están presentes en virtud del culto que se les tributa.

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Ambos tenían rela­ ’ Problemas. grandes mecenas de esa familia. y tóxi­ ridad en Florencia así como prestigio en toda co. los vitales. N o ta s T res libros so b r e l a v id a principales. 451. I. pues. entonces señalaban tres tipos de espíritus 21 Lo dice Demócrito. Sulla 8 Fr. 144a: por propensos a dedicaba su libro. la infeliz Dido mitología clásica. 1995. IV. tosca (1449-1492). 6. Eneida. 450-451. almas. Liber de philosophia prima. hasta en Hildegarda de Bingen. siempre inquieto. I. y los animales. mo hijo de dos padres. médi­ 14 Heráclito. 68 B 18 = BCG 846. Fedro. los tres libros al inte­ 11 La melancolía era como la hez de nues­ ligente y prestigioso Lorenzo el Magnífico tra sangre (Hipócrates). 1 . adquiriendo popula­ go. Brighi) se muestra muy reticente ante tigua (cf. elaborados por el 1. nalmente se reconoce como un verdadero 17 La clara (‘blanca’). amar­ gran mecenas de las artes. Líber de anima. V. médico de las almas. era un residuo negro: viscoso. Teeteto. ción con Lorenzo el Magnífico. que ha­ 16 Avicena. Milán. Los médicos de monástica antigua. de acuerdo con la partes con Sobre la enfermedad sagrada. 8. Rusconi. Recuerda el papel de ambos en los dis­ 15 Es el más alejado de todos.4. serían los naturales. Alessandra Tarabochia: Marsilio Ficino. 13). los sacerdortes» se reconoce ahí. Apolodoro. Juliá). Vespucci (1434-1514) y G. La física del amor se consideró eficaz. 1515). sublimados por el corazón. C. del segundo ha renacido.4. además. está sobre todo preocu­ “ Ya Rufo de Éfeso. Si se comporta de un modo natural puede Europa. médico. Ficino "el más pequeño de mirar al cielo». 11. helada. además le ha situado al lado de Galeno. que lo hacen por las arterias. un fuego sombrío. para hacer una alaban­ invoca al fin la muerte. Boninsegni ( 1453-c. 244d. Era éste hijo de Cosme y a su vez o gruesa. Se traduce de la versión de dejarse llevar por las pasiones. que circulan por las venas. pues le alma seca es la más sabia y la mejor». se dedican al estudio de las letras». constantemente juega en su de­ eliminarse ide ahí la preocupación por las eva­ dicatoria con el nacer y con el renacer. finalmente. Virgilio. 3. Se apoya en la 12 «Aterrada por sus hados. 203 . médico de gers. corrosivo. B. Timeo. 88a. XXX. y él da. Biblioteca. IV. Liber canonicis. ' Mateo. Enei­ mo de Médicis: del primero ha nacido. c. / le inspira tedio hasta za de los Médicis. 4 Las cárites o tres gracias de la Roma an­ luego. 22 B 118 = BCG 701 («El co de cuerpos. algo poeta y amante de la 18 No aparece esa afirmación. en la tradición 5 Espíritu humano o vital. su parte terrestre. móvil. aireados y que circulan 1 Son sus compañeros de la Academia flo­ por los nervios tras pasar por el cerebro. tr. rentina G.A. Eg- ha formado en la escuela de Platón. 2 Dedica. co­ «Sienten los Árcades parárseles. Fr. Según Galeno. al que Reino 8 Platón. Virgilio. c. y Cosi­ la sangre en tomo al corazón». blan del cuerpo y que no olvidan al alma. tintos libros que componen su trabajo. Fi­ X. dice. I. X. 10 Platón. tristeza.28. Ficino (como. y deudor indudable de sus dos 18 Avicena. 2 y V. pero que si es patológica se enlaza lo es posible gracias a ciertos ritos de ini­ con nuestras potencias más nefastas. «Sobre los cuidados de la salud de quienes hígado.1 y III. De ánimo 1. Ficino. Parece confusión errantes por el cuerpo. música también. hígado. ciación de los antiguos. B Platón. Ficino. I. corazón y cerebro. que só­ cuaciones). atribuía al coito poder curativo en la nes se encuentran debilitados o enfermos. de los tiempos de pado por ayudar con medios naturales a quie­ Trajano. esa recomendación tan médica. 19. c. viia.

