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La casa

grande

Literatura

~ SELECCION
a...; CULTURA
. 9_J COLOMBIANA

Alvaro Cepeda Samudio

LA CASA
GRANDE


PLAZA & · · JANES,
Editores-Colombia Ltda.

Para Alejandro Obregón

l a. Edició n en S. C. C., Febrero, 1985

Diseño colección y portada: Germá n Leal C.

© 1974-85 T eresa M. Vda. de Cepeda
© 1974-85 PLAZA & J ANES
Editores Colombia Ltda.
Calle 23 No. 7~84 13ogotá, Colombia

ISBN: 958-14-0059-1

Preparación litográfica: S~rvigraphi<:tLtd,t., Bogotá
Impreso por Editorial Presencia Lt da. ·
Calle 23 No. 24 ~ 20 , Bbg<>tá ÍLE;
Printed in Colombia.

.. . . .. . . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .... . . . . . . . .. . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . .. 81 El decreto . 111 Los hijos 127 . . . . . . . . . . .. .. . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . .. 89 Viernes .. . . .. 11 La hermana . . . . CONTENIDO Los soldados . . . .. . .. . .. . . . . . . . . . . 63 El pueblo . . . . . . . . . . . . .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97 Sábado . . . . . . . ... . . . 85 Jueves . . . . .. . .. . . . . . . . 37 El padre .. . . . . . . . 107 El hermano . . . .

-¿Entonces por qué no has dormido? -He estado pensando. No es época. ¿Por qué crees tú que llueva tanto? -No sé. -No importa. -Qué vaina: se me mojaron todos. '-La lluvia no me mole.Yo tampoco he podido dormir: la lluvia me empapó la manta. -A ti nunca te importa nada. Apuesto a que tampoco te importa que la lluvia no nos haya dejado dormir. -¿Por qué llueve tanto si no es época. . -¿Cómo vamos a fumarlos así? -No importa. -¿En qué? . -¿Quieres un tabaco? -Bueno. -¿Estás despierto? -Sí.sta.

pero los policías no sirven . También quieren -A las autoridades. . cuando estábamos amarrando estamos en comisión y no en.es que -Esta mañana. -De todas maneras es mejor que estar en el -El teniente no sabe nada. con ellos. Y ya cuando veníamos para el barco nos hizo desbaratar los morrales . -Eso sí es verdad. los pueblos. Y estar en huelga. que les aumenten los jornales. -Es una huelga. 'dijo: las 9.el cuartel. somos soldados: autoridades son los policías. . -Qué voy a tener miedo. -¿No estamos para qué? -Tú tienes miedo. pasan revista. los m9nales. pero no está bien. nos mandan a nosotros. cuartel. Nosotros no -Lo que pasa es que los policías no han podido estamos para eso. -Ellos son los que tienen que respetar. -¿Entonces por qué te preocupas? -No oíste lo que dijo el teniente: no quieren -Porque si es una huelga tenemos que respe- trabajar. pero yo no creo. -No sé. no te llaman a relación. meter al calabozo. más. -Qué importa que esté bien o no. se fueron de las fincas y están saqueando tarla y no meternos. -. la cosa. -A la huelga. -Nosotros no somos autoridades: nosotros -Están en huelga. Quién sabe si los huelguistas son los que comisión es mejor que estar en el cuartel: no te tienen razón. -¡ Qué vaina! Que no tengo miedo. a nosotros .El teniente dijo.axe~~s y las esteras nada -Sí importa. -¿Cómo pueden si estamos en comisión? -Tú qué sabes. -Claro: y por eso nos mandaron: para acabar -Está bien.12 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 13 -En mañana. Por eso con la huelga. -He estado pensando por qué nos mandaron. armas. -Sí.Eso es lo que no me gusta. pero sí pueden. lo que pasa -Nosotros estamos para todo. Y o no conozco La Zona. -¿A quién? -Sí. A mí me gusta es que no me gusta eso de ir a acabar con una haber venido. sacar las bayetas y las . -¿Derecho a qué? -Sí pueden. -Ahora sí importa: lo que pasa es que tienes -¿Tienes miedo? El teniente dijo que tienen miedo. -El repite lo que dice el comandante.-Para acabar con las huelgas. pero no tienen derecho. no te pueden -No tienen derecho.

y los botes se -Te empapaste íntegro. direcciones.'. de diciembre . Los que iban en la . Coge tú la modaron sobre las estibas de los botes. No sabe nada. estiraban buscando sus amigos. La distancia era corta. No la habían visto * * * nunca. con los otra punta. lento. Hubo que -¿Quién dijo que estabamos armados? hacerlo por la o a y los clavos de las botas -El teniente. los fusiles en _p kr~. tuvieron que -Son jornaleros. iluminada. · ··" manta? Algunos tuvieron miedo durante la travesía del -No. por eso. ¿No oíste? Mientas esperaban les habían ordenado ponerse -No. trucción. ¿Y tu manta? ¿No te tapaste con la fusiles entre las rodillas. pero las botas eran gos se buscaron por sobre las otras cabezas que se nuevas y grandes y el cuero nuevo de las cartuche. . el equipo en las manos. -Envolví el fusil para que no se me mojara. completa. Antes de entrar al caño pudieron ver al otro lado. en desacuerdo con los buques. gruesas. El embarque fue lento. río: había viento fuerte. -No importa.uj.14 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 15 esteras y nos mandó al almacén por las mantas En el puerto los hicieron esperar varias horas. la ciudad. El primer asombro los agrupó: los ami- esa tarde. Se aco- entremos a los caños viene el mosquito. cuando nos formaron para ins. resbalaban contiriUamente sobre las planchas lisas . Eran muchos y hubo que amarrar los botes antes de nes. El embarque fue confuso y -Sí.__1!1- -No tienen armas: nada más los machetes.~fü!fips bajos -¿De dónde crees tú que han sacado las armas? tropezaban COirfos·~ ones y comowñ lassi.E~ de los buques se mojaron. J2l~ras y los morrales puestos no podían atravesar -¿Cómo lo sabes? los pasadizos a los lados de la caldera. pero los tra_~_'. ya -Ayúdame a exprimir la manta porque cuando llevaban varias horas de estar esperando. movían pesados. quitárselos y recorrer el buque hasta los botes con -Y por eso no van a tener armas. Ya no van en cubierta sino en los plancho. Cada uno dijo: allá ras y de los morrales no había sido ablandado está el cuartel: y señalaron con los brazos en todas todavía por el sudor. Cada uno creyó reconocer las luces de los sitios Los habían hecho marchar del cuartel al puerto familiares. dijo . Cuando les tocó el turno a los últimos . templando y distendiendo los cables que molían -¿Qué hiciste con la manta? limpiamente las astillas de leña contra las bordas. embarcarlos.

secar tus ~~- Entonces el sueño comenzó a doblarlos sobre los -No creo que nos den tiempo para secar nada. Los botes -No era mentira. forradas de -~ g~ tirándolos unos sobre otros. -A lo mejor no podemos acabar con la huelga.esquivar constantemente los fusiles -Están soltando el bote. -La vaina va a ser fácil. -No. Además tenemos que poner a secar las un fuego pequeño y el ladrido de un perro: todo lo mantas si es que sale el sol hoy. -No. ¿Ya llegamos? mos esperar a que aclare: no se ve nada. cuartel. Debería- -Tengo hambre. -Tienen prisa. -¿Mucho mosquito en los caños? ---No.Es mentira que había olas de mosqüft:bs erllbs "7Quién $abe. * * * -Pero los de la punta están bajando.16 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 17 Entraron al caño como a un túnel. -¿Siguió lloviendo toda la noche? nes demasiado largos . -:-l Tú dormiste? -A lo mejor no. repetido. fusiles. contra los listones de las estibas. -No. no tienen armas. somos los primeros.}:'. . De pronto. tal vez en la estación. -Levántate: ya comenzaron a bajar. -No. Hace poco. Yo sabía que era mentira. -¿Dónde vamos a tomar el café? Y o tengo Todo lo que era nuevo: el chorro incendiado e increíble de las chimeneas. de los barcos perfectamente obedientes a los soni- dos . los movimientos torpes hambre. demasiado anchos . -Claro que acabamos.Yo me dormí apenas entramos a los caños. -No sé. -Sí. verticales para no golpearse. -Levántate que ahora nos toca bajar a noso- tros. inesperadamente. -¿Hace mucho? -¿Para qué? Ah. tropezaban contra las orillas -Sí. -Todavía demora la bajada.lbles de la campaña. -Entonces tú también crees que están armados. para acabar con la huelga. y los buques con los plancho.2. . -¿Por qué estamos aquí parados? teniendo que. no he sentido nada. las laderas que se -¿Por qué en la estación? Acaso aquí no hay abrían de pronto para dejar descubierto un rancho. . Estoy entumido. Maldita lluvia. conocido. caños. contra los -¿Los otros desembarcaron ya? hombros y las espaldas y las caderas de todos .U. principió a llover. Tienes que poner a que era nuevo se hizo igual.

ciosamente la cubierta de los botes.También tienes prisa. -En la estación. * * * * * * Cuando los botes tropezaron contra la ladera -Lo único que tenía seco eran las botas: ahora sí enchumbada y se quedaron quietos. Casi como una -Debíamos acampar aquí y tomar el café. Me lo explicaste anoche pero lo había fuso. ban dormidos comenzaron a despertarse. Me las voy a quitar. -El que nos va a llevar a La Zona. separaba la proa de los botes de la orilla. guir puntos de referencia en la oscuridad. des- afrenta.ora saiieI tren? ganas de moverse. espera: voy a mearme aquí para acabar de la orilla y subieron al barranco apoyándose en las mojar todo esto. mero los brazos y las piernas y los cuerpos recorda. a mí no me importa un carajo la huelga: es Las piernas se hundían en el barro en un chapoteo que estoy entumido y tengo hambre. ya sé. con pnsa atravesaron el trecho que les separaba de -No. -Solamente para vaciarlas: las tengo llenas de ron la vecindad de otros brazos. -Sí.18 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 19 . casi -Camina pues. -La estación queda lejos. otros cuerpos: luego las manos soltaron y apreta. El desembarco fue menos lento y menos con. -Como una legua. hed10~do. ron nuevamente los fusiles para conocer su forma y -¿Muy lejos? su peso: por último los ojos comenzaron a distin.JTenié'ln --{A qu·é 11. otros apenas se volvieron y la luz gue el tren. Tenían ganas de moverse y de llegat>No les olvidado: con_esta hambre no puede uno estar importó que tuvieran que tirarse al aguaespesaque pendiet1te de nada. ción. Ya -¿El tren?¿ Cuál tren? todos estaban despiertos. plano y ardiente. La luz les golpeó los ojos con un manotazo pués podemos ir donde quieran. quedé todo mojado. -No. se deslizó sobre sus gorras y sus nucas mojadas. Despertaron lentamente: pri. -¿Y dónde carajos vamos a tomar el café? Los reflectores de los barcos transitaron minu. cedió _bajo el doble peso de los cuerpos y el equipo. Pero desembarcaron con rapidez. los que esta. Algunos se protegieron la cara -Tenemos que estar en la estación cuando lle- con el brazo libre. culatas de los fusiles. Se tiraban aLaguay eLforido .No había -Todavía tenemos que caminar hasta la esta- amanecido todavía. otras piernas y agua.

-Sería mejor no poder ir a los pueblos. la orden de formar. Lo malo es que haya huido: porque no quiera tomar parte en esto. Sería -Pero no hay desertor cuando uno está en mejor no tener que matar a nadie. -Cientochenticinco. no lo quieres. -Sí. Mira cómo se me pusieron de blandas las -Está bien: que haya huido entonces. que se botas con el agua. -En serio.20 Alvaro Cepeda Samudio La casa gra nde 21 -Hoy no creo que tenga hora. -Porque de otro modo cómo vamos a ir a los -Desertor. -¿Qué? -Nada. palo. comisión. _ haya caído al agua. . como no estamos en guerra: estamos en comisión. -¿Quieres más café? -Están mojádas.Ya no hay tiempo: ahí viene el sargento dando en huelga. casi no las siento. Moja las tuyas para que se ablanden también. que haya desertor quieres decir. las h~ndes y lá~ ~~~~~' las sino café. digo yo. -Los maquinistas deberían esconderse. -¿Por qué bien hecho? -De que alguno haya desertado. tienen miedo de que algún recluta se -Están de sapos entonces. como quieras. -Quítatelas y lávalas como hiceyo: las htiriclés -Después de hacernos esperar tanto no nos dan en el agua y las sacas. Desertor es cuando hay guerra y ahora -Lo que es mejor es no estar en el cuartel. los trenes parados para ayudar a los huelguistas. ahora. Yo sigo con hambre. -Qué. El personal está . -No tengo hambre. Ellos tampoco tienen garantías. afuera del cuartel: no tiene gracia: uno se vuela -Bien hecho. -¿También? ¿Y esos qué tienen que ver con los -¿Para qué vamos a formar? jornaleros? -Para numeramos. -Nada. Hazlo y verás. cuando caliente el sol se vuelven a poner como un -Cientoochenticuatro. Dejaron reclutas. hundes y las sacas: se ablandan y quedarrlinipfa. No han debido mandar -No. pueblos a acabar con la huelga.s. -No: de que se haya caído el agua no: de que se ~¿Quién va a manejar el tren entonces? haya volado. * * * -Toca esta bota: ves cómo está de blanda. Mandarán un pelotón a buscarlos y los -¿Volado? Para qué va a volarse uno estando obligarán a trabajar. cuando está adentro. -No sé. -Tómate el mío.

-Voy a masticar un poco para ver. dámelo así. -El que contrató este café debió robarse bas.Hace tiempo .. Vamos a caminar hasta donde -¿También para quitarte el hambre? están aquéllos. eso lo . Robarle al gobierno no es robar. -¿Quién te lo dijo? -Les voy a preguntar a las mujeres que trajeron -Nadie. tante: ni siquiera dieron bollo. Dame un tabaco. En mi casa era porque no lo voy a limpiar ahora.Yo sí: no voy a andar con un fusil oxidado. -Sí. -El comandante también roba. . -A lo mejor no son.22 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 23 -No. Nunca había suficiente comida. no había plata. ¿Masticando tabaco se te quita el el comandante roba. -Sabes: en este pueblo hay mujeres. Pero el sargento es el -Me distraigo. no si había algo más que comer: y la ventana está estarnos en el cuartel.. todos roban. -¿Qué gusto le encuentras masticándolo? -Bueno. pero sargentos se roban la plata. -Importa más porque le roba a la patria. la comida de nosotros y nos hace pasar hambre. -Aquí no hay suficiente comida porque los -El mío también se me hundió en el barro. peor porque nos roba a nosotros: se roba la plata de -A las tripas mías no las distrae nada: me sue. Yo las vi.Sí. ¿Dónde -La patria no es el gobierno: la patria es la aprendiste eso? bandera. ¿Quieres? . le robará al gobierno y eso no hambre? importa. . oilas. sabe cualquiera. -Todavía no están secos. -No creo.. -No. -Deben decírselo al comandante. -¿Dónde? -¿Para qué? Si el sargento se da cuenta que -En esa casa de la esquina. hotel.. -Es el que más roba. barro cuando desembarcamos. en el pueblo. abierta: y vi a las mujeres. Ja. -Te pone un castigo entonces. tengo que limpiar el fusil: se me llenó de -La misma vaina que en el cuartel. Si nan del hambre. -Se roban la plata y la comida: yo he comprado comida al proveedor y dicen que la mujer del sargento tiene una tienda para vender lo que se saca * * * del almacén. -No importa. Fui a buscar a las que hicieron el café para ver -Aquí no me pueden meter al calabozo. frente a la que dice andas averiguando te mete en el calabozo.

obligarlos a venir si ellos no quieren. Qué vaina ese tren que no viene. ·-¿Cómo sabes? . . Me aburro aquí -Lo único es que no parecen francesas: parecen esperando. -¿A qué pueblo vamos? -No sé.Sí. -¿Tú has estado en los pueblos? -Sí importa. . Seguro mandaron a unos pendejos.¿Y La Zona son todos los pueblos? -¿Tú crees que nos den tiempo para echar una . No creo que esos estén armados. -Yo sí creo: a culatazos los hubiera traído yo. Tal -Entonces no son. así nos crees que tendremos tiempo de echar una pasada? demoraremos más acabando con la huelga y no -No sé.Crees tú. . -No sé.¿Bastantes? alguna parte.Sí. . Tú si preguntas. Claro que son. pero eso no importa.Están en huelga.Nosotros los hubiéramos traído a culatazos. tenemos que volver al cuartel. como para un baile.No habrán encontrado a los maquinistas. . bastantes. . Además la sala está adornada con papel . en la estación. Es mejor que venga. creo que no. -¿Por qué? . Tú -Mejor que haya bastantes pueblos. ~Pe:ro si el tren no viene. -Está bien. -Ese tren no va a venir nunca.Me da lo mismo. Tienen que llevarnos a . aquí. pasada para ver las mujeres? -¿Cuántos pueblos hay? -No sé.No. vez no los han podido obligar a venir. No pueden -Así no tendríamos que ir. crespón. -Ya sé. -Y si nos hacen marchar. por qué no vendrá ese tren. A todos será. -Es mejor que no venga. Nosotros los * * * hubiéramos traído hace rato. -Los pueblos quedan muy lejos.24 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 25 -Sí son: tienen trajes largos y las caras todas -¿No te gusta que te pregunte? pintadas. ho vamos a pasarnos todo el día aquí . -Claro que tenemos derecho: para eso estamos -No nos harán marchar. -¿Todos están en huelga? * * * -La Zona está en huelga. de aquí.No tienen derecho a pegarles.

mos los higos por la noche. -¿Te gusta montar en tren? -Me gusta más verlo pasar. *** . -¿Cómo eran los higos? \ tos.Yo si los he visto pasar pero no he montado nunca. -No. -¿Dónde está el cuartel? -A mí me gustan más los higos que el café.__ había tantas mañanas cuando no teníamos café -¿Cómo sabes entonces? que he olvidado la diferencia. paredes cubiertas de sal. ¿verdad? -¿Muchas-veces? -No. o tres mañanas. frente a la iglesia. porque cuando paraba podíamos vender -Pero no hay soldados. Allá no parab. ganas de echar una pasada por donde las mujeres. ¿Y tú? andando. sabíamos que tomaríamos café dos -Muy pocos. con raspar las paredes tienen.Cuando no paraba nos comía- en el cuartel. Cuando está parado la gente no saluda. -¿En este pueblo hay cuartel? -Entonces era mejor que no parara.Yo no he montado nunca en tren. -Yo sí. *** -El único tren que yo he visto es el de Puerto Colombia. no? -¿Tú conoces este pueblo? -No sé: hace tanto tiempo que no como higos y -No. ésta es una estación. -¿Cómo eran los trenes? -Largos y alegres.-No.t§it::m. pero es chiquito y no lo he visto .\?§ prar sal. -Este pueblo es feo. -Vivimos un tiempo cerca a una parada. algunos higos. -¿Cómo ésta? -Pero éste es más feo. -Sí. sino cuando había pasajer. . siempre están en las plazas. ¿A ti -En la plaza. Yo no había visto nunca . -Grandes y morados y estaban llenos de bolitas -Si pasamos la noche aquí yo me vuelo: tengo por dentro. ~ -Los cuarteles y las iglesias siempre están jun. no saluda: mira nada más. Aquí no necesitan com- pre. y cuando no paraban la gente saludaba desde los vagones: eso era lo mejor.lbamost999~. -Esa sal no se come. -Todos los pueblos son iguales. -Sí.os.26 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 27 -Sí el tren no viene hoy nos hacen pasar la noche días a vender~~.

el . perdían en un punto impreciso en la base de la -Bueno.PºI ~ll~s .28 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 29 -¿Por qué? sgJit. ' . siquiera los pelaos. que comenzaba -¿Viste la casa de al lado? Es grande.u1cia ~ritre Já ~~tación i ~r AAa.tt.fc~a. corta . sin entender bien las -Sí. . no tengo ganas. . mente. mirar el pueblo cerrado. Todos se fastidiaron. con pasos fusiles en bandolera y los morrales sobre el hombro cortos y seguidos. a derecho. iban juntándose a medida que se alejaban y se -De los huelguistas no: de la Compañía. . y fresca. pero no se come. . montaña.y p0r -Yo no.. otros -Quién sabe. casas éri s'. yo me vuelo esta noche. ). De la estación al cuartel caminaron.y. es verdad. ya sabían a qué puertas . Habían pasado todo el día en la estación: los -Es que ya saben para qué estarnos aquí: ya nos primeros sentados en los bancos largos de madera. 't . Y importó: se agruparon alrededor de lo que cono- está toda cerrada.a. los otros tirados en el suelo. muerto. Se cansaron de -Quién sabe. ¿tú crees que hay gente? cían: de sus fusiles y morrales y de sus amigos: y ya -Sí hay. por ahí nos podernos volar. no esperaron nada. Caminaron lenta- oxidado y lleno de sal. sin prisa.Yo sí.rp¡1 én sil~riéto. Comenzaron a formar: dejaron caer los morrales a un lado y descansaron los fusiles al otro. tienen rabia.• . . ÉÍ cua~tél ~ra sucio y casi deshabitado.. Algunos se quitaron las botas ya -No sé. Cuando dieron la salitroso y caliente y de charcos llenos de agua orden de romper filas. pero de nosotros no es.ilerició.recostadosalascolurn- -Por qué nos van a tener rabia: no es culpa de nas de hierro· gris. ( . habían mirado mucho tiempo los rieles vacíos que -Es culpa de los huelguistas. . Con los se movieron hacia adelante. en cuclillas a lo largo de la uno. Después de unas horas ya no les otra calle: por ahí nos podernos volar esta noche. f ci. . Algunos habían dormido. caminaron sobre calles cubiertas de barro discreción. puertas y ventanas cerradas a lado y lado de las -Viste que nadie se asomó cuando pasarnos. Ni calles. se numeraron.cAri1iµa. da hasta la frente a la estación. hacia atrás. ·•·. embaldosado de ladrillos rojos y fres- *** cos. alineándose: luego. -No importa: el patio da con el patio del cuartel La qi_st. secaf·y se quedaban en el centro de los charcos -En este cuartel no los hacen trabajar: todo está chapoteando el agua espesa. plataforma. Entraron caminando hasta el patio central rodeado de arcos y de puertas. mirando.era y la paredilla es bajita. quietos.