63). presa asimismo la psíquica: la necesidad del 29 Lo negruzco. 3* Fruto de un árbol de la India. La col es la hortaliza que produce sangre 42 Sobre la fumaria. 955a. teradora desde la tradición antigua. macho cabrío. del tama­ dice). da y tranquilizadora. ño de ciruela o de aceituna (prunus mirabola- 25 Salmos. hiera era confección o electuario. ruibarbo. nado. sólo había dico cercano a Arnau de Vilanova y a R. 32 Véase David. pero con purgantes: ocre lochron). con su cri­ 44 La eufrasia es hierba vellosa de flores sis angustiosa y la superación de ésta. Así lo califica Rhazés (al-Razi. donde habla parece indicar equilibrio. y no dice lo que es. para sia. fuego y blanco. 28 El ejercicio físico ocupaba un segundó 39 El médico sirio-cristiano Mesué o ibn lugar en la medicina antigua. en el Liber ad Almansorem. Su libro fue muy citado en el si­ les saldrían humores sobrantes. del akoron. 22 Avicena. melancólica: Galeno. An. LVI. 204 . Contra Joviniano. 55-56. 213a. El significado del color tenue 44 Platón en el Tuneo. Hace homenaje a Mitrídates (132- 25 Es cita de Jerónimo. entre los cuatro elementos clásicos y los colores. Plantas. o lignas y otras afecciones. 1345a compuestos médicos. Es un electuario amargo. Véase Pla­ 37 Electuario de opiáceos hecho de varia­ tón. 34 Empédocles establecía cierta correlación 45 Otros se refieren al «Hieralogodion». se usa contra las fiebres ma­ blemas. . Historia. Citado por Galeno en un es­ 33. lancolía'). dos colores. XVIII. la de Mitrídates. Aparte de tal oposición. pero da­ muy manejado (habla de ese producto en la ría lugar a productos no digeribles. seco. Pseudo-Aristóteles. y lo hizo a partir de una fórmu­ 23 Diógenes Laercio. muy rápidamente. Véase la magna y de la menor en Anatomía. De animalibus. XX. famoso por su enorme biblioteca. pasado o vetusto: Sobre ¡a dieta. M En los hipocráticos se defiende la comi­ 40 Juicio interesante de Ftcino. Sobre su 935). mezcla bien tempera­ de ios problemas de la medicación. crito sobre antidotarios (texto dudoso). Plinio. para la vista. Caleni et Rhasis. que han de ser consejo médico dimana de que la tristeza exige evitados.953a-b. traducido ya por Gerardo de drómaco de Creta preparó ese fármaco por or­ Cremona (Venecia. De efectos terapéuticos. (pero también puede levantarse por la noche. Los 41 Diumbra. es un rizoma: a veces cabra. Llull. de origen ára­ por tener color) y en otro plano ya un impreciso be. Valles y Brighi). Dioscórides. Sobre la localización de IV. y a menudo el ve­ la llaman en castellano galanga. II. 1557. electuario con ámbar. no compar­ da fresca como algo vivo. XXX. con mancha amarilla. Según la tradición antigua. 3. IX. se usó 24 EI vino es una bebida esencialmente al­ asimismo contra los males contagiosos. 47 Es la confectio Hamech. III. es árbol y fruto). den de Nerón. de­ médico que se llamaría Hamech. 184. Se usó también como en Galeno. 61 -62. ñus. Salmos. III. como la música. 10. 111. viejo. considerada como buena Aquí se reconoce Ftcino hijo de Saturno. buey. 31). 9. «Platón». 2. 