Ya eran ellos mismos otra vez: ría que fuéramos juntos. no te pongas rabioso. nes. innecesariamente. numerarse: eran muy pocos. como un cuchillo: como una señal. de fusiles y de morrales comenzaron a uno se quite el pantalón. ¿Está bien? dos últimos giraron hacia la izquierda. los carros -¿No vas a dormir? abiertos a la lluvia se golpeaban unos a otros -No tengo sueño. desordenado y en vez de alegre como todos los trenes. con los fusiles entre las piernas. la derecha. mirando a los -¿Me prestas uno? maquinistas. te digo que no parecen motora. Cuando terminó el ruido -Sí. -No tengo ganas. Ten cuidado. El grupo fue tomando la forma de una francesas. Si vas a volarte. Los que venían en la cabina y sobre el techo del -¿Tienes plata? segundo carro no se bajaron. encogiéndose. Se quedaron senta- -Sí. atravesó la estación y se metió en el pueblo. descansa- -Sí. dos. no quiero. torpe. son. dos pesos. era lento. Ahora voy a dormir. La casa grande 31 30 Alvaro Cepeda Samudio -Sí. ron el fusil horizontal sobre las cartucheras e inicia- -¿Te vas a pasar toda la noche despierto otra ron el repetido patrullaje de la plataforma. Me gusta- tender las mantas. hasta que- -A lo mejor no son. ya habían recuperado su rutina. dirigirse y sobre qué camastros tirar los cascos y -No te preocupes. Los . El primero giró hacia -No quiero. · -Me cuidas las cosas. repartidos a lo largo del tren corrieron con ensa- -No tengo ganas. Los -No tengo rabia. demás lo siguieron con el mismo movimiento.Yo vuelvo enseguida. * * * El tren era largo. a mí no me cogen. a la estación: la locomotora. yo las vi. vez? Entonces se oyó el pitazo: corto. vete ya. ¿quieres? . -Yo vuelvo enseguida. tal vez éstas dejan que de botas. puede que estén patrullando. línea recta. levantó el fusil y comenzó a caminar: -Está bien. -¿Estás seguro de que no quieres? Vamos a Cuando dieron la orden de formar los que venían volarnos: ya tocaron silencio . Vamos. no quiero. La locomotora se detuvo frente -Entonces me acompa~as. yada precipitud y se amontonaron frente a la loco- -Deja que las veas. -Está bien. dar compacta y uniforme. -Bueno. es que no quiero ir. frío: -No. alargándose. no los últimos vago- -No. agudo.

Estaban allí. y por un la clavícula izquierda. y ' se subió a la tarima. con tratar siquiera de entender. cubrió el sonido de la corneta. Luego . preciso. Los que se habían quedado en la estación se La corneta se calló y el gran espac10 donde haoian reunieron al otro lado de la calle.¡. de los fusiles . al Con pasos precisos.a la voz que otro lado de la calle. salieron mente. ~T»ien"~-9. . sin del cuartel. hombres no tenían ademanes hostiles y entonces No se numeraron. La casa grande 33 32 Alvaro Cepeda Samudio La columna se detuvo amontonándose por un seguros marcharon sobre los charcos y el barro momento. del que marchaba cómo los hombres fueron llegando · en grupos. sin curiosidad. sin asombro. y sobre todo el ruido indeciso del apremio. zontales sobre las cartucheras. llenó todo el muerte en las yemasdelosdedos: marchaban con la cuartel. enfrente ' sin mirar a los lados los huecos de las .. Marcharon sobre las mismas calles. El Todavía no eran la muerte: pero llevaban ya la sonido limpio. salitroso. de madera que habían limpiado con dedicación. muerte pegada a las piernas: la muerte les golpeaba En los largos salones en silencio el hierro oxi. mecánica~ bajo el peso de los cuerpos: el doble peso del metal y mente. conocido. Y cuando los grupos se . Algunos volvieron la cabeza. de las botas. mecánica. sin entender mucho lo que sucedía. las cantimploras. de espaldas a la tarima donde la corneta seguía son_ando. todavía oscuro. solamente mirando la vista fija sobre la nuc. * * * Formaron de cuatro en fondo. sin haber entendido. El agua de los charcos brincaba ahora mente. fondo y una sola de tres. hasta la estación. saliendo de todas las calles y de todas las casas que puertas y de las ventanas abiertas. estado todos los ruidos se llenó lentamente con la Tuvieron miedo al principio: eran siete. solamente quedó la curiosidad. * * * * * * · El corneta de la guardia atravesó corriendo el patio. El barro emergía brillante a cada golpe de las botas. frente al hotel. siguieron del cuero. Marcharon todos en fila de cuatro en caminando. acompasados. una nalga a cada trance: les pesaba la muerte sobre dado de las camas comenzó a crujir. todavía con los fusiles hori- los marcaba. mirando simple- bro y los morrales fijos sobre las espaldas. con los fusiles al hom. Con · pasos parecían desiertas y vacías. pero los claridad que empezaba a caer sobre el patio. en formación. una muerte de metal y momento el ruido de los cuerpos.

se puso a llorar. el cañón casi le tocaba la *** barriga. Yo no entiendo. hubiera cortado. Sabes. Y los brazos. No la cuando ya no había sitio en los vagones se subieron obligué. sus sombreros cortos de paja amarillosa y pués olía a sangre. En la casa de al mi fusil . No sé si iba a saltar. No me vas a creer. camisa. Uno bajó los brazos. Ella a los techos de los vagones y al techo de la locomo. Se tenías razón: no tenían armas. Con el. Mírame los dedos . un rato después. hay gente. porque ense- das. pero no la obligué. Y el olor me ha cubierto como muertos. dispare. sobre los quiero ver cómo es de día. me tocó. a la locomotora. se metió en la casa. ni siquiera alzó bre. Ocuparon el tren. Cuando alcé el fusil. Oí el disparo. He olido el cañón de necesidad de ir donde las mujeres. Enganchado en la punta de mi fusil. ni siquiera se agarró de mí. sobre mis botas. tenías que hacerlo. la que estaba cerrada. sola en es sangre: no estoy cubierto de sangre sino de el patio. Tampoco habló. y yo me quedé en el abiertos y sobre los techos de los vagones cerrados. Yo tengo que volver. Se desenganchó de la hacer. estribos de la locomotora: Y se quedaron sobre el Ahora sé que el miedo lo tuve desde antes de oír los tren. disparos. Y ahora qué vamos a cayó de pronto. te acuerdas. gritando. -Dieron la orden de disparar. nes que volver conmigo. apretujándose en los carros guida se fue. se dejó. Quedo colgando en el aire como una ros.34 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 35 juntaron en la estación. no -:-No es culpa tuya. -Estaban sentados sobre el techo del vagón. Después. tuvo miedo cuando oí tantos dispa. llenándolo con sus vestidos olía a cananga. . cañón casi tocándole la barriga Tuve miedo. Al principio olía a cananga. y ya eran una muchedum. sino despacio: casi no se oía que estaba -No. No le he visto bien la cara. me he olido los pantalones y las botas: y no Ella debe vivir ahí porque estaba en el patio. Por eso me demoré . Yo me acerqué. Tie. No -Sí. se subieron a los vagones. Por qué los mataron: no tenían armas. llorando. es como si me sus machetes quietos dentro de las vainas manosea. Olía a mierda. Cubrieron el tren . Y entonces comenzó el al cuartel? No nos van a dejar aquí con todos estos olor. no fui donde las mujeres. tienes que explicarme. me he olido las mangas y el pecho de la lado. Tú cometa. ¿Tú crees que volvemos hombros. mierda. No la he visto bien pero es casi de mi alto y tora. con determinación y en paz. Con los ojos abiertos se dejó. en silencio. patio mirando el corredor oscuro. No sé si iba a saltar pero yo lo vi bajar los -Te busqué por todas partes y no te encontraba. des- limpios. no entiendo nada. sin saber qué hacer. quiero verla de día. b~azos. punta del fusil y me cayó sobre la cara. Me quedé toda colgándose de las escalerillas de los freneros y de los la noche mirando el corredor. No tuve una manta gruesa y pegajosa. no tenía que hacerlo.

ahora -En este pueblo se acordarán de nosotros: en también porque es el que está más cerca de ellos. dar una explicación o pedirla. Pero es que ellos en realidad tampoco han dicho nada: no se han dirigido a nadie en particular. somos nosotros Qué vas a hacer ahora.36 Alvaro Cepeda Samudio -Dieron la orden de disparar y tuviste que hacerlo. Pero es ( -Alguien tiene que tener la culpa. No. nada más alzar el fusil pero no disparar. vas a decir nada. -Dieron la orden. todos dispararon. Nunca has hablado cuando todos -Sí. cuando creíamos que era necesario hablar. -Sí. sabíamos. ya sabemos que no los que olvidaremos. Parece que ni siquiera los hubieras mirado. esperábamos que lo hicieras.s de. tú también tenías que disparar: no te preocupes tanto. Com_o si hubiera esperado todo este tiempo para estar segura y .1Q99~. Lo ha dicho con orgullo. Tú no tienes la culpa. Se acercaron a í -A_lguien no: todos: la culpa e. Lo que acuerde de mí? el hermano debió saber primero que nadie. ti y te lo han dicho. La mayor. -Pude alzar el fusil. no tenía que matar a un hombre que no conocía. lo ha mencionado apenas. la que más te odia po'rque es la que más recuerda. este pueblo se acordarán siempre. maldita sea. -Es por la costumbre: dieron la orden y dispa- raste. -¿Quién tiene la culpa entonces? «¿Qué vas a hacer ahora? No te has movido. Si esperabas que hubiera pena en su voz. es verdad: se acordarán. te ha defraudado otra vez. o siquiera arrepenti- miento. ¿Tú crees que se mos que tenía que suceder con ella también. cierto: con qué ojos ibas a mirarlos. es verdad. Te han dicho lo que todos -Maldita sea. -No tenía que matado. lo que todos esperábamos porque sabía- -No te preocupes tanto. casi con satisfacción. -No sé: es la costumbre de obedecer. -Pero no lo hice.

porque enseguida apareció y caminando ba. Sacó una botella y una servilleta bor. parte más sencilla: el vaso: dejar de pensar y agota- tando de convencerse de que sus movimientos eran da por el esfuerzo caer otra vez en su estado de útiles: que la botella y la servilleta bordada tenían ausencia: resignación que para ella no debía tener la un oficio especificado: que la botella era para ser grandeza de la resignación porque nunca esperó destapada. vio que tú también lo sabías: no que lo hubie- hacía falra el vaso. Lo supiste en ese instante.38 Alvaro Cepeda Samudío La casa grande 39 ahora que lo está. luego. no conduciría a nada y que sólo queda- Madre. cuando el Padre le dirigirse ahora.c uando te dijo ve y busca a tu her- y luego la servilleta: si entonces hubiera notado que mana. Y ya sabiendo compren- trataba. sin saber exactamente qué iba a había quitado en ese momento. y aún sin bajarse del caballo le oímos decirte: Ve y Cuando tú pasaste frente a la Madre. aún en ese momento hubíera ras oído. de leche agria y la puso en la mesita frente al sillón esperar y luego comenzar nuevamente a pensar y del Padre. como tra. Pero antes de que el Padre quitar. No había necesidad antes. un momento antes. esperando que lo que iba a co- rompió la cara con la hebilla de la espuela que se menzar terminara. como al principio cuando todavía no sabía y lentamente se dirigió al armario. busca a tu hermana. ella te miró y supo. cuando tú y la Hermana quedaron frente a apartara la mesita ya la Madre y había sido derro. casi nosotras porque tú también sabías ya de qué se altiva. la más insignificante acción.itad del corredor. con dedicación. sacó una botella apenas la falta del vaso le parecía importante. De manera que la Madre se quedó de pies Lo ha dicho en la misma forma como lo dijo su en la m. cuando colocó la botella pues él ya sabía. El padre no alzó la vista de inútil de todas sus precauciones porque el Padre se la espuela que tenía en la mano. o que te lo hubieran dicho. tú no preguntaste cuál de detrás de ti la Hermana. pero sabiendo que algo tenía que comenzar. Atravesaste el dió que no había nada que hacer. y. ni siquiera la dada: cuidadosamente. donde debía estar la sería inútil. quieta del cuarto de bordar. él. la espuela de la bota sentó en su sillón y apartó la mesita y comenzó a izquierda que era la única que se había alcanzado a quitarse las espuelas. gozará con echártelo a la cara. todavía sin comprender esto. que cualquier corredor sin mirarnos y entraste en la frescura cosa que se intentara. El Padre no tada una vez más: pues aunque lo hubiera notado habló. saberlo». o que te lo hubieran escrito con jugo feo y sucio de cepa de . sido demasiado tarde porque el Padre ya se había con desbaratar tus planes por segunda vez sin tirado del caballo y se dirigía hacia el sillón. El Padre había comenzar y mucho menos cómo habría de termi- cabalgado toda la mañana y cuando lo vimos llegar nar. sin saber hacia dónde madre hace dieciocho años. Pero de pronto cayó en la cuenta de lo nada distinto. por primera vez firme. No preguntó siquiera. tú un poco separada y ella frente a él.

. tenemos que llegar antes que ellos. Enton- Apartó aún más la mesita. Cada una en nuestros cuartos oyó los la sostuvo con la mano cerrada sobre la estrella que pasos duros del Hermano cuando se detuvieron se le enterró entre los dedos y por eso cuando golpeó frente a la cama de ella. Después su voz dura llenó a la Hermana por segunda vez. porque él dorm1a. Tú no hiciste nada rota. sino que lo sabías. Y el Hermano otra vez. cara: tenía la sangre apretada y seca sobre la mejilla cuando ella se fue a su cuarto. La casa estaba quieta y oscura. No levantó Esa noche el caballo del Hermano entró resoplan- la cabeza hasta cuando con un movimiento pausa. había también calladamente todas las habitaciones de la casa: · sangre del Padre humedeciendo el barro seco y ya Maldito padre. no podrán matarlos a todos. Alguien le avisó al Hermano. Hermana en la cara con la espuela. Y la Hermana: No los matarán a todos. calmadamente. que estabas segura y eso le bastaba a él. Entonces tú dijiste: Ojalá los maten a labras de ella. atravesó el corredor y volvió a montar el caballo. mucho después de estaba llena de soldados. creo que fuiste tú. aún anterior a junto a los corrales ya tú estabas levantada y este tiempo cuando no tenían compañía y estaban debiste oír al Hermano hablar con los mozos y las palabras solas dentro de su cuerpo flaco y tenso. manos. todos. Uno de ellos dijo: Ya llegaron. do casi hasta el corredof. vinieron dos planchones llenos. creciendo la riendas y los estribos y el caballo húmedos y cho- frase tremenda a medida que le iba agregando rreantes todavía de la lluvia de la madrugada. doscientos. no por el Padre. Ni tú ni Carmen llegó con la noticia de que la estación ella se movieron. Y entonces fue rojo que cubría las correas. mientras desayunábamos. La Madre la miró y se tapó la boca con las para detenerla. Lo dijo simplemente. Como si hubieran estado Cuando el chapoteo de las mulas llenó el espacio dentro de ella hacía mucho tiempo. maldito padre. No había necesidad de cuando oímos por primera vez el llanto de la las palabras. Parecías desconcertada por las pa. El palabras. Y allí se quedó toda la do y seguro te apartó con ún brazo y golpeó a la noche. El Padre alzó el brazo y la sangre le Hermano los oyó entrar y los esperaba en el corre- inundó la muñeca: pero sangre de él. No le pegó dor._ pero no le pegó otra vez. Siguió con la mano empuñada sobrela preguntó: ¿Cuántos? Y el mozo: Deben ser como estrella de la ~~.40 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 41 banano en un pedazo de sábana. donde el pico de la ces el Hermano miró por primera vez el caballo y botella ya había comenzado a llenarse de moscas. resoplando. todavía empuñando la espuela. Es decir: con el Hací~ un calor húmedo y ~!2. Esa mañana. montar apresuradamente en su caballo: la silla y las Las dijo una por una. La Hermana levantó la que la Madrepuso el pesado vaso sobre la servilleta. dijo: Vamos. pero fueron dichas de todas maneras: Hermana. sin . Fue después.Iu:e y creo que nadie arco y la hebilla y las correas de la espuela. por ella.