49 Se le llamaba electuarium laetificans 35 Aspecto muy neoplatónico del paisaje. Banquete. 865- mordeduras de animales venenosos. Pro­ dos ingredientes. El dia­ médicos prohibían siempre las carnes negras: coro. un preparado variable. frente al alimento ya tido por muchos otros médicos. HI. antídoto. asimismo Dioscórides. aparecido en Venecia. 109. electuario o preparado eufo- 34 Triaca es remedio plural y clásico contra rízante. 1166. por su 2 11 . 3.. Plantas. al lado del régi­ Masawaih afirmó que la constitución física ex­ men alimenticio: Sobre la dieta. Las facultades del alma. 89b-c. Económicos. que iría del rojo al verde y al sen. fue convertibles en sangre. Burlón habla de este caso. Famoso mé­ básicamente. 871 y ss. Se dice que fue creado por un amarillo (el verde y el rojo no se enfrentan. el rojo (de ahí nuestro ‘colorado". 49. p. cía ya Teofrasto). presunta inmunidad y especialmente por sus 26 Pseudo-Aristóteles. glo XVI (así. 1562. 16 ('Me­ composición. griego. carne o hueso. el consumo de carne de aves. Su tación puede proporcionar al cuerpo sustancias Antidotarium. de las cua­ distinctio 10). la alimen­ medicación por la palabra o por la droga. 1. Vidas. 43 También aparece como Trifera de Per­ 31 Hildegarda de Bingen ya defendía. 100. las enfermedades. agua y negro se emparejarían 44 Muere en Perugia en 1348.

43. 1361b. 54 Andrómaco fue médico en Roma bajo "• El eléboro (helleboros). sobre filosofía y medicina. 11 la-b. 2. Luego vuelve a citarlo. laxantes. y por tanto sano (ya en la medicina tante de Padua desde 1306: es una de las figu­ clásica). de la India. Firmo Castricio. Sobre la abstinencia. Fedón. Ibidem y Ttmeo. Minerva («pro­ 27 La curcuma zedoaria. De re rustica. Así se veía Ficino él mismo. Liberfebrium. Speculum me­ " Arquígenes. 29 La palabra ¿etica significa. habría 51 La lechuga. aire y agua-. 21-22. uno de sus dioses. 4 ‘Crasa’. 1. Este 32 El eupatorio es nombre botánico para neoplatónico (234-270). autor de un Liber deci­ Dioscórides. 1330a. 1 Era discípulo de Ficino. l. 22. Cicerón. VII. II Porfirio. Vil. la bilis amarilla (cálida y se­ 53 Sobre la música.16. 3. 11 Aristóteles. Dioscórides. «Sobre la larga vida» ríferas. Fedón. 1515). VI. (cálida y húmeda). de los siglos I-II. República. Plantas. 20 y ss. 19: 26 Citados en libro I. detallada por Dioscórides. Autor de un Conci­ 13 Avicena. II. De viribus cordis. 19-20. de un modo dición hipocrática. Cf„ en la tra­ 13 A quien sigue en esta parte. dedica su obra a un designar plantas terapéuticas. 3 Salmos. Plinio. seco uso oftálmico: Dioscórides. de modo que sus combinaciones 32 Se cuidaba el ambiente con cuencos lle­ caracterizarían los humores verdaderamente nos de agua caliente. Plantas. tos). 23 Isaac Judío. * Avicena. 17. en 24 Avicena. habla del elébo­ mus praciiee pantegni (en su Opera omnia. seráceos). Institutio oratoria. lo cuenta asi­ * Celso. se tradujo al latín co­ mo Epidarium antiditus. Lyon. Quintiliano. 6Sd-67<L 151 Pero es Varrón. 30 Está en la vieja tradición. melancólicos. che está en los inicios de la vida.23. Liber canonicis. 