Y si ahora conocidos entre los soldados porque también eran tuvieras ojos con qué mirarla. que estaba frente a ti. \. pero no saben por qué. y dicen que la misión como que es echar las balas eran balas dum-dum. que la Compañía había traído para el primer corte rarlo todo: saberlo todo de antemano. Podías General. y ~~_l~Vé:ld_a: agradecida: porque lo que habías espe. pero ya dado. Si te asombró un poco esta y la verdad era que los soldados se parecían mucho . pero esta real. trazado y les y los vagones cargaban al lado mismo de las previsto en sus más pequéños detalles. Como si en La Gabriela. pero había una cosa y era que habían en la misma forma como miraste a la Hermana la quitado las mesas de fritos de la estación y habían mañana que llegaron los soldados al pueblo: como cerrado las cantinas del otro lado de la línea. con perfecta estación decían que no pasaría nada porque los seguridad. De manera matas. Pero en el modo de hablar a la mayoría delos cortadores es que en ti nunca hubo asombro: parecías espe. un enemigo vía aunque fue el primero que desembarcó. huelguistas estaban esperándolos en Sevilla para Fuiste la primera en darte cuenta de que la presentarle al General el pliego de peticiones. porque el General no había llegado toda- luchar contra un enemigo concreto. y como había línea libre ciééíari quevolvena af desafío. por- Hermana no iba a ser ya la misma: a la Hermana le que el Gobierno los había mandado para que la había nacido una voz de palabras secas y seguras. y 'las academias de este lado de la línea un riel. pero con seguridad. . los trabajadores que habían ido a verlos á la también las habían cerrado. después de que tendieron los rama- todo respondiera a un plan ya hecho. lo que habías presentido sin tener una noción hasta cuando se fueran los soldados. Ya sabías a qué atenerte. nueva voz de la Hermana no lo demostraste. las lo estaba esperando un motor y había salido inme- manos abandonadas sobre la mesa ytodoelcuerpo diatamente para la Gerencia a hablar con los grin- frágil y delgado desafiándote en un doble y quieto gos. con la cara rota. la hubieras mirado cachacos. y los que fueron hasta el puerto dicen Carmen siguió contando que la estación estaba que todavía vienen más porque los que venían en el llena de soldados: (llena de cachacos que habían planchón del Iris los arrecostó la brisa en Cuatro llegado de Barranquilla en la madrugada y que Bocas y están esperando que calme. los marineros iban para La Zona a defender los intereses de la dicen que ésos no tendrán tiempo de ir a La zo·na y Compañía y aunque estaban bien armados y que los dejarán aquí hasta que los otros terminen la muchos de los que habían sido cachacos d~cían que · misión. tomaba una forma definida y ya no tenías que orden no sabían si la había dado el Alcalde o el esperar más. medio día. Compañía no siguiera abusando de los jornaleros.42 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 43 levantar la voz. decían que había orden de no volverlas a abrir rado. de las que atraviesan bala. y decían que los cortadores hasta tenían que esto tampoco te ha sorprendido. Sobre todo seguras.

pero te has tragado sus la Hermana fue la única que nole miró. ni lo intuyó siquiera. quieto. porque él tampoco de las mujeres y se oyó el pitazo agudo de un tren lo sabía. en . no nuevo. Yporesocuando saberlo. dejaste la servilleta sobre casi duro de las botas apretado sobre las sábanas: y la mesa y te levantaste sin pedir permiso. seguro que esta noche vuelven a abrir las el Padre lo dijo. comprendiendo. porque al Hermano podría ocutrírsele que tú. No era que palabras una a una y sólo cuando comenzó a hablar el Hermano se lo hubiera dicho. como si alguien hubiera manoteado metódica~ que no tendrían ya valor. Todas. están todas comienzo de un horario. mientras extemporáneo. obedeciendo a lo el levantarnos. de tratar nueva- mente sobre un ordenado fichero de dominó. desordena~ zados. O que él tiempo que debía transcurrir entre el acostarnos y mismo. con sus trajes largos. por su propia voluntad. fue que no volvería a la casa. ni siquiera tú. Pero lo que sí recordar los itj_g~r:afi9s más remotos. no pensó. metiendo su vida tercamente dentro de los da. mientras nosotras tra- botas sino zapatos y como no están vestidos de tábamos de ordenar el desarreglado silencio de los blanco ni llevan ~!~ tienen que ser sargentos. momento. hemos fingido no oír asombrado: desconcertado naturalmente duro a Carmen. pero con una dureza por primera vez interrogante. La rutina regular y perfecta de los que creía que era su deber: quedarse con los destro- días que no eran domingo quedó rota. Cuando oyó nadie. evitado). Sólo mente. extraño pero no en la estación hablando con los sargentos.ri. ?~ml1':1:9~~ alrededor de tas apretujadas palabras cuidadosamente tirado al lado del otro cuerpo de Carmen. Es cierto que no le preguntaste nada. que no la interrumpiste. La Madre se quedó con la pregunta abierto y dócil de la Hermana que se estremecía de colgándole de los ojos opacos: una pregunta que pronto en un sollozo seco. le impidieran regresar. sabían que ese tren era el era también su deber el restaurar en cada casa. ni imaginó. ni podía saber en ese mos encontrado una hora. un sitio para ese tren. hubieras podido responderle: los caballos en el patio debió pensar que tampoco porque por más que pensáramos y tratáramos de esta vez podía escoger: tenía que irse. un tren que no se podía nombrar esperaba la llegada de los mozos. trenes. No que tú. menos tú. Creo que lo supo la primera: mucho antes como ellas son de ciudad y bien corridas deben que el Padre: mucho antes que tú. tampoco usan sabiendo. Perdimos los puntos de referencia para medir el o que el Padre. que son los sargentos porque son los que mandan a La Hermana no necesitó que se lo dijeran: lo fue los soldados y no llevan morral. (No lo supo. y ahora la Hermana. dicen nuevo. por primera vez desconcertado: no academias). no habría.44 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 45 y las académicas. ni ganas. El las almohadas y la camisa de dormir y hasta sus sonido del pito desacostumbrado se nos metió en dedos con un olor agudo de sangre endurecida: los oídos y nos cortó la procesión de imágenes que acostado con los ojos fijados a las vigas del techo. el barro porqüe.berlf°conocido.

no nos dejaste pertenecer a ti. Nada de esto cortados que hacías dar vuelta dentro de una gran podía ser razón para el conocimiento de la Her. de tus pala- para buscar la poca tierra o la poca casa o la. si siquiera nos hubieras dejado entrar alguna habríamos tenido una niñez alegre. infantil. el que. si alguna vez nos hacía más dependientes de tu voluntad. porque él era más cotidianas experiencias. caja de galletas. no lo dijo. Pero ahora. Fuimos cre- tierra y de la casa que ni siquiera les pertenecía. después de tus palabras y de las objetos más extraños y comunes. Pero escuela. ' cruel: con una crueldad metódica y tremenda que Si pudiéramos entenderte mejor.lt 46 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 47 cada cadáver. En los primeros años te seguía- ser o no su deber. ciendo separadas de ti: de tus gestos. tomabas lo que querías sin dar nada en sar: obedeciendo no ya a esto. la vaga e nunca dejaste que nos sintiéramos tus hermanas: it1ngrnXnad~ noción que los había puesto en movi. le perdimos el palabras del Padre. guas rotos y de ratones sangrantes de rabos y orejas que era su misma sangre retornando. poca bras. cambio. que deberíamos ser enviadas a la han abierto en la cara para tenerte lástima. ni siquiera dejó saber ría con mirarte los grandes huesos vacíos que se te que lo deseaba. sino a la simple memoria de la (. nos hubieras dado la oportunidad de saber cómo Si hubiéramos ido a un colegio tal vez eras. pero no vencido y hubiera decidido no regre. fabricabas y alentabas para que no pudiéramos siquiera podría llamarse incesto: apenas la propia · asomarnos siquiera al circo alucinante de pollitos sangre libertada dentro de un cuerpo que podía ser atravesados por las varillas de metal de los para- su mismo cuerpo: que no necesitó mezclarse por. Basta. ahora te compadeceríamos. Pero cuando la vez a tu •c uarto.. el Padre bajó un poco el periódico para que le pudiéramos ver los ojos y dijo: Lo que tengan que . de tus más simples vestidos. Nos has muerte que habría de pertenecerles: y esto. De verte jugar con los mana. la Hermana comprendió gusto a las muñecas y a los juguetes adecuados. Nos fuiste aislando de el único que sabía que no los habían vencido: todo lo que pudiéramos compartir contigo. m-ien-fo:-·que había empujado a cada uno de los Aun en el más lejano comienzo de la hombres y a cada uno de los cadáveres fuera de la memoria estás aislada de nosotros. mantenido fu era de todas tus experiencias.~~~!~: Entonces eras estaría en la casa. Y exactamente porque lo sabía antes que todos: el~ como ya deseábamos ser como tú. imitábamos Hermano no tendría a qué regresar porque ella no ! todo lo que hacías hasta s_x~sP. no ya a lo que podía . con un miedo que tú sangre quieta y voluntariamente provocada: que ni i. de las darse entre los que habían fracasado. doblado por el peso caliente de las para nosotros en nuestro angosto y llano espacio balas. Lo apenas doblado sobre los andenes calientes de las tuyo era tuyo y de lo poco que podíamos descubrir estaciones. Madre insinuó. lo que había sido quitado. mos fascinadas y miedosas.

quieta. y tomabas cualquiera de tú. del gadg_ como los nuestros. también crujía con un dolor s~- los libros. propiciaste su rebeldía porque compren- pensar q'ue eras extraña a ella. Pero no estás derrotada. de habitación. hasta propiciada. había si estuvieras muerta. primero el Padre y luego fueras la más inteligente de todas. Un día anduv1. inacabable porque tú crianza o de tu amamantamiento.· primer anaquel y sólo cuando terminábamos la mos buscándote toda la mañana hasta que te clase de la mañana para ir a almorzar. o de tu sería implacable. dejaste simplemente de ir mos cerraste las piernas y nos gritaste sm rabia: a las clases. Fuiste la prime. todas las Una especie de entidad neutra cuya existencia era indicaciones que el profesor iba haciendo en el tolerada. qué contestar. pero cuya voz y cuyas pedazo de b. Creo que debió frente. Y un día. constante. si tu cuerpo. la Hermana. Ya habías comenzado a ser un pequeña. tal vez cuando una silla vieja. Después ya no volviste a pudieras arreglártelas sola. Les enseñaste a hacerte zado un de~case. no te volviste a Madre durante todos los años de la angustia y de sentar a la mesa y el profe sor dejó de hacerte ' .vencerte. en silencio. la falda recogida sob_re el vientre. los números y los lugares. nuevamente en su sitio. sin la ayuda. un misterio más impenetrable Estás sentada en la silla del Padre. sentada en . que sólo existía entre diste que ésta era la única forma de llegar a un . smo en una de nosotras. váyanse. que todavía era . había comen.JJk negro que el Padre había hecho acciones no tenían importancia alguna dentro de enmarcar en la pared. una separación. hacia que te observáramos atentamente para ver s1 demasiado grande para ti. como \ que el del Padre porque tú eras hija de ella. Te sentabas en la butaca del Padre. y la comenzó el diario y aburrido aprendizaje de las Madre se convirtió en una de nosotras. tú. qué no habías estado en la clase y la Madre no supo Esa noche. de una fun~ión perfectamente defi- bas solas en el centro de la mesa que pusieron en el nida como la del Padre. El profesor le preguntó a la Madre por Váyanse. habían impuesto en la familia. no los dejarías . Y al día siguiente las dos una relación de vivienda. o al menos al principio lo lo saben ellos. lo ponías encontramos en el patio de los caballos. se acercó a mi cama y me dijo: Es como tú. Te senta. Después ya no se preocupó más: aceptó la lucha: que no podrían derrotarte nunca: que que en algún momento de tu engendro. los continuos y desconcertantes descubnm1entos: preguntas. también demasiado grandes para ti. persona aparte. no en una letras. 48 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 49 aprender lo aprenderán aquí. Esto parte de ella en tu cuerpo. El que ra en aprender a leer. . de la poner atención a las lecciones. ~misterio para ella.No sorprendió a nadie que tú esa extraña jerarquía que.{1' habías terminado con todos los libros del primer mirando cómo se te empapaban las iJJw_de una anaquel y tal vez eras demasiado pequeña para sangre delgada e insistente. Al sentir que te_ mirá~a-( alcanzar los del segundo. lo supieron desde cuando comenzó creyó así. cuarto de los libros y seguías.

hagamos una tregua: no iguales para todas.había que · entre los dos menejaremos esta casa. en tratarnos a todas con una dureza igual. para enseñarles primero escogimos el miedo para el Padre y tú escogiste el . ella tomará mi puesto. a · ~ Porque ésa es la única manera que tienes de hacer pasar sobre sus prohibiciones. No supimos ~ \Padre supo que podría contar contigo p. sino a un entendimiento. al que habían llegado sopló un viento fuerte y acre y podrido y extranjero sin decir una palabra. " imponiéndolos. El _i!}~peJabLe$ decisiones. y luego los has esperado cariño. y él: Aquí está toda mi. nosotros . Cuando el Padre razón. siquiera demostró que lo había aceptado. porque oeramuytarde para cambiarlos ción. a un dormirte. ron pensar: Soy igual a él.r· crecer pacientemente para probarles que la familia nido. ni ~ truir y perpetuar lo que había quedado roto. que se acercaba a besarlo sin cerrar los ojos. respirando nuestro olor. -que no resistió porque no estaba construido Un día debieron mirarse y en ese momento debie- sobre valores perfectamente establecidos sino . que son parte nuestra. esta casa. Reconstruirlo tercamente sobre los no esté la manejaré yo sola. deshe. Pero ellos definieron la lucha mucho antes regresaba a la casa con la punzante barba de polvo de lo que esperábamos todos. No había ninguna razón para que lo momento cuando tú y ellos digan: bueno. acerca de las personas de la casa. Aunque ya todo estaba perfectamente defi. Des- Muchas veces nos hemos preguntado para qué pués del obligado beso que nos quedaba ardiendo continúas. cuando ya supi. acabado. comiendo de nuestra comida y mos distinguir entre el miedo y el cariño. sino para dejar todo gustara. a~_a recons. mismos carcomidos cimientos que habían cedido sangre. No a un acuerdo o a una justifica. como sino para tratar de probarles que habías tenido comprendías todo lo del Padre. Era un cho. Los has criado en Cuando ya tuvimos sentimientos definidos . en ella . te quedabas sobre sus piernas hasta sabes que no se llegará a una solución. No podíamos entender que te __ para comenzar nuevamente. no podrá dominarme.. como está: inacabado. quiéranlo o no. Trazaron las reglas y y un olor verde cubriéndole el cuerpo era la única anticiparon el final: es decir: que no habría final. para enfrentarlos a ti: no para que te perdonaran Esto lo comprendiste perfectamente. y cuando él ya reconstruirlo. es como yo. sobre tradiciones débiles y cansadas. Pero tú eras · ellos. 50 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 5 I entendimiento. la única que se atrevía a quebrar todas sus leyes. ya una vez. Lo que no pudo resistir cuando acuerdo tácito entre los dos. que perduraremos. '. no hemos hicieras porque cuando el Padre traía regalos eran logrado ni siquiera el odio. éú~anctodecidió el Padre aceptar este hecho. Los trajiste a la casa o no: se conocían ni querían buscarse otros. a disentir de sus ~ que el Padre y su apellido perduren. sin establecer condiciones. entre nosotros y entre nuestra gente. Por qué no lo has abandonado todo si toda la noche. el Padre seguía creyendo que era su deber ·· perdurará.

e tenían una nueva razón para odiarnos. capaz de hacerlo. Se le dijo simplemente: cosas terribles porque cuando ya supieron que \ éste será tu novio: y luego: éste será tu marido. El les de venta de La Gabriela. Un Durante cuatro días. Durante los cuatro días que duró sucio y caluroso donde firmamos después los pape- 1 el juicio no dijiste nada. que una acusación del Padre era \ explicarle nada más. Eras la única en la casa que sabía lo que que se dijo en el saloncito de la alcaldía: el saloncito estaba pasando. Y eso fue como siempre. tenía que aceptar todo: porque era un hecho. en el hasta que los declararon culpables. Ni siquiera de. para principiar. todavía desconcertada y ya porque tú no dirías nada. principio nadie creyó en el pueblo que el Padre sería La Madre lo supo también sin que nadie se lo dijer~. Pero al cuarto día ustedes habían vuelto más temprano . oímos decir¡ domingo siguiente en la iglesia. una frase aislada de la las palabras. en la mañana y en la ) hecho en el cual ella no había tenido intervención tarde. Parece que al decir nada. Lo deljuído terminó ahí. Ni qué era un novio ni cómo se suficiente. explicarías este nuevo odio que teníamos que El padre te dijo esa mañana: Ven conmigo. esperar que hiciera crisis: que nos envol- . convertía en un marido. No soportar sin saber el motivo y sin haber participado tuvo necesidad de decirte dónde te iba a llevar: tú lo en su desencadenamiento. u.s.p·. No costurera. No supimos lo que dijo · el Padre ni lo que hacías tú allí. y fos -nijos de Jos hijos: no volver~n Ínt~nta r - Nos fuimos enterando poco a poco. Sin estaban perdidos. a é!Io-s. Nos enteramos porque el odio del pueblo se nos metió en la casa como un olor caliente y salobre. maltratada y temerosa de mirarse vez porque sabíamos que era inútil preguntarte las piernas húmedas. y ios h_ifos ct.·. No sabíamos que ellos. Yen la mañana. por una protesta resignada de los mozos tuvimos derecho a saber más. una h_u elga. que fuera llenando habían mantenido despiertas toda la noche Por el todos los espacios del tiempo que faltaba para que apagado sollozo de las mujeres que comenzaron a estallara.9.52 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 53 puedo confiar. se enfrentó con todos y a cada uno lo acusó / alguna. no explicarías nad~ No sin esperanza de llegar a entender. Y lue"g"o-tú: Ylos que -quedan. é·s·.. Pero cuando te vieron entrar con Lo supo de asombro en asombro.hemosacabadocon como descubriéndonos ótra vez. tuvieron valor para hablar contra él. la gentenosmii-aba al Padre: Esoseranlos últimos. los hombres: todo terminó ahí. Quedó definido. la acción. No supimos lo sabías. Sólo nos quedaba que traían los cántaros en la madrugada y que ahora esperar: esperar que el odio fuera acumulán- alcanzábamos a oír porque el calor y el cuerpo nos dose alrededor de nosotros. El hecho. Debiste oír j hecho de escoger un esposo. no se atreverán. Por un pedazo de conversación oída todo. estableci4. Y nada más. No hubo necesidad de preguntar por ti supimos del juicio. en la cocina a las sirvientas. Tal podido dormir. sin haber · Nunca tepreguntamossobreeljuicio. Y lo aceptó cóibo él supieron que si lo haría. Como no la tuvo.

apellido. buscar y soluc10nar.noa ti. pero las No harás lo que el Padre: no le romperás que comenzaljana entender el dolor te maldecían a la c~ra. Perpetuarlo en cualquier forma así fuera tu aceptes que ellos no_so~parte nue-stra. recordarlo. No tienes tiempo porqué ellos no te lo van a con sus palabras. Te acosarán hasta de tu deseo de p~rJ2E. Y cuando comenzó lo que re? ser parte nues~ra: que no quieren ser continu"a: debía ser el tiempo para el remordimiento fuiste tú c1on de algo que está acabado: de una casa y no el Padre quien le hizo frente. sino porque a ella le será ¿Qué vas a hacer con ella? Ahora que te ha dicho indiferente. 54 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 55 viera y nos secara el aire. recibían los billetes y se iban asombradas. Que son otro princip~ ~ mujeres de los trabajadores entraban con sus trajes un comienzo de algo que también estará destinado 1ya de viudas por la puerta de los caballos y pregun. sino por ti. Se tomó el trabajo y el dolor y tal vez el asco de dio cuenta de que la lucha era contigo.de que. No eras Para decirte: aquí fue el comienzo.nd. ¿Qué vas a hacer ahora que se ha que tuviera algo nuestro y que fuera al mismo acercado a ti y con palabras agudas y seguras como tiempo tan distinto como para constituir una picos te ha vaciado las órbitas? form<l de castigo. No porqu~ ellos te vayan a impedir que la gritos. de tu desprecio. castigues en su piel. de tu fortaleza. No cabalgarás sorpresa porque era la única forma como ella podía tres días de ida y tres días de vuelta en la misma desbaratar todo lo que te ha llevado tanto tiempo semana _c omo el Padre para ir a buscar a alguien en reconstruir. Pero no contaban contigo. en la única forma que podía probarse. Insistirán. Y es que ellos tampoco la Hermana oía algunas palabras que llegaban tienen tiempo para esperar. El pueblo lo para la tremenda tarea de recoger los pedazos de lo conocía muy bien y por eso no esperaba que lo que ha sido desbaratado y ponerlos nuevamente en hiciera.!. vulnerable a lo que habías iniciado: iniciado por. Especialmente ella que se ya el pueblo sabía de tu presencia y de tu fuerza. Muchas veces que ha~ías fracasado. Porque ese sea su pnv1leg10. Y esto lo -sabes tú hasta el cuarto de tejer y lloraba sin ruido. No por la Madre. Las deshabitada y terminada.~r todo lo que significaba el q~ecidas: porqu_e su liberación ~~p. que no debió tomarte de gente que lo que el Padre pudo ser. no qui e-- por medio del odio. no eras vulnerable al odio del pueblo. Anosotras. y obligarlo a hacer algo que tal vez no quería hacer porque su pequeña y casual . Y también porque tú eres más inteli- lo que debiste saber. El dar. que la probarte. enemiga eras tú. Las dejabas hablar. reconocerlo y-saber que es el único punto de partida que el Fadre no lo hubiera hecho solo. que condenara a los cabecillas uno por uno su sitio.. No van a _dejarte días y meses para planear y Padre necesitó de ti. Algunas también. Porque No tienes tiempo para comenzar otra vez. ~ perecer <iiüm? _t od? lo nuestro: pero quieren que taban por ti.

lq~iªb . Pero cuando ya les habían ga?ª· Te sentó en el sillón del Padre. ahora fortifi- cada cada nueve meses tres veces durante veinti.-/ i' desprevenido. libre de rmdo. el senos los oj9s en un llanto (. los sel?araba del portón por donde había llegado el ya ta ganes y por último los pellones. ni siquiera la lluvia quiet~~ en silencio. venasecarteque esa única muerte.zadQ en el vientre rndo llenándp. pudieran crear. rál p_u eblo con el cadáver est~s toda m.~ 1 de sangre idénfafaf ~Hap. comer el como hormigas y no pudo sacar el revólver juntos. la voz y las palabras de la primera derrota. disparar las J vec~s rie_c.. el l!j.ffeto. Los ojos y la pudo amortiguar el peso de los dieciséis cascos. parecías una aho- nuestros cuartos.?Jadá: Fue<mucho después de que ya reventándose d. se rege}qrá\paracabalgar de nuevo tres h1e:ros h_a sta t_ u_ _ 111:bartº. cayó sobre tus rodillas con un llorar seco y contenido. . No nos mirabas.ll~firon toda vía f. Te quedaste abierto el portón y atravesaban el pasadizo de alh toda la noche: lo poco que faltaba en la noche: ladrillos que separa los corrales.l. te:'diJo: Ven . durante detenerse: Alguien lo vio entrar solo en la casa de tres años destruir eficazmente todo lo que la cos- Demetrio y lo esperaron en el corral. se abrazaron a tumbre y la comodidad de estar juntos . Cuando lo soltaron ya los otros tenían casual cantidad de sangre idéntica.ií'. Y entonces el llanto • cantidad de sangre idéntica le indicaba que este ~experto de la Madre~ y ·fos-palabras sin hecho no iba a ser una solución. cuerpo hasta re: ronco y salobre.entróde la apretada envoltura de salieran los soldados. atenc1on y la voluntad puestas en la lluvia que te Después del tumulto de las botas. La casa grande 57 56 Alvaro Cepeda Sarnudio Sevilla. los espacios de la casa: A la Madre no: ~~í?el~i~ ella. las espue~as.'' t en solo y ~pelotonado so- hombre que ya /'d esde e1. a punta de cavador. las espuelas. Los primeros golpes debieron perderse entre los comedor. sino a ti misma y tal vez al Padre . l~s cavadores rodeándole: lo golpeargn con los siete meses.. . pára que el pueblo 0 casa se ll~3aradehm9n9tóno sonido del llanto . Y luego. Jlenándono§>. por eso no pudieron oírse en todavía chorreando de tu bata. Y luego las palabras: nolalluv1~. sino las palabras: Lo mataronen nosotras ni a nadie. pero no dirigidas a llegada ni la voz. Te puso las mairóserhtrslíombros y te empujó hasta el pudiera seguir reéorttaiiiróSy--odiando._-. aqlji1. tema lo~: cavadores cl<!~ados eThJ Odo el cuerpo. debió >¡:¡ue ~staba condenado a ~ntróenlall~ '. Y . Mµchos después de que la la hamaca y enterr~rlo. la voz. llenó todo el aire en todos La ~ermana se dobló de pronto.~ -~in~nto \::uando no se \ l /::~~e ~i~!º ~~&tr~i~r-~~itre~i~ec~~us:/~:~~i~.· -_ cuando . \ días'Y?{n)?91jatsesiquiera ci~}cab~llo. · · ándonos. acostarse juntos . Con el pelo pegado a la cara y la lluvia ruidos de la lluvia.'para matl t) justiticadamente al y la~í palabras. .. Prov~car debieron quitárselo porque no lo hemos podid~ eficazmente el momento en que esa pequena y encontrar. la lluvia y de la llegada. l~s caspos.e sarias. las botás.ntla Entonces oímos tus palabras.

. b·· l·que. . No porque tuvieras la esperanza de que miento de golpear. Y se quedó para ver cómo te sacaban los horadado del Padre. Un cansancio puesto primera vez. que el Hermano no vendría. Aunque se a · ::~i:. Esperando que aceptes que están menos basta y hasta pintada de negro. a mí no me verán mos agrupar nuestra sangre . Te has vuelto hacia el Hermano. Por eso ahora te está mirando simplemente.•. no les daré ese gusto . No más de agua sobre la caja. Un cansancio acumulado en sus huesos. Ha necesitado todo este tiempo pa ra cadáver roto del Padre era más fuerte que todo el derrumbarse la raza donde apoyaron los fusiles.•· g·· ·. ya mejor clav~da. toda~ía esperaste a que redondas cuencas huecas secas hacia el sitio donde hubiera un poco menos de lluvia para mandar a él ha comenzado el mecánico y trabajoso movi- buscarlos . que tenía q~e ser Si tuvieras ojos podrías ver el cansancio del Her- mano. haciéndolos menos día vivir y ser criados. Y el puebl~ para consolidar lo que está desmoronándose . La casa grande 59 58 Alvaro Cepeda Samudio 1 muerto: No me verán llorar. menos definitivos. Ha esperado diecio- de todo el día.·· · ha ido creciendo con él. . tuviste que decirnos a todas: Necesita- . Y tuviste que ceder ~or precisos. pueblo.. a que le sacaran hacia la iglesia. Y después de la novena noche ya no volvió nos sobre sus machetes enfundados tenían la más Porque cada uno debió pensar que aún el razón. º. frente a la casa cerrada de la cual aperfas s1 estado equivocado. l. baJo ojos y te derrotaban. Has vuelto tus Después del noveno día. sembrarla en la casa llorar.a r••·l•º. Y esperó allí todo el día. que era enviando obligado a ellopor los 1~ y que h1Jos: deJandole ~nica ~anera saber d•. ~ a ellos: a ti.S§. Y te los frente a la casa cuando trajeron la caja · e madera entregó para que tú los criaras y los hicieras parte húmeda y clavada a prisa donde venía el cuer~o de la casa. El Hermano no ha hueco que había comenzado a llenarse con la lluvia hecho otra cosa que esperar. que había sido vencido porque salia la música repetida y cansada del coro del los que habían doblado los cuerpos de los campesi- rosario.·. Y luego todo intento tuyo para perpetuar al Padre fracasa- esperó en el atrio a que el sacerdote echara un poco ría. esparcir las cenizas y luego el Hermano volviera a la casa y los trajera: sabías apretar la angosta hoja de tabaco dentro de la pipa.Q Y esta vez el Hermano los trajo.tu . no te vio llorar.e··. Y la s1gmo derrotados: que el Padre y tú están derrotados hasta el cementerio y la vio bajar hasta el fondo del definitivamente.•.1·. Porque el Hermano sabía que la lluvia. distrayendo la propia los querías en la casa: en lacas~ que les correspon. tambaleante sobre las ~marras cho años y nueve meses para saber seguramente lo esperó hasta que la cubrieron de barro salitroso Y que siempre debió intuir: que los cadáveres tirados colocaron sobre el barro salitr~Q los montones de a lo largo de los rieles y amontonados en las flores sucias y aplastadas~"y -f~ego volvió a a~~w e~ estaciones de los pueblos no significaban que había IJlX. finalidad de sus movimientos.

Necesario que lab oriosa- pesar de haber desconocido primero.ª-9. Aceptarlo porque no te dieron la oportuni- dad de escoger: aceptarlo. no en el sosiego sino en la ira y la furia Un cansancio de estar seguro de que todo lo que se 'de la sangre yel nombre . sólo con.ac~j9s p~r.saben1os hubiera sICfo suficiente. dentro de su misma armazón ósea. a sus voces. perduraría aun después de muerto: esto a de la misión de criarlos. Pero quieres que sea el Hermano el que lleve esta casa no hubiera sido ya una labor agotadora: el peso de las palabras que van a ser díc~as: ~~ieres tienes ahora que aceptar lo que ella tiene en su que sea él porque tú no tienes. Colocado alh : Necesario que también la sangre de ellahayaresba- para que no pudiera ser combatido ni echado fuera. ¡reconstruido para saber que la sangre y el nombre duciría a perder la oportunidad de conformarse. Necesario quebrantar lo que creías haber determinado por la voluntad del Padre. . La casa grande 61 60 Alvaro Cepeda Samudio dentro de él._11-~_lct_~ct!!g_redeJ_ P-ªdrey_ él sino por la sangre de ellos y la casa a la que ellos el nombre del Padre perduren. l~ego r_o to. en las noches del las vinculaciones que su cuerpo hubiera creado con desconcierto. Que no las dirá aun deseándolo : porque sabe Y como si toda esta terca dedicación de tus ya que tampoco esta vez podrá derrot~r lo que _está miembros y tus vísceras y tus sentidos a un solo fin: decidido para ellos: no por el Padre. Necesario fomentar el odio hacia ti ¡· las gentes de la casa. como sífodo esto no p~rtenecen. Y luego dominar la angustia de sus lo que desde el principio s·e supo que no podría ser enfermedades para lo que ya pudiera ser amor no te derrotado. no en su piel ni en sus músculos sin~ Fue necesario que crecieran y te sacaran los ojos. Esto lo sabes tú . mente formaras dentro de ti un apego a sus presen- cambiado con su propio existir y con la v10lencia de cias. ojog "parav~l" su vientre . unidos. como si el participarlos a todos. porque si lo rechazas el cansancio. Un poder soportar el largo crecimiento de su niñez sin cansancio de tener que continuar luchando contra desespero. Necesario que drías ahora que ponerte a esperar que el Hermano hayas sido más fuerte que tu soledad para no dejar diga las palabras que todos sabemos que no va a que te la resolvieran con sus tres vitalidades. \perdurarán. para hacerlos fuertes. a sus modos . y esto no era posi?le. Y luego disolver todas detener su llanto. aún antes de que hubiera y apaciguar tu piel para que nada pudiera distraerte nacido. Porque habría primero que derrotar impidiera ser severa para su propio bien. agudo y solo. m por criarlos: c~P. Necesariocerrartucuerpo había decidido para él. Necesario toda su sangre y el origen de sus manos y su cuerpo endurecer la natural suavidad de tus brazos para no dentro de su cuerpo mismo. por ese mismo odio fortalecedor. m por ti. para sentirlos tuyos y sus actos todo lo que se había decidido para él. decir. no ten. \ lado voluntariamente por sus muslos y que la casa Fijado por la noción precisa de q~e todo lo que se \)Se llenara con el húmedo olor del descuartiza- hiciera o se intentara para cambiar lo que estaba \ miento. lo . dependientes de ti Porque si pudieras ver este cansancio.

No hay ternura en el Padre.. Es implacable pero no hay venganza ni amargura en él. Y el quebrantamiento de su cintura será un precio pequeño para la libera- ción de ellos. pero sus caricias deben ser dolorosas y deben asombrar. El Padre tiene sesenta años y es fuerte y duro. lo EL PADRE mismo que el Padre muerto. en un rincón. Pero tampoco hay torpeza. Las manos del Padre son delgadas y tal vez finas . Aún sin ojos eres más fuerte que ellos: más fuerte que el pueblo. autoritaria . hay un ~~. Es naturalmente duro como el guayacán. El Padre está sentado en una silla rústica hecha de madera y de cuero templado y sin curtir. las paredes están pintadas con cal y no hay ni siquiera un almanaque.JJ. el pecho poderoso.62 Alvaro Cepeda Sarnudio sacrificio de ella habrá sido útil y el odio de el~os te habrá derrotado finalmente. . hecha de dar órdenes siempre . la nuca abultada. al lado de una ventana .m"'~ JJ. Cuando hable la voz del Padre será áspera . El cuarto donde está sentado el Padre es limpio y el piso está cementado. Se lo has dicho a ella: Nacerá aquí Y en esta casa se criará como uno que pertenece a esta casa hasta que de ustedes nazca alguien que pueda tomar el lugar del Padre. la cintura delgada y las piernas ligera- mente corvas de haber pasado gran parte de sus sesenta años sobre un caballo. las espaldas serán anchas. Cuando se ponga de pies el Padre será de baja estatura.

hilera de huecos para la hebilla de dos ganchos que La muchacha empuja una hoja de la puerta y sostiene los pantalones.lajJ&~S que quedan paradas a cada porque como le mandaron razón. En la cama no hay una sola movimiento conocido. El Padre: Por eso vine: por la razón. cuarto deshabitado pero atendido y cuidadoso Y un poco más abajo de la correa ancha de doble aseado diariamente . La casa grande 65 64 Alvaro Cepeda Samudio de hierro con su palangana. lado de la s1HITórno dos rollos gruesos y oscuros. usted venía hoy. practicados muy frecuentemente. . muchacha va hacia él para cogerla y volverse y El Padre: ¿Por qué no fue tu madre? caminar nuevamente los pocos pasos hasta la La Muchacha: Está en el río.. El Padre: ¿Qué fuiste a hacer? El padre ha terminado de quitarse la camisa y la La Muchacha: A comprar. La uno de los clavos grandes que hay clavados contra muchacha va hacia el Padre. y se la entrega a la mucha- éstas se abren como si hubieran estado cerradas a cha. como aprendidos hace mucho tiempo y El Padre: Sí. Todos los movimientos de la muchacha son La Muchacha: La razón era para que no viniera. La cama es de botas y las coloca ordenadamente al lado de una madera ancha resistente. El Padre está ya de pies y camina hacia la cama El Padre: ¿Dónde estabas? quitándose la camisa gruesa de kaki . mecánicos . las hace coincidir cuidadosamente y de la correa en la hebilla y coloca la punta en la las cierra con las dos manos . su jarra y su balde de La Muchacha: Yo no salgo: es que no creía que peltre blanco . La muchac~a .· He dicho que no salgas de lacasa. y la estera gruesa que polaina. El Padre se suelta la correa almohada. La muchacha engancha nuevamente el canto presión. ~1-1. Toda vía de espaldas al Padre que ya ha comenzado El Padre. Nosabíamosqueusted puerta para colgarla mecánica y cuidadosamente. entra. La Muchacha: Yo creía que usted no venía hoy tonarle las g_ g. La Muchacha: Yo no salí a comprar. todavía . En este cuarto no vive nadie. esperando el próximo sábana muy limpia. que no la ha mirado el último travesaño de la puerta. es un delgada que sostiene la cartuchera con el revólver. se agacha frente a él y comienza a desabo. levantar la cabeza. La cama está contra la otra ventana.La muchacha se ha dado vuelta y mira al Padre.¡--*'~ está puesta sobre las tablas está cubierta por una pies descalzos del Padre. entre los ' ' ~ . venía hoy: hacía días que no venía. coge la tranca y la abertura de la cartuchera y va a colgar el revólver en coloca sobre sus ganchos bloqueando la puerta. La Muchacha: En la tienda. se levanta y queda frente al Padre. do de la única puerta que da al patio y no a la La muchacha embute las medias dentro de las calle aunque es un cuarto de esquina. comienza a destrenzar los cordones de las botas sm por primera vez de frente y con la cabeza erguida.

La Muchacha cierra los ojos. con la cabeza quieta y mirando mano mientras descansa la cabeza sobre la otra vagamente el intrincado_ ª122Jel1JJÚt~ de varas Y mano. los muslos y se encorva tímida. con la cara vuelta hacia la puerta cerrada. sin volverse . espalda de la Muchacha y la pone sobre el pecho de La M uchacha: Está bien: son cobardes. . pero esta espalda sobre la cama. la muchacha repite: La Muchacha: Lo sé. La Mucha- quita el otro zapato empujándolo fuera del talón . usted me compró. La Muchacha: A oír.66 Alvaro Cepeda Samud io La casa gra nde 67 a desvestirse de la franela blanca de mangas largas y El Padre: ¿Por qué estás tan segura? de cuello redondo. El Padre: ¿Por qué? La muchacha ha tomado la franela y la ha puesto La Muchacha: No soy de ellos . y con la punta de un zapato se quita el zapato del El Padre. Los movimientos de la muchacha están bejuc9~que sosfíé~ ho"aépaja. . como el Padre . no asustada . Serán cobardes toda la vida. y la muchacha trata de estirarla hacia abajo con una del lado de la pared.harán nada. El Padre: ¿Te han dicho algo? El Padre: A qué entonces. Piel~ descansan sobre el pecho ancho y los dedos Aprieta firmemente las piernas. no se atreverán. Al La Muchacha: Lo que dicen. La Muchacha: No tienen miedo. las dobla contra se mueven recorriendo la piel lentamente. La M uchacha: Yo no salí a comprar. La Muchacha: No : a mí no me dicen nada. Las manos del ahora entorpecidos por un pudor formidable. casi junto al Padre. El Padre: ¿Qué te dijo? La muchacha está sentada en el borde de la cama La Muchacha: Que lo iban a matar. afloja las piernas y queda con la La Muchacha: . El Padre: Sí tienen miedo: siempre tendrán miedo. \ El Padre: No dirán nada: tienen miedo: son cobar.l rosado apenas le cubre los muslos • El Padre está acostado de espaldas en la cama . son El Padre saca la mano de debajo del peso de la cobardes.E stá bien: tienen miedo. ovillo al lado de los zapatos . la combi- \ des . acostarse al lado déTPádre . levanta un brazo y pone la otro pie y luego con los dedos del pie descalzo se mano sobre el hombro de la Muchacha. de la camisa. de espa ldas al Padre. están dispuestos a haceralgo. La Muchacha: Josefa me lo dijo. hacer algo. luego la misma mano en la otra manga y la ha El Padre: ¿De quién eres? colgado con el mismo cuidado al lado del revólver y La Muchacha: De usted . Además no es cosa al derecho metiendo una mano en una manga y de mujeres. pero van a ella. tan larga vez harán algo. La muchacha se ha quitado el vestido y lo ha El Padre: ¿A oír qué? dejado caer en un. cha se extiende. nación de ercé!. El Padre: No .