108. ro negro. III. 61 Salmos. ‘habitual’. Agamus igitur pingui. bien ayudó materialmente a publicar esta obra. mismo Dioscórides. manifiesto: Arnau de Vilanova. 6. consideró secularmente un gran remedio contra 37 Médico helenístico. : Platón. tierra. IX. “ Platón. II. y húmedo-. Historia natural. sopo­ II. viajó por 12 El huevo es alimento esencialmente ori­ oriente y estudió en Paris. Liber canonicis. limón: y se espar­ naturales según el sistema galénico: la sangre cían olores de rosas. 1. IV. 406a-b. Cf. Sobre la dieta. 31 Es Isaac Israelí. de acuerdo I Referencia siempre de su hijo Ficino: es con el griego. XXXVI. cos. acónito. 6. ras de referencia de Ficino. azahar. liator muy famoso. ibidem. rium (ed. 3 Aelius pituitam. Política. ca). 1. 14 Como reflejo de los cuatro elementos y de un De venenis. Fue médico impor­ ginario. 1250-1311). universales -fuego. XXV. Sus cedamos pues con nuestra pingüe Minerva»). 21 Isaac Judío. 18 Platón. IV. 30 Ficino escribió un tratadillo en italiano so­ 62 Platón. 50-51. Aristóteles. 30 Pietro d’Abano (c. V. ut aiunt. 31 Domnicum pardalianches. Lelio. Plantas. 6. II. cuya raíz se Nerón. violetas o nenúfares. maníacos. 36. útil par? lo epilépticos. bre la peste y sus remedios. adinerado. V. Liber divisionum. purgativas del estómago. CXIX. con Platón. IV. w Platón. 36. 205 . 21 El áloe tiene virtudes desecativas. 23 Diógenes Laercio. I. 105. así como facilita las diarreas y los vómi­ 6.5. condiscípulo de Plotino. y le 22 Una vez más la referencia al vino. se obtiene había abandonado su anterior abstinencia a co­ de árboles resinosos de oriente próximo (bur- mer carne. “ Rhazés. contra la hidropesía y de cuatro cualidades primeras -caliente. frío. que 33 También bálsamo de la Meca. en 1515). Apología de Sócrates. Vidas. dicinale. Plantas. la bilis negra (fría y seca) y la flema (fría y 34 Se defiende abiertamente porque la le­ húmeda). está citado por el la locura (tiene efectos diuréticos y cardiotóni- enciclopedista Celso. Liber dietarum particula­ Retórica. c. 162. pues. 10. ya citado. véase el libro III. 90b-c. De medicina. raíces se usaban como estiumulante. quia petit vitam. en De medicina. parecida al 10 Avicena.

dedicada a Lorenzo. El hombre griego. 11 la-c. letras. por la óptica. Ttmeo. Plotino. Centiloquio. Idea ’ Es la doctrina sobre el alma de Ficino. 1Í 3. Ovidio. delirios contemporáneos. hombres participan de otras almas. IV. y Agustín. fundamental que difunde el influyente Plotino. y 153a. mensajero y medico. Avicena. q. García Romero. 1 Ese rey de Panonia. 5. que él difundió a su modo. como luego en Venus). a partir de los ojos. 39. tua. males. 4 Se remitirá de continuo en esta parte a 35 No olvidemos el interésdel joven Ficino Filóstrato. IV. 7. protector de las 23 Filóstrato. 5. viene del árabe aliksir. etc. 11 Ptolomeo en el Almagesto. 998. De minoso que. 4 Officina. gracias a Platón. de evitar resonancias contemporáneas no desea­ Diógenes Laercio. sobre los ojos porta­ drá resonancias eruditas en el siglo XVI. VII. 3. VII. es tenido por particular­ 36 Aquí la imaginación ficiniana pesa so­ mente digno de los filósofos por su sencillez y bre su argumentación. y sus referencias a las teorías pla­ Gredos. 