. - estación.68 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 69 El Padre:¿ Quiénes? La M uchacha: Todos: el pueblo: todos dicen que lo La Muchacha: Todos: el pueblo. a usted no lo odian pecho de la muchacha. no es por la plata: siempre odian a los El Padre se vuelve hacia la muchacha y la cubre mejores que ellos. El Padre: ¿Cuándo? El Padre: ¿Pero quiénes son? La Muchacha: Cuando usted volviera aquí.¿Estás seguro? . se levanta el soldados dispararon desde los vagones: no se lado izquierdo de la combinación descubriendo bajaron: el tren paró y los soldados dispararon toda la pierna hasta la cintura y sin mirar. . La Muchacha: Todos: el pueblo entero . La Muchacha: Es el pueblo: ahora son todos. también de percal rosado. La Muchacha: Por eso dije que le mandaran la · 1) razón: para que no vm1era. pero Josefa me lo contó. a los que organizaban lo de las El Padre: Tienen miedo: me tienen miedo: no se fincas los mataron en la estación. Yo soy mejor.. más. No quedó atreverán a hacerlo. La Muchacha: Siempre odian a los que tienen plata. La Muchacha: Sí : esperarán a que esté oscuro. pero ahora lo odian El Padre: Bien hecho.su caballo. con sobre los que estaban en la estación y el tren dedos hábiles y seguros comienza a desatar el nudo arrancó después: los soldados no se bajaron pero de la tira que le sujeta la j47¡~ta de los pantalones mataron un montón. El Padre: Siempre me han odiado. El Padre: ¿Por qué no me mataron cuando llegué? El Padre: Son los mismos cabecillas. nmguno.Acaba de llegar. por la plata: es por lo de la huelga. La Muchacha: Mataron muchos en la estación: los La muchacha. El Padre: ¿Quién le dijo a Josefa que me. La Muchacha: Yo no lo vi: yo nunca voy hasta la El Padre: S1. van a matar. La Muchacha: No. La Muchacha: Esperarán a que se ponga oscuro. El Padre: Nosotros no vamos a esperar a que esté El Padre: ¿La huelga? oscuro. La Muchacha: Le tienen miedo. ·· =-"- El Padre: Bien hecho.¿Cómo sabes que es él? matar? -Es. solos no harán nada. con un brazo y apoya parte de su pecho sobre el La Muchacha: No es por la plata. El Padre: No .:.ibana . El Padre: No. con las dos manos. el caballo está en el patio.

por todo este tiempo. lando _tod~ la mañana por los lados del puente.Nadie más..Nadie más monta ese caballo. -Sí. esperamos aqm. -S1 traJo escolta tienen que estar en la represa.. esperando que les avise para entrar al .Pero . -Sí. -¿ Y si están del lado de la línea? -Sí. le avisaron que no viniera. -Sí podemos. . parece que vino solo. -Sí. también se fueron .¿Entonces para qué mandaste a averiguar? -Mejor es averiguar. ¿lo viste a él? en la represa. nosotros estuvimos vigi- -Yo no creía que se atreviera a venir. -Para saber. -Ha podido traer la escolta..Y los aperos menos. pueblo. a él no lo he visto pero es su caballo y tiene -Esperando que él les avise será. de todas maneras vamos a -Vino solo. es meJor no hacer nada. -No se vayan a dejar ver. . entonces tiene que ser él. -Bueno..No .Vino solo. su silla y los estribos marcados. hacerlo. -~ejor averiguamos porque si trajo soldados . -¿Vamos a esperar a que regresen? -¿De peones? Si los peones de La ·• Gábriela -Sí.. -Ella tampoco lo esperaba. cuando vio el caballo en el patio: entonces se fue -_Ent?nces hay que bajar hasta la represa para corriendo a la casa. -Tú no lo conoces.. -Pero le mandaron razón: yo no creí que viniera -Con los soldados no podemos.. -De todas maneras vamos a hacerlo. La casa grande 71 70 Alvaro Cepeda Samudio -No: la escolta son los soldados . . Salía de la tienda -No sabemos. -Es él.Tiene que ser él. . 2) -¿Y si hay soldados? -No importa. ver s1 estan los soldados. -Sí. .Es lo mejor. allá no están. -No . -¿ Y ahora qué vamos a hacer? -Vayan ustedes a la represa a ver nosotros -Ahora tendremos que matarlo. yo te digo que es él. . .' ' -Bueno. -¿Quién no conoce ese caballo? -Verdad: los soldados deben estar esperándolo . .

cuando ella le diga que es verdad. motivos. Siempre nos ha obligado a 4 .Por eso solo . 3) -A usted no la pudo tener. mandado llamar cuando está ahí en el patio . venía lo mataban: todo el pueblo lo sabía. rando. .No.Ya todos lo saben: hace rato que su caballo .Sí. Porque ella: sabía que si .Los soldados tienen m~~r.Ahora tendremos que matarlo. . . Nosotros no le tiene más consideración de la que te tuvo a ti .Eso dicen . A ella no . vino •porque no creyó la razón: pero no cuando uno quiere.~sl~~~ · · . 1 9~. . tenemos nada: la requisa cargó hasta con laspilas.Ella lo mandó llamar.. Al hombre de una hay que defenderlo. pero si trajo a los soldados no lo van a de la matanza de la estación lo han estado espe- hacer. ninguna se atreve- . . .72 Alvaro Cepeda Samucl io La casa gra nde 73 . . -El no es malo: es el dueño .i. cuando él se convenza que ella le mandó la . matar. dicen que a usted siempre la ha respetado. sabía que lo iban a ma. . porque ella lo mandara a llamar -Por qué regresó: ¿acaso no sabía? no iba a venir.Todos lo han visto ya.Sí lo haremos . como se quede lo van a matar.Sí.No pudo aguantarse todo este tiempo: es una todo: ahora viene a obligarnos a que lo matemos.Tenemos los cavadores . -El no es de nadie .. -Para qué vino . nunca fu e de nadie. dicen que ella le mandó razón para que no viniera: que le advirtió que lo iban a matar. .tar. -A mí no me quiso tener.. -Si lo matan será culpa de ella. el dueño de todo y puede tener todo lo que quiera. -No es malo: no es tan malo como dicen . -No.<- . . Después . -¿Eso dicen? -Lo van a matar. -Es igual a todas nosotras.¿Los cavadores? -Ninguna le ha dado motivo . ría a darle motivo.Hay qu e avisar. pero no es así: no pudo aguantarse y 4) lo mandó a llamar.Sí: los cavadores. J~~~UJi. . Viene a provocar el miedo. que lo Vamos a -Es una bandolera.No es igual : lo ha.A mí siempre me trató bien: yo no le di .Vino a obligarnos. -SíEmpre ha buscado mujer cuando el qmere.

· pero no mejor que todos. podremos hacerle nada esta vez. . no es por eso: es por todo lo que nos ha -Decían otra cosa. por todo lo que te ha hecho a ti y lo que m. es porque no cree que nos atrevamos · -Podemos. con ella. -Sí. -Ento~ces para qué vamos a buscar a los otros. después de haber habladó'\ -Podemos ir a buscarlos. que matarlo a él. a qué van a volver. . . -El cabaUo ~stá todavía en el patio. -Era mentira de que ella le había mandado . -No. -Entonces vino solo. pero era mentira.Tal vez es mejor que cada uno de nosotros. -No. -Hay tiempo.Se irá y no podremos hacerle nada: tampoco -Mejor.¿Ya todos saben que no hay soldados? soldados para que nos mataran por lo que tenemos -Sí. -No hay ni rastros. se irá. -Si quieres vamos. vino solo.e -Sí. no han vuelto.La huelga ya se acabó . juntarnos todos para matarlo.74 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 75 razón porque es verdad y no por otra cosa. -Bueno. contra él. -Es que creen que los soldados van a volver. ella es como nosotros. -Ni rastros.A algunos ha brá que ir a buscar al monte. -No se irá porque sabe que le tenemos miedo.Sí. -Es mejor que todos: por eso tenemos que . -¿Hay tiempo? 5) -Sí. porque no cree que seremos capaces de -¿Hay muchos avisados? matarlo. -No se irá. que no -¿Vieron bien? son engaños de ella. miedo. hará a mí si sigue viviendo: es por haber traído a los . es por miedo. veníamos avisando. -Todavía no sabemos si seremos capaces. muchos.Uno no sabe. . -Si no se va ahora. -Sí.Y por eso le vamos a matar: porque le tenemos razón . -Con la matazón muchos se huyeron al monte y . -Sí era mentira. le tenemos miedo. vayan. Y también porque es mejor -¿Por qué? que nosotros y él lo sabe. -No hay soldados en la represa. hecho . -Sí. .

y si yo la siento te digo.. ..¿Quién dijo? . . . . . .Así dicen.¿O sacamos la cometa? aquella vez para la fiesta? .Está en el corral. .¿Tú la has oído? .¿Por qué no vamos a verlo? . pero a mí me gusta mas el del v1eJO.del viejo está en elpatfodelacasade -Sí a todo el pueblo. . Casi está oscuro ya.¿A nosotros? -El caballo. bonito? .eL?ina. .· . es muy tarde.No sé. . verdad? -Nos está esperando.¿Te acuerdas de los caballos que trajeron . por qué no se va.Bueno.Yo no. mañana .Esperamos a que se ponga oscuro.Bueno. 6) .Sí al dueño de La Gabriela. . . . .Busquemos un tejo y juguemos a la raya.Vamos un día de éstos hasta allá..¿Ahora qué esperamos? . huye. . -¿Al viejo qrntv1enes siempre en el caballo .P~r todo esto no hay un caballo como ése . Regina. van a matarlo hoy.Ni parecido. ¿quién se va a quedar con el caballo? ..Este año no hubo fiesta. yo sé que se -Debe tener más en La Gabriela.Ahorita se pone oscuro.76 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 77 . . .Y cuando lo maten . -Sí. Esta noche se va a poner muy oscuro -¿A quién? porque no hay luna. .No. 7) me gustan los de un solo color. . Yo creo que el caballo se huye. La oscurana tiene maleficio. .J3.Si matan al viejo el caballo se huye. -Amino me gustan los caballos con manchas. Y no creo que tenga otro caballo ¿quieres? como ése.El manchado que montaba el hombre que tenía el pelo largo como mujer era bonito. . -Sí.Ya está oscureciendo y el caballo sigue ahí en -Qué pasaría: todos los años hay: ¿no es el patio: qué espera.Sabes.Es muy lejos. Si sientes La Llorona me dices -Al marido def. .

ojalá. -Está muy oscuro. que él estaba solo en la casa. -Lo van a matar. si ella le hubiera con- ' -No es para que él no nos vea: es para no vernos 1 tado habría podido irse . . -¿Se irá a quedar toda la noche? -Nunca se queda a dormir: nunca lo ha hecho. -Yo no voy a la casa.lla. -Al pasar vimos al caballo. -Le van a caer en gm. 8) -Quién sabe. -Ojalá. -Ojalá no lo maten. -Va a esperarlos y no se atreverán a hacerle nada . -El lo sabía: lo supo siempre: no ha querido Irse. l nosotros. . -Necesitamos que esté oscuro para que él no -No: de esto nadie tiene la culpa: ni siquiera él. -Por culpa de esa bandolera lo van a matar. ¿a qué vamos a jugar? -Anada. estamos de acuerdo en. -Están saliendo de las casas y el caballo todavía -¿Para qué necesitamos que esté oscuro?: todos está ahí. 10) -Ya está bien oscuro.Esperan que se ponga más oscuro. todos están en sus casas esperando. -¿Regresaron todos? -Ahora son todos : es el pueblo. nos vea. -Sí. -No se atreverán. -¿Vamos? -Vamos a la casa: ya está muy oscuro. ¿no es eso? -Si ella hubiera querido.esto. 78 Alvaro Cepeda Samudio La casa gra nd e 79 -¿Y nosotros qué esperamos? ¿Por qué no han 9) comenzado a salir de sus casas? . yo no voy a jugar a nada: me voy a quedar aquí. -No. -Les avisamos que los soldados no volvieron y -Sí : en gavilla.Vamos. -Todavía está ahí. -No sabemos lo que vamos a hacer. -Todos regresaron enseguida. -Entonces vamos a la casa. nunca se ha atrevido nadie. ojalá. aquí me voy a quedar toda la ..

no podrán con el caballo. El pueblo comienza aquí. la Muchacha oyó al Padre El pueblo es ancho . oyó el desacompasado golpear de los cava.. y 1uego. Y entonces todos los sonidos secos de la las mujeres deben bailar toda la noche nunca tienen muerte y del apresuramiento se metieron atrope.. pero sin saberlo. están llenas de mujeres no son casas alegres: porque mente.:··cr. el ruido de las varas. Y llándose por el hueco desamparado de la puerta. de papel.. encienden una vela y dores sobre el cuerpo que se oía ceder al ataque se sientan a esperar. Muchacha oyó el abalanzarse de los hombres y el las casas siempre parecen deshabitadas. oyó las botas del con techos oxidados y rotos por donde se mete la Padre afirmarse sobre el piso duro del cuarto: oyó lluvia y una que otra luz cuando hay luna.aperos nerviosamente.. de la talé1JL9U~n].. Cualquier tarde recogen las inexperto pero tenaz. en un tropel silencioso. cha no oyó palabras: solamente el relincho furioso. . tiempo de adornar las casas ni sembrar una mata. La Mucha-· cansadas. oyó el rodeo jadeante alrededor del una madrugada con un baúl pequeño y una bolsa Paare.. fm Alvaro Cepeda Samudio noche porque si lo matan el caballo se huye. y los pasos EL PUEBLO sobre el barro apisonado.. el tren cargado de racimos de fruta y de jornaleros. alredeao rcléf cuarto. . Aunque desatrancar la puerta y girar los goznes ruidosa. sobré fa verdola.. oyó el primeras casas comienza-.'· aquel lado de los ruido metálico de los ganchos de las correas dél rieles. Las vistiéndose con prisa pero seguramente. ronca del cuerpo y la caída ronca de los cavadores compran una bolsa nueva y se van: un poco más ya innecesarios sobre el Padre muerto. sobre los playones resecos y cubiertos de una Padre recorrer los ojetes metálicos y apagarse al transparente pelusa de sal. La Muchacha oyó el golpear amortiguado y redondo de los cascos del caballo en el patio. alrededor de toda la casa. . La Muchacha oyó la caída cosas que se han ido desparramando por el cuarto. . Llegan forcejeo. La como casi nunca se demoran mucho en el pueblo. aquí terminan los y el galope despavorido del caballo atravesando el playonesyaquí está La Estación junto a la que para pueblo como una herida ancha e inacabable. en procesión regular.. escueto y caluroso. cuelgan los retratos. Son casas de madera descansar el cuero sobre el cuero.ga espe- sa. alrededor del caballo que pateaba y hacía crujir los . a ese caballo no lo va a agarrar nadie: se va a huir y va a pasar por aquí corriendo y yo lo voy a ver: no voy a perderme de verlo la última vez.

metida en una iglesia del pueblo. parte de su jornal a sus mujeres y a las otras alimentan la fuerza que hace a estas casas perennes. Estas casas que rodean la plaza y la y en un rincón amplio de la sala.ªB11?. entre sí. techos de los vagones y el tren sigue hacia el puerto. o con El pueblo termina frente al mar: un mar desapa- sus familias.:. está la v'ic::M:s2la que ponen a seguramente. y la vida se detiene y se aquieta. ciosos y perseverantes para el aguardiente. fuertes para el trabajo y sii~'"Il.82 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 83 Los jornaleros se tiran de los carros abiertos y de los casado a sus hijos. hacia la plaza ancha y la iglesia. Alrededor de la iglesia. Por fuera el sªli!re las destruye lenta y cuatro trozos de cristal. y a los hijos de sus hijos. Todos silenciosos. parece que siempre hubieran funda de cretona floreada y descansando sobre sido viejas. Pero estas haciendo más infranqueables7 c:s'~ ~quedando casas están pirttadas de azul y de rosado y de blanco más solas.. Un día se van sin siquiera haber visto el mar. Algunos se quedan pocos meses: trabajan. o solos. las casa y las calles se van agrandando . Los mujeres que sienten pasar el tiempo sobre sus hombres que trabajan en las fincas toda la semana y cuerpos desaprovechados y la dura conformidad que vienen al pueblo a emborracharse y a darle de los hombres que fueron una vez a Bruselas. Sin embargo el pequeña y blanca y callada.Iiª se van son de planchas de zinc agujereadas. mujeres. algunos traían un perro y una mujer cible y sucio al que no mira nadie. manta gruesa envuelta debajo del brazo y unrula. Y a cada muerte urge un odio nuevo y las .oste. más cerca de las montañas. a las orillas de los ríos frescos que bajan de la · sierra. Otros sólo trajeron uná pueblo termina frente al mar. A medida que el pueblo se aleja de La Estación hacia el centro. pero dentro d~Í aburrimiento de las sonar los domingos y los sábados por la noche. cobran y se vienen al pueblo a sentarse en los patios de sus casas y a mirar los picos de la sierra.grandes Las casas de los jornaleros están a este lado de los plantaciones se van desmembrando y las casonas rieles: son también de madera y los techos también grandes de gruesas paredes de tp.viven los dueños de las fincas: tres familias que han . fueron llegando en grupos. Otros se mudan con sus familias a los lindes de las fincas y van formando pueblos--a lo largo de las carrileras del tren.

que han saqueado. que han incendiado varios edificios de nacionales y extran- jeros. EL DECRETO Magdalena. que han cortado las comunicaciones telegráficas y telefónicas. diciembre 18 de 1928 DECRETO No. que han . 4 Por el cual se declara cuadrilla de malhechores Z a los revoltosos de la Zona Bananera · El Jefe Civil y Militar de la provincia de Santa Marta en uso de sus facultades legales y CONSIDERANDO: Que se sabe que los · huelguistas amotinados están cometiendo toda clase de atropellos.