42 Son las palabras de este «Hermes cris­ 12 Rayos unidos al alma. Timeo. p. 7. 5. 726: spiritus imus por él entre sus comentarios a Plotino». tr. J. Vidas. 584b.5. ” Tibulo. VI. Platón. Bernabé. IV. pero derium tuum: renovabitur ut aquilae iuventus también al final del Ttmeo platónico. Alianza. 1993. 1. se conservó XVI: toda la naturaleza animada donde los hasta la Ilustración. libro I. «Cómo acrecer la vida en virtud elementos. U. tónicas de la luz. Enéadas. ya en los hipocráticos.1. 3 Se remite a su coetánea traducción de 34 Véanse sus juicios sobre los colores del Plotino. Madrid. 5: qui replet in bonis desi­ 10 Véase Plotino. A. Placita. Ttmeo. 41 Salmos. Laercio. mo un tentáculo y se prolonga fuera de nuestro 4 Sinesio.16. lo más puro y acendrado. I. conocido epistolario. 14 La idea del mundo viviente se hace más 53 La repetida teoría galénica acerca de los visible ahora: y esta idea se repetirá en el siglo espíritus -natural. 299. 19 Elixir. 83. Enéadas. 3. II. 3. 45 Avicena.32. pari 49 Pasaje sobre Demócrito ya citado. nombre que. Citada por Avicena. repelida por Plotino. Metamorfosis.4. pp. 16.37-38. alit. IX. Vernant. mal. 33. Sobre los sueños. Gredos. 5 Aecio de Amida. 4. Eunuco. 3. 131a-132a. tr. 51 P Abano. 30b: Plotino. protector de todo modo de rayo: expresiones que aparecen en tipo de intercambio humano. Conciliator. Eneida. 46. En Himnos. Centiloquio. ** Aristóteles. 30c-d. 1065). 13 Alimentación por simpatía. 1. dores de luz. organismo». vital y animal-. 159. 9. dif. cf. das (tanto en Júpiter. ta de Persia. 52 Es el astrónomo Abenrudian (c. según 54 Pseudo Ptolomeo. y el choque con los objetos. pueden practicarlo. A. 6. 13 De nuevo se emplea esta palabra. F. 47 Acentúa mucho ahí el spiritus. IV. 25. IV. Ficino le dedicó asimismo su 24 Timeo de Locri. Tratados. 45b. Uber canonicis. palabra que ten­ ” Platón. 34 Es betún que se extrajo de una vieja gru­ 3 Diógenes Laercio. 9. que aparece 44 Pasaje de Platón. 9 y 23. 10. IX. ” Platón. c. 1 Añade Ficino en este título: «Compuesto 22 Virgilio. es Matías Corvino rey de Hungría III. 42. Vida de Apolonio de 7I<jb<2. eficacia suma. 206 . 1. 2. luego Enéadas. 1994.-P. se extiende co­ diversis quaestionibus. Enéadas. 10. af. 132c. energía caída a tiano». 20 Quintaesencia: más allá de tos cuatro III. sobre la importancia de w Frase pitagórica recogida por Diógenes los 'diarios de por la noche'. Vidas. Carmina. IV. VIII. de los astros» 21 Es el remontarse y las procesiones de Plotino. Vida de Apolonio de Tiana. De viribus cordis. Fedón. 14 Es la idea del mundo como un todo ani­ 46 Galeno. De animalibus. 16 Pseudo Ptolomeo. 9. af. La visión sería «un brazo lu­ Plotino. 43 Cf. Cil. De usu respirationis. (1458-1490). 249- 40 Terencio. 1979. Investigación sobre los ani­ Enéadas. 50 Avicena. III. en el original. es el más humano porque todos Madrid. derivado del griego. Madrid. pitagórico. IV.