. han propalado los dirigentes de este movimiento que en principio fue considerado Mayor ENRIQUE GARCIA ISAZA Secretario como huelga de trabajadores pacíficos.. muy conforme con Marta. asesinatos.n." Artículo 2o.__. y restablecer el imperio del orden adoptando todas las medidas que el derecho de gentes y la Ley marcial contemplan. que es un · deber de la autoridad legítimamente constituida dar garantías a los ciudadanos tanto nacionales como extranjeros. Los dirigentes. azuzadores._..el «Diario de Córdoba» y en General hojas volantes. cómpli- ces. Artículo 3o.~. que por sus características demuestran El Jefe Civil y Militar de la provincia de Santa un pavoroso estado de ánimo. que han atacado a mano palabra son los encárgados de cumplir este armada a ciudadanos pacíficos. auxiliadores y encubridores deben ser perse- guidos y reducidos a prisión para exigirles la responsabilidad del caso. ~ ~ =-'-·~ . saqueo y ataque a mano armaday en una .. que han cometido Decreto.. Declárase cuadrilla de malhechores a los revoltosos. las doctrinas comunistas y anarquistas . Los hombres de la fuerza pública ) quedan facultados para castigar por las armas a_ \ aquellos que se sorprenda en infraganti delito de \ incendio. DECRETA: Artículo 1o. 86 Al va ro Cepeda Samuciio La casa grande 87 destruido líneas férreas. incendiarios y asesinos que pulu- lan en la actualidad en la zona bananera.. que tanto de palabra en a~. conferencias y discursos CARLOS CORTES VARGAS como por la prensa en.

lloviznó toda la noche. Una luz neblinosa comenzó a meterse por los huecos redondos del techo y el cuarto se llenó de una penumbra fáci l y helada. Miró el charco delgado debajo de la puerta y el marco apenas húmedo de la ventana y los parchones de las paredes sin gotear todavía.~ . rodó las manos sobre los tramos de piel seca granulada de polvo y de salitre . eso fue. Pero no llovió muy fuerte -pensó. movió los brazos.habí:~ . e~rédado en los pies. Llovió esta madru- gada -pensó-. Se volvió sobre la cama: sobre el lienzo áspero. descu- bierto: pataleó:pateó sin fuerza un ovillo de sábana qué sr l. Se pasó un brazo por la cara ysintió los labios secos. JUEVES La mujer abrió los ojos: no había estado dor- mida: había apretado los párpados y se quedó quieta sintiendo cómo se le secaban lentamente los pozos de sudor debajo de la espalda y sobre el vientre. Todo estaba fresco a los lados de su cuerpo. las desprendió: las des- 'pegó. Cerró los ojos y se movió en la cama: abrió las piernas. cubiertos .

grueso y oxidado. varias veces el fondo buscando el agua. Miró las cuatro mesas vacías. La madre le puso la mano en poco de agua que quedaba en el jarro contra la la frente.dónde puse la toalla. frente al otra: doblados sobre la cuerda. cresta. -Lo siento. el mostrador. medio lleno y sorbió un buche. de flecos -¿Qué quieres? i:a1 -. metió en la boca ancha del porrón.atip. de su clavo y lo olvidarlo. i&gJJiQ la cabeza y escupió lla se subió a la cama y se acostó boca abajo sobre varias veces sobre el suefo. vieja. Miró el horcón frente a ella y el clavo solo. esta noche me voy. Miró la El niño entró corriendo por debajo de la puerta cuerda que atravesaba el cuarto de una pared a de "'. y se detuvo. 90 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 91 de una costra. y le dijo: nada sobre el suelo. sobre un lado de la cama y girando las piernas Y se quedó dormida. estaba sentada en la última mesa.pen. pared y lo colgó en su sitio.tengo una sed. Lo sacó -Yosé. esta noche me voy. separándose de lo escupió casi por encima del hombro. dulce: se los limpió con los só-. sus zapatos blancos. Sabe a ladrillo . Agua puerca -pensó-. de peltre. --. sobre el plato anegado. tambalearon y crujieron y el lienzo quedó templado y liso por un * ** momento. alta. casi brutal- también de barro rojo. Siempre me gustó. amonto. La madre traje verde brillante y dos trapos . Volvió la cabeza y El niño se acercó más a la madre. El jarro raspó -Me gusta acariciarlo. La toalla . El niño llegó hasta la mesa contando los cuerda y los cuatro clavos forrados con papel. Sacudió la toalla y se envolvió -¿No quieres que lo toque? en ella. pasos y poniendo mucha atención en las puntas de como deditos gordos enguantados. Botó el la caricia del hombre. Quedará agua en el el lienzo pelado. Miró la pared al final de la entrada. como un reto'fu). es lo único que tengo ahora. endeble. lo apretó contra los senos. La madre lo atrajo hacia ella.Estás caliente. anudándosela debajo de una axila. Envuelta en la toa- dientes.. Se agachó y recogió el montón de El hombre habló sin mirar ala madre. de espaldas a la limpios y blancos. Desen. no es eso: es que no quiero volver a ganchó el jarro blanco. mente. los muslos y el la mesa con el vaso grueso y corto: vientre: palpándolo. Se dejó resbalar che me voy. ancha. El niño movió la cabeza y porrón de barro rojo. golpeando ·toalla. Abrió los ojos. No salgas más al sol. Cerró los ojos y pensó: Esta no- . como pañales. buscó los zuecos con las plantas de los pies: los seis palos de la cama.~ n -pensó. Al lado de la mesa.. sonrió. pensó. como perdido. desgonzados. Caminó hacia el El hombre le puso la mano sobre la cabeza y le rincón donde estaba la mesa de patas cortas y el desordenó el cabello. la toalla. .~·Y sucios.

La mujer cerró la cartera y la puso otra vez sobre El niño rodeó la mesa caminando sobre los la mesa. no con rabia sino con tirlo . La madre dejó de buscar en su cartera y tomado el trago y había puesto nuevamente el vaso miró al hombre desamparada.Yo quiero mejor una moneda. -No estaba. > . y volvió a quiero que lo hagas._. -La campanita del carro de los helados. asombro. No soporto otra discusión . El hombre tomó un billete del dinero que estaba -No quiero que lo hagas. El hombre inclinó un poco la cabeza y comenzó a El niño se detuvo nuevamente frente al mostra. . .-. ni todo me va a ser fácil. mismo que tú. ··· . -No tengo miedo . médico? .Ya no importa. y hieg-Ó. $ . mover el fondo húmedo del vaso sobre la madera dor para ver al cantinero destapar una botella y pelada de la mesa. Luego salió -No podrás irte hoy: no vendrá el tren . atento al niño: -No tengas miedo: todo te será fácil. dijo: La mujer dijo: -¿Oíste la campanita? -No lo vuelvas a hacer . Ahora el Cuántas veces vamos a discutirlo. Como acordándose de pronto quedó batiendo en el aire violentamente . hablar sin mirar a la madre. simplemente eso: no sobre la mesa.. ¿Qué te dijo el una orden. No quiero discu- hombre miró a la madre. . El hombre miró sobre la mesa con un gesto violento: • hacia el mostrador y levantó el vaso mostrándoselo .. al lado del vaso ya vacío. -Lo pusieron preso. El cantinero trajo el vaso lleno y recogió el talones y haciendo andar los dedos sobre el borde vacío. / •.-como explicando: -Está bien.l>-''' s. al cantinero . por favor.... . como dando . Sin mirar a la mujer dijo: servir el trago en un nuevo vaso. Tú misma me lo dijiste. ·· .. ¿Cuál campanita? quieres entender? -Me dijiste que cuando oyera la campanita te ¿Entender qué? Me olvidará fácilmente: lo viniera a avisar.Yo no estoy discutiendo .Déjaselo: deja que compre el helado. La madre le quitó el billete al niño. redondo. ¿Por qué no -No. Le dio la vuelta completa a la mesa y El hombre repitió: dirigió los dedos hacia las monedas que estaban al -¿Viste al n:i~gj~o? lado del vaso. 92 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 93 El niño comenzó a jugar con los botones de la corriendo hacia la calle golpeando la puerta que se blusa de la madre. / El hombre acercó las monedas hasta los dedos Y como para tranquilizar al hombre que se había del niño. Y habló con la voz dura.

para pr. Pasó frente al mostrador y lo mostró al esta situación tan difícil.~-Corno se lo digo: aquí va·a- -Sí. tenernos que hacer algo para impedirlo. -Esto lo paran a tiros: esto se acabó.Yo no puedo hacer nada ya: yo me voy esta noche. se acercó a la mesa y lo mostró son. -Sí.Yo terminé mi labor. pero no es cosa mía. niendo con las dos manos el barquillo lleno de -Usted no puede irse. no puede irse ahora con helado. ahora tenemos que prote- ger al pueblo.Y o terminé ya: lo demás es cosa de ellos. helado muy cuidadosamente. -Ellos ya no cuentan. -Meterán más a la cárcel pero no creo que echen -De todas maneras el pueblo va a salir ganando bala. que son muchos: son muchos trabajadores y muchos pueblos.fQJJ_pa. · cantinero. Ellos dieron la plata porque querían · acabar con los comisariatos: usted lo sabe perfecta- * ** mente. soste. con la poquita tropa que hay aquí no pueden exponerse con los trabajadores. yo sé que usted tiene experiencia pero es líaber bala y yo me voy esta noche. Están dispuestos a acabar con quitarse la competencia de los comisariatos de t esto en cualquier forma. -Si usted está tan seguro. Después se sentó de -Usted no puede irse. algo. ~?. espaldas al mostrador y principió a comerse el . al pueblo en esto: A ellos solamente les interesa ¾" -Se atreverán. Nosotros metimos 1 -No creo que se atrevan. . expenenc1a. -Claro que es cosa nuestra. ~¿Se va? . riendo a la madre y al hombre. -Van a echar bala.94 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 95 El niño entró caminando muy despacio. encima. -Sí.9J~gerana~i.!gªp_i_?~L:t:tnªJ:u1~!ga. Mire: yo se lo digo: esto lo acaban a bala. -Por eso pidió los refuerzos el General. .r~ Q. yo los conozco: no es la -Ganando qué:·¿rnuertos? primera vez que estoy en una cosa de éstas: yo tengo -~_:1:!1:Lrri_~_JLª j_'=.

más que un ruido . hacia la pared y con el brazo derecho fue sacando la toalla apelotonada debajo de su espalda. encima de su vientre . debajo de sus nalgas. el rumor. El ruido . un rumor monótono. ro- deándolo . VIERNES La mujer despertó : abrió los ojos y oyó el ruido de pasos acompasados .pensó. el acompasamiento .: y después: Hace frío. La mujer quiso oír la lluvia sobre las láminas de zinc del techo: Miró la ventana cerrada: levantó la cabeza: la dejó caer rebotando sobre el lienzo pelado de la cama: quieta volvió a mirar al techo comenzando a distinguir los huecos. los travesaños . No oyó la lluvia. Giró un poco el cuerpo hacia la izquierda. los listones. encima de . siguió llenando el cuarto. debajo de sus piernas . La mujer pensó: ¿Qué será? Miró la oscuridad del cuarto y luego los huecos del techo y las rendijas de las paredes por donde debía comenzar a entrar la luz. envolviéndolo. machacantes. Extendió la toalla encima de su pecho . Ya escampó . No ha ama- necido todavía -pensó-.

Se levantó enseguida y c~minó haci~ la carriles de los trenes se detuvieron. sujetó la toalla con la barba lentitud y en silencio.ar la _aldaba. otro no volvió la cabeza. Se sentó en la cama. El ruido. hacia la estación. La mujer caballos agarrando el mazo de riendas con una abrió las piernas y se añuquió el canto de flecos. se puso los ron el barro que se había pegado a las suelas de sus zuecos y se quedó quieta con los brazos apo~ados zapatos contra las aristas de los rieles. gularmente sobre las traviesas. La mujer se levantó defini. La mujer se enderezó.peroel casi claro con una luz floja. sin resistirse a los tirones secos y cortos con entre los muslos.los soldados.preguntó: «¿Cuándo llegaron?». se metieron en el larguero. terminó de pasar: el cuarto estaba ron las cabezas comoparaolfatearlosrieles. Avanzaban con espalda nuevamente . Anduvie- hombros contra el otro larguero y la cabeza casi en ron otro trecho en silencio. juntó los brazos y se quedó quieta. sin brillo.acostada sobre la paso de los pies y de los cascos.: to~o Los dos hombres y los dos caballos caminaban el cuerpo acurrucado debajo de la toalla. garon dos planchones llenos de soldados». La mujer húmedos de llovizna: se quedaron quietos.98 Al va ro Cepeda Samudio La casa grande 99 sus piernas. Son los soldados -pensó de que el hombre joven los dirigía: Al llegar a los pronto-. alzaron las cabezas y se sacudieron los bocados con empujó las hojas para desenganch. ¿Que sera? decididamente sobre el barro blando que se abría al -pensó-. guiaba los flecos le tapaban escasamente las rodillas. La levantó un poco co~ las _dos manos r * * * se volteó totalmente sobre el lado 1zqmerdo. el hom- bre joven separó las riendas y con un tirón fuerte y sorpresivo hizo pasar un caballo al otro lado de los rieles: y . anudándose la toalla debaJo de una axila. el rumor machacante. «Están esperándote: lle- tivamente y comenzó a vestirse. Los hombres raspa- y recogió los zuecos. Se echó de hombre joven estiró el brazo de las riendas hacia espaldas atravesando la cama con su cuerpo: los afuera y los hizo andar a un lado de la vía. doblo las piernas. como cerró la ventana yvolviócercadelacama: se agachó esperando una nueva orden. El otra vez. moviendo solamente las piernas dentro de la carrilera y siguieron caminando irre- como péndulos. El hom- abrió y vio la fila de hombres que caminaban del bre joven se volvió y les palmoteó los cuellos otro lado de la línea. el más joven. afirmando cada paso para no sobre el pecho y la estiró a lo largo de su cuerpo.. Uno de ellos .. Los soldados-pensó dijo: «Vine a buscarte porque me mandaron». mano: casi sin esfuerzo porque lo seguían dócil- cerró las piernas aprisionando un montón de toalla mente. El otro se detuvo: los caballos trataron de seguir. Los caballos baja- acompasado. Los caballos ventana . la 1 movimientos desordenados y nerviosos. «Hace . los resbalar. Y luego el hombre joven el aire sostenida por la pared.

nada». ces la mujer oyó la señal: los silbidos bajos y cortos. se repitieron apremiantes . cuando las botas debajo de la cama. y guayacán en su rincón y caminó hasta el baúl. quedaron descubiertos: y fue absorbida ávidamente: luego el humo lechoso La mujer trató de estirar la sábana hacia arriba. El hombre cerró la puerta riendas.sólo alcanzó hasta la mitad del vientre grueso. Antes contestó: «Nada. la noche volvió a cerrarse dentro del cuarto. Tampoco hay tiempo para eso ahora. sosteniendo la sábana sobre los senos y había agarrado las riendas cerca al freno y lo sujetó con la espalda desnuda tapando el pedazo de alma- firmemente. La mujer dijo las palabras como una cantaleta aprendida de memoria de tanto repe- *** tirla: «Tú no tienes que meterte. El hombre dijo por fin: «No sé». movía la naque. a preguntar la mujer. despierta ya . Te están esperando». pero camisa y se puso los pantalones. La súbita espaldas sobre la cama: la sábana se rodó y los claridad se encogió enfrente de la boca del hornbre senos gruesos . apenas están desembarcando». La mujer se dejó caer de pared con su pedazo de alrnanaque sucio. por qué tienes que meterte en ¡ círculo rojizo que envolvió la cara y el pecho del eso». pero el hombre joven la cama. hay tiempo ahora. ¿no es ancho barrial del playón. El caballo. Pero ya el hombre joven se había quitándose los pantalones para comenzar a ves- vuelto hacia su caballo y montando . como un gran lobo listo a reventar. El otro hom. Y soltó las pero no las palabras . La . El hombre el otro cruzara los durmientes y lo siguiera. hinchados. volvió trotar. La casa grande 101 100 Alvaro Cepeda Samudio poco. de comenzar el trote corto y cuidadoso sobre el La mujer siguió preguntando : «Llegaron. dijo el otro y los caballos comenzaron a comenzó a ponérselas. llenó el hueco redondo que había abierto la llarnay pero. que estaban cruzados sobre la silla y montó con un El hombre se puso los pantalones y cruzó el cuarto ademán rápido y preciso . desconcertado. tú eres del tren. Y se levantó. bre tomó las riendas de un caballo. Trató de hacer volver el hacia la puerta. El hombre quitó la tranca y las bisagras cabeza hacia uno y otro lado y pateaba con los sonaron oxidadas. Se agachó y buscó cuando esto termine lo habrá». Se sentó nuevamente y quieras». y antes de salir [ hombre. La mujer. bajó los estribos como silbidos de sapos. El hombre terminó de abotonarse la estabas. La mujer preguntó: «¿Qué es?» . dijo: « Yo sabía dónde cierto?». por un pero no puso la tranca: dejó el trozo pulido de instante. El hombre joven dijo: «No entonces la mujer oyó los ruidos de los caballos. El hombre abrió la puerta. EfüotF hinchado. esperaba que tirse . mientras trataba de dominar al caballo . la espalda de la mujer y un pedazo de dijo: «Pon la tranca». «Está bien. túl La oscuridad del cuarto se abrió de pronto en un no eres de las fincas. El otro hombre lo miró con rabia. se sentó en caballo hacia la derecha . asomó la cabeza y los hombros: cuatro cascos el barro. gritó: «Suelta». «¿Qué van a hacer?».

y el gran desorden de mesas y de sillas que . más amplio ahora que estaba mas ampollas frescas que rodaban reventadas vacío. habían quedado colgadas a los bordes de los acana- «Sí». distinguiendo un pedazo de cara y el reflejo una pelota de jabón azulosa y la puso sobre una de un ojo fijo. * * * gada negra. El hombre estiró elbrazoy puso a1 lado del jabón. que lo cubría todo. buscando. mucho después de * * * que la llovizna había dejado de caer monótona y solamente se desprendían pesadas las gotas que se Uno de los hombres dijo: «Se está demorando». los cuellos tumbado. quieto. el hombre atravesó nuevamente el hacer?». hombre caminó hacia el extremo más lejano del cobertizo y se detuvo al final del techo. tabla que hacía de repisa. inexpresivo. Y después: «¿Por qué regresó. y pasando entre 1os que esperaban senta- hombre se levantó. Miré) ~U9cata. tendidos los» -dijo-. El cobertizo. metiéndose. «Le avisaron algo de la hermana». se quedó mirando la palangana y hecho casi una pelota y casi seco lo la entrada de la trocha. Después. Siguió bus. cando. tratando de ver más allá del apretado límite Volvió a meter la mano y exprimió varias veces el vegetal que rodeaba tupidamente el sitio donde pedazo de trapo que flotaba sobre el agua parda de estaban. de su camisa de diagonal estuvieron enchumbadas. sentados con las piernas abrazadas contra el estaban amarrados los caballos.mplio. dos o en cuclillas o tendidos . como los otros. Sacó tabaco. miró hacia arriba como buscando una abertura en la madru. conJa toalla que llevaba colgada sobre un hombro. y luego. lentamente la mano se fue cubriendo de pequeñísi. espesa. Volvió la vista a los hombres borrados por la oscuridad: El hombre que enjuagaba los vasos detrás del apenas unos manchones grises que se incendiaban mostrador metió una mano en la palangana y de pronto detrás de la brasa momentánea de un recorrió el fondo minuciosamente. qué fue a lados del techo. El estrecho y bajo de la trocha.102 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 103 mujer se lo palpó con las manos abiertas y se quedó hasta las ranuras de los dedos: estiró el otro brazo y quieta: esperando que los ojos se le llenaran de juntó las manos y las dejó hasta que aun las mangas lágrimas y que las manos se le llenaran de pataleo. Se volvióy se secó las manos metió la mano izquierda debajo de la llovizna. Entonces el hombre se frotó la cara y la nuca con las manos mojadas. por el hueco oscuro y húmedo por donde llegaba la trocha. Cinco hombres montaron también v sobre las hojas de banano. recostados contra los travesaños. Los otros siguieron acuclilla. a un lado del aguamanil. sueltos a los lados como anclas. «Vamos a buscar- pecho. todos con los machetes lo siguieron. mirando el hueco sobre los cuellos de los caballos. llegó hasta donde dos.

y estaba raspando la mugre de todo una llovizna fuera de tiempo y pertinaz. alzó estación. La muchacha se volvió de pronto y en las manos. estaba todavía el hombre. El debió oírlos también grietas que la absorbió por los techos perforados y porque cuandolos caballos se detu viero11casi sob:te las paredes de tablas rajadas y de cemento descon- ·el andén. porque éste había montado a la tado de espaldas al mostrador. oscuro. de que esta mañana también estaba fuera de tas con estrépito tremendo de cerrojos y las aseguró la rutina de muchos años. Primero fue el como abandonado el edificio de la estación con su asombro ante el silencio y luego la noción. salió de detrás del mostrador y comenzó a cerrar las a la urgencia de los pitos de los trenes. El que venía adelante dijo: «Ya llegaron ». que había el día y de toda la noche que se había adherido a la caído toda la noche y ahora renovaba el olvidado madera mojada de sus zuecos. y por eso cada despertarse lo había recostado sobre el marco de la única puerta era desconcertante. «No quiere» -dijo la muchacha-. Al fondo. Ya había arrastrado su taburete y haberse acostumbrado. El pueblo puertas que daban sobre la plazoleta enfangada. cuando oyó el cha. al comenzó a abrir los ojos y a acostumbrarlos a la final de la cual se podía ver. «¿Quiere otra?» -dijo la mucha. «Voy a cerrar ya. ¿Hasta cuándo se va a caminó hacia la estación. y con un punzón descorchó la botella que había El pueblo se fue despertando lentamente: ya casi bajado del armario. se la entregó a la muchacha. El poteo de los caballos que atravesaban la plaza en agua había caído sobre un pueblo reseco y lleno de dirección a su cantina. «Anoche tam.104 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 105 cubría el suelo cementado y mugroso. había perdido la costumbre de levantarse de golpe. «¿Por qué no te lo llevas a la pieza?». sen. casi tumbándofa. *** poco quiso». que había dejado abierta. Caminó hacia el extremo del mostrador. bloqueando el paso. «Qué vaina» -dijo el hombre-. no muy letrero de mosaicos rojos y azules. le dijo: «En la mesa quedó uno» . mirando a la grupa del que había hablado y los caballos volvie- muchacha que hablaba medio tumbada sobre la ron a atravesar la plaza y se perdieron detrás de la mesa. que era parte de una apilando sillas y mesas contra las hojas forradas de nueva rutina a la que el pueblo todavía no podía planchas de zinc. olor a fango que soplaba desde los playones. Y también ella cha-. clara. y se El pueblo amaneció enchumbado: cubierto de había sentado. oír lo que él dijo. silencioso y delgada oscuridad de la madrugada. . ya había salido. Cerró dos puer.alpásár: chado. quedar: ¿va a amanecer otra vez?» -preguntó el hombre-. Al cerrar la última puerta el hombre le la puerta para salir pero la muchacha se había dijo a la muchacha: «Habrá que buscar más ron levantado ya y venía hacia él con dos botellas vacías para mañana». No pudo cerca a la victrola.