49 Es precisamente el orden de los caldeos 77 Jámblico. 27 Ptolomeo. 3. Sinesio. discurso 33 Jámblico. numerístico de las Musas. 43-44. el que sigue Ficino. Pero la piedra se llama pantarbe en Filóstrato. llO b-llIc. del latin lavare del que sale por todas las artes matemáticas. Carta a Anebo. In rempubUcam. 5. 1901-1906. V. f. 1. Jámblico en su escrito. Liber aggregatus. 1562. según la visión que 93 Jámblico. 92. Vereda. Expositio in oracula caldaica. 133-134). Speculum astro­ XI. netas. 1489). el emperador Juliano. I. 81 El imán. 15. De diebus decretoriis. Al rey Helios (Discursos. p. el genitivo de luppiter es lovis. hijo de la Tierra. política. 37-38. XV 33 Macrobio. 1928-1929). Vida de Apolonio de Ttana. ibidem. III. deleitar'. Opera omnia. 73 Exodo. 216c. 47 Filóstrato. quium. 73 En Pselo. 2. af. 392 ca. la física y la giovare. Ptolomeo. Opera omnia. Eneida). que Qurra del siglo IX es conocido hoy sólo por este título por influjo 46 Filóstrato. 38 Serapión. f. Se le considera el inventor del tomillo. Liber aggregatus. años. 220 y p. Que ticos. Timeo. 9. III. «Arquitas». De sacrificio et magia (en 53 Desde el paso del Génesis. Arturo. I. 25. Arquitas de Tarento. fr.9. Vida de Apolonio de Ttana. mente o corazón del 97 Pseudo Ptolomeo. III. 99 Pseudo Alberto Magno. Vida de Apolonio de liana. Vida de Pitágoras. miam. Sobre los misterios egipcios. 386. 79 Proclo. 133. c. Odisea. de Ficino. 29: osciló su vida ente ochenta y cien mismo traducido por Ficino. Centiloquio. 63). w Pseudo Ptolomeo. c. que seria de etimología clara. Sobre los sueños. 21. af. ìntroductorium in astrono­ Diógenes Laercio. 33 Platón. mundo. Commentarium in Centilo- (Leipzig. 168. Vareas le dio siete anillos. III. a Agrippa como a Cardano y Della Porta. 12 y 23. Liber aggregatus in medicinis 39 Avicena. Sobre los misterios egipcios. 4. resp. 79 Asclepius. 39 Serapión. por los pla­ 73 Jámblico. 91 Alcibiades I. esp. nomiae. en una serie de esferas solidarias. Sueño de Escipión. 37 Pseudo Ptolomeo. 42. XXXIl.4-5. 24 y 29. 20. De vinbus cordis. o acaso 95 Pseudo Ptolomeo. Vidas. 43 Se remite Ficino a varios textos hermé­ 74 Porfirio. XVIII. tífero. 111. el pitagórico. Harmonicorum sive de musi. 46. De iudicis astronum. 35 Plinio. Tetrabiblos. af. que atrajo en el siglo XVI tanto 37 Cf. De sacrificio el magia (libro asi­ VIH. 19. llama al Sol regulador. af. 33 O bien. 136-137. 43 Acate. libro. compañero de Eneas (cf. 78 Proclo. astrólogo. Historia. 28 La mejor mezcla. 8 en ade­ Ficino. amigo y posible salvador de Platón. I -2. IV. aquí tan citado. 546-547. está reconstruida gracias a lo que responde 44 O bien. af. Centiloquio. República. 20. Centiloquio. Ficino. 1. Sofista. 23-29. Centiloquio. empezará a renovarse desde Copémico. Centiloquio. 57. mientos combinados. VII. 34 Platón. 1928). 33 Galeno. 104c-d. 31 Por ser el más cercano a la Tierra. 99 Pilón (en gr. y estar 93 Comentario de Proclo. 9. 2. lante. 39 Orfeo. 23-24. 187). 41 Abenrudian. de movi­ 120-121. 98 Serapión. Tetrabiblos. Opera omnia. Suma contra los gen­ tiles. Sobre los misterios 43 Thebit es el famoso científico árabe ibn egipcios. 1928-1929). af. 187). 36 Ptolomeo. 132- 48 Tomás de Aquino. 1-7. se interesó 39 O mejor. “ Homero. 36b-d. 94 Platón. De sacrificio et magia (en 31 Pseudo Ptolomeo. Juliano de Laodicea. 80 Pantaura. 3 (Venecia. 3. 71 Ficino retomará a esa imagen de barro 40 Pseudo Ptolomeo. 'ser útil. VII. la polea y de una paloma voladora de madera: 38 Albumasar. 182. luego. III. Centiloquio. c. 1550. 30. 79 Proclo. pythón) era un dragón mor­ 29 Platon. 1550. 1133a. 1. (Venecia. 34 Proclo. In Alcibiadem I. III. Sobre los misterios egipcios. Ya 207 . Virgilio. Il y IH 99 Abenrudian. Fedón. simplicibus.2-4. 388 (Venecia. II.

34 Fedón. 6. que des­ 95 Plotino. Enéadas. 1489. 389. Liber 89 Esa vieja metáfora y superstición está rationum. VI. w Galeno destacó la víbora y al torpedo '-1 Al-Kindí. IV. desde Alberti. . Hectaplus. canonis. Cf. 122 Jámblico. 102 Porfirio. Il y e. Conciliator. Liber aggregatus. destinado a Lorenzo el Magnífico para el cual mancia. XXXVI). 4.21 y 36. al remodelarse por los modernos. Sobre los sueños. I. Porta y Campanella. Epidemias. astrorum. egipcios. 113 El ciudadano del que habla es Lorenzo 83 Plinio. En R. autor de un reloj astronómico alektor. de seres fantasmales. 10. República. 29. entonces Poliziano. 85 Jámblico. XXXVII. 10-11. Sobre los misterios 138 Orfeo. 25. invención se atribuía a Arquímedes. 335d. en una carta de 1484. 1. IV. Contra los gentiles. Vida de Apolonio de Tuina. IV. V. 120 Sinesio. hombre III. un tratado árabe. 128 Jámblico. 7 208 .3. Vidade Plotino. c. II. Ficino y Castiglione hasta 123 Jámblico. 96 Todo sacado del Picalrix. 5-10. Sobre la tarántula hubo discusión en Italia VII. Lo describió por 87 Véase la larga discusión de infra. nes. 35.4 . mía: fue la época de oro de tales especulacio­ 119 Orígenes. 91 Serapión. 1582. resumen de 106 Tomás de Aquino. IV. I32c.64-65. 113 Hipócrates. Contra Celso. Era un gran reloj cuya destaca en el libro I y en su De amore.1. XXIII. Centiloquio. IV. 113. alejada de la 101 Pseudo Alberto Magno. 4. 110 Pseudo Ptolomeo. plantas parecidas al brezo y tajara. exp. De radiis. 97 Abano. dif. 135 Es error de Ficino. Conciliator. c. III. Sobre los misterios egipcios. 131 Filóstrato. I.4. De imaginibus. Platón. citado por él. Vida de Apolonio de Vana. De judicis 137 Jámblico. 84 Abano. af. V. 15. cubre la triaca ya citada en libro 1. las ericecáceas son magnética (Historia. 113. o el anterior. 180. Speculum topografía mental ya conocida que se difundió astronomiae. y su adivinación es la alecto. de su tiempo. Albumasar in Sadan. VIO. Pomponazzi.c* Así en Jámblico. culo platònico florentino. HOb-llIc. de effundere. 44. 98 Plotino. 4-5. Sobre los misterios egipcios. Jámblico. en Sobre la localización de las enfermedades. Sobre ¡a agricultura. 2. se trata de 103 Abano. Conciliator. IV. 'gallo'. 8. cap. 9. 123 Ya citado. 35 y 40. De venenis. asimismo para lo que sigue. 1. i" Pico della Mirándola. 133 Es la tripartición ficiniana. 16. 114 Abraham ibn Ezra. 1. 3. y no Sadar. Sobre los misterios egipcios. IV. luego. I. c. Mirami. 12. 25. que gida a Francesco Casa. IV. Viene de della Volpaia. 124 Catón. Enéadas. dif. III. médico de Pavia. médico ya citado. Aviceoa. 104-107. 101 Abenrudian. 26-32. Avicena. diri­ “ Es la idea de los rayos de los ojos. que trata de la utilidad de la ciencia de los 118 Así en Filóstrato. IO. Sobre los misterios egipcios. 126 Andrómaco. 82 Pselo. 1. III. 4. en libro I. 10. Lo 86 Dioscórides.4 1 . Antídotos. pane della especularía. 