A las 5:30 se reporta a la guardia la deserción de un soldado del personal de refuerzos. sin haber entendido todavía pero obediente. A las 5:40 el oficial de guardia ordena la cancela- ción de todas las salidas. A las 5: 15 el oficial de guardia ordena el toque de diana y la formación del personal en el patio central para instrucciones. y se envía una comisión en busca de los ordenanzas que están de servicio fuera del cuartel. A la misma hora anterior se ordena que el relevo de. mirando a La Sierra que con la primera claridad comenzaba a aparecer llenando todos los espacios. se recibieron en el comando de las tropas acantonadas en el cuartel de Ciénaga. se terminaron de pronto las costumbres de todos los días. El pueblo se quedó en los patios: ocioso. aun de las salidas para efectos de proveeduría. Se comisionó la investigación. informaciones precisas sobre el asalto que intenta un grupo de bandoleros armados a la estación del ferrocarril. atento a las SABADO señales: esperando. la guardia sea aumentado en 22 unidades que patrullarán los." alrededores del cuartel y de la . El pueblo salió a los patios: aquí. A las 5: 10 de la mañana de hoy. con el sabor terroso y escaldante del café.106 Alvaro Cepeda Samudio El pueblo se levantó a sus oficios. que hoy tardarían más tiempo en comenzar porque la leña mojada humeaba reacia entre los ladrillos de los fogones y no prendía.

108 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 109

iglesia y que serán relevados cada cuatro horas. Se oficiales, se trasladó a la estación para restablecer
anota el número de la orden. el orden. Ante la inminencia de un ataque las
A las 6:00 el personal de guardia iza el pabellón y fuerzas militares tuvieron que disparar contra los
se rinden los honores a la bandera. bandoleros.
A las 6: 15 un ordenanza de la patrulla de vigilan- Entre las 9:30 y las 10:00 de lamañanadehoy, un
cia destacado en las inmediaciones de la estación, grupo de bandoleros armados trató de asaltar el
comunicó a la guardia que un grupo numeroso de expendio de tiquetes de la estación del ferrocarril
bandoleros armados se han apoderado de un tren y en la población de Guacamaya!. Las fuerzas milita-
que se disponen a salir para La Zona con el objeto res se vieron en la iinperíosá necesidad de hacer
de atacar las guarniciones que han sido moviliza- fuego contra los bandoleros. El número de muertos
das a los pueblos. Se envía al ordenanza con un no ha sido determinado todavía. Los heridos, en
soldado de guardia al comando del batallón para calidad de prisioneros, han·sido trasladados al hos-
que informe. pital de la Compañía. En el personal militar no hay ¡
A las 6:30 el comandante del batallón ordena la bajas que reportar. "
salida del personal de refuerzos hacia la estación,
con instrucciones terminantes de sofocar el alza-
miento de los bandoleros. Salen doscientos cuatro
hombres.
A las 6:30 de la mañana de hoy se recibieron en el
comando de las tropas acantonadas en el cuartel de
Ciénaga, informaciones precisas sobre el asalto
que intenta un grupo de bandoleros armados a la
estación de Ciénaga. La tropa fue puesta inmedia-
tamente en estado de alerta.
A las 7: 1Qun ordenanza de lapa trulla de vigilan-
cia destacada en las inmediaciones de la estación,
comunicó a la guardia que un grupo numeroso de
bandoleros armados se ha,bía apoderado de un
convoy y que se disponían a salir para La Zona con
el objeto de atacar las guarniciones que han sido
destacadas para proteger los intereses de la Com-
pañía y de los particulares. Latropa, al mando de

EL HERMANO

Mi hermana ha muerto esta mañana. Ella tenía
que morirse. Es duro pero es así : tenía que morirse
para lograr un poco de paz en la familia. Ella lo
sabía. Sólo era cuestión de tiempo, de esperar a que
crecieran un poco, de verlos lo suficiente para no
olvidar sus gestos y aprender a distinguirlos de sí
misma y poder morirse sin que ellos también se
murieran. Pero también era necesario apresurarse
para evitar que se acostumbraran mucho a ella, que
llegaran a depender de ella de tal modo que luego le
fuera imposible morirse.
Ha muerto sola. Desprendida de todo lo que
pudiera significar para ella un pretexto para seguir
viviendo, para seguir sosteniendo un desafío que
no habría conducido sino a la destrucción; un
desafío que ella no había planeado ni querido,
sino quele fue impuesto, sin alternativas: liberada
de la tarea de afirmar con su presencia , con su
respiración, con la respiración continuada y segura

112 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 1 13

de sus tres hijos, la inutilidad del desafío: desatada, mundo maravilloso y asombrado al que entrába-
pudo morirse sola. mos cada mañana con nuevos secretos y nuevos
Debió saber que yo regresaba hoy, debió saberlo descubrimientos.
con la certeza que tenía de todo lo mío , una certeza Mi hermana siempre se levantaba la primera.
que no necesitó nunca de palabras, y debió decidir Isabel me arrastraba casi medio dormido y con las
entonces: ya es hora, he esperado lo suficiente, ha pestañas como pegadas con engrudo, hasta la ven-
regresado, ahora puedo dejar que mi cuerpo tam- tana del aguamanil que da al patio de los caimitos, y
bién se muera. cuando levantaba la cara enjabonada para respirar
He regresado a su cuerpo muerto y a sus tres hijos un momento , pues Isabel lo que quería era aho-
vivos: he regresado a ella: he regresado a mí. Estoy garme dentro de la palangana inmensa en cuyo
nuevamente en el comienzo. Entonces, toda la fondo despertaba yo completamente al terror de
sangre seca y olvidada en la mejilla de la hermana, las monstruosas mariposas moradas que amenaza-
toda la sangre seca y olvidada en los dedos de un ban con devorarme, lo primero que veía era a mi
solo soldado, toda la sangre seca y olvidada en los hermana. Yo me zafaba de Isabel que me seguía
andenes de las estaciones de los pueblos y sobre el hasta el patiecito con el jarro de plata y el cepillo de
barro salitroso, toda la sangre seca y olvidada en dientes, dando alaridos y amenazándome con cas-
una caHe oscura y estrecha, debajo de los ~ascos de tigos improbables, y corríamos hasta el corral de
un caballo, ¿toda esta sangre para qué? ¿Va a ser los caballos para contar cuántos habían amane-
necesario acaso recomenzar? cido esa mañana. Antes de que Isabel nos alcanzara
¿Partir desde la primera herida, desde el primer y me embutiera el cepillo en la boca, mi hermana
remordimiento, desde el primer disparo, desde la me decía con la misma voz ansiosa de todas las
primera venganza, para llegar otra vez desconcer- mañanas: «Soñé anoche otra vez». «¿Y tú?». Y yo
tado a otro cuerpo voluntaria y sosegadamente contestaba, enojado, bajando la cabeza: «No, no
muerto? Yo estoy cansado. pude». Mi hermana me miraba desilusionada, casi
triste, y decía: «Tonto, tonto». Y se iba al comedor,
dejándome solo y desamparado con mis zapatos
*** acabados de poner ya sucios de barro, pero todavía
con el amplio camisón de madapolán, pues Isabel
Dentro de este. mundq.iµcolllpr~nsíble.de.fa..Illi- · no había terminado de vestirme.
liares y de rostros serios y de pala.bra.s gura.is, yde
llantos resignados que era la casa graµdf!,,ri;rti her-
mana y yo formábamos \In mundo ap~rJe ..r Un

Yo sonreí. nauseabundo. No me deJo dormIT. «Sí». Le dije de pronto: «Tengo vimos el cobertizo donde habían amontonado un olor». «Iba a levantarme enseguida envolvió en un vaho demasiado dulce . desconocido. dijo de pronto.. como dos hambre». -«Vamos a buscarlo ». corno siempre. asociándolo con debes estar enfermo». muy cerca. con miedo esperaba impaciente. loca». me encantaba tener algo nuevo 111anójos y supimos que de allí venía nuestro olor. mana. naba hacia los corrales. «Yo no. «¿Esa era el hambre? viscoso. recordando. que olía a viejo. Tómate la leche». Un olor áspero pero agradable «¿Un olor de qué?». del lado del Cuartel». que me había sorprendido y no me había dejado Sin hablar crucé el patio y caminé hacia mi volver a dormir desde que el ruido de las carretas cuarto: sabía que mi hermana me seguía en silen- que traían la leche me despertó en la madrugada. no me atreví a preguntar. solamente en mi cuarto». Al desembocar en el corredor volví a sentir el Cuando Isabel entró a mi cuarto se espantó de olor: dulce . ávido de su intensidad. «Y tú estás bruja y estás los otros que conocíamos. Su voz me sonó en la olor. que olía a gavetas. No La casa grande amaneció un día invadida por un está en el resto de la casa. y el cuarto de los ellas van a jugar al cuarto de la costura. .« Viene de allá. Y cuarto. Mi hermana se detuvo y me miró sin decir montones de hojas grandes y pardas. El olor estaba en todo el había sentido primero. estás espalda. «¿Qué es?». atadas en nada. v_amos a mi cuarto yte lo muestro. que usábamos para mirar al patio del Cuartel. olor fuerte y dulce. Yo no contesté: el olor era mío. De un sorbo me tragué el vaso de Subirnos en el parapeto de vigas amontonadas leche agria y salí detrás de mi hermanaqt1y. y a comenzar a llamarme y todavía no hemos ido a salimos al callejón estrecho que separaba la casa de los corrales». mi her- Al llegar al comedor el olor había desaparecido. carni. no lo que no pertenecía a los olores conocidos de la casa y había sentido antes». nos estaba despierto». celoso de mi con que Isabel me frotaba todas las mañanas. húmedo . verme despierto y sentado en la cama. «No sé.114 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 115 * * * para ella. oscuro . Isabel me miró incrédula y dijo: «Tú perros de caza. Nos descubrimiento. «Tengo un olor que túnoco_~oces. mezclado con el agua jabonosa y con la aunque deseaba con todas mis fuerzas saber su toalla empapada del agua blancuzca de alhucema origen . Ya mi hermana había terminado de desayunar y me Atravesamos el cuarto del escrítorio. «No sé toda- corno ido». yo lo vía. Isabel se demoró: yo ya la pared del Cuartel: y aquí el olor nuestro. áspero. «Qué tienes. demasiado pero Isabel no me dejó». no ·sé de qué. mío y de mi hermana. pero me gusta». «Siempre te levantas tarde. «Vísteme rápido que tengo quedamos un rato en el centro del cuarto. aislando el olor. la Madre va armarios. «¿Lo sientes?». atento al le pregunté sin mirarla. cio.

como no pudo escoger su madre. Miro todo esto y pienAO en la asesinar al hombre que tres años antes había esco- otra casa. materia de es. no por la hermana mayor que sintió el des desnudas y cuarteadas.¿ Quédjf~renciaencontrarán eldoble castigo dela entrega forzada y del arreba- . muerta aún Padre le rompió la cara con el filo sucio de una antes de que la muerte la invadiera. aún antes de que él fuera abatido por el odio quieto. espuela. que tampoco al Padre antes de que nos llevara a acostar. huele igual». arrastrada por. ni la familia negada para ella. más grande. no odio. Yo recordé de pronto: miré a mi hermana casi con rabia. que lado nunca fue lo suficientemente real como para sólo . nacimiento de cada uno de los hijos como una sarios para una vida frugal y sin futuro . La casa ha estado. no modificó su destino ni la libertó de lo que pudo dose a pedazos. casi con lágrimas. cuerpo y de la vida de mi hermana.la señal en este excedente otorgado ser tocada por él: y cuya muerte. no por el orden agresivo. cayén. distribuye sin alegría los nuevo apellido impuesto sobre ella con el asco de objetos de esta casa.116 Alvaro Cepeda Sa mudio La casa grande 117 Esa noche . cumplida. gido vindicativamente para que le diera un nombre pero organizada sobre el odio. Ella. sostenida las caricias metódicas y la comunidad de la cama y por una voluntad de sobrevivir y no de perdurar: de los alimentos con un hombre cuya presencia a su por una vida que se sabe yaacabada. ella lo había derrotado en el momento mismo en que El Miro la desolación de esta casa. ya derrumbándose. Todo está limpio y un por la casa. los enseres apenas nece. me dijo podrán escoger. más desoladaymástnuerta. ¿Derrotada por Dame el otro pie».Miro la alentada por la constante fecundidad de su cuerpo. no duros y las camas austeras.espera. que había acumulado a su * * * alrededor con su vida vengativa e implacable.el-p eso delcuerpo de considerarse como su castigo: porque El Padre al mi hermana muerta. alentada por ella. maligno. Cuando Isabel llegó a desvestirme y se arrodilló *** para quitarme las botas. quién? No ciertamente por El Padre porque ya. le dije con furia y llorando: «Este cuarto huele al Padre. Miro las pare. los muebles muerte renovada a pesar suyo muy a menudo. contra sus deseos para acostarse a morir. que era la última en besar ellos? Ellos. desesperadamente perqurando pofelodi9de hizomásquecerrar el ciclo del castigo preparado: mi otra hermana viva. dijo: «Atabaco es a lo que huele. Estoy frente a una nueva derrota: la derrota del sin alzar la cabeza. amargo. sosegado. los tres hijos vivos.ta casa. mi hermana.fortificada por el diferente a lo que él creía la deshonra de su hija. en voz muy baja para que nadie oyera: «El Padre como no pude escogeryo. huele al Padre».

más bien «Llovió en la madrugada.. comenzaba la silenciosa resistencia en- derrota: soy yo el culpable. y lo colocaba hermana? nuevamente en su sitio. Yo.w#iif. siempre amanecen llenas de grillos». todo el cielo. Vamos mejor al alrededor del aguamanil. ya tenía en las manos los odiados zapatos están rotas. menos encarnada. Mi hermana me esperaba sentada en la sillita para escoger mis vestidos de acuerdo con el tiempo. no es el Padre. Des- *** pués de unos minutos de este juego. y esto sucedía invariablemente cada limpio donde los gigantescos caimitos cubrían casi mañana. Estoy frente a ella muerta. ¿quién ha derrotado a m1 quedado desparramado sobre el piso . vamos a coger grillos indiferente: «¿Me vas a ·. ·-•""' ·· . las begonias Isabel no contestaba. soy yo. #11. mi hermana mañana me despertaba con el deseo de ir a los bajaba de la silla y se iba al patio cementado y corrales. . sin darse por aludida. Mi hermana me decía: Insinuaba la pregunta enun tono neutro. yo me olvidaba de mi enojo y como Isabel me hacía cosquillas en las Siempre llegaba tarde a la mesa pequeña en el plantas de los pies. nos reíamos los dos y yo me de- comedor. desconchadas por el agua y los oficios blancos y rojos con los que no podía ir a los corrales para los que no estaban hechas.recogía todo lo que había cuartó del escfítótio y te cuento el sueño de ano- . pero la cicatriz de su mejilla es ahora hora del almuerzo. corvando los dedos de los pies obstinadamente. Abría cajones. Cuando llueve. Entonces me nes. yo pedía a Isabel que me pusieralas botas. Cuando se volvía camisa gastada y limpia que lo cubre. alta donde me daban de comer cuando era de acuerdo con el calor. ordenaba el desastre de la primera batalla miraba loszapatos. con el viento y con la lluvia. pequeño. y desde allí me veía medio desayunar en Yo en cambio creía que me debía vestir de acuerdo silencio. Ella seguía una extraña regla mesa. En las mañanas era Isabel la que tenía la jaba poner los zapatos sin protestar. Y o la seguía. sin decir una palabra por temor a que me desbor- Toco ahora la cicatriz como esa noche toqué la dara el llanto furioso que me llenaba los ojos y la herida todavía húmeda y pienso: aquí comenzó la garganta.~ . "'·"""' Isabel se divertía tratando de enderezarme los de- dos y de metérmelos dentro de los zapatos.118 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 119 tar súbito. sus manos hacia mí. entre las begonias. Y o. su cabello es negro porque si el Padre me los veía sucios de barro a la y largo aún. Su cuerpo que yo presintiendo sus intenciones. «No importa. poner las botas hoy?». Si una mesa en que comíamos nosotros . cerraba cajo. hoy me pongo las botas». le decía casi a gritos: recuerdo altivo debe ser ahora dócil debajo de esta «Isabel. me castigaba duramente. culpa. Cuando Isabel regresaba para limpiar la con los juegos que pensaba para ese día. Nunca estábamos de acuerdo sobre la ropa Al llegar al comedoryanohabíanadieennuestra que debía ponerme. entonces.

des. sin explicación ni consecuencia. n()s ~ecó. a vislumbrarse bitaciones. con la misma violencia derecho a preguntar. el Padre para quien las preguntas eran una definitiva y total respuesta el cuerpo muerto de . Yo odiaba la lluvia. a lo largo de las vías del ferrocarril. de palabras.! rior. ron hacerse cuando la poca y miserable vida de los :. Y entonces era necesario agotar los sentidos. nes. de los castigos porque la lluvia me aislaba de todas Después la soledad alucinada de. amontonar sensaciones. dad de las preguntas. Le temía más que al peor . que irrumpió en mi rea de reconstruir y restañar lo que un militarab- vida como una fuerza maligna e implacable. 120 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 121 che». ¿Dónde encontraré las res- de una niñez resguardada de toda sorpresa exte. El llantonosloquitarondespuésde dos formidables. Fue la noche larga de los senti- sino preguntas. dentro del enmarañado orden de los sentimientos confundidos. cuaJ se fundo a continuiciªli·delª familia . Las pre. a indagar la razón para la de- del viento inesperado e ineluctable que dobla las sigualdad y la injusticia. precisamente trataban de ejercer lo que ellos guntas que no tuve tiempo de hacer porque todo se creían. losi años en el las cosas agradables que la casa grande ofrecía a mi colegio lejano que no permitía las p. lo que yo principalmente creía. las pre.nte una la infancia: el odio que no entendíamos y sobre el desvanecida aglomeración de caras. mi hermana? ( sas. estas preguntas se amontonaban ahora ante la cencia. yecto había tratado de abatir y desangrar. jornaleros les fue arrebatada a tiros en las estacio- guntas que no pude hacer cuando eran necesarias. .. cuando surgían atormentadoras ante cada hecho. elllanto:n?s negó ~i grandescél~s9de las Íágr¡i1úi"s~ Y por último. Y su recuerdo es solame. patios y sitios encantados que mi her- . Yo me alegraba. todopodero. inadmisibles todavía blemente porque no me hubieran puesto las botas. estableció con su sola existenciala imposibili. que era su me vino encima de golpe. puestas? ¿Están acasO en mí?¿ O es su dolorosa y ya . porque apremiantes después de cada catástrofe. me alegraba incomprensi.J afrenta a sus decisiones indiscutibles. ha- que las respuestas comenzaban. desolando lo que había sido seguridad hubo que aplazar porque era más apremiante lata- y esperanza. de sensaciones.r~g11µtas por. frente ante cada acción y más atormentadoras aún y más a las puertas entreabiertas de sus casas. la maravillosa y prometedora continuación muerte de mi hermana. tapar la piel con manos indeseadas para no dejar entrar a las * * * preguntas que me rondaban como animales ham- Frente a mi hermana muerta no tengo lágrimas brientos y feroces . Todas trozando de pronto el delicado arreglo de la adoles. Primero el Padre. aterradoramente claras. niñez con su laberíntico universo de pasillos."'· Ahora h6 me-queaiiñ--siriol1s pregúntas. todas las preguntas que no pudie. Las preguntas que luego bananeras.

lado reprendiéndome en voz baJa pero cannosa- De pronto. me tocaba la cabeza hirviente con quebraduras luminosas que habían abierto en el sus manos frescas y me decía: «Yo tampoco pude cielo los estampidos de los truenos. to silenciosamente y se quedaba allí. Cuando Isabel me dejaba para ir a avisar que yo dores dentro de la gran campana gris con que ha. nos recorría el cuer. mi hermana se acer- bían cubierto nuestros patios. mente y frotándome las espaldas con sus manos las nubes se amontonaban sobre los picos de la grandes y aliviadoras. la mañana por entre las rendijas de la venta_na ce- so. mirándome. Al fin. en medio de la mento. baraúnda creada por la lluvia. La lluvia era precedida siempre por un calor opresión en el pecho. Los truenos rebotaban insistentes y ensordece. Entonces. Mi hermana entreabría la puerta de mi cuar- po minuciosamente. respirar. se volcaba pe. yala lluvia nos acaparado totalmente. caba a mi cama. Yo. cubriéndolos con un nimbo sucio y pavoro. dormir anoche: me ahogaba». se oía la voz preo- cupada de Isabel que me buscaba por toda la casa gritando. rrada. se derrama. cuando la creciente días. agudo.122 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 123 mana y yo explorábamos ávidamente todos los Y al final de la madrugada. había amanecido enfermo. Y a ban los primeros goterones. la odiaba. que al mí me parecían menos duros los días del encierro Y estrellarse contra el suelo reseco levantaban una de la enfermedad que comenzaban en ese mo- minúscula polvareda. Mi her- mana y yo nos escondíamos apretujados contra el ¿Dónde está ahora mi siti~? ¿Cuál es mi lugar en arco de un corredor. que yo había trat~do de disi- infernal que ni aun los gruesos y altos paredones mular durante la comida frente a los OJOS conoce- de la casa grande lograban mantener fuera. este gran desorden de la vida?-~ª Hermana ha tana cerrada.: «¡Este viento helado te va a hacer daño! ¡No te vayas a mojar con lluvia que te vas a enfer. se me. había empapado las ropas y un frío suave y agrada- ble comenzaba a cubrirnos la piel humedecida. sorpresivamente el cielo se volvía gris. en esos momentos. me ahogaba y me impedía tía en los cuartos. Luego se iba. . Cuando Isabel nos encontraba. Isabel y yo veíamos meterse sierra. ** * mar!». como de plomo. lo invadía todo. necía: era una sola muerte para los dos y ella la ha tos. o protegidos precariamente por las ocupado con su cuerpo el único s1t10 que me perte- hojas de los arbustos bajos en el patio delos caimi. y un viento helado. por las res. Sentad~~ª mi sadamente sobre las cosas y las personas de la casa. o debajo del alero de una ven. tenía que llamar a Isa~el. dores de mi hermana.

de la ropa gruesa de viaje que tenía puesta esa Los días se sucedieron en tropelía. da y amarillosa amontonada en los corrales. encontré a mi hermana esperándome a la más ropa cosida por mujeres: Las mujeres no saben entrada del comedor. sin fuerza. Era la sin importarme que me ensuciara la hierba húme- vergüenza de haber crecido de pronto. ella bajaba los lágrimas. se acercaba a mí y vaso de leche tibia que me hacía tomar siempre apretándome la cabeza con las dos manos me de- antes de acostarme. la corbata desusada y demasiado siempre olía a cananga y por fin pude llorar des- apretada por la inexperiencia de Isabel. Isabel el desamparo de la separación y buscaba la pero ya sin convicc1on. La sorpresa mañana. yo ya me había quitado la ropa. los zapatos eran nuevos. ajeno a la rutina de una los doce años»: como si no la hubiera oído: «I~t~n ¡ niñez que comenzaba a alejarse dolorosamente. hacía que cansadamente hasta que me quedé dormido sobre mis movimientos fueran torpes y trabajosos dentro la cintura de Isabel. después de besar a toda la lo tapó cuidadosarilente eón el plató y miró las familia por primera vez. Cuan- Esa noche cuando Isabel entró a mi cuarto con el do mi hermana me encontraba.pero en vez de palabras comenzaron a salirle unos . sin esperar que la Madre terminara de decir: centro de toda la atención de la casa grande . la abracé a Isabel y metí la cabeza entre su ropa que camisa era nueva. Yo me ponía furioso y lo que me ahogaba los ojos y la garganta: esto lo me iba al patio de los caballos con los zapatos habíamos esperado: esto lo sabíamos: sabíamos nuevos o la ropa nueva que me estaban probando que un día el Padre diría estas palabras. cía: «Yo lloro más que Isabel. Quiso seguir hablando ojos famélicos: es lo único que quiero».. No era el asombro ojos y se hacía la distraída. Isabel puso el vaso sobre la mesita de los remedios. Cuando volvía a diciendo: «Debes estar contento. casi ya con mirada alentadora de mi hermana. Yo iba a .~>. la agradable sensación de saberme convertido en el guida.ya no te pondrás la sala. me «Pero si todavía es muy pequeño: apenas cumplió¡ tenían como mareado. el ban::g_g_el_ prq:x:irn9 cqrt~ . vino · hacia la cama se sentó a mi lado había encerrado y no quería salir.)·fa y q1:1:e_<1. En la mañana del viaje.124 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 125 * * * lagrimones gruesos y abundantes que trataba de apartar con el dorso todavía liso de la mano . ».. de las cosas nuevas que iban llenando el baúl Hacía veinte días el Padre había dicho al sentarse inmenso que el Pad~ e había traído de Santa Marta y a comer: «Ya tiene cupo en el colegio». Y ense. La porque cuando intuía en los largos silencios de Madre repitió: «Apenas cumplió los doce años». tuve que ir al cuarto de cosas que yo había regado por e. Yo me El vestido era nuevo. «Regresa con los mismos hacer pantalones largos . y más que tú».l }üel? pero no las Isabel porque en cuanto terminó de vestirme se y recogió.EHªdQ. Yo miré ami hermana.

pero el pi tazo impaciente del tren detuvo las palabras y ya no oí más sino la voz dura del Padre que me llamaba desde la puerta. -Al llanto no. novas a decir que fui yo el que se revolcó.126. -Cállense. -Ojalá llorara. -No vas a decir que es mía. va a comenzar y no parará hasta llegar al llanto. Alvaro Cepeda Samudio preguntar qué era eso. -Ahora todo te pone nerviosa. parecerá ridículo que de esos dos huecos tan grandes no salieran sino gotas pequeñas de llanto: dirá que sabía que le sacaríamos los ojos pero no llorará. -No: que no comience. LOS HIJOS -Ahora va a decir que sabía que le sacaríamos los ojos. ojalá llorara. -No es culpa mía. -Déjala: dijimos que no hablaríamos más de eso: dijimos que era cosa hecha: terminada: · lo hemos aceptado los tres: nos pusimos de acuerdo: ¿por qué insistes en hablar de eoo? . -Sí.

. brarse a nosotros .La Madre era triste. .Loca no: alegre: por primera vez alegre. -Si alguna vez fuimos alegres ya no lo recuerdo . .La Madre no hacía más que mirarnos.Yo no recuerdo los cumpleaños en la casa del extraña -puerca. como no lo a hacerlas y luego las volábamos desde el techo.Somos iguales a la Madre. .' :' . .Yo me acuerdo del mango que había en el . Y cada año era más triste. pero no estoy de acuerdo· es diferente. . con orgullo. ' es una victoria. madre.La Madre lloraba por las noches. . miraba crecer.¿Cómo era la Madre? ¿Tú te acuerdas bien de . -Nosotros somos diferentes.Y cuando se note: ¿qué vas a hacer cuando ya se note? ella? ¿Te acuerdas bien de cuando vivíamos en la . alrededor de la alberca: y me acuerdo de tus come- ría descalza por todo el pueblo con las manos sobre tas.Yo también estaría orgullosa.Yo no insisto. . mar: creo que no cumplíamos años entonces.No sé. \ 128 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 129 . es la Hermana quien comienza. casi . molesta la forma como la Hermana lo lleva. .Cállense. mos tener paz mientras ese montón de sangre . ni la muerte será ya papeles de colores y un trozo de guadua. Nos . No fue vencida. como no lo fue para el Padre.¿No tenías cometas? y ahora sé que ya nunca seremos alegres.Yo no tenía cometas cuando vivíamos con la . tuvo que enseñarme a volarlas. la ahoga por dentro .Un día se murió.Pero es absurdo: los tres lo aceptamos..Yo lo noto ya.No. Cállense. tres .Yo lo acepté. .Tú estás loca. Cada día de su vida fue una protesta y cada día de su muerte . lo noto desde el primer día y me casa pequeña cerca al mar? Yo no me acuerdo casi .No somos iguales: somos más fuertes: somos yo desearía que no se mencionara siquiera.¿Diferentes de quién? -'-'¿Tú crees que la Madre nos quería? . -La Madre era fuerte. . . el Hermano llegó un día con un montón de ---:-~unca va a ser suficiente. .De la Madre. no teníamos juguetes.. No: ahora seremos alegres porque tenemos paz. no fue para la Madre. Nosotros somos los derrotados. esto lo supe solo. yo me pondría centro del patio y de lo fresca que era la tierra un largo camisión blanco de madapolán y camina. me enseñó suficiente.Las primeras cometas me las hicieron en esta hemos sacado los ojos. ¿Cuándo vaa ser suficiente? casa. esta- mos de acuerdo. No tuvo mucho tiempo para acostum- . ¿Acaso no es suficiente? Le . . el vientre.¿Paz? Mira a la Hermana: tú crees que pode.

criado para que seamos parte de esta casa y de esta ya no estamos condenados a odiar. a un -Ya hemos caído. marchito . no culpo a nadie. todavía pero. nos ha empujado a ello. Aunque odiaba a la Madre porque fue la primera -¿Qué cambiará? que derrotó el odio al desafiar al Padre nos ha -Todo cambiará. . -Es el afán de ella de perdurar su memoria .Od. sólo cansancio. a pasarnos el resto de la vida culpándonos: es que -A la Madre no la dejaron escoger cariños. -Sí: y si caemos nosotros en el od10 ella habra rado. . . gado. continuidad de esta casa: la Hermana nos ha libe. para qué la esperanza del hermano? -Tal vez es mejor así. digo que hemos reemplazado un odio por otro . Ni siquiera asco .· · · · ·- -Un día fue alegre: el día que el hermano te hizo .fo:. qui. ganado. no nos hemos liberado del odio. . . -Ahora cambiará todo: al menos para nosotros cambiará. -¿Por qué?: yo a la madre la recordaría alegre- mente. que esta~asay los -Esta casa no ha sido nunca alegre. es menos triste. que llevamosJa sangre de esta casa n() 11qs :fa!'f~1:. que construyeron esta casa: este pueblo: esta raza: y siera poder decir: se parecía a ti: o a mí: pero no sé que fueron destruidas lo mismo que estas paredes cómo era su cara: ni si era alta o pequeña como yo: porque se aferraron al odio? ¿Entonces para qué ha recuerdo fácilmente sitios de la casa pero no puedo servido todo? ¿Para qué la protesta de la madre: imaginarme a la Madre.Ya no es el Padre. Es nosotros. todo es.Y o no culpo a la Hermana. acuerdo siempre de ese día. ha odio nuevo que no conocíamos: que no conocemos empujado a la Hermana al odio.~- mbs nürica del. 130 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 131 \ -A ti te debió querer: a ti tuvo tiempo de -¿Por qué culpas a la Hermana? ¿Es que vamos quererte.La Hermana nos ha atado a otro odio. conocimos.Sí nos libraremos: porque cada vez pertenece- el pito con un canuto de papayo y tú lo sonaste mos menos a esta casa y porque cada nueva sangre hasta que se te hincharon los labios: nosotras te seguíamos marchando por toda la casa: me está más lejos de la sangre del Padre. que tenemos que crear dentro de -No. ya no somos la sangre y de este odio. vamos a recrear en nosotros las vidas de las gentes -Quisiera poder acordarme de la madre. ya no somos parte del odio. nuestro odio. así en -Pero es la sangre del Padre la que nos trajo a esta casa. esta casa: es la causa de nuestro nacimiento. lloré cuando lo vi. al Padre ni siquiera lo -Pero al día siguiente el pito amaneció arru. . que -La Madre no fue nunca alegre. En mí no h~·v odio.

-Nuestra niñez acaba de pasar apenas.Y a ti: más que a nosotros te ha dedicado su noche y la he visto entrar a mi cuarto casi angus- tiempo y su cariño: ustedes son compañeros.Y cuando regresó después de la persecución y cambio o una contradicción a lo que se creyó de la muerte del Padre y de todas las muertes lo hizo perenne y duradero.miestros dispersado a golpes de balas. remos nosotros. der que no haya cariño en ninguno de sus gestos. -Nos trajo para probar que había tenido razón: -No sé. tenido nos la ha dado él. tiada.. pero eso efaén nuestra niñez. ¿qué nos ha unido unió a los huelguistas l_o hizo por o<:lio al ffü:lt~J19 todos estos años? por convencimiento.. quetambiénserebeló tiene de ser cariñoso.. · ----'-He despertado ahogándome en la mitad de la . odio que ella misma ha puesto dentro de nosotros. ·--·----------~ -----. y si afán en hacernos mejores no puede estar despro- nos trajo fue para continuar la lucha. somos parte de esta presencia deL Hermano. Es un odio a todo lo que signifique un . por amor a nosotros. .==-=--~ s~gura. Su -El Hermano ha sobrevivido.· -A ella nos une el odio. nos une una relación innominada que va más allá -El Hermano no decidió nada como no decidi. por amor a la Madre. y que también fue vencido. ella ha -De él: de la única persona que está cerca de sido derrotada pero para ello fue necesario nuestra nosotros no sabemos nada: hemos pensado en él en propia derrota. pero nos -'-Pero nosotros la odiamos. Yo no podría decir yo la odio y estar para probar con nuestra misma existencia que a perfectamente "". que la simple relación de familia y de habitación. · ==--Nff-iiiipo. ¿qué nos une a ella?. 132 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 133 -Fuimos traídos y criados con un propósito y -La primera cosa amable que recuerdo es la ese propósito se ha cumplido. Es el único que nos ha ~ La he sentido pasar noches enteras sin dormir visto crecer con amor. la odiamos con un trajo a esta casa empujados por el odio. La poca alegria que hemos al lado de tu cama: atenta a tus enfermedades.Y a ella.rta pór qué lo hizo: no importa la -Pero ella no nos odia: de esto estoyjs~g~ra¡ razón como tampoco importa que los hubieran ~No es un odioanuestroii'nombresni'á. -El Hermano nos quiere. la manera casi torpe que casa tanto como elHermano. cuando volvió de Bruselas y se . cuerpos. no vencido. las pequeñas desesperaciones de la niñez y hemos -No: hemos ganado la libertad de escoger: ido creciendo junto a él como si eso fuera lo hemos impuesto nuestra libertad de decidir nuestra esperado de nosotros: pero nada más: al Hermano vida: lo mismo que el Hermano. visto de amor. nadie ha ganado. Recuerdo su dedicación y su pesar de todo la Madre había vencido : que él había vitalidad invertida en n"osotros y no puedo enten- vencido.

Esto puede decírtelo. . creciente: y nos arrastra y nos destruye.. el odio que sostiene las paredes carcomidas -Hay más que esto. sin señal ninguna. . Un día -Nosotros. rado. ' casa y estos corredores y estos cuartos como una -A mí ahora ya no me podría querer.d 8 -Eso menos que todo . Sin ser un día especial o espe.Y si no fuera el odio: si fuera el habernos secado la piel. derrotado en lo que ella habría aprendido a querer. -No creo que nos haya querido nunca· no creo damente hacia la muerte: nos invade: invade esta que nos quiera ahora. en culpa no . -¿Tenemos que volver ahablardeestootra vez? .:. no es el resultado esta casa: si fuera el haber llevado todo el peso de la de una venganza estudiada y llevada a cabo. --No.¿Entonces?. No como -Durante dieciocho años ha sostenido trabajo- en las casas normales donde las gentes se van samente esta casa con un solo propósito . Mi piel no ha sido la excepción del Hermano: aun contra la memoria del causa. casa sobre sus hombros estrechos: una casa que si -N?: es un ?ec??: n? es un pretexto tampoco . No la he descu- habernos criado sola y contra toda la gente con bierto apretándome el cuerpo. . donde se sentaba el Padre. -Sí. -El tiempo no fluye aquí tranquila y descansa. no hubiera sido por nosotros no era necesario -N1 es una JUst1ücac1ón. ~alificado: es un hecho : basta: es suficiente para Nunca la había visto tan vieja. Un día cualquiera el tiempo se nos viene -:-No importa: nosotros estamos vivos yel Padre encima y nos achica y envejece golpeándonos el esta muerto: el resultado somos nosotros. el odio. liberarnos: la lucha está por fin decidida: termi- -No es el tiempo lo que destruye en esta casa. somos humanos. volviendo viejas dulce y despaciosamente. . creo que hay mucho más · por el salitre y las vigas enmohecidas y que cae de hemos_ sido criados como instrumentos pero esta~ pronto sobre las gentes agotándolas. cuerpo.. -Por eso nuestra niñez nos parece ahora tan Derrotado en lo que ella quería hacer perdurar y lejana. el odio no nos ha . ¿entonces? ·tenía que ser mantenida. -El tiempo la ha alcanzado y la ha destruido y la -No se ha hablado de sacrificio: nadie lo ha ha tirado sobre la silla. 134 Alvaro Cepeda Samudio La casa grande 135 -En esta casa envejecemos de pronto. es nada. Pero tampoco en sacrificio. mantener: porque sin nosotros se habría acabé!. pero para perpetuar el nombre del Padre. naturalmente: pero por razón de nuestra existe1. criado lo que la ha envejecido: si fuera el esfuerzo de -Mi piel no ha participado. -Si es así la habremos derrotado doblemente. mos vivos. -¿Tú también quieres convertirlo en culpa? -Hoy ha sido un día de ésos. Padre que seguramente no nos habría aceptado en -Tampoco ha sido planeado.1ciél.

. la aceptamos: como nos aceptamos a nosotros mismos: no somos tres personas: somos una sola.No sabría decir si es justo o no: era inevitable . . Pero no la tengo.No es necesario explicar nada.No juzgamos a la Hermana.Yo debería tener una explicación. -Sí: de todas maneras . . i .Es que si no hablarnos ahora nos va a llenar el odio y entonces también estaremos derrotados. . 136 Alvaro Cepeda Samudio -Sí. J eso sí lo sé : que era inevitable. pero quiero estar seguro de que es justo. . -De todas maneras estarnos derrotados. .Yo no pido explicaciones.

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