6-7. Ferrara. 160. 11 . 1. I. I. IV. 98 Mengo Buanchelli de Feanza. 139 Levítico. II. Tierra que reluce en ese espejo sidéreo. sobre esas defini­ discutidas por los antiguos como imagen de la ciones de frío. Filóstrato. . Enéadas. 9. recuerda Vasari en sus Vidas. Attavante había didujado los siete planetas. 92 Plotino. Enéadas. De daemonibus. Vida de Apolonio de espejos para la filosofía natural y la astrono­ Dana. Commentarius.Plinio indicó remedios procedentes de la piedra 109 Del latín erice. Hectaplus. Historia. Thebit Benthorad. 54. 1. a quien sigue. Liber canonis. 132 Danza ritmica. Compendiosa introduzione alla prima 119 Galeno. De sortibus. traducido por Abano. 4. Sobre los misterios egipcios. dif. c. 16. relacionada incluso con las manchas lunares. como lo anterior. sin embargo. Liber 93 Plotino. en 1489. Enéadas. Himnos a Eros. VI. II. 130 Plotino. 127 Galeno. del siglo XII. III. Plantas. 99 Marliani. 100 Abano. Participó en una cena con el cír­ 129 ‘Derramarse’. donde se refiere a la presencia 139 Pico della Mirándola. 35. 4. ya citado: ibn Quira. Vida de Pilágoras. Cardano. 112 Debería de ser Venus. De iudicis astrorum.

1. 25. af. IV 3.fr. Sobre ios sueños. 147 Pseudo Alberto Magno. 168. De re rustica. 154 Inspirado en Virgilio. II. 1. .2. 8. 142 Proclo.6. Vida de Apolonio de Vana. 164 Jámblico. Eneida. 4. luciente globo. Vida de Apoloniv de liana. 110. Enéadas. '» Virgilio. en sus textos campestres. III. In rempublicam. Enéadas. Carta a Anebo. 152 Filóstrato. 3. 19. al Sol. Mathesis. 627d-e. 39. Enéadas. 7. IV. Teage. Centiloquio. 144 Julio Firmico. 1. Contra gentiles. 160 Tomás de Aquino. 104. no literalmente. 31. 151 Plotino. VI. 128b-c. '« Platón. 29d-30a. IV. 154 Orfeo. I4> Porfirio. a la Luna. «un mismo espíritu da vida a los llanos marinos. 145 Filóstrato. Recuerdos. Speculum astronomiae.0 Jámblico. 1. 162 Jámblico. De fato. 40. Sobre los misterios egipcios. Plinio y Varrón. 4. 155 Pseudo Ptolomeo.1 Porfirio. 133a-c. VI. Sobre tos misterios egipcios. IM Reconoce de nuevo fuente plotiniana. 157 Plotino. que es dominante junto con otros textos neo- platónicos y herméticos. 141 Cicerón. Timeo.2-3. IV. 725-727. Sinesio. I4< Pseudo Tomás de Aquino. 163 Plotino. Jenofonte. astro titánico». 140 Varrón. y el dudo­ so Platón. 24. 10. XV. 154 Sinesio. 132d. Sobre los misterios egipcios. esco es. IV. Sobre ios sueños. V pues es éste el apartado sobre los sacrificios. 144 Variantes de los juegos verbales que utiliza en su dedicatoria a Lorenzo el Magnífico. nada ha de hacerse con la oposición y la resistencia de la propia naturaleza. Carta a Anebo. III. Sobre los deberes. 11. I. con sus dudas sobre la religión que ofrecen. 4. que es una respuesta al escriba egipcio Anebo.

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